AÑO XXVI (2.» EPOCA) NUM. 1267
AÑO XXVI (2.» EPOCA) NUM. 1267
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SABALO 8 BE JULIO LE 1911

SEMANARIO INDEPENDIENTE ** FUNDADOR Y DIRECTOR: D. Juan Marqués Arbona. REDAC.TOR-JEFE: D. Damián Mayol Alcover. ^ REDACCIÓN y ADMINISTRACIÓN: calle de San Bartolomé n.° 17.-SÓLLER (Baleares)

SECCIÓN LITERARIA

había sesiones poéticas, en las que va- mo gravemente. Varios sábados trans¬ vios pollastres, aprendices de literato, currieron sin que la muchacha asistiese á

hacían pinitos, mostrando sus aptitudes las cachupinadas. Cuando volvió á ellas,

UR CURIOSIDAD

FEJVIE^I^A

para rendir culto á las nueve hermanas
de Helicona.

el poeta de marras recitó una elegía po¬ niendo de vuelta y media á las mujeres

Uno de estos pollastres empezó á mi¬ en general, y particularmente á cierta

Se habla mucho de la insaciable curio¬ rar á Benita con ojos lánguidos. Ella, en dama fementida é incógnita que había

sidad femenina,—dijo la marquesa.—Y quien las pesadumbres de la vida habían jugado con su corazón de la manera mas

yo, reconociendo que, en general, noso¬ dejado un sedimento de prematura se¬ aleve. Poco antes de terminar la reunión,

tras somos incapaces de guardar un se¬ riedad. no pareció advertirlo. Por aquel aproximóse á Benita, y poniendo en sus

creto, puedo vanagloriarme de haber co¬ entonces, el romancismo estaba en mo¬ palabras un dejo de amargura irónica,

nocido el caso, btal vez único, de una da, siendo lo corriente hacer el amor exclamó: «Cuando un mendigo se nos

mujer que, por no haber sido curiosa, más con suspiros que con palabras, em- acerca, lo menos que podemos hacer es

dejó escapar la felicidad de su vida.

pleandoálo sumo sentidísimos madriga¬ decirle que Dios le ampare». Benita le

—Refiéralo usted, marquesa,-—dijo Fi¬ les á Filis, en los que como es lógico, miró, sorprendida. «¿Por qné dice usted

fí.—Será cosa por demás interesante.

Filis era la dama que encendía el cora¬ eso?» «Por nada». Y se alejó. Después no

—Parece un cuento de hadas... con la. zón del poeta, ó bien aquellos ingeniosí¬ volvió á aparecer por la reunión. Algu¬

moraleja del revés,—aseveró Lelé.

simos acrósticos que entre la hojarasca lí¬ nos meses más tarde, remitió á Benita

—Pues no tiene nada de cuento. Ni rica, encerraban el nombre de la amada, una cartulina litografiada participando

tampoco de hadas, porque la protago¬ ora diagonal, ora perpendicularmente. su enlace. Y ya no tuvo Benita más no ¬

nista del hecho fué la Benita, á quien El amador de Benita desdeñaba los ma¬ ticias de él.

todas habéis conocido sirviendo de seño¬ drigales. pero sentíase inclinado á los

Pasaron años, muchos años. Murieron

ra de compañía á mi hija hasta que se acrósticos, en los cuales había llegado á todos los parientes de Benita, hasta que¬

casó.

hacer combinaciones cabalísticas que re¬ dar como está, sola vieja y pobre. La

— Entonces, desde luego no es cuento velaban la profundidad de su caletre. amistosa caridad de unas y otras la vá

de hadas.

Vista la ineficacia de las miradas, por sosteniendo decorosamente. Y es el caso

—Cuento de brujas, en todo caso.

más cargaditas de languidez que estu¬ que, al mudarse de casa por centésima

Y todas soltaron á reir, recordando la viesen, el poeta de los acrósticos se deci¬ vez, hace dos meses, halló en el fondo

faz ganchuda y el cuerpo esquelético de dió á pulsar la lira. Y una noche, en ple¬ del cajón de la cómoda, medio escondido

la aludida, propios del aquelarre.
—No debeis reiros, criaturas... A sus
años ¡quién sabe cómo estaréis vosotras!

na cachupinada, leyó una larga compo¬ sición, cuyo estribillo era, sobre poco más ó menos, el siguiente:

entre una endidura de la madera, un so¬
breamarillento, cerrado, y sin dirección. Pensando si sería algún documento de

—¡Por Dios, marquesa! — ¡Ave María Purísima! —Ni más ni menos. La Benita fué jó-
ven, y tuvo sus quince, si no muy pri¬ morosos, cuando menos lo suficiente¬
mente pasables para no hacer mal papel. Aunque es bastante mayor que yo, aún la he conocido con un palmito que para sí quisieran másde cuatro, Precisamente de aquella época data el suceso en cues¬ tión, aunque ella no se haya enterado del mismo hasta hace un par de meses...
Pero no adelantemos los acontecimien¬
tos, que decían los folletinistas de mis mocedades, y vamos por partes.

B andera que, enarbolada

E n el mástil de mi nave

•

N o tiene un lema sonoro'.

Y o te juro., si te agrada, T u nombre hacer que se grabe
A llá arriba, en letras cte oro.

Los versos se aplaudieron de la mane¬ ra más estrepitosa, cual si fuesen del mismísimo E’spronceda. Eljóven litera¬ to, emocionado por la ovación, se apro¬
ximó á Benita, alisándose la hirsuta me¬
lena. un tanto revuelta á impulso de los
esfuerzos declamatorios. Todos le felici¬
taron por su éxito, si bien pasó inadver¬
tido el alcancé erótico del acróstico tan¬

interés traspapelado en tiempos de su padre, lo abrió. ¡Eran los famosos ver¬ sos del acróstico! Y hé aquí que, al echárselos á la cara, lo primero que vé es su nombre en letras gruesas, repeti¬ do una y otra vez en las iniciales del es¬ tribillo... ¡Hasta entonces no comprendió que era ella la ninfa cantada por el poeta!.
* **
—¿Y no ha vuelto á saber del autor de los acrósticos?—inquirió Lelé.
—Sí.., Una antigua conocida la dió algunas noticias de él. Ha sido muy fe¬ liz en su matrimonio. Los pujos poéticos

La Benita perteneció á una familia ve¬ nida á menos. Sin los despiltarros de su padre, un manirroto que gastó hasta el
último real de los dus millones, mal con¬
tados, que su mujer aportara ai matri¬ monio, hoy la veríamos en posición bri liante, y en vez de llamarla bruja, la ha¬ ríais cucamonas para que organizase un

tas veces repetido en el estribillo de ma¬ rras, Benita, como los demás oyentes,
dió la enhorabuena al Dante en canuto,
cuyos ojos relampaguearon de entu¬
siasmo.
«¿De veras le ha gustado á usted la composición, Benita?» «De veras; sí, se¬ ñor. Es muy inspirada.» «¿Y no ha repa¬ gado usted en el acróstico?» «No, señor,

que en su juventud padeciera cesaron ante un pupitre del ministerio de Ha¬ cienda. donde tiene un empleo quien
sabe si alentando la idea de poner en oc¬
tavas reales los presupuestos del Estado. Es un modelo de esposos y de padres... Ya véis si mentí al afirmar que Benita perdió la felicidad por no haber sido cu¬
riosa...

cotillón ó una gira donde divertiros... ni siquiera sabía que lo tuviese.» «Pues

Augusto Martínez Olmedilla

Eiio es que habiendo nacido en bonísi¬ lo tiene... Y bien expresivo... ¡Figúrese

mos pañales, hubo de resignarse á coser usted que encierra nada menos que el

para fuera tan pronto como tuvo edad nombre de la mujer á quien amo!» «¡Ah! para hacerlo, en tanto que su padre, des¬ ¿Sí?» «Sí. Y para que usted lo conozca,

Parnaso internacional

pués de haber visto las orejas al lobo yo le traeré una copia de los versos el

por su propia culpa, dióse por muy sa¬ sábado próximo». (Es de advertir que las tisfecho logrando que los mismos ami- cachupinadas tenían lugar los sábados).

APARICIÓN

gotes en unión de los cuales dilapidó la «Le advierto á usted que no soy nada

fortuna de sus hijos le proporcionasen curiosa», decía Benita. «No importa. Yo

(De Esteban Mallarmé.)

unas administraciones con cuyo produc¬
to sacar adelante á la familia. Por cierto
que—¡cosa rara!—aquel hombre, que no

tengo gusto en que usted conserve la poesía.» «Muchas gracias».
Fiel á su promesa, eljóven galán lle¬

La luna se entristecía; A su lumbre macilenta, Soñadores serafines,

supo conservar sus haciendas, era el más vó al siguiente sábado la consabida com¬

El sonoro arco en la diestra,

celoso de los cancerberos tratándose de posición, bajo un artístico sobre, del

En la calma de las flores

los bienes del prójimo encomendados á
su custodia.
A todas estas. Benita había crecido,
hasta llegar á ser una muchacha muy agradable. Su madre murió, no pudien-
do resistir los horrores de la bancarrota doméstica. Asi es que sobre ella pasaron

cual hizo entrega á Benita, mientras su corazón palpitaba pensando en el efecto que el acróstico produjera.
Pero no produjo ninguno. Benita, que
no había visto en las asiduidades del
poeta más que las galanterías propias de un pollo bien educado, no se tomó la

Arrancaban álas cuerdas
Del violín blancos sollozos
De palpitaciones trémulas, Que el celeste azul rozaban De las corolas espléndidas. Era el día en que dichoso Te besé por vez primera;
Mi soñación.delirante

desde los años juveniles las cargas todas molestia de abrir el sobre para descifrar de la vida, que comenzaba con no muv aquel enigma que; en su opinión, no te¬

Que en mi dolor se deleita, Aspiraba doctamente

risueños auspicios para la infeliz. Su
única distracción consistía en asis ir 4
unas modestísimas cachupinadas que se
celebraban todos los sábados en casa de
una. vecina: allí se bailaba, se reía, orga¬
nizábanse juegos de prendas, y hasta

nía para ella maldito interés. Limitóse, por tanto, á guardar en el cajón de la cómoda aquellos papeles en los que se encerraba su porvenir.
Dos ó tres días más tarde, uno de los
hermanos menores de Benita cayó enfer¬

Los aromas de tristeza
Que los sueños más hermosos A los soñadores dejan.
Iba yo, pues, taciturno, Fijos los ojos en tierra, Cuando en la calle, al ocaso,

Dorada tu cabellera
Por el sol, me apareciste Amable, airosa, risueña, E imaginó ver el hada,
Con nimbo de luz serena, Que en las noches de mi infancia
Pasaba en visión quimérica, Y al pasar se desprendían
De sus manos medio abiertas
Blanquísimos ramilletes De perfumadas estrellas.
f Teodoro Llórente.
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Un viaje de 9.000 millas
en submarino
En estos dias del triunfo del aeroplano es
interesante llamar la atención sobre una no¬
table hazaña que ha sido llevada á cabo en una esfera de navegación muy distinta de la que recorren los aviadores. Tres submarinos de la armada inglesa—C36, C 37, C 38—acaban de llegar, sanos y salvos, á Hong-Kong, después de un viaje de 9.000 millas (cerca de 15.000 kilómetros) desde Portsmouth, Ingla¬ terra, de donde partieron el 8 de febrero. La marina inglesa se muestra, como es natural, muy orgullosa de poseer marinps capaces de realizar en barcos tan frágiles un viaje tan largo y tan difícil.
Cuando los submarimos zarparon de Ports¬ mouth se creyó que navegarían muy cerca de la costa, pero, al contrario, atravesaron el terrible golfo de Vizcaya en alta mar,, avanzando por su propia fuerza hasta Gibral-
tar sin novedad. Vivir en los limites estre¬
chos de un submarino no es cosa muy agra¬
dable, pero los tripulantes supieron sacar todas las ventajas posibles. Se fueron aficio¬ nando á la música. En un buque había dos gramófonos con discos de Caruso; en otros, una guitarra, ó mejor dicho, un banjo, y enel tercero dos mouth-organs (órganos de boca).
La cocina se hacia por electricidad. Desde Gibraltar navegaron, sin hacer escala, hasta Túnez, 900 millas, sin que ocurriera incidente ninguno imprevisto, y después de una estan¬ cia de tres días salieron de nuevo para Malta, donde obtuvieron combustible, por haberse agotado el que llevaban. Desde alli pasaron á Port-Said, donde empezaron á sentir un ca¬ lor casi insoportable, pero por medio de los
ventiladores eléctricos los atrevidos marine¬
ros lograban sobrevivir. Llegaron á Suez y entraron en el Mar Rojo, donde encontraron tiempo tempestuoso, que separó, por primera vez, á los tres buques, que no se reunieron de nuevo hasta pasada la isla de Perim.
Después de tocar en Aden entraron en el! Océano Indico donde navegaron con comple¬ to éxito. El xinico contratiempo fué el que sufrió el teniente Codringlon quien cayó de á bordo del C 38, pero fué salvado después, de pasar media hora en la mar.
En uno de los compartimientos de cada, submarino podía entrar el agua, y en este compartimiento se bañaban los marineros to¬ dos los días aunque corrían el riesgo de aho¬ garse cuando el mar estaba alborotado.
Llegados á Colombo los submarinos, bas¬ tante sucios exteriormente á causa del largo viaje, fueron pintados de blanco y entonces zarparon para Singapore, donde llegaron el 12 de abril, saliendo de nuevo el 14 y termi¬ nando su viaje en el puerto de Hong-Kongv
el 20. Fueron recibidos con salvas de todos
los buques de guerra anclados en el puerto, y los tripulantes al desembarcarse fueron objetos de mucho entusiasmo por parte de los habitantes. El experimento queda reco¬
nocido como uno de los más interesantes en
los anales de la marina de guerra inglesa.

1

2

SOLLER

Li CUESTION DE MARRUECOS

EL CONFLICTO EUROPEO
En vano hemos pensado—¡cándidos! — alguna vez que Francia prescindiría de su odio tradicional á España, siquiera no fuese más que por ajustar su conducta
á su firma en un Tratado. Nos engaña¬ mos por completo cuando tal cambio imaginamos. No; Francia es nuestra eterna enemiga, nuestra enemiga de ayer, nuestra enemiga de hoy, nuestra enemiga de siempre.
Soy un admirador entusiasta del pue¬ blo francéá', por su laboriosidad, por su cultura, por su espíritu hospitalario; profeso veneración á su saber y á su cien¬ cia; rindo testimonio de respeto al pa¬ triotismo y pundonor de su heróico Ejér¬ cito; pero declaro, con gran pena, que Francia, como nación, siempre ha sido hostil á mi patria.
¿De qué modo se comportó y se com¬ porta Francia con nosotros, aun después de habernos unido á ella por medio de
amistoso convenio? Todo el mundo co¬
noce los hechos, y éstos acusan á voz en grito la malquerencia que nos profesa...
Le damos nuestra sangre para que pue¬
ble y enriquezca su colonia argelina, y trata allí á los españoles sin considera¬ ción alguna. Concierta con España un pacto solemne, en el que nos desposee casi por completo de Marruecos, y cuan¬ do nos aprestamos á hacer efectiva nues¬ tra legítima y civilizadora influencia en las pequeñísimás zonas que nos concedió, se interpone en nuestro camino, humi¬ llándonos con mil dificultades j moles¬
tias. Vamos unidos á los franceses á la
Conferencia de Algeciras, y allí mismo, mirando sólo á sus intereses, expolian á España de lo que de derecho y por natu¬ raleza le pertenece. Quiere Francia des¬ truir el poderío militar y comercial de Melilla y de Ceuta, y, sin darnos aviso ni razón ninguna de su proceder, ocupa á Debdu y proyecta dentro de nuestra mis¬ ma zona el ferrocarril de Tánger á Al¬ cázar, camino de hierro que es llave de la independencia española, pues constiye una línea rápida y segura de invasión sobre España.
Hay más todavía. No contenta la Re¬ pública, nuestra «entrañable amiga», con perseguirnos en Tánger, con perse¬ guirnos en Tetuán, con crearnos enemi¬ gos por todas partes, con haber desterra¬
do nuestra moneda del mercado marro¬
quí y nuestra lengua de las escuelas pú¬ blicas europeas del Mogreb; no contenta con ver impasible esgrimirse contra Es¬ paña las sueltas plumas de sus periodis¬ tas en la mayoría de los diarios france¬
ses. los cuales han escrito de nosotros y
de nuestros soldadosinjusticias sin cuen¬
to, inventó la treta, la habilidad, la ar¬
gucia cómoda de crearse en Marruecos un Magzen y un Sultán á su servicio y para su uso, levantó luego allí una re¬
belión de moros, se hizo llamar por su
Sultán, y, escudada con esta patente, in¬ vadió con sus tropas argelinas el imperio, burlando y rompiendo el Acta de Alge¬ ciras, á la que ha querido amarrarnos á nosotros como á pobres siervos.
Mas el juego era burdo, la trama de semejante comedia, grosera y tosca, y Alemania no ha querido pasar por ese sainete. Y sin aviso al embajador fran¬ cés en la célebre entrevista deKissignen, sin nota previa al ministerio de Negogocios Extranjeros de Francia, sin im¬ portarle un ardite del Acta de Algeciras,
Alemania ha desembarcado los soldados
del Panther en Agadir, en plena zona marroquí francesa, y se apresta á pose¬ sionarse del riquísimo «interland» entre el río Tensift y el rio Sus hasta la ciudad
de Marrakés.
¿Qué ocurrirá después de esta acción molesta de los alemanes para con los
franceses? Puede ocurrir una deestasdos
cosas; ó que Francia acepte á Alemania como copartícipe en el reparto del impe¬ rio de Muley Hafid, y en este caso la

tranquilidad y la paz reinarán en Europa, que es lo más verosímil que ocurra, y quiera Dios que así sea, ó que proteste del proceder germano, no se conforme con él, y la guerra entre Alemania y
Francia será un hecho.
Recordarán los lectores que en mis artículos, desde hace algún tiempo á es¬ ta parte, teniendo en cuenta el proceder insensato de Francia, vengo llamándola atención sobre la inminencia d^l con¬ flicto europeo. No había que ser muy lince para acusar este peligro. Y el con¬ flicto llegó, y ya está planteado, intere¬ sándonos á nosotros, á los españoles, el papel que en él hemos de jugar.
Claro está—los antecedentes nos des¬
pejan con gran evidencia laincógnita,— nosotros no podemos ir unidos á Francia en ese conflicto. Francia, repito, es la enemiga natural é implacable de la pa¬ tria española. Si cometiéramos la igno¬ rancia de ir con ella, y Francia fuese derrotada, nosotros sufriríamos la triste ley del vencido, sin que agradecieran los
franceses nuestro sacrificio. Pero supon¬
gamos que Francia salía triunfante. ¿Cree alguien que los españoles conse guiríamos algún provecho de esa su¬ puesta victoria? ¡Quiá! Francia olvidaría bien pronto nuestro auxilio... No debe¬ mos, pues, ir unidos á Francia en el con¬ flicto que se avecina.
¿La neutralidad nos será provechosa? ¡De ningún modo! En el choque de las naciones, el débil no puede ser neutral; la neutralidad supone la enemistad ma¬ nifiesta de los dos pueblos que luchan, y el neutral suele ser devorado por los combatientes. Quizá es la principal causa
de nuestras desdichas nacionales la in¬
sensata política de neutralidad y de ais¬ lamiento que hemos practicado por más de un siglo. A las naciones, comoal sier¬
vo, no les es lícito enterrar la moneda
que recibieron del señor; deben emplear¬
la en el comercio de la vida, aun á ries¬
go de comprometerla. Nosotros, en la guerra europea, si es que ésta, desgra¬
ciadamente, estallase, tendríamos que
tomar campo por uno de los que lucha¬
sen. Observar otra conducta será decre¬
tar la muerte de España. Y piense nuestro Gobierno que si tales
críticos momentos llegan, España no es cantidad pequeña para ser echada en el platillo de la guerra. Nuestra posición geográfica, nuestros puertos, nuestro millón y medio de hombres aptos para el combate, nuestra frontera con Fran¬
cia, lo abrupto y cortado de nuestrosue lo. son elementos todos de grandísimo valor y que han de cotizarse en muy al¬
ta estima.
Pero ¿con quién nos hemos de aliar? ¿Con Inglaterra?¿Con Alemania?... ¡Con Francia, no!, pues ya se ha visto cómo pretendió tratarnos en lacuestión deMarruecos, cuestión que entraña toda la es¬ peranza y todo el porvenir de España.
Por lo pronto, nuestros soldados deben ocupar á Tetuán y á Üazan y correrse hasta la orilla derecha del Sebú, marcan¬ do así la extensión por el Sur de nuestra zona marroquí del Norte. Esta es medi¬ da inmediata y que, á mi juicio, no ad¬
mite demora.
Tomás Maestre.
ALEMANIA OCUPA AGADIR
Una nota del gobierno aleman
El gobierno alemán ha dirigido á las potencias una Nota acerca del incidente del Panther, en la que se dice:
«Las casas alemanas que tienen inte¬ reses en Marruecos, y especialmente en los alrededores de Agadir. se alarmaron en presencia de la agitación que reinaba entre las tribus de aquella región; y co¬ mo quiera que ese estado de inquietud parecía haber sido provocado por recien¬
tes acontecimientos ocurridos en otras

partes del país, dichas casas se dirigie¬ ron al gobierno imperial pidiéndole ayu¬ da y protección para sus vidas é intere¬ ses, y el gobierno atendió la reclama¬ ción resolviendo enviar á Agadir un buque de guerra para, en caso necesario,
acudir en auxilio de los súbditos y pro¬ tegidos alemanes, y, al propio tiempo, velar por los intereses del imperio, que son considerables en aquellas regiones.
En cuanto el orden y la tranquilidad se hayan restablecido en Marruecos, aban¬ donará el puerto de Agadir el buque encargadodela indicada misión protectora.»
La ciudad de Agadir
La ciudad de Agadir, en la que los
alemanes acaban de realizar un desem¬
barco, está situada sobre el cabo Guir,
en una colina que tiene unos 188 metros
de elevación.
Es el último puerto importante de los dominios del Emperador de Marruecos
en la costa occidental.
Ocupa la cima de una montaña, es fuerte naturalmente y además tiene mu¬ rallas defendidas por antiquísimas bate¬ rías; la principal de éstas domina el ca¬ mino de la población por el Norte y Sur,
así como la bahía.
El puerto es bastante bueno en vera¬ no y quizá el mejor del Imperio por su capacidad y por el abrigo que ofrece á los buques; en invierno tiene peores con¬ diciones, porque en él entran los vientos
reinantes.
Debe esta ciudad su origen á un noble portugués que edificó en aquel sitio un castillo en 1500 con objeto de proteger una pesquería.
El castillo ó los muros que luego se construyeron la dieron nombre, puesto que Agadir significa lugar rodeado de
muros.
Adquirida la fortaleza por el Rey de Portugal, se transformó en una ciudad, á la que los cristianos denominaron Santa
Cruz de Berbería ó Santa Cruz de Aga-
diií y los moros Agadir-in-Irir, ó sea plaza fuerte del codo ó cabo.
En 1536 la perdieron los portugueses, tomada al asalto por los marroquíes; Muley abd'AUah aumentó sus fortifica¬ ciones en 1572. y durante el reinado de Muley Ismael, adquirió mucha im'portancia y llegó á ser centro dél comercio á
donde acudían los árabes del desierto y
los naturales del Sudán, y de donde sa¬ lían para Europa los ricos productos que aquéllos traían; entonces se la daba tam¬ bién el nombre de Bab el Sudan, ó sea puerta del Sudán.
Su fuerte posición, la riqueza de sus habitantes y la poca confianza que en las vecinas kábilas tenían los emperado¬ res. indujo á éstos á cerrar el puerto.
El Sultán Sidi Mahomed fué quien marchó sobre Agadir con un ejército; la puso sitio y la rindió, transportó á los comerciantes que allí había á Mogador
y prohibió todo comercio en Agadir. juz¬ gando que cuanto más pobres fueran los habitantes de aquella zona, más fácil se¬
ría tenerlos sometidos.
Hoy Agadir es casi un montón de rui¬ nas, habitadas por una escasa guarni¬ ción de tropas irregulares y unos ocho¬ cientos vecinos que viven de la pesca, de las labores del campo y de los cam¬ bios que hacen con las caravanas del Sus y Uad Nun, que pasan por la ciudad y en ella se detienen para saber si en el camino hay bastante seguridad.
CENTELLEOS PARISIENSES
(Traducción para el SÓIiLEB)
¿Se ha reglamentado el uso de armas? —Hay que distinguir...
Todos los que conocieron al doctor Guinard están de acuerdo en decir: «¡Que hombre tan exquisito.»
Yo lo encontré precisamente, la. víspe¬ ra del atentado, en el portal de una en¬ fermería, á donde fui para hacer visita á una enferma que él acababa de operar
con un acierto miraculoso.

—¿Como vá esto, doctor? le pregunté, queriendo decirle: «¿como va Vd.?»
— Elia vá muy bien, respondióme son¬ riendo el doctor, porque no entró en su pensamiento que en aquel sitio pudiera
uno interesarse en otra salud que no
fuera la de sus enfermos. ¡Encantadora respuesta, que retrata un alma!...
Nunca había estado más contento,
más afable, más cordial, que aquella mañana; se sentía en él la bella concien¬ cia del hombre que ejecuta su tarea con sana alegría.
Cuando tales seres caen heridos por
un maniático, ¿basta maldecir una vez más á la imbécil fatalidad? Había aquí que hacer algo para prevenir sus golpes: no se ha hecho. ¿No había ensayado ya
una vez ese mismo Herrero de atentar á
la vida del doctor? ¿Por qué no.se le pu¬ so en la imposibilidad de volver á em¬ pezar?
Y sobre todo, ¿por qué todos los de¬ mentes, corno todos los apaches, pueden procurarse con tanta facilidad armas tan
temibles? El mismo día, en la avenida
de Antin, otro falto de juicio blandía igualmente un «browning» y tiraba á un policía. ¿No se nos había dicho, no hace muchó tiempo, que nuestros dipu¬ tados iban á hacer una ley para regla¬ mentar el porte del revlvóer? ¿Donde está esta ley? ¿En que sueñan nuestros
Honorables?
Minuta: De momento, buscan la me¬
jor manera de votar, es decir, el mejor medio de asegurar su reelección. Cuan¬ do lo hayan encontrado, podrá ser que piensen en nosotros... si les sobra tiempo.
*
Después de haber escamoteado todos los objetos preciosos que ha querido con¬
fiarle «la honorable sociedad», un pres¬
tidigitador que se respeta no deja jamás, para terminar, de escamotearse á si mis¬
mo. Así acaba de hacerlo Martin-Gau-
thier. Después de haber volatilizado el millar (1) de las congregaciones, el mis¬
mo se ha desvanecido convirtiéndose en
humo.
. Entre nosotros, ¿no ha hecho bien? Habiendo prestado una fianza de 40.000 francos, el compadre de Duez fué puesto en libertad provisional, porque estaba delicado de salud. Ahora nada hay más penoso que las audiencias del tribunal con estos fuertes calores. Este pobre
Martin hubiera estado sin duda por cau¬ sa de ellos incomodado. Si hubiera caído
enfermo, hubiera sido preciso diferir el proceso; jamás se hubiera terminado.
Por el contrario, no estando Martin
ahí, todo se arregla. Duez podrá cargar¬ lo todo sobre sus espaldas y salirse él con ello algo más aligerado. En cuanto á Martin, por frágil que sea su comple¬ xión, no se encontrará peor por esto, y muy pronto ya no se hablará más de
esta feísima historia.
Recuerden ustedes ahora la aventura
de esa joven desgraciada que compare¬ ció tiempos atrás ante el juez de Cháteau-Thierry: Luisa Ménard había roba¬ do un panecillo del mostrador de una panadería, para darlo, á su rapazuelo, que moría de hambre.
Supongan que la madre, en el momen¬ to de ser detenida, hubiera encontrado por milagro cinco céntimos en el fondo de su faltriquera, y que los hubiera dado al guardia civil diciéndole:
—Tenga usted, señor guardia, he aquí una perra chica: yo entrego esta fianza para que usted me deje libre con el fin de que pueda ir á reunirme con
mi bebé.
Ustedes desde aquí hubieran oido reir al buen guardia... ¿no es verdad? Y por tanto la pieza de á cinco céntimos de una Luisa Ménard representa por ella mucho más que los 40.000 francos de un Martin. Es más bien, relativamente,
una suma más considerable, por cuanto esta pieza sería suficiente para pagar el panecillo hurtado, mientras que los
40.000 francos no saldan los intereses si¬
quiera de los millones estafados por Duez y su compañía.
(1). En Francia se dice «millar» para expresar la cantidad de «mil millones».

SOLLER

3

Pero es así: aún entre los ladrones hay
que distinguir los ricos y los pobres. Ro¬ ban ustedes un pan... ¡ea, al «chiquero»! Roban ustedes un millón... el juez de
instrucción llevará vuestra maleta al

vapor.

Gustavo Téry

(De Le Journal).

EL CONGRESO EUCARÍST1C0
Madrid l.° de Julio.
Tengo una deuda pendiente con los ama¬ bles lectores del Sóller y voy á satisfacerla de la mejor manera que me sea dable, teniendo siempre en cuenta la premura del tiempo, la índole del semanario y el consiguiente cansancio producido por el con¬
tinuo andar de nueve días consecutivos. Pre¬
tender hacer otra cosa que una síntesis y comunicar impresiones recibidas durante es¬ tos días para mi eternamente memorables, sería cosa imposible dada la diversidad y multiplicidad de actos, todos solemnes y aca¬ bados. Por otra parte, la prensa periódica de Madrid lia publicado extensas informaciones que lian podido llegar á manos de todos y esto es un motivo más que me dispensa de.
descender á detalles menos interesantes.
El Congreso Eucaristico que ha ocupado por completo la atención de esta villa y corte ha sido un verdadero triunfo que quedará grabado en todos los corazones españoles. Calles y plazas llenas de forasteros, estable¬ cimientos públicos y paseos invadidos á todas horas, extranjeros y nacionales ostentando la medalla eucaristica del Congreso; todo bullicio, todo animación... El Cardenal Aguirre, Legado Pontificio que había llegado la

balcones enracimados por mujeres prendidas á la española, las azoteas coronadas de gente, sucede una expectación unánime. Flotan las colgaduras rojas y amarillas, corre la gente en las calles; hay un silencio increíble. Pa¬ san cientos, miles de banderas y estandartes. El uniforme abigarrado se mezcla con la blu¬ sa y la sotana. Parece infinito el paso de la procesión. Esta tarda dos horas y diez minu¬
tos en pasar.
Al llegar á la plaza de armas ocupamos nuestro puesto. Los Reyes esperaban á la Divina Magestad en la puerta principal de la sala de Armas. Llegado el Santísimo á Palacio, el Cardenal Legado dió la bendición al Pueblo. ¡Momento solemne! Cuanto se di¬ ga resultará siempre pálido comparado con
la realidad. Las músicas tocan la Marcha
Real, los soldados rinden armas, los miembros de la Adoración Nocturna elevan las hachas
que llevan encendidas ¡del pechó de todos se eleva una ardiente plegaria...!
Dr. José Pastor.

Este ofrecimiento lo hace con la con¬
dición de que dichas parcelas sean inme¬ diatamente urbanizadas por cuenta de la Corporación.
En una fiesta sportiva celebrada el martes en el campo de tiro que posee en el Corp Mari la R. S. «La Veda» de Pal¬ ma, fué estrenada por un quinteto otra nueva composición del distinguido pro¬ fesor de música y colaborador del Sóller
don Sebastián Miralles. Se titula Le Val
Enclianté (El valle encantado, ó sea Só¬ ller) y está dedicado á la distinguida se¬ ñora D.a Cándida Navarro vde Quirós,
aquí residente. Su estreno fué un triunfo, pues la bien
inspirada composición agradó muchísimo á la distinguida concurrencia que la escu¬ chaba, recibiendo por ello su autor mu¬
chas felicitaciones.

Crónica Local

Sabemos que nuestro amigo ha termi¬ nado otra composición—«Valse triste»

—titulada J{ ai tant souffert!..., cuya de¬
Con satisfacción nos enteramos por dicatoria ostenta el nombre de la distin¬

los periódicos llegados estos días de Bue¬ guida señorita portorriqueña Josefina

nos Aires, que el Jurado de los Pabello¬ Ribera, hija de acaudalada familia re¬

nes de España lia otorgado Gran Premio sidente en Barcelona y que como turista

de Honor á nuestro particular amigo el habita en esta ciudad con la familia del

fabricante de tejidos D. Pedro A. Rullán Sr. D. Francisco Quirós Acedo.
por la presentación de los acreditados j El vals Doux Souvenirs, de cuyo estre¬

driles de su fabricación en la importante no dimos cuenta el sábado, ha sido en¬

Exposición Internacional, celebrada re¬ viado para su publicación á la impor¬

cientemente en la capital de la República tante revista Música de París, órgano de

Argentina.

aquel Conservatorio. *

y amagos de tempestad, cual sucedió con el primer día de la presente semana.
Ha regresado de su viaje á Puerto-Ri¬ co y Nueva York nuestro apreciado ami¬ go el acaudalado propietario y Director
de la «Marítima Sollerense» don Loren¬
zo Roses Borras, á quien ha acompañado en la excursión su distinguido hijo Lo¬
renzo. Dárnosles la bienvenida.
Procedente de Barcelona fondeó ayer
en nuestro puerto el vapor Ciudad de Só¬ ller, siendo portador de pasaje y variados efectos. Por la tarde salió para Valencia, de cuyo puerto regresará el martes pró¬ ximo, día once, saliendo por la noche para Barcelona y Cette.
Aunque no se ha recibido todavía el programa de las fiestas que se celebrarán
en Valencia con motivo de la festividad
del apostól San Jaime, los propietarios
del Ciudad de Sóller nos comunican que
el día 27 del presente mes, á las cuatro en punto de la tarde, saldrá dicho buque del puerto de Sóller para el Grao, habién¬
dose acordado rebajaren un 40 por cien¬ to el precio del pasaje de ida y vuelta, ó sea: en primera cámara, 30 pesetas; en segunda, 24 pesetas; y en tercera, 12 pe¬ setas, con la facilidad de poder utilizar los correspondientes camarotes los pasa¬ jeros que durante los cuatro días de per¬ manencia en Valencia deseen pernoctar
á bordo.

víspera del Congreso, siendo recibido con los honores debidos á su representación y digni¬ dad, hospedábase en el Real Palacio, en las habitaciones de lá planta baja.
En la iglesia de San Francisco el Grande

Nuestra enhorabuena al Sr. Rullán por la obtención de tan alta recompensa.
Como estaba anunciado, el sábado y

Nuestra enhorabuena al Sr. Miralles
por los francos éxitos obtenidos, alenta¬
dores para mayores empresas.

Esta mañana, ante el altar de la Pu¬ rísima Concepción de nuestra iglesia pa¬ rroquial, se han unido en santo matrimo¬ nio la simpática señorita D.a Catalina

se hizo la solemne inauguración del Congre¬ so. Aunque la entrada se permitía única¬ mente á los congresistas provistos de carnet y medalla, me costó mucho trabajo poder penetrar en el templo, que á causa de sus relativas estrechas dimensiones, con ser uno de los más grandes de Madrid, no podía con¬ tener más que una pequeña parte de ios que deseaban concurrir. ¡Que espectáculo tan hermoso! La luz de este día con sus resplan¬ dores fulgentísimos iluminará la Historia de nuestra Patria, dijo, con acento reposado el Primado de España.
Entre la multitud de telegramas de adhe¬ sión que se leyeron, después que hubo ha¬
blado S. A. el Infante D. Carlos de Borbón
en nombre de S. M. el Rey, expresando la adhesión de la Real familia, llamaron la atención por la elevación de conceptos, con ser todos de mucha importancia y significa¬ ción, el del Cardenal Vives y el del Prelado de Málaga, por el patriotismo que lo informa.
Las diferentes secciones que se repartieron los múltiples trabajos del Congreso, presidi¬ dos por Prelados nacionales y extranjeros y otras personas de valer, obtuvieron éxito
brillantísimo.

domingo último celebraron su acostum¬

Ayer mañana fondeó en nuestro puer¬

brada fiesta los vecinos de la calle de to el vapor de esta matrícula «Villa de

la Luna y calles adyacentes.

Sóller, con procedencia de Cette y Bar¬

Tanto á la velada del sábado como á celona, siendo portador de carga general

la del domingo, que fueron amenizadas y-crecido número de pasajeros.

por la banda que dirige don Lorenzo

Dicho buque saldrá nuevamente para

Marqués, asistió una concurrencia nu¬ los puertos de su itinerario el lunes pró-

merosa, sobresaliendo el elemento joven, especialmente el domingo, que además

|

ximo

por

la

noche.

de música, hubo baile al estilo del país
en la calle de la Victoria.
Sin embargo, lamentamos hubiera ciertos actos soeces que varios grandu¬
llones de descuidada educación tuvieron

El jueves de esta semana debutó en el
teatro de la «Defensora Sollerense» la
compañía de zarzuela que dirige don Al¬ fonso O. Tormo, que hasta ahora ha ve¬

la desvergüenza de cometer, y de ello llamamos la atención á nuestra primera autoridad, para que en lo sucesivo dé ór¬ denes á nuestros inactivos guardias mu¬ nicipales, para que demuestren un poco más de celo en sus servicios y sepan evi¬
tar tales actos.

nido actuando en el «Teatro Lírico» de
Palma.
Se pusieron en escena las zarzuelas Día de Beyes, El Barbero de Sevilla y
Las Estrellas. Estas fuerou fielmente in¬
terpretadas, y agradaron en extremo á la concurrencia, que aunque no numerosa,

era distinguida, cosechando los artistas

Alemañy Casasnovas y el joven comer¬ ciante D. José Sastre Caymari, sucesor de la casa Rullán de Nimes (Francia).
Bendijo la unión el Rvdo. D. Bernar¬ do Oliver Vicario, y fueron padrinos: por parte del novio D. Juan PizáMayo ,
Director de la Sucursal del «Crédito Ba¬
lear» y D. Bartolomé Frontera, fabri¬ cante de tejidos, y por parte de la novia,, el propietario D. Alfonso Casasnovas y D. Joaquín Reyués.
Después de celebrada la ceremonia»
los numerosos invitados se han trasla¬
dado á la casa de la novia, donde se ha servido espléndido almuerzo.
A los jovenes desposados, que han sa¬ lido de viaje para el interior de la isla,,
les deseamos eterna dicha.
En obras practicadas durante el meg
de Junio ha invertido nuestro Ayunta¬ miento la cantidad de 1013‘82 pesetas.

Las comuniones, frecuentísimas en todas

Desde el martes de, esta semana se 1 en repetidas ocasiones, nutridos y entu¬

Han consistido estas obras en la cons¬

las iglesias; pudiendo decir sin temor de exa¬ gerar que durante los días del Congreso apenas si ha quedado niño ó adulto sin co¬ mulgar.
En los jardines del Retiro se celebró una
expresamente para los pequeñuelos. Dos ar¬ zobispos y el obispo de Madrid Alcalá, cele¬
bran cada uno el santo sacrificio de la Misa
en altares preparados en la plaza del Salva¬ dor, junto á la estátua de Martinez Campos.
Los niños manifiestan en su cara risueña

encuentran en esta ciudad los ingenie¬ siastas aplausos.

ros ingleses señores Bernardo Valsh y

Para esta noche están anunciadas las

Harhd B T. Chides, quienes lian estado zarzuelas Mussetta y Gazpacho Andaluz,

en el predio de Muleta para dirigir las j y para mañana por la tarde Día de Beyes

obras de la estación de telegrafía sin hi¬ y Los Puritanos, y por la noche Noche

los sistema Marconi, que, como saben de Verbena, Las Mujeres y Corpus

nuestros lectores, ha de instalarse en te¬ Christi.

rrenos de aquel predio, inmediatos al fa¬

Dada la buena acogida que el público

ro de Punta Grossa.

sollerense dispensó á la compañía, y lo

trucción de una pared en el camino de la Torrentera, un trozo de alcantarilla en la calle del Pastor, dos trozos de acera en la calle de Santa Teresa, una pared y
un muro de contensión en el camino de
Biniaraix, un pretil en el camino que de Biniaraix conduce á Fornalutx; limpieza pública en acequias, alcantarillas y to¬ rrentes; conservación del piso de varios

la alegría del espíritu y las niñas con sus albos trajes parécense á las blancas palomas de los valles de Nazaret que la tradición nos
cuenta. 17.000 se alimentan con el Pan de
los ángeles. La procesión ¡oh la procesión! fué sin du¬
da la más grande manifestación de amor á
Jesús sacramentado. Por nada de este mun¬
do daría el haber tenido la suerte de formar
en las filas. Todo contribuyó á su esplendor. El sol piadoso para los congresistas se vela

También se halla aquí el contratista de las obras D. Juan Juan y Mezquida. Estas deben empezar el lunes próximo, y
según noticias que tenemos, se imprimi¬ rá á ellas la mayor actividad posible, á fin de que el edificio destinado á estación radio-telegráfica quede terminado dentro el más breve plazo.
El vapor «Ciudad de Sóller», en su úl¬

mucho que agradó la labor de los artis¬ tas, es de augurar que dichas funciones se verán muy concurridas.
Se tiene en proyecto abrir un abono para una serie de funciones, que la com¬ pañía piensa celebrar durante la presen¬ te temporada de verano.
El precio de los limones, que tan re¬

caminos vecinales, colocar una tubería
para conducir las aguas á la fuente de la calle de la Victoria y practicar varias reparaciones á los carros del Municipio.
Ha quedado terminada en el estable^ cimiento donde se publica este periódico, la edición primera de la preciosa novela mallorquína Flor de Cart, original de

de vez en cuando amortiguando sus rayos
ardorosos: veinte carros adornados con ban¬
derolas nacionales dan la primera nota sim¬ pática de la grandiosa manifestación. Los conducen creyentes valencianos; son L‘ entra

timo viaje, fué portador del material ne¬ pentinas é importantes alzas experimen¬

cesario para instalar dicha estación.

tó en las anteriores semanas, en la pre-

I sente ha sufrido una baja de cinco pese¬

El martes de esta semana el Director tas, pues se cotizan actualmente á 20 la

don Salvador Galrnés.
Forma un tomo octavo mayor de 180 páginas, impreso en papel verjurado, con cubiertas á dos colores, y su precio es el

de la murta que van alfombrando el trayec¬ Gerente del Ferrocarril de Sóller D. Je¬ carga.

de ll50 pesetas el ejemplar.

to de la comitiva con yerbas aromáticas. Cuando nuestro reloj señala las cinco y trein¬ ta y cinco de la tarde, oyense las diez y seis salvas reglamentarias. El Santísimo coloca¬ do en la valiosa custodia de Madrid, que vá

rónimo Estades, presentó un oficio al Ayuntamiento de Palma, manifestando que estando para terminar las obras que se verifican en la estación de la capital,

Se nota poca demanda de dicho fruto.
Vemos que, por fin, el tiempo, ha en¬
trado de lleno en las funciones que de¬

Sin embargo, deseando facilitar la ad¬ quisición de obra tan celebrada por los elementos literarios, los suscriptores al Sóller podrán obtenerla al precio de

sobre soberbia carroza sale de la iglesia de San Jerónimo. El pueblo de Madrid, este pueblo hidalgo de arraigadas creencias cató¬ licos, sombrero en mano y rodilla en tierra presencia el paso de la Custodia. Todos los

ofrece al Ayuntamiento, en nombre de mandan la época en que nos hallamos;

la compañía, las parcelas sobrantes del el calor, apesar de no ser extraordinario,

terreno propiedad de la misma, y que han se ha dejado sentir bastante, no faltando

de pasar á ser vía pública.

I alguno que otro día con fuerte bochorno

1‘25 pesetas. Se haba en venta en el establecimien¬
to «La Sinceridad», San Bartolomé 17.

4
m

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SOLLER
ECOS REGIONALES m m m

DE NUESTRO REDACTOR-CORRESPONSAL
TEODORO LLORENTE
Los vínculos familiares que establecen la comunidad de lengua y el proceso histórico, yd que una misma espada triunfadora rompió las cadenas del yugo agareno que á Valencia y Mallorca ahe¬ rrojaban, constituyen á mi entender títuio*más que suficiente para dedicar aquí, en esta sección precisamente, ese sencillo tributo al gran poeta, gloria no sóio de la región que baña el Turia,sino de España entera: D. Teodoro Llórente.
Los acentos inextinguibles de su lira
tienen en uuestros oidos las mismas re¬
sonancias que las canciones que arrulla¬ ron nuestra cuna; su parla, con escasas variantes.es la de nuestros primeros bal¬ buceos, de nuestra primera plegaria; sus ideales fúndense en nuestros propios ideales. ¿Qué mucho pues, si lloramos la
muerte de Llórente como cosa nuestra y
sumamos su pérdida entre las propias pérdidas?
Además, Llórente, profesaba singula¬
rísimo cariño á nuestra obra literaria y
distinguía con singular afecto á los poe¬ tas y prosistas mallorquines. Pruebas
sobrado elocuentes dió de ello en oca¬
sión dei viaje organizado por el periódi¬
co «La Almudaina» á Valencia durante
la Exposición allí celebrada y en la que por iniciativa del ilustrado Director de aquel diario, Jerónimo Amengual, tuvo una representación nutrida nuestra inte¬
lectualidad. Llórente no obstante sus
muchos años y múltiples'achaques, fué al puerto del Grao á recibir á los.expedi¬ cionarios y penetró de los primeros en el Miramar para darnos la bienvenida.
Yo no olvidaré nunca la emoción que
me produjo el estrechar por vez primera la mano de aquel venerando Patriarca, emoción que creció de punto cuando en el típico banquete que nos dedicó la in¬
telectualidad valenciana, escuchamos las
benévolas frases, entrecortadas por la emoción, que tuvo para nosotros y el
delicado tributo rendido á nuestra Poe¬
sía en la persona de la gentil poetisa María Antonia Salvé, cuya mano besó, entre los vítores y aplausos de la emo¬ cionada concurrencia; y más tarde cuan¬
do en la «Fiesta de la Poesía» celebrada
á bordo del buque expedicionario reco¬ gía trémulo la corona de sentidas estro¬ fas que le tegió la Musa mallorquína.
La producción de Llórente, debe ser considerada bajo un doble aspecto, igual¬ mente notable y delicada. La que es fruto de su propia inspiración y la que libó como ingeniosa y diligente abeja, •en el florido vergel de los más inspira¬ dos poetas mundiales.

Bajo el primer aspecto el gran Maes¬ tro cantó la Fe, la Patria y el Amor, en afiligranadas poesías palpitantes de ins¬ piración y delicadeza. Plasmó en ellas el alma valenciana, y atesoró la luz y
los aromas de la encantada huerta por
donde desata sus raudales de plata el
armonioso Turia.
Bajo el otro concepto supo verter á la rica lengua de Castilla lo más selecto de los grandes maestros de la rima dé las otras naciones, antiguos y modernos.
En esta tarea le sorprendió la muerte; pues la inspiración de Llórente no enve gecía ni la embotaban los achaques. Acontecía con él lo que con los olivos de nuestros campos, de cuyos troncos vetus¬ tos y agrietados surge siempre joven el esplendoroso ramaje.
Su espíritu profundamente católico, se demuestra gallardemente en su Testa ment. delicadísima poesía que con moti¬
vo de la muerte del ilustre vate han re¬
producido muchos diarios. Cumpliéronse todos los deseos en ella
expresados. Murió rodeado del amor y de las solicitudes de los suyos, colocaron entre sus manos yertas el Santo Rosario, eleváronse las plegarias de la Iglesia para su alma, ante la capilla de la Vir¬ gen Santísima de los Desamparados,
cariñosa madre de los valencianos, y
acompañóle hasta la fosa el respeto y el
cariño de cuantos le conocieron y admi¬ raron, que equivale tanto como decir todo un pueblo, más aún, toda España.
¡Descanse en paz el alma del gran Poeta, del llorado Maestro, que tanto esplendor supo dar á las letras patrias!
José M.a Tous y Maroto.
Palma 6 Julio 1911.
Crónica Balear
Palma
Conocidos son los proyectos de la Junta de Obras del puerto para la reforma del mismo.
Deseosos de llevar aquellos á la práctica se han celebrado estos dias varias reuniones encaminadas á gestionar del Gobierno la desaparición de algunas trabas que impiden
su realización.
Una de ellas es la desaparición de las zo¬ nas polémicas que aún existen y la del Ba¬ luarte de Chacón para poder ensanchar las vías de comunicación entre Palma y el po¬ puloso Arrabal de Santa Catalina.
Como en éste último estremo está desde
hace años interesado el Ayuntamiento, ha sido invitado y ha asistido á dichas reuniones el Alcalde de Palma señor Alemañy, con¬ tando además con el apoyo de otras impor¬ tantes entidades á las que se ha consultado.
El martes una comisión compuesta del Al¬ calde señor Alemañy, del Presidente de la

Junta de Obras del Puerto, señor Planas y del Ingeniero dy-ector de las mismas señor Garau, estuvo á visitar al Capitán General
señor March.
Este señor les recibió con suma amabilidad
y una vez conocidos los propósitos de la mis¬ ma, como mallorquín y por lo mismo amante de todo lo que signifique desarrollo y mejo¬ ramiento de la isla, se mostró conforme con dichos proyectos, ofreciendo coadyuvar para su realización, máxime cuando en nada pue¬ den perjudicar la defensa de lá isla.
Los comisionados salieron altamente com¬
placidos de las manifestaciones del señor March y convinieron reunirse en breve para redactar la exposición que dirigirán al Mi¬ nistro para lograr como hemos dicho la desa¬ parición de la zona polémica del muelle y el
derribo del baluarte de Chacón.
A estas mejoras parece que no seria ex¬ traño que se uniesen otras como la conver¬ sión de los lienzos de muralla que desde el Muelle conducen á la puerta de la Calatrava en jardines con amplias escaleras que facili¬ taran el descenso al Camino de Ronda, con lo que aquellos sitios ganarían mucho en
belleza.
Las noticias de cada día más alarmantes
acerca de la invasión del cólera en Italia ha¬
ce que nuestras autoridades se preocúpen con mayor celo de la sanidad pública.
En el despacho del Gobernador se reunie¬ ron el martes las autoridades, tomándose me¬
didas encaminadas á evitar la introducción
del cólera en Mallorca, dictándose disposicio¬ nes para la vigilancia de los buques, encar¬ gando la desinfección escrupulosa á los de procedencias dudosas.
El Alcalde también reunió á los médicos é
inspectores municipales encareciendo la ex¬ trema vigilancia en la higiene de la pobla¬
ción.
El Administrador de Correos de esta pro¬
vincia, de acuerdo con las autoridades, ha dispuesto que sea desinfectada la correspon¬ dencia y paquetes postales procedentes de
Italia.
En uno de los dias de la semana entrante
es esperado en Palma, el Diputado á Cortes y jefe del partido Liberal en Mallorca, don Alejandro Rosselló, el cual se propone pasar
el verano en esta isla.
El Ingeniero Director de las obras del puerto de Palma y del «Ferrocarril de Só-
11er» don Pedro Garau ha. recibido la noti¬
cia de que en breve llegarán á la capital unos 20 Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos últimamente aprobados en Madrid, á quienes acompañan varios catedráticos.
Dichos Ingenieros, disponiendo de una sub¬ vención del Gobierno de 50.000 pesetas, para realizar una excursión por España y el Ex¬ tranjero, han resuelto visitar como primer punto Mallorca.
Su objeto es visitar algunos faros y como más modernos irán probablemente á los de la Dragonera.
La base de la excursión á esta isla es visi¬
tar la nueva linea de Palma á-Sóller.
Después de las construcciones expresadas, es muy posible que quieran visitar las natu-

rales como las maravillosas cuevas de Arta y
Manacor y los puutos más pintorescos de la isla como Valldemosa y Miramar.
Desde Mallorca se trasladarán al extran¬
jero para continuar su viaje de estudios.
El señor Garau se ha entrevistado con el
Ingeniero Jefe de la provincia señor Calvet al objeto de organizar juntos las expedicio¬
nes de los excursionistas.
La Federación Agrícola Balear ha acorda¬ do dirigirse á los cónsules á donde se expor¬ ta la pulpa, denunciándoles el abuso qué al¬ gunos cometen expendiendo pulpa de albaricoque que dicen que es mallorquína, cuan¬
do este año se ha elaborado casi toda con
productos de la península en malas condicio¬ nes, desacreditando con esto la verdadera pulpa de Mallorca.
Ha regresado de Madrid el director de la «Isleña Marítima» señor Simó, quién ha gestionado allí la tramitación del expediente de abanderamiento del nuevo vapor Rey Jaime I. Mientras se termine, se ha conce¬ dido á la Compañía pas avant, con lo cual se ha podido satisfacer los derechos de aban¬
deramiento en la Aduana.
En el Rey Jaime I ondea ya la bandera española, y en breve se verificarán las prue¬ bas en aguas de esta bahía. Para ello son esperados de Cartagena los maquinistas na¬ vales y las presidirá el comandante de Ma¬
rina.
A pesar de la adquisición de este buque, el itinerario de- Correos no experimentará variación hasta el l.° Enero del próximo
año 19121
Estos días es esperada la familia del ex-presidente del Consejo de ministros don Anto¬ nio Maura, y en breve llegará también el ilustre jefe del partido conservador, que se
encuentra actualmente en el balneario de
Fortuna (Murcia). El señor Maura, con su distingnida señora
é hijas, pasará el verano en la magnifica finca de S‘ Alquería (Buñola) como el vera¬
no último.
Manacor
El activo propietario de las cuevas deis Hams don Pedro Caldentey acaba de adqui¬ rir un automóvil para los turistas y viajeros que vayan á dichas cuevas.
Felanitx
Los domingos y días festivos continúa to¬ cando por la noche, en la plaza del Arrabal,
la banda de música del Círculo Conservador.
Con tal motivo se ve aquel sitio extraox-di-
nariamente concurrido.
El almendrón se cotizaba el sábado último, en este mercado, á razón de 109 pesetas los
42£37 kilos.
Inca
Con fecha 23 de Junio, ha sido nombrado por el Ministerio de la Guerra el Ingeniero militar que ha de formar parte de la Comi¬ sión mixta que ha de hacer la confrontación del proyecto del Ferrocarril secundario de Inca-Pollensa-Alcudia.

Folletín del SOLLER -32-

—La voluntad de vuestro hermano,

dijo don Fadrique, adelantándose.

EL DEL CAPUZ COLORADO

—¡Ah! —Volveos pues á sentar y escuchad¬ me si os place, que ha de ser algo grave
nuestra conversación.

—Hermano, ¿qué tono es ese que con¬

letargo á mi hermana y á imponerla
mi inflexible mandato.
Y se encaminó al edificio en el cual
«ntró, pasando á la habitación donde ha¬ bía sido trasportada doña Beatriz. Estaba
la bella de las bellas sumida en un pro¬
fundo letargo, ocupando un carcomido sitial, pobre adorno de una más pobre estancia, en cuyo fondo se alzaba un tos¬
co altar de madera de encina.
Don Fadriquese acercó á la dama y dióla á respirar la esencia de un pomo

migo usáis? exclamó la sorprendida da¬ ma. ¿Cómo me encuentro aquí? ¿Qué es lo que por mi ha pasado? Recuerdo que estaba apoyada en la baranda de la ga¬ lería, contemplando mis vergeles y mis
flores, cuando me he sentido desfallecer,
y un sueño como el de la muerte ha ten¬
dido sobre raí su velo.
—Era un narcótico que había puesto yo en vuestra copa.
—¿Y por qué un narcótico? —Porque os necesitaba dormida para haceros transportar aquí.

que sacó de su escarcela. Beatriz empezó á moverse, respiró con
fuerza como si se desahogara de un peso
que la tuviera oprimida hasta entonces, volvió los ojos en torno, y al verse en un lugar para ella desconocido, lanzó un grito y se puso en pié como movida por
un resorte.

—¡Hermano! —Despierta no hubierais venido jamás, sopeña de veros arrastrada, y he querido evitar esta molestia y esta humillación á
mi hermana.
—¿Pero qué lugar es éste? —¡Oh! tranquilizaos. Es simplemente
la ermita de Santa María del Parral.

—¿Qué es esto? murmuró, ¿donde es¬ —¿Y qué tengo yo que hacer en esta er¬

toy? ¿quién me ha traído aquí?

mita? ¿Porqué me habéis traído aquí?

—Esto es lo que vais á saber en segui¬
da, si os tomáis la molestia de escuchar¬
me un breve instante.
—¿Pero?... —¿Qué teneis que temer?¿No está aquí
vuestro hermano?
—Es que este hermano se porta con¬ migo de una manera... de una manera...
—Acabad.
—Os pesará que concluya la frase. —Acabadla, os digo. — Dejémosla así. —¡Acabad, voto á mil diablos!...
—Pues, bien, de una manera...
— ¡Incalificable! —No, de una manera indigna de quien es y de como se llama. Don Fadrique ahogó la cólera que hi¬ zo nacer en su corazón esta frase, y cru¬ zándose de brazos, exclamó con cierto
tinte de ironía:
—¡Pardiez, señora, que si no supiera yo quien sois y lo que me debo, había de vengar esta injuria.
—Caballero, estáis insultando á una
dama.
—Pues entonces, señora, callad y oíd¬ me... callad y oídme, ¡vive Dios! que de¬ masiado estáis viendo que mal reprimo lea ólera que me ahoga.

—Hablad, pues, hermano. Pronta es¬ toy á escucharos.
Y la bella de las bellas envolvió á don
Fadrique con una mirada de supremo desdén y se sentó con el ademán de una
reina.
El de Guzmán procuró reprimir su enojo y se acercó á ella.
—Ya sabéis, le dijo, que he dispuesto
de vuestra mano.
—Creo recordar qne me lo dijisteis un
día, contestó Beatriz con una indiferencia
glacial. —Pues bien, ha llegado el instante. —No os comprendo. —El instante de cumplir vuestra pro¬
mesa.
— ¿Mi promesa? dijo admirada la da¬ ma. Repito que no os comprendo.
—Quiero decir que vais á casaros. ¿Comprendéis ahora?
—¡Casarme!
—Sí.
—¡Yo!
—Vos.
—¿Yo?... ¿Estáis loco, don Fadrique?
— Loco me volveríais vos, señora, si
atendiera á vuestra razón. Hay un hom¬ bre que reclama vuestra mano.
(Continuará)

SOLLER
w? W& DEL AGRE DE LA TERRA

S tssm

UNA VOLTETA PER MALLORCA

inméns xap que £s diu es Torrent de Pareys£ afina un fornet de céure pa, un forn molt sería sa seua esposa, li contestá d£ un tros fitsantse en sos regalims de pintura qu£ allá rudimentari; demunt un clapé, unes quan- enfora; y éll li diu: amaguet be dins una so¬

s£ hi havía vessada, s£ exclamava. ¡Es lo na¬ tes filades de pedres groses, una volta de ca que aqueixs hornos duen males inten -

Dos qui no van de brou

tural que aquí els pintors mallorquins hi es- idem, de forma cónica y un fumarelet de cions...

campin tanta pintura!

dues teules juntes, tot asso revestit, dedins y

—Queee.é..J

Jo vatx está empagahit de dirli que de tots defora, de fanch d£ argila vermeya. Aquest —Que aqueis hornos duen polvos de di-

aquells regalims no n£ hi havía ni una gota forn, com es natural, tenía una boca de... minita.

3.a PART

de ca-nostra; era d£ en Mir, qui poch temps forn.

—De queee...?

Una pesseta hetiría dada de molt bona ga¬ na sentí es comentaris que se feren, a sa taverna de 1£ amo £n Tomen Busqueret, entre £s parroquiana de la copa, sobre es russos, quant saberen p£ en Joan que parlaven y entenían perfectament es mallorqui! Es mestre non degué seguí destraletjant sa Geogra¬ fía y degué torna parla ab sa frescura d£ ignorant atrevit d‘ es antropófagos d£ es Polo y segurament n£ inventa qualquna de pópu¬ lo bárbaro per justifica que noltros, polachs, parlassim varies llengos inclús es mallorqui. ¡Qui sab lo que 1£ inspira s£ esperit de vi so¬ bre filología!
Deixem noltros en Quitero y sos deixebles, y enfilemmos d£ alt una cucuya sobérga d£ ont la mar y tot mos sembla petita; sa Foradada, un mónstre ciclópich que pren un bany; sa Dragonefa, una grossa tortuga adormida; la costa, boca uberta de ballena
que fa brolla escuma per entre sos ferets caixals. ¡Que petitoys eram dins lo sublimament gran! Allá hi gastarem tots els clixés de xassis, y... més n£ haguessim duits.
Jo m£ hi embabay cada volta que, per oblidá penes o per clona espansió a s£ ánima, repós devant es cristays de s£ estereoscóp d£ es meu milená de vistes de Mallorca, aquella dotzena d£ excohides que reprodueixen aquell trosset del mon! Aquelles penyes atrevides, aquelles caletes tan airones, aquells reconets de mar que s£ enfonya capritxosament fins molt endins de sa térra, aquella vegetació de vérges seuves, aquells frondosos pins que s£ allargan torsuts projectant s£ ombra demunt ses ones, tota aque¬ lla bellesa sublim, en fi, me feu una coman¬ da; me encarregá digués a n£ els artistes de Mallorca que hi anassin ab so pincell y sa paleta, si volian fer un cuadro pié de llum, de tóns vius, de colors nóus... inverossibles.
Perque no se compren qu£ es nostros pin¬ tos, tenguent tan avinent paisatjes tan bells qu£ enloqueixen ais extrangés, (noltros en trobarem bastants, amagats entre ses timbes, qui abstréchs a tot lo que no fos es deliri de s£ art, fins y tot indiferents a sa curiosidat de volé saber qui passa, dins paratjes isolats, sois les guiava es frenesí de dursen, reproduit demunt sa tela, un morro de penyal, un paisatje, etc.) no hi fassin estació, principalment a sa primavera que tot hi riu dins sa nostra Mallorca, y d£ un modo especial a ses nostres montanyes, baix cl£ un cél blau y una llum tan explendorosa y purificada que a poques bandes del mon s£ hi troba.

després s£ hi rompé ets osos devallanthí p£ es Carre Nou, o com jo li dich, es curré cT ets abismes, per ont en vatx passá un pich, y vatx jurá no passarne pus.
Tampoch se compren que durant tres llargues tongades que vatx invertí en trescá Mallorca, no me topás ab cap tourista mallorqui, fora de sa gent que per devoció ana¬ va a n£ ets Santuaris o qualque colla de vequeros qui per manjarse un parey de pollas¬ tres y fé sa riaya ab salsa de grosseries y qualqu£ altre salsa que ni ab eufemisme y tot puch ni clech escriure, sense cap ideal noble, havian sortits a fe un día de camp. En canvi,desd£ Artá fins a sa Dragonera, ca¬ da punt me som topat ab estéis d£ extrangers, senysó de rango, senyoretes distingides qui, valdement sapien s£ espanyol, no vos saluden sino en • francés, perque saben que £ts espanyols no son molt aficionats a£ n£ aquesta casta d£ sport... ¡fossin toros...! y los veis que s£ en ho duen tot dins la vista, pre¬ ñen nota de ses altures, s£ en duen méstra de térra, y de pedra, dibuixan una planta, recoyeixen fuyes de herba seuvética, treuen croquis de paisatjes, y... s£ obturado de sa máquina fotográfica no té aturay: aixi apre¬ cien, s£ ilustren: fan s£ ánima sana dins un
eos sá.
Dispensin es meus llegidors si, seguint aquest cap de fíl, haja perdut ses manades p£ es rostoy, y... es Kyrie, eleison.
Tornamhi, ido.
Els vinticuatre clixés que duyam, están impressionats. ¿Que feim? Necesitam fosca per descarregá y torná carregá es xassis... ¡Trobá fosca dins un paratje ahont ses mates y tot reflectien claror! Alia baix, su-devora sa costa brava, a sa vorera d£ una torre-ata¬ laya de que n£ está envoltada Mallorca, afinam una casa. Anemhí. Aquella casa está tancada, pero no inhabitada; mos ho diuen unes gallines de cresta ben vermeya que hi pasturen per su-ran, y un ase ¡en térra cai¬ ga y mal no fassi! que mos saluda ab un bram que repren y torna reprende, y no arriba a acabá may. Aquell pobre animalet supos qu£ estava dins un£ establa ben fosca, y mos demanava ¡llástima de no entendre es llenguatje deis animáis! que li donassim ets aparatos, qu£ éll estava en condicions de fé sa feyna que mos apurava tant, per falta de
lloch adecuat.
Crida d£un vent, crida de s’altre: ni eco tenien ses nostres veus en tot aquell contorn. S£ ase de tant en tant íniciava parid, y sem-

Ja s£ ha estirat de s£ americana d£ alpaca negre, jo d£ es meu surtú rus; éll s£ enfila demunt sa cúpula des forn y a n£ es fumaralet li posa es capell per barret; llavors s£ afl¬ ea dins aquell gabinet; allá hi manipula, descarrega y torna carregá ses máquines, mentres jo li ampar sa claró, mediant una postóta y ses jacubes, a sa boca des forn.
No sé sa fatxa que jo feria, en eos de camia, empenguent a sa boca d£ aquell forn!
Estant a mitjan feina, s£ entrega un homo, 1£ amo de la casa semblava, p£ els halens que feya, qu£ era vengut acorrens d£ enfora.
¡Qui sab si li havía dit qualcú que li roba-
vem s£ ase o s£ aviram!
—¡A remil gotes! ¿y de qué anam per aquí?
Estava jo per comensarli una broma; pero me va fé refredá veurerlí agafá un garrot d£ olivera... ¡Qui sap si es una mala estélla!
—¿Sou vos 1‘ amo de la casa? —Y que vos hi £mporta... ¿Som dit de qu£
anam?
—Carregam ses máquines... Hem cridat y ningú...
—Qu£ es asso de máquines...! y ¿aquell ca¬ pell a n£ es fumeral qui 1£ hey ha poctt?
—Es que som retratistes y... —¡Petardistes! Ja m£ ho som pensat que se tractava de posarme un petardo. Y a sa paraula segueix s£ acció y anava aquell homonet de desferm.os la potranca: destapá es forn y... tudarmos es clixés. Y jo que li veig sa tela, hi empench ab tot es cós
a sa boca d£ es forn.
En Pep s£ hi esmortia de riure, y, no poguent aguantá pus ses riayes de casta peti¬ ta, pega un brúfol que sentit de defora, sem¬ blava un bramul de fera seuvatje. A mi y
tot me feu feredat...!
—Qui dimonis tenen estotjat dins es forn? En Pep havía acabada sa tasca; y sense donarme temps de contestá a sa pregunta pega sempenta a sa postota; mos ensenya
una carussa tota mascarada ab dos bassons
d£ uys blanchs que, dins sa fosca, brillaven com- a dos calius. Aquell homonet romangué sense parula...
Llavórs me comensa a doná capses de cli¬ xés y ses máquines...—¿Hi ha res més? li pregunt.
—Si, senyó, hi ha sa capseta de polvos de fé volá... Se retir, vosté, que n£ escamparé un polset ¡veam si m£ han sortits be! Tanqui be ets uys... no sia cosa... que...
¡Vaj£ una ocurrencia endimoniada!

—D! alió de fé bombes... ¡amaguet... y acluca ets uys, que £t dellonarían la vista!
—Queeee ferán...? -—Amaguet et dich!... si no vols que t£ ajusti un verdanch.
Aquell homonet venia per llana y s£ en
aná tos.
Bernat Balee.
(Continuará)
Vuyts y nóus
¿Qué tal, Agueda? Vat-aqui s'exclamació que£m va sortir casi sensa temer mén quand vaig ha ver llegit á £n el Sóller, £vuy fá quinze dies, sa primera pai’t d£ aquell article en francés qu£ ha pu¬
blica! en dues envestides. Si vóltros 1£ heu
llegit y sebrrt entendrer, tal vegada sereu d£ es mateix paré que jó: ¿no trobau que si aquella famosa polémica, que ja havieu consentit á ensaborir y vos haguereu de pegar llevó un tóc á £n ets morros, s£ hagués arribat á comentar y continuás encar£-ara, ven¬ dida cóm 1£ anell al dit es dir £vuy á £n En Demófilo: et bien, mon v-ieux, avez-vouz...
«sentit siuler»?
Y sería un gust, ben segó, escoltar ó llegir sa seua contestació.
¡Mirau lo que son ses coses, ó cóm devegades Deu les compon! ¿Hauría dit ningú qu£ un extranger vengués ¡y de tan enfora! á sortirme á cami, per reforjar amb unes apreciacions de tant de pés ets pobres arguments — pobres per esser meus, natural ment—amb qu£ hauría hagut de defensar jó sa mateixa opinió?
Perque la veritat és que ses impressions del señor Leclercq demunt aquesta ville heureuse contenen una llissó, p‘ es nóstros «avangats», magistral y oportuna tot amb un pie; sa mes «salada» que se los pogués do¬ nar. ¿Qu£ és plourer dins má, deys? Aixó se pód suposar, peró no £s del tot segú; de tots modos es una llissó, y jó creg que, si no Lots ells, alguns, amb el temps 1‘ arribarán á aprofitar.
Per ella se veu que lo qu£ és aquest señor Leclercq ha de teñir sa vista d£ águila, ó pel¬ lo menos tant clara cóm si s£ hi passás sovint óus calents del dia: just amb un£ uvada, quand visitá sa nóstra valí, sebé descubrir lo que moltíssims d£ altres amb añys y mes

Si no fos per allargá massa sa processó, di¬ blava qu£ es carritx de sa manjadora li afe-

Aquell sant homo pega un salt per en de- añys de residencia encara no hi han descu-

ría moltes coses sobre s£ impressió agradable, gía es bossí. Es qu£ ets ases han estudiat a rrera; primé s£ amaga den-era una cantona¬ bért may. Ja £u veys, no vá quedar gens

imborrable que s£ en han duita de sa nostra s£ escola possitiviste. Ses gallines urugades da y llavó ja no £1 veren pus.

sorprés ni mica enamorat de cap d£ aquests

Illa varios extrangés, uns fets coneguts meus esqueinaven y es Chantecler las responía,

Hem de reti-atá es lloch d£ aquesta escena, progressos modérns que son es nóstro orgull,

a 1£ atzar y altres dirigits á mí perque £ls ufá y orgullos, de sobre una penyeta, y digué en Pep. Y, venga es trípode, y venga sa nóstra esperanza, sa nóstra gloria, nó; en

acompanyás. Un belga qui havía trescat tot apar que mos digués: tocaune cap y vos do¬ montarhí sa máquina gróssa y venga enfocá tot es seu escrit no va fer menció de si tenim

el mon, a cada moment, s£ aturava, y, entu- naré ets esparons pe sa cara... ¿no sabeu que sa casa y es forn...; y sentinx aquell homonet servici de vapó, gas, electricidat, etc., etc, ni

siasmat, "me ¡Meya: ¡Oh! aquí Deu hi abocá aquí jo som es Sultánf

qui ben amagat dins un clós de figueres de si anam á má de teñir ben prest ferro-carril,

tots els primors! Y lelo y ensopit, dins aquell En Pep, qu£ es el diable sense reverencia, moro, que crida ne Catalina. Aquésta que, y aixó que vengué cóm á turista, y ses faci-

Folletí del SOLLER -7-
EN F^UPIT
Som partit tot-d’una qu’ he hagut tancat es bestiar, peró es cami es llarg, y en aquest temps quasi no fa día.
—Ara digués, ¿que li trobes an es nin qu’ he duyt?
—Que no es d’ un bon tros com es nostro,—respongué el sen Ramón.
Parlant de 1’ infant, de la mestressa y de ciutat, soparen tranquilament del gerret frit del paneret y no tastaren les co¬ ques, perque resolgueren durles a la madóna de Són Guiemet; y a la fí, cansats de xerrar y badallant de són, se ’n anaren a colgar més aconhortats que no havíen
estat desde la mort d’ en Ramonet.
Desde aquell día la gent de Són Corbe11a y la qui passava per la carretera tornaven a sentir sovint el floviol que ’l pas¬ tor tocava per la garriga pasturant la guarda d’ ovelles.

III
Adopció
Cada dissapte a vespre, lo més tard de quinze en quinze dies, el sen Ramón ana¬
va a cá-seua. Tot-d’una demanava noves
den Rupit, llavors el prenía entre els seus bragos y li feya jocs y pesadures, mirantlo riure y folgar, mentres ell fumava satisfet la pipada de tabac ros. No ’s torbá a poderlo teñir demunt els genolls, y, sentintlo embuyarfil amb aquella llengua estopenca, se passava les hores deis diumenges de lo més entretengut.
En Rupit tenía poca roba, y la poca que tenía, fina y plena de randes, no servía pera durla per la Rota de P Ermita: per aixó sa dida li posava la del seu infant mort, pensant que si’ls en duyen un altre, encara sería bona, y que, si no heu era, ja ’n faría de nova.
. Set ó vuit setmanes feya que na Tonina criava en Rupit, quant un matí va rebre un boliquet qu’ en Pep des Cantó, el día abans, havía trobat a 1’hostal. Va esser un vestidet de piqué blanc pera’l nin, y mitja dotzena d’ ensaimades. Passá un mes y un altre, y ja n’ havien passat més de quatre, quant el sen Ramón y sa dona

resolgueren enviar en Pep des Cantó a cá’n Sidoro, perqué no havien rebuda cap mesada, y, com eren pobres, tot s’ era
menester.
En Pep va anar un parey de vegades á c& ’n Eloy, y a la fí pogué parlar amb en Sidoro, per haverlo topat, quant manco en feya comptes, devers la porta de Sant Antoni. Peró en lloc deis diners que li demanava per encarrec de la dida, sois li pogué treure excuses y promeses pera més endavant. Segons li va contar, sa dóna estava més malalta de cada día, y entre cara y altres bons aliments, metge y medecines, s’ en duyen tota la seua pa¬ ga; cá-seua era un avene. Peró tot-d’ ■ na qu’ ella ’s posás bona, en unes quantes setmanes tot ho pagaría.
Per Sant Joan va arribar a la Rota de
1’ Ermita la noticia de la mort de la mare
d’ en Rupit, y poc després saberen que també s’ era morta la padrina, la senyora Catalina, tal volta de fam y pena.
No sabent com fer-ho per cobrar el didatge, la dida y el seu homo enviaren en Pep des Cantó a ca la mestressa Bel per veura si aquella dóna, ab la seua mónita, sebría treure qualque cosa an en Sidoro, advertint a la mestressa que guardás els diners y que ’ls ho dugués en venir a la

vila per la festa. Donat aquest pas, espe¬ raren tranquilament la vinguda de la mestressa, ben convenguts de que no hi havía res més que fer. Per la Mare de
Deu de Setembre la mestressa va com-
pareixer a Són Guiemet, com ho feya cad’ any, y tot-d’ una qu’ el sen Ramón y
sa dóna ho varen sebre anaren a veurer-
la amb en Rupit. —Fiets,—los va dir la mestressa,—jo
vos vuy desengañar d'una vegada; lo qu’ es de criar aquejx infant no cobrareu res may, y si ’l voleu tornar a son pare, com més prest millor. En Sidoro es un perdut sensa vergonya, qui no té aont caure mort, y per afegitó s’ es tornat ca¬ sar amb una bagassa més dolenta y desvergonyida qu’ ell.
El didot y la dida ’s miraren com si ’s preguntassin qualque cosa, pegaren una ullada a 1’ infantó, y a la fí na Tonina va
exclamar.
—Pobre Rupit! Ja no pensaven en sos diners, sinó en la dissort y mala ventura d’ aquell infant que tant estima ven.
Juan Rosselló.
(Se continuará).

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NOTA - ¡Siempre que el día de salida de Sóller y Cette para Barcelona coincida
en sábado de día festivo, retrasará el vapor su salida 24 horas.—La salida de dicho
buque del puerto de Barcelona para el de Sóller, será en todos los viajes á las ocho
7 media de la noche.

SOLLER.—Imprenta de «La Sinceridad»

Manuel Espaliu : : : : : : y Ciudad de Mahón

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En CETTE: Sra. Viuda de A. Bernat.—Quai de la Ville, 15.