Aíro XXVI (2.a EPOCA) NUM. 1266
Aíro XXVI (2.a EPOCA) NUM. 1266

SABADO l.o DE JULIO DE 1911

SÓLLER

SEMANARIO INDEPENDIENTE

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9 FUNDADOR Y DIRECTOR: D. Juan Marqués Arbona.

REDACTOR-JEFE: D. Damián Mayo! Alcover.

REDACCIÓN y ADMINISTRACIÓN: calle de San Bartolomé n.° 17.-SÓLLER (Baleares)

SECCIÓN LITERARIA
Lk I Lk I
I
El carruaje paró á la puerta de la casa y Matilde, envuelta en un lujoso abrigo de pieles, bajó y al pisar la acera excla¬ mó, dirigiéndose á la duquesa del Bru¬ zo, que permanecía muellemente recos¬
tada en el landó:
—Adiós, querida, hasta luego. No ol¬ vides que te espero para ir al Real.
Un lacayo cerró la portezuela, ¿saludó profundamente, subió al pescante junto al cochero que, rígido é inmóvil bajo su uniforme galoneado, parecía una figura puramente decorativa, y el ruido del ca¬ rruaje que partió al galope, vino á mez¬ clarse á los mil rumores que convertían
la calle de Alcalá en una colmena hu¬
mana.
Matilde subió las escaleras rápidamen¬ te y, cuando hubo llegado al piso segun¬ do. apretó el botón de un timbre eléctri¬ co con fuerza al principio, con impa¬ ciencia después, viendo que la puerta no
se habría*
Cualquiera que hubiese contemplado el interior de la casa y visto en un gabi¬ nete amueblado cou lujo á una niña pre¬ ciosa inclinada sobre la labor junto á la suave luz que proyectaba una lámpara y que tamizaba una pantalla de encaje
tan sonrosado como el rostro de la in¬
fantil costurerita, hubiera creído que aquella mujer, aquella madre, anhelaba estrecharla entre sus brazos; pero Matil¬ de en todo pensaba menos en su hija. La puerta se abrió sin ruido y, en vez de gritos de alegría y de cariño, en vez de los ojos azules y los rizos dorados del bebé que trabajaba con tanto afán, apa¬
reció la silueta fría de una doncella y
sólo se escucharon estas palabras que la señora dijo con tono imperioso:
—Tengo prisa. Supongo que estará todo dispuesto.
Y se dirigió á la habitación que llama¬ ba su doudoir por imitar á las beldades extranjeras, protagonistas de las come¬ dias que veía representar en La Prince¬ sa, ó de las novelas que ojeaba por las noches para llamar el sueño, única cosa que no obedecía á la voluntad de aque¬
lla reina de la moda.
Sin embargo, al llegar al gabinete pa¬ róse sorprendida y contempló algunos instantes á la chiquitína inclinada aún sobre la labor, sobre una prenda obscura, que contrastaba con los alegres tonos de su trajecito.
—¿Qué haces. Lili?, preguntó dejando caer perezosamente el abrigo sobre una marquesita.
—¡Eres tú, mamá!, contestó la aludida. Y llevada por un irresistible impulso
de su corazón, se levantó de un salto y corrió hacia ella con los brazos abiertos.
El carrete rodó de la faldita en que
descansaba y fué. dando vueltas, á es¬ conderse debajo de un vis d vis; las tije¬ ras se clavaron en las garras de un león que había estampado en la alfombra; la costura cayó encima de un moro que estaba junto al león, y hasta la aguja, desenhebrándose, y el dedal, abando¬ nando el dedito de la costurera, parecie¬ ron proclamar la libertad y dejar á su dueña que corriese más pronto á abrazar
á su madre. Pero no fué así. porque se
paró, dominando su primer impulso, y dijo tristemente:
—Buenas noches, mamá.
Después la miró con recelo, casi con

temor, y volvió á sentarse junto á La lámpara. Su madre debía de estar preo¬ cupada, y nada más á propósito para ex¬ citar sus uerviqs que las demostraciones de ternura que llamaba ridiculas y que, además, le arrugaban el traje y le des¬ componían el peinado. Bien sabía Lili que eso enfadaba á su mamá, pero aun¬ que estaba acostumbrada á su desvío, no podia evitar el que sus ojos se llenasen de lágrimas al recordar las veces que la había rechazado cuando, impulsada por
su cariño loco, corría á besarla al mar¬
charse ó al volver de algún paseo. Claro está que tendría razón: las mamás tienen razón siempre, así decía la hermana Lui¬ sa en el colegio; pero no. todas no eran lo mismo, ni la suya había sido siempre tan seria. Recordaba con deleite, con un
placer indescriptible, que hacía que sus manitas temblasen al enhebrar la aguja, que antes, cuandu era pequeña, cuando su papá no estaba aún en América, la arrullaba para dormirla en el regazo, y que otras madres, muchas, muchísimas, esperaban á sus compañeras cuando sa¬ lían de las clases, y las cubrían de besos al ver los premios que habían ganado ó las labores que sacaban concluidas. Sin duda ella era más mala y no merecía tanto cariño; por eso quería trabajar y hacerle ver que no era sólo una muñeca digna de enseñarse á las visitas cuando estaba elegante, sino una niña tan obe¬ diente y aplicada como las del libro de
lectura.
Matilde ni siquiera se había fijado en el trabajo de Lili. Pensaba en lo que iba á gozar aquella noche, en que su hermo sura y sus encantos humillarían á todos; en que. como una deidad, recibiría el in¬ cienso perfumado de lisonjeras alaban¬ zas. Era muy feliz: figuraba entre el mundo elegante, había couseguido al
fin su bello ideal. Desde niña soña ba con
formar parte de la alta sociedad madrile¬ ña. con ser esposa de uno de esos perso¬ najes que nombran de continuo los pe¬ riódicos. ¡Qué desilusión cuando tuvo que dar su mano á un joven de talento y de buena familia, pero que no era ni banquero! Y sin embargo, había sido dichosa con el cariño de su marido y de sus dos hijos, de aquellos bebés que la llenaban de caricias y la divertían con
sus travesuras. Al recordar esto, las lá¬
grimas humedecieron sus ojos. ¡Qué ton¬ tería entristecerse al pensar en emocio¬ nes que ya le parecían tan monótonas! ¿Por qué no había de ser feliz ahora, que brillaba en los salones más elegan¬ tes, que asistía á todas las fiestas con las
damas más aristocráticas y que era una de las reinas de la moda? Pero ella no
disponía de la fortuna quedesusamigas: si acudía á tes y saraos, si encargaba los trajes á las mismas modistas, era pri¬ vando á sus hijos del bienestar que de¬ bía proporcionarles. No era para que go¬ zase y luciese, no, por lo que Ricardo se había resuelto á dejarla, queriéndola tanto, y á marchar á América. Era para asegurar á su familia un porvenir risue¬ ño; para poder dar á Lili un buen dotey
á Manolito una brillante carrera. No
obraba bien, lo comprendía: una madre debe educar á sus hijos, velar junto á su cuna y no abandonarlos. Pero, ¡qué exa¬
geraciones!, no era una madastra. esta¬
ban buenos y limpios; Julieta, la donce¬ lla, se entendía con todo; asistian á un
colegio elegante, y los niños son felices siempre. ¿Qué les importaba su mamá, teniendo juguetes para divertirse? Ver¬
daderamente su conciencia estaba aque¬
lla noche insoportable.

Matilde abandonó el saloncito y se di¬
rigió al tocador.
II
La niña se levantó entonces y qorrió á dar un beso á su hermano, que dormía,
sonriendo, sobre un diván.
¡Pobre Manolito! ¡Qué guapo estaba y cuánto le quería Lili! Iba á ser para él una mamá pequeña, ya que la otra esta¬ ba tan ocupada; por eso le cosía la ropita, para que no se burlasen de él en el colegio como aquella tarde; ¡qué ver¬ güenza pasó el pobre niño! Se lo había contado todo y..., no sucederá más.
Matilde apareció después de largo rato, seguida de la doncella. El traje de seda malva, gracioso, ligero como esas ñores que parecen deshojarse al soplo de la brisa, dejaba entrever apenas el busto y
los hombros, velados porgasas vaporosas; el collar de brillantes, cayendo cual gota de agua que el sol descompone en cam¬ biantes de vivos colores, todo hacía re¬ saltar sus encantos; y con la sourisa en los labios y la alegría en los ojos, pare¬ cía una imagen viva del placer mundano.
Lili la contemplaba con embeleso. La insistencia con que la miraba extrañó á
Matilde.
—¿Qué te pasa, niña?, preguntó al notar que eutre sus. cansados párpados asomaban las lágrimas.
—No se altere la señora: es de estar
tan fija en la labor. —Pero, ¿qué haces? Ven aquí, añadió
impaciente. —No te enfades, mamá, balbuceó Lili
mostrando un pantaloneito. Es que el niño lo había roto y se burlaban de él. El pobre vino llorando esta tarde; á mi me dió mucha pena; y mira, se lo coso para que no digan, como otras veces, que tenemos una mamá que no nos quiere nada..., nada...
—¡Esto es insoportable! Julieta, siem¬ pre te estoy encargando que cuides álos
niños.
—La señora me dispensará. Una no puede estar en todo.
—Pues..., ¿qué has hecho? Manolo sin acostar; Lili arreglando la ropa. Esto es
demasiado.
—Demasiado, es verdad; querer que hagamos entre dos criados lo que en otros sitios en que hay tanta servidumbre. He preparado todo en el tocador, he llevado las invitaciones que me mandó la se¬
ñora...
—No la riñas; no ha tenido tiempo, te lo aseguro. Además quiero tanto á mi hermanito, que me he empeñado en co¬ sérselo. Ya verás que contento se poney cuántos besos me da. El pobre, como no te ve apenas, dice que yo soy su mamá y que le quiera mucho, ya que tú no le quieres.
—No digas eso..., ¿qué yo no os quie¬ ro?, exclamó la dama profundamente
conmovida.
—Perdóname.
—Pero..,., ¡si tenéis razón!... ¡Si soy
tan mala!
—¡Oh, mamá..., por Dios!... Matilde, bañada en llanto, se dejó caer en una marquesita. El famor de madre, ese afecto tan grande, tan generoso, el único inalterable, parecía avasallar su ser y brotar por sus ojos en ardientes lᬠgrimas y por sus labios en apasionados
besos.
Arrancó de su cuello la cascada de bri¬
llantes. de sus cabellos la diadema que
coronaba su frente, y delirante, ahogada por la emoción, estrechó contra su pecho á aquellos niños que lloraban de dicha
al recobrar su cariño.

El timbre sonó con estrépito y la du¬ quesa del Bruzo penetró poco después en el gabinete.
—¿Qué haces, querida? ¿No has con¬ cluido tu tocado?, dijo la recién llegada dirigiéndose á su amiga.
Lili temblaba, temiendo perder su fe¬ licidad en el momento en que creía po¬ seerla para siempre; pero Matilde abra¬ zó con más fuerza á sus hijos, como si quisiera impedir que volvieran á arras¬ trarla al mundo, y contestó:
—No insistas.... mi deber está aquí. —Sin embargo, no todo son deberes en la vida; hay que dedicar algún rato al placer. —¡Al placer! ¿Y qué mayor felicidad puede existir que esta que inunda mi al¬ ma? ¿Cuándo, en uu teatro ó en un sa¬ rao. se goza de esta manera? La duquesa, asombrada, abandonó el saloncito. y Matilde quedó entregada por completo á aquel amor santo que enla¬ zaba tres corazones y la volvía al cum¬ plimiento de sus deberes con la alegría en el corazón y la sonrisa en los labios.
Magdalena S. Fuentes.
CENTELLEOS PARISIENSES
(Traducción par» el SÍÍLI.BB)
No hay libertad para hablar.
La moral en el «Teatro Francés».
El ciudadano Vaillant quiere pronun¬
ciar un discurso ante el Muro de los con¬
federados.
—¡Usted no hablará! vocifera un ofi¬
cial de la paz...
—¡Yo hablaré!... Al punto los municipales se precipitan y sujetan al recalcitrante. Tumulto... El barón Tristan Lambert quiere pro¬
nunciar un discurso ante la estatua de
Juana de Arco.
—¡Usted no hablará! ruge un oficial
de paz...
—¡Yo hablaré!... De seguida los municipales se preci¬ pitan y sujetan al recalcitrante. Tu¬
multo...
¡Ah! ¿Es que la policía se habrá meti¬ do en la cabeza impedir á los franceses de perorar? Si es sí. esto será la guerra
civil...
Confieso no comprender este método. ¿Qué puede hacerle á la República que
el ciudadano Vaillant celebre la Comma¬
ne, ó que el barón Tristan Lambert de¬ posite algunas flores de retórica sobre el pedestal de la Doncella? Estas arengas no son más que un ruido—y aún cuando es Vaillant el que habla, no se trata más que de un murmullo...
En Londres, en Berlin. y en todas par¬
tes la elocuencia al aire libre es tolerada.
¿Y es en París, la capital de los charlata¬ nes, que pretende la autoridad cerrar los picos? ¡Qué error! ¡Qué imprudencia! Porque es preciso que un discurso «entra¬ do» explote de una manera ó de otra... Robespierre no hizo cortar la cabeza á DaDtón más que porque éste le había cor¬ tado la palabra.
**
Lista y resumen de las obras nuevas que se han representado en un año en la
«Comedia Francesa»:
Cher maitre, por M. Vandérem.—Un abogado tiene una mujer encantadora, á la que descuida. Ella le engaña: luego
él la adora.
Le gout du vice, por M. H. Lavedan.— Señor y señora están á punto de enga-

2

SOLLER

ñarse recíprocamente; es en este momen¬ to que los esposos se dán cuenta de que
se aman enormemente.
Aprés moi, por M. H. Bernstein.—Un hacendista vá á suicidarse, pero vuelve
á envainar su revólver cuando se entera
de que su mujer le engaña. Les Marionnettes, porM. Pierre Wolff.
—Una mujer hace creer á su marido que le engaña y, gracias á esta estratagema, consigue que él la ame.
Comme ils son tons, por M. M. Aderer y Ephraím.—Un capitán, casado desde hace poco, vuelve á encontrar á una an¬ tigua amante y abandona el domicilio conyugal, etc.
Un cas de conscience, por M. M. Paul Bourget y iáerge Basset.—Un moribun¬ do sabe que su mujer le ha engañado,
etcétera.
Todas estas obras, creadas sobre nues¬
tro primer escenario literario, tienen por tema el adulterio. ¡Ni una excepción! Igual resulta, por otra parte, con respec¬ to de todas las que las han precedido, y tengan Yds. por cierto que las que se¬ guirán no faltarán á la tradición.
En los demás teatros es exactamente
lo mismo: siempre maridos que engañan á su mujer y mujeres que engañan á su marido. Pero allí, pase todavía... lo asombroso es que el «Teatro-Francés» se haya transformado así en agencia de di¬
famación de la familia francesa.

(De Le Matin).

Clemente Yautel.

UNE VILLE HEUREUSE
J’ai dit que Soller posséde quelques habitations qui se font remarquer par la richesse
de leurs facades. Ces vieilles demeures
seignenríales ont des airsde cháteaux. Aussi l’une d’elles, pittoresqnement située au bord du torrent, est-elle connue dans l’idiome lo¬
cal sous le nom de el Castellet. Une autre est
située au commencemertt de rinterminable
rué de la Lune> qui portait déjá ce nom au
xvie siécle. C’est dans cette vieille maison
que la famille des Rubert donna l’hospitalité, en 1860, á la reine d’Espagne Isabelle II. Mais la merveille de Soller, c’ est le dómame de la comtesse de Villalonga. Cette grande dame m’a fait, avec une bonté exquise, les honneurs de sa magnifique demeure. Elle a beaucoup voyagé. Elle a vu Paris, Eome, les Pyrénées; mais il n’y a pas deux Soller, et elle y revient toujours, comme son ami l’archiduc Salvator revient toujours á Miramar. Quel reve que le cháteau de cette grande d’Espagne! Quel Edén que ce jardín oñ elle a su acclimater, au milieu des cascades des eaux eourantes, une féerique végétation de bananiers, de palmiers, de lauriers, de fougéres arborescentes, de citronniers et d’orangers! Devant cette flore tropicale, je me serais cru transporté dans un coin des íles des mers du Sud. La comtesse de Villalonga est une fée, et par sa simplicité elle a su conquérir la popularité. C’est la reine de Soller. (1) Et cette reine est si abordable, qu’il ne m’a pas fallu d’ autre introduction auprés d’elle que celle d’ un humble liabitant de Soller qui, voyant que j’étais étranger, m’a invité á aller voir le plus beau jardín du pays. Oh! les braves gens! Les rnoeurs patriarcales!
Soller n’a point de monuments. Mais elle est fiére de son église entourée autrefois d’une enceinte dont les vestiges subsisten encore, et qui fut construite au xvie siécle pour ser¬
vir de défense contre les invasions des Mau-
res d’Alger. C’étaient de rudes temps que
ceux oñ les chrétiens devaient fortifier leurs
temples. Si l’église de Soller n’a point la magn ificen ce architecturale de celle de Pal¬ ma, elle rappelle la date glorieuse du II
mai 1561.
Soller est unie á son port par une route oñ sont semées tant de maisons, que c’est com¬ me une rué formant le prolongement de la ville. II fait bon, aprés les heures cliaudes du jour de faire cette promenade pedestre de 5
kilométres. La route est bordée d’u torrent
dont les eaux fertilisent les terres voisines.
En chemin on rencontre des femmes qui évoquent l’Orient, a la maniere dont elles portent sur la tete leurs amphores. Ce qui est oriental aussi, ce sont les norias, sortes de ineules trés primitivos mués par de pauvres chevaux aveugles qui ne s’arrétent dans leur perpétuelle marche circulaire que pour se défendre contre les légions de mouches
(1). Certes il y a lá quelque exagération, mais elle est excusable et on ne peut blámer 1‘auteur qui montre tant de gratitude pour la noble proprietaire de Son Angeláis. —N. do la 11.

qui les harcélent cruellement. Je n’ai rien del mar forman, que por una parte se apoya

vu de plus digne de pitié que le labeur de en laa costas que pueden ser observadas por

ces botes résignées ni de plus barbare que nosotros, y por la otra, en las costas, que no

ces norias, vestige du séjour des Maures en vemos, pero que han de existir contrapues¬

Espagne.

tas á las nuestras.

Le port de Soller est bien décliu. Je n’y ai

La gloria de que se presenta revestido

vu que quelques maisons tapies au fond d’une Lull, cuando, apoyados en este pasaje de su

crique qu’enferment de tous cótés des rocliers libro, le atribuimos la visión de una tierra

escarpés. Ce vaste bassin circulaire ne firme allende el mar docientos años antes de

communique avec la vallée de Soller que par que la descubriera Colón, inspiró á la eximia la route qui y débouche á l'issue d’une gor- escritora castellana, la condesa Emilia Pardo

ge et avec la mer que par une passe étroite située au nord. Ses eaux parfaitement calmes
réíiéchissent les ruines d’un vieux cháteau

Bazán, las siguientes líneas, tomadas de la conferencia «Los franciscanos y Colón» que
dió en el Ateneo de Madrid en 4 de Abril de

qui servit longtemps de résidence á un gou- 1892, con ocasión de celebrarse el IV cente¬

verneur et á une garnison.

nario del descubrimiento de las Américas:

A l’heure du soleil couchant,quand 1’ astre descend vers la mer, le tableau est ravissant de calme et de paix. Mais cet estuaire et son
eau dormante sont le résultat d’une secousse
effroyable, et pour s’en convaincre, il faut gagner, á l’extrémité de la passe, le balcón de 1’ ermitage de Santa-Catalina. Les rocliers qui forment l’entrée de l’estuaire attesten't, la terrible commotioñ qui ouvrit un passage aux eaux de la mer par le goulot et créa cette paisible nappe d’ eau oñ s’abritent les
barques des pécheurs. Le balcón de l’ermr

«Uno de los personajes más renombrados en aquel siglo (XIII), y uno de los hombres más singulares que en España tuvieron cu¬ na, es indudablemente Raymundo Lulio, á quién el martirologio franciscano cuenta en el número de sus Beatos, y á quién reza co¬ mo á santo el pueblo mallorquín».
«Nuestro siglo ha vindicado plenamente, no solo la ortodoxia de Lulio, sino sus méri¬ tos de pensador insigne, y Renán le coloca á la cabeza de los grandes doctores medio-evales que confutaron las doctrinas del comen¬

tage est suspendu sur une saillie du rocher, tador Averroes. Pero al todo del romántico

et du haut de cet observatoire aérien l’oeil trovador y del filósofo, ofrece Raymundo Lu¬

plonge avec terreur sur l’abime au fond lio otra personalidad menos discutida y casi

duquel la blancheur de neige de la vague olvidada, y es la que aspiro á evocar aquí, écumeuse contraste avec la teinte sombre por lo mucho que el caso presente interesa:

des murailles verticales au pied desquelles la la personalidad del viajero peregrinante por

mer se brise mugissante.

Cristo, la del hombre que representa mejor

Je n’ai vu qu’une demi-douzaine de bar¬ esa dirección del pensamiento franciscano

ques amarrées au fond de cette anse si bien que he nombrado instinto de la aventura

protégée contre les tempétes. C’est que ce geográfica.»

port a perdu l’importance qu’il avait autre¬ fois, á l’époque oñ les voiliers y venaient prendre les produits des Baldares pour éviter le long vovage á Palma, Les navires n’y font que de rares escales pour y cliarger les
trésors de la vallée de Soller.
Ce port n’était guére plus fréquenté lorsque le roi Don Jaime y aborda en 1232: il n’y vit

«Anticipándose á las ideas africanistas del Infante de Portugal y del Cardenal Cisneros, Raymundo Lulio amó al Africa... y la amó hasta la muerte, empapando con su sangre las playas tunecinas. Las cruzadas habían fracasado en el terreno militar; Lulio intentó la cruzada intelectual, y en vez de demos¬ trar á los mahometanos la superioridad del

que les máts d’un bátiment génois, dont cristianismo entrando en una hoguera, quiso

l’équipage, á la vue de la galére catalane, probársela por medio del raciocinio y del

se disposa au eombat, crovant avoir affaire á des pirates, tant l’arrivée d’un vaisseau
dans cette anse déserte semblait anormale.
La chronique, trés précise sur les circonstances du débarquement, rapporte des détails

discurso, á fuer de escolástico de pura raza.» «Pues bien: el nuncio del Evangelio entre
la gente mauritana; el Santo á quién los ma¬ hometanos mesaron las barbas y apedrearon por loco, es quizá el único precursor del des¬

non moins précis sur les rnoeurs dissolues du cubrimiento colombino que no puede ser

roi, qui faisaient scandale. En vain saint calificado de fabuloso y quimérico; y si no

Raymond de Penyafort l’exhortait á rompre temiese ofender vuestros oidos y alborotar ses relations illicites avec Doña Berenguela vuestra inteligencia con una aserción que

Fernandez, Jaime restait sourd á ses conseils. Alors Raymond, pour protester contre les désordres du roi, résolut de s’enfuir en

acaso os sonará de un modo extraño y desa¬ pacible, yo diría que Raymundo Lulio es quien realmente descubrió las Américas, que¬

Catalogne. Jaime voulut l’en empécher en dando reservada á Colón, en premio de su défendant qu’aucum nayire embarquát un energía y constancia, la inmensa honra y

religieux. Mais Raymond triompha des puis- fortuna de encontrarlas dos siglos después.

sances humaines par la puissance de la foi. Os ruego que me permitáis, á fin de paliar

II jeta son manteau sur les flots, et traversa este atrevimiento que exponga los datos en la mer sur cet'te fréle embarcation. La chro¬ que me apoyo, para que, si hay error, lo ex¬

nique rapporte que la population de Barce- cusen y me ampare el precedente de que

lone accourut en foule pour contenípler ce personas autorizadas han caído en él antes

prodige. Les rnarins de Soller montrent, que yo, fiando en testimonios que creo difí¬

soigneusement conservée parmi les assises du ciles de recusar.»

nouveau mole, la pierre d’oñ Raymond s’élanQa aprés avoir invoqué l’aide de Dieu. En face de cette pierre s’éléve une chapelle dédiée au saint, érigée il y a trois siécles, oñ

«Raymundo Lulio, que fue un autor fecun¬ dísimo y cuyas obras forman, en la rara edi¬ ción maguntina, diez tomos en folio, tiene,
entre otros escritos coleccionados en esa mis¬

vont s’agenouiller les navigateurs avant d’affronter les flots. < )n chante en Catalogne une chanson populaire tout aussi vieille, qui
raconte la traversée miraculeuse. Cette
chanson en vieux catalan date probablement du temps oñ, au début du xvne siécle, Bar-
celone et Villefranche célóbrérent la canoni-
sation du saint par des fétes et des proces-
sions dont le souvenir subsiste encore dans
toute la Catalogne, qui venére en saint Ray¬ mond de Penyafort son saint national.

ma edición, al tomo IV, un libro cuodlibético, titulado «Qumstiones per Artem demonstrativam solubites». En la cuestión 154, y al proponer la dificultad del flujo y reflujo en el mar de Inglaterra, el Doctor Iluminado, nunca más iluminado que en tal momento, la resuelve con las siguientes palabras. «To¬ da la principal causa del Alujo y reflujo del Mar Grande ó de Inglaterra, es el arco del
agua del mar, que en el Poniente estriba en una tierra opuesta á las costas de Inglate¬

Jules Leclercq.

rra, Francia, España y toda la confinante de Africa, en las que ven los ojos el flujo'y re¬

flujo de las aguas, porque el arco que forma

RAMÓN LULL

el agua como cuerpo esférico, es preciso que tenga estribos opnestos en que se afiance,

Y EL
DESCUBRIMIENTO 0¿ LAS AMÉRICAS

pues de otro modo no pudiera sostenerse, y por consiguiente, así corno á esta parte es¬ triba en nuestro continente, que vemos y

conocemos, en la parte opuesta del Poniente

Algunos atribuyen al B. Ramón Lull la gloria de haber conocido, guiado por su na¬ tural discurso, la existencia de una tierra
firme enfrente de las costas occidentales de

estriba en otro continente que no remos ni conocemos desde acá; pero la verdadera filo¬ sofía, que conoce y observa por los sentidos la esfericidad del agua y su medio flujo y reflujo que necesariamente pide dos opuestas

Inglaterra.

vallas que contengan el agua tan movediza

El fundamento, que tienen para atribuirle y sean pedestales de su arco, infiere que ne¬

esta gloria, es que hay un libro de Lull titu¬ cesariamente en la parte que no es occiden¬

lado «Cuestiones á resolver por el Arte De¬ tal hay continente en que tope el agua mo¬

mostrativo» y en este libro pone la siguiente vida, así como topa en nuestra parte respec¬

cuestión, que lleva el número de orden 151, tivamente oriental.» Después de leer este

«¿Por qué el mar de Inglaterra fluye y re¬ pasaje, que más que claro debemos llamar

fluye?»

resplandeciente, bien podemos decir con un

En la explicación de este fenómeno hace entendido jesuíta: «La existencia de un con¬

intervenir el poder dilativo y restrictivo del tinente al Occidente de Europa estuvo cien¬

calor y del frío, pero en su mayor parte lo tíficamente probada por Raymundo Lulio

atribuye á la forma esférica de la tierra y dos siglos antes qñe Colón lo hallara. Que

por consiguiente del agua, que sobre la mis¬ este continente fuera precisamente la Amé¬

ma descansa, y al arco que las mismas aguas rica, ni Lulio, ni Colon, ni nadie lo dijo.

Suum cuique.» Me asombra tanto más el pa saje del Beato Lulio, cuanto que en él veo funcionar aisladamente, por decirlo asi, la potencia, la chispa divina del entendimiento humano. Si Lulio (aventurero y viajero incansable, perito en navegar, isleño de aquellas islas siempre arrulladas por el him¬
no del azul Mediterráneo fronterizas á las
costas italianas y mogrebinas) hubiese oido á pilotos, lobos de mar y corsarios algún novelesco relato sobre el Catay ó la tie¬ rra de las especias y el oro, y dejase ar¬ chivada en sus escritos la conseja, ya seria para esos escritos un blasón; pero que de un fenómeno físico como el del flujo y reflujo indujese con precisión tan maravillosa la existencia del nuevo continente, por nadie sospechada ni aun dos siglos después, parócerne un milagro intelectual, que justifica plenamente el nimbo de iluminativa ciencia con que la admiración de su siglo rodeó la
frente del solitario del monte de Randa.»
«No en balde aseguraba aquel acérrimo lulista, el Abad cisterciense Pascual, que de todos los autores antiguos, anteriores á Co¬ lón, y que Colón podía conocer, «solo se halla el Beato Raymundo Lulio, que cerca del año 1287, por puro discurso filosófico, deter¬ minó que era preciso á nuestro ocaso hubiese un gran continente; y por esto no se le puede negar el título de primer descubridor de esta verdad, y propiamente inventor, porque lo
determinó en fuerza de su discurso filosófico »
«Al tocar el P. Pascual este punto, en car¬ ta á Muñoz, el historiador de América, de¬ clara la sospecha de que Colón pudo conocer el libro de Raymundo Lulio, y, de estar per¬ suadido de la razón de Lulio, concebiría «la firmeza de ir al ocaso», porque, dice el cister¬ ciense: «El firme dictamen y razonamiento de Colón de hallarse grandes tierras en el Occidente, cuando no hay otro autor de don¬ de pudiese saberlo, me hace conjeturar que lo tomó de los libros del Beato Lulio; éste dejó en Génova, en poder de un amigo suyo, muchos libros, de los que pudo sacar Colón, ú otro versado en ellos, la especie que se im¬ primió tenazmente en su entendimiento. Puede ser que la casa de Colón fuese aquella donde el Beato Lulio dejó sus obras, pues de las antiguas Memorias é Historias.de Mallor¬ ca consta que Esteban Colón, genovós, que se hallaba en Bugía cuando el Beato Lulio fué martirizado por los moros, pidió al rey su cuerpo, y lo tomó con intención de llevár¬
selo á Génova por ser muy conocido suyo y de todo Genova, donde tantas veces había
estado.»
«No negaré lo curioso de estas noticias, ni la fortaleza del hilo que en ellas aparece uniendo, al través de los siglos y por medio de un ascendiente de Colón, los destinos del inventor y del descubridor de América; y sin embargo, tengo pára mi que Colón ó no conoció ó desdeñó el quodlibeto del mártir balear, otorgando en cambio atención y cré¬ dito casi absoluto á las graciosas patrañas de Marco Polo sobre la tierra de los Seres, los reinos del Gran Kan, el pais de las especias y de los elefantes blancos con collares de pe¬
drerías. Y la razón es obvia. Si Colón hubie¬
se leido á Raymundo Lulio y por la admira¬ ble intuición profética de Raymundo Lulio se guiase, no hablaría de encontrar nuevo camino para las Indias Occidentales, sino de descubrir el nuevo continente que en pala¬ bras tan categóricas había anunciado Lulio.
El no maliciar Colón la existencia de este
continente.indica á las claras que, ó ignoró, ó nunca paró mientes en el pasaje de Lulio. —Tal vez lo conocía y sucedíale con él lo que al P. Pascual, quien declara que sólo cuando advirtió que se disputaba este punto (de si más allá de las columnas de Hércules había un gran continente de tierra), le ocu¬ rrió la especie de que siglos atrás lo había manifestado el Beato Lulio.» Sea como quie¬ ra, los hechos y noticias que rápidamente expuse me servirán de fundamento para de¬ cir que, si Colón, buscando otra cosa muy distinta, encontró el continente nuevo, y por encontrarlo es digno de eterno loor y vida en la memoria de los hombres, Raymundo Lulio, por haber tenido plenísima conciencia de que ese continente existía v haberlo di¬ cho, aunque entonces no se divulgase, me¬ rece quizá con mayor justicia el nombre de revelador del universo que suele atribuirse al marino genovés.»
« u he conseguido llevar á vuestro ánimo ’
la persuación de que los Franciscanos fueron la Orden científica y la Orden viajante, y en
ella fermentó la nueva era con todos sus
progresos, encontrareis natural que Rogerio Bacón estableciese el método experimental siglos antes que su homónimo el canciller Bacón de Verulamio, y Raymundo Lulio re¬ velase la existencia de América siglos antes de que la encontrase Colón. Nadie traduzca
estas afirmaciones en sentido minorativo del
valer del insigne navegante. Son los hom¬ bres mármol en la cantera, y Dios un escul¬ tor admirable, un Praxiteles, que de aquella

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ECOS REGIONALES m m m

DE NUESTRO REDACTOR-CORRESPONSAL

día el que los contemplaba saborear la nombre á una flota, que el nuevo vapor

El vapor «Bellver» llegado ayer á Palma,

poesía que entraña el risueño presente reúne cuanto pueda pedir el más exigen¬ fué portador de 300 cuévanos de albarico¬

LA SEMANA DEPORTIVA
Cuando estas líueas sean leídas por mis amables lectores, se Liablara ya de
ia Semana Deportiva como de cosa pasa¬ da. ¡¡Se desliza tan veloz el tiempo!

de los que han de ser hombres mañana
y sentir la nostalgia propia del que, avanzando en su camino, vé alejarse de cada vez más las rientes perspectivas de
la rosada infancia.
Cada niño de los que tomaron parteen el festival fué obsequiado por la Comi¬ sión de festejos, de la Semana Deporti¬

te así por lo que atañe al confort como á la velocidad, y que seguramente, él ha de contribuir de una manera especialísi-
ma á estrechar los lazos con el continen¬
te y aumentar extraordinariamente el
movimiento turista.
José M.a Tous y Maroto.

ques destinados á la elaboración de pulpa. Comprendemos que la introducción de esta primera materia exótica no puede ser siquie¬ ra cohartada; pero al menos le queda al productor mallorquín el derecho—y en que se ejercitara deberían poner especial interés las Cámaras Agrícolas, los Sindicatos y las Cajas Rurales—de que vaya bien definida la procedencia y calidad de la pulpa que salga

Siempre la nueva tentativa tras de un va, con una bandera española y las ni¬ Palma 29 Junio 1911. esfuerzo grande ha de resultar palida, ñas con bouquets, y era brillantísima la

de la isla, para evitar que los compradores sean engañados en este punto, con notorio

nada pues tiene de extraño que los fes¬ gama qne ofrecían las banderolas agita¬ tejos veraniegos de este año, con ser de das por sus tiernos dueños durante el

perjuicio de los fabricantes escrupulosos y de la agricultura mallorquína en general.»

si modestos, 10 hayan parecido más to¬ davía, al hacer la . comparación con las esplendorosas fiesta» del año anteriora* Tal vez ahora y j uzgaudo aposteriori, tu¬ vieran razón ios partidarios de la tregua,

desfile.
Este fué presenciado con simpatía por numeroso público.
Terminada la exhibición de películas
en el Lírico, trasladáronse los niños y

Crónica Balear
Palma
En vista de una comunicación clel rector de

No será suficiente este año, para los viñe¬ dos de esta comarca, un solo tratamiento con el caldo bordelés; pues á medida que aumen¬ ta el calor va extendiéndose más en los pám¬ panos la invasión del mildew.

por lo que afecta al año actual.

niñas, acompañados de sus maestros y la Universidad de Oviedo, la Sociedad Econó¬

Mas sea de ello lo que fuere en lo que cabe afirmarse es en que conviene dar a la Semana Deportiva una orientación marcadamente popular eligiéndo aque¬ llos espectáculos de que puedan gozar mayor número de expectadores y procu¬ rando que sean de tal Índole que les pro¬

maestras y precediendo al Ayuntamien¬ to y Comisiones invitadas, al Camp d' en Serralta, que es donde las casas para
obreros han de construirse.
Huelga encarecer lo que esta mejora significa; basta considerar que de lo que se trata es de proporcionar hogar al des¬

mica de Amigos del País ha acordado adherir se á la fiesta literaria que allí se celebrará en honor de Jovellanos. Además, ha encargado á D. Antonio M.a Alcover, Vicario General, que
redacte una memoria sobre la estancia de
Jovellanos en Mallorca. Es probable que di¬ cha sociedad organice en noviembre una tarde literaria en ei Castillo de Bellver para

La pasada semana empezaron muchos co¬ misionistas la compra de albaricoques, pa¬ gándolos de 20 á 22 pesetas el quintal.
La demanda es de cada momento más ac¬
tiva, pero las transacciones son escasísimas, á
causa de la extraordinaria escasez con que
se presenta la cosecha de este año.

porcionen sano esparcimiento, y mejor heredado, de que tenga casa propia suya, realizar una visita al pabellón en que estuvo

En este mercado se cotizaba el sábado el

todavía si a la par de la expansión invo¬ donde pueda descansar rodeado de su preso Jovellanos.

almendrón 4 110‘00 los 42‘37 kilos.

lucran alguna enseñanza. Yo no he de detallar aquí ios festejos
utm por uno, fuegos, músicas, carreras, etc., pero sí he de fijarmeen aquellosque han dejado en pos de sí estelas de sim¬ patía y entre estos cabe incluir la Fiesta escolar y la colocación de la primera pie¬ dra de casas para obreros.

familia, de las fatigas de la ruda labor diaria, el pobre obrero; que lo que se in¬
tenta es desvanecer la visión triste que
con frecuencia se presenta á la vista del que carece de recursos, de la cama del hospital como término de la jornada so¬ bre esa tierra de abrojos.
A una fiesta que significa amor y ale¬

Se está dragando en nuestro puerto el tro¬ zo comprendido entre el edificio de la Co¬ mandancia de marina y la plazoleta existen¬
te frente al kiosco »Miramar».
El sábado, á las tres de la tarde, entró en el puerto de Palma el nuevo vapor Bey Jai¬ me I, construido en Génova por encargo de

La demanda continúa activa.
Inca
Se proyecta que las fiestas de nuestros pa¬ tronos Santos Abdón y Sénnen, revistan este año un carácter y suntuosidad envidiables.
El Alcalde D. Francisco Llabrés á este ob¬
jeto ha convocado á los industriales fondistas

¡Qué nota tan atrayente la de los pe- gría de la familia, que evoca la deliciosa la floreciente compañía naviera mallorquína y comerciantes del centro de la población,

qucñuelos, en número de unos dos mil entre niños y niñas, todos ellos pertene¬ cientes á las Escuelas públicas del tér¬ mino de Palma y también al Patronato Obrero, desfilando primero ante el se¬ pulcro del gran Polígrafo, gloria de Ma¬

y reposada poesía del hogar no podían faltar los niños, ellos debían aportar al acto la nota más deliciosa y así fué en
efecto.
Colocó el Alcalde accidental Sr. Dezca-
llar la primera piedra de los futuros ho¬

«Isleña Marítima».
El nuevo vapor, de proa muy afilada, de corte elegantísimo, pintado de blanco, seme¬ ja uno de esos gallardos steamers que se de¬ dican á la realización de viajes de recreo.
El Bey Jaime I salió de Génova á las tres de la tarde del viernes. Empleó en la trave¬

para qne coadyuven en algo al exceso de gastos que se hagan durante los tres días de fiesta. Esta acertada proposición del señor Llabrés fué aprobada por todos los convoca¬
dos.
Como la corrida de toros de muerte que
hay contratada se celebrará el mismo día de

llorca, nuestro Ramón Lull, solazándose gares obreros y pronunciáronse discur¬ sía, pues, 24 horas.

los Santos Patronos, no cabe duda que la

luego en el Teatro Lírico, ante el desa¬ sos en que se historió la gestación de

La travesía fué buena. El mar estaba tran¬ animación y entusiasmo entre los inquenses

rrollo de las películas cinematográficas, una idea tan simpática que ha encontra¬ quilísimo, y el viento apenas soplaba. Du¬ será general.

marchando después á los acordes de las bandas de música hacia el lugar donde
tuvo efecto el acto de la colocación de
la primera piedra! Al verles desfilar ordenadamente bajo
las altas bóvedas del templo de San Francisco, el pensamiento ahondaba ins¬ tintivamente en lo porvenir, forjando es¬ peranzas alentadoras al paso de la ge¬ neración del mañana, al paso de aquellos

do calor y decisión en el seno de nues¬ tra Corporación Municipal y á la que van á sumar sus entusiasmos, las más im¬
portantes sociedades de crédito de Palma. Quiera Dios que lo que es ahora una
esperanza se trueque pronto en fruto de realidad palpable.
Y estas son las dos notas más simpáti¬ cas de la Semana Deportiva de este año, á la que hay que sumar un aconteci¬

rante las 24 horas que empleó en la travesía
desarrolló una marcha media de 18‘06 millas
por hora.

Felanitx

,

•

A propósito de la traída del continente de importantes cantidades de albaricoques para dedicarlos á la fabricación de la pulpa, dice nuestro colega El Felanigense:
«Apesar de todas las advertencias, parece que la falsificación de la pulpa mallorquína

Las obras del campanario de S. Francisco, avanzan con bastante rapidez, trabajando en ellas todos los días inteligentes albañiles.
Deyá
Se ha publicado en el «Boletín Oficial de la provincia la cuenta de los fondos de este Ayuntamiento correspondiente al primer trimestre del año 1911. Según la misma, el Municipio de Deyá tenía disponible en 31 de

niños muchos de los cuales han de pro¬ miento de trascendencia, por haber coin¬ va 4 tomar este año un incremento que ha Marzo la cantidad de 1.710’67 pesetas.

porcionar tal vez legítima gloria á la cidido con el primer día de los festejos; llamado con justicia la atención de nuestros

tierra que les vió nacer.

refiérome á la llegada á este puerto del agricultores, por las consecuencias que para Fornalutx

Más tarde cuando acomodados los pe-

nuevo vapor de la «Isleña Marítima» re¬

ellos pudiera tener el descrédito de una mer¬
cancía tan solicitada en los mercados extran-

Según la cuenta publicada por la Deposi¬

<}ueñuelos en las butacas y palcos del Teatro Lírico, desgranábase su risa ju¬

cien construido: el «Jaime I».
Sin que ello sea obstáculo para dedi¬

geros; pues ya en otra ocasión se resintieron notablemente los precios del albaricoque,

taría de fondos municipales de Fornalutx, este Ayuntamiento tenia disponible en 31

#

venil como sarta de perlas sobre un tazón car más espacio á este asunto, he de ade¬ por haber intentado varias adulteraciones Marzo último, la cantidad de 3291’22 pesetas.

de cristal y su charla bulliciosa trascen¬ lantar hoy que buques como el que nos unos comerciantes en quienes el interés

día á gorjeos de pájaros alborozados, po¬ ocupa bastan por si solos para dar re¬ principal es el lucro por cualquier camino.

Folletín del SOLLER -31-
EL DEL CAPUZ COLORADO
Levantóse el digno varón al ver llegar aquella inesperada comitiva y se ade¬
lantó á recibirla. Entonces, uno de los
dos caballeros que iban delante, echó pié á tierra y preguntó respetuosamente al monge si podían descansar en la casita,
Interin le comunicaban el motivo de su
llegada y lo que de él esperaban. —Pobre y mal alhajada hallareis mi
habitación, nobles señores, contestó el
monge. pero disponer podéis de la mo¬
rada del humilde anacoreta. Entonces don Ñuño, pues que no era
otro el caballero, descorrió las cortinas
de la litera y ayudado de Rompetejas, que era uno de los tr.es que marchaban
detrás, sacó á doña Beatriz, al parecer
desmayada, y trasportóla al interior de la casita, donde la dejó reposar sentán¬
dola en un sitial de la estancia. En se¬
guida volvió á salir, despidió á los por¬ tadores de la litera y mandó á Rompete¬ jas y á sus dos camaradas que fueran á atar sus caballos á espaldas de una pe¬

ña y esperaran sus órdenes. Cuando to¬
do esto se halló terminado, el de Torre
la Selva se dirigió al caballero que había llegado en su compañía y que habién¬ dose apeado, se paseaba á grandes pasos por delante de la puerta del oratorio.
—Don Fadrique, le dijo, yaquesabeis mi plan y lo habéis aprobado, reparad que todo está dispuesto y que ha llegado
el momento de obrar.
—Es una cosa invencible el odio que
le tengo á Rse hombre y que he hereda¬ do de mis padres, dijo el deGuzmán con¬ testando á sus propios pensamientos me¬ jor que á la observación de don Ñuño; conozco que lo que vamos á hacer no es digno de nobles y leales caballeros, pero lo admito porque satisface mi venganza, porque sacia mi odio.
—¿No es noble ni leal, decís? Pues qué, ¿ha obrado él con nobleza y con lealtad respecto á vos? Conociendo el
odio hereditario de vuestras dos familias,
sabiendo que nunca la mano de vuestra hermana podría llegar á ser suya, ha in¬ tentado. sin embargo, requerirla de amores, y para mejor encubrir sus pla¬
nes, ha ocultado su nombre y su rango
á todo el mundo. Todo con el objeto de llegar hasta ella sin los obstáculos que

no hubieran dejado de atravesársele á
ser conocido su nombré, todo con ei ob¬
jeto, no lo dudéis, de seducir á vuestra hermana, y deshonrar vuestro nombre. Y esto, decid, esto ¿es leal y noble? ¿Poi¬ qué pues ser hidalgo con quien no sabe serlo? Don Fadrique, creedme, noble po¬ déis ser con los nobles, pero ruin es fuer¬ za que seáis con los ruines.
—Cierto es todo lo que decís, don Ñu¬ ño, pero hubiera preferido clavar mi es¬ pada en su corazón traidor cara á cara, sol á sol, en la arena del palenque.
—Tiempo os queda aún para hacerlo dijo don Ñuño mordiéndose los labios. Renunciemos á nuestro plan y salid ásu encuentro. Luchad con él, y si os ven¬ ce, si queda entonces huérfana vues¬
tra hermana á merced del vencedor, no
será la culpa sino de vuestra impru¬
dencia.
— ¡Es verdad, es verdad! murmuródon Fadrique, en cuyo corazón se ahogó de pronto el generoso impulso en él nacido.
Sea como lo habéis meditado. Vuestro
plan es el mejor, y así concluiremos de
una vez.
Y se adelantó hácia el mongequecon-
tinuaba de pié en el umbral del santua¬ rio, atónito y sorprendido con la miste¬

riosa llegada á su ermita de aquella ex¬
traña comitiva.
—Padre, le dijo, yo soy el conde don Fadrique de Guzmán, y esa dama que está en vuestra habitación y que se ha desmayado por el camino, es mi herma¬ na. Aquí la he traído para efectuar su enlace con ese caballero, que es el noble
don Ñuño de Torre la Selva. Un voto á
Santa María del Parral me obliga á no celebrar en ningún otro santuario la bo¬ da de mi hermana. Ya estáis pues ente¬ rado, padre, y ya sabéis cuales son aho¬ ra los servicios que se reclaman de vues¬
tro santo ministerio.
El monge perdió toda sospecha desde que supo que era quien le hablaba un
caballero tan ilustre comoel deGuzmán.
Inclinóse, pues, en señal de consentir en lo que se le pedía, y entró en el santua¬ rio para disponerlo todo.
—Ahora, añadió don Fadrique diri¬ giéndose al de Torre la Selva, quedaos aquí para disponer la emboscada, para
libertar á Castilla del tirano que preten¬ de ser con el tiempo otro don Alvaro de
Luna, mientras yo voy á despertar del
(Continuará)

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AGRE DE LA TERRA

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UNA VOLTETA PER MALLORCA
ES MESTRE NOU
1.a PART
Horabaixando, casi entradeta de fosca, anarem a un poblet, que semble un Betlém, quines cases, vistes de demunt sa serralada, pareixen un niu d£ águila, compost a sa vo¬ lada de ses penyes rotjenques que tayan la má. ¡Quina llástima que a n£ ets extrangés que visiten Mallorca no hi haja qui los diga que ses belleses de sa nostre Illa no se civcunscriuen a n£ es tres punts obligats pe sa rutina! Ab aixó ningú s£ ha d£ ofendre, per¬ qué no llev res a ningú.
Sa gent d£ aquell arreconat poblet, poch acostumada a veure externs que hi vajan a ferlos visita, s£ arremolina a noltros; uns feyan ¡béé! ab sa boca uberta, y altres mos pregunta ven de qu£ anavam. Altres mos prengueren per argentés, y ja se parla va entr£ elles de compra, vendre y barata botonades, creus de Malta y cordoncillos. En Pep, xamporretjant s£ espanyol ab accent molt francés, los dona a entendre qu£ eran russos qu£ eram venguts a fe una volta per Mallor¬ ca per testa ses cireres, y que cercavem una bona fonda per passarlii sa nit. Tot-hom se desfeya per acompanyarmos a una taverna que donavan cobro per pochs doblés a n£ es qui qualque pich si perdíen per aquells ribanyos. Derrera noltros hey seguía una patu¬ lea de donetes i infants qué me feu s£ efecte d£ aquells avalots que fan a Ciutat ets atlots a un borratxo que testamenetja p£ es carré, o quant hi ha haguda una desgracia,, que tot-hom s£ hi aboca per veurerho de próp. A dins sa Taverna-Fonda, puis ho era ben fonda, hi havia un caramull d£ abonats a sa copa, y cent qu£ en duyem a derrera, abo¬ nats a, sa curiosidat... ¡no dich jo! si dins aquelles cuatre parets hi romanía lloch per
aficarhí un£ aguya...
—Jo per admetrervos a ca-meua vuy sabrer qui sou y de que anau, digué es taverné, mentres se rascava es clotell ab una ma y s£ agontava s£ ala d£ es capell ab s£ altre. Si no duis un pdsse des governadó y un£ orde de s£ alcalde poren ana a fregi ous de lloca; jo vuy sabrer qui colg a dins la casa... No juguera a ties ab aquests forastés qu£ un no sap quin sangro tenen. Y aixi per 1£ estil prosseguí aquell sant homonet un llarg discurs de desconfianza, en mitx d£ un silenci sepulcral, tíns qu£ en Pep, dues paraules en francés y mitja en castellá baldufench, 1£ arriba á convence que noltros no anávem de mala volta; y cloguerem per toparhi y passarhi sa nit, pagant per endevant. No mos feu pagá molt: dotze décimes de sopá y mit¬ ja pesseta d£ es jeure, per barba.
Parla des sopa d£ un plat de fidéus ¡¡ab faves y olives ab pa, dins dos plats coló de ca¬ fé y cuyeres d£ obra fina de Buge y sixant£ uys que no mos perdien de vista, sens dubte per observa sa manera de menjá segonada ab arrós de muí un rus gros y un rus prim, no té, que diguem, molta sal. Pero sí, es comentaris que feya aquell públich estorat que no mos llevava s£ uy de demunt.—Diuen que

a nes forastés no £ls agraden ses sopes?-— Quina bona barra que manetjen aqueis russos.—Pagaría una pesseta porerlos entendre, y demanarlos noves de per allá, de si s£ hi fa bon blat..., y si hi ha montanves y pedres com per.aquí, y si ses dones duen gipó, y quin Deu adoren, y s£ hi ha capellans y metjes, y si tenen la má enfora, y que nóm el Rey seu...—Sabeu digué un altra de sa rotlada, qui en treuria trellat? es mestre nbu qui ha corregut tant de mon.
—Tens rahó, digueren un parey. Feislo veni, el convidarem a beure y passerem gust de sabrer quina la pescan aquets dos saris. Es mestre nou era un excarabinero, un intrús dins s£ ensenyanza q£ uns quants caps de bandolina havían fet veni per fe la guima a n£ es mestre llegítim.—Sabs que sap de molt el senyó Quitero... ¡parla es forasté com qui desfe una calza...!
No se torbá a presentarse s£ intérprete. En¬ car que no vestís s£ uniforme, tenía sa cara de lo qu£ era estat. Pega un£ uyada que semblava volía di: ¿donde está el tabacof Es taverné, ab una copa de rom, li trasfigurá aquel semblant renegat ab una cara simpᬠtica y atractívola. ¡Lo que pod una copa!
Per acursá rahons, anem a s£ interrogatori. —Bueno, pues; y vosotros ustedes, de dón¬ de soisf adonde os quintaron? —De Polonia, digué en Pep. —De Polonia, de Polonia... (A n£ es mes¬ tre li faltava aprende aquest tros de sa Geo¬ grafía, y feya grans esforzos per recordá aquest poblé per dins qualque provincia d£ Espanya qu£ havía recorregut fent servid.) ¡De Polonia...! repetía no poguent dona en so quid. —-Que vol di Polonia? li demanaren.
—¡Caracoles! eso es evidente. Polonia es la
ciudad del Polo.
—Y ahont mos cau es Polo?
—Caramba! (rescantse es cap) ahí cerca París...: entre París y la China.
— Y sa Xina qu‘está molt enfora de Ma-
dritf
—No: a dos leguas escasas. Como si dijé¬ ramos, de aquí a Valldemosa.
Noltros anavem a exclatá; y per pó d£ ensenyá sa filassa, que de segú mos heuria costat un sumante, en Pep demaná, així com pogué, que mos enllestissen es llit, qu£ esta-
ven cansats.
—No se puede negar, deya s£ excarabine¬ ro, mentres en Pep xamporretjava es caste¬ llá, no se puede negar! Son del Polo: en el
Polo hablan así.
Sa madona encengué un llum de cruya, y 1£ amo mos acompaña a una cambra ahont, entre saques y saquetes plenes de garroves, estaques d£ hont hi penjaven caveyons, cordells, gornicions, un auberdá esbudellat, un joch de bayasses, tot un dossó de telarinyes, un niu de pols, mos hi esperava per acaba de croixi ets nostros óssos una márfaga panxarruda, demunt un llit de banchs y pósts. ¡Qué be anvoravem, devant aquell cuadro extravagant, aquella roca llisa de devés Son B tingóla!
En Pep anava a tanca es biuló de part de dins; y 1£ amo aná més viu que noltros: roda
sa clau de banda fora. Aixó mos obrí sa vál¬
vula de ses riayes que duya comprimides es

nostro có; peró hi havía que riure en francés, perque sa comedí no declinás en tragedi.
Alia baix, dins sa taverna, continuava sa clase de geografía; s£ excarabinero parlava de que a n£ es Polo hi havía moltes feres, una rassa d£ homonets de colsada, y que es pares un día de gran festa en lloch de mata un porcelli, rostían un nin.
—D£ aqui ont son aqueis senyós, ets hornos se menjan uns a n£ ets altres? preguntava sa madona. Ydó, has fet ben be, Tomen, tancarlos dins sa gabi; jo no voldría per res una mossegada d£ aquell grós!
Y aquí comensaren ses bromes picants y ses grans riayes demunt sa nostra pell, qui á les hores se pegava foch de ses picades rabioses que mos donaven una tonelada de pusses afamegades. ¡Qui no ha passada una nit entre moltes pusses, no sabrá compatirmos!... Y ¡quines pusses, Deu meu! allá ont tocaven, fiblaven.
Es mestre, gat de parla y de s£ aigordent de franch que li passava p£ es carcabós, ja rallava fort y com més anava més doys deya; y aixó neutralisava un poch sa nostra deses¬ perado, mesclant qualque riava ab molts d£ ¡ays!
Quant se fou acabada sa clase, ab molt de disgust, supós, d£ es taverné an aquí noltros li haviam donada s£ ocasió de despatxá molt de such, y se feu es silenci dins la casa, sa madona y 1£ aino s£ en pujan per comensá sa són. Y quant son a nes nostro replá, jo, ja desesperat, y dispóst a rompe en mallorquí y espenyá la potranca, toch a sa porta de sa cambra per demaná an aquell homonet que mos tirás a n£ es carré. ¡Quina enveja me feyan ets rossinyolets!
—Ja pots esperonetjá! sent que díu aquell deixeble aprofitat de s£ escola de s£ excarabinero, ¡ja pots esperonetjá! no £n manjarás cap bossí de sa madona! Y de petites a ella:— A n£ es forastés, cadena curta y sofrarlos es
doblés.
Ben dematinet mos obriren sa gabi, berenarem d‘ aigo bruta an a que donaven es nom y... llinatje de café; y, per favo, pagant dues pessetes, 1£ amo mos cercá un jovensá que mos acompanyás fins a una torre desd£ ont ja no mos poriam pérde; y diu a n£ en Pep qu£ era es qui feya la llengo ab una quinta part de llengo castellana: ¡no li heu de fé sa punyema a ‘n aquest bergantell! ¡ví-
rólla!
A una possessió mos arrambaren mitx pa y un tros de botifarra per ben pochs dinés; pa y botifarra que mos serví per desembafarmos des sopá de segonada, a unes fontanelles que trobarem a n£ es peu d£ un piná.
Es bergantell era nom Joan, simpátich, ama¬ ble, condescendent; peró anava recelos de noltros per lo que li havía dit 1£ amo £n To-.
meu. Quant forem dins lo més embolicat de
sa garriga, trobam un gordiá.
—¿Ahont tiram, Joan?
—Men fins a sa Torre aqueixs russos, y no m£ en fihi gaire d£ ells; puis 1£ amo £n Tomeu m£ ha dit en secret que se menjan ets hornos.
—Veam si tu serás tan virolla com en
Tomeu...!
—Jo no crech que me menjin, per aixó...;
pero un...
En Pep volguent descarregá sa po d£

aquell jove li diu en mallorquí serrat:—¡Yols no sé aubercbch! y camina aviat.
Aquell jove mudá de coló, quedá estorat.— Dispens, senyó, ¿es russos que parlen com
noltros?
—Es russos sou voltros; noltros som raallorquins.
Es pastó esclafí de riure, noltros també, y aquell jove veya visions. Sensa pó mos contá es comentaris que s£ eran fets, a n£ es poblé, d£ es dos russos. Hi hagué familia qui a les vuit des vespre ja havía embarrades ses por¬ tes. A ses fontanelles en Juan mos ajudá a escorxá sa botifarra y... ¡qu£ en duya de rusca aquell cosset!
Quant mos despedirem, enviarem comendacions a 1£ amo £n Tomeu, a sa madona, y
sobre tot a n£ es mestre nou.
. —Que £1 sentireu parlá? —Y mos agradá ferm. —¡Qué hu es de lletrut y sabut aquest
mestre! ¡Que £1 parla de fí a n£ es castellá! ¡Quines cucóles més grosses son s£ ignoran¬
cia y sa... mala fe! ¿Quin día será qu£ es poblé badará etsqiys? ¿Quant será que s£ Estat, en lloch d£ eixecá
molins de vent per Ilavórs esbucarlos, se preocupará de aplicá un remey, un insecti¬ cida que acabi ab totes aqüestes gramane¬ res, corchs y banyarriquers que roeguen es có de sa pedagogía?
No se cregui que jo assanti es principi que solzament pugan ensenyá es qui tenen di¬ ploma o titol; no. Jo no sostencli, més diré, repróv sa teoría de que sa enseñanza sía misió exclusiva de s£ Estat; jo som més lliberalradical, dins es bon sentit, que aqueis que, diguentho, tenen per sírnbol un látigo, una cadena y una argolla; y com a tal, abóg per sa llibertat d£ ensenyanza, perque ensenyi quisvuya, mentres aquest quisvuya sapia lo que períoca per ensenyarho.
Aquí hi deu entrá sa misió de s£ Estat: cer¬ ciorarse de si es sabaté gandul, es carabiné o guardia civil retirat o s£ estudiant de pa ‘n fonteta que p£ es pés de ses seues carábasses no ha pogut arribá a cap titol, etc., tenen sa suficiencia per ensenyá. Perque si no la tenen, s£ Estat tol-lera un robo ab... molta
jcoua. ¡Quants de Quiteros amb ignorancia d£
aquella que la poren llescá, més torpes qu£ una espardenya, hi trobariam dins Mallorca sí hi trascassim p£ els recons!
Beknat Bable.
“ACCIÓ SOCIAL POPULAR,,
«El moviment democrátic universal, 1£ ecsistencia del qual no £s pot negar, será cristiá o socialista, segons sía el zel am que trebayóm els católics.» Axó va dir Lleó xm. I Pius x, conforme amb aquexa idea, no tan
sois ha convidat á 1£ acció á tots els católics
en general, sino que en particular ha prescrit per Italia una organisació que aten les necessitats mes urgents i més grans de 1£ época.
Ni els católics espanyols s£ han adormits. Ja data de 1£ any 1907 1£ acció intensa que, per preservado i conquista al metex temps

Folletí del SOLLER -6-
EN RUPIT
carrers y carrerons y muntárem fins an es derrer pis d’ una escaleta de devora Sant Francesc, qu’ eren ses senyes qu’ havíen donades a sa mestressa. Aquesta vegada varem caure an es punt. Sorií una veya, li diguerem per qué hei anavem, y tot d’ una mos leu entrar dins sa cambra aont jeya sa mare de s’ infant. Es piset, pels trastos qu’ hei ha vía, pareixía una casa de senyors, peró s' aire que s’ hi respirava, ses robes des Hit, es tuf, s’ olor d’ acubat y rescús, denotaven un fons de miseria qui feya mal an es cor. Aquella veya me demostrá molt d’ interés de que prengués s’ infant. El va treure de dins es Hit y el m’ entregá perque li donas un sedoll. Li vaig demanar quin temps tenía y quin nom havía, y em contestá qu’ era nat es día de Sant Eloy y que li havien posat es nom des sant des día. Llavors mos contá que sa seua fiya estava molt malalta, que ’s metge li tenía dit que no

podía criar, y que no podenthi donar passada, alió la feya estar tant trista; peró que lo primer era sa salut y fóris. A la fí quedarem en que jo hei tornaría devers mig-día, qui ja he i sería en Sidoro, son pare des nin, per fer preu y quedar closos, y que ella a-les-hores ja tendría arre¬ glada sa robeta de s’ infant y lo demés que me ’n havía de dur. Sa malalta plo-
rava sensa dir cap mot. —Que sois no vos entressentireu quina
casta de gent era, ni de quines egos ve¬
nía s’ atlot?
—Res preguntárem: massa cansades estavem de correr. Partirem ben depressa, y de passada deixárem dit a s’ hostal que a devers les dues jo ja hi sería per venir a la vila amb en Pep. Dinárem depressa, perque jo frissava sensa sebre de qué. Sa mestressa me posa un poc de peix frit y unes quantes coques dins es paner, y mos ne tornárem an aquell piset de de¬ vora ’l cel, a cercar s’ infant. Ja hei trobárem son pare. En Sidoro, com li diu sa sogra, es un senyor jove, y guapo, amb uns mostatxos negres y llargs, ben plantat y ben vestit; peró, si t’ he de dir veritat, no m’ agradá gens ni mica. A mi me conversá massa bé, si vols, peró teñe por de que no hi obri tant ab seua dóna. Par-

lárem de s’ infant, }T, sensa regatetjar gens, férem tracto per tres duros cada mes. Me paga sa primera mesada y quedárem que m’ enviaría ses altres pen Pep des Cantó. Escrigué a un paper ses senyes que li vaig donar de s’ hostal aont aquest posa, y, dient qu’ estava empleat a sa porta des Molí y que feya molta falta, sen va anar depressa, sensa donar una besada an aquell fiet, qub tal volta no ’l tornaría a veure, y sensa dir una paraula de consol a sa seua dóna, qui par que se
morís de pena.
—May m’ han fet aquets senyors de ciurell,—marmolá el sen Foguer.
—.Sa sogra sí que ’m va pareixer bona cjfóna ferni,—digué na Tonina.—Mirant es gendre, feya capades sensa badar sa boca: y quant aquest va esser fuit acaba d’ arreglar es boliquet ab sa róba des nin, y me dona un vestit seu mitg usat per fer-men unes faldetes. Sa partera besava el seu infant feta una mar de llágrimes, mig asseguda demunt es llit; y quant jo ja estava de partida, al entregarme aquest troq de ses entranyes, me comaná que ’l tractás bé y 1’ estimás rpolt, y em va po¬ sar an es dit una tumbaga d’or qu’ella duya posada a sa seua ma. Jo no la volia y la me va fer pendre per forqa, dientme:

«Ja la tornareu a n’ Eloy quant será gran, si vos no la voleu». Totes ploravem com unes Magdalenes: a sa mestressa y tot li varen caure un parey de llágrimes com a ciurons. Amb ella y es nin vaig partir cap dret a s’ hostal, ont mos despedirem. Ja veus que sa mestressa ha fet per mi lo que molts no fan per gent seua.
—Li haurem d’ enviar un parey de pesses de formatge. ¿No heu trobes?—va dir el pastor.
—Ja les s’ ha guayades,—respongué sa dona.—Es camí, encara que fos llarg, no ’l vaig trobar tan sobrat perque men ve¬ nía més aconhortada amb aqueix infante, qui, veyentlo tant desgraciat, ja 1’ estim com si fos fiy meu. Eren prop de les set quant anit passada arribárem a Fornells, y com feya molta fosca y brusquetjava, men volía aliar a quedar a Són Guiemet: peró a la fí me vaig resoldre a venir a romandre aquí, pensant que tal volta na Margalida Poli m’ hi esperava. Abans de les vuit ja hei era, un poc canqada, aixó sí, peró mes tranquila que a sa partida. Avuy tot lo día t’ esperava per donarte sa bona nova, y ara ja trobava que te tor-
baves ferm.
Juan Rosselló.
(Se continuará).

6

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SÓLLER

del poblé, despleguen sense treva ni descans. ¡Qué de sindicats agricols, qué de caxes mi¬ ráis, qué de Conseys diocesans, qué de noves revistes, qué de mutualidats y quin movi-
ment més uniforme i constant! Be es ver que
román rrtolta cosa per fer, que 1£ organizació económica-social es incompleta: pero 1‘ em¬ penta está donada. Una altra obra encare no s£ era iniciada: una obra qu£ ha de servir de base á les demés, una obra qu£ ha de ser¬ vir de motor, d£ ánima vivent, á les altres obres locáis; i aquesta obra per ditxa nostra ecsistex. ¿Qui no ha sentit anomenar el Vollcsverein espanyol, 1£ «Acció Social Po¬ pular»?
No es una Asociació religiosa propiament, ni un Centre de beneficencia, ni una obra
més económica-social.
No es tampoc una federació d£ asociacións, ni una institució central que s£ escampi per provincies organisant sub-comisións...
Molt menos es un nou partit politic, ni una filiació descuberta o oculta de qualcún deis
ecsistents. Res de tot axó.
Per sebre lo qu£ es 1£ Acció Social Popular, no hi ha com llegir una plana áurea de Pius x. «Entre les grans obres, dignes de igual
alabansa—diu el Nostro Santíssim Pare—s£
ha vist fora d£ Italia 1£ especial eficacia d* una institució de carácter general que te per objecte unir els católics de totes les classes socials, i especialment a les multituts po-' pulars en torn d£ un centre comú de doctri¬ na, propaganda i organisació social. Aques¬ ta Asociació respon á una necessitat que per tot el mon se sent; sa senzilla organisació nex de la matexa naturalesa de les coses, tal com se presenten en casi totes les nacions: de ma¬ nera que pot dirse que aquesta institució es
tan adecuada á una nació com á un£ altra...
Son carácter popular la fa agradable i acep¬ table per totliom; no pertorba ni estorba á cap altra institució, antes al revés aumenta la forsa de totes i les dona cohessió, perque amb organisació estrictament personal, á
tots estimula á afiliarse en les institueions
particulars, los forma peí trabay práctic i vertaderament eficás, i unex tots els indi¬
viduos en un metex sentir i un metex vo-
ler. Axí establert aquex centre social,. totes les demés obres de carácter ec.onómic, i encaminades á resoldre prácticament, en sos varis aspectes, el problema social, resulten com agrupades espontáneament per el fí ge¬ neral á que £s dirigexen totes, i al metex temps adopten formes distintes i se valen dé medis particulars, segons sia la varietát de ses atencions i les ecsigencies del fi especial
de cadescuna.»
Axó deva Pius x 1£ any 1905 del Vollcsve¬ rein alemany. Es també ecsacta pintura del Vollcsverein espanyol. Per Espanya, la A. S. P. ve á ser com palanca de reforma social i de general cultura religiosa-socialeconómica-civil. Te una examplitut inmen¬ sa. Es d‘ una adaptabilidat grossa. Te una
forsa educadora admirable.
Pero basta per avuy. Dissapte qui ve, explicarém una mica la definició avuy donada de la A. S. P., la comparerem amb el Vollcs¬ verein alemany y, amb 1£ Unió Popular Ca¬ tólica, d£ Italia, i dirém breument lo molt qu£ ella ha fet en sos pocs anvs d£ ecsistencia i lo que £s nécessita per pertenexer á tan noble
Institució. J. B.
0033000009 OOOO00000000000003
A TRENCH D’ AUBA

(inédita)

Molt me plan, de bou mati, gaudint la febea alegría, veure comensal* el dia, com bruny 1’ Qrient de carmí.
De Ronda p’ el vell camí mou xal.estja algaravia 1’ estol jornaler, fent.vía cada qual a son desti.
Fumetja la xemenéa del Treball plasmant 1’ idea, com augusta potestat.
Clama 1’ esquella ab veu dolsa. Cantant, la donzella, espolsa,
Pe ’l vell casal de Ciutat...

.Jim y, 1911.

A. García Rover.

Vuyts y nbus

que, sortint en mitj, m’ he fet veurer un poquét més.
D’ es mateix modo qu’ es Director del Só¬ ller s’ hauria llevat aquell de «carlistót» póc mes ó menos en sa forma que vos vaig dir, jó me ’n vuy llevar un altra qu’ un antig y molt estimat amig meu ja ’m volgué posar l’añy passat, y ara, no fá molt de temps, cóm qu’ heu haja volgut tornar á provar. Se coneix qu’ hey dú sa quimera fórta, puis que de llevó ensá, en mes de mitj añy, encara no li ha fuyt s£ idea d’ es cap.
«¡Així mateix—va dir ell á un altra amig meu mes intim (no vos n’ extreñeu que ’n
tenga tants) y pód ’sser perque m’ ho- digués — en J... (vaja, jó mateix) ha mudat molt en so sen modo de pensar desde es principi que jó el vaig coneixer á ara!... ¡me pareix men¬ tida qu’ ell qui tant ha lluitat p’ es progrés, y jó ’u se cért puis que li coneixia ses seues idees de jove, haja fet tant gran mudanza!»
Y cóm no ’s ve que jó haja mudat gens ni mica de llevó ensá, ni abans, ni may, en ses
meues opinions «progressistes», es qu’ he cregut convenient dirhó avuy perque se ’n enter aquest amig meu, en primer terine, y llevó tots ets demés qui cóm ell heu pensen y heu diuen. Si hagués mudat, també heu diría, y pód ’sser explicaría es per qué y tot, que no consider deshonrós camviá d’ idees quand fin se eren anar malament, ni m’ agraden ses
magarrufes de qualsevól casta sien. ¡Visca sa sinceridad! ¡Visca sa llum!...
M’ explic, així mateix, s’ apreciació d’ es meu amig perque coneg es seu ideal, una mica rutinari, y es seu carácter, y no ignór, sino qüe teng molt presents, ses causes en que la vól fundar: es alió de qui non est mecum... ¿sebeu? A mi ’m passa per cérts solle-
rics just lo mateix que passa á dón Antón i
Maura per cérts españóls, y cónsti, devant
tot, que no preteng amb aquesta comparació imitar en res ni per res es granót de sa fábula. Un y altra hem viscut sempre en es temps, en que mos hem trobat desde que som... hornos públics (y tampóc es aixó infló per part meua, vos ho jur), caminant amb ell y en sa vista girada, sempre també, á
llevant; es dir, en sa direcció en qu’ el mon avanza. Lo que sí hey ha es que, per cami¬ nar en aquest sentit, se poden escullir diferents medis de locomoció: se podía anar un temps á peu y á cavall, en carro de parey y en carretél-la lleujera; dón Tóni y jó escuhirem aquesta: un carretó falagué, un passavolant, tirat per un cavall bó y de sang, qu’ era á les lióres lo que mes aviat. anava, y amb ell seguí m encar’-ara... sensa qu’ es ca¬ vall torni vey, ni á ’n es fuell li falti olí.
Resulta, pero, que de llevó ensá «s’ han obért molt ets esperits» y s’ han fet altres invencions per aumentar sa velocidat: bicicletes, automóvils, aeroplans... Es meu amig, amb sos demés qui m’ han volgut jutjar cóm ell, han montat á una d’ aqüestes máquines modérnes per anar mes depressa, y á ’n aqüestes hóres, no sois mos han passat de¬ vant, sino que quand se giren per mirar mos los pareix qu’ estam aturats... ó que caminam cap enderrera. Pero aixó no es sa realidat, sino un engañv d’ óptica, per 1’ estil d’’aquell qu’ experimentara quand, estant dins un tren que marxa á gran velocidat, miram pe’ sa finestra y veym est arbres y ets país d’ es telegraf que s’ encalcen-y cóm qui vóltin. Sa realidat es que nóltros, mes póc-ápóc qu’ ells es ve, marcham també y en so mateix sentit, cap á llevant... ¡y que no se¬ bera encara qui será es primé qui arribará!
Sí, que quant mes corredó es s’ artefacto, mes coinplicat es es seu mecanisme y mes exposat s’ está á sufrir averies de llarga y difí¬ cil reparació; mes coneixements técnics y major prudencia se necesiten per manetjarló, y mes gran es es perill de causar desgra¬ cies ó de romprerse la crisme ets mateixos que qualquen. ¿Y que no podría esser que, per una avería ó una d£ aqüestes desgracies tant provables, sa nóstra carretél-la, de construcció senzilla y d’ un inaneig fácil, encara los passás devant? Vísteme despacio que ten¬ go prisa, diuen ets castellans; y els francesos ¡qui vivra ver ral...
Ja’u vevs: se mos podrá censurar á dón Tóni y á mi—ja qu’ lie comemjat parlant per
tots dos convé acabarhi— es que, mes pru-
dents ó mes covarts, no hajem volgut cam¬ viá de sistema y añera mes póc-á-póc pe’ sa mateixa jarretera; pero se mos calumnia quand se diu que mos hem aturat p’ es cami, y mes encara... qu’ hem tornat enrera. Aixó es lo qu’ he volgut fer á sebrer á ’n es meu amig y demés que cóm ell creuen y parlen, per si tenen á bé modificar sa seua opinió; advértint, que de lo qu’ he dit, si sa meua paraula no los basta, estig dispóst á donarlos totes ses próves que vulguen,

Jó, qui estig avesat á no dú res p’ es cap— ¡ni cabeys y tot, per anar mes falaguerét!— no vaig de barréts, vóltros ja ’u sebeu, y ara que fá calor encara menos? Y pareix qu’aixó de posarmen cóm que s’ baja fet moda desde

Jó Mateix

OCUQQIDO EN jSOEDEQ
el día 28 de Junio de 1910, á la edad de 53 años DESPUÉS DE RECIBIDOS LOS SANTOS SACRAMENTOS

■

(E. P. D.)

El lunes próximo., día 3 de Julio, se celebrará en esta iglesia parroquial, ante el altar del Sa¬ grado Corazón de Jesús, un turno de misas, y
á las nueve un oficio en el altar mayor, en su¬
fragio del alma del finado.
Su viuda D.a María Forteza, hija Francisca Forteza, hermanos, hermana, hermano y hermanas políticos, sobri¬ nos y demás parientes, suplican á sus amigos y conocidos se sirvan tenerle presente en sus oraciones y asistan á alguuos de estos sufragios, por lo que recibirán especial
favor.

§>0©©0@©0© ©b@©0©©0©©0©©0@

EN EL AYUNTAMIENTO
Sesión del dia 20 Junio de 1911
La presidió el Alcalde señor Mora y asistieron á ella los concejales señores
Castañer Bernat, Castañer Arbona, Co-
lom (D. Miguel), y Enseñat. Fué leída y aprobada el acta de la se¬
sión anterior.
Quedó sobre la mesa para su estudio., una instancia promovida porD. Ramón. D.a Margarita, D. José y D. Salvador Fortuny y Moragues, pidiendo autori¬ zación para levantar unas paredes en los límites de la antigua finca el Sellen con la llamada Can Panela, que cierra las calles de San Jaime y San Bartolomé de
esta ciudad.
Se concedieron los siguientes permi¬ sos que habían sido solicitados: á D. Jo sé Morfell Castañer, para agrandar el balcón de la casa número 2 de la plaza de la Constitución; á D. Luis Bovio y Pin, para construir un pequeño edificio que sirva de herrería, en un solar lin¬
dante con la carretera de Palma al puer¬
to de Sóller; á D. Lorenzo Mascaró Mut para enlucir y blanquear la fachada de la casa número 93 de la calle de la Luna; á D. Juan Fontanet. para construir un acueducto en el camino de la Abeurada, para riego de una finca; á D. Miguel Ca¬ pó y Colom. para colocar en la fachada de su establecimiento, calle del Príncipe número 4, un toldo con tnaquinilla; á D. Jaime Miró y ColI, para construir una
acera adosada á la casa número 57 de la
calle de Santa Teresa; á D. Vicente Trias y Colom para construir otra acera adosa¬
da á la casa número 19 de la calle de
Fortuñv; á D. Bartolomé Trías Colom. para construir otra acera adosada á la ca¬ sa número 21 de la calle de Fortuny; á D.a Margarita Ferrá Fontanet, para cer¬ car con verja de hierro la sepultura nú¬ mero 396 del Cementerio Citólico; y á D. Bartolomé Joy y Joy, para colocar una lápida adosada á la pared lindante

con las sepulturas números 210 y 211 del
Cementerio Católico.
Previa la lectura de las respectivas cuentas y facturas, se acordó satisfacer á varios individuos 13£75 pesetas, por destrucción de animales dañinos; á don Antonio Frau 146‘06 pesetas por algarro¬ bas suministradas para manutención de los caballos del municipio, á D. Juan Marqués, médico titular, 117‘50 pesetas, por reconocimientos practicados á mo¬ zos, padies y hermanos del actual reem¬ plazo y revisiones anteriores y á D. Gui¬ llermo Barceló 44.05 pesetas por objetos adquiridos por cuenta de este Ayunta¬
miento.
Fueron examinados detenidamente los
justificantes y demás antecedentes rela¬ tivos al descubierto que resulta por el impuesto de cédulas personales en esta localidad correspondiente al año 1910 y en su vista se acordó declarar partidas
fallidas dicho descubierto en cantidad
de 1453 73 pesetas.
Se procedió á la renovación de la Jun¬ ta Pericial, que ha de regir durante el
bienio de 1911 á 1913.
También se procedió á la formación de las ternas para que el Sr. Administra¬ dor de la Hacienda, pueda nombrar los Vocales que según el reglamento an¬ tes citado le corresponde.
Dióse cuenta de una instancia promo¬
vida por el Fernocanril de Sóllen pidien¬ do autorización para suavizar la pen¬
diente del camino denominado La To¬
rrentera y construir las obras necesarias
en el muro de contensión del mismo á
consecuencia del puente construido so¬ bre el torrente. Mayor en el punto deno¬ minado Can Pentinat. También solicita
autorización para abrir un portillo al
muro de contensión de la finca denomi¬
nada CanMayoL inmediato al lavadero de la calle del Príncipe, con objeto de facilitar paso para los carros de trans¬
porte de materiales. La Corporación enterada acordó acce¬
der á lo solicitado.

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NOTA.—Siempre que el día de salida de Sóller y Cette para Barcelona coincida
en sábado de día festivo, retrasará el vapor su salida 24 horas.—La salida de dicho

buque del puerto de Barcelona para el de Sóller, será en todos los viajes á las ocho
v media de la noche.

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De Valencia para Sóller los días 9, 19 y 29 de cada mes.

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En CETTE: Sra. Viada de A. Bernat.—Quai de la Ville, 15.