AÑO XXVI (2.» EPOCA) NUM. 1253
AÑO XXVI (2.» EPOCA) NUM. 1253
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SABADO 15 DE ABKIL DE 1011

SEMANARIO INDEPENDIENTE

FUNDADOR Y DiRECTOR: D. Juan Marqués Arbona.

REDACTOR-JEFE; D. Damián Mayo! Alcovsr.

REDACCIÓN y ADMINISTRACIÓN; calle de San Bartolomé n.° 17.-SÓLLER (Baleares)

CENTELLEOS PARISIENSES
LA INDULGENCIA PARA LOS ASESINOS JOVENES
Tissier y Demarest, los asesinos del cobrador Andró, han sido indultados.
Parece que son demasiado jóvenes para
ser llevados al cadalso.
¡Sea! La razón es discutible, pero, va¬ ya, al menos es una razón, y ya es aigo que se quiera dárnosla. Porque hasta el presente no fué muy frecuente, que di gamos, la costumbre de rendir cuentas sobre este punto á la opinión pública.
De este modo, queda sentado para lo sucesivo que los asesinos jóvenes juegan sobre terciopelo. Si Alfonso Karr fue¬ ra todavía de este mundo, paréceme que modificaría su famosa expresión: «que los señores asesinos empiecen», y diría «¡queempiecen temprano!» En efec¬ to. el asesino de diez y siete á diez y ocho años está seguro de ver conmutada su pena; por el contrario, si tarda algu¬
nos años más en cometer su crimen, ob¬
tiene bastantes más probabilidades de ser ejecutado.
Vean Vds. sino: por el mismo crimen, Favieren Lilla es guillotinado; Tissier y
Demarest en Paris son indultados...
¡Que se nos venga, pues, á hablar des¬ pués de esto de los progresos de la crimi¬ nalidad juvenil!
¿A quién se deben los tales progresos si no es á aquellos cuya escandalosa de¬ bilidad estimula á la juventud hacia el mal al asegurarle la impunidad?
Vi vimos en unos tiempos en que pare¬ ce que la divisa social es la de que no de¬
be causarse á los niños—ni aún á los ni¬
ños criminales—ninguna pena, siquiera sea leve. Se ha suprimido en la educa¬ ción la antigua severidad, todos los rigo¬ res que nuestros padres consideraban ne¬ cesarios para inculcar en el niño el res¬ peto al bien y el temor al mal. Y de ahí que los muchachos actualmente ya no respetan ni temen nada.
Por lo demás, ¿por qué se habrían dn molestar? Su edad les protege. Á2)aches de diez y siete años son cogidos todos los días robando en los mostradores, ju¬ gando al cuchillo ó al levólver, y los
tribunales los sueltan como habiendo
procedido sin discernimiento. ¡Sin discernimiento!... ¿No les parece
á Vds. que son más bien los jueces, los jurados, y cuantos están encargados de protegernos, los que proceden sin discer¬ nimiento al otorgar semejante impuni¬ dad á los jóvenes criminales?
Hé aquí, en conclusión, la moralidad del nuevo indulto; no escapará éste, no, á todos los jovenzuelos canallas que se hallan en la pendiente del crimen, y que alguna aprehensión, algún temor de la vindicta pública podría todavía detener. Después de esto, ya no vacilarán más, y por ella se dejarán rodar impávidos
cuando nó alardeando aún de la mayor
procacidad. La conmutación de la pena á Tissier y Demarest y la razón dada pa¬
ra conceder el indulto, son más que su¬
ficientes para quitar á aquellos sus últi¬ mos escrúpulos, sabiendo que por no haber llegado á los veinte años no queda en riesgo su cabeza. Entonces, conforme comprenderán Vds. bien, si algún cri¬ men les tienta, no esperarán para come¬
terlo haber alcanzado la edad en que su
responsabilidad penal podría ser más grave. Al contrario, preferirán cometer¬ lo de seguida y aprovechar así la indul¬ gencia que su edad les asegura.
¡Hó aquí como 3e procede para mora¬ lizar á la juventud!...
Juan Lecoq.

ENTRE NOSOTRAS

Nunca habían sido tan bonitos como ahora

los trajes sastre. Se confeccionan de seda ó
de fular listado con finas listas más ó menos

espaciadas. En general los fondos son negros con líneas blancas, verdes, encarnadas ó amarillas. Las líneas no son muy anchas: tie¬ nen solamente unos cuatro milímetros y ofre¬ cen al menor movimiento reflejos aterciope¬
lados.

Si se quiere un traje sastre menos elegan¬ te, recomiendo el de lanilla negra, adornan¬ do solo el cuello y carteras de fular cuadri¬ culado, blanco y negro, ó bien con gruesos lunares blancos sobre fondo negro ó vice¬

versa.

Las chaquetas continiían haciéndose cor¬ tas y muy abiertas; van amenudo cerradas solo en el bajo por un botón enorme.
Lo que contribuye á aumentar la elegan¬ cia de estos trajes, es la fina chorrera de em caje ó de muselina que ligeramente revoltea sobre nuestro pecho como si quisiera darnos á comprender que en vano buscaremos cosa más femenil ni más graciosa, y que ella con su revolteo airoso aparta agradablemente la severidad aparente del traje sastre.
Los vestidos directorio de talle muy corto, adorables por su simplicidad, serán los pre¬ feridos para el paseo.

París, Abril 1911.

Manzanilla.

REGRESO Á LA PATRIA
EN BARCELONA
Las Ramblas, con sus comercios, sus tien¬ das, sus cafés, sus puestos de flores, sus kios¬ cos, sus anuncios, el continuo ir y venir de la muchedumbre y el rodar de los coches y tranvías, me atraen. Todos los días he pasea¬ do por ellas; todos los días las he recorrido de un lado á otro, y las he vuelto á recorrer. Son el encanto de Barcelona, y tienen el atractivo de todo lo joven, de todo lo son¬ riente, de todo lo bello.
La gente discurre rápida por las Ramblas; el sol,—un espléndido sol de Marzo—ríe en ellas; los árboles, echan sus primeros botones á la primavera. Pasan esbeltas, graciosas, sonrientes, unas lindas mozas de ojos pica¬ rescos y caminar de pájaro. Van en grupos de tres, de cuatro; no llevan sombrero, y van peinadas como la emperatriz Josefina. Y en sus pechos sonríen unos claveles. Las barce¬ lonesas, como todas las mujeres de sentimien¬ tos delicados, aman las flores: en los balco¬ nes, en las terrazas, en las azoteas, mézclanse mujeres y flores; en las Ramblas, se con¬ funden también flores y mujeres.
Aquí, en estas Ramblas, siendo adolescen¬ te, fué donde recibí mi primera impresión de la vida intensa y ruidosa de las grandes ciu¬ dades. Aquel día me sentí atraído, domina¬ do por estas calles enormes, repletas de gen¬ tes y vehículos; y experimentó una ansia lo¬ ca, un anhelo irresistible de vivir en medio de aquel ambiente de entusiasmo, de acele¬ ramiento, de fiebre, de actividad. Y desde entonces he tenido un profundo amor, una honda simpatía por las grandes urbes.
Ahora, al pasar, he presenciado un caso gracioso. Me he encontrado con un grupo humano intenso, con un remolino de gente enorme. Los que van, los que vienen, mézclanse con aquel hormiguero; la circulación se interrumpe; los tranvías, los coches, los automóviles, se detienen; unos policías se abren paso entre la multitud, otros intentan despejar el grupo. ¿Qué sucede? ¿Qué es lo que pasa? Unos no lo saben; otros lo ignoran, y todos se codean, se apretujan. Luego unas señoras suben en un coche, y desaparecen. Y después averiguo que la causa de aquel grupo momentáneo, había sido sólo por suposar que aquellas señoras llevaban la faldapantalón...
Y al abandonar las Ramblas, he cruzado

la grandiosa Plaza de Cataluña, y he recorri¬ do avenidas inmensas é interminables, don¬

de se levantan á veces gallardas palmeras, y otras altísimos plátanos. Y en estas avenidas

sin fin, he visto los nuevos y suntuosos edifi¬

cios, de arquitectura original, moderna, de¬

licada, que sin cesar van levantándose en

Barcelona. Estos edificios, con su variedad

de formas y diversidad de matices, dan á

Barcelona un sello propio, una fisonomía es¬

pecial, un encanto que acaso no tenga otra

población europea.

Después he visitado el puerto. En el puer¬

to he encontrado un amigo que no ha mucho conocí en Marsella. Frente á Colón, mar

adentro, sobresalen los buques de la escua¬ dra. Unos curiosos contemplan como unos

botes van desembarcando grupos de marinos. Estos marinos discurren contentos y alegres, en busca de expansión; luego se sumerjen en la ciudad, camino de las Ramblas. Más

adelante, unas vagonetas aéreas van y vie¬

nen, se balancean en el aire, sobre el mar,

y ah llegar á tierra dejan sus cargas de car¬ bón. A un lado, las chimeneas de unas fábri¬

cas van poniendo trazos negruzcos en la lím¬

pida admósfera. Algo más lejos aparecen las

obras del puerto, los magníficos docks en construcción: una draga remueve el agua,

y le da un color sucio y amarillento. «Es una

lástima,—exclama con tristeza nuestro acom¬

pañante,—es una lástima lo que ha pasado

con este puerto de Barcelona. Hace años era el de más importancia en el Mediterráneo;

ahora le aventajan el de Marsella y G-énova.

Espíritus enemigos de Barcelona se empeña¬

ron en quitarle aquella superioridad y des¬

graciadamente lo han conseguido.» Estas

palabras nos han hecho meditar profunda¬

mente durante unos momentos. ¿Tendrá

acaso razón nuestro acompañante? ¿Estará

tal vez nuestro amigo en lo cierto?
Y si más tarde nos hemos sentido un poco

fatigados de ir v venir, algo cansados de los

ruidos de la calle, hemos dirigido nuestros

pasos hacia el Parque. Allí, bajo las frondo¬

sas y sombrías arboledas, he experimentado

una agradable sensación de sosiego, de re¬

poso, de bienestar, y he recibido ese efluvio

amoroso que sólo la naturaleza sabe ofrecer¬

nos.

Y en el Parque lie pensado en la ciudad

extranjera, que quedó allá lejos; y súbita¬
mente, ha venido á mi memoria el recuerdo

de aquella España pintoresca, con sus «co¬

sas» y sus costumbres ridiculas de celos y

sangre, que nos hicieron ver en los escena¬

rios, leer en los libros, y de la que tantas ve¬

ces nos hablaron. ¡Valiente chasco va á lle¬

varse el extranjero que venga á Barcelona

en busca de esa España de majas y toreros!

Quien busque esto en Barcelona, y al llegar
se encuentre con esta Barcelona culta y mo¬

derna, como cualquier otra población de

Europa, que ha sabido edificar tantas fábri¬

cas, construir estos magníficos edificios y le¬

vantar tantos y tan soberbios monumentos,
recibirá un desencanto profundóle inespera¬

do. Hay más toreros españoles en Marsella,

que no los he visto en Barcelona.

«¡Oh,'España! ¡Qué hermoso país debe de

ser España! ¡Con qué gusto haría yo un via¬

je á España!» exclaman los de allende los

Pirineos. Y los hombres suelen añadir: «¡Oh,

las españolas, las morenas españolas!» «¡Oh,

los toreros, las castañetas!», añaden las mu¬

jeres. Que vengan todos los que aquí creen no encontrar más que morenas, toreros,

majas, gitanos, panderetas y castañuelas; todos los que, en fin, sueñan con esa España

fantástica, inverosímil, y que no ha existi¬

do... más que en la fantasía de algunos es¬

critores extranjeros.

¡Y si no vienen, será porque temen á la

navaja que nuestras mujeres lucen en la

liga!

Vicente Mas.

La vida política
Del gran debate promovido por el pro¬ ceso Ferrer van resultando algunas cosas claras. La primera es que la figura del llamado gran filósofo é insigne pedago¬

go va quedando reducido á sus natura¬ les proporciones. Los que combaten su sentencia no han podido decir nada que j ustifiq ue la leyenda creada en el extran¬ jero acerca de la importancia de la per¬ sona. Esto es algo, no porque valga me¬ nos la vida de un sabio que la de un hombre vulgar, ni porque la injusticia
sea menos lícita cuando se comete con¬
tra un hombre eminente que cuando de ella es víctima el más insignificante ciu¬
dadano en el orden intelectual, sino
porque precisamente se toma como base de vocerío y escándalo la importancia pedagógica del sentenciado.
Y aclarado este punto hay que tratar solamente de si se procedió con presión ó si se juzgó al reo con serenidad y ab¬ soluta.imparcialidad en la aplicación de la ley.
Sobre este punto no ha habido más que un discurso importante en contra de la sentencia y éste ha sido el de don Mel¬ quíades Alvarez; pero sus argumentos han sido de tal manera triturados y des¬ truidos por el señor La Cierva, que de la altisonante oración del diputado repu¬ blicano no ha quedado nada á la hora presente.
Los oradores, mejor dicho, la oratoria si¬ gue haciendo estragos en España; el dis¬ curso del señor Alvarez impresionó por la forma, y la forma sigue ejerciendo en nues¬ tro país una especie de sugestión dañina para la verdad, perjudicial para el púbii co interés, peligrosa para la paz de los espíritus y perturbadora en la organiza¬ ción de los partidos. El que habla bien se impone; el que habla dirige, y, á lo mejor, no es quien mejor habla el que más sabe ni el que tiene más estimables condiciones para guiar la opinión públi¬ ca ni para dirigir los destinos de la pa¬
tria.
Habría que grabaren las lápidas del Congreso esta méxima de Cicerón: Mdlim indiscretam prude.ntiam. qudm síultitiam loquacem. Lo cual quiere decir en buen romance que es preferible un sabio que hable mal á un hombre menos culto que hable bien.
Pero de este vicio nacional tardaremos
en curarnos; vivimos en el régimen de los oradores y ahora acabamos de ver que cada uno de los que hablan del pro¬
ceso de Ferrer necesita consumir dos
sesiones por lo menos para decir lo que piensa. Si se prescindiera de los floreos
retóricos hubiera bastado media hora á
cada orador para dar á conocer su jui¬
cio.
El señor Canalejas ha hablado otra vez para exponer el principal argumento que había que aducir en el asunto: este es que en la conciencia del juez nadie puede entrometerse y que no puede ser jamás objeto de discusión. Con las mis¬ mas pruebas á la vista puede opinar un juez de un tribunal que un reo es ino¬ cente y otroque es culpable. ¿Con qué derecho se va á calumniar á cualquiera de ellos suponiendo que han obedecido cada uno en su caso á determinadas sugestio¬
nes?
Esto sería monstruoso y esta mons¬ truosidad es la que se quiere hacer pre¬ valecer por un interés político, descono¬
ciendo las funciones del Parlamento y
creando una confusión de poderes que acabaría con el régimen constitucional
si llegase á erigirse en sistema el promo¬ ver tal género de debates.
Otro fenómeno de la actual discusión
es que los que han dirigido ataques más fuertes á Ferrer han sido los republica¬ nos. los que impugnan la sentencia: los periódicos se ocupan poco de los discur*

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sos de aquellos diputados que no tienen

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una forma brillante de expresión y por eso es apenas conocida la tremenda frase del señor Sábilas cuando afirmó que Ferrer había sido absuelto por cobardía en

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el proceso de la bomba de la calle Mayor.

Habrá en esta afirmación un cargo todo

lo grave que se quiera contra el tribunal

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que dictó la absolución; pero no tiene

lana sorras y s errenechea

comparación con la gravedad de la acu¬ KUéIM

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sación q ue contra Ferrer envuelve. Co¬

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sas como ésta se han dicho muchas desde

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los bancos de la izquierda; pero la pren¬

VIUDA DE »A$TOq
falleció en Sóller el día 9 de Abril de 1911

sa de gran circulación no las ha repro¬ ducido ni sobre ellas ha parado mientes,

Á LA EDAD DE 66 AÑOS

suponemos que por la modestia de los oradores que las han pronunciado.

HABIENDO RECIBIDO LOS SANTOS SACRAMENTOS

Es de notar también la.actitud que la prensa industrial ha tomado desde la úl¬ tima crisis; periódico hay de esta empre¬

(E. P. D.)

sa que ya no se contenta con condenar
la sentencia de Ferrer sino las demás que
dictaron los Consejos de guerra á raiz de
la revolución de Barcelona.
Es un indicio seguro del camino que ahora sigue el señor Canalejas, verdade¬ ro prisionero del trust de periódicos y

Sus afligidas hijas D.a María, D.a Candelaria y D.a Trinidad Pastor y Borrás, hijos políticos D. Lorenzo Joy (ausente), D. Antonio Pastor y D. Pedro Serra, nie¬ tos, sobrinos y demás parientes, participan á sus amigos y conocidos tan dolorosa pérdida y les suplican tengan á la finada presente en sus oraciones, por lo que recibirán especial favor.

sometido á su voluntad y dirección. El señor Canalejas, que es sincero sin
duda alguna, está manifestando desde la última crisis que ha perdido todas las
gallardías y arrogancias con que antes

El Excmo. é limo. Sr. Obispo de Mallorca se ha dignado conceder 50 días de indulgencia á todos los

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fieles que ofrezcan una Misa, Comunión ó parte de Rosario en sufragio de su alma.

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se proponía desarrollar su programa y
terminar su obra democrática.

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Siente sin duda que ya no camina por terreuo firme y no respira el diáfano am¬ biente que le rodeaba antes de estallar la
última crisis. Esto lo notan sus íntimos y sus adversarios. No le ha abandonado su
singular y maravillosa elocuencia; pero detrás de sus palabras no se adivina la fe y el entusiasmo con que anteriormen¬
te hablaba.
¿Qué pasa en el foudo de la situación? se preguntan los suspicaces.
Y nosotros creemos que no ocurre nada que no sea natural y de estricta lógica. Las consecuencias de aquella desatenta¬ da política de la oposición se están to¬ cando ahora; el señor Canalejas está quebrantado en estos momentos por sus propios antecedentes y lo mismo les su¬ cede á otros prohombres del partido li¬
beral.
En todo lo que se refiere á la revolu¬ ción de Barcelona, por su índole especial hay que adoptar una actitud franca y clara; los hombres que pertenezcan á un partido de gobierno, sean cuales fueren sus opiniones políticas, tienen que con¬ denarla con energía y con valor. No ca¬
ben en este asunto habilidades. Ante el

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que pretendían que continuara la indis¬ ciplina militar y la indisciplina social.
Los diputados republicanos que se le¬ vantaron en armas contra la República en 1873, fueron condenados á muerte á pesar de su inviolabilidad.
El señor Suñer y Capdevila, que aca¬ baba de ser ministro, fué uno de los sentenciados á esta pena por haber man¬ dado una partida en Gerona.
Lo hicieron en el poder Castelar, Figueras. Salmerón y Pi y Margall.
¡Si hubiera hecho el señor Maura algo parecido!
Emilio Sánchez Pastor
Madrid 7 de abril 1911.
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DECLARACIONES DE MAURA
El corresponsal de «II Giornale d‘ Ita¬
lia') en Madrid, ha celebrado con el se¬ ñor Maura una «interview» sobre los asuntos de Marruecos, sobre el proyecto
de ley de Asociaciones y sobre el proceso

un serio peligro. Solicitamos del Sultán, que estaba obligado á ello por el Trata¬ do, que restableciese el orden y que nos devolviese la tranquilidad. Quiso con¬
tentarnos haciendo oídos de mercader, ó
acaso no pudiese, puesto que el Rif ha vivido siempre insubordinado: lo cierto es que las cosas continuaron como antes. Deseosos siempre de trabajar, como era nuestro deber, por el bien de la patria, enviamos al Sultán una Embajada ex¬ traordinaria para interesarle en que in¬ terviniese para restablecer el orden; pero fué trabajo perdido. Entre tanto, había llegado Mayo, sobrevino la agresión y nos vimos obligados á asumir el papel de policía, que correspondía al Sultán, no pudiendo esperar por más tiempo. Esta actitud nuestra, por lo demás nece¬ saria, nos puso en contra todo el Rif en armas, porque nosotros no éramos el
Sultán. Y se hizo necesaria la guerra,
que, una vez comenzada, debía llevarse á término con toda energía y toda soli¬
citud.
Yo creo que el Ministerio actual segui¬
rá nuestra misma línea de conducta: no

usted que no puedo emitir juicio sobre ella sin conocerla primero.
No cree el Sr. Maura en la posibilidad de una nueva lucha religiosa.
Hablando de la ejecución de Ferrer, el Sr. Maura la consideró perfectamente justa. No propuso el indulto del reo por¬ que lo consideró depresivo para los tri¬ bunales militares. Además, las peticiones que en tal sentido recibió fueron contadísimas; la opinión pública estaba en
contra de Ferrer.
El debate del Congreso ha sido una natural campaña de los elementos sub¬
versivos. Las falsedades dichas en el ex¬
tranjero sobre el proceso son consecuen¬ cia de la labor de determinados españoles y determinados periódicos de España. En España, efectivamente, se disfruta de omnímodas libertades, y hasta se puede hacer propaganda revolucionaria en el Congreso. Más horror que la muer¬
te de Ferrer fueron los horrores de la
semana trágica. La culpa inicial de lo ocurrido entonces la tienen la mayoría de los españoles, que no ejercen sus de¬
beres como ciudadanos.

incendio, el saqueo y el asesinato, no se sabe en nombre de qué doctrinas, todos los gobiernos tienen la obligación de proceder como procedió el que dirigió el señor Maura. Si en España hubiera repú¬ blica, el gobierno republicano hubiese hecho lo mismo que el partido conser¬ vador de la monarquía. Esos atentados á la propiedad y á la vida de personas in¬ defensas no son revoluciones propiamen¬ te dichas, son delitos comunes colecti¬ vos. son crímenes de muchos cómplices, no por eso menos abominables, que in¬ dignarán siempre á toda conciencia hon¬ rada y que serán castigados en todo momento y en todo país donde haya una sombra de justicia y una organización social por imperfecta que sea.
El señor Lerroux, que es otro de los que hablan bien, se ha equivocado en su largo discurso al acudir á la tocata que
está de moda, esto es al arremeter contra
el partido conservador por los últimos actos de su gobierno.
El señor Lerroux no sabe, ó pretende no saber, que España entera será con¬ servadora siempre que se pretenda de¬ fender una doctrina política pidiendo matanzas de frailes, atropellos de mon¬ jas. saqueos de conventos y desorgani¬ zación del ejército.
Una valiente interrupción del señor
'
Maura habrá desengañado á los que ima¬ ginen que á fuerza de discursos se puede llegar á tolerar lo intolerable y á con¬ sentir lo que enérgicamente debe repri¬
mir.
Castelar era algo más demócrata que el señor Lerroux y Castelar fusiló á los

Ferrer.
De las declaraciones hechas por el ex¬ presidente del Consejo al periodista ita¬ liano extractamos las que entendemos
que son más importantes. Respecto de Marruecos ha dicho el
señor Maura:
«Por mi parte, creo que toda la cues¬ tión planteada ahora no tiene funda¬ mento para poder resistir mucho tiempo. Son leves incidentes que se aclararán pronto con gran satisfacción recíproca, que no pueden perturbarla armonía en¬ tre nosotros y Francia, que no darán otro aspecto al statu quo que el creado por el Convenio de Algeciras. Nosotros,
por lo menos mi partido, no persegui¬
mos la colonización total de Marruecos.
Buscamos solamente lo que, sin duda, sirve á España para garantizar en las costas limítrofes la seguridad y la inde¬ pendencia. Fuera de esto, no pretende¬ mos nada. ¿La guerra? No, no la quere¬ mos. Sólo queremos que quede afirmada nuestra seguridad allí, En los asuntos interiores no queremos meternos. Entre kabilas y kabilas que hagan lo que les plazca. Nosotros pensamos que única¬
mente debemos intervenir cuando sean
amenazadas nuestras posesiones. A la guerra de 1909 fuimos llevados casi por fuerza. Y la historia de aquella inter¬
vención nuestra es lo más sencilla. A
fines de 1908 las kabilas que rodean á Melilla empezaron á moverse, haciendo imposible allí la vida, amenazando toda nuestra normalidad comercial y toda nuestra seguridad. Se había llegado á no poder salir de la ciudad sin encontrar

mezclarse en los asuntos interiores del
Imperio, siempre que no resulte perjui¬ cio para España. Esta línea de conducta observó España cuando los sucesos de Casablanca, y esta misma seguirá obser¬ vando siempre que le sea permitido.»
Respecto de la cuestión religiosa y del proyecto de ley de Asociaciones, el jefe del partido conservador se expresó en
estos términos:
«El proyecto de ley no lo conocemos aún, y no me es posible, por consiguien¬ te, juzgarlo. ¿En general? Aquí en Es¬ paña, la ley no limita la creación de
Asociaciones.
Para reglamentar toda esta materia amplia de legislación, el año 1902, estan¬ do yo en el Poder, entablé negociaciones con el Vaticano, que aprobó un Concor¬
dato—votado en el Senado.—uno de cu¬
yos artículos era precisamente el famoso artículo único de la ley del Candado aprobada en Diciembre último, consis¬ tiendo la única diferencia en que éste no fué presentado antes de la discusión parlamentaria á la aprobación del Vati¬ cano, como se dispone en el Concordato vigente, toda vez que este asunto afecta á la Religión católica, que es la oficial del Estado. En el Congreso, los liberales se opusieron al proyecto porque opina¬ ban que no había sido necesario presen¬ tarlo á la aprobación de la Santa Sede. Caí del Poder en 1904, yyel asunto quedó
durmiendo. Cuando volví al Poder, no creí útil reproducir el proyecto por con¬
sideraciones obsolutamente del momen¬
to. Ahora vendrá la ley de Asociaciones. La esperamos. Pero ya comprenderá

El Sr. Maura terminó lamentando su
caída del Poder, que le impidió la apro¬ bación de la ley de Administración local y otras reformas tan necesarias como
democráticas.
0000000000800000000000000000
EL PARTIDO LIBERAL
Hablando el señor Canalejas de la úl¬ tima crisis, dijo que ésta había sido la única solución racional y que se extraña de que se pudiera suponer lo contrario.
He dicho y repito, añadió, que no pue¬ do apoyar á ningún otro gobierno den¬ tro del partido liberal, porque esto es fo¬ mentar ambiciones y banderías.
Para el desarrollo de su política, el partido liberal debe ser único y tener un solo jefe.
Las circunstancias han hecho que sea
yo, y debo mantener el criterio.
0080008080000000000000000000
LA CUESTION DE MARRUECOS
Nota oficiosa
En el Congreso de los diputados se fa¬ cilitó el sábado la siguiente nota oficiosa:
«Para subsanar cualquier error de in¬ terpretación. fácilmente explicable por las malas condiciones en que siempre, pero sobre todo en los días de grandes
acontecimientos, realizan su labor los
cronistas parlamentarios, desde la tribu¬ na de la prensa, reproducimos debida¬ mente autorizados las principales mani¬ festaciones que en el Congreso ha hecho el jefe del gobierno.

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HA FALLECIDO EN TARASCON (Francia)

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boy, día 15 de Abril de 1911, á las doee de la madrugada,

.A. LA EDAD IDE 64 AÑOS

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HABIENDO RECIBIDO LOS SAATOS SACRAMENTOS

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y hermanas políticos, sobrinos, primos y demás parientes, partici¬

pan á sus amigos y conocidos tan dolorosa pérdida y les suplican

tengan el alma del finado presente en sus oraciones, por lo que

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les quedarán sumamente agradecidos.

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Actitud de Francia.—Ante los aconte¬
cimientos últimos el gobierno francés ha manifestado al español y á otros signa¬ tarios del Acta de Algeciras, que necesi¬ taba prever desde ahora la eventualidad de que las circunstancias de Fez se agra¬ vasen, y que por efecto de ello, se viese en el caso de intervenir para protejer inte¬
reses europeos.
Actitud de España.—El gabinete de Madrid ha respondido á esta comunica¬ ción que si efectivamente aquella even¬ tualidad llegase, el gobierno de París encontraría al de Madrid como siempre,
animado de los más cordiales sentimien¬
tos sobre la base del Acta de Algeciras y de los acuerdos particulares hispano¬ franceses, sin que hasta ahora el cambio de impresiones haya pasado de aquí, y
como los sucesos de Fez no son sino la
manifestación de un estado general y tienen su repercusión en otras comarcas del Imperio, claro está que el gobierno de S. M. no puede menos de preocupar¬ se también, por su parte, de lo que ocu¬ rra allí, donde España tiene intereses predominantes, en razón á la vecindad de sus plazas fuertes y en donde ha recibido un mandato de Europa para velar por la seguridad de los intereses colectivos.
Las previsiones generales del gobier¬ no de Madrid corresponderán al desarro¬ llo de los acontecimientos, que excusado es decir, no tenemos ningún interés en precipitar y obedecerán al hecho de que
se acentúen ó afortunadamente se des¬
vanezcan los indicios de agitación que en alguna de aquellas regiones, espe¬ cialmente interesantes para España em¬ piezan á advertirse. Entre tanto, cabe
afirmar que el gobierno se mantendrá— y de ello es buena prenda su conducta
anterior—en el límite de la más extricta
prudencia y en la observancia de los tratados, cierto de que la inmensa ma¬ yoría del país le acompaña en sus esfuer¬ zos por el sostenimiento de nuestros in¬ tereses y prestigios en Marruecos.»
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EPILOGO A UN DEBATE
Terminó el sábado definitivamente el de¬
bate sobre el proceso Ferrer; no creemos que las huestes republicanas, con sus alia¬ dos y simpatizadores, registren en sus ana¬ les de estos últimos tiempos á un fracaso ma¬

yor. En Julio del pasado año se anunció que se pediría la discusión del famoso proceso; comenzó á sonar entonces ya la palabra re¬ visión. Transcurrieron algunos meses; fué acercándose la fecha en que el ruidoso deba¬ te había de iniciarse. Algún tiempo antes de dar comienzo en el Congreso la discusión, se trató de hacer ambiente en el pais. Se lanzaron por los republicanos aterradores augurios; se nos quiso convencer de que la opinión europea—la tan celebérrima opinión
—había vuelto á interesarse vivamente en
el asunto; periódicos de gran circulación pu¬ blicaron la noticia, dias antes de comenzar las sesiones, de que una legión de periodistas extranjeros había llegado á Madrid para in¬ formar á sus periódicos; se añadía que el pre¬ sidente de la Cámara se había visto obligado á disponer una tribuna especial para los co¬ rresponsales y enviados extranjeros; ponde¬ ráronse por modo extraordinario las medidas de precaución ordenadas en el Congreso por
el señor conde de Romanones,
Y comenzó el ansiado y espantable deba¬ te. ¿Qué era lo que se pedia en esta discu¬ sión? Se pedia la revisión de un proceso en que resultó condenado un revolucionario.
No se trataba de un revolucionario hon¬
rado, generoso, romántico, que en uno de
los lances de su vida hubiera caído venci¬
do en la lucha por sus ideales. No se trataba de un probable error judicial de que hubiera sido victima ese combatiente por las ideas
revolucionarias. Francisco Ferrer Guardia
fué un hombre de vida tortuosa, siniestra, malvada; dedicó todas sus energías á la obra revolucionaria; pero su sistema revoluciona¬ rio—como ha notado uno de sus discípulosera el de conseguir un fin, sin reparar en los caminos y medios conducentes á él. De ese modo, no se reparaba en cometer los más abominables atentados, ni en producir las más espantosas catástrofes. Y aparte de ta¬ les execrables procedimientos, ¿á qué ideal, á qué nueva organización debía conducir la revolución propugnada y practicada por Fe¬ rrer en el caso absurdo, imposible, de que llegara á realizarse el programa en sus doc¬
trinas contenido? Ahí están los libros edita¬
dos por Ferrer y ahí están sus propagandas; ningún Estado, ninguna sociedad, ninguna modalidad de civilización, podía organizarse .y perdurar sobre las enseñanzas preconiza¬ das por el fundador de la Escuela Moderna.
Pues bien; á este hombre mediocre, vil, tortuoso, asociado á espantosos crímenes, inspirador de execrables atentados, jefe, fi¬ nalmente, de una revolución sangrienta; á este hombre, repetimos, se le iba á defender en el seno de una Asamblea nacional. ¿Cómo era posible que ocurriera este caso? ¿Habían llegado á trastornarse las más elementales normas de la justicia y del derecho?

Hemos asistido, sin embargo, á este espec¬ táculo incomprensible. Comenzaron las se¬ siones del famoso debate Principiamos á escuchar largos y prolijos discursos. Se exa¬
minaba en ellos minuciosamente la marcha
y desenvolvimiento del proceso. Se quitaba importancia á los testigos de cargo y se ha¬
cían resaltar extraordinariamente las esca¬
sas, raras, circunstancias favorables al pro¬
cesado. Se lanzaban ardorosas declamacio¬
nes, ajenas por completo al tema discutido; presenciábamos gestos y ademanes espasmódicos; resonaba la Cámara de voces estentó¬ reas. Sin embargo, de todo lo que los orado¬ res revisionistas iban exponiendo no brotaba ninguna luz. Trascurrían los dias; el debate comenzaba á hacerse pesado. La agitación esperada en la opinión española no se pro¬ ducía; los periódicos extranjeros que llega¬
ban diariamente á Madrid no dedicaban sino
algunas frías lineas al debate que se estaba desarrollando en nuestra Cámara.
Pronunció D. Juan de la Cierva su primer discurso. El efecto producido en el auditorio fué profundo, intenso; en aquellas palabras, claras, precisas, enérgicas, resplandecía la
realidad escueta. Ocurrió en el intervalo del
primero al segundo discurso del Sr. La Cier¬ va una crisis ministerial. Sosegáronse mucho los ánimos; marcó el Gobierpo, en su presen¬ tación al Parlamento, una actitud exacta y decidida. El segundo discurso del Sr. La Cierva causó tanta impresión como el prime¬ ro; aparecía en esa oración parlamentaria la figura de Ferrer retratada con sus verdade¬ ros colores. Si durante las primeras sesiones hubo algún interés en el auditorio por este debate, ahora desaparecía en absoluto; el público comenzaba á ser menos compacto en la Cámara; se atendía menos á los oradores; el presidente de la Cámara se veía precisado
frecuentemente á reclamar atención. Los
oradores republicanos repetían tediosamen¬ te los mismos argumentos. No se notaba ni calor ni convicción en sus discursos; diriase que hablaban por cumplir una fórmula. El convencimiento de la culpabilidad de Ferrer había ganado aún á los que parecían los más ardientes defensores del agitador revolucio¬ nario. La odiosidad de su figura no se ocul¬
taba á nadie.
Habló el jefe de los radicales barceloneses.
Cerca de cuatro horas invirtió en su discur¬
so. Había anunciado en su periódico de Bar¬ celona que vendría al Congreso á fulminar terribles acusaciones: no fulminó ninguna. Trazó el Sr. La Cierva en el segundo de sus
discursos un historial de los atentados y ma¬
nejos revolucionarios en que aparecía aso¬ ciado el nombre de Ferrer; cautamente abs¬
túvose el Sr. Lerroux de entrar en ese terre¬
no para defender á quien fué amigo suyo. Tras el Sr. Lerroux peroran otros oradores;

el tedio y el cansancio del auditorio iban acentuándose. Repitió el Sr. Sol y Ortega una vez más los argumentos ya tan mano¬ seados; reforzó el Sr. Ventosa, en un persua¬ sivo discurso, los argumentos expuestos por el Sr. La Cierva. Se llegaba al final del de¬ bate; acaba la discusión teniendo todos los. circunstantes, unos tácita otros ostensible¬ mente, el convencimiento de la culpabilidad
del revolucionario Ferrer. Fué leída á la
Cámara la proposición de la minoría republi¬ cana. No se pedía en ella—como se anunciara al principio—ni la revisión del proceso ni las responsabilidades de los Sres. Maura y La Cierva. Se reclamaba, simplemente, la refor¬ ma del Código de Justicia militar y la dero¬ gación de laTey de Jurisdicciones. ¿Hubiera nadie creído quince días antes que el apara¬ toso y tremebundo debate iba á acabar en esta forma? ¿No dice esto más que cuanto nosotros pudiéramos ponderar?
Pero faltaba todavía más. Apoyó la refe¬ rida proposición el Sr. Azcárate. Y al final de su breve discurso, el orador republicano exclamó, dirigiéndose al Sr. La Cierva: «Su señoría es en la paz un buen ministro, com¬ petente, laborioso, recto; pero en la guerra, ¡Dios nos libre de que vuelva á ser minis¬ tro!» Tales palabras en boca de un orador antidinástico, constituyen la más expresiva y halagadora semblanza del ex ministro conservador. ¡Oh, paradoja! Un debate que se había iniciado con los augurios de los más virulentos ataques al Sr. La Ciei-va, acaba con su más elocuente elogio, trazado por el jefe de la minoría republicana...
Azorín.
s
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En Francia.—Maison Marqués, 62 Rué Victor-Hugo.—Levallois Perret.
En Puerto-Rico. —Sres. Marqués Herma¬
nos.—Arecibo.

4

SOLLER

Wr '»>)(' ECOS REGIONALES m <m m

CANCIONERO MALLORQUIN
Sí, amables lectores; el bondadoso presbítero manacorense D. Antonio Pont,
en la actualidad está escribiendo una
obra de típicas líneas mallorquínas, inpregnadas sus hojas de un rusticismo
tan montañés y tan campestre, que sus
aromas tienen que deleitar forzosamen¬ te al lector, el día que vean la luz pú¬
blica.
Sin descanso alguno y con una acti¬ vidad de jovenzuelo, el señor Pont, va periódicamente recorriendo campos y montañas en busca de gente vieja, de campesinos de antaño y al hallarlos, hᬠdeles vaciar el zumo añejo de las primi¬ tivas canciones que aprendieron en su
infancia.
Los pobres viejecitos que declinan ya
como soles en tristísima puesta y que ven
nimbada su blauca testa por un iris de magnificencia celestial, entonan ante la presencia del sacerdote jovial, risueño y cariñoso, aquellas notas populares que en sus queti,aceres campestres elevaron alegres y contentos en días calurosos del
verano ó en días fríos de inviernos que
pasaron.
La tierna y dulce canción popular con su agreste sabor de campo labrado, de tierra removida, de vegetación exube¬ rante. de cohita espléndida, de trabajo
duro, es entonada dos, tres, cuatro veces
ante el venerable recopilador de la fan¬ tasía del pueblo y poco después traslada¬ da al pentágrama para ya nunca más
borrarse.
Así, de pueblo en pueblo, de predio en predio, marcha en sus horas desocu¬ padas el inteligente maestro laborando para la conservación de esos cantos sen¬ cillos que alegraron la vida de nuestros antepasados y que brotaron sencillos y dulces de sus almas dulces y sencillas.
El traDajo que lleva realizado nuestro buen amigo es ya grande.
Con extremada modestia nos enseñó
el Sr. Pont, en reciente visita, toda esa labor de algunos años y nos regaló nues¬ tros sentidos entonando algunas, de las muchas que tienen ya recopiladas.
Los que le escuchábamos, nos sentía¬ mos verdaderamente impresionados, an¬ te aquella, para nosotros, revelación de la música popular mallorquína.
Nunca hubiéramos imaginado que
existiera en Mallorca ese caudal de no¬
tas esparcidas, tan divinamente hermo¬ sas, tan exuberantes en melodía y tan armoniosas y delicadas.
Y no sólo, amables lectores, es la mú¬
sica lo que escuchando las citadas can¬ ciones. embelesa y deleita; es también la letra que les acompaña.

La musa popular literaria es en extre¬ mo sentimental, expresiva. Algunas de ellas son verdaderos poemas expresados
con divina sencillez.
La obra que intenta el presbítero Sr. Pont llevar á la estampa, es obra de todo punto importantísima y cuanto an tes debe ver la luz pública en bien de la cultura y del arte.
Enrique Vives Verger.

Crónica Balear

Palma

En el Círculo Mallorquín se celebró el do¬ mingo por la noche el anunciado concierto sacro, en el que se estrenó la composición «Mis plegarias íntimas», original del maestro don Miguel Marqués. Los salones se vieron llenos completamente y adornados con plan¬ tas y flores. En el salón principal se levantó una tribuna, en la que tomaron asiento los músicos y el coro, compuesto de señoras y caballeros. Después de interpretar la ober¬ tura del Stabat Mater, se cantó el «Ave Ma¬ ría» por el barítono señor Fortuny, que, como las restantes ; composiciones pertene¬ cientes al oratorio interpretado, merecieron general aprobación. El maestro Marqués, al que se tributó una ovación, se presentó á
recoger los aplausos. La nueva producción del aplaudido maes¬
tro denota que los años no han extinguido en él aquella rica inspiración que le otorgó un distinguido puesto entre los compositores.

Se reunió el sábado la Junta del Censo de
población, para examinar los datos definiti¬ vos, de los que resulta que la población de
derecho de Palma era en 31 Diciembre de
68.774 personas, y la de hecho de 67.862.

Han terminado las obras que se verifica¬

ban en el puerto, habiendo quedado amplias

explanadas, lo que facilitará la descarga de

los buques.

La Compañía del ferrocarril ha construido

vía férrea hasta la explanada. Las obras

fueron entregadas al comandante de Marina

por el ingeniero jefe de Obras públicas.

.

Felanitx

El viernes de la pasada semana se celebra¬ ron diversos actos para solemnizar las bodas de oro de la elevación á la dignidad sacerdo¬ tal del Rvdo. Rector y Arcipreste don Sebas¬
tián Planas.
Hubo arcos de triunfo, iluminaciones, nnisicas, comida á los pobres, obsequios á los niños de las escuelas y una solemne función religiosa en la iglesia parroquial.

A la granizada que días atrás devastó parte de nuestros campos han sucedido algu¬ nas heladas que han sembrado la consterna¬ ción entre nuestros agricultores, ya que los almendros y plantas leguminosas han sufrido desperfectos de consideración, por cuyo mo¬ tivo, tal vez, en nuestro mercado el almen¬ drón se cotiza en unas cien pesetas los 42’37

kilos y las uvas se han ofrecido por parte de los compradores á 4’12 pesetas el quintal.
Inca
El Alcalde de esta ciudad ha recibido un
telegrama desde Madrid, úe D. Gaspar Gestido Peña, autor del proyecto de la linea fé¬ rrea de Inca á Pollensa y Alcudia, comuni¬ cando la satisfactoria noticia de que el Minis¬
tro de Fomento ha firmado una Real Orden
incluyendo la citada linea en el plan de fe¬
rrocarriles .secundarios.
En virtud de dicha R. O. el capital que se invierta en la construcción del proyectado ferrocarril tendrá, como es sabido, la garan¬ tía del 5 por 100 anual de interés por parte del Estado, como todos los ferrocarriles se¬
cundarios.
Lluchmayor
Ha sido nombrado Administrador de Co¬
rreos de Lluchmayor nuesto amigo D. Luis Roig Ballester. Le íelicitamos.
El viernes y sábado tuvo lugar en la igle¬ sia parroquial el acto de recibir el Pan de los Angeles por vez primera los niños v ni¬ ñas de este pueblo. El acto revistió gran so¬ lemnidad. —El Corresponsal.
Muro
En la plaza de la Iglesia, sitio céntrico y adecuado, se está construyendo un edificio
destinado á Casa Consistorial
Como el Ayuntamiento carecía de casa propia donde celebrar sus sesiones y tener
instaladas decorosamente las oficinas munici¬
pales, el vecindario ve con beneplácito la
realización de esta obra.
El viernes se acercaron por vez primera á recibir el Pan de los Angeles, en esta iglesia, 210 niños de ambos sexos, habiendo resultado el acto muy solemne.
Esporlas
Ha causado aquí escelente efecto la noti¬ cia de que en la Secretaría del Obispado se
ha recibido una real orden del ministerio de
Gracia y Justicia, concediendo una subven¬ ción de diez mil pesetas para continuar las obras de la parroquia de este pueblo.
Fornalutx
Apenas amaneció el día 8 del actual, cuan¬ do se observó en los moradores de este pinto¬ resco y tranquilo pueblo un movimiento innusitado; sus semblantes estaban risueños, su alegría era inmensa por tener que hacer su primera comunión 57 niños de ambos se¬
xos de este hermoso valle. Las montañas vecinas estaban cubiertas
de gruesa capa de nieve, con motivo de ha¬ ber nevado los tres últimos dias anteriores; pero aquel día quiso Dios que cesara el mal tiempo y que los brillantes rayos del sol re¬ flejasen en aquel manto de blancura.
Sobre las siete y media de la mañana, un repique general de campanas anunciaba al vecindario que era la hora de acudir al Tem¬ plo de Dios, y poco tiempo después subían cuesta arriba cual bandada de blancas palo¬

mas, y en filas de dos á dos, los niños y niñas que iban á recibir por vez primera el sacra¬ mento de la Comunión; mientras que sus pa¬ dres y un buen número de hombres, con el traje dominguero, charlaban en la plazuela de la Iglesia.
Diez minutos más tarde empezó la función. El clero, los cantores y los que tenían que re¬ cibir el pan de los Angeles, desde el altar mayor bajaron, cantando el «Laúdate Pueri Dominum,» hasta el sitio en donde ocupa la pila bautismal. Allí, formando los niños her¬ moso cuadro, los hombres y mujeres congre¬ gados en la Iglesia se agitaron y revolotea¬ ron á su alrededor como abejas en torno de
la dulce miel.
Un silencio sepulcral reinaba en la casa de Dios, solo se oía distintivamente el chispo¬ rroteo de las luces y el ruidillo producido por los que alli oraban, que poco tiempo después fué interrumpido por una hermosa plática que pronunció el Rdo. Sr. Vicario sobre las promesas del Bautisino. Entre las hermosas notas del Te-Deum se empezó la Misa de co¬ munión general, cantando los niños de am¬ bos sexos, además del Himno de San Ambro¬
sio, hermosos motetes alucivos al acto, acer¬ cándose á la mesa para recibir el Pan enca-
rístico unas ciento treinta personas.
Terminada la Misa, se celebró en la casaVicaria un expléndido refresco para todos los que habían asistido á la función. Los niños y niñas recibieron, además, de manos del señor Vicario, la tradicional torta y una hermosa estampa como recuerdo de su primera comu¬ nión. Momentos después'la gente invadió las calles y plazas, de tal modo, que parecía uno de los mejores días de fiesta.
Yo, entretanto, para ver si adquiriría al¬
guna nueva noticia para completar esta cró¬ nica, me dirigí á un establecimiento y bien pronto quedaron colmados mis deseos. Tomé asiento y mientras humeaba, sobx*e la mesa, mi taza de café que yo apuraba sorbo á sor¬ bo, oí en una mesa inmediata á la mía el siguiente diálogo que, por ser de ac¬ tualidad, no quiero pasarlo en silencio.
— ¡Qué tiempos, Señor, que tiempos! ¿Has visto Ramón que lujo se derrocha para hacer la primera comunión?
—Bah, qué quieres que te diga Luis? No quisiera pagar con dos mil docientas pesetas lo que se ha invertido en trajes, cintas, velos etc. etc. Y todo esto se comprende, porque las madres de hoy se empeñan en que vistan sus hijos á cual más majo, y para salir con la suya harían cualquier desatino.
—En nuestros tiempos no había el lujo que ahora. Yo recuerdo que cuando hice mi pri¬ mera comunión estrené un traje de rayadillo que todo junto no valia lo que se gasta ahora en un par de zapatos.
—Tienes razón ¿pero que vamos á hacer?
—Levantarnos é irnos á casa que yo creo
habrán tocado el medio día y mi esposa me estará aguardando; y dicho y hecho se le¬ vantaron, mientras que los dos exclamaron á coro ¡Qué tiempos, Señor, que tiempos!
Andrés Andreu.

Folletín del SOLLER -24-
EL DEL CAPUZ COLORADO
nejo de espada admirable, era una no interrumpida continuación de fiestas, de tercias, de semicírculos, de flanconadas, y todo para fatigarle, para apurarle, pa¬ ra rendirle, permitiéndole sólo hacer uso del hacha para defensa y quite. Sin em¬ bargo. esto no podía durar, y bien seconocía que como no se fatigara muy pron¬ to el brazo que la manejaba, debía el ha¬ cha acabar con la espada por muy tem¬ plada que fuera.
Así sucedió.
Llegaron una vez á encontrarse en el aire las dos armas, y la espada del incógnito se rompió en dos pedazos. A su vez se halló el campeón de Castilla desarmado,y Mice Roberto, olvidándose en el calor del combate de usar la misma galantería que con él en igual casóse había usado, apro¬ vechó el momento en que el del capuz colorado descolgaba del arzón su hacha de armas, para asestarle tan furioso gol¬ pe, que ni toda la corpulencia de un gi-

gante hubiera podido resistir, á no tro¬ pezar á su paso con el salvador escudo. Este que había resistido al primer hacha¬ zo. cedió al segundo, y se abrió por me¬ dio privando ai campeón de esta defensa.
Pero ya entonces el incógnito empu¬ ñaba su terrible hacha de armas y se dis¬ ponía á dar golpe por golpe. Arrojó lejos de sí los dos pedazos de un escudo que le era inútil, y atacó de nuevo y con nuevo vigor á su contrario, haciéndole atender muy particularmente á su de¬
fensa.
Entonces fué cuando el combate tomó
del todo un aspecto terrible. Descargᬠbanse entrambos récios y denonados golpes que hacían estremecer á los es¬ pectadores. El escudo de Mice Roberto se quebró bien pronto en dos pedazos, que¬ dando por ello igual á su adversario: los petos yespaldares acabaron por no ofrecer niuguna resistencia, pues á tan tremen¬ dos hachazos saltaban ensangrentados los pedazos de las ricas armaduras. El público seguía la lucha con una atención excesiva, y doña Beatriz con una congo¬ ja mortal. Con sangre de sus venas hu¬ biera querido hacer suspender aquel com¬ bate. pero demasiado conocía que era imposible. Imposible en efecto; no com¬

batían aquellos dos hombres por ellos, sino por su gloria de cumplido caballe¬ ro el uno. por su fama el otro de perfec¬ to justador.
Por fin, aprovechando el incógnito un poco de ventaja, que le ofreció la ventaja de su contrario, descargó un furioso ha¬ chazo sobre su yelmo, que se partió en dos mitades bajo el filo terrible del arma.
Los rubios cabellos del señor de Balse se
desprendieron ensortijados, bajando á acariciar sus hombros. Sin embargo, no sufrió lesión alguna. Hízole seña el des¬ conocido de que se cubriera con otro yelmo, pero Mice Roberto se negó.
Entonces todos los espectadores pudie¬ ron ver como el incógnito se limitó á la defensa renunciando al ataque. Y en verdad que por hacerlo así dejó pasar várias ocasiones en que hubiera podido
abrir de un hachazo la cabeza de su con¬
trario. como lo había hecho poco antes con su yelmo. El mismo señor de Balse se sintió conmovido ante semejante prue¬
ba de caballerosidad.
Conocía el alemán que le iba faltando vigor á su brazo fatigado, así es que. reuniendo todas sus fuerzas, quiso con¬ cluir de una vez. y levantando en altoel hacha terrible, la dejó caer como un

martillo sobre el yelmo del incógnito, que no estuvo pronto en parar el golpe. Su luciente casco voló hecho pedazos,
como anteriormente el del señor deBalse.
Entonces tuvo lugar un movimiento general, y tres gritos uno tras otro reso¬ naron, el primero de una persona sola, los otros dos de todo el público.
El primero se había escapado de los
labios de doña Beatriz de Guzmán que,
pálida como un cadáver, cayó casi des¬
vanecida en medio de sus damas al ver
desprenderse el arma terrible del de Bal¬ ee sobre la frente del incógnito.
El segundo fué lanzado por los espec¬ tadores al notar que con el golpe el ha¬
cha se deslizaba de las manos de Mice
Roberto, quedando por consiguiente á merced de su contrario, si éste escapaba
ileso del hachazo.
El tercero, en fin. fué general, unáni¬ me, de admiración y de asombro. Es que, partiéndose el yelmo, había puesto
de manifiesto el rostro del desconocido
caballero del capuz colorado, y no era otro el que bajo este nombre había dado tan brillantes pruebas de valor y de pu-
(Continuará)

SOLLER
DEL AGRE DE LA TERRA xb

5 psaa»

EL fiEy QUI PARAVA FAVES
(Rondaya)
J.CCÓ era y no era ion viatje fassa la caclernera, per tu un aumut y per mi una bar-
cella.
Axo era un rey qui parava faves; li queyan ses baves á dins un ribell. Are vé lo bó.
Aquest rey tenía un criat que 1‘ estimava molt y li va di:
—Senyor rey, axó no está bé, ¡qu£ el rey par faves y li cayguen ses baves á dins un
ribell!
—¡Conna!—digué el rey—¿no som rey jo? ydó puch fé y dexá de fé lo que ‘m dona la real gana; ¡y á qui no li agrada que no £n menj!
—Pero, veu; vosa magestat que mos don ordres, que mos govern bé y que mir molt p£ es pagesos perque s£ en cuven moltes de fa¬ ves, y de grá, y d£ oli y de bon vi... Pero no fassa axó, que no está bé. Me don, me don, ja les pararé jo, li deya es criat, mentres li
torcava ses baves ab un moeadoret de seda
crua, color de mel, y mes fi y humil que sa
serena des dematí.
Y el rey ¡set n£ han entrades, set n‘ han d£ exi! pára que pára faves, y bava que bava!
Y es criat suca que suca ets ays, fent es cuch de s£ oreya malalt a n£ el rey que no £n parás més.
Fins qu£ el rey pren una volada alta de punt, perd el mon de vista, tira p£ es cap des criat s£ aumut de ses faves y li fá un braverol com una auberginía.
Es criat ja £s fuyt correns, cametes ami¬ gues, á estopetjarsé d£ aygo fresca á un bro¬ llado d£ es jardi d£ aquell palau, ahon hi nadavan pexos vermeys com la grana y platejats com sa claró de sa lluna plena...
El rey va romandre ab sa boca badada y es cap d£ una estona va pensá:
—¡Bona 1£ has feta Jeroni! Un rey que pᬠra faves es capás de xapá es cap á n£ es criat; y un rey que perd el mon de vista y xapa es cap á un criat, sería també capás ab una plomada, de xapá p£ es mitx es seu poblé. Si jo, en lloch de pará faves, hagués estudiat es llibres de bon govern, per ventura n£ hauria feta qualquna de més acertada qu£ aques¬ ta. Pero Deu mos guard d£ un ja está fet!...
Llavó vá cridá es criat y li digué: —Mira, no £n pararé pus de faves; párales tú; pero, escolta: ¡pena de la vida si dius may á ningú nat del mon lo qu£ ha passat entre tu y jo! Y ni £1 rey ni £s criat contáren may á per¬ sona vivent sa feta que las havia pasada. Per axó d£ aquesta rondaya, del rey que parava faves y li queyan ses baves á dins un ribell, ningú encara n£ havia sabuda la fí. Ara la cadernera ha fet bon viatje, es tor¬ nada de sa térra d£ aquell rey y la mos ha duyta. Bon viatje fassa la cadernera... y mos ne cluga d£ altres tan noves com aquesta.
Antoni M.a Peña.

BONE5 FESTES
(Per cantar un estol de fadrins per les testes de Pascua)
Cantem la nova tonada
del jove estol cantador, que fa escomesa d£ amor, a tota la gent honrada.
Els sembrats treuen espiga, les flors van aponcellant; per axó sortim cantant seguint una usansa antiga. La nostra ánima es amiga de lo bell y de lo sant.
Ab el goig de tais diades el cor bota de contení, y el cor vibrant del jovent s£ esplaya sempre en cantades: ¡Visquen les belles tonades! ¡Visca £1 bon devertiment!
Joveneta etxarovida,
som els mateixos d£ antanv:
que tornem, res té d£ estrany quant tot riu ab nova vida. ¡Festes de Pasco florida
son les més belles del anv!
El dol que la Ver ge duya en blau mantell s£ es mudat, les campanes han tocat, els arbres han treta fuya... Cantem de cor ¡aleluia! ¡Jesús ha ressucitat!
Cantem la nova tonada
d£ un bell estol cantador, que fa escomesa d£ amor á tota la gent honrada.
María Antonia Salva.
(Del llibre Poesíes.)
I*
Vuyts y nó lis
En Demófilo ha piulat. Vaja, que mos n£ liem duyt xasco tots ets qui creyem que s£
óu havia estat nial.
Y jó, á propósit, y en demostració de qu£ es
seu «piulo» ha trobat éco dins ses coiumnes
del Sóller, cóm tots ets demés d£ abans, per escardats qu£ hajen estat,—y aixó qu£ ell de s£ independéncia d£ es setmanai-i preten ferne burla—, hago constar:
Que sa primera rahó que dona per esplicar es seu silénci, m£ ha fet caurer de c..: es de ses de mes fór^a que pogués emplear, y tant es així, qu£ amb ella tota-sola quantes altres se £n poguessin inventar están per demés.
Compten qu£ una vegada havia de donar una serenata sa música de cért poblé á £n es Governador, qu£ bey havia anat de visita; peró á s£ hora señalada no se vá presentar á sa cp.sa de la vila. Tot furiós es Batle se £n vá anar á trobar á £n es móstre per demanarli explicacions de sa seua falta, y á sa pre¬ gunta que li va fer de «¿per qué no £u vengut á fer sa serenata qu£ heus havia encarregat?», contestó aquest tot-d£ una: «Señor Batle, no he pogut cumplir ses seues ordes per moltes y diferents rahons: primera, per-

que no he tengut instruments ni músics; segona...» «Basta, basta, interrompé es Batle; en sa primera me don ja per convenqut.» Y se £n torná ja del tot amansat á sa casa de la
vila.
Ydó bé, si En Demófilo ha callat, cóm diu,
«per no armar un pugilato entre ets dos», ha fet santament; no sois me deixa aquesta ex-
plicació convenqut y assaciat, cóm á £n es Batle aquell sa d£ es méstre de sa música, si¬
no que li agrahiesc, tot lo qu£ un homo pacífic y sentimental, partidari de bón-de-veres de tota argumentado culta y contrari per lo tant de ses rahons de sa fór^a bruta, es capás d£ agrahir, una tant laudatoria resolució. Sí, perque just de sentir anomenar només sa paraula pugilato se m£ ha posat per tot el cós pell de gallina.
¿No sebeu vóltros, qui llegiu, lo qu£ aques¬ ta paraula significa? Preniu, dones, un diccionari y heu veureu; jó tot-d£ una he allargat es braQ perque £m tregués de dubtes s‘ línic que teng á la má ara per ara—es d£ En Calleja, que no es per cért molt voluminós, peró sól dir vé—y trób: Puuilato m. Com¬ bate d puñadas entre dos ó mas hombres. ¡Y es aquesta s£ única acepció de sa paraula qu£ es meu diccionari dú!...
Devant aixó, ¿cóm no he de quedar persuadit de qu£ ha fet bé en callar en De¬
mófilo, y contentissim de qu£ haja tengut s£ humanitaria inspirado d£ evitar un tal combat? Y per altra part, ¿quin efécte poden fer já, després d£ aquesta rahó tant «contundent», sa que la segueix, per exemple: sa de que «el vaig inutilisar tatxantli d£ haver faltat á lo convengut», sobre tot havent ell manifestat amb posterioridat á sa meua explicació demostrativa, cóm ja teng dit, que de sa tal falta no n£ havia quedat convenQut; y quin efécte poden fer totes ses demés rahons que per disculparse d£ es seu mutisme volgués donar?
Peró bé, me preguntaren tal vegada vól¬ tros tots estorats, ¿y qu£ es precís combatrer «á puñades» dues persones que no tenen
en política, en relligió, en sociología, etc., et¬ cétera, un mateix modo de pensar? Jó no £u
creya, respóng amb sa major sinceridat; jó havia cregut sempre que dos podíen susten¬ tar idees oposades, y discutirles de sól á sól defensant cadascú sa seua, sens deixar d£
esser per aixó amigs coráis. Mes encara, á mi may m£ havia extrañat, cóm á molts de
pagesos questionetjadors d£ altra temps, qu£ «ets señors de Ciutat duguent plet se saludassin», cósa que repetíen aquells fentsen
creus y no poguentsen avenir; sino que ni ara ni abans he deixat d£ estar persuadit de
que cada qual pód, y deu—qui es mes encara—defensar ses seues opinions y sostenir ets seus dréts sens perjudicar en res, sens ofendrer ni sisquera amb paraules insultants á £n ets seus contraris, quins dréts y quines opi¬ nions son igualment respectables. Si un vá equivocat, si á un sa passió 1£ acluca—lo que sól succehir sempre quand p£ es'fanatisme es raciocini despareix— encara se li pód arribar á fer caurer, en totalidat ó en part, amb rahons y amb dulzura sa bena qu£ ets uys de s£ inteligencia li cubreix; mentres qu£ amb paraules injurioses, y més encara á cóps de puñy, es impossible, puis que son aquelles y aquests noves vies que sa tal bena espessei-

xen, aumentant á qui la dú s£ obscuridat en que viu. Així pens jó; peró... ¡ja‘u veys, germanéts! no tothóm, per desgracia, pensa
lo mateix.
Ets «progressistes» de per tot el mon, avuv en dia fan alard d£ esserhó amb insults, y amenaces, y... qualque fet des-y-ara; es dir, que després d£ haverse esgargamellat cridat ¡visca sa llibertat!, en ses seues obres constantment la trepitjen. Cóm es personatje d£ una zarzuela á que record haver assistit quand era atlót, canten tots ells á cór s£ article pre-
diléct d£ es seu programa:
« El pensamiento libre
Proclamo en alta voz...»
peró llevó, tot-d£ una amb sa mateixa tona¬ da ó amb un altra qualsevól, hey afeigeixen lo mateix qu£ aquell:
«¡Ymuera el que no piensa Igual que pienso yo!...» Es ciar qu£ ets «progressistes» nóstros, que no han de voler esser menos qu£ ets de pe£ ses altres parts, sentint sempre seguit aquest cantussól, haurán aprés ja de memoria sa canqó; de modo que, tot ben pensat, lo d£ es pugilato pód esser vé, y grades sien dades á £n Demófilo qui encara, en mitj de tot, ha tengut es bón sentit y es bón cór de volerlo-
mos evitar.
Y... se continuará, que lo qu£ és per 'vuy ja he escrit abastament,
Jó Mateix
Car'tes que no LLIGUEN
Una criada despabiladeta, qu£ aixapa un cabey á 1£ ayre:
—Jas, Francin£ Ayna, vat-aquí dos duros. En durás un á £n el señor Ecónomo y digali que jó 1£ hey enviy p£ ets seus pobres, y s£
altra el durás llevó á D.a N. N. dientli de
part meua qu£ és p£ ets pobres de sa Confe¬
rencia de San Vicens de Paul.
—Está bé—respón sa criada—. Y prenguent ses dues pesses, després de baratarse es cañom que duya amb un devantal nét parteix correns.
Algún temps després torna na Francin1 Ayna amb ses dues pesses, alenant de pressa, suosa y ets uys baixos, amb un ayre de lo
més embarassat.
—¿Qu‘ ha estat?—li pregunta sa señora— ¿Que no n£ hi has trobat cap d£ ets dos á ca-
seua?
—No es aixó, señora,—contestó s£ atlóta—: és que quand he estat á £n es portal de sa Rectoría no m£ ha recordat quina de ses dues pesses era p£ el señor Ecónomo.
**
Dos cans, un blanc y un negre, se tróben y tots dos bravetjen y s£ alaben á qui pód
més.
—Que deus haver de dir—diu es negre—si valg ó nó mes que tú: just per fer es meu re¬ trato es dibuixant ha empleat lo manco un real de tinta més que per fer es teu...

Folletí del SÓLLER -33-
FLOR DE CART
—Dins es Llevant, devés dos dies endins. Llavó e-hi havia guerra y ell era corsari, y...
—Y que son corsaris? —Corsaris eren gent qui ’naven per má y agafaven els barcos y ets hornos y tot lo que porien. des contrari... Ydó un die dues fragates de rey embarriolaren es seu bergantí y a tots les empresonaren dins es Castell de Ndpols... —Jesús Marie Santissimeta! —...ell era fuyt un vespre de tempestat desfeta y ab sa claró de ses vergues de llamp arribá fins a sa vorera de má. Va fé sa nit agotzonat dins un llaut y el s’ endemá ab ses gonyanses qu’ havia estoviades va comprá es patró qui era contra¬ bandista y el dugué a Sardenya y d’ allá s’ en vengué a Mallorca.
—Y encare s’ en va torná?
—No; ja no s’ en torná. Li agradava molt sa vida de corsari; peró sempre te¬
men sa mort derrera ses oreyes com es
conis, y per-paga en aquelles saons se

posá a festetjá mumare... y ja no se mogué pus de Mallorca.
La tronada afluxava y s’ allunyava, pe¬ ró el vent y la pluja seguien ab la mate-
xa fúria. Dins llur fressa una mica acla-
rida se dexá percebre una especie de
concreció remorosa:
—Sa torrentada!
Les mares se miraren ab esgiay. Eis seregalls de la petita conca de Tramuntana s’ aplegaven íormant un torrent qui, en forma de fals, cenyia la viJa passant just per darrera ca sa tia Bet. —Ay, Senyó! Qu’ es capaq a fé de mal! — Si no envestex p’ es carré de sa Fosca, com 1’ any passat s’ altre, no será res. Na Guidons y en Val-deu casi no havien donada fe de presencia, abstrets ab en la intimitat de llur festetjada. La vel-la revenguda del esgiay repri¬
mía sa normalitat habitual envoltada de
la negre bellugadissa de les ombres y la grata escalfor de la llar.
N’ Angelina y en Belluguins restaven
una mica enretirats. Llurs siluetes se des-
mayaven dins la foscor, presidides per la dobla filera de caps-de-mort y d’ ulls esbessonats, inmóvils sobre els escudellers.
Ella s’ esforsava per convencerlo, ab la fermesa de la debilitat, ab insténcia de

degotís qui forada la penya viva, ab 1’ afany encaradís y penyora d’ écsit de la convicció própia sostenguda per quelcora superior a la naturalesa. Sa paraula ani¬ mada, sugestiva, singiotant del cor trossetjat de la jove, trossetjava el cor d’ en
Belluguins; esquex d’ un’ amor profonda
esquexava un'altra amor tan intensa; com una esquerda de pénya llansada p’
el barrobí rebotex sobre la penya veyna¬
da y desterra altres esquerdes o com la
branca esquexada per la tempesta qui en sa cayguda esquexa altres branques.
El jove sembatut d’ impressions contráries com un ferro caldetjat passant de la fornal a 1’encruya y de 1’encruya a la pica d’aygua freda, ab inflecsions de rábie coratjosa o d’eyma dolorida mastegava sordament:
—No, no; no pot sé... no será! La foganya acabava el combustible.
Sobre la calivera ben ablamada hi ondu-
lava un vel d’ ombres mastegades. La
cuyna era invadida per 1’ ensopiment deis qui han acabat el que-fer y el que-dir.
De la torre de 1’ esglesia caya reposa¬ da, suau, amigable, 1’hora del retiro, la
queda, en mitx de la fressa deis elements redolant sobre les teginades ab selvatge oradura de monstre esquiu y irritat.
—No, no; no pot sé... no será!

Xiv
Después...
Peró va esser.
Son passats quatr’ anys. Es un matí el hivern fret com un desconegut.
En el trem, dins un vagó de segona, hi ha una monja de mitja etat, seriosa, in¬ móvil y freda com una estátua, ab los ulls baxos y mitx closos. En no esser per un casi imperceptible moviment deis liavis diriau que dorm.
Per les juntes de la porta y finestretes
s’ hi cola un xelistre finíssim com un tall
de rasor. Hi ha gelada. Els passatgers s’ abosen; el ñas les sua, vermellós y inflat.
Una estació!
Puja un’altra monje jove. Saluda la primera y mouen conversa a mitja veu, conversa efusiva, de germanes. Se de¬ manen noticies deis respectius convents; de les monjes qui formen llurs comunitats; de les qu’ han vistes fa poc o n’ han
sabudes noves.
Salvador Galmés y Sanxo
(Se continuará).

S2 6

nmmimcnipnr

SOLLER

r^EBC

NAUFRAGIO DEL “AZOR,,

que para embellecimiento de Sóller aca¬
riciamos nosotros.

Carrera de lentitud:
Unico premio, 10 pesetas.

Se han recibido noticias telegráficas de que esta media noche ha fallecido, en

Cádiz 8(11 n.) Hallándose haciendo ejercicios de tiro los torpederos números 2 y 11, Azor y Orion, respectivamente, hubo un choque entre ambos barcos, yéndose á pique el Azor.
El siniestro ocurrió en el momento
que los torpederos saludaban la llegada

Por el ministro de Fomento ha sido
nombrado director de las obras del puer¬
to de Palma, nuestro distinguido amigo el ingeniero director del ferrocarril Pal¬
ma-Sóller D. Pedro Garau.
Le felicitamos.

Los ciclistas que tomen parte en di¬ chas carreras deberán sujetarse á estas
condiciones:
Para las carreras de velocidad el pun¬
to de partida lo señalará la comisión nombrada al efecto, en la parte superior del Carrero d' en Figue, subiendo por la

Tarascón (Frauda), nuestro amigo el acaudalado comerciante y propietario D. Damián Canals y Bernat.
El señor Canals ha muerto víctima
de una pulmonía, que no han podido ven¬
cer ni los cuidados constantes de su fa¬
milia ni los auxilios de los más afamados

del Infanta Isabel. Al virar el Orion em¬ bistió al Azor por la proa.
En el acto paró el Orion y el Infanta Isabel echó al agua dos lanchas para salvar á los tripulantes del Azor. La ma¬ yoría de éstos fueron recogidos por el
Orion. Al abandonar el barco embestido
su comandante. D. Roberto López Ba¬ rril, que fué el último, el barco se hun¬
dió.
El fogonero Agustin Perea que se ha¬
llaba en la carbonera, fué extraído cadᬠver por asfixiarle el escape de vapor al reventar uno de los tubos de las calderas.
También fueron sacados con heridas
el aprendiz de fogonero Felipe Vela y el
cabo Juan Sánchez Morales, ambos gra¬
ves. Estos, y el cadáver de Perea, fue¬ ron trasladados al Infanta Isabel.
Desembarcados en San Fernando, el cadáver del infortunado fogonero fué cubierto con la bandera española; los heridos fueron llevados al hospital.
El Azor ha quedado hundido en una profundidad de 25 metros.
Tenía el torpedero 41 metros de largo por 4-26 de ancho y 2.72 de puntal, Fué construido el año 1887, en Inglaterra, y lo tripulaban 18 hombres.
0000300030000000000000000000
Crónica Local
Durante el mes de Marzo último ocu¬
rrieron en esta ciudad 18 defunciones:
11 varones y 7 hembras. En el mismo mes se registraron 12
nacimientos: 5 varones y 7 hembras.
El día l.° de los corrientes quedó ce¬ rrada la suscripción de las obligaciones del «Ferrocarril Palma-Sóller», de laque se encargó, como saben nuestros- lecto¬ res, la importante entidad bancaria Cré¬
dito Balear.
Como no podía menos de suceder, da¬

Nos dicen que hay muchos propieta¬
rios de fincas rústicas de esta comarca
que se quejan de la escasa vigilancia que ejercen las fuerzas públicas encargadas de velar por la seguridad de los frutos
en los campos.
Para evitar que continuamente se vean
mermadas sus cosechas con frecuentes
hurtos, parece existe el propósito de sos¬ tener y equipar dos guardias rurales des¬
tinados á la custodia de sus fincas. Los
propietarios hasta la fecha inscritos al¬ canzan ya á un regular número.
Han permanecido en Sóller, el jueves de esta semana, 52 alumnos de la Uni¬ versidad de Barcelona, que bajo la direc¬
ción del catedrático de Historia Natural don Odón de Buen han realizado un via¬
je de estudio por diferentes puntos de
Mallorca.
Las funciones religiosas del Domingo de Ramos y Semana Santa se han cele¬ brado en esta ciudad como de costumbre, revistiendo gran solemnidad.
La procesión del jueves fué muy lu¬ cida, pues además de muchos fieles asis¬ tieron los congregantes de María Inma¬ culada, en gran número, una nutrida representación de la Cruz Roja y el Mag¬ nífico Ayuntamiento.
Los monumentos de las iglesias pa¬ rroquial, del ex-convento y del Hospital y los oratorios de las MM. Escolapias y de las Hermanas de la Caridad, que es¬ taban riquísimamente adornados é ilumi¬ nados con profusión, fueron, durante la noche, del mismo jueves, muy visitados.
A mediados de la presente semana,
con ser la segunda, hemos entrado de lleno en el apacible Abril; la primera vi¬ no tardía, rezagada, cual si tuviera em¬

calle del Mar y Plaza de América hasta llegar al final de la Grau-Via, donde ha¬ brá el jurado calificador.
Los que habrán ganado un premio en la primera carrera, serán eliminados en
IPiezalaobcióndelasegundadevelocidad,pe¬
ro en la de lentitud podrán tomar parte todos los ciclistas que gusten y se conce¬ derá el premio al corredor que llegue el
último á la meta sin haberse desmonta¬
do ni parado una sola vez durante el tra¬ yecto, cuyo punto de partida será de la Plaza de América, subiendo hasta el fi¬
nal de la Gran-Yia.
Una vez terrhinado este número, ten¬
drá lugar, frente al local social, una ca¬ rrera de tres cintas, ricamente bordadas, entregando al que las suelte, montado en bicicleta y su correspondiente puntero, uu premio de 5 pesetas por cada una.
Por la tarde, una banda de música toca¬
rá en un catafalco frente al local de la
sociedad y á las ocho y media ilumina¬ ción y música en el mismo sitio.
A las carreras solamente podrán to¬ mar parte los que sean socios del Cír¬
culo.
El próximo martes tendrá lugar, en el «Fomento Católico», la importante vela¬ da de que hicimos ya mención el sábado pasado.
Los puntos salientes de dicha velada
serán: un discurso del elocuente orador
sagrado P. Recolons, que acaba de pre¬
dicar la cuaresma en la Catedral de Pal¬
ma, y un drama de alto vuelo, cuyo per¬ sonaje principal es el Papa Pió IX, ro¬ deado de altos personajes y embajadores de varias naciones de Europa en el Va¬ ticano yen fecha no lejana al despojo del Estado Pontificio por el Rey del Pia-
mente.
He aquí el programa de dicha velada:

doctores de Tarascón y Montpeller.
Contaba el finado con muchas amista¬
des en Sóller y en buen número de po¬ blaciones francesas, por lo cual su muer¬ te será generalmente sentida.
Hombre trabajador, había sabido conquistarse una posición desahogada, gracias á la cual pudo adquirir en esta comarea estensas propiedades, que ava¬ loró grandemente con la implantación de los adelantos agrícolas.
Su cadáver, en fecha oportuna será conducido á Sóller, para que repose en la misma tierra donde vió la luz primera.
Descanse en paz el alma del Sr. Ca¬ nals y reciba su afligido hijo, hermano y demás parientes la expresión de nuestro muy sentido pésame.
LAS NIÑAS EN LOS TEATROS
Era en un teatro de esta ciudad, yo mismo la vi sobre el tablado, al són de
alegres danzas y picarescos tangos, mo¬ ver con gran agilidad sus piernas y con¬ tornear su cuerpo describiendo lujurio¬ sas curvas y adoptar significativas pos¬ turas. Cantaba cuplets llenos de inten¬ ción y saña; y á cada frase colorada acompañaba un estudiado guiño, una sonrisa sádica que entusiasmaba al pú¬
blico.
Yo la vi, y, como yo. muchos padres de familia, muchas madres, muchos se¬ ñores respetables, que reían las gracias de aquella artista; madres cariñosas que se volvían á sus pequeñuelos y les de¬ cían: ¡mirad! ¿veis que bonito?; y las criaturitas reían, sí, reían... ¡oh poder de
la inocencia! Habréis creído, caros lectores, tal vez,
al leer este prefacio, que me refiero áal¬ guna artista entrada ya en años, de esas
llamativas artistas, conscientes de sus
acciones que van paseando de circo en

dos el interés de las citadas obligaciones y la garantía de las sociedades emisora é interventora, la suscripción lia quedado
cubierta.
Hoy, día 15, ha comenzado á cobrarse el segundo plazo de las citadas obliga¬
ciones.
En obras practicadas por administra¬ ción municipal durante el pasado mes de Marzo invirtió el Ayuntamiento la canti¬

peño en volver á sus cuarteles de invier¬
no, y prodigándonos aguas, nieves y vientos en abundancia, y lo que es peor
aún con carencia absoluta de sol, que es
lo más necesario, en esta época del año para la vivificación de árboles y plantas. Pero el jueves se inició el cambio, vino la bonanza, y entró, aunque de sobra re¬ trasada, la risueña primavera, que Dios quiera continué sin interrupción alguna.

al piano, por José Canals Serra. 1 A Sóller, poesía por Miguel Arbona. 2 Firmeza del Pontificado, poesía por José
Colom Joy. 3 No prevalecerán, escena ideal en tres cua¬
dros y en que intervienen 15. importan¬ tes personajes. 4 DISCURSO por el admirado orador Re¬ verendo P. Recolons, S. J. II Los remeros del Papa.
En breve se hará otra velada cuyo
objeto es obsequiar á los señores protec¬
tores del «Centro Obrero.»

circo sus desnudeces provocativas y sus
ademanes de cartel? Nada de eso; era
una niña, dudo que tenga diez años, la que, á pesar de las leyes protectoras de la infancia, anda ganándose unas mise¬ rables pesetas por esos mundos de Dios.
Y contra eso protesto y debemos pro¬ testar todos, no debemos consentirlo; no es esa la educación que uua niña de su edad debe recibir; no está su escuela en la sicalíptica escena, no es el cuplet in¬ decente lo que debe aprender; no es el

dad de 1.038l33 pesetas.

Ayer fondeó en nuestro puerto el va¬

tango que deben jalear sus diminutas

Consistieron las obras de referencia por Villa de SW/eir, procente de Cette y

piernas; sino acompasados y rítmicos

en construir un muro de contensión en
el camino de la Torrentera; podar el ar¬ bolado público; recomponer el piso de varios caminos vecinales; construcción de un poyo en la calle de Santa Catalina del puerto; construcción de un pretil en el camino del Murterá; construcción de un mur* de contensión y pretiles en el camino de la Figuera; modificar varios sumideros y construir desagües para la limpieza de alcantarillas; reparación practicada á los poyos de la plaza de la Constitución y limpieza de las plazas y calles de la localidad y de la barriada del puerto.
Sabemos que en la sesión celebrada por el Ayuntamiento el viernes de la pa¬ sada semana, se dió cuenta del informe

Barcelona, con pasajeros y variados
efectos.
Dicho buque no emprenderá su viaje hasta el jueves próximo, por tener que practicársele la limpia de calderas.
La Junta Directiva del «Círculo So-
llerense», en conmemoración del XII
aniversario de la fundación de esta so¬
ciedad, ha acordado que el próximo día 17 se celebren festejos, con sujeción al programa siguiente:
A las tres y media de la tarde carreras de bicicletas: dos de velocidad y una de
lentitud.
Habrá tres premios para cada una de las carreras de velocidad y un premio so¬ lo para la de lentitud.
Primera carrera de velocidad:

t
Sección Necrológica
En la mañana del domingo entregó su alma á Dios, después de haber sufrido con resignación cristiana cruel enferme¬ dad, la bondadosa señora D.a MarianaBorrás y Berrenechea, viuda de Pastor.
Al atardecer del mismo día fué condu¬
cido su cadáver al cementerio, con asis¬ tencia del clero parroquial con cruz al¬ zada y distinguido acompañamiento.
El lunes se celebraron en sufragio del alma de la finada solemnes exequias en la iglesia parroquial, á cuyo acto asistie¬ ron gran número de amigos y conocidos de la familia, ante la cual desfilaron lue¬

movimientos gimnásticos que desarro¬ llen y fortalezcan sus músculos, y en lugar de alagar su infantil espíritu con elogios de oropel, con vivas y escanda¬ liza que le creen quiméricas ilusiones, enseñarla á ser mujer, á cumplir sus de¬ licados deberes sociales, á ser buena, á ser feliz por medio del trabajo y la ins¬
trucción.
Yo no me atrevo á censurar desde es¬
tas columnas á las juntas de espectácu¬ los que consienten estos desatinos, no
me atrevo á suponer que personas que
cultivan ia pedagogía no lo impidan con todas sus fuerzas; pero sí me he de atre¬ ver á llamarles la atención para queotra vez al autorizar estas funciones, se fijen en la responsabilidad moral que con¬ traen, en los perjuicios que por su culpa pueden sobrevenir á una tierna criatura, criatura que al ser mujer puede malde¬

emitido por el Arquitecto de la Diputa¬ Primer premio, 20 pesetas.—Segundo go para testimoniarla su pésame.

cirles por no haberla desviado de su pe¬

ción provincial, señor Reynés, sobre el proyecto de prolongación de la calle del Príncipe.
Dicho informe, que aparecerá en la sesión que publicaremos el sábado pró¬ ximo, no es favorable á la gran mejora

premio, 10 pesetas.—Tercer premio,
5 pesetas.
Segunda carrera de velocidad: Primer premio, 15 pesetas.—Segundo premio, 10 pesetas.—Tercer premio, 5 pe¬
setas. t

Elevamos al cielo una oración para el alma de la señora Borrás y enviamos á sus afligidas hijas, hijos políticos y de¬ más personas que la lloran la expresión de
nuestro pesar por tan sensible pérdida.
* **

ligroso camino. Desgraciamente estamos en tiempos
críticos; la educación se vá haciendo
muy difícil en el ambiente casi pútrido en que se desarrolla; laboremos pues con buena fe. vayamos á un fin edi¬ ficante. hagamos patria, esparzamos

SÚLLER

buenas semillas para recoger mejores frutos; de esta manera nos haremos dig¬
nos de nuestros sucesores.

Cultos Sagrados
En la iglesia parroquial.—Hoy sábado,

Día 10.—Miguel Rotger Vert, de 1 mes, ca¬
lle de Jesús.
Día 11.—Miguel Ramón Canals, de 2 años,
m.a 48.

viticultores de nuestro país. Mediante el empleo acertado de fertilizantes quími¬ cos, se logra aumentar la cantidad de

Juan Eleta.

día 15 Al anochecer, Completas.

mosto, el grado alcohólico de este y re¬

Sóller—12—4—11.

Mañana domingo, día 16. A las cinco y

ducir el coste de producción del hectóli-

oooooooooooooooooooooooooooo
EN EL AYUNTAMIENTO
Sesión del dia 51 Marzo de 1911
La presidió el Alcalde Sr. Mora y asis¬ tieron á ella los Concejales señores Solivellas, Enseñat, Colom (D. Miguel) y
Castañer Arbona.
Eué leída y aprobada el acta de la se¬
sión anterior.
Se acordó conceder los permisos si¬ guientes, que habían sido solicitados: á D. Bartolomé Estades, para convertir en

media, Maitines y Laudes solemnes, acto se¬ guido la procesión y á continuación sedará principio á una solemne Oración de Cuaren¬
ta-horas á Jesús resucitado con Misa solemne.
A las nueve y media, horas menores y la Misa mayor con sermón por el Rvd >. P. Mi¬ guel Alcover S. J. A las tres y media de la tarde, Vísperas y Completas. Al anochecer Maitines y Laudes solemnes, y después la
Reserva.
Lunes, día 17.—A las seis y media Exposi¬ ción con Misa matinal. A las nueve y media, horas menores y la Misa mayor con sermón por el mencionado orador. A las tres y me¬ dia de la tarde, Vísperas y Completas; al anochecer, Maitines y Laudes y después la
Reserva.

SOBRE NUESTRA VITICULTURA
El desastre vinícola sufrido por Fran¬ cia este año y la gran escasez de mostos en los mercados de dicho país, ha sido causa de que nuestra exportación de vi¬ nos aumentase bastante y de que estos se vendan hoy á buen precio. Para dar
una idea de la miserable cosecha de uva
en Francia, baste saber que en Montpellier, región eminentemente vitícola, donde estos años pasados se vendía el ftno corriente para el consumo directo á

tro de vino. En prueba de ello, diremos

que D. José Ponsada Cantó, de Monovar

(Alicante), obtuvo el pasado año 1.575

kilogramos de uva por hectárea en una

parcela no abonada, y 5.000 kilogramos

en otra parcela inmediata y análoga que

había recibido 500 kilogramos de su¬

perfosfato, 300 de sulfato de amoniaco y

200 de sulfato de potasa por hectárea. El

abono, pues, produjo un aumento de

3.425 kilos de uva por hectárea.

Las fórmulas que más se recomiendan

para la vid, en términos generales, son

las siguientes:

Por hectárea

balcón una ventana de la casa de Isabel

Martes, día 18.—Exposición á las seis. A 15 céntimos litro, págase actualmente á

Kilogramos

II n.° 2, que mira al torrente; á D. Juan Ginestra, para construir una casa en un solar lindante con la calle del Seller; á D. Jaime Miquel Castañer, para cons¬ truir una acequia y atravesar el camino de «Casteyó», con el fin de conducir aguas sobrantes de una noria de su pro¬

las nueve y media liosas menores y la Misa mayor. A las tres media de la tarde, Víspe¬ ras y Completas. Al anochecer, Maitines y Laudes y la Reserva precedida de procesión y Te-Deum.
En la iglesia del Ex-convento.—Mañana domingo, dia 16. —Al terminar la procesión, será trasladada á esta iglesia la Virgen San¬ tísima y acto seguido se cantará la Misa ma¬

45 céntimos.
Por efecto de las inclemencias atmos¬
féricas y de los ataques de parásitos, el viñedo francés no sólo ha producido mi¬ sérrima cosecha, sino que quedó en la¬ mentable estado de vegetación y es muy probable que para el año próximo se agravará aún más la situación actual, si

Superfosfato ó escorias Tilo¬ mas del 18120
Sulfato de potasa ....
Sulfato de amoniaco ó Ni¬
trato de sosa

300, 400 á 600 100, 200 á 300
200, 300 á 400

Según la fertilidad del suelo, la edad, la clase y estado del viñedo se adoptarán las cantidades mínimas, medias ó máxi¬

piedad á una acequia particular que pa¬ yor. Por la tarde, los Terciarios tendrán se tiene en cuenta que los viticultores mas.

sa por el otro lado de dicho camino.
Se acordó satisfacer á varios indivi¬
duos 17‘50 pesetas por la destrucción de
animales dañinos. Con el fin de tener reunido todo el
material del servicio de coches fúnebres,
caballos y carros para acarreo de mate¬

su reunión mensual con plática por D. Ra¬
món Colom Pbro.
Lunes, día 17.—A la tarde, se cantarán solemnes Completas en preparación á la fies¬
ta del Santo Cristo.
Martes, dia 13.—A las nueve y media, Ter¬ cia y la Misa mayor, con música y sermón por el Rvdo. P. D. Miguel Alcover de la compañia de Jesiís. Al terminar la Misa ma¬

encuéntranse sin recursos pecuniarios— á pesar de la protección del Gobierno— para sufragar los gastos de un cultivo esmerado y dar los tratamientos insecti¬ cidas y anticriptogámicos que las cepas exigen para reponerse y cobrar nuevo vigor.
En tales circunstancias, los viticulto¬

En terrenos silíceos ó muy arcillosos se emplearán las escorias como abono fosfatado; en las demás tierras el super¬ fosfato. Si el suelo es muy permeable, se dará el nitrógeno en forma de sulfato de amoníaco; si es algo compacto, en estado
de nitrato de sosa.
El abono fosfatado (superfosfato ó es¬

riales á las obras municipales, se acordó yor, se cantará el Te-Deum ante la prodi¬ res españoles deben esforzarse para ob¬ corias) y el sulfato de potasa, se aplica¬

ampliar la cochera que posee este Ayun¬ giosa Figura del Santo Cristo.

tener el próximo año la mayor cosecha rán mezclados, enterrándolos por medio

tamiento en el camino del Cementerio y
construir un establo para los caballos, cuyo cuerpo de edificio se ha de empla¬ zar en el huerto propio de esta Corpora¬ ción. contiguo á la referida cochera.
Y se levantó la sesión.

Civil
Nacimientos Varones 3.—Hembras 2.—Total 5.
Defunciones
Día 9.—Mariana Borrás Berrenechea, de

posible, en la casi completa seguridad de que podrán venderla á buen precio;
esfuerzos fáciles de realizar desde el mo¬
mento en que la viña ha rendido pin¬ gües beneficios el presente año.
Para conseguir rendimientos máximos de uva, se impone abonar bien los viñe¬

de una labor en la época actual y lo an¬ tes posible. El sulfato de amoníaco y el nitrato de sosa se incorporarán al suelo por una bina de marzo á mayo; hacién¬ dolo con mayor antelación en las tierras
secas y regiones poco lluviosas que en los viñedos de regadío ó comarcas hú¬

66 años, viuda, calle de Isabel II.

dos, propósito que ya tienen muchos medas.

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