AÑO XXV.--2.” EPOCA.--NUM. 1208
AÑO XXV.--2.” EPOCA.--NUM. 1208

SABADO 21 DE MAYO DE 1910

O oLPJiTI i TI iXhPiTKD

SEMANARIO INDEPENDIENTE

FUNDADOR Y DIRECTOR: D. Juan Marqués Arbona.

REDACTOR-JEFE: D. Damián Mayol Alcover.

REDACCIÓN y ADMINISTRACIÓN: calle de San Bartolomé n.° 17.-SÓLLER (Baleares)

Sección Literaria

la mía treinta y siete duros, y no quise
venderla.

—Pues bien, hágame usted el obse¬

ESTRELLA

quio de recibir estos cincuenta duros,

para comprar otra en el mercado próxi¬

Al atardecer de un día en el verano de
1892, paseaba lentamente un hombre de traje monástico, por un camino solitario
en las inmediaciones de Orense. Era de
mediana estatura y delgado, pero lleno de nobleza y dignidad; su pálido rostro y meditabundos ojos revelaban la apaci¬ ble tranquilidad del alma. Después de largo rato de paseo sin encontrar perso¬ na alguna, al atravesar una senda, vió á un niño apoyado en el tronco de un árbol y llorando amargamente. Al llegar á aquel sitio, se detuvo el religioso y le preguntó:
—¿Qué tienes, querido niño? ¿Por qué te afliges de esa manera?
—¡Ah! señor, ¡he perdido á Estrella! ¡la he perdido para siempre!
—¿Y quién es Estrella, querido? ¿Es
acaso tu hermana?
—¡Oh! no señor, es una vaca, la única vaca que tiene mi pobre madre. La ha¬ bíamos comprado hace tres años, cuan¬ do era muy joven. Yo le daba el pienso y la cuidaba, y ella respondía haciéndo¬ me mil caricias. Me seguía siempre, y cuando quería ponerla la red blanca so¬ bre la frente, bajaba dócilmente la ca¬ beza. ¡Qué hermosa estaba con la red! Como era enteramente negra, brillaba la red blanca en su frente. ¡Por eso le lla¬
mábamos Estrella!
El religioso le interrumpió: —¿Pero no refieres como has perdido
la vaca?
—¡Ah! señor, al ir á ordeñarla no la
ha encontrado mi madre en el campo, y la hemos buscado en vano toda la ma¬
ñana. Mi madre cree que la han robado, Diciendo esto, empezó á llorar de nue¬
vo el niño.
—Enséñame el camino de la casa don¬
de habita tu madre,—le dijo el religioso. El niño, que era obediente, le acompa¬
ñó al instante hacia una humilde pero
aseada casita en medio del campo. Den¬
tro encontraron hilando á la buena Jua¬

mo.
La pobre viuda, llena de sorpresa y gratitud, no acertaba á proferir una sola palabra y apenas pudo dar gracias á su bienhechor cuando éste se despidió.
Para disfrutar de la belleza de la tar¬
de, prolongó su paseo el religioso, luego que se separó de la casita. Al cabo de un rato, al resplandor del crepúsculo de las benignas noches de julio, vió un bulto negro que se le aproximaba. Cuando es tuvo cerca, distinguió que era una vaca
con una red blanca en la frente. El po¬
bre animal estaba cansado y dió un las¬ timero berrido siguiendo su camino. ¡Quién pudiera creer que no fuese EstreUal No lo dudó un momento el religioso y, tomando el cabestro de la vaca, quiso llevarla el mismo á la pobre viuda para contemplar el gozo de Pedrito al verá su animal querido.
La dócil vaca siguió al religioso hasta llegar á la puerta de la casa, donde hi¬
cieron alto. Como la tarde era calurosa,
estaban abiertas las ventanas y desde fuera se veía cenar á la viuda y su hijo. Pedrito estaba sentado precisamente frente á la ventana, y por esta razón oyó el religioso las siguientes palabras:
—Sí, madre mía, rogaré mañana y tarde por el buen monje; pero aunque tengamos otra vaca, sabe usted bien que
no será nuestra Estrella.
En esto, llevó el muchacho las manos á los ojos para limpiar las lágrimas que corrían por sus mejillas.
Dió entonces un berrido la vaca, y al oirlo Pedrito corrió á la puerta. ¡Oh! ¡qué dicha experimentó en aquel momento! Mis lectores pueden imaginarse el gozo con que apretaba entre sus brazos el cuello de Estrella y besaba la red de la frente, mientras que el animal manifes¬ taba á su modo un gran contento. El bon¬ dadoso religioso complacíase en presen¬ ciar aquella escena, y sentóse luego un rato para descansar. Cuando se despidió,
no sabían cómo manifestarle su recono¬

na. El religioso se enteró de que era viu¬ da y dueña de aquella pobre posesión, donde vivía con su hijo. El principal
medio de subsistencia consistía en la va¬
ca, cuya pérdida lloraba Pedrito amar¬

cimiento madre é hijo, quienes le supli¬ caron recibiese el dinero que les había
entregado, puesto que, habiendo encon¬ trado á Estrella, no les pertenecía.
—Guardadlo, buena mujer,—dijo el

gamente.

religioso,-—quizá pueda serviros para la

—Por fuerza han debido robar el ani¬ educación de Pedro. ¡Adiós, el Señor os

mal,—decía la mujer;—pues de otro mo¬ bendiga! Acaso vuelva á veros otra vez.

do no se hubiera separado de estos alre¬

Y sin querer decir su nombre ni per¬

dedores. ¡Nos quería tanto para que uos mitir que le acompañase el muchacho,

abandonase!...

salió de la casa dirigiéndose á la ciudad,

—Cierto que sí, madre mía,—decía Pe¬ Madre é hijo rogaron á Dios desde

drito;—no lo hubiera hecho aún estan¬ aquel día por su bondadoso bienhechor,

do suelta.

por el caritativo Abad de Samos, Villa -

—¿Cuánto vale una vaca?—dijo el re¬ rroel, cuyo nombre descubrieron bien

ligioso.

pronto.

—La semana pasada me ofrecieron por

A. Aragón Fernández.

EL PERFUM DE SOLLER
Al trobarme dalt del Coll, a tres llegües de distancia,
com una ona m‘ ha arribat
com una ona de fragancia de la flor del tarongé.
Jo no sé, jo no sé qué m‘ ha passat qu‘ aquella ona m‘ ha tapat, qu‘ aquella ona m‘ ha negat en un pélach de delicia; qu‘ aquella ona m‘ ha engolit
en la dolsa pregonesa
d‘ unes aygües del oblit.
He sentit
el perfum que m‘ invadía, el perfum que ‘m rodetjava y en la sanch se ‘m trasfonía.
L‘ he sentit al meu entorn
com un torbament nupcial, com un pes, com el trastorn d‘ un gran vent paradisial.
M‘ ha seguit de despert y de dormit, y a la taula y en el llit, y en tot lloch, de tots indrets. Y passava les parets y filtrava per les portes y aroma va ‘1 tapament
ab alenades somortes;
tal que jo ml anás fonent y la Terra anés nedant en 1‘ essencia omnipresent.
He hagut d‘ obrir la íinestra, y m‘ ha semblat que 1‘ obria sobre ‘1 propi Paradís, embaumat de poesía; com si jo estés en el centre d‘ una gran flor que s‘ obrís,
com si tot el món florís
per les hortes y les tanques, y en les fullés, y en les branques, y en la carn de les hurís.
M‘ he llevát, y m‘ ha esperat; he sortit, y m‘ ha trobat, per 1‘ iglesia y peí con vent, pels carrers y per la plassa y peí marge del torrent.
He trescat tots els camins, he mirat tots els jardins de la vila regalada; y en la tassa de la íont, y en la pica sobre ‘1 pont, y en la térra assoleyada ó en els rechs d‘ aygua corrent era tot una solada, era tot una nevada, tota blanca, tota pura,
de la flor del torbament!
Diu que Sóller ve de Súliar,
en arábich: la valí d‘ or.
Ma daurada jovenesa va gaudir de tal tresor; y aquesta aura perfumada m‘ ha aclarit, dl ua glopada, la memoria concirosa,
la memoria enterbolida
d‘ una vida
lluminosa
tota joya y moviment; d‘ unes festes, d‘ uns jardins
no sé quins,

per un temps primaveral; d‘ una edad tota frisansa; que passá com una dansa, y uns saraus de galanía,
fent el ritme de follía
d‘ un scherso musical:
flors que plouen, tentacions, y unes encesors divines dl unes cares no sé quines, en deports y en excursions, y en anades y vingudes mitx somniades, mitx viscudes...
tot un rodar de visions
y galans exquisiteses, y violins, y gentileses
d‘ unes filies de marqueses
que ballaven cotillons!
De retorn a la ciutat
tot 1‘ encis s‘ ha evaporat com un món d‘ encantament;
y es que 1‘ aura m‘ ha dexat
de la flor del torbament.
M‘ ha dexat
ab les robes impregnades d‘ una olor de juventud, d‘ una olor de pubertat, d‘ una olor de be perdut en les hores del passat.
Miguel S. Oliver.
(Del volumen do POESIISS recientemente pu¬ blicado.)

LO QUE YO BUSCO EN LA FERIA

Para lucir las miserias
que guarda el mundo en su afán, quiso nuestro padre Adan que hubiera en el mundo ferias.
Y á esas ferias anualmente, la gente acude en tropel, y yo á mi costumbre fiel me Voy donde va la gente.
Mas ¡ay! en vano me ofusco registrando aquí y allá:
todo en las ferias está
menos aquello que busco. ¿Dudáis? me podéis creer;
¿ignoráis que es lo que pido? Pues aplicad el oido porque lo vais á saber.

Yo busco una y otra tarde,

tan pronto á pié como en coche,

mancebo que no trasnoche,

avaro que no se guarde;

Busco suegra sin malicia,

valiente sin vanidad,

mendigo con humildad

y usurero sin codicia;

Busco amor sin interés,

ambición sin egoismo,

belleza sin coquetismo

y drama sin entremés;

Busco gloria que me aliente,

esperanzas que me halaguen,

acreedores que me paguen

y dicha que me contente.

Mas ¡ay! que la cosa es seria,

cuanto yo busco y anhelo

podrá existir en el suelo...

pero no sale á la feria.

H.

Pequeñas Crónicas

Las últimas elecciones

Según noticias transmitidas por el inmor¬ tal Gedeón, que en las actuales circunstancias ejerce de un modo alarmante la censura tele¬ fónica y telegráfica, el resultado de las elec¬ ciones no ha podido por menos de satisfacer al Gobierno, puesto que contará en las Cortes con la suficiente mayoría para aprobar cuan¬ tos proyectos de ley hayan de sepultarse en las cajas de la Gaceta.
Lo que salta á la vista, como gato furioso, es la debilidad, anemia, fllaqneza, apatía, ó lo que sea, del cuerpo electoral, es decir, de la famosa masa neutra, que más apropiadamente debiera llamarse negativa. Ni excitaciones, ni ruegos, ni discursos, ni exhortaciones, ni la misma realidad del estrago moral que nos azota, son parte á sacar de sns casas á la mayoría de los electores.
Parece que los menos son los más, porque los más permiten la supremacía de los menos. Si fuésemos á cuentas y las echáramos censo en mano, veríamos que han dejado de mani¬ festar su individual opinión algo más de la mitad de los que, por deber legal y por deber de conciencia, estaban obligados á manifestar¬ la. Cuando la trampa y el trampantojo era cosa corriente y moliente en las votaciones, tenía excusa, siquier aparente, la abstención electoral; pero no cabe excusa cuando como ahora, por lo menos en Cataluña y loa prin¬ cipales distritos de España, nadie se atreve¬ ría á falsear la expresión del sufragio, mil veces más punible que la falsificación de la
moneda.
Los electores abstencionistas, ó mejor di¬ cho, los electores que no han querido ser electores, confunden sin duda el individualis¬ mo con el egoísmo, creyendo ingenuamente que no es preciso acordarse de la patrona de los artilleros hasta que se nos venga el trueno
encima. Pero conviene advertirles ó recordar¬

les, si por acaso lo olvidaron, que no es el ! trueno lo temible, sino el rayo, y que el heri¬ do por el rayo no tiene tiempo de oir el true¬ no, ;ii mucho menos de encomendarse á Santa
Bárbara.
La actividad del enemigo crece en propor ción directa de la pasividad de quienes debie¬ ran combatirle. Si en días de elecciones nos

quedamos tranquilamente en casa ó nos lar -

gamos de la ciudad temerosos de jarana, el

día que la haya sufriremos las consecuencias

de nuestra pereza y perderemos la tranquili¬

dad que apetecimos. Todo esto se ha dicho y repetido mil veces

y por todos los medios de publicidad que el

pensamiento humano tiene á su disposición,

incluso el fonógrafo; pero, por lo visto, es

machacar en hierro frío y predicar á quienes

se tapan los oidos. Afortunadamente, sobre el

resultado de las elecciones, sobre el triunfo

brutal de la cantidad contra la calidad, de los

números ciegos contra las ideas vividas y

conscientes, planea la esperanza en los in¬

mortales destinos de la sociedad y de la

patria.

Alfeñique

FOLíIjETÍV m)
minó? Seguramente que no será para
embromar.
—¡Oh! no, es porque tengo una cita, dijo Gualtero sonriendo.
Toda la sangre de Alberto, al oir esto, se agolpó en su corazón.
—¡Una cita! gritaron todos. Sepamos
esa cita.
—Señores, es un secreto, dijo Gual¬
tero.
—Queda prohibido el tener secretos, gritó un joven empleado.
—Cada uno de nosotros, Gualtero, ex¬ clamó Paulo, hemos abierto en común nuestro corazón y nuestro libro de me¬
morias.
—Sí, venga la historia de la cita, gri¬
taron varias voces.
—Por de pronto, señores, interrumpió
el militar, un brindis á la desconocida.
—¡Un briadis! ¡Bien pensado! ¡A la
desconocida de Gualtero!
Y todos se pusieron en pié y vaciaron

sus copas, Alberto lo mismo que los
otros.
—Y ahora que hemos hecho honor á la desconocida, dijo Paulo, venga la
historia.
—Es corta, dijo Gualtero; un día can¬ taba yo una ópera, y en el ária que acos¬ tumbraba recibir más aplausos, cayeron á mis piés algunos ramilletes de flores y un pañuelo blanco.
—¡Un pañuelo! interrumpió Paulo.
Alberto palideció y sus ojos chispea¬ ron. Hé aquí que aquel hombre iba en su imprudencia á contar una aventura donde el honor de una dama podía estar comprometido, donde el nombre de una mujer iba tal vez á dar la vuelta á la mesa repetido por todos los labios entre mofas y carcajadas. Alberto no había aun reparado que dos ó tres máscaras de las que siempre estaban cruzando los salones del ambigú, se habían detenido por curiosidad acaso y estaban escu¬
chando.
—Adelante, dijo el empleado.
—Pues señor, continuó Gualtero, el
pañuelo me lo había arrojado una muy
linda dama...
—Que yo conozco, interrumpió Paulo,
recordando la escena de 11 Bravo conta-

da en nuestro segundo capítulo, y á la que él había asistido.
—Se lo devolví, prosiguió Gualtero.
—Muy mal hecho, dijo uno de los con¬ vidados. Esas cosas jamás se devuelven.
—Se lo devolví, á pesar mío, se apre¬ suró á decir Gualtero. Sin embargo, es¬ cribí un billete, lo até á una piedra, y piedra y billete fueron al día siguiente á parar á su cuarto después de haber roto
un cristal del balcón.
—¡Hombre; ese si que es correo inge¬ nioso! dijo uno.
—¿Y7 el billete decía? preguntó otro. —El billete decía, continuó Gualtero, que si no quería verme morir al pié de sus balcones, me arrojara aquella noche una cosa cualquiera que pudiera figu¬
rárseme una esperanza.
—Llega la noche... dijo en esto un pe¬ riodista satírico que había en la reunión y que pocas palabras había dicho hasta
entonces.
—Llegó la noche y me coloqué al pié del balcón. Este se abrió y vi caer...
—¿Un paquete de dulces? dijo el pe¬
riodista.
—El mismo pañuelo bordado que ya me había sido arrojado una vez á la es¬
cena.

—¿Y cayó sin acompañamiento? pre¬ guntó el militar.
—No; iba acompañado de un billete dándome una cita para el baile de más¬ caras próximo, para hoy. Hé ahí por qué me veis disfrazado.
—Y sin duda te pedían en el billete que llevaras el pañuelo, porque lo veo asomar por entre tu dominó, dijo Paulo alargando la mano y sacando del pecho de Gualtero el pañuelo de Adela.
—¡Oh, oh, el pañuelo! gritaron todos. Alberto se puso pálido como un cadᬠver. El pañuelo corrió de mano en mano entre sonoras carcajadas. —¡Ahora el nombre! gritó una voz.
—Sí, el nombre de la dueña del pa¬
ñuelo, repitieron varias. —Señores ya he dicho que era un se¬
creto.
—¡Fuera secretos! exclamaron la ma¬ yor parte.
El pañuelo en tanto había llegado en manos de Alberto después de haber da¬
do vuelta á la mesa. Paulo se levantó.
—Señores, si Gualtero es reservado,
yo no debo serlo. Yo sé quién es la da¬ ma del pañuelo, yo sé quién es la que
ha escrito el billete dando una cita á Di
Stella en el baile de máscaras.
—¿Quién es?

—Se supone que confío el nombre á la hidalguía de todos Vds., y que no de¬
be salir de entre nosotros. Es en reserva.
—¡Por supuesto!
—Pues bien, es...
—Soy yo, dijo tranquilamente una voz.
Era la voz de Alberto. Todos se volvie¬
ron á mirar á aquel hombre que se po¬ nía en pié con el pañuelo en la mano, y que acababa de pronunciar tranquila¬ mente aquellas palabras. El asombro fué general.
—Soy yo, señores, se apresuró á repe¬
tir Alberto. Yo estaba en casa de una
dama, que será un infame y un cobarde quién la nombre, cuando atado á una piedra y después de haber roto un cris¬ tal, cayó á mis piés un billete. El que firmaba pedía una contestación y una esperanza. Se rae ocurrió jugarle una broma de carnaval. Fingí letra de mu¬ jer, di una cita, rae apoderé de un pa¬ ñuelo que vi casualmente sobre un mue¬ ble, y envolviendo la carta en el pañue¬ lo, lo arrojé á la hora designada por el
balcón.
Una carcajada general acogió estas palabras. Paulo se quedó con la boca
abierta. Gualtero se levantó como mo¬
vido por un resorte.

trtan4.i

2

SOLLER

La vida política

durante la contienda, ha sido porque no En los pórticos dé los jardines y huer¬ las ideas, sin importar que sean de Pedro bien que á Sóller llegan, como á todas querían restar fuerzas al gobierno, dan¬ tos se tendía una rica alfombra de viví¬ ó de Pablo, sin importar que sean de un partes, las propagandas de ideas avanza-

De cada mil personas que en los mo¬ mentos actuales fuesen interrogadas acerca de qué minoría parlamentaria, una vez abiertos las Cortes, hubiera de dirigir más acerbas censuras al gobier¬ no por su conducta electoral, lo menos

do armas al común enemigo para que
más á su sabor le combatiera.
Pero como los hechos ya no tienen re¬ medio y á los gobernantes hay que juz¬ garles por sus obras, es posible que no sean muy dulces las palabras y concep¬ tos que escuchen de labios del señor La
Cierva, leader de la minoría conservado¬

simos colores ó se tapizaba el suelo con hojas de alhelíes y pensamientos y sobre un almohadón de terciopelo sentábase
una niña con el cabello suelto vistiendo
una túnica de brocado de plata y oro, cubiertos sus dedos de piedras preciosas y rodeando su cuello un finísimo collar de perlas. Una corona de lirios ceñía su

Ferrer ó de un X; es decir, sosteníamos j das por medio del libro y del periódico y
precisamente lo mismo que pretende en¬ entonces no podrá sin contradecirse sos¬

señarnos el señor X como cosa nueva y tener que nuestros actos sean contrapro¬

de nosotros ignorada.

ducentes y fuera de lugar.

Lejos de causarnos despecho, no nos

Sepa, señor X, que lo que quisiéramos

importa un ardite que nuestro contrin¬ fuera grabar con letras de fuego en el co¬

cante se firme con la consabida X. No razón de todos y cada uno de nuestros

quisiéramos que de esta polémica saliera compatriotas, muy especialmente de los

con los perjuicios materiales que tanto jóvenes, la más intensa-expresión de ho¬

novecientas responderían que la republi¬ ra, en el debate político que se plantea¬ cabeza y un ramo de blancas azucenas, teme y que no debe temer nunca quien rror y repugnancia hacia las ideas gene¬

cana, porque es la que tiene más agra¬ rá apenas constituido el Congreso.

que se colocaba en su diestra formaban milita al frente de una causa justa, y ratrices de estos movimientos revolucio¬

vios que vengar.
Las multitudes suelen equivocarse con
una frecuencia altamente lamentable,
incurriendo en errores que en el fondo no pueden imputárseles, puesjuzgan por impresiones, por lo que oyeron ó presen¬ taron ante sus ojos pintado con vivos colores, sin pararse á analizar si aquello es la verdad ó hijo de la fantasia y el

Es indudable que de poco tiempo á es¬ ta parte se viene practicando en toda Es¬ paña una evolución, en virtud de la cual las derechas, aunque crean lo contrario los ilusos, van ganando terreno, más del que parece, porque están debidamente organizadas y ofrecen soluciones claras y definidas.
Los indecisos, los indeterminados, los

los principales distintivos de la Maya ó reina de las flores. Para este fin elegíase á la más bella de todas las jóvenes que se juntaban en los jardines, las cuales con el cabello trenzado y entretejido con bellas flores danzaban y cantaban alre¬ dedor de la que representaba el papel de Maya, pidiendo á los transeúntes que se acercaban á contemplarlas dulces ó di¬

mucho menos cuando tales perjuicios ha¬ brían de venir de un público como el sollerense que no supo avenirse nunca á ta¬ les bajezas.
No hemos de fijar la atención en las frases mortificantes y en los duros térmi¬ nos con que tuvo á bien el señor X califi¬ car nuestro escrito; no cometeremos la insigne tontería de molestarnos por tan poca cosa,—no vale la pena—; no estuvo

narios, para que cuando estos jóvenes sean hombres y lejos de la pequeña patria hayan de sufrir más directamente la in¬ fluencia de aquellas doctrinas, sepan opo¬
ner argumento á argumento y sean otros tantos defenres de la Cruz á cuya sombra crecieron, otros tantos españoles dispues tos á reivindicar el honor de la vieja Es¬
paña legendaria y heroica, muchas ve¬
ces tan mal conocida como calumniada.

apasionamiento.

partidos que pudiéramos llamar medios, nero para comprarlos con el fin de ob¬ nunca en nuestro ánimo (nuestra pluma

A los indicados fines tendieron siem¬

Quien haya respirado algún tiempo
esa mefítica atmósfera de los llamados
círculos políticos, ha podido apreciar que casi siempre los que más gritun son los más faltos de razón para la queja. Otros que durante la lucha, creyendo cumplir un deber, han permanecido callados, su¬ friendo vejámenes, sacrificando presti¬ gios, serán los encargados de anatema¬ tizar vicios añejos, vueltos á poner en

como el que actualmente nos gobierna, viven lánguidamente, expuestos á ser destruidos por los dos elementos entre los cuales se hallan fluctuando, y el po¬ co vigor de que aparentemente disfrutan lo deben no á la virtualidad desús ideas, sino al prestigio real ó ficticio de los hombres que figuran al frente del con¬ glomerado. No es una bandera la que les guía, sino muchos banderines, y de

sequiar con ellos á la reina de las Jlores y á sus amigas.
Es lástima grande que estas poéticas costumbres hayan ido poco á poco de¬ sapareciendo de nuestra sociedad! Pero, qué digo? Si verdaderamente no han de¬ saparecido, sino que han sufrido una
modificación en el modo de celebrarlas,
como se cambian y modifican con el transcurso de los tiempos todas las cosas

no sirve para ello) descender al per¬ sonalismo, al acre cambio de palabras duras y ofensivas.
No le vale, señor X, la mañosa estra¬ tagema de volver contra nosotros las pa¬ labras de nuestro compañero J. P.; si no¬ sotros sostuvimos que V. no conocía el diálogo discutido, no hicimos más que re¬ petir sus propias afirmaciones, pudiendo hoy añadir que estamos perfectamente convencidos de que se encuentra V. en

pre nuestros actos, á ellos vamos, alta la frente y la razón serena, sin vacilar ante pueriles escrúpulos y apocados sentimen¬ talismos, convencidos de prestar con ello á Dios un alto homenaje y sin temor, por tanto de que el Supremo Juez haya de
anotar nada en el Debe de nuestra cuen¬
ta de méritos.
Creemos haber dicho lo bastante para
que el lector sereno é imparcial, que sa¬ brá comprender bien el espíritu que ani¬

práctica para la fabricación de diputados.
Los conservadores serán los que apor¬ ten más combustible á la dialéctica bata¬
lla que presenciará el Congreso en la
discusión de actas.
Parecerá un contrasentido esta afirma¬
ción si se tiene en cuenta el número de
afiliados á este partido—106 según las úitimas estadísticas oficiales—que osten¬ tarán la investidura de representantes del país, pero dejará de serlo si se parte del supuesto de que han podido y han
debido ser muchos más.
Desde que subió al poder el señor Ca¬

aquí nace el lógico recelo de que el día que algunos dejen de marchar en com¬ pañía de los demás, venga el desastre y
se disuelvan sus filas.
Con esfuerzo y buena voluntad por parte de todos, aun pueden reconquistar el terreno y tiempo perdidos.
Se entrevió en el señor Canalejas al Mesías que debía aunar voluntades, aca¬ llar ambiciones y llevar á la práctica
substanciales reformas en sentido demo¬
crático, dentro de la monarquía, y hasta ahora poco ó nada ha conseguido, pues siguen sus huestes divididas en grupos

de la sociedad. Es cierto que antigua¬
mente tenían estas fiestas un carácter ci¬
vil y sólo expansivo propio de aquellas épocas y de los fines que se proponían, y ahora el objeto es muy distinto y bien diferente su forma, pero no obstante con¬ servan tal parecido con aquellas, que bien puede decirse que es una continua¬
ción de las mismas.
La Maya de ahora ó reina de las flores no es empero la niña que se elige de en¬ tre las más hermosas, sino que es la mis¬ ma para todos los pueblos, para todos los lugares del mundo católico; es la

nalejas ha venido siendo poco menos que artículo de fe la hipótesis de estar soste¬ nido por el señor Maura, en virtud de contubernios entre ambos políticos para repartirse tranquilamente la goberna¬ ción del Estado, dándose el caso de que la generalidad le juzgaba y aun lejuzga sin fuerzas propias para llevar la ardua misión que le está confiada.
En los países constitucionales, los par¬ tidos de gobierno no suelen hacerse una guerra sin cuartel, sino apoyarse mutua¬
mente en aquello que sea la defensa del interés común. Ayuda franca y leal pres¬
tó el señor Maura al señor Moret duran¬

y grupitos. Procure buscar pronto el lazo de unión
entre ellos, mediante acertados proyec¬
tos de ley y enérgicos actos de gobierno, ó cuantas esperanzas despertara en una gran parte del país caerán por tierra, arrastrando los restos de un patido que fué y puede ser fuerte, si los que lo com¬ ponen se cuidan mucho más de los inte¬ reses nacionales y bastante menos de sus egoísmos.
(De La Vanguardia)
Colaboración

criatura más privilegiada y la más her¬ mosa de entre todas las criaturas; es Ma¬ ría Madre de Dios y Reina de los Cielos, que colocada, no sobre el almohadón de terciopelo, sino sobre el altar de nues¬ tras iglesias, adornado con tanto primor por las que quieren titularse hijas suyas, recibe nuestras flores, nuestros cánticos,
nuestro amor.
Vosotras pues, jóvenes sollerenses, de rojos labios y sonrosada tez, que, al en¬ treabrir vuestros ligeros párpados dejais el lecho, y, con el candor de la inocencia y la calma de los ángeles, vais á presen¬
tar vuestra casta frente á las suaves bri¬

te la anterior etapa de mando del parti¬
do liberal.
Para él y sus amigos fueron todas las preferencias, reconociéndole como jefe

sas de mayo, preparaos para celebrar la

LA

FIESTA

DE

LAS

FLORES

fiesta de las flores, cuyo día se aproxima ya; ese día en que las más frescas sino

las más hermosas deben enlazar con sus

de una minoría durante la oposición, y si de tan alto puesto cayó, sólo á si mis¬ mo y á los suyos puede culpar, pues á
los demás les bastó cruzarse de brazos
para contemplar como las fuerzas se des¬
truían en ambos bandos.
Surgió un nuevo jefe de gobierno con el que no existiendo personales agravios, nada impidió reanudar las decorosas re¬ laciones, indispensables entre los parti¬ dos turnantes en el poder.
Los conservadores, obedientes á la voz
de un hombre, guardaron una actitud

Aquellos aires frios del invierno que durante algunos meses han mantenido ateridos nuestros miembros y entume¬ cido nuestro cuerpo han desaparecido por completo ya y en su lugar han venido á ocupar puesto las deliciosas y templa¬ das brisas de primavera. Y como cosa natural y propia de la estación las plan¬
tas han vuelto á brotar, los árboles reto¬
ñan y empiézase otra vez á escucharse el suave murmullo del arroyo que saltando y culebreando corre por entre la verde alfombra de la pradera, y el canto del

tallos y besar con sus pétalos las sagra¬ das plantas de nuestra querida Maya, la excelsa Virgen María. Recorred los cam¬ pos y asaltad los jardines cual bandada de alegres mariposas que, frenéticas y juguetonas, revisan todas las flores para elegir de entre ellas las más frescas y aromáticas, y una vez saciado vuestro entusiasta deseo, tejed bellísimas coro¬ nas. formad ricas guirnaldas, confeccio¬ nad artísticos ramos y al ser presentados por vosotras mismas á la verdadera Maya,
á la verdadera Reina de las flores, alzad

espectante deseando colaborar en cuanto de su parte estuviera para la reconstitu¬ ción del partido liberal.
Para ello se impusieron bastantes sa¬ crificios personales. Unidos fueron á las elecciones en las grandes capitales, aun¬
que el censo, en gran parte, fuese suyo; en muohos distritos rurales, donde tenían fuerza indiscutible y su triunfo era se¬ guro, se retiraban en beneficio de los ministeriales para que pudieran formar una mayoría susceptible de sostener al gobierno.

ruiseñor va oyéndose de cada día más bullicioso y prolongado, como si quisie¬ ra indicar con sus trinos y gorjeos que quiere dar gracias á Dios por el bie¬ nestar que le proporciona aquel cambio de temperatura que acabamos de experi¬
mentar.
Hasta las violetas, esas flores tan be¬
llas como diminutas y cuyo aroma deja embalsamado el aire de los campos, in¬ clinan ya sus moradas nojitas para dejar que aparezcan con más brillo y esplen¬ dor las lilas y azucenas, los lirios y alhe¬

vuestras voces de serafín y con el dialec¬ to que os caracteriza, cuyo acento es en extremo dulce y simpático, dirigidle es¬ tos sencillos pero amorosos cánticos:
El mes d‘ alegría,
el mes deis encants,
ja’s vengut, María, ja som en el maig.
Ja totas les filies
no saben que’s fan perque vostra festa
resulti molt gran.

La forma en que á esta conducta se ha líes, las rosas y margaritas.

Y camps y montanyes

respondido, ha dejado bastante que de¬ Toda la naturaleza, en fin, ha desper¬

corren sens repós

sear, pues no sólo para facilitar el triun¬ tado de su melancólico ensueño y son¬

per durnos guirnaldes

fo de los ministeriales, sino también el ríe ya, alegre y cariñosa, ante los bené¬

teixides de flós.

de algunos republicanos, han echado
mano de cuantos recursos les concede el
poder, en daño de los candidatos conser¬
vadores.
No hemos de puntualizar, aunqueesto

ficos rayos del sol que le infunde nueva
vida.
Sí, nos hallamos en pleno mes de ma¬ yo; en ese raes en que todo es sonrisa, todo es vida, todo es poesía; en ese mes

De flors oloroses
que’s fan p’els vergés y roses hermoses
deis nostros rosés.

nos resultaría facilísimo, pues nuestro en que las flores abren sus corolas al re¬ objeto no es otro que demostrar que, con cibir el suave beso de la brisa; en ese

Y per mes fe encare
un ramell molt bó,

la más supina de las ignorancias respec¬ mó á la Congregación Mariana al poner to de la obra que tiene el atrevimiento de en escena el diálogo «Preludios de una

censurar, porque no es conocer una cosa conquista», comprenda la injusticia de tener de ella una noción fragmentaria é las acusaciones de nuestro contrincante,

incompleta. ¿Como quiere el señor X que no acep¬
temos íntegras y sin reservas las pala¬ bras de nuestro compañero, si son nues¬ tras propias palabras? ¿Acaso hemos de¬

las que queremos suponer fruto de su
desconocimiento del asunto.
Cristóbal Magraner.
Sóller, Mayo 1910.

jado nosotros de sostener por un momen¬

to que lo que se refirió de Ferrer era his¬
tóricamente cierto?
Decíamos en nuestro anterior artículo

EL ¡SACO

que la crítica del señor X era defectuosa por ser incompleta; por no haberse fijado más que en una parte de la obra comen¬ tada, en lo que ésta pudiese contener de narrativo, en lo históricamente cierto, en lo único que el señor X conocía de la obra, como lo conocía cualquier otro de los espectadores; sin parar mien¬ tes para nada en lo que fuesen conse¬ cuencias derivadas de aquello histórica¬ mente cierto, en lo esencial del diálogo, en las comparaciones encaminadas á ha¬ cer resaltar lo absurdo del ferrerismo
en frente de la doctrina contenida en los
principios católicos... ¡Valiente crítica la

Hemos ido leyendo con interés la po¬ lémica entablada entre un Sr. X. y el se¬ ñor Magraner, éste como representante de la Congregación Mariana, sobre la oportunidad y caridad del diálogo refe¬ rente á Francisco Ferrer. representado
en las tablas del «Fomento Católico».
También hemos leído con espanto el artículo ¡Dos al saco! y el saco...? Vere¬ mos del Sr. Z, publicado en el último nú¬
mero de este semanario. Esta lectura nos
ha decidido, á semejanza del Sr. Z, á prestar nuestro modesto homenaje á la defensa del sentido común y del senti¬
miento humanitario.-

que consiste en prescindir de la sustan¬ cia, para fijarse sólo en los accidentesl ¡Valiente dialéctica la que se detiene en las premisas sin llegar para nada á las
conclusiones!

Cada vez que leemos la Historia ve¬ mos con horror las chispeantes hogueras de los siglos pasados, encendidas por el
furor del fanatismo. Recordamos en estos

Ya lo sabéis, congregantes de María, tiempos que corremos de relativa libertad

es un delito, es una cosa nefanda y cen¬ y de relativa civilización, las Edades ab¬ surable repetir lo ya sabido; es una pro¬ solutistas y teocráticas en que el ciudada¬

fanación sacrilega decir de palabra lo no era un paria, en que el feudalismo

mismo que la Historia conservará escrito año tras año y siglo tras siglo... para de¬ ducir de ello nuevas y provechosas ense¬

ahogaba con su tiranía depravante todo
sentimiento individualista de libertad.
Es pues anacrónico, y más que ana¬

ñanzas. .'. Para enseñaros tan peregrinas crónico, ridículo, ver hoy día afirmacio¬

cosas, ha necesitado el señor X molestar nes como estas: «Los restos de un impío

á los benévolos lectores del Sóller con no merecen ningún respeto: son como los

el estruendoso aparato de dos alarmantes de un animal irracional: la Iglesia los ex¬

artículos... para venir á acusaros de un pele con horror de su seno maternal.»

nimio pecado de repetición innecesaria

Los que tenemos dignidad, los que

que podía tomarse por una profanación. deseamos que la igualdad sea distribuida

¿Es decir, señor X, que únicamente po¬ entre todos los hombres, los que no que¬

día tomarse? ¡Qué lejos se halla V., se¬ remos que haya parias ni esclavos y los

ñor X, de aquellas rotundas y formida¬ que detestamos el absolutismo y amamos

bles acusaciones que lanzó contra noso¬ la democracia; es decir los que ante todo

tros en su primer articulo!

y sobre todo queremos el bien de la hu¬

Conocemos perfectamente el país en manidad, rechazamos en absoluto el odio

que vivimos; sabemos que en Sóller se y la execración para nuestros hermanos,

conserva incólume la fé de otras edades; aunque no crean en Dios, pues que al fin

y porque conocemos y sabemos todo es¬ y al cabo son hijos de Dios y no animales

to, porque estimamos en todo su valor irracionales.

aquel tesoro, porque amamos con amor

Sobre el sentimiento religioso está el

de hijos á nuestra bella patria nos mostra¬ sentimiento humano; sobre las luchas

mos celosos de su bienestar y su progreso, del fanatismo están las luchas d favor que deben fundarse muy principalmente del bienestar social.

en la conservación de aquellas sanas

Cuando el pueblo se siente oprimido,

creencias y en la repulsión de toda idea, de vez en cuando rebienta en violentas

de toda tendencia, de toda propaganda sacudidas, para redimirse de las clases

que pueda dañarlas, ya que es imposible opresoras, que le chupan la sangre; y destruirlas... Es porque sabemos que en en estas sacudidas las circunstancias ha¬

la gran revolueóin social que el siglo XX cen muchas víctimas. Y nosotros por es¬ parece prepararnos habrán de resistir los tas víctimas sentimos, como humanos,

primeros ataques las convicciones reli¬ honda conmiseración, y no execra¬

giosas y morales, que nosotros que no te¬ ción inmunda como parece contener el

nemos estos mujeriles escrúpulos hipó¬ saco.

V.

critas; que nosotros que no nos dejamos

Sóller, Mayo 1910.

llevar de un sentimentalismo vacío y va¬

go, procuramos que todos nuestros actos constituyan un público homenaje á la Re¬ ligión y al patriotismo, lo cual no es ca¬ paz nadie de sostener que sea contrapro¬

Ecos regionales

respecto á las elecciones, han de ser mu¬ cho más rudos los ataques del señor Mau¬
ra que de los radicales. Estos han alborotado cuanto puede pe¬
dirse, queriendo imponerse por procedi¬
mientos reñidos con las ideas de libertad,

mes en que los pájaros todos cantan con más harmonía; en ese mes en que nues¬ tra alma parece que se ensancha y se di¬ lata como si después de largo período de tiempo saliera de un estrecho encarcela¬
miento.

sént Vos nostra Mare,
hey posam el có.
José Vicens Rubí.
Biniaraix, 14-IV-10.

ducente ni vituperable en ningún tiempo ni en ningún pueblo y menos en Sóller, mucho más abierto que los restantes pue¬
blos de Mallorca á todas las corrientes y
á todas las influencias por su emigración
y su mercantilismo. Sepa el señor X que la Congregación

LA COLA DEL COMETA
Si no mienten las crónicas la cola del
perro de Alcibiades sirvió en la antigüe¬
dad remota de sabroso tema á las con¬ versaciones de los buenos atenienses por

donde se veían apurados ó presentían

Nada tiene de extraño, pues, que desde

una derrota, y han alardeado de su los tiempos de la más remota antigüe¬

Tribuna pública

Mariana de Sóller, como todas sus simi¬ espacio de algunos días; la cola del co¬ lares, tiene como fin principalísimo el de meta Halley ha eclipsado por completo

triunfo en las pocas capitales que lo han
obtenido.
Excepto el acta de Granada, no tienen pretexto para discutir con base sólida. En cambio, los otros, los conservadores, pueden presentar varios casos concretos, ó por mejor decir los presentarán, pues si han permanecido callados y correctos

dad se haya elegido siempre este mes pa¬
ra celelebrar la fiesta de las flores ó para
festejar la venida de la primavera. Con sencillas fiestas y alegres danzas
celebraba Roma en sus tiempos priraititivos la venida de mayo personificada en Maya, madre de Mercurio y esposa de Júpiter.

mantener una acción social no solamente

DECÍAMOS AYER...

dirigida á levantar las decaídas creencias en donde esto desgraciadamente suceda,

como en Barcelona, sinó á evitar tal de¬

Si de algo queríamos llevar la convic¬ cadencia en donde se conservan feliz¬

ción al ánimo de nuestro adversario, en mente incólumes, como en Sóller.

el artículo «En legítima defensa», era de

Fíjese el señor X en el fin perseguido

J que en el libro, en la prensa periódica, en en el diálogo que censura, fíjese en la
la tribuna y en todas partes, se lucha con misión de la Congregación Mariana, note

aquel viejo suceso, tan llevada y traida ha sido por espacio de muchos meses. Los periódicos de todo el mundo han ve¬ nido dedicando largo espacio en sus co¬ lumnas al trascendental paso del errante y luminoso viajero que de tarde en tarde nos dispensa una lejana visita.
Hubo, como es sabido, predicaciones para todos los gustos desde las más te-

SOLLER

3

rroríficas á las mis inofensivas, poderoso incentivo las primeras para las personas de imaginación exaltada, alguna de las cuales, llegaron en su obsesión á los más
lamentables extremos.
Afortunadamente en Mallorca, que se¬ pamos, no hubo que lamentar trágicos ■ sucesos y esto dice no poco en favor de nosotros y bueno es por lo tanto que se consigne.
Mas, á pesar de los variados augurios,
la tan decantada noche del 18 al 19 trans¬
currió, en esta, en medio de la mayor tranquilidad, aunque anegada en lluvia, ya que las nubes nos la regalaron abun¬ dante y persistente. De aquí que resulta¬ ran aguados muchos proyectos y no po¬ cos negocios en perspectiva; porque los dueños de los fonduchos y merenderos de las afueras de la población habían he¬ cho, según parece, gran acopio de provi¬ siones de boca, esperando, y no sin fun¬ damento, que se repetiría el jolgorio re¬ mozado con vino á que dió pié el frustra¬ do terremoto á plazo fijo del 18 de Marzo del pasado año.
Los que se proponían pasar en vela la noche para poder observar los efectos de la aproximación del cometa á nuestro planeta, tuvieron que desistir de su pro¬ pósito y los que se proponían celebrar su visita con una juerga más ó menos ino¬ fensiva quedaron chasqueados.
Nada se perdió bajo este punto de vis¬ ta, sino todo lo contrario, pero en cambio para la ciencia fué la cerrazón del tiem¬ po una verdadera desgracia, ya que en muchos puntos imposibilitó llevar á cabo interesantísimas observaciones que sólo
una vez en la vida le es dado al sabio
realizarlas, si se trata de cometas como el de que venimos hablando, que sólo ca¬ da setenticinco años se deja ver por esos espacios.
Respecto á la lluvia de estrellas que según unos era probable acompañara al coletazo, en opinión de otros no se hubie¬ ra presentado, aun en el caso de estar el cielo completamente sereno. Se fundan los que así opinan en que el fenómeno se produce tan sólo cuando el contacto es
con la cabeza del cometa de la que se
desprende ese que podríamos llamar pol¬ villo luminoso, que marca la espléndida y ver tiginosa carrera de aquél á través de los espacios desconocidos siguiendo la ruta que le señalara Dios.
Ya pasó el cometa Halley, llevándose en pos de sí todos los temores y todas las preocupaciones; lo triste en este caso es no poder decir hasta la vuelta; pues de los que han sentido ahora desazón ó me¬ ra curiosidad ¿quienes volverán á sentir¬
la cuando el cometa cruce nuevamente
la atmósfera terrestre? ¡Cuan limitada es
la vida del hombre!
José M.a Tous y Maroto.
Palma 20 Mayo 1910.
Crónica Local
Algo desanimadas estuvieron las fe¬ rias y fiestas de la Victoria celebradas el sábado, domingo y lunes últimos, con¬ tribuyendo á ello la poca afluencia de
forasteros.
Las transacciones en la feria, regula¬ res. Lo que abundó fueron tiendas de ba¬
ratillo, lozas, etc, en las que, lejos de realizarse ventas, lo que más se practi¬ caban eran continuas rifas, á despecho de lo que sobre el particular previenen las Ordenanzas Municipales, tal vez no leídas jamás por la primera autoridad local, tantas son las infracciones que ob¬
servamos se cometen y quedan impunes. La fiesta religiosa como siempre so¬
lemne, dejando sentir un hermoso ser¬
món narrativo de la victoria alcanzada
contra los moros el Rvdo. Catedrático
del Seminario D. Antonio Trnyols. La procesión, en la que tomaron parte una banda de payeses, las Valentas donas y el Capitán Angelats, la Barra dlen Tamañy, la imagen de la Virgen de la Victoria, el Ayuntamiento y una banda de música, fué presenciada por una numerosa mul¬
titud.
La velada de los tres días, relativa¬ mente bien. Hubo música en la plaza de la Constitución y paseo del Príncipe, ilu¬
minaciones por medio de focos eléctricos en dichos sitios y calle del Viento y pla¬
za de Antonio Maura; la fachada de la
casa Consistorial alumbrada con una
hermosa combinación de bombillas eléc¬
tricas y los sitios de la fiesta adornados tan raquíticamente que más hubiera va¬ lido no hacer ostentación ninguna.
Los fuegos artificiales resultaron her¬ mosos y... peligrosos. El sábado y domin¬ go no hubo novedad, pero hubiera podido haberla, por tener los cohetes una cola muy larga (casi como la de Halley, el cometa) que en forma de caña podía ha¬
ber roto la crisma al más duro de cabeza
y por correr peligro de caerse los juegos

de artificio por tambalear, á causa de no
estar sólidamente instalados, los postes en que se colgaban. El lunes, el recio
viento que reinó fué motivo de que se desprendiera de una de las ruedas una chispa, la cual fué á dar en un depósito de cohetes, que se incendiaron producién¬ dose fuerte explosión, que causó gran alarma y que favoreció con sus caricias,
en forma de quemaduras, á los especta¬ dores Marcos Servera Pascual, de 25 años, José Perelló Vicens, de 8 años, y José Magraner Vicens de 11 años. Tam¬ bién resultó herido de pronóstico reser¬ vado en una pierna el vecino Francisco Guixeras Miró de 65 años, cuyo estado era al principio de cuidado, siguiendo
afortunadamente bien ahora.
Como es de suponer, hubo gran alar¬ ma. Se corrió peligro de que ocurriera una desgracia mucho mayor, pues poco faltó para que prendiera uua caja que en plena alameda se tenía llena de cohetes y bombas, sin que se la tuviera cubierta como es debido. ¡Vaya, el colmo déla previsión!
El lunes hubo tirada de pichón en el «Noguerá», que se vió muy animada,
no faltando uua asistencia numerosa de
distinguidas y bellas señoritas. Se pre¬
sentaron once tiradores, fueron soltados 84 palomas y... tres premios de 30, 20 y 10 pesetas, que fueron concedidos, res¬
pectivamente, á los vencedores D. Pedro Ignacio Mas, D. Pedro A. Mayol y don Pablo Mora, por este mismo orden. Este número agradó tanto, que hemos oido rumores de que se quieren organizar
otras tiradas.
Falta, para terminar esta reseña, ocu¬ pamos de las carreras de cintas. Fueron presenciadas por numeroso gentío, y por el sitio de la carrera y por los balcones y ventanas era la nota alegre la pre¬
sencia de bellas señoritas de risueña faz,
adornados con hermosos ramos de odo¬
ríferas flores naturales sus bustos. La
tarde era primaveral, por lo que huelga decir que los ciclistas sudaron la gota gorda en su constante carrera para des¬ prender unas cintas que, salvo algunas y honrosas escepciones, carecían de valor artístico. Menos mal que podían pre¬ miar su penosa tarea unos vales coloca¬ dos á algunas cintas, que en cantidad total ascendían á la respetable suma de 41 pe¬ setas, obsequio de la sociedad «Círculo
Sollereuse».
Todos los festejos de los días de feria fueron, naturalmente, amenizados por escogidas piezas musicales. Y quien no aprendió á tararear Alma de Dios, fué porque no quiso ó careció de oído.
El estado de los trabajos de perfora¬ ción del túnel mayor del ferrocarril Pal-
ma-Sóller era en 15 del corriente mes el
siguiente: En la vertiente de Palma, 1.256 me¬
tros perforados; en la. vertiente de Sóller, 1.541 metros. Total de metros perfora¬
dos 2.797. Y como la extensión del cita¬
do túnel es de 2.890 metros, resulta que en dicho día faltaban aún por perforar
93 metros.
Pasó yá el 18 de mayo tan fantaseado por los astrónomos y apesar de sus funes¬ tos augurios y terribles cataclismos (que no debieron haberse publicado por no alarmar á las gentes timoratas) no pasó nada; ni se hundió el firmamento, ni temblaron las esferas. Y es que la mano omnipotente del Creador se vé y se de¬ muestra en todas partes, cumpliéndose siempre su libérrima voluntad, asi en la
tierra como en el Cielo.
Profanos en la materia, no podemos
afirmar si la aproximación del famoso cometa Halley á la tierra fué ó no causa de que lloviera, en la fecha de su paso, doce ó más horas seguidas; lo que sí po¬ demos asegurar es que, en la noche de
ese día, el cometa no pudo verse como se veia en madrugadas anteriores con cielo claro y despejado, por estar cerrados les horizontes y haber llovido hasta las ul¬ timas horaá de la mañana del siguiente dia. Hoy ha amanecido con cielo algo más claro, y así continua.
Con motivo de las fiestas de la Victo¬
ria estuvo algunos días en Sóller el co¬ nocido profesor de música y director de la «Banda Municipal» de Palma dou Mi¬ guel Sena.
Parece que durante su estancia en és¬

ta, buen número de amigos suyos, ver¬ daderos entusiastas por el divino arte, le dirigieron requerimientos para que se de¬ terminara á vivir en esta población, or¬ ganizando un verdadera banda de músi¬ ca y uua orquesta para tomar parte en cualquier festival que se presentase, ca¬ paces de ejecutar las obras de los me¬ jores autores. El Sr. Serra se mostró propicio á los propósitos de sus amigos, siempre que el Ayuntamiento de Sóller
le concediera una subvención anual y
que las dos bandas aquí existentes se avinieian á unirse bajo su dirección.
Se hicieron gestiones para lograr esta unión, pero si bien al principio se nota¬ ron indicios favorables, parece, según noticias últimamente recogidas, que no está dispuesta á la avenencia una de las
dos partes.
En la esperanza de que nuestra Cor¬ poración municipal correspondería en la medida que le permitieran sus fondos
al mantenimiento de una banda úni¬
ca bajo la dirección del Sr. Serra, es una verdadera lástima que no se realice la unión, tan deseada por todos los amantes
de la buena música.
Hasta el miércoles no pudo regresar á nuestro puerto el vapor «Villa de Sóller», que procedente de Cette y Barcelona fué portador de variados efectos y algunos pasajeros.
Salió dicho buque el viernes noche pa¬ ra los mismos puertos, llevándose carga general.
Por circular que tenemos á la vista, nos enteramos de que con fecha 15 de Febrero último y según escritura nota¬ rial quedó constituida en Habaua una so¬ ciedad mercantil colectiva bajo la razón social de Oliver, Montaner y C.ft, de la que son gerentes con derecho al uso de la firma social nuestros paisanos D. An¬ drés Oliver y Gamundí y D. Juan Mon¬ taner Colom y socio industrial D. Ga¬
briel Sabatés Sans.
Dicha sociedad se dedicará á la ex¬
plotación de los giros de panadería, galletería y víveres finos en general.
Le deseamos felices resultados.
El jueves por la noche, á las siete y media* ocurrió un hecho que hubiera po¬
dido tener fatales consecuencias.
Parece que el conocido José Serra Alcover salía de la iglesia, cuando al en¬
contrarse en la calle de Santa Bárbara
recibió unos chorros de agua, que no era
de rosas, de un sujeto que se hallaba en aquel sitio. El Serra con un paraguas que llevaba plegado intentó evadir el chorro, pero al notar que dicho sujeto quiso agredirle con una navaja, debió opinar que lo mejor era confiar á las piernas la salvación y corriendo entró á la iglesia parroquial, atravesándola y saliendo por el portal que dá á la plaza
de la Constitución. Mientras tanto se oyó un tiro, que había sido disparado en el cancel de la iglesia, en el portal de la
parte de la citada calle de Santa Bárba¬ ra. Esta detonación produjo gran alarma
entre los muchos fieles que había á dicha hora en el templo por celebrarse la devo¬ ción del Mes de María, y muchos de ellos salieron atropelladamente. Pero repues¬
tos del susto se continúo la tierna de¬
voción.
El autor del atentado, que se dice que estaba beodo, fué detenido por el guar¬
dia municipal Fernando Berenguel y puesto á disposición del Juzgado, junta¬
mente con las armas que le fueron ocu¬ padas, consistentes en una pequeña na¬ vaja con muelle y un revólver de cinco tiros de fuego central.
El Juzgado instruye el atestado co¬ rrespondiente y tan luego quede este ter¬ minado será conducido á Palma el suje¬ to detenido, que se llama Juan Oliden Fernandez, de 29 años de edad, natural de Erías (Oviedo) y que estaba en la ac¬ tualidad de capataz en una brigada de obreros que trabajan en la vía férrea.
El hecho relatado causó gran indig¬ nación en el vecindario, que aplaudiría que las autoridades pusieran mayor celo en garantir la tranquilidad pública y que la benemérita guardia civil no tuviera olvidadas, si acaso las tiene, las disposi¬ ciones que sobre uso de armas prohibi¬
das se dictaron siendo ministro de la
Gobernación el señor Lacierva.
——

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D. MIGUEL COLL Y ALGOVER
PALIDECIÓ EN j^ÓDDEq
el día 19 Mayo de 1910, d las dos de la tarde
A LA EDAD DE 49 AÑOS
(E. ■=== P. D.) ===■■■
Su atribulada esposa, hijos é hijas, hermano, hermanos y hermanas polí¬ ticos, sobrinos, primos y demás pa¬ rientes, participan á sus amigos y conocidos tan dolorosa pérdida y les suplican le tengan presente en sus oraciones, por lo que recibirán espe¬
cial favor.

©o©©ó©©ó@;©o©©ó®©o©®ó©©o@ :<s ©<x$í©ó©©ó©©ó©©o©

| Rosselló, Pbro. estación al Santísimo y la

I reserva de S. D. M.

f

Lunes, día 23.—A las siete y media, Misa

de Exposición.—A las nueve y media, se can¬

lógica lecció n TITecro

tarán las horas menores y después la Misa

mayor.—A las cuatro de la tarde, vísperas y

El jueves, á las dos de la tarde, entre¬ completas; y al anochecer, sermón por el mis¬

gó su alma á Dios, víctima de cruel do¬ mo orador, estación y la Reserva, precedida lencia, el simpático conserje del Banco de solemne Te-Deum.

de Sóller don Miguel Ooll Alcover.

En la iglesia del Ex-convento.—Mañana

Su muerte ha sido muy sentida, pues contaba el finado generales simpatías, conquistadas por su carácter franco y

domingo, día 22.—A las cinco de la tarde, se continuará la devoción del Mes de María, con plática por D. José Pastor Vicario.

servicial, demostrado en el ejercicio de los varios cargos que durante su vida desempeñó.

Registro Civil

Su cadáver fué conducido anoche á su
última morada, con asistencia del perso¬ nal de las oficinas del Banco, de gran número de socios de la Defensora Sollerense y de la banda de música que dirige D. Lorenzo Marqués.
Sobre el féretro fué colocada una her¬

Nacimientos durante la anterior y presento semana Varones 4.—Hembras 4.—Total 8.
Matrimonios
Día 10.—Miguel Oliver Colom, soltero, con Catalina Estades Llompart, soltera.

mosa corona de flores artificiales con una

Defunciones

sentida dedicatoria de un grupo de ami¬ gos íntimos del finado.
Descanse en paz el alma del malogra¬ do Sr. Coll y reciban su atribulada espo¬ sa, hijos, hijas y demás familia el testi¬ monio de nuestro sincero pesar por tan sensible pérdida.

Día 7.—Guillermo Rullan Colom, de 57 años, casado, calle del Viento.
Día 8.—Juan Conte Pomar, de 11 años, sol¬ tero, Plaza de la Costitución.
Día 8.— Gorge Llompart Bernat, de 43 años, casado, calle del Mar.
Día 10.—Margarita Ripoll Coll, de 50 años, soltera, m.a 71.
Día 11.—Conchita Gussi Vila, de 4 años,

Culto» Sagrados
Ea la iglesia parroquial.—Mañana do¬ mingo, día 22.—A las siete y media, habrá Misa de Comunión general para las Hijas de María.—A las nueve y media, se celebrarán los divinos oficios.—A la tarde, vísperas y explicación del catecismo; y al anochecer, se continuará el ejercicio del Mes de María.

calle de Moragues. Día 13.—Antonio Pizá Enseñat, de 3 años,
Plaza de Antonio Maura.
Día 19.—'Antonia Canals Castañer, de 77 años, viuda, M.a 34.
Día 19.—Miguel Coll Alcover, de 49 años, casado, calle de Serra.
sa:

Miércoles, día 25.—Al anochecer/se can¬ tarán completas, y á continuación se practi¬ cará el ejercicio del Mes de María.
Jueves, día 26.—Se celebrará la festividad del Corpus.—A las nueve y media, se canta¬ rán las horas menores y después la Misa ma¬

POR
jVíartí el renómbralo sistema
por la profesora con titulo
Sta. Isabel Vallcaneras

yor con música, pronunciando el panegírico el distinguido orador sagrado D. Bartolomé Cortés, Pbro. Secretario déla Inclusa.—A la tarde, se cantarán los actos de coro, y á las seis saldrá la solemne procesión del Santísi¬ mo Sacramento, que recorrerá el trayecto de costumbre.—Al anochecer, se continuará el ejercicio del Mes de María.
En el oratorio del Hospital. —Hoy sábado, al anochecer, habrá completas en obsequio de Sta. Rita, bendición de las rosas de la Santa

<r
dan lecciones tanto en la
ACADEMIA que acaba de abrirse, calle Real n.° 21, co¬
mo á domicilio de las señoras
ó señoritas que deseen apren¬
der el renombrado sistema de corte MARTI.
H
Caballo de seis años

y la Reserva del primer día de Cuarenta horas. Domingo, día 22.—Exposición á las siete y
media, seguida de Misa rezada.—A las nueve y media, horas y la Misa mayor con música, pronunciando el panegírico de Sta Rita el Rdo. Sr. Cura Arcipreste. —A las cuatro de la tarde, se cantarán vísperas y completas; y al anochecer, sermón por el Rdo. D. Miguel

Se desea vender uno, tanto solo como
juntamente con dos carretones en buen
estado. En la Redacción de este semana¬ rio informarán.

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