ano XXI,-2.a EPOCA.—NUM. 1010
ano XXI,-2.a EPOCA.—NUM. 1010

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SÁBADO II AGOSTO DE 1906

SEMANARIO INDEPENDIENTE

FUNDADOR Y DIRECTOR-PROPIETARIO: D. Juan Marqués Arbona. REDACTOR-JEFE: D. Damián Mayol Alcover. REDACCIÓN y ADMINISTRACIÓN: calle de San Bartolomé n.° 17.-SÓLLER (Baleases)

Editorial

volver el día en que los propieta¬ rios quieran: según nosotros, el re¬

Actualidades

tra Napoleón en 1808, son ejemplo de i ndistintamente en inglés ó en holandés, ello. En Rusia se ha llegado á ese grado para que ninguna de ambas lenguas sea

NARANJALES Y LIMONARES

conquistar la perdida fama, la an¬ tigua demanda, las primitivas ga¬

La reacción rusa

de tensión nerviosa, los rusos están po¬ preterida.

seídos de esa exaltación y es difícil, es

La nueva Cámara deberá estatuir el

nancias, está en su mano, y nada

casi imposible someterlos por la fuerza. procedimiento para elegir y funcionar

I
No ha mucho tiempo leimos en
una de las crónicas semanales que remite á «La Almudaina» su co¬
rresponsal en Sóller, las siguientes
líneas:
«Si la cosecha de naranjas fué escasa, y por lo tanto de pocos rendimientos para el propietario, por la excesiva baratura en el precio, la de los limones, que no habrá llegado á regular, está proporcionando óptimos resul¬ tados para el embarque. En la presente se¬ mana (l.° de Julio) se han pagado á 30 pese¬ tas la carga, y nada de extraño tendría que en uno de los próximos viajes se pagasen á 8
duros carga.
De ahí el que hoy sean en bastante número los propietarios que, cansados de ver la escasa producción de sus naranjales, ‘se hayan de¬ terminado á injertarlos de limoneros, creyen¬ do que algo irán ganando en la sustitución.»

más. El porvenir de la agricultura
sollerense no está en la sustitución
de un cultivo por otro, sino en el esfuerzo colectivo de los agriculto¬ res, en la protección mútua, en la
unión de todos con el fin de en¬
tenderse, de ponerse de acuerdo, de estudiar j untos las causas que pro¬
ducen los desastrosos efectos que
deploramos, y de aplicar en conjun¬ to los remedios que la ciencia, la
experiencia, ó ambas de consuno han proclamado eficaces.
¿Porqué no tiene demanda nues¬ tra naranja en el mercado francés, como antes la tuvo? Hé aquí la
primera de las preguntas que nos deberíamos dirigir, y con seguridad

La Duraa está disuelta; un juez ins¬ truye causa contra muchos de los dipu¬ tados; á algunos de éstos se les obliga á permanecer en San Petersburgo: á otros se les aleja de la capital; Stolypin, que hizo un papel tan desairado en presen¬ cia de los representantes de la nación,
se ha convertido en árbitro de Rusia.
E! choque previsto entre la autocracia y la democracia, entre el Czar y la Duma, ha ocurrido. De momento pareció que nada había cambiado, que nada era de temer. El primer ministro dijo que había que reirse del manifiesto firmado por ios representantes del pueblo. Dijo que tenia confianza absoluta en el ejer¬ cito y en el amor que por el Czar lejano
sienten todos los corazones rusos. Ase¬

Las insubordinaciones que á cada mo¬
mento estallan en distintas unidades del
ejército y de la marina, las represiones que son su lógico resultado, si se repi¬ ten, acabarán por desorganizar por com¬ pleto esos dos organismos en los cuales descansa el poder absoluto. En la actua¬ lidad se miran ya con mutuo recelo los individuos de dos distintos regimientos; no confían los jefes y oficiales en sus soldados y entre ellos mismos reina una desconfianza mutua que impide toda
unidad de acción, todo arranqúe decisi¬
vo. ¿Cómo afrontará impávido el peligro aquel que empuña un arma defectuosa? ¿Cómo obedecerá ciegamente el que no tiene confianza en los que le mandan?
Porque Rusia entera no se subleva á la

otra segunda Cámara reguladora, una especie de Senado, que habrá de comen¬ zar sus tareas al terminar la primera le¬ gislatura de la Cámara que ahora va á elegirse.
Durante el primer período de cinco años, desempeñará el papel de Senado un Consejo legistativo de quince mienbros nombrados por la Corona Imperial.
El territorio indígena de Zululandia será administrado directamente por el comisario general del Africa del Sur que preside la Comisión imperial, y el 30 de Noviembre quedará abolido el recluta¬ miento de coolíes chinos para las minas.
En resumen, la Constitución concedi¬
da al Transvaal es ele un carácter muy
democrático y las ideas radicales repre¬

Y como sabemos por otra parte que la noticia es verdadera, com¬
prendiendo que no es éste el cami¬ no que deben seguir los propietarios de naranjales para el aumento de beneficios á que aspiran, hemos de
procurar desviarles llamando su atención por medio de algunas re¬ flexiones que con seguridad no echa¬ rán en saco roto, los que las lean,
por la cuenta que les tiene.
Ante todo conviene tener presen¬
te que es sistema defectuoso, im¬
procedente, ruinoso, en agricultura,
el cambio de cultivos arbóreos cuan¬
do la sustitución no tiene otra base
que la mayor ó menor demanda
en el mercado de determinados fru¬
tos. Sin salimos de Mallorca, po¬ dríamos citar ejemplos bastantes para que escarmentaran en cabeza
ajena los que no hayan aún apren¬ dido la lección por su propia ex¬ periencia. Aquellos olivares y al¬ garrobales seculares, y hasta los productivos almendrales que caye¬ ron al golpe despiadado del hacha destructora manejada por el irre¬
flexivo ó sobradamente ambicioso
agricultor, para dejar el puesto á la viña victoriosa que le ofrecía re¬
gueros de oro y un rosado porvenir, son prueba concluyente de la verdad que defendemos: apenas destruido el arbolado y pobladas de viñedos grandes extensiones de terreno; vi¬ no la depreciación de los vinos en el mercado francés, así es que poco
después de la pesada labor, y aún antes de que hubieran sacado una ínfima parte de los gastos con el nuevo cultivo, los ilusos propieta¬ rios estaban arrepentidísimos yá de
haberlos hecho.
Se nos podrá objetar que no es lo mismo injertar un árbol que arrancarlo: lo sabemos, y aún así continuamos creyeijdo que es erró¬
neo el cambio de cultivo, que no es buena operación la de convertir en limoneros á, los ya adultos naranjos de este valle; por esto sin ambnjes
la censuramos. Es verdad que son
los limones más solicitados que las
naranjas de Sóller en el mediodía de Francia desde algunos años á esta
parte, que se pagan mejor, y que por esta misma razón obtiene el propietario más pingües resultados del limonar que del •naranjal; por esto estamos muy conformes en que se aumente la producción que más rinde, que se multiplique extraor¬

no tardaría alguien, entre los reu¬ nidos, en responder: pues porque falta de las condiciones indispen¬ sables para el comercio; porque ha¬ biendo sido la mejor del mundo, hablando sin exageración, ha de¬
generado notabilisimamente, lle¬
gando á ser hoy la inferior de cuan¬ tas exporta España al extranjero, tan inferior, que si no fuera porque el patriotismo ó el interés de fami¬
lia de los comerciantes sollerenses
algo influye, y por otra parte la misma depreciación del fruto invita á pedirlo, ni uno siquiera saldría
por nuestro puerto. Pues bien, si la naranja no es
solicitada como lo fué porque no
reúne las condiciones de antes, y el remedio lo tienen los propietarios mismos en su mano, mejor y más fácil ha de serles aplicar este re¬ medio que desistir de los conocidos
cuanto envidiables rendimientos pa¬
ra buscarlos en otra producción, que,
aún cuando fuera segura y per¬
manente, el llegar á ella represen¬ taría una pérdida de tiempo, por lo menos, que es lo que tiene en el
mundo más valor.
El clima de Sóller es el mismo
hoy que era hace cuarenta ó cin¬ cuenta años; el terreno, el mismo también, salvo lo que haya podido empobrecerse con el cultivo, ó lo que el mismo naranja haya podido esquilmarlo, y en este caso con de¬ volverle por medio de abonos quí¬ micos las sustancias que haya per¬ dido, estaría curado el mal; pero nó, no es ésta la causa única, por¬
que desde entonces á naranjales se han destinado terrenos vírgenes que
producen naranjas de la misma ca¬ lidad degenerada, digámoslo así, que las producen los demás que pudiéramos creer nosotros cansados de éste cultivo. Luego si no está en el clima, ni en el terreno, estará
en el actual modo de cultivar, de
abonar más bien, y más que en esto en el grandísimo número de plagas ó como se quiera llamar al infinito de insectos, desde el microscópico al de mayor corpulencia que pode¬ mos observar á simple vista, que pueblan las hojas y los tallos del naranjo, que se refugian en sus ra¬
mas, que anidan en Sus troncos, que
se aglomeran en sus raíces, que se
nutren, en una palabra, de su sávia, impidiéndole hasta la libre
respiración. Cierto que esto ha preo¬

guró que con firmeza y tacto vencería á
los revolucionarios.
Los hechos no han tardado en demos¬
trar que se engañaba. La fidelidad de los soldados que asesinan á dos corone¬ les, á un contralmirante y á más de veinte oficiales y jefes, no parece muy acrisolada. El amor que sienten los po¬ lacos, finlandeses, estonianos, lituanos, tártaros, caucasianos y armenios por el Czar no parece muy acendrado. Las jor¬ nadas de Sveaborg, Cronstadt y Reval; la huelga de todos los obreros de San Petersburgo; la inquietud que reina en Odessa y en Sebastopol, no indican, pre¬ cisamente, que la revolución esté ven¬
cida.
Hay indicios que no mienten. Al leer que el almirante Skrydloff, que jamás se ha distinguido por una sensibilidad ex¬ quisita estuvo dos horas hablando con gran cariño á los marinos condenados á presidio á consecuencia de las anterio¬ res rebeliones, y llamándoles «herma¬ nos,» se advierte que el espíritu de in¬ disciplina debe ser grande entre los tri¬ pulantes de la flota del mar Negro. En otra época y en otras circunstancias, el
almirante no se acordara de sus «herma-
nitos» sino para aconsejar que en Sibe-
ria se les tratara con dureza. Ahora com¬
prende que es necesario transigir... y transige. Este es un mal indicio para los que creen que la reacción acabará con
los excesos revolucionarios.
Otros síntomas no son menos claros.
No pasa día sin que tres ó cuatro alto* funcionarios caigan á los golpes de los
terroristas. Si esos asesinatos se come¬
tieran todos en la capital, cabría abrigar la esperanza de acabar con la serie. Rea¬ lizados unos en Finlandia y otros en el Cáucaso, éstos en el Norte y aquéllos en el Sur, delatan que el mal es gravísimo, puesto que ha invadido el organismo
entero. Aumenta cada día el número de
detenciones; marchan de continuo á Siberia convoyes de penados; las precau¬ ciones que adoptan los gobernantes son cada vez más grandes; la represión re¬ viste un carácter más sangriento ahora que antes y, sin embargo, el número de crímenes políticos crece; hay hombres capaces de afrontar todos los tormentos; aun los más dolorosos, de desafiar la fuerza del gobierno, de exponerse á las brutalidades sin nombre de la policía rusa con tal de cumplir las venganzas
revolucionarias.
Los que predican la insurección ar¬ mada; los que aconsejan la rebelión á los soldados; los que asesinan y saquean,
saben de sobra cual ha de ser su suerte,

vez; porque unos batallones permanecen fieles mientras otros se rebelan; porque la agitación agraria no se manifiesta con igual intensidad en todos los go¬ biernos, imagina el partido reaccionario que ha fracasado la revolución y aconse¬ ja la represión violenta. Muchos perio¬ distas, fundándose en los mismos hechos creen que un gobierno enérgico puedo devolver la paz á Rusia. No tienen en cuenta lo difícil que es poner en movi¬ miento una gran masa; no se fijan en la complejidad de esfuerzos que requiere
una acción común de razas distintas y
antagónicas. Pero el impulso inicial es¬ tá dado, y la masa antes inerte, s@ agi¬
ta y conmueve.
El choque previsto entre la Duma y el Czar se ha producido. La Duma ya no existe, pero persisten y cobran cada vez mayor pujanza las causas que la engen¬
draron. De todas las soluciones que era
posible adoptar, ha escogido Nicolás II
la más violenta. La línea recta es la más
corta para llegar á un punto; no es siem¬ pre el camino que traza el más seguro. Veremos si el nuevo primer ministro es más afortunado que Goremkyn y que el
conde Witte.
A. Riera.
La autonomía del Transvaal
El miércoles dia l.° del actual, lord
Elgin,¡ministro de las Colonias, y mister Winston Churchill, subsecretario de Es¬
tado, anunciaron simultáneamente á
los lores y á los comunes, que por medio de los oportunos decretos «se concedía
al Transvaal un Gobierno absolutamen¬ te autónomo».
Siendo aún muy viva la lucha de los partidos y casi insignificante la minoría inglesa frente á la potente población ho¬ landesa, queda aplazada, por ahora, la aplicación de un beneficio análogo para la Colonia de Orange. El presidente Steinj y los patriotas de la Liga naciona¬ lista «Orangia United», deberán, pues, contentarse, tascando el freno, con ver á sus hermanos de la antigua República aliada gozar de las instituciones que tanto ambicionaron juntos.
El principio fundamental de la Cons¬
titución transvaüana consiste en la
igualdad de los súbditos boers é ingle¬
ses. Todos los hombres de veintiún años
serán electores y elegibles á los seis me¬
ses de residencia en el Transvaal. En
cuanto al intento de aprovechar la Repú¬ blica sud-africana como campo de expe¬ rimentación pará el voto femenino, ha

sentadas por el actual Gobierno inglés, animan y presiden las leyes fundamen¬ tales otorgadas á la República sud-afri¬
cana.
De este modo ha sabido Inglaterra bo¬
rrar las dolorosas huellas de una guerra
movida por el mercantilismo sin entra¬ ñas, y al conceder esa autonomía con un régimen de igualdad para vencidos y vecedores, el Imperio británico puede
sentirse satisfecho de contar entre sus
Estados á la gloriosa República sud¬
africana del Transvaal, cuna de héroe»,
protegida hoy por Inglaterra, cuna de
la libertad.

Muestras relaciones comerciales con Francia

Como consecuencia de nuestro nuevo
Arancel, en el cual se elevan los dere¬
chos de algunos artículos que se impor¬ tan de Francia, se ha aprobado recien¬ temente en la vecina república una ley por la cual se vienen á recargar nota¬ blemente los más importantes artículos de la exportación española.
En el siguiente cuadro, que indica el
aumento hecho sobre la columna míni¬

ma para los 100 kilos de los productos
que se expresan, podrán ver nuestros lectores que Francia ha exagerado la nota y ha puesto la tarifa en condiciones
que son casi inaceptables:
Antiguos Derechos derechos propuestos

Pescados secos, salados, ahumados, conserva¬
dos al natural y escabecnados

Langostas frescas. . .

Langostas en conserva.

Patatas

.

Naranjas y limones. .
Mandarinas

Uvas de mesa ordina¬

rias

Uvas de vendimia . .

Almendras

Higos secos. ....
Pasas

25

50

15

40

25

40

0-40

3

5

15

10

25

8

25

12

25

5

15

2

25

15

35

Higos y pasas destina¬

dos á la destilación.

65

75

Jugo de regaliz . . .

10

20

Legumbres frescas .• .

6

15

Vino hasta 12 grados.

12

35

Licores

80

125

Aguas minerales. . . antes libres 20

Cuerdas de esparto. .

375 10

Tapones

20 y 27 50

Abanicos con país de

papel

300

600

dinariamente el número de los ár¬
boles que más beneficios dan, todo,

cupado á muchos propietarios, quie¬
nes se han esforzado en destruir

y á pesar de esto no cejan en su empe¬ ño, no retrocen, no dejan de predicar su

fracasado completamente. Las antiguas divisiones del país boer

Abanicos de tela ó plu¬
ma

400

800

-empero, sin disminuir el de los de¬ más, máxime cuando éstos, des¬
preciados hoy, pueden volver á ser
estimados mañana.
Los naranjos de este valle pro¬ dujeron tiempos atrás mucho y bue¬ no; al llenar con el aroma de sus flores el ambiente do embriagado¬

esas plagas por medio de pulveri¬ zaciones con líquidos insecticidas,
pero la mayoría han tenido que desistir porque no fueron secunda¬ dos por vecinos indolentes ó incré¬
dulos, desde cuyos huertos ha traí¬ do nuevamente una ráfaga de vien¬
to millares de esos microbios dañinos

sangrienta doctrina. Y e3ta doctrina ha¬ ce adeptos en los talleres y en la campi¬ ña, y cuando cae uno de sus apóitoles otro le reemplaza,
Cuando las muchedumbres llegan á cierto grado de exaltación, poseen una
fuerza incontrastable. Un violento ata¬
que nervioso decuplica las fuerzas de un

servirán de base á las futuras circuns¬
cripciones, y como las poblaciones de origen británico y holandés se habían aglomerado, separándose unas de las
otras, en territorios diferentes, la mayor de las dificultades ha consistido en el re¬
parto equitativo de lugares elegibles, lo¬ grado merced al tacto y á la mesura em¬

Estos derechos se aplicarán desde el dia 2 de Octubre, si no logramos llegar antes de esa fecha á un arreglo con
Francia.
¿Serán suficientes dos meses para con¬ seguirlo? El Sr. Navarro Reverter mani¬ festó á los periodistas que las negocia¬ ciones no empezarán hasta Septiembre.

res efluvios, llenaban de oro los bolsillos de los terratenientes, y

que en un segundo echaron á per¬ der la labor de la limpieza de los

hombre. Cuando la colectividad padece un ataque parecido no hay trabas ni

pleadas por el Gobierno inglés. De este
modo, los votos se contrabalancearán

Y nos lo explicamos: pues en Francia, el mes de Agosto es un mes de vacaciones

éstos, coa solo un cuartón que po¬ suyos, á costa de tantos cuidados, cárceles, ni castigo, ni camisa de fuerza imponiéndose los Ministerios de coali¬ para todo el mundo y .principalmente

seyeran, tenían asegurado el pan de tanta constancia y de tanto di¬ que pueda domar su empuje. Los fran¬ ción entre holandeses é ingleses.

para el elemento oficial.

de la familia; pues bien, á nuestro nero conseguida.

ceses empeñándose en ser libres desde

El Parlamento será elegido para cinco

El Gobierno francés ha designado ya.

modo de ver, esos tiempos han de

—

—

.1789 á 1793, los españoles luchando con¬ años, y los diputados podrán expresarse la persona que negociará en su nombre,

SOLLER

3/'»sa persona es Mr. Lonrties, vicepre¬ part m‘ bi entren tres oliveres, que les ción. y tiene un faro de luz fija y blanca -

Otros relatos del naufragio

galado al patrón 500 pesetas, que éste no

sidente del Senado, presidente de la haurien de tayá y jó les perdida, y pe‘ s, de diez millas de alcance.

El capitán del vapor «María Luisa» re¬ quería aceptar de ninguna manera.

ünión Franco-Española y senador por altra -dues y un garrové, qui ben segú los Censurable conducta de la oficialidad fiere que vió cruzar el vapor «Sirio»,

*

;iGs Bajos Pirineos. España no -ha designado todavía la
p e r s o n a. q u e h ay a 4 e re p res e n ta r1 a.

■passaría dos doblós de lo mateix. —¿Y no heu contat may quants d‘au-
bons bey entren, endemés, per una part

Se sabe que al ocurrir el siniestro, el comandante del buque, apellidado Piccone, en vez de dictar, como era su de¬

marchando majestuosamente, cuando de pronto un oficial le hizo notar que el «Sirio» se había parado repentinamente.

Lascarías y valores que conducía el «Sirio» han sido totalmente perdidos.
En Barcelona embarcó 30 sacas de co¬

y pe' s* altra, 1‘ amo (n Nófre? (li contestá ber, oportunas medidas para ordenar el Con los gemelos observó que la proa rrespondencia. de las cuales seis iban

No sé si sa néstra arribada -atlá ‘nont
anavem de visita es Boctó Cúsme y jó - aquel! de-cap'Yespra, va fssé 6 no opor¬
tuna; lo que sí sé es que se naos va fé molt de cas y que cóm qui se mos espe»-■ i*ás, de tal tmnera vengueren bó ses có-

molt rabent y amb malicia el señó Bar¬
tomeu) Perque també sería cósa de se-
brerhó
Tots esclañrem en riure^y FamoRi Nótre quedá com‘apurat de sa sortida inesperada de dón Bartomeu. Aquest
continuá:
•—¿Vól di que vos, 1‘ amo ‘n Nófre,

salvamento, fiíé de los primeros en po¬
nerse á salvo.
La oficialidad y una parte de la tripu¬ lación siguieron el ejemplo del coman¬
dante y esto contribuyó á hacer más es¬ pantosa la situación de los infelices pa¬ sajeros, faltos de todo auxilio en tan terrible y apuradísimo trance.
A esa incalificable conducta del co¬

aparecía más baja que la proa, perdién¬ dose minutos después bajo el nivel de
las aguas.
‘Entonces el capitán del «María Luisa» Varió de rumbo con objeto de ir á auxi¬ liar al buque náufrago, oyendo el esta¬
llido dé la caldera del «Sirio.»
Pocos instantes después presenció un horrible espectáculo: sobre el mar flota¬

destinadas á Montevideo, diez y nueve á Buenos Aires, cuatro á Rosario de
Santa Fe y una á Asunción del Para¬
guay.
Los certificados eran 576, para los si¬ guientes destinos: Montevideo, 113: Bue¬ nos Aires, 365; Rosario de Santa Fé, 91; Asunción del Paraguay, 7.
*

§ es perque es raen compañero pogués rnanifestá algunes més de ses seues opi~ nions y jó tengués tela per escriure.
Tothóm estavaá sa carrera, prenguent
la fresca, menos ses ouyneres qui anuyen y venien molt ocupadas en fé es sopá.

que tenguent sa carretera que passás per
dins sa vóstra finca podrieu beneficié
mol tes centes lliures cad‘ afiy, vos aturau
amb un parey d‘ oliveres d‘ es costé, qui entre totes un añy d'esplét no vos fan dos cevos d‘ olives, y amb un garrové

mandante y oficiales del «Sirio», con-ducta que está siendo objeto de unáni¬ mes y durísimas censuras, se debe que fuera mucho mayor el número de las
víctimas.
Eelato de los náufragos

ban montones de cadáveres; llenaban el espació las voces desgarradoras de las mujeres, y sobrecogían el ánimo escenas como la de una mujer que se mantuvo ú flote cerca de una hora, sosteniendo un
niño que se le escurrió en el momento de coger el cable para salvarse.

Un pasajero del «Sirio» ha perdido
8.000 duros.
Otro que iba á Buenos Aires ha perdi¬ do 40.000 duros en dinero y alhajas. Ahora pide dinero para su pasaje, pues no le ha quedado ni un céntimo.
*

Es señó, assegut, á una eadira, esquena•4-parét a una branca d‘ es portal, tenía el Sóller demunt ets jonoys, cóm si 1[ haguós lletjit fins que bey comentaren á arribá ets primós tertuliana; sa señora, á s‘ altra part, seya á un balancí y feya caiga; devóra ella, una jovenzana molt

patenós qui no vos ha fet may garróves per való de dos reais? \\ Ja ‘uval! ¡¡Ja‘u
val!! Per aixó no plóu —Jó he conegut un homo, bamo'n
Nófre, (diguó el señó Francesch) qui perque á Can Puixét una vegada li volien fé pagá una pesseta d‘uu article qu‘á

Las autoridades de Cartagena que fue¬ ron á bordo de remolcadores, llegaron á Cabo Palos á la 1-30 de la madrugada, hallando á lo* pasajeros salvados casi desnudos .y presa de horrible excitación
nerviosa.
Refirieron que navegaban con mar

El «María Luisa» recogió en el primer momento 25 náufragos, que mandó á la isla de las Hormigas, y luego 38 más que llevó á Alicante.
Entre éstos últimos había un indivi¬
duo que había perdido su mujer y seis hijos. Al llegar á tierra estaba loco.

De Cartagena telegrafían que un guardia acompañaba á una mujer y una niña en un sitio donde pudiesen alojarse, cuando de pronto la pequeñuela se arrojó en brazos de un hombre que encontraron al paso y que resaltó ser su padre.

garrida .feya punt de ganxét, y asseguts eusá y enllá bey havía alguns propietaris veynats y un parey d‘ amos de per la vila qui tenen finques per allá pr5p. A s‘ instant d' arribá nóltros, sa convérsa

una tenda de Cort, de Palma, venien á tres reais, en llóch de comprarla á Sóller prenguó assiento á sa diligéncia y á Palma va aná just aposta.per comprarla. Já veis quina manera mes especial de fé

tranquila cuando el vapor empezó á hundirse por la proa, dando después
bruscos estremecimientos.
A los gritos de espanto, varios pesca¬ dores acercáronse con lanchas, á las que subíanse los náufragos, poniéndoles en

*
El cónsul de Austria en el Brasil, don
Leopoldo Politser. arrojóse al agua con salvavidas, pero viendo á una madre con su hijo que se ahogaban, se lo púso á
ella.

Este iba con aquéllas á bordo del «Si¬ rio», pero en los momentos de confusión que siguieron á la catástrofe, se separa¬ ron é ignoraban su mutuo paradero* hasta que casualmente volvieron á en¬
contrarse en el sitio antes indicado.

-estava de lo més animada, pero s‘ inte- eco no míes

peligro de zozobrar.

El estaba ahogándose cuando lo reco¬

La escena conmovedora que se produ¬

rrornpé, cóm era natural, per satudar- —Sempre be sentit á di que qui no fá El patrón del pailebot «Joven Miguel», gieron.

jo es imposible describirla.

- mós. Es señó s‘ aixecá toí-d' una que mos cas de póch no se veu á £ssé señó de molt Vicente Buigas, portóse con heroísmo,

Un fraile, cuyo nombre se ignora,

Escenas de este género se desarrollan

vé, per sortirmós á camí y estreñermós (respongué 1‘ amo ‘n Nófre), y aixó que colocando su barco junto al vapor cuan¬ arrodillado sobre cubierta bendecía á los á cada momento, pues son muchos los

sa má amb éfusió, demostrant gran ale¬ me deys no té punt de comparado amb do éste inclinábase, amenazando hundir náufragos.

que consideraban perdidos para siempre

gría; y lo mateix feren ets demés qui
sensa mourersé d' es seu. puesto espera¬
ren sa nóstra arribada, y també amb sa major cordialidat mos douaren maneta y mil práves d' atenció, d, per milló dir, de
- cariño.
Satisfets ríóltros de tant bóna acohida, no poguerem menos de dona á tots les grades y de eorrespondre així c6m milló

lo dé que parlam. ¿Yos n‘ hi trobau 1‘
amo £n Tófol?
A ixó ja era posarme es dít dins sa boca Y jó qui tenía ganes de només mirá, ó escoltá, y calló, també bey vaitx havé de di sa meua, per no desayrá 1‘ amo ‘n Nófre qui amb mí vengué á -fe-
rrarsé cóm á áncora de sal vació.
Y li va sortí es tir pe^ sa culata (¡pobre

el pailebot.
Así salvó más de trescientas personas, llevándolas al Cabo Palos.
El «Yicente Lacomba» salvó cerca de
doscientas personas, conduciéndolas á Cartagena.
El vapor «María Luisa», procedente de Grán, pasó cerca del lugar del nau¬ fragio. Salvó sesenta y tres náufragos.
Un pescador cojo, de edad avanzadísi¬

Durante el salvamento un bote da
pesca vió una niña de corta edad que se ahogaba, estando media hora luchando para salvarla y siendo inútil conseguir¬ lo. Al recoger el cadáver le hallaron en la mano una estampita de la Virgen.
Otro ahogado recogido tenía en la mano el retrato de una hermosa joven.
Entre mil episodios trágicos que se refieren, cuéntase que agarrados á uno

parientes ó amigos y de pronto los en¬ cuentran sanos y salvos.
Recompensas merecidas
El ministro de Marina ha dirigido al capitán general de Cartagena un des¬ pacho concebido en los siguientes tér¬
minos:
«S. M. se ha dignado conceder, en premio al extraordinario servicio de sal¬ vamento prestado, cruces rojas del Mé¬

saberem á 'n aquelles demostracions ex- hómol), cóm veureu dissapte qui vé, es¬ ma, apodado «tío Patro», salvó doce per¬ de los palos del buque, seis niños llama¬ rito Naval, en la categoría que les co¬

-pontánees iPamistat y de bona edueació. timáis lectors, si teniu paciéncia per se¬ sonas con una lancha.

ban á sus madres, que luchaban con las rresponde. á los patrones del pailebot

Y breus instants després, ja tornava guí lletjint lo quejó escrich.

•Distinguiéronse en el salvamento el olas, intentando socorrerlos.

«Joven Miguel», y laúd «Vicente Lacom¬

está encarrilada sa convérsa cóm antes

médico de La Unión, don Ponciano

Ahogáronse todos.

ba». sin perjuicio de mejorar esta conce¬

arribá á nóltros. Es tema era... sa tan

Maestre, y el ex-alcalde don Jacinto Co-

Lo que dice el capitán

sión si del expediente resultan con mé¬

■ desitjada carretera, que desde fá tants 4' afiys se parla de construí; óbra molt eonvenient, y més que convenient nece-asaría, y amb tot y amb aixó encara no íeuch noticia que s‘ lii baja .posat sa primera pedra. A lo menos á mí no m'

Naufragio del vapor “Sirio,,
Oemo faé el naufragio

nesa.
Entre las personas que acudieron, lle¬ vando socorros y víveres, figura el ex¬
ministro señor Lacierva.
El señor Conesa repartió todas sus ro¬ pas, quedándose en patalones y camisa.
El patrón del «Joven Miguel»

Un periodista ha ido al hotel donde se hospeda el capitán del «Sirio», y ha con¬ seguido celebrar con él una entrevista.
Ha manifestado el señor Piccone que
por efecto de su avanzada edad pensaba retirarse y era este el último viaje que
hacía.

ritos para ello.» Netas oficiales
En el consulado de Italia en Cartage¬ na existe una nota oficial, de la que re¬ sulta que el «Sirio» llevaba 620 pasajeros embarcados en Génova. 75 que embar¬ caron en Barcelona y 127 tripulantes.

ia couvidat niugú á sa ceremonia, ni

El trasatlántico italiano «Sirio», de la

La conducta de Vicente Buigas está

Añadió que el «Sirio» era algo viejo,

Dice también la nota que, con los náu¬

me ‘u ha duyt cap confit ni cap-borrógo Compañía general de Navegación italia¬ siendo en Cartagena, desde el primer día, pero que reunía excelentes condiciones fragos recogidos en Cartagena, los 22

ningú qui hey bagués assistit.

na. procedia de Génova y había hecho objeto de toda clase de elogios y se le marineras.

que hay en Alicante y los 15 que se ha¬

—Ja ‘us ho he dit, y som es mateix escala en Barcelona. Pe este puerto salió considera el verdadero héroe del naufra¬

El recorrido de Italia á América lo ha llan en otros puntos, resulta que faltan

:(deya 1‘ amo ‘n Jaume): á ‘n es meu pa-
-reixer sería un desbarat es feria pujá pf es cóll d‘ en Borrossá y durla pe‘Són JLlampayes; nóltros no tenim qu‘ aná á cercá margalides per Son Aviñona ni p‘ es camí de d‘ alt, sino que ses feynes les tenim á ‘a es pórt y res més. Per veul de ■recreo tenim sa carretera de s‘ Estat,
ampia y plana, ombretjada y amb bón pis, y per treure ses terdnjes, ¿que voleo més curt y mes cómodo que poderles bai-

el viernes día 3, á las doce de la noche,
con numeroso pasaje para la América del Sur y se dirigía á Cádiz de paso para Pernambuco y Montevideo,
El barco marchaba con muy buen tiempo, la mar estaba tranquila y nada hacía esperar una catástrofe.
Serían las cuatro de la tardo del sába¬
do cuando al dar frente al Cabo Palos,
se sintió un golpe en la popa y un crugido que heló de espanto á los más des¬ preocupados. El «Sirio» había emba¬

gio. Algunos periodistas han conferencia¬
do con él y he aquí lo que refiere:
«Salí de Valencia en el «Joven Mi¬
guel», llevando siempre á la vista el «Si¬
rio.»
Al llegar cerca del cabo Palos vi al vapor italiano tomar un extraño rumbo, acercándose á la costa, y pensé que el capitán era torpe ó exclusivamente hᬠbil y gran conocedor de aquellos luga¬
res.

hecho muchísimas veces sin que nunca
le haya ocurrido accidente alguno.
No se da cuenta de como ha ocurrido
la catástrofe.
Cree indudable que debió haber un error de cálculo en la apreciación de la distancia que le separaba de la costa.
Afirma que en el momento de ocurrir
el siniestro se hallaba sobre cubierta y
no en su cámara como algunos han su¬
puesto. Al sentir el rudo golpe que dió el bu¬

hasta ahora 270 individuos de los que iban á bordo.
En el vapor «Sirio» habíanse embar^ cado 23 personas naturales de esta is¬ la, la mayoría payeses de Manacor, de Felanitx, y de algún otro pueblo del
centro de la isla. De ellas se han salvado 16. confirmán»
dose que han muerto: Juana FerrerRipoll, Catalina Vich Esteva y sus hijos
los niños Guillermo, Juan, Salvador y

xá á ‘n es pórt amb una llenegada, qui es
allá ahout s‘ hau de dú?
—Teniu rahó per una part, 1‘ amo ‘n Jaume, peró pe‘ s‘ altra nó, en es meu concépte (diguó el señó Bartomeu): que sía mes curt y profitós aná d' aquí á ‘u es pórt, es vé, y jó som d‘ es vóstro paré; peró tampóch no su crech tant grós des¬ barat cóm vos si se volgués fé veuí pe‘ Son Llampayes. Sería mes llarga, sí, y

rrancado en el bajo de las Hormigas, créese que por efecto de una falsa ma¬ niobra ordenada por el oficia) que á la sazón estaba de guardia en el puente.
El choque de la proa contra el bajo
filé violentísimo é inmediatamente la
popa se sumergió, invadiendo las aguas todas las cámaras y compartimientos de aquella parte del buque.
Este siguió hundiéndose rápidamente, y en pocos minutos desapareció bajo las

Poco después se oyeron los silbatos de alarma, viéndose que el «Sirio» se alza¬ ba por la proa escorando por estribor y hundiéndose poco después en el bajo de Las Hormigas, próximo al faro.
En seguida dirigí el pailebot hacia el buque encallado, desde el cual me lla¬ maban los náufragos.
Inmediatamente lanzamos al mar bo¬
tes, cabos y cuerdas-dijo-para proceder
al salvamento.

que. se hizo cargo en seguida de la des¬ gracia que acababa de suceder.
Varios tripulantes le llevaron á bordo de uno de los barcos salvadores, sin que se diera cuenta exacta de lo que le su¬
cedía.
Afirma que las calderas no estallaron, porque se habían abierto previamente las válvulas; de haber ocurrido la explo¬ sión, la catástrofe hubiera tenido aún
más dolorosas consecuencias.

Antonio Juan, y una niña, hija de Ber¬
nardo Salas. La Sra. Ferrer había contraido matri¬
monio en Palma hará unas tres sema¬
nas. Su esposo se salvó.
*
Es imposible terminar la lectura del relato del naufragio del vapor «Sirio» sin sentir humedecidos los ojos.
La nota trágica se extiende sobredio, y á la par algo consolador se encuentra

costaría mós; peró també beneficiaría mes finques, he.y hauría mes contribuyents qui ajudarien, y vos ja sabeu qul

aguas, arrastrando consigo á los nume¬ rosos pasajeros que no tuvieron tiempo de ponerse á salvo en el cortísimo tiem¬

El bote en que yo iba zozobró y á na¬ do tuve que ganar el pailebot.
Mientras tanto los cables y cuerdas

El señor Piccone se halla verdadera¬
mente consternado por esta catástrofe que llena de luto el final de su brillante

en los actos de heroísmo realizados por
algunos á costa de su propia vida. En aquellos momentos de angustia solemne,

una cárrega mes gróssa repartida entre més, es pés vé á ‘sser, póeh mes ó menos, igual per ead‘ un, que si es petita y son menos qui 1‘ hau de dú. Amb una paran la, á mí tant més si vé per alt cóm per
baix amb tal que venga, y tant per una part cóm pe‘s‘ altra comptau amb mí en lo que sía.

po que medió entre el choque y el hun¬
dimiento.
Sería de todo punto imposible relatar las escenas de horror que se presencia¬ ron á bordo del buque náufrago, y des¬ pués. al verificarse los trabajos de sal¬
vamento.
El relato que hacen los pasajeros su¬ pervivientes deja en el ánimo una im¬

eran verdaderos racimos de hombres,
mujeres y niños que á ellos se agarra¬
ban buscando salvación.
Despreciando toda clase de peligros y ayudado por un marinero, metí el bota¬ lón del pailebot en el puente del «Sirio», pasando así al «Joven Miguel» cerca de 400 náufragos.
Conforme entraban éstos en el «Joven

carrera de marino.
El vapor «Sirio»
Un telegrama de Génova dice que el
«Sirio» fué construido en 1883 en Glas¬
gow; media 119 metros de largo por 12 metros 80 centímetros de ancho; de 4.000 toneladas y con una velocidad mᬠxima de 15 millas por hora. Podía llevar á bordo 733 pasajeros de tercera clase y

en que el egoísmo de la salvación propia se antepone á todo otro pensamiento.se dice de personas que con abnegación ejemplar han procurado^ estando á pun¬ to de pagar su generosidad pereciendo ahogados, que seres más débiles consi¬
guieran salvarse. Paro lo que constituye algo típico de
esta catástrofe es el número de niños

—¡Molt ból y així m£ agraden ets hó- presión dolorosa y tristísima.

Miguel» pasaban á la bodega, pero co¬ 700 de primera y segunda.

que de ella han sido víctimas. Algunos

mos (va di fent mans-balletes el señó

Los bajos de las Hormigas

mo todos querían ser los primeros en

Añade el telegrama que no hace aun se encaramaron en tas jarcias del buque:

Francescb); si tothóm fos tant clá y El sitio en que ha naufragado el «Si¬ salvarse, revólver en mano tuve que im¬ dos meses, que el capitán José Parodi, desde allí llamaban desesperadamente á

decidít cóm vosté, don Bartomeu, ja fa rio» es conocidísimo por todos los ma¬ ponerme para evitar otra catástrofe.

que mandaba antes el «Sirio, murió de sus madres, y éstas lucharon en vano

‘stona que tendriem carretera per doná sortida á ‘n ets nóstres productes y per podermosu' ana en carruatja desd‘ aquí á la vila. ¿Qu‘ bey deys vos, 1‘ amo (n
Nófre?
—íRe-llissa, qu‘ hey dieh! (contestá aquest. gratantse es clotell) que per tot

rinos.
El grupo de las Hormigas, compuesto de varias islas é islotes, coristituye unos bajos que vienen á ser como una pro¬ longación del cabo Palos.
Los escollos más próximos á éste son los llamados de los Pájaros y de la Tes¬ ta; siguen los bajos del Piles, el Hormi¬

El pailebot condujo á los náufragos á

la playa de Palos, donde la colonia vera¬

niega les socorrió.»

Al llegar á tierra todos bendecían á Vi¬

cente Buigas.

N

A consecuencia de los trabajos presta¬

dos en el salvamento, el pailebot «Joven

Miguel» sufrió grandes averías.

repente en su camarote. Otras noticias
El médico ilaliano don Alfredo Ferrei-
ro France encontró en Cartagena á su esposa y á su hija, que creía muertas en el naufragio, del que él pudo salvarse después de grandes esfuerzos.
Dicha señora y su hija fueron salvados

por salvarlos, ahogándose todos. Instan¬ tes de horror y desesperación hubieron de ser estos en que madres é hijos, más que con los labios, se despidieron para siempre con los ojos.
¡Se comprende que haya habido quien perdiera el juicio...!
¡Descansen en paz fas'desgraciadas

hey ha ceut liegos de mal camí y al tres gón y la Hormiga Grande; éste, el mayor El cónsul italiano y las autoridades por el patrón del pailebot «Joven Mi¬ víctimas que perdieron la vida en tan te¬

tautes de voitera, y qu‘ á mí no ‘ra convé islote, se extiende más de un cable de dijeron que se encargaban de su repara¬ guel», señor Boígues.

rrible catástrofel

que se fassa per alt ni per baix, per uua SO. y NE., con trece metros de eleva¬ ción.

El señor Ferreiro, agradecido, ha re¬

SOLLfíR

8

Sección Literaria
EL EXPRESO DE LAS ÍO
Es aquel un punto de vista de lo más pintoresco y encantador que puede ima¬ ginar la más exigente imaginación de los pintores. A los lados la montaña, en
el centro el llano, una carretera atravie¬
sa el monte y la llanura perdiéndose por uno y otro lado, y á lo largo de aquel valle fértil y cubierto de verde en el verano y árido y cubierto de blanco en
el invierno, marcha el tren sembrando la civilización y el progreso en las co¬ marcas que encuentra á su paso. Cuan¬ do atraviesa la campiña en su loco co¬ rrer por los carriles, haciendo retemblar á la llanura y llenando el espacio de humo y de centellas, hay un punto en que córtala carretera, y cuando algún carro cargado de mies hasta los topes y algo torpe andar de las rendidas yuntas marcha por la carretera, en un punto cruza la vía férrea destinada á que pati¬
ne sobre ella el tren.
En el vértice que forman al unirse el
camino de hierro con la carretera, se
levanta una cruz, una de esas señales
que los hombres ponen en el sitio en que ha ocurrido una desgracia, un recuerdo á la memoria del muerto y una súplica á los que pasen por allí para que recen una oración por su alma.
Enfrente de la cruz, una casita de pa¬ redes blancas como la piel del armiño y de aguda techumbre roja, por la que
resbalan fantásticamente los dorados ra¬
yos del sol por el día y los argentinos reflejos de la luna durante la noche, acaba de formar aquel delicioso paisaje.
En aquella casita es donde vivia el señor Mauricio con su hija; el Señor Mauricio era el guarda que al paso de todos]los trenes salía á la puerta de su vivienda, y con su brazo extendido, en el que ondeaba la bandera del color de 3a esperanza por el día y el farol blanco durante la noche, indicaba al maquinis¬ ta que el tren podía continuar; había hecho su registro de siempre y la vía no ofrecía nada de extraordinario y el tren pasaba dejando densa humareda y un fuerte olor á vapor de agua; entonces el
señor Mauricio arrollaba su banderola,
descolgaba la cadena que daba paso á la carretera y entraba en su casa; así lle¬ vaba muchos años, síd más ocupación que salir á la puerta cada vez que el
estridente silbar de la locomotora surca¬
ba el espacio y el ruido del tren hacía
retemblar á la llanura.
Pero sucedió que un día el señor Mau¬ ricio no pudo salir al paso del tren; tenía ya muchos años, y las nieves, al venirse
de la sierra, hicieron mella en la salud
del pobre viejo. Desde aquel día Rosa salía con la
banderola y en su mano flotaba al tor¬ bellino de aire producido por la veloci¬ dad del tren; Rosa era su hija, que con los brazos desnudos y los pies descalzos
desafiaba sin temor la frialdad de la nie¬
ve y los rigores del cierzo. Su padre, por las trazas que llevaba,
no podría moverse del lecho en todo el invierno, y ella que al principio se veía algo apurada para atender á los cuida¬ dos de su casa al mismo tiempo que á los de la vía, poco á poco se fué acos¬ tumbrando y ya miraba hasta con gusto su oficio de guardesa. que permitía á su padre atender al cuidado de su salud sin exponerla á los peligros á que antes la exponía.
Muchas, veces solían ir á hacer compa¬
ñía al enfermo un antiguo soldado como él y camarada suyo en el servicio, acom¬ pañado de su hijo Andrés, y charlando los cuatro pasaban la velada hasta las diez, en que pasaba el último tren y Rosa terminaba su tarea diaria; los vie¬ jos recordaban sus campañas y Rosa cosía á la luz de un farol; y unas noches recordaban el arrojo y el valor de Prim
en Tetuán y otras censuraban el incali¬ ficable proceder de las tropas del preten¬
diente en el Norte.
Algunas veces Rosa, cansada de oir hablar de lo qne es la constante mono¬ manía de los viejos reclutas, solía salir á la puerta á esperar la salida del tren; pero sucedía siempre que detrás de ella Balía también Andrés y procuraba con¬ vencerla de que estaba enamorado de ella, y entonces Rosa volvía á entrar en la casa para evitar la conversación de aquel á quien no quería.
Al comenzar en su oficio Rosa, se
asustaba ante la idea de que en unos
cuantos kilómetros dependiese la vida de todos los pasajeros del tren de lo bien ó mal dadas que estuviesen sus señales. Veía pasar ante ella los trenes, y todos la parecíau idénticos; pero se acostum¬
bró tan pronto con su oficio, que al poco

tiempo se maravillaba de cómo había podido confundir un correo con un ex¬
preso.
Después no ya sólo distinguía los tre¬ nes, sino que los conocía por su núme¬ ro, y llegaba ya hasta á conocer á los maquinistas que pasaban por allí cada
día de la semana. Uno de entre todos
ellos llamaba extraordinariamente su
atención, el que conducía el expreso que pasaba por allí á las diez de la noche;
era un mozo fuerte, robusto, avezado en las rudas faenas de su oficio y al que la
rojiza claridad del farol de la máquina daba un aspecto fantástico.
Fuesen ilusiones de Rosa ó fuese rea¬
lidad, el caso es que á ella se le antojaba que siempre que el vigoroso maquinis¬ ta, al frente de su tren, pasaba junto á la caseta, se quedaba mirándola con particular insistencia, y Rosa, que des¬ preocupada marchaba con sus brazos desnudos y sus pies descalzos, desafian¬
do sin temor la frialdad de la nieve y
los rigores del cierzo, al pasar el expreso de las diez, con sencilla coquetería, pei¬ naba sus cabellos y sus mejores trapitos
cubrían su cuerpo.
Todas las noches, con el farol blanco en la mano, emblema del sentimiento
de pureza que embargaba su alma, con¬ taba con impaciencia los momentos que faltaban para el paso del tren, y cuando por fin llegaba con la velocidad del ra¬ yo, el ruido del infierno y la negrura del abismo, cuando desde lejos veía el cuerpo del maquinista, que inclinado al lado en que ella estaba parecía que iba á desprenderse de aquel monstruo que le arrastraba en su vertiginosa carrera y agitaba el joven su pañuelo en señal de saludo, la pobre niña sentía que un es¬ tremecimiento interno agitaba su cuer¬ po; después volvía la vista, y el farol rojo del furgón de cola le parecía que alentaba también el fuego de su cora¬ zón, y el tren seguía en su desenfrenado,
correr, marchando de horizonte en ho¬
rizonte. subiendo á la montaña, bajando al llano, entrando por las entrañas de la sierra, salvando abismos por un puente y con su estridente silbido turbando el
silencio de la noche.
Aquella noche salió Rosa con su faro¬ lillo corno siempre, en cuanto oyó que un atronador silbido surcaba el espacio y el ruido ensordecedor del tren se oía cada vez más cercano; vió su rojo farol aparecer por la colina, extendió su bra¬ zo, alumbró el farol blanco y el expreso pasó.
Una extraña sacudida sintió que re¬
cibía su ser; de la máquina había sido arrojado un objeto con tan buen acierto que vino á caer junto á'sus pies; acercó su farolillo al suelo para ver lo que era y vió un hermoso ramo de violetas fres¬ cas y lozanas, que no parecía sino que
acababan de ser cortadas del tallo que las sirvió de madre. En el centro de las
flores había una carta; Rosa, con mano temblorosa, con la extraña sensación de
lo desconocido, cogió el papel, restregó sus ojos como si quisiera despertar de un sueño, y á la tenue claridad del farol pudo leer: «El domingo próximo es la fiesta de la aldea vecina; por Dios no deje de ir allí; la espero .—Gabriel». La pobre niña estrujó el papel entre sus dedos, y sin darse cuenta de lo que hacía lo llevó á sus labios, después salió á la vía, miró por última vez aquel enorme monstruo que en su loco correr se iba alejando, y le pareció que allá, en la máquina, con el pie en el estribo y el cuerpo completamente desprendido y abandonado al espacio, Gabriel con su mano la devolvía aquel beso que ella, fuera de sí, imprimió en la carta que
trazó su mano.
* **
Rosa fué á la fiesta de la aldea y nadie hubiera podido reconocer en ella á la niña que poco tiempo antes caminaba sucia y descuidada, con los brazos des¬ nudos y los pies descalzos.
Allí encontró á Gabriel, y por toda una tarde fueron felices; y al anochecer, al terminar el día, volvían cogidos de la mano, cambiando los últimos juramen¬ tos de amor, por el mismo camino que tantas veces Gabriel había pasado al frente de su tren y Rosa había andado tantas veces al requisar la vía; marcha¬
ban junto á los carriles, que tenían para
ellos el doble atractivo de ser su vida y de deber á ellos el haberse conocido.
De pronto pasó una cosa inesperada; de entre unas peñas, y amparado por
las tinieblas de la «oche, acababa de
salir un hombre que resueltamente se dirigió á ellos. Era Andrés, que, con el semblante amenazador y desesperado del que no puede contener sus celos por más tiempo, con voz tembloua y agitada eu que se revelaba la emoción, encarán¬ dose con Rosa exclamó;—Esta misma

noche sabrá tu padre que, valiéndote de embustes y de medios que no son pro¬ pios de la educación que él te dió, le abandonas estando enfermo para venir, amparada por la oscuridad, á gozar de unos amores que no puede ver la luz del día.—Y dirigiéndose á Gabriel con el puño levantado:—Usted y yo ya nos veremos...—No pudo concluir la frase; el maquinista había visto rodar por las mejillas de su amada dos lágrimas de vergüenza quizá ó tal vez de impotente deseo de venganza, y descargó con tal furia un violento puñetazo sobre aquel envidioso, que lo mandó roda-ndoá algu¬ nos pasos de distancia. Los dos enamo¬ rados continuaron su camino, y Andrés
se levantó del suelo, se acercó á ellos y
con voz potente les gritó:—Me vengaré, y muy pronto.—Y marchó á todo correr; no habían tenido tiempo de volverse si¬ quiera. cuando un ruido atronador y para ellos bien conocido retumbó en los campos; se apartaron un paso de la vía; un rojizo resplandor inundó de luz aquel valle, momentos antes tan oscuro, y el tren pasó silbando. Era el expreso de las
diez.
* **
Un murciélago había pasado al ano¬ checer por muy cerca de Rosa; tan cerca que casi la rozó el rostro con sus alas al
volar.
Una sensación extraña parecía que la dominaba aquella noche; un malestar interior que no sabía á qué atribuiré iba apoderándose de ella poco á poco.
Por la mañana había hecho el registro de la vía y no había notado nada de particular; pero siu darse cuenta del por qué, quería repetirlo antes de que pasa¬
ra el expreso.
Tomó su farolillo y salió á la vía. La noche estaba apacible y hermosa; la luna alumbraba como si fuera de dia,
y sus reflejos, resbalando por los carri¬ les, le daban el fantástico aspecto que si fueran de bruñida plata.
Aún faltaba una hora para la llegada del tren, y la joven se propuso andar en este tiempo los tres kilómetros que fal¬ taban para llegar al trozo de carril en¬ comendado á otro guarda.
Una soledad completa reinaba en la llanura, y ni un solo ruido turbaba el
silencio de la noche.
En otra cualquiera ocasión hubiese cantado para distraer su miedo; pero iba tan triste que ni pensaba en los lobos, á los que la nieve y el frío habían echa¬ do del bosque aquel invierno.
Al llegar junto al sitio en que días atrás, yendo con Gabriel, Andrés les salió al encuentro, la luna se ocultó tras de una nube y Rosa tuvo que acudir á la luz de su farol para continuar.
Faltaba ya muy poco para terminar de ver la vía y dentro de pocos momen¬ tos llegaría el expreso.
De repente, Rosa, que marchaba por uno de los lados del carril, tropezó y cayó al suelo, rompiéndose contra la vía
los cristales del farol en la caída.
En aquel momento la luna volvió á iluminar la campiña.
Rosa se levantó, se acercó á ver el obs¬ táculo que la había hecho caer y estuvo á punto de perder el sentido; el carril
había sido arrancado en un trozo como
de veinte metros y atravesado en el ca¬ mino; de llegar en aquel momento el expreso se estrellaría sin remedio, y dentro de pocos instantes vería aparecer por detras de la colina el farol rojo y á la máquina vomitando un incendio de
centellas.
Dirigió una mirada de desesperación á su farolillo; el cristal rojo se había hecho pedazos y no tenía medio de dar la señal de alarma para que el tren pa¬
rase.
Pensar en volver á la caseta por otro farol era inútil empeño; estaba á tres kilómetros de distancia de ella y el tren se oía silbar ya tras de la sierra. Y el tren silbó, estremeció con su rugido de
fiera encadenada la llanura, y apareció á lo lejos.
Rosa tuvo un momento en que creyó volverse loca, su rostro se puso lívido y sus piernas flaquearon; pero de pronto una intensa alegría inundó su semblan¬
te: acababa de ocurrírsele uua idea sal¬
vadora.
Cou presteza cogió del suelo uno de los vidrios rotos, sacó su pañuelo, y con
furia clavó el cristal en su desnudo bra¬
zo; saltó la sangre, y el pañuelo, que
momentos antes era bbnco como la nie¬
ve, se tornó del más hermoso granate; ató con su mandil la herida, colocó el
trapo rojo en el sitio en que antes estuvo el cristal de la esperanza, y un vivo des¬ tello de sangre despidió el farol.
Había concluido. Extendió su brazo y
esperó. Ya era tiempo. El expreso se acercaba con violencia, venía imponen¬

te, hermoso, grande en su horror y ho¬ rrible en su belleza', la melena de humo que despedía la locomotora flotaba al
viento cual la crin de un caballo desboca¬
do: su estridente silbido repercutió en todos los ámbitos del monte, y la llanu¬ ra retumbó al trepidar del tren.
Al llegar donde la niña estaba, el ojo avizor del maquinista descubrió la señal del peligro, dió contramarcha, funciona¬ ron los frenos, y el tren paró de pronto.
Se habían salvado.
La pobre Rosa cayó al suelo sin senti¬ do; su heroísmo había superado á sus
fuerzas.
Un instante después, y en los brazos de Gabriel, Rosa volvió eu sí y sus ojos vertieron lagrimas, que al caer al suelo y mezclarse con las gotas de la sangre que brotaba de la herida, tornaron la
tierra de color de rosa.
José Maldonado A yuso.
—¡m>Q rtnim
Para ellas
GUANTES Y CORSÉS
Acaba de celebrarse en París nn gran
banquete, organizado por los gremios de corseteros y guanteros. Estuvo brillan¬ tísimo y reinó en él gran alegría. No es extraño; guanteros y corseteros pueden estar orgullosos con razón, pues supieron disciplinar el capricho, reglamentar la fantasía y domar las voluntades feme¬ ninas. Mientras que en el curso de los siglos últimos uu viento de independen¬ cia estremecía á los humanos, ambos gremios los han conservado en completo servilismo; las manos y los torsos han guardado sus trincheras.
Del corsé se han dicho mil picardías; hay quien le atribuye el siguiente plebe¬ yo origen:
Un carnicero que vivió hace muchos siglos, desesperado porque no podía ha¬ cer callar á su mujer, inventó el corsé para aprisionar entre sus hierros el cuerpo de la charlatana, y que cesase de murmurar, limitándola un tanto la res¬ piración; otros maridos le imitaron. La moda de la murmuración no pasó; pero
la moda del corsé se extendió hasta las más ilustres familias.
Los predicadores se esforzaron por convencer á todos de que una mujer con corsé tenía el diablo en el cuerpo. Los médicos, desde Ambrosio Paró; los mo¬ ralistas, desde Montaigne; los filósofos, desde Jean Jacques, derrocharon en
vano su talento contra los malos resulta¬ dos de ballenas de hierro ó acero. Se las
disminuye, se las adelgaza, se las disi¬ mula, pero se las conserva. Los reyes, emperadores y conquistadores más nota¬ bles declararon guerra al corsé; José II le proscribió de la Corte, de las escuelas y hasta de los conventos. Napoleón le
calificó de asesino de la raza humana.
Luis XVIII acusábale de profanar la incomparable belleza de Mine, de Cayla. Carlos X aseguró que en Francia ya no se verían más Niches, Venus ni Dianas: sólo se verían avispas.
Pero... Carlos X fue destronado, Na¬ poleón desterrado, Luis XVIII murió paralítico, y José II escribió sobre su propio epitafio que fué muy desgraciado. Sólo el corsé, eternamente rejuvenecido,
ha conservado todo el brillo de su rei¬
nado.
*
Los guantes tambiéu han triunfado de
las humillaciones.
En los siglos xvi y xvn fueron muy mimados; su piel se trabajaba en Espa¬ ña, se cortaba en Francia y se cosía en Inglaterra.
Se les forraba de armiño en invierno
y de pluma en verano, y se les perfuma¬
ba deliciosamente; hasta se les adornó con encajes de oro.
Pero se les prohibió la entrada en tri¬ bunales y templos. Se consideraba inju¬ rioso el dar la mano enguantada á un amigo, y uua falta de respeto el presen¬ tarse con guantes ante el rey. Durante
los lutos habían de llevarse las manos
desnudas, y toda infracción á esta regla
se consideraba como una falta á la me
memoria del muerto.
Aun en el siglo xvm los hombres hi¬ cieron á los guantes algunos desprecios; pero en 1839 éstos se vengaron esplén¬ didamente. Eu dicha fecha, un gentlemant, el más elegante de Londres, empe¬ zó á usar seis pares de guantes al día.

Desde entonces la carrera triunfal de
los guantes no ha sido perturbada, y si no se han seguido usando seis pares dia¬ rios, tampoco se les ha prohibido entrar en los templos.
María de Atocha Ossorio.
Variedades
Cosas de animales
Hay que amar á los animales. Así lo dicen por ahí muchas personas, y para ello se han formado esas socieda¬ des protectoras que funcionan con gene¬ ral complacencia de sus socios, y de los
animales sobre todo.
Basada en estos humanitarios princi¬ pios, una señora parisién, de edad bas¬
tante avanzada, se ha dedicado exclusi¬
vamente á recorrer las calles recogiendo los perros sin dueño conocido, regalan¬ do cordilla á los gatos extraviados y dando terrones de azúcar á los pobres caballos que ve enganchados todoeldía.
El otro día, siguiendo como de cos¬ tumbre su filantrópica labor, se aproxi¬ mó á un caballo de un coche de alquiler y empezó á acariciarle, prodigándole las más cariñosas frases y dándole azúcar.
Pero el animal, el noble bruto, se ha¬
llaba sin duda de mal humor ó le mo¬
lestaba la confianza que aquella señora
se tomaba con él.
Lo cierto es, que sin miramientos á la edad y respetabilidad de la dama, se abalanzó sobre ella y de un bocado le
arrancó no solamente el sombrero, sino
hasta la peluca que llevaba debajo. ¡La señora de caritativo corazón era
abominablemente calva!
Dió gritos, y acudieron golfos y deso¬ cupados, el público de siempre, que col¬ mó de improperios á la pobre mujer, por el delito de no tener un pelo en la
cabeza.
Se arremolinó, decirnos, la gente, lle¬ gó la policía y no tuvo mejor determi¬ nación que adoptar, que llevarse dote*nida á la pobre víctima.
La señora ha declarado, sin embargo,
que no por eso cejará en su zoofilia, pues el caballo uo tenía obligación de saber
si era ó no calva.
Testamento de 43 palabras
Como record en cuestión de testamen¬
tos, señala Daily Express de Londres, el de Mr. Alphouse Heury Strau'ss, de Lan-
easter Gate, de la conocida casa de co¬
mercio Strauss y C.a, de aquella capital. En un testamento que consta no más
que de 43 palabras, lega Mr. Strauss á su esposa toda su fortuna, de 296.221 libras esterlinas, resultando á razón de 7.000 libras por palabra.
Los derechos de herencia que percibi¬
rá el Estado se elevan á 20.735 libras esterliuas.
Tan notable testamento lo ha escrito,
y es completamente válido, de su puño y letra el testador en una do las hojitas de papel arrancada del carnet de notas que emplea eu sus negocios diarios.
El primer traje de novia blanco
El primer traje de novia blanco fué llevado por la infortunada reina de Es¬
cocia María Estuardo. Luciólo en 1558, al unirse con Fran¬
cisco II. siendo uaa verdadera innova¬ ción. Pero en vez de ser, como actual¬
mente, blanco todo el traje, se cubría con un manto de corte de terciopelo de Persia azul, cuya cola sostenían dosgra* ciosos pajes.
El uso del traje blanco no se generali¬ zó hasta más de un siglo después. Sólo á fines del siglo XVII las novias de las clases aristócratas empezaron á despo¬
sarse llevando vestidos blancos.
BARCELONA
El funicular de Vallvidrera
La pintoresca montaña que cierra el hermoso llano que sirve de asiento á ¡a
ciudad de Barcelona, contará muy en
breve con un nuevo ferrocarril que faci¬
litará de modo notable el acceso á sus cumbres más elevadas.
La Empresa del ferrocarril de Sarriá.
al cambiar el sistema de tracción de sus
trenes, tuvo la idea de prolongar la línea hasta el pié de la montaña y cons¬
truir un funicular en la ladera del mon¬
te, de modo que el viajero podrá traslft-

-darse desde la Plaza de Cataluña al precio¬ so pueblo de Vallvidrera en muy poco -tiempo y sin más molestias que las que
le ocasione el transbordo en la estación inferior del funicular.
lia obra ha sido difícil, pues la Empre¬ sa tuvo que vencer muchos obstáculos para realizar su propósito, no siendo los menores los presentados por la índole accidentada del terreno. Aparte otros trabajos importantes para llevar la lí¬ nea al pié de la montaña, merece espe¬
cial mención el viaducto que muy cerca de la estación inferior salva uno de los
barrancos en que tanto abundan aque¬ llos lugares.
'
Tailvídrera está de enhorabuena. El
-■precioso caserío, mirador expléndido des¬
de el cual se divisa uno délos más bellos
panoramas que se pueden ofrecer al via¬ jero, se ha convertido por obra y gracia del genio industrial, cada día más po¬
tente en Barcelona, en un barrio de la
ciudad y lugar obligado de recreo para quienes, sintiendo los agobios y cansan¬ cios de la vida del taller ó del despacho, deseen buscar en la montaña paz pora el espíritu y sosiego para el cuerpo.
Con el de Vallvidrera son dos losfuni-
calares que conducen á las cumbres veci¬ nas. Alguien teme, y terne cou motivo, que la facilidad de trasladarse á los rin¬ cones más escondidos de la cordillera, la constante edificación de hoteles magní¬
ficos en los sitios que antes ocuparon
bosques de pinos, el continuado plantar ■do postes y el incesante tender de hilos por laderas, hondonadas y planicies, las
manifestaciones de la vida del progreso en los dominios de la naturaleza, hasta
hoy respetados por los afanes invasores
del arte, concluirán con los encantos de
la montaña.
Es verdad. Poco á poco las rieras se convierten en calles, los bosques se 'transforman enjardines, los senderos se •borran, los árboles desaparecen. En el rincón más oculto se levanta un palacio; en la planicie más elevada se ven los ci¬ mientos de un templo. El monte ha sido abierto, mutilado; por sus laderas corren
los tranvías timbreteando lo mismo que
en las calles de la ciudad; á sus cumbres llegan los automóviles despidiendo vapo¬ res mal olientes ¡allá donde no se perci¬ bían más perfumes que la fragancia del tomillo! 'La poesía huye de la montaña porque la población aubeá éíla.
Es un episodio más de la ruda batalla -que riñen el hombre y la u-aturaleza, .pretendiendo aquél arrancar á ésta todos -suS secretos y explotar todos sus encan¬
tos. En este combate vencerá el hombre,
uo puede dudarse, como ha vencido en
Suiza, como ha triunfado en Italia, co¬
mo triunfará en todos ios sitios, llevan¬
do por estandarte la bandera del comer¬ cio y de la industria, y sirviéndose, para conseguir el triunfo, de las armas que le procura pródiga la ciencia; ¡pero cuán¬ tas bellezas desaparecerán en la contien¬ da! ¡cuánto misterio roto! ¡cuánta poe &ia perdida!
(•Do El Mundo Científico).
. ■ "—««zaasat»® —finir
Colaboración
TOT PASANT
LA PARROQUIA
Asolit dins 1’ ombra augusta de la parro¬ quia, guarnida p’ el rouecli mar, que á totes horas clama al cel inclement, planyentse ab’ aspre planyer sou abandono, hi sent enlayrar mon esperit Si entran dedins, sentireu la carrera pesante deis yells fexuchs y sorrers, marcada peí rosech del peus, esgranant lo sant Rosari lentament; y coin arrenglerats van omplint les llargues dieras d‘ els bancha. Las dones forfollant las butxacas entren ayrosas á la lleugeva petja, aclofantse ’n terre. De tant en tant s’ouen ¡ays! ealdejats de sentiment d‘aquell qu’apeserat enjega son plany vers las supremas voltes parque li agombolin. Per dina las capelles, p’ els vergerons entremeliats persones es mirau els sants en devota melaugía, com si tenguent lo cor de roure no moguesin les entranyes. Allá les llanties en re¬ vivaba de somnolencia reñectint els resplan¬ dor diñe los nlls negrenchs y esperverats deis sants que resalten dins 1’ ombra encengentne 1’ esguart que desde les fondaries de las calles increpa 1’ insolencia de tanta gent que vé á desvedarlos del ensopiment qu’els aclapara dins les capelles, hont hi paséa la
vida ab la pols eterna.... L’ escolá va eucenguent ela ciris que s‘animen pausadement; a-lonaut fredosament á premudes, donan vida í tot el bell coujunt d’ ex-vots que penjan per la vesta destenyda y malestrugada qu’ el temps en la carrera imprimeix el bescorgelat á n’ els •objetes. Dos angelots d’ enorme corpulencia y de mirada planyvola pregonau emblemes y .sentencies mitx borrosas, al enfront S. Bartomen de cabell com la claror primera del matí qae caaen i rulls per sar' espades, de ulls qne

vesan simpatía, ab magestat imponent mira pasar els pobles y las generacions inalterable, sempre gran, sempre majestuós en mitx d’ abdues columnes salomoniques; per demunt lluytant ab la foscor hi campeja S. Miquel qu' en tants d,‘auys de guerra ab’ el dimoní, encare no l’ha enderrocat d'esde aquella inmensa volta hont nos vou 1’ arrancada. ¡Qhl ja s’ ouen erquerdelenques campanades, per tot hi entra un elé de jovenesa, surten els tres clergnes devant lo poblé sanglotant y ferit d’ emoció per recordarli 1’amarga carrera de 1’Homo -
Den. D’ el chor ne surten veus d‘ els cantora,
aeompanyades pels estridents sons de 1’ orga, que impetuós y titánicb retruny dins els recons roes amagats de da ñau <5 també aturant 1’ impetuosidat de las notas per acompanyar la ven feble y penetrant d’ un jovincell que versicule escorcollaut paraules de psalms eterns ab’ uns llatinasos que fan posar care de pomes agres á n’ els sants doctors ajasats dius las profundidats deis ninxos ó avasats demunt 1’ altar, que pareix qu’ es filtran per les eacletxes com esperits segillosos de la montanya. Es 1* hora solemne de la consagrasió la eampaneta toca, tot el poblé flectantse reve rent sospen sos suspirs y las devotes tencant els devocionaris ab’ un zig-zag, s’ inclinan. A. 1’ elevasió de 1’ Hostia y d‘ el Calzer 1’ ambro¬ sia de las veus angéliques que sona 1’ orgue umpl de tendres efluvis els cors y els ulls de llágrimes que corren galtes avall de tot el poblé. Si á voltes algún vell alsa la vista enterbolida, ovira per dins la fumera odorant de T encenser qu’ axeca foclis aearagolats en ascendeuts espiráis per dias las trasperencias semblen que á la penombra prenen la volada en mans del sacerdot cap al cel, mentres qu’ els branzes sants tocau sou ploricós batall tent brollar al poblé de defora milions de prechs que s’adresau vers la volta blava. Tot calla, tot apar qne dormí. Sois trenca lo silenci la veu forta del celebrant perque ’l chor li contesti, essent escarnits llurs cants p’ els ecos. El sacerdot sumeix s'axeca la gent y al caure *ls coso3 sotmeso3 per 1’ abatiment demunt els banchs, fa uaa prelongada caden¬ cia, plegaut els mocadors com si tenguesin quelcom d’atractiu fregantse la blancor deurada deis fronts inflats per llargaes medita-
cious somnioses. Se diueu les derreres oi*a-
cions y s’ acaba 1’ ofici. De sopta devalla 1’ in¬ mensa Alera de capellans y el3 feels ab’ els ulls humitetjants de dolcesa, els vells, ivern de 1’ existencia, fexuchs y sorrers dexan canre* es peus aplomats acoblautse al eutorn de la pica y mullant-hi’es dita se seoyan ab les celles arrugadas, saluden ab mirada esinortuida els brilla treucaáisos que foragitan en el -retaule y tot mestegant paraules y esmunyntse vers la porta pitjan lo cancell y sortint defora es claven el capell qu’els meaja mitja cara y llavors un poch raes cristians van á la vida etzarosa, xerramecant y els sants ab la seriedat de 1’esfinge fan la son altre volta dins le,3 omhres vetlades de quietut y misteri.
Antoni Pons Pastor.

Se nil, ida linaje las moscas, d‘ En
laura j d‘ alte herks

A la Lluna li vé á un forch eufonyarsé dins mar, la lluneta del pagés es redo¬ lía y blanca y quieta; la mar empeñas
fá rernor, té un color d* acer atnb un

pich de blau una mica mes onest qu‘el del cel, y atnb aqueix tó s4 escamparía de la vora fins á la rimeta llunyadana si el penjoy de la Lluna no 1‘ aixapás. Tot

es ampie, tot calla pié do misteriosa y faresta solitut. Xarrém petit, petitó

psi.. i., i., i. Péntura es mitjanit, péntura en passa
¿que *m fá á mí? Es una hora magestuosa y poüdíssima: já n* hi há prou. Y endemés ¿no es una grossa bes ti esa com estich á plér que vulgui sébrer á-na qui¬ na hora hey estich?: sébrer llavonsas

quina hora es, es sébrer que lo qu4ensaboresch ha d4acabar y es enmatginarme el gust present amb las agruras d- anyoran^as primerencas.
Allá dalt els estels menudóns tremo¬

lan dins el blavós mantell de la vespra-

da, come gotetas de foch: péntura es de

fret que tremóla» ¿qui sab? Ací baix la

mar es tan 1 lisa com el cel y en penas

remoretjan (remarcau son silenci de

bell-nou) y casi casi no se pot destriar

ahout es qu4 acaba la mar inmensa y

ahont comenta l* espay infiuit

me

pareix qu‘ es allá enfora, molt lluny

¿veys? uiós enllá que las estrellas ¡Ah!

lo que sí he reparat es que, d‘en^,a qu4

En Maura estivetja per aquí devora, la

rimeta s‘es acalada dos nams y un gruix

de dit.

O altitud/)!

També he fet esment de las moscas

qui enguauy son més moltas que l‘any passat y 1‘any passat s* altre; mirau si n4 hi ha y si pican de casta forta que

may me fugen de devant y el IIur impertinent volateíg me brolla sempre-

seguit á la memoria: per4 mí els estels
no son estels sino moscas, unas moscas
de foch qui han deixades las confiteras del cel (¿sabs Margalideta, qui fán aquells confits tan dolfos?) per ha ver ensumat uir altra llepolía: la Lluna, blanca y redona com un4 ensahimada ¡Com una ensehimada! ¡Aquesta si que tires fres¬ ca! Es molt arriscat, créysmé, fer una comparanza tan esborbada de Na Casta Diana, y á més á més qu* En Núñez de Arce digué:
la luna, cuál hostia santa,
lentamente se levanta
sobre las olas del mar;
péntura las cenizas de aquel excelso prin¬ cipe del Parnaso castellano, se estreme¬
cerán de horror en la helada tumba y ar¬
derán en ira santa pera mor de la meva no-nengunada, escrita, per afegitor, en grosero dialecto catalán, y ben aposta; péntura las cenizas (las cendras) no fe-
rán menció: tot ra‘ es ú.
Abans de que no m‘ho enfloquen já feré vía á dirvós qu* es ben redever que tench molta xarrera. iQuare causa? (aixó es llati ¡eh! Conco ln Xesch? y de bona mena) Valat4aquí á la causa: avuy ha fet un día garridot; he pintat un vermeys assoleyats, m* han sortit bé y he romás satisfet de mí mateix; la claredat del sol. del cel y de la mar en mil espi¬ ras s4 es confegida amb els hematiys y m4 ha trescada el cós; uu mestreló de beneventuranca, més delitós qu‘ els sospirs de las donzellas enamoradas y groguencas, m* ha refrescada la pell tot lo sant día; he dinat atnb talent y lie sopat per quinze días; si hey voleu afegircafé, rom y un bon puro de gens vos arrereu y encara qu4 bey volguesseu abocar un poch més de rom, tampoch vos diría basta ; llavonsas he pahit bé tot
aqueix cabal y ei som budellat sense te¬
merme‘n. ¿Compreueu ara com es que las benhaurancas de la carn resplundeixen victoriosament demunt l4 esperit y me fan destreletjar? ¿Y no heu reparat qu* amoll tants de penturas? Es que rn‘ engonf voluptosament dins 1‘agradosa tol-lerancia sanitosa de butza atipada y de cervell regat per sang generosa; tench humor y fás comparanzas fins y tot de que la gent já no me pareix una trutja monstruosa sitió una mosca (¡dichosas moscas!) qui, enlloch de teñir alas, vola amb embuys; dubt lo que creya, y de lo que no creya gens ni mica no més en
dubt: cotn es ara de l4 Amor de la Felici-
dat, de que dos y dos son trés Acot el cap per aixecar el puro, qui
m* es caygut, y aquest petit inohiment insignificant y de no rés té, amb tot y amb aixó, prou intensidat per4 ferné descaprlellar acudits, per4 punyrme Lin¬
tel-lecte, es á dir lo más noble de nuestro
sér y lo que distingue al Rey de la Crea¬ ción del bruto de pelo, pluma ó escama. ¿Voleu, bons eavallers, rés más paradoixal ó paratjal qu4 una cosa tan grandiosa siy empesa per un4 altra tant petitoua com unas acabayas de puro, una Hosca de mala mort? (¡Las llevors també son petitonas!) Acalant el cap, ydó. som re¬ parada la Lluna frech no frech de la rimeta, entre mig d4 una boyrina de claredat feta de polsim de plata; de sa lluhenta rol-lana penja dins mar un vivíssim rosegay bullidor qui platetja y lluiheix com argent viu; pnqá y enllá hey botan uns gromets més encesos y més resplandents, com si fossin diamants degotats per las estrellas. Péntura alió mes que mercuri es plata fusa ¿sabeu qu* uns socialistas feren tirar despusahi
dob-bérs á la mar? Lió
Si *ra pensás que no heu diguesseu, vos diría un secret com aquell de la glo¬ sa d* En Pan Sarol: ¡m* he tret els calZons de demunt! Negú se cregui del món que me despuy per tirarme dins mar cercant els plateyóus que si péntura son diners es segurs que no heu son per un grapat de rahóns: primera qu4 abans que tirarlos, més tost los s'estojaríau per* ells y segona qu* encara que los tirassen no suraríau; be volgut quedar en carniheta, cual pálido fantasma en noche ló¬ brega per* entrar en 1* armonía de la Natura: la trinxa blanca que la Lluna forma dins tnar m* arriba just devora els calcetins y jó la vuy perllongar térra endins; per aquest estil vat* me-t-aquí fet uua braza d4 aygtia salpicada de cla¬ ror de Lluna moridora ¿péntura coneixeu rés de més bufarell qu4 una braza d* aygua Lunática? Y endemés ¡pás un gustet de que me diguin raro!
El sileuci y la magestat de cel, mar y térra encarra duran; mentiras tant la Lluna s4 es posta y la retxa de la rimeta se perfila átnb mes relleu, soliarnent á un endret P esborra una polsaguera fosforeixenta. Jo peus en la Lluna qui ha morta (En Pere Verlaine també s* lio pensaya), en la rimeta qui primer no la

veya y ara já la veig, y, com si fos pre¬ cia qu4 el buyd que la Lluna ha deixat s4 omplis, peus en lo qu4 hey dou haver
enllá de la rimeta: tot-d‘ una ra‘ esta-
menetja un frenétich calfret, com si una revinglada de 1* esperit me posás en vibració. ¡O turóusde Montserratl ¡O Pirineu! ¡O Pí de las trés brancas! ¡O tú orgollosa senyera triomfadora! ¡Jo vos veig
enllá de la rimeta!
La canzó me brolla calenta y atrevida come crit ferreny d4 una raza heroica y poderosa, d4 una raza de puny clós y seny estil-lat. Jo no cant «Els Segadora», son el ls meteixos qui cantan dins mí: Catalunya el corntat gran, Catalunya rica y plena. Catalunya la valenta, Cata¬ luña la mestressa, la gloriosa, l4 in¬ mortal Catalunya. ¡Jo m4 ageonoy de¬ vant tú! Siluetas carinyosas, estels es¬ plendente Mossen Cinto, Robert, Morera, Mir. ¡jó vos ador defensors de la térra! ¡Salut, germáns en l4 esclavatje, qui vos aufega com á mí una bestial y estúpida tiranía, política, social, científica, mili¬ tarista y reaccionaria!
«Ara el Rey nostre senyor
declarada ens té la guerra
¡Bon coy defalg!*
Aqueixas ditadas de sanch de la eatalanesca senyera ¿no son péntura el carmi y l4 or de l4 auba qui romp?
En Maura no las vou: ¡encara dormí
Alonso Panza.
LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE MILAN
Todas las exposiciones han tenido una nota característica, algo que las distin¬ gue de las anteriores, un sello especialísimo que constituye precisamente su especial encanto.
La Exposición de Milán no se parece en nada á las recientes exposiciones de París y Lieja y esta diferencia, quejes el cloit del certamen, consiste en que la gran feria rnilanesa es una especie de competencia entre las diversas provin¬ cias italianas. Esta pacífica competencia es solo posible en un país como Italia,' en el que basta recorrer veinte kilóme¬
tros en ferrocarril para encontrar una
diferencia enorme no solo en el vestido
de los indígenas, sino en los dialectos,
en la educación, en la actividad indus¬
trial, en las costumbres, en las pasiones y hasta en la alimentación.
Esta diversidad ha sido curiosamente
expuesta eu el certamen, siendo una gran atracción para los extranjeros, quienes^consideran á Italia como el país más pintoresco del mundo, y se divierte muy principalmente en los cientos de
restaurants, cervecerías, cafés cantantes
y otros establecimientos públicos repar¬ tidos por el espacio enorme que ocupa la Exposición.
Las diferencias sou tales qne pasando
de un establecimiento á otro se recibe la
impresión agradable de haber hecho un viaje de Roma á Ñapóles, ó de Turín á Palermo, por ejemplo.
En un café admiráis las bellas campe¬ sinas romanas con sus faldas cortas de
un rojo subido, y adornadas con encajes de oro, y las enormes peinetas clavándo¬
se en sus moños achatados. Allí escu¬
cháis las canciones populares picantes,
maliciosas, llenas de alusiones satíricas.
En un segundo café probáis el famoso sorbete napolitano recordando como evo¬ cación deliciosa una hora pasada en Capri ó sobre el Vesubio. También allí dan¬ zan y al son de las castañuelas y el tam¬ boril escucháis la tarantela y el famoso Funiculi Funiculá que son las delicias habituales de todos los viajeros que du¬ rante el otoño visitan las regiones meri¬
dionales de Italia.
Más lejos todavía, en un restaurant que tiene el aspecto de un chalet suizo veréis unas cuantas jóvenes llegadas del país del Etna para servir la famosa ctfSiZtc siciliana. Visteu sobre faldas que les llegan hasta la rodilla un volo transpa¬ rente de blancura inmaculada; en su
cabeza no lucen más adorno que un pe¬
lo más negro que las alas del cuervo. Esta variedad de tipos, de costumbres,
de idiomas dá un color originalisimo á la Exposición, constituyendo con las re¬ producciones de las calles del Cairo y de la calle de Erytrec el principal encanto del viajero y la mayor atracción para el
artista.
Uno de los pabelloues últimamente terminados es ei de Bellas Artes que consta de tres cuerpos de edificio. El
principal está destinado á la pintura y á la escultura; á la pintura se le desti¬ nan 54 salas, á la arquitectura 15; las
galerías tienen 112 metros de largo cada
una.
La Exposición de Bellas Artes se divi¬

de en 13 grupos regionales, y á ella con¬ curren 171 artistas que han remitido unas
5.000 obras.
Dos grupos toscanos, délos cuales uno es muy interesante, llenan unnsalaespecial. La Lornbardía está dignamente representada por 500 obras. La sección romana se compone de cuatro grupos de gran valor.
El comité organizador invitó á expo¬
ner sus obras á cierto número de artistas
italianos residentes en el extranjero y á varios extranjeros avecindados en Italia. Cada uno podía enviar tres obras á con¬ dición deque no hubiesen figurado to¬ davía en ningún otro certámen. Los ar¬ tistas franceses, austríacos y españoles aceptaron la invitación. Algunos artis¬ tas ingleses. belgas y holandeses exponea en la sección de Blanco y Negro.
La exposición de arquitectura es tam¬ bién muy interesante, viéndose en élla obras de gran valor artístico.
Los edificios que contienen estas ri¬ quezas están exteriormente adornados de bellas estátuas, debidas á la inspira¬
ción de los artistas milaneses. El Palacio
de Bellas Artes por su arquitectura y su organización interior ha producido la mejor impresión en cuantas personas lo
han visitado.
También la galería del Automovilismo
y ciclismo es muy admirada por el nu¬ meroso público que á diario concurre á la Exposición.
Los arquitectos Bianchi, Maynani y Bondoni han querido dar á este edificio destinado 4 exponer los productos de una délas industrias más modernasy de las que más éxito tienen en todos los países por sus íntimas relaciones con el lujo y la riqueza, todo el explendor po¬ sible, y el resultado ha sido favorable para la pretensión de aquellos distingui¬
dos artistas.
En el exterior del edificio lucen su
perfección de líneas magníficos grupos
simbólicos. El interior es una inmensa
cascada sostenida por colosales colum¬
nas.
Al palacio del Automovilismo y ciclis¬ mo dá ingreso una escalinata que ter¬ mina en amplísima terraza. En esta te¬ rraza puede admirarse inmenso número de los novísimos y aristocráticos carrua¬ jes perfeccionados por la industria mo¬ derna para vencer al tiempo y la distan¬
cia. Eu torno de la terraza, alineados en
amplia tribuna, está expuesta una ver¬ dadera legión de las ligeras y veloces bi¬
cicletas.
El área de la galería ocupa una exten¬
sión de 10.000 metros cuadrados.
El pabellón donde han sido cómoda¬ mente expuestas las instalaciones déla sección agrícola ocupa una superficie de
de diez mil metros cuadrados.
La arquitectura es sóbria, de líneas muy puras y de estilo campestre. En la entrada del edificio dos grandes estatuas representan la poesía y el trabajo agrí¬
cola tanto nacional como extrangero.
La sección especial de medios de de¬
fensa contra los fenómenos atmosféricos
tiene especialísimo interés. En un depar¬ tamento se admiran las máquinas agrí¬ colas que funcionan en presencia délos visitantes, para que los agricultores ita¬ lianos se pongan al corriente de los últi¬ mos adelantos en los instrumentos agrí¬
colas.
* **
En dicha Exposición estalló, el viernes
de la anterior semana, un violentísimo
incendio, destruyendo completamente la galería de arte decorativo italiano, y causando bastante daño en los pabello¬
nes de otras naciones.
Poniéndose en verdadero peligro de muerte, los bomberos lograron salvar el Palacio de Bellas Artes, al que llegaba ya el voraz elemento.
La Exposición fué cerrada, pero el si¬ guiente día se abrió nuevamente.
El desastre causado por el fuego ha si¬ do inmenso, evaluándose las pérdidas
en veinte milloues de liras, pues no so¬
lamente han sido destruidos los pabello¬ nes italiano y húngaro, sinoquehansufrido también muchas otros pabellones, entre ellos el de arquitectura, donde es¬ taba expuesto un precioso proyecto del difunto arquitecto Sacconi, lamentándo¬ se también la pérdida de valiosas colec¬ ciones enviadas por los varios ministe¬
rios.
El Comité de la Exposición se reunió inmediatamente y acordó reconstruir los pabellones destruidos, pero se habrá
de luchar cou inmensas dificultades.
Con todo, el incendio ha alcanzado
una superficie de 15.000 metros cuadra¬ dos, afectando á 4.000 expositores.
El personal de la Exposición sostiene que el fuego comenzó simultáneamente en dos puntos distintos, de lo cual dedu¬ cen que el siuiestro fué intencionado.

SOLLER

Crónica Local

los encargos de aquellas personas que durante la noche ó madrugada deseen ser
llamadas.

rrespondiente certificación de estadística
pura conocer el liquido imponible con
que figura el inmueble amillarado.
Resuluauao üeficieme el servicio que

Desde principios del comente raes se halla nuevamente encargado de la Al¬
caldía D. Pedro Serra Caílellas.

Este nuevo empleado permanecerá en
la Casa de la villa desde las ocho de la
noche hasta la hora en que los guardias

por las noches prestan ios serenos tal
cual esta organizado, por no series posi¬ ble atender debidamente a ia vigilancia y seguridad de la población, por ia cir¬

Como resultado de los exámenes de fin
de curso practicados en todas las escue¬ las oficiales y no oficiales de esta ciudad durante el pasado mes de Julio, la Junta

municipales empiecen á prestar sevicio. Por lo que toca al servicio público,
aplaudimos la nueva organización acor¬ dada por el Ayuntamiento.

cunstancia de tener que permanecer constantemente uno de ellos todas las
noches de guardia en la Casa Consisto¬ rial, y habiendo también resultado en ia práctica incompleto el servicio ¡ie la pi¬ zarra, donde suscriben sus nombres las

local de instrucción pública, en sesión En la calle del Mar, el martes por la personas que desean hacerse llamar de

celebrada el día 3 de los corrientes, hizo constar en acta que el estado de la ense¬ ñanza en general es satisfactorio, habien¬

mañana una de las ruedas de un carro
que iba cargado pasó por encima, de las piernas del conductor, que habíase caído

madrugada, por los abusos y bromas de
mal género que con frecuencia se han llevado á cabo, ia Corporación, á pro¬ puesta del señor Presidente, acordó que

do llamado con especial satisfacción, su por un tropiezo de la caballería.

ios serenos presten guardia todas las

atención, el haber notado por vez prime

Dicho conductor salió del accidente

noches en su respectivo barrio; quitar la pizarra y que otro empleado del muni¬

ra que algunos maestros empiezan á de¬ con algunas contusiones que le tuvieron cipio que el mismo señor Presidente de¬

sarrollar en sus clases y enseñar á los alumnos principios y reglas higiénicas.
&
Durante el pasado mes de Julio se re¬
gistraron en esta ciudad 13 nacimientos:

dos días privado de trabajar.
Hoy y mañana habrá fiesta popular en el barrio de «Sas Marjadas». Se nos dice que las dos bandas de música de

signará permanezca de guardia durante
toda la noche en la Casa Consistorial,
quien cuidará de tomar los nombres de todas las personas que deseen hacerse llamar por los serenos y prestará además todos aquellos servicios compatibles con

5 varones y 8 hembras.
Las defunciones ocurridas en el mismo
período fueron 13: 4 varones y 9 hem¬

esta ciudad amenizarán la velada de am¬ bos dias.

este cargo. No habiendo otros asuntos de que
tratar se levantó la sesión.

bras.

En obsequio á nuestros abonados, el número del Sóller de hoy consta de seis

CULTOS SAGRADOS

El sábado último por la tarde entregó páginas.
su alma al Criador la anciana señora

En la iglesia parroquial.—Al anochecer,

D a María Moya Abella, madre de nues¬ tros particulares amigos D. Domingo,
desconsola¬ D. Juan, D. Tomás, D. Francisco y hijos, hija, hermanos, hijos é hi¬ D.a Antonia García Moyá.
Su cadáver fué conducido al cemen¬
jas políticos, nietos demás parientes, terio el mismo día por la noche, y el lu¬ participar á amigos sensi¬ nes se celebraron en sufragio de la fina¬
ba solemnes exequias en la iglesia parro¬
pérdida les encomienden quial, á las que asistieron numerosos
-amigos de la familia. Descanse en paz el alma de la señora
*Moyá y reciban su madre, hijos, hija 'y demás parientes, la expresión de nuestro sentido pésame por la irrepa¬ rable pérdida que acaban de experi¬
mentar.
*

EN EL AYUNTAMIENTO
Sesión del día 4 Agosto de 190 6
La presidió el Alcalde Si\\ Serra y asis¬ tieron á ella Jos Concejales señores Rutger, Ripoll, Castañer (F.), Castañer Ber¬ na!, Frontera y Colom.
Fué leída y aprobada el acta de la se¬
sión anterior.
Se dió cuenta del extracto de los acuer¬
dos tomados por el Ayuntamiento y Junta municipal durante el mes de Ju¬ lio último y fué aprobado, acordándose
su remisión al Sr. Gobernador civil de
la provincia para los efectos procedentes.
Dióse cuenta de la distribución de
fondos por capítulos para satisfacer las obligaciones del presente mes y fué apro¬
bada.
Se aprobaron los traspasos de varias

se cantarán completas en obsequio de S. Joa¬ quín.
Mañana domingo, dia 12 —Se celebrará la
fiesta del Santo Patriarca. A las nueve y me¬
dia, se cantarán las horas menores y después la Misa mayor en la que pronunciará el pa¬ negírico el Rdo. Sr. D. Miguel Morey, Pbro. Por la tarde, habrá explicación del Catecis¬ mo; y al anochecer, se cantarán vísperas y completas.
Martes, dia 14.—Al anochecer, se cantarán
los actos del rezo divino en honor de la festi¬
vidad del día siguiente. Miércoles, día 15.—Se celebrará fiesta so¬
lemne en honra del misterio de la gloriosa Asunción de la Virgen María. A las nueve y media, so cantarán las horas menores y des¬ pués la Misa mayor con sermón por el Reve¬

Su atribulada madre y dos

y

ál

sus

tan

ble

ruegan

a Dios el alma de la finada.

como un solo lote, ó bien en diferentes

ÜLTIMAS COTIZACIONES

«

**

Sentido pésame enviamos también á D. Miguel Castañer, Tenedor de libros

del «Banco de Sóller», por la muerte de
su anciana madre D.a María Castañer y
Barceló que falleció el domingo por la
noche.

El domingo último la Alcaldía publi¬ có un bando por medio del cual ponía en conocimiento de los que hayan recogido habas y demás legumbres sujetas á la contribución de consumos, la obligación que tienen de dar aviso á la Administra¬ ción dentro el plazo de quince días. Pa¬
34251sadoestetérmino,sepasaráunavisitaá .adomicilio de los que no lo hayan verifica¬

sepulturas del cementerio católico. Se acordó verificar varios pagos, des¬
pués de leídas las correspondientes fac¬
turas.
Se enteró el Ayuntamiento de una co¬
municación del señor Gobernador civil
de la provincia, por la cual le pone en
conocimiento haber acordado desestimar
el recurso interpuesto por Félix Ignacio contra el acuerdo del Ayuntamiento, que le separó del cargo de oficial sache.
Se dió cuenta de una comunicación
suscrita por el Sr. Presidente dei Sindi¬ cato de Riegos contestando al acuerdo de este Ayuntamiento, por el que resol¬ vió dar mayor amplitud al lavadero del camino del* «Murtará», y manifestando que por parte de aquella Corporación no existe inconveniente en que se realice la mejora observándose las siguientes con¬ diciones:
Las obras de referencia serán de

rendo D. Bernardo Oliver, Vicario. A la tar¬ de, explicación del Catecismo, vísperas y la procesión de costumbre.
Jueves, dia 16.—A las siete, durante la celebración de una Misa, se practicará el ejer¬ cicio mensual en obsequio de la Virgen del
Carmen.
En la iglesia de San Francisco.—Mañana domingo, día 12.—A las cinco y media de la tarde se continuará el septenario en honor de Nuestra Señora de los Dolores, con sermón por D. Antonio J. Garau, Pbro.
En el oratorio del Hospital.—Mañana do¬ mingo, dia 12, continuación de la seisena de S. Luis Gonzaga, en la que predicará el Re¬ verendo Sr. D. Antouio-Rullán, Pbro.
En el oratorio de las Hermanas de la Cari¬
dad.—Mañana domingo, á las cinco de la

lotes; conforme se indicará oportunamen¬ te en el acto de la subasta, el día 12 de Agosto.próximo, á las diez y media, y
demás días consecutivos á la misma ho¬
ra, que se considere precisos, ante el Notario D. Pedro Alcover; y se rematará á favor del más beneficioso postor ó pos¬ tores, si las posturas acomodan.
El pliego de condiciones .para la su¬ basta, y el título de propiedad de la refe¬ rida finca, obran en poder de dicho Nota¬
rio Sr. Alcover.
Sóller 26 de Julio de 1906.
SUBASTA.
Para el día 23 de los corrientes á las
diez y media hoias, en el despacho y an¬ te el Notario D. Pedro Alcover, de una casa, número 25, antes 26 de la Plaza de

Madrid 10

interior al 4 p 3

3- Amortizable al 5 p

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do, y les serán decomisadas las especies que se les halle y multados conforme dis¬ pone la ley.
Otro bando publicó la Alcaldía el mis¬ mo día relativo á la vacunación, el cual copiamos por creerlo también de interés general. Dice así:

cuenta del Ayuntamiento. Las reparaciones que en lo futuro
hayan de hacerse en dicho tramo (el del lavadero).serán por cuenta del Ayunta¬
miento.
No podrá alterarse el nivel de la acequia.
Quedará paso libre para el ace¬ quiero y regantes.
Queda á„salvo el derecho que pue¬

tarde, se celebrará el piadoso ejercicio de la
Buena Muerte en honor del Santo Cristo de la Salud.
Por acuerdo de la Junta de Gobierno

la Constitución de esta ciudad, proceden¬ te de la testamentaría de D. Miguel Muntaner y Mayol.
El pliego de condiciones y títulos de propiedad, se hallan de manifiesto en la
expresada notaría. Sóller 10 Agosto 1906.

Enseñanza rápida á quien disponga de poco tiempo.
Se participa á las señoras y señoritas de esta ciudad, que además de la clase que tiene abierta la profesora Srta. Cardell, el próximo mes abrirá dos clases
más: una de nueve á once de la mañana

«Hago saber al vecindario que ha¬ biéndose presentado dos casos nuevos de viruela y habiendo recaído siempre en personas que no estaban vacunadas, á

dan tener los propietarios de agua por
consecuencia de esta autorización.
Enterada la Corporación acordó con¬
formarse con las anteriores condiciones.
Se dió cuenta de una comunicación

y á tenor de lo dispuesto en el artículo 18 de los Estatutos, se convoca á Junta
general ordinaria para el día 26 del mes corriente, á las diez de la mañana, en el local de la Sociedad, calle del Príncipe

Esta sociedad celebrará la Junta Ge¬ neral ordinaria mañana á las seis de la tarde.

y la otra de siete á nueve de la noche, por la mensualidad de cinco pesetas.
Las que concurran á estas clases usa¬ rán de las mismas ventajas que las otras,

partir del lunes se vacunará, á las tres de la tarde, en el establecimiento del Hospital á todas las personas que se presenten, siendo de balde para los que
lo soliciten.
Pasados veinte dias de la publicación de este bando, se multará á las personas que sean atacadas de viruela y no se
hallen vacunadas.»

del Sr. Vice-Presidente de la Comisión
provincial, expresando al Ayuntamiento su agradecimiento por el concurso que le viene prestando, facilitándole ios edi¬ ficios de Santa Catalina y Lazareto de este puerto para la instalación de colo¬
nias escolares.
Pasó el Ayuntamiento á ocuparse de la expropiación forzosa de la parte de la casa y corral n.° 95 de la calle de Isabel II denominada de «Can Puigderrós», y
se dió cuenta de una comunicación del

n.o 12.
Los señores accionistas que deseen asistir se servirán recoger papeleta de entrada que les será expedida por las Oficinas, hasta 24 horas antes de abrirse
la sesión.
Sóller 8 de Agosto de 1906.—El Pre¬
sidente, Guillermo Colom.—P. A. de la J. de G., J. Torrens, Srio

Lo que se hace público para conoci¬
miento de los socios.
Sóller 11 de Agosto de 1906.—El Pre¬ sidente, Antonio Enseñat.
Pruébese: es la mejor recomendación. Se detalla en garrafones dtf'á 2 litros

tanto cortarán como confeccionarán cuan¬
tas prendas se les ofrezcan por difíciles que sean, y además podrán llevarse tra¬ bajo preparado para hacer en sus casas.
Todas las alumnas que concurran á
esta Academia participarán de los ade¬ lantos que han inventado este año de
1906.
Una vez terminada la enseñanza y

Ha visitado esta Redacción el sema¬ representante de la Administración, par¬ ticipando al Ayuntamiento la descon¬
nario mallorquín Sa Llonja que se pu¬ formidad del propietario del inmueble,

y en botellas de á litro. Un litro sin envase 0*45 pesetas. Una botella con envase, Ptas. 0 60;

práctica correspondiente, las alumnas que
deseen dedicarse cómodamente al arte de

blica en Palma, y cuyo primer número con la tasación hecha por el perito de la

La Junta Directiva tiene el honor de sin envase, 0*50 Ptas.

confecciones, sin necesidad de intervenir

apareció el sábado. Devolvemos al novel colega el saludo
que nos envía y gustosos dejamos con él
establecido el cambio.
El martes por la mañana fondeó en nuestro puerto el vapor «Villa de Sóller», con procedencia de Cette y Barcelona,

Administración; habiendo por su parte, el propietario, presentado la hoja de aprecio formulada por su perito, la cual se eleva á la cifra de6447'86 pesetas. En¬ terada la Corporación y considerando de
urgente necesidad ocupar cuanto antes
la parte de inmueble que se proyecta expropiar para dar satisfacción á las le¬ gítimas aspiraciones de la opinión pú¬ blica, que con justicia demanda, desde

recordar á los señores socios, que nueva¬
mente queda montada la brigada con bomba, para las pulverizaciones de pe¬ tróleo contra la plaga de los naranjos.
Los socios que deseen hacer uso de
ella, se servirán dar aviso anticipado al conserje de la Sociedad.
Sóller 9 Agosto de 1906.—El Presi¬ dente, Jaime A. Mayol.

Los garrafones de á 2 litros, Ptas. 1‘50
menos 0‘60 á la devolución del envase.
Los garrafones van capsulados y los corchos marcados al fuego y lo mismo que las cápsulas marcan La Bastida, de
P. Martínez.
El importe del garrafón se abona á la devolución de éste, en el único despa¬ cho, calle de San Bartolomé, n.° 13, en

con el público, la Academia les ofrece trabajo todo el año, bien retribuido, para ejecutarlo en la Academia.
Para más detalles consúltese á la pro¿
fesora Srta. Cardell, calle de la Roma¬ guera n.o 30.
Catálogo gratis á quien lo solicite.

siendo portador de buen número de pasa¬ hace tiempo, la amplitud de la calle de

jeros y variados efectos.

Isabel II, acordó acogerse á los benefi¬ cios de la ley de 30 de Julio de 1904, que

Para los mismos puntos salió dicho modificó el art. 29 de la ley de expropia¬

buque ayer á la hora de costumbre, lle¬ ción forzosa en el sentido de que, una

vándose regular cantidad de carga, entre vez planteada la divergencia entre las

ella algunas partidas de cajas de limones.

tasaciones de expropiante y expropiado, puede la Administración ocupar en todo

Conforme pueden ver nuestros lecto¬

tiempo el inmueble, mediante el prévio depósito en efectivo de la cantidad que

res en la sesión del Ayuntamiento, que para cada caso se señala. También acor¬

publicamos, se ha dado mejor organiza¬
ción al servicio de serenos.
En adelante habrá, pues, tres serenos

dó. en virtud de lo anteriormente pre¬
ceptuado, solicitar del señor Gobernador civil de la provincia, por conducto del
representante de la Administración, se

que durante la noche recorrerán la po sirva decretar la ocupación de la parte

blación y otro empleado quedará de guar¬

del inmueble que se proyecta exprODiar. constituyendo el depósito para este caso

dia en la Casa Consistorial, para recibir ! prevenido, y remitiendo al efecto la co¬

SUBASTA
A voluntad de los albaceas testamen¬
tarios de la herencia de D. Lucas Anto¬
nio Pons y Castañer, se celebrará la subasta del predio llamado «Sa Viñasa» de este término, de extensión de unas tre¬ ce cuarteradas y media, ó lo que fuere, olivar, algarrobos, almendral y huerto, con casa rústica y otras dependencias, y dos manantiales de agua; de los cuales uno, el más pequeño pertenece todo en¬ tero á la finca, y del otro tiene 68 horas y media.
La subasta tendrá lugar por medio de pujas á la llana; ó bien de toda la finca

Sóller.

S6 A ende una porción de
tierra con una casa enclavada en la mis¬
ma, denominada «Oan Oamasdaigo» sita en este término, pago las «Tancas d* en
Frontera» cerca de «Son Bou.»
Informarán en el número 6 y 8 de la
calle de la Victoria de esta ciudad.

Ar£m,Uaxt.

Semdaesreaencoamrrpiernadr oó

to-
un

cuarto de hora de agua de la fuente de

S' Olla, de la sección de arriba.

Informarán, calle Rectoría, n.o 2.

Se venden las casas nú¬ mero 4 y nú¬ mero 6 de la calle de Ampurias, Alquería del Conde; esta última tie¬ ne buen corral-huerto y agua de la fuente de Si Uyet. En la misma casa informarán.
Se vende KDU V UJL1UV7 ia casa señalada
con el n.° 341 del ensanche dei
Setter. En la misma casa darán mfor->
mes.

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SÓLLER

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JuA RAMA DE SANDALO

—Por que no te quiere. —¿Sólo por eso? —¡No! —¿Qué más hay?
—¡Ten valor, Miguel! —¿Qué más hay, dig-o? Y Miguel cogió él brazo dél padre de Margarita y le oprimió cou fuerza entre
sus dedos.
—No hay nada más, contestó Benito con dolorosa calma: no creo que Marga¬ rita ame á otro; pero sí es cierto que la sigue y acosa uno de los jóvenes señores
del castillo.
—¡Ja, ja, já! gritó Miguel con una carcajada histérica, que repitieron los ecos del valle y las montañas vecinas: ¿no es más que eso, señor Benito? ¡Pues entonces, mi escopeta lo arreglará todo!
—¡Miguel! —¿Pues qué, no hay más que prendar¬ se de una muchacha hermosa, y decirle amores, cuando se sabe que se va á ca¬
sar honradamente?

—Miguel, ¡ella es la culpable, en escu¬ char lo que no debía llegar á sus oídos! ¡Ella no merece que te conviertas tú en un asesino, mi pobre Miguel!
—Es verdad, murmuró el joven, cuyo furioso arrebato se iba calmando, gra¬
cias á la dulzura de su hermoso carácter:
¡es verdad... ella no me querría para ma¬
rido con las manos manchadas de san¬
gre, y mi pobre anciano padre se mori¬ ría de pesar!
Calló apenas hubo pronunciado estas palabras, y durante algunos instantes pareció meditar profundamente.
—Señor Benito, dijo al fin: la pobre Margarita tiene razón: yo no he sabido hacerme querer de ella.
—¿Qué dices, Miguel? —Digo que soy muy rudo, y que no he obrado con ella como debía; en ade¬ lante me portaré mejor; sí, me portaré mucho mejor. —¿Pero no te digo que ya no puede ser tu mujer? —¿Por qué? —Porque á los ojos de los que le han visto hablar con el señor del castillo, ya
no tiene honra, contestó Benito, cuyo
cuerpo fué agátado por un sacudimiento
convulsivo.
—¿No tiene honra? ¿Por eso? con la

mía, que es grande, tendremos para los
dos.
—¿Qué dices, Miguel? ¿pensarías aún en casarte con mi hija?
—¿Por qué no? ¡Como antes! —¿Y tu padre, qué dirá? tornó á pre¬ guntar Benito, cuyo corazón saltaba de alegría. —Mi padre lo que quiere antes que to¬ do, es verme á mí feliz; y yo no puedo serlo si no me caso con Margarita. Pues qué, continuó el noble jóven animándo¬ se gradualmente: pues qué señor Benito, ¿le parece á Vd. posible que yo haya querido durante cuatro años á Margari¬ ta, que me haya dormido cada noche viéndola, y me haya despertado cada au¬ rora pensando en ella, para renunciar
ahora...
—Pero yo no puedo, no debo consen¬ tir que todos te señalen con el dedo por casarte con mi hija, Miguel: ya sabes que en nuestras aldeas la honra de la mujer se empaña con facilidad!
—Señor Benito, repuso Miguel con en¬ tereza: sé todo lo que Vd. me dice, pero todos me conocen por lo que soy, y mi mujer será respetada siempre: honra tengo yo para dar á mi mujer, aunque al casarse conmigo no tuviese ésta nin¬ guna: por lo tanto, señor Benito, es en

balde hablar más del asunto. Me casaría

—Es verdad, repuso Benito enjugan¬

gustoso con Margarita, aunque le hu¬ do las lágrimas que habian arrancado

biese acontecido la desgracia que le de sus ojos las generosas palabras del

aconteció á Teresa, la hija del señor jóven; sí, se oye el paso de un caballo

Melchor el jardinero. ¡Sí! aunque la hu¬ que viene del castillo.

biera engañado ese hombre con un ca¬ —Será algún criado que enviati á la

samiento fingido, me casaría con ella le¬ ciudad... *
gítima y santamente para devolverle el —¿A estas horas? Además no hay otro

honor.

criado ahora que el anciano que ha esta¬

Dos gruesas lágrimas se desprendie¬ do siempre: han despedido á los otros

ron de las pupilas de Benito al oir la dos.

generosa expresión de aquel amor ar¬ —¡Si Dios quisiera que se marchara el

diente, que tan poco- merecía su hija: la señor!

expresión de aquel cariño era tan fuerte —¡Hágalo su Santa Madre!

y verdadera, que un rayo de esperanza

Benito terminó estas palabras con un

penetró en su alma.

grito terrible, desgarrador.

En aquel instante se oyó el galope de En aquel momento llegaba el caballo

un caballo por el camino real que con¬ casi enfrente del sitio en que se hallaba

ducía á la ciudad cercana: el sitio en con Miguel: por un movimiento simul¬

que estaban Benito y Miguel, se halla¬ táneo se lanzaron ambos hácia la orilla

ba á la izquierda del camino, aunque á del camino, para ver el viajero.

alguna distancia, y les permitía ver muy Eran dos: un hombre y una mujer: el

bien al viajero.

jóven señor del castillo y Margarita, co¬

Eran las once de la noche: la luna de locada á la grupa, gentil, risueña y as¬

Mayo, tan dulce, tan pura, tan suave, pirando con delicia el aire embriagador

iluminaba las copas de los árboles, y se de la libertad.

reflejaba en la humilde fuente cuyas Ya he dicho que Benito, al columbrar¬

aguas rizaba la brisa.

les, lanzó un grito terrible: al oirle el

^ —Me parece oir el paso de un caballo, caballero, clavó las espuelas en los hija-

dijo Miguel extremeciéndose involunta¬ res del caballo y éste arrancó un violen¬

riamente.

to galope.

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NOTA.—Siempre que el día de salida de Sóller y Cette para Bar¬ celona coincida en sábado de día festivo, retrasará el vapor su salida 24 horas. —La salida de dicho buque del puerto de Barcelona para el de

El vapor que sirve la línea Palma-Marsella, se reserva el derecho de

Sóller, será en todos los viajes á las ocho y media de la noche.

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