AÑO XXL—2.a EPOCA.-NUM. ! 007
AÑO XXL—2.a EPOCA.-NUM. ! 007

21 JULIO DE 1905

SEMANARIO INDEPENDIENTE

FUNDADOR Y DIRECTOR-PROPIETARIO: D. Juan Marqués Arbona, REDACTOR-JEFE: D, Damián Mayol Alcover. REDACCIÓN y ADMINISTRACIÓN: calle de San Bartolomé n.° 17.-SÓLLER (Baleares)

Editorial

higiene, sin duda por defecto de capacidad. De -todo lo cual puede

deducirse: que construyéndose ha¬

Los cobertizos del muelle

bitaciones cómodas en un punto tan aireado y alegre como el de

que tratamos, en el centro del mo¬ Obra de utilidad y desde largo vimiento, en el mismo muelle, no

tiempo deseada es la que tiene el habrían de dejar de estar alquila¬

Ayuntamiento en proyecto actual¬ das; por cuya razón la construc¬ mente. Es de ello buena prueba ción del edificio en tales condicio¬

el que hace algunos años una co¬ lectividad solterease, comprendien¬ do que tardaríase en intentar la re¬ forma por iniciativa oficial, pro¬

nes equivale á crear una renta, que no estaría demás si pudiera in¬ gresar anualmente en las arcas mu¬ nicipales.

puso construir dichos cobertizos por Y la creación de rentas es un

su cuenta, en sitio diferente, por buen principio de economía.

supuesto, y de forma mas sencilla En el concepto de muchos veci¬

que la actual.

nos, haría bien el Ayuntamiento

Y se habló mucho del asunto en apelar antes al préstamo para

para venir luego á no hacerse na¬ da, muriendo la idea helada, como
tantas otras de provecho que na¬ cieron con calor para tener el mis¬

realizar la obra en proyecto, que
á la cesión de unos derechos que
mas tarde ha de arrepentirse de haber perdido para siempre. Sabe¬

mo ó parecido fin. Es que nos falta mos que el construir edificios para la perseverancia, que es virtud in¬ alquilarlos no suele ser cosa prác¬

dispensable para allanar obstáculos tica en Sóller, donde en construc¬

y vencer dificultades, sino impo¬ ciones se invierte un capital que

sibles.

no reditúa lo bastante si no es

Los antiguos almacenes del puer¬ con alquileres muy exagerados, to hace tiempo que no son bastante por cuanto los materiales y mano

para satisfacer las necesidades del de obra cuestan caro; pero con¬ comercio sollerense, cada día mas ceptuamos excepcional el caso cuan¬

importante desde que la industria fabril ha tomado mayor desarrollo
y los buques de vapor han aumen¬ tado el tráfico; y si á esto se añade

do se trata del Municipio. Haciéndose éste del capital ne¬
cesario por medio del empréstito,
y aún suponiendo que hubiese de

que los tales almacenes, de cons¬ trucción grotesca y defectuosa, ver¬ daderos nidos de ratones, constan
de planta baja solamente, ocupan¬ do vasto solar que si fuera apro¬ vechado convenientemente podría

pagar por intereses un tanto por ciento anual mayor del que pu¬ diera sacar por concepto de alqui¬ leres de los pisos, no por esto de¬
jamos de considerarlo conveniente. En el presupuesto anual debería

dejar buenos rendimientos, se verá consignarse una cantidad por amor¬
con claridad cuan necesaria es la tización, con lo cual vendría á ser

reforma proyectada, y por lo mis¬ el Municipio el propietario de la

mo, cuan acertado el pensamiento de la Corporación municipal que ha
resuelto llevarla á cabo.
El público, ha aplaudido la re¬

totalidad de un inmueble cuyo
valor real, susceptible de aumento, sería muchísimo mayor que este mismo capital desembolsado asen¬

solución, y nosotros nos hacemos eco de esos aplausos, uniendo á ellos los nuestros, calurosos y sinceros.
Sin embargo, la mayor parte de

tándose sobre un solar de su pro-,
piedad, y el importe de los alqui¬ leres, que, según fuera la distri¬ bución de las dependencias, sería

ese público que aplaude la idea de mayor ó menor, dando por consi¬ nuestros representantes, no aprueba guiente un interés mayor ó menor

con igual satisfacción y entusiasmo la forma con que se propone darla
realización. Enterado de las condi¬
ciones bajo las cuales saca á con¬

también, pero de todos modos se¬ guro, constituiría una renta mu¬ nicipal no despreciable, que unida á los productos de los almacenes

curso de proposiciones la construc¬ sería un buen ingreso para refuer¬

ción, no ha podido menos que de¬ zo de futuros presupuestos.

mostrar su descontento al ver que,

Esto se dice, y esto repetimos

so pretexto de que no está el era¬ nosotros creyéndolo verdad: es pre¬ rio municipal en condiciones de ferible bajo todos conceptos que el abordar y ejecutar por sí esta me¬ Municipio, aún cuando le cueste

jora, se intenta ceder á perpetuidad
el edificio, sin los cobertizos, al par¬
ticular ó asociación que se compro¬ meta á verificar á sus costas las
obras.
Deber nuestro es, pues, hacernos eco de esos rumores de descontento, como nos lo hacemos de la pública aprobación, máxime cuando puede llegar á tiempo todavía nuestra voz

hacer un sacrificio, adquiera una
propiedad de mayor valor, ó au¬ mente el de la que posee, á que ceda á perpetuidad á quien la
quiera la que tiene adquirida desde
tiempos inmemoriales. Por más va¬ liosa que resulte ser por su solidez y elegancia la nueva construcción de los cobertizos municipales, cree¬
mos de mucho más valor la su¬

para que se haga en el proyecto
una modificación á todas luces be¬
neficiosa para los intereses del co-
mú n.
La barriada marítima aumenta
constantemente en su población, pues que además de las nuevas fa¬ milias que anualmente se consti¬ tuyen allá por el matrimonio en¬ tre vecinos, otras, ya constituidas,
buscando salud ó economía, allí se
instalan á diario. Este aumento de
población exige el aumento de ha¬ bitaciones, y hé aqui el porqué van
llenándose éstas á medida que se

perficie de 713 metros que se in¬ tenta ceder, multiplicada por 2,
por 3, por 4 ó por el número de pisos que sea, estando enclavado el solar en uno de los mejores puntos, en el límite de la carre¬
te rra de Palma, en el corazón de
la barriada del puerto. Que es como si dijéramos que
no guarda relación, que no es pro¬
porcionado con el de lo que cede el valor de lo que ha de adquirir el Municipio con arreglo á las condiciones que se han publicado.

construyen, y el porqué se cons¬

truyen á medida que las probabi¬
lidades aumentan de que sean ocu¬

Sección Literaria

padas; mas todavía diremos: van

ocupándose mas de las que se cons¬

LA MINA MISTERIOSA

truyen, aunque parezca esto raro

y sea de difícil comprensión, pues Hallándome hace años en Algeciras

que en algunos edificios que no trabé amistad con un ingeniero inglés

reúnen siquiera las debidas condi¬ que llevaba unos treinta en España de¬

ciones de separación é idependen- dicado á negocios de minas.

cia, viven distintas familias, y en Entretenidos un día en conversación

las mas de aquellas faltan las de me dijo:

—Hay un paraje en Andalucía en que se encuentra la fortuna mayor del mun¬ do á disposición del que se tropiece con ella y quiera aprovecharla.
—Y vos que lo sabéis—le dije,—¿cómo no os habéis aprovechado de ella?
—Por una mala pasada de la suerte— me replicó.—Pero escuchad la historia, que es curiosa:
Estaba yo empleado en una sociedad minera inglesa de Sevilla que se dedica¬ ba especialmente á la exportación de piritas de cobre, cuando cierto día que trabajaba en mi oficina entraron á de¬ cirme que un clérigo quería verme. Con¬ testé que estaba muy ocupado; pero tan¬ to insistió el cura en su pretensión que
consentí en recibirlo.
Era un hombre como de unos sesenta
años, alto, de ojillos vivos y escrutado¬ res, y tan seco que parecía que los hue¬ sos iban á traspasarle el pellejo. Vestía una viejísima sotana llena de lamparo¬ nes y un manteo digno compañero de la sotana. Hablaba sin mover apenas los labios, y como receloso de las intencio¬
nes de su oyente.
Después de los saludos de rúbrica me preguntó si era yo ingeniero de minas.
Contestada por mí afirmativamente su pregunta, hízome varias otras para in¬ quirir el cargo que desempeñaba yo en la compañía.
Clavaba á todo esto los ojos en mí con mirada tan penetrante que parecía que¬
rer adivinar hasta los más íntimos de
mis pensamientos. Impaciente yo. le manifesté que tenia
mucho que hacer y que no estaba dis¬ puesto á perder el tiempo en conversa¬ ciones inútiles: invitóle, pues, á que declarase de una vez su objeto ó se mar¬
chase.
—¿Debéis entender de minerales?—me dijo sin hacer caso de mis palabras.
—¡Ya lo creo que entiendo!—le repli¬ qué riéndome.
—¿Entonces, conoceréis qué clase de mineral es este que os traigo?—dijo sa¬
cando de un bolsillo interior de la sota¬
na un pañuelo encarnado de tela ordi¬ naria, del que extrajo un pedrusco que
tomó entre sus dedos temblorosos y me
alargó, al mismo tiempo que clavaba en mí sus ojillos recelosos y penetrantes.
Creí que sería algún mineral de cobre ó de hierro, que son los que principal¬
mente buscamos en el Mediodía de Es¬
paña; pero no era ni lo uno ni lo otro.
Mineral ciertamente lo era; pero yo no
lo conocía, y así se lo confesé franca¬
mente.
—Yo por mi parte--dijo—no entiendo una palabra de minerales;¿cómoqueréis que entienda, pobre de mí?; pero vos que hacéis oficio de ello, ¿no podréis de¬ cirme qué metal es este?
Evidentemente él lo sabía, pero no sé por qué fingía ignorarlo.
—Tendré que mandarlo á Londres si
consentís en ello—fué mi contestación.
—Muy bien—me dijo;—hacedlo en
buen hora.
—¿Pero no podríais—le dije—adelan¬ tarme alguna noticia? ¿Cómo os habéis hecho con este mineral? ¿Dónde lo ha¬
béis encontrado?
— ¡Ah! —Ese es mi secreto. Os enseña¬ ré el paraje de donde lo he sacado cuan¬ do me digáis de qué mineral se trata. Y
entonces habremos de hacer un conve¬
nio, porque yo quiero entrar á la mitad en los beneficios, ¿os conviene?
—Se trata de una mina por lo qué veo. ¿Dónde está?
—No lejos de Granada. La descubrí recorriendo la sierra. Es una antigua mina romana; pero abandonada hace muchísimos siglos. Para hablaros con franqueza os diré que sé muy bien lo que es ese mineral; pero como no cree¬ ríais lo que os dijera,.quiero que lo ave¬ rigüéis vos mismo.
En todas sus palabras, que pronuncia¬ ba pausadamente, se notaba, sin em¬ bargo. cierta excitación nerviosa.
—D.:bo deciros—prosiguió — que el
mineral está á flor de tierra. Puede co¬
gérsele con la maco. —¿Y hay mucho? —¿Qué si hay? Con él podría pagarse
diez veces la deuda de España. —¡Está bien! No hablemos más. Man¬

daré la muestra á Londres, y cuando venga el análisis, que será dentro de tres semanas poco más ó menos, os daré
cuenta del resultado.
Alargóme la mano y me dijo: —No olvidéis que voy á la mitad en el negocio. —Convenido; pero dejadme vuestras
señas.
Díleplumay papel, y escribió muy despacio y con letra grande y mal tra¬ zada su nombre y su dirección.
Se llamaba Vicente Oria y Mazallón, y
vivía en Granada, calle de Alfonso XIII. número 7.
Me guardé el papel en la cartera y le acompañé hasta la puerta.
Al despedirnos me dijo que cuando
recibiera mi carta vendría á Sevilla á
hacer el contrato, y que una vez firmado
me llevaría á la mina.
Volví á mi oficina; empaqueté el pedr-usco por mis propias manos, y lo des¬ paché á Londres.
No había pasado un mes cuando reci¬
bí contestación con el análisis.
La piedra contenía oro; pero oro en tales proporciones, que la mina debía
de ser la más rica del inundo.
Sentía una emoción profunda, y acabé
riéndome histéricamente.
Me tranquilicé al fin, y sin perder un momento dirigí un telegrama al cura para que viniera inmediatamente á Se¬
villa.
Quise reanudar mis trabajos, pero en vano. ¿Qué atención podía dedicar á ne¬ gocios vulgares, cuando tenía una for¬
tuna colosal al alcance de las manos?
Se me ocurrió entonces que quizás no tuviera dinero el cura para el viaje, y le giré veinte duros por correo.
Sabiendo la hora á que debía llegar, fui á esperarlo á la estación. No vino. Volví al día siguiente. Tampoco. Puse otro telegrama. No tuve contestación.
Impacientísimo, decidí ir yo mismo á Granada. Me parecía que el tren no lle¬ gaba nunca. Ya en Granada, volví á la calle de Alfonso XIII. Era de aspecto po¬ bre, y la casa, aunque grande y quizás habitada en otros tiempos por gente principal, estaba abandonada ahora á una caterva de indigentes que se repar¬
tían sus habitaciones.
Pregunté por D. Vicente y me dijeron que vivía en un cuarto del desván.
—¿Eúá aquí ahora? —Puede ser que esté; pero hace unos cuantos días que no le veo—me contestó el sujeto interrogado. Un muchacho me condujo á los des¬ vanes y me indicó el cuarto que servía de morada á mi clérigo. Llamé nerviosamente á la puerta. Na¬
die me contestó. Volvi á llamar. Enton¬
ces salió una mujer de una habitación inmediata y me dijo que hacía como quince días que no parecía por alii don
Vicente.
Le dije que le había escrito y telegra¬
fiado.
—Aquí tengo la carta y los partes me dijo—y me entregó una carta y tres te¬ legramas que eran precisamente los
míos.
—¿Y dónde está?—le pregunté. —¡Dios sabe!—me contestó alzando
los hombros.
Me pareció que me faltaba la tierra. Bajé poco á poco la escalera sin saber qué hacer.
Se me ocurrió preguntar en el obis¬ pado, pero me dijeron allí que el sacer¬ dote por quien preguntaba no tenía puesto en ninguna parroquia y que no sabían absolutamente su paradero. To¬ dos los pasos que di para averiguarlo fueron inútiles. Ninguno desús vecinos sabía nada de él, pues hacía una vida muy retraída y la misma mujer que vi¬ vía en la habitación contigua á la suya no sabía de él, sino el nombre.
Pretendí entrar en su aposento, pero tropecé con obstáculos invencibles. Vol¬ ví á Sevilla desesperado. Puse anuncios
en todos los periódicos ofreciendo un premio á quien me dijera su paradero. Tiempo perdido.
Se me ocurrió que mi hombre se ha¬ bría vuelto loco ante la perspectiva de una enorme riqueza y que andaría va¬ gando por los alrededores le la mina

Hice dimisión de mi empleo en la. compañía para poder disponer libremen¬ te de mi tiempo y de mi persona, pue3
la idea de encontrar la mina había veni¬
do á ser en mí una obsesión.
Volví á Granada con la esperanza de
dar al fin con el cura, ó cuando menos
poder examinar sus papeles en los cua¬ les podría quizás hallar algún indicio que me pusiere sobre la pista.
Traté de tomar en alquiler alguna ha¬ bitación de la casa; pero el dueño me dijo que estaban todas ocupadas.
—Pero en la de don Vicente—le dijeno hay nadie. Ese hombre debe haberse muerto ó llevádosele el diablo y no vais
á tener su habitación vacía toda la vida.
El propietario al principio no se atre¬ vía á cedérmela temeroso de cualquier comunicación con la justicia si don Vi¬ cente se presontaba y reclamaba cual¬ quier objeto de su propiedad que echase
de menos.
. —No seáis tonto—le dije.—Nadie ha¬
brá de molestaros. Y si D. Vicente vuel¬
ve, que no lo creo, se encontrará sus ca¬ chivaches como los dejó.
Para tranquilizar su conciencia el pro¬ pietario de la casa subió exageradamen te el alquiler de la habitación; pero con¬ vine en pagárselo, y una hora después hice ir á un cerrajero que me franqueó la puerta.
Sólo hallé una mesa, una silla y una
cama. En las paredes habí i numerosos libros y papeluchos sucios y cubiertos de polvo.
Me dediqué días enteros á pasarlos re¬
vista uno por uno.
De los libros había algunos de devo¬ ción; pero los más eran de química y
minería.
En los papeles nada hallé que me sir¬ viera; en los libros tampoco.
Volví á emprender la tarea de regis¬ trarlos y examinarlos, esta vez hoja por hoja. Al fin tropecé con un libro del si¬ glo XVIII, sucio y estropeado. Había en
él una relación de las minas romanas de
Andalucía.
Palpitóme el corazón porque pensó que de ahí seguramente había sacado mi clérigo la noticia de la mina.
Nunca he leído nada con más atención
que el tal libro. En él encontré por pri¬ mera vez trazas de apuntaciones del cura, porque de cuando en cuando ob¬
servaba nombres de lugares subraya¬
dos.
Tomé nota de todos ellos y me lancé á verificar exploraciones por mí mismo. Pensó que repitiendo lo que sin duda había hecho el cura y dando los mismos pasos que él había dado tropezaría al fin
con la mina.
Tres años mortales me pasé en esas investigaciones registrando toda la sie¬ rra. Hasta hallé quien se acordaba de un clérigo alto y seco cuyas señas coin¬ cidían con las de mi hombre, que hacía tiempo había andado por aquellos luga¬ res; pero no sabían darme más noticias.
Llegué á pasar por loco entre los ha¬ bitantes de aquellas aldeas y cortijos, pero no me importaba.
Yo seguía imperturbable en mis tra¬ bajos de investigación.
—¿Y al fin nada encontrasteis?-pre¬ gunté á mi interlocutor.
Sí. Recorriendo'cierto dia un parajo de la tierra tan desierto y recóndito que creo jamás fué hollado por planta hu¬ mana, me sorprendió una uevada. Bus¬ cando donde guarecerme, hallé la boca de una cueva oculta por unas malezas y
me abrí camino hasta ella. Penetré en
su interior muy satisfecho de haber en¬ contrado un abrigo. Al encender un fós¬ foro para mi cigarro lancé una exclama¬
ción de horror. Sentí erizárseme los ca¬
bellos y temblé como un azogado.
El fósforo se me había caído de las
manos.
Encendí otro, y á su resplandor pude
ver un cuadro macabro.
E! cadáver de D. Vicente, envuelto en
la misma sotana con que se había pre¬ sentado tres años antes en mi oficina, yacía allí reducido á un esqueleto forra¬ do en perg-amino; á una especie de mo¬ mia. pero fácil de reconocer todavía.
Sin duda descansaba allí desde muy

SOLLER

qpobos días después de su visita á mi ofi-. dola hasta que los diputados todos han

•ciña.

acudido al salón.

Allá mismo -debió sorprenderle la Este por fin se llena; y hay que alabar

¿muerte.

la costumbre de ios representantes rusos

—.Pero seguramente su presencia allí... que casi nunca abandonan la sala aun¬

•--‘©eme ricé ó decir,

que se discuta asuntos de poco interés.

— Lo mismo pensé yo—dijo sin dejar¬ ^Mientras está abierta 3a sesión es raro

me acabar la frase;—pero nada. Regis¬ encontrar en los corredores y en los dos

C239187..o°° nocimientos útiles tré minuciosamente la cueva; no perdo¬ •salones de conferencias algún diputado.

né una sola pulgada de terreno en una Taquígrafos que esperan turno y perio-
milla á la redonda; me he vuelto viejo I distas que confían en las informaciones

buscando; tengo la cabeza llena de ca¬ de compañeros más asiduos, son los úni¬

nas; pero todo mi trabajo ha sido inútil. cos que no escuchan los discursos.

Y, sin embargo, tenedlo por seguro, La sala, cuando está llena, produce un

la mina existe; aquel pedrusco que rae efecto imponente. Tan sólo á la derecha

entregó el cura y mandé ó Londres, sa¬ se advierte algunos bancos vacíos. Es

lió de alguna parte.

que en algunas provincias no han sido

La mina está allí—dijo dirigiendo el aún elegidos los diputados, y á los re¬

dedo hacia la sierra—esperando al feliz presentantes del Cáucaso, del Turques-

mortal que tenga la suerte de dar con tán y de Siberia, los cuales serán muy

ella y que será el hombre más rico del revolucionarios sin duda, se ha reserva¬

inundo.

do esos bancos de la derecha.

Z.

Hay que advertir que los rusts no han

mimayi Q.rmm—i

cuidado de seguir ningún orden en la distribución de sitios. Quizá dependa es¬

to de que, salvo contadas excepciones,

todos los diputados de la Duina pertene ¬

cen á la izquierda. Ni siquiera por na¬

Consejos á los bañistas

cionalidades están divididos los rusos.
Un tártaro se sienta entre dos campesi¬

Siendo la presente época estival la más adecuada para hacer uso de los baños, como medida higiénica refrigerante, aconsejo á mis lectores que cuando se bañen tengan presente y practiquen los
siguientes preceptos: Para entrar en el baño es preciso
que el cuerpo esté descansado y la piel desprovista de sudor.
El baño no debe tomarse hasta

nos de Ukrania. otro se acomoda entre
un sacerdote ortodoxo y uno católico. Sólo los jefes más autorizados procura¬ ron reunirse, quizá para concertar de¬
terminada línea de conducta cuando so¬
brevengan acontecimientos graves y no previstos. También el llamado «grupo de los profesores» aparece compacto (Kovalevski. Kusmin-Karavafef, Karefef. Gróieskul, Petrazhizki y Novgorod-

tres horas después de haber comido.

zef). Pero estos son excepciones. Los de¬

La inmersión del cuerpo en el ba¬ más diputados rusos están sentados don¬

ño ha de ser brusca y total, procurando de les con viene Ó les gusta.

mojarse bien la cabeza, que debe ir des¬ El presidente permanece siempre solo

provista de gorras y cofias impermea¬ en su tribuna, porque los dos sitios para

bles; un simple sombrero de paja basta¬ los vicepresidentes están vacíos, ya que

rá para resguardarla de los rayos solares. los señores Dolgorukof y Gródeskul pre¬
4'.° La duración del baño variará se¬ fieren sentarse en sus escaños. El secre¬

gún el temperamento y constitución mr-¿ tario y el vicesecretario de turno se sien¬

,gánica de cada individuo: en los sujetos robustos podrá durar más que en los dé¬ biles; de todas formas, para que el baño resulte tónico, es preciso abandonarlo

tan en un punto más bajo, junto á la
tribuna del orador. Muromzef tiene la costumbre de hacer él mismo casi todo
-el trabajo y no deja al secretario, prin-

tan pronto como comience á iniciarse el -qipe Shakovskoi, ni el trabajo de leerlas

primer escalofrío de la segunda reac¬ ción, que suele presentarse de los diez á los veinte minutos después de la iutner-
éíón en el baño.

comunicaciones y documentos que al principio de cada sesión se pone en co¬ nocimiento de los diputados.
En el Parlamento ruso no se nota

5;° Mientras se esté en el baño debe
-estar el cuerpo en movimiento, nadando el que sepa y moviendo brazos y pier¬ nas el que no sepa nadar: para hacer con libertad estos movimientos precísase usar ropas y bañadores ligeros pero ce¬
ñidos al cuerpo.
C.° Al salir del baño, para lograr una .pronta y saludable reacción es menester secarse el cuerpo rápidamente, vestirse de prisa, tomar un sorbo de café ó té caliente con algunas pastas y dar un

aquella perfecta división del trabajo que á oirás asambleas, singularmente á la húngara, el sello de una jfrovecta ma¬
durez.
Desde el principio de la sesión se ad¬ vierte que los diputados se identifican con sus funciones, de tal modo, que el yo desaparece y los cuidados personales no dejan huella en sus rostros. Los ol¬ vidan para pensar sólo en los asuntos públicos. Así no se ven abogados que lean réplicas ó sentencias, ni comercian¬ tes que escriban cartas de negocios, ni

paseo de media hora. El mejor baño es el de mar: con¬
viene á todos los sujetos, y como tónico é higiénico no tiene rival.

diputados jóvenes que sonrían leyendo una cartita perfumada. Las pocas cartas
y telegramas que se entrega á los indi¬ viduos de la huma, denuncian una ar¬

La temperatura del agua del ba¬ ño debe oscilar entre 18 y 28 grados; cuanto más fría esté e\\ agua del baño

bitrariedad, piden justicia. Están desti¬ nados á uno, pero entran en el dominio común, pasan de mano en mano y for¬

menos tiempo debe perinanecerse en él. man la base de una interpelación.Nadie

Los sujetos fuertes, sanguíneos y puede decir hasta ahora: la Dama estaba

vigorosos deberán hacer uso de baños distraída ó cansada.

tibios y largos; los que sean débiles, lin¬ fáticos y anémicos, usarán el baño corto y frío, es decir, de impresión.
10. Las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde serán las pre¬ feridas para tomar el baño, y digo el ba¬

La lectura de los documentos exige á veces media hora y no transcurre nunca entre la indiferencia general. Los dipu¬ tados están atentos, prontos á soltar la carcajada si el presidente lee un proyec¬
to del ministro de Instrucción, el cual,

ño, porque n o debe nadie bañarse más en estos momentos, pide un crédito de

que una vez al día.

cincuenta mil pesetas para reformar el

Estos diez preceptos constituyen la jardín y el lavadero de la Universidad

verdadera regimentación ó guía higié¬ de Dorpat, ó á indignarse si lee un tele¬

nica del bañista.

grama de los obreros de Riga, los cuales

Dr. Corral y Mairá.

comunican que á ocho de sus compañe¬

(De ABC).

ros, condenados á muerte, el gobernador general ha negado el derecho de recu¬
rrir al Tribunal de Casación.

Actualidades

Así, entre actas, documentos y el tiem¬ po que se pierde en llamar á sesión, em¬

pieza ésta una hora después de la seña¬

LA DUMA

lada; pero en cambio, cuando comienza el trabajo, los diputados perseveran en
él de un modo concienzudo. En la Du-

El Parlamento ruso difiere por sus ma los oradores lian de subir á la tribu¬
costumbres y organización de los demás na: dan la espalda al presidente y ha¬

parlamentos europeos. Lo primero que llama la atención del
que asiste á las sesiones, es el modo que se ha adoptado para llamar á sesión á los diputados. Como en las estaciones de fe¬

blan dirigiéndose á la Asamblea Nacio¬ nal. No hay la costumbre de apiñarse en torno del orador, y como todos los diputados permanecen en sus sitios, no hay la costumbre de los apretones de

rrocarriles, son menester tres avisos an¬ mano. No faltan, sin embargo, losaplau-

tes de empezar la sesión. Los dos prime¬ sos, de los cuales no lian podido gozar ros, separados por diez minutos de inter¬ hasta ahora los ministros. valo, se dan por medio de una campani¬ No puede hacerse el elogio de la elo¬ lla eléctrica que suena durante tres mi¬ cuencia rusa. Es indiscutible que mu¬ nutos. Cinco después del segundo aviso, chos diputados poseen grandes condi¬ sil presidente ocupa su sitio y empuñan¬ ciones oratorias, y muchos hay que do la campanilla deja que oscile largo podrían discutir con los mejores aboga-
¿ato entre sus dedos y continúa tnoviéa- * dos. Los rusos son habladores natural¬

mente y como todos se sienten inclina¬ dos á la filosofía, fácilmente saben dar
forma á su pensamiento y expresarlo
con claridad. Los oradores abundan por
lo tanto. Lo que falta es la verdadera elocuencia parlamentaria. Los diputa¬ dos no se dividen el trabajo, y así se pierde mucho tiempo. Carecen también de hábitos parlamentarios, no saben de¬
cir las cosas en ocasión oportuna; no conocen los secretos de las reticencias.
Así la Duina semeja á un mitin, donde todos los concurrentes quieren decir, aunque no sea más que cuatro palabras, para adquirir las simpatías del público y darse á conocer. En la Duina los di¬ putados no se ponen nunca de acuerdo
acerca del modo de tratar un asunto
determinado. Ni aun en un grupo de¬ terminado hay previa preparación. Fal¬ ta, además, por regla general, el estudio previo de las cuestiones y más de un diputado empieza á perorar sin saber á punto fijo lo que va á decir.
Todo esto hay que excusarlo pensando que el Parlamento nace ahora; los dipu¬ tados no se conocen siquiera personal¬ mente y representan diecisiete naciona¬ lidades que tienen, en muchos asuntos, intereses completamente distintos. No es dudoso que la Duina alcanzará las
costumbres de los Parlamentos más an¬
tiguos; pero si debía adquirir también sus defectos, valdría más que continua¬ ra su actual primitivo é ingenuo modo
de discutir.
Cuando dan las tres, el presidente sus¬ pende la sesión durante media hora ó una hora, según el trabajo que hay pre¬ parado. Un torrente humano sale de las tribunas y de la sala. Diputados, perio¬ distas y público descansan, vau á tomar
té en la ciainaia ó á comer en el stolo-
vaia, invaden el despacho del telégrafo, la sala de los periodistas, los corredores ó el parque. La Duina contiene una bi¬ blioteca y una sala de lectura, pero esta última no está terminada y en la biblio¬ teca no hay un libro, ni siquiera una colección legislativa. También está or¬ ganizado un servicio médico que no sólo sirve para los diputados, sino para todo aquel que estando dentro del pala¬ cio de Taurida se siente indispuesto ó es
víctima de un accidente.
Los corredores de la Duma, cuando
está suspendida la sesión, se parecen á lina calle larguísima donde todos los que la ocupan tienen iguales derechos. Dentro del salón de sesiones, los diputa¬ dos son diputados; el gobierno, gobier¬ no; el público, público; pero en los corre¬
dores cuantos están dentro de la Duma
son iguales. Hay pocos ujieres y, por regla general, son empleados mudos é
inútiles.
Cada cual va á donde quiere y habla con quien le parece. Los diputados no tienen la menor morgue y en los corre¬
dores se entablan discusiones más aca¬
loradas aun que en el salón de sesiones. En este parlamento modernísimo los di¬ putados no se parecen en nada á los de
otras Cámaras. Muchos son los repre¬
sentantes que ostentan el traje típico de las provincias donde viven; muchos los que no han recibido una instrucción es¬ merada y que por su modo de ser, por sus relaciones, por su nacimiento, son verdaderamente los representantes de los campesinos obreros que les han en¬ viado á San Petersburgo. Estos hombres sencillos y que sin dificultad confiesan su falta de conocimientos especiales en determinadas cuestiones, interrogan, du¬ rante los ratos en que la sesión está sus¬ pendida, á los profesores famosos, á los periodistas, al primero que se les antoja que ha de saber lo que ignoran y que les con vieneaprender.
Los variados trajes embellecen el as¬ pecto de la Duma. Los campesinos rusos llevan trajes de paño azul y botas altas; muchos aparecen con la larga túnica ce¬ ñida al talle y con la camisa blanca, azul ó encarnada, bordada y con un cuello alto que les llega hasta la barba. Los di¬ putados rurales de la Pequeña Rusia lle¬ van la misma túnica, pero ceñida por una faja verde y blanca. Los obreros de Moscou y de Petersburgo ostentan la
americana corta de los occidentales. Ala-
dine, diputado obrero muy famoso, está embutido dentro un temo completo de corte inglés, con la chaqueta cerrada por completo y una gorrita de sportman le cubre la cabeza. Los años que ha pasado en Inglaterra le han acostumbrado al traje de los que viven á orillas del Tátnesis y del Clyde. Los tártaros y polacos son los más típicos en punto á indumen¬ taria. Los primeros pasean poco por los corredores, y prefieren reunirse junto á una mesa para tomar té. Todos llevan levita negra y no dejan nunca, ni aún dentro del salón de sesiones el kalapush que es una especie de casquete negro de peluche. Los polacos llevan también, le¬

vita, que puede ser blanca como la del príncipe de Ostrovski, ó gris como la que luce Blyshkohs, con un cinturón de
cuero recamado. Otros lucen un caftan
precioso y pantalones claros. Tal aparee© la Duma á primera vista.
Yeremos lo que luego da de sí.

(Do La Lettura.)

A. Albertini.

La Galería del Trabajo de la Exposición de Milán
Según escriben de la hermosa capital de Lombardia, son interesantísimas las agrupaciones de las máquinas «en serie», que permiten seguir todo el procedimien¬ to industrial de un producto, desde su estado primitivo hasta la última trans¬
formación.
Las industrias admitidas en el certa¬
men son seis: papel, metales y madera, vidrio y porcelana, tejidos, cuero y pro¬ ductos en general que presenten algo de
verdaderamente nuevo.
La industria periodística tiene un lu¬ ga r preeminente.
El público se detiene admirado ante las elegantes linotipias, que al ligero y rápido contacto de la mano sobre el te¬ clado juntan las letras de plomo y las disponen en períodos; éstos se retinen hasta formar páginas enteras, que van á ocupar su puesto en las grandes máqui¬ nas rotativas; una faja de papel blanco pasa con rapidez continua entre los ci¬ lindros, y por el otro lado del gigantes de acero sale el periódico impreso, corta¬ do, doblado y por millares de ejempla¬
res.
Interesantísimas son también las má¬
quinas alimenticias: una fábrica, bizco¬ chos; otra, chocolate; una tercera, pastas y confites.
Los visitantes se agrupan ante una se¬ rie de máquinas colosales; nada se ve; el estruendo de las ruedas hace comprender que un trabajo infernal se lleva á cabo
en las entrañas de los monstruos metáli¬
cos; un gran telar de hierro con sacudi¬
das frecuentes lanza al aire nubes de ha¬
rina. Un niño se acerca á una mesa y da cinco céntimos; un hombre pasa entre las máquinas y le lleva un pan redondo y pequeño, en el que palpita todavía el empuje ardiente de los poderosos moto¬
res...
Esta máquina fabrica el pan con una prodigalidad asombrosa... ¡Y hay quien
muere todavía de hambre!
Más lejos, otros organismos se agitan, soplan, laten, en una emulación divina: se fabrica el aire líquido; se construyen gramófonos, fonógrafos, relojes; se mol¬ dea el hierro y la madera; se acuñan medallas y monedas; se hacen milagros ante los ojos del público, deseoso de ad¬ quirir los objetos luego que salen de la buena, fuerte y paciente madre de ace¬
ro..,

Cátedra Populá
—Ja veus, Pera, per lo qu' he dit (contestá es Doctó Cosme) que no tothóm es cóm tú, y sa diferéncia qu* hey lia entre molts de néts de pié de dins la vila y ets serviciáis foravilós qui se sa¬ crifiquen per ajudá y no tenen pó de bafiareé de suhó sa camia quant hey impórta. Ets «xitxirétlos» qui s' han de rentá ses mans amb llixiu de capitell just per havé tocat un cap de cimalés nóus ó forrats de roba qu1 es fusté acaba de dü de Cá Mestre Jaume, no vélen, cóm tú, que se deixin ses carreres veyes pe1 ses novelles, y per tant ells les deixaren quant comentaren á esperá de derrera es cantó que sl acompañament fúnebre hagués passat, per anarsen á ‘consoló ¡cóm si pogués esser el1 algún consol pe‘ sa familia ‘penada es veure passá per devant ets seus uys plorosos, tot-d' una qu1 han acabat de treure es mórt de dins ca-seua, una ilarga fila de persones que no acaba may, quant sóls un parey de dotzenes y alguns capellans han acompafiat es cadáver de sa persona estimada fins á 'n es depósit, ó flus á Can Sivella
només!
¿Y que significa aixó de «no deixá ses carreres veyes pe‘ ses novelles»? Aquest ditxo es molt corrent, y jó no acab enca¬ ra d‘ esplicarlo ‘ra bé. fii vól di que no hem de sortí may d' es trétze, si vól di que sempre hem de continuá fent lo que feya es padrí, si vól di que may hem de millorá, de perfeccionó, de seguí sa corrent cl‘ es temps, sino qu‘ hem de quedó aturats quant tot fá vía cap endevant, ¿perqiT és que tú y ets qui prediquen

aqüestes doctrines no duys regañéis y vestiu calqons amb bufes? ¿Perqu'és qu' ets capellans no duen sebates baixes y aqwella tenia fenomenal que duyen, no fá molts d‘ afiys, ets antichs que tots nóltros hem conegut? ¿Perqu'és que ses atlótes no duen en llóch de jaquéts ele¬ gante y capellets á la tnóda, aquell gipó desgarbat y un mocadó de sét pamsp'es
cap? ¿Perqu‘ és qu' es Batle, á s‘ hora de T ofici no fá vólta per la vila per fé tancá ses tavérnes y obliga á tothóm á auá á la parroquia per sentí es sermó? ¿Perqu1
és que no se tanquen amb taulons ses entrades de sa plassa y s'hi fá corre un bóu, amollantlí cans? ¿Perqu'és qu‘á‘n ets entérros no s‘ hi fá refrescada, donant vi y aygordent á volé á tots ets qui hey
assisteixen?
Deixet de quimeres, Pera, ets temps muden, ses costums mes antigües y arrelades se transformen, y lo modéru s‘ impósa, mes póch-á-póch ó mes aviat, y acaba per dominó: tú dius que «sa moda nova forastera» d‘ ets cotxos no prendrá, perque sou molts ets qui no ‘u voleu, y jó, sensa posá messions, sense ferte quantra sisquera, t‘ assegur que ja ha pi es á ln aqüestes hóres, y que maldement no haja entrat pe‘ s‘ uy dret á polítichs ni á beatos (qui amb aixó fan Higa, encara
que paresea raro), s' innovació queda in* troduhída dins Sóller, y ja Sempra hey heurá cotxos, que quant inés ‘nirá mes
partidaris tendrán, perque lo qu‘ es útil y més encara lo que vó á satisfé necessidats desde molt de temps sentides á un poblé, no pód morí així cora així: es precís perque muyra una causa de bóli¬ do-veres, una malaltía gióssa, una febra continua y de molts de graus, y ni aques¬ ta causa ni aquesta febra existeixen en¬
cara, que jó sápiga, en sa millora de que
tractam.
Es vé qu‘ es seu estat es encara un póch delicat, á causa d‘ nn refredement
que prengué ó ‘n es principi per escós de caló, haventli volgut s‘Ajuntament tan* cá massa ses portes, privantla de s'ayre lliure que li havía de doná vida; perójá se tróba milló ara y quant més ‘nirá uies
fórta, se trobará, ben segú.
-—¡Cá, hombre! (interrompé en Pera); mentres ets sefiós qui mos guarden ses espatles no ‘u vulguen, no hi ha que con* tarhí, y vos ja sabeu que maldament no estiguen en mitx son ells ets qui co¬
manden.
—¡Ah! ¿Yóls di qu‘ hey ha señós qui vos guarden ses espatles? Tú ma^eix confesses que vóltros bailan, cóm ses terese-
tes, perque n' hi ha qui de derrera sa cortina vos estiren es ñl; es di que vól¬ tros no sou més que skis y ñoñis, gent sensa-opinió, xotets de cordeta, y'qu‘ ets qui vos ‘menen vos fan serví d' instru-
tnent per conseguí ets seus fins Está bé, Pera, y ben lluit és es papé que de¬ sempeñan; peró ja que tu, cóm tants d‘
altres, camines aclucat, deixa que te llév un parey de vies de sa bena que dus de¬
vant ets uys.
Has de comentó per sebrer que s'idéa de qu‘ ó Sóller se posás un servid de cotxos fúnebres, no vá desngradá de totd‘ una á tots ets qui mes tard se declara* ren contraris, sino que molts 1‘ aplaudíren y més de dues dotzenes te 'n podría anomená d‘ ets qui amb més entussiasiue anaven ó prende ciri, qui n‘ eren partídaris decidits; "peró dins aquesta millora hey havía d‘ entró per desbaratarhó tot, lo qu‘ aquí se diu sa política, no esseut més qu‘ nn caramull de pretensions per¬ sonáis de sa plana majó d‘ ets partits, y ¡ja ‘u crech! bastá que fos cósa d'ets blanchs per no ‘sser á gust d‘ ets negres, ni d'ets vermeys, ni d'ets virats: tots aquests se declararen en qnantra sensa mes rahó que «perque sí» y en qnantra s‘hagueren de declaró també, cóm era natural, ets qui los vau derrera, just per¬ que dóa Fulano, 1'amo‘n Sutano ó mestre Mengano heu tróben així.
Se doná per empresa es servid d' ets cotxos, cósa que no s‘ havía d‘ havé-fet
may, y menos encara á ‘n es comelpQa-
ment, y cóm resultó essé s'empressari un mestre de paleta molt conegut, á ‘n á quí, per gelosies d‘ ofici, tots ó casi tots ets altres duen ets dits dins ets uys, cóm solém di, aixó bastá perqu‘ ets contraris aumentassin y se deciarás sa guérra, no en realidat ó ‘n ets cotxos, sino ó sa personalidat ó á‘n ets interesaos a1 es quí aquest servid explota va.
Y per acabarhé de fé, s‘Ajuntament tengué un segón desacért; es de volé

SOLLER

8

imposá per la fo^a, cóm tu has volgut di semana, y que han ojeado infinidad de bable que durante la próxima semana para las Hijas de la Inmaculada. A las nueve

y es ve, un camvi de costuras populara, personas, es precioso, lo que ha merecido queden ultimados los trabajos, de modo y media, se cantarán las horas menores y des¬

|

qui es una de ses cóses més delicades qu‘
bey ha, que requereix raolta suavidat,
molta du^ura y molt de tacto per no causá perjudicis ni ferí susceptibilidats.
Totes aqüestes branques feren mes grós es feix.
Y amb aixó ja veus, Pera, que jó som

Unánimes aplausos para el autor el Inge¬
niero D. Pedro Garait.
El domingo último celebró la anuncia¬
da Junta General ordinaria la sociedad
«Círculo Sollerense», concurriendo á la
misma buen número de socios.

que puede darse por seguro que en breve
contaremos en esta ciudad con la Cruz
Roja, de la que hay ya establecidas Co¬ misiones en otras poblaciones de Mallor¬
ca como Inca, Manacor, Alcudia, y quizá alguna otra que no recordamos en estos
momentos.

pués la Misa mayor con sermón por el Reve¬ rendo Sr. Cura Arcipreste. A la tarde, habrá explicación del catecismo; y al anochecer, se cantarán vísperas y completas y después ten¬ drá lugar el ejercicio mensual de las Plijas de
la Purísima.
Martes, día 24.—A las seis y media, du. rante la celebración de uua Misa, se verifica¬

La Junta General acordó recordar i\\
los socios ausentes de esta población, el cumplimiento del artículo 24 del Regla* mentó por qué se rige esta sociedad, el
cual ordena que el socio enfermo deberá dar aviso, por medio de carta certificada
y de fecha corriente, al Presidente, acom. pallando informe del médico que le asis¬

tant cíá cóm s‘ aygo de S‘ Uyét dins sa Quedaron aprobados el balance é in¬ La Cruz Roja es una institucióu cari¬ rá el ejercicio mensual en obsequio de San ta, visado por el Alcalde ó Juez muni¬

cóva de Cau Póns; que dicli pá á fn es ventario formados por la Contaduría, tativa constituida al amparo del derecho Bartolomé.

cipal del lugar ó distrito en donde se

pá y vi á ‘n es vi, y que pe‘ sa veritat no ‘m toi’Q; pero faél á ‘n aquesta mateixa
veritat també t‘he de di qu‘es qu‘ets
partits polítichs prenguessin ets cotxos
d‘ ets mórts cóm un‘ arma per combatra es «Partit Local», que pareix qul anava á rná de posarlós térra á s‘ escudella, per
més qu‘ haguessiu promés en públich donarli s‘ espatla quant se formá; y qu‘ es que s'empressari no fos á gttst d‘una gran part d‘ es públich sollerich; y es que s'Ajuntament cometes qualques equivocacions fiyes per ventura més d‘ un excés de bón desitx que de cap pretensió

según I9S cuales la situación del «Círculo Sollerense» es muy halagüeña.
Luego se trató de la conveniencia de proceder á la reforma del Reglamento por que se rige dicha sociedad, y para su
estudio fué nombrada una Comisión
compuesta de los señores D. Jaime To rrens Calafat, D. Pedro Alcover Maspous, D. Pedro A. Rullán Oliver, don Guillermo Ripoll Deyá y D. José Bauzá
Llull.
Por último se procedió á la renovación parcial de la Junta Directiva y provisión de algunos cargos dimitidos, resultando

internacional y leyes nacionales en casi todos los Estados del mundo, completa¬ mente neutral en política. Su objeto pri¬ mordial consiste en prestar todo linaje
de auxilios á los heridos en campaña, hallándose su caridad extendida al alivio
de cualesquiera otras desgracias causa das por luchas civiles, calamidades y siniestros públicos.
Teniendo esto en cuenta, no es extra¬
ño que haya encontrado buena acogida entre los sollerenses, siempre caritativos, la instalación de una dependencia de la benéfica Cruz Roja, por lo cual no pode

Miércoles, día 25.—A las nueve y media, se celebrarán los divinos oficios. Por la tarde, habrá explicación del catecismo; y al anoche¬ cer, se cantarán vísperas y completas.
En la iglesia de San Francisco.—Día 24, martes.—Se dará principio á la solemne ora¬
ción de Cuarenta horas en honor del Santo
Cristo. A las nueve y media se pondrá de manifiesto S. D. M, cantándose seguidamen¬ te tercia y la misa mayor. Por la tarde víspe¬ ras, y al anochecer solemnes completas y la
reserva.
Día 25, miércoles.—A las seis y media se expondrá el Santísimo Sacramento y acto seguido se cantará el oficio matinal. A las

encuentre el individuo enfermo; debien¬ do comunicar cada semana ú dicho Pre¬
sidente noticia del estado de su dolencia.
El Secretario, Gaspar Borrás.
* **
En la Secretaría de esta sociedad so
halla de manifiesto el Reglamento poí qué se ha de regir la Sección Cooperati¬ va de Consumos, a disposición de los so¬ cios que quieran enterarse de él.
En la conserjería de esta sociedad queda abierta la suscripción de acciones de dicha Cooperativa.
Sóller 20 de Julio de 1906.—El Secre¬
tario, Gaspar Borrás.

maliciosa, no vól di que s: idéa de posá un serviei que s‘ havia fet necessari sia mala, ni qu‘ una tal innovació no fos millora, ni molt menos autorisa aquells escandols própis sois de póbles seuvatjes que cada vegada qu‘ es cotxo sortía se repetien, ni es póch respécta que s‘ arriba
á teñí á ‘n ets restos moríais d‘ un ger-
má nóstro, sempre respectables y dins tots ets payssos de més civilisació y ade¬
lanto molt respectats.

por unanimidad elegidos:
Presidente, D. Lorenzo Alón Servera. Yice- Presidente, D. Damián Mayol
Alcover.
Contador, D. Jaime Colom Orell. Vice-Contador, D. Lorenzo Barceló
Xa mena.
Secretario, D. Juan Calvo Florit. Vice-Seeretario, D. José Ballester Ripoll. Vocales, D. Pedro A. Rullán Oliver y

mos menos de mostrarnos satisfechos.
Un obrero de los que trabajan en las obras del frontis de la iglesia parroquial, tuvo la desgracia, el jueves por la maña¬ na, de que le cogiera la mano izquierda el engranaje del torno que sirve para la
elevación de materiales. Practicó la cura al herido el médico
municipal S)'. Marqués, quien tuvo que hacerle una amputación de dos falanges

nueve y media, tercia y la misa mayor con música, ejecutándose una partitura del maes¬ tro Perosi, predicando, después del Evangelio, el Dr. D. Miguel Costa Pbro. Por la tarde, á las cinco y media, Rosario, estación al Santí¬ simo y sermón por el mencionado orador, vís¬ peras y al anochecer, trisagio y la reserva.
Día 26, jueves.—A las seis, exposición del Santísimo Sacramento y luego oficio matinal. A las nueve y media, tercia y la misa mayor. Por la tarde, vísperas y al anochecer comple¬ tas, meditación, procesión y reserva, precedi¬

SUSCRIPCIÓN para cubrir 600 accio• nes de á 5 duros cad i una, de la Coo¬
perativa de Consumos de la «Defensora
Sollerense.»
Acciones.

D. Antonio Enseñat Caparó.

5

» Antonio Vicens Mayol.

2

» Francisco Pastor Albertí.

1

» Miguel Oulom Mayol.

2

» Miguel Forteza Pomar.

3

» Cristóbal Eugenio.

1

» Gaspar Borrás Ferrer.

2

» Guillermo Bernat Rullán.

5

Maldament no ‘u comprengués tot de D. Antonio Arbona Colom.

en los dedos medio y anular.

da de solemne Te-Deum.

» José Frontera Bernat.

1

lo mes bé, en Pera estava molt atent, no pipelletjava; peró no se convencía, y la próva es que, aprofitant una paussa que fé es Doctó Cósme per prende alé, li amollé Ja'u veurem dissapte qui vé, si Deu heu vól y jó estich per escriurer.
Tófol.

Cuyos señores, juntamente con dou Antonio Marroig Alcover, Tesorero, y
los Vocales D. Juan Xumet Enseñat y
D. Onofre Casasnovas Borrás, componen
la Junta Directiva del «Círculo Solle¬
rense», al que deseamos larga vida. Reciban los elegidos nuestra felicita¬
ción.

Hoy y mañana habrá fiesta callejera en la huerta, barriada de «Cas Ferré».
La banda de música que dirige D. Lo¬ renzo Marqués amenizará ambas veladas y habrá además baile al estilo del país.
* **
En el barrio del Convento se nos dice

En el oratorio del Hospital.—Mañana do¬ mingo, día 22, se dará principio á la solemne y devota seisena que la Congregación Maria¬
na de esta ciudad dedica á su excelso protec¬ tor, el Angélico San Luis Gonzaga. A las siete y media de la mañana habrá misa de comunión para los Congregantes. Por la tar¬
de á las cinco se rezará el santo rosario, acto seguido el ejercicio en el cual cantará el coro

» Antonio Marqués Castafler.

1

» Bernardo Castafier Alcover.

5

» Miguel Estades Vicens.

5

» Miguel Mayol Bernat.

2

» Antonio Arbona Arbona.

5

» N. N.

1

Total Accioues. . . 41

«wasBB* @ <38S5WW««-
Crónica Local
Hoy podemos acallar, sino en todo, en una gran parte ó dósis, la impaciencia de nuestros abonados que, cotidianamen¬ te, nos están pidiendo datos y pormeno¬ res respecto á la marcha del ferrocarril. Esta, tal vez, habrá sido lenta, según el parecer de los más entusiastas, pero no se ha parado ni por un solo momento; pues sabido es que en empresas de ta¬ maña trascendencia, no es conveniente en manera alguna la precipitación que, las mas de las veces, suele proporcionar
resultados contraproducentes. Las acciones para repartir á los sus-
criptores están completamente termina¬ das y la Junta de Gobierno se encargará de repartirlas al hacerse efectivo el se¬ gundo dividendo, que no tardará en anunciarse. La tirada, lia sido hecha en los talleres de la casa Amengua! y Muntauer de Palma. Hay en la parte superior de cada acción un cróquis, debido al pincel de nuestro paisano Sr. Pizá, en que en el fondo se vé el Coll de Sóller y

Según leemos en los diarios de Pal¬ ma, en la sesión celebrada por la Comi¬ sión provincial el martes de esta semana se dió cuenta del expediente promovido por una instancia de D. Félix Ignacio, solicitando se le reponga en el empleo de
oficial sache de Sóller. Por unanimidad acordóse informar al
señor Gobernador civil de la provincia que la Comisión provincial entiende que procede desestimar la reclamación.
Muy animada se vió la fiesta callejera
celebrada en las barriadas de «Can Ba
roña» y «Can Petlos» el sábado y do¬ mingo últimos.
Hubo baile y música por las dos ban¬
das de música de esta localidad.
La carretera por donde se celebraba la fiesta estaba adornada con mirto y faro
lillos á la veneciana.
La agradable temperatura que reinó
durante la velada de ambos días hizo que el bullicio fuera mayor.
El martes último fondeó en nuestro
puerto el vapor «Villa de Sóller» con procedencia de Cette y Barcelona. Fué

que también aquellos vecinos han dis¬ puesto que hoy y mañana haya fiesta popular.
La banda «Unión Sollerense» tocará,
durante la velada de ambos días, escogi¬ das piezas de su repertorio.
Sabemos que en el oratorio del Hos¬ pital el 5 del próximo Agosto, los Con¬ gregantes de María Inmaculada y San Luis Gonzaga de esta ciudad celebrarán solemne fiesta precedida de ejercicios espirituales para jóvenes y caballeros, que se dará principio á tan piadosos actos
al anochecer del l.° del mismo mes y
que de la predicación de la divina pala¬ bra está encargado el Rdo. P. Tomás de los Sagrados Corazones.
EN EL AYUNTAMIENTO
Sesión del día lí Julio de 1906 La presidió el Alcalde accidental Sr. Morell, y asistieron á ella los Concejales señores
Rotger, Joy, Forteza, Ripoll, Rullán y Co¬
lom.
Fué leída y aprobada el acta de la sesión
anterior.

algunos motetes, luego sermón que dirá el Rdo. D. Antonio Caparó Pbro. y la despedida á la Virgen.
Se continuará este ejercicio los cinco do¬ mingos consecutivos con igual solemnidad.
Todas las personas que preparadas conve¬ nientemente asistan al ejercicio ya mentado pueden ganar la indulgencia plenaria conce¬ dida por el Papa Clemente XII.
Keglstro Civil
Nacimientos
Varones 1.—Hembras 2.—Total 3
Matrimonios
Día 9.—Vicente Barceló y Sampol, viudo, con Juana M.a Sena y Albertí,
soltera.
Día 11.—Fi ancisco Seguí y Calafat, soltero, con Margarita Castafler y Arbo
na, soltera. Día 12.—Juan Arbona y Colom, sol¬
tero, con María Colom y Frontera, sol¬
tera.
Día 12.—Jaime Pons Mayol, soltero, con María Serra Mayol, soltera.
Dia 14.—Rafael Frontera Bisquerrn, soltero, con María Joy Castafler, soltera.
Día 19.—Gabriel Escalas Sampol, sol¬ tero, con Rosa Estades Albertí, soltera.
Dia 21. — Gabriel Vicens Vidal, solte¬ ro, con Margarita Planas Frontera, sol¬

Pruébese: es la mejor recomendación. Se detalla en garrafones de á 2 litros y en botellas de á litro.
Un litro sin envase 0‘45 pesetas. Una botella con envase, Ptas. 0‘6Q; sin envase, 0'50 Ptas.
Los garrafones de á 2 litros, Ptas. F50
menos 0‘60 á la devolución del envase,
Los garrafones van capsulados y los corchos marcados al fuego y lo mismo que las cápsulas marcan La Bastida, de
P. Martínez.
El importe del garrafón se abona á la devolución de éste, en el único despa¬
cho, calle de San Bartolomé, n.o 13, en
Sóller.
LA CONFIANZA
COLMADO, CONFITERÍA Y PASTELERÍA
Dfc
JOSÉ BORRÁS PASTOR
Luna, V -- SC5l\_i3\_iH¡TSl.
En este establecimiento se servirán
todos los domingos y días festivos hela¬ dos de infinidad de clases, confecciona* dos con exquisito gusto, entre ellos de Fresa Almendra, Espuma de limón, Le¬ che merengada, Mantecados y Sorbetes.

en primer término un tren con varios coches en el instante de salir por la boca S. del túnel, los colores y demás dibujos que forman el conjunto están hechos á la perfección, y por su sencillez, uo exenta de buen gusto, han causado favorable
efecto en cuantas personas han tenido el gusto de examinarlas.
El plano, que tantos comentarios ha merecido, está terminado y en disposi¬
ción de ser enviado al Ministerio de Fo¬

portador de variados efectos y en él vi nierou numerosos paisanos nuestros.
Dicho buque salió nuevamente para los mismos puntos al anochecer de ayer.
Como en años anteriores, la Comisión Provincial ha acordado organizar en el presente verano dos colonias escolares, una de niños y otra de niñas, encargando la dirección de la primera al profesor de instrucción primaria D. Miguel Porcel y

Se reprodujo la lectura del presupuesto or¬ dinario, formado por la Comisión de Contabi¬ lidad para el próximo ejercicio de 1907, que en la anterior sesión quedó sobre la mesa pa¬
ra su examen. Informado favorablemente por
el Regidor Síndico y examinado por la Cor¬ poración, que lo consideró conforme y arregla¬
do á las necesidades de recursos de esta ciu¬
dad y aj ustado á las disposiciones vigentes, se acordó por unanimidad aprobarlo y some¬ terlo á una información pública, á efectos de reclamación por espacio de quince días.

tera.
Dia 21—Bartolomé Muntaner Rullán, soltero, con Francisca Bernat Alemañy,*
soltera.
Dia 21.—Miguel Calafat Rubert, sol¬ tero, con María Magd.a Coll Alemañy,
soltera.
Defunciones
Día 11.—María Puig Ferrá, 83 años, viuda, M a 54.
Dia 18.—Bartolomé Real Vicens, de 4 meses, M.a 72.

Pedro Juan Colom
de sa Costa d en Flasacla, servirá helados mañana domingo, por la tarde y noche, en la casa «Can Masana», barriada Camp d‘ en Mayol.

A£m3 líiod.

Semdaesreaencoamrrpiernadr oó

to-
un

cuarto de hora de agua de la fuente de

S‘ Olla, de la sección de arriba.

Informarán, calle Rectoría, n.o 2.

mento, acompañado de una detallada de la segunda á la profesora D.a Paula

Dióse cuenta de una instancia promovida

ÚLTIMAS COTIZACIONES

Memoria que, á la vez de estar escrita en forma sumamente galana, contiene una infinidad de datos explicativos refe¬ rentes, todos ellos, al objeto que se per¬ sigue, que es la concesión.
Otros documentos, y entre ellos una relación de las obras de fábrica y de edi¬ ficios, un presupuesto general, tarifa y otra relación de los propietarios cuyas fincas atraviesa la línea, también deben acompañar á la solicitud que fué leída y aprobada en la sesión celebrada por la
Junta Directiva en la noche del miérco¬
les. En dicho presupuesto, según se nos asegura, el total de la obra, en conjunto asciende á 3.195,776 pesetas con 30 céumos, y la cantidad señalada para los 2800 y pico de metros de túnel, 1.275,000 pesetas, casi la mitad del presupuesto, si
se esceptua el material móvil. El plano que ha estado de manifiesto en las ofici¬
nas de la sociedad durante la presente

Oañellas, á quienes deberán agregarse los auxiliares que sean necesarios. Al pro¬ pio tiempo se acordó solicitar del Ayun¬
tamiento de Sóller la autorización nece¬
saria para que la primera de dichas co¬ lonias pueda instalarse en el edificio de Santa Catalina del puerto y la segunda
en el Lazareto.
No dudamos que nuestro Ayuntamien¬ to concederá gustoso el permiso solicitado para la instalación, en los edificios de su propiedad, de las nunca bastante bien
alabadas colonias' escolares.
Ha estado algunos días en esta ciudad
el Licenciado D. Víctor Venezuela Pres¬ bítero, Delegado provincial de la Cruz
Roja Española, al objeto de continuar las gestiones empezadas para instalar en esta ciudad una dependencia de la men¬
cionada institución.
Según estamos enterados, es muy pro.

por Bartolomé Negre, sepulturero del ce¬ menterio católico, manifestando haber encon¬ trado, en el mismo, varias fajas de terreno que no se utilizan, suficientes para construc¬ ción de sepulturas y solicita su adquisición. La Corporación unánime acordó pasara á la Comisión de Obras y Cementerios para su
informe. ¡Se acordó verificar varios pagos.
Para comodidad del tránsito público en ge¬ neral, se acordó por unanimidad dar la lati¬ tud proyectada al camino del «Dragonar» en el punto conocido por Sa Planesa única parte
donde no la tiene.
No habiendo otros asuntos de que tratar se levantó la sesión.
CULTOS SAGRADOS
En la iglesia parroquial.—Mañana domin¬ go, día 22, se celebrará fiesta votiva en obse¬ quio de la Purísima Concepción de María. A las siete y media habrá Misa de Comunión

Madrid 20

Interior al 4 p §. . . . Amortizable al 5 p §. Banco de España . . .
Tabacos

Francos

Libras.

......

.

8ÍT0

. 100‘20

. 43000

. 397‘50

.

10‘75

.

27‘85

SUBASTA
El dia 21 de los corrientes, á las vein
te; y si fuere necesario, se continuará el día 22 de este mismo raes, y los sábados y domingos siguientes que se considere oportuno, á la misma hora; se subastará y rematará la casa y corral n.° 93 de la calle de la Luna de esta ciudad, á vo luntad de su dueño, en la Plaza Mayor de Sóller, por medio del pregonero pú¬ blico y con arreglo al pliego de condi¬ ciones y títulos de propiedad que obran
en la notaría de D. Pedro Alcover.

Se vende una porción de
tierra con una casa enclavada en la mis¬
ma, denominada «Cau Camasdaigo» sita en este término, pago las «Tancas d‘ en
Frontera» cerca de «Son Bou.»
Informarán en el número 6 y 8 de la
calle de la Victoria de esta ciudad.
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mero 6 de la calle de Ampurias, Alquería del Conde; esta última tie¬ ne buen corral-huerto y agita de la fuente de S‘ Uyct.
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con el n.° 341 del ensanche del Sellen.
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mes.

SÓLLER

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JLA RAMA DE SANDALO
—¡Qué! ¿no te vas? ¿no has consegui¬ do ya con tus importunidades la desea¬
da rama?
—Sí. sí, gracias, Margarita, repuso el Aven levantándose, y queriendo tomar la mano de su novia, que ésta retiró con repugnancia; sí, ese don era lo que más deseaba en el mundo... porque, te lo confieso, dudaba de tu amor... pero ya creo en él, puesto que tú misma me has
dado el medio de desvanecer mis dudas.
Margarita se sonrió con frialdad, en¬ cogiéndose de hombros, y Miguel dió un paso hácia Cecilia élnés.
—Buenas noches, dijo con voz aún
conmovida: hasta mañana.
—Dios te acompañe, hijo, contestó la
anciana con tristeza.
—Adiós. Miguel, añadió Inés enju¬ gando una lágrima.
El hijo del molinero salió del terrado, y Benito le siguió.
—Espérame, dentro de una hora, jun¬ to al álamo grande, le dijo: tengo que
hablarte.

El jóven hizo un signo de conformi¬ dad, y se alejó lentamente. Benito vol¬ vió á entrar en el soportal, al mismo tiempo que Margarita iba á salir de él.
A
Senito
—Siéntate, Margarita, y escúchame, dijo Benito tomando de la mano á su hija, y haciéndola entrar de nuevo en el
florido terrado.
Obedeció la doncella: pero su padre sintió temblar la mano que tenía asida con la suya, porque Benito, á pesar del apasionado cariño que profesaba á su hija, había inspirado siempre á ésta un respeto, en el cual entraba también una gran parte de temor, á causa, sin duda, del carácter poco elevado de la jóven, y aumentado entonces por el con¬ vencimiento de su culpabilidad.
Benito soltó aquella mano temblorosa, y señaló á Margarita el asiento que an¬ tes había ocupado, tomando él el inme¬ diato. que había servido para el jóven
molinero.
Hubo algunos instantes de penoso si¬ lencio: el desgraciado padre sentía her¬ vir en su pecho la cólera y el dolor: la señora Cecilia é Inés, que no se habían

movido de sus sitios/temblaban instin¬
tivamente.
—Margarita, dijo el labrador con severo acento, rompiendo por fin aquella triste calma: Margarita, eres una mala hija, y una jóven despreciable.
La jóven tembló con más violencia; su temor crecía; pero su corazón endure¬ cido y extraviado por la funesta influen¬ cia del ayuda de cámara, y deslumbra¬ do por culpables ambiciones, no envió á sus ojos ni una lágrima.
—Para procurarte el esposo más ga¬ llardo y honrado entre los jóvenes de la aldea y del valle, y porque creí que le amabas, he dado la"mano, y he ayudado á la fortuna del padre de Miguel; no me pesa, prosiguió el honrado labrador, co¬ mo si se arrepintiese de haber evocado
este recuerdo de sus beneficios: no me
pesa; Antonio es un hombre de bien y un anciano respetable, y yo rae acordé de que no era más que un pobre jorna¬
lero cuando me dieron á tu santa madre.
Detúvose Benito: procuró reprimir su emoción: enjugó con su callosa mano una lágrima que brotara de sus ojos, y luego continuó:
—¡Mucha falta te ha hecho aquel án¬ gel, Margarita! ¡sí, mucha falta! su ejemplo y su amor, te hubieran fortale¬

cido contra la vanidad, y contra los ma¬
los pensamientos. Las alabanzas que Benito daba á su
difunta esposa, no ofendieron á la ancia¬ na Cecilia, cuya fisonomía permaneció profundamente triste, pero tranquila: no obstante, ella también había cuidado con sumo esmero de Margarita, y había rodeado su infancia y su adolescencia de la mayor ternura.
¡Santo amor de las madres, que no co¬ noce jamás la envidia, que nunca se queja, y que es todo abnegación y dul¬
zura!
—Sin embargo, continuó Benito, te¬ meroso de haber herido la susceptibili¬ dad de la anciana, porque ya he dicho que bajo su ruda corteza ocultaba una sensibilidad profunda, y una delicadeza poco común; sin embargo, Margarita,
tú no has tenido á la vista otra cosa que
buenos ejemplos y acciones virtuosas: tu abuela es la mejor mujer que conoz¬ co, y tu prima es una jóven honrada y hacendosa. Margarita, tú has nacido mala, á pesar de haber sido concebida en el seno de una santa... y esto no me extraña, porque ayer, quitando las yer¬ bas dañinas del huerto, junto á los fru¬ tales donde sueles ir por las tardes con tu abuela... ayer vi allí un cardo que ha¬

bía nacido en el seno del más hermoso
rosal!
Estremecióse Cecilia al oir estas pala¬ bras: el pensamiento suyo, era también el de su yerno: á ella le había ocurrido ■esta iraágen al tratarse de Margarita; y
cuando el cielo enviaba el mismo pen¬
samiento á los dos sáres que más le ama¬ ban en el mundo, la imágen debía ser
verdadera.
Al advertir Margarita la misma triste coincidencia, se extremeció también y se preguntó si en efecto, era ella para todos los suyos el amargo é hiriente cardo; pero un momento de reflexión bastó para que aquel rayo de bienhe¬ chor remordimiento se disipase por completo; pensó en su hermoso Enri¬ que, tan esperado, tan querido, tan su¬ perior á toda su familia: pensó que era una injusticia obligarla á casarse con aquel labrador palurdo; y pensó des¬ pués, que siendo hija única, no bien se casara, la perdonarían, y estarían muy orgullosos de que ella quisiera volverlos
á ver.
—Me han contado, Margarita, prosi¬ guió Benito, con la misma severidad lenta y terrible, que tan agudos temores inspiraba á Cecilia, me han contado que, desde haca dos meses, todas las tardes,

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