ANO XV.—2.a EPOCA.—NUM. 710
ANO XV.—2.a EPOCA.—NUM. 710

SÁBADO 10 DE NOVIEMBRE DE 1900

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Juan Marqués 7 Arbona.

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"

*

L

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•
publiquen sin

.f«ir-Imrmaa , asAeuuiidÁóTnYÍiTmnoo,

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saigguiloo

adeptteerrm miiiniíaiualoo.. Dnee

1lo0sa

oglí©

tífil

lleven,

serán

respyonsables sus autores.

^

Sección Literaria

Pero nadie chistó.

No me había vuelto á acordar de esta

Al cabo de cinco minutos, que pare¬ aventura, cuando hace seis meses, al

SITUACIÓN COMPROMETIDA

cieron un siglo, dijo el empleado:

leer un periódico de la tarde, fijé mi

—Ya que el autor del hecho no quiere ' atención en un suelto, concebido en los

acceder á mi súplica, notifico á ustedes siguientes términos:

Hablábase en la tertulia de madame que, bien á pesar mío, me veo en el caso

de C... de esos errores incomprensibles de proceder á un registro de bolsillos.

de que á veces pueden ser víctimas las Ya ven ustedes que no tengo más reme¬

personas más honradas del mundo.

dio que proceder así.

Con tal motivo, se refirieron varias Comenzó el registro al que se some¬

anécdotas en extremo curiosas, pero tieron gustosos todos los presentes. Pero

ninguna tanto como la que contó un cuando llegó el turno al inglés, que era

antiguo diplomático, hombre muy for¬ el último á quien había de registrar, ne¬

mal y digno de todo crédito.

góse nuestro hombre á que el empleado

—Indudablemente—dijo nuestro per¬ le pusiera la mano encima.

sonaje—es á veces muy difícil dar con Sin embargo, éste insistía en su resis¬

el medio práctico de demostrar su ino¬ tencia.

cencia cuando se vé uno injustamente El empleado, en vista de la obstina-

acusado. Y hasta puede encontrarse una i ción le manifestó que iba á ser conduci¬

persona en situación tan delicada é im¬ do ante el comisario de policía.

prevista que el hombre más dueño de sí Cuando el inglés y su acompañante

mismo se vería expuesto á perder su estuvieron en presencia de dicho funcio¬

habitual serenidad. En prueba de ello, nario, el lord entregó su tarjeta y ma¬

voy á referir un caso sumamente raro, nifestó que debía darse cuenta de lo

cuyo desenlace conocí no hace mucho ocurrido á su embajador, el cual deci¬

tiempo.

diría si un hombre como él estaba en el

—¡Venga la anécdota!—exclamaron á j caso de someterse á un exámen que con¬

un tiempo varias voces.

I sideraba como atentatorio á su digni¬

—¡Pues allá vá—contestó el diplomá- 1 dad.

tico.—En 18... un lord inglés, cuyo

El comisario, al leer la tarjeta, no se

nombre me abstengo de revelar, vino á atrevió á asumir la responsabilidad del

París y fué á visitar la Biblioteca Nacio¬ registro. Indudablemente se trataba de nal con objeto de ver el gabinete de las uno de los nombres más ilustres de In¬

medallas.

glaterra.

El día en que hizo su visita hallában¬ El agente dejó al inglés en la comisa¬

se en el salón cinco ó seis personas pro¬ ría, custodiado por dos subalternos, y se

vistas de tarjetas especiales.

dirigió á la embajada inglesa.

Como el empleado que acompañaba Fué recibido por el embajador, á

al grupo sabía que los visitantes eran quien expuso la situación. El embajador

personajes de alta distinción, abrió las vitrinas y se sentó en una butaca á leer un periódico, permitiendo que los foras¬
teros examinaran las medallas y hasta
las tuvieran en las manos.
La sesión duró cerca de media hora;

suplicó al comisario que le siguiera, y entrambos se dirigieron en carruaje al
ministerio del Interior. El ministro estaba ausente y yo, en
clase de secretario, tuve que recibir á los recien llegados.
A esta circunstancia debo el haber in¬

después de lo cual iban á salir los visi¬ tervenido ea la cuestión. Celebramos

tantes y se disponía el empleado á cerrar
las vitrinas.
De pronto palideció el funcionario de la Biblioteca, y dirigiéndose hacia la

una larga conferencia, y en. resumidas cuentas, el embajador me convenció de que á toda costa era preciso echar tierra
al asunto.

puerta la cerró con llave.

Tanto si el inglés tenía como si no te¬

—Caballeros—dijo—he notado que nía en su poder la medalla, el hecho del

falta una medalla de oro, sumamente registro podía ocasionar un escándalo y

rara, que estaba en su sitio cuando us¬ hasta dar lugar á un conflicto diplomá¬

tedes han entrado. Supongo que alguno tico.

«Descubrimiento importante
Los obreros encargados de los traba¬ jos de las reformas que se practican en el gabinete de las Medallas, de la Biblio¬
teca Nacional, han encontrado, por ca¬
sualidad, y entregado al administrador, una medalla de oro, que había desapa¬ recido desde hace mucho tiempo.
La medalla, que data de la época de Fidias y cuyo valor es inapreciable, ha
sido encontrada en una ranura del tes¬
tero de la vitrina donde se hallaba.»
Estaba, por consiguiente, probado que
la medalla en cuestión no había sido ro¬
bada, y que el lord estaba libre de toda responsabilidad. Pero no comprendía por qué el inglés había adoptado aque¬
lla extraña actitud al ocurrir el inciden -
que acabo de relatar, haciendo sospe¬ char á todos que sin duda había sido el
autor del robo.
Creía yo que nunca llegaría á descu¬ brir el enigma, cuando un día recibí una carta fechada en Liverpool.
Miré la firma y vi que era la del in¬
glés. La carta decía lo siguiente: «Caballero: he esperado mucho tiem¬
po antes de dar á usted las gracias por la cortesía que ha tenido para conmigo en una ocasión muy penosa para mí. y de la que sin duda no se habrá usted ol¬
vidado.
Me prestó usted su valiosa protección y mi gratitud será eterna. Pero como
usted no habrá adivinado los móviles de
mi negativa con respecto al registro á que se me quería someter, le debo á us¬ ted una franca y leal explicación.
Tengo una afición loca á la numis¬ mática y he reunido en mi casa una im¬ portante colección de medallas griegas
y romanas.
Días antes de mi salida de Liverpool,
un anticuario me había vendido una
medalla de la época de Fidias, de la cual no existían más que aquel ejemplar y otro que se hallaba en la Biblioteca Na¬
cional de París.
Me llevé mi medalla para compararla

de ustedes se habrá apoderado de ella sin advertirlo, y. por lo tanto, suplico al autor de la sustracción que me la de¬ vuelva, en la seguridad de que este in¬

Me sometí á tales razonamientos, y yo
mismo acompañé al comisario á su des¬ pacho para que el inglés fuese puesto
inmediatamente en libertad.

con la otra, y la tenía en un bolsillo del chaleco cuando ocurrió el desagradable suceso en que usted tan discretamente
ha intervenido.

cidente no tendrá ninguna consecuen¬

El lord partió, sin que su rostro hu¬

Ya comprenderá usted que no era po¬

cia desagradable.

biese abandonado, ni por un instante su sible que me dejara yo registrar ni acu¬

Al oir estas palabras todos guardaron natural impasibilidad. Pero en la manera sar. al parecer justamente, como ladrón.

silencio, interrogándose con la mirada, de estrecharme la mano, comprendí que Por eso apelé á la intervención de mi

y esperando que el culpable tuviese á en la realidad estaba verdaderamente embajador, prefiriendo pasar por testa¬

bien denunciarse.

emocionado.

rudo antes que por un malhechor.

Reciba usted..., etc.» Esta carta me dió la solución del pro¬
blema y me convenció de que si otro
hombre menos sereno se hubiese encon¬
trado en aquel trance, la aventura hu¬ biera tomado un sesgo muy distinto y habríamos tenido que registrar un nue¬ vo error judicial en los anales de la ju¬ risprudencia criminal.
Alberto Ladvocat.
Sección Científica
ACCIONES 1 LAS CORRIENTES ELÉCTRICAS
en la tuberculosis pulmonar crónica
De una revista bi-mensual que con el título de «Anales d’Electrobiologie, d‘ Electrotherapie et d’ Electrodiacnostic» se publica en París, entresacamos los si¬ guientes datos acerca del tratamiento de la tuberculosis pulmonar crónica.
El Dr. Doumer profesor en la Facul¬
tad de Medicina de Lille, nos demuestra
no solo teóricamente sí que también con casos prácticos, los felices resultados al¬
canzados en individuos tuberculosos
tratados públicamente en el Hospital de San Severo por medio de las corrientes eléctricas á alta frecuencia y á alta ten¬
sión. Veamos ante todo la manera como
procede para obtener la curación. En unos enfermos pasa la corriente eléctri¬ ca proveniente de un potente resonador Oudin; en otros, la de un secundario de Tesla por la superficie del tórax corres¬ pondiente á las lesiones comprobadas ó supuestas, es decir, por las fosas sub claviculares y supra é infra espinosas. Las sesiones son por regla general dia¬ rias, pero en ocasiones solamente tres veces por semana, de duración media de
cinco á doce minutos.
Como puede suponerse, no todos los
enfermos sometidos á este tratamiento,
aun perteneciendo á la clase proletaria, se hallan en igualdad de condiciones, pues en unos la dolencia está en un pe¬ ríodo más avanzado que en otros, lo
cual unido á las condiciones individua¬
les y al estado diatésico, hace que sea más complicado el poder deducir con¬ clusiones generales.
No obstante y para obviar en parte tales dificultades, se toma como tipo de
estudio un individuo atacado de tuber¬
culosis pulmonar en su primer período y presentando los síntomas más fre¬ cuentes y usuales en dicha enfermedad.
Las primeras aplicaciones, dice, no

producen en general modificación algu¬
na* antes al contrario, si se trata de indD
viduos de gran susceptibilidad del apara¬ to respiratorio, las corrientes eléctricas
aumentan momentáneamente los accesos
de tos y aun á veces los provocan du¬
rante el curso del tratamiento.
Entre la quinta y octava sesión los
«sudores nocturnos» comienzan á dis-^
minuiry desaparecen completamente á la décima quinta, no habiendo observa^ do en ningún caso que existiera recidi-* va ni durante ni después del tratamien¬
to.
La «fiebre vespertina» desaparece á
corta diferencia con los sudores, empe¬ zando por ser de duración menor y lle¬ gando de un modo gradual hasta su es-
tinción, que es también definitiva.
Hacia la décima quinta sesión el «ape^ tito», aunque de un modo inconstante,
no deja de presentar mejoría, llegando al final del primer mes ó á mitad del se-'
gundo en que no sólo es ya normal, si-^ no á veces imperioso.
Estos son los primeros resultados que se esperimentan con tal tratamiento; pe¬ ro no son los únicos que pueden espe¬ rarse del mismo. En efecto, los «accesos
de tos» van siendo menos frecuentes y en el segundo mes se atenúan de tal
manera, que no quedan más que un ac¬
ceso vespertino y otro matutino, lo cual,
como se comprende, permite al enfermo
dormir durante toda la noche con un
sueño reparador y tranquilo, tanto más cuanto á ello contribuye también la fal¬
ta de los sudores nocturnos.
La «espectoración» va sufriendo igua¬ les modificaciones que los síntomas enumerados anteriormente, pues no solo disminuye en cantidad si que también en calidad, pues de purulenta al princi¬ pio se convierte en hialina y mucosa. Además se puede añadir, referente al
particular, que en los casos en que un
exámen bacteriológico ha podido hacer-*
se de un modo regular, hase notado dis¬
minución notable de bacilos y aun en
algunos casos su total desaparición. Los «estertores y los crujidos ó chas¬
quidos» de las burbujas al romperse dis¬ minuyen primero y cesan después coma si la lesión anatómica que los produce desapareciera y dejara en su lugar teji¬ do pulmonar sano y normal.
Ultimamente, y como consecuencia
lógica, el estado general del enfermo
mejora de una manera notable, pues se detieneel «enflaquecimiento», empezan¬ do nuevamente á aumentar el peso del cuerpo, á veces de modo rápido.
Como no puede menos de suponerse
en casos tales, son varias las hipótesis que se han inventado para tratar déla

(8) FOLliETÍYU
EL MARCO NEGRO
—¿Y podría yo verlo también?—inte¬ rrogó. casi á pesar suyo Cecilia.
—¿Porqué no?—repuso la plancha¬
dora.
—¿Como liaríamos?... ¿Llamarle?— balbuceó la joven.
—No; es muy encogido, no querría ve¡nir. Además ¡pobrecillo! no tiene ropa para hacer una visita. Cuando él no es¬ té, pediré yo la llave á la señá Tomasa, ■'la portera, que lo quiere y lo cuida co¬ lmo á un hijo. Le diré que puede porpor-
•cionársele una buena fortuna al mucha¬
cho. Usted, señorita, pasa en un mo¬ mento con Marcial y conmigo, ve usted •el retrato, volvemos, y nadie se entera.
A pesar délo temerario é inconve¬ niente del proyecto. Cecilia, vencida por su curiosidad y por un vago é inexplica¬ ble anhelo, aceptó. Llamó á Marcial, le couquistó para que fraguase y realizase el plan con ellas, y acordaron llevarlo á
efecto á los tres días.
Iba, pues, á suceder lo que. ni soñan¬ do, había esperado Antonio. Cecilia en¬
trada en su cuarto...
Mientras suceso tan feliz se avecinaba,

Antonio subía taciturno y sombrío á su aposento. La señora Tomasa era presa de un ataque apoplético, que la amena¬ zaba de muerte, y á él le escaseaba ya
el dinero para comer. La señora Tomasa sucumbió al ata¬
que; al dia siguiente murió. Antonio se afligió poco menos que al morir su pa¬ dre, y poco menos se asombró de encon¬
trarse de nuevo con la muerte arreba¬
tándole un ser querido. La ley natural de extinción de la vida, y más natural aún. cuando recae en persona de edad avanzada, no le parecía á Antonio ley,
sino delito.
La portera, buena hasta el postrer ins¬ tante. legó su humilde peculio á Anto¬ nio. Este pudo vivir. Con el dinero he¬ redado pagó por dos meses su habita¬ ción. compró algunos enseres y alguna ropa nueva (¿para qué? él mismo no lo sabía, y no obstante, le parecía esta com¬ pra indispensable); con lo que restaba, fué comiendo. Bernarda, la planchado¬ ra. le guisaba el escaso alimento que consumía. En ia portería había entrado
gente extraña.
El lúgubre suceso mencionado desba¬ rató por el momento los designios de Cecilia. Antonio Alegre, más que nunca triste, estaba siempre en casa. Había

empezado á componer un cuadro, que le sugirió un drama que había leído por aquellos dias: una hermosa castellana
escuchando las amorosas frases de un
doncel. Ocioso es decir que la dama se¬ ría Cecilia; cuanto al doncel, ¿quién sino
él mismo?
No pintaba ya. sin embargo, cuando
ella salía al terrado. Prefería deleitar sus
ojos mirándola sin tregua. En breve plazo el poco dinero que
Antonio guardaba se acabó. No lo notó al punto, porque Bernarda seguía dán¬ dole de comer sin recibir el importe de la comida; pero al notarlo manifestó, ya que no cólera, porque la cólera en él no cabía, tal vergüenza y tal dolor que la planchadora prometió no fiarle en lo su¬
cesivo.
Cogió Antonio algunos pocos cuadritos que andaban revueltos en su pobre taller; fuése á la tienda de un chamari¬ llero cercano—no conocía ningún co¬ merciante de pinturas, ¡no conocía si¬ quiera Madrid!—y los vendió por lo que al prendero le plugo darle.
Con aquello comió unos cuantos días. Después vendió otros cuadros, mue¬
bles, efectos... hasta el lienzo de la da¬
ma y el galán, que borró con lágrimas en los ojos, y donde pintó apresurada¬

mente un Santo. No le quedaba ya más que la cama, dos sillas, alguna ropa, los los avíos de pintar y el retrato de Ceci¬
lia. La miseria iba instalándose en
aquel aposento como en su albergue propio.
El único consuelo de Antonio era .ver
á Cecilia en el jardín. Entonces olvida¬ ba cuanto padecía—corno aquellos már¬ tires que en medio de los tormentos son¬ reían, columbrando en su agonía la gloria eterna.
Una mañana se asomó á la hora de
costumbre; aguardó; pasaron horas: Ce¬
cilia no salió.
Al día siguiente, lo mismo, y al otro y al otro.
—¡Dios mió!—sollozó más que clamó Antonio.—¿No la veré ya más?
Aquel día. por la pena no comió. Bien le avino; aunque hubiera querido comer, no hubiera podido. Ya no tenía con qué comprar comida.
XII
Un hombre de facha vulgar, con ribe¬ tes de tosca y grosera—según todas las apariencias, un lugareño rico,—entróse
de rondón en la desmantelada vivienda
de Antonio, donde éste yacía muriéndo¬ se de amor más aún que de pobreza.
—Es usted el Sr. Alegre, uno de esos

que pintan Santos, ¿verdad?—preguntó
rudamente el desconocido.
—Sí, señor,—repuso un tanto sor^ prendido Antonio, aunque sin salir de
su abatimiento.
—Pues mire Vd., yo vengo porque me ha enviado el tio Ambrosio, el prendero de la esquina. Busco por encargo del Ayuntamiento de allá, del pueblo—yo soy concejal—busco quien nos pinte un San Silvestre, que es nuestro patrón. Lo queremos muy grande, asi como esa santa tan guapa que hay ahí entre flo¬ res,—y señalaba el retrato de Cecilia.— Y queremos gastar poco. ¿Conviene?
Antonio se extremeció de esperanza:
aquel hombre le traía medios de vivir por algún tiempo; esto es. de seguir viendo por algún tiempo á Cecilia,
—Sí. señor, acepto,—dijo. —Muy bien. ¡Es que ha de estar pronto y con colores finos! Le pagaremos á Yd. veinte duros en plata, á toca teja. ¿Estará dentro de cuatro dias? No puedo aguardar más tiempo. ¿Estará?
—Sí, señor,—contestó resueltamente
Antonio.
—Ea. pues, hoy es martes; hasta el
viernes.
Y el rústico concejal dió un apretón de manos al artista, después de hacerle

SO LLER

2

macera como obra este agente curativo. de la guardia municipal montada y de nos acojamos en los días funestos y que faro luminoso que alumbre el archipié¬ el ser dichoso que se ve circuido por su Nosotros sin querer entrar en detalles la banda de tambores, después la Bipu¬ de él nos acordemos cuando la desgra¬ lago. el llano y el monte, las alturas de, resplandeciente aureola.

acerca de las mismas, diremos que ni la tación, el Cabildo Catedral, los generales cia nos acosa. Sí; él será nuestro protec¬ nuestra grandeza histórica y los abis¬

La ciencia en Bios constituye su más

que lo atribuye á la producción de gran¬ señores Torreblanca, Comasema y Ben¬ tor, él será nuestro faro.

mos de los peligros actuales, todo, en noble atributo, raiz y fuente primordial,

des cantidades de ozono (agente de nasar, ocupando cada uno de ellos eí si¬ ¿Por qué hasta ahora no nos hemos fin, la patria entera; que sea el vigía ce¬ según nuestro modo de entender, de los

gran poder microbicida) ni la que hace tio correspondiente.

acordado de nuestro inmortal compatri¬ loso que señale el paso nefasto del ave demás atributos, formando, según opi¬

depender de los efectos térmicos, ni la Ocuparon la presidencia el Ilustrísimo cio? Ha llegado el momento de traer á de rapiña que quiere arrojarse sobre nión de teólogos y filósofos eminentes,

del mismo Br. Boumer, que según él señor Obispo de la Biócesis, el Excelen¬ la memoria las causas porque los gran¬ nuestro país.

el cuantitativo de su divina ciencia. Es

-obran aumentando las defensas del or¬ tísimo señor Capitán General y el Exce¬ des luceros tardan larguísimo tiempo

Es preciso acabar. Habéis de oir pala¬ la razón ejemplar de lo real y de lo po-

ganismo, ya de un modo indirecto (esco¬ lentísimo señor Gobernador Civil de la en llegar hasta nosotros su luz esplen¬ bras más autorizadas que las raias. No posible en el divino entendimiento, es

tando el apetito, aumentando la tensión provincia.

dorosa. Sólo así podemos explicarnos la he de ser yo que cante á Ramón Lull en la luz por la cual todo le está presente,

arterial, etc,) ya directamente sobre la

Frente á la presidencia y en otra me¬ enorme tardanza en ver y sentir o ni ver¬ todos los tonos. Vosotros lo sabéis. Nues¬ Omnia nuda et oferta oculis ejus. Com¬

función fagocitaria, presentan el acopio sa, colocada á propósito, estaba el deca¬ salmente aceptadas la fama y la gloria, tro compatricio ostenta en grado supe¬ prendiendo en un punto lo pasado, lo

de datos necesarios para poder conver¬ no de los Notarios de Palma B. Juan bien merecidas, de tantos héroes verda¬ rior los títulos de militar, gentil-hom¬ presente y lo futuro, es el gérmen eter¬

tirse en teoría.

Palou y Coll, encargado de extender ac¬ deramente ilustres. Sólo así podemos bre, poeta, apóstol, sabio, místico, san¬ no, (permitid la expresión) de todo lo

Sé con cuanta reserva se ha de hablar, ta de la reunión y el Secretario de la explicarnos las enconadas y apasiona¬ to y mártir. Bespués de oir esas lista de que hay que admirar en el Cielo, en la

dice el Br. Boumer, de una curación de Presidencia B. Mateo Obrador.

dísimas disputas de unas y otras gene¬ epítetos y otros muchos que surgen de tierra y en el abismo; en el mundo side¬

una enfermedad tal como la tuberculo¬

Junto á la escalinata de la presidencia raciones, sobre cosas y hombres que al la lectura de sus obras inmortales, salta ral y en el sublunar.

sis pulmonar y que han de pasar mu¬ estaba la mesa de la prensa en la que fin aparecen grandiosos é indiscutibles. la idea de que con ellos se podría for¬

En Ramón Lull también está la luz á

chos años para asegurar tal cosa, pero vimos representados los periódicos loca¬ Por otra parte, las diversas fases que el mar una letanía santa, hija del cariño y cuyos resplandores escudriña las mara¬

sí difé’que eneinco de los casos de los les El Diario de Palma. La Almudaina, genio de Ramón Lull ostentara, como de la admiración. Y á mi sólo se me villas de la creación entera, descubrien¬

17 que he experimentado, el estado ac¬ La Ultima Hora, El Heraldo de Baleares. amante y como santo, como filósofo y ocurre exclamar después de cada salu¬ do hasta el último perfil, las relaciones

tual es tan satisfactorio como al final

También estaba el Birector de Es Pa¬ como apóstol, como sábio y como místi¬ tación: Ruega por nosotros, ruega por de todo con el ejemplar existente en la

-del tratamiento, á pesar de los dos años yes Mallorqni y los corresponsales de El co. como gentil-hombre y como hermi- la patria que hoy más que nunca nece¬ mente divina.

-.que van ya transcurridos.

Imparcial, de el Heraldo de Madrid, de taño, indujeron á la controversia y á los sita luchar formidable para no caer en El martirio le une á Jesucristo no ya

Antes de dar por terminado el presen¬ Es Diari de Catalunya, de Las Noticias, apasionamientos, que el tiempo y el con¬ el abismo y para aparecer como legíti¬ por la fé sino también por real imita¬

te escrito hemos de dar un voto de gra¬ de La Correspondencia de España, de La tinuo estudio de los hombres imparcia¬ ma descendiente de aquella valerosa ción de su Pasión. No acaba con esto su

cias al digno profesor de la Facultad de Unión Balear, de La Juventud. de El No¬ les esclarecen y*disipan. obteniendo al raza que pudo enorgullecerse con tan¬ grandeza. El bien es difusivo por natu¬

-Medicina de Lille que tales esfuerzos ha- ticiero Universal, de El Diario del Co¬ fin la consoladora unanimidad, precur¬ tos santos y tantos héroes.

raleza, por esto Bios, bondad suma, se

•ce en bien de la humanidad doliente, y mercio y los de las agencias Mencheta y sora de los entusiasmos que estallan vi¬

No os canso más. Permitid que ex¬ derrama fuera de sí y se comunica por

esperamos gustosos que continuarán en Fabra.

brantes y conmovedores.

prese mi convicción de que tendremos la creación y conservación en el orden

muestra patria haciéndose ensayos para

Entre los asistentes vimos á los repre¬

Y yo afirmo que parece natural y ló- monumento con sólo hacer abnegación riatnral, por la elevación de los Angeles

'ver si se consigue disminuir y hasta ha¬ sentantes de los Colegios de Notarios, de gicala idea de eregir un monumento á de nuestras personas y de nuestras va¬ y confirmación en gracia, elevación del

cer desaparecer una enfermedad tan te¬ Abogados y de Procuradores, de la Real Ramón Lull, en estos tiempos calamito¬ nidades. Y ojalá que el Santo mallor¬ hombre y reparación de la caida en el

rrible y que tantas víctimas ocasiona
anualmente.
/Br. Bigardo Ga-lí y Lelande.
Ecos regionales
EN LA LONJA
HOMENAJE Á RAMÓN LULL
No nos fué posibie asistir el domingo ¿último, como hubiéramos deseado, á la reunión que se celebró en la Lonja de Palma. por nosotros anunciada ya de -antemano y para la cual habíamos reci¬ bido atenta invitación; por esto y no queriendo privará nuestros lectores del gusto de conocer y aplaudir desde lejos -das hermosas frases, los brillantes con< ceptos, las<elevadas ideas de loselocuentes oradores, que pudieron saborear y -aplaudir cuantos habíanse reunido bajo das artísticas bóvedas del vasto salón, dos acuerdos que se tomaron y en una •palabra cuanto allí se hizo y se dijo, re¬ producimos íntegra (para lo cual será ^preciso continuarla en el próximo nú¬ mero) la reseña que de.tan solemne acto publicó nuestro estimado colega La AlUnudcitiM enedición del lunes. Héla aquí:
«Los organizadores de la Junta del
monumento á Ramón Lull, celebrada
^ayer en la Lonja, han visto los atañes coronados. El local no pudo ser mejor •elegido ni su decoración de mayor gus-
-to. En el fondo de la nave central le¬
vantábase la tarima de la presidencia,
adornada sobriamente: un dosel de da¬
masco rojo con el escudo de la familia Eull entre elegantes jarrones y dos ar¬ tísticos enlaces de palmas y olivo. Junto á la presidencia, en las naves laterales,
mirando á la nave central, las tribunas
de las señoras; y en la nave de en me¬ tilo. los bancos destinados á las Corpo¬ raciones y personas invitadas. Birigió la
construcción -de las tribunas: B. Juan
'tJuasp arquitecto de la Biputación y ayudándole en la tarea los arquitectos *Sres. Bennasar y Aleñar. La casa Muntaner se encargó del decorado. Justo es consignar aquí sus nombres.
El día amaneció inseguro con amena¬ za de que la fiesta se aguase. Sin em¬

Academia de Medicina y Cirujia. del Co¬ legio Médico-Farmacéutico, el ex-Biputado á Cortes B. Miguel Socías y Caimari, y el ex-Senador B. Pedro Ripoll. re¬ presentantes del clero civil y castrense, de la Cruz Roja, del elemento militar, de la Audiencia, el señor Provisor y Vi¬ cario general de la diócesis B. Antonio M.a Alcover, representantes del Cuerpo Consular, de la Academia de Bellas Ar¬ tes, de la Comisión de Monumentos, de la Arqueológica Luliana, de la Cámara de Comercio, de las Sociedades políticas, B. Miguel Costa Llobera y otras muchas personas cuya lista se haría intermina¬
ble.
Según cálculos formados, el número
de los asistentes ascendía á más de dos
mil.
Pocos minutos después de la hora se¬ ñalada. el limo. Sr. Obispo declaró abierta la sesión, indicando seguida¬ mente el objeto de la asamblea, y requi¬ rió la presencia del notario B. Juan Pa¬ lou y Coll para que tomara acta de lo que allí se resolviera.
Inmediatamente el maestro de cere¬
monias de !a Biputación acompañó á B. Alejandro Rosselló hasta la tribuna
destinada á los oradores.
Don Alejandro Hcsselló
Cuando el Sr. Presidente de la Bipu¬ tación se dirigía á la tribuna, ha estalla¬ do nutridísimo aplauso. Luego ha co¬
menzado su discurso.
Estos aplausos—lia dicho el Sr. Rosselló— indican palpablemente que todos cuantos aquí están reunidos entienden la trascendencia del acto que estamos celebrando, cuyo principal objetivo es
la necesaria acentuación de nuestra per¬
sonalidad, indispensable para realizar demostraciones de vida y marchar por
el camino de la civilización. Perdidos en
el mar inmenso donde reinan las gran ¬
des tempestades. &in faros que tíos guien, sin brújula que nos gobierne, precísanos reaccionar cuanto antes, in¬ tentar movernos reflexivamente, liácia
un fin conocido de antemano, hácia la
meta que nos ha de salvar. Todos lo sa¬
béis: se nos ha clasificado entre los pue¬ blos moribundos, entre las naciones de¬
cadentes. que corren al abismo de la completa destrucción, y, designados pa¬ ra la desaparición política, nuestro ine¬
ludible deber consiste en realizar actos

sos, porque simboliza la aspiración á nuestra personalidad histórica, que ha venido de muy atras indicada por los pensadores y cantada por los poetas, y que hoy se formaliza en ese organismo que ha de realizar aquel pensamiento, que todos aceptamos y que hasta nacio¬ nes amigas aplauden ofreciéndonos su importantísima cooperación.
Si existe, como todos veis, tan admira¬
ble unanimidad, ¿á qué abrigar temores de que pueda ser maltrecha? ¿Pudieran
ser los militares? Pero si Ramón Lull
fué, corno ellos, militar, militar aguerri¬ do, que se enorgulleció formando parte de la guardia de B. Jaime el Conquista¬ dor; si Ramón Lull fué batallador infa¬ tigable que luchaba sin descanso y arriesgaba de continuo su vida. Voso¬ tros, los militares, debéis ayudarnos for¬ zosamente. ¿Ha de ser el Clero? Imposi¬
ble. La vida de Ramón Lull fué todo
amor á la Religión de Cristo, por ella vivió, por ella combatió, por ella dió su sangre generosa. Estudiadle detenida¬ mente y habréis de colocarle entre los santos más gloriosos. ¿Por ventura los sabios? Ni soñarlo. Pertenece con legíti¬ mo derecho á su valiente legión. Presen¬
tó brillantemente resueltos intrineábles
problemas científicos y dedicó parte muy principal de vida á la enseñanza univer¬ sal. ¿Y el pueblo? Pero si Ramón Lull es todo del pueblo. Se despojó de los títulos nobiliarios, hizo actos de pobreza, vul¬ garizó elevados conocimientos; se con¬ sagró á él, sufrió por él, lo dió todo por él. Sí; lo dió todo por su raza y por su pueblo, ennobleciendo su lengua y ex¬ tendiendo su personalidad. ¿Acaso las
señoras? Ellas han de entusiasmarse con
la gentileza, la caballerosidad de Ramón Lull. Tuvo antes amores locos, luego amores santos. Se apasionó un día de' una dama de la tierra, y dedicó más
tarde los bríos de su actividad, las fuer¬
zas de su inteligencia, los ardores de su pecho á la glorificación de la Virgen, de la Madre de Bios, de la Reina del Cielo. Y ellas) las matronas, fueron las primeras que admitieron la fama, la santidad, la grandeza de Ramón Lull, Ellas, las primeras que se arrodillaron
ante el altar de nuestro Santo.
Ante espectáculo semejante, en que aparecemos movidos por una sola idea y juramentados á la vista de todo el

quín haga resonar sobre nuestro pueblo su voz, que retumbe como trueuo for¬ midable. Levántate y anda. Y Bios que¬ rrá que este milagro se haga.—He dicho.
Grandes y prolongados aplausos.
Don Mateo G-arau
Acto seguido subió á la tribuna el
elocuente orador M. I. Sr. D. Mateo Ga-
rau, Canóuigo Penitenciario de la Santa Iglesia Catedral.
El señor Garau empezó diciendo: Bespues dei brillante discurso que acaba de pronunciar el dignísimo Presidente de la Excma. Biputación Provincial, en el que os lia expuesto las grandezas del sa¬ bio compatricio Ramón Lull, á mí me
tocaría sellar los labios, diciendo única¬ mente: Conforme de toda conformidad.
Pero ante espectáculo tan sorprendente, ante el pueblo balear que se mueve co¬ mo si tuviera un sol-) resorte para hon¬ rar la memoria de Ramón Lull. preciso es decir algo en favor de la idea de eri¬ girle un monumento, para lo que debe¬ mos hacer cualquier sacrificio.
Por otra parte digno es Ramón Lull de todo; pero no soy yo digno de dirigir la palabra á tan magna asamblea.
El Cabildo me designó para llevar en este acto su voz; digo esto en descargo de mis escasas dotes para dirigiros la palabra.
No soy sabio ni tampoco ningún filó¬ sofo; por lo mismo suplico que solo oi¬ gan en mis palabras á un admirador de Ramón Lull, dispuesto á sacrificarlo to¬ do para su gloria.
A nadie se oculta la grandeza de la
idea de levantar á Ramón Lull un mo¬
numento. Honrar á éste es honrarnos á
nosotros, sus hermanos; es honrar á Bios, principio de su grandeza. Honrar á Ramón es darle lo que se merece y lo que le debemos.
He dicho mal, nosotros no podemos darle lo que le debemos, sino lo que, atendida nuestra pequeñez, podemos darle, porque sus méritos y su dignidad
merecen no un trono de artístico talle
sino de resplandeciente gloria, la cual
no está en nuestra mano.
La dignidad merece honor proporcio¬
nado á la misma; ía de Ramón Lull está
sobre las dignidades y grandezas huma¬ nas; luego el honor proporcionado que
debemos darle, debe estar sobre los hu¬
manos.

sobrenatural; por esto también Ramón Lull se desrama y comunica á sus se¬ mejantes los tesoros de su sabiduría y santidad, mediante su apostolado, y al no tener más tesoros que derramar en favor del nombre y á honra de su Bios, por ellos derramó su sangre contra}ren-
do de este modo méritos indecibles ante
Bios y ante los hombres, méritos que Bios ha premiado con un trono de glo¬ ria en el Cielo, y los hombres en justa correspondencia deben premiar en la
tierra con un monumento que pregone
la gloria que en el Cielo goza. El señor Garau fué premiado con una
larga y unánime salva de aplausos.
Don Miguel S. Oliver
Dijo que se proponía ser muy breve porque consideraba el asunto soberbia¬
mente agotado y que no hablaría de nuestro glorioso mártir, de nuestro gran filósofo, de nuestro génio, porque su Hombradía abruma la historia y palpita
en la ciencia universal.
Recordó que se había querido que se levantase una voz en nombre de la opi¬ nión libre y de los intereses generales de la cultura de Mallorca; y que cir¬ cunstancias que deploraba sinceramen¬ te por lo que el público perdía en ello, habían impedido que representase tales elementos é intereses quien de veras encarna su personificación; y que al propio tiempo, obstinaciones de la amis¬ tad le habían obligado á aceptar una sustitución completamente inadecuada
á sus dotes.
Suplicó al concurso que no extrañasela rudeza de sus conceptos, por juzgar que no se.había ido allí para engañarse mutuamente con lisonjas y por enten¬ der que deseaban todos la más absoluta
siuceridad,
«En este sentido—añadió—me permi¬
tiré denunciar á vuestra consideración
algo que constituye un síntoma funesto
para nuestro porvenir, esto es: que mien¬ tras todo el mundo se queja de la pasi¬ vidad, del quietismo, de la falta de me¬
joras y embellecimientos que den mues¬ tra de la vitalidad del país; mientras en¬ sordecen el aire las jeremiadas de los descontentos... apenas se atreve alguien, impulsado por tales clamores á recojerun proyecto generoso y llevarlo á la práctica, cuando seguidamente, instan¬
táneamente, reacciona contra él la indi¬

bargo, á las doce de la mañana se des¬ pejó la atmósfera y en medio de la ale¬ gría de un Sol de otoño las puertas de da Lonja se abrieron. El público invadió -las tribunas, los bancos y las naves. Re¬ pletas las naves de hombres, pobladas das tribunas de señoras el conjunto re¬ sultaba agradable á la sombra de los grandes arcos airosos rasgada por los chorros de luz que se abrían camino á

de existencia propia, demostrar aptitu¬ des para la lucha y externar las ansias vivas que sentimos por cuanto signifi¬ que rectificación de nuestros errores.
Y yo creo que el propósito que hoy nos ha congregado, es señal segura de nuestro renacimiento. El proyectado
monumento á Ramón Lull es faro lumi¬
noso que indudablemente nos ha de conducir á la suspirada salvación.

mundo, ¿qué nos toca hacer, sobre todo? Ahogar nuestras torpes pasioncillas, aplastar las miserias del amor propio, hundir soberbias y desvanecer ridiculas vanidades, para consagrarnos á un solo objeto, á una sola empresa, á un solo y
único ideal. Solamente con una cosa
grande podemos demostrar nuestros
sentimientos, reveladores de soberbias
energías y de la fuerza poderosa que ha

En él brilla la ciencia humana, parti¬ cipada de la ciencia divina, por opera¬ ción maravillosa del Espíritu Santo, se¬ creta, sí; pero real y verdadera, porque leales y verdaderos son sus efectos.
Brilla en Ramón Lull la santidad cuya fuente es Bios.
Tres veces santo participa de la dig¬ nidad de apóstol de Jesu-Cristo y viste la púrpura de sus mártires.

ferencia y hasta la rechifla de la multi¬
tud.
Prosigue afirmando que hay que evi¬ tar esto á todo trance y ahorrar á la ju¬ ventud esta terrible lección de exceptieismo. El fracaso del pensamiento que
aquí nos congrega, supondría el triunfo
definitivo de los estériles, de los inédi¬
tos, de los que no aventuran ni' un do¬ blón ni una tira de su pellejo en obse¬

través de los calados de los grandes ven¬
tanales.
Una hora antes de la señalada para

Ya sé que todos los santos constituyen para los pueblos protecciones providen¬
ciales, consuelos bienhechores, ilumina¬

de tener todo pueblo digno y debida¬
mente culto.
Si hay que realizar esto, hay que rea¬

Posee también la ciencia de los Ange¬ les. el celo de los Apóstoles, la santidad de los anacoretas y la caridad de los

quio á algo grande y levantado. No es, pues, la vanidad ó el amor propio quien sale ganando de estos empeños; cándido,

dar principio al acto., empezó á notarse ciones saludables. Más también sé que lizarlo no sólo para pagar una deuda mártires, mejor dicho, de los serafines ha de ser quien no vea que no se saca

por los alrededores del antiguo edificio unos son violetas humildes y escondi¬ justísima, hay que realizarlo por egoís¬ que se unen en Ramón Lull y mutua¬ de ellos más que mortificaciones estu¬

de la Lonja gran número de curiosos das que perfuman el camino del vian¬ mo, por la propia salvación, para des¬ mente se agradan y se comunican los pendas de esta misma vanidad y desga¬

que esperaban la llegada de las Corpora¬ dante señalándole la buena senda y hacer tempestades que asustan; hay que más vivos colores, y se purifican y en¬ rros de la honra

ciones y demás invitados.

alentándole en los momentos de angus¬ realizarlo por nuestra independencia, grandecen á nuestro compatricio, y ro¬

Terminó diciendo que no debían salir-

Las calles que rodean aquel edificio estaban cubiertas de mirto que les da¬
ban el carácter de un dia de fiesta.

tia é incertidumbre, y que otros son ro¬ bustas encinas que se levantan podero¬ sas para deshacer las fragorosas tem¬

verdaderamente en peligro. Por esto es
que creo que hemos de levantar el mo¬
numento alto, muy alto, como se mere¬

dean sus sienes con la corona, de sabio,
de Santo, de apóstol y de mártir. [Gran¬
des aplausos).

de allí los concurrentes sin el compro¬
miso solemne, sin la promesa sagrada de pagar la deuda que la familia ma¬

A poco á poco se notó la llegada de los pestades que cruzan el espacio infun¬ ce el hombre que todavía en nuestra

No basta esto para hacernos cargo de llorquína tiene contraida con el excelso

invitados, que fueron colocándose en los diendo el pavor y la ceguedad en los tierra no ha sido superado en ningún la grandeza de Ramón Lull; para esto es y vigoroso Patriarca que la preside, pues

sitios que se les había designado.

pechos débiles y en las inteligencias concepto. La figura es gigantesca; que preciso conocer lo que significa cada de no hacerlo quedaría definitivamente-

Más tarde fueron llegando, primero el aturdidas. Entre éstas hállase el beato sea gigantesco el monumento que erija¬ una de estas prerrogativas, ya conside¬ sancionada la impotencia de un pueblo..

Ayuntamiento precedido de la sección Ramón Lull; y es muy justo que á él mos á su memoria. Es preciso que sea el radas en sus principios que Bios, ya en

Fué el Sr. Oliver aplaudido,, antes y

8

SOLLE&

después de su discurso, al igual que los S.res. Rosselló y Garau.»
Esto uo lo dice La AlMudaina, pero lo
dicen los demás periódicos que de tan
magna reunión se han ocupado en de¬
talle, y de ellos lo tomamos.
(Concluirá.)
Crónica Local
«Bien, vengas mal si vienes solo» suele y con razón puede decirse, pues que la¬
písimas veces deja de venir una desgra¬
cia acompañada de otra mayor.
Digno de compasión es, y de todo co¬
razón le compadecemos, nuestro paisano
y estimado amigo el agente general del
Sóller en Méjico, D. Damián Canals y
Mayol. De la gran desgracia de que fué
víctima, destruyéndole un voraz incen¬ dio en pocos momentos el producto de largos años de trabajo, ausente de este su pueblo, tienen ya noticia nuestros
lectores; pues bien, desde entonces, y cuando la resignación habíale infundido nuevos alientos para seguir trabajando ansioso de recuperar lo perdido, le ha arrebatado la despiadada muerte dos pre¬ ciosas niñas: María y Rosa, de siete y de
cinco años respectivamente, que eran de los infortunados padres la única distrac¬ ción alegre, todo el encanto. Unas terri¬ bles anginas cancerosas causaron en dos dias las prematuras muertes de las dos angelicales criaturas, siendo tal la cons¬
ternación en que la sensible pérdida que
experimentaba nuestro amigo, dejó á
toda la colonia española de San Juan Bautista de Tabasco, y tal la conmisera¬ ción de todos por los desgraciados pa¬ dres de las víctimas, que, á pesar del carácter infeccioso de la enfermedad, de todos recibieron la visita y frases conso¬ ladoras que sirvieran de lenitivo á su
inmenso dolor.
A estas unimos también las nuestras,
y para el Sr. Canals y para la justamen¬
te atribulada esposa de éste pedimos á Dios resignación y entereza para no su¬ cumbir á tan rudo golpe.
Hemos recibido por correo interior «nos versos y una cartita pidiéndonos, no sabemos quién, la publicación en el
Sóller de los mismos.
¡Cosa particular! Un anónimo para una cosa tan inofensiva prueba: que el autor es muy modesto, ó que tiene gran
confianza en la bondad de su obra cuan¬
do á si misma la abandona.
Pues bien, sepa el autor que nosotros
si le quisiéramos complacer faltaríamos á nuestro programa, pues que haya ó no haya responsabilidad en los escritos que se nos dirigen, resolvimos no admitir anó¬ nimos; admitiremos un pseudónimo como
firma de un escrito, con el fin de que el público lo lea sin que la personalidad del autor pueda influir en el juicio que

de lo escrito haga; pero sin que conoz¬ camos nosotros á este autor jamás dare¬ mos publicidad á su obra. Ya lo sabe pues, el de los versos de referencia: al lado del pseudónimo ó iniciales con que ha de salir en público firmada su producción, es preciso venga la verdadera firma res¬ ponsable.
A pesar de presentarse oscura la no¬ che del jueves, amenazando lluvia desde la caida de la tarde, no se alteró la cos¬
tumbre de no encender los faroles del
alumbrado público, quizás por esa mal entendida sed de economías municipales de la que ha protestado siempre el públi¬ co sensato. En efecto, la luna debía alumbrar, y no tenía la culpa el Sr. A1calde si á ésta le dió la ganade faltar á su obligación. ¿Porqué no se le impuso, peró, una fuerte multa? Suplicamos á nuestra primera Autoridad no la guarde otra vez consideración alguna; así quizás escar¬ miente y no permanezca oculta en las noches que debe salir para enseñar su
cara luminosa á todo el mundo.
¡Pues no faltaba más! Ó somos ó no
somos; y cada cual á su deber.
* **
Creemos escusado decir que los trope¬ zones aquella noche fueron en número extraordinario, y que las maldiciones que llovieron sobre nuestra económica Autoridad local superaron en mucho toda¬ vía el número de aquellos, siendo en su mayoría del calibre de las de los carre¬
teros de marras.
¡Y las de una gran parte de los que hubieron de transitar por la calle del Mar si que olían á azufre! Figúrense nuestros lectores que dicha calle es casi toda ella un montón de tierra y de es¬ combros, quedando abiertas dos largas y profundas zanjas donde se construye la mina ó alcantarilla de que tienen ya no¬ ticia; pues bien, ni en las obras se en¬ cendieron los farolillos que un bando de policía siempre vigente y jamás cumpli¬ do dispone se enciendan, ni los del alum¬ brado público fueron encendidos hasta después de las siete; de modo que si no se estrelló allí nadie, fué por milagro.
Y esto que en la calle del Mar tienen
su domicilio el Sr. Alcalde y un conce¬
jal, y que más abajo, en la Huerta, vi¬ ven otrbs dos concejales; teniendo esto presente, calcúlese lo que seria por las demás calles de la población.
Nuestro estimado amigo el Teniente de Carabineros D. Manuel Aragonés Rodríguez y su distinguida señora, han experimentado estos dias pesar profun¬ do, con la pérdida del querido hermano mayor de ésta, D. Belarmino Ruiz Nieto, pundonoroso caballero y persona ilustra¬ da, joven todavía, pues que á los cuarenta y dos años de edad puede decirse está el hombre en la plenitud de la vida. Una enfermedad larga y penosísima obligó al Sr. Ruiz á dejar su brillante destino que

á satisfacción de todos desempeñaba en la Capitanía General de Madrid para buscar alivio en el calor de la familia, en su pueblo natal, al lado de su anciana madre. Creyó después le sentarían mejor los baños de mar y fué á Santander, más sintiéndose poco aliviado allí, resolvió venir aquí, confiado como estaba en que al lado de su querida hermana y respi¬ rando los aires puros de este valle, en un clima templado, encontraría muy en breve la salud. A gusto estaba aquí en efecto, menores fueron, según decía, sus sufrimientos; pero á las tres semanas de alimentar consoladoras esperanzas, ha venido á sorprenderle la muerte, la que
dejó consternados é inconsolables á los
seres que de todo corazón le querían. El jueves por la noche verificóse la
conducción del cadáver al cementerio
después de haberse rezado el rosario en la casa mortuoria por una parte del cle¬ ro parroquial y numerosa concurrencia, y al dia siguiente por la mañana cele¬
bráronse solemnes honras fúnebres en
sufragio del alma del finado. Nosotros unimos á las preces de la
Iglesia y á las de nuestros amigos, las nuestras, para que conceda Dios descan¬ so eterno ai alma del malogrado señor Ruiz, y acompañamos en el sentimiento á su señora hermana, á su hermano polí¬ tico y á cuantos además esta sensible pérdida lloran.
Empezaron ya y continúan con gran
actividad las obras del derribo de la ca¬
sa que formaba esquina á la calle de San¬ ta Bárbara y plaza del Arrabal, indem¬ nizada por el Municipio con objeto de ensanchar aquella vía, en extremo an¬ gosta y hasta peligrosa, pues que en la esquina de la torre-campanario no era posible pasaran á la vez una persona y un carruaje.
La mejora ha merecido unánimes aplausos del vecindario, tanto, que esta es la hora en que hayamos oido censurar¬ la á nadie; lo que si se dice es que es una verdadera lástima que en mejoras de
esta índole no se inviertan los fondos
municipales que en porros-fuyés se gas¬
tan.
Durante la presente semana se han impuesto las correspondientes multas á
cinco vecinos dueños de otros tantos pe¬
rros que fueron hallados en las calles sin llevar el bozal que está mandado lle¬
ven estos animales.
Muy bien. Asi nos gusta: rigor para el que falte, pero para lodo el que falte ¿eh? y sean cuales fueren los artículos del Bando que se contravengan.
* **
No hay como el miedo, dicen, para guardar una viña.
Ayer, en la Alquería del Conde, dos perros se desavinieron, uno de ellos mor¬ dió al otro, y aquellos vecinos ante el temor ó la duda de si podía ó no estar

hidrófobo el animal... ¡pata-púni! lo ma¬
taron de un tiro. Y no solamente esto, sino que de otro tiro mataron también al perro mordido.
De modo que el agresor y el agredido merecieron á la «justicia popular» el mismo castigo.
Los perros ahora están de malas. Po¬ drá quedar amenazada la salud pública con olores pestilentes por todas las vías, ó con pocilgas, permanentes focos de in¬ fección, junto á calles céntricas y de mu¬ cho tránsito, podrá derramarse sobre el viandante desde las ventanas agua sucia, polvo ó cualquiera otra porquería, etcé¬
tera, etc., nada de esto se tratará de co¬
rregir; pero los perros... ¡ojo, mucho ojo!
El vapor «León de Oro», que proce¬ dente de Cette y Barcelona rindió viaje á este puerto el jueves de esta semana, procedió seguidamente á las operaciones de descarga. Cargado de nuevo de frutas secas y frescas, es decir de cajones de higos pasos, naranjas y limones destina¬ dos á Francia, amen de otra infinidad de efectos con destino á Barcelona, saldrá mañana á la hora de costumbre para los puntos de su itinerario.
También ha sido lluviosa la semana
que fine hoy, pero no han caido solo llo¬ viznas de aquellas que se filtran en la tierra y á fuerza de continuar llegan á ponerla en buen tempero, sino que llu¬
vias torrenciales de las que en los terre¬
nos montuosos como el nuestro todo lo
arrastran, viéndose poco después teñida hasta el límite del horizonte el agua del mar del sanguinolento color del humus.
El Vergé y la Regana han dejado ver su blanca espuma al precipitarse en im¬ ponente cascada hasta la sima de los ele¬ vados montes del Barranch y de S’ Arrom, lo cual prueba que hau caido mayores cantidades de agua en la parte E. y SE. de nuestro valle. Los torrentes
corren todos caudalosos.
CULTOS SAGRADOS
En la iglesia Parroquial—Hoy, al ano¬ checer, se cantarán completas solemnes, y después se continuará el quincenario en honor de la Preciosa Sangre de Jesu¬
cristo.
Mañana, domingo, dia 11, se celebra¬ rá la fiesta que los colegios de señoritas
de esta localidad dedican á su Patrona
Santa Teresa de Jesús. A las 7 y media se celebrará misa de comunión para los
devotos de la mística doctora. A las nue¬
ve y media se cantarán horas y después la misa mayor, en la que pronunciará el panegírico el Pbro. D. Antonio Alcover. Por la tarde, después de vísperas, se continuará el consabido quincenario, y á continuación tendrá lugar el ejercicio
mensual de las Madres Cristianas.
Viernes, dia 16. A las 7 de la maña-

ña, al tiempo de una misa, se practicará el ejercicio mensual en obsequio de lá Virgen del Oármen.

Registro Ovil
r—iminir
Nacimientos. Varónes 0.—Hembras 2.—Total 2.
Matrimonios
Dia 7.—D. Francisco Pómar Fortezá* soltero, con D.a Eleonor Forteáa Aguiló*
soltera.
Dia 8.—D. Jaime Serra Frontera, sol¬ tero, con D.a Catalina Marqués Rufián,
soltera.
Dia 9.—D. José Enseñat Colom, sol¬ tero, con D.a Ana Seguí Castañer, sol¬
tera.
Defunciones
Dia 4.—D.a Rosa Deyá Puig, de 55 años, soltera, «Can Figa».
Dia 4.—D.a Isabel M.a Alcover Fon-
tanet, de 71 años, casada, calle del Ce¬
menterio.
Dia 5.—Damián Coll Frau, de 2 años,
manzana 64.
Dia 7.—D. Belarmino Ruiz Nieto, de 42 años, soltero, «Seller».
Dia 8. —D. Bartolomé Colom Casta¬
ñer, de 49 años, casado, calle de la Vic¬
toria.
Dia 9.—D.a Juana Ana Fiol Darder, de 73 años, viuda, manzana 64.
MOVIMIENTO DEL PUERTO'
E.MBAUCACIONES FONDEADAS
Dia 8.—De Barcelona, en 10 horas,vapor León de Oro, de 125 ton., capitán D. G. Mora, con 17 mar. y efectos.
EMBARCACIONES DESPACHADAS
Dia 10.—Para Mahóú, pailebot San Rafael, de 56 ton., pat. D. P. Bellot, con con 6 mar. y efectos.

VALORES LOCALES

Valor nominal

Valor desem¬ bolsado

Papel

Dine¬
ro

Banco de Sóller. 100

20

»

50

Gas. El

.....

20

20 22 21

La Solidez. . . . 100

100

»

100

León de Oro. . .

25.

25

»

22

INTERESANTE
Se necesita nn socio con capital de unos 1500 duros para el desa¬ rrollo de una industria que está ya montada con local propio y que puede producirle de 3 á 4 duros' diarios, siendo el mismo socio el que ha de manejar el capital. Ser informará en la imprenta de este periódico.

LITERATURA POPULAR MALLORQUINA

per sa disposissió del. soberano Senyó
d’eterna sabiduría.
Neix, y creix, y fa sa vía;
cuant ve a la fí arriba un día
que, entrantli s’ ambició cerca empleos, cerca honó, y voldria, per pitjó,
olvidat de lo millo,
que sensa distinció
tothóm li fes cortesía.
Sa supórbi y frenesia acaben per perderlo.

S’ homo té un natural
no molt fácil d’ esplicá. Sempre desitja aplegá dinés y altre caudal. Cerca honres, lo principal: voldria essé general de la térra y de la má, Y si se arriba a entrega a n’ es vici capital, prest li serveix de dogal;
perqué ’s mal d’ assessiá. Cóm mes beu, mes sét li fa: tots es póts cerca tastá; y sa bestia no- vou clá
que tal mésela ha de causá
sa sena afronta y es seu mal.

Tota planta y animal,

y tot cuant hi ha viven!

mainfesta ben patent

de Don alguna senyaL

,•

GLOSES Y CODOLADES SOLLERIQUES
D’aquell copiós caudal, de potestat tant formal, de ciencia sens igual, d’ amor que crida la genL Hornos, tots, teniu presen! aquell judici final.
Se nóstr’ ánima, creada per un Deu omnipotent, té memória y enteniment, y voluntát juntament: es una espira clavada a sa carn ó be empolvada, cóm diu un doctor prudent. Cap coló té realment: es un primor eminent; y a semblanca purament de la Trinidat Sagrada; y encara qu’ está aferrada a sa térra, y enfangada,
obra cuant vol llibrement*
Va de llevant a ponent, calcula qui causa ’s vent, passetja sa ni guiada; s’ alca, y mira s’ estelada, y atrevesa T firmament. Aixó prova clarament qu’ es inmortal declarada.
Vendrá temps que faltará s’ aygo de la mar salada;
sa lluna estará endolada
y es sol & enfosquirá,
Tot es comérs cessará:
ningú al altre assistirá*

POR D. JOSÉ RULLAN PBRO.
y cada element fará destrossa qui espantará, cósa may acostumada. El mon, máquina adornada, vendrá temps qui finirá.
Llevónses devallará
Cristu a fí de judicá, a la valí de Josafá* a tot el llinatje humá. No té ningú qu’ apellá orde que está decretada* professía revelada, y molts de pichs predicada d’ aquella boca sagrada que ’1 Pare Btérn enviá.
S’ ateísta s’ ha p’ensat, que ’s sól, la térra y la má, no hey ha hagut Deu qui heu creá;
si no que assuxí ’s trobá, s’ homo y tot cuant hi ha* y que sempre ha de durá* tot per casualidat. Es deistes han pensat que Deu tot heu va creá peró qü’ heü abandoná, heu deixá y se hi aná y may mes se ’n ha cuydat, y qu’ entre un hómo y un gat cap diferéncia hey haurá: que tant premiat será aquell qtli banda! fará cóm aquell qui robará fornicará y matará.... p.)eu me guart de somiá

SOLLEFt

fUBUCACIONES RECIBIDAS
• DURANTE LA PRESENTE SEMANA
Resumen -de Agricultura.— Sumario
del Cuaderno n.o 143.=Los disparos con¬ tra el pedrisco, por G. Abonos quími¬ cos. Del aprovechamiento de las aguas subterráneas para riegos, por Manuel *Gispert. Influencia de la orientación de los surcos sobre el producto de los culti¬ vos, por M. I. Osio. La langosta en el
término de Castelló. Sobre las causas de resistencia de las vides americanas á
la filoxera. La podridura de las uvas, .«por Labor. Aparatos empleados en la obtención de los vinos, por X. ¿Subirán los precios del trigo?, por M. A. Biblio¬ grafía. Problema agrícola. Crónica
agrícola. Revista comercial. Se suscribe en la librería y tipografía
> católica, Pino, 5, Barcelona.
**

La Escuela Práctica.— Sumario del n.° 21 de la 7.a serie.=Por via de con¬
sejo. Lecciones progresivas de composi¬
ción castellana. VIII. Lecciones de cosas:
Bosquejo de una lección sobre el pico de las aves. Ejercicios de cálculo. La Alegría de la Escuela. La enseñanza de la lectura y escritura, IV. Disciplina
escolar. Táctica de la mano. Varieda¬ des,
Se suscribe en la imprenta y librería de Salvador Fábregues, Ciudadela de
Menorca.
* ❖*
La Agricultura Española—Sumario del n.o 53.=Concurso de ensayos de abo¬
nos químicos en cereales establecido por «La Agricultura Española», por La Re¬ dacción. III. La pulpa de la remolacha como alimento del ganado. Conserva¬ ción de la pulpa, por Dr. Llórente. Ins¬ trucciones para el cumplimiento del Real decreto sobre abonos químicos. Tarifa

para el transporte de abonos de todas clases. Crónica: Segundo concurso de abonos de «La Agricultura Española» en cereales. Ensayo de variedades de trigo. —La cochilis y el eudemis botrana, por E. de Laguardia. Libros y Folletos, por M. y L. G-. Sección de Consultas, por M. y L. Gr. Sección comercial. Corres¬ pondencia.
Punto de suscripción: Plaza de Caje¬ ros, 6, Valencia.
* **
Boletín de Tabacos y Timbre.=SuMArio del núm. 474. =La semana, por don J. T. A. Contrato entre el Estado y la
Compañía Arrendataria de Tabacos.—
Exposición universal de París. Lista de
recompensas. La «Gaceta» en la semana.
—Revista de mercados. Movimiento de
personal. Noticias. Anuncios. Se publica en Madrid, calle de la Liber¬
tad, 16 dup.°, bajo.
* **
Boletín de la Cámara oficial de Co¬

mercio, Industria y Navegación de Pal¬
ma de Mallorca.—Sumario del número
42.—Cámara de Palma: Acta de sesión
de la Junta Directiva. Telegrama diri¬ gido al Sr. Presidente de La Unión Na¬
cional. Escuela libre de Comercio: No¬
ticias. Conclusiones presentadas al Congreso Internacional de Geografía por D. A. Torrens. Iniciativas y Comenta¬
rios: Razonamiento y conclusiones refe¬
rentes al Tema 6.° del Congreso Hispa-
no-Americano. Sección oficial: Real De¬
creto publicando el Reglamento de arqueo para los buques mercantes. Extranjero: La venta de trigos. El impuesto sobre la
renta en Francia. Península: Comisio¬
nistas y viajantes de Comercio. Patentes
de invención concedidas. La marina mer¬
cante española. Sección Balear: Convo¬
catoria de la Administración de Hacien¬
da para constitución de gremios indus¬ triales y nombramiento de síndicos y
clasificadores. Precios corrientes en
Mallorca.

Se suscribe en el domicilio de la Cá¬
mara Agrícola, Plaza de la Constitu¬ ción, 36.
* **
Mallorca.-—Sumario del n.® 73:=Ex-
posició del sistema científich luliá (conti¬ nuación), por don Salvador Bové, Pbro.— Origens del Cristianismo en la Illa de Menorca y fases per que passá fins la invasió sarrahina (continuación), por don Mateo Rotger, Pbro., Archivero Dioce¬ sano. «Sequedat»(poesía), por D.a Ma¬ ría Antonia Salvá. «Bondat amagada», (continuación) por D. Pedro de A. Peña.
—Miscelánea.
Se suscribe en Palma, calle de Palacio,
número 81.

Los anuncio* que se inserten en esta sección pa giran: Hasta tres injercienes i razón de 0‘05 pesetas ia línea; hasta cinco inserciones á tazon de 0‘03 pesetas, y de cinco en adelante á razón de 0‘02 pesetas.
El valor mínimo de un anuncio, sea cuál fuere el número de lineas
de que se componga, será de 0‘50 pesetas. Las lineas, de cualquiera tipo sea la letra, y los grabados, se conta¬
rán por tipos del cuerpo 12 y el ancho será el de una columna ordina¬ ria del periódico.

Sección

de

Los anuncios mortuorios por una sola vez pagarán: Del ancho da
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rios de Estado y Hacienda, es el más importante de España porque contiene

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rece citarse España por la extensión y exactitud de sus direcciones) y toda la Amé¬

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tes, información para tamente las señas de

el desarrollo comercial, estadísticas, etc., etc.; inserta gratui¬ todo comerciante, industrial, empleado, propietario, profesor,

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Anuario por suscripción: en Barcelona, 10 pesetas, fuera de Barcelona, 12 pesetas>

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íto «La Sinceridad», San Bartolomé, 17.

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Participa á sus parroquianos y al público en general, haberse tras¬ ladado á la casa conocida por Can Álabat, calle del Pastor, donde con¬ tinuará haciendo, como siempre,
retratos de todos tamaños y pre¬
cios. Al mismo tiempo pone en su
conocimiento, que en dicha casa
encontrarán también un gran sur¬
tido en perfumería.
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Habiéndose promulgado la Ley sobre los accidentes del trabajo de 30 de Enero último, esta importante Sociedad asegura todas las indus¬ trias, mediante una prima, contra los riesgos indicados en dicha Ley.
Director de la Sucursal Española: D. MANUEL GES, Merced, 20, Barcelona.—Para informes y demás, dirigirse al Agente principal, B. HOMAR, Samaritana, 16, Palma.—Agente en Sóller, ARNALDO
CABELLAS.

CONSIGNATARIOS:—EN SÓLLER.—D. Guillermo Bernat, callo
del Príncipe n.° 24.—EN BARCELONA.—Señores Rosicli, Ronra y Uomp.a, Paseo de la Aduana, 25.—EN CETTE.—B. Guillermo Codom, Quai Commandant Samary-5.
NOTA.—Siempre que eldía de salida de Cette, según el presente itinerario,

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en la calle del Pastor, propia para un matrimonio sin hijos.
Darán razón en esta imprenta.

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corresponda al sábado ó día anterior á uno'festivo, la retrasará el vapor veinte y cuatro horas y saldrá el domingo ó día festivo que sea, á la misma hora.

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ticipa al público sollerense que se

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SECCIÓN PRIMERA.—IMPRENTA Y TALLER DE ENCUADERNACIONES

Se hacen toda clase de impresiones á una ó varias tintas: Acciones para sociedades, ítítulos nominativos y al 'portador, láminas de emisión de valores, bonos y demás traba¬ jos de esta índole, 'tarjetas de visita, esquelas mortuorias, talones, membretes, facturas, programas, carteles. circulares, estados de todas clases, invitaciones, etc,, etcn etc.; y encua¬
demaciones‘económicas y de lujo.

Desde el día l.° del corriente
mes, ha quedado abierta en la calle de San Cristóbal n.° 8, una Aca¬ demia de música bajo la dirección

de los hermanos Mateo y Bernardo

SECCION SEGUNDA.—PAPELERÍA, LIBRERÍA Y ARTÍCULOS DE ESCRITORIO
Véndese en la tienda de esta sección: resmülería y sobres de todas clases desde los más eco¬ nómicos á los de más lujo, papeles de hilo y de algodón en blanco y rayados, papel de embalaje cortado y taladrado para la confección de cajones de higos, y de seda para la de cajas de na¬ ranjas, de 'limones y de mandarinas, libritos de fumar de infinidad de marcas, naipes, estampas p cromos, tarjetas de lujo y sorpresas para felicitaciones, libros en blanco y rayados, cuadernos y libretas de todos tamaños y precios, libros de texto y menaje para las escuelas de niños y de niñas de este pueblo, tinta negra y de colores, en botellas, para escribir y para sellar, efectos variados para escritorios y oficinas, coronas, flores artificiales y objetos para hacerlas, sacos y ■cinturones de piel para señoritas, carteras para niños, etc., etc.

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Artística.—El Salón de la Moda.—Album

Salón.—La Bordadora.—La Perla Ar¬

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tolomé, 2.

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tística.—La Mariposa.—La Zapatería Ilustrada.—Sol y Sombra.—La Elegan¬ cia,—y otra infinidad de periódicos y revistas ilustradas de España sirve á sus abonados el «Centro de Suscripciones», sección tercera de «La Sinceridad», San
Bartolomé 17,—SOLLER.

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Gompañía francesa de seguros contra incendios fundada en 1828

Esta Compañía, LA PRIMERA DE LAS COMPAÑÍAS FRANCE¬
SAS DE SEGUROS CONTRA INCENDIOS POR LA IMPORTAN¬
CIA DE SU CARTERA, asegura además del riesgo de incendio, los daños que pueden ocasionar la caída del rayo, la explosión de gas de alumbrado, del vapor, de LA DINAMITA Y OTROS EXPLOSIVOS.

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10.000,000 Francos 8.705,000
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Capitales asegurados . . 15.127.713,242

Siniestros pagados . . .

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. Sucursal española: Barcelona, Paseo de Colón y calle Merced, 20 2¿ y 24.—Director, M. Gés.—Subdirector en Mallorca: B. Homar, Samari¬ tana, 16, Palma.—-Agente en Sóller, Arnaldo Casellas, Luna, 17

SOLLEE.—Imp, de «La Sinceridad»