ARO XII.—2.a EPOCA.—NUM. 558
ARO XII.—2.a EPOCA.—NUM. 558

SÁBADO II DE DICIEMBRE DE 1887

Q k>Pl v)TI j XI iT Pi'in L),

SEMANARIO INDEPENDIENTE

PUNTOS DE SUSCRIPCIÓN:
Sóllbb: Administración. Francia: D. Guillermo Colom—Quai Commandant Samary-6-Cette (Herault.) Antillas: D. Guillermo Marqués—General Pavía-7-Arecibo (Pto.-Rico.) Méjico: D. Damian Canals—Oonstitución-19-San Juan Bautista (Tabasco.)

FUNDADOR Ï DIRECTOR-PROPIETARIO: *

REDACCION Ï ADMINISTRACION:

Juan Marqués y Arbona.

4 Calle de San Bartolomé n." 17

SÓLLER (Baleares.)

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La Redacción únicamente se hace solidaria de loa escritos que se publiquen sin firma, seudónimo, inicial, ó signo determinado. De los qne tal lloren, serán responsables sus autores.

LITERATURA Y PASATIEMPOS
EL SOBRINO DE SU TIO
Aun estoy viendo aljóven Santamain, puesto que así se llamaba, y de nombre
Teodoro. Como decía, le veo aun el día
que entró por vez primera en las ofici¬
nas de la Dirección de Bellas Artes, don¬
de yo trabajaba con otros compañeros
en calidad de redactor.
¡Hace de esto muchísimo tiempo! ¡Más
de cuarenta años trascurrieron ya! ¡Có¬
mo pasa el tiempo y sin embargo parécerne que el recuerdo data de ayer!
Santamain vino derechito del pueblo.
Era alto, delgado é imberbe; tenía los cabellos rubios y rizados, los ojos de color azul claro y saltones y positiva¬ mente parecía un muñeco de cartón, de tal manera, que cuando caminaba el
observador buscaba en vano el cordelito
que le hacía mover. Debo confesar, con todo, que era un muñeco de lujo, pues¬ to que iba soberbiamente vestido á la
última moda... de Evreux, su villa na¬
tal; llevaba un levitón, cuyos faldones
flotaban á su alrededor como flota una bandera alrededor del asta, un sombre¬
ro blanco, guantes de color de manteca fresca, una corbata multicolor y sobre todo un monóculo (antes la llamábamos
lente) que se escapaba del arco formado por las cejas en cuanto olvidaba conser¬ varle allí, por medio de una mueca horri¬ ble que hacía con el labio y la mejilla
izquierda. Nos saludó gravemente y soltó esta
frase, acompañada de un airecillo de
suficiencia:
—Señores, soy su nuevo colega San¬
tamain... sobrino del senador del mismo
nombre.
Todos nos quedamos algo sorprendi¬ dos, á escepción de Ledoux, del chiqui¬ tín de Ledoux. que nunca desperdiciaba
la ocasión de dar rienda suelta á su ca¬
rácter mordaz.
—¡Ah! dijo contestando al saludo del provinciano; ¿es Y. el sobrino del sena¬
dor del mismo nombre?
—Sí señor.
—¿Entonces ese senador es tío de V.?
—Cabal.
—¿Y se llama Santamain?: le felicito, señor mío. ¡Pardiez! mucho es á la edad de V. ser ya el sobriuo de un tio sena¬ dor que lleva el mismo nombre. No to¬ dos tienen esta ventaja: yo mismo me llamo simplemente Ledoux. como mi papá.
* **
A partir de este día, y sin que nos hu¬
biésemos confabulado, Santamain fué

el blanco de nuestras guasitas. Afectᬠ■ No cabía la menor duda; la invitación bamos tratarle como un superior, le ha¬ había llegado durante su ausencia á la

blábamos con un respeto exagerado 4 hicimos que bajaran del desvan un si¬ llón viejo y cojo en el cual exigimos que se sentara, mientras nosotros lo
hacíamos en vulgares sillas de enea. Co¬ mo era muy cáudido y al mismo tiempo muy vanidoso, no notaba que nos bur¬ lábamos de él y por el contrario toma¬ ba en serio los irónicos homenajes que
prodigábamos á su elevado parentesco. Sólo un día pareció herido en su amor propio; no sé cómo supimos que era hi¬ jo de un herborista establecido en
Evreux, lo cual no nos había confesado

oficina y allí esperaba sobre su pupitre. Pudimos leerla y contemplarla á
nuestro gusto, puesto que pasó de mano en mano hasta que Ledoux se apoderó de ella y se la metió en el bolsillo. Este,
viendo que nos asombrábamos délo que
hacía, se contentó con decirnos: ni una
palabra á Santamain; ya vereis más tarde... tengo mi idea.
* ¡J; ^
Al otro día, Ledoux devolvió la tarje¬ ta de invitación é hizo que un portero de la oficina la entregara á su destina¬ tario. Dicha tarjeta tenía una postdata,

nunca, evitando siempre hablarnos de su padre, hasta que uno de nosotros le preguntó una mañana cuando volvió de desayunarse:
—Dígame V., Santamain, ¿su señor
tío el senador del mismo nombre, sería

después de las frases acostumbradas: «M. D..., jefe de la Dirección de Bellas Artes, y Mme. D,.., tienen el honor de rogarle que asista..., etc., etc.» Ai pié leíanse estas palabras impresas en letras rojas.

por casualidad hermano del herborista de Evreux, que también se llama así? He oido hablar mucho de él, pero no del senador, sino del herborista, quien pa¬ rece que tiene una magnífica tenia en uno de los bocales de su aparador.
Santamain, así interpelado, balbuceó algunas palabras sonrojándose hasta las orejas. Por lo demás la elección no resultó provechosa, puesto que continuó como antes mirándonos con superiori¬ dad y vanagloriándose sin cesar de las grandes relaciones que tenía, de los sa¬ lones que frecuentaba y de las invita¬ ciones que había recibido, hasta poner¬
se pesado de sobra, lo cual hizo que aprovechásemos la primera ocasión que se presentó para hacerle una buena ju¬ gada.
* **
Cada año, hacia el mes de Marzo,

Se mega d los señores invitados que se
disfracen de animales.
P. D. El disfraz es de rigor.
Santamain al leer estas dos últimas
frases manifestó cierto estupor y consi¬ deró oportuno recurrir á nuestras luces.
—Vean Yds. lo que dice aquí: «Se ruega á los señores invitados que se disfracen de animales»; ¡qué cosa tan rara! ¿Saben Vds. lo que significa?
—¡Pardiez! contestó Ledoux con aplo¬ mo: esto quiere decir que se trata de un baile de trajes, y para que la cosa resulte más graciosa, se impone á todo el mundo
un disfraz de bestia. Unos irán disfraza¬
dos de gatos, otros de perros ó de mo¬ nos; la idea retrata á nuestro jefe: solo á él se le ocurren cosas semejantes! Así se comprende que las fiestas que dá tengan fama de ser tan divertidas...
—¿De veras? Yo creía todo lo contra¬

nuestro jefe daba una gran reunión, á rio... en fin, lo que ahora me preocupa la cual como es de suponer, no se nos es que no tengo disfraz.

invitaba; éramos personajes sobrado —Puede V. alquilar uno, á no ser

insignificantes para que se dignaran que...

acordarse de nosotros. Por lo demás,

—¿A no ser qué?

no sentíamos en manera alguna este —Oigame bien: un pintor amigo mío

olvido, toda vez que las reuniones en se hizo confeccionar el año pasado, para

cuestión tenían fama de ser una so¬ asistir á un baile, un traje de oso blan¬

lemnidad temible; en ellas solo se ad¬ co. y si aun lo tiene puedo pedirle que

mitían elevados funcionarios, miem¬ se lo preste á V.

bros de la universidad ó diplomáticos, —¡Un traje de osol ¡Uf! me temo que

esto es. en general personas sérias y había de darme mucho calor.

muy calvas que trataban en voz baja —No digo lo contrario; ¡pero en cam¬

y tragando sendas tazas de té las cues¬ bio es un disfraz tan original! Imagíne¬

tiones más arduas de la política ó de la se una gran piel, la correspondiente

hacienda.

mandíbula con dientes enormes y en las

Por lo dicho se comprenderá que no teníamos el menor empeño en disfrutar de tan enojosa compañía; con todo, nos

patas grandes garras... Desde luego le predigo un éxito... y la felicitación de
su tio el senador.

vejó un poco aquel año que Santamain, Los que oíamos el diálogo nos figurá¬

por un favor especial, fuese invitado á bamos que Ledoux quería simplemente

la recepción que se preparaba.

engañar al pobre Santamain propo¬

niéndole que se disfrazara de oso; pero ¡cá! no se trataba de eso, no, puesto que nuestro gracioso colega tenía realmen¬ te el traje á su disposición y estaba dis-^ puesto á llevar á cabo la broma, á cuyo fin empleó todos sus recursos, procu¬
rando decidir á Santamain á que acep¬
tara su proposición. Este se dejó convencer y la aventura
adquirió entonces proporciones épicas. Un portero de la Dirección de Bellas
Artes, al cual se llamó como extra para
servir refrescos en la velada aquella,
nos relató lo sucedido.
* **
Sobre las diez de la noche, y cuando había ya unas cincuenta personas en los salones. Santamain, que ya se había
hecho anunciar, verificó su entrada dis¬
frazado de oso blanco.
Como es de suponer, su aparición
causó verdadero asombro.
El jefe no estaba allí en aquel mo¬ mento porque el secretario del ministro, que lehabía pedido unos instantes decon¬
versación confidencial, lo llevó al salón
de fumar; pero la dueña de la casa que se hallaba junto á la puerta para recibir á los invitados se quedó atónita al ver á aquel oso blanco que la saludaba gra¬
ciosamente.
Santamain dió algunos pasos por la habitación, apoyándose ya en una pier¬ na ya en otra, para no desvirtuar el efecto de ese movimiento que había es¬
tudiado con esmero.
Más en seguida notó que todos los ca¬ balleros que allí había llevaban traje
negro.
Ni uno solo iba disfrazado; ¿cómo esplicarlo? La cosa le molestó bastante.
Para recobrar su aplomo, quiso irá saludar á una señorita á quien conocía uu poco; pero ésta, asustadísima, se le¬ vantó precipitadamente de la silla y huyó al otro estremo del salón.
Santamain estaba cada vez más vio¬ lento.
Por último, sintiéndose acaloradísimo hasta el punto de que las gotas de sudor le caían á chorro por la frente, sacó el pañuelo y distraído se secó su cabeza de cartón, lo cual solo le procuró un alivio
relativo.
En vista de esto pensaba dirigirse hácia el buffet, cuando el jefe, pálido de coraje, se adelantó hácia él y lepregun^
tó con voz entrecortada:
—¿Quién es V., y qué significa esta
mascarada?
—Soy Santamain. Teodoro Santa¬
main... sobrino del senador del mismo nombre.
—¡Qué importa! ¿Cómo se ha permiti¬

do V. venir aquí vestido de un modo
tan grotesco? —Yo creía que V. lo había mandado»
—¿Cómo?.», ¡yo! —¿No recomendó V. À todos sus in^ vitados que se disfrazaran de bestias para asistir á la reunión?
—¡Está Y. loco ó beodo! Salga de aquí
inmediatamente y por la escalera de servicio* á fin de que no haya escán¬
dalo.
* **
Hé aquí esplicado cómo pusieron en la calle al pobre Santamain, que nada comprendía, preguntándose tan solo si no era victima de una horrible pesadi ¬ lla. Aquella noche durmió muy mal y al otro día á primera hora fuese á casa de su tio, á quien contó fielmente lo su¬ cedido y gracias á haber conservado la tarjeta de invitación, poco le costó de-<
mostrar su buena fé*
Sin embargo, el escándalo había sido tal, que no pudo pensar en continuar en París y mucho meuo9 en el minis¬
terio.
De todos modos, el senador tomó car-^ tas en el asunto y pudo conseguir que
destinaran á su sobrino á una sub-prefectura, lo cual prueba que no hay que desesperar de abrirse paso, cuando se
tiene la voluntad firme de entrar en la carrera administrativa,
Alberto LadVocat.
CANSÓ
iSursumi
Miran aquestes floretes Que s’obrin á la claror; ¡Quines colors tan finetes! ¡Quin perfum! ¡quina frescor! Tenen mirall d* aigües netes
Y bell sol;
Les festejan papallones;
Per estones
Les alegra A rossinyol,
Però P essencia mes pura
Que díns cada flor hi ha May á din3 ella s’atura. Sempre s’en puja, s’en va,
No li basta 1’hermosura
De la flor; De la llum enamorada,
Pren volada, Yol viure en nubolets d’or.
¡Sentiments que d'aquest cor Cap enfora ros n'anau.
Perfums de 1’ánima en flor,
Yolau molt amunt, volau!
Miquel Costa y Llobera. 1873,

(3) FOLLETlll
LOS DOS HERMANOS
á concebir contra éste una invencible
aversión. Celoso hasta lá injusticia de este afecto que como fresco y abundan¬ te manantial brotaba de aquel corazón, seco para él, hubiese querido que su es¬ posa le amara más. y en esto sus deseos eran legítimos, pero quería que dejara de amar al niño y en esto aparecía poco razonable y sobrado cruel. Un día. exasperado, agriado su carácter desde hacía mucho tiempo, y devorado por la tristeza, mi padre se abandonó á su re¬ sentimiento enfadándose con Gregorio no sé por qué motivo; mi madre salió en seguida á la defensa de su hijo y mi
padre en el colmo de la desesperación
exclamó que era ya bastante alimentar
y educar al hijo de un extraño para te¬ ner que sufrir encima que la propia es¬ posa lo defendiera contra él y autorizara
todas sus travesuras. Las disputas se envenenaron, la discordia se agravó y mi madre cayó enferma: en tan tristes
dias vine yo al mundo, llenando mi na¬ cimiento á mi padre de alegría y de or¬
gullo pero al propio tiempo de tristeza.

Alegre y orgulloso de tener un hijo, ape¬ nábale el estado en que veia á mi pobre madre y al cual le había llevado él con su acceso de cólera. Era mi padre, sin embargo, de los que prefieren enfadarse á arrepentirse y de los que no gustan de reconocer y confesar sus culpas, asi es que no tardó en echar sobre Gregorio la parte odiosa de todo lo ocurrido y de aquí que mi prematuro nacimiento fue¬ ra un nuevo motivo de agravio de Gui¬
llermo Prestón contra mi infortunado
hermano, agravio al cuel se unió muy pronto otro más grave. Desde el punto y hora de mi nacimiento fué mi madre
presa de mortal languidez; mi padre
llamó á los más famosos médicos del
condado y á costa de su vida y de su fortuna hubiera querido el pobre hom¬
bre salvar á su esposa, si la salvación de ésta hubiese podido comprarse con
sangre ó con dinero. ¡Pero en vano! Al¬ gunas veces he oido contar á tia Fanny que mi madre, cansada de la vida, ha¬ bíase dejado morir lentamente por no
querer hacer un esfuerzo para seguir viviendo; no obstante, siempre que la he obligado á hablar, la buena mujer ha convenido en que su hermana cum¬ plió todas las prescripciones de los mé¬ dicos con aquella sumisión resignada

de que daba pruebas en todas las cir¬
cunstancias de su vida. Un dia. fué su
última súplica, pidió que le llevaran á la cama á Gregorio y cuando lo tuvo á su lado tomó mi mano diminuta y la puso en la de Gregorio. Mi padre entró en aquel momento en el cuarto y vien¬ do que á arabos uos miraba dulce y en¬
ternecida, se inclinó hácia ella, le pre¬
guntó como se sentía y echó al mismo tiempo sobre los dos tiernos hermanas¬
tros una mirada llena de grave benevo¬
lencia: entonces mi madre, sorpren¬
diendo en su rostro esa expresión de bondad atrevióse á levantar los ojos y á enviarle una sonrisa ¡casi la primera que dirigia á su marido! ¡Y que sonrisa! ¡Cuán dulce y agradecida! dice tia Fauny deteniéndose siempre en este punto cada vez que relata la escena. Una hora después mi madre habia dejado de
existir.
Fanny se instaló en la granja de mi padre; esto era lo mejor que podia su¬ ceder en aquellas circunstancias, pues
si bien el viudo hubiera deseado volver
á su antigua vida de soltero, la carga de los dos chiquillos hacia necesaria en la casa la presencia de una mujer, y es¬ to sentado ¿quién más á propósito para ello que la hermana de mi madre? Tia

Fanny me tomó, pues, á su cargo desde que nací y como durante mucho tiempo me crié débil y enfermizo, no se apartó noche y dia de mi cuna. Tanto como á ella inspiraba cuidado mi salud á mi padre: trescientos años hacia que la fin¬ ca que ocupaba se venia trasmitiendo de padres á hijos, de modo que aunque no por otra cosa la simple consideración de ser yo el vástago destinado á here¬ dar su patrimonio hubiera sido bastante' á los ojos de Guillermo Prestón para
estimar en mucho mi existencia. Pero
para él era yo algo más que un herede¬ ro: aquel hombre severo é inflexible con todo el mundo necesitaba, sin embargo, algo en que depositar su cariño y ese algo fui yo, como lo hubiera sido indu¬
dablemente mi madre si en la vida de
ésta no hubiese habido un pasado que excitara sus celos. Por lo que a mi hace correspondió con igual afecto; si, le quería y quería á cuantos me rodeaban porque todos rivalizaban en demos¬ trarme cariño y deferencias. Con los
años desapareció la debilidad de mi complexión y acabé por ser un mo¬ zo apuesto y robusto: no habia quien al verme no se detuviera para decir¬ me algo halagüeño y cuando mi padre me llevaba á la féria parecían-

le pocos cuantos requiebros se me di¬ rigían.
En casa era yo el Benjamín de mi tia* el predilecto de mi padre, el favorito de los antiguos criados, el amo para los jornaleros y mozos de labranza delante
de los cuales dábame cierto aire de au¬
toridad que de fijo no dejaría de ser ri¬
dicula.
Gregorio contaba tres años más que yo, y tia Fanny mostrábase con él bon¬ dadosa asi en sus palabras como en sus actos, pero la costumbre por ella adquirida durante los primeros años de mi vida, de no pensar más que en mi y de subordinarlo todo á mí interés, no le
dejaba apenas tiempo de ocuparse de mi hermano. En cuanto á mi padre nunca logró vencer la aversión que sentia ha¬ cía el niño, que aunque inocentemente, le disputara el corazón de mi madre y aun tengo motivos para creer que le hada sin razón responsable de la pre-^ matura muerte de su eposa y de la de¬ bilidad corporal de mis primeros años; de aquí que en vez de combatir la anti¬
patía que le dominaba, considerara co—
mo un deber--por injusto que esto pa-^ rezca—fomentarla. Eísto no obstante, por nada del mumdo hubiera Guillermo
Prestón negado á su hijastro cuanto

*

SÓLLER

Sección Científica
MIMO DE LOS TUPOS GRAMATICALES
Existen otras construcciones compa¬
rativas de desigualdad, en las que no caben los conceptos de más ni de menos; expresan una mera disparidad ó dese¬ mejanza productiva de la idea de dife¬
rencia ó diversidad.
En el capítulo referente á las compa¬ raciones de igualdad está dicho que los adjetivos igual y mismo sirven también para establecer una comparación de igualdad hasta de identidad figurando el que de vínculo conjuntivo entre los
dos extremos de la relación compara¬ tiva.
Haciendo ahora preceder de no á mis¬ mo ó á igual se significa una negación de igualdad ó de identidad bajo el con¬ cepto de diferencia ó diversidad, el cual se expresa directa y positivamente me¬ diante los adjetivos «diferente, diverso,
distinto y otro»; pues -estas voces, en razón al significado residente en su raiz, niegan .y anulan el concepto asi de igualdad como de identidad.
Estableciéndose una comparación de desigualdad bajo el concepto de diferen¬ te mediante estas negaciones directas de las ideas de igual y de idéntico el que convirtiéndose su carácter relativo en uno conjuntivo se constituye asi¬ mismo vinculo conjuntivo entre los dos componentes de esta variante de la construcción comparativa de des¬ igualdad.
La mayor parte de estas construccio¬ nes se dejan reducir á una elipsis, en la
cual, desentrañados sus callados ele¬
mentos intelectuales, el que resulta á ser un relativo que, habiéndose embe¬ bido su antecedente, hace el oficio de
una verdadera conjunción clausular li¬ gando elementos análogos que se ha¬ llan bajo un mismo respeto gramatical.
Por ejemplo: no se mostró á igual al¬
tura en su valor científico que en sus
opiniones políticas y sociales—estas plantas presentan en la costa oriental caracteres distintos que en las otras— Shakespeare es en los reinos del arte personaje muy de otra talla que Calde¬ rón—estos son pensamientos muy otros (que los) que antes profesabas—hoy tie¬ ne modales muy diferentes (de los) que
soliu tener antes.
A veces lleva envuelto el concepto de
mismo en oraciones condicionantes me¬
tafóricas de negación implícita para significar pseud'o-idéntidad en el estado moral de dos personas; tal que puede asimismo suprimirse.
Por ejemplo: hablara yo más bien criado si fuera que vos (—el mismo que vos—si estuviera en vuestro lugar—, si yo fuera que Vd., diferente semblante mostraria á tales exig-encias que Vd.
A veces donde no haya elipsis ó se quiera evitar la inmediata acumulación de dos que ó la construcción misma se resiste al uso de que, este se reemplaza por la preposición que corresponde al adjetivo.
Por ejemplo: esta repugnante intriga le permitió imponer á la nación una política distinta de la que siguiera has¬ ta entonces y contraria al interés de su pueblo—el ie apareció distinto del ideal que ella acariciaba—puede suceder que un carácter aparezca lógicamente al fin
de la obra dramática distinto de lo que
fué al principio, pero—la estatua se con¬ serva todavía, aunque en lugar distinto del que primitivamente ocupara (—=habia ocupado)—solo un genio igual al de Hegel podria seguirle sin desfalleci¬ miento ni vértigos hasta la cumbre de la especulación—el ritmo sirve en la poesia para recordar al menos atento que las imagines y las ideas se enlazan allí, obedeciendo á una ley muy diversa
de la que rige el mundo real—nada hay
arbitrario en el arte, todo tiene .su lóg'ica, auuque distinta de la lógica de las
escuelas.
Cuando estas negaciones directas del concepto de igual y de idéntico van pre¬ cedidas de un no expreso se produce una negación de la idea de diferencia, de lo cual resulta el concepto de una fuerte afirmación de lo igual y de lo idéntico; en tal construcción la conjun¬ ción clausular sino viene con frecuencia
á sustituirse á que después de otro. Por ejemplo: ¿que numen hizo esta
transformación? ningún otro que él; es¬ ta disposición era algo prematura, sien¬ do asi que este ejército no tenía otro ob¬ jeto que estar á la defensa; la formula que. en ambos periódicos se defendía no era otra cosa que ó sino la reconciliación sincera de todos los españoles católicos
y monárquicos; no piensa en otra cosa que ó sino en—ó bien no piensa sino

en el deber que le dicta su conciencia;
estos dos nombres diferentes no eran
(otra cosa) sino de una misma persona; eso no era (otra cosa) sino un pretexto.
En cuanto á la colocación de los sig¬ nos comparativos más-, menos, tanto y ¿al suelen anteponerse cuando modifican á sustantivos, adjetivos ó adverbios, mientras figurando de complemento
sustantivo ó adverbial acerca de verbos
se posponen comunmente; sin embargo por motivos de dar más variación, más vigor ó elegancia á la elocución estilís¬ tica, se aparta del rigor gramatical, con suma frecuencia y propiedad hasta co¬ locarse ambos términos de comparación
ante el verbo sobre todo cuando les es común un mismo verbo.
Por ejemplo: asombrados los agreso¬ res. tanto como los capturados (—tan asombrados como ellos) despacharon un propio ai rey; estas innovaciones nacie¬ ron de instinto más que de doctrina; los legítimos herederos de Kant, no tanto son los que se llamaban discípulos suyos, como los que, partiendo -de su crítica, se lanzaron por cuenta propia en el tormentoso mar de la especula¬ ción; estaba dotado más que el otro de penetración histórica y de novedad de pensamiento; nadie tanto como ellos vulgarizó la ciencia de las literaturas comparadas; vine más que por nada por complacerle; era un pintor atento sobre todo á la expresión moral y á los indi¬ cios de la pasión más que á la belleza plástica; tanto como vale la inteligen¬ cia, vale el hombre; esta era una obra fría y abstracta más bien que serena — una poesia refinadísima y sabia más que la de todos los alejandrinos.
Dr. Máximo Hertting.
(Se continuarà).
Ecos de Ultramar
NOTAS DE CHILE
Habíamos recorrido las importantes ciudades de Chillan y Talca y el tren
continuaba entre tanto su carrera for¬
midable, atravesando las vastas y férti¬ les llanuras que separan aquellas ciuda¬ des de Santiago, la capital de Chile.
Atrás iban quedando los caseríos, los molinos que surten las salitreras de Ta¬ ra pacá. los guanacos que espantados huían corriendo balanceando gentil¬ mente su prolongado pescuezo, los pe¬ rros que á escape seguían ladrando al tren, los niños que desde las colinas nos dicen adi-os, saludando con la mano; las hojas secas que parecen hacer un último esfuerzo y levantándose del suelo se arremolinan para seguirnos.
Los campos están hermosos, llenos de
vida, admirablemente cultivados y como
después de haber llovido mucho todo parece nuevo, nos parecía la campiña aquella vez más bella que nunca.
Pasarnos un rio. y luego bordeamos por espacio de mucho tiempo el estero llamado Puerco, que no desmerece de su nombre porque arrastra un caudal tur¬ bio. que vi en «í á vaciarse en la corriente cristalina y límpida del rio Maulé.
La combinación de matices de los dos
caudales de agua se mantiene largo tiempo y va luego borrándose paulati¬
na é insensiblemente.
Por aquí y por allá quedan islotes de piedras blancas y pequeños charcos donde resplandecen los rayos del sol y donde las chilcas y otras plantas aferra¬ das á los pedruscos muestran sus raíces amarillentas y vigorosas, como un perro que señala los dientes sin soltar la presa.
Por entre aquellas lagunas que pare¬ cen trozos de un espejo caído á pedazos en aquellas llanuras inmensas, van vo¬
lando casi al nivel del suelo las garzas blancas con el cuello estirado.
De vez en cuando, las mismas garzas se detienen en un islote, sacuden con
gracia su plumaje albo y se echan á andar de piedra en piedra eou un paso elegante y acompasado, como una seño¬ rita que se levanta el vestido y marcha empinándose sobre la punta de los pies, para no salpicarse el ruedo.
A lo lejos las lomas cargadas de ver¬ dura avanzan hácia el rio y éste las ro¬ dea y las circunda con sus brazos de
cristal, sobre los cuales van rozándose las, golondrinas con el efe-tremo del ala en persecución de los insectos.
A ambos lados del camino nos sepa¬
ran de los potreros cuidadosamente cul¬
tivados las cercas de alambre con púas
unas veces y otras una hilera de álamos esbeltos, y por entre su enrejado (como un observador desde el balcón) miran
pasar el tren los mansos bueyes, mien¬

tras los caballos sorprendidos por el gri¬
to estridente de la locomotora, corren
libremente relinchando por el campo
aterrorizados ó contentos.

refugió y defendió con sus ciento cin¬
cuenta valientes que le acompañaban, contra los más rudos ataques de los no
menos valientes araucanos.

■y. $$
Seguimos el curso del rio, que avanza encajonado entre dos altas murallas de
cerros cubiertos de bosques seculares. Por momentos el rio parece redoblar
su empuje, como impaciente de echarse al mar y por instantes se creería que de¬ tiene la marcha á fin de reflejar una vez más los sauces y los álamos de la orilla, que agitan sus hojas agudas y relucien¬ tes corno en señal de despedida.
En las curvas del río se forman re¬

En las puertas del jardín están muy bien conservadas unas rejas de hierro con el escudo de Castilla, que fueron
construidas en el reinado de Fernando
VI á mediados del siglo pasado.
A distancia corta del Cerro de Santa
Lucía se baílala primera casa construi¬
da por los españoles para la residencia
de D. Pedro de Valdivia. El rústico y
pequeño palacio del primer Gobernador de Chile, es hoy propiedad del Estado
que lo conserva como la más sagrada

mansos profundos y remolinos violen¬ tos y luego el Maulé sigue su peregrU
nación hácia el Occeano, apacible, sin
nerviosidades, sin estremecimientos, co¬

reliquia. La denominada «Casa de Moneda»,
por que en ella se fabrica el metal en circulación en el país, es el Palacio de

mo un hombre que no resiste á la vo¬ luntad inapelable de su destino.
Bandadas de tordos, llamados aquí generalmente zonales, en tropel ruidoso atraviesan el camino y se desvian es¬ pantados por el silbato de la locomotora.
El tren con una velocidad de setenta

Gobierno, residencia oficial del Exce¬
lentísimo Sr. Presidente de la República. Este palacio fué construido por los espa¬ ñoles á mediados del siglo pasado y fué destinado y Capitanía General; en él se
exhiben ahora los retratos al oleo de
todos los generales que tuvo Chile du¬

kilómetros por hora va aproximándose á Santiago.
Una multitud de villas rodeadas de

rante el tiempo que fué colonia espa¬
ñola.
A un lado de la población se estiende

jardines llenos de flores, nos indican la proximidad de la capital; momentos después llegamos á la estación central del Estado que es un edificio vasto y ele¬
gante.

la «Quinta Normal», que es un jardín zoológico inmensamente grande, posee una gran colección de animales de to¬ das especies, vivos, y encierra el Museo Nacional que es uu emporio de riqueza

Me hospedé en el Gran Hotel de Fran¬ en antigüedades de los Incas y Arau¬

cia, que es un establecimiento magnifi¬ co situado en la Plaza de la Indepen¬ dencia, que es el centro de la ciudad; rodean esta plaza hermosísimos edificios
con amplios pórticos, entre los cuales se distinguen la intendencia, correos y telé¬ grafos, la catedral y el palacio arzobispal,
el «Grand Continental Hotel». «Gran

canos.
Hay además en Santiago otro vastísi¬ mo jardín de plantas titulado «Parque Causiüo», y si mal no recuerdo me di¬ jeron que este Parque fué regalado al Municipio por la Sra. Viuda Causiño; ésta es una infeliz chilena, la cual figu¬ ra hoy como poseedora del mayor capi¬

Hotel de Francia», el «Hotel Odó», «Ho¬ tal del mundo; tiene una veintena de

tel Milán», «Palacio Hotel» y el «Hotel Central»; todas estas fondas están mon¬
tadas á la altura délas buenas de Eu¬

minas de cobre y carbón, varias fundi¬ ciones en que tiene empleados miles de hombres y cincuenta buques para los

ropa.

trasportes de estos minerales.

En el centro de la plaza hay un espa¬ cioso jardín arreglado con una coquete¬
ría extremada.

Hay en Santiago un gran velódromo, un hipódromo, dos círculos para patinar y un frontón.

Santiago es una de las ciudades más A la gente pobre del pueblo se le lla¬

importantes de la América impropia¬ ma rotos y á los del campo guazos; estos

mente llamada latina; y digo impropia¬ montan admirablemente á caballo y

mente porque en ella, como en España, usan una espuela de estrella excesiva¬

predomina el elemento árabe, y lo que mente grande, usan mucho el poncho y

tiene de árabe es lo mejor que tiene. el sombrero de ala ancha tendida como

Santiago tiene trecientos cincuenta mil reminiscencias españolas, imitando mu¬

habitantes, muy cultos en su generali¬ cho nuestros vaqueros andaluces.

dad. La población es nueva en su mayor

La mujer de Chile es pór lo general

parte, de anchas calles rectas, bien ado¬ pequeña, morena y graciosa, usa mucho

quinadas, muchas de ellas entarugadas el mantón de Manila y anda arrebujada,

de madera y alumbradas porgas y luz con una gracia que denuncia al instante

eléctrica; las casas son bajas general¬ I su origen meridional español.

mente, pero de moderna arquitectura,

Los ferrocarriles, telégrafos y correos

elegantes y con pátios en el centro á la están perfectamente organizados y sus

andaluza.

precios son más bajos que en ninguna

La ciudad encierra magníficos edifi¬ cios, teatros, jardines, paseos y nume¬
rosas instituciones de asociación y re¬

parte de Europa. Los telégrafos y los correos están ser¬
vidos por chicas jóvenes complacientes

creo.

y muy guapas.

Las sociedades de crédito están repre¬

¡Cualquiera echa allí una carta al co¬

sentadas por el «Banco de Chile», el rreo ó pone un parte por placer!

«Banco de Santiago», el «Banco Hipo¬
tecario», los cuales cuentan con edificios

M. Frontera

propios hermosísimos. Los teatros «Municipal», «Santiago»,
«Politeama», «Romea» y «Cerro de San¬ ta Lucía», son los mejores de la ciudad. El «Municipal» es un coliseo de primer orden. El teatro del «Cerro», situado en

París, Noviembre 1897.
“VJJ-WKÜ IJ'Jl-ll
Crónica Local

el lugar de su nombre, es un vasto y espléndido teatro de verano.
La «Alhambra» se denomina un ancho
paseo de tres kilómetros de largo, que atraviesa la ciudad. Este paseo tiene la misma forma que las Ramblas de Santa
Mónica de Barcelona, lo embellecen va¬

Procedente de Fornalutx estuvo en
este pueblo durante toda Ja penúltima semana el Sr. Inspector de primera en¬ señanza, D. José M> Barcia, quién visi¬ tó todas las escuelas de niños y de niñas abiertas en esta localidad, empezando

rias hileras de árboles frondosos y una
serie de estátuas y monumentos erigi¬ dos á los hombres célebres del país, entre los cuales se distingue la columna
d los escritores modernos, las estátuas de
los generales de la independencia San¬ martín y O’ Higgins ambos á caballo en la forma de la estátua de Felipe IV en la plaza de Oriente, en Madrid. El monu¬
mento de simpatía á la ciudad de Bue¬ nos Aires y otros varios que en el mo¬ mento no recuerdo embellecen aquel prolongado paseo.
En el centro de la ciudad se alza ma-
gestuoso en forma de cono perfecto, como si fuese hecho por ht mano del
hombre, el Cerro de Santa Lucía, que es una montaña como de cuatro cientos

por las públicas, siguiendo después por las privadas de la población, del Puerto y de la Huerta, y acabando por las noc¬ turnas. Según manifestó, particular y oficialmente, ha quedado en extremo sa¬
tisfecho el Sr Barcia del estado de las
escuelas, del celo de los profesores y del adelanto de los alumnos, lo cual nos enorgullecemos de poder consignar hoy
al dar cuenta de la visita.
A las dos de la tarde del domingo salió de ésta el inteligente y afable Ins¬ pector, dirigiéndose á Buñola, cuyo pue¬ blo según tenemos entendido era el últi¬ mo que le quedaba por visitar de los de este partido.

metros de elevación por mil dediámetro, cuyas rocas han sido admirablemente convertidas en un jardín primorísimo;
en la cima está situado el teatro de ve¬
rano del cual he hecho ya referencia, y en un lograr preferente se levanta la estátua que los chilenos, erigieron hace años al valeroso capitán español D. Pe¬ dro de Valdivia, el intrépito capitán ex¬ tremeño, conquistador de Ohile, que se

El domingo último díó la anunciada
función en el teatro de la «Defensora
Sollerense» la compañía dramática que dirige D. Bernardo Manera. Púsose en
escena, según dijimos, el drama Otelo y
la divertida pieza catalana Cura de moro. Fue bastante bien interpretado el pri¬ mero, sobre todo el segundo acto, y la ejecución de la pieza nada dejó que de¬

sear, siendo aplaudidos todos los artistas que en uno y otra tomaron parte. La
concurrencia fué escasa.
Sin duda por esto no hubo función el miércoles y como no tenemos noticias de que haya de volver dicha compañía, de seguro á esta misma causa se debe el que haya desistido la Empresa, que tenía el propósito de dar una série de funcio¬ nes, de cinco por lo menos. Lo sentimos
de veras.
Está visto, el público sollerense no es
aficionado á esta clase de espectáculos,
y menos aun á los dramas de tanta san¬
gre como el que se representó el domin¬ go por la noche; sabiéndolo de antiguo nos permitimos aconsejar al Sr. Ma¬ nera pusiera también comedias de cos¬ tumbres, y esta nuestra súplica creemos
hubiera sido atendida á haber continua¬ do las funciones.
Ha llegado á París, de regreso de su larga y provechosa excursión por la América del Sur y Antillas, nuestro ac¬ tivo colaborador y estimado amigo don Mateo Frontera, á quién tenemos un verdadero placer en enviar cordial salu¬ do de bienvenida, esperando que tan luego haya visitado algunas importan¬ tes naciones de Europa nos dará el gus¬ to de que podamos estrecharle la mano, viniendo á pasar en este su pueblo natal larga temporada de descanso, que bien ha de necesitarlo después de tan largo viaje.
La oración de cuarenta horas dedica¬
das á la Purísima Concepción de Maria, que, conforme anunciamos en la sección de Cultos sagrados de nuestro número anterior, empezó el martes, continuó el miércoles y terminó el jueves por la no* che, fué solemnísima. El templo parro¬ quial, sin mas adornos que los ricos da¬ mascos que cubrían sus paredes y pro¬ fusamente iluminado, presentaba hermo¬ so y á la par grave aspecto, llenándolo completamente los fieles que en número
extraordinario concurrieron á los dife¬
rentes actos religiosos que constituyeron tan brillante solemnidad, particularmen¬ te el miércoles por la mañana durante la misa mayor y al anochecer y por la no¬ che al cantarse maitines y laudes. La música de capilla que dirige el organista parroquial D. Juan Albertí, interpretó admirablemente en la primera de dichas funciones la bellísima partitura de Diest, y el elocuente orador sagrado D. Sebas¬ tian Socias Pbro., que ha ensalzado las glorias de María durante toda la nove¬ na, resumió en hermosos párrafos la de¬ voción antigua y justamente arraigada en España á la Reina de los cielos, y, haciéndose intérprete de los sentimien¬ tos del numeroso auditorio, terminó diri¬ giendo á la Virgen ferviente plegaria para que, apiadándose de las desgracias que afligen hoy á nuestra querida patria,
estienda sobre ella su manto protector y
trueque estos dias de luto y de llanto en la tan deseada paz y perdurable
bienandanza.
No es tanto ogaño el entusiasmo por
interesar en la loteria de Navidad como
otros años hemos notado en esta loca¬
lidad. ¿Cual será la causa? Alguna des¬ ilusión quizás, ó tal vez el que el cál¬ culo que de seguro han hecho los más
de nuestros paisanos, de las poca3 pro¬ babilidades de salir con premio, no ha¬ biéndoles dejado del todo satisfechos, les
ha hecho desistir.
Efectivamente, si bien se piensa, no serán pocos los qne se inclinarán á ver que «vale más pájaro en mano que bui¬ tre volando», y por lo mismo á esperar
una modesta fortuna más bien de su la¬
boriosidad que de un golpe de azar.
Según verídicos informes, á altas ho¬
ras de la noche del miércoles de esta
semana se paseaba arriba y abajo por la calle de San Pedro y plaza de Estiradors un sujeto que después de pedir el ¿quién
vive? á los pacíficos transeúntes que se retiraban, les amenazaba rewolver en
mano y en actitud de querer disparar. Tres fueron los sorprendidos de una ma¬ nera tan brutal, los cuales, si bien á las primeras palabras conocieron ya que se las habían coa un valiente de diumenje
vesp'e, no por esto dejaron de recibir un
susto mayúsculo.
Bromas son estas por lo pesadas ina¬ guantables; así es que rogamos á la

SÓLLER
Sr*Mi

guardia municipal nocturna haga porque
no las repita el individuo en cuestión ni
otro alguno.
Como no vino el lunes (según costum¬
bre) el vapor correo de Barcelona, y el
Isleño tampoco ha efectuado viaje á Francia, de los en que suele hacer escala aquí, la entrada y salida del vapor de
esta matrícula León de Ovo ha sido el único movimiento de esta clase de buques durante la actual semana en este
puerto. Llegó el miércoles á las seis de
la mañana y ayer, después de embarcar numerosísimo pasaje y de cargar toda la fruta en cajas y á granel que pudo colocar á bordo y muchísimos fardos, además, para Barcelona, gran parte de los cuales hubieron de quedar sobre cu¬ bierta, salió para la capital del Princi¬ pado, desde cuyo punto saldrá hoy para
Cette.
Según noticias telegráficas que ha re¬ cibido la casa consignataria, dicho vapor ha llegado sin novedad á Barcelona, tras penosa travesía, reinando en aquellas costas fuerte temporal.
La Junta General ordinaria del co¬ rriente mes de Diciembre, que ha de
celebrar, reglamentariamente mañana, la sociedad recreativa y de socorros mu¬
tuos Defensora Sollerense, tendrá lugar
á las tres de la tarde. La sesión de refe¬ rencia tiene sama importancia, pues que en ella, además de tratarse de los asun¬
tos del despacho, debe elegirse la mitad de la Junta Directiva, por lo que supo¬
nemos se verá dicho acto extraordina¬ riamente concurrido, máxime cuando la media Junta que hade renovarse com¬
prende los importantes cargos de Presi¬ dente, Depositario y Secretario, además
de la mitad de los cuatro vocales que no
desempeñan otros cargos que el de tur¬
nar en el de Director de semana. Deseamos acierto á los socios de la
Defensora Sollerense para que la elección de los mencionados cargos recaiga en personas amantes de la Sociedad y celo¬ sas por el progreso de la misma, como lo son, y de ello tienen dadas bastantes pruebas, las que en el desempeño de los
mismos han de cesar el 31 del mes ac¬
tual.
La brigada de peones municipales ucúpase en la actualidad en la construc¬
ción de aceras en la calle de la Rectoría;
probablemente al quedar estas termina¬ das pasará á construir las de la calle del Pastor, que vemos se acordó en la últi¬ ma sesión se construyan, y después... ¿Porqué no se termina después la mina medio construida, destinada á conducir las aguas sucias del lavadero de la calle del Príncipe al otro lado de la población,
en S‘ Horl de Viu>
Precisamente una de las obras más
necesarias y más aplaudidas del público que se han ejecutado desde mucho tiem¬

po á esta parte, era la expresada mina; por esto quizás se dispuso suspender los trabajos. ¡Por el estilo vá casi todo lo demás de este pueblo!
Los dias nebulosos que al principio de esta semana nos dejaron á penas ver el sol, han cambiado, trocándose en días hermosos, de sol esplendente, que á de¬
terminadas horas del día hasta nos ha¬
cen olvidar la proximidad del invierno
en que nos hallamos. Los sitios inmediatos á la población,
como la nueva carretera del puerto, Al¬
borada, camino del Murtará, etc., han
sido los destinados á paseo, de dos á cuatro de la tarde, para los desocupa¬ dos que lo han sido menos y para los de menos fuertes pulmones; los más deso¬ cupados y los más robustos han empren¬ dido escursiones más largas por la nue¬
va, cómoda y piñtoresca carretera de Balitx, que es en realidad una verdade¬
ra delicia.
Nuestro amigo D. Luis Fàbregas, due¬
ño del vasto almacén de libros situado en
la cuesta de Brossa, en Palma, nos ha re¬ mitido para su inserción un anuncio, que publicamos hoy en la sección correspon¬ diente. En su vista no podemos menos de llamar, acerca de las condiciones de Venta que ofrece y de las rebajas que promete á los que'compren ó encarguen obras de lujo, la atención de nuestros lectores y de recomendarles el estable¬ cimiento, tan antiguo como acreditado, de nuestro amigo.
Sección Bibliográfica
Hemos recibido una obríta sumamen¬
te interesante y en nuestro concepto más que necesaria indispensable, no solo á los ciclistas mallorquines, como dice modestamente el autor, nuestro distin¬
guido amigo D. José Vives Verger (Pedal y Manubrio) sinó que además á los touris tes, á los comerciantes y á todos los que, sin serlo, deseen conocer nuestra queri¬
da isla. Si tiene ésta habitantes que, no obstante su corta extensión, no han visto
nunca el mar que la rodea, muchísimos más tiene todavía que considerándose ilustrados porque han atravesado el char¬ co y jactándose de conocer al dedillo otras comarcas, ignoran las distancias
entre los pueblos de Mallorca, hacia cual
de los puntos cardinales están estos si¬ tuados, lo que tiene cada Uno de ellos de notable, digno de ser conocido, las principales fondas ó posadas en donde pueden los viajeros comer y descansar, etc., etc. Pues bien, todo esto lo enseña la obra del Sr. Vives, con lo cual cree¬
mos haber dicho lo suficiente para que
quede demostrada su utilidad, por lo que no nos cabe duda de que ha de tener gran aceptación. Titúlase Mallorca, es

una verdadera aunque compendiada Guía de la Balear mayor y lleva grabado en su última página un. hermoso mapa de la isla en el que están señaladas todas las carreteras principales que la cruzan.
Al felicitar por su trabajo á nuestro estimado compañero en la prensa, le agradecemos la atención que le mereci¬ mos al obsequiarnos con un ejemplar
de la obra de referencia.
EN EL AYUNTAMIENTO
Sesión del día 4 de Diciembre de 1897.
Presidiendo D. Antonio Palou, Alcal¬ de, y estando presentes los concejales Sres. D. Bartolomé Colom, D. Pedro José Sahtaiidreü, D. Juan Joy, D. Jai¬ me Magraner, D. Pedro A. Martí, don Andrés Oliver, D. Guillermo Canals, D. José Serra, D. José Morell, D. Mi¬ guel Arbona, D. Lorenzo Mayol y don Pablo Mayol, celebró el Ayuntamiento la sesión ordinaria de la última semana en la noche del expresado dia.
Dióse lectura al acta de la anterior y
fué aprobada.
Se dió cuenta de una instancia me¬ diante la cual solicita D. Bartolomé Es¬
tades Santandreu adquirir tres solares para la construcción de otras tantas se¬ pulturas en el ensanche del cementerio
rural de esta villa. Acordóse pasara á
la Comisión de Gobernación.
Acordóse aprobar el dictamen emiti¬ do por la Comisión de Obras acerca de lo solicitado por D. Jaime Bnseñat y Oliver y conceder á éste el permiso pe dido arregladamente á aquel.
En cumplimiento de lo dispuesto en el arto 20 de la ley municipal vigente,
acordó el Ayuntamiento que durante el corriente mes se verifique la rectifica¬ ción del empadronamiento de los habi¬
tantes existentes en este término muni¬
cipal. A propuesta del concejal Sr. Serra,
acordóse suplicar por medio de comuni¬ cación al procurador de este Ayunta¬ miento D. Gabriel Marímóli pase la
cuenta de las costas causadas hasta la
fecha á instancia de la Corporación en los autos declarativos de mayor cuantia que se siguen á nombre de D. Salvador Coll y D.a Margarita Morell contra el Ayuntamiento, en los que se ha intere¬ sado por el Gobierno civil de esta pro¬ vincia la inhibición del Juzgado en los autos de que se ha hecho mérito,
Acordóse igualmente celebrar la se¬ sión ordinaria semanal los jueves á las ocho de la noche, en vez de los sábados á las ocho y media, como se ha verifica¬
do hasta el presente.
A tenor de lo dispuesto en el artículo 155 de la ley municipal vigente, se acor¬ dó proceder á la distribución de fondos por capítulos para satisfacer las obliga¬
ciones del corriente mes.

Be dió lectura á un escrito que pre¬
sentó el concejal Sr. Oliver que á la le¬ tra dice: «El concejal que suscribe me¬ jor impuesto de lo que motivó la pro¬ testa que consignó en la notificación que se hizo á este Ayuntamiento por el Juz¬ gado municipal de esta Villa, en la se¬ sión anterior, no solamente se ratifica en la citada protesta si que también protesta y pide la nulidad de los acuer¬ dos tomados por esta Corporación mu¬ nicipal en la sesión del día 9 de Febrero último, por no haberse celebrado dicha sesión dentro el término señalado por la ley municipal, pues dispone ésta que entre la primera y segunda convocato¬ rias han de mediar dos dias y resulta qite aquella ise celebró de segunda convoca¬ toria 23 horas después de la primera, y además por haberse tratado y acordado
en la citada sesión asuntos que no se
expresaban en la papeleta de convocato¬ ria y no haberse ratificado tampoco los
mismos en la sesión ordinaria inmediata
como se previene en la citada ley. Sóller
4 de Diciembre de 1897.—Andrés Oli¬
ver y Estades». Acordóse se consignara
en acta. Acordóse construir una acera á cada
lado de la calle del Pastor á partir de
la esquina de la del Sol hasta empalmar con las de la calle de Moragues y plaza de Estiradors respectivamente.
Por último acordóse verificar Varios
pagos.
Y se levantó la sesión.
CULTOS SAGRADOS
En la iglesia Parroquial.—Mañana, dia 12, después de tercia tendrá lugar la promulgación de la Santa Bula, luego después la misa mayor con sermón por
el Rvdo. Sr. Cilra-Ecónomo. Al anoche¬
cer se cantarán solemnes completas en
preparación á la fiesta de Sta. Lucía. Dia 13, fiesta en obsequio á la Santa
Mártir; á las 9 y media horas menores y la misa mayor con sermón por D. Bar¬ tolomé Coll, Pbro.
Dia 16, el ejercicio de costumbre á
Nuestra Señora del Carmen á las 7 de
de la mañana y durante la celebración
de una misa.
En la iglesia de San Francisco.—Al
anochecer de hoy se cantarán solemnes completas en preparación á la fiesta que los terciarios y devotos dedican á su
excelsa Madre en el misterio de la In¬
maculada Concepción. Mañana, dia 12, á las 9 y media, des¬
pués de expuesto el Santísimo Sacra¬
mento, se cantarán horas menores y después la misa mayor con sermón por
D. José Marqués Pbro. Por la tarde tendrá lugar la reunión mensual y se obsequiará á la Virgen con el canto de
la coronilla de las doce estrellas, acto continuo sermón por el Dr. D. José Pas¬
tor, Vicario, y luego después la estación mayor, bendición con el Santísimo y la
reserva.

Los terciarios que confesados y co¬ mulgados asistieren á la función de !á tarde y rogaren por los fines generale-s de la Iglesia podrán ganar indulgencia píen aria.
♦—
Registro Civil
Nacimientos. Varones 2.—Hembras 2.—Total 4.
Matrimonios.
Ninguno.
Defunciones
Dia 6.---D.a Antonia Arbona Escales* de 60 años, soltera, Manzana 29.
Dia 6.—D.a Isabel M> Trias Bisbal* de 74 años, viuda, M.a 49.
Dia 6,—D.a Antonia Rotger Barceló,
de 27 años-, casada, M.a 5.a Dia 10.—D.a Antonia Frau Pons, de
73 años, viuda, M.a 72.
MOVIMIENTO DEL PUERTO
Embarcaciones fonoeadas
Dia 8.—De Palma, en 1 dia, laúd In¬ ternacional, de 27 ton., pat. D. E. Pu¬ jol, con 6 mar. y lastre.
Día 8.—De Oette y Barcelona, en 10 horas, vapor León de Oro, de 278 tone¬ ladas, cap. D. G. Mora, con 16 marine¬ ros y efectos.
Dia 9.—De Valencia, en 2 dias, laúd San José, de 38 ton., pat. D. C. Vicens, con 5 mar. y efectos.
embarcaciones despachadas
Día 7.—-Para Cette, laúd San Barto¬
lomé, de 32 ton., pat. D. G. Valent, con
5 mar. y frutas.
Dia 10.—Para Barcelona y Oette, va¬ por León de Oro, de 278 ton.* cap. don G. Mora, can 16 mar.* pasaje y efectos.
SI ACTUALIDAD»-**En
k tienda de artículos de escritorio La Sinceridad se
acaba de recibir un rico y variadísimo surtido de sor¬
presas, tarjetas* cromos y pliegos de papel fantasía para felicitaciones. Vénden¬
se á precios sumamente
módicos en relación á la bondad de los artículos en
venta.
Se han recibido igual¬
mente y puesto en venta
diferentes fotografías del asj pecto del muelle de Palma
en el acto de la llegada del general Weyler y retratos del difunto Obispo de esta
diócesis, Exento, é Ilustrí
simo Sr. D. Jacinto María Cervera.

40

AGRICULTURA

Alimentación parecida dan á sus caballos al¬ gunas compañías de ómnibus en Inglaterra y Francia, con lo cual se mantiene el ganado en
excelente estado de fuerza y de salud. No falta quien muele la ■ algarroba, maiz y
cebada, convirtiendo la mezcla en tortas median¬
te la prensa, resultando un pan que todos los
ganados comen con avidez.

CAPÍTULO V.
Comparación ó© cultivos
Dirigido nuestro humilde trabajo á facilitar el
cultivo del algarrobo á los campesinos, hemos evitado, de intento, discusiones económicas que, si bien de suma importancia, nos hubieran se¬ parado del orden metódico que para mayor cla¬ ridad hemos procurado seguir en el desarrollo
de nuestro terna. Terminada nuestra misión,
juzgamos oportuno examinar la bondad de nues¬ tra planta bajo el punto de vista económico en que puede competir con otros cultivos considera¬ dos de mayor interés y más productivos.
Desde luego se nos presentan el olivo los cerea¬
les y la vid, base fundamental de nuestra rique¬ za agrícola que, á no hallarse contrariados por
la falta de fondo en la tierra vegetal, la escasez
de fuentes, falta de lluvias y temperaturas ex¬ cesivas que restringen la zona de su verdadero clima, nada tendrían que temer: seria ocioso en¬ trar en discusión; pero éstas faltas ó contrarie¬ dades, si exceptuamos las bajas temperaturas, son cabalmente un factor que acrecienta la potencia

CULTIVO PRÁCTICO DEL ALGARROBO
productiva del algarrobo hasta darle la superio¬ ridad. En esto deben fijar su atención los pro¬ pietarios cuando traten de mejorar algún culti¬
vo. Concretemos la materia.
L
El olivo.
En casi toda la inmensa región montañosa que constituye las faldas de nuestra gran cordi¬ llera del Norte y de los llanos que al Sur de ésta se extienden, se desarrolla hoy un conti¬ nuado bosque de seculares olivos que, extendién¬ dose desde una legua próximamente á lo largo
de los últimos escalones de nuestra cordillera y
elevándose en sus pendientes hasta la altura de seis cientos metros, constituye una de nuestras principales riquezas. Pues bien, en toda esa ex¬ tensión, los algarrobos, aunque en número diez ve¬ ces menor que el de los olivos, dan un producto líquido igual ó superior al producto líquido me¬ dio de estos; y todavía sería mayor si el olivo en su verdadero clima no compensase las pérdi¬ das del que se halla fuera de él. Sin embargo no pretendemos que deba desaparecer del todo el cultivo del olivo en Mallorca: lejos de nosotros tal despropósito: sólo proponemos qué sea restrin¬ gido. Si nuestros mayores hubiesen llevado li¬ bro de contabilidad y comparado los gastos y productos de ambos cultivos hubieran visto que el algarrobo lleva inmensa ventaja al olivo, en rendimiento líquido, en todos los terrenos cuya
altitud no exceda de trecientos metros, zona que se llevaria más de la mitad de ios olivares hoy

POR D. JOSÉ RULLAN PBRO.
existentes. Veamos como sü cariño por el olivo
era indiscreto.
Nadie ignora que la cosecha del olivo es muy incierta, aunque la planta sea atendida con es¬
mero, en todos los terrenos que no se hallen á la altitud arriba indicada, ó muy cercanos al mar cuando, por el contrario, en esta zona, el algarrobo nunca deja de dar abundante fruto, mientras no le falte la correspondiente fecunda¬ ción. La causa de este fenómeno no puede ser
más evidente^ El olivo no reclama más que
uiios tres mil grados de calor para madurar su fruto y, en la zona que nos Ocupa, se acumulan
seis mil, justamente ios que necesita el algarro¬ bo para madurar el suyo: luego á este exceso es debida la poca seguridad de las cosechas del oli¬
vo que, si es atendido, florece mucho pero dá escaso fruto, porque la temperatura extrema del calor á que se halla sujeto, lo agosta, favorece el desarrollo de los insectos qite le pican,- y destruyen, y acaban por echarlo á perder; con el algarrobo sucede lo contrario.
Si nuestros mayores hubiesen observado un hecho tan evidente y de tanto interés, de segu¬ ro que más de una tercera parte de nuestros oli¬ vares serian algarrobales. Ellos fijaban su mira¬ da en el alto precio alcanzado por nuestros acei¬ tes en el mercado, y no descendían al terreno de comparar el mayor rendimiento- del fruto del algarrobo, á pesar del bajo precio- que alcanza-ba, por no darle más aplicación que al alimen¬ to de los pobres y del ganado mayor.. Resigna¬ dos á no cosechar aceite más que cada tres y A veces seis años, como sucede ahora en los indi¬ cados terrenos, levantaban siempre una regulad

Loa aantelM qne »e inserten en esta sección pegarán: Hasta tres in»r cienes i razón de 0‘05 pesetas la linea; hasta cinco inserciones á Mzón de 0*Ó3 pesetas, y de einco en adelante á razón de 0‘02 pesetas.
11 ralor mínimo de un anuncio, sea cual fuere el número de líneas
le que se componga, será de 0‘50 pesetas. Las lineas, de cualquiera tipo sea la letra, y los grabados, se conta¬
rán por tipos del euerpo 12 y el ancho será el de una columna ordina¬
ria del periódico.

Sección

SOLLEU

de

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Los anuncies mortuorios por una sola vez pagarán: Del ancho de una columna 1‘50 ptas., del de dos 3 ptas., y asi en igual proporcióon.
En la tercera plana los precios son dobles, y triples en la segunda. Los comunicados y anuncios oficiales pagarán á razón de 0‘05 pese¬ tas y los reclamos á razón de 0‘10 ptas. la línea del tipo en que se compongan, siendo menor del cuerpo 12, y de éste si es mayor.
!,«■ auacriptore* diafrntarán ana rebaja de na 88 por
ciento.

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ISUVCERIDA», - San Bartolomé, 17, -- SÓLLER.

SERVICIO DECENAL

AVISO.

10

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LEGITIMO DE PUERTO-RICO

) viinuuuviut|

comercio de libros, llegará á Só¬ ller el domingo, dia 12 del co¬ rriente, y estará en ésta el lunes

& 7 Reales litro.
Se vende en casa de Pedro Antonio Pizá,—Calle

Ï lE-IIlí

y martes en la fonda La Marina, del Pastor,—SÓLLER.
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por el magnifico y veloz vapor
LEÓN DE ORO

que desee algún encargo en cues¬
tión del ramo de librería ó hacer
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Se compran libros en pequeñas y gran¬ des partidas.
“JOSÉ PONS

Participa al público de Sóller, que en adelante pasará á domicilio para los trabajos que tengan á bien encargarle, como son: grupos de familias, retratos de enfermos, pa¬ ralíticos y difuntos, y toda clase de trabajos en fotografía.
Para consultas y encargos en la imprenta de este periódico, donde
también encontrarán una colección
completa de vistas de Mallorca. En Palma, Conquistador, 28.
Se retrata lo mismo de día que de noche.
PRECIOS ECONÓMICOS

Pedro Lladó y C.a
CALLE DE SAN JAIME N.° 28—SÓLLER
La piedra es de excelente cali¬ dad y los trabajos que se encar¬ guen se hacen con esmero y pron¬
titud.
Panteones de todos tamaños y
de variadísimos dibujos, balcones, losas para los mismos (fiólas), guar¬ dapolvos, antepechos, capiteles y
hasta fachadas enteras de casas. Se
trabaja con arte y á precios redu¬
cidísimos.

]ja hay en venta en el establecimiento LA
SIM01RÏBAD-San Bartolomé-17-SOLLER.
ntonio Sol y lossellé
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naranjos y palmeras en macetas para vender; también los hay de plantel.
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DEL MORO VIEJO
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Bartolomé Gastase? Beyá

Para pedidos ó encargos diríjan¬ se á Pedro Lladó, que vive en la
misma casa en donde está instalado
el depósito, ó á Francisco Bujosa Serra, que vive en la calle de Moragues n.° 32.
LA SOLLERENSE
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Manual práctico de Aritmética del sistema métrico-decimal. . F00

Reducción completa de todas las pesas y medidas de Mallorca

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Reducción completa de quintales á kilógramos y vice-versa,

con el 4 pg y sin él

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Catálogo que contiene las equivalencias de todas las unidades
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mé, 17.—S0LLER.

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Almacén de calzado de todas
clases y objetos de peletería. Importaciones directas de los
principales mercados del mundo, renovados quincenalmente.
Fábricas de curtidos y de calza¬ do ventajosamente conocidas, por
la excelencia de sus manufacturas
en toda la Provincia.
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Esta antigua y acreditada pa¬
nadería envía semanalmente gran¬
des pedidos de pastas especiales para la villa de Sóller, como son: cocas, craspelh, galletas y similares.
Se dá comisión á las tiendas
y vendedores.

JOSÉ rOLL CERBERA j PORT-BOU (Frontera franco-espallsíat Aduanas, transportes, comisión,
consignación y tránsito
— «o» P«1»
Agencia especial parra el trasbordo y reexpedición de naranjas, frutas írescas y pescados.
SQLLER-—Imp de «La Sinceridad»