AfíO XII,—-2.a EPOCA.--NUM. 537
AfíO XII,—-2.a EPOCA.--NUM. 537

SÁBADO 17 DE JULIO DE 1897

SEMANARIO INDEPENDIENTE

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Sóller: Administración. Francia: D. Guillermo Colom—-Quai Commandant Samary-5-Cette (Herault.) Antillas: Sres. Pizá y C.a—General Pavía-7-Arecíbo (Puerto-Rico.) Méjico: D.Damian Canals—Constitución-19-San Juan Bautista (Tabasco.)

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Juan Marqués y Arbona.

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La Redacción únicamente se hace solidaria de los escritos que se publiquen sin firma, seudónimo, inicial, ó signo determinado. De los que tal lleven, seraD responsables sus autores.

LITERATURA Y PASATIEMPOS Iglesia? Pero es preciso dar tiempo al
tiempo y disfrutar hasta tanto de la vi¬
da de soltero.

ANGELITO

Efectivamente, Minguez se casó; pero

Julia, la futura de Angelito, sucumbió

Joven, de buena figura, alegre y ga¬ lanteador, al quedar huérfano de padre y madre no pensó más que en divertirse con la renta que le daban cuatro casas
en Madrid, una dehesa en Extremadura
y dos cortijos en Andalucía. La esplendidez era una de las cualida¬
des que le adornaban; por lo tanto no le faltaban amigos, plaga que abunda
cuando, sobre todo, se tiene buena mesa,
un elegante carruaje y excelentes ciga¬
rros.

víctima de una aguda pulmonía. La primera semana lloró Rodríguez
amargamente la pérdida de la desgra¬ ciada joven; pero aún no había pasado un mes. cuando ya estaba haciendo la misma vida de siempre. Algún tiempo después se encontró á Minguez.
—¡Angelito!—dijo éste.—¡Qué mujer tengo! Figúrate que he estado enfermo, muy enfermo, y mi Elena no se ha se¬ parado un instante de la cabecera de mi cama; ella me ha consolado y dado

Lo mismo entre las damas que entre los individuos del sexo feo que le trata¬ ban, el bueno de Rodríguez no era co¬ nocido más que por el diminutivo de su nombre, es decir, por Angelito, y á pe¬
sar de que éste pasaba de la juventud,
todos le nombraban lo mismo que cuan¬ do iba á la escuela.
—Hoy he comido con Angelito—decía
uno de sus amigos.
—Ayer bailé con Angelito el último vals—prorrumpía una joven marquesa.
—¡Angelito tiene unas cosas!—excla¬ maba una señora de edad equívoca, re¬
cordando la última conversación que
tuvo con él.
Y Angelito por aquí, y Angelito por allá, es el caso que Rodríguez seguía siendo, como en sus albores, el insepa¬ rable de los pollos y el obligado de las damas. No se juntaba más que con jó¬
venes de veinte á veinticinco años; con
ellos asistía á los teatros y á los bailes, con ellos viajaba, y á ellos les refería sus historias amorosas, siendo á la vez.
por su experiencia y por su mundo, el consultor de toda aquella turba de Lo-
velaces en ciernes.
Un dia su amigo Minguez le dijo al
salir de una fonda, donde habían pasa¬
do la noche cenando y alborotando: —Angelito, esta es mi última calave¬
rada.
—¿Cómo tu última? Explícate. —Tengo veintisiete años; los mismos

aliento; ella, en fin, ha sido mi mejor
médico.
Las palabras de Minguez no dejaron de impresionar á Angelito. Aquella no¬ che tuvo una horrible pesadilla; soñó que, como su amigo, había caído tam¬ bién enfermo; que al verle en tal estado, sus amigos le abandonaban, que pedía auxilio y nadie se acercaba á él: la des¬ esperación en que estaba le hizo des¬ pertar, y saltando de la cama al suelo, dijo muy resuelto:
—Es cosa decidida, me caso. Elisa
está enamorada de mí, yo también la quiero, con que puedo sin riesgo de ser desairado, aspirar á su mano: mi figu¬ ra, además, no es tampoco despreciable.
Y colocándose frente al armario de
luna, y mirándose de hito en hito, se encontró á su gusto.
Desde aquel día se dedicó á hacer la corte á Elisa y todo salió como él espe¬ raba; los dos se juraron amor eterno.
Más de tres años hacía que existían estas relaciones, pero los padres de la novia, al ver que pasaba el tiempo sin que Angelito les hubiera dicho una pa¬
labra, trataron de cortar unas relacio¬
nes que, más que favorecer, perjudica¬ ban á la joven. Para evitar escenas des¬ agradables pretextaron un viaje, y á pesar de las lágrimas de Elisa, salieron de Madrid y se dirigieron á Santander.
Al verlos partir se dijo Angelito: —Cuando vuelvan haré la petición.
Seis meses habían trascurrido cuando

que tú, y, harto de esta vida y conven¬ cido de que, si ahora no lo hago, luego quizá será tarde, he resuelto retirarme á
cuarteles de invierno, es decir, he deci¬

apareció en un periódico la noticia de
que la señorita Elisa de Santurce se ca¬
saba con un rico propietario de Valla¬
dolid.

dido casarme.

Por esta fecha, Angelito contaba trein¬

—¡Qué locura!—prorrumpió Angelito. ta y cinco años.

—¿Por qué no haces tú lo mismo?

Siempre con la idea de buscar una

—No creas que yo soy refractario al matrimonio, no, señor; pero cuanta más experiencia se tenga... en fin, chico, tú sabes mi pasión por Julia, que ella me corresponde: ¿en qué diablos lian de concluir estas relaciones más que en la

compañera con quien compartir las de¬ licias del hogar. á cuantas muchachas solteras encontraba de su agrado les declaraba su amor; pero nunca pasaba de ahí. porque era, según él decía, tan triste dejar la vida de soltero!

A los cuarenta años se encontraba en el mismo estado de indecisión: sólo su
persona estaba algo cambiada; había empezado á engordar y su cabellera iba
clareando por varios puntos; pero no por eso dejó de hacer la misma vida de
antes.
Así trascurrieron un año y otro y otro, hasta que, sin darse cuenta de ello, se encontró un día con que había cumpli¬ do los cuarenta y nueve; y acordándose del refrán que dice: «Cuando de cin¬ cuenta pases, no te cases», determinó seria y formalmente uncirse al santo yugo lo más pronto posible.
Aquella misma noche se declaró en un baile á una joven llamada Matilde, que era un sol de hermosura. Ella le oyó sonriéndose y él se retiró muy sa¬
tisfecho á su casa, haciendo proyectos sobre su futura vida, y hasta llegó á
pensar en los preparativos de la boda. Al día siguiente por la tarde salió á
la calle y estuvo paseando por enfrente de los balcones de su amada, lo mismo
que hacía en su juventud por lograr una mirada de la desgraciada Julia, con la diferencia de que Matilde no fué tan humana como aquélla, pues ni aun tuvo
á bien asomarse al balcón.
Pero una noche, al entrar Angelito en los jardinillos de Recoletos, vió sen¬ tada y en compañía de su mamá y de otras dos jóvenes, al objeto de su amor.
—No me ha visto—exclamó Angelito. —Voy á colocarme detrás de ella, y de esta manera, cuando se vuelva á mirar,
se encontrará con la agradable sorpresa
de tenerme á su lado.
Y dicho y hecho; gracias á la oscuri¬ dad, pudo sentarse en una silla á espal¬ das de la de Matilde, sin que ésta ni las que con ella estaban se apercibieran de ello. Acababa de sentarse cuando oyó que Matilde, conversando con sus ami¬ gas, pronunciaba su nombre.
—¡Se ocupan de mí!—dijo Angelito,—
no es mal indicio, Y sonriendo de satis¬
facción, acercó cuanto pudo la silla para oir mejor lo que hablaban.
—¿Con que se te declaró?—preguntó una de las amigas.
—¿Y tú que le respondiste?--dijo la
otra.
—¿Qué quieres que dijera á un ente semejante?
No es para descrito el efecto que estas palabras produjeron en Angelito; gra¬ cias á la escasa luz que allí había, nadie pudo ver la estupefacción y el asombro pintado en su rostro. Era la primera vez que oía murmurar de su persona.
Abandonó su asiento y el paseo, yen¬ do á refugiarse en el último rincón de
su casa.

Aquella escena le había anonadado.
Dos horas estuvo sentado en una butaca
y con la cabeza caída sobre el pecho, sin proferir una sola palabra. De pron¬ to, y como quien vuelve de un letargo, alzó la cabeza, se puso en pie y se miró al espejo; pero esta vez, á juzgar por el gesto que hizo, no debió encontrarse tan á su gusto como otras.
Hay sucesos en la vida que no se bo¬ rran nunca de nuestra imaginación. Mil veces había vuelto á cruzar por la cabeza de Angelito la idea de contraer matrimonio, y otras tantas vinieron á su memoria las palabras de Matilde y la risa de las amigas. Y como era condi¬ ción precisa para él que la mujer que eligiese para esposa había de ser joven y correspondiente, como él decía, á su clase, nunca se lograban sus deseos. Así pasó seis inviernos, al cabo de los cuales y de recibir nuevos desengaños se convenció de que ya era tarde para encontrar lo que buscaba. No teniendo más remedio que conformarse con su suerte, se dijo:
—Soy rico y tengo salud, con que á vivir y á disfrutar; ¿por qué he de in¬ quietarme por nada ni por nadie? Yo primero y siempre yo.
Y se lanzó al mundo con más ardor
que nunca. Pero Angelito se engañaba á sí mismo; no contaba con que había cumplido sesenta años. Cuando al reti¬ rarse de alguna francachela entraba en su cuarto y se encontraba solo solía en¬ tristecerse; pero pronto pasaba su me¬ lancolía. y proyectando nuevos placeres para el día siguiente se quedaba dor¬
mido.
Nunca había cruzado por la cabeza de Angelito la idea de que esta vida tuvie¬ ra un fin; así es que cuando dos días después de haber cumplido los sesenta y cuatro la muerte se le presentó disfra¬ zada de pulmonía, se asustó y llamó al médico; éste le notificó la fatal senten¬ cia, el pobre Rodríguez quedó asombra¬ do. pidió auxilio á sus amigos y nadie
se acercó á él. Entonces se acordó de los
consejos que un dia le dió su amigo Minguez, lloró su suerte, pero ya era tarde, Al fin, sin haber tenido tiempo de testar, cerró los ojos.
—Angelitos al cielo—dijeron sus cria¬ dos en tono de burla, al ver que ni de
ellos se había acordado.
La justicia se apoderó del cadáver, y por el pronto, de sus bienes.
Al día siguiente fué conducido al ce¬ menterio el cuerpo de Angelito; ni un coche, ni un amigo iban detrás del fé¬
retro.
Al depositarle en el nicho no hubo

quien colocase una fior sobre su sepul¬ cro-, quien derramase por él una lágrU ma, quien le consagrase un recuerdo.
Hoy nadie se acuerda que hubo un ser llamado Angelito Rodríguez que pasó por el mundo.
E. de Lxjstonó.
A DOLORES C.
EN SUS DÍAS
Por ver si consuelo inspira
Recorren los trovadores Las cuerdas de dulce lira-,
Y sus amores Y sus dolores
Pueden sin miedo cantar.
Yo al silencio condenado Vencido de mis temores, ïierno amante desamado,
Ni. mis amores Ni mis dolores Puedo triste revelar.
Calle pues la lira mia; Mas no, que entre los albores De tan grato y bello dia
De mis amores, De mis dolores La sombra destaca más.
Angel que en tierra reposas, Cual del cielo entre fulgores* Hermosa entre las hermosas*
Que sin amores, Que sin dolores
Tus dias cantando vas* Felice tu vida sea Y tu camino entre flores, Y al encenderse la tea
De los amores* De los dolores
No sientes la espina cruel-,
La inocencia con su velo
Cubra siempre sus ardores
Derrame su aroma el cielo En tus amores; Y en tus dolores
Más esperanza que hiel. Mas si por desdicha un dia
Del mundo los sinsabores
Anochecen tu alegria,
Y con amores, Y con dolores
Rodar tus lágrimas ves; Para entonces te suplico Que piadosa rememores El cantar que te dedico.
Y á mis amores, Y á mis dolores
Una lágrima les des.
Tomás Aóüiló

VOMjÉKTÍN
TAL PARA CUAL
Además, ¿quién sabe? '—¿Por qué os lleváis á vuestro sobri¬ nos-preguntaban al duque. —No me le llevo,—contestaba,—pro¬ bablemente le echarán de Madrid sus
compromisos amorosos ó sus acreedo¬
res. Hasta ahora, en apariencia ha esta¬ do correcto; pero me temo que muy
pronto se descubra algún pastel.
Y
Tres di as antes de su ya fijado viaje, ■un criado con la librea amarilla de la casa de Orellana llevó una carta á la del vizconde, dirijida á éste, y que le fué
-entregada por su ayuda de cámara.
La carta estaba sellada con un escudo
de armas, que el vizconde examinó, notando con sorpresa que era el déla familia de la dama que habíale abofe¬
teado.
Leyó el lema de la orla: hierro al hie¬ rro y recordó su coloquio con la mar¬
quesa.
Al abrir la carta, sonrió con fatuidad,
diciendo:
—La marquesa se rinde.

Pero al comenzar á leer vió que se
había equivocado en su suposición.
La carta decía así:
«Sr. Vizconde do Vandome:
«De regreso en Madrid, después de
una larga ausencia, he sabido que mi hermana, la marquesa de Orellana, tie¬
ne grandes motivos de resentimiento
con vos. Los ignoro, pero los presiento. He sabido asimismo, que habíais mos¬
trado deseos de demandar satisfaccio¬
nes á algún individuo de mi familia, y estando ambos acordes en este punto, tengo el honor de proponeros un en¬
cuentro. Me hallo en Madrid en un es¬
tado excepcional, y me tomo la liber¬ tad de rogaros que accedáis á algunas condiciones. Como entre personas de nuestro rapgo no puede sospecharse felonía, desearía que sólo os acompa¬ ñara uno de vuestros servidores de con¬ fianza, que junto con el que yo lleve,
serán suficientes para nuestro lance.
Además, estas mismas circunstancias en
que me encuentro, me obligan á indi¬ caros otro deseo mió, raro si se quiere, pero preciso. Desearía que nuestro due¬ lo se verificase de noche y para efec¬ tuarle con más seguridad, os propongo que el sitio sea el patio de una alquería que poseo en el camiuo de Alcalá. Así

nos batiremos á puerta cerrada, la os¬ curidad equiparará la destreza, y se cumplirá mejor el juicio de Dios.
«Si como no dudo accedéis á lo que
os propongo, esta noche á las nueve en punto un criado mío irá á buscaros en un coche y os conducirá al sitio desig¬
nado.
«Entre tanto, aun tengo que suplica¬
ros otro favor: no habléis á nadie di¬
recta ni indirectamente de mi.
«Espero respuesta inmediata. «Soy. con la mayor consideración, vuestro servidor,
«Luis, conde de Villafuerte»
P. D. «Nuestras armas serán espadi¬
nes de combate.»
Esta misiva causó profunda sorpresa en el vizconde; pues frívolo como era,
quizá había olvidado su desgraciada
aventura con la marquesa de Orellana. Es excusado decir que no titubeó un
momento, ni desconfió á pesar de los misteriosos términos de tan extraño reto. El francés no conocía el recelo, y
hallaba todo aquello casi natural. Medía á los demás por su propio rasero, y su orgullo explicaba el orgullo de aquella familia que creíase ofendida. Por otra parte aquel duelo halagaba su vanidad.

«Dejaré un recuerdo más en Madrid— se dijo—y me ausentaré con eclat.»
Supo que el criado portador de la carta esperaba y contestó estas lacóni¬
cas líneas:
«Acepto todas las condiciones. Aguar¬
do á las nueve.

muías no las llevaban, y el conductor las avivaba con frecuentes latigazos.
Antes de la media hora paró el coche frente á la puerta de una tapia sobre la que asomaban algunos árboles.
Apeóse el criado que les había condu¬
cido. abrió la puerta con una llave que

«Baúl, vizconde de Vandome».

sacó del bolsillo, y dijo: —Podéis bajar, señor vizconde, He¬

VI.

mos llegado.

Los tres hombres entraron por la A la hora marcada, el coche que es¬ puerta que conducía á un gran patio

peraba el vizconde se detuvo á la puer¬ enarenado, en donde había algunos ála¬

ta de su casa.

mos y tres ó cuatro bancos rústicos. No

Un criado de buen aspecto, especie de se veía luz ninguna y sólo la de la luna

ayuda de cámara, hizóse anunciar á aquél, que estaba ya prevenido.
Momentos después subieron al coche el vizconde, su ayuda de cámara y el criado que había venido á buscarlos.

iluminaba aquel sitio, y esto á intérvalos, porque á veces se ocultaba tras de espesos nubarrones que á trechos enea* potaban el cielo.
—Señor vizconde,—volvió á decir el

—¿Tardaremos mucho en llegar?— criado,—tened la bondad de sentaros

preguntó aquel.

mientras anuncio vuestra llegada.

—Con el ganado que llevamos, cues¬ Y dicho esto se dirigió hacia un edifi¬

tión de media hora, señor vizconde.

cio que se veía en el fondo del patio.

Con efecto, el carruaje, guiado por

El vizconde se sentó en uno de los

un cochero sin librea y tirado por cua¬ bancos, su ayuda de cámara permane¬

tro vigorosas muías, comenzó á rodar ció en pié á su lado.

con la mayor rapidez.

Aquella aventura misteriosa encanta¬

Salieron de Madrid por la puerta de ba al jóve.n caballero, que, como sucede

Alcalá.

á todos los valientes, en todo pensaba

Aunque el coche era de colleras, las 1 menos en el riesgo que podía correr*

27

SOLLER

Sección Científica Variedades ÉiGNiriCiDO DE LOS TIEMPOS GRAMATICALES
De los últimos ejemplos se habrá de¬ ducido al mismo tiempo que la germina conjunción adversativa como pero y las sinónimas, siendo la columna principal en la estructura concesivo-adversativa, bastan por si solas para manifestar una velación ponderante de concesivo á ad¬ versativo sin que se necesite de conjun¬

pertenece con toda evidencia á la acti¬
vidad práctica y no á la teórica ó cientí¬ fica, pero no por eso hemos de creer que se dirija exclusivamente á la sensibili¬ dad del hombre; se había asimilado su arte de distribuir la luz y las sombras sin renunciar por eso totalmente á los
hábitos académicos.
En cuanto al significado de cada una de las conjunciones adverbio-oracio¬ nales expresivas de lo concesivo, estas tienen gran afinidad sinonímica entre si. de suerte que en varios oficios la una puede sustituirse á otra sin inconve¬

bargo esto no era obstáculo para que dejasen de venir de todas partes obreros
y más obreros.
Un día, cuando los trabajos estaban en todo su apogeo, se recibió aviso para que las obras se suspendieran, y los tra¬ bajos cesaron. Supónese que la Empresa había invertido en los trabajos la cuarta
parte de los mil millones, las otras tres
cuartas partes se las había llevado la
trampa.
Las acciones empezaron á bajar rápi¬ damente enteros y más enteros y muy pronto llegaron á valer solamente el

ITueva máquina de volar
Decididamente, los hombres que'cue¬ lan ó quieren volar no escarmientan en cabeza agen a. y en ellos no ha hecho mella alguna la terrible muerte del des¬ graciado Otto Lilienthal, uno de cuyos compatriotas el Sr. Stentzel, continua buscando soluciones al problema de la aviación, planteado sobre los mismos

otro descubrimiento: el teléfono á alia
voz. que es simplemente maravilloso.
Quedan abolidos los manubrios, las campanillas, los tubos y todo cuanto
pertenece hoy al conocido aparato, in¬ cómodo y complicado.
El nuevo aparato es sencillísimo: un disco de madera en el que hay un bote de porcelana (el micrófono), por el que se oye sin separarlo de su sitio, porque la voz llega tan fuerte, que cuantos se encuentran en la sala donde hay el apa¬ rato oyen distintamente palabra por pa¬
labra.

ción concesiva expresa para introducir la idea de concesión quedándose ésta pues latente en el contexto de la protasis. la que entonces ya no es oración sino cláu¬ sula independiente y siempre antecede
I.—Aunq e.á la cláusula ó sea apodosis adversativa;
á veces encierra en si una expresión ad¬ verbial significativa de lo concesivo, .como: á la verdad, por supuesto etc.
De lo cual resulta que tal cláusula i n tri n seca mente con cesi vo-a d versa ti va
•se halla combinada de dos cláusulas in¬
dependientes puestas en relación de contrariedad mediante la conjunción .adversativa clausular que ligándolas gramaticalmente contrapone el concep¬
to de la una al de la otra como retrac¬
ción, restricción ó corrección ya total ya parcial.
Tal contraposición se señala á veces ¿por un colon y aún por un punto cuan-
* do la adversativa se refiere á una com¬
plexidad de ideas que le preceden. Es también cosa frecuente que la idea
de restricción aparezca en una oración •relativa.que se contrapone á la cláusula de su referencia, sea que la conjunción
adversativa introduzca la oración rela¬
tiva. sea que se halle entre las primeras palabras de ésta.
Por ejemplo: te he pedido ya este fa¬ vor más de una vez, sin embargo no has
I.—Áunaccedidoámisdeseos;tiempohaceme
prometió su visita, pero no le he visto

niente y sin producir diferencia en el doce por ciento.

sentido; sin embargo acontecen casos en que la elección de la una ó de la otra depende de relaciones delicadas.

Muchos de los obreros ingresaron á la fuerza, y para siempre, de acreedores de la Compañía del Canal.

Se alistarán en cuatro grupos:

Las criadas, en Paris, que habían

Entre las conjunciones confiado á la desdichada Empresa el

concesivas aunque es la que más cons¬ producto de muchos años de trabajo,

picua se hace por la mayor capacidad renegaban de su suerte, mientras que

que su significación abraza, en virtud Lesseps, Eiffel. Gallot y otros bajaban á

de la cual el papel que juega es tan va¬ presidio y el Barón de Raiuach. para
riado que puede sustituirse con casi- evitar igual suerte, se levantaba la tapa siempre igual valor á las demás con¬ de los sesos.

junciones en cualquiera de sus oficios.

Los trabajos quedaron, pues, abando¬

En razón á su origen etimológico esta nados; los remolcadores á vapor se fue¬ combinación conjuntiva de aunque con¬ ron al garete en la rada de Colón, cen¬

servará siempre en los varios matices de tenares de locomotoras quedaron á la

su acepción cierta idea de gradación intemperie, miles de vagones y vagone¬

más ó menos pronunciada ó siquiera tas. rails, grúas á vapor y otras máqui¬

algo semejante á ésta, por más indis¬ nas fueron muy pronto sepultadas en tinta y vaga se ofrezca á veces al enten¬ el fango, mientras que con las fuertes

dimiento; de lo cual resulta que aunque 1 lluvias vinieron los desrumbamientos y se constituya conjunción concesiva de el cauce del Canal empezó állenarseyla
gradación asi explícita como implícita exuberante vegetación de estas regiones

que introduce hechos seguros, insegui¬ se encargó muy pronto de cubrirlo de

ros y contingentes ya presentes, ya pa¬ verde.

sados ya futuros.

Por otra parte los negros é indios que

Por ejemplo:—aunque se vista de se¬ poblaban estas zonas y habitaban en sus

da la mona, mona se queda; —vestia con pequeñas chozas que se acostumbran

suma elegancia aunque mostró (ó mos¬ por aquí, hedras de unos cuantos palos

trando) demasiado afición á las alhajas que forman el esqueleto y cubiertas de

de relumbrón; te prestaré esta suma, llaguas. ó pencas de palmas, trocaron

aunque fuera más y me es difícil encon¬ desde entonces sus primitivas viviendas

trar tanto dinero.

por otras modernísimas; los elegantes

cuando. La idea de grada¬ pabellones que servían de albergue á

principios que tan triste fin ocasionaron á aquel intrépido volador.
La máquina del Sr. Stentzel tiende á
reproducir la forma de un pájaro. Las alas miden próximamente 6m,40 de ex¬ tensión total, y su superficie 6m2,77. Pueden al moverse describir un ángulo de 70°; su curvatura es parabólica, y la flecha 1[12 de la cuerda.
El aparato pesa unos 34 kilógramos, y lo muere un motor de gas ácido car¬ bónico comprimido, invención del mis¬
mo señor Stentzel. Con gas comprimido
á cinco atmósferas se obtiene un caballo
de fuerza, y llevando la presión á siete ó nueve atmósferas pueden obtenerse dos ó tres caballos respectivamente.
La velocidad del motor se puede reg’ular fácilmente, y así variar la del vuelo del aparato. Para guiar á éste y evitarle choques peligrosos, se le ha dotado de un cable de seguridad que llega al suelo.
Cuando el motor desarrolla un caba¬
llo. avanza el aparato tres metros por cada aleteo; cuando la fuerza lleg’a á caballo y medio, se obtiene el vuelo libre, es decir, que la máquiua se eleva lo suficiente para que ninguna parte de su peso sea soportada por el cable: en¬ tonces las alas ejecutan 78 aleteos por minuto, y en cada uno de ellos avanza
la máquina cerca de cuatro metros. Las alas poseen una elasticidad notable,

El uso es muy sencillo y muy cómo¬ do; se toca un botón y se oye el sonido
de una corneta, sonido que se repercu¬
te en la central; se espera sin necesidad de acercar el teléfono al oído, y cuando se oye la corneta por segunda vez, se indica el numero y nombre del abonado con quien se desea ponerse en comuni¬ cación, otro toque anuncia que la per¬ sona con quien deseáis comunicaros es¬ tá pronta, y empieza la conversación, que se puede sostener aún á mucha dis¬ tancia, sentados, por ejemplo, en vues¬ tro escritorio ó en un divan, en un sitio
cualquiera de la habitación.
Si hay otras personas presentes y se quiere impedir que oigan, se introduce
un tubo de goma en el embudo, lle¬
vando en el oído la otra extremidad y
entonces oye solamente el que escucha
en aquella forma.
Se han hecho ya algunos experimen¬ tos con este nuevo aparato, á la distan¬ cia de 60 kilómetros, y los resultados han sido magníficos.
Se ha hecho ejecutar música, y se oía
casi como si los instrumentos tocara
en la misma habitación en que estaban reunido el auditorio, mientras que én¬ trelos dos aparatos mediaba una dis¬
tancia de muchos kilómetros.
En Londres no se usa ya más que el
teléfono á alta voz.

.aun en mi casa; procuró templar, á la ción se mantiene siempre explícita en los ingenieros y jefes de brigadas, fue¬ cualidad á la que el inventor atribuye

manera de la antigua tragedia, el efec¬ un mismo grado de intensidad juntán¬ ron invadidos por los mencionados crio¬ grandísima importancia. El esqueleto to de la pasión tumultuosa, con las gra¬ dose aún no á que. sino á cuando: de ahí llos, que los pusieron en un estado de¬ de las alas está formado por tubos de

Los Papas de familia humilde

*

ves sentencias puestas en boca del coro,
cuyo oficio no comprendió, sin embargo. con entera exactitud, puesto que le di¬ vidió en dos coros rivales.—él pareció •no recibir bien esas palabras; sin em-
«bargo, al cabo de un momento, accedió

aun cuando conjunción concesiva de
gradación explícita por excelencia. Por ejemplo:—aun cuando tenga que
vender todo cuanto posee, él seguirá siempre siendo el mismo; aun cuando todos conspiren contra él, será difícil

á mis deseos.—él ero muy capaz de ha¬ ber escrito un buen libro; pero el que corre con su nombre fué trabajo poco ■maduro de su juventud, á pesar délo ■'cual (=rsin embargo de que. aunque, ‘bien queVTa obra daba ya indicio segu¬ ro de su profunda erudición filosófica; —lo que nos agrada en el caballo es su

que alcancen lo que se proponen; pues
él cuenta con recursos extraordinarios.
Dr. Máximo Heiittixg.
(Se continuará).

-elegancia, agilidad y presteza etc. En ■ cierto sentido elevado puede afirmarse.

Ecos de Ultramar

mo obstante.’^que da belleza consiste en
otra cosa.

EL OANAL DE PANAMÁ

Si la última construcción se hace

conspicua por la ausencia de la conjun¬ ción concesiva, en lo antiguo se pecaba á veces por un uso pleonástico contra¬ poniendo pero (empero) ó más á aunque, en cuyo caso de contraposición estas -conjunciones adversativas se adverbiali-
zan haciéndose sinónimas de un com¬
plemento demostrativo como: «sin em¬ bargo de eso»—práctica que ha caldo
■mucho en desuso en el dia.
Por ejemplo: aunque erajuiro y bien intencionado su celo, pero todo debe

Hoy he satisfecho un deseo que hacía tiempo que abrigaba.
Deseaba ver el Canal de Panamá y
liérne aquí contemplándolo. ¿Quien no ha oido hablar del Canal
de Panamá, aún sin haber caído en la
trampa de París?... Hace una docena de años que el Ca¬
nal de Panamá era el clamoreo de Fran¬
cia; un clamoreo que hacía eco por to¬ das partes de Europa y América.
Capitalistas, comerciantes, industria¬

plorable. Causa pena ver tanto material aban¬
donado y tanta obra perdida.
El Canal tiene su boca en el Atlántico
en la parte Norte de la ciudad de Colón, que ya describí en mis apuntes anterio¬ res, y atraviesa el Istmo por la parte más angosta y desemboca en el Occeano Pacífico frente á la pequeña isla Fla¬ menco, en la parte Norte también de la ciudad de Panamá, que se halla situada paralela á Colón, está en la costa del Atlántico y Panamá, que tiene su bahía
en el Pacífico.
El Canal tiene 49 kilómetros de lon¬
gitud, y solamente hay 15 kilómetros medianamente terminados. Hay además
de estos 15 kilómetros, otros trozos em¬
pezados y todo el Canal está señalado por un foso de dos ó tres metros de pro¬ fundidad por toda la anchura que debía tener, pero en ninguna parte está con¬
cluí d o defi n i ti va m e n te,
A uno y otro lado del Canal desde
Colón á Panamá se ven establecimien¬
tos que fueron construidos por la Em¬ presa para alojar aquella multitud de trabajadores.
Hace poco tiempo que una nueva Compañía se ha hecho cargo de los tra¬ bajos y actualmente tiene 6.000 hom¬

acero sin soldadura, sobre las cuales
van montadas diez costillas de bambú, y el conjunto está revestido de una tela
especial engomada.
Se obtiene la dirección merced á un
timón de cuatro paletas, de tipo bastan¬
te conocido.
Animado por el éxito de sus primeros ensayos, el Sr. Stentzel intenta cons¬ truir un aparato capaz de elevar á una persona. Este modelo pesará de 80 á 100 .kilogramos; sus alas tendrán un
desarrollo de 17 á 20 metros cuadrados,
y su motor necesitará desarrollar cuatro caballos y medio.
Cree el Sr. Stentzel. que la fuerza mus¬ cular del hombre que apenas llega á un
cuarto de caballo, no bastará nunca á
elevar su propio peso en los aires du¬ rante un tiempo apreciable, é insiste en
la necesidad del motor mecánico.
La estabilidad de su aparato es muy grande, por hallarse su centro de gra¬
vedad más bajo que el plano medio de las alas. La parte más pesada es el mo¬ tor. El depósito de ácido carbónico com¬ primido va sobre un caballete especial. Entre el depósito y el cilindro hay in¬
tercalado un manómetro.
El motor funciona como todos los de
aire comprimido.

Muchos pobres se han encumbrado en la Iglesia á grande altura, y algunos hasta el Supremo Pontificado.
San Pedro, primer Papa, pescador po¬
bre del mar de Tiberiades.
San Dionisio, de obscuro origen.
Juan XVIII. de muy baja condición. Dámaso II. lo mismo que el anterior, Adriano IV, hijo de un mendigo. Urbano IV, que instituyó la festividad del Corpus, hijo de un zapatero re¬
mendón.
Nicolás IV, general que habla sido de los franciscanos, hijo de familia hu¬
milde.
San Celestino V, hijo de padres muy pobres y sobrecargados de familia.
El beato Benedicto NI, religioso do¬ minico, tuvo por madre á una lavande¬ ra. á la cual no quiso recibir cuando se la presentaron lujosamente ataviada,
reconociéndola cuando se vistió con el
traje humilde de su clase y condición. Juan XXII, hijo de un ropavejero. Tu¬
vo por sucesor inmediato á su sobrino.
Benedicto XII, hijo de un molinero. Presentado ante él su mismo padre, no quiso reconocerlo hasta que le vió vesti¬ do de molinero y no le dió más dinero
que el necesario para comprar una
muela.

tener su limite y, en vez de corregir, irritaba (=mástodo ó todo empero debe -tener—); aunque la comparación sea vulgar (pero, más) falta el pescado y
sobra la salsa en esta estética idealista.
Complementos demostrativos adver¬ biales expresivos de causa y motivo co¬

les y jornaleros, todo el mundo inver¬ tía, sus fondos en acciones de aquella Empresa que había tenido la habilidad
de colocar en su cabeza al venerable
anciano Mr. Ferdinand de Lesseps, para con su presencia infundir confianza á los incautos que inocentemente llevaban sus

bres trabajando, en su mayor parte en el sitio denominado La Culebra, que es precisamente la parte más difícil del trayecto, pues se interponen una cade¬
na de montañas de una altura como de cien metros sobre el nivel del mar. Esta
Compañía activa también los trabajos

Lo que cuesta el senado francés
El Senado es una rueda no solo inú¬
til, sino perjudicial en el mecanismo de la política; pero en cambio le cuesta al

Bonifacio IX, de familia muy pobre, se trasladó á Roma y llegó á ser Papa.
Alejandro V. de tan obscuro linaje, que ni aun conocía á sus padres, ni sa¬ bía dar más razón de sí mismo que el haberse mantenido pidiendo limosna en
su niñez.

mo: «por eso. por lo mismo, por tanto y otros de valor semejante», caracteriza¬ dos por la negación no y en combina¬ ción con conjunciones adversativas co¬
mo: «pero, empero, todavía, aún» etc. se apropian el significado de una conjun¬ ción adversativa muy expresiva contra¬ poniéndose en el sentido de: «no obs¬ tante de eso, sin embargo de eso, á pe¬ sar de eso» etc. á cláusulas afectadas
latentemente por un concepto concesivo llevando envuelto el contexto de ellas.
En un sentido análogo se asocian asi¬ mismo con la conjunción adverbial pri¬ vativa, es decir, de significación nega¬ tiva: sin que ó bien: sin con infinitivo.
Por ejemplo: (es verdad) soy vieja ahora, pero no por eso han dejado de amarme antes cuando era jóven; lo dice
él ó bien: porque es él quien lo dice, por eso no lo creo todavía; rico es, por
lo mismo no es feliz aún; la historia
puede haberse escrito con exactitud his¬

capitales á aquellas oficinas que en poco tiempo se tragaron cerca de mil millo¬
nes de francos.
En todas partes se hablaba del Canal
de Panamá.
Los vapores venían á América ates¬ tados de jóvenes alegres, que rebosando vida y salud se habían embarcado con una maleta llena de ilusiones, halagados por haber oido decir que en los trabajos del Canal se ganaba la plata á monto¬
nes.
Hubo momentos en que se reunieron 35.000 trabajadores, de los cuales segu¬ ramente que el 95 por .100 habían reci¬ bido una gran decepción al llegar al
Istmo.
El Istmo de Panamá es uno de los
lugares más malsanos del mundo; y la aglomeración de gente en aquellos mo¬ mentos produjo el desarrollo de una epidemia que causaba centenares de de¬
funciones diarias.

en la embocadura del Pacífico para for¬ mar allí una especie de muelle co.n objeto que en él atraquen á hacer sus operacio¬ nes de carga y descarga los vapores de aquella costa que actualmente, fondean al abrigo de la pequeña isla Flamenco,
como á cuatro millas de los muelles de
Panamá.
La nueva Compañía del Canal, he oido decir que no inspira confianza y los sueldos reducidos que paga á sus empleados, en comparación á los que pagaba la antecesora, se supone que
más tarde sean motivo para un motín
entre la gente que trabaja. A mi juicio esta Compañía tiene mu¬
chas ventajas á la anterior, pero estas y muchas más que tuviera, no serán, á mi parecer, suficientes para que la vea¬ mos inaugurar el Canal.
Para la construcción del Canal de
Suez fueron necesarias tres Empresas
diferentes. Para el de Panamá ¿cuantas

pais un ojo de la cara.
Hay 300 senadores que, á 9.000 fran¬
cos anuales cada uno, cuestan 2.700.000
francos. A esto hay que añadir 60,000 que cobra el presidente por su sueldo y gastos de representación; los 54.000 que cobran los tres cuestores; el sueldo del
numeroso personal y gastos de conser¬ vación del edificio, y tenemos en junto
un total de 4.600.000 francos. Añádanse
las indemnizaciones de viaje á los com¬ promisarios para las elecciones de sena¬ dores, indemnizaciones que ascienden por término medio á 490,000 francos al
año y tendremos que el Senado le cues¬ ta al pais anualmente 5.090.000 francos, sin contar el alquiler que representa el local que ocupa, y el mobiliario, que lo paga el Estado.
Bien puede asegurarse que con la su¬ presión de aquel alto cuerpo se realiza¬
ría una economía de seis millones de francos.

Nicolás V. hijode una mujer que ven¬ día gallinas y huevos.
Sixto IX, hijo de un pescador, y él pescador también en sus primeros años, hasta que vistió el hábito de francis¬
cano.
Adriano VI. pastor de ovejas hasta que vistió el hábito dominicano.
Pío VI, hijo de un jornalero, fué guardador de cerdos hasta que vistió el
hábito de franciscano.
Adriano VI, hijo de un carpintero de buques.
Efectos de las impresiones modernas
en la vista
MM. Harold Grifffing y G. Franz han querido conocer la verdadera causa del
cansacio de la vista en las personas que
leen mucho, y después de muchos ex¬

tórica sin que sea por lo mismo una
prueba de paciencia para el lector; la historia puede (bien) tomar prestado al¬ go á un arte afin sin (necesidad de) vol¬ verse por lo tanto una novela; el arte

Aquella fiebre amarilla era general¬ mente mortífera; raro era el caso que llegase al primer periodo de la enfer¬
medad, esto es, á los tres días; la tierra tragaba sin cesar cadáveres y sin ein-

se necesitarán?.
Panamá, Mayo de 1897.

Justo.

El teléfono á alta voz En el campo de la telefonia se señala

perimentos han convenido en echar la culpa á la pequenez de los tipos de im¬ prenta y, sobre todo, á su poca altura. Creen no deberían emplearse en la im¬
presión tipos de menos de 13 10 milíme¬ tros de altura, y aun así, la vista se can-

SÓLLER

«

sa pronto. La supresión de las interlí¬ neas contribuye también, según ellos, à
aumentar aquel cansancio.
La cuestión del alumbrado es mucho
menos importante de lo que se había creído, por más que la luz blanca sea preferida á la amarilla.
Las personas que leen asiduamente experimentan un gran desahogo al pa¬ sar de lectura de un periódico, en que la abundancia de original obliga á em¬
plear tipos pequeños, á la de esos anti¬ guos libros impresos en grandes caractéres y con las líneas espaciadas.
Los periódicos y las obras económicas impresas con tipos casi microscópicos,
son. pues, los principales causantes de •esa plaga conocida con el nombre de
vista cansada.
Crónica Local
No nos engañamos al suponer que la fiesta que se celebró el domingo último en la Huerta, consistiría, además de en el paseo del buey, que 4 habíamos dicho,
-en adornos de banderas de hermosos y
variados colores, é iluminaciones y músi¬ ca por la noche. El catafalco estaba si¬ tuado en el extremo de la parte de aba¬ jo de la barriada de Can Peños.
Por la tarde hubo infinidad de diver-
-siones que entretuvieron agradablemen¬ te al vecindario, particularmente á la gente joven, y durante la velada estuvo animadísima la fiesta, habiendo bajado á
la mencionada barriada numerosa con¬
currencia, á pesar del mucho polvo que
había en la carretera.
Esta ha sido la primera fiesta este año de las que suelen celebrarse duran¬ te el verano, y será también la única si más de lo que hoy lo están no se animan
los vecinos de diferentes calles que en
.años anteriores solian festejar á algún Santo ó vestirse de gala bajo otro cual¬ quier pretexto.
Lo que de veras sentiríamos.
Los vecinos del Puerto se amotinaron
dias pasados, y ¡cosa particular! la cau¬ sa única que para ello tuvieron fué su
mismo buen sentido, los hermosos senti¬ mientos de caridad cristiana que han dado pruebas tienen arraigados en su
•corazón.
Murió una anciana, y como se dijo en
■toda la barriada marítima si habíase
visto abandonada en su última enferme-
<dad por su nuera y que por lo mismo 'habíanle faltado asistencia y los socorros necesarios, negáronse todos, jóvenes y viejos, á conducir el cadáver al cemen¬ terio, por no prestar con este humanitaírio servicio favor alguno á la familia. A fuerza de ruegos pudo conseguir perso¬ na influyente el personal necesario, sa¬ cóse el cadáver de la casa mortuoria, y una vez en la calle armó el público una de gritos y silbidos, que fué un verdade¬ ro escándalo, enérgica protesta que duró

largo tiempo y que de seguro se hubie¬ ra prolongado mucho más á no haber intervenido el presbítero Sr. Coves y las demás personas visibles que tienen algu¬
na autoridad en la barriada, que con
grandes esfuerzos lograron apaciguar á los amotinados. La protesta reprodújose por la noche, siendo obsequiada la nuera de la difunta por medio de ruidosísima
cencerrada.
La Junta local de primera enseñanza, compuesta actualmente de los Sres. don Juan Joy, Alcalde, D. Antonio Alcover Pbro., en representación de la primera autoridad eclesiástica de este pueblo, D. Martín Marqués, primer teniente de Alcalde y los padres de familia D. Da¬ mián Morell Pons y D. Pedro Antonio Bullan Colom, ha visitado las escuelas,
así de niños como de niñas de esta loca¬
lidad, durante la semana que fine hoy, habiendo quedado satisfecha de los ade¬
lantos de los alumnos durante el curso,
adelantos que prueban el celo cada dia mayor de los profesores y el interés ma¬ yor también cada dia de los padres, mu¬ chos de ellos refractarios antes, y hoy, convencidos ya, partidarios decididos y
entusiastas de la enseñanza.
Tenemos particular satisfacción en po¬ derlo así consignar.
Bajo la entendida dirección de nues¬ tro particular amigo D. Antonio Pastor se ha organizado una divertida é higié¬ nica excursión al «Puig Mayor», que se efectuó anteanoche y estuvo de regreso ayer al anochecer. Unos veinte excursio¬
nistas, con sendas caballerías, se reu¬ nieron en el Borne, y juntos emprendie¬ ron la marcha á la hora convenida, rei¬ nando el mayor orden y la más franca y cordial expansión durante el camino.
Facilita estas agradables giras la nue¬
va carretera de Munnaber; así es que mas de dos que vieron partir á los ex¬ cursionistas trataron de imitarles, lo que sin duda harán cuando sepan que de la
excursión han vuelto estos más anima¬
dos y más satisfechos, si cabe, de lo que
lo estaban antes de marchar.
De lo que nos alegramos infinito.
Según carta que hemos recibido, en Algaida, tan luego se tuvo noticia de la muerte de nuestro Rector, D. Miguel Bennaser. que como saben nuestros lec¬
tores habia sido antes Ecónomo de dicho
pueblo, celebráronse solemnes funerales en sufragio de su alma, que no se re¬
cuerda se hubiesen celebrado otros antes
tan suntuosos y concurridos. Esto prueba que allí como aquí era el
Sr. Bennaser muy estimado, y que por lo mismo allí como aquí ha sido muy
sentida su muerte.
Sin embargo de haberse alistado mu¬ chos pasajeros para el viaje extraordi¬ nario á Barcelona del vapor León de Oro,

en vista de que en la corrida de toros de
mañana no ha de lidiar el célebre Gue-
rrita, como se había antes anunciado, á petición de los mismos que lo habían so¬
licitado se ha desistido de efectuar dicho
viaje. Como quedaba poco tiempo para orga¬
nizar para el mismo dia la excursión recreativa al Torrent de Pareys que ha¬ bíamos pedido en nuestro número ante¬ rior para el caso dé que no se realizara el viaje á Barcelona, y teniendo deseos la Compañía1 de copropietarios del mencio¬ nado vapor/de acceder á nuestros deseos, que sabe son también los del público
soUerense( ha acordado que para el To¬ rrent de Pareys salga el León de Oro el domingo dia 8 de Agosto próximo, por
la mañana, para regresar á este puerto
al anochecer del mismo día.
Según se nos asegura, tiene propósi¬ tos dicha Compañía de efectuar por su cuenta algunos trabajos en el cauce del famoso torrente, con el fin de quitar los obstáculos que impiden hoy á los y en particular á las excursionistas el poder llegar hasta la fosca y admirar de este modo todas las bellezas que encierra tan magna y original obra de la naturaleza.
Esta resolución será indudablemente
un nuevo atractivo, pues muchos son ios que, á pesar de haber ido varias ve¬ ces al Torrent de Pareys, no han podido pasar nunca del punto conocido por S’
Esteló.
El hermoso pinar de Santa Catalina, el poético merendero de la gente del pueblo en días de fiesta en la barriada
marítima, va desapareciendo en los ac¬ tuales momentos. Su dueño, á quien se¬ gún informes le había ofrecido persona de gusto una cantidad respetable por la finca, con objeto de construir en el cen¬ tro, á la grata sombra de los pinos, un hermoso chalet, ha preferido sacar dine¬ ro de estos y quedarse con las rocas para solares, que es posible tenga en venta mucho tiempo.
El propietario, el dueño de la finca, era muy dueño de hacerlo así; no le dis¬ cutimos este derecho; pero conste que esta sil resolución ha quitado hermosura al cerro, hoy seco, árido, y que lo mismo de cerca que de lejos repugna á la vista.
La sentimos de veras.
Dias pasados, creemos que el martes por la tarde, logró una cerda salir de la pocilga en que estaba, sita en una finca del Camp de sa Má y dirigióse al mar para
tomar un baño. Al tener de ello noticia
su dueño, que desde que echó de menos al animal buscábalo por todas las pro¬ piedades vecinas, fué en un bote á re¬ correr la parte de mar lindante con la playa, pero todo inútilmente; fuése luego mar adentro, y desde lejos logró
descubrirlo en una roca del Pecó de S’
Argentera. Allá fué para embarcarlo, más, tan luego como vió el animal que

el bote se le acercaba, echóse de nuevo al agua, dirigiéndose hacia afuera del puerto, y con tanta rapidez que costó gran trabajo alcanzarlo á fuerza de re¬
mos.
No cabe duda de que el caso es algo raro, aún para los que saben que es ca¬
lumniado el cerdo cuando se le llama
animal inmundo, creyendo está muy á gusto en la inmundicia; figúrense ahora
nuestros lectores cuan sabrosos serán
los comentarios de todos aquellos que aferrados á sus ráncias preocupaciones

para que tuviera agua el caserío del puerto y después de todo no la tiene.
Se ha aplazado para esta tarde la ce*
remonia de entrada del nuevo Ecónomo
de esta parroquia, que, como dijimos en nuestro anterior número, debía verificar¬ se ayer. La hora será la misma, á las siete, conforme dijimos, y se anunciará al vecindario por medio de un repique
de campanas.

quisieran..... «que no hubiera ningún pᬠjaro», y consideran como una gran uti¬ lidad que les rinde el ganado de cerda el agua y la madera en putrefacción en una pocilga, que ellos con la mayor bue¬
na fé llaman estiércol.

Men’IsÉro O vil
Nacimientos. Varones 1.—Hembras 2.—Total 3.
Matrimonios.

El oratorio del Cementerio, estos días ha recibido una notable mejora. Una devota persona ha costeado el estuco y pintura del nincho del Santo Cristo del Remedio, que allí se venera. La obra ha quedado muy bien y acompaña á la be¬ lleza del Crucifijo. Con este motivo son muchas las personas que acuden á visi¬ tarlo, á las cuales tenemos la satisfac¬ ción de darles una noticia muy agrada¬ ble y piadosa.
El Papa ha concedido el privilegio que todas las misas que se celebren en dicho oratorio puedan ser de Réquiem con ornamentos negros, de cuyo privilegio ha usado ya varias veces, según tene¬ mos entendido, el sacerdote encargado del referido oratorio, D. José Rallan.

Dia 17.—D. Bartolomé Castafíer Vi¬ cens, soltero, con D.a Francisca Bernia-
sar Bernat, soltera.
Defunciones
Dia 10.—Francisco Pomar Pomar, de 23 meses, calle de Bauzá.
Dio 12.—D.a Isabel M.a Canals Bu-
josa, de 42 años, casada, calle del Ce¬
menterio.
Dia 13.—D.a María Ana Rotger Ba¬ llester, de 82 años, viuda, calle de Santa Catalina, (Puerto).
Dia 14.—D.a María Arbona Colom, de 76 años, viuda, Manzana 49.
MOVIMIENTO DEL PUERTO
lí M B AIIC ACIONES FONO ISA D AS

Díjose estos dias que iba á faltar agua en las fuentes, de. la plaza de la Constitución y de la calle de la Luna por tener que verificarse algunos traba¬ jos en la cañería, y el público al conocer la noticia apresuróse á hacer acopio lle¬ nando en sus casas cuantas ollas, tina¬ jas, cántaros y demás envases tuvo á mano. Este abastecimiento dió lugar á mayor concurrencia, en dichas fuentes, y por lo mismo á que haya tenido que
ordenarse el llenar los cántaros para
evitar un sin fin de disputas y no pocos tiestos que quedaban como consecuen¬
cia de estas.
Anteayer estaba de nuevo en seco la pila en donde debería manar en el Puer¬ to la fuente recien inaugurada, y, según todas las probabilidades, en seco conti¬ nuará todo el verano, y aún todos los
veranos, si no se remedía el mal. Dí-
cennos que el remedio de éste será muy difícil y costosísimo; pues que es defecto de la construcción de la mina, que pro¬ bablemente no podrá corregirse á no ser que se haga una mina nueva.
Ignoramos si es esto cierto; de que existe una causa no cabe duda, y cual es ésta es lo que en nuestro concepto debería tratar de averiguar el Ayunta¬

Dia 11—De Palma, en 2 dias, laúd San José, de 21 ton., pat. D. Rafael Ferrer, con 7 mar. y lastre.
Dia 12.—De Barcelona, eu 10 horas, vapor Lulio, de 405 ton., cap. D. Pedro Aulet, con 25 mar., pas. y efectos.
Dia 12.—De Palma, en 1 dia, laúd Porto-Pí, de 13 ton., pat. D. G. Rigo, con 4 mar. y lastre.
Dia 13.—De Marsella, en 3 dias, laúd María, de 70 ton., pat. D. Juan Ferrer, con 9 mar. y lastre.
Dia 15.--De Cette, en 2 dias, laúd San Bartolomé, de 32 ton., pat. don G. Valent, con 5 mar. y lastre.
Dia 16.—De Cette, en 24 horas vapor Cataluña, de 662 ton., cap. D. R. Terra* sa, con 30 mar., pas. y efectos.
Dia 17.—-De Cette y Barcelona, eu 10 horas, vapor León de Oro, de 278 tone¬ ladas, cap. D. G. Mora, con 15 marine¬
ros y efectos.
TíMDARCACIONES DESPACHADAS
Dia 12.—Para Palma, laúd San José, de 21 tou., pac. D. Rafael Ferrer, con 7
mar. y lastre.
Dia 12—Para Barcelona, vapor Lulio,"
da 405 ton., cap. D. P. Aulet, con 25
mar. y efectos. Dia 13.—Para Palma, laúd Porto-Pí,
de 13 ton., pat. D. G. Rigo, con 4 ma¬ rineros y lastre.
Dia 16.—Para Palma, vapor Catalu¬
ña, de 662 ton., cap. D. R. Terrasa, con 30 mar., pas. y efectos.

miento, ya que tanto dinero ha invertido

19

AGRICULTURA

Cuando las tierras sean de mucho fondo puede
combinarse dicho procedimiento con el cultivo de la vid, poniendo las semillas en liños inter¬ medios, aprovechando el cultivo de aquella mien¬ tras dura ei crecimiento del algarrobo; después,
á los catorce ó quince años, se arranca la vina, dejando el terreno libre al nuevo árbol que se halla ya en estado de dar fruto. Ni lo aconseja¬ mos, ni es fácil que nuestros propietarios se de¬ cidan á ensayarlo fuera del caso de que, con mo¬ tivo de la filoxera, quieran sustituir un cultivo
por otro.
Siguiendo este procedimiento, lo mejor y mas acertado, es: abrir los hoyos como si se hubiese de' sembrar en ellos plantones de asiento, volver¬
los á rellenar mezclando bien la tierra con es¬
tiércol, y verificar la siembra de las semillas en tres ó cuatro liños, darles frecuentes cavas é inu¬ tilizando, en su día, las plantas excesivas, dejan¬
do solamente las más robustas. Así se favorece el
crecimiento de la raíz fusiforme ó central y la planta arraiga fácilmente y en pocos años, aun¬ que reclama exclusión absoluta de todo pastoreo. Lo aconsejamos en tierras de mucho fondo y que no hayan de pastarse.
Segundo procedimiento. — Abrase, en Febrero ó Marzo, una zanja de veinte á veinticinco centí¬ metros de profundidad, del largo y anchura co¬ rrespondientes á la almáciga que se desea formar. Después de apretar fuertemente el suelo por me¬ dio de un picón, vuélvase á rellenar con tierra cribada ó muy fina y en buena sazón, mezclando
en ella suficiente cantidad de estiércol podrido, y
deposítense láé semillas, ya reblandecidas, á la profundidad de dos ó tres centímetros y á igual

CULTIVO PRÁCTICO DEL ALGARROBO
distancia una de otra: dos ó tres centímetros. Se
evita el riego mientras haya humedad bastante para la germinación: después de nacidas las nue¬ vas plantas, se riegan y se escardan cada vez que se considere necesario. Al segundo año, se quitan de la almáciga con todo el cepellón posi¬ ble, para formar el vivero, colocando las tiernas plantas en línea recta y distantes una do otra treinta ó cuarenta centímetros, abonándolas y es¬ cardándolas con frecuencia, sin descuidar la sepa¬ ración de los retoños impertinentes que estorban el crecimiento de los tiernos algarrobos. A los
tres ó cuatro años habrán tomado un metro de
altura y estarán eu estado de ser arrancados y puestos en su asiento, sin peligro de ser devora¬ dos por el ganado.
Formando el plantel en esta forma se obtienen pies más fáciles de arraigar porque se destruye la raiz central ó fusiforme, cslach, que tanto difi¬ culta el trasplante y se aumenta el número de las raíces cortas ó laterales indispensables al pren¬ dimiento que siempre es laborioso para el alga¬
rrobo cuando se le mutilan sus raíces.
Es evidente que esta seg inda operación no conviene al planterista especulador, porque pier¬ de tiempo y acumula trabajo, pero es de gran interés al propietario porque el prendimiento, cuando se verifica el trasplante, es más seguro. No admitir, pues, algarrobos de vivero que no
ha van sido tratados en esta forma.
Tercer procedimiento.—‘Rellenadas las mac/das con tierra cribada ó muy fina, y mezclada con sufi¬
ciente cantidad de estiércol podrido, se ponen tres semillas en medio, algo separadas entre sí, á la profundidad de dos ó tres centímetros. Si las ma-

POR D. JOSÉ RULLAN PBRO.
cetas en vez de estar junto á otras, al aire libre, se eatierran de modo que puedan regarse á man¬ ta, mejor. Es una mala economía el escogerlas pequeñas por ser de menos coste: tengan al me¬ nos dos decímetros de alto por tres de ancho.
Nacidos y crecidos que son los nuevos algarro¬ bos, se arrancan los más desmedrados, cuidando de apretar bien la tierra con una mano al tiernde verificar con la otra la operación del arranque, para evitar ei que, con la planta que se arranca, venga también la que ha de permanecer, dejan¬ do un solo pie, el más robusto y vigoroso en la maceta; cuídese después de escardar, regar y lim¬ piar el arbolito á menudo, desembarazándole dé¬ las ramas impertinentes que le impiden el creci¬ miento; y no se descuide de impedir la salida de las ralees por el agujero de la maceta, lo que se
obtiene con solo dar una vuelta al envase, en su
mismo asiento, cuando se sospecha que esto su¬
cede.
Cuando los pies tengan la altura necesaria, la de un metro, se llevan al campo, se sacan sin romper la maceta; y se ponen en el asiento que definitivamente lian de ocupar. Para lograr el desprendimiento del cepellón se dan algunos gol¬ pes en tierra con el canto de la base de la ma¬ ceta, y volviéndola boca abajo, sale el cepellón entero, sin lastimar ninguna raiz, ni perder el envase que puede utilizarse de nuevo. Por este sistema el éxito de una plantación es seguro y más económico, si se atiende al tiempo que se pierde y gastos infructuosos que resultan cuando la planta no prendé, lo que no es raro, siguiem do ios otros procedimi Mitos.
Mqjor resultado nos da todavía el formar un

■ S ÒLLEU

Xjm Miidn que se inserten en esta sección pagarán: Hasta tres in«wíErTs árazón de 0‘05 pesetas la línea; hasta cinco inserciones a

^Tralor0*m03ínmfemseotadse,

y de cinco en adelante á razén. de 0 02
nn anuncio, sea cual fuere el número

pesetas.
de líneas

oA romnonffa, será de 0*50 pesetas.

lis Mneas de cualquiera tipo sea la letra, y los grabados, se conta-

por tipos del euerpo 12 y el ancho será al de una columna ordina¬

ria del periódico.

Sección

de

Los anuncios mortuorios por una sola vez pagarán: ¡D& ancho de una columna 1‘50 ptas., del de dos 3;ptas., y asi en igual proporcióon.
En la tercera plana los precios son dobles,, y triples en'la segunda. Los comunicados y anuncios oficiales pagarán á razón de 0‘05 pese¬ tas y los reclamos á razón de 0‘10 ptas. la línea del tipo-en que se compongan, siendo menor del cuerpo 12, y de éste si es mayor.
, *>os> SBscriptorc, disfrutaran una rebaja do un 25 por
ciento.

CIRUJANO DENTISTA DE LA REAL CASA

PREMIADO CON VARIA MEDALLAS

Miembro corresponsal de la Sociedad Odontológica de Francia

Dentista de los Hospitales y Establecimientos de Beneficencia de Palma

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espaciosa terraza, zaguan comedor

;és de María
ó sia el Més de Maig dedicat á la Santíssima Verja María,
Escrit p‘ en
P. de A. Penya

Capital social

10.000,000 Francos

y cinco espaciosas habitaciones dor¬

Reservas . j . . Primas á cobrar. „ . ,

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74.287,038

„

mitorios, y agua de cisterna; se
arrienda además una cuarterada de

Este librito, que consta de 94 páginas en 4.°, contiene una colec¬ ción de lecturas, oraciones y prácticas devotas para cada día del mes

92.992,038

terreno olivar y viña pertenecien¬
te á la finca.

de mayo, escritas en mallorquín popular exclusivamente para las fa¬ milias cristianas de esta isla y con aprobación de la autoridad ecle¬
siástica.

Capitales asegurados . , 15.127.713,242

„

Sienestros pagados . . .

194.000,000 „

Nota: cuadra.

También

hay

cochera y

Cada día está dedicado á una de las figuras de Nuestra Señora que se venera en muchos oratorios de la isla, conteniendo ligeros apuntes

Ü>JE CHílIClAS

Para informes D. Guillermo Car- históricos de los hechos extraordinarios que dieron origen y desarrollo

Esta antigua Compañía asegura también contra el incendio,

los de

dell,
ller.

calle de la Romaguera,

Só¬

al culto de estas imágenes.
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ceridad» al precio de cincuenta céntimos de peseta ejemplar.

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