ano IX—2.a EPOCA--NUM. 386
ano IX—2.a EPOCA--NUM. 386

SABADO 25 DE AGOSTO DE 1894

PUNTOS DE SUSCRIPCIÓN:
Sóller: Administración.
Francia: D. Guillermo Colom—Quai Commandant Samary-5-Cette (Herault.) Antillas: Sres. Pizá y C.a—General Pavía-7-Arecibo (Puerto-Pico.) Méjico: D. Damian. Canals—Constitución-19-San Juan Bautista (Tábasco.)

f FUNDADOR Y DIRECTOR-PROPIETARIO: REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN:

Juan Marqués y Arboná.

Calle de San Bartolomé n.° 17

SÓLLER (Baleares.)

' PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN:
EsrAfíA: 0’50 pesetas al mes. \\
Francia- 0’75 francos id. id. PAGO ADELANTADO
América: 0’20 pesos id. id. ) Números sueltos—OTO pesetas. Id. atrasados 0’20 pesetas.

La Redacción únicamente se hace solidaria de los escritos que se publiquen sin firma, seudónimo, inicial, ó signo determinado. De los que tal lleven, serán responsables sus autores

LITERATURA Y PASATIEMPOS
UNA HISTORIA DE AMOR (1.)
Enfrente de mi casa, al otro lado de la calle se abren tres ventanas que han atraído muchas veces mis miradas y ex¬ citado mi curiosidad en las horas de
ociosidad. En medio de aquella fachada despintada y vulgar, parecen aquellas ventanas un jardín colgado. Las mace¬ tas, en línea de batalla, se lanzan unas á otras sus ramas más largas, que en ve¬ rano trepan hasta lo último, y forman un nido de follaje, en el cual cantan, encerra¬ dos en sus jaulas de hierro y de mim¬ bres, una porción de pájaros charlata¬ nes, ruidosos y disputadores.
En aquel cuadro de verdura aparecen
dos cabezas blancas, dos cabezas de an¬ cianos. Todas las mañanas, al abrir las
persianas, veo al viejecito mondando, limpiando, regando sus plantas. Poco después llega la anciana, limpia, con su inmaculada gorrita blanca, tan blanca como sus cabellos. Las jaulas son des¬ colgadas por sus manos para limpiarlas y surtirlas de clarísima agua y con abun¬
dante grano. Y así transcurre la mañana, en esa
dulce intimidad de los viejos, de los pᬠjaros y de las flores. Todos los días, ála misma hora, salen juntos los dos ancia¬ nos, apoyándose mutuamente, son rién¬ dose el uno al otro, mientras ajustan las cuentas de los tiempos pasados.
Tuve la indiscreción de seguir sus temblorosos pasos; los vi dirigirse á la plaza de la Trinidad, buscando en el invierno el sol, y en el verano un rinconcito de sombra. El viejo sacaba de -su bolsillo un buen trozo de pan, y to¬ dos los pajarillos de las cercanías ve¬ nían á revolotear á su lado. La vieja sonreía á los niños rubios y sonrosados, jugando con ellos y besándolos cuando
los tenía á tiro.
Instinto encantador de los que ya son
muy viejos, que no gozan más que con los muy pequeños, muy sencillos y muy
puros.
En las hermosas tardes de Mayo, al anochecer, volvía á verlos en el marco
verde de sus ventanas, y no pocas veces
un indiscreto rayo de luna me los descu¬ brió, inclinándose el uno hacia el otro,
besándose como dos enamorados.
Como el hombre ha nacido curioso,
muy á menudo me preguntaba de dón¬ de vendrían aquellos ancianos, quiénes eran y qué habrían sido en la época en
(1.) Este caiento anónimo ha sido el que ha merecido el premio en un concurso abierto por Le
Fígaro de París.

que aquel viejo fué un jóven, y cuando aquella viejecita tenía la tez fresca, la cintura redonda y los ojos juguetones.
Vivimos en las capitales años cerca de la gente, sin separarnos de unas mis¬ mas personas más que una pared, con¬ sumiéndose juntas nuestras vidas sin confundirse jamás, y morimos casi siempre sin haber podido apreciar cora¬ zones que han latido, amado y sufrido muy cerca de los nuestros.
Una tardo iba á entrar en mi casa,
cuando sentí un golpe y algo que cayó á mis piés con gran estrépito: era
una jaula, que quedó destrozada, y en¬ tre sus restos se agitaban aliías rotas y palpitantes.
El viejo se acercó á recoger los cadᬠveres mutilados, y se disculpó conmigo con lágrimas en los ojos. VI dia siguien¬ te cantaban ya otros huéspedes en la verde ventana. La vieja, adivinando el nombre del que había enviado el obse¬ quio, vino con su marido á darme las gracias.
Entablamos relaciones con este moti¬
vo; pero se necesitó mucho tiempo para que se-decidiesen á levantar una puntita del velo que cubría su existencia.
A continuación, la tierna historia que me contó la viejecita del pelo blanco.
Nací en una aldea de nuestra Alsacia;
á los diez años entré de criada en casa
de un tío mío, el maestro de escuela se¬
ñor Meeser.
Allí tenía que barrer las clases, prepa¬ rar la lejía, hacer las limpiezas más pe¬ sadas. Mi tío me había recogido por ca¬ ridad y me daba cama y cena, y algu¬ nos pescozones, que yo merecería sin duda, porque siempre me encontraba cansada y muerta de fatiga. El era viu¬ do. y yo tenía que obedecer á su ama de gobierno, la señora Cristina, mujer ma¬ la, según la recuerdo ahora, después de
tantos años.
Los muchachos, los alumnos, consti¬ tuían mi gran terror. Sólo se ocupaban
en decirme picardías y en llevar cuentos contra mí al señor maestro, que así le
llamábamos.
El señor Meeser era muy severo y no
me hubiera permitido nunca hablar con los chicos. Lá defensa era inútil; ni la intenté siquiera nunca. Uno solo me in¬ teresaba, porque era débil, tranquilo y muy dulce, con grandes ojos pintados por la fiebre y la espalda un poco en¬ corvada. ¡Se le llamaba el Jorobado!
El maestro no le quería, porque falta¬ ba muchas veces á la escuela, cuando su padre le enviaba al campo á cuidar de los pastos.
Sus compañeros lo.tenían mala volun¬

tad porque, á pesar de sus faltas do asis¬ tencia, era siempre el primero, y de todo sabía más que ellos. En los horas de re¬
creo venía á sentarse en el brocal del
pozo; yo lo veía desde la venta de la co¬ cina, siempre solo, silencioso, vagando sus miradas lejos, muy lejos, entre las
nubes.
Un día me oyó llorar, porque acaba¬ ban de pegarme. Me miró muy dulce¬ mente, me tendió la mano, y me dijo en voz muy baja:
—No llores, Olía, todos tenemos nues¬
tros ratos de dolor. Suframos, pues, mientras seamos jóvenes. Ya llegará día en que se verá que no soy bestia; tengo, aquí dentro muchas ideas—y se golpea¬
ba la frente.
Entonces trabajaré y ganaré el sus¬ tento; cuando haya reunido lo bastante para vivir, vendré á buscarte y serás mí mujer. Di ¿quieres tú serlo, Clin?
—¿Sí quiero yo? Le acerqué, tirándole de la mano, y le di un beso en la mejilla. Se retiró en¬ cendido como una amapola, y al verle así, también yo me puse roja sin saber
el motivo.
Pasó algún tiempo, y el inspector, en sn visita, reparó en el jorobado, quedan¬ do admirado de la inteligencia que ma¬ nifestaba en sus respuestas. Le hizo ob¬ tener una beca de gracia en el colegio de Nancy. De allí fué á París, y no volví
a tener noticias suyas.
Sin embargo, no dudé de él, le espe¬ raba; pero me dije á mí misma que un señorito (porque los muchachos del país dijeron que lo habían visto vestido á lo señor) no querría casarse con una criadita, y sobre todo, que un sabio como él no podía tomar por mujer á una igno¬ rante que apenas supiera deletrear en una cartilla y contar por los dedos. Ocultamente escondí libros y cuadernos, y robando tiempo al sueño, trabajé para hacerme digna de él y acortar la dis¬ tancia que nos separaba. De las propi¬ nas que me daban los padres de los mu¬ chachos economicé para comprar velas. Muchas veces me quedé dormida sobre el libro, y rae despertaba la campana que tocaba la venida de los alumnos
para entrar en la escuela. Algunas ve¬ ces me pregunté todavía cómo mi salud, que era delicadísima, pudo resistir la vi¬ da que llevaba. ¡Qué hermosa es la ju¬
ventud!
Algunas veces también, ya desalenta¬ da , me decía: «¿Para qué? Me ha olvida¬ do en ese gran París, que dicen que es tan terrible para los jóvenes; ese París que el señor Meeser llamaba cloaca. Pero lueg'o recordaba los líennosos ojos del jorobado, y me parecía oir su voz segura, que me repetía: «Vendré á buscarte».

EL señor Meeser creyó que estaba loca el día en que le hablé de examinarme. Por poco cae de espaldas cuando supo quemo había dado la enhorabuena el tribunal. Me ofreció la clase de párvu¬ los y la rehusé. Vine á París, donde busqué lecciones de alemán, qne encon¬ tré, y más tarde otras de francés, que
obtuve con más dificultades.
Al cabo de un año, recibí una carta
que dirigida á Alsacia, había corrido
detrás de mí. Reconocí aquella letra,
que había visto en otro tiempo en los
cuadernos de la escuela del señor Mee-
ser, y poco me faltó para desmayarme
al leer estás líneas:
«Mí querida Olía: Acabo do ser nom¬ brado profesor en París.
Si me amas como te amo, iré á darte un abrazo dentro de seis semanas.»
Al pié estaban las señas: me metí en un coche de alquiler, cosa que no hacía dos
veces en todo el año. Me encaramé cinco
pisos de una casa, llamé y me abrieron. —¡El señor jorobado! —¡Olía de mi alma!
Caímos uno en brazos del otro, y nos
pusimos á llorar como tontos. Un mes después nos casamos. El tenía ya los cabello*; plateados, y yo estaba también un poco ajada; pero jamás nos había¬ mos encontrado más hermosos y apete¬ cibles, más amantes y más amados. Nuestro pobre amor, tanto tiempo con¬
trariado, se había fortalecido. Los obs¬
táculos, el tiempo, la ausencia, no lo habían aminorado; lo cual prueba que era un amor bueno, sólido y verdadero.
A fuerza do trabajo hemos)’economiza¬ do un pequeño patrimonio que nos bas¬ ta para pasar con comodidad la vejez.
Ya llegó para nosotros, y puedo decir que nos amamos como á los quince años, más todavía, y que no tenemos más que un disgusto: el de no poder volver á aquel país, á nuestra querida Alsacia, de la cual se nos ha expulsado...
Desde entonces fueron más cariñosas
mis miradas al nido de los viejos, lleno de flores y de pájaros.
Hace algunos días noté que las mace¬ tas no estaban ya alineadas en batalla, ni las jaulas colgadas en las ventanas. Asustado llamé á la puerta de mis veci¬ nos; salió á abrirme la criada, secándose los ojos con la punta del delantal.
—¡Ah! es espantoso; ¡y ese pobre señor que no quiere convencerse de que todo
ha concluido!
Penetré en el cuarto: en derredor de
la cama estaban las macetas de flores, y los pájaros cantaban alegres, charlata¬ nes, bulliciosos.
Extendida sobre la blanca cama, cerra-

dos los ojos, cruzadas las manos, repo¬ saba la anciana; y el viejo, pálido, in¬ móvil, la miraba.
Quisieron sacarlo de allí; pero yo dije': ¿Para qué? Dejadle. Allí so quedó todo el día, y cuando entró la noche, se puso muy pálido y muy tieso, y se quedó inerte, con los ojos, que ya no veían, fijos en su compañera.
Al día siguiente acompañé, con algu¬
nos vecinos más, los dos féretros, que-,
dando tumbos por las calles, conducían á los ancianos, que salían de casa jun ■ tos por última vez, y que se mantuvie¬ ron fieles uno para otro hasta la muerte-.

LA CASSADA

X

Alegre es la partida, surten per 1’ ampia porta damiseles, y pajes, Si los cavalls eguinan, algún gos deis qui aturan
Demunt el bras los dames
La cualcada atra vessa
vers el boseli I* acompaayan
¡Bona cassa y boa dia

alegre ‘1 jorn;
del castell d'Oms
y ardits barons, lladra algún gos, isartsy llops, portan falcons, prats y rastolls: niguls do pols. que Deu los do!

11

Fan ressonar les trompes Corrent passa la dayna No 's fará lluny: la vetlan Ja del pit de la dayna Dos dardellsl' han ferida
Els qui ‘ls dardells Mansar,en
En dalmau de Valí negra
quant la rabia los cega,
Branden les armes:... s‘ ouon

valls y turons, com un fibló, bons tiradors, surt sànch á brolls. 3u al mitx del cor . rtnoucu rahons. y en Jofre d'Oms., no rallan molt. crits y singlots-.

III

Trista n‘ es la pujada Moa lo vent per 1' arbreda lo cel, cubert denuvols, Tornant de la cassadá
¿per que no s‘ ouen trompes I Ay Deu! els qui partiren Fecls sirvents y patjcs portan lo fret cadáver ¡Els qui llnytant moriren

del castell d'Oms, fonda remor;
sembla de plom. los cassadors,
ni cants d‘ amor? no tornan tots. cn llit detronclis
del seu Senyor. Deu los perdó’l

P. Orlandís y Dicspuig.

Palma, Mars de 1894.

CHARADA
Un surco forman veloz
Prima y dos; Crece en tierra, de agua harta*
Tercia y alarla. Si lo presientes, aparta; Pues, como fuerte te emboque, Fácil es que te disloque Prima, dos, tercera y cuarta.
(La solución cn el número próximo.)

¿'©JLïjIEÏ’ÍW
CUENTOS DE MI TIERRA
El, CASTILLO I>E JL.A SEiLTA
—Estoy dispuesto á todo, menos á vender mi alma. Soy un buen cristia¬
no y...
—¡Buh! ¡bab! ¡bah! —Te digo que no vendo mi alma. —¿Sabes si por ventura liay alguien que te la comprara?
—Es que...
—Bueno, bueno: se te conservará el alma, ya que le tienes tanto apego.
—Entonces, di.
—Oye. Te voy á llevar á un sitio don¬ de te dejaré. Empuñarás allí tu violín, y con la tonada que voy á indicarte, te acompañarás la letra siguiente:
Lunes, martes, miércoles tres, jueces, viernes, sábado seis. Gotardo miró al diablo creyendo que se
burlaba.
El diablo no podía estar más serio. —Haz lo que te digo. Verás: déjame
tu violín. Y Chi rid i relies, tomando el instru¬
mento de manos de Gotardo, se puso á

cantar, acompañándose en compás de

seis por ocho:

-3-

do do

re re

re mi re do

LU NííS MAR TES MiÉrt CO LES TRES

0 Q

do do

ve re

re

mi re do

jue VES vían NES

SÁ

BA DO SEIS

Era lina melodía bien sencilla.
Gotardo no tuvo que romperse los cascos para aprenderla.
—Ya lo tienes entendido—prosiguió el diablo.—Repetirás esto una, dos y tres veces, hasta que se presente quien
se halla en el caso de dictarte condicio¬
nes. Sígueme ahora.
Chiridirelles marchó delante. A su
paso las peñas se abrían, ofreciéndoles
fácil camino.
Desde, úna eminencia. Gotardo vio el
castillo de la Selva á sus pies. Pudo do¬
minarlo con su mirada. Parecía tenerle
al alcance del brazo. Por extraña causa,
de que no acertaba á darse razón,—ni pretendía dársela tampoco,—los muros, como si fuesen de cristal, abrían paso á sus miradas, y veía á un tiempo lo que pasaba en su interior y lo que ocurría á
sus alrededores. Oía la música, veía la danza, seguía con la vista á Edelina
nunca como en aquel momento más be¬

lla y provocante, y los rumores de la
fiesta, envueltos en oleadas de luz, su¬
bían hasta él entre los perfumes del bosque. Al mismo tiempo que los salo¬
nes del castillo, veía en un rincón del
parque, y á la luz de varias antorchas, un grupo de caballeros. Dos de ellos se estaban batiendo; uno de los duelistas pasó su espada á través del cuerpo del otro, que cayó muerto. Todos se acerca¬ ron entonces, y á la claridad de la luna y do las antorchas pudo Gotardo cono¬
cer á la víctima. Era el caballero del
trajo azul y perla, el feliz mortal, que parecía poseer el amor de Edelina.
El violinista llamó sobre aquel grupo
la atención del diablo. Esto le contestó
que eran unos jóvenes huéspedes de la
castellana de la- Selva. Habían reñido
por causa de ésta, y su riña concluyó en un duelo concertado y realizado en el acto. Allí quedó el cadáver. Los demás
se volvieron á la fiesta.
Gotardo. sin saber por qué, se alegró de la muerte de aquel hombre.
Llegaron en esto á un sitio desierto y salvaje.
Chiridirelles repitió su advertencia, y dejó solo á su compañero, sin que éste pudiese adivinar cómo ni por dónde ha¬ bía desaparecido.

Cuando el diablo estuvo ya ausente, Gotardo comenzó á titubear respecto á lo que debía hacer. Después de muchas reflexiones, se preguntó formalmente si estaba decidido á todo, y viendo que su
corazón le empujaba, empuñó su violín y comenzó su tocata.
Y
De como te evocado j se presento el diablo grande.
Tres veces tuvo que repetirla. A la
tercera, una encina monstruosa que so
dibujaba ante él movió sus ramas como si un repentino soplo de viento las em¬ pujara. su tronco so abrió, y salió de su seno una figura negra y fea, con unos ojos que lucían y echaban chispas como dos áscuas, con una cabeza crespa de cabellos ensortijados y revueltos, con una frente chiquitica en que aparecían dos cucrnocitos dorados, con una cola
roja muy larga y ondulante. Gotardo se hizo unos pasos atrás.
Estaba delante de Satán.
—Amigo mío, dijo éste, dispensa si te hice esperar. Cuando oí la primera nota de til música, rae hallaba á tres mil le¬ guas de distancia. Acababa de pillar con mis dos dedos el alma de una beata, cosa que no se presenta cada día, y no quise soltarla hasta tenerla en lugar

seguro, por miedo de que se me volvie¬
ra al redil. La cosecha va mal este año,

querido. Las oraciones y los arrepenti¬
mientos defraudan notablemente mis

intereses. Pero, vamos á nuestro asunto.

¿Que ^

se

te

ofrece?

—Yo...

--Vamos, hombre, no tiembles. Ex¬
plícate, y desecha el miedo sobre todo. Yo soy bueno en el fondo, y me gusta
hacer favores.

—Yo me presento á vuestra mer¬
ced...

—Algo más. querido.
—A vuestra señoría..:

—Un pasito más.
—A vuestra alteza...

—¿Por qué no me llamas majestad? —Yo me presento á vuestra majestad, porque Chi ri d i rel 1 es...
—¡Ah! Ya estoy al cabo. ¿Tú eres el único á quien esta noche arrojaron del
castillo de la Selva?

—Sí. señor.

—Perfectamente.

Y Satán, aplicando dulcemente la palma de su diestra sobre el tronco de la enorme encina que se erguía á su lado, la dobló y volcó con la mayor fa¬ cilidad, como si se hubiese tratado de
un ligero junco. Volcada que fué la en-

Sección Científica

cadenciosas notas de un wuls de Strauss vo viaje; pero Marqués se halijaba en lleroso, enardecieron mas la pasión, que, sula, después de una ausencia de 16 flotaran y vibrasen en los ámbitos del país extraño y aspiraba á mejorar de se había desarrollado ya en el pueblo, años, su casa existía con su nombre

microscópico salón.

fortuna, aunque no á ser millonario, de ir á probar fortuna.

desde 1840. Durante su anterior perma¬

m Mía.PROGRESO I LA FfiTOFRMli

Extraordinario parece el nuevo pro¬ como pudiera haberlo hecho á domi¬ Las escuelas antes desiertas se vieron nencia e ir Lares, la Isla de Puerto-Rico

•
greso (aunque las ideas en que se funda

narle el espíritu moderno.

frecuentadas por los aspirantes á la erni- era un oasis de tranquilidad y armonía,

son casi vulgares en la ciencia).; admi¬ D. JUAN MARQUÉS EN LARES.— gración y todos los anos salían del pue— ■ y al abandonar sus playas no había de¬

«La fotografía al alcance fie todos.»

rable parece y como admirable será Pertenecía Lares a la Jurisdicción de blo nutridos pelotones de jóvenes que jado rastro alguno de enemistad. Había

«¿Por qué no aprende usted á hacer retratos?» «-Todo el mundo puede hacer¬ se fotógrafo en muy poco tiempo.»
He aquíaina serie de encabezamien¬ tos de anuncios que habrán leído nues¬ tros lectores cientos , y cientos de ve¬ xes en la cuarta plana'de dos periódicos y endos prospectos q-ue los fabricantes

considerado

hasta que un nuevo

descubrimiento aún mueho más impor¬

tante venga á dejarle oscurecido; de

que en materia de descubrimientos y

sorpresas, ¿cual será el atrevido sueño ó

el imposible realizado, que no podamos

tener nuestra poquita esperanza de po¬
der alcanzar?

Aguadilla. Era un pequeño lugarejo, si tul nombre puede llevar la reunión de
tros ó cuatro casas, situadas en un alto¬
zano, sin templo ni administración pro¬ pia, donde nunca se había oido resonar el habla mallorquina. Algunas vivien¬ das desparramadas en inmensos terrenos montañosos, todavía vírgenes, servían

impávidos emprendían un viaje con ad¬
miración de los ancianos, apegados al
terruño natal. El ejemplo de los solie¬ ren ses movió á la juventud de otros
pueblos de la ssla y las Américas pronto
se llenaron de mallorquines.
Regresado á Lares siguió sus tareas comerciales, figurando siempre como el

conocido á algunos de los sublevados en la infancia, y la falta de relaciones mer¬ cantiles con ellos, le hacia esperar nu-
diera valer de algo en la balanza dé su seguridad’personal. Pero era peninsular y español á toda prueba, y’esta circuns¬
tancia, cual otra espada de Damocles amenazaba en aquellos instantes su

de -máquinas y objetos fotográficos ha¬

X.

de morada á los propietarios de ricas patriarca de la colonia.

existencia y la de sus compañeros. En-

cen repartir por calles y plazas.

pero yermas cañadas, que esperaban la Apesar de su aversión á figurar y de cerradosjien su casa mientras oian las

Y-eivverdadoque se sienten intenciornes tic darles gristo al pensar el poco

poderosa voluntad de los europeos para su resistencia á desempeñar cargos pú¬ vociferaciones desenfrenadas de aquel convertirse en ricos veneros de produc¬ blicos, en distintas ocasiones, se vió gentío y los insultos que se hacían á la

trabajo que hoy cuesta el alcanzar una perfección relativa en revelar placas y > los notables y útiles progresos que cada

Sección Biográfica.

ción. Marqués, en sus escursiones, ha¬ forzado á ocuparlos, pasando por todos pàtria, pidiendo la muerte de los espa¬ bía examinado aquella riqueza oculta y los grados de la administración pública, ñoles, cada detonación que llegaba á
allí se dirigió para explotarla. Unido con en la cual dejó siempre sentada su repu¬ oidos del anciano, le| parecía el eco de

día realiza aquel arte. Desde las .primeras placas reveladas

D. ÍUAN MARQUÉS Y MARQUÉS , D. N. Vilella, de Palma de Mallorca, tación de celo, integridad y honradez. despedida de algunjamigo y compañero
con quién había trabado amistad, fundó En 1852, satisfecho con la modesta que dejaba de existir y que era el aviso

..póV-Dngueire, al fin déla.primera mitad

I

la primera casa de comercio en aquel fortuna que había realizado, trató de re¬ que les mandaba para que se preparara

demuestro siglo, bastas las recientes re¬ producciones al cloroplatinado, media casi la misma distancia que entre esos 'dibujos-toscos esculpidos en piedra por tos-pueblos antiguos, allá en los albores del arte del grabado, y los fotograbados y láminas cromolitografiadas do mu¬ chas lujosas publicaciones recientes.
.Esta comparación es fácil para todos; los modernos retratos en cualquier bue¬ na fotografía pueden verse, y en cuanto 4 los antiguos, ¿quién no conserva, ó ■-día visto por lo menos conservados, co¬ mo preciosas reliquias del culto hogar, ■ esas primeras fotografías que los años!
•-velaron con tinte amarillento, como
y prematura patina de venerable antigüe¬ dad,. y que aunque de borroso dibujo y
- sombras poco marcadas, fueron asotnbro y regocijo de nuestros abuelos?
< Si el éxito corona los notables traba-
■ jos llevados á cabo recientemente, el ar¬ te de.la fotografía va á realizar un nue¬ vo progreso, aún más importante que.
- los que ha hecho hasta hoy.

Oficio triste y angustiosa tarea es-la que emprendemos, al esbozar la biogra¬ fía de un amigo, querido por tan tas y;,
tan bellas cualidades como lasque ador-!
liaban al distinguido y malogrado pa¬
tricio, I). Juan Marqués y Marqués, fa-j
llecido á las dos de la tarde del 18 del
mes actual.
Y la tristeza y la angustia «nben de punto, cuando, á la pena y al sentimien¬ to, se agrega el compromiso de nuestra
insuficiencia para proclamar digna¬
mente las virtudes y los méritos de una persona cuya bondad le llevaba siempre á sepultar los agravios en mi mas pro¬ fundo olvida, y ocultaba las buenas obras hasta el punto de que su mano izquierda ignorase los actos de la dere¬ cha; pero hagamos historia y veamos de levantar el tupido velo con que nues¬ tro malogrado amigo se esforzaba en cubrir sus buenas acciones para evitar los elogios quede molestaban por creer¬ los inmerecidos: suya es la siguiente

reducido barrio, ahora numerosa pobla¬ ción, en sn mayor parte soliéronse, cuya casa funciona todavía bajo la denomi¬ nación de Marqués y C.a
Apóstol de aquella incipiente civili¬ zación, instruyó á los indígenas en los
modos de cultivar sus tierras con pro¬
vecho. instándoles á que sembrasen café en vez de ocuparse en cultivar maiz, algodón, tabaco, arroz, etc., pro¬ ductos que escasamente les -sufraga¬
ban los medios de subsistir, facilitán¬
doles, -á la vez, medios para trasfor¬
mar el cultivo. Por falta de brazos, aque¬
llas gentes practicaban el desmonte va¬ liéndose tM fuego para despejar las tierras donde vegetaban robles secula¬ res en medio de zarzas y mil otros ve¬ getales silvestres. Los recursos que les vinieron con las ganancias realizadas, en breve atrajeron nuevos pobladores, y. por ensalmo, aquel país quedó con¬ vertido en un vergel.
Pronto hizo Marqués que el estan¬
darte de la verdadera civilización bri¬

El distinguido físico francés Mr. Demeny, colaborador de Mr. Marey, se

frase: «la publicación de las buenas obras deprime á los vivos y ensalza á los
muertos.»

llase en su nueva morada, y, levantando una pequeña tieuda, mandó celebrar la

tirarse á su pais natal á descansar de sus fatigas al lado de sus idolatrados padres, con la satisfacción de haber creado un numeroso pueblo donde no

á morir con -los de su casa. El tiempo pasaba para ellos* lento, como para el náufrago que fluctúa entre la esperanza de salvarse ó la certeza de la muerte. Así

existían más que tres ó cuatro casas, se deslizaron pausadas dos largas horas.

y que ahora cuenta, más de catorce mil La ansiedad crecía. Y mientras D. Anto¬

almas, con un comercio dejtnás da dos¬
cientas casas donde se cultiva el habla
soliéronse; de haber contribuido á que

nio Ferret y D. Pedro Mayol eran el blanco dedos atropellos en la plaza y sus inmediaciones; mientras las casas de

inmensos terrenos improductivos se convirtiesen en ricas haciendas; de dejar
á sus patrocinados en camino do reali¬ zar notables fortunas, y de haber oreado la costumbre de que los hijos allí resi¬

Márquez y Compañía y Caloca y Compa¬ ñía.eran teatro de la devastación y del pillaje, la casa fie Juan Márquez y Com¬ pañía estaba únicamente sitiada por peo¬
nes armados de machetes, situados en

dentes, señalasen pensiones á sus pa¬ las esquinas, y el único (incidente nota¬ dres. cumplien lo el primer deber filial, ble fué el robo de sus caballos, llevado

y constituyendo una fuente de riqueza á cabo con fractura de las puertas do

para todos.

Casa-molino,Monde estaban por D. Pa¬

Y, sin embargo de servicios tan valio¬ blo Rivera, hijo del Alcalde de Camiiy,

sos, su corazón nunca se manchó con la según-se dijo.

vanidad; nunca se vanaglorió de haber «Serian poco más ó menos las dos do

contribuido á tanto bien; nunca se le la madrugada cuando la muchedumbre,

oyó contar aquellos actos que tanto le: terminada que hubo la obra de destruc¬

enaltecen como cosa propia. Con su con¬ ción en las tiendas de la plaza y sus cer¬

ducta. sin advertirlo, practicaba el sabio canías, y ébria de los licores que con

consejo de San Lucas: Serví inútiles sa¬ profusión había tomado, acude en tropel

ínas: quod del)almas facere, fcoimas.

á la casa de los Sres. Juan Márquez y

-- ocupa actualmente en conseguir, en lugar del retrato único, hasta hoy obte¬ nido, numerosa sucesión de fotografías
*■ de la persona retratada, sacadas con •brevísimos intervalos que no dan tiempo
~ de advertirlo siquiera al fotógrafo. Cada una de estas diversas fotografías
reproduce una postura, un gesto dife¬ rente del reproducido en las otras, y ca¬ da una de ellas difiere muy poco de la queda.precede y la sigue, dado el tiem¬ po sumamente corto que entre su ob-
■ tención media.
Colocando después estos retratos en un zootropo, ó en cualquiera de esos aparatítos giratorios, fundados en la

Hijo segundo de la numerosa prole que Dios concedió á los consortes don Juan Marqués y Muntaner y D.a Mag¬ dalena Marqués y Caparé, vino al mun¬ do en Octubre de 1819. P.isó los prime¬ ros años de su juventud en el estudio, según los medios de instrucción de que se disponía en Sóller, y trabajando en el taller de su padre, ocupado en la indus¬ tria lanera, ya en completa decadencia; pues aunque de familia noble, solariega y acomodada (1), reveses de fortuna la habían obligado á dedicarse al trabajo.
De figura esbelta y bien cortado talle, de talento nada vulgar, de genio pers¬

primera misa, á la que asistieron los campesinos con verdadero júbilo, no descansando hasta que vió levantar el nuevo templo que actualmente sirve de parroquia.
El movimiento desarrollado por los nuevos é intensos cultivos, atraía de
continuo nuevos pobladores, dando lu¬ gar á mayor ensanche del comercio; y, por convenir á los intereses de la casa Marqués y Vilella, se disolvió para esta¬ blecerse cada uno por -separado.
Con este motivo Marqués llamó á sus hermanos uno á uno, dándoles partici¬ pación en las ganancias, al par que les
iniciaba en la ciencia de comerciar. Al

Antes, empero, de dejar á Lares para seguir á nuestro compatricio en su resi¬
dencia de Sóller, donde ha terminado
sus dias. debemos consignar un hecho que forma el remate de la brillante au¬ reola que corona los merecimientos de su noble proceder en la carrera del co¬
mercio.
En 1868 sus intereses le obligaron á visitar á Lares. Allí cayó enfermo de mucha gravedad, y. postrado en cama, acaeció la insurrección separatista de Lares que causó estragos horrorosos, descritos por los señores Perez y Cueto, de cuya obra tomamos el siguiente párrafo:

compañía y, vocinglera.y atrevida, pide primero que se le abran las puertas, y sin dar lugar á ello, empieza á forzarlas á porrazos y machetazos. Ya empezaban á ceder las puertas, ya se preparaban lo» que adentroostaban á sufrir su suerte, cuando una voz vibrante é imperiosa se
alzó de entre los amotinados.—¡Silencio!
gritó la voz. Y el estrépido cesó un mo¬ mento.—Esa casa debe ser respetada, añade la misma voz en tono de quien manda y no admite excusas. Contúvose algo la chusma, se aplacó el ruido y pa¬ raron los golpes. Pero pronto algunos que no tuvieron por conveniente obede¬

persistencia-de las imágenes en la reti-, picaz y de carácter sumamente bonda¬ na, se ven reproducidas las actitudes, doso, era D. Juan querido y apreciado los gestos, los movimientos todos déla; de todos sus compañeros y amigos.
Llamábale Dios, como veremos más
persona fotografiada. Un retrato que se mueve de la misma adelante, á la gloriosa empresa de abrir,
manera que la persona retratada, la cual segundo Colón, un filón de riqueza • vida animando las inmóviles y rígidas; inagotable, y á despejar el camino á sus
facciones que la luz dibujó en -el papel; compatricios para su debida explotación todas las pasiones humanas, las espe¬ en un momento solemne para nuestro ranzas y los dolores, las ansias y los pueblo. La industria textil algodonera

llamamiento de sus hermanos siguióse el de sus parientes, deudos y amigos. Estableció sucursales para establecerse por su cuenta, auxiliándoles á todos con sus buenos consejos y con los medios de
prosperar. De este modo, los dueños de las nue¬
vas casas ensanchaban sus operaciones y á su vez llamaban á sus parientes,
aumentándose de dia en día los cultivos

«Liu medio de tantos atropellos, de tantas alevosías y de tanta confusión,
ocurrió en Lares un incidente honroso
para uno de los jefes de los rebeldes, un jefe que. según todas las probabilidades era D. Rafael Arroyo. A fuer de caba¬ lleros y de imparciales historiadores deseáramos tener otros rasgos nobles que consignar en pro de nuestros ene¬ migos. como el que pasamos á referir.

cer siguieron forzando las puertas. En-
bía dicho hizo fuego sobre *el jornalero que capitaneaba á los salteadores, Cárlos
Feliciano, hiriéndole en el labio y man¬
díbula superior. Aquella detonación pro¬ dujo un grito y un silencio sepulcral, y acto continuo los rebeldes empezaron á alejarse de la casa de D. Juan Márquez, dejándola intacta.»

• desalientos reflejándose en las negras pupilas do la cartulina dotadas de mo-

se hallaba agonizante, con motivo de
los infaustos tratados de comercio

y en su consecuencia los elementos de
comercio.

Vamos á copiar las palabras de uno
de los actores, de uno de los que, encer¬

Hasta aquí nuestro amigo, sea D. Ra¬
fael Arroyo, sea quien haya sido el jefe

: vilidad extraña y misteriosa ¿no es ver¬ dad que parece un cuento de liadas-?
Pues el tal cuento ha de ser realidad
dentro de poco; una de tantas realidades que nuestros antepasados hubieran
atribuido á la intervención de seres ma¬
lévolos y sobrenaturales. Se podrá de esta manera conservar y

pactados por la regencia de Espartero, y nuestra rica producción del naranjo en vías de perecer víctima de los ata¬ ques de un-enemigo invisible, calami¬ dades que hubieran sumido al rico valle de Sóller en la mas espantosa miseria, á no llegar oportunamente socarros de América. El jóven Marqués, á la edad

No cabe en nuestro trabajo detallar
los desinteresados medios de que se va¬
lió para colocar á sus hermanos en ca¬ mino de conquistarse una posición tan
lrillante como alcanzaron D. Francisco,
D. Antonio y D. Baltasar, en especial el segundo, cuya muerte lloró la Banca y
el Comercio de Palma el dia 4 de Junio

rado con los demás, como se verá, pasó las horas angustiosas que pasa un con¬ denado á muerte cuando oye formar la guúrdia que ha de proteger su ejecución: «La multitud sedienta de pillaje, después de haber saqueado otros establecimien¬ tos, se dirigió al de los Sres. D. Juan
Márquez (2.) y Compañía. Vivían en dicha

que tal energia y generosidad tuvo, es un caballero cuya compañía no mere¬
cía n sus asociados.
Tal fué la reacción causada por este acto de justicia, que desde aquel mo¬ mento puede decirse que cesó el saqueo en Lares, entrando cierto órdeu entre los
amotinados.»

reproducir las acciones más rápidas y -más variadas; se podrá en una corrida de toros, por ejemplo, fotografiar una suerte de varas,ia caída del picador, el quite del espada; y proyectando estas -imágenes agrandadas sobre blanco telón

de diez y ocho años, en 1837, contra la costumbre de sus compatricios que has¬
ta manifestaban horror al comercio ma¬
rítimo de cabotaje, inspirado por su ge¬ nio emprendedor, se decide asaltar el aro de piedra en que la naturaleza encer¬

del presente año, y cuya pérdida fué sentida en toda la Isla; únicamente de¬ bemos ocuparnos del movimiento pro¬ movido en Sóller por las favorables no¬ ticias que, de la colonia, diariamente se
recibían.

(de modo análogo al de la linterna má¬

ró á nuestro delicioso valle, y marchar á
las Antillas.

Marqués había empezado por hacer

gica), ver en el teatro la rcprodución •exacta, sin actores y con insuperable realismo, de los lances varios del circo

Un hermano do su padre, en el siglo Bartolomé, cenobita sacerdote, de la

taurino.

ermita de Valldemosa, persona muy

Se podrá también, aplicando al este¬ reóscopo el mismo progreso, ver en esos paisajes á que-el aparato da tan admira¬ ble relieve, moverse las hojas de los ár¬ boles como agitadas por el viento y correr las aguas de los arroyos y los
ríos.

instruida y en cuya compañía pasaba largas temporadas el jóven Marqués, estudiando latín con deseos de seguir la carrera eclesiástica, después de la ex¬ claustración había pasado al Nuevo Mundo á fin de ejercer su ministerio con más libertad de la que le permitían

De lfi misma manera, las figuras de las vistas estereoscópicas podrán produ¬
cir la ilusión de estar dotadas de movi¬

las corrientes descreídas y revoluciona¬ rias. Llamó á su sobrino y recibióle en Aguadilla, donde ejercía el cargo de

miento, y en vez de mirar en el negro ■; cura-párroco, que renunció después para

participante á toda su familia del sudor de sus primeros trabajos. Los nuevos soeios, procedentes también de familias nada holgadas en recursos pecuniarios, tan pronto como lo permitían sus inte¬ reses, siguiendo-el cristiano ejemplo de su patrono, auxiliaron á sus padres con
frecuentes envíos de dinero. La falta de
medios de vivir en que se vieran muchas familias con la pérdida de las ricas cose¬ chas de naranja y la decadencia de la industria textil algodonera, hizo que la población volviese la vista á las Amérieas; y el Sr. Marqués y sus compañeros, cada correo, veían su casa inundada de

•cañón del aparato, un baile, por ejem¬

pasar á las misiones de Costa Firme. Co-,
locóle en la casa de comercio de D. N. Vi¬

cartas en que se les pedía la

colocación

plo. con figuras que parecen de bulto realmente, pero como petrificadas, cual si por milagroso soplo se hubiera para¬ lizado su vida en aquel instante, vere¬ mos, en cambio, todas las menudas

dal, donde hizo el aprendizaje. Escasa era la protección que podía dispensarle el virtuoso y ascético sacerdote, en dias en que se disponía á empreuder un nue-

de nuevo personal que se esforzaban en colocar con el mismo desinterés que si
hubiesen sido deudos suyos.
El amor que á sus padres profesaba le movió á visitarles en 1818. después de

casa los tres socios I). Juan Márquez y sus hermanos políticos I). Bartolomé y D. Guillermo Frontera, juntos con los dependientes hermanos D. Damian y D. Juan Morell y I). Amador Canals. Todos despertaron á los primeros gritos de revolución, y tiempo tuvieron para, al par de sus compañeros, buscar asilo en punto mas seguro. Pero convalecien¬ te el socio principal. D. Juan Márquez, de una enfermedad que le dificultaba sumamente la locomoción, no quisieron abandonarle, prefiriendo correr el riesgo en su compañía á dejarle solo á los que con razón se temia no habrían respetado ni su edad, ni su situación, ni los servi¬ cios personales que algunos que figura¬ ban en primera línea entre los insurrec¬ tos, le debían. D. Juan Márquez es, por decirlo así. el principal fundador del comercio lareño. y aunque había poeos meses que había regresado de la Penín-
(2} A los 1 are ños que adviertan la variante con que nosotros escribimos el nombre Márquez, heñios do decirles: que en Mallorca dicho apellido nunca se escribió con z fían!, y estoque es solariego. Si nuestro compatricio admitió dicha variante fué, según nos contó en cierta ocasión, porque el señor

José RüLLÁN Pi!R@.
(Se concluirá.)
Conocimientos útiles
(Rendimiento del trigo estercolado y sin estercolar.
Mr. Dufour, director de la granja-es¬ cuela de Montat, ha dirigido á la «So¬ ciedad nacional de Agricultura» una memoria sobre los trabajos realizados en aquélla durante el año 1892, mere¬
ciendo especial mención los resultados
obtenidos en el cultivo del trigo me¬
ante estercoladuras de primavera. No estante la sequía y las condiciones poco ’opicias del año, llegaron á cosecharse >40 kilogramos de grano por hectárea.
Débese en gran parte este resultado
empleo combinado del nitrato de sosa
de los abonos fosfatados. Estos último»
i aplicaron á la cosecha que precedió cereal, y el nitrato se distribuyó á
fie mismo, á las dosis de 200 kilógra-

figuritas danzando á compás en loco torbellino, como si las apasionadas y

(1) Véase nuestra Historia do Sóller tomo I pápiua 603.

una ausencia de once años. Su presencia señoril y su trato noble, afable y caba¬

Vidal, en cuya casa,sirvió cuando su llegada á Agua¬ dilla, le forzó ¡i que así lo hiciese, alegando que no había tal apellido Marqués. ¡M ocho sabía este señor!

os por hectárea, en la segunda quin-

tt

\_

r.,;.. del

S O L L ER

5

campo quedó sin abonar para que sir¬ debido en gran parte á la absoluta falta Con toda solemnidad verificóse el sᬠRecíbala igualmente la de nuestro que transiten á grande velocidad por las

viese de término de comparación.

de observancia de las reglas de policía bado pasado, entrado ya en prensa nues¬ amigo, el conocido y laborioso indus¬ calles del pueblo los carruajes y velocí¬

En dicho año 1892 se obtuvieron por hectárea:
Trigo tratado por nitrato, 1640 kilo¬ gramos de grano y 3.300 id. de paja.
Trigo sin nitrato, 1230 kilógramos de grano y 2.200 id. de paja.
Diferencia en mas, 410 kilógramos de grano y 1.100 id. de paja.
Admitiendo que el trigo valga 24

sanitaria, :por cuyo motivo se mantienen en muchos puntos aguas encharcadas que no debieran estarlo, se lia dirigido
una circular á los alcaldes de los pue¬
blos para que convoquen las juntas lo¬ cales de sanidad, las cuales después de
tomados los datos necesarios redactarán
un informe y lo enviarán al expresado
Gobierno haciendo constar lo que proce¬

tro número anterior, el entierro de nues¬ tro distinguido amigo D. Juan Marqués y Marqués, de cuya defunción dimos cuenta. Acompañáronlo á su última mo¬ rada, con sendas velas encendidas, mu¬ chísimos vecinos, entre los que se con¬ taban y de los que se distinguían, por ser quizás la vez primera que se veía en

trial D. José Marqués y Mayol, quien dejó de existir en las primeras horas de la tarde de ayer, después de una enfer¬ medad que le ha retenido veinte y cuatro
dias en su casa.
Por la tarde, á las cinco, se le rezó el rosario, y procesionalmente fué condu¬ cido acto seguido el cadáver á su última

pedos, exponiendo haber faltado poco para que ocurriera una sensible desgra¬ cia en la calle del mar, y suplicando se
tomen las precauciones necesarias para evitar el peligro, repitiéndose hechos co¬ mo el que denuncia.
Fué leído un atento B. L. M. de la
Sra. Directora del colegio de la «Inma¬ culada Concepción» invitando al Ayun¬ tamiento al acto de apertura de la Expo-.

francos los 100 kilógramos y 3 francos, da sobre los orígenes de los focos infec¬

los 100 de paja, resulta un aumento de: ciosos, su número, puntos en que están

productos debido al nitrato de 13T40. y medios prácticos que consideren más Como los 200 kilógramos de nitrato de adecuados para su saneamiento.

-sosa costaron 52 francos, rebajándolos

de los 13140, queda limpio un exceso

Dicen de Ibiza que ha empezado ya

de beneficio de 7940 por hectárea.

en algunos puntos de aquella isla, y

pronto se verificará en todos, la recolec¬

Receta original para destruir la polilla
ó falsa tiña.

ción de la almendra.
Dos augurios que de la cosecha se ha¬ cen, son generalmente poco halagüeños; en

En el número 2 de la Revista Suiza
•encontramos lo siguiente, escrito por Mr. Girare!, de la Dróme, que recomen¬ damos á los apicultores fijistas:
«En ningún tratado de apicultura he

diferentes .puntos los almendros se han deshojado casi por completo, y al fruto, completamente seco antes de tiempo, se
le ve caer en abundancia haciendo te¬
mer que la cosecha quede reducidísi¬

el pueblo, los llamados americanos seis
de los cuales sacaron de la casa mortuo¬
ria el féretro que contenía el cadáver. Al dia siguiente celebráronse en la
iglesia parroquial suntuosas honras fú¬ nebres en sufragio del alma del finado, que fueron de las mas concurridas que en el pueblo hemos visto desde muchos años á esta parte.
Regresaba de Barcelona en el vapor IjQón de Oro nuestro paisano D. Juan Castañer y Morante (á) Pantinadó el do¬ mingo último, y sin saber por qué, aun¬ que se supone que aburrido á causa de la molesta enfermedad que desde hace

morada.
Séale la tierra ligera.
La fiesta de San Bartolomé ha consis¬
tido, según dijimos, en solemne oración de cuarenta-horas, que concluirán maña¬ na, y en música en la plaza de la Cons¬ titución que amenizó las veladas del jue¬ ves y de ayer, estando el paseo en extre¬
mo concurrido.
La abundancia de material nos obliga
á retirar mas de mía columna de compo¬
sición, y la falta de tiempo, dado lo avanzado de la hora en que cerramos la presente edición, nos priva de publicar

sición de labores que debía verificarse el dia 24 á las nueve de la mañana. Acor¬
dóse asistir al citado acto.
Acordóse que el muchacho Antonio Marqués y Colom ingrese como pobre en
la elscucla comercial de esta villa.
A propuesta de la Comisión de Obras se acordó aprobar las verificadas-en el camino do la Torrentera, de esto término, y que se satisfaga el importe do las mis¬
mas.
Por último acordóse verificar varios pagos.
Y se levantó la sesión.
CULTOS SAGRADOS
En la iglesia Parroquial.—Mañana,

visto indicado el medio que emplean ma. Si esto se debo á alguna enferme¬

nuestros labriegos para librar las col¬ dad especial del almendro, los labrado¬

menas de la polilla ó falsa tiña. Tómen¬ res, que la desconocen, no han podido

se excrementos de carnero bien secos, y tomar ninguna medida eficaz para con¬

después de pulverizarlos con las manos .*se ponen dentro de un fuelle pulveriza¬ dor para la vid. Preferentemente por la

servar la que es hoy una de sus prime¬ ras riquezas.

mañana, cuando las abejas no han sali-; La semana pasada se declaró un in¬
do aún, introdúcese el extremo del fue- cendio en el monte comunal de Caimari

lle por debajo de la colmena, manio¬ •y punto denominado «Coll Mata.» Acto

brando de manera que se esparza el seguido las autoridades y Guardia civil

polvo, y en particular el olor, hasta «arriba de ella. Al día siguiente se levanta,

se presentaron en aquel

lugar

los

cua¬

la colmena para limpiar la tabla, sobre les, juntaban te con varios vecinos, lo¬

la cual, polilla y;gusanos han caído as-, graron al cabo de cuatro horas dominar

filiados.*»

el voraz elemento.

El BoUtin Oficial, en su número cor¬

finta para teñir las pieles

j. respondiente al sábado, publicó el re¬
partimiento formado por la Administra¬

Un periódico del ramo aconseja el-uso ción de Hacienda de las 9.530 pesetas ie tas siguientes tintas á los curtidores,, 40 céntimos del cupo para el Tesoro que

diciendo que la tendencia que las pieles por la contribución de la riqueza urba¬

tienen á fijar los colores de la anilina,
sin necesidad dh mordientes hace que
estos colores sean especialmente adap¬ tables al teñido de los curtidos. Lasfpiezas de grano-fino no puedan resistir el

na ha correspondido á los pueblos que al efecto se detallan para el año econó¬
mico de 1894-95.
D. Rafael Coll y Palou, vecino de

tr-atamento do las soluciones alcohóli¬
cas, sien do,preferibles por tanto los tin¬ tes acuosos, y si tienen que usarse solu¬
ciones de alcohol, éstas deben diluirse
hasta llegar casi á la precipitación. Los

Selva, ha solicitado el registro de diez y seis pertenencias de mineral lignito, con el título de Los Santos, situadas en el paraje denominada Las Comas.

colores ácidos son más importantes que

El Gobernador Civil ha delegado en

algunos años le aquejaba, echóse al mar á cosa de las siete y media de la tardo,
encontrándose á unas cinco millas del
puerto de salida. A los gritos de los demás pasajeros
acudió el capitán Sr. Mora y demás tri¬ pulantes del buque, y dispuso el primero parar la máquina y ciar, echar al agua botos y salvavidas, haciendo en una pa¬ labra cuanto debía para salvar al infeliz, pero resultaron inútiles todos sus esfuer¬ zos, pues tuvieron el sentimiento de ha¬ ber de ponerse de nuevo en marcha sin haberlo conseguido.
Una vez admitido el buque á libre plática empezaron los Sres. Director de Sanidad y Ayudante de Marina el opor¬ tuno espediente, activando cuanto pudie¬ ron las primeras diligencias con objeto de detener lo menos posible á los pasaje¬ ros que debían salir para Palma.
Que Dios se haya apiadado del des¬ graciado Castañcr es lo que deseamos y
derrame sobre el corazón de sil hermana
y demás familia el bálsamo de la resig¬
nación.
En la tarde del domingo fué derriba¬ do por un velocípedo que iba á grande velocidad por la calle del Mar un niño que, en el instante de pasar aquel, salía
de una casa. Resultó tener el infeliz una

en el presente número la reseña del acto de apertura de la Exposición de labores del colegio de la Inmaculada Concepción, que se verificó ayer, y otras noticias
locales de menor interés.
Dispénsennoslo nuestros lectores; lo haremos en el próximo y con esta demo¬ ra nos será posible añadir algunas líneas mas, que ahora no podemos á pesar de
ser mucha nuestra voluntad.
EN EL AYUNTAMIENTO.
Convocado el Ayuntamiento en segun¬ da convocatoria, celebró eu la noche del jueves la sesión ordinaria, bajo la pre¬ sidencia de D. Jorge Frontera, Alcalde accidental, estando presentes los conce¬ jales Sres. Forteza, Arbona, Rufián y Frontera y Pizá.
Fué leída y aprobada el acta de la
anterior. Se dió cuenta de una circular de la
Administración de Hacienda, ordenando la formación del padrón do cédulas per¬ sonales correspondiente al actual año económico. Acordóse su cumplimiento.
Se enteró de una circular dol Gobier¬
no civil de esta provincia convocando á
elecciones extraordinarias en el distrito

dia 2o, se concluirán las cuarenta horas dedicadas á San Bartolomé, titular de esta parroquia, siendo la exposición á las seis y media con oficio matinal; á las siete y inedia comunión para l;fs Hijas de Maria, á las nueve y media horas me¬ nores y misa solemne con sermón por D. Antonio Caparé, Ploro.; por la tarde vísperas, el ejercicio mensual de las Hide la Purísima y al anochecer completas, trisagio, procesión Te-Deum y la reserva.
En el oratorio de MM. Escolápias.— Mañana á las seis y media de la tarde se cantarán solemnes completas en pre¬ paración de la fiesta de su Santo Funda¬
dor San José de Calazaus.
Dia 27. A las nueve y media tercia y misa mayor con panegírico que predica¬ rá D. Bartolomé Coll Pbro.; á las siete y media conclusión de la novena con la
reserva de tí. D. M.
Civil
Nacimientos. Varones 2.—Hembras 4.—Tota-l 6.
Matrimonios.
Dia 23.— D. José Morell y Mayol, sol¬
tero, calle de la Alquería del Conde, eon D.a Isabel M.a Ferrer y Oliver, soltera,
calle de la Luna. Defunciones
Dia 18.—D. Juan Marqués y Marqués, de 74 años, viudo, calle de Real.
Dia 19.—D.a Bárbara Joy y Pizá, de 22 años, soltera, calle de la Vuelta Pi¬

les -básicos. Las pieles curtidas deben el Alcalde de Palma la presidencia de

generalmente blanquearse haciéndelas la corrida del domingo y este á su vez

pasar varias veces por una decocción la delegó en el Teniente de Alcalde don fuerte y caliente de zumaque, ó deján¬ Cayetano Gomila. dolas sumergidas en ella por espacio de

algunas horas. Á los tintes que no se

Han sido atacadas de epizootia varias

distribuyen con uniformidad en las pie¬ les se les debe poner un mordiente, y por lo regular se aplican mejor pintando •

reses de algunos rebaños de
nombrados «La Taulera» y

los predios «Son Ama-

las pieles con ellos. Los más importan¬ : dftins.»

tes de los mordientes salinos para este

Se ha ordenado el aislamiento de di¬

fuerte contusión en un muslo y una heri¬ da en una oreja.
A la hora de entrar en prensa nuestro número anterior, no se habían recibido
en esta noticias de la subasta del servicio
de la correspondencia entre este puerto y el de Barcelona, cuyos pliegos debían abrirse el dia 17; poco después se supo qhe á otro que no era la Compañía de

de Palma para cubrir la vacante que por defunción de D. Antonio Marqués y Marqués quedó en la Diputación provin¬ cial, teniendo en cuenta para ello las disposiciones del Real decreto de 5 de Noviembre de 1890, «obre adaptaciones de la Ley electoral.
Se enteró también de una circular del
presidente de la Junta provincial del Censo electoral indicando que en cumpli¬

quera.
Dia 22.—D. José Luis Pons y Gallar¬ za, de 70 años, casado, calle del Príncipe.
Dia 24.—D. José Marqués y Mayol, de 59 años, soltero, calle del Pastor.
. ——*£KS£=»»>-
MOVIMIENTO DEL PUERTO
E M B ARC AGIO N KS FON ORAD AS
Dia 19.—De Palma, en 10 horas, va¬ por Virginia, de 80 ton., cap. Conde del

objeto son los diferentes jabones. El ja¬ chos animales.

'Navegación de Sóller había sido adjudi¬ miento de lo dispuesto en el art. 18 del Río, con 9 mar. 5 pasaj. y su equipo.

bón de soda bueno, duro y blanco es muy conveniente, como también lo es el jabón de Castilla.
Cuando la piel se ha pintado, se lava con agua fría antes de quitarla de la mesa, se estira bien y se le da otra mano de pintura, se vuelve á lavar con agua fría y se frota hasta que el agua sale clara. Los colores que se quieren volver oscuros se frotan con una brocha moja¬
da en una solución de vitriolo de Salz¬
burg (sulfato ferroso-cáprico), mezcla de sulfato cúprico y ferroso, de la cual se disuelven 25,3 gramos en tres litros de agua. Se vuelve á lavar la piel con
agua y se seca.
Color moreno oscuro.—Ocho partes de fustete, una de palo campeche, dos de madera del Brasil, una de sándalo rojo y media de cuercitrón se hierven en agua suave por espacio de una hora y se cuela el líquido por un trapo. El vitriolo sirve para oscurecer el color; para el claro, éste se omite y la piel se imprima con potasa diluida.
Color aceitunado .—Dos partes de fus¬

Está totalmente recogida en el térmi¬ no municipal de Palma la cosecha de al¬ mendra, cuyo rendimiento en general ha sido mucho menor del que se esperaba y hacía suponer desde el principio y ya pasada la floración, la abundancia de fruto que habían retenido los almendros.
En muchos predios se le ha quitado la cascarilla exterior la cual se quemará para obtener buena ceniza con que se elaboran jabones finos, de modo que del almendro, providencia de los terrenos de mediana calidad, se aprovecha todo: la goma, la hoja para pasto del ganado y el fruto en sus diversas y variadas apli¬
caciones.
En el caserío de Sant Jordi se han
desarrollado con carácter alarmante las
calenturas palúdicas, algunas de las cua¬ les han resultado ser perniciosas, segui¬
das de defunción.

cada por la ínfima cantidad de 9030 pe¬ setas anuales, siendo de 24.000 el tipo.
Los periódicos de Palma dijeron al principio que el mejor postor había sido D. Juan Pou, otros afirman que ha sido un señor Pomar; pero todo el mundo supone que sea Pou ó Pomar el favore¬ cido, tiene detrás á la Isleña Marítima, ó sino muchas probabilidades de enten¬
derse con ella.
El Sr. Corominas protestó en el acto de la subasta por incorrecciones de pro¬
cedimiento.
Nuestro estimado amigo D. Félix Pons llora la muerte de su querido padre, el anciano catedrático de Geografía del Instituto provincial y eximio literato, D. José Luis Pons y Gallarza, acaecida
al anochecer del miércoles. Víctima de
un derrame seroso, dejó de existir en su casa de la calle del Príncipe (en la que vivía anualmente largas temporadas con su familia) casi repentinamente, á las

R. D. de 5 de Noviembre de 1890, había acordado aquella señalar el dia l.o de
Septiembre próximo para la proclamación de canilidados y designación de inter¬ ventores para la elección de diputados provinciales que ha de celebrarse en los distritos de Manacor, Menorca y Palma
el dia nueve del mismo mes.
Se enteró igualmente de un oficio del Sr. Gobernador civil do esta provincia comunicando el telegrama del limo, se¬
ñor Subsecretario del Ministerio de la
Gobernación, mediante el cual le indica que la vigilancia sanitaria en esta villa debe ejercerse con arreglo al título 5.° del Reglamento orgánico del ramo, y si el Ayuntamiento ó comercio pretenden
el restablecimiento de la Dirección de
Sanidad, pueden solicitarlo arreglada¬ mente á laR. O. de 8 de Agosto de 1889,
inserta en la Gaceta del 10.
Se dió lectura á una instancia presen¬
tada por D. Sebastian Mojer y Sastre en solicitud de que se le expida certificación

Dia 20.—De Barcelona, vapor León de Oro, de 278 ton. cap. D. G. Mora, con 19 mar. y efectos.
Dia 23.—De Cindadela, en 2 dias, pailebot Comercio, de 35 ton. pat. don Juan Morcada!, con G mar. y trigo.
E.VIBARCACIONES DIJSI'ACnADAS
Dia 20.—Para Barcelona, vapor León de Oro, de 278 ton. cap. D. G. Mora,
con 18 mar. pasaje y efectos. Dia 21.—Para la mar, vapor Virginia,
de 80 ton. cap. Conde del Río, con 9 ma¬ rineros, 5 pasaj. y su equipo.
Dia 24.—Para Cette, pailebot Comer¬ cio, de 35 ton. pat., D. Juan Mercadal, con 5 mar. y lastre.
Por acuerdo de la Junta de Gobierno se convoca á los Sres. Accionistas de es¬
ta Sociedad, para la Junta General or¬ dinaria que tendrá lugar el domingo veinte y seis del corriente, á las diez da la mañana, en las oficinas de la Sociedad.
Sóller 10 Agosto de 1894.—El Pre¬ sidente, Antonio Pons.—P. A. de la

tete húngaro, una de cuercitrón y un cuarto de palo campeche; se hierven, y la solución se aplica sobre una impri¬ mación fuerte de potasa, á la cual sigue
el tratamiento del vitriolo.
Crónica Balear
(OJKADA. i LA. l’RKNSA DK ESTA PROVINCIA)
Por el Gobierno civil de esta provin¬ cia, en vista de lo informado por el Ins¬ pector Sanitario de la misma sobre el excesivo desarrollo que va tomando el

Crónica Local
El sábado, procedente de Palma, fon¬ deó en nuestro puerto el yacht italiano de recreo Virginia al mando del capitán Conde del Rio. Eu él viajan de incógnito su propietario el conde Massetti de Bagnano, su joven esposa la condesa Virgi¬ nia y su hermana Elisa.
En ésta permanecieron hasta el miérco¬ les, saliendo para Barcelona por la no¬ che, y se van prendados, según dijeron,
de las muchas bellezas naturales que
encierra este poético valle.

dos horas de haberse aquel iniciado. Al anochecer del siguiente dia se rezó
en la casa mortuoria el rosario y segui¬
damente filé conducido con cruz alzada
el cadáver á su última morada, habién¬
dose celebrado esta mañana solemnes
funerales en sufragio del alma del fina¬ do, que han sido extraordinariamente concurridos, no solo por los amigos veci¬ nos de ésta, si que también por otros muchos llegados de Palma espesa¬
mente.
Reciba nuestro amigo y distinguida familia la expresión de nuestro mas sen¬ tido pósame.

de la instancia presentada por D. Damian Orell en nombre de D. José Pons y Vi¬
cens, del dietámen de la Comisión de Obras emitido en la misma y acuerdo de
la sesión celebrada por la Corporación en que fué aprobado el dictamen de re¬
ferencia. Acordóse acceder á lo solicita¬
do por el instante. Acordóse pasara á la Comisión de
Obras una instancia presentada por don Miguel Vallcaneras y Gost en solicitud de permiso para reformar dos ventanas
en la casa de la callo de la Luna núme¬
ro G7.
Enteróse de una instancia presentada

J. de G.—José Forteza, Srio.

*V'Í5-.-®'í'í5UV '
ÍTX.TIMA HOBA

Palma 25, á las 3 tarde.

Banco de España. . 4 p § interior. . . 4 pg exterior. . . 4 p g amprtizable .
Cubas

.

.

fin.

fia.

.

.

.

390;00 70c52 8D50 OO’OO
111*62

Coloniales

4 2’05

Cambios.
París 8 días vista. . . .

22'45

Londres' 80 días vista . . 30’7G
P.

paludismo en muchas comarcas rurales,

por D. Jaime Rallan y Miró en queja de

SÓLLER
METEOROLOGIA

OBSERVATORIO BE D. JOSÉ ROLLAN PERO—CALLE BE S. PEDRO

OBSERVATORIO DEL FARO DE «PUNTA SROSSA»

'.TERMOMETROS

fifANA 1 TARDE 4UENTC) Àlmósíia Plvio.

TERMÓMETK OS. MAÑANA

TARDE

ATENTO

Atmosfera Plvio.

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18 26 16 28

24 755 24 755 0. 0. » » D. c.

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23 756 23 756 N. 0. » » I). D.

20 28 18 31

24 750 24 755 s. 0. » » 1). D.

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OBSERVACIONES

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las 24 horas.

OBSERVACIONES

17 3D5 18-8 26-5 17-4 25‘0 757-0 24-0 756-2 NE. NE. 83.720 D. i).

18 26‘5 16-0 27-6 21-2 25-7 759-0 25-0 759-5 NE. NE. 29.950 D. c.

19 27-8 18-8 29-0 21-2 24-0 761-0 25-0 761-0 N. N. 17.310 D. D.

20 29-0 177 3D0 22‘2 24-2 760-0 27-0 759-0 O. O. 15.268 D. D.

21 3D0 18-0 2918 22-7 25-0 757-0 25 o 757-0 O. O. 34.055 D. D.

29-8 18-0 30-0 22-9 25 >0 757-0 26-2 757-0 N. NE. 18.320 D. D.

23 30‘0 18" 0 29‘8 23-0 26-0 756-0|26-0 756-0 N. O. 14.715 D. D. 1

1

NOTA. Cuando fa casilla de la fuerza de los vientos está en blanco indica que la corriente era apenas perceptible, la S. indica que es suave, la F. fuerte, la T. tempestuoso y la U. uracanado.—El estado del cielo, en la casilla Atmósfera, se señala por las iui
cíales: D. que indica despejado y (J. cubierto.—Las horas de observación son: á las 9 de La mañana y ú las 3 de la tarde.—Los termómetros están ¿ la sombra. OTRA. En el observactorio del «Faro 'de la Puntu Grossa,» los instrumentos están a 101 metros 620 milímetros sobre el nivel del mar.

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El dueño de este establecimiento, ex-dependiente de la fonda del Uni¬ verso, participa á los señores viajeros de toda la isla de Mallorca y de una manera especial á los sollerenses, la gran restauración que se. ha hecho al hotel, en el que encontrarán en lo sucesivo un esmerado servicio, lo mismo á la carta que por cubiertos, con gran rebaja en los precios.
Con el mismo trato y en las mismas habitaciones que se pagaba 5 y 6 pesetas, se pagará, en adelante solamente 4, agradecida la casa á la protección que de esos isleños recibe.
S0LL3SE.—Imp. do «La Sinceridad»