AÑO I.—NUM. 17.
AÑO I.—NUM. 17.

31 OCTUBRE DE 1885.

PERIÓDICO SEMANAL DE INTERESES MATERIALES
'Xtrgrrju»

DE SÓLLER Y

NUEVAS ANGUSTIAS.
La Redacción de este Semanario ha
descrito á vuela pluma, los desastres cau¬ sados por la inundación del día 15 del corriente mes. Los detalles allí apunta¬ dos son desgarradores por las consecuen¬ cias inherentes á una catástrofe que, afec¬ tando á todos, toma ramificaciones impo¬
sibles de enumerar.
Como que las cuatro quintas partes de la población tuvo sus despensas, sóta¬ nos y almacenes anegados, contados son los vecinos que, además de los desperfec¬ tos en sus fincas, no lamenten pérdidas que se esconderán á la mirada del espec¬ tador, á no mediar una estadística de los muebles y ropas arrastradas, de las bebi¬ das y comestibles destruidos, de los gé¬ neros averiados, de los animales muertos, etcétera; estadística que si tarda en rea¬ lizarse ó se hará mal ó será imposible de
llevarse á cabo.
Contrista el corazón y dá escalofríos, el contemplar tanto puente, tanta presa, tanta calzada, tanta acequia, tanto cami¬ no vecinal, tanto muro de sosten y tantos bancales que ántes eran frondosos huer¬ tos, completamente destruidos y arras¬ trados al mar. Espanta sólo el pensar de donde podrán estos vecinos sacar recur¬ sos para reconstruir tantas obras de ab¬ soluta necesidad para comunicarse libre¬ mente con sus propiedades y para redu¬ cir sus tierras á nuevo cultivo. ¡Qué de¬ cimos, reconstruir! ¡Fuese, alménos, po¬ sible prevenir que, siguiendo los desmo¬ ronamientos, la mayor parte de sus fincas
colindantes con torrentes y que son mu¬
chas, no se viesen, en parte ó en su tota¬ lidad, convertidas en abraptas laderas de anchurosos y estériles cauces!
Y, sin embargo, en medio de la cala¬ midad que nos aflige, en medio de tantos apuros, aquellos desastres representan muy poca cosa comparados con los inmi¬ nentes peligros que no puede ménos de

ver y lamentar el hombre pensador, al considerar que nos hallamos á las puertas
del invierno, que vamos [á entrar en la
estación de las grandes lluvias en que las torrentadas son imponentes, y una parte de la población puede ser barrida y la huerta inundada, á la menor tempestad que se desencadene.
Ignoramos si la autoridad superior tiene perfecto conocimiento de la orogra¬ fía de nuestro pueblo y de la constitución geológica de los terrenos castigados por las desoladoras corrientes, que motivaron la catástrofe que nos ocupa, si bien po¬ demos asegurar que recorrió algunos si¬ tios del desastre con agua hasta las rodi¬ llas, cuando se oían todavía los lamentos de los afligidos. Es natural que el Muni¬ cipio se haya fijado en ello, como igual¬ mente en la necesidad apremiante de prevenir los dolorosos efectos de otra inundación que vendrá, á no dudarlo, si no se acude oportunamente al remedio; más por si acaso nada se ha hecho, nos
hacemos un deber el levantar nuestra
débil voz y señalar el mal para que se le ponga correctivo.
La parte de población formada por la calle Nueva, que mide medio kilómetro de largo y dá entrada al pueblo, se halla
situada sobre terreno diluvial ó de aca¬
rreo, cubierto con una potente capa de tierra vegetal. Sus pequeñas salidas con¬ vertidas en verdaderos jardines, cuyas flores, con su vista y su aroma, recreaban al viajero al atravesar dicha calle, la más importante quizás del pueblo por los be¬ llos y capaces edificios que la decoran, se hallaban defendidos por robustos mu¬ ros de sostén, de diez á doce metros de
altura, á cuyo pié, desde muchos siglos anteriores, se estrellaban las olas del to¬
rrente mayor, formando un cuadro dig¬ no del más reputado pincel. Durante la tormenta, aquellos muros, como tantos otros, fueron barridos por el devastador elemento, situando el cauce al pié de los edificios.—Considérese ahora el peligro

que amenaza á toda la barriada, cuyos
cimientos descansan sobre un terrer o tan
friable y se hallan situados á una eleva¬
ción de más de seis metros sobre el nivel
del cauce cuyas aguas baten de continuo con impetuosa furia nn terreno tan desmoronable! ¡Cuántas no serían las vícti¬ mas y las pérdidas el día que se derrum¬ base aquella barriada, cuyos fundamentos no distan seis metros del poderoso ene¬ migo que pugna por tragársela y ha con¬ sumido yá, en sus derrumbamientos, la mayor parte de los accesorios! La vista de tan horrendo precipicio espanta y la consideración del inminente peligro que corren tantas vidas, hiela el corazóa.
Los torrentes que recogen las aguas de toda la cuenca que abarca los pueblos de Sóller y Fornalutx, confluyen en el punto denominado Can Jusep d1 es Molí; y, bullendo, van á precipitarse con es¬ pantosa furia sobre el murallón de defen¬ sa del huerto Cas Manascal, potente di¬ que que ántes las desviaba forzándolas á seguir su propio cauce, y ahora se halla completamente demolido y dispuesto á dar paso libre al devastador elemento. En este estado, es evidente que las aguas, á la menor avenida, invadirán la huerta
para devastarla de nuevo y sembrar el espanto y la desolación en los morado¬ res, dando lugar á nuevas pérdidas ma¬ teriales, con esposición de preciosas vi¬
das, ¡si el desastre se verifica durante la
noche.
Son Llampayas y sus colindantes se ha¬ llan en igual peligro; lo mismo que la fértil vega del Camp de sa Má; pues abier¬
to el cauce con dirección á dichos cam¬
pos, sin pared alguna que desvie las aguas, no se necesita gran discernimiento para comprender que no pasaremos mu¬ cho tiempo, sin haber tenido que lamen¬ tar nuevas inundaciones con pérdida de las preciosas vidas de aquellos laboriosos
hortelanos.
Reconocemos que las obras necesarias para salvar los peligros que nos amena-

<>

SOLLER.

a..

zan, son irrealizables á no mediar la con¬ Dios guarde á Y. S.[muchos años.

currencia del Estado: que la Provincia,

Sóller 21 Octubre de 1885.—El Director,

y, mucho menos el Municipio, no se ha¬ A.~ Pastor.

llan con fondos disponibles para darles cima; y esto aflige doblemente nuestro corazón. Sin embargo esperamos que nuestra primera autoridad, tan solícita para aminorar nuestros males, expondrá,

■!. I. S, GOBERNADOR CIVIL É ESTA PMVIIIA,
Excmo. Sr,
A las 7 y media del día 15 del mes comento, .cuando me disponía á. pasar mi ordinaria visi¬

suplicará, instará al Gobierno, para mo¬ verle á que tienda su mano protectora y benévola á un pueblo desgraciado, él

ta, aunque 'con el propósito de asistir tan solo

á los enfermos

más

necesitados, ,

pües

que

lo

borrascoso del tiempo no permitía otra cosa,

único tal vez do España, que hace veinti¬ tuve noticia de la situación angustiosa y aflic¬ cinco años viene pagando contribución tiva en que se hallaba el pueblo, á causa del

por una riqueza que no tiene, y por indi¬ Ciclón 'que sobre este desgraciado: pueblo ha¬

viduos que no consumen aquí, porque bía descargado.—Inmediatamente me personé han emigrado á paises menos infortuna¬ en la Casa Consistorial acompañado de don

dos, en busca de panteón que poder ali¬ Lúeas Ferrá y D. Ventura Vicens donde hallé

mentar á sus'hijos.

sólo el oficial Sache, pregunté por el Sr. Alcal¬

¿Seremos socorridos? ¿Tendremos que de y me dijo que se hallaba en Palma, quise

apurar el cáliz del sufrimiento, y ver co¬ hablar al teniente, y se me dijo que estaba en

mo aumenta la emigración de nuestro Palma y que les acompañaba el Sr. Secretario;

pueblo, y como sus calles quedan desier¬ estando en este, interrogatorio se presentaron

tas, y sus casas inhabitadas, y sus campos varios vecinos de VPorta llorosos y pidiendo

incultos, y sus huertos llenos de malezas auxilio para aquellos vecinos cuya vida peli¬

y pedregales? ¡Dios haga que nuestras graba; en este momento noté la presencia en

lamentaciones no resulten un pronóstico, la Plaza dedos concejales D. Guillermo Rullan

una verdadera profecía!

Ros y D. Jaime Borrás á quienes llamé y les

José Rollan Pbro. .

manifesté que era preciso, dadas las cireuns-tandas, se constituyeran en autoridad interina,

y dieran disposiciones al entretanto se avisaba

al teniente de alcalde D. José Morell encarga¬

do de la Alcaldía, y á los demás concejales.

Ambos señores 'me facultaron para que yo

( Conclusión.)
No terminaremos nuestra mal hilvanada re¬
lación sin advertir al Ayuntamiento que al Municipio toca: hacer constar en acta el nom¬ bre de los concejales que tanto se distinguie¬ ron por su noble comportamiento en el cum¬ plimiento de su deber: recompensar al oficial sache D. Guillermo Barceló y Palou y al mu¬ nicipal D. Miguel Bernat y Pizá: dar las gra¬ cias á los Sres. Director de -Sanidad, Coman¬ dante de Marina, Capitán de la fuerza militar acantonada en este pueblo y Gefe de la Guar¬ dia civil, suplicando á cada uno de ellos haga constar en la hoja de servicios de sus depen¬ dientes los nobles actos de caridad y heroismo, practicados por cada uno de ellos en los críti¬
cos momentos de tan infanda catástrofe.

obrara según las circunstancias exigían. Man¬ dé enseguida en busca del Alcalde encargado, al mismo tiempo que á la Guardia civil, dis¬ puse se hiciera un bando inmediatamente lla¬ mando al vecindario para que se reuniera en la Plaza pública y fueran sin demora á salvar á aquellos compañeros que se hallaban en in¬ minente peligro. Miéntras tanto fueron los Concejales mencionados á varias tiendas á proveerse de un buen número de cuerdas; re¬ cibí recado del Alcalde encargado D. José Mo¬ rell que le era imposible venir porqué estaba con una brigada en la parte de la Alquería del Cbmpte y Biniaraix salvando personas y de¬ fendiendo intereses; por el mismo conducto le mandé á decir que siguiera y que ya nos arre¬ glaríamos. En esto se habían reunido frente á la Casa de la Villa unas 50 personas á quienes

La Redacción.

arengué, y después de haber encargado á los

que quedaban se encargaran de llamar á todos

A continuación publicamos el docu¬ mento á que nos referíamos en nuestro

los concejales, y en particular al ilustrado pres¬ bítero D. José Rullan para que dieran dispo¬ siciones y nos mandaran auxilios, partimos

número anterior, el cual ha sido remitido á la Superioridad, según estaba pre¬
venido.
Dice así:

con el guardia municipal de este pueblo y el oficial sache quienes llevaban las cuerdas; y con los concejales D. Guillermo Rullan Ros, D. Jaime Borrás y el propietario D. Bartolomé

Hay un sello que dice:—Dirección de
Sanidad marítima del Puerto de Sóller.
M. I. S.

Canals y Cabot quien de nosotros no se separó
ni un momento, haciéndose acreedor á la gra¬
titud pública por los buenos servicios que prestó. Al marchar á V harta, y de paso, entré

Cumpliendo lo dispuesto por V. S. adjunto en casa del Sr. Ayudante de Marina D. José

le incluyo relación sinó completa, lo más fiel¬ Palou á quien manifesté las críticas circuns¬

mente exacta posible de los sucesos ocurridos tancias en que nos hallábamos, y quien inme¬

en esta población el día 15 de los corrientes diatamente dictó disposiciones para que el

efecto á la inundación de que desgraciada¬ cabo de matrícula que á la sazón se hallaba

mente fué victima este pueblo.

presente pasara al Puerto y mandara á cuantos

pescadores y marineros hubiera disponibles . con la dotación do los - escampavías, botes, y demás utensilios que creyeran necesarios.
Cumplida esta diligencia seguimos adelante y al llegar al puente llamado de CasJurat nos . paramos al objeto de ir á salvar á algunas fa¬ milias de las casas que se hallan colindantes con. el torrente mayor, y que se encontraban , . con el mayor peligro; allí senos hizo saber que . ya otros filántropos se habían adelantado á nuestros propósitos y habían salvado aquella.
barriada. Seguimos adelante y al llegar ai
Camp d‘en Canals dispuse se formaran dos brigadas, que la.una siguiera adelante álos es- . tremos de V harta, de la que se encargaron los concejales sobredichos D. Guillermo Rullan Ros y D. Jaime Borrás, al par que de la otrá . nos encargamos D. Bartolomé Canals y el que : suscribe; en estos momentos ya disponíamos
momento^W de mucho personal núes que por
iba acudiendo gracias á las excitaciones del digno patriota y Pbro. D. José.Rullan quien á golpe de tambor y acompañado de D. Juan Marqués y Arbona excitaba la población para que vinieran en nuestro auxilio.
Empezó el primer reconocimiento en la casa
del Sr. Canals' de donde se sacaron no sin
grandes esfuerzos tres individuos, seguimos adelante, y á la casa nombrada Can Gat una de las más peligrosas, y donde se encontraba
un matrimonio de avanzada edad que con
grandes esfuerzos fueron sacados; pasamos in¬
mediatamente á la otra barriada nombrada
Can Guide donde sin disputa era el punto de más peligro y de más familias que nece¬ sitaban auxilio y donde se tropezó con más dificultades, de allí sacamos hasta veinte y clos personas de ambos sexos y de todas eda¬ des, es decir, todas las familias que en aquel expuesto'sitio se albergaban. Debo advertir á V. S. que todos estos actos se llevaban á cabo con agua hasta la' cintura cuando menos, y por medio de cuerdas. Así seguimos de 'casa en casa, haciendo reconocimientos y sacando familias hasta llegar al punto llamado la Mola y frente al Camp de sa Má donde se encontra¬ ron dos brigadas ó sea la que mandamos no¬ sotros, y la que desde el Puerto había acudido al llamamiento del Sr. Ayudante de Marina, compuesta de pescadores, marineros y dota¬ ción del escampavías con sus lanchas y cuer¬ das. Al llegar allí se sacaba á la última familia por medio de cuerdas, canastros y cuévanos; dando feliz término á la arriesgada y liumani■ taria empresa. Solo quedaba entónces una fa¬ milia en peligro en una casa á la que de todo punto era imposible en aquellos momentos prestar el auxilio que demandaban; sin embar¬ go, merced á los heróicos esfuerzos que se hi¬ cieron por esos bravos y decididos patriotas pudo lograrse pasarles unas cuerdas y poner¬ les por de pronto á salvo del inminente peli¬ gró que les amenazaba y del que poco después pudieron salvarse gracias á tan previsora me¬
dida.
La una de la tarde era cuando se procedió á este último salvamento y entónces pude de¬ cir á los que habían prestado tan heroico con¬
curso: «Quedan salvadas todas las personas que se .hallaban en peligro; podemos, irnos.,»

SOLLER.

A 65 ascendían el número de personas salva¬ das, de que teníamos conocimiento. Regresa¬
mos á la Casa Consistorial donde fuimos reci¬
bidos con Víctores y aplausos de la multitud que ansiosa esperaba el resultado de lo ocu¬
rrido. No creo de mi incumbencia ni conforme
álas órdenes de Y. S. entrar en detalles sobre
las pérdidas, y desperfectos causados por la inundación. Personas más peritas é idóneas se ocuparán de ello, y Y. S. pudo yá hacerse cargo de los efectos de la catástrofe, con su inolvida¬ ble y agradeéida visita. Solo me resta entrar en lo más dificultoso y delicado de mi misión. En mi vida he sentido luchar mi razón y mi conciencia como ahora, viéndome obligado á especificar á V. S. los actos verdaderamente admirables llevados á cabo por estos vecinos, pues con decir que todos, absolutamente» todos sin escepción de clases ni condiciones rivali¬ zaron en valor y heroismo, quedára todo di¬ cho. Sin embargo, eh cumplimiento de lo que
me previno V. S. adjunta le incluyo la lista de los individuos que más se distinguieron por sus actos heróicos, marcándole con un as¬ terisco los nombres de los que convirtieron su
heroismo en temeridad.
Dios guarde á Y, S. muchos años.
Andrés Pastor y Oliver,
Director de Sanidad marítima de este Puerto.
Sóller 21 Octubre de 1885.
M. I. Sr. Gobernador civil de esta provincia.
Lista de las personas que más señaladamente se distinguieron por su abnegación y heroísmo en
él salvamento délos inundados de Sóller én
15 de Octubre de 1885.—(1)
Antonio Pastor y Trias. Antonio Oliver y Busquéis. Antonio Bennasar y Arbona. Agustín Pomar y Miró. * Antonio Noguera y Rullan. Andrés Aguiló y Yalls. Antonio Mora y Bernat. Antonio Ozonas y Pons.
Antonio Banzá.
Antonio Morell y Arbona. Antonio Oliver y Sastre. * Antonio Socías y Yicens. Antonio Morante*y Juan. Antonio Pons y Yicens. Antonio .Taime y DI abrás.: Antonio Llull y Marqués. Antonio Yicens y Mayol. Antonio Mayol y Llaneras. Buenaventura Mayol y Marqués. Buenaventura Yicens y Mayol. Bartolomé Estádes y Pastor. Bartolomé Gamundí y Arbona. * Bartolomé Rotger y Ramis. Bartolomé Castañer y Bauza. Bartolomé Mir y Bennasar. Bartolomé Trias y Pastor. Bartolomé Trias y Bennasar. Bartolomé Pujol y Estarellas. Baldomero Balaguer y Estarellas. Bartolomé Generas y Caparó. * Damian Orell y Castañer. Damian Castañer y Castañer. Damian Riutord y Borrás.
(1) La premura del tiempo y las circunstancias excep¬ cionalmente azarosas en que he tenido que formar la pre¬ sente lista, tal vez por olvido ó por ignorancia he dejado de consignar en ella el nombre de alguna persona que se hizo acreedora á esta distinción. Si así fura, me apresusaría
á subsanar mi fal ta involuntaria.

Domingo Fresón y Cañeras. Damian Pons y Yicens, Damian Yicens y Bennasar. Francisco Deyá y Pons^ Francisco Estades y Pastor. Francisco Forteza y Piña. Francisco Garau y Yicens. Francisco Arbona y Marqués. Francisco Arbona y Alcover. Francisco Serra y Enseñat. Francisco Bisbal y Arbona. * Guillermo Arbona y Cardona. Guillermo Pizá y Rullan. Guillermo Socías y Alcover. Guillermo; Pons "y Yicens.
Guillermo^Bennasar y Arbona, Gabriel Rotger y Juan. Gabriel Yalent y Bennasar.]
* * Guillermo Bennasar y Arbona (Faroles) Guillermo Deyá y Ferrer
Jaime Magraner y Pons. Juan Colom y Arbona.
Juan Bauzá.
José Bernat y Pizá. José Bosch y Mayol. Jnan Rullan y Deyá. José Morell y Frontera. José Colom y Colom.
José Escalas y Barceló.
Jorge Ripoll y Morell, Jaime Enseñat y Mayol. Juan Serra y Oliver. Juan García y Moya. Juan Yicens y Bennasar. José Yicens y Alcover. Juan Yicens y Frau. * Juan Casasnovas y Yicens. José Yalls y Xumet. José Biscafé y Yicens. Jaime Biscafé y Yicens. Juan Isern y Chumet. Jaime Generas y Caparó. Jaime Jofre y Mir. * Juan Pons y Yicens. José Pons y Yicens. Jaime Comas y Carbonell. Jaime Porcel y Ramos. Jaime Oliver y Colom. Jaime Rullan y Frau. José Colom y Estades.
Juan Pons y Estades. Juan Yicens y Darder. José Pizá y Rullan. Jaime Budi y Muti. José Enseñat y Petra. Juan Mayol y Marqués. * Joaquín Borrás y Alcover. * Juan Castañer y Martí. Juan Estades y Yicens. José Colom y Estades. Juan Vicens y Darder. Juan Amengual y Enseñat. * Juan Bautista Casasnovas (Vey). * Juan Castañer y Simó. Jaime Solivellas y Solivellas. Juan Joy y Pizá. Juan Bautista Alcover y Bisbal. José Llull y Marques. Lúeas MorelLy Alcover. Lúeas Ferrá y Casasnovas.
Miguel Bernat y Frontera. Miguel Colom y Colom. Matías Oliver y Rotger.
Miguel Melis y Balaguer. * Miguel Gamundí y Arbona.
Miguel Cardell y Mayol. Monserrate Frau y Morey. Miguel Fernandez y Coll.
Miguel Pizá y Mayol. Miguel Enseñat y Marqués. Mateo Frontera y Oliver. Nicolás Pomar y Forteza. Pedro Coll y Oliver. * Pablo Ballester y Alcover.

3.
Pablo Bisbal y Rotger. Pedro Izquierdo y Morales. Pedro Oliver y Colom. Pedro Juan Colom y Rullan. Pablo Pons y Estades. Ramón Frontera y Coll. Ramón Crespí y Puig. Ramón Rotger y Juan. Simón Arbona y Marqués. Vicente Crespí y Estades. Víctor López Cutrana. * Vicente Tocho y Tocho.
* La Guardia civil residente en este pue¬
blo al mando del sargento 2.o D. Froilan Ca¬
labria.
* Tripulación del escampavía Tupia, su pa¬
trón D. Felipe Perez y Gaborda y [tripulación
de la barquilla Pez al mando del cabo de mar
Juan Bautista Farí. * Individuos del destacamento en este pue¬
blo del Regimiento de Filipinas al mando del sargento l.o Lúeas Enrique Llordan.
* Dependientes de esta Ayudantía de Ma¬ rina Manuel Perez y Perralva y Antonio Ben¬ nasar y Pons.
* Dependientes de este'Municipio Antonio Ballester y Martorell, veterinario.—Miguel Bernat y Pizá, guardia municipal.—Guillermo Barceló y Palón, oficial sache.
Sóller 21 Octubre de 1885.—A. Pastor.
DIA DE DIFUNTOS.
El lastimero son de las campanas, las preces de los fieles, las señales exteriores de luto, todo parece que provoca é incita en este día á lámeditación y al recogimiento.
Todos, tenemos séres queridos á quienes llorar, y muy recientes calamidades que nos apenan.
Quien recuerda con dulce melancolía, los previ¬ sores cuidados y las siempre apetecidas caricias de una madre cariñosa. Quien repasa en su memoria el afan y los desvelos, de un padre amado, para asegu¬ rar el porvenir y la consideración de sus hijos. Quien se enternece ante el recuerdo de su cara mi¬ tad, recordando con fruición aquellas interesantes pláticas, en que se trataba del porvenir de su amada prole. Quien parece que aún vé retozar en torno suyo aquellos pequeños querubines caros pedazos de las entrañas de sus madres, arrebatados prematura¬ mente de entre los vivos. Unos lloran la pérdida de sus hermanos-, otros, la de irreemplazables amigos; aquellos, la falta de sus bienhechores.
A todos nos envuelve la tristeza hoy, con su os¬ curo manto; figurándonos que la naturaleza toda participa de nuestra profunda pena.
La muerte, destino inevitable de todo ser carnal, rasero inflexible bajo el cual tienen que]] pasar, po¬ derosos y humildes, ricos y pobres, sábios é igno¬ rantes; se complace en este día en señalarnos los despojos de su sañuda cólera, y nos recuerda, al mismo tiempo, el feudo con que impera sobre los que
aún vivimos.
Ante su aspecto, el rico olvida sus tesoros; el po¬ deroso tiembla; el sábio se humilla; y solo el desgra¬ ciado la pide sin desearla.
Suerte, nada envidiable, por cierto, sería la de la
humanidad si todo nuestro ser terminara en esa
tumba que nos espera.
Guerras continuas, pestes, desolaciones, enferme¬ dades, hambre y miseria componen la cohorte que nos acompaña siempre. El más ruin animal de los irracionales, considerado bajo el aspecto físico, goza' mucho más que el hombre tenido por más feliz.
Por otra parte: los desgraciados, los menesterosos, los afligidos, los heridos en el corazón por punzante espina; los que el llanto de los ojos es su constante

4

SÓLLER.

bebida, sin la esperanza de compensación en otra parte, juzgarían muy torcidamente de la justicia Divina, y maldecirían qaizá de su penosa existencia.
Felizmente no es así. Hay un más allá donde eternamente impera la equidad y la justicia.
Nos lo dice, con la Religión, esa llama interna que vivifica todo nuestro ser. Nos lo dice, el conven¬ cimiento universal de todas las edades y de todas las naciones. Nos lo atestigua, la idea de rectitud y bondad con que concebimos al Supremo Hacedor, que no puede haber dade la razón á sus pobres cria¬ turas, ese destello de su esencia, solamente para que mejor comprendieran su desdicha y envilecimiento.
Esa tumba pues, que tanto nos apena y contrista, no es el completo fin de nuestra existencia. Hay otra vida, en donde los que aquí padecen, los que aquí lloran, los que aquí se humillan; serán resarcidos, y con creces de sus penalidades. Porque allí toda in¬ justicia será reparada; todo sufrimiento tendrá su consuelo; y toda herida encontrará su bálsamo.
Pedro Juan Coll.
El no haber recibido á tiempo la lista de suscrición abierta en la Alcaldía, nos privó el poderla continuar en el último número; y á fé que lo sentimos, pues nos constaba que nuestro compatricio, don Antonio Marqués, al saber la inmensa desgracia que pesa sobre su pueblo natal, escribió una sentida carta al Sr. Alcalde, incluyéndole un billete de 500 pesetas con destino al alivio de los desgraciados. No esperábamos menos de los caritativos sentimientos del Sr. Marqués á quien da¬ mos las más espresivas gracias en nom¬ bre de los afligidos á quienes socorre con
tanta munificencia.
Nuestro dignísimo Prelado ha remiti¬ do al Sr. Busquéis vicario de Fornalutx, la cantidad de 300 reales para atender á las apremiantes necesidades de las po¬ bres víctimas de la inundación de aquel pueblo.
——
Para disipar las dudas manifestadas por ciertas personas, creemos necesario manifestar que, conforme indica el enca¬ bezamiento de nuestra lista, la suscrición abierta por el Sóller es para socorrer á las familias pobrés, víctimas de la inun¬ dación de Sóller y de Fornalutx. Las can¬ tidades recaudadas con tal concepto se¬ rán distribuidas por la Junta de Socorros de Sóller, la cual, si no estamos mal in¬ formados, remitirá la octava parte de las
mismas al Sr. Vicario de Fornalutx para
su equitativa distribución. Si alguna persona hubiese remitido su
dinero á la Rectoría ó á la Alcaldía de
Sóller, con la intención de que participa¬ sen de él los pobres de Fornalutx, con¬ viene que lo manifiesten por escrito, pues
los donativos recibidos en dichas Alcal¬
día y Rectoría se aplican exclusivamente al socorro de pobres de Sóller.

El Ayuntamiento de Fornalutx, en vista de la precaria y triste situación en que se encuentra, acordó hacer un pa¬
triótico llamamiento á todos sus vecinos
para que acudieran á remediar los des¬ perfectos que la inundación ocasionó en la carretera y caminos vecinales.
No ha sido desoída la voz de aquella Corporación municipal, pues el pueblo entero ha acudido á prestar su apoyo á aquella obra, formándose tres brigadas de más de 40 operarios cada una.

Por error de caja dejó de consignarse en la lista de individuos que constituyen la Junta de Socorros, de que dimos cuen¬ ta en nuestro número anterior, el nom¬ bre de D. José Palou, comandante de marina de nuestro puerto, que forma parte de dicha Junta.

Una de las escenas que tuvieron lugar durante la inundación y en que brilla la Providencia divina que no permitió hu¬ biese desgracias personales que lamentar, es sin duda, la siguiente: Una joven em¬
barazada, se hallaba en cama en una ha¬
bitación baja de su casa. El agua entró con tal impetuosidad por la única puerta de entrada que, al apercibirse, ya tuvo la cama inundada. Su esposo, como pudo, subió á la habitación' alta, derribó una
bovedilla, y por medio de cuerdas logró subirla hasta allí, desde cuyo punto se embarcó en un bote y fué puesta en lu¬
gar seguro. Al día siguiente dió á luz con toda felicidad á su primer hijo, y ante¬ ayer ya pudo presentarse al templo para salir á misa y rendir gracias á Dios.

Ayer despidióse de nosotros para su residencia de Establiments, nuestro dis¬ tinguido amigo, el 'activo colaborador á
este semanario D. José Rullan Pbro.
Deseárnosle feliz viaje y pronto re¬
greso.

Para que el público se ponga en guar¬ dia contra ciertos especuladores, que
acaparan cuantas monedas de oro pue¬ den adquirir mediante una prima de 3 ó 4 décimas, creemos oportuno publicar las diferentes primas que por las diversas monedas de oro se pagan en el conti¬
nente.

Prima que obtiene en Barcelona el oro
acuñado.

Doblones Isabelinos. Ptas.

Id. Alíonsinos. “

Onzas

“

1¡4 de onza... “ Durillos de 21 1|4 rs. „
mil.

1’45 0’45 2’60
0’45 ÍOO’OO

cada

SDSCRICIOMS PARA LOS INUNDADOS DE SÓLLER,

Suscrición abierta en la Alcaldía.

Pesetea. Cte.

D. Damian Magraner, Alcalde

100

»

» Juan Colom, primer teniente. » Pablo Mayol, tercer id. » Guillermo Rullan, concejal.

75

»

50

»

25

» Jaime Borrás, id.

15

»

» José Pomar, id.

15

» José Palou, Ayudante Militar de

Marina.

25

»

» Antonio Marqués y Marqués, vecino

de Palma.

500

» Mariano Canals, abogado, id. id. .

50

>

Sr. Martínez y Planas, id. id.

50

»

D. Pedro Martínez, id. id.

,

25

»

Sres. Jover y Compañía, de Barcelona.

25

»

D.a Isabel Ripoll y Palou, viuda de

Serra.

25

»

D. Francisco Sentir, vecino ¡de Palma. Sres. Zaforcada Ferrer y Compañía dé

15

»

Barcelona.

500

»

Crédito Balear.

500

»

Cambio Mallorquín.

500 .»

D. Antonio Pons y Gispert.

25

»

Suma.

2520

»

Suscrición abierta en la Rectoría,

Pesetas. Cts.

Suma anterior.

795

»

M. I. Sr. D. Guillermo Puig, Canónigo

y Secretario de este Obispado
D. Gerónimo Barceló Pbro.

50

»

10

» Pedro A. Marqués id.

5

»

j> José Bernat id.

7 50

» Antonio Caparó id.
» Francisco Canals id.

5

>

5

»

» Juan Simonet id.

5

>

» Juan Rubert, vecino de Palma.

250

»

» Lorenzo Alcover y Mayol. » Jaime Cerdá y Lladó.
r> Juan Ramón Pbro. de Palma.

15

»

20

25

» Gabriel Albertí y Pons. Su amigo de Barcelona Y.

25

•

25

»

Suma.

1242 50

A LOS QUINTOS.
Los de la última quinta y los que han de ingresar en Caja en l.° de Diciembre próximo, tanto los des¬ tinados á Ultramar como á la Península, pueden re¬ dimirse con solo la entrega de 5,000 reales, por me¬ dio de la concesión otorgada por el Gobierno de S. M. á D. Ramón Felip vecino de Lérida, en Real órden
de 24 Junio último.
Para más minuciosos detalles, dirigirse á las ofi¬ cinas del único !y exclusivo representante en esta provincia, situadas en Palma calle del Sindicato nú¬ mero 141, fonda.

SÓLLER.-Imprenta de Juan Marqués,