AÑO I.—NÚM. 8.
AÑO I.—NÚM. 8.

29 AGOSTO DE 1885.

Ferro-Carriles de Mallorca.

COREEOS.

SERVICIO DE TRENES
que regirá desde el 15 Marzo hasta d 11 Octubre
de 1SS5.
De Palma a Manacor y La Puebla.—7’30 maña¬ na, 2’15 y t’30 (mixto) tarde.
Do Manacor á Palma.—(3 mixto), 7’30 mañana y 5’45-tarde.
De La Puebla á Palma.—7’55 mañana y 5’55 tarde De La Puebla á Manacor.—7’&5 mañana 2’-15y 5’55 tarde.

SALIDAS DE PALMA.
Para Darcelóua nrártes y viernes 5 tarde, domin¬ go 7 mañana, viá Alcudia,
.i’aralbiza, sabido tarde. LLEGADAS Á PALMA.
De Barcelona 1 linea 7 mañ ma, jueves 10 maña¬ na, via. Alcudia, sanado 7 mañana.
De D.i'.a martes 7 mañana.
SALIDAS DE SÓLLER.
Los domingos ¡i las 2 de la mañana y los demás
días á la s t.
LLEGADAS A SÓLLER.
Todos los dias á las 7 de la noche.

PERIÓDICO SEMANAL DE INTERESES MATERIALES.

PUNTOS DE SUSCP.ICIÓX:

PRECIOS DE STSGKKTÓN.

En la Redacción y Administración, calle de San Bartolomé mün. 17.

1 peseta trimestre en toda España.

2 id.

id. Extranjero y América:

Pavo adelantado.

Anuncios y comunicados á precios convencionales; los comunicados deberán llevar firma.

AMTES.
UNIÓN COMERCIAL.
m.
Bastaría lo dicho para convencer al más obcecado y mover al más apático, en cuyo corazón anida todavía el senti¬ miento del amor pátrio, á buscar un re¬ medio activo y eficaz á tantos males; pero los que acabamos de patentizar, no son más qne generalidades, simples indicacio¬ nes del cáncer que corroe nuestro cuer¬ po comercial, y es preciso, ántes de pro¬ poner la medicina, única aceptable, entre las más indicadas por el buen criterio, que examinemos al enfermo en todas sus relaciones físicas y morales.
Poco enterado de la situación econó¬ mica de Sóller estará el que no prevea
que la crisis comercial que atravesamos amenaza con dejar una marina de cin¬ cuenta buques, tripulada por más de tre¬ cientos hombres que representan otras tantas familias, entregada al azar. El es¬ tado precário de nuestra marina no pue-

je ser más aflictivo ni más visible.—(1) Cada uno de dichos buques, seis años
hace, daba más rendimiento á sus partí¬ cipes del que dán ahora cuatro de los mismos reunidos. Cada marinero, con'un trabajo de siete á ocho meses, retiraba de 100 á 150 duros y á veces más, para el sustento de su familia, siendo contados ahora los que puedan retirar una mitad del indicado lucro, trabajando todo el año, á no mediar el favor; y, sin embar¬ go, nos daríamos por satisfechos, si este orden de cosas ofreciese la esperanza de
mantenerse indefinidamente in statu quo.
Ampliando más los datos indicados, veremos: que los participes de los consa¬ bidos buques, retirando nna mitad de las ganancias totales, podían mantener con ella, aunque no fuese en la opulencia, otro número de familias, sino igual, ma¬ yor del que alimentaba la marinería con sn salario; ahora considerando aquellos réditos reducidos á una cuarta parte, podremos deducir cual será la penuria en que viven muchas familias, por falta
(1) Los lectores que quieran conocer la matrícula de nues¬ tra marina pueden consultar nuestra Historia de Sóller, T. I, pᬠgina 210.

de recursos. De modo que, si tenemos en cuenta los brazos empleados en aca¬ rreos, recomposiciones, abastecimientos, etc., podemos afirmar, que: la marina de nuestro puerto dá vida, aunque penosa, á un millar de familias, las cuales, faltas de este elemento, aparte del capital per¬ dido, en desapareciendo aquella, se verán
sumidas en la miseria.
No terminan aquí todavía los males
de nuestro comercio naval: la escasa con¬
fianza que inspiran ya los negocios lleva¬ dos á cabo por la iniciativa particular, obligan á nuestra marina á vivir bajo el sistema llamado á cuenta y mitad, circuns¬ tancia cuyo lazo une otra multitud de
familias al movimiento marítimo que, en
medio de la competencia y esceso de buques en demanda de trabajo, ven sus capitales en compromiso, y los retiran para darles ocupación, sino tan lucrativa,
al menos más segura.
Tengamos también en cuenta que, si
nuestra marina vive todavía, aunque en
el estado de penuria de todos conocido, lo debemos al comercio del vino, sobre¬ manera boyante en estos últimos años, tráfico ahora seriamente amenazado, ya

CONOHA
NOVELA DE COSTUMBRES SOLLERENSES
POR
JUAN B. ENSEÑAT.
(Continuación.)
Las olas, ávidas de besar la tierra, so empujaban unas á otras y se deshacían en blanca espuma al estrellarse en las resquebrajadas rocas. Al suave resplandor de la luna, que en aquel momento asomaba por la Sierra, la fosforescen¬ cia del agua ofrecía á los ojos la ilusión de un mar de plata agitando arenas de diamantes.
Viendo que nada surgía en la inquieta superficie, Mi¬ guel se fue serenando poco á poco, y acabó por dar paso
á la reflexión en su conturbada mente. Vislumbró lo ab¬
surdo de su proyectada huida, y 'al sentirse sobrecogido de un vago terror, comprendió el espanto que indudable¬ mente se habría apoderado de Concha viéndose arrastra¬
da al borde del abismo. Se fué dando cuenta de la obse.
sión que le había acosado el alma, sospechó el delirio de que había sido presa un instante, y calculó que este ins¬ tante había durado mucho más de lo que á él le había pa¬

recido. Entonces se explicó que la joven, cediendo & su natural temor, tal vez horrorizada por el criminal inten¬ to, hubiese podido alejarse precipitadamente de su lado, sin quo él la hubiese visto huir.
Y así había sucedido. Tan pronto como recobrara] su movimiento, vuelta del trastorno que le embargaba los sentidos, espantada de la criminal acción á que la arras¬ traba su amante y cuyo horror le había aumentado la balada, corrió á refugiarse en brazos de su buena y cari¬
ñosa madre.
Miguel se dirigió precipitadamente liácia la cabaña de Margarita; se detuvo un momento á la puerta; oyó que hablaban la hija y la madre, y vuelto do aquella terrible ansiedad, entró en su casa y se echó sobre unas redes, don¬ de sucumbió a un sueño reparador, pues la naturaleza no renuncia jamás á sus derechos.
V.
USA ÍUJKlfA ACCIÓN.
—¡Gracias á Dios! exclamó á la mañana siguiente la mu¬ jer de Angelote. Es boy el último día que las vecinas pasan al lado de nosotros. Pasado mañana, hijo mío, nos veremos libres de esas dos mujeres, que impiden que seas dichoso y
düe te cases con Teresa.
Miguel nada contestó; más no era difícil adivinar que alguna idea le atormentaba. Cogió una silla.y, sin despegar los labios, fue á sentarse junto á una mesa en que estaban
colocadas sus redes.

—¿Vás á remendarlas? preguntó la madre. Y esta era precisamente la pregunta más á propósito

para que Miguel recobrase la palabra. —Las remendaría con gusto, dijo él, si tuvieran que
servir para lo que yo quisiese. —¿Y qué es lo que tú quisieras? —¿Os lo puedo decir, por ventura, sin que os enfadéis? —Dílo de todas maneras. Luego veremos si hay motivo

para enfadarse. —La cosa que más me gustaría en el mundo sería que
vos y mi padre me dieseis permiso para regalar toda mi pesca de boy á Concha y á su madre.
Rosa saltó de su silla como picada en lo vivo por una
tarántula.

—¿Qué? vaya una idea! exclamó. Dar toda la pesca á esas dos monas, que se van Dios sabe donde, y de quienes
no volveremos á saber nada en la vida! No faltaba más sin ó

que yo te diera mi permiso! —¿Veis, madre, como yo tenía razón de temer que os
enfadarías?

—¿Y quién no había de enfadarse oyendo tales absurdos? Allí viene tu padre; pídeselo y verás como te contesta lo
mismo.

Pero Angelote, a quien su mujer no había tenido tiempo de preparar, y quo, en aquel momento, se sentía guiado únicamente por sus propias inspiraciones, no fué tan con¬ trario como suponía Rosa á los deseos que acababa de ex¬

presar su hijo.

{Se continuará.)

2

SO.LLBR.

por las enfermedades de la vid, actividad y celo desplegados por comerciantes y cosecheros en los centros productores, ya por los traficantes que de todas par¬ tes afluyen al mercado, promoviendo la competencia, codiciosos de realizar ga¬
nancias.
No olvidemos tampoco que muchos armadores de Mallorca y del continente, visto el ningún resaltado que les daba el enviar sus buques á las Américas, desde que los vapores se encargaron de mono¬ polizar el trasporte de todo género de mercancías, van destinándolos al tráfico
de vinos; y como la construcción de la
mayor parte de nuestras naves obedece á una forma más apta para llevar naran¬ ja á granel que para almacenar botas en sus bodegas, no pueden competir con aquellos y se ven escluidos del trabajo.
A no recurrir á un remedio enérgico, á la unión que aconsejamos, no hay que esperar vuelvan los tiempos en que nues¬ tros buques al empezar la temporada de la naranja, tenian ya marcado el itinera¬ rio de sus viajes, sin que les faltase ocu¬ pación lucrativa en lo restante del año. La vía férrea que ya enlaza todos los mercados de Europa, ofrece baratura y facilidad al comercio en pequeño, pudiendo disponer de vagones cerrados que, diariamente, en pocas horas, tras¬ portan los frutos sazonados y frescos que ántes se veían forzados á pedir á los al¬ macenes centrales marítimos, ocupados por las compañías ya disueltas ó próxi¬ mas á disolverse, .por falta de movimien¬ to, ó de producto ganancial en sus ope¬
raciones.
No nos detendremos en examinar quí¬
micamente los elementos deletéreos que,
mancomunados, acabaron con las com¬
pañías ele iniciativa particular, reducidas á la inacción, ni aplicaremos el escalpelo de la crítica á las que felizmente no han sucumbido todavía, pero que viven en el marasmo, demostrando el trágico fin que les aguarda, sino les soplan mejores
vientos. Para lo dicho tendríamos que
entrar en el sagrado de la individualidad y de los intereses particulares, terreno vedado por la moral católica, á más de estéril para los fines que perseguimos; mayormente siendo materia demasiado conocida de los lectores que pueden com¬ prendernos y á quienes nos dirigimos. Sólo añadiremos que: la sociedad que deja el campo libre á los abusos no pue¬ de prosperar: necesariamente ha de tener un fin desastroso; y sobre este terreno, más ó menos accidentado, nacieron y se
movieron todas las formadas hasta el dia
en nuestro pueblo. Dedúzcanse ahora las
consecuencias.
Antes de terminar tan desagradable escursión, suplicaremos á los que vean una utopia en nuestra idea, que se hagan cargo, pesen y examinen detenidamente las razones arriba expuestas y nos digan, con la sinceridad de un corazón recio y

libre de preocupaciones de camarilla ó de partido, si nuestra marina está ó nó amenazada de una catástrofe, inevitable á no facilitarle trabajo continuo y pro¬ ductivo; y si esta ruina no ha de envol¬ ver al pueblo entero que ya participa del estado precario en que vive aquella.
Al propio tiempo les suplicaremos nos digan, si, para evitar el cataclismo y reanimar al comercio, ya que no es posi¬ ble volver á los antiguos tiempos, hay otro medio más expedito que el de la unión comercial, la formación de una gran
sociedad anónima. Si están con nosotros,
comprenderán que la casa, desde luego podría adquirir, por medio de acciones, todos los buques existentes en nuestra marina, si sus propietarios lo estimasen conveniente, destinándolos al servicio más apto, según sus formas y cualidades veleras, Ínterin se sustituían por vapores
y establecían líneas, según aconsejasen las
necesidades comerciales. Estos harían es¬
cala en nuestro puerto, extraerían los
frutos y las industrias, y veríamos rever¬ decer en poco tiempo, el agostado árbol de las tres ramas que ántes nos cobijaba
con su vivificante sombra.
Por este medio la sociedad, en interés

culta forma y conceptuoso estilo por el ilustra¬ do canónigo D. José Oliver.
Muy léjos de cortarme el paso, el autor de
Una base necesaria allana el camino que me
propuse seguir. Celebro, pues, que me haya to¬ mado la delantera, y aplaudiría sin la menor reserva su trabajo, notable por más de un con¬ cepto, si en él no encontrase yo dos motivos de
censura.
El primero está en la forma. A mi juicio, el Sí, Oliver no ha tenido bastante en cuenta que escribía su artículo para un periódico destinado á la vulgarización de ideas y en cuyas c.oliun-. ñas es poco ménos que ocioso todo lenguaje que no sea de facilísima comprensión. La claridad, la concisión, la sencillez son condiciones de primera necesidad en todo trabajo periodístico; y lo son mucho más cuando la mayoría de los lectores á quienes se dirige, solo han recibido
una instrucción rudimentaria.
El segundo motivo de censura lo encuentro en una grave restricción hecha eli la conclu¬ sión del artículo. No hay moral más que la ca¬ tólica, dice el Sr. Oliver, y al emitir este prin¬ cipio, añade que lo demás es remedo, es carica¬ tura, moneda falsa ele la moral verdadera.
La moral es anterior y superior á toda per¬ sonalidad y á toda escuela, y el suponer que es
del exclusivo dominio de tal ó cual secta reli¬

propio, ocuparía los buques de nuestra matrícula, áun los que no se hubiesen ad¬ herido, cuyos dueños se interesasen en aquella, y no vendría al caso de dar el trabajo á buques extraños que paulatina¬ mente van desalojando los nuestros en diminución de las relaciones comerciales, otro de los males que aqueja á nuestra marina, porque, como hemos dicho ya, no todos sus buques sirven para todo.
!Cuán diferente no había de ser la vida
de nuestro pueblo, si se llevase á cabo
la unión!
Los que no estén con nosotros ¿han meditado los males y las tristes conse¬ cuencias inherentes á la pérdida del ca¬ pital representado por los buques de nuestra matrícula y por el material mó¬ vil de las compañías de iniciativa parti¬ cular ya disueltas y próximas á disolver¬ se? Fíjense bien en ello, que bien merece la pena de ocupar á los hombres pensa¬ dores, llamados á tomar la iniciativa ge¬ neral en la empresa salvadora que acon¬ sejamos. De no hacerlo., la historia les hará responsables de los males que, pudiendo, no habrán evitado.

giosa, equivale á convertirla en un código tan variable como la voluntad ó el capricho de los
hombres.
El Sr. Oliver hubiera podido decir que el
catolicismo está enteramente basado en la mo¬
ral, ó que todo es moral en el catolicismo, sin que á mí se me hubiese ocurrido hacerle la me¬ nor objeción. Pero afirmar que no hay moral posible fuera de la comunión católica, es decir, que son inmorales todos los hombres del uni¬ verso que no sean católicos es un concepto equivocado que no puedo ménos de rechazar, al emprender el estudio de la materia misma que el Sr. Oliver ha presentado.
Imposible parece que á claras inteligencias les cueste tanto admitir que la moral puede, ser desligada de esa infinidad de: concepciones me¬ tafísicas, sobre las cuales hace miles de años que filósofos y teólogos discuten sin llegar á
entenderse.
¿No es más lógico admitir que la moral pue¬ de ser simplemente el conocimiento motivado de los deberes de todos (católicos ó protestan¬ tes, musulmanes ó israelitas) para con Dios y para con los hombres?
En otros artículos explanaré el asunto que el epígrafe de éste anuncia.

José Ruulan Pp,ro.

Procuraré ser breve y claro, permaneciendo

neutral en
.

materia

religiosa; más no

quisiera

SECCIÓN INDEPENDIENTE.

que mi neutralidad fuese tachada de oposición
ó indiferencia. Me coloco en el terreno de la

LA PRÁCTICA DE LA MORAL.

razón y en él establezco una doctrina que otra superior puede aventajar, pero no contradecir.
La teología que por cima la razón pone la

El artículo Una base necesaria, publicado en el número anterior de este periódico, me pare¬ ció tanto más oportuno, cuanto que me había propuesto explanar aquí, en una série de artí¬ culos y en términos tan sencillos y claros que estuviesen al ancance de las personas ménos instruidas, la delicada materia abordada en

fé, habla de una fé superior más no contraría
á la razón. Nada diré contra la fé de los unos ni contra la incredulidad de los otros. Deseo
que á todos sea útil mi trabajo, no menos que para el estudio, para la dignidad y el buen go¬
bierno de la vida.
Juan B. Enseñat.

SOLLER.

ÜRÓNICA LOCAL.
El domingo y limes últimos, con mo¬ tivo de la fiesta de nuestro patrón San Bartolomé, la banda sollerense tocó al¬ gunas piezas de su variado repertorio,
en el tablado construido al efecto en lá
plaza de la Constitución. Este solaz ha sido lo único que lia llegado hasta noso¬
tros de la tradicional fiesta de San Barto¬
lomé, que tantos forasteros atraía á este
valle cincuenta ó sesenta años atrás. De
modo que mientras celebramos fiestas de •calle con las cuales no pueden competir las más lucidas de la capital, dejamos ol¬ vidada la de nuestro patrón hasta el ex¬ tremo de no poder compararse con la que el pueblo más insignificante de la isla de¬ dica al suyo respectivo.
Una de esas escenas desagradabilísimas y que llenan de indignación á quien las presencia, se ofreció á nuestros ojos el domingo último al tiempo de tocar la música en la Plaza. El guardia municipal la emprendió contra un muchacho, al ob¬ jeto de cartigarle ignoramos qué travesu¬ ra y, corriendo ambos, al revolver la es¬ quina de la calle de la Luna cfió el prime¬ ro con tal fuerza á una mujer que, no pudiendo resistir el brusco empuje, rodó por el suelo, ocasionándola la caída al¬ gunas contusiones.
¿Y creerán nuestros lectores que dicho señor detuviera su precipitada carrera para averiguar si estaba muerta ó viva la atropellada? Pues ni eso. ¡Hasta aquí lle¬ ga su educación y finos modales! Celebra¬ mos infinito que se corrija, que se casti¬ gue á los muchachos mal criados que, por desgracia, abundan en este pueblo, y aplaudiremos siempre al que logre man¬
tenerlos á raya* ío que no podemos com¬
prender es que cuando juegan dos haya de perder un tercero.
ISTos han asegurado que la abundancia de pescado que vimos en la pescadería la penúltima semana, fué debida á que algu¬ nos han empleado la dinamita, con la cual cogen lo que sirve de cebo para pes¬ car desalíes lo que se vende. Es un abuso que denunciamos, seguros de que nues¬ tras celosas Autoridades han de ponerle
coto.
- t'-o,c;5Oc0- ^—
Para que nuestros lectores puedan ha¬ cerse cargo de la justicia con que los propietarios de Sóller se quejan de la abrumadora tributación que pesa sobre ellos y de la crueldad con que se trata á nuestro pueblo al sngetarle, sin compa¬ sión alguna, al pago de la contribución territorial y de consumos, á los mismos tipos que regían ántes de presentarse la enfermedad que acabó con los naranjales, continuamos el siguiente documento ofi¬ cial que se nos ha facilitado.

Naranja exportada del puerto de Sóller con destino á Francia, único punto de impor¬ tación, durante los quinquenios que se ex¬

presan:
Años.

Millares.

Total millares.

1858. . . . 1859. . . . 1860. . . . 1861. . . . 1862
1880 á 81. . . . 1881 á 82. . . . 1882 á 83. . . . 1883 á 84. . . . 1884 á 85. . . .

24,589 \\
26,277 13,594 >
13,260 \\
14,210 ;
4,15,3 \\ 6,766
5,822 >
4,564 i 4,536 j

91,930. 25.841.

¿Y todavía desatenderá el G-obierno las súplicas de un pueblo que hace 25 años que sufre una calamidad de que no
hay ejemplo en ningún pueblo de Espa¬ ña? ¿Y nuestros diputados dejarán de le¬ vantar su voz en el Congreso en defensa de sus representados, y activar las ges¬ tiones para que cese una anomalía que nada honra á la nación española?

El reloj municipal, según parece, se ha propuesto aburrir al público, fastidiar al Ayuntamiento y hacerse incomprensi¬ ble hasta del mismo relojero. Hace algún tiempo tocaba las horas y los cuartos, después se contentó con éstos, más tar¬ de volvió á lo mismo y ahora ha vuel¬
to de nuevo á lo último. Si á lo dicho se
añade la inexactitud con que marca las horas, podrán nuestros lectores ausentes
formarse una idea de lo bien servidos
que estamos. Basta decir que, el último domingo, al ver que el reloj de sol mar¬ caba las once y tres cuartos y se tocaba á misa, esto es las doce en el de la igle¬ sia, quisimos averiguar la verdad, y al
consultar al de la casa Consistorial para
que nos sacara de dudas, sonó las once y media. ¿Qué tal les parece una mejora que costará, de seguro, unas cinco mil pesetas?
Creemos que de tal obra no estará muy satisfecha nuestra Corporación municipal, como creemos que el público tenia dere¬ cho á esperar algo mejor.
¿Qué contesta á esto el relojero que, según dicen, lo dió asegurado?

Algo quejosos están los trabajadores de las dragas que funcionan en nuestro puerto, del poco tiempo que sus amos les dán para descanso, pues, según nos han informado, para ellos, lo mismo son los domingos que los dias laborables.
Por dos cosas sería conveniente la obser¬
vancia de los dias festivos: la una porque
dejarían de escandalizar á los que devo¬ tamente asisten á la misa de precepto que se celebra en el oratorio del Puerto, y la otra porque podrían limpiar su cuer¬ po que mucho lo necesita dada la faena en que se ocupan. Además, el trabajo que prestan es sumamente pesado y se

necesita algún descanso para rehabilitar
sus descaídas fuerzas.
Suplicamos, pues, al empresario ó per¬ sona á quien competa, tenga en cuenta nuestra j usta petición.
El miércoles de esta semana un mu¬
chacho de Biniaraix cayó de una higuera en Cas Angel (Sa Figuera). Fué conduci¬ do á su casa al dia siguiente con algunas contusiones en la cabeza y lesiones inter¬ nas de gravedad. •
En virtud de permuta que le ha sido concedida, ha cesado en el ejercicio de
una de las notarías de Sóller el Sr. Don
Mateo Caldentey, quien deja aquí nume¬ rosos amigos y generales simpatías.
El Interventor-Vista electo para la
Aduana de ésta D. Manuel Giarcía Alva-
rez ha sido destinado á la de Ayamonte antes de haber tomado posesión de su cargo. Igualmente ha sido destinado á la Aduana de Vigo ántes de posesionarse del de oficial único de la de Aguilas, nuestro apreciable amigo D. Celedonio Lledó.
Apenas publicado nuestro penúltimo número, se presentaron en esta redacción muchísimas personas pidiendo ejemplares para leer el cuento mallorquín: Un xót loen gras, que el público se arrancaba de
las manos. En vista del extraordinario éxito de
este cuento, hemos suplicado á su autor que nos favorezca con algún otro del mismo género. Difícil era hacer llegar nuestra petición á manos del Sr. Pére Télis, personaje poco ménos que invisible cuya existencia es un misterio para todo
el mundo. Pero hemos sido afortunados
en nuestro empeño, pues á los nueve dias de haberle dirigido una carta, recibimos
del misterioso autor la contestación si¬
guiente:
Ermita de Miramar, día de San Bertomeu, 1885.
Me falta temps per complaurervos aquesta setmana. Pe ses qui venen, poden promete unas cuantas rondayas mevas a n’ es lectors del Sóller, si Déu me dona vida; y crech que me 1’ allergará un pocli més encara, después d’ kavérmela conservada tres
centuries. Pére Télis.
Son de El Eco de las Aduanas las si¬
guientes líneas:
«Se ha ampliado la habilitación de la Aduana de Alcudia (Baleares), para el despacho de to¬ da clase de artículos, excepto aguardiente, azúcar, bacalao, coloniales, tejidos y petróleo.
Para atender al nuevo servicio, se ha creado una plaza pericial con el sueldo de 2.000 pese¬ tas, que será reintegrado al Estado por el Ayuntamiento de la localidad, quedando supri¬
mida la Administración mixta de Aduanas y
Estancadas que hoy existe. La Aduana estará servida por un Administrador con 2.000 pese¬ tas, y un Interventor-Vista con el de 1.500.

4

SÓLLER.

Según datos oficiales, durante doce años, desde 1870 hasta 1882, emigraron de Alema¬ nia 999,385 personas. De éstas, 951,704 se
marcharon á los Estados-Unidos.
Hemos recibido el nüm. 68 de El Siglo, órgano de los Grandes Almacenes del mismo nombre, que contiene el siguiente
sumario:
TEXTO: Sobre la rebaja, por S. O. Elidan. —La lana y la seda, por Vital Aza.—El mundo al revés, por Eduardo Bustillo.—La ex¬ piación (conclusión), por Eduardo de Lustonó. —Otro tipo, por Sinesio Delgado.—¡Donde vá la gente!... por José Jackson Veyan.—Histo¬ ria de un sombrero, por Luis Taboada.—Orien¬ tal, por E. de Lustonó.—Las faldillas de damás, por Federico Soler (Pitarra).—Modas., por N.—A nuestros favorecedores.—Un poco
de todo.—Correspondencia particular.—Últi¬
ma hora.—Sección de anuncios.
GRABADOS; Figurines, por Ensebio Pla¬ nas.—Contrastes., por Apeles Mestres.

Mañana día 30.
A las diez de la mañana y después de horas can¬ tadas, habrá oficio con música y sermón que predi¬ cará D. Miguel Bennassar Ecónomo, y al anochecer trisagio con música.
MOVIMIENTO DE POBLACIÓN
DEFUNCIONES.
Día 26.—-Lúeas Albertí y Miquel, de 17 años de
edad.
Día 28.—Francisca Mayol y Mayol, de 29 años. » 28.—Juan Pizá y Marqués, de GG años.
NACIMIENTOS. Día 21.—Una hembra.
» 23.- Un varón y dos hembras.
» 25.—Cuatro varones.
» 27.—Un varón y una hembra.
MOVIMIENTO DEL PUERTO.

EMBARCACIONES DESPACHADAS. Día 21.
Para Sevilla laúd San José, de 51 toa., cap. «don Monserrate Frau, con 7 mar. y lastre.
Día 26.
Para Alcudia laúd Sebastopol, de 28 ton., capitán D. Juan Pujol, con G mar. y lastre.
Día 27.
Para Palma laúd Juanito, de 45 ton., cap. don José Miró, con 6 mar. y lastre.
Día 28.
Para Palma laúd Cármen, de 43 ton., cap. D. Pe¬ dro Cardell, con 6 mar. y lastre.
Para Palma laúd Pleta de 13 ton., cap. D. Gabriel Adrover, con 5 mar. y lastre.
DE
Abanicos de todas clases,
CON UN 50 POR 100 DE REBAJA.

EMBARCACIONES FONDEADAS.

CULTOS SAGRADOS.
Hoy día 29. En la iglesia parroquial al anochecer se cantarán completas con música, en preparación de la fiesta de la Obra y Fábrica de la iglesia.

Día 20.
De Palma laúd San José, de 38 ton., cap. D. Juan Vicens, con 6 mar. y carbón.
Día 28.
De Pahua laúd Pleta, de 13 ton., cap. D. Gabriel Adrover, con 4 mar. y lastre.

Cali© de Canal® Mitin. 28.

Sección de Anuncios.

IMS DE l JOSE ILLi PERO.
-&3SS»

HIERRO TORRENS.

Historia de Sólíer en sus relaciones con la
general de Mallorca.
Memoria sobre el algarrobo y "su cultivo en Mallorca, con adiciones y mtas de B. Pedro Éstelrich.
Se hallan-en venta en la imprenta y taller de encuadernaciones de Juan Marqués, calle de San Bartolomé, 17.

Recomendado eficazmente contra la ane¬ mia, clorosis, debilidad, empobrecimiento de la sangre, falta de apetito, etc., etc.
DEPÓSITO GENERAL Farmacia leí ktor.-Pta ie la Constitucién.-SflLLER.
ZAPATERÍA

Tan convencidos estamos que ningún ¡mpel puede igualar él nuestro papel blanco de fabrica¬ ción especial que llamamos PAPEL BOCA marcas Violon y Dos Cuartos, que para distin¬ guirlo de todos los papeles y dificultar á los fal¬ sificadores hemos hecho crecidos gastos para im¬ primir mecémicamente en cada hoja de papel para el cigarrillo nuestro nombre BOCA que se lee al trasparente..
¡Ojo pues fumadores! no dejarse engañar!

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Manual prcictico de Aritmética del sistema de¬
cimal.
Reducción completa ele todos los pesos y medi¬ das de Mallorca, encuadernada y en rústica.
Beducción completa de púntales á hilógramos y vice-versa con el 4 por ciento y sin él.
Beducción completa .de cuartines de vino á li¬ tros y vice-versa.
¡Catálogo que condene las equivalencias ch to¬ das las unidades de pesos y medidas de Mallorca ¡cd sistema decimal y vice-versa.
Beducción de cuarteras á hectolitros y vico-
versa.

DE
Premiado en la Exposición de París de 1876, en la de las Ferias y Fiestas populares de Palma de 1881 y en Ja XII general
de Burdeos de 1882.
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Para piés imperfectos y para el comercio
de América..
Materiales■ de las mejores fábricas tanto nacionales como extrangeras.
Prontitud, elegancia y economía. Calle de Bauzá núm. 13,-SÓLLER.

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SÓLLER,-Imprenta de Juan Marqués,