Año I.
Año I.

PRECIOS DE SUSCRIPCION.
En América . . 2‘oo Ptas. » Francia. . . i‘,o »
» España. . . i‘oo »

Sábado 12 Julio de 1884.

PONTOS DE SUSCRIPCION.
EN SOLLER:
D. Vicente Vicens (cartero.)
EN PALMA:
Librería, Constitución 90.

lili. 18’

SUMARIO.—Crónica general, por J. R.—La fuente de Constanza, por Hércules.—Crónica Local: La fiesta de la Sangre, por J. M.—Sueltos —Goetlie, por Eilemon. —Italia. ('Continuación), por S.—Poesías, por Hércules
Miscelánea.—Anuncios.
CRONICA GENERAL.
Entremos con pié desnudo en el mar de los aconte¬ cimientos que preocupan y que tienen el raro privilegio de cautivar y atraer sobre sí la pública, atención. Y al sumergirnos en él, nuestras plantas, lejos de pisar la blanda alfombra de arenosa playa, tropiezan con pun¬ tiagudas y movedizas piedras; con rocas de desiguales y afilados contornos; con venenosos crustáceos y espi¬
nosos zoófitos.
No podemos penetrar más adentro porque la sangre salta de nuestras venas y es horrible el aspecto que presenta la superficie, antes azul y transparente, y ahora reflejo de negras y pardas nubes.
Las crónicas que se escriben debieran, como las esquelas funerarias, orlarse y encabezarlas con una
cruz.
Porque la muerte en sus infinitas formas, es el fan¬ tasma que gobierna y que aterra á la humanidad en los presentes momentos.
En Francia el cólera produce infinidad de víctimas. ¡En España !!! ¡Una lágrima por los desgraciados de Santa Coloma de Farnés y un recuerdo y un consuelo para las ino¬
centes familias!
Cubramos estas líneas de negros crespones y bus¬ quemos en el contraste, algo, que pueda servir para
continuar nuestra crónica.

Ellos no concebían que jugando con el gobierno, el protector y administrador de los públicos intereses, pudiese resultar, cuando ménos, un descuido de tal
naturaleza.
Los que compraron billetes del 7000, habían hecho una jugada segura; pero segura de perder.
Los que vieron premiados sus números fueron ricos por un momento, concibieron grandes esperanzas de bienestar y lujo y no hubieran cambiado su situación con la de ningún pequeño Creso; pues ellos ya se
creían Cresos de verdad.
Al día siguiente y al saber la triste noticia, vieron derrumbarse todo un cúmulo de felicidades, reales y positivas en un momento, pero que no tuvieron más forma que la de un sueño en calurosa noche de verano: sueño desvanecido por una disposición del Gobierno, el banquero de este juego informal.
—Desde hoy no juego á la lotería, decía uno de los agraciados á quien no le ha valido la suerte; jugaré á la ruleta ó al monte y así no daré ganancia al gobierno.
Y contesta un delegado de éste:—Es que entonces la policía le prenderá á Y. y en vez de ser un ciudadano pacífico y honrado, tendrá que pasar por calavera y jugador.
—¿Y jugando á la Lotería nó? —¡Claro que no! En esto pasa lo mismo que con el tabaco; hay que fumar el que el gobierno proporciona, y si es malo paciencia y aguantar. —Ah! ya: con que todo es cuestión de estancadas? Y tenia razón, porque la ruleta y el monte son el contrabando de los juegos de azar. La Lotería es el cigarro, ó mejor dicho, la tagarnina del gobierno. Desde hoy la situación actual contará con nuevos prosélitos: con todos los agraciados de la segunda ex¬
tracción.

En la última extracción de la Lotería Nacional ha
sucedido lo que seguramente no esperaban los agracia¬ dos ni los tenedores del millar que no entró en la urna.

Siga el verano propinándonos calores y desdichas que para, remedio tenemos aquí el Mediterráneo que
amoroso nos envolverá á todos en su azul seno. El

2

•EMANAKJO DE SÓLLER.

Cantábrico rugirá de cólera al ver que por causa de lo mismo, las infatuadas personalidades de políticos y
ricos homes no se dan cita en sus riberas.
Y al llegar Setiembre exclamarán: ¡Que verano tan cursi, no se ha podido ir á Francia!
Es de actualidad el conocido cuento árabe que re¬
lata la conversación habida entre la Peste y el Angel... «Había este dado permiso á la Peste para matar 10.000 personas El Angel llamó á la Peste y la reprendió porque había matado 30.000.
—Yo solo maté 10.000, contestó; las otras 20 las
mató el miedo.»
J. R.
LA FUENTE DE CONSTANZA.
(TRADICION.)
I.
n los agrestes y pintorescos alrededores de la antigua villa de Valldemosa y no léjos de donde se levanta hoy la hermita, existia á fines del siglo XVI un robusto y ruinoso palacio que orgulloso y sombrío parecia un coloso de piedra de¬ tenido á contemplar las olas de la ancha ensenada que el Mediterráneo forma á sus pies. En él vivia tranquilamente Don Pedro de Brondo, antiguo guer¬ rero de Felipe II que se había retirado á descansar de sus pasadas campañas y á curar las heridas con las cuales manchó de sangre las aguas del mar Jó¬ nico; dejando marchitar los laureles conquistados en San Quintin y Gravelines, sobre la mohosa ar¬ madura con que peleó contra Francisco I y con la cual venció en Lepanto á Selim II, á las órdenes del intrépido Don Juan de Austria. Olvidado de sus gloriosas victorias y de sus bri¬ llantes hechos de armas vivia en su viejo palacio sin otras ocupaciones que la caza, la lectura, y la edu¬ cación de su amada hija Constanza que apenas con¬ taba 12 años y que se creia feliz en medio de aquella soledad, persiguiendo mariposas y tejiendo guirnal¬ das con las flores del espeso bosque que rodeaba su palacio, entre cuyos ruinosos muros vivia aprisiona¬ da como una violeta entre las losas de un sepulcro. Mas andando el tiempo, la oleada de la pubertad se hizo sentir y la niña se convirtió en muger, su al¬ ma empezó á sentir esas vagas melancolías eternas precursoras del amor, que empezaba á dilatar con suspiros mal comprimidos su seno de virgen. Empezó á estar distraída y triste. En las largas veladas de invierno, fijaba melancólicamente su mi¬ rada en las llamas del hogar donde parecia buscar un consuelo á sus penas, un sér invisible que la comprendiera, y que llenara el inmenso vacío que había en su alma; ya no escuchaba con atención ios cuentos de brujas y jigantes, con que antes la entre¬ tenían las dueñas encargadas de su custodia. Prefe¬ ría soñar en hermosas princesas á quienes guardaba feroz ogro y eran robadas por apuesto doncel. La aburrían los episodios de la guerra que narraban

entusiasmados los valientes y fieles escuderos de su
podre, ya no acariciaba con sus delicadas manos la
inteligente cabeza del lebrel compañero inseparable en sus cacerías y escursiones campestres, ya las
azucenas que antes cuidaba con tanto esmero morían marchitas y olvidadas.
Una tarde en que como de costumbre se hallaba asomada al roto mirador de su palacio, llamó su atención el relincho de un fogoso corcel negro comola noche, en que iba montado un bizarro capitán de arqueros de elevada estatura, de larga y rizada cabellera, de noble y magestuoso continente. Guando vió á Constanza, blanca eomo el puro lirio de los
valles, esbelta, flexible como el junco de las riberas, con su elevado seno, su gentil garganta, sus purpú¬
reos labios, sus aterciopelados ojos, su larga y flo¬ tante cabellera negra adornada solo por margaritas silvestres, la creyó uno de esos ángeles que Dios envia al mundo para la felicidad de los mortales; vió en ella la muger tantas veces forjada por su soña¬ dora imaginación de poeta.
Ella vió también en aquel joven al hombre forja¬ do en sus ensueños purísimos de virgen.
Una mirada bastó á aquellas dos almas apasio¬ nadas para comprenderse, para amarse con delirio.

II.

Todas las tardes cuando el sol se hundía en el
ocaso entre nubes de púrpura, dorando con sus últi¬ mos rayos los picos de las montañas de Yralldemosa, Raimundo y Constanza se hallaban sentados en una
piedra del bosque, escuchando el melancólico ruido de las olas que morían á sus piés y aspirando el de¬ licado perfume de las ñorecillas, así se engolfaban largas horas en dulces coloquios de amor. Así pasó
cerca de un año; todo era dicha, todo amor, todo
risueño porvenir y rosadas ilusiones, mas ¡ay! el mar se cubrió de galeras, eran los piratas moros qne con tanta frecuencia atacaban los pueblos del litoral y que iban en crecido número á sembrar el
terror en Valldemosa.
Constanza las vió desde el balcón de su palacio y
no pudo menos de estremecerse al recordar que su Raimundo estaba destacado en Valldemosa por orden del Gobernador de Palma para defenderla délos san¬ grientos hijos de Agar. Un velo de tristeza cubrió sus ojos y dos perlas heladas rodaron por sus nítidas me¬ jillas; el corazón le decía que aquellas galeras que azotaban el mar con sus largos remos eran portado¬ ras de su desgracia, que aquellas velas blaucas que se destacaban en un cielo de fuego, eran el sudario
de su dicha.
Cuando el sol empezó á decaer marchó á la pie¬ dra donde solia esperará Raimundo, pero Raimundo no llegaba, ya habían empezado á salir las primeras estrellas y aun estaba sola, suspirando por la ausen¬ cia de su amante, por fin oyó el galope de un corcel que se acercaba ligéro como el yiento, y su corazón
latió con violencia.

(Se continuará.)

Hércules.

SEMANARIO DE SOLLER.

3

Crómica, Xj'ocslL.

LA FIESTA DE LA SANGRE.

Escribo este artículo para los lectores ausentes.

-Supongo á los presentes en el pueblo, suficientemen¬ te enterados de los pormenores de la fiesta.
Y en efecto, la escasez de diversiones, pues es
■esta la primera en lo que llevamos de verano, ha he¬ cho que pocos dejaran de asistir á la calle de la Luna en los dias 5 y 6 del actual. Después de ocho dias,
voy, pues, á dar algunos detalles de la fiesta de la

Sangre.

Empezóse esta á las nueve y media de la maña¬

na del sábado. El preludio fué

¡con toros!

Es claro. Era de imprescindible necesidad este so¬

laz. Esta costumbre no puede perderse. En el pueblo

•está tan profundamente arraigada, que es imposible su desaparición, so pena que no desaparezcan también
las fiestas.

La entusiasta afición de mis paisanos es tanta, como lastimoso verles arremangados, colorados como
amapolas é inundados de sudor, convertidos en fieras mas irracionales que la que sujetan. Si todo en este
mundo es cuestión de gustos, convengamos en que
los hay que merecen palos. ¿Quién no ha leído la «Civilización en los cinco
primeros siglos del cristianismo» de D. Emilio Cnstelar, y quien, leyéndola, ha dejado de horrorizarse ante los bárbaros espectáculos del Circo romano?
Ahora bien: si las corridas de toros en una plaza

son un reflejo de aquellos. ¿Qué será lo que sucede en nuestro pueblo?
Un animal completamente indefenso; sujeto por dos cuerdas que sostienen innumerable multitud de brazos humanos; seguido por un gentío inmenso,
que confunde en diabólica mezcolanza sus desafora¬ dos gritos con el estridente ladrido de los perros; despedazado por las mordeduras de estos, que se lo comen vivo; y aquel ensangrentado cuerpo, movido por una fuerza superior á la suya, tiene que ceder á las impertinentes, ó mejor aun tiránicas exigencias
de la multitud.

He aquí lo sucedido en la tarde del sábado.
La mañana, al son de alegre música, hicieron
su triunfal entrada y fueron presentados á la Auto¬ ridad, adornando su cabeza florida corona; para mo¬
rir á la tarde después de un prolongado martirio;

cTespues de una lenta agonía.
¡La fiesta de la Sangre ha sido para estas dos
pobres víctimas un acto inquisitorial!... Y para ello ha habido dos bandos: doscientos
hubiera habido á haber de ello necesidad.

Tenemos, no obstante, la profunda convicción
de que escasísimos serian los que, habiendo espuesto su vida para demostrar su valor ante las astas de un toro, la espondrian para salvar á un hermano suyo que luchara con las embravecidas olas. Que diga, sinó, D. José Palou cuantos han respondido al hon¬
roso llamamiento hecho para la instalación en Palma
de una Junta local de la sociedad de Salvamento de

náufragos.
Y si se propusieran mejoras de utilidad ó de

adorno como un teatro de verano para zarzuela; un establecimiento de baños; una biblioteca popular; construir dos columnas que, apoyando la fachada de la iglesia parroquial, dieran á esta la suficiente solidez á fin de poder derribar las hoy inútiles mu¬ rallas para ser sustituidas por vistosos jardines que hermosearan la parte mas céntrica de la población; hacer estensivos los beneficios de la Defensora solterease hasta proporcionar á los asociados una pensión vitalicia, aumentando proporcionalmente la mensualidad actual; mejoras todas que á la legua demostrarían su cultura ¿habría por ventura un solo bando, ni siquiera un solo individuo que coadyuva¬
ra? Lo dudamos.
Perdóneme el lector esta pequeña digresión, y volvamos á la fiesta de la Sangre.
Bonito aspecto presentaba la calle de la Luna. l)e cuerdas apoyadas en las ventanas de segundos pisos, ó desvanes según la altura de las casas, pen¬ dían hermosísimas banderas nacionales, provinciales y gallardetes con diferentes nombres. En la parte inferior de los primeros pisos atravesaban la calle en todas direcciones hilos profusamente adornados con pequeñas banderolas de papel de todos colores, for¬ mando caprichosas figuras. Una alfombra de mirto
cubría la calle.
Construyéronse dos catafalcos: uno frente á 1a. calle de Serra y otro á la de Batacb. La fiesta lle¬ gaba únicamente hasta la mitad de la de la Luna.
La dificultad de dividir en dos la música del
Sr. Enseñat á causa de los muchos músicos aun
ausentes, y lo costoso para hacer que la de otro pueblo viniera, á causa de la distancia que nos se¬ para de los demás de la isla; obligaron á que tocara aquella primero en uno y después en otro de los ca¬
tafalcos.
En el primero de ellos lo hizo desde las seis, hora en que se dió muerte á los toros, hasta los ocho en que se cantaron las completas.
Se cantaron por la orquesta las de D. Juan Capó.
La concurrencia fué escasa.
Terminadas estas, ocupó la música el catafalco de la calle de Batach, tocando en él escogidos bai¬
lables, todos admirablemente ejecutados. La juven¬ tud quiso demostrar su deseo de sacudir la monoto¬ nía que nos rodea, y acudió progresivamente hasta
hacer intransitable la calle.
La iluminación, hecha por los vecinos á su ma¬ nera, carecía de uniformidad, y si bien no deslum¬ braba, era suficiente para conocernos. Consistia ge¬ neralmente en un farol de petróleo colgado en el centro de los portales. Al siguiente dia fué mayor.
La mañana de este fué toda la fiesta puramente
religiosa. El oratorio del Hospital era insuficiente para contener la multitud de fieles que á la misa mayor acudieron. Apiñados estaban en la iglesia, apiñados en el patio y apiñados en la calle. Cantóse también por la orcjuesta del Sr. Enseñat la misa de Catalani, que salió com il faul. La cátedra del Es¬ píritu Santo fué ocupada por el vicario de Fornalutx Sr. Busquets.
A la tarde empezó la música en el primero de los mencionados catafalcos, á la misma hora que el dia
anterior. Al terminar cantóse en el oratorio la coro-

4

SEMANARIO DE SOLLER.

na á la Sangre, también por la orquesta, y acabada, ocupó la banda el catafalco número 2, según el orden que anteriormente he seguido. Tanto en uno como en otro tocáronse escogidas piezas, mereciendo entre ellas particular mención el aria de bajo de la ópera «Nabuco,» maravillosamente ejecutada por el bombardino Sr. Ballester. El gentío era inmenso.
A las once volvió la música al otro catafalco, en el que tocó una hora mas. La fiesta terminó por se¬
renatas.
Al pasar casualmente por la calle, al siguiente dia, me estrañó sobremanera el que el catafalco de la calle de Serra permaneciera cuando se había de¬
rribado el otro.
—¿Qué significa esto? pregunté á una de tantas curiosas que por alli habia.
—Que la fiesta, en uno de los bandos, tiene oc¬
tava, contestóme ella, y esta noche habrá música. Efectivamente, la palabras de la joven contenían
la verdad. Aquella noticia se cumplió al pié de la
letra.
Poca fué la animación, á causa sin duda de ig¬ norarlo la mayor parte de las personas que podían haber concurrido. No se habia publicado programa de la fiesta, y aquello era contra la costumbre de
años anteriores.
Hé aquí trazado á grandes rasgos lo sucedido en los dias 5, 6 y 7 del actual, relativo á la fiesta de la Sangre.
Terminaré el presente artículo enviando mi sin¬ cero aplauso al Sr. Enseñat, á sus músicos (particu¬ larmente al Sr. Ballester) y á cuantos han contri¬ buido en dar esplendor á la fiesta; pero haciendo votos al mismo tiempo para que al año siguiente sea mayor este con la supresión del toreo del sábado.
J. M.
SESION DE LA JUNTA DE SANIDAD
en la noche clel 9 Julio de 1884.
Reunida la Junta en el salón de sesiones del
Ayuntamiento poco mas de las 9 y media, bajo la presidencia del Sr. Alcalde accidental, expuso dicho
señor con breves términos el motivo de la reunión,
que era tratar del establecimiento del cordon sanita¬ rio militar, exponiendo además las medidas adopta¬ das como medios de precaución por la Junta de Sa¬
nidad.
El T. G. D. Nicolás Cotoner que se hallaba pre¬ sente con los oficiales de la compañía de su mando que se halla en esta, manifestó que carecía de órde¬ nes de la superioridad para establecer el cordon, pero deseaba saber el criterio de la Junta para ilus¬ trarse con los conocimientos prácticos que del terre¬ no tendrían, seguramente los que la componían, y á poder ser, obrar de común acuerdo para el buen
éxito de la empresa.
Usó seguidamente de la palabra el Sr. Pastor,
Director de Sanidad Marítima de este puerto, para
comunicar y enumerar los puntos que bajo su manera de ver, tenían mas medios de ser los elegidos para el desembarque de contrabando y por lo tanto los que debían elegirse para enviar á ellos parejas ó retenes.

Los puntos elegidos fueron los siguientes: Los hermitaños, La Torre de Deyd, Coll de ne Blede, Faro des cap Grós, Las Puntas, Coll de Illa, Tor¬ rente dé Balice, Porcho del Pld de Cosiere, Bahia de Fret, Punta de la Galobra, Torrente de Pareys y Punta ie ne Vaca.
El Comandante del puerto manifestó al Sr. Pas¬ tor que muchos de los pnntos por dicho señor elegi¬ dos, carecían de verdadera importancia, y mucho mas sabiéndose por el Sr. Cotoner que la fuerza dis¬ ponible para cubrir nuestra costa, era solamente de cuarenta y seis hombres, y movióse en este momento
un animado debate, en el cual intervinieron la ma¬
yoría de los allí reunidos, siendo punto menos que imposible describirlo, tal fué el cúmulo de razones expuestas y la discordia de personas, terminándose la reunión poco mas de las once y media sin que en definitiva se tomase ningún acuerdo.
Asistieron á la Junta los Sres. I). Andrés Pastor, D. José Palou, D. Antonio Reus, D. Antonio Co¬ lom, el Sr. Cañellas, Torrents y otros, cuyos nom¬ bres sentimos no recordar; fueron también iuvitados
el T. C. D. Nicolás Cotoner, los Capitanes Sr. Ber¬ nardo y Lasarte, los Tenientes Sr. Sagaz y Vidal y
el Alférez Sr. Fernandez.
Sentimos que el tiempo empleado en árdua dis¬ cusión, no se aprovechara mas, aunque esperamos grandes resultados del establecimiento del cordon militar, sea la que fuese la forma de su instalación,
dado el celo de los oficiales del arma de infantería*
Un incidente se promovió al final de la sesión entre el Sr. Palou y el Sr. Lazarte sobre las medi¬ das ó señales que debían adoptar los pescadores con el fin de no poder en ningún caso ser confundidos con los faluchos que se dedican al contrabando, in¬
cidente en el cual encontramos al Sr. Palou muy
prudente y revestido de sano criterio, mientras que sin negar éste al Sr. Lasarte, con sus argumentos en demasía apasionados.
Hemos tenido el gusto de pasar largo rato á bordo de la draga, presenciando los trabajos que se verifican con bastante prontitud.
Deseamos que la empresa active la recomposi¬ ción de la otra draga que hay en nuestro puerto, con el fin de ver terminada tan deseada como importante
obra.
También hemos tenido ocasión de visitar el la¬
zareto, el cual nada deja que desear.
Los médicos del cuerpo de Sanidad militar que residen en Palma, se han ofrecido á visitar gratis en caso de que aquella población fuese víctima del mo¬ leste viajante del Ganges.
Antes de las doce del día, 10 del presente Julio, comunicó el Sr. Cotoner al capitán que manda la compañía que se halla en ésta, la distribución de Iosdestacamentos que es la siguiente:
Mandar al teniente Vidal con su sección á Deyá
destacando fuerza hasta unirse á las de Valldemosa.
Al mando del teniente Sagaz, que manda una Sec¬
ción, á la Calobra la cual destacaría también fuerza

SEMANARIO DE SOLLER.

o

hasta unirse á Jas de Pollensa. El centro de la línea
queda en Sóller, con el objeto de prestar el servicio, y unirse á los flancos establecidos en Deyá y la
3241..aaCalobra. Delcentrosedestacaráunsargentocon
cuatro soldados que prestarán sus servicios en el
punto denominado Can bala. Después de comido el rancho de la tarde del día
10, han salido los destacamentos para sus destinos,
el de la Galobra se ha embarcado en el puerto para
evitar la penosa marcha que por la costa hubieran
sufrido.
Todas estas disposiciones hijas del excelente cri¬
terio del ilustrado Teniente Coronel D. Nicolás Co¬
toner, nos parecen las más oportunas, demostrando que es muy familiar para dicho Jefe la costa en la
cual se ha establecido el cordon.
Después de salir las tropas para sus respectivos cantones, el Sr. Cotoner marchó á Palma para luego dirigirse á Pollensa y establecer el cordon sanitario.
La Dirección General de Aduanas comunica á las
administraciones las siguientes disposiciones, dicta¬ das por la Dirección de Beneficencia y Sanidad.
Tienen absoluta prohibición de entrada en nuestro territorio, los cueros de lana y pelo sucios, las aves y ganado lanar, cabrío, vacuno y de cerda.
La ropa de uso y demás efectos de los pasageros, los enseres de empaque, pieles, plumas y pe¬ los de animales, de lana, de seda y algodou, los tra¬ pos y papeles; habrán de ser sometidos á riguroso espurgo y fumigación, pudienclo después de estas pre¬
cauciones tener libre entrada.
Sustancias animales ó vegetales en putre¬ facción, se mezclarán con desinfectantes y serán en¬ terrados á menos que los dueños de las mismas las reimporten inmediatamente en territorio francés.
Los efectos y mercancías no mencionados,
se ventilarán oportunamente.
Los elogios que no pudimos tributar al Sr. Pas¬
tor en nuestro número anterior con referencia á las
energias adoptadas por nuestro amigo como Director de Sanidad Marítima de nuestro puerto, se los dedi¬ ca la prensa unánime de la capital, la cual en el pre¬ sente caso cumple con un deber de cortesia, y dejus¬
ticia.
Las noticias que cotidianamente nos comunica el telégrafo con referencia al cólera reinante en el me¬
diodía de Francia son de cada dia mas alarmantes,
pues el número de defunciones es ya considerable.
Las autoridades tanto locales como las de la
provincia, merecen entusiastas plácemes, por la acti¬ tud adoptada, actitud que de continuar en Ja misma forma que hasta hoy, reportará grandes bienes á la
isla.
El dia 9 á las 8 de la mañana una compañía del Regimiento Infantería de Filipinas número 52 de guarnición en Palma, llegó á esta de Sóller con el
fin de formar un cordon sanitario, cubriendo dicha
compañía la línea desde Valldemosa al Torrent de Paréis según nuestras noticias.
La compañía viene mandada por nuestro parti¬

cular amigo Sr. Barrado y los subalternos señores Sagaz, Vidal y Sobrino.
El precio de los limones que era de seis pesetas el viage, ha subido hasta diez, notándose aun ten¬
dencias al alza.
Nuestro presagio se cumple.
Recomendamos al Alcalde dicte las oportunas
medidas para que los carreteros lleven en el interior de la población las caballerías del diestro, ó por lo menos se les prohíba el cruzar las calles carrera tendida, evitándose de este modo puedan ocasionarse desgracias.
Ha sido nombrado Administrador del Lazareto
de este puerto nuestro particular amigo D. Julián
Pizá. Le enviamos cordial enhorabuena.
Apesar de la esquisita vigilancia que se ejerce, hemos oido de personas que merecen entero crédito asegurar, se habían introducido en nuestro pueblo varios sacos de ropa sucia, procedentes del mediodía
de Francia.
Si el hecho es cierto es preciso redoblar la vigi¬ lancia, y no rendir á nada ningún género de con¬ templaciones.
Los puntos para donde han salido compañías para establecer el cordon sanitario son Andraitx, Soller, Pollensa, Artá y Santafíy, añadiendo un cólega que la marina de Lluchmayor será vigilada por
una sección de caballería.
*
O-OZETZEHIIE:.
ALGO DE SU VIDA Y SU LITERATURA.
I.
l que haya estudiado con calma las obras del inmortal poeta aleman, se habrá exta-
siado inmediatamente ante el maravilloso
movimiento de su cerebro, al querer buscar las mas profundas emociones del alma.
Las obras que Goethe legó á la literatura tienen el sello de la originalidad, el autor del Fausto no sigue las huellas de sus pre¬ decesores en el dilatado campo que ofrece la litera¬ tura y la ciencia; su actividad sin límites, y sus cambios de objetivo, demuestran de una manera evidente que busca un ideal, al cual se sujeta no
solo como escritor sino en los actos mas triviales de su vida.
Unia la realidad á la belleza, dar armonía á las tristezas de la vida, huyendo de la monotonía, para
vivir bajo el cielo puro y sereno de la poesía es la constante aspiración del poeta. Todo lo sacrifiea Goethe á su personalidad, abandona amistad y amor, antes que le subyuguen y el ascendiente que sobre

6

SEAMNARIO DE SÓLLER.

él puedan ejercer, son causa de que pierda la origi¬ nalidad de su genio. Motivo es este por el cual
vemos que su individualidad y la energía de sus sentimientos es la idea primordial de todas sus ini¬ mitables concepciones, y el argumento que viene á dar fuerza á los que hemos expuesto con referencia á la originalidad de sus obras, es el de que su orgu¬ llo no le hubiera jamás permitido declararse discí¬
pulo é imitador de una escuela literaria. Las creaciones han sido llamadas con justificada
razón poesía de la vida. Para conocer sus obras es preciso analizar su vida, y per ella se conserva la índole de aquellas. Cuanto deseó, cuanto fue, cuanto
espuso lo vació en sus versos, sin que sean por esto copias originales de la realidad, pues al tomar forma plástica ayudadas por su fantasía, dejan de serlo pues jamás se igualan la realidad á la poética fan¬ tasía, por mas que el genio con su mirada de águila todo lo abarque y analice.
El gran poeta aleman amaba la belleza física sien¬ do entusiasta partidario del plasticismo clásico de la forma; siente su espíritu honda tristura y decai¬ miento en los dias que las nubes ocultaban de sus ojos el astro radiante del dia, ó al desaparecer por occidente; á nadie puede pues estrañar que al espi¬ rar aquel génio pidiese con voz ahogada: luz, luz,
mas luz
Busca en su ajitada y dramática vida, recoger los frutos del amor, para sondear el corazón humano,
y no repara en destrozar el de una angelical criatura víctima inocente de acerbos desengaños.
Goethe debe en su juventud á dos de sus obras le celebridad de su nombre. Goetz de Berlíchingen y Werther, obras que según la reputada opinión de autoridades críticas, promovieron una revolución en la república de las letras, creando nuevos elementos estéticos que vinieron á enriquecer el arte.
La lectura del Werther, sintetiza todo cuanto
hasta ahora llevamos espuesto sobre el realismo que encierran las creaciones del autor de la leyenda del
Doctor Fausto.
El obstáculo que encontró el poeta en conseguir los favores de una muger sobrada de virtud, y la confianza que en ella tenia su prometido, fué el res¬ cate para que anhelara sus deseos. Al convencerse
que toda lucha seria débil ante tan denodado esfuer¬ zo, lo abandonó, empezando á escribir su Werther dos años después y cuando llegó á su noticia que la que fué árbitro de sus pensamientos, había contraido
matrimonio con su afortunado rival.
SiGoehte, hubiera comparado su alma bajo el im¬ perio de la pasión que inundaba su alma, no hubiera podido razonar imparcialmente evocando impune¬ mente sus recuerdos amorosos, analizando todos los
episodios de aquella mezcla de edilio y tragedia. No obstante, la emoción que sentia aun el poeta al re¬ cordar lo que tanto conmovía su alma, le hace excla¬ mar que solo una vez leyó á Werther con el fin de no recaer en la enfermedad la que debe su apa¬
rición
Las obras que alcanzan /.el éxito que la que nos ocupa, no pueden ser conceptuadas como una impresión de un autor, aunque la reputación de éste raye á gran altura. El genio sintetiza y al crear

abarca algo más que individualidades, abrazando pen¬ samientos que á todos nos son comunes, llegando á contagiarlo todo convirtiendo sus pasiones en una pasión de la humanidad.
Werther, es el símbolo de lo ideal, de lo irreali¬ zable. Es preciso comprender que el poeta pinta, el amor que se siente y que arrolla todas las trabas que se le oponen, sin reparar poco ó nada en las conveniencias sociales. Werther forma época en la vida de Goethe, hasta el punto de usarse la palabra Wertheismo á la predisposición al suicidio.
Repetimos que Goethe no fué discípulo de nin¬ guna escuela literaria, ni creó con su genio la senda que debían seguir los que estudiasen sus obras. Su literatura no tiene patria, es la literatura del alma, por lo tanto es la de la humanidad.
Filemon.
ITALIA.
(Continuación.)
a ausencia de Napoleón Bonaparte, que á la sazón se hallaba en Egipto, hizo perder
jls? mucho terreno á las armas francesas, triunlando la reacción, siendo Nápoles la pobla-
w @ cion c^e Ita^a en d°nde aquella se presentó
1 ¡Mh con odioso aspecto. El cardenal Rufo organizó un ejército de bandidos en la Calabria,
V ejército que dejó en pos de sí el luto y la desolación, entrando en Nápoles el dia 13 de Junio
de 1799.
Nelson, el célebre almirante inglés que debía morir en Trafalgar, envuelto en un sudario de la gloria, demostró de una manera clara su carácter cruel y vengativo, deteniendo los buques que condu¬ cían á los republicanos fugitivos á Marsella, ejecu¬ tándose á bordo del «Minerva», la sentencia de un
consejo de guerra, que condenó á mas de cuatro mil personas, entre las cuales figuraban hombres ilustres y mugeres célebres como Leonor de Pimentel y
Luisa Sanfelice.
Génova era la única población que reconocía el poder de Francia, cuando Napoleón regresó de Egipto y derrocó el Directorio y nombrándose primer cón¬ sul, emprendió nuevamente sus bélicas operaciones, asombrando al mundo con su paso de los Alpes por el monte San Bernardo, y preparando la batalla de Marengo, con los combates de Stradella y Montebello, cambió la suerte de la península italiana, fir¬ mándose entre Francia y Austria el tratado de Suneville en el cual se fijaban los límites del imperio y la república cisalpina, bajo las mismas bases que en el tratado de Campo-Fernio, aplazando Francia para divisiones 'ulteriores la suerte de la Toscana y
el Piamonte.
Al tratado de Suneville siguieron otros varios entre España y Pió VII, y por fin el de Amiens entre Francia é Inglaterra, pero la paz que en ellos
se ofrecía fué de escasa duración, puesto que muy en
breve la guerra volvió á imperar entre las potencias que firmaban tratados de paz.
En el mes de Mayo de 1809 comenzaron las

SEMANARIO DE SOLLER.

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hostilidades entre Francia é Inglaterra. Coronado en París emperador, suprimió la república Cisalpina convirtiéndose en reino de Italia. Después de coro¬ nado emperador marchó Napoleón á Milán, para ceñir la corona de Viena, marchando después á Austria, para ganar los lauros con que tejer la guir¬ nalda de su gloria.
S.
(Se continuará.)
J&-
¿Has visto niña adorada En el ameno pensil Una palmera doblada Sobre su tronco gentil?
Antes al cielo sabia
Bascando luz y colores Y perfumes y armonía
Y amor para sus amores;
Pero te vió junto á sí Y se doblegó hácia el suelo
Por encontrar solo en tí
Mas encantos que en el cielo.
Julio 84.
CANTABES’.
Sobre mi pecho doliente
He colocado una cruz
Que es sepulcro de la dicha A quien diste muerte tu.
Por tí lloraba en la playa Mi llanto en el mar cayó Y el agua lo echó en la arena Tan amargo lo encontró.
Desde que te he conocido Comprendo lo que es el cielo,
Y sé lo que son sus goces
Desde que me diste un beso.
2>a
BALADA.
Después de terminar nuestros amores En que de dicha mi alma enloqueció Ya curada en mi pecho la ancha herida Que las garras abrieron del dolor, Tristes los ojos, pálido el semblante, Indiferente y frío el corazón Hasta el pié de su casa solitaria El azar una tarde me llevó, Melancólica y sola se encontraba Margarita asomada á su balcón Pasé de largo sin temblar siquiera Al recuerdo de besos y de amor Que en mi pecho evocaban los ramajes
Que sirvieron de tálamo á los dos.
Solamente por ver si me miraba Inquieta mi pupila la buscó

Y al ver que me herían los destellos De sus ojos hermosos como el sol,

Creyendo que me miraba enamorada Mi corazón de nuevo palpitó.
Mas luego á Becquer recordando dije
«Tal vez me mira cual la miro yo.»

Mayo 80.

Hércules.

MISCELÁNEA.
Extravióse un cazador en una cacería, hízosele de noche, y encontróse con una venta.
Entró en ella, y dijo á la posadera que le sir¬
viera de cenar.
Así lo hizo, y el astuto cazador, viendo que no le había puesto vino, le echó esta indirecta:
— Vino... ¿vino ya el patrón? La ventera, que no tenia pelo de tonta, conoció la intención, y le contestó en el mismo tono: —Agua... aguardándole estoy.
De los últimos partes publicados por la prensa de Palma, copiamos los siguientes:
Madrid 11 á las 8 m.
Los médicos se han negado á encerrarse en el Lazareto de Mahon habiéndose presentado volunta¬ riamente un jóven de aquella ciudad.
El Director de Beneficencia ha conferenciado te¬
legráficamente esta madrugada con el Gobernador de Valencia comunicándole instrucciones para la actitud que debe adoptar con motivo de los dos ca¬ sos sospechosos ocurridos en el Lazaieto de Mahon.
Depositado 11, 3 m.
12 noche 10 Julio 84.—Director general Sani¬ dad y Delegado de Gobierno Mahon.
Según los partes recibidos de los gobernadores de las provincias, el estado de la salud continúa siendo satisfactorio en la península. En el lazareto de Mahon, según avisa el delegado de aquella isla, se han notado tres casos de enfermedad sospechosa en dos viajeros y un tripulante del falucho «María», que llegó á aquel lazareto procedente de Marsella, habiendo fallecido de los tres una mujer embarazada que el dia anterior habia tomado un purgante. Si realmente fueran casos de cólera, los ocurridos en el falucho «María», esta desagradable noticia vendría á justificar la eficacia de las medidas adoptadas por el Gobierno, á fin de evitar la invasión colérica en
España. El barco citado ha sido completamente aislado,
adoptándose respecto de él las más rigurosas dispo¬ siciones reglamentarias de nuestras leyes de Sani¬
dad. Nuestro cónsul en Marsella comunica haber
ocurrido en aquella ciudad, desde las 8 de la noche hasta la misma hora de hoy, 59 defunciones del có¬ lera, 44 en la ciudad, 13 en el hospital Pharo, 1 en los arrabales y otro en el manicomio. En los alrede¬ dores de Grenoble fué atacada del cólera una mujer procedente de Tolon. De Tolon no se han recibido noticias á la hora en que se trasmite este telegrama.

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SEMANARIO DE SOLLER.

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de 1883 á 15 de Octubre de 1884.
De Palma á Manacor y La Puebla, á las 7‘45 mañana 2‘15 y 4 tarde (mixto).
De Manacor á Palma y La Puebla, á las 3 (mixto) 7‘45 mañana y 5‘15 tarde.
De la puebla á Palma á 3‘30 (mixto) 7‘40 mañana y
5‘40 tarde.
De la Puebla á Manacor 7‘40 mañana 2‘45 y 5!40 tarde.
Trenes periódicos.—Dias de mercado en Inca.—De Inca á Palma, á la P30 tarde.
Palma 29 de Febrero de 1884.—El Director General, Guillermo Moragues.

SALIDAS.
Domingo 8 mañana para Ibiza y Alicante. Lunes 4 tarde para Mahon. Mártes 5 tarde para Barcelona. Miércoles 4 tarde para Mahon por Alcudia. Juéves 4 tarde para Valencia. Sábado 2 tarde para Barcelona por Alcudia.
ENTRADAS.
Lunes 7 mañana de Valencia y 9 id. de Mahon por Al¬
cudia.
Miércolee 3 tarde de Ibiza y Alicante. Juéves 9 mañana de Mahon y 12 id. de Barcelona por
Alcudia.
Sábado 7 mañana de Barcelona.

REVISTA SEMANAL DE LITERATURA, CIENCIAS Y PERIODICO DE INTERES GENERAL Y LOCAL.
Esta revista se publica en la importante villa de Soller y cuenta con redactores y colaboradores conooidós en la república de las letras.
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Imprenta de la Biblioteca Popular.—1884.