Estudíos Lulíanos

Estudíos Lulíanos
IRevísta cuatrimestral


de investigación llulíana Y Jlfcedíevalístíca
publicada por la


Jlbaíorícensís ©cbola llullístíca


Instituto internacional del


Consejo Superior de Investigaciones Científicas


N ú m . 28


S U M A R I O


E S T U D I O S


P. EUSEBIO COLOMER, S. J., Ramón Llull y el judaismo en el marco histórico
de la Edad Media hispana . . . . . . . . . .


P. ANTONIO OLIVER, C. R., El Beato Ramón Llull en sus relaciones con la
Escuela Franciscana de los siglos XIII-XIV . . . . . . .


P. LLABRÉS MARTORELL, PBRO., La conversión del Blo. Ramon Llull, en sus
aspectos histórico, sicológico y teológico . . . . . . .


T E X T O S


J. N. HILLGARTII, Manuscritos lulianos de la biblioteca del convento francisca-
no de Dún Mhuire, Killiney, Co. Dublin, Irlanda. . . . . . pág. 73


N O T A S


S. GARCÍAS PALOU. Cronología de las cinco primeras estancias del Bto. Ramón
Llull en la corte papal: Feclia del <Desconhorl> . . . . . .


JOAQUÍN CARRERAS Y ARTAU, Inautenticidad lulianadel .Deauditu kabba-
listicot . . . . . . . . . . . . .


ALEXANDRE OLIVAR, O. S. B., Cincogesma-Pentecosta: lina precisió crono-
lògica en la vida de Ramon Llull . . . . . . . . .


MARTHA M. ALFONSO, Influencia de la literatura catalana en <Don Quijote de
la Mancha>. . . . . . . . . . . . .


B I B L I O G R A F Í A


I. Bibliografía lulísttca, pág. 121 — II. Bibliografía medievalíslica, pág. 123


pág. 5


pág. 47


pág. 57


pág. 81


pág. 95


pág. 103


pág. 107


Vol. X, Fase . 1 PALMA DE MALLORCA (España) A ñ o X: 1966




ERHARD-WOLFRAM PLATZECK.


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La Direction des ESTUDIOS LULIAJSOS recevra avec reconnais-
sance tous travaux à publier (sous réserve du jugement par le Comité
de Direction) et tout ouvrage scientifique, particulièrement lullien ou
médiévalistique, a recenser, ainsi que toute proposition d'échange avec
de Revues similaires.


Envoyer les manuscrits, les livres pour compte-rendu et les Revues
d'échange au Directeur:


D R . S . GARCÍAS PALOU, Apar t ado 1 7 , Pa lma de Mallorca (España) .


Depósito legal P. M. 268 - 1961




£ s t u d í o 5 l lu l ía






£studíos Ttulíanos
'IRcvísta cuatrimestral


de investigación Ttulíana Y Jlbedíevalístíca
Publicada por la


jlbaíoricensís Scbola Ttullístíca


Instituto Internacional del


Consejo Superior de investigaciones Científicas


Vol. X 1966 Año X


ESCUELA LULISTICA MAYORICENSE


Palmu de Mallorca




6 E T J S E B I O C O L O M E R , S. J.


incomprensible, si no se tiene presente en ella el papel de los ju-
díos" (3). La historia de ilos judíos españoles se entrelaza con la doble
historia de la España islámica y cristiana. Presentes a ambos lados de
la precaria frontera que dividía a las dos Españas, los judíos siguen su
respectiva suerte y, en -más de una ocasión, hacen incluso de media-
dores entre ambos hermanos enemigos. Su relación con los dos pueblos
de la península son ora amistosas, ora difíciles. Pero su presencia y su
acción en el seno de la historia peninsular es un hecho con el que hay
que contar y con el que contaban los españoles de entonces. Cristia-
nos, moros y judíos conviven uno junto al otro y, en ocasiones, uno
contra el otro sobre la dura piel del to ro ibérico. La investigación más
reciente ha subrayado este hecho con testimonios elocuentes. Cuando
Pedro el Cruel, todavía en 1369, hacía redactar su epitafio en latín,
hebreo y árabe, no hacía sino dar significación política a una realidad
humana y religiosa que domina la edad media española. El español de
entonces es considerado como creyente de una de las tres religiones.
Américo Castro ha puesto de relieve el hecho sinificativo de que en
el Cantar de Mío Cid la denominación común de moros y cristianos
tiene sentido colectivo: "moros y cr is t ianos" significa "cualquiera".
Y "moros ni cristianos" significa "nadie" (4) Todos, cristianos, moros
y judíos, son colocados a la en el Libro de Buen Amor del Arzipreste
de Hita en la carta de desafío que Don Carnal envía a Doña Cuaresma :


"La nota de la carta venía a todos nos :
Don Carnal poderoso, por la gracia de Dios,
a todos los cristianos e moros e jodíos,
salud con muchas carnes" (5).


Y en las Cantigas de Alfonso el Sabio, con una liberalidad muy
poco medieval, se expresa la esperanza de que los que en es te mundo


(3) A. CASTRO, España en su historia, Cristianos, Moros y Judíos, Buenos
Aires, 1948; nueva edición: La realidad histórica de España, México, 1954;
2.a- ed. renovada de la anterior, México, 1962; en alemán: Spanien, Vision uni
Wirklichkeit, Colonia, 1957. Por la dificultad de encontrar en España las dos
primeras ediciones de esta famosa obra de Castro y por no haber salido todavíi
la segunda parte de la última edición renovada, utilizamos en este trabajo la
edición alemana.


\t) Ctr. A. CASTRO, o. c , 224: véase también Cantar del Mío Cid, ea
R. MENÉNDEZ PIDAL, 338.


(5) Cfr. A. CASTRO, o. c , 224; véase también Libro del Buen Amor, 1193.


2




H A M Ó N L L U L L Y E L J U D A I S M O 7


viven uno junto al otro, volverán a encontrarse en el otro mundo, pues-
to que sobre todos vela el mismo Dios misericordioso :


"Aquel que perdôar pode
Chrischâo, iudeo e mouro,
a tanto que en Deus aian
ben firmes sas inteoçôes" (6).


También por este aspecto constituye España algo único en Occi-
dente. Ello convierte a la península Ibérica en el principal exponente,
dentro del marco mediterráneo, de aquello que F. Heerha apellidado "el
reino de los t res anillos" ( 7 ) .


FANATISMO Y TOLERANCIA.


En estas circunstancias .no tiene nada de extraño que, como indica
Y. Baer, la España medieval diese a la vez ejemplo de fanatismo y de
tolerancia religiosa. Ambos fenómenos son, por decirlo así, naturales
en un país, en el que creyentes de las tres religiones monoteístas viven,
luchan y trabajan el uno junto al otro (8). Lo interesante en nuestro
caso es que las muest ras de cordialidad y tolerancia entre los repre-
sentantes de los tres credos preceden a las de la intolerancia y el fa-
natismo. Natura lmente , no se puede pedir a los hombres de la España
xiedieval una tolerancia al estilo moderno. Esta o procede de la indi-
ferencia religiosa, o se funda en el respeto a la libertad y a la dignidad
de la persona humana. Ambas acti tudes estaban muy lejos del mundo
espiriual del medioevo. La tolerancia en la España medieval fue una
tolerancia política, impuesta por la necesaria convivencia de tres reli-
giones en un mismo pueblo. Por eso aparece al mismo t iempo en la
España cristiana y en la islámica. Los reyes musulmanes y cristianos
de la península ejercitan generalmente la tolerancia con sus subditos
de diversa religión. La misma existencia jurídica en las dos mitades
de España de los grupos sociales de "mozárabes" y "mudejares" son la
mejor prueba de esta política abierta y comprensiva (9).


(6) Cfr. A. CASTRO, o. c , 224; véase también Cantigas, Florencia, Bibl.
Nazionale, B. R. 20, fol. 53 r.


(7) F. HEER, Europdische Geistesgeschichte, Stuttgart, 1953, 106 ss.
(8) Y. BAER, A History of the Jewes in Christian Spain, i. From de Age


of Reconqnest to the Fourteenth Century, Filadèlfia, 1961-62, 182.
(9) Véase I. DE LAS CAGIGAS, Minorías étnico-religiosas de la Edad


3




8 E Ü S E B I O C O L O M E R , S . J .


Por lo que toca a la España cristiana y para oponerse a la tesis de
Américo Castro que hacía depender su tolerancia de la del Islam, C.
Sánchez Albornoz ha ras t reado en los mismos comienzos de la edad
media una serie de hechos que demuestran la práctica de la toleran-
cia religiosa por parte de los Reyes cristianos del Norte . Los fre-
cuentes matrimonios entre la primera dinastía real de Navarra y la
estirpe de los Baou Qasí ; el envío por Alfonso III de su hijo Ordoño,
antes del 881, para que se educase en la corte m o r a de Zaragoza; el
estricto respeto por Alfonso VI de las prácticas religiosas de sus sub-
ditos mahometanos de Toledo ; la negativa de Alfonso VIII de Castilla
y Pedro II de Aragón de consentir la matanza de los moros de Cala-
trava, exigida por unos 60.000 cruzados de allende el Pirineo, son hechos
espigados entre muchos y suficientemente elocuentes (10). Casos simi-


Media, 4 vols., Madrid, 1947-49. En particular sobre los mozárabes cfr. también
F. I. SIMONET, Historia de los mozárabes de España, Madrid, 1897-1903;
M. GÓMEZ MORENO, Iglesias mozárabes, Madrid, 1919; A. GONZALEZ PA-
LÈNCIA, Los mozárabes de Toledo en los siglos XII y XIII, Madrid, 1926-30;
R. MENENDEZ PIDAL, Orígenes del español, 3. a ed., Madrid, 1950; una breve
exposición en E. LEVI-PROVENÇAL, España mídsumana hasta la caída del Ca-
lifato de Córdoba, Instituciones y vida social e intelectual, en Historia de Es-
paña, ed. por R. MENENDEZ PIDAL, vol. V, Madrid, 1957, 118 ss. Sobre los
mudejares véase F. FERNANDEZ GONZALEZ, Estado social y político de los
mudejares de Castilla, Madrid, 1866; M. GUAL CAMARENA, Mudejares va-
lencianos. Aportaciones para su estudio, en : "Saitabi", 9 (1949), 165-99.


(10) C. SÁNCHEZ ALBORNOZ, España, un enigma histórico, Buenos
Aires, 1956, I. 289 s. Como es sabido, Sánchez Albornoz quiso responder con
esta owra a España en su historia de Américo Castro, por opinar que aquélla
se había exagerado unilateralmente el influjo de moros y judíos en la formación
del hombre hispánico. Esta postura de Sánchez Albornoz es tanto más notable,
cuanto que él había sido uno de los primeros medievalistas españoles que había
subrayado, desde su famoso ensayo España y el Islam, Madrid, 1929, el en-
cuentro e interacción cultural de lo islámico y lo cristiano en la España me-
dieval. La genial unilateralidad de A. Castro, al exaltar el componente oriental
del alma hispánica, condujo así a Sánchez Albornoz a defender con todo su
inmenso saber histórico los valores de la más pura españolía. En realidad, am-
bas obras constituyen una interpelación opuesta y complementaria de la histo-
ria de España. Mientras A. Castro comprende la irrupción del Islam y el influjo
del Judaismo en la España medieval como un rompimiento con la comunidad
cultural y política de los restantes pueblos europeos, Sánchez Albornoz acentúa
la continuidad del legado romano y visigótico en el seno de la España cristianos
a la vez que subraya la progresiva inserción de ésta en la tradición cultural de
Occidente. A lo largo de este estudio nos referiremos con frecuencia y en un
sentido complementario a ambas importantes obras.


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R A M Ó N L L U L L Y E L J U D A I S M O 9


lares podrían aducirse en relación con los judíos. En el fuero de Cas-
trojeriz del 974 se equipara ya el valor penal de judíos y crist ianos;
las leyes leonesas del 1.020 disponen la constitución de comisiones ar-
bitrales de dos judíos y dos cristianos para resolver los problemas de
propiedad que pudieran surgir en la ciudad arrasada por Almanzor ;
el fuero de Nájera de 1076 equipara los judíos a los infanzones; los
caballeros de Toledo en 1212 defienden espada en mano a sus conciu-
dadanos judíos, a quienes intentaban pasar a cuchillo los cruzados ultra-
pirenaicos venidos a la batalla de las Navas (11).


Esa serie de hechos 'muestra que, desde comienzos del siglo IX,
la práctica de la tolerancia era ya una realidad aquí y allí en la España
cristiana, antes de que fuera sancionada solemnemente por el más
importante texto jurídico del medioevo hispano : Las siete Partidas del
rey Alfonso X el Sabio. Este famoso código, considerado con razón
como uno de los más humanitar ios del siglo XIII, acepta el principio
de la l ibertad religiosa para los tres credos de la península. Se excluye
formalmente t oda coacción e incluso toda gratificación en orden a in-
ducir a la conversión a moros y judíos (12). Por lo que toca más con-
cretamente a éstos últimos, las Partidas confirman la legislación ecle-
siástica que los apartaba de los cargos públicos y prohibía a los cris-
tianos aceptar su t ratamiento médico. Pero al mismo tiempo conceden
protección legal a sus actividades religiosas. Los sábados y demás fes-
tividades judías son respetados y se prohibe a los cristianos i r rumpir
a la fuerza en sus reuniones litúrgicas, porque "la Sinagoga es casa
do se loa el nome de Dios" (13).


El mismo espíritu que las Partidas de Alfonso el Sabio se refleja
en el Libro de los Estados del Infante D. Juan Manuel. En él se llega
hasta a considerar la lucha contra el Islam en el sentido meramente
político de una guerra de reconquista y no en el sentido religioso de
cruzada : "Ha guerra entre los crist ianos et los moros, e t habrá fasta
que hayan cobrado los cristianos as tierras que los moros les t ienen
forzadas ; ca cuanto por la ley nin por la secta que ellos t ienen, non
habrían guerra entre el los; ca Jesucristo nunca mandó que matasen
nin apremiasen a ninguno por que tomase la su Ley, cá él non quiere
servicio forzado, sinon el que se face de buen talante et de grado" (14).


(11) Cfr. C. SÁNCHEZ ALBORNOZ, o. c , I, 290.
(12) Partidas, VII, 6 y 25, 2. Cfr. C. SÁNCHEZ ALBORNOZ, o. c , I, 291.
(13) Partidas, VII, 25, 4.
(14) Libro de los Estados, 294. Cfr. para la interpretación de este texto


5




1 0 EUSEBlO COLOMER, S. J.


Naturalmente , la praxis no estuvo siempre de acuerdo con la teo-
ría. En el caso del medioevo hispano la tensión entre el derecho y el
hecho es todavía mayor, puesto que esta legislación tolerante y huma-
nitaria se dirigía precisamente muchas veces a evitar los excesos reales
del fanatismo. Tiene razón Sánchez Albornoz al hablar de la tolerancia
de los Estados y no del pueblo, porque tanto en el Al-Andalus como
en los reinos crist ianos el espíritu de tolerancia es más propio de las
minorías gobernantes que no de las masas por ellas gobernadas (15). A
partir del siglo XIII la presión popular contra moros y judíos, unida
a las instancias de la Iglesia (recordemos las prevenciones de Inocen-


A. CASTRO, o. c , 220 y C. SÁNCHEZ ALBORNOZ, o. c , I, 291. Este famoso
pasaje del Infante Don luán Manuel es de enorme importancia en orden a la
recta comprensión de la Edad Media hispana. Los cristianos españoles tienen
conciencia de que luchan por recuperar el solar nacional que un mal día pasara
a manos extrañas. Naturalmente, la realización de esta empresa de reconquista
implica la guerra contra el Islam peninsular, en el que los guerreros cristianos
ven no solamente al enemigo de la patria, sino también de Cristo y de su Igle-
sia. Ello confiere necesariamente a la contienda un matiz religioso. Antes de la
batalla se invoca el auxilio de Dios, a quien se dan también gracias después de
la victoria. A pesar de todo, la reconquista española continúa distinguiéndose
tanto de la "guerra santa" en el sentido del Islam, como de la "cruzada" en el
sentido de la Cristiandad occidental. Se lucha por el Altísimo y con su ayuda,
pero no precisamente para propagar por la espada el propio credo o someter a
gentes de otra fe, sino más bien para recobrar el suelo patrio y asegurar así la
libertad política y religiosa de los Reinos cristianos (Cfr. C. SÁNCHEZ ALBOR-
NOZ, o. c , I, 309 ss.). La reconquista es a la vez una guerra divinal y terrenal,
situada justamente entre el cielo y la tierra, en la que los intereses religiosos
se mezclan con los políticos. Por ello Dios es visto en ella no sólo como el
Dios de las batallas que protege y auxilia a sus fieles guerreros, sino también
como el arbitro y juez de la contienda, que premia las propias virtudes y castiga
los propios pecados con victorias y derrotas y que puede incluso (como nos
cuenta la Crónica de Alfonso XI en el caso particular de los Infantes Don Juan
y Don Pedro, quienes por orden del Papa habían roto las treguas pactadas con
el moro de Granada), dar "sentencia" contra los cristianos y ponerse del lado
de sus enemigos, porque por encima de sus diferencias estaba "la fialdad que
Dios estableció entre los hombres". Es antihistórico ver en este interesante do-
cumento, como pretende A. Castro, una muestra de "deísmo" en la Castilla del
siglo XIV. En cambio, nos parece justificado y es muy sugerente descubrir en
él con C. Sánchez Albornoz (o. c , I, 335 ss.) una visión teológica de la historia
que ve en la guerra un justo "juicio de Dios" y que, sin relativizar las diversas
reencias religiosas, comprende que Dios es Padre común y justiciero de todos
los hombres.


(15) Cfr. C. SÁNCHEZ ALBORNOZ, o. c , I, 295.




RAMÓN L L U L L Y E L J U D A I S M O I I


ció III y las medidas restrictivas de los concilios III y IV de Letrán
en 1179 y 1215 respectivamente), indujo poco a poco a los Reyes y a
los Grandes a restringir la libertad que los infieles gozaran en sus esta-
dos. Dos factores externos contribuyeron también a inclinar la balanza
hacia la intransigencia: del lado musulmán el fanatismo de los invaso-
res Almorávides y Almohades y del cristiano la influencia de los mon-
jes de Cluny y Citeaux y la intransigencia de los cruzados franceses,
ingleses y germanos, que eran incapaces de comprender el horizonte
histórico de la España medieval con su mosaico de pueblos, religiones
y cul turas . De ahí que la generosa política de tolerancia de los reyes
cristianos terminase con un ro tundo fracaso. Sería injusto hacer res-
ponsables de este fracaso a sólo los cristianos españoles. Como ha es-
crito H. Terrase "en el gran drama de la historia de España los culpa-
bles n o estuvieron todos del mismo lado" (16). El problema de la
España medieval ©ra hacer un pueblo con hombres de tres culturas y
tres religiones opuestas. Este "viejo sueño de Alfonso VI se reveló al
fin c o m o una quimera : musulmanes y judíos eran cuidadosos de la
pureza de su fe como los cristianos. La segregación material que. se
intentó imponerles no era en el fondo sino el signo de una irremediable
división espiritual : los españoles permanecían divididos en t res comu-
nidades religiosas que, a pesar de sus formas de vida comunes, se sabían
y querían en lo más hondo de su alma como ¡irreductibles entre s í"
(17). En este sentido tiene razón Américo Castro al ver en el ensayo
español de tolerancia la expresión de un modus vivendi y no una con-
secuencia de la concepción metafísica y religiosa de la Edad
Media (18).


G R A N D E Z A Y T R A G E D I A DE LOS JUDÍOS PENINSULARES


La historia de los judíos españoles se adentra en los primeros siglos
de nues t ra era (19). Muy poco es lo que sabemos de los judíos en la


(16) H. TERRASSE, Islam d'Espagne. Une recontre de l'Orient et de
l'Occident, París, 1958, 264. Véase también el comentario de R. RICARD, Islam
d'Espagne, en : "Etudes" , Nov. 1958, 191 ss.


(17) Cfr. H. TERRASSE, o. c , 241.
(18) Cfr. A. CASTRO, o. c , 223.
(19) Sobre la historia de los judíos en España véase, además de las viejas


obras de J. AMADOR DE LOS RÍOS, Historia social, política y religiosa de los
judíos de España y Portugal, 3 vols., Madrid, 1875-76 y H. GRAETZ, Les Juifs


7




1 2 EUSËfllO COLOMER, S. J .


época hispano-romana, aunque es cierto que dio faltaron núcleos he-
breos par t icularmente en el litoral medi terráneo y en ciudades como
Tarragona, Toledo y Granada. Así se deduce de la epigrafía del Bajo
Imperio y de varios cánones del Concilio de Iliberis (300 - 303) que re-
gulan ya la convivencia entre cristianos y judíos (20). En cambio en
la época visigoda la presencia de los judíos en la vida peninsular ad-
quiere un relieve inusitado (21). Sus riquezas y sus ocupaciones les
atraen el odio del pueblo. Por otro lado, a par t i r de la conversión de
Recaredo al Catolicismo la Monarquía visigoda emprende un camino
de unificación religiosa que necesariamente había de tropezar con la
resistencia de los judíos. El punto culminante de esta política es el
edicto de Sisebuto (612-613) que pone a los judíos ante el dilema de
abrazar el Crist ianismo o emigrar.


En estas circunstancias no es de extrañar que la legislación canó-
nica y civil adquiera un matiz extremadamente antijudaico. A pesar
de la condena teórica de los baut ismos forzados, la Iglesia Visigoda co-
labora en la práctica con la Monarquía en su intento de asimilación de
los núcleos judaicos. En el Concilio IV de Toledo (633) se impone la
validez sacramental de los bautismos forzados y se ordena el re torno
al catolicismo de los judíos relapsos, al mismo tiempo que se procura
apartar a los hijos de los judíos de la fe de sus padres. En el Concilio
VI (638) se decreta la expulsión de todos los judíos que rehusasen el
baut ismo.


Natura lmente , estas medidas inhumanas no hicieron sino agravar


d'Espagne, París, 1872, las más recientes de F. BAER, Die luden im christlichen
Spanien, 2 vols., Berlín, 1929-30; 2 ed. inglesa A History of the Jewes in Chris-
tian Spain, Filadèlfia, 1961-62; A. A. NEUMANN, The Jewes in Spain, Thcyr
social, political und cultural Ufe during the middle ages, 2 vols., Filadèlfia, 194¿.
Más recientemente todavía, aunque sólo inicialmente se refiere a la Edad Me-
dia, ha abordado el tema del Judaismo hispano I. CARO BAROJA, Los judíos
en la España moderna y contemporánea, 3 vols., Madrid, 1961. Una excelente
síntesis de la historia de los judíos en la España medieval se encuentra en
J. MILLAS VALLICROSA. La poesía sagrada hebraico-española, Madrid-Barce-
lona, 1948, 19 ss., 38 ss., 109 ss.


(20) Cfr. J. MILLAS, o. c , 19 ss.
(21) Sobre la historia de los judíos en el Reino Visigodo véase S. KATZ,


The Jews in the Visigothic and Frankish Kingdom of Spain and Gaul, en : "The
Medieval Academy of América", 12, Cambridge 1937 y M. VALLECINO, Los ju-
díos de Castilla en la alta Edad Media, en : "Cuadernos de Historia de España",
Buenos Aires, 1940.


8




RAMÓN LLULL Y EL J U D A I S M O 13


el problema. Tales conversiones forzadas no podían ser sinceras y, aún
en el caso de serlo, no eran tenidas por tales por los mismos cristianos.
Surge así, como más tarde al fin de la Edad Media, la distinción ent re
"cristianos viejos" y "cristianos nuevos". Los nuevos Concilios impon-
drán por ello a los judíos una Confessió, por la que se intenta apartarles
de todo subterfugio en la profesión de su nueva fe cristiana. Con ello
el ambiente no hace sino enrarecerse más y más. En 681 Ervigio re-
nueva el camino de Sisebuto de imponer el bautismo a todos los judíos
del Reino, con una serie de medidas que reciben la aprobación del Con-
cilio XII. En 693 Egica reúne el Concilio XVI que agrava todavía más
la suerte de los judíos. Como final de la tragedia, el Concilio XVII,
con ocasión de una conspiración judía para destronar a Egica, condena
a todos los judíos sin distinción: no bautizados, relapsos o cristianos
al mismo castigo: despojo de todos los bienes, reducción a la esclavi-
tud, prohibición de las prácticas religiosas judaicas y separación de
sus hijos que serán educados en ambiente cristiano (22).


Las leyes del Fuero Juzgo reflejan el mismo espíritu que los cáno-
nes conciliares (23). El libro XII se abre con una solemne profesión
de fe católica, acompañada de una condena formal de todo intento de
a taque frente a ella. El alcance de esta condena es claramente antiju-
daico. Los judíos son los únicos que "ensucian el Reino con su maldad
herética". Siguen luego una serie de disposiciones concretas relativas a
los judíos baut izados a la fuerza. Se les prohibe celebrar la Pascua,
casarse según su ley y circuncidarse. El judío que no hace bautizar a
sus hijos "recibirá cien azotes, su cabeza será afeitada, será desterrado
de su t ierra y sus bienes pasarán a poder del Rey" (24).


En tales circunstancias no es de extrañar que los judíos recibieran
la invasión arábiga como una liberación y que incluso colaboraran con
los invasores en el derrumbamiento del Reino visigodo (25). En reali-
dad, la nueva época abre para el judaismo peninsular un período de
libertad y prosperidad. La dinastía de los Omeyas (26) y, después de


(22) Cfr. B. BLUMENKRANZ, Juifs et chrétiens sans le monde occidental
(430-1096), "Etudes Juives" 2, Paris, 1960, 105-134.


(23) Cfr. Fuero Juzgo, en : Los Códigos españoles concordados y co-
mentados, I, 74-78.


(24) Cfr. Fuero Juzgo, XII, 2 y 3.
(25) Cfr. S. KATZ, 1. c , 21.
(26) Sobre la política de equilibrio de los Omeyas véase E. LEVI PROVEN-


ÇAL, L'Espagne musulmane au Xème siècle, Paris, 1932, 15 ss. En particular so-


9




14 E U S E B I O C O L O M E R , S . .T.


la caída del califato de Córdoba, las minúsculas cortes de los Reinos
de Taifas, fueron en general tolerantes con los judíos, a los que utili-
zaron para el desarrollo del comercio y la vida económica y a los que,
en ocasiones, elevaron a importantes cargos públicos (27). Tal es el
caso del célebre Abu Yusuf Hasday ibn Saprut Abd al-Raman III y
al-Hakam II y de la familia Ibn Negrella en la corte de los Ziries de
Granada.


En este ambiente de prosperidad tiene lugar el más importante flo-
recimiento cultural del judaismo medieval. Bajo el mecenazgo de
Hasday ibn Saprut la Córdoba califal se convierte en un centro do
cultura hebrea. Mosé ibn Hanok trasplanta a la capital de Al-Andalus
los estudios talmúdicos y Menahem ben Saruk y Dunas ibn Labrat
inaugura la historia de la poesía hispano-hebrea (28). Más tarde, a
la sombra de la atmósfera libre y tolerante de los reinos de Taifas, la
filosofía se asocia también a esta importante eclosión cultural. Selomó
ibn Gabirol (1020-1050) y Bahaya ben losef ibn Paqouda (c. 1080) son
los primeros filósofos de judaismo hispano. En ambos encontramos
ya dos aspectos característicos del pensamiento hispano-hebreo : en el
autor de la "Fuente de v ida" (Mekor Chajiní) y la "Corona real" (Keter
Malkut) la unión de la especulación metafísica y la poesía religiosa y
en el autor de "Los deberes del corazón" (Chabhath-hal-Lebhobhoth)
aquel espíritu ético y ascético que concibe la vida del hombre en fun-
ción de la absoluta soberanía de Dios. Tosef ibn Saddiq ( + 1149) con
su "Microscosmo", Jehudá ha-leví (1085-1140), apologista d e la fe de
su pueblo en la famosa obra Kozrí y los poetas preceptistas Mosé y
Abraham ibn Ezra llevan adelante esa corriente de pensamiento judío
en el seno de la España islámica, cuyo punto final viene dado por la
obra "Fe sublime" (Halmouna Haranax de Abraham ibn David ( + 1180)
y sobre todo por la "Guía de los descarr iados" {Moré Nebukhim) de
Mosé ben Maimón (1135-1204) (29).


bre la situación de los judíos bajo el Califato cfr. también E. LEVI-PROVEN-
ÇAL, España musulmana hasta la caída del Califato de Córdoba, 1. c , 126 ss.


(27) Sobre el Islam hispano después del Califato véase R. DOZY, Histoire
aes musulmans d'Espagne jusqu'à la conquête de VAndalusia par les Almohades,
2." ed. con notas de E. LEVI-PROVENÇAL, vol. I I I : A. GANZÁLEZ PALÈN-
CIA, Historia de la España musulmana, Buenos Aires, 1946; E. HOLE, Anda-
lús, Spain and the Muslims, Londres, 1958. Sobre la situación de los judíos bajo
los Reinos de Taifas cfr. ] . MILLAS, o. c , 38 ss.


(28) Cfr. I. MILLAS, o. c , 22 ss.
(29) Falta todavía una historia completa del pensamiento hispano-judío,


10




R A M Ó N L L U L L Y E L J U D A I S M O 15


En el entre tanto la invasión de los fanáticos Almohades cambiaba
de un golpe la situación política y religiosa de Al-Andalus. Los judíos
y cristianos que convivían hasta entonces con los mahometanos vié-
ronse obligados a elegir entre la islamización o la muerte . Las flore-
cientes " juderías" de Córdoba, Sevilla y Granada fueron arruinadas y
dispersadas. El mismo gran filósofo Maimónides vióse envuelto en su
juventud en las desventuras de su linaje. Y el gran poeta Abraham ibn
Ezra lloraba, en una "Qina", tanta desventura.


En este momento, impulsado por la visión política de los Monar-
cas cristianos, se inicia el gran éxodo judío hacia los Reinos del Nor te .
Alfonso VII de Castilla llegó a colocar en Calatrava a Yehudá ibn
Ezra para que canalizara y ordenara la emigración judía. Desde el
reinado de Alfonso VI, el conquistador de Toledo (1085), hasta el de
Alfonso VIII, el vencedor de las Navas (1212), entraron en Castilla
muchos millares de judíos. Lo mismo hay que decir de Aragón y hasta
del Languedoc, entonces perteneciente a los Condes de Barcelona, y
a donde nos consta se dirigieron ilustres familias hebreas. A medida
que la Reconquista avanza, la población judía de la España cristiana
aumentar sin cesar. Lejos de destruirlas, los Reyes protegen y miman
a las juderías de los territorios recién conquistados, como lo atesti-
guan los Repartimientos de las grandes ciudades recobradas por Fer-
nando III de Castilla y Jaime I de Aragón (30).


Se inicia así la última y definitiva etapa de la historia del pueblo


comparable, aun dentro de sus inevitables lagunas, a la que a! pensamiento his-
pano-árabe ha dedicado M. CRUZ HERNÁNDEZ, Filosofía hispano-musulmana,
2 vols., Madrid, 1957. para estudiar la filosofía hispano-judía hay que acudir toda-
vía a la vieja obra de A. BONILLA DE SAN MARTIN, Historia de la filosofía espa-
ñola, Vol. I I : Siglos VIH-XII, Judíos, Madrid, 1911, o contentarse con las mo-
nografías generales de J. GUTTMANN, Die Philosophie des Judentums, Munich,
1933, 102 ss. ; I. HUSIK, A History of medioeval Jeivish Philosophy, Nueva
York, 3 . a ed., 1940, 59 ss. ; G. VADJA, Introduction à la pensée juive du moyen
âge, Paris, 1947, 76 ss. y E. BERTOLA, La filosofia ebraica, Milano, 1947, 97
ss. Poseemos en cambio una serie de monografías sobre algunos de los grandes
pensadores hispano-judíos de la época. Mencionemos entre otras las de J. MI-
LLAS, Salomón ibn Gabirol como poeta y filósofo, Madrid-Barcelona, 1945; Je-
hudá Ha-Levi como poeta y apologista, Madrid-Barcelona, 1947; A. DIEZ MA-
CHO, Mosé ibn Ezra como poeta y preceptista, Madrid-Barcelona, 1952; A.
CHOMAQUL, Bayda ben Josef ibn Paquda. Introduction auK devoirs des
Coeurs, París, 1950.


(30) Cfr. C. SÁNCHEZ ALBORNOZ, o. c , II, 177.


1 1




16 E U S E B I O C O L O M E R , S . J .


(31) Véase sobre esta última etapa del Judaismo hispano los trabajos de
F. BAER, Stadien zur Geschichte der Juden im Kònigreich Aragonien wahrend
des XIII und XIV Jahrhunderts, Berlín, 1913; Die Juden im christlichen Spanien,
I, 7929, II, 1936; A Histonj of the Jewes in Christian Spain, Filadèlfia, 1961-62.


(32) Cfr. Y. BAER, A History of the Jews in Christian Spain, I, 177 ss.
(33) Cfr. F. BAER, Studien zur Geschichte der Juden im Kònigreich Arago-


nien, 39 ss.
Así por ejemplo Pedro IV de Cataluña - Aragón escribía al Obispo


de Gerona con motivo de los excesos contra los judíos cometidos en aquella
c iudad: " . . . é si en vos ne en los altres clergues hagués tanta de caritat com
prehicats per les trones, ne haver devria, no destrouirets ó dariets loch que
fossen destrouits los dits juheus, qui son nostres propis é nostre t resor" (Cfr.
COROLEN, Documents històrichs catalans del sigle XIV, 61 ; cit. por F. BAER,
o. c , 41).


(34) Cfr. F. BAER, o. c , 39.
(35) Cfr. F. BAER, o. c , 46, nota 130.


judío en tierars hispanas (31). En los comienzos, la situación de los ju-
díos es relativamente libre y próspera. Ocupados los Reyes cristianos
en su lucha contra el Islam peninsular, son en general tolerantes con
los judíos. Estos se agrupan en comunidades lo mismo que los mude-
jares. Tienen el derecho de vivir según su Ley y de ser juzgados por
tribunales propios .Su Status jurídico es por lo general superior al del
resto de Europa. Los Reyes consideran a los judíos propiedad suya,
pero al mismo tiempo tienen conciencia de sus obligaciones para con
ellos como para con sus subditos cristianos. Los judíos, por su parte,
ven en el Rey al monarca por la gracia de Dios y guardián de la paz y
la justicia (32). De hecho los Reyes españoles protegerán en más de
una ocasión a sus subditos judíos del odio del pueblo o de las preten-
siones y excesos de algunos eclesiásticos (33). Es cierto que en esta
act i tud juega un papel importante el aspecto económico. Las comuni-
dades judías son para la Monarquía medieval una especie de fuente
de riqueza, que se cuida y aumenta cuidadosamente, para, llegada la
ocasión, despojarla (34). Pero en las complejas relaciones entre los
Reyes peninsulares y sus subditos judíos no faltan rasgos humanos e
incluso muestras de auténtica amistad. Los mismos judíos no son par-
cos en sus manifestaciones de gratutd. Y así de Pedro IV de Aragón
y de sus antecesores se dice en los Esta tutos de las comunidades arago-
nesas : "Desde siempre fueron él y sus antecesores reyes benignos, y
bajo su protección vivimos nosotros entre los pueblos" (35).


Es conocida la importancia económica y política de los judíos
españoles. N o sólo los encontramos en toda suerte de oficios: artesa-


12




RAMÓN L L U L L Y E L J U D A I S M O 17


nos, comerciantes, banqueros y usureros, etc., sino muy particularmen-
te al servicio del Estado y de sus finanzas. Desde Alfonso VI y Ramón
Berenguer III hasta el fin de la reconquista no faltan nunca en las
Cortes peninsulares funcionarios judíos. Familias hubo como los Ibn
Susán en Castilla y Ibn Rabalía en Aragón que se trasmitieron el cargo
por varias generaciones (36). Siguiendo la tradición de la España mu-
sulmana, los judíos son los médicos de los Reyes y los Grandes. F.
Baer llega hasta contar 55 médicos judíos en Castilla y 58 en Aragón
(37). En manos de los judíos están buena parte del comercio, de la
banca y, sobre todo, de las finanzas del Estado. Don Zag de la Maleha
en el reinado de Alfonso X el Sabio, Abraham el Barchilón en el de
Sancho IV, Yuçaf de Ecija en el de Alfonso XI, Simuel ha -Levi en el
de Pedro I y Yucef Pichón bajo Enrique II y Juan I tuvieron en sus
manos las finanzas de Castilla (38). Y en Cataluña-Aragón ocurría algo
semejante. En la segunda mitad del siglo XIII la dirección de las finan-
zas catalano-aragonesas está ininterrumpidamente durante 30 años en
manos de un judío: Jehuda de Cavalleria bajo Jaime í, Jucef y Mosse
Ravaya bajo Pedro III y Muça de Portella bajo Alfonso III (39). La
suerte de algunos de estos ministros ilustra la difícil situación del pue-
blo judío. La muerte trágica de Don Zag de la Maleha y de Simuel-ha-
Leví es a este respecto iluminadora.


Con su traslado del Sur al Centro y Norte de la península los ju-
díos llevaron también consigo su rica tradición cultural. El últ imo ra-
bino de la academia de Lucena, Meir ben Yosef ibn Migas, se refugió
en Toledo, ciudad que se convirtió así en un nuevo centro de estudios
talmúdicos. En España se desarrolla también por esta época aquella co-
rriente de pensamiento místico - especulativo que consti tuye la Qabba-
lah (40). Originada de los comentarios al "Libro de la Creación" (Sefer


(36) Cfr. I. MILLAS, La poesía sagrada hebraico-española, 110.
(37) Cfr. F. BAER, Die Juden im chistlichen Spanien, II, 230
(38) Cfr. C. SÁNCHEZ ALBORNOZ, o. c , II, 206 ss.
(39) Cfr. F. BAER, Studien zur Geschichte der Juden im Kònigreich Arago-


nien, 177.
(40) Sobre la Cabala véanse los estudios de G. SCHOLEM, en : EJ, IX,


630-732: Mayor Trenas in Jewish Misticism, Londres, 3 a ed., 1955; Ursprung
und Anfdnge der Kabbala, "Studia Judaica", III, Berlín, 1962. Cfr. también H.
SERROUYA, La Kabbale, ses origines, sa psichologie, sa mystique, sa méta-
physique, Paris, 1947; F. WARRAIN, La Théodicée de la Kabbale, Paris, 1952:
R. B. Z. BOSKER, From de World of the Kabbalah, Nueva York, 1954; G.


1.3




18 E U S E B I O C O L O M E R , S . J .


Yesirah). La Cabala toma ¡poco a poco cuerpo en Provenza (su iniciador
es Abraham ben Isaac de Narbona, discípulo de Yehuda ben Barzilay
de Barcelona) y sobre todo en la escuela de Gerona en torno a las figu-
ras de Mosé ben Nahamán (1194-1270) y sus colaboradores, Abraham
ben Isaac Chayan, Joña Gerondi, Jakob ben Schesoheth y los hermanos
Ezra y Azriel. (41). Se relaciona con este movimiento el famoso Abra-
ham ben Semuel Abula-Aíia de Zaragoza, quien quiso convertir a la
Cabala al Papa Nicolás III. El movimiento pasó luego a Castilla entre
cuyos famosos maestros cabe nombrar a Yosef ben Abraham ben Chi-
catella de Medinaceli, Mosé ben Sem Tob de León, Todros ben Josef
Halevi de Toledo y Mosé ben Simon de Burgos. El canon de la Cabala,
el Sefer ha-Zohar, es compuesto, al parecer, en Castilla entre los reina-
dos de Alfonso X y Sancho IV (42).


En general el pensamiento judío de esta época no alcanza ya la
altura del período precedente. En frase de G. Vadja, el siglo XIII es
débil en filosofía para el Judaismo como es fuerte para el Cristianis-
mo. (43). La controversia entre part idarios y adversarios de Maimoni-
des domina el pensamiento judaico y no contribuye a una auténtica
creación filosófica. Sin embargo, no faltan todavía algunas figuras que
continúan dignamente la gran tradición del pensamiento hispano-bebreo.
Descuella entre ellas la de Hasdai Grescas (c. 1340-1410), autor de "La
Luz del Señor" (Or Adona'i), crítico de la ciencia aristotélica y precur-
sor del espacio infinito de la cosmología moderna, quien contrapone su
voluntarismo al inteleetualismo de Maimonides y desvincula de Aristó-
teles al pensamiento judaico para devorverlo a la Biblia (44). Josef Albo


VADJA, Recherches sur la philosophie et la kabbale dans la pensée juive du
moyen âge en : "Etudes juives", 3, París-La Haya, 1962. En particular sobre el
Zohar véase S. KARPPE, Études sur les origines et la nature du Zohar, Paris,
1901 y EJ, VII, 408-411. En castellano existe el libro de ARIEL BENSION, El
Zohar en la España musulmana y cristiana, Madrid, 1934.


(41) Cfr. G. SCHOLEM, Ursprung und Anfang der Kabbala, 176 ss. ; 324
ss. Scholem subraya la importancia religioso-cultural de la judería de Gerona.
Mosé ben Nahaman y sus colaboradores hacen época en la historia de la ca-
bala. "Gerona se convierte para nosotros en un centro auténtico de fuerzas reli-
giosas en el Judaismo... Es el centro de la cabala contemplativa en su más
completo desarrollo antes del Zohar" (p. 325 s.).


(42) Cfr. S. KARPPE, Études sur les origines et la nature du Zohar, 325;
B. CELADA, Mística y metafísica del judaismo, en : "Rev. Filos", 7 (1948), 135-60.


(43) G. VADJA, Introduction à la pensée juive du moyen âge, 147.
(44) Cfr. H. A. WOLFSON, Crescas Critique of Aristotle, "Harvard Sem.


14




R A M Ó N L L U L L Y E L J U D A Í S M O 1 0


( + 1444),1 Simon ben Semah Duran (1361-1444) y Isaac Abranavel, jefe
de los judíos españoles en el momento de la expulsión y padre del cé-
lebre León Hebreo, autor de los Dialoghi d'amore, cierran la historia
del pensamiento judaico en España.


Po r desgracia, la vida del judaismo peninsular estaba amenazada
de muerte . A partir del siglo XIII los judíos españoles han de enfren-
tarse con un nacionalismo religioso creciente. Sus riquezas, el ejercicio
de la usura y su misma prepotencia política les atraen el odio del pue-
blo. Las medidas restrictivas de la Iglesia en el IV Concilio de Letrán
(1215) y las polémicas antijudaicas de las nuevas Ordenes mendicantes
confieren al antisemitismo popular un matiz religioso que lo hace to-
davía más peligroso. En 1321 el fanatismo de un clérigo rebelde y
obcecado, el arcediano de Ecija, Ferrán Martínez, promueve en Sevilla,
aprovechando la muer te del Rey y del Arzobispo, un terrible "progom"
que se extiende rápidamente de Sur a Nor te por las principales juderías
de la península. Esta fecha trágica marca el declive del judaismo his-
pano. Medidas restrictivas de toda clase: prohibición de construcción
de nuevas sinagogas, prohibición de ejercer cargos públicos, limitación
del contacto con los cristianos, se yerguen sobre la comunidad judía.
Una intensa propaganda apologética, acuciada por el temor o el cálculo,
empuja a una buena parte de la población hebrea a recibir el baut ismo.
Surgen nuevos tipos sociales : los conversos y los marranos, es decir,
los que marran la fe de Cristo (45). Mientras por un lado los conversos
son despreciados, por el otro alcanzan la cumbre de los honores. Su
buena fortuna —recordemos a Fernán López de Saldaña contador ma-
yor de Juan II y a Diego Arias que ocupó el mismo cargo bajo Enrique
IV— provoca de nuevo la ira del pueblo. No faltan entre los conversos
cristianos sinceros y ardientes que con su celo antijudaico se convierten
en los peores enemigos de sus hermanos de raza. La Pragmática de
Valladolid de 1412, redactada por el converso Pablo de Santa María
y la Bula de Benedicto XIII, ratificada luego en 1434 por Eugenio IV,
ponen a los judíos peninsulares en una situación insoportable. La mis-
ma asimilación pacífica de los conversos a la sociedad peninsular queda


Ser.", VI, Cambridge, 1929; I. MILLAS, La crítica de la Filosofía de Aristó-
teles por Hadai Crescas, en : Nuevos estudios sobre la historia de la ciencia
española, Barcelona, 1960, 427 ss.


(45) Cfr. C: ROTH, A History of the Marranos, Filadèlfia, 1932; J. CARO
BAROJA, Los judíos en la España moderna y contemporánea, I, 115 ss.


ir,




20 EUSEBIO COLOMER, S. ï .


t runcada en su mismo nacimiento por los "estatutos de sangre" y la
acción de la Inquisición. La reacción desesperada de éstos en los le-
vantamientos de Toledo en 1467 y de Sevilla en 1481 y en ciertas som-
brías prácticas sacrilegas acaba de complicar un clima de guerra civil
que ha llegado a su paroxismo. En estas circunstancias la expulsión de
los judíos, decretada en 1492 por los Reyes Católicos, aparecía como
una solución —solución trágica, cruel e injusta— a un problema reli-
gioso y social que parecía insoluble (46). Decenas de miles de judíos,
puestos ante el dilema del baut ismo o el exilio, se vieron obligados a
abandonar un país al que con mejor o peor intención habían servido y
en el que habían encontrado su propia patr ia (47). El legado judío
continuará todavía pesando para bien o para mal sobre su antiguo
país de adopción. Los tres volúmenes de J. Caro Baroja sobre "Las ju-
díos en la España moderna y contemporánea" son una mues t ra d e la
intensidad del problema judío en la España unificada por los Reyes
Católicos (48). Sin hacer nuestras en su totalidad las ideas de Américo
Castro sobre la influencia judaica en la formación del carácter, la cul-
tura y las insti tuciones hispanas (49), es un hecho que la sangre judía
se esconde en grandes figuras de la cultura española. La tradición lite-
raria y filosófica de Shem Tob de Carrión, el autor de los Proverbios
morales, es cont inuada por escritores españoles de estirpe judaica como
Juan de Mena y Fernando de Rojas, Jorge de Montemayor y Mateo
Alemán, Luis de León, Luis Vives y Francisco de Vitoria '(50).


(46) C. SÁNCHEZ ALBORNOZ, o .c , II, 258, define drásticamente la ex-
pulsión de los judíos de 1492 como "inevitable" y " ta rd ía" y, por lo mismo,
" inoperante". De haberse realizado antes, se hubieran evitado inútiles cruelda-
des y se habría cambiado la psiquis de los españoles y la faz económica de
España.


(47) Sobre detalles de la expulsión y el número aproximado de los exila-
dos cfr. J. CARO BAROJA, o .c , I, 177 ss.


(48) Véase en particular los vol. II y I I I : El judaizante y su papel en la
sociedad española, II, 9 ss. ; Problemas de integración, II, 247 ss. ; El final del
conflicto, III, 9 ss. Caro Baroja intenta situarse en su libro en una actitud me-
ramente descriptiva, al margen de toda postura dogmática judía o cristiana,
filosemita o antisemita. El drama que tuvo lugar en España es a su modo de
ver uno más de los que han ocurrido en otras muchas partes en la larga historia
del pueblo judío.


(49) Véase sobre este punto las dos posturas contrarias de A. CASTRO,
o .c , 534 ss. y C. SÁNCHEZ ALBORNOZ, o .c , II, 163 ss.


(50) Cfr., A. CASTRO, o .c , 541 ss. y J. CARO BAROJA, o .c , II, 231 ss.


16




R A M Ó N L L U L L Y E L J U D A I S M O


MEDIACIÓN CULTURAL Y POLÉMICAS RELIGIOSAS.


La situación ambivalente d e los judíos en el seno de la sociedad
española da lugar en el orden de la cul tura a dos fenómenos de sentido
cont ra r io : el l.° viene determinado por la colaboración de los judíos
en las empresas culturales de la España cris t iana; el segundo se expre-
sa en las polémicas religiosas y en la abundante li teratura de contro-
versia. Ambos hechos constituyen, en frase de los hermanos Carreras
Artau, "el anverso y el reverso de la convivencia" (51). La mediación
cultural de los judíos españoles, realizada sobre todo a través de las
l lamadas "Escuelas de t raductores", se lleva a cabo en un ambiente de
tolerancia y produce óptimos frutos. Las controversias apolegéticas na-
cen del recelo y de la intransigencia, se desarrollan en discusiones apa-
sionadas y terminan, por lo general, en medidas restrictivas o persecu-
torias. Cronológicamente, el intercambio cultural prevalece en los siglos
XII y XII I ; la discusión religiosa en los siglos XIV y XV. Geográfica-
mente, Castilla, más próxima a los pueblos orientales, siente un mayor
atractivo para su cul tura; Cataluña, más abierta siempre a Occidente
importa de Europa las controversias religiosas y las introduce en todo
el ámbito español (52).


La labor t raductora de la España cristiana suele centrarse en la
llamada "Escuela de t raductores" de Toledo. Sin embargo, este fenó-
meno cultural, característico del medioevo hispano, presenta en reali-
dad una amplitud mucho mayor (53). Las primeras traducciones del
árabe al latín empiezan a fin de siglo X en la Córdoba Califal de 'Abd
al-Rahaman III y al-Hañam II. Era esta la época de esplendor del Islam


(51) Cfr. T. y J. CARRERAS ARTAU, Filosofía cristiana de los siglos XIII
al XV, I, Madrid, 1939, 44.


(52) Cfr. T. y J. CARRERAS ARTAU, o .c , 44.
(53) Sobre la historia de las traducciones en España véanse, además de


los conocidos estudios generales de F. WÜSTENFELD, Die Übersetzungen
arabischer Werke in das Lateinische seit dem XI. Jahrhundert, Gotinga, 1877;
M. STEINSCHNEIDER, Die europaischen Übersetzungen aus dem Arabischen
bis Mitte des 17. Jahrhunderts, Viena, 1904; F. PELSTER, Die griechisch-
lateinischen Metaphysikübersetzungen des Mittelalters, en : BGPhThM, II
Suppl. (1923), 84-118, los trabajos más especializados de M. GRABMANN,
Mitterlalterliche lateinische Übersetzungen und Aristoteleskrommentare in
Handschriften spanischer Bibliotheken, Munich, 1928 y J. MILLAS, Las traduc-
ciones orientales en los manuscritos de la Biblioteca Catedral de Toledo, Ma-
drid, 1942.


17




22 ËTJSEBIÔ COLOMEH, 8. J.


hispano, que hizo de la capital de Al-Andalus con su famosa biblioteca
de unos 400.000 volúmenes, traídos de todos los países de Oriente, el
centro de la vida culta de Occidente. N o sin relación con la cul tura
cordobesa surge en el mismo siglo X un grupo de t raductores del árabe
al latín en el Scriptorium de Ripoll (54). En el siglo XI y comienzos del
XII la labor t raductora prosigue en la misma región Noreste d e la
península. Juntamente con el centro de Tarazona en t o rno al Obispo
Miohael, encontramos en esta época el pr imer ras t ro de la labor de
enlace de los judíos españoles entre la cultura árabe y la latina : Mosé
Sefardí de Huesca, bautizado con el nombre de Pedro Alfonso, cola-
bora con Adelardo de Bath en la traducción de los t ratados astronó-
micos de Al-Jwàrizmí; Abraham bar Hiyya de Barcelona trabaja con
Plato Tiburt inos en la traducción de obras científicas árabes y Abraham
ibn Ezra de Tudela ejerce su actividad en la doble vertiente hebrea y
latina (55).


Coronación de este movimiento t raduc tor es la pr imera "Escuela
de t raductores" de Toledo. Aunque no se t rate de una verdadera es-
cuela en el sentido propio de esta palabra, el hecho es que en aquella
Toledo recién conquistada por Alfonso VI que C. Tery apellida "la
gran c iudad del renacimiento medieval" (56), nos encontramos en la
primera mi tad del siglo XII con un grupo de t raductores españoles y
extranjeros, en t re ellos Domingo Gundisalvo, Juan Hispano y Gerardo
de Cremona, que trabajan bajo el meeenazco del arzobispo francés Rai-
mundo de Sauvetat (1126-1151) (57). El Mecenazgo del Arzobispo está


(54) Cfr. J. MILLAS, Valoración de la cultura románica en la época de
Santa María de Ripoll, en : Estudios sobre la historia de la ciencia española,
Barcelona, 1949, 43 ss.


(55) Cfr., J. MILLAS, Las primeras traducciones científicas de origen orien-
tal hasta mediados del siglo XII, en : Nuevos estudios sobre la historia de la
ciencia española, Barcelona, 1960, 105 ss. Véase también ibid., La aportación
astronómica de Pedro Alfonso, 197 ss. ; La obra enciclopédica de Abraham bar
Hiyya, 219 ss. ; El magisterio astronómico de Abraham ibn Ezra en la Europa
latina, 289 ss.


(56) G. THÉRY, Tolède, grande ville de la renaissance médiévale, Oran,
1944.


(57) Sobre el Arzobispo Raimundo y sus colaboradores véase A. GON-
ZÁLEZ PALÈNCIA, Noticias sobre D. Raimundo, Arzobispo de Toledo, en :
"Spaniche Forschungen der Gôrresgesellschaft", Münster, 1936, 90-141; reed.
en : Moros y cristianos en la España medieval, Madrid, 1945, 100-176; El Ar-
zobispo D. Raimundo de Toledo, Barcelona, 1942. En particular sobre las tra-


18




R A M Ó N L L Ü L L Y Ë L J U D A I S M O 23


comprobado por el prólogo enderezado por "Joannes Avendehut , israe-
lita, philosophus," al Arzobispo toledano "Reimundonem" en el Liber
Auicennae de anima (58), La mediación judía constituyó el punto clave
de esta labor t raductora. Conocedores a la vez del árabe y del romance
castellano, los judíos consti tuían el enlace natural entre las dos cultu-
ras. Esta situación explica el mé todo utilizado generalmente en las
versiones : un judío traducía el t ex to original del árabe al castellano
y un occidental lo pasaba al latín. Así nos lo atestigua Joannes Aven-
denhut en su traducción del De Anima de Avicenna (59). Este equipo
formado por Avendenhut y Gundisalvo es uno de los más importantes
del grupo toledano, al que se deben numerosas traducciones de autores
árabes y judíos, entre ellas de Al-Kindi, Al-Farabi, Al-Gazhali, Avicenna
e ibn Gabirol (60). No conocemos los colaboradores de Gerardo de Cre-
mona, pero la amplitud de sus traducciones, tanto de autores árabes :
Al-Kindi, Al-Farabi y Avicenna, como de Aristóteles, hacen muy pro-
bable una colaboración judía. Sabemos en cambio que Pedro el Vene-
rable encargó al judío Pedro de Toledo juntamente con Hermann de
Cairinti y Rober to de Chester la traducción del Coran (61). Y en la
segunda etapa de la Escuela toledana bajo los arzobispos Giménez de
Rada y García Gudiel encontramos junto a Marcos de Toledo y Miguel
Escoto al intérprete Andrés el Judío. La mediación hispano-judía se
manifiesta incluso en aspectos técnicos. El mismo Pedro el Venerable
describe libros de judíos españoles, escritos en una substancia hecha


ducciones toledanas cfr. C. H. HASKINS, Studies in the History of Medioeval
Science, Cambridge, 1924, c. 1; G. SARTON, Introduction to the History of
Science, Baltimore, 1927-31, II, 834-42; R. MENENDEZ PIDAL, España y la
introducción de la ciencia árabe, en : España y su historia, Madrid, 1957, I,
725 ss.


(58) Cfr. A. JOURDAIN, Recherches critiques sur V âge et l'origine des
traductions latines d'Aristôte, Paris, 1843, 449.


(59) "Hune igitur librum vobis praecipientibus, et me singula verba vul-
gariter proferente, et Domino Archidiácono singula in latinum convertente ex
arábico translatum, in quo quidquid Aristóteles dixit libro suo de an ima . . .
ab auctore libri scias esse collectum" (cfr. A. JOURDAIN, Le).


(60) Cfr. M. ALONSO, Notas sobre los traductores toledanos Domingo
Gundisalvo y Juan Hispano, en "AL-Andalus" 8 (1943), 155-88. Según la opinión
del P. Alonso (en oposición a G. Théry) Johannes Avendehut y Juan Hispano
se identificarían en la persona del judío converso Salomón ibn Dawud, más
tarde Obispo de Segòvia y Arzobispo de Toledo (de 1151 a 1166).


(61) Cfr. R. MENENDEZ PIDAL, España y la introducción de la ciencia
árabe, o . c , 730.


19




2 4 ÉÜSEBIÜ COLOMER, S. í .


"ex rasur is Pannoruim" a diferencia del pergamino (pieles) y del papiro
(fibras vegetales). Se trata, como se ve, d e la pr imera noticia europea
del papel (62).


A la época de las traducciones arábigo-latinas siguen las arábigo-
castellanas, dando lugar a lo que se ha l lamado la "segunda E s c u d a "
de Toledo (63). En el centro de este nuevo movimiento está la simpática
figura del Rey Alfonso X el Sabio (64). Su curiosidad científica y am-
plia ambición cultural le lleva a rodearse de una cor te de sabios de
las t res religiones : cristianos, judíos y musulmanes, y concebir un gran
plan de traducciones y nuevas realizaciones, que ha de poner a dispo-
sición de sus vasallos castellanos todo el saber científico, histórico y
jurídico de la época. Se t ra taba de un intento verdaderamente enciclo-
pédico que incluía incluso, según nos icuenta el Infante Juan Manuel,
la traducción del Coran, del Talmud y de la Cabala (65). Aunque el
programa del Rey Sabio no llegó a realizarse en su totalidad, la publi-
cación en lengua vulgar de obras como los Libros del Saber de Astro-
nomía, las Tablas Alfonsíes, la Grande e general Estoria y las Siete
partidas significan algo nuevo en Occidente. Ahora bien, la mediación
judía es fundamental para esta empresa. Américo Cast ro ha at r ibuido
al despego judío por el latín y a su influjo sobre el Rey Sabio el hecho
inusitado hasta entonces de verter a una lengua vulgar la sabiduría y
ciencia orientales (66). Menéndez Pidal, sin oponerse de modo tajante
a la hipótesis de Castro, insinúa como razón más profunda la misma
tendencia de las lenguas romances en crearse una prosa que pueda co-


(62) Cfr. R. MENÉNDEZ PIDAL, o .c , 731.
(63) Sobre esta segunda etapa de las traducciones toledanas véase C. H.


HASKINS, o .c , 1; G. SARTON, o . c , II, 834 ss. Cfr. también J. MILLAS, El
literalismo de los traductores de la Corte de Alfonso el Sabio, e n : Estudios
sobre la historia de la ciencia española, 349 ss.


(64) Sobre la persona y la obra de Alfonso el Sabio véase E. S. PROCTER,
Alfonso X of Castile, Patron of Literature and Learning, Oxford, 1951 ; A. BA-
LLESTEROS BERETTA, Alfonso el Sabio, Barcelona, 1964.


(65) Cfr. JUAN MANUEL, Libro de la Caza (ed. G. BAIST, 1880, 1): "E
fizo trasladar en este lenguaje de Castiella todas las sciencias, tan bien de
theologia commo la lógica, e todas las siete artes liberales commo toda la arte
que dizen mecánica. Otrosí fizo trasladar toda la secta de los moros, porque
paresciesse por ella los errores en que Mahomed el su falso profeta les puso
e en que ellos estan oy en dia.Otrosí fizo trasladar toda la ley de los judíos e aun
su talmud. E esto fizo porque paresçe manifiestamente por la su ley que toda
fue figura desta ley que los cristianos avernos".


(66) Cfr. A. CASTRO, o . c , 462 ss.


20




R A M Ó N L L U L L Y | E L J U D A I S M O 25


petir con el latín como instrumento didáctico (67). Sea de ello lo que
sea, es un hecho que ios judíos están presentes entre los colaborado-
res alfonsinos. Junto a los españoles Fernando d e Toledo, Juan Daspa,
Guillén Arremón Daspa y García Pérez y los italianos Bonaventura de
Siena, Juan de Cremona, Juan de Mesina y Egidio Tebaldi de Parma,
el grupo judío es el más nutr ido : Rabi Zag, Aben Cayut, Judah ben
Moses ha-Cohen, Abraham Alfaquí, Isaac ben Sid y Samuel ha-Leví
Abu-l- 'Afía. Sabemos en concreto los nombres de algunas de las
obras realizadas por los colaboradores judíos. Isaac ben Sid y Jehudá
ben Moses Cohen son los autores de las Tablas alfonsíes, que debían
substi tuir a las Tablas toledanas elaboradas dos siglos antes en la mis-
ma Toledo por Azarquiel. En ellas, como homenaje a su real mecenas,
los dos hebreos se proponen iniciar una nueva era a par t i r de la fecha
d e la coronación de Alfonso (68). El mismo Isaac ben Sid colabora tam-
bién en los Libros del saber de astronomía, al paso que Jehudá ben
Moses Cohén hace lo mismo con el Libro de las estrellas fijas, Libro
de la Ochava esfera, Libro de la Alcorá, y Libro de las Cruces. Final-
mente, Abraham Alfaquí trabaja en el Libro de la açaheha y Rabí Zag
en el Libro de las Armellas (69).


La presencia judía en la vida cultural hispana no se limita a su
actuación en la corte de Alfonso el Sabio. En la misma Castilla encon-
tramos al famoso Rabí Sheer Tob de Carrión de los Condes, autor de
los "Proverbios morales", y de los "Consejos y documentos al Rey
don Pedro I". Poeta de los valores intelectuales y morales y realizador
de un fecundo cruce de hebraísmo e hispanismo, delata su conciencia
dolorida y orgullosa de judío en su misma poesía castellana :


"Por nasçer en el espino, "Que non so para menos
non val la rosa cierto. que otros de mi ley,
Menos, nin el buen vyno, que ouieron mucho buenos
por salyr del sarmiento. donadíos del Rey.
N o n val acor menos, E la merced que el noble
por nasçer del mal nido. su padre , prometido,
Nin los enxemplos buenos, la terrna, como conple,
po r los dezyr judío." al Santob el Judío." (70)


(67) Cfr. R. MENENDEZ PIDAL, o .c , I, 737 ce.
(68) Cfr. A. CASTRO, o .c , 464 y C. SÁNCHEZ ALBORNOZ, o .c , II, 264.
(69) Cfr. E. PROCTER, Alfonso of Castile, 113 ss.
(70) Proverbios morales, n. 63-64, 57 y 725. Sobre el lugar de la poesía


2 1




2(, ËU8EBI0 C O L O M E R , S . J .


En la corte aragonesa Yahuda Bon Seoyor escribe en tiempos de
Jaime II el Llibre de paraules e dits de savis e filòsofs. Y en el re inado
de Pedro IV, que señala el punto álgido de la influencia oriental en
Cataluña y Aragón, el judío Isaac Al-Carsoní redacta en hebreo, 'latín
y catalán unas Tablas astronómicas que representan en el siglo XIV
en Cataluña lo que las Tablas alfonsíes habían significado en el XIII en
Castilla (71).


Américo Castro nos habla todavía de tres empresas culturales me-
nores de los judíos castellanos. En 1420 el gran Maestre de Calatrava,
Luis de Guzmán, pide a su vasallo, Rabbí Arragel, la t raducción cas-
tellana de la Biblia con comentarios e ilustraciones. Por la misma épo-
ca el hijo del gran Maestre Santiago, Gómez Suárez de Figueroa, en-
comienda al judío convertido, Pedro de Toledo, la traducción de la
"Guía de los decarr iados" de Maimónides. Y, al final del mismo siglo,
el gran maestre de Alcántara, Juan de Zúñiga, llama al as t rónomo judío
Abraham de Zacuto a su palacio de Zalamea para estudios de astrono-
mía. Rasgo curioso y significativo esa colaboración entre la cul tura de
los judíos y la grandeza de la aristocracia (72).


Las controversias apologéticas en la España medieval fueron en
par te autóctonas y en parte importadas de Francia. Como género lite-
rario la polémica judeo-cristiana se encuentra en España desde la época
visigoda (73). Los tres Padres más importantes de la Iglesia visigoda,
San Isidoro de Sevilla, San Ildefonso de Toledo y San Julián de Toledo,
nos ofrecen ya muestras de esta l i teratura de controversia. San Isidoro
en su De fide caholica ex Veten et Novo Testamento contra Judaeos
(74), así como en el Liber de variis Quaestionibus adversus Judaeos et
caeteros infideles (75) y el opúsculo recientemente encontrado : Ysayoe
testimonia de Christo Domino (76), recoje un conjunto de materiales


de Sem Tob en la literatura castellana véanse las opiniones opuestas de A.
CASTRO, O.C. , 534 ss. y C. SÁNCHEZ ALBORNOZ, o .c , I, 535 ss.


(71) Cfr. I. MILLAS, En torno a las Tablas astronómicas del Rey Pedro
IV de Aragón, en : Nuevos estudios sobre la historia de la ciencia española,
279 ss.


(72) Cfr. A. CASTRO, o .c , 473 s.
(73) Sobre la literatura de controversia en la España visigoda véase B.


BLUMENKRANZ, Juifs et chrétiens dans le monde occidental (430 - 1096),
279 ss.


(74) PL, 83, 450-538.
(75) Cfr. la edición de A. C. VEGA y A. E. ANSPACH, Escorial, 1940.
(76) Cfr. L. CASTÁN LACOMA, Un ovúscido apologético de San Isidoro,


e n : "Rev. Esp. Teol.", 20 (1960), 319-360.


22




RAMÓN LLULL Y EL JUDAÍSMO •27


apologéticos, de origen preferentemente bíblico, que tienden a probar
la armonía entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. El plan del Santo
es, como él mismo nos explica, "recoger según mi ciencia algunas
cosas de los libros del Antiguo Testamento acerca de Jesús para pro-
bar que es el Mesías y así la autoridad de los profetas afianzará la
gracia de la fe y mostrará la obstinación de los judíos" (77). San Ilde-
fonso en su Libellas de Virginhate perpetua Sanctae Mariae adversus
tres infideles (78) defiende el nacimiento virginal de Jesús contra los
ataques de un núcleo judío. San Julián de Toledo, él mismo de origen
judío, escribe su obra De comprobatione sextae aetatis adversus Judaeos
(79) con el fin de refutar una especulación mesiánica de origen judío
sobre la próxima venida del Mesías.


En el período islámico Pablo Alvaro (860), de descendencia judía,
dirige a Bodo - Eleazar, el famoso diácono de la corte de Ludovico Pío
que en España abrazó el Judaismo, cuatro cartas apologéticas, de una
argumentación bíblica bastante deficiente (80); y Samuel el Marroquí,
baut izado en Toledo en 1085, escribe, originariamente en árabe, el
opúsculo De Adventu Messiae quem judaei temeré expectant (81).


En el siglo XI, ya en la España cristiana ,Mosé Sefardí, converso
natural de Huesca y bautizado con el nombre de Pedro Alfonso en
memoria de su protector el Rey Alfonso VI, escribe para justificar su
conversión un Dialogas Petri, cognomento Alphonso, ex indaeo Chris-
tiani et Maiysi iudaei, en el que los dos personajes, figuraciones del
autor antes y después del bautismo, disputan en favor y en contra del
Judaismo. Pedro Alfonso, conocido en otros aspectos como autor de
la Disciplina clericalis, es importante en la historia de la apologética


(77) PL, 83.
(78) PL, 96, 51-110. Véase también la moderna ed. de V. BLANCO GAR-


CIA, Madrid, 1937.
(79) PL, 96, 537-586.
(80) Cfr. Epistulae 14, 16, 18, 20, PL, 121, 478-514. Véase J. MADOZ,


Epistolario de Alvaro de Córdoba, Madrid, 1947.
(81) PL, 149, 337-368. No es segura la originalidad de este escrito. Com-


puesto, al parecer, por el pretendido converso Samuel el Marroquí, sería tra-
ducido posteriormente en 1339 del árabe al latín por Alfonso Buenhombre:
Epístola Rabbi Samualis etc. (cfr. T. y J. CARRERAS ARTAU, o .c , I, 48). Re-
cientemente L. SERRANO, Los conversos D. Pablo de Santa María y D. Alfon-
so de Cartagena, Madrid, 1942, 17, n. 18, atribuye no la traducción, sino la
misma composición de la carta a Alfonso de Burgos, titulado Buenhombre, ape-
llido hebreo muy frecuente en Castilla y Navara.


23




23 ÊUSËBIO COLOMER, 8* } .


antijudaica por ser el pr imer cristiano conocedor de la l i teratura rabi-
nica y que por lo mismo utiliza en sus controversias, además del An-
tiguo Testamento, pasajes del Talmud y de los Midrashim (82). En
el siglo XII San Martín de León recoge la apologética anterior, sobre
todo de San Isidoro, en una obra de polémica antijudaica, centrada
en to rno a los misterios de la Trinidad y la Encarnación, de tonos du-
ros y violentos. El autor oree que sus argumentos son apodícticos y
que sólo la mala fe de los judíos los convierte en ineficaces. Estos
yerran no por ignorancia sino por malicia y por ello son culpables ante
Dios, hasta que llegue el día en que abran los ojos a la luz de Cristo (83).


A part i r del siglo XIII la controversia antijudía toma la forma de
discusiones públicas. Este nuevo tipo de polémica religiosa t iene su
origen en la discusión contra el Talmud, habida en París en 1240 en
presencia Guillermo de Alvernia y Alber to Magno, por el judío con-
verso Nicolás Donin. El acontecimiento repercutió inmediatamente en
el Reino catalano-aragonés y dio lugar a una serie de controversias
antijudaicas preparadas por lo general por miembros de la Orden de
Predicadores. Estas controversias fueron en algunas ocasiones extraor-
dinarias como las de Barcelona (1262) y Tortosa (1413); otras veces
ordinarias por medio de predicaciones apologéticas en las sinagogas,
a las que los judíos por decretos reales estaban obligados a asistir. Los
Dominicos catalanes se prepararon de un modo part icular para esta
nueva forma de la misión judaica. Bajo el impulso de San Ramón de
Penyafort (84), a cuyos ruegos Tomás de Aquino escribió ent re 1259-
1261 la Summa contra gentiles, la Orden de Predicadores erigió escuelas
de lenguas orientales en Murcia. Túnez, Barcelona y, posteriormente, en
Valencia y Játiva (85). Del celo particular del dominico catalán por el
estudio del hebreo con fines misionales nos cuenta su biografía treoen-
tista : "También en hebreo, con su consejo y ayuda, muchos religiosos
se han instruido tan perfectamente, que pueden argüir a los judíos y
aún echarles en cara su malicia y error. Ya no pueden éstos, como era
su antigua costumbre, negar el texto auténtico e intercalar las glosas


(82) PL, 157, 535-671.
(83) Cfr. A. VIÑAYO, San Martín de León y su apologética antijudía,


Madrid, 1948.
(84) Véase sobre este conocido dominico catalán F. VALLS TABERNER,


San Ramón de Penyafort, en : Obras selectas, I, Madrid-Bracelona, 1953.
(85) Cfr. I. M. COLL, Escuelas de estudios orientales en los siglos XIII y


XIV, en : AST, 17 (1944), 115-138; 18 (1945), 59-89.


2 4




H A M Ó N L L D L L Y E L J U D A I S M O 2 0


de sus doctores" (86). De hecho sabernos que los dominicos catalanes
no se contentaban con estudiar la lengua hebrea, sino que al mismo
t iempo estudiaban también el Talmud, los comentarios rabínicos, la
Summa contra gentiles del Aquinatense y el Pugio fidei de Ramón
Martí . Todo ello dará un nuevo matiz a la controversia antijudía. Los
nuevos predicadores oris ti an os procurarán atacar al adversario con sus
propias armas. En el centro de la discusión estará no solo el Antiguo
Testamento, sino sobre todo, como había iniciado ya Pedro Alfonso,
el Talmud y la l i teratura rabíniea.


Pun to culminante de todo este movimiento son las dos polémicas
de Barcelona y Tortosa. La polémica de Barcelona fue ordenado por
el propio Rey Jaime I a sugestión de Ramón de Penyafort (87). Fueron
sus protagonistas, de par te cristiana, el converso dominico, Pablo Cres-
tiá y, de parte judía, el famoso rabino gerundense Mosé ben Nahaman,
l lamado vulgarmente Bonastruc de Porta. La discusión, llevada a cabo
probablemente en catalán, se abrió solemnemente el 20 de julio de
1263 en el palacio real de Barcelona. Estaban presentes el propio Rey
Don Jaime y Ramón de Penyafort, además de numerosos prelados, teó-
logos y nobles. El dominico, apoyándose en la autoridad del Antiguo
Testamento y de los Libros sagrados admitidos por los judíos, quiso
demostrar el rabino los siguientes cuatro puntos : 1) El Mesías vino ya
al m u n d o ; 2) conforme a lo anunciado por los profetas, el Mesías fue
a la vez Dios y h o m b r e ; 3) de acuerdo también con los Libros sagra-
dos, el Mesías tuvo que padecer y morir para redimir al género huma-
no ; 4) los aspectos legales y ceremoniales de la Ley Antigua han cesado
con el advenimiento del Mesías. Nahaman, a quien el Rey Jaime había
concedido plena libertad de palabra, opuso al dominico que los pasajes
del Talmud, alegados en favor de la tesis cristiana, admitían una inter-
pretación no-cristológica e indicó que la diferencia fundamental entre


(86) Cfr. F. VALLS TABERNER, o .c , 321.
(87) Sobre la disputa de Barcelona véase los trabajos de I. LOEB, La con-


troverse de 1263 à Barcelone entre Pauliis Christiani et Moïse ben Nachman, en
"Rev. Étud. Juives", 15 (1878); H. DENIFLE, Quellen zur Disputation zu Bar-
celona 1263, en : "Histor. Jahrb.", 8 (1878); J. MILLAS, Sobre las fuentes do-
cumentales de la Controversia de Barcelona en el año 1263, en : "Anales de la
Univ. de Barcelona", 1940, 25-44; C. ROTH, The Disputation of Barcelona
(1263), en : "The Harvard Theol. Rev.", 43 (1950), 117-144. Cfr. también la
exposición de F. VALLS TABERNER, San Ramón de Penyafort, L e , 321 ss. y
Y. BAER, A history of the Jews in Christian Spain, I, 152 ss.


25




30 EUSEBIO COLOMER, S. J .


cl Judaismo y el Cristianismo residía precisamente en su diversa con-
cepción del Mesías. Máe aún, pasando al ataque, calificó de absurdo el
concepto cristiano de Dios. La disputa prosiguió los días 27, 30 y 31
de julio sin resultado satisfactorio para el intento apologético del do-
minico. Mientras que el acta oficial latina nos habla de que el rabino
gerundense fue confundido y abucheado por judíos y cristianos, el
acta hebrea, escrita por el propio Nahaman, refiere contrariamente que
el judío hubo de cesar en la discusión por consejo del Rey, quien ade-
más le proveyó de 300 sueldos para el viaje de regreso a Gerona. En
realidad ninguna de las dos fuentes es plenamente objetiva, como lo
manifiesta su tono polémico, a veces incluso insultante (88). En todo
caso, el Rey dispuso como consecuencia de la disputa que una comisión
de teólogos, formada por el Obispo de Barcelona, el Prior del convento
dominicano de Santa Catalina, Arnaldo de Segarra, y Ramón Martí
examinara los libros rabínicos. La sentencia final no fue condenatoria,
sino sólo expurgatoria de los pasajes que contenían blasfemias contra
el Cristianismo (89).


La disputa de Tortosa constituye, sin duda alguna, la mayor con-
troversia judeo-oristiana de la historia europea (90). Su organizador es
un converso natural de Lorca, l lamado Jerónimo de Santa Fe (antes
Josua ha-Lurqui), baut izado en 1412 en Alcañiz por San Vicente Ferrer .
Médico a la sazón del Antipapa Pedro de Luna, logró para su proyecto
el pleno apoyo del tenaz Pontífice (91). Los preparativos para la gran
disputa se llevaron a cabo con enorme rapidez. A fines de noviembre


(8RÏ Cfr. T. MITT.ÁS, Le , 25-44.
ÍR9Ï Cfr. F. VALLS TABERNER, l .c , 321 ss.
(90) Sobre la disputa de Tortosa véase A. POSNANSKT. Le colloque de


Tortose et de San Mateo, en : "Rev. Étud. Juives". 74-76 (1922-23): F. BAER,
Die Disputation von Tortosa, en : "Spanische Forschungen der Gôrresgesells-
chaft", 3 (1931) 307-336): A. PACTOS, La disputa de Tortosa. 2 vols., Ma-
drid, 1957. Pacios en su reciente monografía denomina esta disputa "la más
importante de las disputas habidas en el Medievo entre cristianos y judíos" (D. 5).


(91) Benedicto XIII, lo mismo que su antieuo c r " f e s o r . San Vicente Fe-
rrer, se interesaba grandemente por la conversión de lo* judíos. Estando en
Pamplona discutió con Rabí Sem Tob ben Isaac Saprut y en el catálogo de
su biblioteca de Peníscola se encuentran algunos escritos de controversia anti-
iudaica. Cfr. P. GALINDO ROMERO. La biblioteca de Benedicto XIII, Zara-
goza. 1929, 157. Véase sobre el famoso y discutido antipapa N. VALOIS. La
France et le grand schisme d' Occident, 4 vols., Paris. 1896-1902 y S. PUIG,
Pedro de Luna, último Papa de Avignon, Barcelona, 1920.


26




R A M Ó N L L U L L Y E L J U D A Í S M O 31


de 1412 fue enviado a todas las juderías de la Corona de Aragón un
escrito apologético de Jerónimo, el Séfer ha-Piqqurim, junto con la or-
den de que cada una de ellas enviase a la reunión dos o cuatro de sus
sabios rabinos. La controversia se abrió el 7 de febrero de 1413. Es-
taba presente el Antipapa con toda su Corte, entre setenta Cardenales, Ar-
zobispos y Obispos y más de mil personas entre príncipes y ciudadanos.
La dirección de la disputa la llevaba en persona el propio Benedicto
XIII, y en su ausencia el General de los Dominicos, Juan de Podianucis,
el Maestro del Sacro Palacio, Sancho Porta y el Cardenal Pedro de
Santángel. De parte cristiana, el peso de la disputa recayó en Jerónimo
de Santa Fe. De parte judía estaba presente el más eminente pensador
judío de la península después de la muerte de Hasday Crescas : Josef
Albo de Daroca, además de otros sabios rabinos como R. Ferrer, R.
Selomó Isaac y R. Astruch ha-Leví. La controversia duró casi dos
a ñ o s : desde el 7 de febrero de 1413 hasta el 14 de noviembre de 1414.
Su núcleo central fue la discusión sobre la venida del Mesías. De nue-
vo salió a la luz la diferente concepción del Mesías en el Cristianismo
y el Judaismo contemporáneo : Redentor terrenal y político para estos
últimos, espiritual y trascendenta para los primeros. De ahí que las
razones alegadas por los cristianos para probar que el Mesías ya había
venido, no sacasen a los judíos de su punto de vista de que el Mesías
todavía debía venir. Si los judíos se negaban a creer en la venida del
Mesías, es que el Mesías cristiano no cumplía con sus condiciones me-
siánicas. Por eso, Jerónimo de Santa Fe quiso demostrar a los judíos
con pasajes bíblicos y rabínicos que el Mesías verdadero tenía las cua-
lidades que le atribuían los cristinos, a lo que los rabinos respondieron
que tales pasajes no podían interpretarse aisladamente, sino sólo en
su conjunto. Jerónimo pasó luego a atacar con éxito los errores del
Talmud. Mientras que un grupo de rabinos tomó como táctica la inhi-
bición, Josef Albo y R. Ferrer intentaron defenderlo a toda costa. Sin
embargo, a pesar de la altura científica y humana de los representantes
del Judaismo hispano, hay que reconocer que la disputa no les fue fa-
vorable. A medida que la controversia avanzaba, aumentaban cada vez
más las conversiones de grandes masas de judíos. A ello contribuyó en
cierta medida, junto al desengaño que el curso desfavorable de la con-
troversia provocó en los medios populares judíos, el cambio ya entonces
iniciado hacia una política de presión e intolerancia. De hecho, la dis-
puta de Tortosa, tanto por esa ola de conversiones que provocó, como


27




3 2 EUSEBIO COI-OMER, S. J .


por las medidas prohibitorias que la siguieron, representó un gran
desastre para el Judaismo peninsular (92).


Con el nuevo tipo de controversia antijudía surgió también una
nueva forma de la l i teratura apologética. Su pr imer y principal repre-
sentante es el dominico catalán Ramón Martí . Discípulo en París de
Alber to Magno y condiscípulo de Tomás de Aquino, Ramón Mart í for-
mó par te más tarde de aquel grupo de 8 religiosos, "escogidos de nación
catalana", que a instancia de Ramón de Penyafort el capítulo de To-
ledo destinara al estudio de lenguas orientales de Murcia (93). Su pre-
paración en las lenguas y la teología árabe y hebreas, junto con sus
estudios universitarios en París, le capacitaron para una acción apolo-
gética a tono con el momento espiritual de su país y de su época. De
él nos dice el cronista Pedro M ans il i o : "Mul tum sufficiens va latino
fuit, philosophus in arábico, magnus rabinus in hebraico et in lingua
chaldaica multum dootus" (94). Sus obras de polémica antijudía son
el Capistrum Judaeorum y, sobre todo, el famoso Pugio fidei (95). Esta
última obra debía convertirse en el manual de apologética más utili-
zado en las controversias de la época. Siguiendo un plan de Al - Gazhali,
Ramón Mar t í divide a los hombres según sus diversas creencias. Hay
hombres que se atienen a la pura ley natural : los gentiles, y hombres
que aceptan una ley positiva, recibida por revelación y conservada en
un libro : cristianos, judíos y musulmanes. En consecuencia, el domi-
nico catalán, siguiendo en esto a la Summa contra gentiles del Aquina-
tense (96), desarrolla en la primera parte de su obra una justificación


(92) Véase el juicio que la disputa y sus consecuencias merece, desde sus
respectivas fuentes y puntos de vista cristiano o judío, a A. PACTOS, o .c , I,
40-84 y Y. BAER, A Historií of the Jews in Christian Spain, II, 410-449.


(93) Sobre Ramón Martí y su pensamiento apologético véase la excelente
exposición de T. y J. CARRERAS ARTAU, Filosofía cristiana de los siglos
XIII al XV, I, 144-170. Cfr. asimismo J. J. BERTHIER, Un maître orientaliste
du XIIIc siècle, Raymond Martí, en : "Archiv. Fr. Praed.", 6 (1936), 302 ss.


(94) Cfr. QUETIF-ECHARD, Scriptores O. P., I, 396.
(93) La primera obra es todavía inédita ; la segunda fue editada por


BOSQUET con notas de. f. DE VOTSIN, Pugio fidei Raymundi Martini ordinis
Praedicatorum adversas mauros et judaeos, París, 1651.


(96) Sobre el problema de la dependencia de Ramón Martí del texto to-
mista de la Summa contra gentiles véase el estudio de P. L. GETINO, La Summa
contra gentes y el Pugio fidei, Vergara, 1905, en respuesta a la tesis contraria,
hoy inaceptable, de M. ASÍN PALACIOS, El averroísmo teológico de Santo
Tomás de Aquino, en : Homenaje a D. Francisco Cordera, Zaragoza, 1904, 320-23
y Huellas del Islam, Madrid, 1941, 65.


2 8




RAMÓN LLULL Y EL JUDAISMO 33


racional de la fe en Dios contra los gentiles (97). La segunda y tercera
parte establecen, en cambio, contra judíos y mahometanos la verdad
de la revelación cristiana : cumplimiento de las profesías en Cristo,
Trinidad, Encarnación, Redención y demás dogmas específicos del
Crist ianismo. La novedad del apologeta catalán estriba en el abundante
uso de la tradición judía. En su abra utiliza además de la Biblia, los
Midrashim y Targumin, el Talmud en sus diversos tratados, amen de
otras fuentes hebreas como escritos de Maimonides, Abraham ibn
Ezra, Quimhi, Rasi y otros autores de menor valía (98).


En la obra de Ramón Mart í inspiraron el Obispo de Huesca Ber-
nardo Oliver su Tractatus contra caecitatem judaeorum (99) y el inqui-
sidor Nicolás Eymerich las invectivas antijudaicas de su Directorium
inquisitorum. Como es sabido, Eymerich extiende en esta obra la ju-
risdicción de la Inquisición no sólo a los cristianos pasados al Judaismo
o a los judíos conversos que reniegan de su nueva fe, sino incluso a
los mismos judíos no bautizados en las cuestiones comunes a las dos
religiones, como son los delitos de ateísmo e invocación de los demo-
nios (100). Ecos del Pugio se encuentran también en el converso Alfonso
de Valladolid (originariamente R. Abner de Burgos), autor de varias
obras de polémica antijudaica que han llegado hasta nosotros en hebreo
o en su traducción castellana como las Maldiciones de los judíos, las
Batallas de Dios, el Tratado de las tres creencias y, tobre todo, el Mos-
trador de Justicia, en la que, el apologista cristiano, en forma de diá-
logo entre un "most rador" cristiano y un "rebelde" judío, recoge la


(97) Cfr. T. y ] . CARRERAS ARTAU, o .c , 159 ss.
(98) Sobre la autenticidad de los textos judíos citados por R. Martí, pues-


ta en duda por Y. BAER, Ha-Midrashim ha-mezuyyafim shel Raimundo Mar-
tini u-mequman bemilhamat ha-dat shel eseme-habenaesem, en : "Sefer Zikka-
ron", Jerusalén, 1942, cfr. S. LIEBERMANN, Raimund Martini and his alleged
Forgeries, en : "Historia fudaíca", 5 (1943), 87-102 y A. DIEZ MACHO, Acerca
de los Midrasim falsificados de Raimundo Martí, en : "Sefarad", 9 (1949),
16-196.


(99) Cfr. H. VENDRELL, La obra de polémica antijudaica de Fr. Bernardo
Oliver, en : "Sefarad", 5 (1945), 303-336.


(100) Cfr. Directorium inquisitorum, II, Ed. Rom., 376 : "Si ergo inveniun-
tur Judaei in his, quae nobis Christianis et eis sunt communia, delinquere, verbo
vel facto ea abnegando, u t si asserant verbo Deum non unum esse vel facto
daemones sacrificando... debent ut haeretici in eorum lege et ut fautores
haereticorum contra legem Christi et inductores arctari et puniri per Episcopum
et Inquisitores, iudices fidei".


2 9




3 4 BU8EBI0 COLOMER, S. J .


experiencia de su propia conversión. La polémica acerada de Alfonso
de Valladolid pesó grandemente en los destinos del Judaismo penin-
sular (101).


Aunque, desde un pun to de vista histórico, cont inúa en Cataluña
la tradición apologética d e Ramón Mart í y Bernardo Oliver, el famoso
médico y extravagante escritor Arnau de Vilanova, mues t ra en éste
como en otros aspectos una personalidad acusadísima (102). Arnau de
Vilanova, discípulo de otrora de Ramón Mart í en la Escuela de lenguas
de Barcelona, entra en la lid antijudaica con una obra originalísima y
sin precedentes, la Allocutio super Tetragrammaton, en la que pretende
mostrar, seguramente no sin influjo del misticismo cabalístico de
Abraham Semuel Abul-Afia, quien en su Ora-Sekel había especulado
con las letras de Tetragrammaton, que el misterio de la Trinidad está
niñeado en el misterio del nombre hebreo de Dios (103),


También la disputa de Tortosa fue a su vez continuada por una
intensa campaña literaria. En ella intervienen con sendos t ra tados el
gran predicador valenciano Vicente Ferrer (104) y el converso tarra-
conense Pedro de la Cavalleria (105) y, sobre todo, el famoso rabino
mayor de Burgos, más tarde Obispo de la misma ciudad, Salomón
Leví, baut izado en 1390 con el nombre de Pablo de Santa María
(1350-1435). Su obra Scrutinium Scripturarum, réplica a un escrito an-


(101) Cfr. F. BAER, Abner aus Burgos, Berlín, 1929.
(102) Véase sobre este aspecto de la biografía arnaldiana J. CARRERAS


ARTAU, Arnaldo de Vilanova, apologista antijudaico, en : "Sefarad", 7 (1947),
4'/-61 : J. MILLAS, Nota bibliográfica acerca de las relaciones entre Arnaldo
de Vilanova y la cultura judaica, en : "Sefarad", 16 (1956), 149-153.


(103) Cfr. la edición de J. CARRERAS ARTAU, en "Sefarad", 9 (1949),
75-105. A diferencia de Carreras el historiador judío Y. BAER, A History of
the Jewes in Christian Spain, 434, nota 8, opina que el conocimiento que Arnau
de Vilanova tuvo del Judaismo dependía del Pugio fidei de Ramón Martí . Véase
asimismo M. BATLLORI, La documentación de Marsella sobre Arnau de Vila-
nova y J. Blasi, en : AST, 12 (1948) 57 ss.


(104) Cfr. Tractatus contra perfidiam jvdaeorum. Vat. lat. 1043: véase
GARRASTACHU, Los manustritos del Cardenal Torquemada, en : "La Ciencia
Tomista", 41 (1930), 199. Sobre la polémica antijudaica del Santo valenciano
cfr. J. MILLAS. San Vicente Ferrer y el antisemitismo, en : "Sefarad", 10 (1950),
182 ss; F. VENDRELL, La actividad proselitista de San Vicente Ferrer durante
el reinado de Fernando I de Aragón, en : "Sefarad", 13 (1953), 87-104.


(105) Cfr. Liber de fide in Christum adversus Sarracenos et Judaeos, Bibl.
Nat. París, Cod. lat. 3362. Véase MAZZANTINI ,La biblioteca dei Re d'Aragona
in Napoli, 1897, 10.


3 0




R A M O N L L U L L Y E L J U D A I S M O 3r,


ticristiano de Josef A'lbó, resuelve en forma de diálogo entre Saulo y
Pablo las dificultades judías respecto al Cristianismo (106). Pablo de
Santa María es también autor de una ¡interesante respuesta a la carta
que, a raíz de su conversión, le envió su antiguo discípulo Josua ha-Lor-
quí, a quien hemos ya encontrado como Jerónimo de Santa Fe llevando
el peso de la disputa de Tortosa. Esta l i teratura prosigue luego a lo
largo del siglo XV. Alfonso de Cartagena, hijo de Pablo de Santa Ma-
ría y, como su padre, Obispo de Burgos, dirige a Juan II la obra apo-
logética Defensorium unitatis christianae, en la que intenta proteger a
los conversos contra las rigideces de Pedro Sarmiento (107). Finalmente
Fray Alonso de Espina (1495), incansable debelador del Judaismo, en
su obra Fortalitium fidei llega a la conclusión, que hay que establecer
una Inquisición para los conversos y expulsar a los judíos recalcitran-
tes. Con ello la controversa antijudaica dejaba de lado los argumentos
religiosos para entrar en el terreno del antisemitismo político.


Como es natural, los judíos españoles no permanecieron inactivos
en la defensa y propagación de su fe. Su labor apologética fue en par te
defensiva y en parte con una clara intención proselitista. Por desgracia,
sólo podemos dar de ella aquí una somera noticia. Prescindiendo de
una crítica a los Evangelios de Jakob ben Roben que se remonta al
1170, la l i teratura judía de polémica se desarrolla sobre todo a par t i r
del siglo XIII, como respuesta a las controversias apologéticas de los
cristianos. Así un discípulo de Mosé ben Nabman, Sel orno ben Adre t
de Barcelona, replica por escri to a Ramón Mart í (108), mientras que
Isaac Pollegar con el Ezer ha-Oat y Sem Tob ben Isaac Saprut, con el
Eben Bohan contestan al Mostrador de justicia de Alfonso de Valla-
dolid (109). Pero son sobre todo Hasday Grescas, Josef Albo y Simón


(106) Cfr. la edición de Estrasburgo, 1469. Véase sobre este famoso con-
verso F. CANTERA, La conversión del célebre talmudista Salomón Leví, San-
tander, 1933; ALVAR GARCIA DE SANTA MARIA, Historia de la judería
de Burgos y de sus conversos más egregios, Madrid, 1952; L. SERRANO, Los
conversos D. Pablo de Santa María y D. Alonso de Cartagena, Madrid, 1942.


(107) Véase M. ALONSO, Don Alfonso de Cartagena, Defensorium unita-
tis christianae, Madrid, 1943. Cfr. sobre Alfonso de Cartagena la monografía
de L. SERRANO, arriba citada.


(108) Véase sobre este apologista judío G. SARTON, Introduction to the
history of science, II, 884; R. MALLOFRÉ, Rabí Salomó ben Adreth de Bar-
celona, en : "Criterion", 5 (1929), 46-55.


(109) Cfr. J. M. SANZ ARTICUBILLA, Los judíos en Aragón y Navarra.


3 1




3 6 EUSEBIO COLOMER, 8 . J .


ben Semah Duran, quienes, han de levantar esta l i teratura a una altura
considerable. Hasday Grescas (1340-1410), verdadero patr iarca del Ju-
daismo peninsular en los tiempos difíciles de las matanzas de 1291
escribe una "Refutación de la ley cristiana", a fin de oponerse a la
corriente de conversiones que se iniciaba entre sus correligionarios (110).
Finalidad semejante, unida a una clara intención apologética, t ienen la
obra Magen Abot de Simón ben Semah Duran (1361-1444) (111) y, sobre
todo, la obra Iqqarim de Josef Albo ( + 1444) (112). Esta línea apolo-
gética es proseguida por Hayyim ben Musa (1380-1460) en su Magen
Vveromah vindica los títulos de la fe judaica contra los influjos racio-
nalistas. Finalmente R. Profeit Duran ha -Efodí cierra esta l i teratura
con dos obras eminentemente polémicas : Al tehí ha-Abotea y Kelimmat
ha-Goyim, en las que pasando al ataque, intenta demost rar la irracio-
nalidad de los dogmas orisitanos.


A C T I T U D DE R A M O N LLULL F R E N T E AL JUDAISMO


A part ir de ese ambiente de la España medieval, entremezclado de
intransigencia y tolerancia, contactos culturales y controversias religio-
sas, comprenderemos ahora mejor la compleja act i tud de Ramón Llull
para con el Judaismo. Pues Llull es un hijo genuino de su país y de su
época. Y esto quiere decir en nuestro caso concreto : los territorios
de la Corona de Aragón a fines del siglo XIII y comienzos del XIV,
insertos geográfica, política y eul turalmente en el doble horizonte his-
pano y mediterráneo con su característico cruzamiento de religiones
y pueblos (113). Pero, sin ir más lejos, Ramón Llull vivió en su propia


Nuevos datos biográficos relativos a Sem Tob ben Ishag Saprut, en : "Sefarad",
5 (1945), 337-366.


(110) Sobre Hasday Crescas véase la literatura arriba citada, nota 44.
(111) Cfr. I. EPSTEIN, The Responsa of Rabbi Simon ben Zeman Duran


as a source of the History of the fews in North África, Londres, 1930.
(112) El libro de J. Albo, Iqqarim, ha sido publicado en Estados Unidos


en 1930. Cfr. sobre este pensador y apologista judío J. HUSIK, Joseph Albo,
the last of the medieval Jewish philosophers, en : "Proceedings of the American
Academy for )ewis Research", 1928-30, 61-72.


(113) Sobre este horizonte histórico de Llull véase el estudio de E. CO-
LOMER, Das Selbsverstandnis des Ramon Llull, en : "Miscellanea mediaevalia",
I I I : Beitrage zum Berufsbewusstsein des mittelalterlichen Menschen, Berlín,
1964, 164 s. Cfr. asimismo M. BATLLORI, Ramón Llull en su mundo, en :
Introducción a Ramón Llull, I, Madrid, 1960, 5 ; R. D. F. PRING MILL, El


3 2




RAMÓN LLULL Y EL JUDAISMO 3 ?


isla natal de Mallorca la convivencia de los hombres de las tres religio-
nes. En Mallorca recién conquistada por Jaime I abundaban todavía
los grupos de mudejares, dedicados a la agricultura y a la artesanía.
Por su parte , los judíos llevaban también una vida de relativa l ibertad
y prosperidad. Bien tratados por lo general en los Repartiments, hechos
en la isla por el Rey Jaime I, se dedicaban eficientemente al comercio
y mantenían relaciones íntimas con las comunidades judías de la penín-
sula y del Nor te del África (114). Llull está tan inserto en este am-
biente que para él, como para el español de entonces, los hombres se
dividen ante todo en creyentes de las tres religiones : "Christiani, ju-
daei, Sarraceni et quacumque alia secta" (115). El sabe muy bien que
existen además los gentiles. Pero, por lo general, estos últimos, están
fuera del horizonte de sus intereses más urgentes e inmediatos. Sólo
en alguna ocasión, como en el Libre del Gentil e los tres savis los utili-
za como recurso literario y en el caso concreto de los Mongoles llega
a interesarse por su conversión, como se desprende del Liber Tartarí
et Christiani. En cambio, judíos y musulmanes, están siempre presentes
en su mente y en su pluma. Ellos consti tuyen para él los "infieles".
"Impono istud ñamen 'fidelis' Christiano ; istud nomen 'infidelis' Judaeo
et Saraceno" (116). Mas aún, como se desprende de una interesante
interpretación del noveno mandamiento relativo a la mujer del prójimo,
el autént ico prójimo para Ramón Llull es indiferentemente el cristiano,
el judío o el mahometano (117).


microcosmos lul-lià, Oxford, 1962, 10 s.; E. W. PLATZECK, Raimund Lull,
Sein Leben, seine Werke, die Grundlagen seines Denkens, I, Dusseldorf, 1962,
3 s. ; A. LLINARÉS, Raymond Lulle, philosophe de l'action, Grenoble, 1963,
23 ss. Batllori sitúa a Llull en el marco de los tres mundos latino, bizantino e
islámico (p. 5). Pring Mili cree más acertado colocar su pensamiento en el hori-
zonte de las tres grandes religiones contemporáneas ; Cristianismo, Judaismo,
Islam (p. 17). Platzeck comprende la personalidad de Llull desde el ambiente
cultural del mundo mediterráneo y, muy particularmente, de las perspectivas
político-religiosas de la Casa de Aragón (p. 3 ss.). Lunares encuadra la acción y
el pensamiento de Llull en el mundo político-cultural del Reino catalano-ara-
gonés, en contacto abierto con los estados musulmanes de África del norte
(p. 23 ss.).


(14) Cfr. J. MILLAS, El 'Liber praedicationis contra Judaeos' de Ramón
Llull, Madrid-Barcelona, 1957, 14. Sobre los judíos mallorquines en la época
de Llull véase el estudio de A. PONS, Los judíos del Reino de Mallorca durante
los siglos XIII y XIV, en : "Hispània", 20 (1960), 3-54; 163-266.


(115) Liber de convenientia fidei et intellectus in obiecto, 3 (M. IV, 4b).
(116) Liber de Deo maiore et Deo minore, Prol. (OL, I, 489).
(117) Cfr. Libre de contemplado en Déu, c. 263, l l (ORL, VI, 328).


33




3 8 EÜSEBIO COLOMER, S. î .


En estas circunstancias no es de extrañar que el misionero que
en Llull se sobrepone al pensador y al escritor —su pensamiento brota
del ideal de la misión y está el servicio de este mismo ideal— haya
hecho de la conversión de judíos y mulsumanes al fin de su vida y de
su obra. Tres razones le mueven principalmente a ello (118). En primer
lugar el amor de Dios y el celo de su gloria. En segundo lugar el deseo
de la salvación de tantos infieles que se "pierden por ignorancia". En
tercer lugar el logro de aquel ideal medieval de unidad religiosa de la
humanidad en una Crist iandad universal, del que Llull nos ha t razado
algunas de las más expresivas formulaciones. Recordemos, como ejem-
plos típicos, la frase del Libre de sancta Maria : "E pus que tots
quants som no havem mes un Deu, un senyor, una reina e una dona,
que tots ensems, ço es saber, tots quants homens ha en lo món, no
haigen mes una fe, una creença, ço es, la sancta fe crestiana" (119). O
aquella otra, todavía más utópica, del Blanquerna : "Com en tot lo
món n o sia mas un lenguatge, una creença, una fe, conseqüent u n
papa" (120).


Esta visión esencialmente religiosa y misionera determina y explica
la act i tud de Llull para con los judíos. En ella no interviene ningún
motivo que no sea casi exclusivamente de índole religiosa. La grandeza
y la miseria del pueblo judío depende a sus ojos de su condición de
pueblo de Dios, elegido y reprobado. Así lo expone Ramón a su propio
hijo en el Libre de doctrina pueril : "En aquell temps eren, fill, los
jueus amics de nostre Senyor Deu, e creien en ell e eren contre los
pobles qui creien en ydoles . . . " ¿Sabs, fill, per que Deus donà als
jueus la Hg? per so que no fossen en la error en la qual eren les altres
gents qui creien en ydoles, e per assò que en lo lur poble agués pro-
phètes qui denunciassen lo aveniment de nostro Senyor Jhesu Christ,
e que en aquell poble des jueus nasqués nostra dona Santa Maria, en
qual se encarnas lo Fill de Deu" (121). Sin embargo, a esta grandeza
primera siguióse luego por su culpa la presente miseria : " . . . e car
t ractaren la passió del Fill de Deu, per assò los ha Deus punits a sser
servos de totes gents, e son los pus avilats e los pus volpeys homens


(118) Cfr. R. SUGRANYES DE FRANCH, Raymond Lulle, docteur des
Missions, avec un choix de textes traduits et annotés, Friburgo (Suiza), 1954, 51.


(119) Libre de Sancta Maria, c. 20 (ORL, X, 152 s.).
(120) Libre de Blanquerna, c. 94 (ORL, IX, 363).
(121) Libre de doctrina pueril, c. 13,3 y 6 (ORL, I, 29 s.).


3 4




RAMON LLÜLL V EL JUDAISMO 39


qui sien. Nulls homens no son de pus ávols fets que'ls jueus, ne no han
Reys ne prínceps los quals han totes gents ; e per la servitud en que
son, no poden tenir la ley vella ne'ls establiments d 'aquella; e en axi
com en lo comensament Deus los honrà sobre tots los altres pobles,
enaxi per la colpa e per la viltat en que son, mayor que altres pobles,
los t é pus deshonrats la justícia de Deu" (122).


Sería erróneo ver en estas palabras un reflejo de antisemitismo
racial o político. Tales sentimientos no son propios del hombre opti-
mista que fue Llull y, de hecho, no aparecen en sus obras. Si en un pa-
saje del Libre de meravelles alude Llull a las riquezas de los judíos y
al valimiento que éstas les consiguen ante los reyes, la motivación no
es d e orden económico-social sino puramente religiosa. Una llamada a
los príncipes para que no olviden sus obligaciones como defensores
de la fe cristiana. El pasaje nos da una muestra de intransigencia re-
ligiosa, pero no de antisemitismo político (123).


De acuerdo con ese fondo religioso de Llull en el estudio que sigue
vamos a desarrollar dos aspectos de su actitud para con los judíos. El
primero está determinado por su acción misionera; el segundo por su
obra apologética. Ambos aspectos se complementan mutuamente y nos
dan juntos la personalidad total de Ramón Llull como misionero y
pensador al servicio de la verdad cristiana.


R A M O N LLULL Y LA MISIÓN JUDIA.


Los métodos que rigen la acción misionera de Llull en relación
con el Judaismo coinciden en substancia con los que adoptó frente al
Islam (124). Estos métodos, condicionados históricamente por el am-
biente de una época, en la que se empieza a susti tuir el ideal d e oru-
zada por el de la misión, son al mismo t iempo característicos de aquel
franciscano injertado de dominico que fue Ramón Llull, en el que el
corazón se asocia a la inteligencia, la utopía se da la mano con el
sentido practico. Vamos a dar aquí un breve esbozo de los principales
aspectos del plan luliano.


a) Escuelas de lenguas. Para convertir a los infieles precisa an-
tes conocer su lengua y su cultura. De ahí la insistencia con que Llull


(122) Ibid., c. 69,7-8 (ORL, I, 123).
(123) Cfr. Félix de les meravelles del mon, II, c. 49. (ed. Rosselló, 224).
(124) Cfr. sobre los métodos misioneros de Llull la monografía de R. SU-


GRANYES DE FRANCH, Raymond Luïle, docteur des Missions, 57 ss.


35




4 0 EÜSEBIO COLOMËB, S. J .


a lo largo de su vida vuelve sobre su plan de creación de escuelas de
lenguas orientales. Ya hemos visto que la primera idea de tales escuelas
brota en el seno de la Orden de Predicadores y es llevada a la práctica
con particular empeño por los dominicos catalanes. Ramón Llull estuvo
en contacto directo con la Orden y, en particular, con Ramón de Pe-
nyafort (125). Nada de extraño, pues, que el mallorquín se apropiase el
plan del dominico catalán y se entregase a su realización con aquel en-
tusiasmo y tenacidad que él ponía en todas sus empresas. Por una vez ve
Llull realizado su sueño en el Colegio de la Santa Trinidad de Mira-
mar, dotado generosamente en 1274 por el Infante Don Jaime y desti-
nado a la formación de 13 Frailes menores. Pero el posterior fracaso
de esta institución, n o le hará retroceder en su primer propósito. En
sus diversos escritos (126), en sus Peticiones a Papas y Concilios (127)
y en sus diversos proyectos misionales como el Liber de Fine (128) y el
Tractatus de modo convertendi infideles (129), Ramón reitera una y
otra vez su plan primitivo. Mas aún, lo amplía en el sentido de fundar
cátedras de lenguas orientales : árabe, hebreo, siríaco y griego en los
principales centros universitarios y de dotar con bolsas de es tudio a
los estudiantes que las frecuenten (130). Hacia el ocaso de su vida
Ramón Llull experimentó la satisfacción de ver realizado de nuevo
—por desgracia sólo en el papel— su gran sueño. A su petición de
establecer centros de estudios orientales en Roma, París y Toledo (131),
el Concilio de Vienne responde con la institución de 5 colegios para
el estudio del árabe, el hebreo, el siríaco y el griego en Roma, Bolonia,
París, Oxford y Salamanca (132).


(125) Cfr. Vita coetánea, 10.
(126) Cfr. entre otros Libre de contemplado, c. 346, 10; Blanquerna, c.


80, 3 ; Doctrina pueril, c. 83, 7.
(127) Cfr. Petitio Raymundi pro conversione infidelium y Petitio Raymun-


di in Concilio generali ad adquirendam Terram sanctam, ed. H. WIERUS-
ZOWSKI, en : Miscel·lània lul·liana, Barcelona, 1935, 416-19 y 419-25.


(128) Cfr. A. GOTTRON, Ramon Lulls Kreuzzugsideen, Berlín-Leipzig,
1912, 67.


(129) Cfr. R. SUGRANYES DE FRANCH, o. c , 134.
(130) Cfr. Petito Raymundi in Concilio generali, ed. H. WIERUSZOWSKI,


419 ss. y Liber de fine, ed. A. GOTTRON, o .c , 68.
(131) Cfr. Petitio Raimundi in Concilio generali, ibid.
(132) Cfr. B. ALTANER, Raymundus Lullus und der Sprachkanon des


Konzils von Vienne, en : "Hist . lahrb ." , 53 (1933), 109-129.


36




R A M Ó N ' L L U L L Y E L J U D A I S M O 4 1


fe) Controversias apologéticas.
Tamfeién en este nuevo aspecto de su plan misional Llull no hace


sino apropiarse una institución de su época. Sólo que el escritor ma-
llorquín les confiere una atmosfera peculiar, llena de serenidad, cortesía
y mutua tolerancia que contrasta con las prácticas de la época : "dis-
pu tando benigne et amicabiliter conferendo", como escribe Llull en
su Petitio pro conversione infidelium al Papa Bonifacio VIII (133). El
mejor ejemplo de esta controversia elevada y pacífica —más bien diá-
logo que no disputa— nos lo da el propio Llull en sus obras apologé-
ticas. Más adelante, al t ratar de su actividad de escritor, volveremos
más despacio sobre el tema. En cambio será bueno recordar aquí el
cuadro delicioso que Llull nos ha trazado en el Blanquerna de su modo
original de concebir la controversia religiosa. "Lo cardenal qui servía
l'ufici de In terra pax hominibus bonae voluntatis, trametia per tota
la ckitat de Roma ses espíes per espiar si nuil home era en treball ab
a l t r e ; e açò mereix faía per diverses te r res ; e tots jorns tractava de
pau aytant com pudía. Esdevenc-se un dia que una espia que el havia
t ramès per la ciutat de Roma li dix que en aquella ciutat havia un
cristià e un jueu qui disputaven tots jorns sobre lurs ligs, e que havien
gran treball e la un era contra l'altre dementre se disputaven; e per
açò cascú portava a l'altre mala volentat. Lo cardenal anà en aquell
loc on desputaven, e parlà ab ells dient estes paraules : Natura es de
enteniment que entén mills com hom es alegre e pagat que com es
irat, car la ira torba l 'enteniment, e per açò l 'enteniment no pot enten-
dre ço que entendria si hom no era irat. Altra natura ha l 'enteniment a
entendre, ço es a saber, que hom aferm possíbol cosa ésser aquella cosa
que la volentat vol que l 'enteniment entena ; car si ans que l 'enteniment
la entena aferma impossibilitat ésser en aquella cosa, l 'enteniment no
serà aparellat com pusca entendre la possibilitat o impossibilitat qui
serà intelligible en aquella cosa. Encara ha altra natura l 'enteniment a
pujar entendre alcuna cosa, ço es a saber, que am egualment la volentat
ço que aferma o nega, ans que l 'enteniment entena; car com la volen-
ta t s'enolina a la una par t ans que enteniment la entena, es l 'enteniment
embargat a en tendre . . . En tal manera adoctrinà lo cardenal los dos
savis qui 's disputaven, e per la humili tat que ell feu en venir a ellas,
que ells foren amics la un de l'altre, e amablement desputaren e s'en-
teneren, e la veri tat atorgava la un a l 'altre. Lo cardenal se part í d'ells


(133) Cfr. ed. WIERUSZOWSKI, 416 ss.


37




42 EÜSEBIO COLOMER, S. J .


e donà-ls sa benedicció, e dix-los que's trametessen joyes la un a l'altre
per ço que fossen oecasió d'amistat, per la qual amistat pus leugera-
ment s 'entenessen" (134).


Nos consta que Llull discutió dentro de este espíritu con los
musulmanes, tanto en tierras catalanas como, sobre todo, con ocasión
de sus expediciones misionales a Túnez, Chipre y Bujía (135). Es de
suponer que lo mismo haría con los judíos de Mallorca y Barcelona,
con los que Llull polemizó en varias ocasiones (136). De las relaciones
corteses y humanas que existieron entre Llull y los judíos de Barcelona
da testimonio este incipit de una obra catalana desconocida : "Ais
savis jueus de Barcelona, Mestre Abraim Demanet i Mestre Aron i
Mestre Bon Jué Salomon i altres savis que son en la aljama Ramón
Llull, salut" (137).


c) Predicación forzada. De nuevo nos hallamos aquí ante un
uso de la época. Hijo de su ambiente, Ramón Llull no experimentó
ante él la repugnancia que siente el hombre moderno. Al contrario,
él vio en esta práctica un instrumento ventajoso e intachable del tra-
bajo misional. Y así no sólo lo recomienda en sus escritos, sino que
lo utiliza él mismo (138). Sus obras nos dan de ello abundante test imo-
nio. Así en el Dictat de Ramon de 1299 Llull pide el Rey Jaime II
ordene a moros y judíos la asistencia a su exposición de la doctr ina
cristiana (139). El 30 de octubre del mismo año el Rey le concedió el
permiso de predicar y enseñar en las sinagogas y mezquitas del Reino
(140). En 1301 Ramón Llull hace una petición semejante al Rey de
Chipre con ocasión de su estancia en aquella isla. Esta vez la respues-
ta real fue negativa (141). En 1305, en el Liber de Fine, Llull reitera
su mismo plan en relación con los judíos. La razón porque éstos no


(134) Libre de Blanquerna, IV, c. 81 (ORL, IX, 303 s.).
(135) Cfr. Vita coetánea, 26, 32, 34, 37.
(136) Véase más adelante el apartado c) Predicación forzada.
(137) Cfr. J. MILLAS, El 'Liber praedicationis contra Judaeos' de Ramón


Lull, 21.
(138) Cfr. la exposición de R. SUGRANYES DE FRANCH, o .c , 69, ss.


Véase asimismo B. ALTANER, Glaubenszwang und Glaubensfreiheit in der
Missions-théorie des Raymundus Lullus, Ein Beitrag zur Geschichte des Tole-
ranzgedankens, en : "Hist. Jahrb.", 48 (1928), 602 ss.


(139) Cfr. Dictat de Ramon (ORL, LX, 273).
(140) Cfr. A. RUBIÓ LLUCH, Documents per V historia de la cultura ca-


talana migeval, I, Barcelona, 1908, 13.
(141) Cfr. Vita coetánea, 34.


3 8




RAMÓN LLULL Y EL JUDAISMO 43


aceptan el Nuevo Testamento a pesar de aceptar el Viejo, reside en su
maner literal de interpretar las Escri turas. Es necesario por ello predi-
carles los sábados en las sinagogas, para exponerles la interpretación
alegórica de los cristianos y refutarles con sus propias autoridades (142).
En 1311 el infatigable misionero eleva la misma petición al Concilio
le Vienne. En todos los países cristianos, los judíos el sábado v lo.;


musulmanes el viernes, deberán ser obligados a asistir a un sermón, en
el que se hará uso del método apodíctico del Ars magna (143). Por
fin, peticiones semejantes recurren también en el explícit de varias
obras de su último período. Así al final de su Liber de novo modo de-
monstrandi Llull pide al Rey Federico de Sicilia y al Arzobispo Arnal-
do de Monreale que los judíos sean obligados a leer su escrito y res-
ponder a sus argumentos (144). El mismo ruego, dirigido esta vez al
rey Sancho de Mallorca y al Obispo de la misma ciudad, Guillem de
Vilanova, se encuentra también al final del Liber per quem poterit
cognosci que lex sit melior, maior et verior (145).


d) Enseñanza obligatoria. Llull va todavía más adelante que la
misma práctica de la predicación forzada y propone, en una curiosa
mezcla d e realismo y utopía, la enseñanza obligatoria del Crist ianismo
a los infieles y a algunos de sus hijos "per tal que'en agen conexensa,
e per la conexensa agen consciència d e esser en er ror ; per la qual
consciència es possíbol cosa que's convertesquen e que'n convertesquen
d'aütres" (146). Propuestas semejantes a ésta del Libre de doctrina pue-
ril se encuentran también en otras obras, en la utopía político-religiosa
del Blanquerna, como en los planes concretos de acción misional del
Tractatus de modo convertendi infideles. Y así en el Blanquerna pone
Llull en boca del Papa las palabras siguientes : "Amables fills, jueus,
sarraíns son enfre nos qui creen error e descreen e menyspreen la santa
fe per que tuy t som obligats a honrar la gloria d e Deu. D'aquells jueus
e sarraíns qui estan en les terres dels crestians, vull e demàn que sien
alguns asignáis a apendre latí e a entendre les Escriptures, e que a
un temps ho degen haver après, e si no ho han, que'ls en seguesca al-
guna pena ; edementre que apendràn, sien precurats dels bens de


(142) Cfr. A. GOTTRON, o.c., 70.
(143) Cfr. Petitio Raymundi in Concilio generali, Le.
(144) Cfr. Liber de novo modo demonstrandi (M, IV, 16).
(145) Cfr. R. PASCUAL, Vind. Lull., I, 317.
(146) Libre de doctrina pueril, c. 83, 5 (ORL, I, 154 s.)


39




4 4 EUSEBIO COLOMER, S. J .


Santa Esgleya; e après que hauràn après, que hom los faça francs e
que'ls tenga honra ts sobre'ls altres, e aquells poràn convert ir los altres
e seran pus cuvinents a entendre veri tat e a convertir aquells a l t res"
(147). Y en el Tractatus el plan se hace todavía más concreto y con
rasgos más odiosos para la mental idad moderna : Será también desea-
ble que los judíos que viven entre cristianos sean obligados a esco-
gerse algunos alumnos, que se pongan a es tudiar nuestra gramática,
nuestra lógica y nuestra filosofía, para hacerse capaces de comprender
nuestra lenguaje apodíctico. Llegado el momento, se les someterá a
examen para juzgar de su instrucción. Si éstos no quieren aprender,
todos los judíos serán cargados con grandes impuestos. A su vez se
preguntará a otros y se discutirá de la fe con los que aprendan. Los
gastos ocasionados por los alumnos judíos correrán a cargo de todos
sus correligionarios. . . Los judíos convertidos e instruidos en nuestra
religión introducirán discusiones en las sinagogas ; y los judíos serán
obligados a escucharles" (148). Ramón está seguro de la eficacia de su
método : "Car si axí com l'infantó qui pe r paor del maes t re ha a re t re
la lissó, los infecís aprenien e entenien per paor de to ts los crestians,
convenría de necessitat que la potencia mot iva mogués ells o aloún
d'ells".


He aqui a Ramón Llull 'convertido plenamente en un hombre de
su t i empo e introduciendo la fuerza al servicio de un ideal religioso.
Una cosa queda al menos a salvo en el misionero mallorquín : La liber-
tad de la fe. Los infieles son obligados a aprender la doctrina católica.
En ningún caso son forzados a creer o a recibir el baut ismo. A este
respecto notará con razón R. Sugranyes de Franch : "Una posición
dootrimal t an clara merece ser subrayada, sobre todo si se tiene pre-
sente, hasta qué pun to la práct ica del baut ismo forzado era corr iente
en estos últimos siglos de la Edad Media" (150).


e) Ayuda económica a los convertidos. El pian misional de Llull
se completa con un rasgo realista. Son conocidas las dificultades de
todo orden que el converso debía superar, al abandonar su antiguo
grupo social y entrar a formar par te d e una sociedad nueva. En concre-
to, la conversión significaba muchas veces pa ra el judío la miseria, pues


(147) Libre de Blanquerna, IV, c. 80, 5 (ORL, IX, 298).
(148) Tractatus de modo convertendi infideles, ed. SUGRANYES, o . c , 136.
(149) Libre de contemplado, c 346, 18 (ORL, VIII, 374).
(150) O .c , 71 .


40




R A M Ó N LLULL Y EL JUDAISMO 45


las leyes le desposeían de los bienes que poseía dentro de la comunidad
judía. Y, en t o d o caso, n o siempre era fácil al converso judío o musul-
mán introducirse en una sociedad que lo miraba con recelo. "Molt jueu
es, qui sería cristià, escribe Llull en su Doctrina pueril, si avía de que
vivís ell e sos infants e sa muyer. . . E mol t sarrahí sería erestiá si veya
que aquells qui 's fan crestians eren honrats e no eren menyspreats per
les gents" ( 1 5 1 ) .


De ahí el interés de Llull por asegurar al converso una base eco-
nómica juntamente con la est ima de sus nuevos correligionarios ( 1 5 2 ) .
Por lo que se refiere a los judíos, Llull n o duda en acudir a medidas
de excepción : "A los que abrazarán la fe católica, se les dejará por
amor a Dios el uso de los bienes que poseían antes de su conversión.
A petición del Obispo de la diócesis los cristianos víctimas de su usu-
ra, les perdonarán su deuda. En caso contrario, los bienes eclesiásti-
cos proveerán a sus necesidades" ( 1 5 3 ) . De nuevo el realismo luliano
se da paradójicamente la mano con rasgos idealistas y hasta utópi-
cos. Sin embargo, este aspecto d e su plan misional nos muestra que la
act i tud de Llull para con los judíos viene definida exclusivamente por
motivos religiosos, sin mezcla de aquel antisemitismo popular de signo
racial o político que vigía en buena par te en el seno de la cristiandad
medieval.


EUSEBIO COLOMER, S. J.


( Concluirá)


(151) Libre de doctrina pueril, c. 83, 5 (ORL, I, 155).
(152) Cfr. Libre de contemplado, c. 346, 18 (ORL, VIII, 374).
(153) Tractatus de modo convertendi infideles, 3, ed. SUGRANYES, 136.


41






EL BEATO RAMÓN LLULL EN SUS RELACIONES CON
LA ESCUELA FRANCISCANA DE LOS SIGLOS X1II-XIV*


I I I


Esa larga exposición era indispensable para estudiar con garantías
la posición de Llull respecto al franciscanismo, si este estudio no debía
limitarse a reseñar ciertas coincidencias, ya conocidas por otra parte,
o ciertas relaciones con los círculos extremistas del franciscanismo
impregnados de joaquimismo, o a señalar como dependencias ciertos
paralelismos procedentes de una preocupación o fuente común, pero
sin que medie relación de filiación entre ellos. Al fin y al cabo, es toda
la posición de Llull relativa al movimiento franciscano lo que nos inte-
resa; y yo vimos cómo ese movimiento es hijo de aquél otro, de mucha
mayor dimensión, que, part ido del pueblo, llegó a interesar todos los
es tamentos de la Europa del siglo XI - XIII. En el de Llull la sed de
reforma y el ideal franciscano eran la atmósfera que respiraban todos.
Ello quiere decir que, aún cuando eso no se dice, ni el interesado lo
piensa siquiera, esa idea y esa preocupación condicionan secretamente
el decir y el obrar, el ser mismo, de las personas y de los aconteci-
mientos. Veámoslo en Ramón Llull.


1. PRESENCIA FRANCISCANA EN LA VIDA DE LLULL.


Ya en la "conversión" de Ramón que nos ofrece la Coetánea (1)
se descubre un fuerte color franciscano: " . . . navarr i t scribique permisit
ista quae sequuntur hic, de conversione sua ad poenitentiam". "Poeni-
tent ia" es el término franciscano que significa el t iempo post-conversión,


* Véase ESTUDIOS LUIJANOS, IX, 1965, 55-70; 145-165.
1 Cito así la Vita Beati Raimundi Lulli, ed. por el P. Batllori en RAMÓN


LL'LL, Obras literarias, Madrid 1948, BAC, p. 46-76.


39




48 P . ANTONIO OLIVER, C . R.


cuando ya se ha salido de aquel estado que, como vimos, se define
"cum essem in peccatis": "dum iuvenis àdhuc in vanis contillenis seu
carminibus componendis (l 'art de t robar e compondre cançons e dictats,
dice con términos de la época la versión catalana) et alus lasciviis
saeculi deditus esset nimis . . . sedebat . . . paratus ad d ic tandum et scri-
bendum in suo vulgari unam cantilenam de quadam domina, quam tune
amore amore fatuo (d 'amor vil e fada) diligebat", es la expresión pa-
ralela de la Coetánea (2), donde ya se nota la delectación con que co-
loca junto al amor o a la vida mundana los epítetos depreciativos:
vilis, vanus, tan caros al ambiente de Francisco.


Jesús crucificado, que presidirá toda la vida de san Francisco ( 3 ) ,
es el que llama a Llull a la reflexión: "respiciens a dextris vidit Domi-
num Iesum Chris tum tamquam pendentem in cruce" (4); y a la vista
de la insistencia de la visión, cinco veces repetida, la conciencia le dice
a Llull una cosa muy franciscana: "quod apparit iones illae nihil aliud
praetendebant , nisi quod ipse mox, relicto mundo, domino Iesu Christo
ex tune integre deserviret" (5) (dejar totalmente el mundo y pasar al
servicio feudal, de siervo a su señor, de Cristo es la forma de penitencia
franciscana).


La consideración de la paciencia y misericordia del Señor y el de-
seo de entregarse totalmente a su servicio (6) llevan a Ramón al descu-
brimiento del amor verdadero (el de antes era amor "vil e fada"), amor,
que, através de un texto evangélico, le hace desembocar, lo mismo que
a Francisco, en el deseo del mart i r io: "e t visum est quod melius si ve
maius servitium Christo faceré nemo posset, quam pro amore et honore
suo vitam et animam suam da ré" (7) (la versión calatana acentúa aquí
más los rasgos franciscanos).


La mismo que para Francisco, el hecho de la conversión de Llull
contiene ya en germen toda su espiritualidad y actividad futura. Fue


2 & 2, p . 46. Las citas catalanas son de la versión del s. XV editada por
F. de B. Moll, Palma 1933, y que reproduce el P. Batllori en texto paralelo al
latino en la ed. BAC que cito.


3 Cf. GOBRY 19-24.
4 & 2, p. 46 Coetánea.
5 Coetánea 4, p. 48.
6 Compárese el "deserviret" con cuanto he dicho sobre el concepto


feudal de servicio en san Francisco.
7 Coetánea 5, p. 48. Véase en el catalán la insistencia en "se rv id" .


40




EL BEATO RAMÓN LLULL Y LA ESCUELA FRANCISCANA 4')


entonces cuando concibió los tres propósitos en los que agotaría su
larga vida al servicio de su Señor: "de morte tolleranda pro Chris to . . .
de libro supradicto faciendoo.. . necnon de monasteriis impetrandis pro
diversis linguagiis addiscendis" (8). Una actividad misional de tipo,
aunque no original de Llull, autént icamente mendicante.


Pero el Señor iba a probar su disponibilidad igual que lo hizo, du-
rante tres años, con Francisco: "cum nimis esset adhuc imbutus vita
et laxivia saeculari, in praedictis tr ibus conceptis negotiis persequendis,
per tres subséquentes menses . . . satis fuit tepidus et remissus" (9). Pero
al fin la luz vino. Y para que no cupiera duda sobre la influencia deci-
siva del Poverello en todo este proceso, la iluminación tiene lugar "in
eodem festo (sancti Francisci)" —al que la versión catalana dos veces
llama "gloriós cieraf mossényer sant Francesc— en la iglesia, mien-
tras el obispo predica sobre la renuncia total del santo como punto de
part ida de toda su actividad, aludiendo, sin duda, al hecho paralelo al
que ahora iba a realizarse en el mallorquín: la lectura escuchada en la
Porciúncula el 24 de febrero de 1209 del texto de Mt. 10 9-10: "Sed in
eodem festo, praedicante quodam episcopo apud Fratres Minores, ipso
Raymundo praesente, quomodo scilicet praedictus sanctus Franciscus,
relictis et reiectis omnibus, u t soli Christo firmius inhaereret (cat. s'era
totalmente donat el servici de la creu), et ipse Raymundus tune sancti
Francisci provocatus exemplo, venditis mox possessionibus suis, reser-
vatis tamen inde paucis ad sustentacionem suae coniugis ac liberorum
suorum, committens se totum Christo, abiit cum intentione nunquam
revertendi ad propria" (10).


El modo cómo realizaría Llull sus planes misionales lo atribuye la
Coetánea a una iluminación: la a r t . . . la qual nostre Senyor li havia co-
municada" (11). "Quam sibi dederat Deus ar tem", según el texto latino,
que tan to la acerca al Deus dédit mihi, que ya conocemos para san
Francisco (cf. p. 18).


Pero, si no me engaño, esa ilustración está también bajo una fuerte
influencia del joaquimismo, el cual, según hemos visto, no es exclusivo
de círculos espirituales o sospechosos. Entiéndase, pues, que al afir-
mar que la redacción de la Coetánea está, en este punto, en un clima


8 Coetánea 8, p. 48-50.
9 Coetánea 9, p . 50.


10 Coetánea 9, p. 50.


41




50 P . A N T O N I O O L I V E R , C . R .


joaquimita, no se quiere en modo alguno anticipar ningún juicio sobre
el espiritualismo de Llull, del que hablaremos luego, ni sobre la orto-
doxia de sus idesa reformistas. El abad de Fiore no fue, por otra parte,
nunca hereje, y la mala opinión que corre, aún hoy, sobre algunas de
sus doctr inas o sobre su persona, se debe exclusivamente a usos e in-
terpretaciones abusivas que de él hicieron sus discípulos o, precisamen-
te, los Espirituales, al desviar hacia sus propias concepciones ideas jus-
tas de Joaquín.


Crocco ha vuelto a insistir recientemente en la ortodoxia, en la
vida y en las obras, del abad de Fiore (12). Sobre su últ imo estudio
anoto las más relevantes influencias de la iluminación del fundador de
Fiore sobre el de Miramar. He aquí la relación de la Coetánea: " . . .
ascendit in montem quemdam, ... in quo, dum ipse staret ibi cáelos
a t tente respiciens, quod subito Dominus illustravit mentem suam, dans
eidem formam et modum faciendi librum ... contra errores infide-
lium ... Dum igitur ipse s taret sic in eremitorio memorato , venit ad
eum quidam pastor ovium, adolescens hylaris facie et venusta, dicens
sibi sub una hora tot et tan ta bona de Deo et de caelestibus, de angelis
scilicet et aliis, scilicet quot et quanta, u t sibi videbatur, unus quicum-
que alius homo vix per duos dies Íntegros fuisset locutus" (13). De
Laude recoge así una tradición relativa a la ilustración del abad Joa-
quín: "Quadam vice (Joaquín) in hor tum agresso (Joaquín, aun novicio,
se encuentra en el jardín del monaster io de Sambucina en contempla-
ción) et divina contemplanti mysteria, apparuit vir forma pulcherrimus,
qui assistens ad beatum Joachim manuque amphoram tenens, Dei fá-
mulo inquit: Joachim, cape, bibe: vinum hoc est vinum opt imum. Quo
dicto, audiens bibit ad satietatem usque, amphoramque reddidit, in-
quiens se satis bibisse. Cui vir respondit : O Joachim, si to tum exhau-
sisses vinum, nulla te scientia fugisset" (14).


La ciencia es comunicada, pues, a ambos de forma extraordinaria
y por un joven desconocido y de sorprendente belleza.


El ret iro y la soledad preceden la vida apostólica de los dos: Joa-


11 Coetánea 18, p. 54 y 55.
12 A . C R O C C O , Gioacchino da Fiore. La più singolare ed affascinante figura


del medioevo cristiano, Napoli 1960, especialmente p. 33-68.
13 Coetánea 15, p. 54.
14 C R O C C O Gioacchino p. 23 n. 15,


42




EL BEATO RAMÓN LLULL Y LA ESCUELA FRANCISCANA 5 1


quin "Thabor dominicae transfigurationis montem ascendit; et ibi, di-
vino aestuans ardore, ad veterrimae cisternae se profunda coniecit,
ubi ... continua vigiliarum et inediae maceratione, in psalmis, hymnis,
laudibus orat ionibusque totius quadragesimae tempus contemplationi
dicavit" (15). Llull: "Ascendit in montem quemdam ... causa Deum
ibidem tranquill ius contemplandi ... In illo monte eremitorium fieri sibi
fecit, habi tans in eodem iugiter per quatuor menses et amplius, die
noctuque Deum deprecans" (16).


Formación y estudio en un monasterio cisterciense: Joaquín, "con-
tulit se ad coenobium Sambucinae, tune mirae celebritat is" (17). Llull:
"ascendit ad abbatiam quamdam, quae prope erat (cat. Nost ra Dona
de La Reial). Reversusque mox ad abbatiam praedictam, caepit ibidem
ordinare et faceré l i b r u m . . . " (18).


Es joaquimito-franciscana la aversión a la cruzada por las armas
(19), los viajes a Oriente (20), la fama, importancia y vicisitudes en
París (21). Es sin duda joaquimita el simbolismo de los números y le-
tras (22), el de la flores (23), la hegemonía indiscutible que se concede
al eremitismo en la vida espiritual (24), el inconformismo con la situa-
ción político-eclesiástica (25) (heredado de los movimientos populares
anteriores), la preocupación por la conversión de los judíos (26), la in-
fluencia semítica sobre sus concepciones y formación (27) y es común


15 C R O C C O p. 20 n . l l .


16 Coetánea 14 p. 52.
17 C R O C C O 21, n.14.


18 Coetánea 14, p. 52.
19 C R O C C O 20, n.10.


20 C R O C C O 21.


21 Ya conocida en 1275: C R O C C O 22, n.15
22 C R O C C O 141-44.
22 C R O C C O 27.


23 C R O C C O 27.


24 C R O C C O 26.


25 C R O C C O 27.


26 C R O C C O 141.


27 I. L E C L E R C Q . — Analecta monástica 2 (1953) 200— anota esta acotación
de Gaufrid d 'Auxerre : "ex Iudaeis orta persona est (Joaquín), in iudaismo.. .
annis pluribus educata". Para Llull recuérdese el caso inquietante del moro
comprado y suicida de los párrafos 11-13 de la Coetánea — p p . 50-52—, a cuyo
caso está dedicando un minucioso estudio sicológico mi amigo el Dr. Bartolomé
Mestre.


43




52 P . A N T O N I O O L I V E R , C . H .


el Testamento y sumisión de su persona y obra a la Sede apostólica (28).
Veremos, más adelante, que sobre la obra de Llull pueden señalarse
copiosas influencias de la de Joaquín.


El punto de part ida es, pues, franciscano con una posible conta-
minación joaquimita: "e en son cor proposà ésser pobre tots los jorns
de sa vida, e desirà morir per donar coneixença e amor del Fill de Déu,
qui, per la sancta humanitat que pres, vole tant ésser conegut e amat" ,
dice un pasaje autobiográfico del Libre de meravelles (29), el cual, por
si no bastara, ha enumerado poco antes los motivos, muy franciscanos,
que llevaron a Ramón a esas resoluciones: "la raó per que la dei'tat voie
que la humani ta t de Crist fos en est món en paubretat , passió, deshonor
e en mor t " (30).


De los tres propósitos que la Coetánea señala como contemporá-
neos de la conversión (31) uno es t ípicamente franciscano —el deseo
del mart ir io en pro de la conversión de los infieles—, otro es dominico
—el esfuerzo por rebatir a los infieles a base de argumentos y demos-
traciones—, y el otro —la institución de colegios de lenguas orienta-
les—, común y efectivo en ambas Ordenes mendicantes (32). He aquí
un detalle que nos ayudará a estimar en su justo valor la influencia
franciscana. Aún cuando Llull llama franciscanamente "hacer peniten-
cia" el retirarse del mundo ("anar als deserts tot sol a fer penitència
tots los dies de sa vida" (33), es t ras el consejo de un dominico, Ramón
de Penyafort, que, "relictis rit ibus solemnioribus quibus usque tune
usus erat, assumpsit sibi vilem habi tum de panno quod ipse invenire
poterat grossiore" (34). He aquí, pues, que el "hábi to de penitencia" no
es aquí ni dominico ni franciscano, sino el de un reformado-reformador
como los que abundaban entonces. Incluso el abandono de sus bienes no
fue total —como no podía menos de ser de momento en un caballero
casado y con hijos—, según nos dice la Coetánea: "venditis mox pos-
sessionibus suis, reservatis tamen inde paucis ad sustentationem suae


28 C R O C C O 67-68.
29 Cito la ed. de Obres essencials, I Barcelona 1957, del P. Batllori. El


texto que cito es el final del cap. 8, p. 338.
30 Cap. 8, p. 338.
31 Coetánea 8, p. 48-50.
32 Cf. S C H N Ü R E R , L'Eglise P- 528.
33 Cf. Coetánea 9, p. 51.
34 Coetánea 11, p. 50.


44




EL BEATO RAMON LLULL Y LA ESCUELA FRANCISCANA 53


35 Coetánea 9, p. 50.
36 Cap. 8, p. 338.
37 Coetánea 42, p. 74.
38 "Famulus dice la Coetánea, y "mosso", la versión catalana. Lo más


probable es que éste fuera el amanuense que le acompañaba y escribiía al dictado
sus obras en continua producción. Debe ser el socius —companyó— de
Coetánea 41, p. 74.


39 Coetánea 34, p. 68.


4 5


coniugis ac liberorum suorum" (35), y cuyas etapas detalla minuciosa-
mente el Libre de meravelles: "en una ciutat estava un noble burgués
qué havia muller e infants e grans riqueses. Aquell burgués desijava
molt fortment ésser servidor de Déu, e no volia haver en son cor nulla
altra amor mas l'amor de Déu. Emperò per la muller e'ls infants, hon-
rament e riqueses que havia, no podia amar Déu segons que amar lo
desirava. Aquell burgués acabà amb sa muller que'l defení, e donà a
ella e a sos infants tot quant havia, exceptât un alberg e una vinya
que's retenc a la necessitat de son cors. Molt poc lo burgués més con-
templar Déu adones, que d'abans no feia; emperò l'alberg e la vinya
que posseïa l 'embargava algunes vegades en cogitar Déu; per que lo
burgués donà l'alberg e la vinya que posseïa per amor de Déu, e adones
poc mills cogitar en Déu que abans no feia. Emperò sos fills e sos pa-
rents l 'enbargaven a vegades, e anc lo burgués no poc bé a sa volentat
satisfer e amar Déu, entro que se n'anà en terra estranya, e fo tan po-
bre que no hac neguna cosa; e ladoncs hac Déu en tota sa volentat, e
neguna cosa no l 'embargava a amar Déu" (36). El desprendimiento de
Ramón no pudo ser total, o, por lo menos, continuo adminis t rando
los bienes que le proporcionaban sus escritos o sus cuestaciones en pro
de la cruzada (37), pues en 1301 y en Chipre esos bienes fuero
causa de un a tentado que pudo ser fatal: "Duo autem sibi serviebant,
clericus scilicet (su amanuense) (38) et famulus, qui non ponentes Deum
ante conspectum suum, suae salutis immemores, cogitarunt viri Dei
bona scelerosis manibus extorquere; et dum se cognosceret per illos
toxicatum . . . " (39).


El acto de la conversión de Llull nos conduce, pues, a una refle-
xión que se mostrará válida para todas sus posturas relativas a las di-
versas escuelas: es un convertido y un reformador influenciado por
las diferentes corrientes de reforma, pero a la vez autónomo y libre
frente a cada una de ellas. El mantener el equilibrio entre esas escuelas




54 P . ANTONIO OLIVER, C. R.


40 Coetánea 21-23, p. 58-60.


46


pondrá al maestro en situaciones de verdadera congoja, como la crisis
de Genova (1293), en la que la opción que él, ciclotímico, siente inelu-
dible, entre los franciscanos y los dominicos le llevará al abismo de
una depresión mortal : "denique, adveniente die sancta festi Pentecos-
tes, fecit se portari seu duci ad Fra t rum Praedicatorum ecclesiam ...
Sicque debilis, ductus seu por ta tus in dormitorium Fra t rum super
quemdam lectum ibidem se proiecit; dumque sic ibi iacens sursum
respiceret, vidit in ipsius domus cacumine lucem quandam parvulam,
quasi stellam pallidam, audivitque de loco stellae vocem quae sibi talia
verba dixit:In ordine isto posses salvari. Sicque Raymundus mit tens
pro fratribus illius domus eorum habi tu mox ¡ndui petii t ; sed fratres
propter prioris absentiam hoc faceré distulerunt . Reversus igitur Ray-
mundus in hospicium suum reduxit ad memoriam quod Frates Mino-
res Ar tem, quam sibi Dominus dederat in monte, plus peracceptando
dilexerant quam Praedicatores praefati. Quamobrem sperans quod ipsi
Fra t res Minores efficacius Ar tem praedictam ad honorem domini Iesu
Christ i et uti l i tatem suae Ecclesiae promoverent , cogitavit quod ipse,
dimissis Praedicatoribus, in t rare t Ordinem Fra t rum Minorum. Dumque
hoc ipse mente tractaret , apparuit iuxta ipsum quasi pendens in pariete
cingulum sive corda una, quali se cingunt ipsi Minores; dumque super
hac visione vix esset ad horulam consolatus, respiciens a longe supra
se vidit lucem illam, sive stellam pallidam, quam ipse, sicut praedicitur,
apud Praedicatores iacens in lectulo prius viderai, audivitque illam
stellam veluti comminando dicentem sic ei: Numquid non dixi tibi,
quod tu in Ordine solummodo Praedicatorum Fra t rum posses salvari?;
vide ergo quid feceris".


Y viene la decisión heroica: "Raymundus igitur considerans hinc
sui damnationem, nisi ipse cum Praedicatoribus, hinc Art is et l ibrorum,
quos fecerat, perdit ionem, nisi ipse cum Frat r ibus Minoribus moraretur ,
elegit (quod erat supermirabile) damnat ionem sui ipsius aeternam po-
tius quam Ars praedicta, quam noverat se récépissé a Deo ad mul torum
salvationem et Dei honorem praecipue, perderetur. Et sic, non obstante
reclamatione stellae praedictae, misit pro guardiano Fra t rum Minorum,
a quo petiit eorum habi tum sibi dari; quem sibi guardianus da tu rum
se concessit, quando ipse propinquior foret m o r d " (40).


Que en realidad se lo dieron —y esto significaría la incorporación




E L B E A T O R A M O N L L U L L V L A E S C U E L A F R A N C I S C A N A 55


jurídica de Llull al franciscanismo— lo viene sosteniendo una venerable
tradición, recogida por Nicolau de Pachs (41), que puede respaldarse
con testimonios dignos de mención ya recogidos por el P. Caldentey
(42). El más notable y menos sospechoso es, sin duda, el del inquisidor
dominico Eymerich: "Raymundus Lullus Maioricam, unde traxerat ori-
ginem, r ed i i t . . . paulo post defunctus, in conveniu Fra t rum Minorum
Maioricarum est sepultus, erat enim de tertia regula beati Francis-
ci" (43).


La carta de Cristian Spinola publicada por Finke (44), la cual, a
pesar de los reparos del P. Longpré (45), se refiere ciertamente a Llull,
no puede urgirse demasiado en este sentido, pues, por una parte el
fratrem que allí aparece puede referirse a su forma de vida y de vestir
(que ya conocemos), y, por otra, la fecha propuesta, con buenos argu-
mentos , por el P. Batllori (46) para esta carta, 1305, me parece asaz
temprana para suponer a Llull ya terciario. Más valor tiene, en cambio,
la ilustración del Breviculum de Karlsruhe (47) (también de principios
del 300), que le muest ra en una iglesia, entre Frailes Menores , recibien-
do de manos del prelado el hábito de "penitent ia".


El hecho de haber sido enterrado en San Francisco de Palma pa-
rece obedecer, pues, a un hecho: Llull murió terciario franciscano.


Pero esos hechos podrían ser de superficie y no comprometer de-
finitivamente al maestro con el espíritu del franciscanismo. El sentido
de su actividad y la inspiración de sus escritos (ambos de dimensiones
increíbles) habrán de ser los que nos digan qué contactos tuvo con la
escuela franciscana y qué posturas adoptó frente a su interna escisión.
Nos falta ver, pues, lo más importante .


(Continuará) P . A N T O N I O O L I V E R , C. R .


41 Vita divi Raymundi Lulli, Doctoris Illuminati et Martyris (ed. en el
Liber de anima rationali, de Llull, Alcalá de Henares 1519; J . AVINYÓ, Historia
del Lul.lisme, Barcelona 1925, 309-10.


42 Introducción a la poesía de Ramón Llull, en RAMÓN LLULL, Obras li-
terarias, Madrid, BAC, 1948, p. 1003-05.


43 Cit. porTARRÉ, Los Códices lulianos de la Biblioteca Nacional de París,
en Analecta sacra Tarraconensia 14 (1941) 61 n. 12.


44 Acta Aragonensia II (Berlin-Leipzig) doc. 556, p. 878-79.
45 Art . Lidie, en DTC IX (París 1926), 1085.
46 El Mismo en Italia, en Revista de Filosofía 2 (1943) 277-78.
47 J . RUBIÓ, El Breviculum i les miniatures de la vida d'En Ramon Lull


de la Biblioteca de Karlsruhe, en Butlletí de la Biblioteca de Catalunya 3 (1916)
73-88.


47






LA CONVERSIÓN DEL BTO. RAMÓN LLULL, EN SUS
ASPECTOS HISTÓRICO, SICOLÓGICO Y TEOLÓGICO


En la vida de muchos hombres existen unos momentos que dan
una nueva orientación y una luz insospechada a toda la vida posterior.
La actividad de estos hombres no se puede comprender sin estos actos
decisivos, en que viene comprometida toda su personalidad. Tal es el
caso de los grandes convertidos. Para éstos existe un momento, el de
la conversión, en que su ser y su obrar se orienta hacia nuevas metas
y adquiere nuevas posibilidades. Su vida, sin este acto, nos resulta ya
incomprensible.


La historia nos ofrece abundantes ejemplos de conversiones reli-
giosas. Recordemos principalmente las de San Pablo y San Agustín.
Sin duda las conversiones más características se realizan en hombres
que poseen una rica personalidad, capaces de grandes empresas. En-
tonces el triunfo de la gracia y la potencia de las facultades síquicas
aparecen con todo su esplendor y toda su fuerza.


En el presente trabajo estudiamos una conversión muy caracteri-
zada, obrada en un sujeto de admirables resortes síquicos, de una per-
sonalida muy acentuada. Una conversión que cambió totalmente una
actividad vital, que invirtió el curso de una existencia dinámica. Una
conversión que fijó para siempre la personalidad histórica de un hom-
bre, de un gran corazón y de una inteligencia preclara. La conversión
del beato Ramón Llull, punto central de su vida, se presta a un estudio
profundo que nos haga penetrar más en la personalidad del Doctor
I luminado. Es sin duda la conversión el acto más t ranscendental de la
vida del Maestro . Ella escinde en dos el curso de su existencia. Ella
i lumina toda su vida. Desde los treinta años, los días de Llull serán ya
una consecuencia, un epílogo, un fruto de su conversión.


El trabajo se divide en tres partes, muy definidas por su finalidad
especial. Pr imero presentamos la demostración y la descripción histó-


1




5 8 P . LLABRÉS MARTORELL, PBRO.


rica de la conversión del noble caballero mallorquín. Aparece así la
conversión de Llull como un hecho real acaecido en el tiempo, revesti-
do de todas sus causas y circunstancias. En la segunda parte penetra-
mos en al alma de Llull y vemos cómo obraron las facultades síquicas
en la conversión que se nos presenta como una crisis interna, transfor-
mación, nueva orientación a Dios Transcendente , todo provocado por
una visión de un objeto sobrenatural . Se t rata de comprobar la "pureza"
sicológica de la conversión de Llull. Se describe el mecanismo sicológico
y los permanentes efectos de la conversión en el alma de Ramón. Falta,
entonces, el estudio definitivo. La conversión religiosa, cristiana, es
obra de la gracia. La teología tiene, pues, la última palabra. Sobre la
demostración histórica y sobre la base sicológica, fundamentos natura-
les, se construye el estudio teológico de la realidad sobrenatural , de
que fue objeto Ramón Llull, cuando pasó de la vida de pecado a la vi-
da de la gracia, de amor al Señor.


Tres estudios que se complementan mutuamente y hacen que la
investigación de la conversión de Ramón Llull resulte integral y per-
fecta.


Hemos recogido los textos de todas las obras de Ramón Llull, que
directa o indirectamente hablan de la gran realidad de la conversión.
Así es el mismo Ramón Llull, el que de una manera sistemática describe
y estudia en las páginas que siguen su propia conversión. No son su-
posiciones o construcciones nuestras, sino la misma voz del Maest ro
la que da consistencia a toda la t rabazón del estudio.


En segundo término, hemos echado mano de los estudios ya exis-
tentes, sobre todo en las biografías lulianas. Nos han ayudado también,
en las introducciones generales, los estudios sobre la sicología y la teo-
logía de la conversión.


I


E S T U D I O H I S T Ó R I C O


La consideración histórica tiene que ser el estudio primero y pre-
vio de toda investigación sobre la conversión del beato Ramón Llull.
Ella tiene que cimentar sólidamente la base sobre la cual la sicología
y la teología, desde sus respectivos principios, darán ul ter iormente su
criterio y su juicio.


En este primer capítulo se estudia el hecho de la mutación interior
que en Llull se obró alrededor de los treinta años. Brevemente descri-


2




LA CONVERSION DEL BTO. RAMON LLULL 59


bimos la prehistoria, entramos de lleno y analizamos luego el hecho de
la conversión desde el punto de vista estr ictamente histórico, según
las fuentes. Finalmente planteamos el problema de la cronología de
hecho tan t ranscendente en la vida de Llull.


El ingente material descriptivo de este cambio singular, que pro-
porciona el "opus" luliano, se prestará lvffego al examen sicológico y
teológico, más profundo, más detenido, definitivo en sus respectivas
categorías.


A. VIDA PECADORA DE RAMON LLULL


Vamos a describir pr imeramente la vida de pecado que precedió
a la conversión de Llull, para establecer adecuadamente el término "a
q u o " de la conversión.


Dos son las clases de fuentes que nos ofrecen la descripción de
la vida de Ramón Llull anterior a la conversión, las dos por cierto
autobiográficas. La pr imera clase la constituyen tan to la Vida coetánea,
como las obras lulianas que describen simple y llanamente los hechos
del autor, sin que engendren duda alguna sobre la exact i tud de sus
afirmaciones. A la segunda clase pertenecen tanto el Libre de Contem-
plació en Déu como otras obras de carácter más bien espiritual que,
por ciertos indicios, nos ponen en guardia contra posibles exageraciones,
motivadas por el género literario de la obra, que por otra parte contie-
nen un fondo de verdad histórica, de interés para el biógrafo.


Con esta distinción entre la narración simple y llanamente histórica,
y las narraciones más bien literarias de la vida pecadora, contenidas
en las obras lulianas, empezamos este estudio.


1. LA NARRACIÓN HISTÓRICA


Seguimos en pr imer lugar el texto latino de la Vida coetánea. Cier-
tamente esta fuente sólo nos da unas breves pinceladas sobre la situa-
ción pecadora que precedió a la conversión de Llull: "Raymundus
senescallus mense regis Maioricarum, dum iuvenis adhuc in vanis can-
tillenis seu carminibus componendis et alus lasciviis seculi deditus esset
n imis" (I) .


(1) Vida coetánea, 2, ed. "Biblioteca de Autores Cristianos", vol. 31, (Ma-
drid, 1948), p. 46.


3




60 P . LtABRES MARTORELL, PBRO.


N o obstante la brevedad de la descripción, se nos dan en este
texto la situación social, el ambiente, en que Ramón llevó su vida disi-
pada, y la fuente, si no única, principal de sus desvarios juveniles.


Ramón era senescal, mayordomo tal vez o preceptor del príncipe
Jaime, hijo del Conquistador de Mallorca. La corte del nuevo "Regne
dins la mar", tal como lo soñera Jaime I, fue el escenario de la juventud
del noble hijo de uno de los caballeros barceloneses que lucharon en la
conquista de Mallorca. El gusto por las bellas canciones, los " la is" o
"virolais" (2) de moda entonces en los ambientes cortesanos catalanes
por influjo de Provenza, se conjugaron en el noble y joven caballero con
el desenfreno de las pasiones. Sabemos, en efecto, por la misma Vida
coetánea, que Llull cuando componía estas canciones, en el momento
de la conversión, estaba ya casado y que rimaba los versos para una
dama que adoraba con perdido y adúltero amor (3). He ahí, pues, a
Ramón encenagado en las "lascivias del siglo".


A la sucinta descripción de la Vita, se añaden los testimonios de
otras obras o citas autobiográficas que explicitan más la vida anterior
de Ramón.


"Homo fui in matr imonio copulatus, prolem habui, competenter
dives lascivus el mundanus" (4). Es una síntesis escueta de su vida
pecadora, que Llull da al clérigo que le calificó de fantástico. Mas ex-
plícitos son dos textos del "Desconhort".


"Quan fui gran e sentí del món sa vanitat
comencé a fer mal e entré en pecat,
oblidant Déus gloriós, siguent carnali tat". ( 5 )


"Quan fui gran" lo podemos interpretar por la entrada en la ju-
ventud, cuando las pasiones se despiertan: "e sentí del món sa vanitat" .
Entonces ya, conocidos los atractivos del mundo, entró en pecado. En
este estado, olvidó al Señor, dejó de cumplir sus obligaciones de cris-
t iano. Siguió los deseos de la carne: otra vez aparece la fuente principal
de sus pecados.


(2) P . M. B A T L L O R I , Ramón Llull en su mundo, en Introducción a Ramón
Llull, p. 7.


(3) Vida coetánea, 2, ed. cit. p. 46.
(4) Phantasticiis, citado por el P . A . PASCUAL, Vindiciae Lullianae, t. I.


c. 3, p. 23.
(5) Desconhort, II, ed. "Obres Essencials" (Barcelona, 1957), I, p. 1309.


4




LA CONVERSION DEL BTO. RAMON LLULL 61


En el segundo texto, confiesa que sus pecados se multiplicaron :


"N' Ermita, no m'excús que no haja pecat
mor ta lment mantes vets . . . " (6)


Ahí queda resumida en cuatro textos la vida de pecado que Ramón
Llull arrastró antes de su conversión. Los elementos que nos ofrecen
son los siguientes: ambiente social: la corte del Rey de Mallorca; co-
mienzo de sus desvarios: en el principio de su juventud, cuando sintió
la atracción del mundo; fuente principal de sus faltas: el amor del
mundo y la pasión de la carne; pecó muchas veces.


Las fuentes que nos dan estos datos son simples en su descripción
y, al parecer, no mezclan en sus narraciones elementos extraños a la
realidad de los hechos, tal como sucedieron. Es Ramón Llull que narra
el principio de su vida a los cartujos de Vauvert , al ermitaño, al clérigo
que viaja hacia el Concilio de Vienne.


2. LAS NARRACIONES LITERARIAS


A la t rama histórica que nos ofrecen las anteriores citas podemos
añadir, como comentario y explanación lírica, los vivísimos textos de
las obras místicas o ascéticas de Llull, en particular del Libre de Con-
templació. En ellas, Ramón Llull intenta pr imeramente dar una doctrina
espiritual, enseñar un método de oración, de elevación a Dios. Emplea
para ello la propia experiencia religiosa, agrandándola, acomodándola a
sus vivencias místicas o a sus fines didácticos. Queda, pues, el hecho
histórico cierto, incontrastable, como fondo, pero en la veste literaria
penetran las exageraciones de un alma arrepentida, de una mente ful-
gurante, d e u nenamorado del Señor que exalta la infinita misericordia
divina, mientras abate hasta lo íntimo el es tado anterior de pecado. De
ahí se deduce el gran valor de estos textos para el historiador, ya que
ambientan y completan las breves y sucintas descripciones. Acecha por
o t ra par te el peligro de creer a pie juntillas en la significación verbal
inmediata de tales expresiones.


U n a cita del Libre de Contemplado nos confirma en esta posición.
Al final de la obra, en el capítulo 366 (7), al dar gracias al Señor por los


(6) Desconhort, XII, ed. cit., p. 1311.
(7) Libre de Contemplació, c. 366, 26, ed. "Obres Essencials", IÍ, p. 1257;


cfr. también último párrafo del mismo cap. y nota de la ed. cit. 16 y
287, p. 1259 y 1269.


5




62 P . LLABRF.S MARTORELL, PHRO.


beneficios recibidos en la composición de la obra, Llull manifiesta que
en ¡muchos pasajes del l ibro se atribuye virtudes y vicios, y que lo hace
con el fin de embellecer la obra. Así pues, humildemente confiesa que
tales vir tudes no existen en él. El paralelismo requiere que asimismo
Llull manifieste que ha exagerado en sus vicios. La profunda humildad
del convert ido impide, empero, tal advertencia. Pero la regla está dada :
la finalidad estética determina tal o cual mutación en las confesiones
de la vida real del autor. Por otra parte, algunos textos que aparecen
autobiográficos, es tán en flagrante contradicción con hechos sabidos
por otras fuentes y por el mismo Libre de Contemplació (8).


El Libre de Contemplació es c ier tamente para Llull el libro de sus
confesiones. Diez años habían pasado después de su conversión. El re-
cuerdo es'tremeeedor de su vida pecadora i a impronta de la aparición,
el cambio radical de vida laten en cada página del Libro. Llull se com-
place en agrandar y condensar en afirmaciones categóricas y grandilo-
cuentes los desvarios de su juventud pecadora.


a) CONFESIÓN GENERAL. El ambiente cortesano que envolvió
la juventud de Ramón Llull queda descrito con acopio de detalles en
los capítulos del Libre de Contemplado que t ratan de los príncipes
(cap. 111) y de los caballeros (cap. 112). Amones tado por su experien-
cia anterior, no muy alentadora por cierto, Llull detesta la vida del
cortesano y traza un cuadro de los defectos inconfesables de los reyes
y caballeros de su tiempo. "Qui vos vol atrobar, Sènyer, no us vaja
cercar als palaus dels reis ni dels prínceps ni dels alts barons, car no
hi tracta hom sinó quaix de vana glòria e de coses de poc recapte" (9).


En aquel ambiente mundano de la corte mallorquina, Llull siguió
la corriente de la vida fácil y despreocupada. Con mucha pereza iba a
la iglesia, con mucha premura salía de ella (10). Cierto que no todo
el ambiente estaba corrompido en la recién conquistada ciudad cristia-
na. Ramón alude, en efecto, a la lectura de la Escr i tura Santa y a la
predicación de los religiosos que de tarde en tarde debía escuchar. Pe-
ro aquello no le impidió ser gran pecador, es más, el peor hombre y el
más pecador de toda la ciudad y sus alrededores (11). El gran conver-


t i Ibid. c. 132, 30, ed. cit. p. 394.
(9) Ibid. c. 113, 13, p. 342-3.


(10) Ibid. c. 135, 16, p. 400.
(11) Ibid. c. 37 ,26, p. 177.




LA CONVERSIÓN DEL BTO. RAMÓN LLULL 63


t ido repasaba luego en su recuerdo, cuando vagaba por la ciudad, es-
cenario de sus pecados, los grandes desatinos y las grandes inmundicias
que allí había cometido (12).


A este ambiente frivolo y ligero da una importancia muy grande
ne la multiplicación de sus pecados. Cuando estaba en los castillos y
ciudades, era compañero de las "bestias salvajes", llenas de pecados,
hombres viles y viciosos. El entonces no conocía su bestialidad y su
error (13). N o solamente estaba en compañía de estos hombres y seguía
su tenor de vida pecadora sino que también confiaba en ellos, les ala-
baba y adulaba, en especial si eran poderosos (14).


Una juventud podrida, gastada, era el balance de su vida para el
gran contemplador (15). Desde el principio de sus días hasta los treinta
años, hasta la medianía de su edad, el joven senescal fue completa-
mente loco: media vida de locura (16). Así fue como un árbol estéril,
no sólo infructuoso, sino también nocivo a los vecinos y amigos (17).


Aquella mitad de su vida se agolpaba con fuertes t intas negras en
la imaginación y en el recuerdo de Ramón. El número, la grandiosidad,
la diversidad de los pecados cobra tonos apocalípticos. Como su cien-
cia es tan pequeña, no logra saber la cantidad de sus pecados: cuantos
serán los átomos en que se disolverá su cuerpo, tantos son sus peca-
dos: " todo mi cuerpo es pecado". Ni los momentos, ni las horas, ni
los días de su error pueden ser contados (18). Es gran maravilla cómo
en tan pequeño cuerpo puedan caber tantos pecados, lleno y henchido
de faltas como está (19). Siente en sí una asombrosa disposición al
pecado: si hubiera más especies de pecados, aún cabrían en su natura-
leza. Y llega a afirmar que de él ninguna cosa fue buena (20). Se con-
sidera a sí mismo como bestia, pues al estado bestial le ha llevado su
perversión de razón (21). Ha sido como un puerco que con su hocico
revuelve el estiércol sin percibir el hedor. Así él no sintió horror por


(12) Ibid. c. 161, 14, p. 462-3.
(13) Ibid. c. 3, 14, p. 112; c. 10, 27, p. 124.
(14) Ibid. c. 23, 21, p. 149; c. 79, 11, p. 267; c. 211, 6, p. 621.
(15) Ibid. c. 116, 11-2, p. 350-1.
(16) Ibid. c. 70, 22-3, p. 250.
(17) Ibid. c. 107, 6, p. 327.
(18)
(19)
(20)
(21)


Ibid. c. 22, 18-19, p. 147-8.
Ibid. c. 5, 23-4, p. 115.
Ibid. c. 35, 23, 28, p. 172-3.
Ibid, c. 36, 25, p. 175.




6 4 P . LLABRÉS MARTORELL, P B R O .


el pecado a causa de la gran perseverancia en el desconocimiento de
su Dios (22).


En fin, sus cinco sentidos corporales (23), sus sinco sentidos espi-
rituales )24), las tres potencias de su alma, (23) su palabra y su silencio
(26) han sido instrumentos de su pecado. Ha faltado en Jos diez man-
damientos. (27). "Jo no 'm puse humiliar a pus baixa cosa de mi " (28),
he ahí la postración suma del gran convertido después de la confesión
humilde de la mult i tud y multiplicidad de sus pecados.


A estas citas del Libre de Contemplació podemos añadir similares
textos de otras obras. Grande y mortal pecador por graves y muy gran-
des pecados mortales cometidos contra el Señor y contra sí 'mismo, se
confiesa en su manual de oraciones (29). En Medicina de pecat deplora
asimismo su subjeción, su esclavitud al pecado, el olvido de Dios (30).
Y a Santa María confiesa su falta que ha cometido contra la Señora y
tanta gente (31). En fin, declara su rebeldía contra la gracia del Se-
ñor (32).


(22) Jbid. c. 39, 18, p. 181.
(23) Ibid. c. 207, 2-30, p. 610-2.
(24) Ibid. c. 208, 2-30, p. 613-5.
(25) Ibid. c. 209, 4-30, p. 615-8.
(26) Ibid. c. 210, 5-30, p. 618-21.
(27) Ibid. c. 132, 27, p. 394.
(28) Ibid. c. 87, 30, p. 285. A las citas que preceden añadimos la lista si-


guíente de versículos del Libre de Contemplació en que Llull describe en
términos generales la multitud de sus pecados: c. 7, 19, p. 118; c. 13, 12,
p. 129; c. 19, 12, p. 141; c. 21, 28-30, p. 146; c. 27 ,9 ,12 ,14 ,29 ,30 ,
p. 156-7; c. 29, 24-7, p. 161 : c. 30, 28,30, p. 163; c.32, 9, p. 166; c. 37,
19-21, p. 177; c. 39, 29, p. 181-2; c. 42, 22-4, p. 188; c. 44, 30, p. 193;
c. 69, 13, 20, 22, p. 247-8; c. 78, 21, p. 266; c. 104, 23-4, p. 321; c.
121, 30, p. 366; c. 124, 28, p. 374; c. 125, 14, p. 375; c. 126, 14, p. 378:
c. 128, 18, 21, p . 383; c. 132, 6 ,8 ,9 ,14,16,17,26,27, p. 392-4; c. 137, 18,
p. 405 ; c. 138, 20, p. 408 ; c. 148, 29, p. 432; c. 157, 25-30, p.454; c. 161,
17, p. 463 ; c. 149, 25, p. 459; c. 189, 21, p. 555; c. 189, 22-8, p. 555-6;
c. 199, 29, p. 589; c. 203, 30, p. 6 0 1 ; c. 207, 2, p. 610; c. 209, 4, p.
615-6; c. 225, 18, p. 664.


(29) Oracions de Ramon, 22, 3, ed. catalana de las obras de Ramón Llull
(Palma de Mallorca), p. 354; c. 7, 4, p. 327.


(30) Medicina de pecat, p. I, 2, 3, ed. por J. Rosselló, p. 433 ; 8, p. 436; 17,
p. 4 4 1 ; 25, p. 446; 31, p. 450; 32, p. 4 5 1 ; p. III, pg. 471-490.


(31) Hores de Nostra Dona Sancta Maria, "Obres Essencials", I, p. 1289.
(32) Contemplatio Raymundi, 7, ed. catalana, p. 415-6.


8




LA CONVERSION DEL BTO. RAMÓN LLULL 65


Volviendo ai Libre de Contemplació podemos concretar aún más
este miserable estado de pecado que con tanta humildad y frecuencia
confiesa el autor. Endurecía y acallaba su entendimiento para no tener
conciencia del mal que hacía (33), ni tenía vergüenza de sus grandes
faltas (34). Es más, a tal perturbación llegó su conciencia que creía que
eran vir tudes lo que realmente eran vicios y pecados (35). Y describe
su estado como una muer te real (36). Entonces su mayor enemigo era
él mismo (37), ya que de él sólo y no de Dios provenía tanto mal (38).


Una pincelada del gran contemplador ilumina todo este tétrico
panorama : n o encontró la alegría en el pecado, ni podía alegrarse de
su existencia, pues en Dios no se alegraba, y en él sólo puede residir
el verdadero gozo (39). Cada noche, cuando llegaba la hora de acostarse,
se encontraba con las manos vacías : pasaban los días estériles, no
lograba averiguar qué había ganado o qué había perdido (40).


b) ESPECIES DE PECADOS. Después de dar una ojeada al es-
tado general de pecado del gran convertido, vamos a trazar un cuadro
de las mayores pasiones que dominaron sus días hasta los t reinta años.
Lujuria. Según confesión propia, varias veces repetida, ésta fue la
principal fuente d e sus caídas. Casado con Blanca Picany, el santo
vínculo no cohibió la lascivia del galante caballero. La conversión le
sorprendió precisamente en el desenfreno de un pasión adúltera.


El Libre de Contemplado emplea términos vigorosos y funestos
para describir y detestar el vicio que había quemado la juventud del
autor. "Caí en el barro y en la suciedad de lujuria" (41), dice la primera
vez que confiesa este pecado públicamente.


El capítulo 143 "Com hom és sensible a luxúr ia" nos da un esque-
ma completo de los desastres que obró en su naturaleza el "fuego de
lujuria". Por su descripción insustituible reproducimos estos versícu-
los : " N o m'es semblant, Sènyer, que haja en tot lo món nuil pecat qui


(33) Libre de Contemplació, ed. cit. c. 75, 14, p. 259-60.
(34) Ibid. c. 138, 4, 17, p . 406-7.
(35) Ibid. c. 13, 18, p . 129.
(36) Ibid. c. 26, 23-4, p. 155.
(37) Ibid. c. 85, 22-4, p . 280.
(38) Ibid. c. 53, p . 212-4.
(39) Ibid. c. 2, 14-6, p. 110.
(40) Ibid. c. 116, 24, p. 352.
(41) Ibid. c. 32, 18, p . 166.


)




6 6 P . LLABRÉ8 MARTORELL, PBRO.


t an t hom tinga en son poder com pecat de luxúria; car tant és mal
pecat que per tot lo món s'estén e s'escampa, e tant s'és estés e escam-
pat en mi pecat de luxúria que tot m ' h a perprès e comprès e en tot mi
s'és mès ; e per null al tre pecat n o som estat t an leig menat ni tan
sobrat ni t an ensutzat com som per pecat de luxúria. Enaixí, Sènyer,
com a porc que to t se solia e s 'embolea en los femorals e en les basses
e en los solls pudents e ensutzats , enaixí jo mesquí he to t s los meus
cine senys corporals e'ls cine senys espirituals ensutzats e enllegeits en
lo soll en la pudor de luxúria, la qual luxúria ha ensutzat tot mon
cors e ha corrompuda to ta la mia ànima. Tant fort m'ha, Sènyer, en-
zutzat e empudeït lo brae e'l soll e'l compodriment de luxúria que en
per poc no 'm desesper de la vost ra glòria; car no m'és esmblant que
home tan ensutza t ni tan cor romput com jo pusca ésser digne d'ésser
null temps en la vostra presència en glòria" (42). La belleza de las mu-
jeres era peste y tribulación de sus ojos (43).


El ambiente en que se desarrolló este pecado de Ramón fue la
corte de Mallorca, provenzalista, dada a las canciones de amor. Este,
para desgracia de un corazón sensual, no se mantenía en puro plato-
nismo. Ramón Llull, poeta, trovador, comprobó en sí los amagos frutos
de sus canciones. Cantó él y alabó la obra de lujuria (44). Para com-
poner tales canciones agudizaba su entendimiento, equivocadamente (45.)


Gula. Vicio estrechamente ligado al anterior. Llull confiesa haber
desordenado la potencia vegetativa por excesos de comida y por em-
briaguez (46), declara su desenfreno en los manjares y en las bebi-
das (47).


Avaricia. Buscaba Ramón en su vida mundana encontrar bienestar
y satifaoción en las riquezas y honores de este m u n d o (48), con una
codicia desenfrenada, deseando las cosas posibles y las imposibles (49).
Toda su oración iba encaminada a obtener de Dios bienes tempora-


(42) Ibid. c. 143, 16, 18, 26, p. 419-21.
(43) Ibid. c. 104, 16-17, p. 321.
(44) Ibid. c. 128, 13, p. 383.
(45) Ibid. c. 208, 19, p . 614.
(46) Ibid. c. 40, 19, p. 183.
(47) Ibid. c. 131, 16, p. 390.
(48) Ibid. c. 133, 19, p . 395.
(49) Ibid. c. 142, 28, p . 418.


10




LA CONVERSIÓN DEL BTO. RAMON LLULL 67


les ( 5 0 ) . Por otra parte cerraba sus entrañas a los pobres y les negaba
la limosna que por amor de Dios le pedían (51).


Orgullo. "Todas las obras que he hecho antes, todas anduvieron
por caminos d e orgullo" (52). Tal era la vida mundana del orgulloso
senescal del Rey de Mallorca, de carácter rebelde desde su infancia (53),
que su prepotente situación caballeresca y cortesana encontró campo
abierto para toda especie d e orgullo (54), raíz donde empieza el primer
pecado y fuente de todos los males (55).


Maldicencia. Cantando, t rovando, blasfemando, amenazando, deshon-
rando despreciando, mintiendo, decreyendo, Ramón Llull ha pe-
cado con su lengua. Por ninguna sentina han pasado cosas tan sucias
y feas, como por la boca del senescal mallorquín. Tal es la confesión
de Ramón (56). El ha hablado mal de hombres y de mujeres (57), injurió
parientes y amigos (58), cubrió de infamia a tan ta gente! (59).


Mentira. No menores son las faltas cometidas contra la verdad,
que Ramón se atribuye. Como rana que nada en el agua, mañana y
tarde, y todas las horas del día él estuvo en falsedad (60). El huyó de
la verdad y buscó las vías de la falsedad (61). Su corazón sabía la
verdad, pero su boca la negaba y decía lo contrario (62). El traicionó y
engañó muchos amigos; casi todos sus días estuvo acompañado de
falsedad y engaño (63).


Ira. Contra todo contrat iempo o tribulación, contra todo escarnio
y reprensión, se erguía con virulencia el carácter altanero del caballero


(50) Ibid. c. 82, 26, p. 274.
(51) Ibid. c. 84, 22, p. 278 ; c. 94, 27, 299 ; c. 148, 29, p. 432.
(52) Ibid. c. 88, 29, p . 287.
(53) Ibid. c. 109, 14, p. 333.
(54) Ibid. c. 225, 21 , 27, p . 664; c. 128, 18, 21, p. 383; c. 141, 26, p. 416.
(55) Ibid. c. 141, 29, p. 416.
(56) Ibid. c. 210, 29, p. 620-1.
(57) Ibid. c. 126, 24, p. 378-9.
(58) Ibid. c. 75, 11, 21, p. 259-60.


(59) Medicina de pecat, p. I, 16, ed. cit., p. 441.
(60) Libre de Contemplado, c. 48, 25, p. 202.


(61) Ibid. c. 23, 5, p. 148.
(62) Ibid. c. 26, 24, p. 155.
(63) Ibid. c. 23, 23-4, p. 149.


11




68 P . LLABRES MARTORELL, PBRO.


mallorquín : su ira estallaba al instante, sin que se preocupara ni por
un momento de frenar el ciego impulso (64).


Incedulidad. Finalmente, Ramón se acusa de falta de fe : su alma al
no poder comprender los misterios según razón, los descreía (65).
c) Raíz de los pecados. Al te rminar la exposición general y espe-
cífica del es tado de pecado que consumió la vida de Llull desde los
inicios de su vida hasta los treinta años, podemos investigar, siguiendo
las confesiones del Llibre de Contemplació, la causa, la fuente, la raíz
de tanto desorden.


Al principio podemos constatar la fuerte descripción que Llull
nos ofrece en la lucha entre los sentidos corporales y espirituales (66),
lucha que en concreto existe y se manifiesta ent re la potencia racional
y las potencias inferiores, imaginativa, sensitiva.. . Ahora bien, Llull
atribuye sus grandes faltas al hecho de que subyugó la potencia racio-
nal a las potencias inferiores (67). El es uno de los pecadores que siguen
la potencia sensitiva, sin refrenarla ni mortificarla en algún punto (68).
Es, pues, la potencia sensitiva causa del pecado, "la pus contrariosa
bestia e pijor de guardar que sia en lo m ó n " (69).


Ahora bien, como Llull dejó dominar la potencia sensitiva sobre la
racional, es semejante a las bestias que carecen de razón (70). La po-
tencia sensitiva, en fin, ha encadenado el corazón de Llull a dos pésimos
señores: el demonio y la concupicencia de este mundo, y por ellos fue
también siervo de la carne (71).


La potencia sensitiva causó la perversión completa del corazón de
Ramón, de donde procedieron los pecados: le inclinó a amarse más a
sí mismo que a Dios (72). Por eso, siguiendo un texto ya citado, Llull
se confiesa semejante y aún inferior a las bestias, en cuanto ha puesto
su potencia sensitiva por encima de la racional, en cuanto ha alabado
y amado las obras finitas que se corrompen y se ha olvidado de dar


(64) Ibid. c. 71, 22-5, p . 252; c. 125, 10-2, p. 375.
(65) Ibid. c. 168, 12, p. 481.


(66) Ibid. c. 133, 17, p. 395.
(67) Ibid. c. 43, 13-5, 25-30, p. 190.
(68) Ibid. c. 41 , 28, p. 186.
(69) Ibid. c. 119, 1-9, p . 358.
(70) Ibid. c. 36, 25, p . 175.
(71) Ibid. c. 66, 22-3, p . 242.
(72) Ibid. c. 69, 14-5, p . 247.


12




LA CONVERSION DEL BTO. RAMON LLÜLL 69


loor y de amar a su Creador y Señor (73). Esta idea se encuentra ple-
namente desarrollada en los textos en que Llull se reconoce culpable
de idolatría : porque ha amado y servido 'muchos dioses con amor que
sólo a Dios se debe (74); él ha comparado el poder de Dios a cosas de
pequeño poder y de gran vileza, y en ellas puso su confianza (75). Es
más: si hubiera sido posible, se hubiera puesto a sí mismo en lugar del
mismo Dios: porque amó más a su ser que el ser divino (76).


Para decirlo con términos plenamente lulianos, en el caballero
mallorquín se dio la mutación completa de las dos intenciones: puso su
intención en servirse a sí mismo, la segunda en servir a Dios (77).


Después de su conversión, el gran contemplador reconocerá que
Dios es el pr imer bien de su ser, el pr imero que amó y dirigió su ser ; y no
obstante la primera cosa en que él erró, y la primera cosa que olvidó
fue el mismo Dios (78). Así pues, en el siglo Ramón vivió descono-
ciendo la bondad del Señor, lo cual fue la causa de su mayor hundi-
miento en el pecado (79).


Sin el amor del Señor, reinaron las tinieblas en el corazón del
amigo, antes de su conversión (80). Sin grande, durable, poderoso, vir-
tuoso amar, comienza en el corazón del hombre el pecado y el falso
amar (81).


En definitiva, he ahí la causa de t an to pecado en la vida de Llull :
cambio de intención en el amor, falso amor, olvido de Dios. Bien podía
escribir Ramón que "desenamorado fue engendrado, desenamorado
nació, desenamorado ha vivido en este mundo casi todos los días de su
vida" (82). El corazón, he ahí la fuente del bien y del mal, según la
filosofía voluntarista de Llull. "Lo meu cor me respon e'm diu que tota


(73) Ibid. c. 4, 9, p. 113; c. 5, 22-4, p . 115; c. 8, 11, p. 120; c. 36, 25-7, p.
175; c. 71, 27, p. 252; c. 163, 12, 13, 20, p. 467-8.


(74) Ibid. c. 8, 16-8, p. 120.
(75) Ibid. c. 14, 26-7, p. 131-2.
(76) Ibid. c. 8, 29, p. 121.
(77) Ibid. c. 45, 6, p. 194.
(78) Ibid. c. 6, 22, p. 117.
(79) Ibid. c. 15, 29, p. 134.
(80) Libre d'amic e amat, 205, "Obres Essencials", I, p. 270.
(81) Arbre de Filosofia d'amor, V, 3, "Obres Essencials", II, p. 54.
(82) Libre de Contemplació, c. 54, 21, p. 215.


•13




70 P . t,t,ÀBRÉS MARTORELL, PBftO.


la falsia e la traïció és venguda d'ell, per ço car ell és la rail on ve la
falsia e la traïció en mi" (83).


Conclusion. Ha pasado ante nuestros ojos una vida de pecado. Una
vida que brevemente describen unas fuentes de indiscutible valor his-
tórico, que deploran otras fuentes de carácter más bien literario. Por
indicios ya explicados, no todo lo que narran las segundas como hechos
autobiográficos, t iene que ser atr ibuido inmediatamente, sin ulteriores
consideraciones, al autor.


Después de constatar este principio, podemos hacer la síntesis de
la vida pecadora de Llull. Desde el despertar de sus pasiones (84),
sobre todo al llegar a la juventud, Llull se entregó a los deseos desorde-
nados de su corazón : orientó su vida al amor de las criaturas y se
olvidó de Dios. Más pudieron en él los hechizos del ambiente mundano
de la corte, que la persuasión del ambiente crist iano de la ciudad re-
cién conquistada para la cruz. Así, despreocupado de la vida sobrena-
tural, Ramón Llull comienza su carrera de caballero y t rovador . Su
temperamento impulsivo y sensual, que crece con su pasión por los
versos amorosos, le inducen al pecado carnal. La unión del matr imonio
no controla sus pasiones. Por otra parte, su condición privilegiada, su
brillante carrera en la corte, le afirman en su orgullo. Un noble caba-
llero medieval, orgulloso, altivo, galante en el t rato, pasional en el amor,
despreocupado en materia de vida sobrenatural , he ahí en breves t razos
la figura de Ramón Llull, senescal del Rey de Mallorca.


Cier to que en Libre de Contemplado y otras obras espirituales nos
dan una visión más agrandada de este caballero pecador. Repit iendo
aquí las reservas puestas al principio de este apar tado, notemos que
en tales libros es el convert ido, arrempentido sinceramente de su dolor,
y el maestro de vida espiritual, el que escribe. Detesta así su vida pa-


(83) Ibid. c. 6, 20-1, p. 117.
84) Por tratarse de un asunto en que la imaginación puede más que la seria


deducción, hemos dejado adrede de tratar en este punto, como en otros
que seguirán, la infancia y primera educación de Llull, basándonos, co-
mo han hecho otros, en el Libre de Blanquerna o en la Doctrina pueril.
Por otra parte está muy muy en consonancia con los rasgos tempera-
mentales, que luego manifestó, la alusión del L. de Contemplació a la
rebeldía de carácter, que más arriba hemos indicado.


1 4




LA CONVERSION DEL B t O . RAMON LLULL 71


sada completamente, de lo anterior nada es bueno para él. El agrandar
los pecados pasados entra plenamente en el estado síquico del con-
vertido.


Así pues, podemos descartar todos los vicios que Llull se atribuye
en el Libre de Contemplació, y que no competían a su noble y singular
posición en la corte de Mallorca o que contradicen otros datos biográ-
ficos. Su elegancia en el decir, que le colocaba entre los poetas pro-
venzalistas más admirados, cuyo virtuosismo perseveró después de su
conversión en sus admirables poesías religiosas, mal se aviene con la
maldicencia desvergonzada de que t an to se acusa. En cuanto a los ex-
cesos de la ira, podemos también oponer serias reservas. En el cap. 144
del c i tado libro "Com hom és sensible d' ira", no solamente no se acusa
de este vicio, sino que descarta completamente toda sombra del
mismo : "Vós, Sènyer Déus, en est món havets fet néixer lo vostre ser-
vidor sens fellonia e sens ira" (85). Serios inconvenientes suscitan también
sus confesiones d e avaricia y codicia sin límites, su dureza de senti-
mientos para con los pobres. Aunque el texto del Desconhort de que
nunca codició dinero ni honores (86) puede restringirse absolutamente
al t iempo posterior de su conversión, n o obstante dotes muy marcadas
del carácter que siempre reveló no denotan esta pasión por las riquezas
en concreto. En fin, parece de todo pun to de vista inverosímil que un
caballero de tanta valía en la corte de don Jaime de Mallorca, rey pru-
dente y de sanas costumbres, fuera precisamente el más perdido de la
ciudad, bajo todos los aspectos.


P . LLABRES MARTORELL, P B R O .


(Continuará)


(85) Libre de Contemplado, c. 144, 17, p. 422.
(86) Desconhort, XVIII, ed. cit. p. 1313,


ja






MANUSCRITOS LULIANOS DE LA BIBLIOTECA DEL
CONVENTO FRANCISCANO DE DÚN MHUIRE,


KILLINEY, CO. DUBLIN, IRLANDA


Los cinco manuscri tos lulianos de esta Biblioteca proceden origi-
nalmente de Mallorca, pero llegaron a Irlanda desde el convento fran-
ciscano de San Patricio y San Isidoro de Roma, cuyos fondos lulianos
actuales han sido descritos recientemente por el Sr. Pérez Martínez. (1)
Como es bien sabido, muchos manuscri tos lulianos fueron trasladados
a Roma desde Mallorca en los siglos XVI y XVII (cf., v.g., la descrip-
ción de MS. B. 48). Según una carta del bibliotecario del convento de
Killiney d e 1958, dirigida al profesor Friedrich Stegmüller, hubo un
traslado de muchos manuscri tos desde San Isidoro a Irlanda en 1872.
Los manuscri tos iban pr imeramente a un convento de Dublin (4 Mer-
chants ' Quay), y de allí a Killiney en 1946. (2).


Debo a la amabilidad del profesor Stegmüller la primera noticia
de la existencia de este pequeño fondo luliano. Hallándome en Dublin
en 1960 visité Killiney y pude examinar los manuscritos. (3).


Se pueden identificar cua t ro de los cinco códicos de Killiney con
varios números del catálogo d e los manuscri tos lulianos de San Isidoro
realizado a finales del siglo XVII por Fray José Hernández, O.F.M. (4).


1 PÉREZ, Roma (cf. la Lista de abreviaturas, infra).
2 Una introducción, muy breve, a la colección de Killiney la ha dado


el R. P. C. Mooney, O.F.M., en "Archivum Hibernicum", XVIII (1955), 150-56.
3 Quiero agradecer la ayuda del R. P. Benignus Millett, O.F.M., biblio-


tecario del Convento, quien me facilitó además un microfilm de uno de los có-
dices, y dar al mismo tiempo las gracias al profesor Stegmüller por haberme
mandado microfilms de tres códices más. La escasez de tiempo de que pude
disponer durante mi estancia en Killiney explica la falta de algunos detalles en
las descripciones externas de los mss.


4 Este catálogo fue publicado por Mn. Salvador Galmés en el "Bolletí
de la Societat Arqueològica Lul·liana", XXIV (1932-33), 99-108. Cf. PÉREZ
Roma, pág. 20,




I. ti. HlLLGARtH


Los MSS. B. 48 y B. 100 corresponden al núm. 45 de este catálogo;
se trata de una colección facticia. El MS. B. 84 figura en el catálogo
bajo el núm. 50 y el MS. B. 95 bajo el núm. 43. Parece probable que
el MS. B. 45 corresponde al núm. 52, "Ejusdem [Lulli] liber de Deo". (5).


Los manuscri tos que describo aquí no contienen ninguna obra des-
conocida de Llull. Contienen seis obras latinas y dos catalanas inéditas.
Las futuras ediciones críticas de varios textos catalanes (Libre de Déu,
Articles de la Fe Catòlica. Doctrina pueril, Comensaments de medicina,
Cant de Ramon y Medicina de peccat) tendrán que utilizar estos ma-
nuscritos mallorquines emigrados tan lejos de la patria de Llull.


J. N. HlLLGARTH


Harvard University


5. Cf. GALMËS, loe. cit., 101.


2




MANUSCRITOS LULIANOS 75


L I S T A D E L A S A B R E V I A T U R A S


Av. — J. AVINYÓ Les obres autentiques del Beat Ramon Llull :
Repertori bibliogràfic (Barcelona 1935).


C A — T. y J. C A R R E R A S Y A R T A U , Historia de la Filosofía es-
pañola, Filosofía cristiana de los siglos XIII al XV; 2 tomos (Madrid
1939-43). (Remito a los números de la lista de obras de Llull en el
t. I, 285-334).


D Í A Z — M. C. DÍAZ y DÍAZ, Index scriptorum latinorum medii
aevi hispanorum (Madrid 1959).


GARCÍA PASTOR y HILLGARTH — J. G A R C Í A PASTOR y
J. N. HILLGARTH, Manuscritos lulianos antiguos de la Biblioteca Pú-
blica de Palma. "Analecta sacra Tarraconensia", XXXV (1963), 99-182.


GL — P. GLORIEUX, Répertorire des Maîtres en théologie de
Paris au Xllle siècle — Études de philosophie médiévale, XVIII, 2 to-
mos (Paris 1933-34). (Véase la lista de obras de Llull, II, 146-91).


HLF — [E. LITTRË y B. H A U R Ê A U ] , Histoire littéraire de la
France, XXIX (Paris 1885).


L o — E . LONGPRÊ, Lulle, Raymond (Le bienhereux) : Dictionnaire
de théologie catholique, IX. l (París 1926), cols. 1090-1112.


Mag — Beati Raimundi Lulli Opera omnia, I-VI, IX-X, ed. I. Sal-
zinger (Maguncia 1721-42).


ORL — Obres de Ramon Lull, I-XXI (Mallorca 1906-50).


Ot — C. OTTAVIANO, L'Ars compendiosa de R. Lulle avec une
étude sur la bibliographie et le fond ambrosien de Lulle = Études de
philosophie médiévale XII (Paris 1930). (Cito este trabajo por los nú-
meros d e da lista de obras de Llull, págs. 32-96).


P É R E Z , Roma — L. P É R E Z M A R T Í N E Z , Los fondos lulianos
existentes en las bibliotecas de Roma, "Anthologica annua, VIII (1960),
333-480. (Cito por los núms. de mss. y las págs. de la separata, Roma
1961).


R D — E. R O G E N T y E. D U R A N , Bibliografia de les impressions
lulianes (Barcelona 1927).


3




í . Ñ . HILLGARTBt


B. 45. R. LLULL, Libre de Déu.


s. XIV-XV. Perg. i + 30 ff. 285 x 200 mm. (caja: 213 x 145). A 2 cois. 37
líneas.


Fol. 1 : "Con la principal fi per que home és creat". Fol. 29 : "per tot lo
món fos preicat, conegut e amat. Finit és aquest libre . . . en Malorca la ciu-
tat en lo mes de décembre en lany de M e CCC . . . De la practica ab que
mostram solvre questions". Fol. 30 : "Fenides són les qüestions a glòria e loor
de nostre senyor Deus Iesu Crist. Finito libro sit Iaus et gloria Christo". Ed.
J. Rosselló, Obras de R. Lull, II (Palma, 1901), 271-371. Bibl. : HLF 47, Lo 4/20,
Ot 84, Av 83, CA 93, Gl cn.


Una mano. Foliación moderna. Ene. : Cuero viejo. En la cubierta: "N.°
43" . Fol. i : "A. 45" . Capitales en dos colores, azul y rojo. Calderones en azul
0 rojo, alternativamente. Epígrafes en rojo. La mano se parece mucho a la letra
del MS. Madrid, Bibl. Nacional 4030, fechado en 1398.


B. 48. R. LLULL: Libre deis Articles de la Fe Católicha.


s. XVIII. Papel, i 4- 29 ff. (numerados 248-259 y 280-296) + 6 en blanco
al final. E n e : Perg. Sign. an t . : "N.° 5 3 " ; "Arm. 5, Num. 45" . Sin adornos.


Fol. 248 : "Ans que provem los articles ésser volem provar Deus ésser".
Fol. 296 (29): "entenen, la qual cosa és impossible e contra los rahons de Déu".
Después: "Operis huius compositi loci discerptio. Fo fet aquest tractat en la
Cort de Roma en l'any de nostre Senyor Déu que hom contava M.CC.XCVI e
complet en la vigília de Sanet Johan Baptista . . . après la fi vingam a la
glòria de Déu". Inédito en catalán. Ediciones latinas : P. Bennazar, Apostrophe
R. Lulli (Palma, 1688); Mag. IV (9). Bibl.: HLF 27, Lo 4/14 Ot 61, Av. 61,
CA 87, Gl bo.


Fol. 296r—v (29r—v) : Certificado de Mateo Nebot, notario público, asegu-
rando que este ms. fue copiado y corregido a base de otro "in archivo inferiori
domus jurariae Universitatis Civitatis et Regni Maioricarum. Véase Pérez,
Roma, núm. 34.


B. 84. R. LLULL: Opera varia.


s. XV, 2 . a mitad. 90.ff305 x 210 mm. (caja: 215 x 150), A 2 cois. 39 líneas.
1. [Liber principiorum medicinae]. Incompleto. Inc. f. 1 : "qui sunt in


quanti tate tam módica" (c. xiii). Expl. f. 16: "ad effectum perducta patrocinio
et gracia Creatoris. Deo gradas. Amen. Qui me rescripsit Michael vocatur. A
Domino Iesu Christo benedicatur. Amen". Fol. 17: "A rubeum dat calidum.
B nigrum quoque siecum . . . peraxismus id est tempus afflictionis". Véase MS.
Palma, Bibl. Pública 1029, fol. 17v (García Pastor y Hillgarth, 141). (2) Ed. Mag.
1 (6), 22, col. 1-47. Bibl.: HLF 6, Lo 8/1, Ot 11, Av 9, CA 4, Gl 1, Díaz 1741.


2. Liber de convenientia quam habent fides et intellectus in obiecto. Inc.
f. 18: "Dividitur au tem iste liber in tres partes". Expl. f. 20 ; "qui habet aures


4




MANUSCRITOS LULIANOS 77


audiendi audiat. Finivit Raymundus istum librum in Monte Pessulano mense
marcii anno M°CCC° quarto Incarnationis . . . correctioni ecclesie sacrosancte
Romane. Deo gradas. Amén". Ed. Mag. IV (11), 1-5. Bibl.: HLF 29, Lo 4¡35,
Ot 125, Av 133, CA 110 Gl ej, Díaz 1850.


3. Demonstratio per aequiparantiam. Inc. f. 20v: "Quoniam quidquid
demonstratum fuit". Expl. f. 23 : "intellectu, volúntate, virtute, gloria suo mo-
do. Finivit Raymundus istum librum in Monte Pessulano mense marcii anno
M°CCC° I I I I 0 Incarnationis . . . . glorioso Virginis béate Marie. Amen". Ed. Mag.
IV (12), 1-6. Bibl.: HLF 30, Lo 4/27, Ot. 105, Av 110, CA 98, Gl di, Díaz 1828.


4. Liber de regionibus sanitatis et infirmitatis. Fol. 23v: "Sequuntur ru-
brice libri". Fol. 24 : "Quoniam multum est Difficilis scientia". Expl. f. 34v :
"eo quia naturalis est in Monte Pessulano in mense decembris anno
M°CCC° I I I o . . . " Ed. Palma, 1752 (RD 363). Bibl.: HLF 85, Lo 8/8, Ot 93, Av
99, CA 11, Gl cz, Díaz 1815.


5. Ars abreviata que est ars predicationis. Inc. f. 37: "Cum hec sit maior
ars predicationis". Expl. f. 44r-v: "scientiarum iter hac arte affatur. Patravic
librum mense februarii vocato lumen, Maioricense titulo vocato anno Incarna-
tionis . . . M°CCC. XI I o . . . qui est Alpha et Omega. Deo gratias. Inédito. Bibl. :
HLF 248, Lo 4/53, Ot 172, Av 181, CA 131, Gl gf, Díaz 1904.


6. Liber qui continet confessionem. Inc. f. 44v: "Cum peccatum sit magna
transgressió". Expl. f. 47 : "possis magnam penitentiam perpetrare. Explevit et
finivit Raymundus . . . hunc librum in civitate Maioricensi mense septembris
anno Domini M a CCC°XII° Incarnationis". Inédito. Bibl.: HLF 245, Lo 4/50, Ot
169, Av 188, CA 128, Gl go, Díaz 1900.


7. Liber per quem quisque potest discernere que lex melior, maior et
clarior ac verior habeatur. Inc. f. 4 7 : "Quoniam plerique christicolae layci".
Expl. f. 50v: "fidem catholicam prout poterunt augmentare. Explevit Raymun-
dus in civitate Maioricensi hunc librum mense februarii anno Incarnationis . . .
M°CCC°XII°". Inédito. Bibl.: HLF 219, Lo 4¡52, Ot 171, Av 190, CA 139, Gl
ge, Díaz 1903.


8. Liber qui fertur fore de virtute veniali atque mortali (sic, pro vitalt),
de veniali peccato insuper et mortali. Inc. f. 50v: "Quoniam plerique homines
sunt qui noticiam habent minime de virtute veniali et vitali". Expl. f. 56 : "vir-
tutum amator, vitiorumque oppugnans . . . . Explevit Raymundus Lullii librum
istum incivitate Maioricensi in mense vocato aprili anno . . . . M°CCC 0XIII° Deo
grafías". Inédito. Bibl.: HLF 250, Lo 4/54, Ot 173, Av 191, CA 140, Gl gg,
Díaz 1905.


9. [Liber de secretis sacratissimae Trinitatis et Incarnationis]. Inc. f. 56 :
"Is tum transtulit librum in vulgari Raymundus de libro quem composuit in
ebrayco [arábico, cott. mss.] et in duobus divitur distinctionibus". Expl. f. 60v:
"secundum modum quo respondimus questionibus iam fact is . . . Finivit Ray-
mundus hunc librum in civitate Maioricarum in mense septembris . . .
M 0CCC°XII°. Istum quidem librum transtulit Raymundus Lulii in romancio ab
uno eodemque libro quem fecerat in arábico anno quo supra. Verumtamen
Guilermus Magistri, presbiter (?) (re) gens studium grammaticale capituli Maiori-
carum, presentem librum transtulit de romancio in latinum mense aprilis in ci-


5




7 8 J . N . H I L L G A R T H


vitate predicta anno Domini M"CCC°XIIIU . . . Amen. Ladeutur Dominus Iesus
Christus". Inédito. Bibl.: HLF 205, Lo 4/48, Ot 167, Av 189, CA 126, Gl ga,
Díaz 1897.


10. Doctrina pueril (frag.). Inc. f. 6 1 : "Medecina és scièneia de convayer
(sic) ço qui és naturall". Des. f. 62 : "per poch menjar e beura consuma alguna
superfluïtat innatural" . Ed. ORL. 1 , 141-45 (cap. 78). Bibl.: HLF 215, Lo 9¡2
Ot 1, Av 14, CA 211, Gl b.


11. \Lectura artis compendiosae inveniendi veritatem]. Inc. f. 66 : "Est
tertia figura ipsius S que dividitur in 36 cameras" (ed. Mag., p. 3, col. 2).
Des. f. 75v: "nunc oportet de universali figura, in qua queritur particulare,
dicere, ad quem ista a rs" (p. 19, col. 2). Ed. Mag. I (2), 3-19. Bibl.: HLF 2,
Lo 3/4, Ot 19, Av 2, CA 14, Gl t, Díaz 1750.


12. Liber de levitate et ponderositate elementorum. Inc. f. 77 : "Ad re-
quisicionen! medicorum civitatis Neapolitane". Expl. f. 86: "maiorem genera-
tionem quant de aliis humoribus. Explícit iste tractatus gratia et auxilio Domini
Dei Nostri et glorióse domine nostre sánete Marie". Ed. Palma, 1752 (RD 363).
Bibl.: HLF 86, Lo 8/3, Ot 56, Av 58, CA 6, Gl bj, Díaz 1779.


13. Anonymus, \Tractatus de medicina]. Inc. f. 86v: "Régimen ac purga-
tionis est". Expl. f. 88 : "Ptholomeus, et cetere sunt note apud astrólogos et
in meo Iibello de astronomia satis fuit t racta tum". Esta obra cita a Jean de
St-Amand (//. s. XIII-XIV). Cf. E Wickersheimer, Dictionnaire biographique des
médecins en France au moyen age, II (París, 1936), 4760.


Una mano (ff. 1-88). Fol. 88v: Fragmento en catalán (mano posterior).
Foliación moderna. E n e : Tela verde (moderna). Fol. 90v: "Arm. 5. núm. 50" :


"N°. 66". Fols, en blanco: 16v, 17v, 35-36v, 62v-65v, 76r-v, 89-90v. Epígrafes
en rojo. Reclamos ff. lOv, 22v, 75v.


B. 95. R. LLULL, Comensaments i graus de medissina.


s. XIV, 2.° mitad. Perg. ii + 24 ff. 325 x 220 mm. (caja: 240 x 160). A 2
cois. 41 líneas.


Pols. iv—ii : dos figuras en color. Fol 1 : "Con cada art aia ses comensa-
ments" . Expl. f. 24v: "cové que donem fi a los comensaments de medisina, los
quals són acabats ab aiuda e ab benedicció de nostre seyor Déus. Amen".
Inédito en catalán. Bibl.: Cf. MS. B. 84, 1.


Una mano. Fol. i : Nota del s. XVI-XVII (en catalán). Capitales en dos co-
lores, azul y rojo. Calderones en azul o rojo, alternativamente. Epígrafes en rojo.


B. 100. R. L L U L L : Opera varia.


Colección facticia. Fols. 199-209v, 218-246v s. XV. Fols. 210-217v s. XIV
med. Papel, excepto ff. 199, 241 y 246 (perg.). Fol. 210: 296 x 220 mm. (caja:
220 x 165). Fol. 210: A 2 cois. 23-26 líneas. Lo demás también a 2 cois, excepto
ff. 2 30-245v. 39-46 líneas.


1. [Ars demostrativa, Dist. IV, pars II, Quaestiones de principiis juris].
Fols. 199r-v, 218-219v. Fol. 199: "Ignis ignis ignis theoricum. Questio. Quare
ius consuetudinale conveniat (?)" . Expl. f. 219v: "Solutio. Novum novum


6




M A N U S C R I T O S L U L I A N O S 79


appetitus, actus, digestió, alteració, maioritas, finis. Explícit Ars demonstrativa,
Benedictus Deus, Amen". Ed. Mag. III (2), 107, col. 2-112. Bibl.: HLF 13, Lo
3/5„ Ot 21, Av 18, CA 17, Gl f, Díaz 1740.


2. [Liber principiorum medicinae]. Incompleto. Inc. f. 200: " m a t e r i e . . .
ideo de principio supradicto ex (em) plificando et primo de E". Des. f. 209v :
"¡lie vero portiones ipsorum B.C.D., que existunt in H , sunt gradus intellgibi-
les". Ed. Mag. I (6), 6, col. 122. col. 1. Bibl.: Cf. B. 84, 1.


3. [Cant de Ramon, frag.]. Inc. f. 210: "Per ésser gran no ay paor" (v. 50).
Expl. ibid. : "a procurar sos honramens. Amen, amen amen". Ed. ORL, XIX,
259-60. Bibl.: HLF 98 Lo 6/10, Ot 72, Av 76. CA 238, Gl ca.


4. [Cant de Ramon]. Inc. f. 210v: "Són creat ésser mes dat". Expl. f. 211
(3 supra. Ed. ORL XIX, 257-60. Bibl.: Cf. 3 supra.


5. [Medicina de peccat, IV, 3]. Dictat que feu don (?) R. Luul de la Tri-
nitat. Inc. f. 211v: "Contra la sancta Trinitat". Expl. f. 215: " tan que'n stan
ben consolat. Deo gratias. Amen". Ed. ORL, XX, (1939), 76-88. Bibl.: HLF
101, Lo 6/12, Ot 80, Av 82, CA 240, Gl ij.


6. [Ibid., I, 1-12]. Dictat que R. Luul feu de les V virtuts. Inc. f. 215v:
"Contricció, confació". Des. (v. 246) f. 217v: "car eu escau en aquel cas". Ed.
ORL, XX, 1-12. Bibl.: Cf. 5 supra.


7. Liber de intellectu. Incompleto. Inc. f. 220 : "Quidam homo multum
considerans mirabatur, quare mundus" . Des. f. 229v (Dist. III, pars I I ) : " inte-
llectus quando cadit in errorem solutio de eadem". Fol. 246 : "cum quo con-
tingit intellectum ut sit.. Des. f. 246 v : "De ultima regula L : . . . diximus de
questionibus regularum et secundum quod data est doctrina per ipsas ad sol-
vendum". Inédito. Bibl.: HLF 140, Lo 3/27, Ot 95, Av 103, CA 40, Gl db,
Díaz 1817.


8. [Tabula generalis, Dist. V, pars II Quaestionum]. Inc. f. 230: "Solutio,
T.B.E.H. In essentia ignis simplicis oportet quod sit differentia". Expl. f. 240v:
"soluciones apparent in cameris. Finita est hec ars . . . Incepta fuit hec scientia
in maria in portu Tunici, in medio mensis septembris, anno . . . M°CC°LXXX°
(sic) secundo, et fuit finita eodem anno in octavis Epiphanie in civitate Neapo-
l i s . . . infinita sécula seculorum. Amen". Ed. Mag. V (2), 25. col. 2-76 (pero
omite muchas Quaestiones). Bibl.: HLF 35. 3/15, Ot 49, Av 51, CA 29, Gl be,
Díaz 1772.


9. [Ars compendiosa, seu Practica tabulae generalis]. Incompleto. Inc. f.
241 : "Alphabetum tabule generalis est hoc, quod cordetenus oportet sciri".
Des. f. 245v: "quia talis contrarietas est in Deo impossibilis, ergo etc" . Ed. Ot,
105-132 (pero omite las tabulas, Ot, 118-130). Bibl.: HLF 134, Ot 66, Av 70, CA
34, Gl bt, Díaz 1789.


Manos : (1) fols. 199r-v, 218-219v (s. XV ineunte); (2) ff. 200-209v (s. XV
med.); (3) ff. 210-217v (s. XIV med.); (4) ff. 220-229v, 246r-v (s. XV med.);
(5) ff. 230-245v (s. XV, 2 . a mitad).


Foliaciones ant iguas: (1) 210-217 (iii—x): (2) 220-229 (1-10). Sin ene. Fols.
210-217v: Capitales sencillas, en rojo o verde. Reclamo f. 246v.


7













CRONOLOGÍA DE LAS CINCO PRIMERAS ESTANCIAS
DEL BEATO RAMÓN LLULL EN LA CORTE PAPAL:


FECHA DEL «DESCONHORT»


El breve estudio acerca de La fecha del «Desconhort», en reL·-
ción con L·s visitas del Bto. Ramón Llull a la corte papal1 condujo a
la conclusión de que la famosa obra r imada del Maestro mallorquín
fue escrita, por él, en 1295 ó en 1296. Se afirmaba que hay que atri-
buirla a aquella fecha o a ésta. A 1296, si, del cómputo de las estan-
cias del Procurador de los infieles2 en la curia o corte papal , se excluye
la de 1287, por el motivo de que, cuando llegó a Roma, hacía poco
tiempo que había vacado la Sede Pr imada de la Iglesia, por defunción
del Papa Honorio IV 3 .


Pa ra el mantenimiento de la atribución del Desconhort a aquellos
años, nos apoyamos en la propia declaración del Bto. Llull. En él, afir-
ma que había estado cinco veces a L· cert4, bus palabras y la relación
histórico-cronológica de sus visitas a diferentes Papa? trenzan la de-
mostración de la verdad histórica del referido aserto 5 .


Lo primero —la propia declaración luliana de las estancias en la
corte pontificia— no ofrece dificultad alguna; tan manifiesto es su
sentido 6 . Ramón Llull, sirviéndose de términos claros y precisos, da


1 ESTUDIOS LULIANOS. VII, 1963, 79-87.
2 Liber de disputatione fidei et intellectus, De prologo. Edic. Salzinger, IV, Mo-


guntiae, 1729, 1, col. 1. a , núm. 1.
3 Honorio IV murió el 3 de abril de 1287.


La Vida coetánea refiere este suceso en estos términos: «Sed cum ipse ad
curiam pervenisset, invenit Papam tune recenter mortuum...» (Ed. B.A.C., Ramón
Llull, Obras literarias, Madrid, 1948, n. 18, pág. 54).


4 Verso 161, XIV, ed. Obres de Ramón Llull, XIX, Mallorca, 1936, 226.
5 S. GARCÍAS PALOU, artíc. citado, 85-86.
6 La índole poética del Desconhort no basta para dudar de que Ramón Llull


quisiera expresar que fueron, exactamente, cinco las veess que había acudido a la
cort, para dar a conocer su empresa misionológico-unionista y lograr su 'realización.


El P. Batllori, refiriéndose al número de capítulos generales —celebrados por
los Frailes Menores y por los Predicadores —a los que él afirma que había asistido,


1




82 8. GARCÍAS PALOU, PBRO.


testimonio de su quintuple estancia en la corte papal. «N'ermità, —es-
c r ibe— vos vejats si eu son ociós / en tractar públic bé de justs e pe-
cados, I car muyller ríay lexada, fils e possessiós, / e ans n'ay estat,
e encara a los Preïcadors / a III capítols generals, e a los Menas / al-
tres tres generals capítols...»1


Lo único que, tal vez, podría entorpecer la interpretación del sen-
tido de estos versos 8 es el significado de la palabra cort. Del uso de
los términos «curia-» y «cort», quizás pudiera originarse alguna con-
fusión. Pero , de hecho, no se corre tal riesgo.


En el lenguaje jurídico de hoy, las dos voces no encierran idéntica
significación. La Curia se halla constituida por los dicasterios adminis-
trativos del Vaticano. Por las Sagradas Congregaciones y otros altos or-
ganismos, todos los cuales pueden ejercer sus funciones lejos del lugar
de la residencia Papal . Concretamente, en nuestros días, el Romano
Pontífice se traslada, para unos meses, a Castelgandolfo, sin que aqué-
llos cambien de sede.


La corte sigue siempre al Soberano. También, al Papa . A lo me-
nos, representada por algunos cortesanos. La corte es el lugar de la re-
sidencia del rey; o del Romano Pontífice.


Pero , en al baja edad media, como puede comprobarse, en virtud
del cotejo de los textos que, más abajo, se aducen, el término latino
curia se traduce a la lengua catalana por cort; y aquél significaba el
lugar donde el Papa había fijado lo que hoy se llama corte y donde se
hallaban establecidos los dicasterios para el ejercicio de su gobierno.
En el texto, que se ofrece a continuación. — relativo al pontificado
de Nicolás IV ( 1 2 8 8 - 1 2 9 2 ) — , la palabra latina curia encierra un
sentido comprensivo del actual significado de corte y, a la vez, de los
organismos eclesiásticos de los que se servía el Pontífice Romano
para el gobierno de la Iglesia.


escribe lo siguiente: «Tot i aixó, qui ens assegura que en una obra poètica volgués
l'autor donar valor de certesa al nombre de tres?» (Certeses i dubtes en la biogra-
fia de Ramón Llull, Estudios Lulianos, IV, 1960, 319.


7 Versos 157-164, edic. cit., 226.
8 No el valor que por el Bto. Ramón Llull se atribuye al número cinco — V


vets— en el verso 161; porque de él no cabe dudar.
Ciertamente no escribió V —cinco— por razones de métrica. Igualmente,


pudiera haber escrito VI. VII u VIII. Tampoco, porque el número cinco sea uno de
los que, a veces, se usan, en el lenguaje vulgar, más que en sentido matemático,
figurado. Por ejemplo: las expresiones «deu vegades», «cent vegades», «mil vegades»,
a veces, no significan exactamente diez, cien, mil veces, respectivamente. Y, sin aña-
dir explicación alguna, los oyentes no son inducidos a error. Sin embargo, no ocurre
lo mismo respecto del número cinco.


2




FECHA DEL «DESCONHORT 83


«Quo facto direxit ad Romanam «La qual cosa acabada, deliberà
curiam gressus suos, cupiens, ibi- d'anar en cort romana, per dar
dem, ut alias, impetrare monaste- forma de fer los monestirs que
Tia peri ver mundum...»9 tant desitjava...»10


El pr imer Papa franciscano — e n quien, como en un gran cono-
cedor del Oriente Cristiano, el Bto. Llull había puesto muy vivas es-
peranzas— residía en Roma, y se hallaba en la ciudad eterna, cuan-
do, en 1292, le presentó su opúsculo «Quomodo Terra Sancta recu-
peran potest".


El mismo significado de curia y corte, a la vez, corresponde a
cada uno de los curia y cort de los textos siguientes:


«Sed cum ipse ad curiam perve- «...e com fos atès a cort, atrobà
nisset, invenit Papam tune recen- In Sant Pare qui lavors era, mort
ter mortuum ...Propter quod, de- de fresc; per la qual cosa, leixa-
relicta curia...»12 da la cort...»n


Honorio IV, ciertamente, había fijado su residencia en Roma;
y allí murió en 1287.


Pero , la palabra catalana cort, en el siglo XIV, también, significa-
ba, meramente , lo que se expresa en nuestros días con la voz corte;
según se infiere de los textos que se transcriben a continuación:


«Aliquo vero tempore retroacto, «...e succeí papa Bonifaci octau,
domino Celestino Pape quinto al qual així mateix moltes voltes
successit dominus Bonifacius oc- suplicà lo dit reverend mestre per
tavus, cui etiam totis viribus co- algunes utilitats de la santa fe
natus est supplicare Raymundus catòlica. E jatsia sostingués molts
pro aliquibus utilitatibus fidei enuigs e afanys en seguir la dita
christiane. Et quamvis multas an- cort...»15


gustias fréquenter sequendo sum-
mum Pontificem pateretur...»14 |


' Vita beati Raymundi, edic. cit., núm. 19, pág. 56.
«Cúria romana —escribe el P. Batllori— volia dir ja en el segué XIII — i


continua encara en el XIV, durant la residencia dels sants pares a Avinyó, el lloc
on el papes tenien la cort i el govern», Vida coetània. Introducció i comentaris,
Obres essencials, Pròleg. I, Barcelona, 1957, 47, nota 108.


10 Vida e actes, Edic. B. A. C , núm. 19, pág. 57.
" S. GARCÍAS PALOU, Circunstancias históricas que inspiraron la composición


del «Tractatus de modo convertendi infidelis», del Bto. Ramón Llull», Estudios Lu-
lianos, VII, 1963, 189-202.


12 Vita beati Raymundi, edic. cit., núm. 18, pág. 54.
13 Vida e actes, edic. cit., núm. 18, pág. 55.
14 Vita Raymundi, edic. cit., núm. 31, pág. 66.
13 Vida e actes, edic. cit., núm. 31, pág. 67.




8 4 S . GARCÍAS PALOU, PBRO.


Bonifacio VI I I cambiaba, con frecuencia, de residencia. Lo mis-
mo, moraba en Roma que en Anagni . 1 6 Pero la curia no acompaña-
ba al Pontífice. No es posible mudaran de sede los dicasterios, cons-
tituidos para el gobierno de la Iglesia.


Del mismo modo, quizás no falte quien, a tenor de uno que
otro documento medieval, traduzca el término latino curia —conjun-
to de organismos curiales, para el régimen de la Iglesia— por el de
«Roma». Así, a pr imera vista, parece suceder en el texto catalán de
la «Vida coetánea», con relación al original latino, según puede com-
probarse, mediante los dos pasajes, que se transcriben a continua-
ción. Pero , como se verá más adelante, esta palabra «Roma» no es
traducción, sino una falsa interpretación o un error histórico del au-
tor de Vida e actes del reverend Mestre Ramon Llull.


He aquí los referidos textos:


«Post hec ivit Raymundus ad cu- «Feta l'elecció de papa Celestí
rim romanam, ut aliquid impetra- quint, venc lo dit reverend mestre
ret sibi diu affectatum...»17 en Roma, per veure si poria obte-


nir ço que havia desitjat»™


Estos dos pasajes —el del texto latino y el del catalán de la Vi-
da coetánea, que describen un mismo hecho his tór ico— son de tanta
mayor importancia, cuanto que Celestino V, que fue elegido Papa
en Perusa, quiso ser coronado en Aquila; y —deb ido o no a la pre-
sión ejercida por Carlos de Anjou— escogió a Ñapóles por ciudad
de su corte. Allí, pasó los tres meses de su Pontificado. 1 9 Allí, renun-
ció al Papado ; y, en la misma ciudad napoli tana, en Castel Nuovo,
fue elegido Beneficio VI I I , once días después de la dimisión del an-
tiguo ermitaño de Murrone . 2 0


Tómese la palabra cort por corte y curia a la vez, o por curia o
corte solas, nada hay que desvirtúe el sentido de los documentos, de


1 6 Residió en Roma, desde las fiestas de la coronación al 15 de mayo; en Anagni,
desde el 4 de junio al 11 de octubre; otra vez en Roma, desde el 17 de octubre de
1295 al 25 de mayo de 1296; en Anagni, por segunda vez, desde el 2 de junio al
2 de octubre, en que marchó a Roma (R. FAWTIER. Les registres de Boniface VIII,
IV, París, 1939, 95-100.


17 Vita beati Raymundi, edic. cit., núm. 31, pág. 66.
18 Vida e actes, edic. cit., núm. 31. pág. 67.
" El día 29 de agosto de 1294 fue coronado en Aquila. y renunció el 13 de di-


ciembre del mismo año (S. GARCÍAS PALOU. El Beato Ramón Llull y la cuestión
de la renunciabilidad de la Sede Romana. Anacleta Sacra Tnrraconensia. XVII, 1954,
70. — R. GARCIA VILLOSLADA, S. ]., Historia de la Iglesia Católica, II Edad
Media, Madrid, 1958, 660 y 662).


2 0 Era el 24 de diciembre de 1294. (GARCIA VILLOSLADA, ob. cit., 672).


4




FECHA DEL «DESCONHORT 85


indiscutible valor histórico, que nos muestran al Bto. Ramón Llull,
presente en la cort de Nicolás IV, de Celestino V y de Bonifacio VI I I ,
y en Roma, durante la vacancia de la Sede Pr imada de la Iglesia,
a raiz de la muerte del Papa Honorio IV. 2 1


Lo que se demuestra es, que el Bto. Llull, en 1296, había esta-
do más de cinco veces, — e n 1295, cinco— en la cort «ab sus (mies)
messions».22


1 ) Llegó a Roma después de la muerte de Honorio IV — q u e
él desconocía—, ocurrida el día 3 de abril de 1287, en aquella mis-
ma ciudad. Allí, estaban, por consiguiente, la corte y la curia. «Sed
cum ipse ad curiam pervenisset», se lee en el texto latino de la Vida
coetánea.21 «...e com fos atès a cort», se expresa en la traducción ca-
talana. 2 4


Prueba de valor manifiesto de que había acudido a aquella ciu-
dad, movido del deseo de gestionar la realización de sus propósitos
(ab mies messions), es el hecho de que, en virtud de haber muerto
el Papa , marchó de Roma: «per la qual cosa, leixada la cort».25.


1 1 El autor de la Vita beali Raymundi menciona a los Papas Celestino y Boni-
facio. Por el texto mismo de los escritos, sabemos que a Nicolás IV le presentó la
Petitio «Quomodo Terra Sancta recuperari potest» y el «Tractatus de modo conver-
tendi infideles». La estancia de Ramón Llull en Roma, hallándose vacante la Sede
Primada de la Iglesia, —quedó consignada en la Vila beati Raymundi— ha de situar-
se, cronológicamente, inmediatamente después de la muerte de Honorio IV, que
acaeció el 3 de abril de 1287 (S. GARCÍAS PALOU, La fecha del «Desconhort»,
en relación con las visitas del Bto. Ramón lull a la corte papal, Estudios lubanos,
VII, 1963, 83-85 .


22 Desconhort, verso 161, edic. cit., pág. 226.
2 3 Núm. 18, edic. cit., pág. 54.
2 4 Núm. 18, edic. cit., pág. 55.
2 5 Ibidem. — En el texto latino, se lee lo siguiente: «Propter quod derelicta


curia...» (Edic. cit., núm. 18, pág. 54).
A pesar de las suposiciones y cálculos del eminente P. Pascual, juzgamos


infundada la hipótesis de la presencia del Bto. Llull a la cort, durante los pontifica-
dos de Nicolás III (1277-1280) y de Honorio IV (1285-1287) (Vida del Beato
Raymundo Lulio, I I , Palma, 1890, 263-286). Igualmente, la que afirma que el Papa
que, según el biógrafo anónimo, había muerto, cuando el Bto. Llull llegó a Roma,
era Martín IV (1281-1285), y no Honorio IV (06 . cit., I, Palma 1890, 347), opi-
nión que ha aceptado —sin alegación de prueba alguna— el P. Abraham Soria,
O. F. M. (Raimundi Lulli Opera latina, Liber de praedicatione, Inlroductio generalis,
Palmae Maioricarum, 1961, 9) .


Sobre este tema concreto —sobre la cronología fijada, por el P. Pascual, para
las visitas del Bto. Llull a la cort papal— D. m., en breve, correrá de molde un estu-
dio. Pero, ya con anterioridad a la formulación de sus conclusiones, se puede tener


5




S. GARCÍAS PALOU, PBRO.


2) Nicolás IV —el insigne orientalista Fray Jerónimo de As-
col i— subió al solio pontificio, más de diez meses después de la
muerte de Celestino V. Fue Ministro General de los Frailes Menores,
durante los años 1274-1279, cuando Ramón Llull, sin que conste que
el mallorquín y el franciscano llegaran a conocerse personalmente,
mantuvo relaciones muy estrechas con la orden de San Francisco. 2 6


Por otra parte, el Maestro Barbaflorida, que había concebido
grandes planes unionistas, no podía ignorar que el nuevo Papa hu-
biera desempeñado importantes legaciones pontificias en el Oriente
Cristiano y que hubiese acompañado al Concilio de Lyon (1274) a
la embajada de Miguel Paleólogo V I H . 2 7


Por tales motivos, no puede causar extrañeza que el Bto. Llull
acudiera al Pontífice, llevado de vivas ilusiones y lleno de fundadas
esperanzas.


En Roma, donde siempre residió —en un palacio que mandó
construir junto a Santa María La Mayor— el Bto. Ramón Llull le
presentó, en 1292, su referida instancia Qiwmodo Terra Sancta recu-
peran potest, acompañada del opúsculo apologético-estratégico-unionis-
ta De modo convertendi infideles.11'


En Roma —lugar de la residencia p a p a l — se hallaban su corte
y su curia, «...delibera d'anar en cort romana»,29 expresa el biógrafo
coetáneo. Y se refiere al pontificado de Nicolás IV, porque describe
este viaje de Ramón Llull después de la vacancia de la Sede Romana
a raíz de la muerte de Honorio IV, el inmediato antecesor de Nicolás
IV. Además , porque se hace constar que «ibi tune propter impedimenta
curie parum circa suum intentwm proficiens, deliberato consilio, pro-
gresus venit ad Ianuam...».m Cuando Ramón Llull acudió a Nicolás IV,


la seguridad de que éstas no obligarán a sostener que el Desconhort fue compuesto
después de 1295. En todo caso, la presencia del Bto. Llull en la curia de Nicolás III
y de Honorio IV exigiría la fijación de una fecha anterior. A estas dos visitas a la
cort, según el P. Pasqual, habría que añadir una tercera, que coincidió con la
vacancia de la Sede Romana, a raíz de la muerte de Martín IV ( 1 2 8 5 ) , y otras
dos, en 1294, durante el Pontificado de Celestino V. Por lo cual, el Desconhort
habría sido escrito en 1294.


2 6 S. GARCÍAS PALOU, Circunstancias históricas que motivaron...», págs. 193-
194.


27 E. SMEETS, Saint Bonaventura, D. T. C , II, I partie, Paris, 1923, col.
965. — L. WADDING, Annales Minorum, IV, Quaracchi, 1931 , 424 y 434 .


2! BEATI MAGISTRI RAIMUNDI LULLI, Opera latina, Fase. I I I , Mallorca,
1954, 98 ss.


29 Vida e actes, edic. cit., núm. 19, pág. 57. — «...direxit ad romanam curiam
gressus suos» se lee en el texto latino. (Edic. cit., núm. 19, pág. 5 6 ) .


30 Vita beau Raymundi, edic. cit., núm. 19, pág. 56. Los impedimenta curie no




FECHA DEL «DESCONHORT 87


el cristianismo ya saboreaba las amarguras de la pérdida de San Juan
de Acre y de otras plazas de Oriente. 3 1 Es más. Los escritos lulianos^
que el mismo autor ofrendó al Pontífice, reflejan el dolor que la pérdi-
da de Tierra Santa había causado a todo el mundo cristiano, y se
inspiran en el deseo de colaborar en la reconquista de aquellas pose-
siones. 3 2


3) Celestino V (1294) fue el sucesor de Nicolás IV, que mu-
rió en Roma el 4 de abril de 1292. Pero tuvieron que transcurrir
veintisiete meses, para que los cardenales —reunidos en Perugia ,
desde octubre de 1293—, eligieran nuevo Papa .


El nuevo Pontífice era el ermitaño Pedro , — q u e vivía en el ere-
mitorio de San Onofre, en el monte Mur rone—, el cual, después de
su consagración y coronación en Aquila, según se ha referido antes,
no escogió para ciudad papal a Perugia , sino a Ñapóles.


Allí estaba el Bto. Ramón Llull, aguardando la elección del nue-
vo Papa , durante la celebración del cónclave de Perugia . 3 3 Y, en Ña-
póles mismo, le elevó su Petitio?4 Como es obvio, entre octubre y
diciembre de 1294. 3 5


eran sino el vivo dolor y las hondas preocupaciones que causaron los tristísimos suce-
sos orientales de la pérdida de San Juan de Acre y de las demás posesiones cristianas
de Oriente: Tiro, Sidón, Beyrut y Tortosa ( S. GARCÍAS PALOU, Circunstancias
históricas, 1 9 5 ) .


3 1 San Juan de Acre se perdió el 18 de mayo de 1291. Ramón Llull presentó
su Petitio y su opúsculo a Nicolás IV, en 1292 (Edic. cit., pág. 9 8 ) .


32 «in isto tempore, in quo omnes sunt in tristia de amissione Terrae Sanctae»
(Tractatus de modo convertendi infideles, edic. cit., pág. 1 0 6 ) .


Estas son las palabras iniciales de la Petitio: «Deus in virtute tua ostenditur
hic quomodo Terra Sancta recuperari potest» (Edic. cit., pág. 9 6 ) .


33 «...pervenit Neapolim, ibique, legens Artem suam, moratus est usque ad
electionem Domini Pape Celeslini quinti» (Vita beati Raymundi, edic. cit., núm. 30,
pág. 6 6 ) .


34 «Data est haec petitio in civitate neapolitana sancto Palri Coelestino quinto,
et honoratis dominis cardinalibus, anno MCCXCIV» (Ed. Salzinger, Beati Raymundi
Lulli Doctoris ¡Iluminad et martyris tomus II, Maoguntiae, 1722, pág. 51, col. 2 . ' ) .


3 5 Porque, a pesar de que la elección tuvo lugar en Perusa —donde los carde-
nales se congregaron en octubre de 1 2 9 3 — la consagración y coronación se celebra-
ron en Aquila. Y en esta ciudad residió el nuevo Papa, por lo menos desde el 17
de agosto hasta el día 5 de octubre (A. POTTHAST, Regesta pontificum romanorum,
1193-1304, I I , Berlín, 1875, núms. 23948-23989) .


En el texto latino de la Vita beati Raymundi no se dice que, elegido Celes-
tino V, Ramón fuera a Roma, sino «ad curiam romunam, ut aliquid impefraret sibi
diu affectatum... pro Christi fide a domino Papa».


Si sólo se expresara que Ramón Llull acudió «ad curiam romanam», tal vez
no faltaría quien sostuviese que, recibida la noticia de la elección de Celestino V,




88 S. GARCÍAS PALOU, PBRO.


En Ñapóles se hallaba la coit. Y en la ciudad del Vesubio, según
consta por las palabras finales de la misma Petitio, fue presentada al
Papa Celestino V y a sus Cardenales. «Data est haec petitio —escr ibió
Ramón Llull— in civilate neapolilana sancto Patri Coelestino quinto
et honoratis dominis Cardinalibus, anuo MCCXCIV».36


Esta es, indudablemente, por lo menos la tercera escancia del
Bto. Llull en la cort. Su historicidad se basa en el mismo texto de la
Petitio, presentada por él al Papa y a los Cardenales, que residían
en Ñapóles. Pe ro ¿hay que admit ir otra gestión personal distinta de
la precedente y anterior a la misma? Veámoslo.


La Vida coetánea refiere que Ramón Llull «pervenit Neapolim,
ibique iegens Artem suam, moratus est usque ad electionem Domini
Pape Celestini quinti.


Post hec ivil Raymundus ad curiam romanam, ut aliquid impe-
traret sibi diu affectatum, sicut superius est expressum, pro Christi
pide a domino Papa».37


El autor anónimo, en estas líneas, no describe la presentación de
la referida Petitio a San Celestino. El «ivit ad curiam romanam»
expresa. Lo cual supone que se trasladó a un lugar distinto de aquél
donde se hal laba; o sea a Aquila, según se acaba de demostrar . 3 8


marchó a Roma. Tal hipótesis, hallaría un argumento a su favor en el texto catalán:
«Feta l'elecció de papa Celestí quint, venc los dit reverend mestre en Roma» (Edic.
cit., núm. 31, pág. 67).


El P. Batllori juzga este ultimo texto «una traducció incorrecta, que pot dur
confusions» (Vida coetània, Introducció i comentaris, edic. cit., pág. 47, nota 100).
Es posible y muy probable que acierte. Mas no debe olvidarse que el autor de la
Vida e actes del reverend Mestre Ramon Llull pudo no aspirar a ofrecer una mera
traducción del texto original latino, sino, ademas, a aclarar y a ampliar los datos
históricos del mismo. Porque nótese que pudo haber traducido «a la cort», y no lo
hizo.


A mi juicio, no se trata sólo de una traducción incorrecta, sino de un error
histórico; porque en el texto latino se dice, claramente, que «marchó a la curia ro-
mana para pedir al Papa algo, desde hacía tiempo, deseado, por la Fe de Cristo». Y
Celestino V se hallaba en Aquila, y no en Roma.


De todos modos, hay que admitir una primera estancia en Aquila —o en
Roma— para sus «messions». Una primera gestión, durante el breve Pontificado
de Celestino V.


La segunda —que consistió en la presentación de la Petitio— tiene que
situarse en Ñapóles, en virtud de que Ramón Llull lo hizo constar al final de la
misma, como puede leerse en la nota 34.


3 6 Ed. cit., lug. cit.
3 7 Ed. cit., Núms. 31-32 pág. 66.
3 8 Léase la nota 35.




FECHA DEL «DESCONHORT» 89


Dos fueron, pues, las estancias del Bto. Llull a la cort, durante
el Pontificado de Celestino V, para sus asuntos?9


Si bien tiene que darse por cierto que, en virtud de residir un
Papa en Aquila, en Ñapóles o en Anagni , la curia papal se hallaba
instalada en la respectiva ciudad; en cambio hay que rechazar, total-
mente, la hipótesis de un viaje de Ramón Llull a Roma, después de
la elección de Celestino V, según expresa el autor de la versión cata-
lana del original latino de la biografía anónima. 4 0


Pero es esto, precisamente, lo que no aparece de manera muy
clara. No es tan manifiesto —sino bastante improbable— que la curia
romana, la del gobierno de Nicolás IV, que había residido y muerto
en Roma —duran te la vacancia de la Sede Pr imada de la Iglesia y
el t iempo que medió entre las fiestas de la coronación y el traslado
del nuevo Papa a Ñapóles— se instalara en Aquila. Pero acudiera a
Roma o a esta última ciudad, lo documentalmente cierto es que la
gestión de Ñapóles es una y la de la «.curia romana» —descri ta en la
Vita beati Raymundi— es otra. Es inadmisible que ésta deba identi-
ficarse con la presentación de la Petitio, que Ramón Llull hizo en
Ñapóles. Aun ya instalada allí la curia, el biógrafo coetáneo no hubie-
ra podido escribir que «pervenit Neapolim, ibique legens Artem suam
moratus est usque ad electionem Domini Pape Celestini quinto», y
añadir que «Post hec ivit Raymundus ad curiam romanean».*1


4) Sólo once días mediaron entre la renuncia de Celestino V y
la elevación del Cardenal Benedicto Gaetani a la Silla de San Pedro .
El día 24 de diciembre de 1294 los 24 cardenales que se reunieron
en Castel Nuovo de Ñápeles, eligieron nuevo Papa . 4 2 Fue coronado en
Roma, el día 23 de enero de 1295, 4 3 y marchó, inmediatamente, a
Anagni . 4 4


Por razón del corto espacio de tiempo que medió entre la fecha
de la elección del Papa Gaetani y la de su part ida de Ñapóles hacia


39 «ab mies messions» ( v . 161, edic. y lug. citados), «...ut aliquid impetra-
ret sibi diu ajjectatum... pro Chrisli fide...» (edic. cit. núm. 31 , pág. 6 6 ) . «...mul-
tum essel convenions, quod vos supremes sánete Episcope Coelcstine quinte ...et Domini
honorati et discreti Cardinales aperiretis thesaurum S. Ecclesiae ad procurandum,
quomodo Mi, qui sunt in errare, et Deum non sognoscunt nec amant, venirent ad
lumen veritatis...» (Petitio Raymundi, edic. cit., pág. 50, col. 2.°) .


40 «Feta l'elecció de papa Celestí quint, venc lo dit reverend mestre en Roma,
per veure si poria obtenir ço que liavia desitjat» (Edic. cit., núm. 31 , pág. 6 7 ) .


4 1 Edic. cit., mims. 30-31, pág. 66.
42 GARCIA VILLOSLADA, ob. cit., 672.
43 H. HEMMER, Boniface VIII, D. T. C, t. deuxième, 1er partie, Paris, 1923,


9
4 4 Véase la nota 16.


992.




90 S. GARCÍAS PALOU, PBRO.


Roma — e l 4 de enero s iguiente—, para las fiestas de la coronación,
es del todo improbable — a pesar de ser «impulsivo, osado y hasta
temerar io» , 4 3 — que el Bto. Llull acudiera a implorar que se dispensara
la atención papal a sus planes misionológico-unionistas. Los primeros
diez días que siguieron al cónclave —dedicados , por otra parte , a la
preparación del viaje a R o m a — no permitieron al Bto. Llull elevar
al nuevo Papa la Petitio, que había presentado a su antecesor.


El hecho no puede colegirse de la Vida coetánea?6 Pero sí se
halla registrado de manera muy explícita en dos obras, escritas durante
el Pontificado del mismo Bonifacio V I I I : en Arbre de sciència y en
Art de fer e solre questions.


En la primera —compuesta entre el 29 de septiembre de 1295
y 1 de abril de 1 2 9 6 — 4 7 escribió lo siguiente: «.Infidelitat pot ésser
destruida ab diligencia de bons pastors, segons la manera que Ramon
ha posada en la sua «Petició» que al senyor papa e al seu collegi ha
presentada».™ A la segunda, pertenece el texto inédito, que se trascribe
a continuación: «Qüestió. La terra sancta que'ls cristians han perdu-
da com la porien recobrar, ni'ls latins com porien reduir a sí mateix
los scismàtics, ni com porien convertir L·s infaels.


La responsió d'aquesta qüestió està en la petició que la havem
donada al senyor papa Celestí, qui fo, e al senyor papa Bonifaci,
que ara es».49


El hecho es manifiesto. Mas no consta en que fecha exacta dicha
Petitio fue presentada al Papa Gaetani. Sin embargo, a la luz de los
datos históricos que se poseen, su averiguación no resulta difícil.


45 MAURICIO DE IRIARTE, S. ]., Vida y carácter, Ramón Llull, Madrid,
1955, 54.


* El biógrafo anónimo no habla de Petitio alguna. Por consiguiente, no expresa
que Ramón Llull la hubiera presentado a Bonifacio VIII . Únicamente refiere que
«successit dominus Bonifacius Papa octavas, cui etiam totis viribus conatus est sup-
plicare Raymundus pro aliquibus ulilitatibus fidei christianae» (Edic. cit. núm. 31 ,
pág. 66.


Pero esto tuvo que suceder a partir del 23 de enero de 1295, en que el
nuevo Papa fue coronado. No antes, como cree Mn. Salvador Galmés (Dinamisme de
Ramón Llull, Mallorca, 1935, 3 5 ) .


4 7 «Es estat atrobat aquest Arbre en l'any de la Incarnació de nostre Senyor
Déus MCCXCV del dia de sent Miquel tro al dia de les kalendes d'abril» (Arbre
de Sciència, Del Arbre questional, De les questions del hàbit d'esta Sciència, Ed.
Obres de Ramon Llull , XIII , Mallorca, 1926, 513, núm. 7 ) .


48 Del Arbre questional, De les questions de infidelitat, q. 573, edic. cit., XII I ,
138-139.


4 9 Codex Monacensis hisp. 54, fol. 149, v.


10




FECHA DEL «DESCONHORT» 9!


Bonifacio VI I I estuvo en Roma, desde el 24 de enero de 1295 al
15 de mayo siguiente; y dentro de estas dos fechas hay que situar,
cronológicamente, lo que refiere el biógrafo anónimo: «Aliquo tem-
pore retroacto, domino Celestino Pape quinto successit dominas Bo-
nifacius Papa octavus, cui tous viribus conatus est supplicare Ray-
mundus pro aliquibus utilitatibus dei christianae»50 Es inconcebible
que el Ramón Llull auténtico dejara que transcurriesen cuatro meses,
sin acudir a la Curia del nuevo Papa o, personalmente, a él, para
proponer sus proyectos y presentar su referida Petitio. Sin que esto
signifique que lograra interesarle en su realización.


Nótese bien que en el Desconhort no expresa sino que había
estado cinco veces a L· cort, para sus asuntos." Y esto es lo que, por
lo menos, hizo entre fines de enero y mediados de mayo: acudir a
los organismos de la Curia o al Papa .


Presentó a Bonifacio VII I la Petitio52 que había elevado a Celesti-
no V. Esto es indudable. También es lo más probable que la puso en
sus manos durante los referidos cuatro primeros meses de su Ponti-
ficado. Pero , si no le fue posible conseguirlo, debió lograrlo, en Anagni ,
donde el Papa residió, desde el 4 de junio al 11 de octubre. O en
Roma, a donde retornó el Pontífice el 17 de octubre para no dejar
aquella ciudad hasta el 25 de mayo del siguiente año 1296, en que
volvió a Anagni . 5 1


Es igualmente cierto que corrió tras el Pontífice. Lo refiere el
biógrafo anónimo: «Et quamvis multas angustias fréquenter sequendo
summum Pontificem paleratur, ab intento siquidem nuüatenus desine-
bat, sperans ut indubitanter ipsum exaudiré dignaretur...»..54 Nada hay
pues que haga inverosímil que lograra presentar a Bonifacio VI I I
dicha Petitio, si no lo había conseguido entre enero y mayo de 1295.
Y, aun en el caso de que hubiera logrado elevarla al Pontífice, poco
después de las fiestas de su coronación, se explica fácilmente que le
siguiera en sus cambios de residencia, si Ramón Llull se hallaba
persuadido de que no le había prestado la atención que él juzgaba
que merecía el bien católico y público por el que intercedía. 5 5


5 0 Edic. cit., núm. 31 , pág. 66.
5 1 « . . . V vets a la cort ab mies messions/ n'ay estat» (vv . 161-162, edic. cit.,


X I X , 2 2 6 ) .
s 2 Es, sustancial o ideológicamente, la misma Petitio. Pero no es, textualmente


idéntica. Supone una nueva redacción, según me propongo demostrar en un artículo
que, D. m., no tardará en pubbcarsc.


5 3 Léase la nota 16.
5 1 Edic. cit., núm. 31 , pág. 66.
5 5 «sed incessanter pro bono catholico fidei supplicabat publico» (Vita beati


Raymundi, edic. cit. núm. 3 1 , pág. 6 6 ) .
11




92 S. GARCÍAS PALOU, P8RO.


En aquel ultimo texto de la Vida coetánea no se expresa que
Ramón Llull hubiera corrido tras Bonifacio VI I I , para elevarle su
Petitio, sino para que ipsum exaudiré dignaretur. Pero , si se traduce
el exaudiré por oir o escuchar y no por atender a lo demandado,
igualmente constan las dos presencias de Ramón Llull — p o r lo menos,
d o s — ante el Papa Gaetani, para suplicarle que le oyese: la que
coincidió con los inicios del Pontificado, y otra segunda en Anagni
o en Roma. Pudo , en efecto, haberle hecho llegar el texto de la Petitio,
entre enero y mayo de 1295, y saber que ni siquiera la había leído.
Luego, en virtud de ello, decidióse a ir a Anagni y retornar a Roma,
para lograr que por lo menos, se dignara conocer sus proyectos
misonológico-unionistas.


Cuando Bonifacio VIII fue elegido Papa , Ramón Llull ya tenía
escrita la Petitio que le presentó. Casi idéntica a la que había elevado
a Celestino V. Por lo cual, es obvio que no tardó en gestionar su
entrega al nuevo Papa . Tuvo que hacerlo y lograrlo antes del 24 de
junio de 1296, en que acabó en Roma mismo su Liber Apostrophe
sive de Articulis Fidei sacrosanctae et salutiferae Legis christianae,56


presentado al Papa , con una sentidísima dedicatoria, escrita en versos
latinos. 5 7


Las datos históricos que se nos ofrecen en los documentos, que
han servido de base a la precedente exposición, revelan que el Bto. Ra-
món Llull compuso el Desconhort en 1295; porque, antes de 1296, ya
había acudido, cinco veces, a la cort, movido de los propósitos que
perseguía:


1 ) En 1287, a Roma, poco después de la muerte de Honorio IV.
2) En 1292, también a Roma, donde presentó una Petitio y un


opúsculo a Nicolás IV.
3) En 1294, a Aquila, donde se hallaba el Papa Celestino V.
4 ) En el mismo año 1294, a Ñapóles, donde presentó al mismo


P a p a Celestino una Petitio.
5) En 1295, a Roma o —a lo más tardar , a Anagn i—, para


presentar a Bonifacio VI I I una Petitio casi idéntica a la que había
elevado a Celestino V.


No hay motivo alguno de peso que induzca a negar la estancia
de Ramón Llull en Roma, durante al vacancia de la Sede de San


5 6 «Factus est iste tractatus Romae, anno Domini MCCIVC, et completus ibidem
in vigilia Beati Ioannis Baptistae Praecursoris Domini Iesu Christi...» (Ed. Salzinger,
IV, Moguntiae, 1729, pág. 57, col. 2 . a ) .


5 7 «Tu, qui Bonifatius esse / diceres octavus, qui Petri Sede refulges... / ...dig-
neris Opus breve sumere missum / . . .» (Ibidem, pág. 29, col. 2. ').


5 1 Véase la nota 35.


12




FECHA DEL «DESCONHORT» 93


Pedro ,a raíz de la muerte de Honorio IV. 5 9 Pero , en el caso de no
admitirse, quedaría en pie la conclusión a la que se ha llegado en
este artículo. Si no se da por histórico aquel viaje del Bto. Llull a L·
cort, se puede mantener , igualmente, que el Desconhort fue escrito
en 1295. Sólo habría que fijar su composición unos meses más tarde. 6 0


Y, en todo caso, en 1296. 6 1


S . GARCÍAS PALOU, PBRO.


5 5 Carece de toda solidez histórica la hipótesis según la cual Ramón Llull
habría estado de la cort, durante los pontificados de Nicolás I I I y de Honorio IV
(S. GARCÍAS PALOU, La ¡echa del «Desconhort»..., págs. 83-84). Sin embargo
ella no perjudicaría sino que beneficiaría la tesis relativa a la fecha de aquella obra
rimada de Ramón Llull, mantenida en el presente artículo.


" Después de su gestión en Anagni, o a raíz de la segunda estancia papal en
Roma.


6 1 Este artículo supone un avance con relación al anteriormente pubbcado, sobre
el mismo tema, bajo el título de «La fecha del «Desconhort», en relació con las
visitas del Bto. Ramón Llull a la corte papal» (Estudios Lulianos, VII, 1963, 79-87).
Pero no ha obbgado a rectificar, sino accidentalmente —no sustancialmente— la
conclusión a la que se llegó en aquél. En virtud de las razones de índole histórica,
expuestas en el presente, el Desconhort habría sido compuesto unos meses antes —pero
dentro del año 1295— del punto cronológico que señalaba el primero.


13






INA.UTENTICIDAD LULIANA DEL
DE «AUDITU KABBALISTICO.


(A p r o p ó s i t o d e u n l ib ro r e c i e n t e )


La au ten t ic idad del De auditu kabbalistico ha desper tado siem-
p r e d u d a s en m u c h o s lulianos, convencidos de que R a m ó n Llull
asimiló, en m a y o r o m e n o r grado, doc t r inas y p roced imien tos de la
filosofía y teología m u s u l m a n a s , pe ro no de la Cabala judía . A lo
sumo, si se acepta la opinión del Dr. Millas Vallicrosa, cabr ía admi-
t i r la influencia de los sephirot hebra icos en la fijación y denomina-
ción de las dignitates —o a t r ibu tos divinos absolu tos— del Arte
Magna; pe ro cua lqu ie ra o t ra influencia cabal is ta carece de verosimi-
l i tud. Pa r t i endo de tales supues tos , no hay m a n e r a de justificar la
inclusión, den t ro del opus luliano, de un opúsculo de esta índole,
como lo es dec la radamen te el De auditu kabbalistico, ob ra que, has ta
t r es siglos después de la m u e r t e de su supues to autor , fue desco-
nocida de todos los lulianos y no figura en ningún catálogo. En
1518 dicho opúsculo es dado a la e s t ampa en Venècia al pa rece r
sin éxito, pues pasan sesenta años has ta que Jo rdano Bruno lo hace
r eed i t a r en Par ís po r Egidio Gorbin. Incluido poco después en la
g ran compilación de obras lulianas reun idas por Lázaro Zetzner,
que en menos de veinte años consiguió cua t ro ediciones, el c i tado
opúsculo ob tuvo una divulgación de alcance europeo .


Ya los da tos aquí consignados pe rmi t en aven tu ra r la afirma-
ción de la inexistencia del De auditu kabbalistico has t a el Renaci-
mien to . Si a lo dicho añad imos que los m á s ant iguos manusc r i t o s
conocidos del texto aparec ieron en bibl iotecas i ta l ianas —Fer ra ra ,
Milán, Roma—, y es tán fechados a pr incipios del siglo XVI o fines
del siglo XV, cabe localizar la falsificación en I tal ia en el ú l t imo
tercio de este siglo. Un análisis del contenido doct r inal del texto,
que p rac t i qué p o r mi cuenta hace u n cua r to de siglo, a r ro jó un
da to m á s , s u m a m e n t e or ien tador : la p resenc ia de doc t r inas carac-
ter ís t icas de Pico, conde de la Mirándola , « . . . en t re cuyos discípulos


1




96 JOAQUÍN CARRERAS Y ARTAU


—escribí en tonces— cabr ía b u s c a r . . . al encubier to au to r del De
auditu kabbalistico. Su hallazgo no ser ía imposible p a r a un exper to
en la l i t e ra tu ra filosófica del Renac imien to . . .» 1 . Todavía, a base de
nuevos da tos comunicados p o r amigos míos a la vista de los ma-
nuscr i tos , logré da r o t ro paso ade lan te y señalar la par t ic ipac ión
del médico mi lanès Pedro Mainardi , po r lo menos en la edición de!
texto 2 . En la formulación de esta h ipótes is se me hab ían an t ic ipado
los h i s to r iadores no r t eamer i canos L. Thornd ike y J. Blau 3 .


El mis te r io , que ha encubie r to has ta ahora al De auditu kabba-
listico, acaba de ser p l e n a m e n t e desvelado po r una invest igadora
i ta l iana exper ta en t e m a s del Renac imien to : la Dra. Paola Zambell i ,
pe r tenec ien te al g rupo florentino que encabeza el profesor Eugenio
Gar in y en el que des taca Paolo Rossi , au to r de la Clavis universa-
lis. Arti mnemoniche e lógica combinatoria da Lullo a Leibniz.4, una
ob ra que ha ab ie r to ampl ias perspec t ivas a la h is tor ia del lul ismo
europeo . Debemos, caba lmente , a la Dra. Zambell i una noticia crí-
tica de la mi sma , a d e m á s de o t r a que publ icó sobre la tesis doc-
toral del P. Eusebio Colomer, S. .T., Nikolaus von Cues und Ramon
Lull. Aus Handschriften der Kueser Bibliothek5: a m b a s son verda-
deras apor tac iones al t ema 6 . En Ital ia se la conoce bien po r sus
documen tados ar t ículos inser tos en el Dizionario biográfico degli
Italiani, en cu r so de e s t ampa . Al c i tado g rupo florentino se debe la
reciente conmemorac ión cen tenar ia de Pico de la Mirándola (1964),
en la que la Dra. Zambell i par t i c ipó con un i m p o r t a n t e es tudio so-
b r e el médico y as t rólogo renacen t i s ta Giovanni Mainardi . Traba ia
ac tua lmen te sobre Cornelio Agripa. No creo necesar io añad i r más
p a r a que cons ten su in terés p o r la h is tor ia del lu l ismo y sus ante-
cedentes de t r aba jo en este campo .


En el curso de las invest igaciones sobre Agripa, a la Dra. Zam-
belli se le interfirió el p rob l ema de la au tent ic idad o ca rác te r espú-
reo del De auditu kabbalistico. Y lo abordó con decisión, despe-


1 T . y J. Carreras Artau: Historia de la Filosofía Española. Filosofía cristiana
de ¡os siglos XIII al XV, t. II Madrid, 1943; pág. 201 .


2 Raimundo Lulio y la Cabala, comunicación al X X I I I Congreso Luso-Español
de la Asoc. para el Progreso de las Ciencias, inserta en las Actas del Congreso,
Coimbra, 1957.


3 L. Thorndike: A, History of Magic and experimental Science, New-York, V,
Renaissance. New-York, 1954.


4 Milano-Napoli, Ricciardi, 1960.
5 Berlín, 1961 .
6 Publicados, respectivamente, en «Studi Storici» y en «Rivista critica di Storia


delia Filosofia» (Fierenze) .




EL «DE AUDITU KABBALISTICO» 97


j a n d o de u n a vez el enigma concerniente al au tor , fecha de apari-
ción y ambien te cul tura l en que la obra ha sido confeccionada. Su
es tudio se t i tu la : II «De auditu kabbalistico» e la tradizione lulliana
nel Rinascimento y h a sido publ icado en las Atti dell' Accademia
Toscana di Scienze e Lettere «La Colomb aria», XXX, 19657. El pro-
pósi to pr inc ipa l de la au tora , que manifiesta en las p r imera s l íneas
de la pág ina 124, es « . . . demos t r a r de una m a n e r a definitiva el ca-
r ác t e r apócrifo de es te escri to, que r e m o n t a con toda probabi l idad
a los ú l t imos años del siglo XV». Tras esta declaración, el lector
se d i spone a e spera r una investigación crí t ica a base de manuscr i -
tos y ediciones que acabe por a l u m b r a r la ve rdadera pa te rn idad del
l ibro. La esperanza no queda defraudada; pero la au to ra ha hecho
m á s : a p re tex to de examinar el ambien te ideológico en que la obra
germinó , h a escr i to u n in te resan te capí tulo de h is tor ia de la cultu-
ra i ta l iana a fines del siglo XV y comienzos del XVI. En la p resen te
recensión in t en t a ré r e sumi r la m a r c h a y los resu l tados de la doble
invest igación real izada po r la Dra. Zambell i ; t a rea nada fácil, por-
que el es tudio resu l ta r ico en perspect ivas , que cuesta recoger en
unas pocas páginas . Pa ra mayor clar idad, en mi exposición alte-
r a ré un poco el o rden en el t r a t amien to de los t emas .


Sabemos ahora que en el t r anscu r so de la t radic ión manusc r i t a
e impresa del De auditu kabbalistico se perd ie ron valiosas noticias
acerca del au to r o compi lador del texto y las c i rcuns tanc ias de su
composic ión. A la Dra. Zambelli le ha bas t ado con r e m o n t a r el pro-
ceso en sent ido inverso p a r a pone r los hechos en claro. De buenas
a p r ime ra s , ha establecido que la edición veneciana de 1518 ha sido
hecha sobre el m a n u s c r i t o Ariosteo, cl. I, 283, págs. 1-66, de la Bi-
bl ioteca munic ipa l de Fer ra ra , cuya ant igüedad se r e m o n t a a la
p r i m e r a m i t a d del siglo XVI. Una supues ta segunda edición de 1533
no existe . Nues t ros bibliógrafos E. Rogent y E. Duran se equivo-
caron en este pun to , por seguir a Li t t ré ; en real idad, según con-
fiesan8, no pud ie ron ver los manusc r i to s i tal ianos ni la edición ve-
neciana po r su ex t rema rareza. Es ta edición sirvió de pau ta a las
demás , t an to a la par i s ina de Egidio Gorbin, de 1578, como a las
cua t ro e s t r a sburguesas de Lázaro Zetzner, únicas que acos tumbran
a ser consu l tadas po r los lul ianos. Pues bien, el examen de la m á s
an t igua edición y del manusc r i t o que le sirvió de modelo ha depa-
rado la so rpresa de c o m p r o b a r que en la edición par is ina y en las


' Firenze, Leo S. Olschki, editore; págs. 115-250.


' E. Rogent-E. Duran: Bibliografia de les impressions lul-lianes, Barcelona, Ins-
titut d'Estudis Catalans, 1927; pág. 75.


3




98 JOAQUÍN CARRERAS Y ARTAU


ul te r iores e s t r a sburguesas fue sup r imido el s iguiente explícit:
«Finit opuscu lum par t ia le scient iae r aymund inae , quod v ide tur esse
i n t roduc to r ium ad sap ien t iam Kabba l am regulatum et sub óptimo
ordine position, perfecteque correction a Petro Maynardo, artium
et medicinae doctores»9. Queda clara la p a r t e act iva que Pedro
Mainard i ha t o m a d o no ya sólo en la edición, como a n t e r i o r m e n t e
sugerí , s ino en la confección del texto, cuyos mate r ia les ha selec-
cionado, pues to en el debido o rden y corregido a la perfección,
según se reconoce expl íc i tamente . El silencio en este p u n t o de las
impres iones pos te r iores a 1518 ha impedido conocer el n o m b r e del
ve rdadero au tor ; y, a resu l tas de este olvido, el l ibro acabó p o r ser
incluido en el elenco de los au tén t icos textos lul ianos.


Exis ten o t ros dos manusc r i t o s del De auditu kabbalistico que
aventajan en an t igüedad al de F e r r a r a y se conservan en la Biblio-
teca Ambros iana de Milán con la s ignatura A 206 y en la Bibl ioteca
Vat icana con la s igna tura ms. lat. 3187; ambos nos r e t r o t r a e n a
los ú l t imos años del siglo XV. Ambos confirman, si b ien omi ten el
apell ido, la pa t e rn idad de u n cier to Pedro , al consignar sencilla-
m e n t e en el explícit: «Finit Opuscu lum mei Pet r i de m o d o ins-
t ruend i Chaba lam sap ien t iam ad l audem Jesu Christ i . Amen», al
p a r que p e r m i t e n descubr i r que h u b o dos redacciones m á s anti-
guas, y no del todo concordes , a la del texto impreso . El cotejo de
esas dos redacciones con la definitiva del texto de F e r r a r a que pasó
a las impres iones , es r ico en resu l tados y ayuda a descifrar las in-
fluencias ideológicas sufr idas po r su autor , como se verá.


Identif icado el au to r del De auditu kabbalistico, es na tu ra l que
la investigación se haya cen t r ado en t o rno a su personal idad , has ta
ahora b a s t a n t e desconocida. La for tuna ha a c o m p a ñ a d o una vez
más a la Dra. Zambell i quien, a base sobre todo documenta l , h a lo-
grado aver iguar el lugar de origen —la c iudad de Verona— y la
fecha p robab le —1456— de su nac imien to y ha recons t ru ido , ade-
m á s , su c a r r e r a escolar. Pedro Mainardi empezó es tud iando Artes
y Medicina en Padua , desde donde se t ras ladó a Fe r ra ra . Por un
privilegio le fue concedido el doc to ra r se en Medicina en Fe r ra ra ,
a 23 de oc tub re de 1490; tenía a la sazón 34 años . Un cua r to de siglo
m á s t a rde , le encon t r amos e jerciendo el magis te r io de la Medicina
en Padua . Antes, hab ía ab ie r to casa p rop ia en Venècia, donde vivía
en compañ ía de su esposa, de un hijo de 8 años y una hi ja de 5.
E n el m o m e n t o de la reorganización de los es tudios en 1517, t r a s
unos años de guerra , Pedro Mainard i es l l amado a profesar en la


5 Los subrayados son míos.


4




EL «DE AUDITU KABIÍALI5T1C0 99


Univers idad de Padua la Cirugía, enseñanza que con t inuará desem-
p e ñ a n d o has t a el curso de 1528 a 1529, en el que su n o m b r e deja de
aparece r en los documen tos . Contaba a la sazón 72 años . A pesa r
de las cons iderables lagunas que ofrece, el curriculum vitae de Pe-
d r o Mainard i m u e s t r a u n subido in terés y p roporc iona u n a orien-
tación adecuada p a r a el enjuic iamiento de sus act ividades cien-
tíficas.


De Ped ro Mainardi de Verona se conocen varias obras médicas ,
al pa rece r f ru to de su magis ter io . Dos de ellas, una sobre el lla-
m a d o «morbo gálico» y o t r a sobre la peste , vieron la e s t a m p a en
vida del au tor ; pe ro su ob ra didáct ica m á s i m p o r t a n t e ha quedado
inédita. Se t i tu la Quaestiones super Colliget y consis te en u n co-
men ta r io parcia l a la conocida obra médica de Averroes; se con-
serva en dos manusc r i t o s de contenido d is t in to : el uno, fechado en
1502, comen ta los l ibros V, VI y VI I , en t an to que el o t ro , sin fecha
pe ro pos te r io r según todos los indicios, comenta los cua t ro pr ime-
ros l ibros . E n t r e las dos pa r t e s del comen ta r io se s i túa la publica-
ción del De auditu kabbalistico. El análisis minucioso de éste per-
mi t e descubr i r dos t r a t a d o s lulianos más , al parecer compues tos
po r el p rop io Mainard i : uno se in t i tu laba De fallaciis, y po r la refe-
rencia resul ta imprec iso si fue rea lmente escr i to o quedó en m e r o
proyecto ; del o t ro , ro tu lado De figuris, la mención es m u c h o m á s
concre ta . Sin embargo , de n inguno de los dos se conocen manus-
cr i tos ni ediciones.


La mayor novedad en la investigación de la Dra. Zambelli es-
t r iba en el es tudio del ambien te ideológico pecul iar del Renaci-
mien to i tal iano a fines del siglo XV y comienzos del XVI, que mo-
tivó la germinac ión del De auditu kabbalistico. Domina este per íodo
la ingente figura de Juan Pico de la Mirándola , el p r i m e r o en t re los
lat inos a qu ien se le ocur r ió en t ronca r la Cabala con el Arte Magna
de R a m ó n Llull; en una y en o t ra señalaba los inmedia tos antece-
dentes de su p rop ia «revolución alfabetaria». A Pico le in teresaba ,
sobre todo, el m é t o d o combina tor io basado en el alfabeto; si bien
compar t í a , además , con Llull sus preocupac iones metafís icas y su
aspi ración a la enciclopedia. E n la s is tematización doct r inal intenta-
da po r Pico de la Mirándola confluían tendencias m u y caracter ís t i -
cas del H u m a n i s m o europeo, r ep resen tadas por Nicolás de Cusa y
los florentinos, po r los lul istas cata lanes y españoles del t i empo de
los Austr ias y po r los seguidores del movimien to espi r i tual susc i tado
en Francia po r Lefèvre d 'Etaples . E n este ú l t imo g rupo encuen t ra la
Dra. Zambell i los gé rmenes de una c ier ta l i t e ra tura de apócrifos lu-
l ianos, a p re t ex to de he rmosea r el latín b á r b a r o de R a m ó n Llull pa r a


5




100 JOAQUÍN CARRERAS Y ART AU


que sus ideas encon t r a r an una m á s franca acogida en los lectores
renacen t i s t as . La m u e s t r a m á s conspicua del género viene dada po r
la Isagoge in Rethoricam, cuya pa t e rn idad hay que r a s t r e a r en el
círculo de los lulianos discípulos adic tos a B e r n a r d o Lavinheta .


Un proceso semejan te ha dado lugar a la apar ic ión de apócrifos
lul ianos de or ientac ión cabal is ta , en t re los cuales el m á s re levante
ha sido el De auditu. El examen de la t radic ión m a n u s c r i t a de su
texto, al que antes m e referí , p e r m i t e de sen t r aña r una tup ida red
de influencias ideológicas bajo las que ha ac tuado el au tor . La prin-
cipal es el concord i smo, que a r r anca ya de Pico: concord ia de Llull
con la Cabala, concord ia del p l a ton i smo con el a r i s to te l i smo. Del
ambien te t radic ional en la Univers idad de Padua, Mainardi ha asi-
mi lado la or ientac ión doct r inal insp i rada en Averroes no sólo en me-
dicina, s ino aún en filosofía, sin da r se cuenta s iquiera de que con
esta conciliación t ra ic ionaba la explícita ac t i tud an t iaver ro í s ta de
R a m ó n Llull, t an acen tuada en los ú l t imos t i empos de su vida. La
Dra. Zambell i ha revelado que los dos manusc r i t o s m á s ant iguos del
De auditu kabbalistico, el a m b r o s i a n o y el vat icano, an t eponen al
texto una especie de in t roducc ión t i tu lada Argumentum in Cabala
Petri de Mainardis ( que en el explícit del p r i m e r o es n o m b r a d o tam-
bién Protheologia Averrois in 2° Metaphysicae), cuyo con ten ido
consis te efec t ivamente en una exposición fiel y nada original al
Commentum magnum de Averroes al l ibro I I de la Metafísica aris-
totél ica con el no tor io p ropós i to de p r e p a r a r a la lec tura del texto
lul iano; y los dos epilogan el De auditu con un apócrifo Sermo Ave-
rrois de primo omnium rerum principio, compues to con la evidente
finalidad de p r e s e n t a r un Averroes cr is t ianizado y afín al pensamien-
to de Llull. Ambos textos, que no l legaron a ser ed i tados , parecen
h a b e r salido a s imismo de la m a n o de Pedro Mainard i . El ambien te
concord is ta del m o m e n t o ahogaba toda suer te de con t ras tes , al t iem-
po que favorecía la mescolanza de las tendencias m á s d i spa res : pla-
ton ismo, ar is to te l i smo, aver ro ísmo, cabala, ocul t i smo, magia, lul ismo,
a lquimia , enciclopedia, etc . En ese denso cl ima ge rmina ron o t ras ma-
nifestaciones s imilares al De auditu kabbalistico, p e ro que t a m p o c o
l legaron a ser e s t ampadas , como algunos de los ya menc ionados es-
cr i tos del p rop io Mainardi y como la extensa compilación cabalísti-
co-luliana compues t a po r un tal Mario Massani que se conserva en
el manusc r i t o A 229 de la Bibl ioteca Ambros iana de Milán, confec-
c ionado por el m i s m o copis ta que t ranscr ib ió la m á s an t igua redac-
ción del De auditu kabbalistico. Si a los n o m b r e s de Pico, Mainard i
y Massani añad imos los de Paolo délia Scala y de Giorgio da Ra-
gussa, empieza a perfi larse con ni t idez el g rupo de «lulianos caba-


6




Kl. «DÉ AUDITU KABBALISTICO 101


listas» del Renac imiento que G. Scholem no ha sabido encon t ra r po r
n inguna pa r t e .


La Dra. Zambell i t e rmina su extenso es tudio examinando la for-
t una del De auditu kabbalistico a lo largo del siglo XVI, a tes t iguada
por los au to res que acabamos de citar , todos los cuales profesaron
esa s ingular moda l idad de lul ismo. Dedica unas páginas finales a la
influencia e jercida en Jo rdano Bruno , quien ya ignoró la verdadera
pa t e rn idad del escr i to y lo tuvo por luliano autént ico . A su vez, gra-
cias a B r u n o el De auditu ha proyec tado su influjo sobre el lul ismo
europeo de los siglos XVII y XVI I I .


Antes de dar po r conclusa es ta nota, pe rmí t anos la a u t o r a ad-
vert i r le de dos inexact i tudes de detalle que se han desl izado en su
texto. E n las páginas 127 y 128 cons idera a Ja ime Jane r uno de los
maes t ro s «mallorquines» o «baleares» del lulismo, lo cual no es cier-
to. J a ime J a n e r es ca ta lán y ha ac tuado s iempre en la península :
en San tas Creus, en Tarragona , en Barcelona y en Valencia. E n o t r a
página, la 239, confunde al teólogo pa lent ino Juan Arce de Her re ra ,
au to r de unas Apologías de Llull y amigo del cardenal Bor romeo , con
el a rqu i t ec to J u a n de Her re ra , a quien el rey Felipe I I encargó la
t e rminac ión del monas te r io de El Escorial , t ambién lulista y au to r
del Tratado del cuerpo cúbico conforme a los principios y opiniones
del Arte de Raymundo Lulio. Es tos dos insignificantes deslices no
e m p a ñ a n en lo m á s mín imo la br i l lantez de es ta concienzuda inves-
tigación que , iniciada con el p ropós i to de resolver u n modes to pro-
b lema de crí t ica l i terar ia , ha acabado po r reflejar un magnífico pa-
n o r a m a del lul ismo i tal iano —y europeo— en la t rans ic ión del siglo
XV al XVI . En el curso de su t rabajo , la au to ra nos p r o m e t e nuevos
es tudios lulianos que agua rdamos con vivo in terés .


JOAQUÍN CAHHEHAS Y ARTAU


Barcelona


7






CÏNCOGESMA - PENTECOSTA: UNA PRECISIÓ
CRONOLÓGICA EN LA VIDA DE RAMON LLULL


Al capítol 21 de la Vida coetània de Ramon Llull llegim :
E, venint la festa de eincogesma, lo dit reverend mestre,


així malat com era, se féu portar a l'església de mossènyer
sent Domingo; e, com cantassen aquell sant himne que diu
"Veni Creator Spiritus", girà lo seu enteniment alt vers
nostro Senyor, e ab làgremes cordials suplicà'l que, per
sa gran benignitat, li perdonas aquell tan gran defalli-
men t " (1).


L'expressió "eincogesma" d'aquest passatge continua essent inter-
pretat en el sentit modern que té el terme: el de Quinquagèsima, és a
dir, el diumenge anterior a la Quaresma. Això fa que la superació de
la crisi de Gènova, abans del primer embarcament cap a Tunis, sigui
si tuada cronològicament pels biògrafs i historiadors actuals el 8 de fe-
brer de l'any 1293. (2).


Aques ta interpretació de "eincogesma" sorprèn, tant més que la
Vida llatina del beat, considerada com la redacció original (3), porta:


Denique adveniente die sancta festi Pentecostes fecit
se portar i seu duci ad Fra t rum Predicatorum ecclesiam


( 1 ) Ed. M. BATLLORI, Ramon Llull, Obres essencials, I (Barcelona, 1 9 5 7 )
p. 4 3 . Sobre els dubtes referents a l 'autenticitat d'aquest passatge de la Vida,
considerat, no obstant, pels historiadors més recents com a autèntic, vegeu el que
escriu J . CARRERES I A R T AU, ibid,. p. 2 4 , nota 1 2 .


( 2 ) Cf., per exemple, M . BATLLORI, Ramon Llull en el món del seu temps
(Barcelona, 1 9 6 0 ) , p. 2 8 ; del mateix autor, Antología de Ramón Llull, I (Ma-
drid, 1 9 6 1 ) p. 2 4 ; M. DE RIQUER, Història de la literatura catalana, I (Barcelona,
1 9 6 4 ) p. 2 2 2 .


( 3 ) Vegeu el que diu el Pare Batllori en l 'esmentat volum d'Obres
essencials, p. 3 1 . La versió catalana és una mica lliure, encara que fidel en les
paraules que ens interessen aquí.




i 04 ALEXANDRE OLIVAR, O. s. li.


duimque fratres audirent hymnum "Veni Creator", can-
tantes, ingemiscens etc. (4).


Fins prescindint de l'original llatí, la versió catalana antiga, tal com
és, ja conté elements que per si sols fan pensar que "cincogesma" no
pot ser la Quinquagèsima tal com aquesta s'enten avui. En pr imer lloc,
el diumenge de Quinquagèsima, el que precedeix immediatament el pri-
mer de Quaresma, no sol ser —en el llenguatge comú— qualificat de
"festa", nom que, en canvi, escau a la solemnitat de la Pentecosta. Se-
gonamente, la litúrgia del diumenge de Quinquagèsima no comporta el
cant de l 'himne "Veni creator Spiritus", propi de la Pentecosta. A
aquets detalls litúrgics podem encara afegir una observació: la nave-
gació cap a l'Africa —fins en el cas que no hagués sigut immediata al
penediment de Ramon Llull a Gènova— resulta més verosímil a un
temps posterior a la festa de la Pentecosta, això és, a l'estiu, que no
duran t la estació hivernal, o poc després de la Quinquagèsima, encara
que hem de reconèixer que la Vida del beat no diu que el viatge es
realitzés ràpidament després de la conversió.


Interessant des del punt de vista de la filologia és que el t raductor
antic de la Vida llatina, que es revela mallorquí pel llenguatge (5), tra-
duí "Pentecos tes" per "cincogesma": és el que corresponia a la manera
comuna i popular d'expressar-se del temps, que deu ser el mateix segle
de la mort del beat. De totes maneres, l 'expressió és encara actual:
"cincogesma" (6) o "einquagesma" (7) significa encara avui la Pente-
costa (8), com ho significava ant igament (9).


(4) Vita Beati Raymandi Lulli, ed. pel P. B . D E GAIFFIER, a Analecta
Bollandiana 48 (1930) p. 158. L'edició de la Biblioteca de Autores Cristianos, 32
(Madrid, 1948) no reprodueix l 'aparat crítc. He canviat "audirent" pel singular
que porta el text de De Gaiffier.


(5) Cf. BATLLORI, Obres essencials, I. p. 32 s.
(6) Cf. A . CRIERA, Tresor de la llengua, de les tradicions i de la cultura


popular de Catalunya, vol. IV (Barcelona, 1936) p. 38.
(7) GRIERA, ibid., p. 39 ; P. FABRA, Diccionari general de la llengua ca-


talana, 2 . a ed. (Barcelona, 1954) p. 380.
(8) Jo mateix he sentt com la gent del camp, al centre de Catalunya,


regió de Solsona (concretament al municipi de Riner) usen la paraula "cinco-
gesma" per designar el cinquantè dia després de Pasqua.


(9 Cf. M . AGUILÓ I FUSTER, "Diccionari Aguiló" : materials lexicogrà-
fics . . . revisats i publicats per P. FABRA I M . DE MONTOLIU, tom II (Barcelona,
1916) p. 171 : "einquagesma", "einquagesma, cincogesma". També es refereix


2




CINCOGESMA - PENTECOSTA 105


"Quinquagesima" i, consegüentment, "eincogesma" (en les seves


diverses formes ortogràfiques) són traduccions fidels del grec "Pente-


kos té" (llatinitzat en "Pentecostes") i del què el mot vol dir. El terme


llatí "Quinquagesima" designava també, en el món patrístic i medieval,


tant el diumenge i la semana antecedents a la Quaresma (10), com el


cinquantè dia després de Pascua (11).


El penediment de Ramon Llull a Gènova s'escaigué, per conse-


güent, no el 8 de febrer, sinó el diumenge de la Pentecosta, dia 17 de


maig, de l'any 1293.


ALEXANDRE O L I V A R , 0 . S . B.


Montserrat


evidentment a la solemnitat de la Pentecosta, i no a la "dominica que precede
a la primera de cuaresma", el text d'Eiximenis, Llibre dels àngels, cap. 5 , adduit
per J. BALARI i JOVANY (i M. DE MONTOLIU), Diccionario Balari : inventario lexi-
cográfico de lo lengua catalana, fase. III p. 3 0 8 , s. : "Jesuchrist no enganà los
dexebles anants al castell d'Emaus en forma de pelegrí, no contrestant que ell
no era ; ne Deus no enganà los apòtols als quals tramés lo Sant Spirit en forma
de foch lo jorn de eincogesma, no contrastant que lo Sant Spirit no sia foch
ne sia coloma, jatsia que sia stat tramés sobre Jesuchrist".


( 1 0 ) En aquest sentit, el trobo emprat per primera vegada per sant Pere
Crisòleg, abans de l'any 4 5 0 ; el seu sermó 7 , que és sobre el dejuni, si hem de
creure els millors manuscrits (el Vatic. lat. 4 9 5 2 i altres), fou predicat a la
"Quinquagesima". Un altre sermó del Crisòleg es titula "De ieiunio Quinqua-
gesimae" ; aquest epígraf es llegeix en un manuscrit del segle VI (Medolan.
Ambros. C. 7 7 sup.) i correspon al contingut del sermó, el començament del
qual fa: "Suscepturi sanctum Quinquagesimae de more ie iunium. . . " (cf. A.
OLIVAR, LOS sermones de san Pedro Crisólogo: estudio critico, Montserrat, 1 9 6 2 ,
pp. 3 2 1 i 4 4 9 ) .


( 1 1 ) Als testimonis que dóna el Dictionnaire latin-français des auteurs
chrétiens d'A. BLAISE i H . CHIRAT (Estrasburg, 1 9 5 4 ) p. 6 9 2 s., podem afegir, per
exemple, el que ens proporciona el títol del sermó 2 1 1 de sant Cesari d'Arlès
(ed. G. MORIN - C. LAMBO2, Sancti Caesarii Arelatensis sermones II [Corpus
Christianorum, CIV], Turnholti , 1 9 5 3 , p. 8 4 1 ; vegeu també, a la nota 1 de la
mateixa pàgina, la referència al Missal de Bobbio).


a






INFLUENCIA DE LA LITERATURA CATALANA
EN DON QUIJOTE DE LA MANCHA


El alma española se estremece entre dos polos opuestos de misti-
cismo y realismo. Desde el Cid a Don Quijote los héroes van continua-
mente empujados por elevados ideales, pero obran con arreglo a la
realidad que los rodea. No tuvimos en España obras de ficción caballe-
resca propiamente dichas hasta llegar al Caballero Cifar, en el siglo
XIV, pero el ciclo español puede considerarse que empieza en el siglo
XIII con El libro de la Orden de Caballería, de Llull, que es un doctrinal
del perfecto caballero de la época.


Las leyendas célticas y bretonas llegaron a Cataluña en época muy
temprana, llevadas por los trovadores provenzales. Estas leyendas ca-
ballerescas son las que, según Menéndez Pelayo, influyen en la creación
de los héroes de Llull, Blanquerna, y sobre todo, Félix. En todos los
libros de Llull aparece una figura central de caballero andante a lo di-
vino, que recorre los caminos por mayor gloria de Dios, que confía en
sí mismo y en su propia personalidad más que en lo que le rodea y que
sueña con un reino cristiano idealizado y utópico.


En la región mediterránea se produjo un gran movimiento inte-
lectual anterior al Renacimiento, debido quizás a la estabilidad eco-
nómica de esta región, que terminó mucho antes que el res to de España
su par te en la Reconquista. En contraste con la parquedad y el estoi-
cismo castellanos, las ideas sufistas y la libertad de expresión referentes
a los actos físicos de la vida diaria, hallaron eco en las crónicas cata-
lanas y en el estilo de Ramón Llull, pasando este realismo y libertad
en las descripciones a la l i teratura castellana.


En la obra de Llull se funden en una personalidad recia y dinámica
las ideas árabes, t rovadorescas y pre renancentistas, Llull escribió pro
fusamente después de su conversión. Se conocen 243 libros suyos. Hay
que recordar que Ramón Llull y Averroes son los únicos filósofos de


1




108 MARTÍ!A M. ALFONSO


gran talla nacidos en tierras españoles durante esta época y ninguno
de ellos escribió en castellano. Algazel, famoso rector de la universidad
de Bagdad fue el teólogo que más influyó en Llull y Algazel era un or-
todoxo entre los árabes como Llull lo era entre los cristianos. (1) Las
doctrinas y métodos filosóficos de Llull son seguidos por las escuelas
levantinas catalanas, castellanas y portuguesas y son representadas en
el renacimiento por Nicolás de Cusa y Giordano Bruno y los grupos
alemanes que llegan hasta la escuela de Leibnitz, con lo que incorporan
las ideas de Llull al pensamiento moderno. Menéndez y Pelayo llama
al Beato padre del misticismo literario español. Littré dice que las no-
velas de Llull Blanquerna y Félix, historias de un joven que recorre
diversos países y estados en busca de la felicidad y la perfección, pue-
den considerarse como una presentación anticipada a las novelas bio-
gráficas y realistas cuyo primer modelo había de producir España más
adelante que con tendencias infinitamente menos ascéticas, hacen
atravesar igualmente a sus héroes por todas las capas sociales. Así que
los personajes creados por Llull, Blanquerna y Félix son los precursores
del Lazarillo de Tormes y de Guzmán de Alfarache. (2) Para Vaeth y
otros autores los libros de Llull y Tirant lo Blanch son el núcleo inicial
de la novela realista moderna cuya continuación es Don Quijote. (3)
Por otra parte las ideas personales de Llull sobre el valer personal, y
la importancia que da al sentido práctico en sus obras, lo acercan al
pensamiento cervantino.


En esta comparación vamos a t ra tar solamente de tres libros de
Ramon Llull : Blanquerna, Félix o Libre de meravelles y Libre del Or-
de de Cavalleria, especialmente de este último, por haber sido copiado
casi l i teralmente por un escritor valenciano, Joanot Martorell , autor de
Tirant lo Blanch, que nos servirá de pun to de enlace entre las ideas
lulianas y las cervantinas. Llull era un caballero noble que renunció a
sus riquezas, honores y familia y fue ermitaño, predicador, místico y
santo. Por eso aunque el pr imer libro lo escribió con la intención di-


(1) Léase, Libre del Gentil e los tres savis de Llull y el Ihva de Algazel.
Maura Gelabert compara estos dos libros especialmente en el capítulo VI de
El optimismo del Beato Raimundo Lidio.


(2) Littre, E. y Haureau, B. "Raimond Lulle" en Histoire Littéraire de la
France, Vol. XXIX, Paris, 1885, p. 341.


(3) J. A. Vaeth, Tirant lo Blanch, a Study of its Authorship, Principal
Sources and Historical Setting, New York, 1918.


2
-




INFLUENCIA DE LA LITERATURA CATALANA 109


dáctiea de enseñar a los caballeros, y los otros dos con la intención de
enseñar el camino de la perfección, el ¡mismo estilo, las mismas pala-
bras y el mismo celo pedagógico son las notas características de estos
libros. En toda la obra de Llull se nota el respeto por el caballero y las
ideas caballerescas, tan características de la l i teratura hispana en ge-
neral. (4).


Siguiendo las huellas de los libros de Llull, en 1455 un valenciano,
Joanot Martorel l escribe en catalán un libro de caballerías t i tulado
Tirant lo Blanch. Lo curioso de este libro es que no fue terminado por
su autor, sino por Johan de Galba, otro valenciano. Poco después de
su aparición el libro fue traducido a tres lenguas : castellano, italiano
y francés. Se hicieron seis ediciones desde 1490 a 1497, pero lo cierto
es que en España fue prematuramente arrinconada esta obra debido a
su prematuro realismo, la casi absoluta carencia de elementos maravi-
llosos y su descarnada licencia en las escenas eróticas. Ambas cosas
debieron de ser obstáculo para que siguiera circulando esta novela,
aunque nunca fue incluida por la Inquisición en sus índices. Solo tene-
mos dos versiones posteriores, una en el siglo XVI y otra en el siglo
XVIII.


Hay muchas fuentes catalanas en el Tirant lo Blanch las cuales son
en orden de importancia : la Crónica de Ramón Muntaner, el Libro de
la Orden de Caballería de Ramón Llull, Blanquerna de Llull, El sueño
de Bernat Metge, ois proverbios del Elogio de las mujeres de Guillermo
de Cervera, algo de la doctrina moral del mallorquín de Pax o quizás
de Jafaruda Montsenyor y del coetáneo de Martorell , Roig de Corella.
También es fuente del Tirant la obra didáctica El árbol de las batallas,
del fraile francés del siglo XIV Honoré Bonet. La única fuente literaria
castellana es la novela el Bursario de Juan Rodríguez de la Cámara o
del Padrón, un fragmento de cuya obra es traducido casi literalmen-
te. (5).


La ironía y el sentido de lo cómico que notamos en el Tirante lo
separan del tipo corriente de literatura caballeresca española y lo aoer-


(4) En el Lazarillo de Tormes el tipo del caballero es el que sale mejor
librado del sarcasmo del autor. El mismo Cervantes no ridiculiza la parte moral
de la caballería, ya que Don Quijote personifica el ideal, contrastando con el
materialismo del mundo que le rodea.


(5) Ruiz y Calonge, Juan, Historia de la literatura catalana. Editorial
Teide, Barcelona, 1954.


3




110 MARTHA M. ALFONSO


can a la italiana. Las necedades del principe Felipe de Francia y los
enredos amorosos de la corte de Constantinopla son cómicos y sensua-
les, cosas completamente desconocidas en la l i teratura castellana ante-
rior. En el estilo de Martorell se nota la influencia de Bocaccio, princi-
palmente el Decamerone que parece haberle servido de modelo directo
como en la historia del naufragio del mercader el de Tirant y Placer-
demivida que pone el autor en una buena posición para poder t ramar
los siguientes episodios. Según Farinelli se nota también la influencia
de la Fiammeta en los personajes más sentimentales, principalmente en
los par lamentos y monólogos de quejas y lamentaciones y el mismo Fa-
rinelli encuentra en el l ibro resabios del Filóstrato. En cambio la in-
fluencia de Petrarca y Dante es escasísima. (6) Se ha señalado moder-
namente un núcleo de elementos orientales. Las Mil y Una Noches, con-
cretamente la historia de Ornar al-Naman (7) que se nota directamente
en algún episodio. Pero la influencia arábiga se nota principalmente en
la ideología de la obra, en el detallismo de las descripciones, en el
ambiente geográfico y guerrero de algunas partes, pero sobre todo
en el concepto exclusivamente sensualista del amor y la falta de trabas
morales. (8).


El Tirante a su vez tuvo una fuerte influencia en la l i teratura ita-
liana y hasta Inglesa, (9) debido en par te a que el original catalán del
Tirante había penetrado en Italia antes de que estuviese t raducido en
otras lenguas. Ya en 1500 lo leía Isabel de Este, marquesa de Mantua ,
y un año después ella dio el l ibro a Niecolò da Corregió para t radu-
cirlo. (10) La novela valenciana es una de las fuentes que usó Mateo
Boyardo en su Orlando Innamorato, y es también una de las fuentes
Tirante es una fuente de Shakespeare para el argumento de su comedia
Mnch Ado About Nothing a través de una novela de Matteo Bandello.
Hay en la citada obra de Shakespeare algo parecido a los embustes de


(6) "Giornale Storico delia Letteratura Italiana", Vol. XXII, p. 70-73.
(7) Bosch, Sigfried, "Les Fonts Orientals del Tirant lo Blanch", Biblio-


teca Estudis Romanies.
(8) Juan Ruiz y Calonge en su libro Historia de la Literatura Catalana,


nos dice que esta influencia oriental puede ser debida a los viajes de Martorell,
(el autor) por el Oriente.


(9) "Giornale Storico della Letteratura Italiana", Vol. XXII, p. 70-73.
(10) Ruiz y Calonge, Historia de la literatura catalana, p. 307.


4




INFLUENCIA DE LA LITERATURA CATALANA 1 1 1


la viuda Reposada, enamorada del héroe Tirant y celosa de la princesa
Carmesina, contra la cual urde una mostruosa intriga. (11).


El valenciano Joanot Martorell ideó una novela que fuese al mis-
mo t iempo un doctrinal del caballero andante. La vida de Joanot Mar-
torell fue novelesca, agitada e incomprendida por sus contemporáneos,
y lo mismo podríamos decir de la vida de Ramón Llull, aunque por dis-
tintas causas. A veces las ideas de Llull son completamente renacen-
tistas, y por lo tanto fuera de época. Joanot Martorell , que vivió largo
tiempo en Inglaterra, desafió a varios caballeros en su vida, pero sus
desafíos nunca fueron aceptados, pues sus ideas sobre la caballería
empezaban a parecer anacrónicas a los ojos de sus contemporáneos. La
importancia de la l i teratura española está en su raíz popular y realista.
Esto lo vemos reflejado en el estilo particular de ciertas novelas caba-
llerescas precursoras en su estilo particular y diferente de lo que va a
ser luego la obra maest ra de Cervantes. Basamos nuestra afirmación
en la manera en que los tres autores se acercan a sus temas y en la
selección de escenas parecidas en los puntos culminantes de sus nove-
las. Esto no es extraño si se considera que los tres autores son hidalgos
de noble cuna y al mismo t iempo desengañados del mundo que los
rodea. Cada uno de ellos representa una etapa de la evolución desde
el caballero medieval al hidalgo renacentista y de éste al ser humano
con sus limitaciones y flaquezas.


Cervantes, gran admirador de este libro lo cita en la célebre escena
de la quema de los libros de caballerías en el capítulo VI de la primera
parte del Don Quijote. Este y el Amadís son los únicos libros que Cer-
tes salva de la quema porque :


" . . . . por su estilo es el mejor libro del mundo. Aquí
comen los caballeros y duermen y mueren en sus camas
y hacen testamento antes de su muerte, con otras cosas
de que todos los demás libros de este género carecen."


En la obra del catalán Llull, del valenciano Martorell y del caste-
llano Cervantes, los héroes son medidos humanamente . El héroe de
Martorell Tirante es fuerte y valeroso, vence un sinfín de caballeros y
gana innumerables batallas, pero todo ello transcurre en una proporción


(11) Sobre la influencia de Martorell en la obra de Shakespeare consúltese
Menéndez y Pelayo, Orígenes de la novela, p. CC LVII.


5




112 MABTHA M. ALFONSO


6


natural y normal. Si derrota a hombres más fuertes que él y puede com-
batir con varios consecutivamente, es porque tiene la vir tud de no per-
der el aliento duran te la pelea. Esto nos lo explica el autor claramente,
dando a la valentía de su héroe una razón puramente fisiológica y acep-
table.


La virtud de los héroes de Llull es medida también humanamente ,
como puede comprobarse en el episodio de Cana, en el capítulo VI de
la novela Blanquerna y en el capítulo 71 de Félix. La obra de Llull care-
ce de milagros inverosímiles, así como la novela de Martorel l carece
de episodios maravillosos, con una sola excepción en toda la novela.
El realismo de Don Quijote es sobradamente conocido, pero para ilus-
trar nuest ro punto de vista vamos a juntar seguidamente citas sobre
seis puntos importantes para los tres escritores. Compararemos los te-
mas siguientes : a) el caballo ; b) las armas ; c) el dinero ; d) las muje-
res; e) la ironía y el sentido de lo cómico; f) el pesimismo.


a) el caballo
Mencionaremos para empezar el interés y la veneración de los tres


autores por el caballo. En el Libro de la Orden de Caballería, parte I,
sección 3, nos dice Llull :


"Se buscó también entre las bestias la más bella, que
corre más, que puede aguantar mayor trabajo y que
conviene más al servicio del hombre. Y porque el caballo
es el bruto más noble, y más apto para servirle, por eso
fue escogido; y éste es el motivo porque a aquel hombre
se le llama caballero."


Dice Martorell en el capítulo 31 Libro I del Tirante :


" . . . Hicieron buscar de todas las bestias cuál sería la
más hermosa y que más corriese y que puediese sufrir
mayor trabajo y que más convieniese para servir al
hombre, y de todas escogieron el caballo y diéronle al
hombre que fue escogido de entre mil uno. Y por esto
aquél fue llamado caballero, porque juntaron la más noble
bestia con el más noble hombre."


En el siguiente capítulo 32 Martorel l sigue con sus descripciones
al estilo de Llull :


" . . . . Y en el comienzo del mundo, según se lee en la
Santa Escritura, no había hombre que tuviese el atrevi-




INFLUENCIA DE LA LITERATURA CATALANA 113


miento de cabalgar a caballo, hasta que fueron hechos los
caballeros para sojuzgar a los malos y fueron halladas
armas...".


En Don Quijote, Cervantes escoge el nombre del caballo "Rocín-
A n t e " hasta et imológicamente "an te" Don Quijote. Veamos lo que nos
dice Cervantes.


" . . . .le pareció que ni el Bucéfalo de Alejandro ni el
babieca del Cid con él se igualaban. Cuatro días se le
pasaron en imaginar que nombre le pondría; al fin
le vino a llamar Rocinante, nombre a su parecer alto,
sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue
rocín antes de lo que ahora era, que era antes y ahora
el primero de todos los rocines del mundo."


b) las armas
Referente a las armas que pertenecen al caballero, las describe


Llull así en ©1 Libro de la Orden de Caballería, par te V, De la significa-
ción de las armas:


"Al caballero se da espada, que está formada a semejanza
de una cruz, para significar que, así como Nuestro Señor
Jesucristo en la cruz venció la muerte en que habíamos
incurrido por el pecado de nuestro padre Adán, así el
caballero con la espada debe vencer y destruir los
enemigos de la cruz. Y porque la espada es de dos cortes,
y la Caballería es para mantener la justcia, la cuál consiste
en dar a cada uno su derecho, por esto la espada significa
que el caballero con ella debe mantener la Caballería y
la justicia. Lanza se da al caballero para significar la
verdad; porque la verdad es una cosa derecha y no se
tuerce, y antecede a la falsedad; y hasta denota que la
verdad se manifiesta a todos sin miedo de la falsedad ni
engaño. Y la verdad es el apoyo de la esperanza; y otras
cosas más pertenecientes a la verdad están significadas por
la lanza del caballero."


Vamos a copiar ahora el capítulo 34 del Tirante :


"Primeramente la lanza que es larga, con el hierro agudo
que significa que el caballero ha de hacer tornar atrás a
todos aquellos que mal y daño quieren hacer a la iglesia;


7




114 MAHTHA M. ALFONSO


así como la iglesia es larga, debe hacer tanto el caballero
que él sea dudado y temido por todos aquellos que jamás
nunca le vieron; La significación de la espada es
que corta a dos partes, y puede hombre herir con ella de
tres maneras: la primera defendiendo la iglesia, ma-
tando y haciendo daño a todos los que mal la quisieran
hacer, y así como la punta de la espada abre todo lo que
alcanza, así el buen caballero debe abrir y horadar a todos
aquellos que fueron o vinieron contra la cristiandad
y contra la iglesia El pomo de la espada significa
el mundo, y por eso el caballero es obligado a defender
la república. La cruz de la espada significa la Vera Cruz,
en la cuál Nuestro Redentor quiso tomar muerte y pasión
por redimir la natura humana."


También Cervantes nos demuestra conocer muy bien todas las
leyes de la caballería y nombra todas las armas sin olvidarse de nin-
guna. Recuérdese cuando Don Quijote es armado caballero por el ven-
tero porque :


"Más lo que le fatigaba era el no verse armado caballero,
por parecerle que no se podía poner legítimamente en
aventura alguna sin recibir la orden de caballería." (12)
"Y lo primero que hizo fue limpiar unas armas que habían
sido de sus bisabuelos que, tomadas de orín y llenas de
moho, luengos siglos había que estaban puestas y olvida-
das en un rincón. Limpiólas y aderezólas lo mejor que
pudo " (13)


c) el dinero
El místico y filósofo Llull, lo mismo que el idealista y caballeresco


Martorell, no se olvidan de los detalles prosaicos de la vida diaria y de
la importancia del dinero, que también es notada por Cervantes. Leemos
en el Libro de la Orden de Caballería de Llull, Par te III, párrafo 16 :


"La caballería no se puede mantener sin el arnés que co-
rresponde al caballero, sin honrados hechos y sin los gran-


(12) Cervantes, Miguel de, Don Quijote de la Mancha, Primera parte, ca-
pítulo II.


(13) Cervantes, Miguel de, Don Quijote de la Mancha, Primera parte, ca-
pítulo I,


8




INFLUENCIA DE LA LITERATURA CATALANA 115


des gastos que convienen al oficio de Caballería. Por eso
el escudero que no tiene armas ni tanta riqueza que pueda
mantener la Caballería no debe ser caballero; porque por
falta de riqueza falta el arnés y por falta de éste y de
dinero para gastar, el mal caballero se hace robador,
traidor, ladrón, mentiroso, falso y abraza otros vicios con-
trarios a la Orden de Caballería.


Creemos que este párrafo es bastante explícito en sí mismo, pero
Llull insiste en el tema con sus frases gráficas, cortas y precisas :


"él caballero no debe pecar por demasiada grandeza ni
demasida poquedad. El caballero debe ser generoso y
liberal, de otra modo los usureros serían caballeros
el caballero debe ser templado en el ardimiento, en comer
y en beber, en hablar, en vestir y en gastar."


Martorel l nos dice al principio de su novela que el conde Guillen
de Varóle decidió ir en peregrinación a Tierra Santa y lo primero que
hizo después de tomar su decisión fue :


" . . . . hizo traer un gran cofre de dinero ante sí, y a cada
uno de sus servidores dio mucho más de lo que les era
en cargo y debía, de que todos quedaron muy contentos.
Y después hizo de todo el condado donación a la condesa,
con voluntad y consentimiento de sus vasallos, parientes
y servidores, aunque tenía un hijo de poca edad."


Cervantes alude al dinero y a su significación tan pronto como
habla de lar armas. En el capítulo III tenemos una conversación entre
el ventero y Don Quijote que aclara perfectamente las ideas de Cer-
vantes sobre este punto . Tampoco la retribución del escudero estaba
prevista en las novelas de caballerías, pero Don Quijote le promete a
Sancho un salario y una ínsula,


d) las mujeres


En general la l i teratura peninsular es parca en sus descripciones
femeninas, y cuando un personaje femenino entra en escena es solamente
su sexo lo que describe el escritor, y el peligro que esta atracción sexual
representa para los hombres , hijos predilectos de Dios. Los ejemplos
que presenta el místico y filósofo Llull, pueden consultarse en el capí-
tulo VT de Blanquerna y en el capítulo 71 de Félix Son ejemplos muy
atrevidos y ha r to originales, que demuestran en el escritor catalán una


9




116 MABTHA M. ALFONSO


línea de .pensamiento muy diferente a las idealísticas descripciones
del Amadís de Gaula, y otros libros de caballerías.


Pasemos ahora a los capítulos CXIII y CXV del Tirante, en los
que el protagonista va hacia la cámara de la princesa acompañado de
la dama Placerdemivida :


"Como Placerdemivida sintió que todas eran dormidas,
levantóse de la cama en camisa y sacó a Tirante del arca
y muy a paso le hizo desnudar que no fuese sentido y
soltóle de la mano. Como Tirante se vio sin su guía y no
sabía donde estaba por la mucha oscuridad, con voz baja
la llamaba y ella le hizo estar así, resfriándose cerca de
media hora, en camisa y descalzo. Como ella vio que ya
sería bien resfriado, hubo piedad y llegóse a él..."


La aventura de amor entre Tirante y Carmesina no termina bien,
pues, como hemos dicho antes, para los tres autores la atracción física
de la mujer es una debilidad que debe vencerse o que se paga con el
ridículo. La escena anterior termina con la salida del amante por la ven-
tana, a t ado de una cuerda. Sigo con las mismas palabras de Martorell :


"Mas tan grande fue el alboroto y los gritos que daban
las doncellas y la viuaa, que no le pudo sacar por el lugar
que ella tenía pensado; ...Y Tirante ató bien la cuerda
y por no ser visto ni conocido no pensó en si la cuerda
bastaba hasta abajo o si no, y dejóse ir por ella abajo y
faltóle más de doce varas de cuerda para llegar a tierra;
y por fuerza se hubo de dejar caer, que los brazos no le
pudieron sostener y dio tan gran golpe en tierra que se
quebró la pierna."


De todos es bien conocida la escena del capítulo 43 de la primera
par te de Don Quijote, en que Mari tornes ata la mano de Don Quijote
a la ventana, cuando el caballero está subido a la silla del caballo y allí
se queda hasta la mañana siguiente, y también la escena de la proyec-
tada reunión entre el arriero y Mari tornes en la habitación donde tam-
bién dormían Don Quijote y Sancho Panza, en el capítulo XVI de la
primera par te .


e) la ironía y sentido d e lo cómico.
Creo que los ejemplos anteriores podrían 'pertenecer también a


ésta parte, pero citaremos aquí unos ejemplos en que el incidente gra-


10




INFLUENCIA DE LA LITERATURA CATALANA 117


(14) Llull, Ramón, Blanquerna, ed. B.A.C. capítulo 52, p. 297.


tuko , desconcertante e inesperado contribuye a los efectos cómicos,
o el incidente humoríst ico sirve para llegar a una conclusión moral,
como en Blanquerna, l lamado "De la Penitencia". Dice este capítulo
que caminando Blanquerna por el bosque se encontró con un escudero
que venía muy lloroso y muy triste. A ruegos de Blanquerna le explicó
que estaba triste porque su amo el señor Narpán se había metido en
un convento para hacer penitencia, pero en vez de hacer lo que se había
propuesto, solo rezaba cuando le venía bien, comía lo que le apetecía
y era un constante mal ejemplo para los monjes. Por eso lo había de-
jado el escudero. Blanquerna decidió que él sería el escudero del señor
Narpán y firmó un contra to con él diciendo que le serviría durante
un año de penitencia. A los ocho días Blanquerna en vez de servirle
un pollo asado como su amo le pedía, le sirvió una zorra asada, pero
con la cabeza, pata y cola sin .pelar :


"Y cuando a la noche quiso Narpán echarse en la cama,
encontró que Blanquerna había puesto la almohada bajo
los colchones, y sobre ésos el jergón, y sobre el jergón las
tablas de la cama, y sobre las tablas la concha, y después
la manta, y sobre la manta las sábanas pero Narpan
le respondió que no estaba acostumbrado a levantarse a
tal hora ni avezado a ir a maitines Y entonces Narpán
se levantó y se fue vistiendo, dándole Blanquerna en
primer lugar un escapulario de paño muy gordo y áspero
...y después le dio Blanquerna el vestido, que era de
blanquilla de Narbona, y después la camisa de Holanda
fina, púsosela sobre el vestido " (14).


Entre las muchas escenas humorísticas del Tirante escogeremos la
siguiente del capítulo XVI :


"El rey había mandado hacer una cama de paramentos
muy singulares, La otra cama era toda blanca, más
había gran diferencia de una a la otra. Cuando Felipe vio
tan pomposa cama estuvo maravillado y pensó que era
mejor acostarse en la de los paramentos blancos."


Sigue el autor diciendo que en este momento Felipe se da cuenta
de que tiene la calza un poco descosida, pide hilo y aguja a un paje e
inca la aguja en la cama donde había determinado de do rmi r :


11




118 MARTHA M. ALFONSO


"Después se despojó de toda la ropa que tenía vestida
y quedó en un jubón de hilo de oro y comenzóse a quitar
las agujetas y asentóse sobre la cama... él se levantó de
donde estaba sentado para tomar la aguja y coser la calzar,
y no la halló y comenzó a buscarla por toda la cama de
un cabo al otro y alzó la colcha que cayó en tierra. Des-
pués quitó las sábanas y deshizo toda la cama sin poder
hallar la aguja, y pensó de tornarla a hacer para acostarse
en ella, más como vio que todo estaba deshecho, dijo
entre sí: — ¿No vale más que me acueste en la otra cama
que no trabajar en hacer ésta?"


El incidente termina con la interpretación de la infanta de que
Felipe deshizo una cama y se acostó en la rica para dar a entender que
es hijo de rey y de linaje noble. Así, en estos ejemplos de Llull y Martorel l
el incidente humoríst ico sirve para llegar a una conclusión moral. Tam-
bién en Cervantes el incidente gratuito y desconcertante e inesperado
contribuye a los efectos cómicos y al mismo tiempo nos hace reflexio-
nar. Esto lo vemos en el ejemplo del gigante Kerieleison que muere de
pena en la novela Tirante, y en la aventura del filósofo que asesina al
t ruhán por un plato de comida en Cervantes, cuando lo lógico hubiese
sido 10 opuesto.


f) el pesimismo


Leemos en el Libro de la Orden de Caballería de Llull, parte I :


1. "Faltó en el mundo la caridad, lealtad, justicia y verdad;
empezó la enemistad, deslealtad, injuria y falsedad y de
de eso se originó error y perturbación en el pueblo de
Dios, que fue criado para que los hombres amasen, cono-
ciesen, honrasen, sirviesen y temiesen a Dios.


2. Luego que comenzó en el mundo el desprecio de la
justicia por haberse apocado la caridad, convino que por
medio del temor volviese a ser honrada la justicia; y por
eso todo el pueblo se dividió en millares de hombres, y de
cada mil de ellos fue elegido uno, que era el más amable,
más sabio, más leal, más fuerte, de más noble ánimo, de
mejor trato y crianza que todos los demás."


Leemos en Tirant lo Blanch, Libro I, capítulo 3 1 :


12




INFLUENCIA DÉ LA LITERATURA CATALANA 119


"Faltando en el mundo caridad, lealtad y verdad, se apo-
deró de él la mala voluntad, injuria y falsedad, y por eso
fue gran error entre el pueblo y Dios y gran confusión
Porque Dios ha de ser amado, conocido y honrado, servido
y temido en el mundo. En el principio fue poco estimada
la justicia, por falta de caridad, por lo cual fue cosa con-
veniente y necesaria que la justicia fuese tornada en su
honra y prosperidad. Y por esta causa, de todo el pueblo
fueron escogidos millares y de cada millar fue elegido un
hombre, el más agradable y de mejor razonamiento, y más
sabio y más leal y más esforzado y de más noble corazón
y de más virtudes y de buenas costumbres que todos los
otros...".


Cervantes no creía ya en el porvenir d e la caballería andante, pero
sin embargo siente nostalgia por el pasado caballeresco que se ha ido
para siempre. No olvidemos que Cervantes fue soldado antes que escri-
tor y antes de crear a su inmortal Don Quijote soñaba en conseguir glo-
ria y fama como soldado y como caballero. También Cervantes en el
siglo XVII siente profundamente la falta de caridad, lealtad, justicia y
verdad. Esto nos lo demuestra ai empezar su novela con las palabras :
"En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme", y
sigue, como si el corregir agravios y entuertos y buscar la lealtad, jus-
ticia y verdad, fuese un gran disparate, una perfecta locura, en este
lugar de la Mancha de cuyo nombre Cervantes no quiere acordarse, y
que en realidad, con su ausencia de nombre, representa el mundo. (15).


La profunda ironía de la situación en la venta donde Don Quijote
es armado caballero, es realzada por lo que Cervantes nos dice del
ventero que si no es un gran señor como se imagina Don Quijote, es
sin duda alguna un miembro respetado de la comunidad en que vive.
Sobre sus cualidades morales nos dice Cervantes :


" . . .. andando por diversas partes del mundo buscando
sus aventuras,... haciendo muchos tuertos, recuestando
muchas viudas, deshaciendo algunas doncellas y engañan-
ñando algunos pupilos, y, finalmente, dándose a conocer


(15) Cervantes, Miguel de, Don Quijote de la Mancha, Primera parte, ca-
pítulo I.


13




120 MARTHA M. ALFONSO


por cuantas audiencias y tribunales hay en casi toda Es-
paña..." (16).


También en todas estas novelas se valora el valer de las obras per-
sonales y n o el de los encantamientos. Llull nos dice que "la caballería
no está en el caballo, ni en las armas, sino en el caballero", (17) y
leemos en Cervantes que "en Haldudos puede haber caballeros ; cuanto
más que cada uno es hijo de sus obras." (18) Es curiosa la influencia
de uno de los escritores catalanes medievales, "el padre de los míst icos"
como lo llama Menéndez y Pelayo, en una de las novelas más despreo-
cupadas y livianas del otoño de la Eedad Media. La novela Tirante es el
eslabón de una cadena que conecta al príncipe de las letras españolas,
Miguel de Cervantes, con el príncipe d e las letras catalanas Ramón
Llull. Tirant lo Blanch, el libro que el autor de Don Quijote salva de
la quema, es el libro que había copiado todos los ideales humanísticos
de Llull y todas sus enseñanzas sobre la caballería y los caballeros.


MARTHA M . ALFONSO
Le Moyne Collège


Syracuse, Nueva York


(16) Cervantes, Miguel de, Don
pítulo III.


(17) Cervantes, Miguel de. Don
pítulo III.


(18) Cervantes, Miguel de. Don
pítulo IV.


Quijote de la Mancha, Primera parte, ca-


Quijote de la Mancha, Primera parte, ca-


Quijote de la Mancha, Primera parte, ca-


i 4




B I B L I O G R A F I A


I


BIBLIOGRAFIA LULISTICA


E. W. PLATZECK, O.F.M., Der Platonismus bei Raimund Lull
(1232-1316).


El P. Platzeck es un consumado especialista y conocedor del sis-
t ema luliano. El p re sen te es tudio , separa ta de Phüosophische.'
Jahrbuch 72 (1964) 66-83, const i tuyó el t ema de la conferencia del
a u t o r en la r eun ión general de la Gorresgesellschaft en Tren to (7
oct. 1963), como recuerdo y homena je a la conversion de R a m ó n
Llull (1263) y a la conclusión del debate sobre el pensa r teológico
del m i smo , en el Concilio de Tren to (años 1562-63). El es tudio resu-
m e todo cuan to el a u t o r expone, largo y tendido, en su rec iente
obra : Ramon Lull. Sein Leben, seine Werke und die Grundlage seines
Denkens (Dusseldorf, Schwann, 1962-1964).


El cotejo de Llull con Pla tón resul ta aquí l leno de luminosas su-
gerencias y de f ruc tuosas consecuencias : V. gr. La doc t r ina de los
t r anscenden ta les en Pla tón y la figura A de Llull« La posición media
del a lma en el p la ton i smo y neopla tonismo, y la figura S de Llull.
La figura de relaciones T de Llull, en relación a P la tón y a Aristó-
teles. Análisis de los famosos g rupos te rnar ios lul ianos: Principio-
Medio-Fin, Diferencia-Coincidencia-Oposición, Mayoridad-Igualdad-
Minor idad.


Como s iempre , la lec tura de los t raba jos del P. Platzeck resul ta
una m á s cumpl ida inteligencia de Llull, sobre todo en el difícil labe-
r in to de su Arte y de su Lógica.


A N T O N I O O L I V E R , C. R.


E. COLOMER, S. J., Autorretrato de Ramón Llull: Conversión y
misión, s epa ra t a de Pensamien to 20 (1964) 5-25. Versión a lemana:
Das Selbstverstandnis des Ramon Llull, en Miscellanea Mediaevalia
3 (1964) 163-84.


La comple ja persona l idad de Ramón Llull es hija de un denso
en t re te j ido de coordenadas espacio- temporales , n inguna de las cua-




122 ESTUDIOS LULIANOS


les puede ser olvidada, cuando se t r a te de p e n e t r a r en el a lma de su
vida y de su obra .


Como ingredientes que condic ionan y f raguan toda la con tex tura
de la pe rsona l idad de Llull e n u m e r a el P. Colomer los s iguientes ele-
men tos : a) Català de Mallorques, se l l amaba a sí m i s m o él; p e r o
Mallorca se encuen t ra en el t r ip le marco , cata lán, eu ropeo y medi-
t e r ráneo ; y en ese m a r c o coexisten t res m u n d o s , el la t ino, el bizan-
t ino y el is lámico; y en el ambien te filosófico occidental se enf ren tan
ya el p la tonismo-agus t in ismo y el a r i s to te l i smo-averroísmo. «Oriente
y Occidente. Mundo lat ino, b izant ino e is lámico. Cr is t ianismo, maho-
me t i smo , j uda i smo . Agust inismo y a r i s to te l i smo averroís ta . E n todos
los ó rdenes la presencia de la divers idad, que Llull p r e t e n d e r á redu-
cir a la un idad» ( p . 8) . De ahí nació la te r r ib le sed y el t i tánico es-
fuerzo lul iano hacia la un idad .


b ) El segundo e lemento es la educación cabal leresca, cortesa-
na, fina, poét ica, que aflora po r doquier en el «duelo intelectual», con
finura y delicadeza, que son sus l ibros de d i spu ta filosófica y teo-
lógica.


c) Ot ro e lemento de la formación de Llull es la experiencia de
sus cont inuos viajes: conoció toda clase de cl imas, de ideologías y
de persona jes . De todos se llevaba s i empre algo, lo mejor , que apa-
rece luego en el ab iga r rado m u n d o de sus escr i tos , con toda la viveza
descr ip t iva del m u n d o medieval , el que da, a m e n u d o , u n c u a d r o
inolvidable.


d) F ina lmente , hay que e n u m e r a r u n hecho decisivo: su con-
versión. Ella signa p a r a s i empre su vida y su act ividad, como dice
p e r e n t o r i a m e n t e la Vida coetània.


Par t i endo de tales bases , el a u t o r r e t r a t o que nos ofrecen las
confesiones del Libre de Contemplado, del Desconhort, del Cant de
Ramon es el de un h o m b r e p ro fundamen te cordial , obses ionado
locamente po r su idea, la conquis ta intelectual de todas las religio-
nes y de todos los h o m b r e s . «Si existe en un grado ex t r emo u n pen-
samien to c o m p r o m e t i d o y esenc ia lmente subord inado , es el de Llull»
( p . 20). Y es p o r eso que «sus ideales de universa l idad de la fe, del
saber y de la m i s m a sociedad h u m a n a son hoy m á s válidos y urgen-
tes que nunca y p e r m a n e c e n abier tos a la h u m a n i d a d de todos los
t i empos como una l l amada a la acción» ( p . 25).


A N T O N I O O L I V U H , C . R.




BIBLIOGRAFÍA 123


I I


BIBLIOGRAFIA MEDIEVALISTICA


F. DA GAMA CAEIRO, A ordenaçâo sacerdotal de Santo Antonio,
sepa ra t a de I t i n e r a r i u m 10 (1965) 446-60.


Un espigueo deta l lado y med i t ado de las fuentes lleva al au to r
a la conclusión de que la ordenación sacerdota l de S. Antonio de
P a d u a debió t ene r lugar en Portugal , y no en I tal ia du ran t e el escaso
t i empo pasado en Monte Paolo. La consta tac ión es de impor tanc ia ,
pues lleva a concluir que la p repa rac ión sacerdota l del san to estuvo
pres id ida po r la Regla agust iniana, y su formación fue hija de los
pr incipios de los Canónigos Regulares .


Santo Antonio de Lisboa e o Cántico dos Cánticos, s epa ra ta de
Revis ta da Faculdade de Letras , I I I serie, 8 (1964) 5-37 págs .


Usando textos dispersos del santo , se llega a la conclusión de
que san Antonio, sobre los carr i les de la exegesis alegórica medieval ,
queda in tegrado a la t radic ión l i terar ia que aprovechaba el celebre
texto sa lomónico p a r a una de las m á s al tas expresiones de la espi-
r i tua l idad occidental . Si se r ecuerda la influencia que ya había tenido
san B e r n a r d o en su exposición «Super Cántica», se c o m p r e n d e r á la
impor t anc i a de las conclusiones del prof. Da Gama Caeiro.


Naturaleza ~e símbolo em Santo Antonio de Lisboa, s epa ra ta de
Revista da Faculdade de Let ras , I I I serie, 8 (1964) 3-10 págs .


El es tudio de Naturaleza y Símbolo, tan impor t an t e s en la Filo-
sofía y Teología medieval , en los escri tos y se rmones de san Anto-
nio, lleva a u n a no tab le consta tac ión: la obra del san to l isboeta con-
t iene ya los e lementos p recurso res de lo que será la filosofía fran-
ciscana, ba sada en la especulación de ascendencia platónico-agusti-
n iana cen t r ada en la mís t ica y en la teoría del s ímbolo, y en una va-
lorización del conocimiento de la na tura leza que conduci rá al expe-
r i m e n t a l i s m o m o d e r n o .


Lembranças de Portugal na obra de Santo Antonio, s epa ra ta de
Brotér ia , 80 (1965) 726-32.


El a lma y los ojos de San Antonio es taban llenos, cuando predi-
caba o escribía, de las reminiscencias de su t i e r ra por tuguesa .


A N T O N I O O L I V E R , C. R.




ESTUDIOS LULIANOS


E. COLOMER, S. L, Nicolau de Cusa (1401-1464). Um pensador
na fronteira de dois mundos, s epa ra ta de Revista Por tuguesa de Filo-
sofía (1964) 387-435.


El P. Colomer ya ha dedicado valiosos es tudios al Card. Cusano,
y h a es tud iado con todo detal le la relación de su pensa r con el de
R a m ó n Llull. Guiado po r el denso pensa r y las g randes ideas direc-
tr ices del cardenal , el P. Colomer concluye, con toda objet ividad,
sub rayando la posición de aquel h o m b r e a caballo en t re dos mun-
dos : «Nicolás de Cusa p reanunc ia los me jo res con t r ibu tos de la me-
tafísica m o d e r n a de la subje t iv idad; pe ro supe rando , al m i s m o tiem-
po, an t i c ipadamente , po r su fidelidad a la t radic ión, los excesos del
subje t iv ismo. La grandeza y or iginal idad de su pensamien to consis te
p rec i samen te en es ta síntesis de t radic ión y de modern idad , de acep-
tación y de progreso . Con razón decía Hoffmann: «Quien qu ie ra
c o m p r e n d e r has ta qué p u n t o N. de Cusa significa un comienzo, debe
habe r comprend ido an tes has ta qué p u n t o desemboca en él toda una
época».


A N T O N I O O L I V E H , C . R.


J. LECLER, S. J., Vienne (Histoire des Conciles Oecuméniques,
S). Par is . Ed. de l 'Orante, 1964. 216 págs .


Excelente exposición, asequible a todo públ ico, de la p repara -
ción, convocación y desar ro l lo de aquel t u rbu len to y s ingular conci-
lio. El du ro deba te sobre los Templar ios y la in tervención del rey
Felipe que condujo a su supres ión . La exposición y los juicios son
ponde rados y seguros . Precede una In t roducc ión sobre «La San ta
Sede y la Cr is t iandad a pr incipios del s. XIV», y se c ier ra el l ibro con
ocho págs . de referencias bibliográficas, todas fundamenta les , y con
u n g rupo de textos, en t r e los que figura (p . 193) el decre to «ínter
sollicitudines» sobre la enseñanza de lenguas or ienta les . Por lo que
se refiere a R a m ó n Llull, que estuvo p resen te en el Concilio, deben
verse las págs . 71-73 y 144 (proyec tos de c ruzada y de mi s ión ) , y
129-161 (quejas sobre el rég imen beneficial y la u s u r a ) , l lenas de
ponde rac ión y de objet ividad.


A N T O N I O O L I V E R , C. R.


GIRET, ANDRE, L'Astronomie actuelle et la notion de Dieu y
LAstronomie et le sentiment religieux. Lib. Pai l lard 2, Place Alphon-
se-Deville, Par ís VI, 1964 y 1965.


Es tos dos l ibros del Vicepres idente de la Soc. As t ronómica de
Bordeaux t ienen un fin apologético. Pero merecen a tención especial




BIBLIOGRAFÍA 125


desde el p u n t o de vista del lul ismo, po rque abo rdan un t ema que-
r ido a R a m ó n Llull: los caminos y los s is temas de la as t ronomía , las
cual idades y las ac tuaciones de los as t ros , la forma de la t ierra , las
maravi l las del cosmos —hoy mucho mejor conocidas que en la Edad
Media— son u n excelente despe r t ador del sen t imiento religioso y un
camino hacia Dios.


ANTONIO O L I V K R , C . R.


A. RIVERA DAMAS, Pensamiento político de Hostiensis (Studia
et textus historiae Iuris canonici, 3), Zurich, Pas-Verlag, 1964.


Bajo la dirección del gran invest igador de la his tor ia del Dere-
cho Canónico, el prof. A. M. Stickler, Rivera Damas ha emprend ido
el es tudio del pensamien to de En r ique de Susa, l lamado el Hostien-
sis. El examen es riguroso. Sobre todo po r lo que hace al origen del
E s t a d o y su po tes tad ; al origen y po tes tad de la Iglesia. Las relacio-
nes en t re Iglesia y Es tado , y en caso concre to y difícil del Sacro Ro-
m a n o Imper io . La Donación de Constant ino. La dist inción radical
de las dos po tes t ades y la super ior idad de la Iglesia.


Hos t iense pasa t rad ic iona lmente como un defensor a u l t ranza del
pode r de la Iglesia sobre el Es tado y de la completa dependencia de
éste respec to a aquélla, en fin, u n verdadero abande rado del monis-
m o . La seria investigación de Rivera Damas coloca, si no me engaño,
al Hos t iense en su ve rdade ro lugar: le reivindica de la injusticia de
To rquemada , que le colocaba en t re los doctorculi adu ladores del
papa , y lo n u m e r a en t re los grandes defensores del dual i smo.


Poco a poco esas investigaciones de la escuela de St ickler nos
hacen ver con cuán ta superficialidad se habló y se habla todavía del
m o n i s m o como de una cor r ien te común en t re los cur ia l is tas y cuan
real se man t i ene , ba jo expresiones a p r imera vista t empora l i s tas , el
clásico dual i smo, que no es p rec i samente del mane jo exclusivo de
los roman i s t a s .


ANTONIO O L I V E R , C . R .










B I B L I O G R A F I A L U L I A N A
El Prof. R U D O L F BRUMMER, «.Magister» de esta tMaioricensis Sdiola


Lullistica», en co laborac ión con su Asis tente en la Univers idad de
Mainz , p repara una BIBLIOGRAFÍA SOBRE RAMÓN LLULL (obras
impresas del m i smo y publ icac iones sobre uno que ot ro aspecto de
su vida y de su obra) .


Con este mo t ivo , los dos expresados profesores y este Ins t i tu to
sup l ican a los autores de trabajos de índole Lil iana se d ignen remi t i r
sendas separa tas a las s iguientes senas posta les :


P R O F . D R . HUDOLF BRUMMER


Postfach 108
6728 GERMERSHEIM / Rhein (Alemania)


E s t u d i o s Tlulíanos
Precio de .suscripción


E S P A Ñ A


Suscripción anual . . . 1 0 0 pesetas
Número suelto -fá pesetas
.Número atrasado . . . . 50 pesetas
EXTRANJERO


Suscripción anual . . . . .'( dólares
¡Número suelto . . . . 1 '25 dólares
Número atrasado . . . . 1'50 dólares


Para suscripciones: Sr. Administrador de ESTUDIOS LULIANOS
Apartado 17, Palma de Mallorca (España)


UNIVERSITÉ D E GRENOBLE
Publications de la Faculté des Lettres et Sciences humaines


RAYMOND LULLE
Philosophe de l'Action


par
ARMAND LLINARÉS


Docteur ès Lettres


Presses Universi ta ires de France
1 9 () 4


Dirección postal del autor: 27, rue Ponsard - Grenoble (Francia)


(Con licencia eclesiàstica)




Edición crítica de las


OPERA LATINA <w B. Ramón Llull
Ha salido el T O M O Q U I N T O


Cont iene
ARS MYSTICA THEOLOGIAE ET PHILOSOPHIAE
LIBER DE PERVERSIONE ENTIS REMOVENDA


Un vo lumen de 600 páginas


p r e p a r a d o por el


P R O F . DR. HELMUT RIEDL1NGER


Profesor ordinario público de la Unive r s idad de Fre iburg i. Rr.


bajo la d i recc ión del


DR. FRIEDRICH STEGMÜLLER


Profesor ordinario público de la Univers idad de F re ibu rg i. Br. y


Magistcr de la M A I O I U C E N S I S S C I I O L A L U L L I S T I C A


Otros tomos pub l i cados :


T O M O 1 (OPERA MESSANENSIA), 1959, en 4.° , 520 páginas .


T O M O II (OPERA MESSANENSIA ET TUNICIANA), 1960, en 4.° ,
568 páginas .


Preparados por el Da. JOHANNES STÒHR.


T O M O III (LIBER D E P R A E D I C A T I O N E , D . I - II A), 1961 , en 4.° ,
407 páginas .


T O M O IV (LIBER D E P R A E D I C A T I O N E , D . II R), 1963, en 4.° ,
649 pág inas .


Preparados por el P. ABHAIIAM SOIIIA, O. F. M.


Precio de venta al público: 10 dólares


Diríjanse los pedidos a:


ESCUELA LULÍSTICA ¡V1AYORICENSE, Apartado 17, Palma de Mallorca (España)


IMP. S S . CORAZONES - BALHES, 8 9 - PALMA DB MALLORCA