Estudios Ttulíanos

Estudios Ttulíanos
IRevísta cuatrimestral


de investigación ILulíana y; Jlbedíevalístíca
publicada por la


Jlbaíorícensís Scbola Tíullístíca


instituto internacional del


Consejo Superior de investigaciones Científicas


Núm. 25


S U M A R I O


I N M E M O R I A M


El Excmo. y Rdmo. Dr. D. Jesús Enciso Viana, Obispo de Mallorca y Gran Can-
ciller de la ¡Maioricensis Sellóla Lullistica* . . . . . . .


E S T U D I O S


CARD. J. ANSELMO M. ALBAREDA, Luí-lisme a Montserrat al segle XVi
EXCMO. Y RDMO. DR. LEOPOLDO EIJO GARAY ( f ) , Las trazones necesa-


rias * del Beato Ramón Llull, en el marco de su época . . . . .
LUIS SALA MOLINS, Le refus de l'identification dans la mystique luUienne
P. ANTONIO OLIVER, C. R., El Beato Ramón Llull en sus relaciones con la


Escuela Franciscana de los siglos XIJI-XIV . . . . . . .


N O T A S


S. GARCÍAS PALOU, Eficacia del método especulativo, seguido por el Bto. Ramón
Llull en sus tratados que versan sobre el capital error trinitario de la desmem-
bración oriental . . . . . . . . . . . .


S. TRÍAS MERCANT, Las tesis filosóficas en la Universidad Luliana.


T E X T O S


JOSÉ M." MADÚRELE MAMMÓN, La Escuela de Ramón Llull, de Barcelona .


B I B L I O G R A F Í A


I. Bibliografía medievalísticay luliana, pág. 105.—II. Bibliografía general selecta, pág. 119. —
III. Libros recibidos, pág. 124.


C R Ó N I C A
I. Certamen Luliano-Internacional-Científico-Literario, pág. 129. — II. Investidura del nuevo


<Magister», Rdo. P. Eusebio Colomer, S. J., pág. 131. - III. Jubilación universitaria del
cMagisten Dr. Carreras Artau, pág. 138. —IV. Tres conferencias lituanas del <Magister>
R. D. F. Pring-Mill, pág. 142.


I


pág. 5


pág. 23
pág. 39


pág. 55


pág. 71
pág. 85


pág. 93


Vol. IX, Fase. 1 PALMA DE MALLORCA (España) Año IX: 1965




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Su vida - Sus obras - Las bases de su pensar


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publicada por Walter Nigg y Wilhelm Schamoni.


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La Direction des ESTUDIOS LULIAAfOS recevra avec reconnais-
sance tous travaux à publier (sous réserve du jugement par le Comité
de Direction) et tout ouvrage scientifique, particulièrement lullien ou
médiévalistique, à recenser, ainsi que toute proposition d'échange avec
de Revues similaires.


Envoyer les manuscrits, les livres pour compte-rendu et les Revues
d'échange au Directeur:


D R . S. GARCÍAS PALOU, Apartado 1 7 , Palma de Mallorca (España).


Depósito legal P. M. 268 - 1961








I N M E M O R I A M


El Excmo. y Rdmo. Dr. D. Jesús Enciso Viana, Obispo de Mallorca
y Gran Canciller de la "Maioricensis Schola Lnllistica".


El día 21 de septiembre último, moría, en esta ciudad de Palma
de Mallorca, el que era nuestro Obispo y el Gran Canciller "ad hono-
res" de nuestro Instituto.


Pero no fue, a decir verdad, un título meramente honorífico el que
ligó al Dr. Enciso Viana a esta "Maioricensis Schola Lullistica" y a
nuestras tareas centradas en el campo del lulismo y del medioevo;
sino que su espíritu científico, la admiración que tributaba al Bto. Ra-
món Llull, el aprecio que profesaba a la vida de estudio sereno, cons-
tante y profundo, y su larga y estrecha vinculación al "Consejo
Superior de Investigaciones Científicas", eran las auténticas fibras que
tejían el lazo que, durante nueve años, le mantuvo unido a nuestros
ideales y trabajos científicos y a la empresa de nuestras dos publica-
ciones primarias : la edición crítica de Opera latina del gran Maestro
medieval y la revista cuatrimestral Estudios Lulianos.


Ya, en los mismos inicios de su pontificado mayoricense, le plugo
visitar la sede y biblioteca de nuestro Instituto, instaladas, a la sazón,
en el domicilo de su fundador y primer Rector, Dr. Francisco Sureda
Blanes. Poco tiempo después, se dignaba ocupar la presidencia de la
sesión académica, celebrada con motivo de la investidura del nuevo
"Magister", Dr. Friedrich Stegmüller, Profesor Ordinario - Público de
la universidad de Freiburg in Br. ; y, apenas transcurrido un mes, se
halló en el trance doloroso de tener que presidir el entierro del mis-
mo benemérito Dr. Sureda Blanes.


El epistolario lulístico que formaba parte del archivo personal del
Excmo. y Rdmo. Dr. D. Leopoldo Eijo Garay, Patriarca - Obispo de
Madrid - Alcalá y "Primus Magister" de esta Schola, y que fue legado
a nuestra biblioteca, testimonia la solicitud y presteza con que, al ocu-




II IN MEMORIAM


rrir la muerte del referido primer Rector, veló por la continuidad de
este Instituto y se propuso asegurar la tutela del "Consejo Superior
de investigaciones Científicas", que venía amparando a aquél desde el
año 1949, en que fue adscrito, directamente, al Patronato "Raimun-
do Lulio".


Nuestro difunto Canciller se asociaba, gustosamente, a nuestros
más relevantes acontecimientos académicos, y se complacía en exte-
riorizar la satisfacción que le causaba el ambiente científico de los
mismos. En virtud de iniciativa propia, presidió la solemne sesión
académica que esta "Maioricensis Schola Lullistica" celebró en el salón
de sesiones de la Excma. Diputación Provincial, el 16 de mayo de
1956, a raiz de la toma de posesión, por el Dr. Garcías Palou, del
Rectorado de la misma; y el mismo Excmo. Gran Canciller pronunció
el discurso de presentación del nuevo Rector. El día 7 de junio del
siguiente año 1957 ingresó en el "Magisterio" de esta Schola el
Excmo. Dr. D. Juan Zaragüeta, Director del Instituto "Luis Vives" de
Filosofía, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas; y el
Dr. Enciso Viana, movido del deseo de honrar a tan ilustre persona-
lidad, asistió al brillante acto académico —cuya presidencia ocupó—
e invistió al nuevo y sabio "Magister". Con motivo del 1 Congreso
Internacional ae Lulismo, convocado en Formentor, en 1960, el Excmo.
Sr. Obispo Enciso Viana, celebró, junto al sepulcro del Bto. Ramón
Llull, en la Basílica de San Francisco de Asís, la Misa que precedió
a las tareas científicas, y pronunció bella, devota y alentadora plática,
para definir las líneas más características de la espiritualidad del Bto.
Ramón Llull, que presentó a tan sabios maestros de doce naciones
europeas y americanas como ejemplar para el hombre de ciencia de
hoy; y, horas más tarde, ya en Formentor, participaba, personalmen-
te, como Gran Canciller del Instituto organizador, en la sesión inau-
gural de aquella asamblea científica, con la aportación de un denso y
luminoso parlamento que siguió a la lección introductoria del hoy
Eminentísimo Sr. Cardenal Albareda, Prefecto, a la sazón, de la Bi-
blioteca Apostólica Vaiticana; al discurso de presentación del Congre-
so, del Dr. Garcías Palou y al de apertura del mismo, pronunciado
por el Presidente General, Rdmo. P. Fray Ephrem Longpré, O. F. M.
Se asoció, de nuevo, a las tareas científicas de aquella memorable reu-
nión de maestros, asistiendo, el sábado, día 23 de abril, a la sesión de
clausura y pronunciando el último discurso —de satisfacción propia,
de felicitación y de despedida—, que los ochenta lulistas y medievalis-




EL EXCMO. Y RDMO. CANCILLER ENCISO VIANA III


tas, allí congregados, escucharon, después del que resumió la labor del
Congreso, del Dr. Garcías Palou, y del final del Rdmo. P. E. Longpré.


Al día siguiente, domingo, d.a 24, celebróse un coloquio interna-
nacional de divulgación luliana, que dirigió el "Magister de la "Maio-
ricensis Schola Lullistica" y catedrático de la universidad de Madrid,
Dr. Muñoz Alonso; y nuestro Gran Canciller acompañó a las
autoridades de la nación, embajadores, autoridades provinciales y pro-
fesores nacionales y extranjeros, invitados por la Dirección General de
Relaciones Culturales, del Ministerio de Asuntos Exteriores.


A iraiz de la conmemoración del Vil Centenario de la Conversión
del Bto. Ramón Llull, escribió hermosa y ferviente Carta Pastoral (ene-
ro, 1962), cuyo texto honró las páginas de Estudios Lulianos. "Que-
remos, escribía, que durante este año, que deseamos inaugurar con un
solemne Pontifical el día de la Conversión de S. Pablo, se levante la
voz de los maestros, que ya, hace algo más de un año, supieron con-
vocar un doctísimo congreso de estudios lulianos, y haga llegar a nue-
tro pueblo el conocimiento de esta gran figura del saber. Sabemos que
ha de ser empresa fácil y gustosa para quienes sostienen con tanto
prestigio la "Maioricensis Schola Lullistica" y publican una revista de
carácter científico como "Estudios Lulianos".


Pero queremos también que dejen oir su voz los pastores de almas.
En la basílica de S. Francisco de esta ciudad está el sepulcro del Beato,
al que quisiéramos ver llegar con más frecuencia a nuestros fieles. La
celebración de este centenario puede dar ocasión para organizar algu-
nas peregrinaciones parroquiales, que soplen un poco sobre las cenizas
que parecen cubrir la antigua devoción de nuestro pueblo. Para ello
sería conveniente preparar primero la piedad popular alimentándola
con oraciones y consideraciones tomadas de los escritos del Beato. Las
hay numerosas y muy devotas. Sólo hace falta que alguien las vaya
entresacando y publicando en folletos. El dedicado a la devoción a la
Virgen puede ser muy sabroso, y encontrará muy calurosa acogida en
nuestro pueblo.


En cuanto a nuestro Seminario, en que Nós mismo tuvimos el con-
suelo de bendecir la imagen del Beato, que preside el patio de los teó-
logos, queremos que este año organice lecturas y actos públicos des-
tinados a procurar que nuestros seminaristas conozcan bien la vida y
los principales escritos de Ramón Llull, y que en el certamen, que
todos los años se celebra con tanto fruto, no falte algún tema luliano.
Que la atención preferente del Beato a la bondad de Dios, su espíritu




IV IN MEMORIAM


misional, su devoción mariana, y su actitud ante el Concilio ecuménico
de Viena, que entonces se preparaba, tengan provechosa repercusión
en el espíritu de nuestros queridos seminaristas.


De esta manera la conmemoración de aquella conversión, puede
ser para toda nuestra Diócesis fuente de abundantes gracias espirituales".


El VI Centenario de la muerte del Bto. Ramón Llull, que se con-
memoró en 1915, clausuróse y celebróse cuando ya había muerto el
limo, y Rdmo. Sr. Obispo Campins y Barceló, cuya Carta Pastoral, es-
crita sobre la significación de la histórica efemèride, labraba el rico y
bello pórtico de los actos conmemorativos, que él mismo planeara an-
tes de su mortal dolencia.


Desgraciadamente, aconteció algo similar con el VII centenario de
la conversión del Bto. Llull. No pudo clausurarse en mayo de 1963,
por razón de la muerte del Papa Juan XXIII; ni en el otoño siguiente,
debido a la celebración de la segunda sesión conciliar. Pero el Dr. En-
ciso Viana, a pesar de dichas largas dilaciones, exigidas por circuns-
tancias insuperables, no se resignó a renunciar a las anteriormente
planeadas y anunciadas solemnidades finales de la conmemoración lu-
liana, para las que había sido invitado el Excmo. y Rdmo. Sr. Nuncio
de Su Santidad, en España, Monseñor Antonio Riberi.


En diciembre del mismo año 1963, nuestro Gran Canciller se dig-
nó visitar, personalmente, en el Vaticano, al Eminentísimo Sr. Ci-
cognani, Secretario de Estado de Su Santidad, con el fin de invitarle a
presidir los actos finales de dicha conmemoración centenaria, proyec-
dos para los días 25, 26 y 27 de enero del siguiente año 1964.


La invitación del Dr. Enciso Viana fue cordialmente aceptada; y,
al recibirse, aquí, confirmación oficial de la misma, se cursó la debida
comunicación a las autoridades del Estado, de la Provincia y de la
ciudad. Pero, en la fecha señalada para la Misa Pontifical, procesión
y fiesta floral de clausura, el Obispo - Canciller ya se hallaba en Madrid
sometido a tratamientos médicos.


Ni en medio de sus dolencias, se le eclipsó su pensamiento, pues-
to en unas fiestas de clausura, dignas de la significación del VII Cen-
tenario de la Conversión del Bto. Ramón Llull; y escogió el día 2 de
febrero para su celebración, con la asistencia del Excmo. Sr. Nuncio
de Su Santidad. Mas su primera intervención quirúrgica impidió la
realización de sus vivos deseos.


Al Rector, Dr. Garcías Palou expresó su anhelo —que él guarda
como un encargo testamentario— de que se publicara un "Ejercicio




EL EXCMO. Y RDMO. CANCILLER ENCISO VIANA v
para el mes de mayo", compuesto con oraciones, advocaciones y una
breve lectura para cada día, escogidas entre las sublimes y devotísimas
páginas de teología mariana del gran Maestro, y adaptadas al mallor-
quín actual, con el fin de que los fieles de Mallorca nutran su devoción
a María con la doctrina y espiritualidad marianas del Doctor de la In-
maculada.


La dedicación integral al lulismo no se circunscribe por los meros
límites del trabajo científico, porque Ramón Llull no fue únicamente
un sabio. Incluye, a la vez, divulgación de su pensamiento y fomento
de la devoción que le es debida y la empresa de su exaltación suprema
en la tierra. Por tal motivo, el nombre, cargado de prestigios, de nues-
tro Gran Canciller, Dr. Enciso Viana, Obispo de Mallorca queda enla-
zado, como él quiso —y expresó humildemente— al de sus predecesores
en esta Sede mallorquina, Simón Bauçà, luán de Santander, Arzobispo-
Obispo Alagón, Miguel Salvà, Pedro I. Campins y Arzobispo-Obispo
Miralles.


La "Maioricensis Schola Lullistica" y la doble causa del lulismo
científico y de la extensión de la devoción al Beato mallorquín han
perdido, con la muerte del Dr. Enciso Viana, un inteligente guía y fer-
viente protector. En nuestro Instituto será recordado, por muchos años,
el preclaro Gran Canciller "ad honorem", así como el sapiente conseje-
ro y el bondadoso intercesor.


El estudioso asiduo, el paciente investigador, el Vicedirector del
Instituto "Francisco Suárez" de Teologia, el Jefe de la Sección Bíblica
del mismo, el Consejero del Patronato "Raimundo Lidio", el erudito
profesor de Sagrada Escritura, calaba la razón de ser, la significación
y la trascendencia científica de una empresa que sostienen, en el seno
de esta "Maioricensis Schola Lullistica" insignes lulistas y medievalis-
tas de los más renombrados Institutos y universidades de Europa y
América. Y esto solo constituía para nosotros un poderoso aliciente
y una confortadora tutela.


Descanse en la eterna paz de Dios, quien consagró su no muy larga
vida a hacer el bien a los hombres.






Estudios lul ianos






£studíos Ttulíanos
IRevísta cuatrimestral


de investigación Miaña Y Jlbedíevalístíca
publicada por la


Jlbaíorícensís Scbola Tlullístíca


'instituto internacional del


Consejo Superior de "¡Investigaciones Científicas


Vol. IX 1965 Año IX


ESCUELA LULISTICA MAYOMCENSE


Palma de Mallorca






LUL·LISME A MONTSERRAT A L SEGLE X V e


L'ERMITÀ BERNAT BOÍL


No existeixen proves documentals de peregrinatges del beat Ra-
mon Llull a Montserrat. Es difícil, però, no incloure aquest santuari
entre els «diversa alia loca sancta» per ell visitats vers l'any 1262,
de més a més de Rocamador i de Compostel.la.1


La devoció de Mallorca a Montserrat és antiga; fou molt inten-
sa. Ja en vida de Ramon eren tan nombrosos els mallorquins pere-
grins al santuari català que hom cregué necessari de bastir un edi-
fici a Montserrat mateix reservat als visitants procedents de Mallor-
ca. Bernat d'Ulsina, l'any 1302, havia ja recaptat per aquesta finali-
tat cent seixanta lliures. Jaume II manà al seu lloctinent, Dalmau
Garriga, d'esmerçar aquest diner exclusivament per la construcció
de l'edifici esmentat. Es tractava d'un d'aquells hospitia nacionals
freqüents a l'entorn dels grans santuaris.2


La presència de venerables ermitans a la muntanya santa, tan
coneguts i estimats dels peregrins, decidiria potser una anada de
Ramon a Montserrat. Si aquesta es verificà el 1262 podia encara


1 «Abiit. cum intentione nunquara revcrlcndi ad propria, ad Sanctam Mariam
de Rupis Amadore, ad Sanctum Iacobum. et ad diversa alia loca sancta, causa Dominum
exorandi et sanctos suos pro directione sua...» [Vida coetània] Ed. B. DE GAIFFIER,
In: Analecla Bolíandiana, 48 (1930), n. 9, p. 150.


2 Aquest fet, no incorporat encara a la història de Montserrat, consta en un
document de Jaume II, datat a Perpinyà el 15 de març de l'any 1302. Transcrivim
els passos essencials: «Cum inlellexerimus per Bernardum de Ultzina, quondam, quod
tenebat centum sexaginta libras que habile err.nl pro elemosina ad opus sánete Marie
Montserrati, et quod dicte centum sexaginta libre fuerunt deputate et debuere dari
ad construendam quandam domum in prioratu domus sánete Marie Montserrati, in
qua homines et mulieres Maioricarum euntes, causa peregrinationis, ad dictum prio-
ratum possent recipi et ospitari..., mandamus vobis quatenus... dictos denarios...
ponantur in constructione dicte domus... et quod ad alios usus nullatenus tradan-
lur...» VICH-MUNTANER, Documenta Regni Majoricarum (Palma 1945), doc.
68, p. 88.


1




6 CARD. J. ANSELM M. ALBAREDA


haver conegut un anacoreta insigne, Bertran, que habitava la sugges-
tiva ermita de Sant Salvador des de l'any 1217.3


La devoció de Mallorca a Montserrat s'intensificà encara durant
els segles XIVè i XVè. El 1347, el Cerimoniós prohibí de captar a
la Illa a favor de santuaris no balears; Montserrat fou un dels pocs
exceptuáis.4 Els freqüents romiatges, les gràcies obtingudes de Ma-
dona de Montserrat pels fidels de les Illes i les cèdules de confrares
Montserratins, trobades en enterraments de Mallorca, en són altres
testimonis.5


Al segle XVè, en els períodes florents de l'escola mallorquina
els contactes entre els visitants balears i Montserrat, podien ésser im-
portadors de lul.lisme al monestir. Aquests contactes, poc coneguts
en temps de mestre Pere Joan Llobet,6 són ben documentats en temps
de mestre Pere De Gui, segons veurem més endavant.


A Montserrat el lu.lisme podia haver arribat més fàcilment i
amb més eficàcia per les relacions mantingudes amb homes doctes,
lul.listes o amics llurs. Cal, en aquest cas, no oblidar que el monestir
fou client de mossèn Pere Posa. Malgrat el temps transcorregut i les
adverses vicissituds del monestir i de la seva biblioteca, sabem que
aquesta contenia llavors deu llibres impresos o editats per Posa, en-
tre ells els raríssims Suma de la art d'arismètica de Francesc de
SANT CLIMENT, i la Vida i trànsit de sant Jerònim, de més a més
dels llibres lul.lians que esmentarem tot seguit.


3 «Esta hermita [de Sant Salvador] se ignora quando fué fundada; pero se
sabe que lo era año mil ducientos diez y siete, pues consta en el archivo de Mont-
serrate que Fr. Bertrando murió año mil ducientos sesenta y dos, después de avcr
morado en dicha hermita quarenta y cinco años. SERRA Y POSTIUS, Epítone histó-
rico de... Montserrate (Barcelona 1747) p. 19.


4 La nota cancelleresca que encapçala aquest document (Mallorca, Arx. hist.,
Leg." LC) diu: «Pro procuratore béate Marie de Montserrato et quibusdam alus
quistoribus». VICH-MUNTANER, op. cit., doc. 232, p. 233.


5 No és possible donar aquí, ni un resum d'aquesta devoció. Es curiós el cas
d'un mallorquí, salvat d'un naufragi per la intercessió de la Verge, el qual portà a
Montserrat com a ex-vot una taula pintada amb la imatge de la Madona i de l'Infant.
Els monjos, en registrar el miracle, la qualificaren, cosa inconsueta, de «pintura me-
ravellosa.»


6 Es prou coneguda l'estada durant vint dies a Mallorca del diplomàtic ecle-
siàstic Virgili Bornati, «pro arte generali magistri Raymundi Lulli habenda». Restà
a Palma dels últims de juliol als principis d'agost del 1458. En un viatge anterior,
Bornati passà tres dies a Montserrat. Es probable una segona anada al monestir, en
tornar de Mallorca, durant els molts dies que restà a Barcelona mentre esperava de
conversar amb Joan II. Les lletres reials comcndatícies no foren datades fins el 3 de
desembre del 1458. Per la bibliografia dels viatges del brescià Bornati, consulteu:
FARINELLI, A., Viajes por España y Portugal, I (Roma 1942) 133-134. Cal advertir
però, que la Rivista di scienze storiche de Pavia, en la qual P. GUERRINI començà
a publicar el diari de Bornati, terminà el 1910 amb el volum VII. L'última part del
viatge ha restat inèdita.


2




L U L . L I S M E A M O N T S E R R A T A L S E G L E X V = 7


Mossèn Pere Posa, per a l'Escola de la ciutat comtal i, en general,
per al lul.lisme, representà molt més que un simple impressor, llibre-
ter i fins editor d'obres de Ramon o de De Gui. Les seves relacions
amb l'Escola foren d'ordre cultural. Per a algunes edicions cercà cor-
rectors tan qualificats com el cistercenc Gabriel Janer, així com Pe-
re Miquel demanà la col·laboració de Joan Baró, regent de la Càte-
dra lul·liana de Barcelona.


Amic i relacionat amb els lui.listes balears i barcelonins fou
l'ardiaca Jeroni Pau, cosí de l'arxiver Pere Miquel Carbonell, el qual
en la curta llista dels homes insignes, coneguts i amics seus, no obli-
dà els lul.listes Llobet i Desclapés,7 i mantingué amistat amb Arnau
Deseos i amb el regent Bofill. La greu enfermetat de Pau, que l'obli-
gà d'abandonar la ciutat eterna per la comtal, afectà els seus amics
lul.listes.8 Jeroni Pau estigué en relació amb Montserrat des d'abans
del 1460. Vers aquest any escriví unes quantes planes sobre la mun-
tanya, l'església i les ermites, primeres impressions personals cone-
gudes sobre Montserrat, moltes de les quals es convertiren en tòpics,
repetits per autors posteriors.9


Altre home culte del grup barceloní relacionat amb Montserrat
i amb el lul.lisme fou aquell «reverent mestre Aleix, regint les Esco-
les de Barcelona», corrector del Regiment de prínceps d'Egidi RO-
MA, estampat a Barcelona per Spindeler, el 1480, que era també en l'an-
tiga biblioteca del monestir. Mestre Aleix fou escollit per l'abat Joan


7 Del mestre Llobet, CARBONELL transcriví l'epitafi sepulcral i digué d'ell:
«composuit logices librum unum et metbaphisicae alterum, de iure et regimine libros
duos, Epistolasque plures ad diversos; sectalus est opinionem Lullii maioricensis.»
De Gabriel Desclapés dirà: «humanitalis quoque studia coluit, qui et celebris viri
Lullii conterranei disciplinam seetatus est». Manuel de BOFARULL, Opúsculos iné-
ditos de Pedro Miguel Carbonell, II (Barcelona 1865) 238, 242 In: Colección Docu-
mentos del Archivo de la Corona Aragón, t. XXVIII) .


8 El 6 de setembre del 1493, des de Valldemossa, Deseos escrivia al regent
Bofill: «Percontanti mihi de valitudine Hieronymi Pauli retulit praestantia tua, adeo
male se habere, ut fere nulla spes de ipsius incolumitate haberetur. Ea propter per-
gratum mihi faciès, si me eertiorem reddideris quomodo nunc valeat ad quem, si
aliquantulum convaluerit, scribam. F. FITA, Escritos de fray Bernat Boy/, In: Boletín
de la Real Academia de la Historia, XIX (Madrid 1891) 342. En el curs d'aquest
treball citem aquest Boletín: BAH.


9 Transcrivim alguns d'aquests tòpics: «Mons... insulam sedens et nulli con-
tiguus ut Soracte in Italia..., ornis et fraxinis et huiuscemodi arboribus insignitus,
medicalium... quoque herbarum feraeior. Aspectus eius amplissimus ut Pyreneis et
occidente sole Balearibus terminetur... Ultra montis medium, ara virgini extracta et
angustissimum templum; via quoque aseendentibus non exigua laborioso accolarum
cultu regiisque sumptibus coacta est... Cacumina montis religiosis habitantur viris,
qiiQS heremitas appellant; lignisque gradibus el exemptilibus scalis ad pendentia saxa
admotis non sine vaste sublimitatis terrore ac casus et periculo adeunl, etc. etc. De
fluminibus et montibus Hispaniarum libellus». Bibliot. Vaticana, Vat. lat. 2222, ff.
132 v. — 133 v. Cfr. Hispània iluslrata, II. (Francfurt 1603) 839-840.


3




8 CÀRD. J. ANSELM M. ALBAREDA


de Peralta com a professor de teologia i de predicació a Montserrat.
Aleix acceptà, per la devoció que professava al santuari; desitjava,
però, obtenir una prebenda en recompensa del seu treball. L'abat ho
tramità amb el rei per mitjà, de segur, de Bernat Boïl, aquell temps
en contacte amb Ferran amb motiu d'una ambaixada a França. El
rei acudí al papa: el contingut de la seva demanda li fou procurat o
per l'abat Peralta o per l'ermità Boïl. Mestre Aleix era qualificat, en
la lletra al protonotari Medina, 6 d'abril 1487, de «lector i predica-
dor de vida excel·lent, persona de santa vida i bon predicador».1 0


El 1493, en passar Montserrat a la jurisdicció de la Congregació
benedictina de Valladolid, no cessaren els contactes lul.lians. L'abat
Cisneros i el seu cosí germà, el futur cardenal homònim —protector
decidit del lul.lisme— es trobaren a Montserrat." L'estada, durant
una setmana de l'any 1493, dels dos reis, acompanyats segurament per
mestre De Gui, llur capellà, sempre al seguici de la cort, crearia en-
cara més simpaties a favor de les doctrines lul·lianes, ja conegudes al
monestir. Les obres genuïnes i no genuïnes de Llull, adquirides en
temps de l'abat Cisneros, en serien una confirmació.


El pseudolul.lisme alquímic i astrològic, tan difús el segle XVIè,
arribà també a Montserrat. Els seus monjos, aficionats a l'astrologia
des del segle XIVè, transcriptors del Liber çompletus in iudiciis
stellarum, d'ABEN-ALI-RAXEL i del Tractat d'astrologia de Barto-
meu TRESBENS, es procuraren al segle XVIè la «Clavicula Ray-
mundi maioricani in quo omnia quae in opere alchimiae requiruntur
aperte declarantur», i els pseudo TOMAS, «Tractatus in arte alchi-
miae, Tractatus de L·pide philosophico» i, encara, «Tabla de los nú-
meros pares, Alphabetum mattematicum cabalístico (!), Taula caba-
lística, Roda de L· fortuna... traída de Armenia», etc.1 2


1 0 «El dicho lector y predicador, que se llama maestro Alexo, persona de muy
buena vida y de gran seiencia e muy buen predicador». «Ad hunc igitur laborem et
ad hoc exercitium [fer de preceptor a Montserrat] partim precibus, partim devotione,
adductus est vir quidam, doctissimus in sacra theologia et in predicatione verbi Dei
approbatissimus, nomine magister Alexius». A. M. ALBAREDA, Intervenció de l'abat
Joan de Peralta i dels Reis Catòlics en la reforma de Montserrat. In: Anulecta Mont-
serratensia, VIII (Montserrat 1954-1955) 68. Citem: AM.


" «El instrumento que contiene esta capitulación [amb els ermitans] fue
otorgado en el monasterio de Montserrat en julio del 1493. Uno de los cuatro testi-
gos... es fray Francisco Jiménez, guardián de La Salceda, el futuro cardenal Cisneros».
G. M. COLOMBAS, Un reformador benedictino: García Jiménez de Cisneros, In:
Scripta et Documenta, 5 (Montserrat 1955) 117.


1 2 Per al Liber in iudiciis stellarum, vegeu la lletra de l'Infant Joan al seu pare.
RUBIO y LLUCH, Documents..., I, 246. Per a B. TRESBENS, A. M. Albareda,
AM III, 140-141. Encara el veié a Montserrat VILLANUEVA, VII, 145. Per la
Clavicula Raymundi, C. BARAUT, loe. cit., 367.


4




LUL.LISME A MONTSERRAT A t SEGLE XVÍ 9


Al segle XVIIIè, els monjos atribuïen encara a Ramon Llull un
bell tractat d'educació pueril, pulcrament transcrit en un còdex mont-
serrati del segle XIVè: Tractatus de decern preceptis legis... (escrit
a València el 1327). 1 3


Dos fets documenten explícitament el lul.lisme a Montserrat al
segle XVè: la presència, a l'antiga biblioteca, de les edicions fetes
estampar pels lul.listes de l'Escola de Barcelona, i l'estada a la munta-
nya de l'ermità Bernat Boi'l durant els anys dels seus fervors lul.lians.


Heus ací les edicions esmentades:
Ars brevis de Ramon LLULL, estampada a Barcelona per Pere


Posa i Pere Brun, el 1481. (Hain 10321; Haebler 378). 1 4
Ianua Artis excellentissimi magistri Raymundi Llull, obra del


prevere Pere DE GUI, Barcelona, Pere Posa, 1482. La segona edició
és del 1488. (Haebler 191, 192).


Metaphysica o Opus divinum. de mestre Pere DE GUI, Pere Po-
sa, Barcelona, 1489. (Haebler 196; Reichlin, IV, 1922).


Lògica abbreviata magistri Raymundi Llull, edició corregida
per l'entusiasta luí.lista, el cistercenc Gabriel Janer, eixida a Barcelo-
na, Pere Posa, 1489. (Haebler 382).


Tractatus formalitatum brevis, de mestre Pere DE GUI, també
corregit per Gabriel Janer. i estampat per Posa, Barcelona, 1489
(Haebler 194).


Liber Proverbiorum de R. LLULL, estampat a Barcelona per
Pere Miquel, 1493, corregit pel regent de l'Escola de Barcelona,
Joan Baró, associat, Joan Font. (Haebler 383) .


Liber principiorum theologiae de R. LLULL, impressor Pere
Miquel, Barcelona, 1493, corrector, Joan Baró.1 5


Disputatio de Conceptione Beatae Mariae Virginis, (V. Bandello
di Castelnovo), Sevilla, I. Villagusa, 1498. En l'edició precedent de


1 3 Bibl. Montserrat, ms. I, Llibre vermell, 3 V.-118 v. C. BARAUT, loe. cit., 347.
1 4 Dom Benet Ribas, arxiver de Montserrat, home docte i minuciós, trameté a


R. Diosdado CABALLERO, abans de l'any 1793, i al P. Francisco MÉNDEZ, abans
del 1796, una descripció precisa dels incunables estampats a Espanya existents a
l'antiga biblioteca de Montserrat. El primer els utilitzà en: De prima Typograhiae
Hispanicae aetate (Roma 1793) i el segon en la seva Tipografía Española (Madrid
1796). Emprem la segona edició, 1861. Són les fonts que donen les edicions lul·lianes
a Montserrat.


l s Aquesta edició, citada per HAIN 10319: «Theologia. Barcinone per Petrum
Miquel», ha estat posada en dubte i fins negada per bibliògrafs tan experts com
HAEBLER i ROGENT-DURAN. CABALLERO, però, «ex Benedicto Ribas» la de-
talla, abreujadament, com fa en totes les descripcions: «Theologia Raymundi Lulli,
Barcinone per Iohannem Baró, 1493, in 4.°». No ofereix cap dificultat el Pere Mi-
quel de HAIN i el Joan Baró de CABALLERO. L'un és l'impressor i l'altre el correc-
tor o editor. Es el cas del Liber Proverbiorum, (Barcelona, 1493).


5




10 C A R D . J . A N S E L M M . A L B A R E D A


Sevilla, 1491, es deia que aquesta obra fou composta «ab egregio vi-
ro magistro Raymundo LULL doctore illuminato». (Hain 5603,
10326; Haebler 385) .


Aquest important lot d'obres, pràcticament totes les publicades
per l'Escola lul·liana de Barcelona, és un argument positiu sobre
l'existència d'una corrent luí.lista a Montserrat a la fi del segle XVè,
confirmada plenament per la correspondència mantinguda entre el
decidit lul.lista mallorquí Arnau Deseos i l'ermità de Montserrat
Bernat Boïl.


Bernat Boïl, personatge polimorf, interessant i desconcertant,
fou secretari de l'arxiprest de Saragossa i de Ferran, comissari ge-
neral de les galeres de l'almirall Bernat de Vilamarí, ambaixador,
sacerdot, ermità de Montserrat, vicari general de l'orde dels mínims,
company de Colom en el seu segon viatge, primer missioner d'Amè-
rica i superior dels altres missioners, abat del monestir benedictí de
Sant Miquel de Cuixa.16


Bernat pertanyia a la noble família aragonesa dels Boïls. Nas-
qué vers el 1450, sembla que a Tarazona.17 La primera notícia docu-
mentada, ara coneguda, és del 29 de desembre del 1473. En ella es
firma com a secretari de l'arxiprest de Daroca, dignitat de la seu sa-
ragossana, Pere Zapata, home de confiança de Ferran.18 P. Zapata
mantingué tota la vida una gran amistat amb Boïl. Aquesta sircums-
tància explica potser el seu nomenament com a secretari del rei, des
del moment en què Ferran succeí a Joan II.


Boïl havia rebut la tonsura, de segur essent molt jove, com s'es-
tilava aquell temps per tal de poder obtenir prebendes eclesiàstiques.
De fet, el 6 de maig de 1479, Ferran concedia al seu secretari la rec-
toria de l'església de Mahó. 1 9 Tal vegada no fou la primera prebenda,
certament no fou la darrera.


1 6 No existeix cap monografia completa d'aquest home singular. Per al referent
a les relacions amb el lul.lisme cal encara recórrer principalment, si no únicament
als treballs, amplament documentats, del P. Fidel FITA, publicats els anys 1891 1892
en els toms XIX i XX del Boletín de la Real Academia de la Historia. Citem sempre:
FITA, BAH, amb el n. en romà del tom, seguit del n. de les pàgines en aràbic.


" Es cert que fou aragonès. En la versió del Llibre de l'abat ISAAC, declara
«Pedísteme, senyor, en los días pasados el nuestro Abbat Ysacb, el qual... en el co-
mienço de mi conversión, de latino havía fecho Aragonés, o si más querrés, Caste-
llano, no daquel más apurado stilo de la corte, más daquel llano...». FITA, BAH
XIX, 268. Nat l'any 1450, segons el P. CARESMAR. El mateix Caresmar el suposa
fill de Tarragona, Cfr. AM. II, 345, probablement cal llegir Tarassona.


1 8 Arxiu Històric de Protocols de Barcelona. Notari Pere Pasqual, any 1473.
CARRERES VALLS, El llibre a Catalunya, 1338-1590, (Barcelona 1936), 74-75.


" En un document del rei Ferran, es llegeix... «fidelem secretarium nostrum
Bernardum Boyl... Rectoriam ecclesie ville nostre de Mahoncio, vobis dicto Bernardo


6




LTJL.LISME A MONTSERRAT AL SEGLE XV» 11


La conversió de Bernat Boïl —probablement repentina i impre-
vista— cal situar-la entre el 4 de setembre de l'any 1480 i el 16 de
juny del 1481. 2 0


Per tal de poder sospesar la influència que Boïl exercí entre els
ermitans i els monjos pertocant el lul.lisme. convé establir la seva si-
tuació jurídica i efectiva a Montserrat.


Primer de tot cal precisar, ¿Termita Bernat Boïl fou benedictí?
La qüestió ha estat mòlt debatuda. Nosaltres en escriure la Història
de Montserrat, guiats pel testimoni d'un dels nostres arxivers del se-
gle XVIIè, el qual afirmava haver vist a l'arxiu la cèdula autógrafa
de la professió monàstica de Boïl, responguérem afirmativament.
Avui, en canvi, la nostra resposta és negativa.


Ara, gràcies a un document, encara inèdit, coneixem amb molta
aproximació el text contingut en la cèdula de professió que solien
fer els pretendents d'ermità encara que no fossin per Montserrat. El
dia 15 de juny del 1326 Berenguer de Palomar féu professió eremí-
tica a mans del bisbe Ponç de Barcelona amb les paraules següents:
Jo, Berenguer de Palomar, prometo obediència monacal, segons la
Regla del benhaurat Benet, a Déu i a vós, senyor bisbe de Barcelo-
na, i, juntament, castedat i renúncia a la propietat». La citació explí-
cita de la regla benedictina i la facultat atorgada pel bisbe a Beren-
guer d'ésser ermità a Montserrat o en altre indret honest, asseguren
que la fórmula emprada al monestir era molt similar a aquesta.21


No cal meravellar-se de la intervenció episcopal. La jurisdicció
eclesiàstica sobre els nostres ermitans fou exercida durant molt temps
pels bisbes. Així el 1312 un ermità obtenia del bisbat de Barcelona
l'autorització de construir un oratori i de celebrar en altar portàtil;


Boyl... conferimus et assignamus...», [6 maig, 1479]. Arxiu Corona Aragó, Reg.
3632, 77-78.


2 0 L'infant Enric, el 16 d'agost del 1480: «Manam de nostres pròpries peccú-
nies donar a mossèn Bernat Boyl, secretari del dit senyor rey e conduhidor del dit
marítim exèrcit...» [cent florins d'or]. ACA, Reg. 3812, 90. El 4 de setembre del
1480, el mateix infant Enric fa pagar cinquanta lliures barceloneses a «Bernat Boyl,
secretari del dit senyor y Commissari general del dit exèrcit». ACA, Reg. 3812, 99.
En aquesta data, doncs, Boïl no era encara ermità. El dia 16 de juny 1481, però, en
la seva ordenació de sotsdiaca a Barcelona, llegim: «Fr. Bernardus boill, clericust,
heremita Montisserrati...» Barcelona, Arxiu Diocesà, Reg. Ordinatorum, any 1481.


2 1 D'aquest novell document donem els passatges més importants: «...Nos Pon-
cius, Dei gratia episcopus barch., notum faceré volumus... fratrem Berengarium de
Palomerio... in meis manibus, sub hiis verbis professionem fecisse: Quantum pos-
sum, Ego Berengarius de Palomerio promitto obedientiam monachalem, secundum
regulam beati Benedictí, Deo et vobis, domino episcopo barch., cum castitate et ab-
dicatione proprietatis... Nos demum eidem fratri Berengario de Palomerio, [conce-
dimus ut], in montaneis Montisserati, seu in alio loco honesto et idóneo nostre diò-
cesis remanere, et habitare valeat». Barcelona, Arx. diocesà, Comm. 1325-1330, f. 43r.


7




12 CABD. Î . ANSELM M . ALBAREDA


el 1316 a dos ermitans sacerdots fou concedida, per la mateixa auto-
ritat, llicència de confessar-se mútuament i de confessar altres quatre
ermitans llecs.22


El primers anys del segle XVè, l'erecció en abadia del priorat
montserrati, modificà notablement les relacions entre el monestir i
els ermitans.23


Per la fusió de monjos i ermitans en una sola família benedicti-
na, caldrà esperar les Constitucions cisnerianes de l'any 1500. No
era possible d'arribar a l'unió esmentada sense superar un greu obs-
tacle: la inestabilitat. Fins l'any 1500, l'ermità montserrati podia
trencar unilateralment els lligams que l'unien al monestir. La pro-
fessió, el vot d'obediència, les constitucions, deixaven d'obligar quan
l'ermita era definitivament abandonada.24


Bernat Boïl féu certament la seva professió anacorética. Un ar-
xiver, com hem dit, veié la cèdula autógrafa a l'aixiu.2 5 En llegir:
«promitto obedientiam secundum regulam beati Benedicti» cregué,
de bona fe, que es tractava d'una professió benedictina.


La professió, però, de Boïl, únicament temporal, el deixava
lliure d'abandonar aquell estat de vida quan li plagués, i així ho féu.
Jurídicament, doncs, l'ermità Bernat Boïl no fou benedictí.


De totes maneres, l'haver exercit de superior i de pare espiritual
dels ermitans, l'haver intervingut amb zel i eficàcia en tots els afers
de l'abadia, tant en el seu redreç temporal com en la seva renovació
espiritual,26 durant els dotze anys, en què mantingué el vot d'obe-
diència a l'abat, fan de Bernat si no un benedictí, certament un baró,
més que oblat, tan íntimament unit al monestir, que pot ésser consi-
derat, durant aquell període, com un membre de la família montse-
rratina.


2 2 «Ugo de Cardona..., barchin. vicarius, dilecto in Christo fratri Berengario
heremite Montisserati, in predicto ordine, salutem... Nos... quatenus in predietis ap-
pendiciis [dicti Montisserrati infra limites diòcesis barchin.] ubicumque tibi magis
[placuerit]... in loco tamcn ad hoc congruo et honesto, oratorium faceré valeas, et
ibidem in altari portatili missam celebrare... lieentiam concedirnus». La data és 28
abril 1312. Barcelona, Arx. diocesà, Comm., 1311-1314, f. 18 v. Publicarem en lloc
més oportú l'interessant documentació montserratina d'aquest fons.


2 3 Dom G. Colorabas, op. cit., pp. 114-126-221-228.
2 4 «Licebat enim illis [els ermitans montserratins anteriors a Cisneros] pristino


more ab ineepta hercmitarum impune pede reducere et denuo ad mundi laqueos et
¡Ilécebras, non sine animarum discrimine, cui iam pridem bono consilio rcnunciave-
rant redire». ALBAREDA, AM IV, 128.


a Arx. Monts., Anselm PETIT, ii'&ro de los bienhechores de Montserrat.
2 6 ALBAREDA, L'orazione melódica a Monserrato, In Arch. Hist. S. / . , XXV


(Roma 1956) 265-267. A la p. 265, n. 29, ja diguérem que B. Boïl no fou benedictí.


8




LUL.LTSME A MONTSERRAT AL SEGLE XVè 1 3


La influència de Boïl fou gran. La seva conversió, la seva re-
clusió a Termita de la santíssima Trinitat, als 35 anys, aproximada-
ment, quan el seu llinatge, la seva cultura, la seva posició a la cort,
la seva amistat amb el rei li asseguraven una carrera brülantíssima,
impressionà fondament monjos i ermitans. El seu fervor religiós, el
zel per la santificació de les ànimes, s'intensificà encara en rebre,
el 22 de desembre de 1481, l'ordenació sacerdotal.27 L'abat de Sant
Cugat, Gaufred Sort, Vicari general per delegació de Tabat comen-
datari Julià delia Rovere, el tingué en tanta estima, que Tanomenà
superior dels ermitans i li concedí àmplia llicència de confessar i
predicar.28


Ignorem el moment precís en què Bernat Boïl s'interessà pel
lul.lisme, i quan conegué mestre Pere De Gui. No és impossible que
llur coneixença s'esdevingués a Barcelona el 1473, quan De Gui aca-
bà d'escriure el seu llibre Ianua Artis en aquesta ciutat, on a les da-
rreries del mateix any es trobava, de pas, el futur ermità montserratí.
Cap element positiu, però, no justifica aquesta hipòtesi. Tot fa pen-
sar en una conversió al lul.lisme fulmínea, afectiva i efectiva, com
la major part de les decisions d'aquest home singular. Sembla que
aquesta s'inicià al principi del 1483, 2 9 dos anys després d'entrar a
Montserrat. Algun amic luí.lista el posaria en comunicació amb mes-
tre De Gui, tal vegada amb motiu de la greu persecució que aquest
sofrí, precisament el 1483 per causa de la seva obra Ianua Artis. La
decidida intervenció de Boïl tingué potser un pes determinant a la
Cúria romana, la qual sentencià finalment a favor de l'ortodòxia
d'aquest llibre.


2 7 Bernat Boïl, ja ermità de Montserrat, rebé a Barcelona el subdiaconat el 16
de juny 1481, segons hem vist, el diaconat el 22 de setembre i el presbiterat el 22
de desembre del mateix any. Rebé el subdiaeonat junt amb un monjo de Montserrat,
i el diaconat amb el mateix i amb Andreu Sagrera beneficiat del monestir. Tots tres:
«de licentia sui abbatis». Barcelona, Arxiu diocesà, Reg. ordinatorum, no foliat, sota
l'any 1481.


2 8 «Dilecto nobis in Chisto Fr. Bernardo Boil, presbítero heremitae, superiori
heremitarum... Montisserrati... licentiam tibi et facultatem audiendi confessiones...»
El document, comunicat per l'arxiver B. Ribas al P. Caresmar, fou publicat per FI-
TA, XIX, 223.


2 9 Per bé que el P. FITA estudià molt la cronologia de la correspondència
boïliana, resten bastantes dates a precisar. FITA datà la primera lletra de Deseos a
Boïl: «(Enero?) 1484», en la qual li deia: «Scio enim, ut mihi retulit magister
Petrus Daguinus..., te ad se scripsisse quasdam litteras». FITA BAH, XIX, 298.
Nosaltres, però, sabem que De Gui estava a Roma a les darreries del 1483 i fins
molt avançat el 1484. Naturalment, podia haver escrit a Deseos des de Roma anun-
ciant-li la lletra de Boïl, però Deseos res no diu a l'ermità de la persecució contra
De Gui com farà més tard. Tot fa suposar que la lletra de Boïl a De Gui, avui per-
duda, fou datada abans de l'octubre del 1483.


9




14 CABD. J. ANSELM M. ALBABEDA


Es prou coneguda l'actuació de l'inquisidor mallorquí, Guillem
Caselles, a Roma, contra la Ianua Artis i a favor de la tesi defensa-
da, en general pels dominics, que, sense el pecat original, la segona
Persona de la Trinitat no s'hauria encarnat, tesi contradita, entre al-
tres, per R. Llull i els seus deixebles. El P. Diago publicà el docu-
ment pontifici d'aprovació d'aquesta tesi.30 Un altre document de
Sixte IV, encara inèdit, adreçat al bisbe de Mallorca, permet de se-
guir el procés contra el llibre de De Gui.


Sixte IV escrivia al bisbe de Mallorca, Avellaneda: Ens ha es-
tat mostrat un petit llibre —habent sua fata libelli— escrit per un
tal Pere De Gui, intitulat Ianua Artis, i comença: «En el nom de Je-
sús». En el qual, de manera nova, hom parla de la producció de to-
tes les coses, fins i tot de les Persones Divines. Nós hem encomanat
a alguns cardenals —podem precisar que foren: Oliveri Carafa, Joan
Acimboldo, Jordi da Costa, Gabriel Rangone— d'examinar-lo acura-
dament. Aquesta obra conté moltes proposicions falses, errònies i
algunes de suspectes contra la fe. Proposicions que ja de molts anys
ençà han infectat moltes ànimes a Mallorca. Per la qual cosa et ma-
nem que citis l'autor d'aquest llibre, Pere De Gui; dintre seixanta
dies de la cita, caldrà que es presenti, sota pena d'excomunió, als
cardenals esmentats. De més a més en un temps raonable et faràs lliu-
rar tots els exemplars d'aquest llibre actualment existents al regne de
Mallorca, i els retindràs en poder teu, fins que et fem comunicar llur
destinació definitiva, etc.31


F. DIAGO, Historia de la Provincia de Aragón de la orden de Predicadores
(Barcelona 1598). 60-61.


31 « Venerabilis frater salutem etc. Fuit nobis exibitus quidam libellus per
quendam Pctrum de Guy editus. Ianua Artis intitulatus, qui incipit: In nomine
Jesu, in quo nititur, qi'odam novo modo, tradere productionem rerum omnium
extenditque vires suas ad usque productionem personarum divinarum: quem per
aliquos ex venerabilibus fratribus nostris Santae Romanae Ecclesie cardinalibus dili-
genter examinan fecerimus. Et quia propositiones continet falsas et erróneas, ali-
integritati fidei suspectas, quibus iam a pluribus annis apud Maioricas animós infecit
plurimorum; cupientes itaque ex debito nostri pastoralis offieio... fraternitati tue pre-
cipimus quatenus dictum Petrum de Guy buius tractatus auctorem nostra auctoritate
cites personaliter compariturus, infra terminum sexaginta dierum a die intimationis
per te ei faciende compiitandorum. coram illis venerabilibus fratibus nostris S.R.E.
cardinalibus, quibus fidei causas commisimus conoscendas; ac sub excommunicationis
sententia omnes copias prefati libelli per totum Maioricarum regnum communicatas,
infra certum terminum tibi presentan mandes, quas per te volumus asservari donec
quid de eis agendum sit per nos fuerit ordinatum. Et si forsan, quod absit, prefatus
Petrus eomparere neglexerit, vel qui huiusmodi copias habent eas noluerint presen-
tare, contra illum tamquam de fide suspeclum et contra inobedientes tamquam contra
fautores ut procedas volumus et mandamus. In contrarium facientes. etc. Datum Ro-
me die xii septembris 1483 anno xiii? Grisus». Arx. S. Vat., Arm. XXXIX, n. 16, 20-
21. Adreçat al bisbe de Mallorca Dídac de Avellaneda.


10




LUL.LISME A MONTSERRAT AL SEGLE XV* 15


L'inquisidor Caselles havia triomfat plenament. Curà de fer
arribar el document pontifici a mans del destinatari al més aviat pos-
sible, i de difondre la nova en els ambients interessats: motiu de joia
per als anti-lul.listes, i d'aclaparament per als deixebles i amics de
Pere De Gui. Llur únic consol era l'esperança d'una possible revenja.
De fet Sixte IV no havia condemnat Ianua Arlh; volia de primer que
els jutges escoltessin l'acusat.


Boïl, des de Montserrat, escrivia a aquest propòsit que una vic-
tòria personal de De Gui a Roma fàcilment eliminaria «omnia vene-
na que per Hispaniam disseminata sunt» contra els lui distes.


De Gui, amb alguns dels seus amics, emprengué el viatge a la
ciutat eterna a l'octubre o al novembre del 1483. Els ambients lul.lis-
tes de Barcelona i de Palma restaren en gran ferment, àvid tothom
de saber notícies sobre el procés romà. Aquestes eren escasses i, de
vegades, contradictòries. Mentre Deseos escrivia a Boïl que confiava
en un pròxim retorn del mestre, ja arranjats els seus afers, Boïl li
deia que caldria escriure molt llarg sobre el particular; ell ho havia
encomanat al portador de la lletra.32


Els lul.listes estaven segurs que la ràpida victòria a Roma de
l'inquisidor de Mallorca fou deguda a poderoses influències; si aques-
tes mancaven a De Gui, difícilment hom podria confiar en un seu
triomf. El personatge més influent al qual podien recórrer era Ferran
el Catòlic. Per arribar fins al rei i decidir-lo a escriure al papa i als
quatre cardenals ja anomenats, hom no trobà millor intermediari
nue Bernat Boïl exsecretari de Ferran, entusiasta de la doctrina de
Ramon Llull i admirador fervent de mestre Pere De Gui.


L'ermità de Montserrat acceptà de grat la missió i assabentà els
amics lul.listes que faria tots els possibles per tal d'obtenir les reco-
manacions reials.33


A l'abril de 1484, Boïl tingué una excel·lent avinentesa per a
informar el rei de l'ambaixada a favor de De Gui. Ferran II, que es
trobava a Tarassona amb motiu de les Corts del regne d'Aragó, otor-
ga fàcilment el favor demanat pel seu antic secretari, present a les
Corts. Aquest potser reprengué el seu antic ofici per uns moments, i
redactà o dictà ell mateix les lletres de recomació. De totes maneres


3 2 Deseos a Boïl [febrer 1484?]: «De magistro Daguino certiorem te facio hac
prima futura aestate, negotio ad votum completo, ut veniet». Boïl a Deseos: «De re-
bus reverendi Magistri multa scripturus eram... Crede huic quaedam meo nomine
referenda». FITA, BAH XIX, 294, 296.


3 3 Boïl a Deseos: «Ego enim pulcherrima initia communis Praeceptoris nostri,
regiis litteris ad Summum Pontificem el ad reverendos cardinales, quoad potero il·lus-
traré conabor». FITA, BAH, XIX, 298.


11




16 CARD. J. ANSELM M. ALBAREDA


sabem de cert que partiren de Tarassona cap a Roma vers el 20
d'abril de 1484. 3 4


Amics i deixebles de mestre De Gui restaren esperançats i molt
agraïts a Boïl en saber la seva intervenció. Arnau Deseos li escrivia:
«Ago tibi ingentes atque immortales gratias». Ell refusà aquests elo-
gis amb elegant modèstia. Penso —deia— que aquestes missives no
serviran de res. El mestre triomfarà amb la força de les seves raons
i de la veritat, no per recomanacions dels poderosos. Més aviat temia
que el prestigi del mestre i l'interès per la seva doctrina no el
retinguessin a Roma.


Si arribés, però, aquest cas, altres lletres del rei el desarrelarien
de la ciutat dels papes i el restituirien als deixebles i admiradors de les
Escoles lul.listes de Barcelona i de Palma.35


La Ianua Artis rebé finalment l'aprovació de Roma abans de la
fi de l'any 1484. La mort de Sixte IV, 12 d'agost, la retardaria; les
lletres obtingudes resultaren, però, eficaces.


Boïl mantingué sempre intacta la veneració per mestre De Gui.
Res no tindria d'estrany que els seus grans elogis a la cort dels reis,
els decidissin a anomenar-lo llur capellà, càrrec efectiu que conservà
fins a la mort. l'any 1500.


El juny del 1488 s'havien trobat a Saragossa. Boïl, finalment,
escoltà l'autor de Ianua Artis en dues lliçons, present, potser, Isabel.
No li passà per alt l'estima de la reina pel mestre ni el gran nombre
de barons assenyalats que cercaven la seva amistat. Judicà que el seu
propi profit no seria mediocre amb tant bon preceptor. Temé, però,
per la seva vida, ja afeixugada pels anys i pels molts treballs.36


De Gui, enllaminit, sembla, per la inesperada fortuna de viure
a la cort, i amargat per les greus persecucions sofertes a l'Illa, no
volgué reprendre la càtedra de Mallorca malgrat les insistències del
seus amics. Arnau Deseos, pel febrer del 1488, escrivia: «moltes
lletres vos he adressât amb l'ntent de desarrapar-vos d'aquest vesc
enganxós que és la demora real». Tot fou inútil. De Gui preferí
de restar amb els reis.


3 4 Boïl a Deseos: «Quod autem communem praeceptorera attinet, litteras in eius
commendationem expediemus; iamque expeditae fuissent ac missac, nisi nos Maioris
Hebdomadae vacationes impedissent... Quare omnino litterae expedientur et mitten-
tur per primum tabellarium». FITA, BAH XIX, 301.


3 5 Els textos respectius es troben en el mateix tom XIX, pàgines 298, 301, 302,
305, 310.


3 6 «.. .a Praeceptore quoque nostro [De Gui], quum Caesaraugustae ageremus,
libellum quem lanuam Artis appellant, in illo Curiae strepitu, etsi bis, cursim tamen
audisse, ita ut tantum degustaverim...» etc. FITA, BAH, XIX, 322.


20




LUL.LISME A MONTSERRAT AL SEGLE XVè 17


Des d'aquest moment cessen les seves relacions amb Deseos i
amb Boïl. El 1489 l'ermità de Montserrat escrivia: «Des de la mort
del bisbe [Avellaneda} res més no he sabut del mestre De Gui.
Desitjo que aquest ancià baró, òptim i eruditíssim, frueixi ja de pau,
com ho demano al Senyor». 3 7


La doctrina de Ramon Llull interessava Bernat Boïl com un
mitjà per atansar-se a Déu. Convertit de fresc, decidit a passar la
vida en contemplació, la metafísica no li deia gran cosa. Deseos
intuí aquest estat d'esperit, i des de la primera lletra li fa saber que
«l'Art lul·liana permet de penetrar en el coneixement de moltes coses.
De més a més, els seus cultors, com ell sap per experiència, s'allunyen
dels vicis, i, íntimament units amb Déu, menyspreuen virilment ri-
crueses, honors i tota mena de delectacions nefandes. En l'oblit de
les coses moridores es lliuren a la contemplació del Creador i de les
seves obres. ¿Existeix res tan dolç com entendre Déu, ni res tan joiós
com contemplar les altes veritats?» etc. A Boïl, se li descloïen nous
horitzons. Creia en les afirmacions del seu corresponent, i «anhelava
ja —deia— d'assaborir quelcom d'aquesta Art suavíssima, guaridora
de la ment malaltissa, donadora de salut perpètua, propícia a intuir
la claredat de la llum divinal».3 8


Quan, però, davallat d'aquestes altures lluminoses, obria VArs
brevis o la Ianua Artis, no reeixia a descobrir-hi les meravelles tan
ponderades i d'ell tan desitjades.


Arnau Deseos, esperit fi i intuïtiu, endevinà aquestes insatisfac-
cions. «No t'ofenguin —li escrivia —l'estil descurat, poc llimat,
desguarnit, de les obres de Llull. Pensa que aquesta Art, divinament
infusa, ha estat inventada de poc i, com a cosa novella, li calen
termes novells per expressar-se, termes que d'antuvi et semblaren
grossers. De totes maneres si la lectura de les obres de Llull no és
tan seductora con la de Cicero, Quintilla o Virgili, deturem-nos en
la fruïció de la majestat i sublimitat dels pensaments, més que en
l'elegància de les paraules».39


" Boïl a Deseos: «Post Reverenciï Episeopi obitum, de Magistro Daguino nihil
certe quid ageret habui. Cupio illum optimum senem et virum eruditissimum iam
dudum quiete frui; quodque ut fiat Deum immortalem precor». FITA, BAH XIX,
326.


3 8 Vegeu aquests dos textos en BAH XIX, 293.
3 5 Deseós a Boïl: «Quaeso non te offendant si qua minus compta, pollita atque


ornata in ipsa compositione Raymundi tibi videbuntur...; quum Ars ipsa sit quaedam
nova inventio, divinitus infusa, ideirco novis indiget vocabulis...» etc. FITÀ, BAH
XIX, 319.


1 3




18 CAHD. J. ANSELM M. ALBAREDA


No era precisament el llatí bàrbar que mortificava l'humanista
Boïl; la seva dificultat naixia de no comprendre clarament el text.
Cosa freqüent, com sabem ja en vida de Ramon i en els temps de
més intens fervor lul·lià del segle XVè. Recordem l'inici de la ins-
cripció tombal de mestre Joan Llobet:


«Terrea Ioannis tenet hic lapis ossa Lubeti
Arte mira Lulli nodosa enigmata solvit».4 0


L'ermità Bernat Boïl comprengué des del primer instant la
necessitat d'un mestre que li desnusés aquells enigmes. Ja en la
primera lletra feia saber a De Gui «el seu gran desig de lliurar-se
a l'estudi de la doctrina de Llull; li calia, però, un professor».4 1 L'autor
de Ianua Artis restà molt impressionat per aquesta lletra. Sembla
que havia mig pensat de passar una temporada a Montserrat per a
ésser-li preceptor de lul.lisme.


«Molt vaig témer —escriurà Deseos al nostre ermità— que
mestre De Gui, per causa teva, no abandonés els balears i els molts
forasters deixebles seus. Per la meva part estava decidit a seguir-lo
allà on fos. Mentrestant, si tan gran és el teu ardor —continuava Des-
eos— pera estudiar i comprendre Ramon, vina aquí, a Mallorca,
entre nosaltres».42


Boïl, sempre amb la preocupació i el desig d'ésser instruït en
l'Art de Ramon, acceptà la invitació. A punt de passar la mar, una
ambaixada a França, que li confià el rei Ferran, féu fracassar la seva
anada a Mallorca.


Es remarcable la insistència a voler ésser un dels deixebles
lul.listes. Els té en gran consideració. Escriurà a Deseos: «Encoma-
na'm als teus condeixebles»; i més tard: «Penso sovint en la teva
oferta; em seria cosa molt plaent de venir a Mallorca per veure't i
veure juntament els professors d'aquesta doctrina santíssima».43


4 0 M. de BOFARULL, Opúsculos inéditos de P. Miguel Carbonell, II (Barcelo-
na. 1865) 239.


4 1 Deseos a Boíl: «quum praesertim eum [De Gui] certiorem fecisti de tua ip-
sa volúntate erga doctrinam nostri Divi Raymundi. cui libenter. ut ais, operam dé-
disses, si opportunitatem praeceptoris habuisses». FITA. BAH XIX, 292.


4 2 Deseos a Boïl: «Quam ob rem [el desig de part de Boïl de tenir un precep-
tor] valde timui ut praedictus Deguinus, gerens tibi morem, nobis Balearibus et aliis
quampluribus advenís magnum deserendo detrimentum afferret, tametsi ego, praecog-
nita utilitate dictae Artis decreveram ipsum, quoeumque ivisset, sequi...». «Sed si
tantus amor est tibi... ad artem divi Raymundi adispiscendam, veniat [tua Paternitas]
ad nostram Balearem». FITA, BAH, 292, 302.


4 3 De Boïl a Deseos: «Saepe promissa tua, mente volutavimus; non tam ut haec
faeilius vitare possimus, quam ut te caeterosque istius sanctissimae doctrinae professo-
res aliquando viseremus, degustaturi aliquid istius suavissimae Artis...» etc. «Vale; et
nos simul [eum]? omnibus amicis condiscipulisque tuis commendatum facito». FITA,
BAH XIX, 300, 302.


14




L'CL. LIS M F. A MONTSERRAT AL SEGLE XV* 19


En la solitud de la seva ermita, Boïl llegí i estudià les obres de
Llull i de De Gui, sense esperar la presència d'un preceptor per
iniciar els seus estudis lul.lians. Tenia a disposició les obres ja cita-
des, impresses a Barcelona. Conegué de més a més els títols i algun
fragment del Liber Proverbiorum i De Consolatione eremite.** No es
fàcil que tingués a mans el Libre de Contemplació, l'obra de Ramon
més adient a l'estat del seu esperit, pera molts capítols del qual no
hauria freturat de tenir preceptors, com no li caigueren pera entendre
sant Agustí o les homilies de l'abat Isaac de Nívine per ell traduïdes.
De totes maneres els seus contactes personals amb lul.listes de Bar-
celona, amics de Montserrat, necessàriament relacionats amb ell
durant els mesos de la greu persecució contra De Gui, li serien de
gran utilitat.


Coneixem també una trentena de lletres que anaren de Mallorca
a Montserrat o de Montserrat a Mallorca. Un nombre considerable
de «tabellarii» feren a mans de Boïl i de Deseos aquesta correspon-
dència. Sovint llurs noms són omesos. De vegades, però, s'entreveuen
amics comuns, homes de confiança: «m'ha portat les teves lletres el
mateix que et durà les meves»...; «creu el que ell et dirà de part
meva». Coneixem alguns noms: «El nostre comú amic, Egidi, por-
tador de la present, t'explicarà la resta». «El nostre Roig (Mateu?)
m'ha dut les teves lletres».45 Per bé que establiren contactes entre
l'Illa i la muntanya, podem deixar de banda el corresponents: Miquel
Ferrà, el regent Bofill, Jeroni, nebot de l'ermità, figures marginals
en el cas nostre.


El correu méu representatiu fou un francès, nomenat Joan; un
dels estrangers que vivia a Mallorca per tal de seguir les Hissons de
mestre De Gui. Acabat el curs 1482-1483, alguns d'ells restaren a
l'Illa, tot esperant el retorn del preceptor.


Joan era un dels deixebles més aprofitats de l'escola lul·liana de
Mallorca. Deseos el trameté a Montserrat. En la lletra a Boïl li deia:
«Posat que els teus afers t'impedeixen sempre de venir a Mallorca,
com tu desitjaries, et trametem el nostre condeixeble Joan, francès,
molt competent en la doctrina de Ramon. Ell podrà ensenyar-te la


4 4 Deseos a Boïl: «Quod argumentum etiam probare videtur Divus Raymundus
in suis Proverbiis, dicens: voluntati quod non sufficit unus Deus», etc «Nam ut de
Consolatione eremite noster Raymundus ait, si cecideris, o eremita, in tentationem
contra artículos fidei, si sacram non praestas theologiam.... FITA, BAH XIX, 304, 319.


4 5 Boïl a Deseos «Reddidit mihi tuas litteras, qui has ad te perlaturus est...
addidit his quaedam tuo nomine quae ei demandaveras mihi referenda». «Caetera ex
Aegidio, amico nostro, qui has a te perlaturus est, intelliges». De Deseos a Boïl: «Vir
optime, perlectis tuis litteris, quas novissime noster Rogius mihi reddidit...». FITA,
BAH XIX, 297, 302, 306.


15




2 0 CARD. J. ANSELM M. ALBAREDA


seva Art». L'ermità l'acollí afectuosament: en rebé una òptima im-
pressió. Encara que no pogué exercir el seu mestratge, car calgué a
Boïl deixar aviat Montserrat per Tarassona, el contacte i fins l'amistat
foren ja establerts. L'ermità recordarà sovint Joan, el nomenarà
senyor amic, baró excel·lent.46


No és impossible que per mitjà d'aquestes relacions l'antic se-
cretari del rei Ferran pervingués a conèixer i fins a posseir, en
exemplars manuscrits, altres obres de Ramon de caràcter prevalent-
ment místic; de totes maneres era Y Art de Ramon que interessava
directament, per no dir exclusivament, les Escoles barcelonina i
mallorquina. Altres escrits podien ésser llibres de lectura, en gran
part entenedors; l'Art era el llibre fonamental d'estudi, d'escola, per
a la comprensió del qual el preceptor era indispensable. Ésser lul.lista,
en aquell temps, significava seguir la doctrina de Llull continguda en
la seva Art, en totes les seves manificacions.


Així, Arnau Deseos en desitjar que Boïl esdevingués un excel·lent
lul.lista, li encomana únicament d'estudiar aquesta Art. Es fàcil es-
pigolar en llur correspondència frases com aquestes: «t'encomano i
et recomano d'aprendre Y Art del nostre diví Ramon i... fes-me saber
amb quin fervor, amb quin treball i diligència t'exercites en aquesta
art. El meu més íntim desig és veure't excel·lir entre els lul.listes,
sobre tota mesura. Lliura't a aquest estudi amb totes les teves forces
i amb tots els teus sentits, per tal que les lloances que tu i els altres
deixebles tributem a mestre De Gui, ell mateix i tots nosaltres pu-
guem, amb justícia, referir-Íes a tu». 4 7


En l'ermita montserratina l'antic secretari del rei Ferran cercava
de posar en pràctica les insistents recomanacions del seu amic ma-
llorquí. Aquest s'informava amb molta joia de l'aplicació de l'ermità,
i se n'aprofitava per a estimular-lo encara més: «Continua l'estudi


" Deseos a Boïl: «Mittimus ad te Ioannem Gallum, condiscipulum nostrum,
praestantem doctrina Raymundi, virum qui te edocere ipsam Artem Raymundi pote-
rit». Boíl a Deseos: «Caetera ex domino Ioanne ,amico nostro, intelliges, qui, propter
nostrum insperatum discessum, onus ad te scribendi recepit.». Boíl a Deseos: «Dedi
ad te ex Barchinona litteras...; paueis tamen tuis, quas ille bonus vir Gallus mihi
reddidit, satisfeci». FITA, BAH XIX, 296, 298, 299.


4 7 Deseos a Boíl: «Nunc itaque, dumtaxat te moneo atque cohortor ut hanc Ar-
tem [Divi Raimundi] addiscas». «Quum in tua epístola demonstras tuum magnum
desiderium... addiscendi Artem Divi Raymundi, quapropter a te missimus Ioannem
Gallum ad praestantem doctrinam...; «...gratias ago Deo, qui tibi hanc mentem de-
dit ut Artem Divi Raymundi adiscas...» «Quaeso igitur certiorem me facías quo studio,
opera ac diligentia in hac ipsa nunc te exerceas. Tanto enim desiderio meus ilagrat
animus, te scilicet videre inter lullistas exellentem atque praestantissimum, ut vix
possit enarrari...» etc. FITA, BAH XIX, 293, 223, 224.


16




LUL.LISME A MONTSERRAT AL SEGLE XV¿ 21


" Deseos a Boïl: «Tu igitur cura ut in hac ipsa Arte [Raymundi], quam fla-
granti animo quotidianis litteris efflagitasti, quam doctissimus evadas». FITA, BAH
XIX, 297.


17


de l'Art de Ramon amb l'ardor d'esperit amb què ho fas quotidiana-
ment, per tal de reeixir-ne doctíssim».4 8


No sabem en concret quins foren els progressos aconseguits en
l'estudi de l'Art lul·lià per l'aspirant deixeble, sempre a la recerca
d'un mestre. Ignorem també la concretització d'aquest lul.lisme i el
grau de la seva penetració en l'ambient culte de Montserrat.


La presència, però, de les obres de Ramon Llull estampades per
l'Escola de Barcelona, abans, durant i després de l'estada del nostre
ermità a la muntanya; les relacions mantingudes entre els monjos i
lul.listes o amics llurs de Barcelona —coneixences i contactes esde-
vinguts més freqüents durant el procés de mestre De Gui a Roma—
les anades al Santuari de portadors de lletres de Mallorca, alguns
d'ells experts en l'Art de Ramon, als quals calia pernoctar al mones-
tir, i especialment els fervors lul.lians de Bernat Boïl, mantiguts
actius i efectius durant un decenni, permeten d'assenyalar l'existèn-
cia del lul.lisme a Montserrat a les darreries del segle XVè.


CARD. J. ANSELM M. ALBAREDA
Stato-Città del Vaticano






LAS «RAZONES NECESARIAS» DEL BEATO RAMÓN
LLULL, EN EL MARCO DE SU ÉPOCA (*)


La demostración de los misterios de nuestra fe por razones ne-
cesarias es una de las notas más características del Bto. Llull y, a la
vez, su punto flaco.


Desde que, convertido de sus malas andanzas, se entregó a Dios,
no dominó su vida otro supremo afán más que el de llevar la fe de
Cristo a toda clase de descreídos, pero,en especial, a sarracenos, tár-
taros y judíos. Y, como todos éstos no querían dejar una je por otra,
aquel apostólico afán se tradujo en anhelo desmedido de convencer-
los por demostración racional, singularmente del dogma de la Trini-
dad, fundamento de toda la fe cristiana; y, en sus soledades del mon-
te Randa, se forjó un sistema filosófico en el que el pensamiento, con
principios puramente humanos, tejiese y urdiese sus raciocinios so-
bre una pauta invisible y ajustada a los datos de la fe, de tal suerte
que educada la mente en ese sistema no sólo no repugnasen al enten-
dimiento las proposiciones dogmáticas, sino por el contrario pare-
ciesen lógicas deducciones del sistema.


Así trazó su Arte; en su fondo doctrinal, aristotélico a la par
que patrístico; pero originalísimo en cuanto sistema. Los correlativos
(agente, efecto, y acción, -ivo, -ahle, y -ar, causativo, causaò/e,
causar) que, con mutua trabazón y palpable evidencia llenan el
mundo creado, habían de allanar el camino real que de las opera-
ciones ad extra llevase hasta el reconocimiento de las operaciones
ad intra en el seno de Dios. Y baste citar este punto solo, aunque ca-
pital, del sistema filosófico luliano.


Pero no siempre el mejor deseo es buen consejero; ni es admi-
sible que las fundamentales verdades de la fe, que exceden la capa-
cidad humana precisamente porque son divinas, queden vinculadas
y dependientes de sistema alguno filosófico humano, por bien inten-
cionado, y aun acertado, que sea.


(*) ESTUDIOS LULIANOS tiene a gran honor publicar el presente estudio iné-
dito, del EXCMO. Y RDMO. DR. EIJO GARAY (q. s. G . h.), tPrimus Magister> que fué de
esta € Maioricensis Schola Lullistica) ; y anuncia que a la publicación de este artículo
de índole lulística, D. m., seguirá la de otros importantes trabajos del mismo difunto
Sr. Patriarca, gracias al cuidado que sus más allegados colaboradores pusieron en
recoger todos sus dispersos escritos lulianos, que ahora, en este Instituto, se ordenan y
engarzan a la luz de los temas y bajo los títulos que los motivaron.


I




2 4 EXCMO. Y RDM O. D. LEOPOLDO EIJO CARAY


No voy a ocuparme ahora del error del Bto. Llull, ni a vindicar
a éste de la ligereza con que algunos, por desconocer su teoría, la
atacan, viendo en él un racionalista; ni siquiera voy a estudiar aquí
las demostraciones lulianas a la luz de la definición vaticana, para de-
ducir si les alcanza o no el anatema. Mi marco, al trazar estas líneas,
es mucho más reducido: me propongo tan sólo, estudiar a Llull co-
tejándolo con sus más eminentes contemporáneos escolásticos, y ver
hasta qué punto su doctrina era la misma de ellos, o si desentona y
discrepa de suerte que acuse formación ajena y escuela exótica, ará-
biga o no.


La norma exacta y el criterio justo sobre el empleo de argumen-
tos filosóficos para demostrar los dogmas, diólos Santo Tomás de
Aquino.


Respondiendo a un argumento sacado de un texto de Ricardo
de S. Víctor favorable a la demostrabilidad de los Misterios por ra-
zones necesarias, dice que de dos modos se puede aducir razona-
miento: 1.° demostrando suficientemente una verdad fundamental;
2.° mostrando la congruencia de ciertas verdades secundarias con una
fundamental que se supone; este segundo modo no es demostrativo de
la fundamental, porque tal vez se pueden las secundarias concordar
igualmente con otra fundamental distinta de aquélla. Del primer modo
se puede dar razonamiento demostrativo de la unidad de Dios; y al
segundo pertenecen las razones que manifiestan L· Trinidad; porque,
supuesta la verdad de la Trinidad divina ,concuerdan muy bien con
ella las razones aducidas; pero de por sí solas éstas no bastan para
demostrar la Trinidad de personas.1


Este segundo modo de razonar es el de S. Agustín, S. Anselmo,
Ricardo de S. Víctor y del Bto. Llull acerca del gran Misterio. Supo-
nen, como verdad fundamental, postulado de fe, la Trinidad; y con
ella relacionan, y enlazan y concuerdan de tal suerte otras verdades,
ciertas y demostradas, que dialécticalmente tejen luminosa demostra-
ción del Misterio; pero siempre advierten todos ellos que, si han lle-
gado a conocer, ha sido por haber empezado por creer.


No reprueba Santo Tomás ese razonamiento; antes dice que es
el que ha seguido en la misma Suma, (Q. 2 7 ) ; lo que reprueba es que
a eso se llame demostración suficiente; y que, por presumir probar así
las verdades de fe, quede ésta expuesta a la irrisión de los infieles.2


1 S. THOMAS AQUINATIS, Summa théologien, I", q. 32, a.l , ad. 2.
2 Ibidem, in corp., y q. 46, a. 2, c.


2




LAS «RAZONES NECESARIAS» DEL BEATO RAMÓN LLULL 25


Las razones necesarias que Llull da, no son de orden inventivo,
sino comprobatorio; son razones justificativas de una fe que ya se
tiene; suponen la creencia en la Trinidad, p. e., y la confirman, de
suerte que quien no posee esa fe, se vea obligado por argumentos filo-
sóficos a reconocer que la verdad encarnada en aquella creencia es
cierta y comprobada con razonamiento filosófico que no es posible re-
futar. Ahora bien, para formar esa demostración ha sido necesaria la
fe; primero presentando una verdad que la razón sola no hubiera po-
dido alcanzar, y segundo auxiliando con su luz, el lumen fidei, a en-
contrar la demostración. No justifico; expongo la mente de Llull. Que
ésta es así consta por múltiples pasajes de sus obras; baste citar aquí
uno: «Sényer ermità —dix Félix— a una santa festa que hom apella
de santa Trinitat... lo bon hom que preïcava dix que hom no
deu provar a les gents que Déu sia en Trinitat; car mellor cosa és a
les gents que creen en L· Trinitat de Déu, que si Ventenien per raons
necessàries. Molt fui... meravellat d'aquestes paraules, car, si el bon
hom dix veritat, segueix-se que hom haja major mèrit en haver creença
d'elL· que en haver coneixença, e volentat pot més amar per ignorància
que per coneixença-».
«...provar Trinitat no és sens subposició (lo cual confirma que las ra-
zones necesarias de Llull no lo son sino de congruencia), ne hom no
pot provar Trinitat a enteniment rebelle que sia en coratge d'hom
ergullós».
«...los filósofos gentils no sotsposaven per fe milla cosa en Déu,
mas que seguien raons necessàries; per ço lur enteniment no poc pujar
tan alt en Déu com l'enteniment dels filòsofs cristians catòlics e teòlegs,
qui per fe sotsposen en lo començament ésser Trinitat en Déu. E car
fe és lum de l'enteniment, puja l'enteniment a entendre pus altment
ço que los filòsofs gentils no pogren entendre». (Libre de meravelles,
lib. 1, cap. IV: De L· Trinitat de Déu, ed. Obres essendah, I, Barce-
lona, 1957, págs. 325, 326 y 328).


No es exacto Brentano al decir que Llull «se esforzó con audacia
en demostrar apodícticamente, por medio de la simple razón, la trini-
dad, el pecado original, la Encarnación y la muerte redentora».3 No
funciona sola la razón en la demostración luliana; es esencial la inter-
vención de la fe, que ilumina, además de haber dado la tesis que se
ha de demostrar.


Llull no dice que, empezando por la filosofía y sin más luz que


3 FRANCISCO BRENTANO, El porvenir de la Filosofía.— Traducción del ale-
mán por X . ZUBIRI. Revista de Occidente, Madrid, 1936, pág. 14.


3




26 EXCMO. Y RDMO. D. LEOPOLDO EIJO CARAY


la de sus postulados, se pueda llegar a descubrir y demostrar los mis-
terios de la fe; sino todo lo contrario; admitidos por fe dichos miste-
rios, va la mente al campo de la filosofía y los comprueba con ella y
los ve tan en consonancia y conformidad con los dictados de las luces
naturales, que convierte éstas en razones irrefragables con que apo-
yarlos. «La teología habla de Dios, es a saber de su esencia, propie-
dades, Dignidades, y de sus operaciones, las que tiene en sí mismo y
en las criaturas... y cuando se inclina a considerar las naturalezas
primitivas según la filosofía, entonces llega a la ciencia, y convierte
en demostraciones y razones necesarias las primeras posiciones que
hizo en la teología».4


Para mayor confirmación copiaría aquí literalmente un capítulo
de una de las más características obras de Lulio y desde luego la
típica en esta materia,5 si no temiera extenderme desproporcionada-
mente. Daré sólo un sumarísimo extracto. Dice: Así como sensualmente
de la virtud del vidrio y del plomo se compone una virtud más noble
que la de cada uno de ellos, cual es la virtud representativa del espejo,
así de la virtud de la imaginativa y de la que el entendimiento tiene
por sí y por la memoria y la voluntad, se forma el espejo intelectual
en el cual se representa el Supremo Bien, y sobre él inquirimos
por razones necesarias. Y así como de la materia y la forma se com-
pone cosa más noble que ellas, cual es el compuesto; así también
resulta de la imaginativa y del entendimiento una virtud más alta
que la que cada uno tiene por sí. Y de igual modo que la naturaleza
se basta para formar los compuestos; así de la imaginativa y del
entendimiento resulta virtud para tomar por objeto las cosas que
entran por los sentidos y lo que pertenece al alma y sus operaciones;
pero igual que no puede la naturaleza por sí sola formar el compuesto
racional, porque no alcanza a producir el alma; así el entendimiento
con su fuerza propia y la de la imaginativa no bastaría a formar
virtud ni operación que llegase a tomar por objeto de sus demostra-
ciones necesarias el Sumo Bien, que está por encima de la naturaleza
intelectual y de la naturaleza sensual; pero así como una vez dada el
alma ya se bastan ella y el cuerpo para componer el racional, así
también el entendimiento y la imaginación con el objeto eterno e
infinito en bondad, grandeza etc., que el entendimiento percibe, bastan
para componer más noble virtud que la que él de por sí y con la ima-


4 Arbre de ciencia, Del arbre humanal, V) De les fulles de l'arbre humanal, r)
De teologia.


5 Liber mirandarum demonstrationum, lib. II cap. XXVII, De demonstratione,
qvae est supra naturam. Ed. Salzinger, II, Moguntiae, 1722, 50-51.


4




LAS «RAZONES NECESARIAS» DEL BEATO RAMÓN LLULL 27


ginativa tiene; esa más noble virtud es un espejo en el que el Supremo
Bien es demostrable.


Pronto veremos que al discurrir así no hacía Llull más que seguir
a San Agustín, S. Anselmo y Ricardo de S. Víctor, y afirma lo que
afirmaron los escolásticos sus contemporáneos, aunque sin caer en las
desmedidas exageraciones de Llull. Pero detengámonos un momento
a examinar si puede verse en su doctrina influencia arábiga.


Cierto que el pensamiento predominante helénico-arábigo, con su
teoría de la iluminación divina por el intelecto único, daba como
consecuencia la demostrabilidad de los Misterios. Maimónides pre-
sentaba como el más alto grado de comunicación del intelecto uno, el
del profetismo, al que seguía en orden descendente el de especulación
o teoría; la diferencia entre ambos es que en éste la emanación del
intelecto se extiende sólo a la facultad racional, sin que llegue nada
a la imaginativa; pero, si esta emanación se extiende a la vez a las
dos facultades, es decir a la racional y a la imaginativa..., constituye
eso la clase de los profetas.


Alkendi, Alfarabi, Avicena, el aragonés Avenpace, y más expre-
samente Abentofail habían precedido a Maimónides en ese monopsi-
quhmo aristotélico-neoplatónico, como precedieron también a Averroes,
cuya doctrina del intelecto único dista mucho de ser original del
filósofo cordobés. La misma doctrina bebió en el pseudo-Empédocles
Abenarabi, la desarrolló y la legó a su escuela española.


Al igual que Maimónides, Averroes explica, por el intelecto
único, los dos grados más altos de conocer, es decir el de visión
profètica, que es el supremo, y el de demostración, que le es el más
próximo: «todo profeta es filósofo; pero no todo filósofo es profeta»;
porque quien posee las más sublimes comunicaciones del intelecto
uno tiene también el grado inferior, el de la filosofía que procede
por argumentación demostrativa, la cual puede aplicar a demostrar las
verdades que por revelación profètica ha conocido.


Cierto, repito, todo eso. Pero ¿acaso puede verse en esa doctrina
arábiga o judaica la fuente de la tendencia a demostrar los dogmas
cristianos, tal como aparece en San Agustín y S. Anselmo? Son dos
corrientes que nada tienen que ver la una con la otra. ¿Y puede en
sana crítica hacerse depender de la corriente arábiga la doctrina
luliana de la demostrabilidad de los dogmas ya sólo por el hecho de
ser posterior, ya además por el prejuicio de atribuir exagerada in-
fluencia a los escritores arábigos en la escolástica, cuando todos los
elementos de juicio, especialmente la coincidencia de doctrina, de
exposición y a veces de frases, demuestran que Llull se inspiró en




28 EXCMO. Y RDMO. D. LEOPOLDO EIJO GARAY


S. Agustín y S. Anselmo, y, por el contrario, el resto de las enseñan-
zas lulianas discrepa de las arábigas en los puntos en que, dentro del
aristotelismo común cabía discrepar?


La demostración que Lulio pretende dar de los Misterios no
presupone, como en Maimónides o en Averroes la iluminación Profè-
tica, es decir la unión más íntima con el intelecto uno, causa de todo
conocer humano, sino tan sólo la luz de la fe, grado absolutamente
inferior en aquellas doctrinas arábigas; la misma simple fe, que es la
luz que guía, como conocimiento previo necesario, a S. Agustín y
S. Anselmo y Ricardo de S. Víctor cuando discurren sobre el mismo
tema. Maimónides ponía la diferencia entre el grado de intuición
profètica y el de filosofía demostrativa, en que la iluminación del
intelecto único penetrase, o no, hasta la facultad imaginativa; si no
llegaba a ella, había filosofía, y si llegaba, profetismo. Por el contrario,
en la doctrina de Lulio, no hay ni demostración ni discurso alguno
racional sin función de la imaginativa. Según los árabes, aquella
suprema iluminación, la profètica, incluía la visión filosófica, o de-
mostrativa; pero por el contrario, el filósofo-teólogo de Llull puede
aplicar su ingenio a discurrir y demostrar los postulados que le da la
luz de la fe, o bien puede dedicarlo a cuestiones puramente naturales
quedando, en cuanto al dogma, reducido al puro estado de fe, como
los creyentes vulgares. Y por último ,el fundamento de toda aquella
doctrina arábiga, la del intelecto único, a los ojos de Lulio, que
infatigablemente la refuta en su ardorosísima y tenaz campaña anti-
averroista, es no sólo filosóficamente absurda, sino también es anti-
rreligiosa; conceptos que en nada corresponden a los de los filósofos
árabes, que la sostenían como cierta en filosofía y como nada opuesta,
antes muy conforme, a la verdad religiosa.


Por muy grande que se quiera suponer el influjo filosófico arábigo
en la escolástica medioeval, en cuanto a la demostrabilidad de los
dogmas por razones necesarias, Lulio no es discípulo de los árabes
sino de San Agustín, San Anselmo, Ricardo de S. Víctor y otros no
pocos teólogos en quienes encarna la misma tendencia.


Ha dicho con mucha propiedad Grabmann: «El punto central
del sistema tomista es la idea de Dios. El conocimiento de un Dios
tarscendente, personal es el soberbio coronamiento de la metafísica.
El dirigir la mirada a los misterios de la vida íntima de Dios, que
el dogma de la Trinidad abre al pensador guiado por la fe, señala la
cumbre de la especulativa teológica».6


6 M. GRABMANN, Santo Tomás de Aquino (Traduc. de S. MINGUIJON
A D R I Á N ) , Barcelona-Buenos Aires, 1930, 85.


i


6




LAS «RAZONES NECBSARIAS» DEL BEATO RAMON LLDLL 29


7 Liber mirandarum demonstrationum, Lib. I, cap. XXIV, ed. cit., pág. 7.


7


En efecto la metafísica aristotélica culmina en la Teología
natural, en el estudio de Dios arrancando de los datos que la meta-
física ha encontrado en las criaturas. La pura razón humana no
puede cosechar en aquel campo más que lo que da de sí la sementera
de los seres creados, con sus perfecciones y sus limitaciones. Agre-
gados los datos que aporta la revelación, se perfecciona el conocimiento
de las criaturas y por ende la teología natural. Llégase, sin embargo,
a un punto en que el modo de ser de las criaturas nada puede mani-
festarnos, con la necesidad imprescindible para la demostración, acerca
del ser de Dios; ellas son producto de la obra de Dios ad. extra, que
no agotan ni la potencia ni el ser divinos, y no pueden, por tanto,
conducirnos a conocer la infinita perfección de la operación de Dios
ad intra; el teólogo natural enmudece; el teólogo dogmático demuestra
por autoridad, por las manifestaciones de la revelación; el filósofo
rastrea en las criaturas propiedades que concuerdan con esas otras
divinas reveladas, y dan así verosimilitud racional a éstas, y sirven
para desvanecer las objeciones contrarias, y hasta para forjar razones
de persuasión, pero no de demostración. Y aquí entra la atrevida
pretensión luliana: forja una metafísica de lo creado que sea semen-
tera tal que las demostraciones de la teología natural alcancen a los
más altos dogmas de la teología católica; con acerada y formidable
dialéctica presenta esos dogmas como conclusiones de demostración
racional a los ojos de los aue no admiten la autoridad de la revela-
ción; insiste en el valor demostrativo de sus argumentos, pero en
último término no le importa que se les llame razones puramente
persuasorias. con tal que en sus razonamientos metafísicos cierre toda
escanatoria a los enemigos de la fe. No discurre como teólogo ni como
simnle filósofo, sino como filósofo aue se ha perfeccionado por la
teología: ni se vergue engreída su razón frente a la fe, antes al con-
trario dice aue la razón es impotente para discurrir así. si no guía
sus pasos la luz previa de la fe y no la asiste la gracia sobrenatural.


Y precisamente en la obra que exclusivamente dedica a estas
demostraciones o razones necesarias, Llull, que siempre es tan parco
en citar autores, alega para justificar su teoría, las fuentes de su ins-
piración; dice: «Anselmo y Ricardo de S. Víctor y muchos otros
santos significan en sus escritos que el entendimiento tiene posibilidad
de entender los artículos».7


Con estos testimonios enmarca Llull sus razones necesarias en
plena consonancia con lo que ellas en realidad son, y fija su intento




30 EXCMO. Y RDMO. D. LEOPOLDO EIJO CARAY


y el alcance de ellas y su sentido y sus límites, de tal manera que lo
hace invulnerable a los tiros de cuantos lo atacan acusándolo de
cualquier género de racionalismo.


Y en otra obra también dedicada a esta materia: «Esfuérzanse
cuanto pueden los Doctores de las Sagradas Letras en sacar razones
para probar la divina Trinidad, la Encarnación etc., con la sana
intención de exaltar la santa fe; y por eso yo, que soy católico de
verdad, no intento probar los artículos contra L· fe, sino por medio
de ella, pues sin ella no podría probarlos; porque los artículos están
están por encima y mi inteligencia por debajo, y la fe es el hábito
en virtud del cual el entendimiento se remonta sobre sus propios
alcances. Mas no tiene causa sobre sí: sino que mis argumentos son
de tal naturaleza que el entendimiento no puede razonablemente
rehusarlos, y cuantas objeciones se hagan contra ellos pueden ser
deshechas fácilmente, sin oue los infieles puedan hacer mella en tales
razones o afirmaciones; tales son estas pruebas, llámense demostra-
ries, persuasiones o como se pueda decir; de eso no me preocupo;
porque nosotros afirmemos o neguemos no varía la cosa». 8


Y para que mejor se viesen su intención, su camino v los ejem-
plos que seguían, había dicho antes: «Dicen algunos que no es bueno
aue se puedan probar las verdades de la fe. porque con ello perdería
ésta todo su mérito; y se fundan en que fides non habet meritum, cui
ratio praebet experimentum. A esto contestaremos: S. Agustín escribió
un libro para probar la divina Trinidad, supuesto el medio de la fe,
a la que no fue contrario, porque era Santo. Además, Tomás de
Aquino compuso un libro contra los gentiles, que exigen razones,
porque no ouieren dejar creencia por creencia, sino por inteligencia:
al escribir dicho libro y razonar contra los gentiles no era su intento
destruir la fe, pues era varón sabio y católico».


¿Queda clara la mente de LLull y puesta al descubierto la ver-
dadera fuente de su doctrina?


Alardeen o no de ello otros grandes teólogos del siglo XIII. lo
cierto es que aducen argumentos demostrativos igual que Lulio.
Ciertamente media gran diferencia entre él y ellos, pues Llull da a
sus razones necesarias tan capital importancia que puede decirse que
constituyen toda la finalidad de sus sistema; a eso va enderezada su
Arte con todas sus diversas ramas, a eso dirige todos sus escritos;
no tiene otro afán que demostrar los dogmas. Y vuelve tanto sobre


1 Liber de convenientia fidei el intellectus in objecto, p. I , n. 4 (Edit. Salzin-
ger, I V , Moguntiae, 1 7 2 9 , 4 ) .


8




LAS «RAZONES NECESARIAS» DEL BEATO RAMON LLULL 31


sus razones necesarias, y siempre de tan distintas maneras las expone
y adereza, que parecen muchas y muy diversas razones, las que en
realidad y en substancia vienen a reducirse a muy pocas.


Pero quitado eso, ¿acaso no usó Santo Tomás de las mismas
razones que Llull? Véanse las siguientes palabras: «Es pues patente
que en cualquier ser intelectual, a quien compete entender, es nece-
sario que haya verbo; porque es de la esencia del entender que el
entendimiento entendiendo forme algo; y tal formación se llama verbo.
Naturaleza intelectual es la humana, y la angélica y la divina; y por
tanto, hay verbo humano... y angélico... y Verbo divino, del cual
dijo San Juan: «En el principio era el Verbo». (8 b)


Igualmente San Buenaventura dice que de Dios, Sumo Bien, «no
puede rectamente pensarse sin que se piense que es uno y trino.
Porque el bien dícese que es difusivo de sí... y si en el Sumo Bien
no hubiese eternalmente producción actual e intrínseca, sustancia e
hipostática, natural y voluntaria, es a saber, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, de ningún modo sería Sumo Bien, porque no sería difusivo de
sí». (8 c ) . Usa repetidas veces del mismo argumento de la formación
del Verbo al entender, y con la misma necesidad que ha expresado
Santo Tomás: «Porque donde hay conocimiento es necesario que
haya emanación, o generación de verbo». 9 «El ser sumamente espi-
ritual, por ser puro acto (y, cita a Aristóteles, III del Alma), y no
sólo inteligente sino también entendido, no puede no entenderse...
Pues esta semejanza es el verbo, porque según Agustín y Anselmo,
la semejanza de la mente que se vuelve sobre sí es el verbo; y si esta
semejanza es igual, es Dios». 1 0 «Toda criatura proclama la genera-
ción eterna».11


Y todo eso no fue invención del siglo XIII ; venía ya de muy
antiguo. El argumento capital de Llull es que, si las Dignidades
divinas (Bondad, Grandeza, Eternidad) no están ociosas ad extra y
crean el mundo, tampoco deben carecer de actividad interna y estar
eternamente ociosas ad intra; puesto ese principio, y atendiendo a
los correlativos innatos íbonificiaUvo, bonificare, bonificar) arguye
la existencia de las tres personas. En suma: se comunican ad extra las
Dignidades dentro del marco finito que es esencial a la criatura, y en


8JD) S. THOMAS. Opuse. XIII, De dijferenlia divini Verbi et humani.
8,c) S. BONAVENTURA, Itinerarium mentis in Deum. cap. IV (Opera, edic.


Vives, XII, pág. 18).
' ID., In Hexaemeron, sermó IX (edic. cit., IX, 44).
1 0 ID., ibidem, Sermó III (edic. cit. IX, 44).
1 1 ID., ibidem, pág. 83.


Í, 19




3 2 EXCMO. Y RDMO. D. LEOPOLDO EIJO GARAY


la medida que Dios señala a cada una; pero en la operación ad intra
comunica el Padre toda su esencia, todo cuanto puede, al Hijo, y
ambos al Espíritu Santo. Pues bien, ¿no está en sustanciosa síntesis
todo eso en las siguientes palabras del Maestro de las Sentencias?
Helas aquí: «En aquella Trinidad está el más alto origen de todas las
cosas, y la perfectísima belleza y la felicísima delectación. Por el más
alto origen, como lo muestra Agustín en el libro V, De Vera Religion e,
se entiende a Dios Padre, del cual procede todo, del cual el Hijo y el
Espíritu Santo». No hubieran sido hechas todas las cosas, si no fuese
Dios sumamente bueno, el cual «porque no envidió a ninguna natura-
leza el que fuese buena por El. unas cosas las dio a la medida de
su querer, otras a la de su poder». 1 2


Lull recoge eso y desarrolla su argumento como razón apodíctica,
previa la revelación; el Maestro califica lo que acaba de decir de
«imagen de algún modo indicada de la Trinidad; porque de la con-
templación de las criaturas no puede ni ,ha podido tenerse noticia
suficiente de la Trinidad sin la revelación-».


Pero en estirar y extender el concepto han precedido a Llull
San Anselmo (para solo citar puramente ortodoxos) y Ricardo de
S. Víctor y toda una legión de entusiastas defensores del dogma,
aunque no sin contradictores.


El monje de San Víctor en su libro sobre la Trinidad dice:
«Será, pues, nuestro intento en esta obra, en cuanto Dios lo conceda,
aducir en pro de nuestra creencia razones no sólo probables, sino
también necesarias».13 La fundamental razón de Ricardo que campea
en todo el método luliano es atribuir a Dios todo lo más perfecto; y
es lo que San Agustín enseñó:'4 «Quidquid tibi vera ratione melius
occurrerit, scias fecisse Deum»,15 etc.


De la antigüedad recogió Llull el argumento de la no ociosidad
ab aeterno de las Dignidades, y por tanto la necesaria fecundidad de
Dios ad intra; argumento que en último término radica en las inspi-
radas palabras de Isaías: «Numquid ego qui parère olios jacio, ipse
non pariam? Dicit Dominus: si ego qui generationem tribuo aliis,
ipse sterilis ero?». 1 6


1 2 PETRUS LOMBARDUS, I Sent., dist. III.
1 3 RICH. A S. VICTORE, De trinitale, cap. III.
" ID., ibidem, cap. XX.
1 5 S. AUGUSTINUS, De libero arbitrio, lib. III, cap. V (M.L., XXXII , col.


1277).
" Is., 66, 9.


10




LAS «RAZONES NECESARIAS» DEL BEATO RAMON LLULL 33


Y en verdad, salvado el amoroso antropomorfismo bíblico, el
argumento extendido a la generación eterna divina concluiría bien,
si la fecundidad fuese perfección pura, y no hija de la imperfección
de no poder perdurar sino en la especie.


Pero lo mismo que Llull usaron todos el argumento; por ejemplo,
San Alberto Magno: «Jamás la bondad de Dios fue ociosa ab aeterno,
antes se manifestó engendrando al Hijo y espirando al Espíritu
Santo». 1 7


Cuando sostiene Llull que los misterios de la fe son demostrables
por razones necesarias, no quiere decir que se llegue a la evidencia
de ellos, ni siquiera que las razones sean tan claras y fáciles de
entender que no admitan contradicción: antes al contrario, expresa-
mente advierte que son muy sutiles y difíciles, más fuertes, sí, que
las contrarias, pero no sin que éstas conserven su peso y fuerza; de
suerte que, a pesar de las razones necesarias, todavía queda opción
entre ellas o sus contrarias.18 Y añade en otro lugar que estas demos-
traciones no son para rudos, sino para los que tienen muy sutil y
elevado entendimiento.19


En otra obra introduce al entendimiento diciendo a la fe: «Del
texto de Isaías «si no creyereis, no entenderéis» se infiere que tú
eres la disposición y preparación por cuyo medio yo quedo habili-
tado para conocer grandes cosas en Dios; pues creyendo y pudiendo
de este modo elevarme, vov habituándome a ti de tal suerte que tú
estás en mí y yo en ti; y cuando yo mediante el raciocinio me
remonto a la altura en que pareces morar, tú te elevas extrordinaria-
mente sobre mí; entonces comprendo que habitas en redones muy
superiores a mis alcances, pues así como el aceite flota sobre el agua,
también tú tienes tu morada sobre mí». 2 0


No razona, pues Llull para detrimento de la fe, sino para ganarle
adeptos. Su intención y su postura, aparte de lo que tiene de errónea
por exagerada, y de ineficaz y peligrosa por errónea, es tan tradicio-
nal en la Iglesia como el uso del texto en que la apoya.


Ya viene de Orígenes, por lo menos, el empleo de ese texto:
«Entra primero Pedro al monumento, y luego Juan; y así ambos
corren, ambos entran. Mas Pedro es símbolo de la fe: Juan representa


1 7 S. ALBERTOS MAGNUS, Summa theologica, p. II, q. 11.
" Lib. de demostracions, lib. IV, prólogo.
15 Liber de quatuordecim Articulis Sacrosanctae Romanae Catholicae Fidei, d.


II*, p. V, De justitia et Trinitate, ed. Salzinger, II, Moguntiae, 1722, 119-120.
20 Liber de disputatione fidei et intellectus, p. I: Utrum Articuli Fidei possint


probari, vel non?, ed. Salzinger, IV, Moguntiae, 1729, pág. 2, n. 2.


11




34 EXCMO. Y R D M O . D . LEOPOLDO EIJO C A R A Y


al entendimiento. Y por eso, pues escrito está si no creyereis no enten-
deréis, necesariamente va delante la fe al monumento de la Escritura
Santa, luego siguiéndola entra el entendimiento, al cual por la fe se
le prepara el acceso». 2 1


En San Agustín lo hallamos con frecuencia; p. e.: «Hay cosas
que si no las entendemos no las creemos, y otras que si no las creemos
no las entedemos. Sirve, pues, nuestro entendimiento para entender
lo que haya de creer, y la fe aprovecha para creer lo que haya de
entender».22 «Intellige ut credas, crede ut intelligasP «Oye al Profe-
ta: si no creyereis no entenderéis. No entiendes para creer, antes crees
para entender; es necesaria la fe; el entenderlo es el galardón. Si no
creyereis no entenderéis».24 Y en ese mismo sermón, hablando poco
antes de la Trinidad y unidad de Dios, dice: «Ahora te diré algo por
donde creas lo que no puedes entender si no lo crees».


Igual que Santo Tomás de Aquino pensaba su insigne Maestro;
sin perjuicio de tener por muy ciertas las cosas de fe, aunque en algún
caso no hubiese demostración racional, «qui fides non demonstratur,
sed sufficit ouod sustineatur» ; M y de enseñar que en apovo de las
verdades de fe no se ha de empezar por dar razones filosóficas, sino
por probar la revelación de ellas, y así demostrarlas por la inspira-
ción divina y la confirmación por los milagros que la patentizan;
pero las emplea y utiliza a cada paso, y aun más, se vuelve airado
contra los que imougnan su uso; «como secundarias —dice— pueden
inducirse, y son de máxima utilidad contra los filósofos, quienes por
lo mismo que están educados in verbis perscrutatis se les ha hecho
como una segunda naturaleza el no poder recibir sine sermone
oerscrutato; y por eso los Santos usan contra ellos, para afirmar
la fe, las propias razones de ellos; y no es eso inconveniente, y con-
cedemos los arffumentos aducidos para demostrarlo {tres argumentos
que presenta). Y ñor esto queda claro qué hay de razón en lo que se
objeta en contra. Aunque algunos que no saben (qui nesciunt), quieren
oor todos los medios impugnar el uso de L· filosofía, y sobre todo en
los predicadores, donde nadie se le resiste, como animales brutos que-
que blasfeman de L· que ignoran-» ,26


2 1 ORÍGENES, Homilia II" in Ioannem, cap. I (Edic. Froben, Opera. II, Basi-
lea ,1557, 502.


2 2 S. Aeustín, Enarratio in Ps. 118, serm. 18.
2 5 IDEM.. Ibidem, serm. 43.
2 4 S. AGUSTÍN, Serm. 48, Miscelánea agustiniana, 474.— Sermones, traduc. Pue-


yo, VIII. 191.
2 3 S. ALBERTO MAGNO, De Cod. Hier., cap. I l , dub. 1.
3 4 IDEM, Comment, in Epist. VII S. Dionys. Areopag., 2.


12




LAS «RAZONES NECESARIAS» DEL BEATO RAMON LLULL 35


Enseñó San Alberto lo mismo en que después tanto había de
insistir Llull: «Las cosas perfectísimas no se entienden perfectamente
con la luz del entendimiento humano; mas con luz de superior natu-
raleza en verdad pueden entenderse, y perfectamente, con la perfección
de la vía, no con la de la patria».2 7


Tratando de la Trinidad y unidad de Dios: «De por sí (secundum
se) está más allá de nuestras fuerzas; pero cuando la razón es ayudada
de la fe, puede en aquello en que antes no pudo». 2 8


Y lo mismo de los demás misterios: «Es creíble aquello en que la
razón por sí misma no puede: pero habida luz infusa por la fe, puede
en ello, como son los artículos de la fe». 2 9


Pues vengamos a San Buenaventura: justificando el empleo de
la razón y de la filosofía en las verdades de fe, escribía: «Ricardo de
San Víctor en su libro de Trinitate dice: «Creo sin duda que, para
explanación de cuanto se quiera, necesariamente no han de faltar
argumentos no ya sólo probables, pero también apodícticos, aunque
ocurra aue estén ocultos a nuestra mente». Así pues, como nuestra
fe cree lo que por necesidad es. v esto tal tiene razones latentes, y
requiere perscrutación para ser aclarado, aueda claro que el racio-
cinio conviene en sumo grado a esta ciencia». 3 0


«Que lo creíble está sobre la razón es verdad en cuanto a la
razón que ha adquirido ciencia por razones evidentes: pero no está
sobre la razón elevada por la fe v por los dones de ciencia e inteli-
gencia. Porque la fe eleva a asentir: mas la ciencia y la inteligencia
elevan a entender lo que se ha creído». 3 1


Nótese bien que no se refiere al discurso humano, sino a los
dones de ciencia y de inteligencia.32


Sostiene que se puede creer y conocer por ciencia una misma
verdad a un mismo tiempo: el motivo de fe es principal en el asenti-
miento, el de ciencia, dada la falta de claridad, con que in vía vemos
los misteriosos, es motivo menos principal.33


2 7 IDEM, Summa theologica. p. I", q. i", ad 6.
" IDEM, In prolog.Magist. Sent. (Opera, edit. Vives, t. XXV, 8 ) .
2 9 IDEM, In Primum Sent., dist. IP. a. 1.
5 0 S. BONAVENTURA, In I Sent., Proem., q. 2.


3 1 IDEM, Ibidem, q. 2', ad 5.
3 2 En cuanto a los razonamientos demostrativos,, llámalos de persuasión, y la


certeza que producen, pénela en cuarto grado, el inferior: pero dice de ella que se
añade a la fe; y, si bien son útiles para los fieles, son totalmente inútiles y faltos de
fuerza para los infieles; buenos para fomentar y nutrir la fe; pero carecen de vigor,
si no se fundan en la creencia (Comra. in Ioann , Proem., X , ad. 1 ) .


3 3 S. BONAVENTURA, III Sent., dist. 24, a. 2, q. 3.


13




36 EXCMO. Y RDMO. D . LEOPOLDO HIJO C A R A Y


Llull, como Santo Tomás, no admitía fe y ciencia a un tiempo,
de una misma verdad.3 4


Por deducción a lo imposible arguye con mucha frecuencia Lull
al presentar sus razones necesarias. He aquí lo mismo en otro gran
contemporáneo suyo, Ulrico de Estrasburgo: «También el primer
principio se prueba a veces, ya por cosas más conocidas por nosotros
que son posteriores a él... o por demostración que deduce a lo impo-
sible..., y así, por semejanzas naturales, o por otras cosas posteriores
se prueba la Trinidad de personas o algún otro de los artículos de la
fe». 3 5


Como se ve, el ambiente en que viven las razones necesarias de
Llull es el de su época; los principios, las expresiones, los argumentos
mismos son los de sus grandes contemporáneos; y esto además viene
de muy atrás, todo está inspirado en la doctrina de los antiguos, es-
pecialmente de San Anselmo y San Agustín. Lo único en que se
distingue Llull, es en sacar de quicio esos argumentos y alardear por
demás de una fuerza apodíctica probatoria, de que en realidad care-
cen. Esa exageración es lo único en que Llull desentona de los teólogos
de su énoca, y no era, ni mucho menos, del agrado de la Iglesia,
aunque bien se veía que sólo el afán apostólico movía a Llull.


Cuenta éste de sí lo siguiente: «Acaecióme una vez en Genova,
al querer disputar por razones necesarias con cierto judío, que él me
dijo que no me era lícito, porque el Sumo Pontífice no quería eso;
entonces le dije que con tales razones necesarias ouería disputar con
él, que yo resolvería todos sus argumentos, y él de ningún modo
podría solventar los míos; pero no propter quid, ni por quia, sino
per aequiparantiam de lo aue hemos compuesto un libro; y por fin
disputamos, como dije, y al cabo él huyó, de suerte que nunca más
se atrevió a aparecer ante mí para disputar».36


54 Lib. de contemplació en Déu, cap. 154, nn. 12 y 27; caps. 238 y 254.
3 5 No pudo inspirarse el Bto. Ramón Llull en Ulrico de Estrasburgo. La Sum-


ma de bono de éste fue escrita entre 1262 y 1272: al menos en el Lib. IV, en el que
alabando a Alberto Magno, su maestro (lo llama episcopus quondam ratisbonensis ) ,
indica que ya había pasado el 1262, en que Alberto dejó de ocupar la Sede; y, como
no es de creer la escribiese durante su Provincialato (fue elegido en 1272), ni des-
pués, ya que enseguida murió; debió de escribir la Suma entre esas dos fechas. Llull,
por esos años, estaba en Mallorca, orando y estudiando, sin haber ido aun a París,
y no es verosímil que hubiese podido hacerse con una copia de la obra de Ulrico.
Además, el estilo, el contenido, el rumbo todo de las obras de uno y otro son total-
mente diversos.


34 Liber de fine, dist. I, p. V: Contra tártaros, edit. Palmae Balear, 1665, pág.
50 ss.


14




LAS «RAZONES NECESARIAS» DEL REATO RAMON LLULL 37


En realidad muchas de las razones que por apodícticas presenta,
son tan agudas y sutiles, que es muy difícil encontrarles el punto
flaco.


Ante los misterios de la fe adopta la humana inteligencia una de
estas tres posiciones: a) entregarse como a dueña y señora a la razón,
que erigida de por sí en juez de las creencias las admite o rechaza
por propio discurso, o las interpreta según cánones de humana lógica,
o reconoce la conveniencia y aun la necesidad de creer como propia
de un estado mental inferior, mientras para la razón cultivada la fe
debe ceder el puesto a la gnosis.


6) el entendimiento, movido por la voluntad, y a lo más por
motivos superficiales de credibilidad, se adhiere a la creencia sin
preocuparse de los dictados de la razón, y hasta recelando de ella,
y discutiéndole el derecho a cultivar el campo de la fe;


c ) el reconocimiento de un mundo de verdades superiores, ab-
soluta o relativamente a nuestro humano alcance, y de la revelación
hecha por Dios de verdades de ese género; y por consiguiente, previo
razonable juicio de credibilidad de esa revelación, la adhesión a
aquellas verdades, seguida, para satisfacer el más noble afán humano,
de la aplicación de la razón a la ilustración y estudio de las mismas, a
fin de desentrañar, esclarecer y asimilar la creencia, hasta que llegue
ser, cuando sea posible, una conclusión evidente del raciocinio lo que
empezó por sólo un postulado de fe.


Esta tercera posición nos explica el alcance de las frases de San
Agustín y San Anselmo: Credimus ut cognoscamus, credo ut intelli-
gam; y el texto bíblico, según traducción de los 70, tan usado desde
los tiempos del Areopagita, y repetido constantemente en toda la edad
media: TV ¿si cnedideritis, non intelligetis.


Poco más o menos, con diversísimos matices de mayor o menor
intensidad del predominio de la fe o de la razón, y prescindiendo de
los extremos heréticos de uno y otro lado, es decir, ya de una gnosis
incrédula, ya de un Tradicionalismo anulador del raciocionio, se
observan las mismas tres posiciones en los cultivadores ortodoxos de
la ciencia sagrada. Mientras unos ven en ésta la suprema elevación
y el divino florecimiento de la sabiduría humana, otros se contraen
a recoger las sentencias de los Padres, que unidas a los dictados de
la revelación y la autoridad, aplican toda la fuerza de la razón a
desentrañar y defender la creencia, como verdad superior a la sabidu-
ría humana y acomodando ésta a aquélla, no aquélla a ésta. En la
época inmediatmente precedente a la de Llull, entre una teología
racionalista como la de Abelardo, o la puramente positiva de las


15




3 8 EXCMO. Y RDMO. D. LEOPOLDO EIJO GARAY


Sumrnae sententiarum, la Escolástica optó por los caminos de Alberto
Magno y Santo Tomás, que son los trillados todavía hoy, después de
7 siglos. En los escritos de Santo Tomás pueden advertirse bien esas
tendencias, y si se comparan su teoría y su práctica, se verá que en
ésta da más parte activa a la razón y a la demostración que lo que
preconiza en aquélla.


¿Actitud de Llull en este plano? Sólo a la luz de lo que acabo
de decir se entenderá. No hay que enjuiciar a los hombres ni sus
dichos conforme a una mentalidad posterior, sino con arreglo a la de
su época.


Llull, como San Agustín y San Anselmo, pone sobre su cabeza
la revelación, don de Dios a la humanidad, efusión paternal de luz
sobre la razón en su infancia, que infancia es la vida presente hasta
que llegamos a la bienaventurada futura, en la que evacuabitur quod
est parvidi;31 base de la vida religiosa y moral, que ni por lo que
tiene de religiosa o sea de trato con Dios, ni por lo que tiene de
moral, merecedora de divino galardón, puede quedar al arbitrio de
la amovible, inepta, desacorde y pasionalmente obcecable opinión
humana. Pero después de abrazada la revelación con amorosa entrega
de fe, exclama con el valiente arrojo de una razón que entre afanes
de pubertad presiente y desea su mayoría de edad: « ¡No intento,
Señor, penetrar en tu altura, porque de ningún modo comparo con
ella mi entendimiento, pero deseo entender hasta cierto punto tu
verdad, que cree y ama mi corazón; ya que no procuro entender para
creer; sino que creo para entender! Pues también creo que, si no
creyere, no entenderé».38


Parecen eco de estas aspiraciones las palabras de Llull: «Tanto
amaba el Amigo a su Amado que creía cuanto él le decía; y tanto
amaba el amigo a su amado que creía cuanto él le decía; y tanto
deseaba él entenderle, que cuanto oía decir de él deseaba entender
por razones necesarias. Y por esto el amor del Amigo se hallaba entre
inteligencia, fe y ciencia». 3 9


EXCMO. Y RDMO. D R . LEOPOLDO EUO GARAY (-{-)
Patriarca-Obispo de Madrid-Alcalá


3 7 I ad Cor., 13, 10.
3 ! SAN ANSELMO, Proslogium, cap. 1, al final, y Meditatio XXI, 1 1 .
39 Libre de amic e Amat, v. 119.


16




LE REFUS DE L'IDENTIFICATION
DANS LA MYSTIQUE LULL1ENNE


L'apparat logique de Lulle conduit souvent à de véritables tau-
tologies. Bien de définitions, particulièrement au niveau des rails ou
principes, ne sont que de pauvres petitiones principií, dans lesquelles
le terme à définir se retrouve dans la définition elle-même. Rien ne
doit être assymétrique dans la spéculation lulliene. Il ne peut pas
y avoir de cases vides dans la combinatoire. Le lecteur d'aoujourd'hui
a l'impression que Lulle, ne sachant faire autrement, orne souvent
de «fausses fenêtres» l'édifice de sa spéculation, et remplit avec du
vide bien des cambres.


Mais une lecture attentive de son oeuvre montre que certaines
catégories échappent toujours à ces écueils. Je crois avoir remarqué
qu'il en est ainsi pour la catégorie de la différence. Pas d'embarras
apparent du philosophe, quand aux différents niveaux de sa recher-
che, et selon les exigences de l'équilibre de ses arbres, il doit s'occu-
per de cette catégorie. Cette aisance m'a semblé très significative.


J'ai constaté, par la suite, que certaines richesses de la spécula-
tion lullienne s'avéraient plus compréhensibles si l'on tenait compte
d'une sorte de primauté d'honneur de la différence. Il fallait encore
savoir si cette primauté était gratuitement octroyée par le lecteur ou
si elle était exigée par le système, sugérée par Lulle lui-même. Je vais
essayer de montrer que cette primauté est exigée par le système.


On pourrait se livrer à l'expérience suivante: éliminer de la lis-
te l'un ou l'autre des huit prédicats relatifs, l'arbre lullien ne s'écrou-
lerait pas, et nous verrons pour quoi. Eliminons au contraire la dif-
férence et nous verrons les racines de l'arbre perdre aussitôt leur vi-
talité et mourir bientôt.1 Lisons donc la définition de la différence,


' Quoique Lulle se situe dans la tradition plotinienne et augustinienne, son
attention ne semble pas avoir été attirée par les perspectives logiques et métaphysiques
de l'UN plotinien. E. W. PLATZECK a étudié le plotinisme de Lulle dans un vaste
article intitulé: La combinatoria luliana, dont la traduction castillane par J. CARRE-


1




4 0 LLUÍS SALA MOLINS


telle qu'elle figure dans l'Arbre de Filosofia d'amor: Diferència és
çó per que bonea, granea e les altres son clares raons e reah.2 Par
clares il faut entendre diversifiées, spécifiques. Les textes latins disent
généralement: clarae et inconfusae rationes. Quant à la notion de réel,
aucun problème de symétrie, nulle particularité logique n'en exigeait
la présence dans cette définition. La différence donne la realité à la
bonté, à la grandeur, à toutes les dignités. Voila qui est important.
Voila qui situe la différence à la base même de la qualification de
l'être, celui-ci ne s'explicant, selon Lulle, que par la présence des
dignités. Supprimer la différence, c'est les supprimer et supprimer la
réalité. Inutile de répéter que, ce faisant, l'édifice de la logique s'écrou-
le. Car chez Lulle les autres huit prédicats relatifs supposent les neuf
dignités, qui, à leur tour, supposent la différence.


Eliminons, avant de continuer, une objection facile, mais appa-
remment valable:


Comment accorder une importance singulière à la différence et,
surtout, comment prétendre lui accorder une primauté quelconque,
puisque dans la liste des principes figure aussi l'égalité? La forme des
raisonnements lulliens exige que l'une et l'autre retiennent l'attention
avec la même intensité. De quel droit, dès lors, concéder une valeur
supérieure à la différence? C'est en ces termes que l'on pourrait tra-
duire l'alternative différence-égalité. Or cette alternative nuirait singu-
lièrement à la théorie lullienne de l'amour.


Mais cette alternative n'existe pas. Il n'y a pas d'antinomie de la
différence et de l'égalité. Tenons-nous-en à l'Arbre de Filosofia d'a-
mor: une lecture de son appareil logique fait apparaître clairement
de quel ordre est la distinction que Lulle établit entre les deux termes.
Rappelons la définition de la différence: çó per que bonea, granea e
les altres son clares raons e reah. Or, voici la définitions de l'égalité:
Igualtat és subject en que ha repòs L· concordança de bontat, granea
e les altres.3 Les deux principes ou catégories concernent deux sphères
distinctes de l'être: la différence appartient au domaine de l'être
en soi; 4 l'égalité à celui des conséquences de l'être. La différence


RAS I ARTAU fut publiée dans la Revista de Filosofia, 47-48, 1954, p. 575-609
et 125-165.


2 Arbre de Filosofia d'amor (AFA), Obres essencials (OE), II, 26, b. Désor-
mais je citerai avec l'abréviation AFA VArbre de Filosofia d'amor, et avec les initiales
OE les Obres essencials (Barcelona, 1957, 1960). Le n.° romain renverra à l'un ou à
l'autre des deux volumes de cette anthologie. Le n.° arabe indiquera la page, dont les
colonnes seront indiquées par les minuscules a et b.


3 AFA, OE, II, 26, b.
4 Cf. plus haut, la définition de différence.


2




LE REFUS DE L'IDENTIFICATION


C o n c e r n e l'essence des objets différenciés —réalisés—; 5 l'égalité est
circonstantielle, accidentelle: le repos n'est pas nécessairement l'héri-
tage des neuf premières raisons ou dignités et des êtres qu'elles infor-
ment. Si raisons ou dignités ont droit au repos, elles ne l'obtiennent
pas toujours. L'égalité est leur terminus ad quem. Ceci aide à com-
prendre pour quoi l'égalité intervient lorsqu'il est question de pro-
blèmes d'ordre quantitatif, tandis que la différence concerne toujours,
dans la théorie de l'amour, les problèmes d'ordre qualitatif. Il n'y a
donc pas d'alternative, pas d'antinomie, puisque les deux principes
relèvent distinctement de la qualité et de la quantité.


Cette distinction explique encore que la différence demeure
toujours, vivant de la vie de l'essence, tandis que l'égalité apparaît
et disparaît, augmente et diminue, bref, est sujette aux fluctuations
de ce qui est accidentel.


Je n'ai pas jusqu'ici détourné mon attention du sujet qui me
tient à coeur. Mais je devais commencer par souligner ces distinctions,
qui président, me semble-t-il, à la philosophie lullienne de l'amour.


Les problèmes de l'unicité, de la différence et de l'égalité ont
depuis toujours préoccupé, et pour cause, ceux qui, par la voie ration-
nelle, ont tenté d'approcher la nature et les attributs de la Trinité. La
tradition chrétienne a utilisé bien des méthodes pour concilier diffé-
rence et égalité, unité et pluralité et expliquer par là le dogme de la
Trinité. Lulle consacre à ce mystère des ouvrages entiers.6 Il se meut
dans le domaine du trascendant et du théologique avec une singulière
aisance, grâce au pouvoir qu'il accorde à la raison. Et si nul objet
ne peut lui échapper de jure, cela ne signifie pas qu'elle soit destinée
à l'insatisfaction, condamnée à un vagabondage harassant dans l'uni-


5 Ai-je souligné à tort cette notion de réalité que Lulle introduit dans la défi-
nition de différence en VArbre de Filosofia d'amor? Je ne le crois pas. Il y aurait
toujours lieu d'insister sur l'essentialisme de la différence, quand bien même Lulle
n'eût pas écrit ce «reals». Et cela parce que tous les autres principes dénoncent une
métaphysique de la différence; et que celle-ci, et pas une autre, est capable de fonder
ce personnalisme qu'est la philosophie et la mystique de Lulle. Méthodologiquement,
philosophiquement, ce principe est plus riche que les autres. Le premier rang à la
différence c'est, dans un contexte philosophique, le refus implicite, mais indiscutable,
des notions de masse, de foule, de la dignification d'un ensemble que seule la juxta-
position réussirait. Ce —n'importe quoi, d'ailleurs,— qui tentera d'être sujet à bonitas,
magnitudo etc ne sera que parce que conçu dans son individualité singulière: parce
qu'il s'agira de quelque chose de seul, d'inconfus, de distinct. Ce n'est donc pas
forcer la note que de souligner que la place de la différence est à la base et des pré-
dicats relatifs et des 9 raisons ou dignités.


6 Le P. E. W. PLATZECK énumère, dans son catalogue des oeuvres de Lulle,
35 titres d'ouvrages traitant de l'unité et de la trinité divines. E. W. PLATZECK,
Raimund LulL Sein Leben-Seine Werke, II, p. 103.


3




42 LLÜIS SALA MOLINS


vers du connaissable. La raison peut être comblée, et elle l'est, si elle
découvre l'objet infiniment grand, commencement et fin de la connais-
sance. Dieu. Et ce Dieu est trinité. Dans le Dieu de Lulle —dans
le Dieu de toute la tradition catholique— rien n'est accidentel. L'éga-
lité ne s'appliquera donc pas aux accidents, mais à la nature et aux
attributs de Dieu. Lulle résoudra le problème de l'unicité et de la
trinité en situant pour une fois l'égalité au niveau qualitatif de la
différence. Il faudra bien introduire dans la théologie trinitaire des
notions, qui ne lui convinnent point —celle d'accident, par exem-
ple—, mais elles auront une portée purement formelle et une valeur
ad hominem, car, explique Lulle, «oportet nos sic loqui per modum
intelligendi»7. La trinité de Lulle a ceci de particulier, qu'elle peut
être rationnellement démontrée, sans avoir recours ni à l'Ecriture ni
à l'autorité des Pères. Pour rester dans notre domaine, nous nous
défendons de nous attarder ici sur cette question et nous ne rappe-
llerons qu'un texte excellent, celui dans lequel trinité et amour se
trouvent enlacés et forment une définition d'indéniable beauté: dans
le Liber de Investigatione Actuum Divinarum rationum, qui, par son
contenu, pourrait s'intituler Traité du dynamisme de la Trinité, Lulle
écrit: «et amans est unus, et amatus alius et amare est ex ipsis. Et
isti tres sunt unus amor, una essentia, una natura amoris».s Ici encore,
et surtout, différence est distinction, et égalité attribut.


Le rôle capital de la différence dans la théologie de Lulle justi-
fierait à lui seul bien des recherches. Mais la théologie de Lulle
soutient et couronne tout son système, elle l'éclairé et l'explique.
Voyons maintenant comment, contre toute apparence, mais, nous
semble-t-il, avec une vigueur et une clairvoyance exemplaires, c'est
par la catégorie de la différence que l'amour et les joies de l'amour
entre les infiniment distants, Dieu et l'homme, s'avérera possible,
réalisable, réalisé.


Pour Lulle ce n'est pas malgré cette distance infinie que l'amour
est possible, mais parce que cet abime existe que l'amour est appelé
à être, puisque «amor fa esser amable lo diferenciant, diferenciable,
diferenciar d'amic e d'amat, qui són diferents la un de l'altra, e per
amor és caseu amat per l'autre, en tant que s'ajusten en amar».9 En
d'autres termes: c'est parce qu'il y a diversité essentielle, que l'a-


7 Cf., par exemple, le Liber de investigatione actuum divinarum rationum (en
cours d'édition), ms. München, CLm. 10510, 89va.


* Ibid.
' AFA, OE, II, 28, b. ., i


4




LE REPUS DE L'IDENTIFICATION


mour pourra s'établir entre l'ami et l'aimé. Point d'amour sans
distinction des deux.


Nous dira-t-on qu'il n'y a pas d'amour sans unité ou, tout au
moins, sans la recherche d'une unité comme terminus ad quem? En
admettant le bien fondé de cette objection, qui n'en est pas une et
dont les présuppositions nous semblent d'ailleurs très discutables,10
Lulle donne explicitement la solution de ce problème psychologique:
«Mijà e amor, dit-il, se mesclen en quant, de l'amor de l'amie et de
l'amat, és fet un amor, qui ajusta l'amie a son amat»1 1 C'est-à-dire:
s'il vous faut une unité, voyez-la dans l'amour, mais ne la cherchez
pas, ce serait en vain, dans un composé de deux personnes, dans on
ne sait quelle fusion, chez on ne sait quel monstre bicéphale, fruit
de quelque macabre caprice de la nature ou de la fantaisie de quel-
que plaisant Aristophane. Un amour, deux personnes, l'amour de
l'ami et de l'aimé, cet amour qui ne leur préexistait pas 1 2 et qui est
leur oeuvre. .


La bonté est inhérente à toute essence, chez Lulle. L'être est
d'autant plus bon, d'autant plus grand, qu'il est davantage. Or «en
neguna amor pot ésser gran bontat sens diferència d'amic e d'amat».1 3
C'est que l'ami, c'est-à-dire l'homme, ne cherche pas l'identification
avec l'aimé, c'est à-dire Dieu. Il ne veut pas se perdre dans un abime
d'amour, quel que puisse être le charme étrange de ce fantastique
plongeon. Ce n'est pas l'annihilation de son être dans l'immensité de
l'aimé et de son amour, qu'il désire. Il tient à la conservation de son
être et il sait trop que la nature de son aimé n'est pas l'océan d'amour
dont on parle, ni la lumière qui ravit, il est vrai, mais pour plonger
aussitôt celui qui la découvre dans une contemplation extatique et à
jamais passive. L'ami veut autre chose.


Il veut que son amour puisse égaler celui de l'aimé. Plus exac-
tement, il veut que l'amour unique, qui les lie tous les deux, soit
quantitativement autant son oeuvre que celle de son aimé. Et cette
égalité la veut-il pour pouvoir imposer ces conditions? Non point: il
la veut parce que, comme toute autre créature, l'ami a droit au bon-
heur —gloria ou quies dans le vocabulaire lullien—. Nous voyons
donc intervenir de nouveau l'égalité, parce qu'il est question du ter-
minus ad quem de l'activité amoureuse de l'ami, qui, en effet, «espe-


1 0 Ils sont lourds, en effet des métaphores mises en vogue par les différentes
mystiques unitives.


" AFA, OE, II, 29, a.
1 1 Cfr, par exemple, plusieurs versets d'AFA, OE, II, 71, b.


5




4 4 LLUÍS SALA MOLINS


rava... haver en gloria, en presència1* de son amat, egualtat d'amor
e d'amar, sens la qual tota amor està menor». 1 5


Je voudrais attirer l'attention sur ce terme de présence: «en
presència de son amat». Lulle ne nous invite pas à découvrir un
renversement essentiel de la relation amoureuse entre l'ami et l'aimé,
au moment de l'entrée de l'ami dans la vie perdurable ou dans la
vision beatifique. La différence, au niveau de l'essence, est constante
dans cette vie et dans l'autre. L'ami, qui a pu aimer, parce qu'il
était différent de l'aimé (c'est à cette condition seulement, comme
nous l'avons vu, qu'il peut y avoir un courant amoureux entre les
deux), ne sera pas dépouillé de cette qualité —sa réalité— sans la-
quelle nul amour est possible. Il conservera la différence. Parce que,
d'ailleurs, l'aimé se tromperait lui-même, s'il la lui ravissait, et il
tomberait, lui l'aimé, dans le propre piège qu'il aurait préparé à
l'ami pour le posséder. Car s'il noyait son ami dans l'infinitude de
son être, son amour n'aurait plus d'objet, il n'y aurait donc plus
d'amour possible entre le créateur et la créature. On goûte un fruit
pendant qu'il est dans la bouche; sa saveur ne réjouit plus quand
il cesse d'exciter les cellules gustatives et olfactives, le plaisir est
perdu pendant les longues heures de la décomposition et de l'assi-
milation. L'aimé, essentiellement intelligent, ne se contenterait pas
d'une si piètre satisfaction. Et l'ami donc! Il serait de son côté vic-
time d'une pénible escroquerie: son être devrait disparaître pour
contenter l'aimé trompeur et trompé.


L'amour est aveugle! Pas l'amour tel que l'entend Raymond
Lulle. Si l'amour est aveugle, il peut conduire à ces rites de Moloch.
S'il est intelligent, s'il est la clairvoyance même, et c'est bien le cas
chez Lulle,16 il inspirera des projets bien plus charmants à ses deux
chevaliers servants. Et en effet, les projets de l'ami et de l'aimé sont


1 1 AFA, OE, II, 33, a.
1 4 C'est moi qui souligne.
1 5 AFA, OE, II, 45, b.
1 6 Les textes sur les liens qui unissent intelligence et amour sont très nombreux.


En voici quelques uns: Volificada corda d'amor és aquella qui liga a la volentat lo bo,
gran, durable e poderos hàbit d'amor, per saviea il·luminat (AFA, OE, LL, 27a, § ) ;
car mon enteniment me fa amar Vós (Libre de Contemplació, 162, §27) ; probavimus
Deum esse (...) et quia de ipso scientiam fecimus, maximum amantiam disponimus
(Liber de affirmatione et negatione, ROL, II 240, p. 23, §10) ; saviea e amor se mes-
clen per scibilitat e per amabilitat, car en quant amor és sabuda per saviea, e saviea és
amada per amor, se mesclen entendre e amar d'amic e d'amat, per lo mesclament d'en-
tendre e amar se mesclen saviea e amor; e per açó quan l'amic sap que ama l'amor de
son amat e sap que es amat per aquella, ama més ço que sap d'amor, que tot ço que sap
de son cors ni de totes les proprietats, natures e benauriances d'aquell (AFA, OE,
II, 28a, §5 ) .




LE REFUS DE L'IDENTIFICATION 45


bien différents. Ecoutons la confidence que l'amour fait à l'ami, qui
s'inquiétait «de què és fruit d'amor? —Amic, —dix amor— fruit
d'amor és de plaer d'amic e d'amat, posseït sens treball, ab gran
gauig e alegrança».17 Fruit d'amour? Une jouissance pleine, que l'ami
et l'aimé goûtent désormais sans être navrés de désirs, de pleurs, de
languissements, de deuils. Et cette jouissance de l'un pour l'autre,
qui est le fruit de l'amour dans l'au-delà, ne sera pas celle d'un mo-
ment, celui qui précéderait la léthargie éternelle de l'ami, tout au
contraire: «lo fruit d'amor se cull en glòria en tots temps, sens
cessament e empatxament; car enaixí com lo sol no cessa du luir,
enaixí, e molt mills, lo fruit d'amor en glòria no cessa de collir». 1 1
Jouissance éternelle, éternel face à face, c'est seulement ainsi qu'il
peut y avoir éternité d'amour, car «si en amor no havia diferència
d'amic e d'amat, no poria estar amor entre l'amie e l'amat».1 9


Retenons donc le caractère inaltérable de la différence entre
l'ami et l'aimé dans cette vie et dans l'autre. Théologiquement, les
rapports entre les trois personnes divines20 expliquent cette constance
dans la différence essentielle entre l'ami et l'aimé. Si, paradoxale-
ment. Lulle parlera à propos de l'ami et de l'aimé d'une seule essence,
ce sera parce que, e m D O r t é dans le vol de la démonstration, il n'é-
chappera pas, à force d'ajouter raisonnement sur raisonnement, ima-
ge sur image, à l'entreprise d'une atmosphère culturelle de mystique
conjugale (totalement étrangère à l'esprit de Lulle) à la terminolo-
gie très riche, quoique fluctuante. Mais Lulle ne donne aucun relief
à ces textes, qui n'apparaissent que sporadiquement dans le cours de
sa reflexion, et que leur contexte contredit irremissiblement au profit
de la mystique de la différence, seule conforme à la lettre et à l'esprit
de Lulle.21


" AFA, OE, I I , 78 a.
" ibid.
" ibid. 35, b.
2 0 cfr. supra et note 6.
2 1 Les textes que l'on pourrait citer à l'appui de cette affirmation sont très


nombreux in AFA et dans le Libre d'amic e amat. Nous pourrions aussi citer quelques
rares textes sur l'union de l'ami et de l'aimé au niveau de leurs essences. Ils ne
doivent être considérés que dans leur contexte et interpretés en fonction de ce qui pré-
cède et de ce qui suit. Par exemple, in AFA, au chapitre «De Déu e d'amor» à la
question 2, nous lisons: «Granea d'amor. dix l'amie, en mon amat ha moltes essèn-
cies?—. Amie —dix granea d'amoi—, en les definicions compostes, al meu capitol, es
significat que l'amic és tant ligat ab son amat per una essència d'abdós, que no.s poden
departir». Mais voici ce que dit Lulle à la fin de ce même chapitre à propos de la
jouissance des amis: «Amat, ab què los benauriats han en tu repòs?—. —Amic, ab
ma memorabilitat e ab lur membrar, e ab ma entel.ligibilitat e ab lur entendre, e ab
ma amabilitat e ab lur amar, e ab mon bonificar qui bonifica lur membrar, entendre


7




46 LLÜIS SALA MOLINS


La jouissance de l'ami et de l'aimé se cueille continuellement,
éternellement. Elle commence toujours et est toujours nouvelle, com-
me la lumière du soleil, dit Lulle. Il a dans son esprit, en disant cela,
l'idée de l'amour du Père et du Fils, et c'est cette relation amoureu-
se, qui explique celle qui s'établira entre l'aimé et l'ami. Des deux,
avons-nous vu, naît et vit l'amour. Car l'amour ne leur préexiste
pas.2 2 Et pourtant Lulle le personnalise, il lui prête la parole, il l'hy-
postasie, mais cette personnalisation et cette hyoostase n'intervien-
nent qu'au moment où s'établit la relation entre l'ami et l'aimé. La
jouissance de l'objet aimé, conséquence inmédiate, de jure tout au
moins, de l'intervention de l'amour, commence constamment, parce
nue constamment l'engendrent l'ami et l'aimé, comme le Père et le
Fils spirent constammen le Saint Esprit.23


J'ose encore formuler une autre hypothèse: c'est parce qu'il
nart de cette vision trinitaire que les personnages de la mystique lul-
lienne s'appellent l'ami et l'aimé et au'il abandonne à d'autres le
thème des fiançailles et des épousailles. De cette UNION —cors
unum, anima una—. visée par la mystique à thème conjugal, Lulle
n'a que faire. Je n'en trouve pas de traces dans les écrits mvstiques
de Lulle. La recherche serait d'ailleurs vaine, vouée à l'échec, de
par la nature des personnages. L'ami et l'aimé ont une toute autre
opinion des voies nui conduisent au bonheur.2 4 Ils visent un rap-
prochement continuel, qui les conduise au face à face et aux délices
du fruit d'amour. Mais nulle entreprise conjugale, nui implique, mê-
me si on la. spiritualité au point de lui faire mériter l'éblouissante
(Ûcove du septième ciel, une sorte d'abdication de soi et une réelle
fusion, ne couronnera l/r jouissance des deux amis, qui re'oni pas à
craindre l'annihilation de soi ni h tristesse indéfinissable de l'après.


Pour éviter des malentendus possibles, ouvrons maintenant une
courte paranthèse. La notion de gloire implique généralement chez


c amar, e això mateix de mon magnificar... (AFA, OE. LL, 74a). Notons ce lur (leur
entendement, leur mémoire, leur volonté magnifiées, glorifiées etc. par l'entendement,
la mémoire, la volonté de l'aimé), qui dément toute perspective d'identification. Où
est-ce, des lors, l'union essentielle, dont Lulle a parlé plus haut?


2 2 Cfr. note 12.
2 3 Par exemple: «Adhuc dico, quod bonificare et magnificare et aeternare etc.


in Deo et in sua essentia, substantia et natura intrinsice per unum modum considera-
mus quoad generationem Dei Filii, per alium modum quoad spirationem Spiritus
Sancti, quia omnes actus tendunt ad generationem Filii per modum intelligendi et
ad processum Spiritus Sancti per modum diligenti» (Lib. de investigatione actuum
divinarum rationum, ms. Miinchen, Clm. 10510 89rb).


2 4 Voir plus haut.


8




LE REFUS DE i / lDENTlFICATION 47


Lulle celle de «quies»?5 Est-ce à dire que Lulle soit tombé dans une
lamentable contradiction en opposant dans un même contexte une
activité amoureuse qui n'a plus de limites et le bonheur tout passif
de la «quies», méritée largement par l'ami, dont la vie sur terre a
été l'activité même et oui a connu, pour l'aimé, l'aiguillon du désir,
le bourdonnement des injures, les affres de l'échec? Lulle évite cet
écueil, tout simplement parce au'il n'existe pas. Les délices de l'a-
mour dans l'au-delà, telles qu'il les comprend, ne contredisent pas
sa notion de quies; chez Lulle. quies est synonyme de paix et d'équi-
libre. Par exemple, les arbres de Lulle fructifient «cum quiete-», s'ils
sont bien plantés et si leur floraison est belle. Ou encore: il n'y aurait
pas de quies au sein de la Trinité, si les trois personnes n'étaient
éeales en dignité et perfection.26 Il y a quies, s'il y a paix et harmo-
nie. Le bon accomplissement d'un acte quelconque se fait «cum
quiete»? Rien donc de moins embarrassant pour le bon ordonne-
ment du ciel lullien, que la présence de cette quies dans la définition
de € ¿loria*.


Reprenant le fil de mon exposé, il est temps de nous demander
oue deviendra dans un tel contexte ou sur de telles bases le ravis-
sement mystioue. habitués que nous sommes aux inévitables extases
des «amis» et des «épouses». Car l'aimé, qui connaît les péripéties
de l'ami, ne voudra pas le priver de ces «consolations». La question
se pose donc tout naturellement à l'esprit. Mais traduit-elle un vrai
problème? Je ne le pense pas: et rappelons, tout d'abord, qu'il n'y
a pas de dogmatique mvstique et que. partant, une expérience mysti-
que en vaut une autre.28


2 5 Voici la définition de «gloria» dans les textes latins de Lulle: «Gloria est ipsa
delecfatin. in qua bonitas, masmitudo etc. quiescunt».


2 4 La perfection de la nature divine et les caractères in'rinsèmies des dienités
exigent cette égalité. «La teoría de las dignidades divinas es el producto de todo un
proceso crue se puede seguir a través del opus lutinno. desde el Libre de Contemplació
en Déu ( . . . ) hasta el Ars generalis ultima» (CARRERAS ART AU, Historia, I, 497,
note 75). oui en contient les derniers développements.


2 7 Voici pour le dynamisme essentiel de la guies lullienne: «Gloria est ipsa de-
Iectatio in qua bonitas, magnitudo etc. quiescunt. Et quia bonitas qiiiescit, habet
actum. sine ouo quiescere non pnsset» f Liber de investigatione actuum divinarum ra-
tionum, ras. München, Cim. 10510, 95va).


24 Quomodo contemplatio transit in raptum: ce serait là le titre d'un livre de
Lulle. On le cite dans les catalogues. Si ce livre est de Lulle. les raisons one nous
allons exposer sur la nocivité de l'extase perdront beaucoup de leur valeur. Mais les
frères CARRERAS (ouvrage cité, I. 582) mettent à juste titre en doute l'authenticité
de ce livre, se fondant sur des critères très précis de critique interne. Les réserves for-
mulées par ces deux eminents lullistes sont très pertinentes; je retiens surtout la
suivante, oui. à mon avis, est capitale: «En dichos capítulos (los referentes al éxtasis 1
se rompe la trilogía de las potencias del alma (se establece sólo la igualdad entre el


9




4 8 LLUI9 SALA MOLINS


Nous avons vu que la mystique de Lulle est celle de l'amour
entre l'ami et l'aimé. Que les deux amis connaissent ces ravissements,
dont certains mystiques étaient gourmands, n'implique pas qu'ils ne
puissent pas s'en passer. L'ami, chez Lulle, n'a pas connu l'expérien-
ce pénible de la «noche oscura» de Jean et Thérèse.29 Les épisodes
de découragement de l'ami ne sont pas une conditio sine qua non.
une étape qu'il faille nécessairement franchir pour rejoindre l'aimé.
Si l'ami pleure, il se réjouit de ses larmes, il est content de son sort
et de son choix, convaincu qu'il est que son aimé ne s'amuse pas à
le faire peiner. L'ami dispose de trois facultés: l'entendement, la
mémoire, la volonté: elles sont toujours suffisemment puissantes pour
empêcher à elles trois ou séparément que l'aimé puisse s'absenter.30
Mvstiaue de la sérénité, celle de Lulle, ou de la folie d'amour (ce qui,
dans le contexte chrétien, revient au même), si elle doit expliquer des
états de ravissement, aui ne manqueront pas de se produire, elle ne
les cherche pas et ne les désire pas (et quand ils se produiront ces
états là. elle ne manquera pas d'en donner des explications plausibles).
Et ceci par une raison très simple: parce aue le ravissement ne peut
être —de par la nature de l'ami— qu'accidentel, circonscrit dans le
temps, sinon dans l ' e s D a c e . La «demi-heure» de Richard de Saint
Victor —inspirateur d e Lulle dans d'autres domaine— 3 1 ne saurait
satisfaire l'ami, qui. d'ailleurs regrette le déséquilibre qui se produit
dans ses facultés, voire l'assoupissement dans lequel elles tombent,
pendant que dure cet état. Non, l'extase n'arrange rien. Lulle, qui


entendimiento y la voluntad) nue es doctrina básica no sólo de la mística, sino de
toda la filosofía Juliana». En effet, on a du mal à imaginer Lulle, partisan acharné de
l'équilibre des trois facultés et de la «semel-conscience» s'amusant à donner des règles
pour «transiré in raptum».


2 9 Les égarements de la jeunesse, l'ignorance des délices de l'amour de Dieu ne
sont pas les ténèbres de celte nuit. Elles la précèdent. «Noche oscura» veut dire séche-
resse, absence de l'objet aimé, qui n'est plus comme d'habitude au bout de la prière.


HATZFELD a trouvé dans une page du Libre de Santa Maria le symbole de la
noche oscura; il découvre chez Lulle «toda la materia prima del símbolo, concepto,
ritmo y terminología...» (cf. HELMUT HATZFELD. Estudios literarios sobre Mística
Española. Madrid, 1955). Dans les pages (TEstudios lulianos (VIII. 1-2, p. 33-41),
V. de Cama Cameiro a manifesté ses réserves sur ces arfirmations de Hatzfald. Quoi
qu'il en soit de l'aspect historique de la question, je crois que rien n'est moins sem-
blable à la mystique de Jean de la Croix que celle de Lulle. Et il me semble très osé
d'établir des comparaisons entre «la noche oscura» (d'importance capitale dans la
mystique de Jean de la Croix) et Vépisode du Libre de Santa Maria.


3 0 Et quand il s'absenterait, ce serait pour combler l'ami de la découverte de la
merveilleuse dialectique du souvenir et de l'oubli: «Oblidà un dia l'amic son amat, e
membrà en altre dia que l'havia oblidat. E en aquell dia en lo qual l'amic membrava
que son amat oblidat havia, fo l'amic en tristícia e en dolor, e en glòria e en benenança,
per oblidament e per membrança» (Libre d'amic e amat, §193).


3 1 CARRERAS ARTAU, ouvrage cité, I, 461-462.


10




LE REFUS DE L'IDENTIFICATION 49


3 2 Tout un chapitre du L/6re de Contemplació est consacré à l'étude de la
«franca volentat». Voir aussi le Liber de volúntate (janvier 1303).


3 3 AFA, OE, II, 48 b.
3 4 ibid.
" La plupart des ouvrages philosophiques de Lulle reviennent sur le thème de


l'égalité des facultés en dignité, en pouvoir, en grandeur etc. C'est là encore une
conséquence logique de la théorie des dignités.


3 6 J. RUBIO I BALAGUER a étudié le sens de ce mot dans le prologue à
l'édition que nous utilisons de VArbre de Filosofia d'amor (AFA, OE, II ) .


3 7 Le thème de l'impossibilité d'aimer sans comprendre est très fréquent chez
Lulle. Cfr, par exemple, AFA, OE, II, 29b: «car molts homes són qui desiren amar
e no poden amar per çó car d'amor no saben cogitar, ni la cogitació d'amor mun-
tiplicar».


11


chante avec tant de passion l'ordre parfait de la nature humaine et
qui s'enthousiasme à la découverte des exquises perfections de la
«franca volentat»,3 2 ne pourrait pas ensuite vanter sans se renier les
bienfaits d'une dépersonnalisation de l'ami, fût-elle l'oeuvre de l'aimé,
d'un aimé gourmand et dupe, avons-nous vu plus haut, de sa propre
gourmandise. C'est pour quoi l'aimé peut se plaire à voir son ami «en
possessió del vi d'amor», 3 3 mais à condition que ce soit «sens preju-
dici del membrar e entendre de l'amie». 3 4 L'ami utilise l'entendement,
la mémoire, la volonté pour contempler et, par là, jouir de son aimé.
II ne supporte que dans un état de demi-conscience le déséquilibre
des trois facultés. Le Libre d'amic e amat abonde en textes de cette
teneur.3' Ceci est si vrai, que Lulle doit introduire dans la langue ca-
talane un nouveau mot: «sobreamor»36 (qu'il faudrait traduire «plus
qu'amour», plutôt que «suramour») por expliquer les excès de l'ami
ou de l'aimé, et les conséquences souvent fâcheuses qui s'en suivent.
Ce «sobreamor» provoque l'ivresse. Il est doux, mais il fait des rava-
ges clans l'esprit de l'ami, met en danger sa mémoire, dont il aura
grand besoin à son retour sur terre, secoue sa volonté et abrutit son
intelligence même, qui se trouve ainsi empêchée dans ses nobles
fonctions, sans lesquelles nul amour n'est possible.37


Si l'ivresse est accidentelle, s'il n'est pas question de fusion de
l'ami dans le sein de l'aimé, si l'imagerie de l'amour conjugal ne
convient pas à la mystique lullienne, si l'ami tient à ce point à l'inté-
grité de sa personne, qu'il veut toute dévouée —l'intelligence aidant—
à son aimé, si celui-ci veut éterniser la relation amoureuse qui s'établit
entre les deux et veut que l'amitié soit éternellement recommencée et
étrnellement satisfaisante, les rapports entre l'ami et l'aimé ne peu-
venter, pas être n'importe lesquels: les deux amis se veulent égaux. Le
rapport oui leur convient est celui du dialogue. Le dialogue convient
à L· différence qualitative, essentielle, qu'il s'agit de conserver, et à




.50 L L U Í S S A L A M O L I N S


l'égalité quantitative, circonstantielle, qu'il s'agit de conquérir. L'an-
thropomorphisme de la mystique lullienne (quelle mystique, dans le
christianisme, n'est pas anthropormorphique, au risque, dans le cas
contraire, de ne plus être une mystique du tout) tiendra compte des
crescendo de l'affection, qui conduisent à des situations bien para-
doxales,38 mais ramènera toujours l'ami et l'aimé à l'incandesçance
chaude et tranquille du dialogue.


Le dialogue suppose la présence de deux personnages, chacun
d'eux étant conscient de sa propre ipséité et de celle de son inter-
locuteur. On ne dialogue pas avec le néant ou avec quelque chose
ou quelqu'un qui nous soit irrémédiablement étrange. L'on se tait,
quand le stade de l'étanchéité des deux ipséités est dépassé par l'ar-
tifice d'on ne sait quelles confidences, d'on ne sait quelles concessions
ou quelqu'un qui nos soit irrémédiablement étrange. L'on se tait,
la magie d'une rêverie qui invente de toutes pièces la perméabilité
de l'autre. On se tait ou l'on rêve. Silence et rêve n'ont rien à faire
dans le dialogue en tant que tel. Ils le détruisent. S'ils interviennent,
c'est le néant —tout relatif, bien sûr— qui intervient avec eux et
qui l'emporte sur l'être, l'être étant dans ce cas la présence parlante
des deux ipséités.


Non, je ne veux pas affirmer, ni prétendre, que le dialogue
puisse se passer d'images; nous savons que le silence, cette mort du
dialogue, n'est pas inutile pour relancer le dialogue (mort vivifiante),
pour le «reviscolar», en employant l'admirable terminologie lullienne.
Le dialogue se sauve de son auto-destruction par des excursions à des
niveaux plus intimes ou moins conscients. (Que la bouche se taise,
et que l'âme reprenne le fil de la conversation).


Parler, parler: est-ce là le domaine de la plus agaçante platitude?
Opposerons-nous un hymne de la parole au «sois belle et tais-toi»?
René Nelli, dans sa remarquable étude sur l'amour et les mythes du


3 1 II est opportun de rappeler ici les titres des chapitres de la partie de l'AFA
intitulée «D'aaccidenfs d'amor»: «De la malautia une l'amie hn per amor; de la presó
de l'amie qui fugia a son amat e amor: com l'amic fo jutjat a mort per amor; com
l'amic moria per amor: del testament de l'amic qui mor per amor; de l'oració que
féu l'amic, a la mort; com l'amic no poc morir; com l'amic expirà e morí; de la se-
pultura de l'amic qui morí per amor; de la consolació de la dona d'amor» (AFA, OE,
TI. 55-65). A noter que ce n'est pas le désir qui provoquera la mort de l'ami, mais
l'émotion, bien trop forte, qu'il ressent à Jérusalem au souvenir de la passion de Jésus.
La «doctrina de prudència» avait, jusque là sauvé l'ami des desastres de «sobreamor».
Mais là. évoqués les souvenirs de la passion et des péchés des hommes, «muntiplicà
tant son amar, e en son cor sospirs, e sos ulls ploraren tant, que no ho poc sostenir,
ni la doctrina de prudència no li poc ajudar. ( . . . ) E près comiat de mort d'amor, c
obrí la boca per amor e expira e morí», ibid. 63 a.


12




LE HEFUS DE L'IDENTIFICATION 51


coeur,3 9 a déjà mis en lumière les profondeurs d'égoïsme de celui des
deux partenaires qui s'en tient, dans une forme bâtarde du dialogue,
à cette proposition et à ce souhait. Me voici et te voila; mais, de grâ-
ce, ne détruis pas l'illusion, qui est la mienne, de te connaître parfai-
tement, de te posséder, de te goûter, de te manger tout en t'adorant. Je
veux faire mieux que la mante religieuse: je te dévorerai PENDANT
ma prière et je prierai pour que tu renaisses, et nous (nous? scan-
dale!) recommencerons. Il y a dans le culte du silence pour lui-même
une envie de se sauvegarder soi-même en se nourrissant de l'idée que
l'on se fait de l'autre. L'autre est alors ogre ou pâture. Selon la nature
réelle de l'autre.


Il y a dans le dialogue une envie beaucoup plus noble de deviner
ou plutôt de découvrir, de redécouvrir continuellement l'autre, tout
en se présentant constamment nu soi-même. Me voici tel que je suis.
Ah, que j'aimerais savoir encore une fois qui tu es! Il y a là une
jouissance constante de la relation de deux ipséités, de deux moi
qui se parlent, parce qu'ils ont deviné que la nudité du soi embellit
le soi par la grâce de la sincérité, alors que les parures empruntées en
accentuent les bosses ou l'embonpoint. Parce que, on le sait, le dia-
logue ne tolère pas longtemps le mensonge: on se trahit en parlant.
A la longue, dissimule mieux qui se tait que qui parle. C'est d'ailleurs
pour cela que l'on boude en se taisant et que l'on se dispute en criant
(autre manière de ne rien dire). Les enfants le sentent bien, qui se
condamnent pour des riens énormes à cinq minutes de silence: je ne
te parle plus. Et les adultes n'oublient pas l'efficacité de ce poison:
nous ne nous faisons plus, dit-on dans la langue de Lulle. Je ferme la
porte de mon moi, je tire les rideaux sur mes pensées et sur mon
être. Etrange nature que celle du silence, qui traduit aussi bien le
refus de soi dans l'indifférence, que la phagie du moi dans les pra-
tiques de la mante religieuse. En l'absence du dialogue, on est en
présence de la solitude, de la solitude vertigineuse du Sahara, et non
pas de celle des poètes, bourrée de présences. Car si l'homme se tait
et pense, soyez certains qu'il ne tardera pas à se forger un partenai-
re qu'il va douer peut-être d'une réalité bien intense, parce qu'il
s'effraye de parler dans le vide; et la pensée est un langage. On se
taille un partenaire à sa propre mesure, qui soit capable de rendre
possible le dialogue, d'écouter et d'acquiescer du geste, sinon de
répondre.


Veuillez connaître, adorer, aimer l'ipséité d'un autre: votre être


3 9 NELLI, R.: L'amour et les myhtes du coeur, Paris 1952.. c. VII.


13




52 LLUÍS SALA MOLINS


inventera un stratagème pour mettre cette autre ipséité à la portée
de vos paroles. Lulle a une conscience très claire de ce fait. Il tient
beaucoup à être Raymond Lulle, et pas Pierre, Jacques ou Guillau-
me indifféremment, et moins encore une très lointaine manifestation,
si éclatante fût-elle de quelque principe trascendant qui peut le réab-
sorber comme il l'a projeté, selon son bon plaisir. Ce qu'il est, il
l'est particulièrement, d'abord et surtout parce qu'il est sujet, indivi-
du, ipse, quelle que soit la noblesse de ses attaches, comme le serf
de la glève tient plus, et de loint à ce serf-là qu'à l'éclat de la vaisselle
de son seigneur et maître. Seulement ainsi le serf peut se faire enten-
dre et Raymond peut dire quelque chose.


Lulle parle, parle. L'ami parle, parle. Parce qu'il tient à lui-mê-
me d'abord, quoique, nous le verrons plus loin, ce tenir à soi n'ait rien
d'égoïste.40 Il saura écouter aussi, parce qu'il tient à savoir que, Dieu
merci, l'aimé lui est extérieur, et par là sujet et objet de jouissance;
et c'est là une sensation tellement douce, qui délecte a un tel point
le coeur et la raison, qu'il veut l'éprouver continuellement, sans se
lasser. On dirait —et désormais nous comprenons pour quoi— on di-
rait qu'il craient le silence. Regardons Blanquerna se lever la nuit pour
parler avec Dieu.4 1 un Dieu à sa mesure. Voyez comme sont bavards
les ermites de Lulle.42 Et les oiseaux des jardins de l'amour, et la fon-
taine des jolies clairières que Lulle découvre toujours au coeur des fo-
rêts.43 Voyez l'ami, qui, condamné à mort à la requête de l'aimé par le
tribunal où siège l'amour, ne se tait qu'à contre-coeur.44. Que l'aimé
soit le juge, ou l'accusateur, ou le compagnon, ou qu'il partage la cou-
che de l'ami, ce flot de paroles, ce dépuillement, cet «ecce ego», qui
devient aussitôt par l'oeuvre de l'amour cet «ecce nos», ne cesse ja-
mais. Il recommence tout le temps, toujours nouveau, comme le soleil
recommence toujours à briller. Ils parlent sans se lasser l'ami et l'ai-
mé (se lasset-on, tant que l'on s'aime, de ce qu'on aime?), ils parlent
de ce qui leur tient à coeur, ils parlent de leur bonheur, ils parlent de
«bonté infinie et éternelle».45 L'ami et l'aimé s'interpellent, s'interro-


4 0 Vouloir être intégralement pour pouvoir se donner intégralement.
41 Libre d'Evast e d'Aloma e de Blanquerna, in OE, I, 121-307, notamment les


livres II et V.
42 Libre de Meravelles, OE, I, 309-512.
4 3 Nous devons à RUBIO I BALAGUER une intéressante étude sur le Zoens


amoenus dans l'oeuvre de Lulle (RUBIO I BALAGUER, J.: L'expressió literària en
l'obra lul·liana, Barcelona 1957). A ce sujet, on peut lire aussi le prologue au Libre
del gentil e los tres savis, OE, I, 1057-1060.


4 4 Cfr. à ce propos l'admirable prière de l'ami à l'aimé in AFA, OE, II, 59-60.
4 5 ibid. 48b; 50a; 51b.




LE BEFUS DE L'IDENTIFICATION 53


gent, se disputent, se désirent, se donnent, s'éloignent, s'envoient des
messages, inventent des ambassades toujours plus charmantes, tou-
jours plus ingénieuses pour se savoir toujours existants et toujours ai-
mants, toujours présents et toujours divers.46 Que si, encore une fois,
l'ami découvre dans son sein même la présence de son aimé, il l'exté-
riorise pour pouvoir le voir, pour que ses paroles ne soient pas vaines
et pour qu'elles arrachent, à leur tour, une parole.


Ne cherchons pas des textes concrets à l'appui de cette nécessité
du dialogue. Constatons plutôt —et ce sera le meilleur argument—
que la philosophie de l'amour est, chez Lulle, faite de dialogue .


L L U Í S S A L A M O L I N S


Paría
(A suivre)


C'est ce mouvement que traduit la variété de tons du Libre d'amic e amat.


15






EL BEATO RAMÓN LLULL EN SUS RELACIONES CON
LA ESCUELA FKANCISCANA UE LOS SIGLOS XIII-XIV


La relación de Ramón Llull con el franciscanismo no se reduce
a una porción de escritos o, incluso, de actos, cuyo paralelismo o de-
pendencia de otros escritos o posturas del movimiento franciscano
pueda demostrarse.


La espiritualidad franciscana alcanzó en Llull las zonas más
profundas. De forma que su influencia en él es vital, afecta a su ser
mismo, y está tanto más presente, a menudo, cuanto menos se la
siente o se la descubre.


Pero no todo lo que tiene de común con el franciscanismo lo
extrajo Llull de él. La afirmación presenta un gravísimo problema:
cuando se establezca una correlatividad entre Llull y el ser o la doc-
trina franciscana, ello no significará siempre y sin más una depen-
dencia de aquél respecto de éstas. Puede ser simple paralelismo.
Dependencia de una fuente común, anterior a ambos.


Esa fuente común es el movimiento popular religioso del siglo
anterior. El movimiento popular religioso del siglo XII fue tan po-
deroso y ofrecía —entre sus errores— exigencias tan sanas, que lle-
gó a interesar y poner en acción los espíritus más honrados y las
fuerzas más vivas de la Iglesia, de forma que, al final de él y en el
siglo XIII, los mejores logros son —directa o indirectamente— hi-
jos suyos.


Y sucede ya lo que con todos los movimientos realmente vitales
de la historia: al cabo de un siglo nadie los siente ya ni nadie habla
de ellos, no porque hayan fenecido, sino, muy al contrario, porque
son la atmósfera y el pan que todos respiran y de que todos se ali-
mentan. Cribados de sus exageraciones de primera hora han llegado
a ser carne de los hijos de aquellos mismos que los combatieron.


Razón de más para ser cautos y estar atentos a todo rastro que
pueda ser significativo para conducirnos a través de hechos y perso-
nas que, tras la niebla de siete siglos, se tornan maraña, y cuya in-


1




5 6 P . ANTONIO OLIVER, C. R .


terpretación, superficial o equívoca, puede ser una auténtica calum-
nia histórica.


Habremos de empezar, pues, estudiando la fuente común: los
movimientos religiosos populares del siglo XII ; exponer luego la
esencia y los avatares de la nueva espiritualidad franciscana y, esta-
blecido esto, determinar en qué puntos y en qué proporción Llull les
es deudor, los ignora o representa frente a ellos una reacción.


No quedaba otro camino transitable que ofreciera garantías de
llegar a una conclusión históricamente justa que estableciera la ver-
dadera relación entre Llull y la Escuela Franciscana de los siglos
XIII-XIV.


I


Advirtamos, ante todo, que la Edad Media, a pesar de estar ba-
jo el signo unitario y unificante de la cosmovición platónico-agusti-
niana, constituye una sociedad edificada sobre bloques binarios. In-
cluso las instituciones y las personas viven y piensan en un vivo, es-
tridente, dualismo. Citemos, sólo como ejemplos, las parejas de con-
ceptos o realidades que con más vivacidad asoman por la historia de
los siglos que estudiamos:


— corporeidad
— carne (mala), que en moral dará


una estridente convivencia:
— sensualidad viva
— individuo
— independencia
— diablo
— vida-de-aquí
— regnum
— rey
— seglares
— experiencia (fenómenos)
— zona pagana, en la vida de la


persona y de la sociedad).


Aunque es cierto que en algunas de esas parejas, en la última,
por ejemplo, era imposible postular una síntesis para la que aquel
mundo no estaba maduro, la verdad es que el dualismo persa, no
superado en muchos puntos por Platón, está presente —en forma or-
todoxa, claro está: no es eso de lo que se trata ahora— en muchas
especulaciones de S. Agustín; por ejemplo en su obra De Civitate Dei,


espiritualidad
espíritu (bueno)


fe viva
comunidad
autoridad
Dios
vida-de-allí
sacerdotium
papa
clerecía
C i e n c i a (razón)
zona religiosa


2




E L BEATO RAMÓN LLULL Y L A ESCUELA FRANCISCANA 57


1. Cf. F . K E M P F , Papsttum und Kaisertam bei Innocenz III. ( = Miscell.
Histor. Pont. 1 9 ) , 1 9 5 4 ; A . O L I V E N , Táctica de propaganda y motivos literarios
en las cartas antiheréticas de Inocencio III, Roma 1 9 5 7 , 1 2 3 - 7 0 .


2 . R. BULLOT, Mépris du monde, misère et dignité de l'homme dans la
pensée d'Innocent III, en Cahiers de civilisation médiévale 4 (oct. - déc. 1 9 6 1 )
4 4 1 - 5 6 .


3 I. HUIZINGA, El otoño de la edad media (cito la 5 . A ed. española), Ma-
drid 1 9 6 1 , 2 4 7 .


4 J. H U I Z I N G A , El otoño de la edad media, Madrid 1 9 6 1 , 2 4 5 .
5 I. HUIZINGA, El otoño de la edad media, Madrid 1 9 6 1 , 2 4 9 .
6 I. HUIZINGA, El otoño de la edad media, Madrid 1 9 6 1 , 2 4 8 .


3


cuya visión del acaecer humano polarizado en torno a dos ciudades,
hijas de dos amores, será la del mundo medieval.


Y es que si el dualismo cosmogónico o la doctrina moral mani-
quea constituyen una fácil y superficial solución del problema de la
estridencia bien-mal, inocencia-dolor, vida-muerte, y son, por esto,
inaceptables y heterodoxos, una cierta bipolaridad constituye, en otros
aspectos, la explicación verdadera al menos para ciertas realidades
terrestres.


Por eso —dejémoslo asentado una vez para siempre, pues tendre-
mos que recurrir a menudo a esa afirmación— aún en el admirable
esfuerzo de síntesis del s. XIII se conservan siempre, en el fondo, a
flor de piel, o muy visibles, los componentes binarios irreducibles:
síntesis política del pontificado y obra de Inocencio III (sacerdotium-


regnum, duo luminaria, duo gladii); 1
síntesis ascético-mística de las obras del mismo (dignitas-miseria,


creatio-recreatio, spiritus-caro ) ; 2
síntesis teológica de Sto. Tomás de Aquino (materia-forma, potencia-


acto, sustancia-accidente);
síntesis jurídica de S. Ramón de Penyafort (ecclesia-regnum, clerici-


saeculares).
Esta es la razón de un hecho que hoy todavía nos sorprende y


que nos explicamos con dificultad: la Iglesia de aquellos siglos da la
impresión de muy eclesiástica y, al mismo tiempo muy temporal o
mundana; el clero, muy dado a ritos y sacramentales y, por otra parte,
carnal y codicioso; las Ordenes mendicantes, muy pobres en sus casas
y personas, con unas iglesias llenas de rica vajilla y paramentos que
son su orgullo; 3 los reyes, los nobles y el pueblo, muy creyentes y
piadosos, pero muy sensuales y frivolos;4 santos de virtudes increí-
blemente extraordinarias y, a la vez, entrañablemente populares;5
hombres que tiemblan de terror ante las realidades futuras y se echan
a gozar y explotar las terrenas; que se flagelan el cuerpo hasta la
sangre a fin de dejar libre el espíritu y que subrayan que, cuando el
alma vuela gloriosa al cielo, el cuerpo debe caer vergonzoso a la fosa.6




5 8 P. ANTONIO OLIVER, C. R.


Mundo de gracia y mundo de pecado que crean una poderosa
tensión, en torno a la cual giran los problemas de aquellos siglos,
llenos de densidad, de la cima del medioevo. Se trata de un dualisme
que invade la vida de las instituciones y de las personas. Y así
conviven espíritu y carne en paz, o se impone el uno al otro violen-
tamente, y entonces aparece el santo extraordinario o el pecador
desbocado, o el pecador volcánico que da —es el caso de Llull— en
el hombre de una religiosidad desbordante.7


Pero esa tensión, al polarizarse hacia un lado o hacia el otro,
resultaba peligrosa en extremo: Si aquellas instituciones o personas
que debían ser testimonio y encarnación de los valores del espíritu
—los eclesiásticos— dejaban que las preocupaciones terrenales o
mundanas se les sobrepusieran demasiado, los otros —los seglares—
podían dar en el extremo opuesto, exigiendo de ellos un espiritualis-
mo que ahogara cualquier asomo de mundanidad.


Esa es la ocasión y el sentido del poderoso movimiento refor-
místico del s. XII, que recorrerá toda Europa y que tendrá tan for-
midables consecuencias.


Ya en la segunda mitad del s. XI , la reforma gregoriana, en
su esfuerzo por liberar a la Iglesia de todo compromiso e ingerencia
del Reino, había difundido una idea de Ecclesia más clerical y jerár-
quica, de la que quedaban al margen los seglares,8 acentuando así
el dualismo Ecclesia-saeculum. Y con ello la ventaja de una mayor
autonomía de la Iglesia no vino sino acompañada de la desventaja
de que los seglares —que ya no se sentían parte viva de la Iglesia—
tenían a su favor, contra los eclesiásticos mundanos, el ejemplo de
Gregorio VII, o el haber pertenecido ellos mismos al movimiento
que llevó a las campañas gregorianas.9


Con el s. XII sobrevino el centelleante nacer de las ciudades y,
con ellas, una nueva riqueza, una nueva industria del tejido, un vivir
fácil y desahogado. El clero —el alto, sobre todo— que era el primer
orden social y representaba la clase rectora, intelectual y letrada de
aquel mundo, aceptó sin esfuerzo el nuevo orden de cosas y se bene-
fició largamente de la nueva vida. Los seglares y los nuevos burgueses,


7 J. H U I Z I N G A , El otoño de la edad media, Madrid 1 9 6 1 , 2 4 6 .
8 G. B. L A D N E R , The concepts of "Ecclesia" and "Christianitas" and


their relation to the idea af papal "Plenitudo potestatis" from Gregory VII to
Boniface VIII ( = Sacerdozio e Regno da Gregorio VII a Bonifacio VIII: Mis-
cell. Histor. Pont. 1 8 : Roma 1 9 5 4 ) 4 9 - 7 7 ; A . O L I V E R , "Ecclesia" y "Christia-
nitas" en Inocencio III, en Estudios Lulianos 1 ( 1 9 5 7 ) 2 1 7 - 4 4 ) .


9 Espero publicar pronto un estudio sobre la evolución del sentido de
"Ecclesia" entre clérigos y seglares a lo largo de la edad media.




EL BEATO RAMON LLULL Y LA ESCUELA FRANCISCANA 59


envidiosos o sinceramente escandalizados, empezaron a oponerse a la
creciente opulencia —terrenalidad— de la Iglesia. Había empezado
el poderoso movimiento popular religioso que clamará incansablemen-
te, contra una Iglesia rica y contra un clero mundano, en pro de una
reforma que signifique un retorno a la vida apostólica y a la pobreza
evangélica.


Al entrar en conflicto con la jerarquía y exagerar el lenguaje y
las exigencias, determinados brotes de ese movimiento eran excluí-
dos oficialmente de la comunión con la Iglesia y llamados heréticos.
Haeretici los llaman la mayoría de las fuentes contemporáneas.


Pero hay que ser cautos en aplicar y admitir para aquellos
hombres el calificativo que, por otra parte, entonces era más genérico
y menos jurídico que hoy. 1 0 Ellos eran los primeros sorprendidos al
sentirse llamar haeretici}1 No deseaban ni creían serlo.


Una vez familiarizado con las fuentes, llega uno a la convicción
de que aquellos herejes no lo eran, desde luego, formaliter, pues
obraban de buena fe. Buena fe que seguía en pie aún cuando ellos
mantenían su postura contra las advertencias y amonestaciones de la
autoridad, cuyas sanciones mismas consideraban ineficaces por prove-
nir de una jerarquía infiel a su misión. Por lo mismo huyo de hablar,
siempre que puedo, de herejes o herejías, y hablo adrede de movi-
mientos. La palabra, neutra y aséptica, tiene la ventaja, amén de no
crear prejuicios (decir hereje es ya emitir un juicio), de facilitar la
comprensión histórica del hecho, tan real, que esos movimientos son
interiores a la Iglesia, y que, si de ellos nacen, por la izquierda, las
sectas heréticas, de los mismos nacen, por la derecha, las grandes
Ordenes del XII y del XIII y los poderosos focos de reformadores y
místicos.12


Esos movimientos todos, eran empujados hacia la independencia
por el mismo espíritu, eminentemente dualista, que les daba origen.
Y el problema se agravaba hasta hacer de la independencia rebeldía
—segura de la propia postura— cuando quien les reconvenía era
aquella autoridad —a menudo satisfecha y mundana— en la que ellos


1 0 Dependiente a su vez del sentido que ellos tenían de la Iglesia. Cf.
nota anterior.


1 1 H U I Z I N G A , El otoño... p. 2 4 6 trae ejemplos curiosos.
1 2 Esa buena fe no puede ser general. Los enemigos del papa encontra-


ban en esos argumentos materia eficaz para denigrarle. Tales enemigos echaban
siempre mano de la "temporalidad" de la Iglesia para atacarla. Ello constituye
una superficialidad, pues demuestra que no se comprende el misterio de la
encarnación de la Iglesia. La buena fe se refiere, pues, no tanto a los enemigos
del papa o del papado, cuanto a los numerosos núcleos de reforma movidos
por un sincero deseo de mejorar.


5




P. ANTONIO OLIVER, C. R .


veían los atributos de la carne, del mundo, del cuerpo, «obra del
diablo»; en una palabra, las fuerzas del mal desatadas contra las del
bien.


Y así llegamos a una de las aparentes antinomias de esos movi-
mientos: ser dualista puede significar, y significa casi siempre, todo
lo contrario que sostener que deben mantenerse los dos principios. Al
afirmar que el espíritu procede de un principio bueno y la carne de
un principio malo, exigirán en moral (a sí mismos y a la Iglesia) un
espiritualismo total, es decir, darán en un monismo implacable: nin-
gún compromiso con el principio del mal. De ahí que no hay encar-
nación ni en Cristo ni en la Iglesia ni en el individuo. Esas consecuen-
cias, ya de evidente color maniqueo, alentaban, sin embargo, los
mejores propósitos de ios reformistas de aquellos siglos. Por eso
mismo el dualismo moral llevaba, por su mismo impulso, al dona-
tismo: no era posible un sacerdote (espiritual) pecador (carnal); la
síntesis (reductio ad unum) de los dos principios es imposible.


He aquí, pues, cómo, partiendo de una base dualista, se llegaba
a una postura rígidamente monista, no tolerando —ni tampoco en
los eclesiásticos— ninguna mezcla de carnalidad o mundanidad,
exigiendo de ellos un estricto testimonio de espíritu, una vida total-
mente desencarnada. Y ello de tal forma que, quien era infiel a ese
deber, perdía toda autoridad y todo ministerio, haciéndose inválido
cualquier sacramento administrado por sus manos.


Olvidaban que, aunque ministros de Dios, seguían siendo hom-
bres pecadores, y no les perdonaban ni toleraban ese desdoblamiento
que explica que oficialmente se sea portador y representante de valo-
res espirituales, y personalmente se siga siendo esclavo de la carne
y del pecado.


Esta era justamente la base de la argumentación de los eclesiás-
ticos acosados por los ataques de los herejes: aún los más preocupados
por la platónica reductio omnium ad unum, esgrimían argumentos de
base dualística: la Iglesia, el sacerdote, los mismos sacramentos,13
tienen dos elementos, divino y humano,14 que son irreducibles; hay
que distinguir entre persona y ministro; se puede ser un gran pecador
y administrar válidamente los tesoros de la gracia; se pueden hacer
opera carnis et opera spiritus.


13 La doctrina sacramentaría, que se elabora ahora, se estructura sobre
un dualismo básico : materia-forma, res-verbum, ministro-sujeto,


14 Inocencio III en el De sacro altaris mysterio dirá ya opus operantis y
opus opération.


6




EL BEATO RAMÓN LLULL Y L A ESCUELA FRANCISCANA (»1


He aquí, pues, como el dualismo llevaba a los eclesiásticos a la
conclusión antípoda de la de sus adversarios. Sólo en Dios se da el
unum perfecto. La síntesis, en ese terreno, es un desiderátum no lo-
grable en esta vida. Esta simultánea convivencia de elementos contra-
rios debe aceptarse y tolerarse como un dato que estará presente a
lo largo de todo el camino del homo viator: es la conditio humanae
naturae.


Que los herejes fuesen, pues, los disolventes de la unidad medie-
val debe afirmarse con suma cautela y con todas las limitaciones que
estas acotaciones sugieren. Ello puede ser verdad sólo en cuanto al
nivel real en que se había logrado o se concebía aquella unidad: ésta
se había logrado o se iba a lograr en ciertas formas e instituciones,
pero no puede referirse a las personas ni a la vida ni a las ideas ni,
en el fondo, a la esencia del medioevo.


Disolvían, eso sí, la unidad compacta, definida y viva (es decir,
el modo pacífico de ser), de las instituciones de la Iglesia y del
Reino, discutiendo y negando la jerarquía y la autoridad, la validez
de sus actuaciones, el valor y la unidad del matrimonio, la verdad de
ciertas doctrinas, etc.


Ni hav que caer en la ingenuidad de creer que esos reformadores,
tan puritanos, fuesen ellos, todos, unitarios en su moral. Ellos, que
enaltecían tanto los valores del espíritu, pagaban, a veces —como
decía S. Bernardo, el hombre que más se asustó de ellos y que más
tenazmente les combatió—. con generosidad y notoriedad, su tributo
a la carne.


Para los efectos de nuestro estudio es indispensable recordar aue
son características de esos movimientos —va visibles incluso en las
aisladas erupciones del s. X I — las siguientes:15


Se trata de movimientos de signo indiferente. Es el mismo fer-
mento de las cruzadas, de la Reconnuista. de los viajes penitenciales
a. Jerusalem Compostela o Roma, del deseo de expiación o purifica-
ción espiritual que desemboca en la reforma monástica y gregoriana,
o en el rieor de los monies promonstratenses de Norbert de Xanten,1 6
o en el fervor penitencial de Robert d'Arbrissel,17 de ermitaños y


15 Me refiero a los núcleos siguientes: Leutard de Châlons y los de
Aquitania que Adhémar de Chabannes. en 1018. llama "manichaei": los clé-
rigos de Orléans (1022). los de Arras (1025) y Monforte (hacia 1028). los nú-
cleos de Châlons sur Marne (1025 y 1048). Goslar (1052) y la Pataria de Milán
(ca. 1050).


1 6 Cf. G. SCHNÜRER, L'Eglise et la civilisation au moyen âge (uso la
trad. francesa de G. Castella) II (Paris 1935) p. 481 - 82.


1 7 G. SCHNÜRER, L'Eglise et la civilisation... p. 482 - 83.




62 P. ANTONIO OLIVER, C. R.


predicadores ambulantes.18 Se trata de un ambiente, de un clima,
momento histórico o humus espiritual, donde los gérmenes de una
reforma religiosa podían pulular y prosperar, y donde esos gérmenes
podían organizarse lo mismo en orden religiosa que en secta disidente.
El origen es tan común a ascetas, reformadores y rebeldes, que el
mismo Valdés, antes de emprender la predicación errante, hizo ingre-
sar a sus dos hijas en el monasterio femenino de Fontevrault.


Su aparecer es simultáneo e independiente en casi toda Europa,
especialmente en Francia, Italia y Alemania, de forma que es impo-
sible señalar un itinerario sucesivo o progresivo de su difusión.19


Son populares, espontáneos y acéfalos, de manera que no pueden
fijarse ni sus orígenes inmediatos ni describirles una filiación. El pue-
blo, en efecto, se había quedado al margen de la instrucción, que era
monástica o clerical. Era un pueblo al nivel y a merced de sus impul-
sos primarios, elementales, mientras se iba domando, muy lentamente,
la sangre joven de los antiguos invasores. Por eso mismo esos movi-
mientos no son doctrinarios, sino manifestaciones del sentimiento
religioso, que ése sí era vivo y operante, y del que serán hijas, más
tarde. las órdenes mendicantes, que se esforzarán por llevar a ese
pueblo, del nue proceden, la instrucción religiosa que le falta.20


Preponderantemente seglares. La gran mayoría de los participan-
tes en esos movimientos populares eran seglares y pertenecientes a
las clases más humildes, campesinos e illitterati. Leutard era homo
pleheius e ignorante. Los haeretici de Arras firman con una cruz. No
entendían el latín, de forma nue sus jueces debían hacer traducir al
latín sus interrogatorios. En Monforte (cerca de Turin) son vulgo
numeroso. Los patarinos eran nobretones: paterinos, id est, pannosos;
y Hegará a ser tan común la fiebre reformista entre el gremio de los
pañeros que en Francia tixerand (tisserand) será sinónimo de haere-
ticus.21 Los secuaces de Robert d'Arbrissel y de Pedro el Ermitaño


18 Cf. R. M O R G H E N , Movimenti religiosi popolari nel periodo della ri-
forma della Chiesa ( = X Congresso Internazionale di Scienze storiche, Roma
4 - 1 1 settembre 1955, vol. I I I , p. 337).


19 I L A R I N O D A M I L A N O , Le eresie popolari del secólo XI, en Studi Grego-
riani (1947), p. 88.


20 H U I Z I N G A , El otoño de la edad media... p. 1 3 - 4 3 .
21 Cf. L. Z A N O N I , Gli Umiliati nei loro rapporti con l'eresia, Milano 1911;


A . B O R S T , Die Katkarer, Stuttgart 1953, p. 228; A . F R U G O N I , Due schede:
"pannosiis" e "patarinus", en Bullettino dell ' Ist. stor. ital. per il Medioevo 65
(1953) 129. Esta apariencia de gente desheredada, obreros bajos, no justifica
de ninguna forma la hipótesis, tejida toda de anacronismos y apriorismos, de
E. W E R N E R , Die gesellschaftlichen Gundlagen der Klosterrreform im 11. Jahr-
hundert. Berlin 1955. Esos movimientos son fundamentalmente religiosos, no
económicos.


8




E L B E A T O R A M O N L L U L L Y L A E S C U E L A F R A N C I S C A N A 63


eran siervos de la gleba, colonos, villanos, meretrices y arrepentidas
(muliercuL·e, mujerzuelas) ?


Hay, con todo, el caso de 12 ó 13 clérigos quemados en Orléans,
y algunos nobles en la facción de Monforte.


De ahí que sean corrientes entre ellos las diatribas, críticas e
inexactitudes contra el dogma y la jerarquía. De ahí que, con super-
ficialidad, exigieran de ésta, en nombre de la ley evangélica, una
pureza total y la simplicidad de la Iglesia primitiva. Y de ahí que su
frecuente postura de rebeldía sea compatible y compañera de las me-
jores intenciones, y que su ideal de purificación y renovación interior
vaya envuelto en el rigorismo moral más intransigente.


La reticencia y doblez que tanto recriminan a esos hombres las
fuentes contemporáneas se debe a su calidad de seglares: la mayoría
tenían dificultad en expresarse y en exponer su pensar; su postura
espiritual era escasa de contenido teológico y doctrinal; la manifesta-
ción de su religiosidad era turbia y confusa —no técnica— y su forma
más visible era negativa: una decidida oposición al clero.


Enemigos del clero. No anticlericales, como ha advertido Grund-
mann,73 pues no son enemigos del clero ut sic, sino del clero indigno,
del cual, ya en el siglo XI, al principio de la reforma monástica,
notaba Odón de Cluny como sus costumbres hacían pensar a los igno-
rantes —insulsi— que el sacerdote concubinario no podía gerere
officia altaris, pu ?s era un profanus.2*


Postura, pues, que, inspirada en una interpretación literal de la
Escritura, condenaba o ataca! a la vida y las costumbres del clero
concubinario, simoníaco o prevaricador y olvidadizo de su deber, no
al clero mismo.


Faltos de un cuerpo de doctrina. Efecto de su popularísimo. Así
como no tienen un origen común, esos movimientos carecen también
de una doctrina estructurada.25 Seglares en su mayoría, sus miembros


22 Cf. MORGHEN, Movimenti religiosi popolari.. p. 338.
23 Eresie e miovi Ordini religiosi nel secólo XII ( = Congresso Intern,


di scienze storiche, Roma 4 - 1 1 setiembre 1955, vol. III, p. 3 9 2 - 94).
24 Profanus, porque el sacerdote unido al cuerpo de una meretriz no


puede estarlo ya al de la Iglesia:
Maiestas causae populo vilescit et inde:
Pluribus exemplum praebetur agendo piaclum.
qui licet insulsi facile discernere possint,
officia altaris non esse gerenda profanis.
Quam meretrici haeret, se aufert a corpore Christi;
hi videant: corpus si scorti est, ergo profanus.


(Odón de Cluny, Occupatio: ed. Svoboda,
Teubener, lib. VI, 210 -15 ) .


25 Hay que evitar un espejismo fácil: el cuerpo de doctrina "herética"


9




(»4 P. ANTONIO OLIVER, C. R.


no podían elaborar una teología. Sus tesis donatistas o, a veces, pela-
gianas, provenían de preocupaciones morales, no de conclusiones
teológicas. Les unía, a menudo, sólo una común oposición a la Iglesia
jerárquica.26


No es posible establecer una dependencia respecto de tradiciones
heterodoxas anteriores. Muratori y otros creyeron que debían verse en
esos movimientos los efectos de una transmisión de doctrinas mani-
queas en Occidente por obra de algunos propagandistas provenientes
del Oriente y a través de Italia: a quodam rustico, a quadam midiere,
que dicen las fuentes coevas.


Pero no basta la semejanza para concluir por una relación fàctica
histórica,27 e incluso una posible derivación bogomila debe aceptarse
con cautela.28 Por mi parte, ya he advertido, al principio, el latente
dualismo a lo largo de la Edad media. Morghen, por la suya, ha sub-
rayado las grandes diferencias que llevan a negar una continuidad
directa en ambos movimientos: No hay continuidad filológica de
textos; la de los maniqueos era una doctrina científica, los herejes
de los s. XI-XII eran indoctos; la de aquéllos es una filosofía, la de


que tantas veces les atribuyen las fuentes, son las fuentes mismas quienes lo
fabrican; fuentes a menudo muy posteriores y redactadas en vistas a un pro-
ceso. La misma jerarquía catalogaba a los rebeldes y a su predicación según
las casillas antiguas (y sus modernas manifestaciones) : maniqueos, donatistas,
cataros, apoyándose sobre todo en san Agustín: cf. A. D O N D A I N E , Un traite
néo-manichéen du XIII sicle. Le "Liber de duobus principiis". Roma 1 9 3 9 ,
p. 6 - 52 ; I L A R I N O D A M I L A N O , Le eresie popolari... p. 8 6 n. 6 6 .


Las afinidades con el maniqueísmo son, indiscutiblemente, grandes, pero
hay aue ser cautos en esos emparentamientos que tienen el peligro de seguir
una filiación que no existe en realidad. Ya he dicho que tales filiaciones son
atribuidas a las doctrinas de los "herejes" por la parte atacada, el clero : cf.
algunos textos significativos en M O R G H E N , Movimenti religiosi popolari...
p. 3 4 1 n. 2 .


De parte herética falta casi por completo el material directo, quizá que-
mado a menudo en autos de fe, en consecuencia de la predicación de algún
ortodoxo : M O R G H E N , Movimenti religiosi popolari... p. 3 4 2 .


La tentación de estructurar es tan fuerte que Morghen ha creído poder
censurar —Movimenti religiosi popolari. . . p. 3 4 0 n. 1- a Ilarino da Milano—
—Le eresie popolari— y a Dondaine —L'origine de l'hérésie médiévale, en Rivis-
ta di Storia della Chiesa in Italia 1 ( 1 9 5 2 ) 5 2 — el dejarse caer en ella con
excesiva facilidad.


2 6 M O R G H E N , Movimenti religiosi popolari... p. 3 5 0 .
27 D O N D A I N E , Nouvelles sources de l'histoire doctrinale du Manichéisme


au Moyen - âge, en Revue des sciences philos, et théologiques 1 8 ( 1 9 3 9 ) 4 6 7 ;
M O R G H E N , Vovimenti religiosi popolari... p. 3 5 0 - 5 1 .


Nada autoriza a pensar que las tradiciones heréticas de principios del si-
glo XI hayan perdurado ocultas en Occidente y que hayan revivido tras una
pausa de dos generaciones, asegura Grundmann, Eresie c nuovi Ordini religio-
si . . . D. 3 6 6 .


2 8 Véase R. F O R É V I L L E , Les grands courants hérétiques, en Histoire de
l'Eglise Fliche - Martin IX (Paris 1 9 5 3 ) 3 3 0 - 4 1 .


10




EL BEATO RAMÓN LLULL Y LA ESCUELA FRANCISCANA 65


éstos es postura moral, sentimiento religioso; el dualismo de los ma-
niqueos es metafísico-cosmogónico, el de los herejos es moral, antro-
pológico, reducible al dilema evangélico Dios-mammona.29


Por otra parte, un movimiento popular religioso tan complejo y
extenso, tan persistente y de tan diversas manifestaciones, tan incierto
e impreciso en sus formulaciones doctrinales, no puede tener un
origen literario o doctrinal único ni una inspiración racional- teoló-
gica. Más bien supone un origen fáctico-moral, un clima espiritual,
más o menos común, comunes exigencias y esperanzas capaces de
hacer madurar y desarrollar gérmenes viejos (de ahí la aparente
filiación respecto a doctrinas antiguas, nacidas quizá al calor de aná-
logas circunstancias históricas) y nuevos, en fermentación en el alma
de los pueblos europeos que, ya alrededor del año mil, sentían por
dentro el empuje del vigor de una savia llena de vitalidad. Tales son
el clima y las exigencias que en el s. XI-XII empujaban el movimiento
reformístico, en el que participa la sociedad en masa del siglo, y en
el que pueden, sin esfuerzo, inscribirse todas las erupciones religiosas
de ese tiempo, ya estén de parte de la Iglesia, ya se yergan contra
una jerarquía feudal y corrompida, en nombre de una adhesión plena
y sin compromisos al Evangelio y al ideal de la Iglesia apostólica.30


Esas características que signan el prodigioso nacer de aquellas
inquietudes, acentúan, todas, sus rasgos a medida que ellas alcanzan
su madurez mientras va avanzando el s. XII.


Con justicia advierte Grundmann que nada autoriza a afirmar
que ninguna tradición herética del s. XI haya perdurado oculta en
Occidente y que, después de un silencio de dos generaciones, haya
revivido en el s. XII. 3 1 Es el mismo clima y fermentación que pro-
duce nuevas eclosiones, pero cada vez con mayor volumen y más
tumultuosas. Pero la forma de presentación es diferente. El nacer de
las ciudades medievales, la formación de los centros urbanos que
revolucionarán la economía y la vida de aquel mundo, la creación
de un núoleo compacto, amurallado y cerrado, presidido y dirigido,
imprimió visiblemente su sello en aquellos movimientos, que desde
ahora serán organizados, unidos, dirigidos, aún cuando, en el princi-
pio en las doctrinas todavía no, sí ya en los individuos.32 Y así, cuando


29 MORGHEN, Movimenti religiosi popolari... p. 350 - 51.
30 MORGHEN, Movimenti religiosi popolari... p. 352.
31 Cf. nota 27.
32 No se ha puesto todavía en relación, que yo sepa, el nacer y crecer


de las nuevas tendencias occidentales con el "essor" urbano del siglo XII. La
relación existe, con todo, y sospecho que muy estrecha. Recientemente ha es-
crito unas líneas sobre ello lacques Le Goff —Les intellectuels au Moyen âge,


11




66 P . ANTONIO OLIVER, C. R.


aparezcan los nuevos brotes de inquietud religiosa, en Francia primero,
en Italia después, ya no serán anónimos y de origen desconocido,
sino que casi siempre tienen en su cima a un hombre conocido por
su nombre, a menudo antiguo o actual clérigo o monje. 3 3 Y por esto
mismo los movimientos irán adquiriendo personalidad (es un producto
también de la ciudad y de la vida comercial nueva) y contenido
doctrinal y técnico.


Ya el flamenco Tanchelm, a quien Abelardo llama laicus, se hacía
monje —monachum mentitus—, y le acompañaban el sacerdote
Everwacher y el herrero Manases/ 4 El poco conocido Ponnus de Péri-
gord se nos presenta rodeado no sólo de nobles, sino también de
clerici, presbyteri. monachi et monchae.35 Pedro de Bruys era sacer-
dote,3 6 Enrique de Lausanne, un antiguo monje, 3 7 Amaury de Bène,
sacerdote38 y Arnaldo de Brascia, canónigo.3 9


Paris 1 9 5 7 , p. 1 1 3 — , presentando a los movimientos pauperísticos como reacción
al urbanismo pujante, con su riqueza, su industria, su alegría de vivir, su
mundan/a. En una recensión publicada en fase. 1 de Estadios Lu-
líanos 1 9 6 3 explico detenidamente que ese enfoque me parece desorbitado. No
hay duda que, como opina Le Goff, aquellos movimientos son una revuelta
contra el clero mundanal que había aceptado de buena gana el nuevo orden
de cosas, la vida despreocupada y las fáciles riquezas : frente a él se erigen
aquéllos en defensores de la vita apostólica y del Evangelio, del desprendimien-
to, de la pobreza evangélica, constituyéndose así en propugnadores de una
Iglesia apolítica, como representante del estado de cosas preurbano, de la po-
breza del anterior período rural. Pero hay que advertir que ello era de rechazo
y sin pretenderlo. La reacción no es contra el urbanismo, sino contra el modo
con que la Iglesia lo ha aceptado : la divergencia no está por tanto en la acep-
tación u oposición a la nueva vida, sino en el modo como había que aceptarla
y adaptarse a ella. La visión de Le Goff procede del eterno supuesto de creer
que aquellas herejías nacen ya contra la Iglesia. Lo que, según hemos visto, es
falso. Esos movimientos nacen indiferentes. El del urbanismo es un tema sobre
el que se llega a una discrepancia por otros motivos, no que la discrepancia
empiece a raíz de él. Buena parte de los movimientos más sanos de la Iglesia
son hermanos de los que llegan a la rebeldía, Cíteaux, por ejemplo (cf.
S C H N Ü R E R , L'Eglise et la civilisation . . . II p. 4 7 8 ) .


3 3 G R U N D M A N N , Eresie e nuovi Ordini religiosi... p. 3 6 6 .
3 4 Para Tanchelm véase H. P I R E N N E , Tanchelin et le projet de démem-


brement du diocèse d'Utrecht vers 1100, en Académie royale de Belgique, Bu-
lletin de la classe des Lettres et des Scinces morales et politiques 1 3 ( 1 9 2 7 )
1 1 2 - 1 9 : A. F L I C H E , La répression de l'hérésis, en Histoire de l'Eglise Fliche-
Martin IX I (Paris 1 9 4 4 ) 9 2 - 9 3 ; H. G R U N D M A N N , Eresie e nuovi Ordini reli-
giosi . . . pp. 3 6 6 y 3 7 0 .


3 5 Sobre Pons de Périgueux no tenemos más noticias que las que da el
monje Heriberto (mitad siglo XII) : ML 1 8 1 1 7 2 1 - 2 2 ; véase el art. de F. Vernet
en DTC VI 2 1 8 2 al fin.


3 6 Véase Vernet en DTC II 1 1 5 1 - 5 6 . Fliche —Le répression de l'héresie...
p. 9 6 - 9 7 hace a Pedro de Bruys y a Enrique de Lausanne maniqueos. Es un
error: El Exordium — M L 1 8 5 4 2 7 — dice que san Bernardo fue a Tolosa para
confutar la herejía maniquea. Es una postdatación ; el Exordium fue escrito en
1 2 1 0 en pleno hervor maniqueo.


3 7 El caso típico de predicador errante: voz bien timbrada, ojos vivos


12




EL BEATO RAMÓN LLULL Y LA ESCUELA FBANCISCANA 67


Ello no significa, empero, que el caudal reformístico esté mono-
polizado por manos clericales. Son precisamente dos seglares, el rico
comerciante de Lyon Pedro Valdés4 0 y el jurista y cónsul de Piacenza
Hugo Speroni,41 los fundadores de los dos grupos más poderosos y los
primeros que parecen haber organizado a sus seguidres, de forma
que, tras su muerte, siguieron trabajando los valdenses y los speronis-
tas o Hwmüiati.^


Las características de todos estos núcleos, nacidos todos en el
seno de la Iglesia, son una común y abierta oposición a la Iglesia
mundanizada (cuyos miembros se atacan con gestos y dicterios de
encarnizada virulencia), una rígida práctica de la pobreza evangélica,
una incansable predicación itinerante y el ejercicio ejemplar de una
vita apostólica que, al mismo tiempo que una viva y elocuente crítica
de la codicia y opulencia del clero, resulta ser el arma más eficaz de
propaganda en pro del propio movimiento.


Entretanto, hacia la mitad del s. XII, hace su aparición en Occi-
dente una clase de herejía completamente diferente, anónima al prin-
cipio, y que los contemporáneos, entre sorprendidos y preocupados,
llaman nova haeresis. Bernardo de Clairvaux, a quien resultaban


y móviles, ejerciendo una irresistible seducción, sobre todo en las mujeres,
iliterato.


Hablan de él todas las fuentes bernardinas. Cf. Vernet en DTC VI 2 1 7 8 - 8 3 .
3 8 Este es más bien un filósofo panteísta imbuido en las nuevas ideas


de la escuela de Chartres: cf. A. C H O L L E T en DTC I 9 3 6 - 4 0 ; M E N É N D E Z Y P E -
L A Y O , Historia de los heterodoxos españoles II 1 9 2 - 2 0 2 .


3 9 En él la pobreza se hace política. Cf. F L I C H E , La répression de l'héré-
sie... p. 9 9 - 1 0 2 ¡ I L A R I O D E M I L A N O , Manifestatio haeresis catharorum, en Aevum
1 2 ( 1 9 3 8 ) ; A. S U R A C I , Amoldo da Brescia, y A. F R U G O N I , Arnaldo da Brcscia,
Roma 1 9 5 4 ; G R U N D M A N N , Eresie e nuovi Ordini religiosi... p. 3 7 0 .


4 0 Véase S C H N Ü R E R , L'Eglise et la civilisation... Il 4 8 7 - 9 0 ; R . F O R E V I L L E ,
Les grands courants hérétiques... p . 3 4 2 - 4 3 ; A. D O N D A I N E , AUX oginines du Val-
déisme, en Archivum Fratrum Praedicatorum 1 6 ( 1 9 4 6 ) 1 9 1 - 2 3 5 ; G R U N D M A N N ,
Eresie e nuovi Ordini religioso... p. 3 7 1 - 7 2 . Anterior a toda esta literatura
véase: P H . P O U Z E T , Les origines lyonnaises de la secte des Vaudois, en Revue
d'hist. de l'Eglise de France 2 2 ( 1 9 3 6 ) 1 2 ; D O N D A I N E , Nouvelles sources de
l'histoire doctrinale du néomanichéisme au Moyen-Age, en Revue de Sciences
philos, et Théol. 2 8 ( 1 9 3 9 ) 4 8 3 ss. ; M . E S P O S I T O , Sur quelques manuscrits de
l'ancienne littérature religieuse des Vaudois du Piémont, en RHE 4 6 ( 1 9 5 1 )
1 2 7 - 1 5 9 ; G . G O N N E T , Waldensia, en Revue d'hist. et de philos, relig. 3 3 ( 1 9 5 3 )
2 5 2 - 5 4 ; J. L E C L E R C Q , Analecta monástica 2 (Studia Anselmiana 3 1 , Roma 1 9 5 3
1 9 4 ss. Toda la bibliografía pertinente al valdismo en A. A. H U G O N - G . G . O N N E T ,
Bibliografia valdese, en Bolletino délia Società di Studi Valdesi 7 3 ( 1 9 5 3 ) , más
S. S A V I N I , Il catarismo italiano e i suoi vescovi nei secoli XIII e XIV, Firenze
1 9 5 8 .


4 1 I L A R I N O D A M I L A N O , L'eresia di Ugo Speroni nella confutazione del
Maestro Vacario (Studi e testi 1 1 5 ) , Vaticano 1 9 4 5 : R. F O R E V I L L E , Les grands
courants hérétiques... p. 3 4 1 - 4 2 . Según su compañero Vacario, Speroni tejió
una doctrina en que tenían lugar todos los errores antiguos y nuevos.




68 P. ANTONIO OLIVEB, C. R.


sumamente inquietantes esos novi haeretici, se quejaba de que no
había forma de individualizarlos —como a los de las demás sectas—
por el nombre de un magister, del cual tomaron origen y doctrina.42
Cathari los llamaron desde 1163, con un nombre griego que no está
atestiguado en Oriente.


Para Borst^ y Grundmann44 resulta incuestionable que, a pesar
de las internas diferencias y divisiones, los cataros recibieron su
doctrina dualista de los bogomilos de Bizancio, Bosnia y Bulgaria.
Lo cierto es que se trata de un movimiento de importación, que no
puede explicarse, en modo alguno, por la interna evolución de la
piedad occidental, como es el caso de los movimientos religiosos
apuntados, cristianos e intraeclesiásticos y occidentales. El catarismo
es extranjero al Occidente. Pero por otra parte, es también cierto
que los mismos cataros hubiesen difícilmente echado aquí raíces y
adquirido tan fuerte auge, de no haberles sido preparado de antema-
no el terreno por los movimientos religiosos precursores. Incluso en
un principio parecen haberse presentado en Occidente, no como
heraldos de una doctrina dualista extranjera, sino al modo de los
predicadores itinerantes de moda: como pauperes Chrhti, que pre-
tendían vivir y obrar como los apóstoles y ser auténticos cristianos.45


Y es así como los predicadores de una doctrina que ni siquiera
es cristiana y que en sus formulaciones extremas hubiese obtenido la
rotunda desaprobación del mundo occidental —tan profundamente
cristiano y eclesiástico— lograron éxito y sometimiento.46


Tanto que, al final del siglo, había absorbido y englobado los
demás movimientos reformísticos autóctonos. Ello se hizo con cesión
de terrenos por ambas partes y con enriquecimientos mutuos. Los
núcleos reformísticos vendieron, en buena parte, su ortodoxia e inclu-
so, a veces, su buena voluntad, y lograron para su programa la fun-
damentación filosófica que precisaban y que los otros les ofrecían. Los


4 2 S. B E R N A R D O , Sermo 6 6 : M L 1 8 3 1 0 9 4 ; G R U N D M A N N , Eresie e nuovi
Ordini religiosi... p. 3 6 7 .


4 3 D I E K A T H A R E R , Stuttgart 1 9 5 3 ; cf. S A V I N I , Il catarismo italiano...
p. 1 8 - 2 6 .


4 4 Eresie e nuovi Ordini religiosi... p. 3 6 7 - 6 9 .
4 5 G R U N D M A N N , Eresie e nuovi Ordini religiosi... p. 3 6 8 . Ya he advertido


que no todos son del parecer de Grudmann en la cuestión de la dependencia
bogomila de los neomaniqueos occidentales. En las págs. 3 7 3 - 7 6 del trabajo
que vengo citando demuestra Grundmann que la propaganda bogomila era
entonces muy firme en Occidente, y cita a su favor los recientes estudios de
Dondaine, I. da Milano, Kaeppeli, Sommariva, Roché, Borst, etc.


4 6 Cf. nota anterior. Y añádase M O R G H E N , Movimenti religiosi popolari...
p. 3 5 3 - 5 6 ; R. F O R E V I L L E , Les grands courants hérétiques... 3 3 0 - 4 1 ; S A V I N I ,
Il catarismo italiano... (todo, por lo que hace especialmente a Italia).


14




EL BEATO RAMÓN LLULL Y L A ESCUELA FBANCISCANA 69


cataros, por su parte, atenuaron sus tradiciones gnósticas y su radical
dualismo y aceptaron de los otros las preocupaciones evangélico-pau-
perísticas de reforma eclesiástica. Y eso es tan verdad que para la
masa de los credentes del catarismo fue siempre la austeridad religiosa
y el rigorismo moral de los predicadores, los perfecti, de mucho
mayor peso e influencia que la especulación dualística de los mismos.
Ese dualismo era aceptado sólo como fundamentación y explicación
—superficial, claro es— de las preocupaciones reformistas de aquellos
hombres, a quienes, como hemos visto, era un latente dualismo quien
les llevaba a la oposición.


Y llegamos así a una conclusión sumamente importante: En todo
el movimiento religioso de esos siglos en Occidente la cuestión de un
vivir realmente cristiano y evangélico como medio de salvación de
las almas se revela más importante y vital que cualesquiera cuestio-
nes doctrinales teológico-cosmológicas.47


A fines del s. XII esos grupos, que no pueden englobarse en un
común apelativo de herejes (contra lo que ya protestaba Inocencio
III 4 8) y que no pueden fundirse en una masa homogénea, son llama-
dos frecuentemente, y por la razón ya dicha, con el genérico e impro-
pio nombre de cathari. Pueden dividirse, geográficamente, en tres
grupos principales:


1.° Oriente: Bulgaria, Bosnia, Constantinopla, Dalmacia, Istria.
Se les suele llamar Bogomilos.


2.° Lombardía: Toscana, Marche, Romagna, Patrimonio de San
Pedro. Son Humiliati, Patarini, Cathari.


3.° Sur de Francia: Pauperes de Lugduno (Valdenses) y
Cathari. Ambos llamados casi siempre, por su centro de Albi, Albi-
genses.49


En España, y ya en el s. XIII, hay casos de herejes en Tarragona
y en León con una típica mezcla de doctrinas maniqueas, valdenses,
amalricianas.50


En los albores del s. XIII y pese a las duras leyes y represiones
de ambas espadas,51 la fermentación había adquirido proporciones
alarmantes. En sus filas estaban el pueblo, descontento y escandali-
zado de su clero; los nobles, que deseaban para su ciudad la inde-


47 GRUNDMANN, Eresie e nuovi Ordini religiosi... p. 368.
48 Epist. 2 228.
49 FLICHE, La répression de l'hérésie, en Histoire de l'Eglise Fliche-Martin


X (París 1950), 1 1 3 - 14.
50 Véase MENENDEZ Y PELAYO, Historia de los heterodoxos españoles


II (ed. Madrid 1947) 203 - 4 6 .
51 FOREVILLE, Les grands courants hérétiques... p. 343 - 51.


1 5




70 P. ANTONIO OLIVER, C. R.


pendencia frente al monarca o al papa; clérigos —cada día más
numerosos—> ingenuos, interesados o descontentos.


La jerarquía, calcada sobre la católica, la simplicidad de los
ritos, la enérgica oposición a la Iglesia temporal, carnal, codiciosa,
simoníaca, nicolaíta, el donatismo sostenido frente a la actuación y
al ministerio de ministros indignos, el rigor de una abstinencia per-
fecta y de una pobreza absoluta, el hechizo de una vida evangélica
y apostólica, la oposición al derramamiento de sangre y al servicio
militar, la continencia (exterior) total, el trabajo manual, la propa-
ganda organizada, incluso junto al telar y a la elaboración de la lana,
la Biblia leída en vulgar, había hecho galopar de tal forma la fermen-
tación por los campos de Europa, que en aquellos años la situación
de la Iglesia podría parecer desesperada.52


Desesperada la pinta, en efecto, Inocencio III, apenas encum-
brado en la silla de Pedro. 5 3 Y él fue quien intentó con mano firme
contener la desbandada que de las filas de la Iglesia se hacía hacia
las doctrinas nuevas. Y no fue su táctica precisamente reprimirlos
por la fuerza o declararlos fuera de la Iglesia, sino justamente lo
contrario: demostrarles que aquellas aspiraciones no eran heterodo-
xas; eran las mismas de la Iglesia; era la Iglesia quien en realidad
se las inspiraba; se equivocaban al creer que no podían mantener sus
aspiraciones morales sino fuera de ella. Su conflicto con la Iglesia
provenía de una visión superficial que les llevaba a una rebeldía que
no tenía razón de ser. La clara visión del papa redujo a la Iglesia
algunos notables grupos, los Humiliati (1199-1201) y los Pauperes
catholici (1206) con Durand de Huesca a la cabeza.54 Y allanó así
el camino al poderoso empuje de Francisco y Domingo, llamados a
hacer triunfar en el seno de la Iglesia las mejores pretensiones del
largo movimiento popular religioso, del que, también ellos, son hijos.


P. ANTONIO O L I V E R , C . R.


( Continuará)


52 F L I C H E , La répression de l'hérésie... p. 1 1 3 - 1 5 .
53 Mi trabajo; Táctica de propaganda y motivos literarios en las cartas


artiheréticas de Inocencio III, Roma 1957, p. 3 -9.
54 F O R E V I L L E , Les grands courants hérétiques... p. 343; F L I C H E , La ré-


pression de l'hérésie... p. 113.


16




EFICACIA DEL MÉTODO ESPECULATIVO, SEGUIDO
POR EL BTO. RAMÓN LLULL EN SUS TRATADOS QUE
VERSAN SOBRE EL CAPITAL ERROR TRINITARIO DE


LA DESMEMBRACIÓN ORIENTAL


Con este breve artículo se persigue una finalidad distinta de la
que inspiró otro, publicado últimamente, sobre <EL método teológico
usado por el Bto. Ramón Llull en sus escritos relativos al cisma grie-
go, y el de sus coetáneos teólogos lalinófronos*} Además —por dicho
motivo— son de carácter diverso. La índole del que acaba de citarse,
es abiertamente comparativa, según se deduce de su mismo título;
mientras que la naturaleza del presente es estrictamente analítica,
aunque, en él, por razón del asunto, tenga que hacerse referencia al
carácter de los tratados y opúsculos acerca de la Procesión del Espí-
ritu Santo, que nos legaron los teólogos unionistas del Oriente, coe-
táneos del Bto. Llull. '


Son tareas claramente desiguales la de mostrar la naturaleza o
estructura de un sistema apologético y de ellas deducir cuál pueda
ser su eficacia en determinados ámbitos, y la de limitarse a compa-
rarlas con las de otro. Sin embargo, es manifiesto que uno de los cri-
terios a la luz de los cuales puede juzgarse acerca del grado de efica-
cia de un procedimiento apologético, se halla definido por su identi-
dad o semejanza, o por su disparidad con relación a otro o a otros
métodos, seguidos por quienes mantienen un contacto más inmediato
y directo con aquéllos cuya equivocada posición religiosa motiva, en
último término, los escritos apologéticos o misionológicos cuya efica-
cia se pretende averiguar.


1 ) S. G A R C Í A S P A L O U , Estudios Lulianos, V I I I , 1 9 6 4 , 215-227.


1




72 9. GARCÍAS P A L O U , PBRO.


El Bto. Ramón Llull, al escribir sus tratados y opúsculos relativos
al error trinitario, profesado por Focio y sus seguidores, ciertamente,
lo hacía, movido por un propósito bien determinado; e interesa co-
nocerlo, porque su identificación podría contribuir, en gran manera,
al descubrimiento de alguno o varios aspectos de su obra apologético-
unionista, hoy ignorados.


Hay que partir del hecho de su desconocimiento del griego. Para
sus escritos, utilizó las lenguas catalana, latina y arábiga. Pero no
pudo servirse del griego. Por lo cual, resulta casi pueril e ilusorio el
propósito de demostrar que, mediante dichos tratados y opúsculos
trinitario-orientalistas, aspirara a dialogar con aquéllos que, en el
Oriente cristiano, profesaban el e:-ror fociano acerca de la Procesión
del Espíritu Santo, para rebatir sus razones y rechazar sus teorías.
Una hipótesis, que .carece de todo fundamento.


Se conocen tres Petitiones, dirigidas por el Bto. Llull a otros
tantos Papas; y, en ellas, al referirse a la desmembración cristiano-
oriental, aconseja que los misioneros que vayan al Oriente, utilicen,
en sus exposiciones y controversias, el método especulativo de las
llamadas razones necesarias, cuya eficacia pondera.


Al Papa Nicolás IV, que, durante dos años, había laborado, en el
Oriente cristiano mismo, a favor de la unión con Boma, 2 en 1291,
presentóle una instancia, en la que, de manera lo suficientemente
precisa, trata del cisma en general, es decir de aquella desmembra-
ción cristiana íntegramente considerada. 3 tlsti autem viri sancti, es-
cribía al Pontífice, conentur quantum possint ad uniendum schismati-
cos et catholicos et ad destruendum schismala eorum, quae leviter
destruí possunt...»;4 y aconseja que, para lograr la realización de tales
propósitos y para que su labor sea eficaz, <• Habeant... libros deputatos


2 ) C H . J. H E F E L E - D O M H . L E C L E R C Q , Historie des Conciles, V I , première
partie, Paris, 1 9 1 4 , 1 6 1 ss .— E. S M E E T S , Saint Bonaventure, D . T . C . , I partie,
Paris, 1 9 2 3 , 9 6 5 — A . T E E T A E R T , Nicolas IV, D . T . C . , Fascicules, X C I - X C I I ,
Paris, 1 9 3 0 , 536 .—• R. G A R C I A V I L L O S L A D A , Historia de la Iglesia Católica, I I ,
Edad Media, Madrid, 1 9 6 5 , 6 5 0 . — S. G A R C Í A S P A L O U , Circunstancias históricas
que inspiraron la composición del "Tractatus de modo convertendi infideles",
del Bto. Ramón Llull, Estudios Lulianos, V I I , 1 9 6 3 , 1 8 9 - 2 0 2 .


3 ) Quomodo Terra Sancta recuperan potest, Ed. Beati Magistri Raimundi
Lulli Opera latina, a Magistris et Professoribus edita Maioricensis Scholae Lid-
listicae, Fase I I I , Mollorca, 1 9 5 4 , 9 6 - 9 8 .


4 ) Ibidem, 9 6 .


2




EFICACIA DEL MÉTODO ESPECULATIVO 7:5


ad hoc,6 in quibus sint radones necessariae ad destruendum omnes ob-
jectiones infidelium, per quas etiam fieri possint positiones, quas infi-
deles deslruere non possint, quae quidem positiones fieri possunt*.6


En el opúsculo De modo convertendi infideles,1 trata de la forma-
ción o preparación ascética, lingüística, filosófica y teológica de los
misioneros; y, después de insistir en que tienen que haberse adiestra-
do en el manejo de las razones necesarias, para la refutación de los
principios religiosos de los infieles (Llull abarca, bajo la denomina-
ción de infieles, a todos los no católicos)* y para deshacer sus objecio-
nes contra la fe católica; lo mismo que para el mantenimiento de las
posiciones de la Iglesia, proclama la necesidad de que se escriban
libros acerca de los errores de los mismos infieles, donde éstos se refuten
mediante razones necesarias, y que se traduzcan a las diversas lenguas
que hablan los cismáticos, con el fin de que conozcan sus yerros.9


5 "praedicare verbum Dei per universum mundum" , Ibidem.
6 ) Ibidem.
7) Ed. Beati Magistri Raimundi Lulli Opera latina, a Magistris et Pro-


fessoribus edita Maioricensis Scholae Lullisticae, Fase. III, Mallorca, 1954,
99-112.


8) No hace falta alguna multiplicar textos. Con suma frecuencia, en los
escritos del Bto. Ramón Llull, se designan, bajo la denominación de infieles,
a todos los que no son fieles católicos. En el Libre de Blanquerna p.e. una ora-
ción misional da testimonio de ello. "Ave Mariai, escribe. Saluts t'aport deis
sarraïns, jueus, grecs, mogols, tartres, bülgars, hongres d'Hongaria la menor,
comans, nestorins, rossos, guinovins: tots aquets e molts d'altres infeels te
saluden per mi, qui som lur procurador". (Lib. I, cap. LXI, Ed. Obres de Ra-
mon Lull, IX, Mallorca, 1914, pág. 211, n. 4).


En este texto incluye bajo la denominación de infieles a los judíos, grie-
gos, nestorianos, etc.


En el Liber de acquisitiones Terrae Sanctae —en la dist. I I a — trata "de
praedicatione sive de disputatione cum infidelibus" (Ed. E. K A M A R , Studia
Orientalia Christiana, Collectanea Núm. 6, Cairo, 7961, pág. 116); y, sin em-
bargo, dedica sendos capítulos a los judíos, a los herejes y a los cismáticos
(Ibidem, 121-124).


9) " . . . sint viri sancti et religiosi, desiderantes mori propter Christum,
instructi bene in theologia, philosophia, et in moribus bene ordinati; et
successive mittantur ad praedicandum et disputandum cum infidelibus, haben-
tes ita rationes necessarias, quibus positiones, quas infideles, faceré possent
destruantur, et objectioneseorum et positiones, quas fidelis faciant et objec-


tiones, permaneant... ; fiant libri et transferantur in linguis variis, ut infide-
les in ipsis studere possint et suos errores cognoscere" (Tractatus de modo
convertendi infideles. De tertia parte, ed. cit., 102).





74 S . GARCÍAS P A L O U , PBBO.


Concretamente, pide que se escriban tratados sobre los errores de los
cristianos separados, en los que se exponga la doctrina que profesa
la Iglesia Católica. 1 0


El pensamiento misionológico del Bto. Llull es del todo traspa-
rente. Por lo cual, no resulta nada difícil averiguar, a la luz del mis-
mo, cuál es el propósito que perseguía al escribir p. e. el Liber de
Sancto Spiritu,11 el citado Tractatus de modo converlendi infideles,™
el Liber de quinqué sapientibas,13 el Liber de fine1* y el Liber de ac-
quisitione Terrae Sanclae.1'0


La misma disposición o contextura de estos tratados y opúsculos
revela, claramente, que fueron escritos para uso de los futuros misio-
neros — para la consecución de una adecuada preparación apologéti-
ca— o para que fueran traducidos, entera o parcialmente, a las lenguas
de los infieles y cristianos separados.


Esto es lo que sugiere en el repetido Tractatus de modo converten-
di infideles. Pero, además, en el prólogo del Liber de fine, propone al
Papa y a los príncipes y dirigentes de la Cristiandad que su libro
— un verdadero opúsculo de Misionología medieval— sea puesto en
manos de los misioneros, para que bagan del mundo un solo pueblo
católico. 1 0


Libros tejidos con el desarrollo de razones necesarias, para uso de
misioneros y apologistas. He aquí lo que constituía uno de los más
vivos e inmediatos ideales de sus tareas; y al mismo responden su


1 0 ) "Etim fiant libri de erroribus schismaticorum et solvantur rationibus
necessariis, quae leviter invenid possent ; et lili libri tradantur schismaticis,
ut per ipsos notitiam habeant de veritate, in qua Ecclesia sacrosancta consistit"
(Ibidem,).


1 1 ) Ed. Salzinger, II, Moguntiae, 1 7 2 2 .
1 2 ) Ed, cit.
1 3 ) Ed. Salzinger, II.
1 4 ) Ed. C O L L E G I A L I U M B. M A R I A E S A P I E N T I A E , Palmae Balearium, 1 6 6 5 .
1 5 ) Ed. critica P. E. K A M A R , O.F.M., Studia Orientalia Christiana, Co-


llectanea, Num. 6, Cairo, 1 9 6 1 , 1 0 2 - 1 3 1 .
1 6 ) "quia feci multos libros contra homines i n f i d e l e s . . . . , libellus iste


finis omnium erit d i c t u s . . . . ; sed propono finaliter Domino Papae, et alus
quibusdan principibus, seu Rectoribus fidei chistianae mittere librum istum,
in quo continetur materia, per quam possent, si vellent, mediante gratia Iesu
Christi ad bonum statum reducere universum, et ad unum ovile catholicum
adunire" (Prologas, ed. cit., 4 - 5 ) .


4




EFICACIA DEL MÉTODO ESPECULATIVO 75


Liber de Sancto Spiritu,11 escrito, íntegramente, (1283?) para la con-
troversia con los í'ocianos; el Liber de quinqué sapientibus —el tratado
misionológico-apologético más completo del Bto. Llull— concebido y
redactado para las disputas con los nestoriunos, í'ocianos, jacobitas y
mahometanos; 1 8 y los opúsculos Liber de, fine19 y Liber de acquisitione
Terrue Sunctae,"0 auténticos manuales para ser utilizados por quienes
tuvieran que misionar a los tártaros y a los musulmanes, y sostener
disputas teológicas con los tres expresados grupos de cristianos sepa-
rados de Koma.


17. Ed Salzinger, II, Moguntiae, 1722.
El tratado se reduce a un largo diálogo, mantenido por dos teólogos, uno


latino y el otro griego, acerca del tema de la Procesión del Espíritu Santo,
cuya tesis latina propugna el Bto. Llull, basándose en que "majoritas, videlicet
major nobilitas, debeat affirmari et Deo attribui secundum virtates et propie-
tates divinas...", De prologo, ed. cit. pág. 1, col. 2 n .


18) Se halla dividido en cuatro partes, según el siguiente temario: Prima
pars. Disputatio latini et graeci: Quod Sanctus Spiritus procédât a Pâtre et
Filio (Edic. cit., págs. 4 - 1 8 ) . — Secunda pars. Disputatio latini et nestorini:
Quod in Iesu Christo non sit nisi una Persona tantum (págs. 18 - 24) .— Tertia
pars. Disputatio latini et iacobini: Quod in Christo sint duae Naturae (págs.
24 - 31) .— Quarta pars. Disputatio latini et saraceni : Quod in Deo sit Trinitas
et Incarnatio (págs. 31 - 50).


19) "Graeci negant quod Spiritus Sanctus a Filio procédât, et ideo volu-
mus daré modum, per quem in graeco studentes confundere valeant ipsos
graecos, videlicet, quod accipiantur a latinis et graecis propositiones necessa-
rias et communes; postea opiniones latinorum et graecorum ad illas proposi-
tiones necessarias applicentur ; et illae opiniones, quae cum propositionibus
necessariis, magis convenient, magis necessariae videantur; et super hoc exem-
pla dabimus tali modo" (Dist. I, p. III, cap. I, ed. cit., 28 - 29).


El librito De fine se halla dividido en tres distinciones, la primera de las
cuales De disputatione infidelium, se subdivide en cinco partes, cuyas segunda,
tercera, cuarta y quinta se titulan, respectivamente, Contra saracenos, Contra
iudaeos, Contra schismaticos y Contra tártaros. Finalmente, la parte tercera
(Contra schismaticos) abarca tres capítulos, titulados, respectivamente, Contra
graecos, Contra iacobinos y Contra nestorinos (Ed. cit., págs. 1 4 - 5 8 ) .


20) Lo mismo que el opúsculo precedente se halla dividido en distincio-
nes y éstas, en partes.


La segunda distinción se titula De modo praedicandi. "Distinctio ista
—leemos— est de praedicatione sive de disputatione cum infidelibus, et est
divisa in sex partes: Prima pars est de ordinatione. Secunda de saracenis.
Tertia de iudaeis. Quarta de haereticis. Quinta de schismaticis. Sexta de tartaris
sive de gentilibus" (Ed. cit., 116).


5




76 S. GARCÍAS P A L O U , PRRO.


Excepcionalmente, en el referido Liber de acquisitione Terrae
Sanctae escribe para las controversias con herejes*1 cuya fisonomía
dibuja. 2 2


En la página que dedica a este doble objeto, retrata, de manera
exacta, a los cataros y albigenses, defensores del dualismo de princi-
pios y de la oposición entre el del bien y el del mal, y, a la vez,
enemigos de los sacramentos y, singularmente, del matrimonio. 2 3 Al
propio tiempo, esboza la metodología que él juzga adecuada para la
disputa religiosa con los mismos. 2 i


La índole especulativa de las razones desarrolladas en dos de
dichos tratados —en el Liber de Sánelo Spiritu y en el Liber de
quinqué sapientibus— e indicadas en los dos escritos presentados a
Nicolás IV, en 1291 ; 2 B en la Petitio elevada a San Celestino V, en
1294, y en la dirigida a Bonifacio VIH, en 1295, 2 U y en los opúsculos
Liber de fine y Liber de acquisitione Terrae sanctae, que el Bto. Llull
dio a conocer a Clemente V, en i 305 y 1309, respectivamente,
dimana de la naturaleza de los principios en que todos estos escritos
se basan.


2 1 ) Sólo en el Liber de acquisitione Terrae Sanctae trata de los haeretici
y del modo de sostener disputas teológicas con los mismos.


2 2 ) Dist. I I A , p. I V A . Edic. cit., 1 2 2 .
2 3 ) "Aliqui haeretici dicunt quod est unus Deus bonus et alius malus,


et quod bonus causat bona et malus m a l a . . . Haeretici maxime repugnant
contra septem sacramenta, quae sunt signa divinae ordinationis et divinae bo-
nitatis, magnitudinis etc., et sic recurrendum est ad actus divinarum rationum
ipsarum, ut patet in Eucharistia... ; et sicut diximus de Eucharistia, potest
dici de matrimonio etc. (Ed. cit., 1 2 2 ) .


A los cataros y albigenses se había referido ya en los comienzos de su
empresa científico - misionológica ( 1 2 7 9 ? ) , en su Libre de contemplació en
Déu, para denunciar su doctrina dualística: "...los eretjes qui dien e afermen
que ii deus són, són contraris als vostres honraments devinais: car enaxí com
los sarraïns neguen vostra sancta passió per entenció d'honrar vostra humani-
tat, en axí los eretges dien que es i deu mal qui ha creades les coses corporals,
e assò dien per tal que a vos no sien atribuydes les créatures corrompables"
(Lib. V , d. XL, cap. 3 1 6 , ed. Obres de Ramon Lull, V I I I , Mallorca, 1 9 1 4 , pág.
2 2 , n. 2 5 ) .


2 4 ) Tractatus de modo convertendi infideles, p. I I I A , edic. cit. 1 0 2 .
2 5 ) La referida Petitio sobre "Quomodo Terra Sancta recuperan potest"


y el opúsculo De modo convertendi infideles.
2 6 ) S. G A R C Í A S P A L O U , La fecha del "Desconhort", en relación con las


visitas del Bto. Ramón Lhdl a la corte papal, Estudios Lulianos, V I I , 1 9 6 3 , 8 6 .


6




EFICACIA DEL MÉTODO ESPECULATIVO 77


En el prólogo del Liber de Sancto Spiritu, escribió lo siguiente:
r...quae est conditio investigandi viam, secundum quam duarum...
credentiarum (de la católica y de la griega acerca de la Procesión del
Espíritu Santo) in Deo possit inveniri maior nobilitas, et illa maior
nobilitas est affirmanda et eligenda*;27 y, también en el prólogo del
Liber de quinqué sapientibus, anuncia la <disputatio secundum ordi-
nem philosophiae et naturalium rationum».28


En el Liber de fine, a la formulación de la tesis griega sobre el
referido tema trinitario, sigue el de su propósito de <dare modum,
per quem in graeco studentcs confundere valeant ipsos graecos, videli-
cet, quod accipiantur a latinis et graecis propositiones necessariae, et
communes; postea opiniones latinorum et graecorum ad illas proposi-
tiones necessarias applicentur; et Mae opiniones, quae cum propositio-
nibus necessariis magis convenient, magis necessariae videantur; et
super hoc exempla dabimus tali modo»;29 y, en el Liber de acquisitio-
ne Terrae Sanctae, expresa que fin disputatione cum ipsis (con los
griegos) recurrendum est ad divinas rationes el ad actus earum, in
quibus essent sua correlativa difformata, pósito quod ipsi graeci dicunt
sit verum...».30


He aquí, sumariamente descrita, en las precedentes líneas, la
destinación de los tratados y opúsculos que el Bto. Llull escribió a
raiz de la desmembración cristiana en el Oriente, y, al mismo
tiempo, la naturaleza o índole de los argumentos aducidos por él, en
aquéllos, para demostrar que la tesis griega sobre la Procesión del
Espíritu Santo es falsa, y que la tesis latina es la verdadera. Pero, con
esto solo, no se ha logrado el propósito que ha motivado el presente
artículo, centrado en el método teológico, escogido por el Bto. Ramón
Llull para el desarrollo de los temas promovidos por el cisma oriental.


Lo más interesante —para la historia de los métodos adoptados a
raiz de las controversias teológicas, mantenidas en el Oriente cristia-
no— es la comprobación de la eficacia o ineptitud del método luliano;
y a su averiguación tienden las presentes líneas.


Dos criterios, a la luz de los cuales podría resolverse el problema
planteado, ofrecen la índole de los escritos de los más autorizados


27) Edic. cit., pág. 1, col. I a .
28) Edic. cit., pág. 2, col. I a .
28) Dist. I a , p. 2 a , cap. 1 (Edic. cit., págs. 2 8 - 2 9 ) .
30) D. II a , p. V a . (Edic. cit., pág. 123).


7




78 S. GARCÍAS P A L O U , PBRO.


teólogos latinóíronos orientales —coetáneos del Bto. Llull— y los de
Focio, sobre la Procesión del Espíritu Santo. El primero, porque
hombres de la talla de Juan Véceos, Nicéíbro Blémmydes, Constanti-
no Melitiniota etc. no podían ignorar cuál era la mentalidad de los
teólogos, obispos y clérigos anliunionistas y seguidores de Focio; y,
por lo mismo, procedían, acertadamente, al escoger un determinado
género de argumentos, para tejer sus escritos. El segundo, porque una
refutación directa —y en el mismo plano, sea el positivo o el especu-
lativo— de las razones expuestas por el autor del tratado De Spiritus
Sancti Mystagogia, nunca podía resultar anacrónica, ni desquiciada,
ni fuera de tono.


Anteriormente, como se ha expresado en los comienzos del pre-
sente artículo, ofrecimos un estudio de índole comparativa sobre El
método teológico, usado por el Bto. Ramón Llull en sus escritos rela-
tivos al cisma griego, y el de sus coetáneos teólogos latí nafrónos;31 y,
como conclusión del mismo, sostuvimos que la diversidad de proce-
dimientos o métodos queda explicada y justificada por la diferente
destinación de los tratados y opúsculos lulianos y la de los escritos
teológicos de aquellos orientales.


Sin embargo, por muy justificada que se halle tal disparidad de
métodos, ella no resuelve, de por sí, el problema planteado, ahora,
sóbrela eficacia de los argumentos Julianos en la mentalidad oriental
del siglo XIIÍ. Podría, retiñiente, suceder, que la expresada diversi-
dad de destinación de unas y otras disertaciones teológicas reclamara
— como sucede en el presente caso— pruebas de diferente índole, y,
sin embargo, la de las Lilianas carecer de eficacia, en virtud de su ca-
rácter peculiar o naturaleza intrínseca dentro de la genérica de orden
especulativo, o por razón de su inadaptación a aquel preciso momento
histórico. No hay que confundir la carencia de virtud probativa de
una razón con su inadaptación a una mentalidad o ambiente cultural
determinados. Concretamente, el que los argumentos especulativos,
de por sí, se hallaran desvalorizados, a raiz del ambiente positivo en
que, tal vez, se desenvolvieran las controversias teológicas de la
época y del lugar, con la índole peculiar del método genuinamente
luliano.


a) A la sola luz del primero de los dos referidos criterios —el de
la índole de las disertaciones teológicas de los latinófronos orientales —


31) Estudios Lulianos, VIII, 1964, 215 - 227.


8




EFICACIA DEL MÉTODO ESPECULATIVO 7f)


no es posible llegar a una conclusión definitiva respecto del grado de
eficacia del característico método luliano, en el ambiente teológico
del Oriente separado.


Hay que reconocer que el método adoptado por aquéllos no es
idéntico al escogido por el filo. Llull; y, por otra parte, que la
diferencia se debe a un motivo de peso, a una razón que la justifica
plenamente.


El propósito que dirigió la pluma de Véceos, Blcmmydes y Meli-
tiniota era el de demostrar la oposición existente entre la tesis de la
Procesión del Espíritu Santo, mantenida por Focio y por los teólogos
antiunionistas, de una parte, y la doctrina de los Santos Padres y
Doctores, de la otra. Por lo cual, no era posible lograrlo sino apelan-
do al argumento de tradición, o sea al método positivo; a pesar de
que, de hecho, por motivos que se mencionarán más adelante, des-
arrollaron razones de carácter especulativo.


El Bto. Llull, por el contrario, tiende, como a finalidad inmedia-
ta, a demostrar la falsedad de la tesis fociana y la verdad de la latina;
y, para lograrlo -siempre dentro de los horizontes propios de las
razones especulativas características del Maestro mallorquín—, sigue,
exclusivamente, su método racional.


Como se ve, pues, este primer criterio aplicado —el que forjan la
índole y estructura del método utilizado, en sus escritos, por los más
destacados teólogos latinól'ronos— no puede dar de sí ni el reconoci-
miento de la eficacia del procedimiento Juliano, ni tampoco el repro-
che del mismo; sencillamente, porque la finalidad perseguida por
aquéllos y por el Bto. Ramón Llull, en sus respectivos opúsculos y
tratados acerca de la Procesión del Espíritu es distinta; y la diferente
finalidad explica cabalmente la diferencia de método. Por otra parte,
el propósito que movía a los mismos, no podía lograrse sino mostran-
do, a la luz de sus propios testimonios, cuál era la mente de los San-
tos Padres y Doctores, y confrontar con ella la doctrina de Focio y la
délos teólogos, obispos y clérigos —aquel pleito no se había entabla-
do entre solos teólogos— que se resistían a someterse a Roma. 3 2


Por tal motivo —por razón de la diferencia de propósitos, perse-
guidos por los teólogos latinófronos orientales y por el Bto. L l u l l - ,
la elección, por aquellos, del método positivo no revela, por sí sola,
sin más, que el método especulativo resultara inútil; sin que basten


32) C H . J. HEFELE - D O M H . LECLERCQ, ob. cit., tom. cit., edic. cit. 212 ss.


9




80 S. GARCÍAS P A L O U , PBRO.


para modificar el sentido y alcances de esta conclusión las favorables
circunstancias que rodeaban a aquel grupo de teólogos unionistas,
para elegir, con todo acierto, el procedimiento apologético más apro-
piado a la mentalidad de sus adversarios. La finalidad específica de
sus escritos reclamaba, a toda fuerza, el método positivo; y no servía
otro.


Si, situados en otra hipótesis —en la de la demostración directa
del error de la tesis fociana sobre la Procesión del Espíritu Santo — ,
se hubieran servido, exclusivamente, del método positivo, su modo de
proceder sería suficiente para infundir serios temores respecto de la
eficacia de la apologética luliana; y la unanimidad, entre los teólogos
latinófronos, en la elección del referido método positivo, constituiría
sí una sentencia casi —o absolutamente— definitiva contra la eficacia
del procedimiento luliano. Por lo menos, engendraría serios temores
o sospechas muy desfavorables. Pero, según se ha indicado antes,
también adujeron razones especulativas.


b) Estudiada bajo el segundo criterio la cuestión que ha sido
planteada, la elección, por el Bto. Bamón Llull, del método especu-
lativo se halla del todo justificada en virtud de la importancia del
papel que Focio —aun a la distancia de cuatro siglos de su muerte,
ocurrida el año 896— desempeñaba, mediante sus escritos, en aquella
contienda doctrinal. Y esta justificación refleja, sino la eficacia
— tomada esta palabra en su sentido más estricto — , sí la oportunidad
del método netamente racional, adoptado por el Bto. Llull.


La expresada diversidad de propósitos que movieron a éste, de
una parte, y a Blémmydes, Véceos, Melitiniota etc., de la otra, justi-
fica, directa y plenamente, la diferencia de métodos. Pero, si paramos
mientes en el móvil preciso del Maestro mallorquín —la refutación
directa de Focio — , 8 3 nos sentiremos compelidos a reconocer dicha
oportunidad, acompañada, por lo menos, de alguna eficacia. A un
falso argumento de índole racional —no un simple testimonio— se le
desvirtúa, más certeramente, su valor aparente, oponiéndole otra
razón de la misma naturaleza o mostrando, también racionalmente,
dónde está y en qué consiste el error que se esconde bajo la rectitud
lógica de su forma externa, que invocando la autoridad de uno que
otro autor que mantenga la tesis opuesta.


3 3 ) S . GARCÍAS PALOU, El método teológico..., 2 2 7 .


10




EFICACIA DEL MÉTODO ESPECULATIVO 81


No puede negarse la recia personalidad de Focio, doctísimo teólo-
go y exegeta, dialéctico y atildado gramático, que gozaba de gran
prestigio. Tampoco es posible dudar de la importancia de su Liber de
Spiritus Sancti Mystagogia —la obra que guarda su pensamiento
definitivo — , y, en virtud de ello, la que, entre sus escritos, ocupa el
primer lugar. 3 4 Pues bien, este tratado de Focio contiene, por lo me-
nos, treinta y tres argumentos de índole especulativa; mientras que
los positivos pueden reducirse a cuatro. 3 6


Bajo este respecto —con relación al número de razones expuestas
por Focio en su Liber de Spiritus Sancti Mystagogia— éste es emi-
nentemente especulativo; a pesar de que la mayoría de sus páginas
se consagran a demostrar que no pueden aducirse a favor de la
tesis latina de la Procesión del Espíritu Santo ni í) los textos <de meo
accipiet» (loan., 16, 14) y «Spiritus Filii» (Gal., 4, 6); ni 2) los testi-
monios de San Ambrosio, San Agustín y San Jerónimo, invocados por
los teólogos latinos; 3 6 ni los de San Clemente y San León Magno, 3 7
ni otros; 3 8 y 3) a intentar poner de manifiesto que el <Paraclitus, qui
a Paire procedit», de Cristo (loan., 15, 26) prueba la tesis griega. 3 9


Por todo lo cual, jamás podrá juzgarse inadecuado el método
racional seguido por el Bto. Ramón Llull, cuanto más, si se cae en la
cuenta de que once de las razones especulativas de Focio fueron
recogidas y refutadas por aquél, en su Líber de quinqué sapientibus.40


Finalmente, cabe preguntar si el procedimiento adoptado por el
Bto. Llull era realmente eficaz, en el sentido de que, en virtud de su


3 4 ) Buena prueba de ello la hallamos en el hecho de que los teólogos
disidentes siempre han sacado de sus páginas los argumentos con que han
rebatido la doctrina católica sobre la Procesión del Espíritu Santo (TH. DE
RÉGNON, S. J., Etudes de thélogie positive sur la Sainte Trinité, Dogmatique
grecque du Saint - Esprit, étude XXIII, cap. VII art., I, tom. III, 2 4 1 - 2 4 2 ) .


3 5 ) S. GARCÍAS PALOU, El tratado "De Spiritus Sancti Mystagogia" de Fo-
cio, en el "Liber de quinqué sapientibus" del Bto. Ramón Llull, Revista Espa-
ñola de Teología, XXII, 1 9 6 3 , pág. 3 2 2 , Nota 7 3 .


3 6 ) J. P. MIGNE, Patrologiae cursus completas, Patrologiae graecae latine
tantum editae tomus Lili, Parisiis, 1 8 6 1 , cois. 1 4 4 - 1 4 7 .


3 7 ) Ibidem, 1 4 8 - 1 5 1 .
3 8 ) Ibidem, 1 5 1 - 1 5 4 .
3 9 ) Ibidem, 1 5 5 ss.
4 0 ) P. I, Disputatio latini et graeci. Quod Sanctus Spiritus procédât a


Pâtre et Filio, Ed. cit., 4 ss. — S. GARCÍAS PALOU, El tratado "De Spiritus
Sancti Mystagogia"..., 3 2 2 - 3 2 6 .


11




82 S. GARCÍAS P A L O U , PBRO.


aplicación, tenía que dar resultados positivos, anejos a la predicación
y a la controversia.


He aquí el aspecto más interesante del tema formulado, que es, a
la vez, problema de mayor complejidad que los dos anteriores, por-
que, en último término, se reduce a la demostración de la eficacia de
las famosas razones necesarias tan queridas y ponderadas por el
Bto. Llull.' 1 1


El no despreciaba el argumento positivo o de autoridad. Al con-
trario, reconoce que se halla dotado de valor demostrativo, cuando,
en su Petitio, elevada al Papa Bonifacio VIII, en 1295, escribió lo
siguiente, refiriéndose, expresamente, al diálogo con los griegos:
cMultum etiam expedit quod graeci et a/ii schismatici reuniantur
Ecclesiae sacrosanctae, quod fieri poterit disputando per auctoritates et
radones necessarias, quibus per Dei grutiam Ecclesia latina sufficien-
ter abundat».12


Pero, en sus escritos, no usa razones de índole positiva, porque,
según expresa, precisamente, a raiz del desarrollo del tema < Quod
Sanctus Spiritus proceda! a Patre el Filio», (¡tulla vera auclorilaspo-
test esse contraria necessariae ralioni, et auctoritales possunt diversi-
mode exponi, et de ipsis haberi diversae opiniones, nolumus in hoc
tractatu menlionem faceré de auctoritalibus, quoad necessarias proba-
liones; cum, propter expositiones earum et diversas opiniones, verba
mulliplicentur inter ipsos, qui disputant per ipsas, et exinde generetur
confusió in intellectu» .4S


Por otra parte, ni los grandes teólogos latinófronos ni los anti-
unionistas prescindían del argumento racional o especulativo. Y se
comprende que así fuese, por razón del enorme peso de la personali-
dad científica de Focio.


Juan Véceos, en su tratado De Processione Spiritus Sancli y
Constantino Mclitiniota, en su disertación De ecelesiastica unionc
latinarían et graecorum, apoyados en un mismo principio —el de la
unidad e indivisibilidad de la divina esencia en la Trinidad de Perso-
nas— mantienen la tesis de la Procesión del Espíritu Santo *per


4 1 ) S. G A R C Í A S P A L O U , Las "rationes necessariae", del Bto. Ramón Llull,
en los documentos presentados, por él mismo, a la Sede Romana, Estudios
Lulianos, V , 1 9 6 2 , 3 1 1 - 3 2 5 .


4 2 ) Petitio Raimundi pro conversione infidelium ad Bonifatium VIH,
Ms. Paris. Nat. Lat. 1 5 4 5 0 , 5 4 3 r.


4 3 ) Liber de quinqué sapientibus, p. I, edic. cit., 4 - 5 .


12




EFICACIA DEL MÉTODO ESPECULATIVO 83


Filium*:** Y el primero responde con un símil —manera, por cierto,
muy luliana— a quienes sostenían que el Espíritu Santo procede sólo
del Padre, basados en que, si así no fuese, se hallaría dotarlo de una
doble existencia. 1 5 Igualmente, siguiendo una línea netamente racio-
nal, se propone explicar el modo de la Procesión de la tercera Perso-
na divina.' 1 6


Por otra parte, como hemos indicado antes, también los teólogos
antiunionistas utilizaron el método especulativo. Focio, Teoíilacto,
Juan Furnes, Nicolás Metonense etc. se sirven de una serie de sofis-
mas de índole especulativa para el mantenimiento de su tesis. Por lo
cual, los teólogos latinófronos no podían ofrecer una refutación cabal
de, los escritos de índole fociana, sin entrar de lleno en el campo es-
peculativo. Y así se explica, v. gr., que Véceos divida en dos partes
la más importante de sus obras, el tratado De unione ecelesiarum ve-
teas et novae Romae,i7 y consagre la segunda a responder a un creci-
do número de razones especulativas, aducidas por los teólogos focia-
nos que le habían precedido. Y de idéntica manera procede en su
Refutatio photiani libri de Mystagogia Spirilus Sancti,46 como Blém-
niydes en su segundo estudio sobre la Procesión del Espíritu Santo 4 9
y Melitiniota, en su segunda Oración. 5 0


Como se ve, pues, los teólogos focianos y antiunionistas obliga-
ron a los latinófronos a moverse, también, dentro del campo especu-
lativo; y no ha de sorprender que el Bto. Llull, tan convencido de la
eficacia del método racional, tomara parte —en el sentido antes ex-
plicado— en la controversia acerca de la Procesión del Espíritu, uti-
lizando su procedimiento favorito.


Bastantes de las razones desarrolladas por el Maestro mallorquín
son idénticas a no pocas de las expuestas por los teólogos unionistas; 5 1
y gran parte de las páginas consagradas por el mismo Bto. Llull al


44) M. G. 141, 227, 5 - 6 . — Ibidem, 1083, 27.
45) Ibidem, 2 1 1 - 2 1 4 .
46) M. G. 141, 1 5 - 1 5 8 .
47) M. G. 141, 7 3 0 - 810.
48) M. G.. 142, 578, n. 10
49) M. G. 141, 1251,38 y 1254,39.
50) M. G. 141, 9 9 - 1254.
51) He aquí un tema de singular importancia, para la definición de la


postura tomada por el Bto. Llull en la controversia medieval acerca de la Pro-
cesión del Espíritu Santo.


13




» 4 S. GARCÍAS P A L O U , PBRO.


toma de la Procesión del Espíritu Santo no es otra cosa que un tejido
de respuestas a los sofismas especulativos de los teólogos separados
de Roma. En una palabra, al imponer su método de las llamadas
razones necesarias, no hacía sino situarse en una misma línea que los
teólogos latinófronos y disidentes, dato éste que es suficiente para
juzgar acerca de la eficacia de su procedimiento.


S. GARCÍAS P A L O U , PBRO.


14




LAS TESIS FILOSÓFICAS
EN LA UNIVERSIDAD LULIANA


LA CLASIFICACIÓN DE LAS «TESIS» *


Visto ya el ambiente general filosófico de la Universidad luliana
y del lulismo setecentista mallorquín, es ya tiempo de intentar clasifi-
car las «Tesis». Los ejemplares llegados hasta nosotros, aunque pocos,
ofrecen una multiformidad bastante considerable. Es imposible exa-
minarlos todos individualmente en este artículo; por lo cual el mismo
principio de economía del pensamiento invita a simplificar el complejo
campo de datos que se nos ofrecen y organizar todas las «Tesis» de
manera que sea factible aprehenderlas y conocerlas en sus rasgos
fundamentales, bien sea en su aspecto externo e histórico, bien en su
constitución interna y doctrinal o filosófica.


La clasificación es el primer paso para realizar un estudio con-
cienzudo y sistemático del tema. Aparte del orden que introduce en
la multiformidad de datos, facilita la tarea de definir y comprender
el alcance filosófico de dichas «Tesis».


Toda buena clasificación implica un punto de vista que permita
agrupar los hechos según sus afinidades. Este criterio clasificatorio
puede ser arbitrario según sea el punto de vista de donde se mire el
complejo a clasificar; pero si, por el contrario, se atiende a las pro-
piedades del todo, tendremos una clasificación impuesta por la natu-
raleza misma del objeto.


De igual forma estas «Tesis» filosóficas nos aparecen con dos
caracteres bien definidos. En primer lugar se presentan como trabajos
académicos. En segundo lugar, como una manifestación de unas ideas
filosóficas conformes a uno u otro sistema del pensamiento. Se nos da
su filiación. Esta es la base de una doble clasificación fundamentada
en la misma estructura interna de las «Tesis».


Por otra parte, si atendemos a su forma externa de presentación
tendremos otros puntos de mira que nos permitirán otras tantas cla-
sificaciones, aportándonos interesantes datos históricos.


* Véase ESTUDIOS LULIANOS, VIII, 1964, 191-214.


25




86 S. TRÍAS MERCANT


Tesis de grado j


Por su estructura interna


Filiación filosófica


Estos puntos de vista poedmos resumirlos en el siguiente esque-
ma:


Tesis de Bachiller
Tesis de Doctor


Valor académico< Tesis resumen de explicaciones
de clase


Tesis lulistas
I Tesis tomistas
I Tesis escotistas
i Tesis suaristas


TESIS / 1 En seda
Por el material ( T e s > s impresas j E n {
y presentación ¡ Tesis manuscritas


( Dedicadas a algún santo I Por su dedicatoria n . • . , .',-.')
n Dedicadas a algun personaie \ ror su estructura externa / ^ l . . .


' En la misma Universidad
En el templo de San Francisco


Por el lugar de I En el convento de Santo Domingo
su desarrollo 1 En el colegio de Monlesión


En el colegio de la Sapiencia
En otros conventos


Es imprescindible para comprender perfectamente la primera
parte de esta clasificación penetrar la organización académica de la
Universidad y el espíritu que la regía.


La Universidad luliana se dividía en cuatro Facultades o Colegios,
según el orden siguiente: Colegio de Teología, de Leyes, de Medicina,
de Artes y Filosofía, subdividiéndose éstos en las cátedras correspon-
dientes. Las Cátedras de los Colegios de Teología y Filosofía eran la
luliana, la tomista, la escotista y la suarista.


Los cursos de Filosofía se distribuían en tres años. El primero se
dedicaba íntegro a la Lógica, leyéndose las Summulas y la Lógica.
Respecto a la enseñanza de tal materia el P. Fray Juan de la Cruz en
un discurso inaugural de curso fn.° 23) (*) recomienda a los profeso-
res que enseñen los preceptos de la Lógica, y presenta una enumera-
ción de cuestiones como programa a seguir. Cuestiones que nos
dan los principales temas que se desarrollaban en las clases universi-
tarias. Deben inculcar en sus alumnos el arte de discurrir, la rectitud
de los juicios, el método racional. Todo ello tomando por base a
Aristóteles completado por sus buenos intérpretes y comentaristas.


* Los números que siguen a las citas, igualmente que en la primera parte de
este trabajo, Estudios Lulianos, t. VIII 3; 1964, 191-214. se corresponden con los nú-
meros del índice bibliográfico de textos y fuentes, inserto al final de este estudio.


26




LAS TESIS FILOSÓFICAS


El segundo curso comprendía el estudio de la Filosofía de la natura-
leza, comentándose los libros de Física y los «De Ortu et Interitu» o
«De generatione et Corruptione». Sobre tales materias presenta
también el discurso antes citado un esquema a desarrollar. Cita las
cuestiones generales de Física filosófica a las que debe unirse las
tesis de la distribución de las tierras y mares, los cambios del tiempo,
estaciones del año y movimientos de los astros, virtudes y propiedades
de los elementos. No debe extrañarnos pues, que en las «Tesis»
encontremos junto a las cuestiones propiamente filosóficas estas
problemas eminentemente de carácter científico. Todo ello sin em-
bargo debe ir regulado y dirigido por un estudio profundo de la
Lógica. En el último curso se alternaban la Metafísica con cuestiones
de Psicología y de Cosmología sobre la base de los libros de Meta-
física y los «De Anima, De Metheoris y el De Coelo et Mundo». Se
trataban fundamentalmente las cuestiones sobre la naturaleza del ser,
sobre el alma: su naturaleza e inmortalidad, sus facultades y su
influjo sobre el cuerpo. No se olvidaban tampoco los temas de Etica
y de Teodicea, principalmente como precedente para el estudio de la
Teología.


Para empezar estos estudios de Filosofía era necesario haber
cursado y aprobado los tres cursos de Gramática y Retórica. Una
vez estudiadas las materias señaladas y conseguir el título de Ba-
chiller en Artes se requería, además de un examen privado por dos
Doctores, defender públicamente unas «Conclusiones». Tales Conclu-
siones son las que constituyen las «Tesis» de Bachiller.


Ya en posesión del grado de Bachiller se puede aspirar al de
Doctor o Maestro en Artes. Para ello el pretendiente debía ser exami-
nado, considerándolo apto o no para la consecución del título ( a ) .


Una vez declarado apto se asignaba al examinando, por suerte, dos
«puntos» o temas que debían versar sobre Lógica y Aristóteles, y
sobre la Filosofía natural del Estagirita, respectivamente. Los temas
para los de la Escuela luliana se sacaban de la Lógica nueva de
Ramón Llull. Preparados estos «puntos» debían sacarse unas «Con-
clusiones generales sobre Lógica, Filosofía natural, Metafísica y Filo-
sofía moral, pudiendo, a juicio del graduando, añadir algunas sobre
Astrologia y Matemáticas.


1 Este examen de aptitud se calificaba en votación secreta resultando A (apro-
bado) o R (reprobado). La votación se hacía con habas blancas y negras. Una vez
juzgado apto se votaba para la calificación pertinente que era la de «tamquam bene-
meritum», «valde condignum». «multo valde condignum», «de toto rigore justitiae».
Cuando en la votación no había ningún voto en contra sino que la conformidad de
votantes era absoluta, se añadía a la nota correspondiente «nemine discrepante» (n." 21).


27




88 S. TRÍAS MERCANT


En el desarrollo oral de tales «Conclusiones» era lícito poner
objeciones por sujetos señalados para el caso, designados con el
nombre de «puntuantes». Por tal razón no es raro encontrar en la
redacción de estas «Conclusiones» expresiones como las siguientes:
«De constitutivo causae pete, et respondebimus tibi»; «De alus predi-
cabilibus roga»; «De alus predicamentis pete»; «Leges etiam, quas in
accurata experimentorum institutione servare oportet, quis roget, nos-
trum erit exponere».


Aparte de estas «Conclusiones» o «Tesis», propias de los ejerci-
cios escolares para la consecución del título, era obligación que cada
año los catedráticos defendieran públicamente «Conclusiones» sobre
las materias explicadas en el curso: «Quas publico exponit certamini»,
según consta en el título de las mismas. Tales «Tesis» se defendían
en los días de alguna fiesta o de vacación. Así lo mandan las Consti-
tuciones de la Universidad: «estas Conclusiones se defenderán en los
días de fiesta o vacación por espacio de dos horas después del medio
día», por cuya causa recibían el nombre de «mensales». Sin embargo
en la Facultad de Teología y de Filosofía se permitía defenderlas
también por la mañana. De tal obligación y exigencia universitaria
nos queda constancia en las mismas «Tesis»: «...Tutelaris Sancti
Bonaventurae Festo sollemnius celebrando, publicae proponit exerci-
tationi... hora 4 pomeridiana».


De estas breves consideraciones sobre la estructuración de los
estudios en la Facultad de Filosofía de la Universidad luliana podemos
sacar ya una primera clasificación de las «Tesis» filosóficas, dividién-
dolas en dos grupos. El primero está constituido por aquellas «Tesis»
que forman los ejercicios académicos para conseguir los títulos
correspondientes. Tenemos en este apartado: 1.° las «Tesis de Bachi-
ller». «Pro prima philosophiae laurea obtinenda», como se hace
constar en las mismas; 2.° las «Tesis de Doctor» o Maestro. «Palestra
pro ultima vero philosophiae laurea». El segundo grupo queda for-
mado por las «Conclusiones» defendidas por los catedráticos como
resumen de sus explicaciones de clase. «Thèses... quas publico exponit
certamini DD. Petrus Gacias artium Magister».


Teniendo presente la distribución de la Facultad en cuatro
Colegios, correspondientes a cuatro corrientes filosóficas, podremos
clasificar las «Tesis» por su filiación doctrinal. Así como los «Cursus»
hacían constar en su título la procedencia doctrinal de su exposición,
igualmente las «Tesis» presentan constancia de la derivación filosófica
de su doctrina. Expresiones como las siguientes las encontramos en
todas las «Tesis»: «hos philosophiae flores suaristico viridario de-


2 8




LAS TESIS FILOSÓFICAS 89


pfomptos», «pro thomistica opinione», «pro lulliana doctrina», «has
scoticas thèses D (icat) O (ffert) S (acrat)».


Es digno de notar que de las cuatro escuelas filosóficas, sólo en
las «Tesis» suaristas aparece, al principio de las conclusiones genera-
les que van a desarrollarse, la cuestión propuesta: «Q. P. Materia
prima divinitus, valet spoliari omni forma», por ejemplo. Tal caracte-
rística no aparece en las otras «Tesis» como puede apreciarse en el
índice bibliográfico. Incluso en un mismo autor, como en el caso del
P. Pou, en su Tesis escotista no hay proposición de la cuestión, mien-
tras aparece en sus Conclusiones suaristas.


Las otras clasificaciones no tienen ya ningún valor filosófico-
doctrinal, pero sí encierran elementos de gran valor histórico.


Por el material empleado y la presentación externa de las mismas,
las «Tesis» pueden clasificarse en impresas y manuscritas. En cuanto
a las primeras pueden ser impresas en seda, como aparecen las del
P. Pou, o en un pliego de papel. Respecto a las manuscritas, aunque
no haya aparecido ninguna, consta en las Constituciones. Al hacer
referencia de las «Tesis de Bachiller» se establece que hay que de-
fender unas Conclusiones «a lo menos manuscritas si no tiene posibi-
lidad para imprimirlas»; y al hablar de las Conclusiones en general
se ordena que «se escusen gastos supérfluos, y los que fueren dignos
de defenderlas, no pierdan la ocasión de aprovecharse (se refiere a
las «Tesis» con motivo de alguna festividad) y lucirse por falta de
medios por lo que permitimos a los pobres puedan defenderlas de
obligación manuscritas». En cambio, al referirse a las «Tesis» del
grado de Doctor se afirma categóricamente que deben ser impresas.


También se habla en las Constituciones de la forma externa de
presentación, forma que podemos apreciar en los ejemplares recogi-
dos. Se ordena que las «Tesis de Bachiller» sean de un pliego de
papel ordinario y sin dibujos ni escudos, en cambio las de grado de
Doctor, que deben tener el mismo tamaño, podrán ser de material
superior, permitiéndose grabar en ellas el escudo de armas de la
persona a la que se dedican o la efigie del santo al que se ofrecen.


Las «Tesis» que se defendían con motivo de alguna festividad
se presentan en forma de folleto que varía entre las veinte y treinta
páginas impresas. En algún caso sobrepasa incluso estos límites. En
la primera página aparecen los nombres del defensor o defensores
junto al del profesor tutelar, la fecha y el lugar de celebración. En
la página siguiente la efigie, en las «Tesis» que tienen, y una amplia
dedicatoria donde se ensalzan las virtudes del santo. Siguen luego las
secciones tradicionales de Lógica, Metafísica, Física y en ciertos


29




90 S. TRÍAS MERCANT


ejemplares algunos elementos de Etica, encontrándose también en
determinadas «Tesis» una primera parte preliminar conteniendo
unas nociones generales sobre el nombre y concepto de Filosofía.


Las dedicatorias nos dan una nueva base de clasificación. La que
agrupa las «Tesis» según se dediquen a un santo o a algún personaje
importante. La expresión final de la dedicatoria varía según las fór-
mulas: D (icat). O (ffert).


Por último, puesto que las «Tesis» consignan el lugar y hora de
su exposición nos aportan nuevos datos históricos. Confirman algunas
certificaciones conservadas en el Archivo de la Universidad en las
que se pone de manifiesto que las escuelas de Teología y Filosofía de
ciertos conventos, como el de Santo Domingo o de San Francisco,
estaban agregados a la Universidad luliana, siendo válidos los estu-
dios y grados de los mismos.


Según las fórmulas expresadas en las mismas «Tesis» sabemos
que muchas de ellas se desarrollaron en la misma Universidad: «Locus
minervalis certaminis, reza la fórmula, erit Lullianae Universitatis
sacellum». Es lógico que así fuera dado que en la Universidad se
conferían los grados de Bachiller y Doctor. Las «Tesis», según cos-
tumbre tradicional, antes de ser defendidas públicamente, se fijaban
en las puertas de la Universidad para conocimiento de todos los
escolares, previamente aprobadas por el Rector de la misma y con la
autorización del Vicario general. Con los ejemplares de las «Tesis»
podemos formar, en consecuencia, la lista de los Rectores de la Uni-
versidad, lo mismo que los Vicarios generales de la diócesis.


La importancia del tomismo, acérrimos defensores del pensamiento
tradicional y declarados antilulistas, se centra principamente en el
convento de Santo Domingo: «Palestra SS. PP. Dominici templum».
El primer aspecto aparece claramente manifiesto en todas las «Tesis»
tomistas, sin embargo el antilulismo no se deja entrever en los ejem-
plares estudiados. Estas «Tesis», por una parte son más expositivas
que críticas y en segundo lugar hay que tener presente que era más
poderosa la corriente del pensamiento moderno que se iba infiltrando
a fines del dieciocho que el lulismo ya en incipiente decadencia. Por
tal razón preocupaba mayormente al tomismo conservador lo primero
que el pensamiento lulista. La oposición a las nuevas ideas aparece
de forma patente.


En el convento de San Francisco, junto al más puro escotismo
se desarrollaba el más vigoroso lulismo. Y, aunque las «Tesis» que
se desarrollaban «locum certamini parabit Regium S. Francisci tem-
plum», eran todas ellas escotistas, y, como en el caso anterior, exposi-


30




LAS TESIS FILOSÓFICAS 91


tivas y no polémicas, dejan entrever en sus dedicatorias el alto aprecio
en que era tenido el Beato Ramón Llull.


No debemos olvidar que también se expusieron «Tesis» en el
Colegio de la Sapiencia, colegio de neta raigambre lulista: «Palestra
locum aperiet Collegii B. V. Mariae Sapientiae aula».


El pensamiento suarista se centraba en los jesuítas del Colegio
de Montesión: «Palestra locus Marianae Congregationis templum in
Collegio Montis-Sion». Estos suaristas tenían un espíritu más amplio
y abierto a las nuevas ideas. Es precisamente en las «Tesis» suaristas
donde podemos encontrar más elementos de la filosofía moderna.


Además de estos lugares citados encontramos «Tesis» que se
expusieron, bien en el templo de los agustinos, o en la iglesia de los
carmelitas, o en el convento de los trinitarios. Dichas «Tesis», sin
embargo, no son de «grado», sino las desarrolladas con motivo de
alguna festividad. En consecuencia, aunque no expuestas en la
Universidad, sus autores pueden ser muy bien profesores o alumnos
de la misma.


EL AMBIENTE FILOSÓFICO DE MALLOBCA
DUBANTE EL SETECIENTOS (*)


2 El texto del Decreto Publicado en 1689 y que cita el P. Pascual dice: «Pro
Provintia Majoricae, in qua doctrina B. Raymundi Lulli Doctoris Illuminati maxime
ad haec usque témpora floruit, consulto sancimus, quod tertius cujuslibet Studii Theo-
logiae Lector, lectiones juxta ipsius Doctoris Illuminati mentem semper legat, et
publicas Conclusiones quolibet anno disputandas proponat (n.° 25).


3 La oposición a los conceptos puramente abstractos es el mismo problema que
con mayor rigor científico-filosófico se plantea la Ciencia actual. Sin embargo no se
pretende destruir la filosofía tradicional como cosa falsa. Esta es muy valiosa e incluso
fundamenta en muchos aspectos no sólo la filosofía contemporánea, sino incluso esa
misma ciencia moderna. Afirma Zubiri, citando palabras de Heinsenberg, que sin Aris-
tóteles no hubiera habido Física. Sin la ontologia y teología medievales hubiera sido
imposible Galileo. Así como en la teoria de la relatividad, son palabras del físico
Heisenberg, fueron muy útiles las discusiones anteriores sobre la filosofía del espacio
y del tiempo, análogamente se saca provecho en la física atómica de las discusiones
de la Teoría del conocimiento.


4 Resumo aquí brevísimamente, como muestra de mi teoría sobre el espíritu
de ver la Filosofía desde su Historia, dos esquemas históricos. El primer ejemplar co-
rresponde a Gerónimo Palou (n.° 20). La forma de presentación es mía:


I — Tales de Mileto, introductor de la filosofía egipcia en Grecia.
II — Entonces nacieron dos corrientes:
A—La corriente dogmática, con dos grupos:
1." Grupo jónico con los filósofos: Anaximandro, Anaxímenes, Anaxágoras, Arge-


silao, Jenófanes, Heráclito, Demócrilo.


(*) Las notas siguientes corresponden al texto de la primera parte del presente
estudio (ESTUDIOS LULIANOS, VIII, 1964, 191-214) y llevan su misma numeración.


31




92 S. TRÍAS MERCANT


2° Grupo itálico con Pitágoras su fundador, y los discípulos de éste: Timeo, Filo-
lao, Porraénides, Cenón y Meliso.


B—La corriente académica o de los inquisidores de la verdad fundada por Sócra-
tes. En ella debemos distinguir dos períodos:


1." Academia antigua, fundada por los discípulos de Sócrates: Critón, Arístipo,
Cebes, Jenofonte, Eurípides y Platón.


2° Academia nueva con Arcesilao, Evandro y Carnéades, quién explicó en Roma
formando los discípulos Filón, Antíoco y más tarde a Cicerón.


III — Con Aristóteles la filosofía griega vuelve al dogmatismo primitivo, divi-
diéndose después las escuelas filosóficas en tres grupos: Estoicos, Epicúreos y Peripa-
téticos.


IV — Con el nacimiento del Cristianismo se rehabilita a Platón. Los Padres de
la Iglesia tanto griegos como latinos siguieron las doctrinas platónicas.


V — Pero Santo Tomás cristianizó al Estagirita y los árabes afianzaron y ex-
tendieron la filosofía aristotélica dando origen a la Escolástica. Esta cristianización
fue debida, es doctrina común de estos esquemas del siglo XVIII, a que los enemigos
de la Iglesia usaban de la filosofía aristotélica para atacarla.


VI — En la Edad Moderna se vuelve de nuevo, con la filosofía empírica, a la
corriente académica o platónica.


Como puede comprobarse, la Historia de la filosofía no es para el autor citado
más que un balanceo tensional, a través de los siglos, de las dos únicas corrientes: la
dogmática, que daba por ciertos sus principios y afirmaciones, y la académica o inqui-
sitiva que defendía la duda, permaneciendo en constante investigación.


Años después, en 1766, encontramos la Tesis de Fr. Antonio M. Gaya, carme-
lita, quién antes de tratar los problemas filosóficos nos presenta una visión suscinta de
Historia de filosofía (n.° 52). Divide las escuelas y agrupa los filósofos según los
apartados:


I — Filosofía sagrada. En cinco apartados, nos va nombrando, desde Adán (es
nota común de todas las «Tesis» considerar a Adán como primer filósofo) a Salomón,
los principales representantes del pueblo hebreo, afirmando que todos los filósofos anti-
guos bebieron en esta filosofía.


II — Filosofía cristiana. Siguiendo las directrices de la Iglesia, el pensamiento
cristiano tomó de Platón lo que necesitaba para su Teología y de Aristóteles, la Dia-
léctica para rebatir a los herejes.


III — La fdosofía nueva: Descartes, los Corpusculistas y atomistas, quienes
beben en las fuentes griegas de Demócrito, Anaxágoras, Epicuro, Lucrecio.


IV — Filosofía peripatética. Es la filosofía Escolástica.
5 No insisto sobre la aportación del P. Marzal puesto que a esta nueva e intere-


santísima síntesis lulista la presentaré en un próximo trabajo.


S. T R Í A S MERCANT


( Concluirá)


32




LA ESCUELA DE RAMÓN LLULL, DE BARCELONA (*)


! : 25
Barcelona, 9 enero 1495


Cesión de crédito otorgada por Juan Baró, lector de la EscueL·
Luliana al doncel Berenguer Sayol.


«Die veneris VTIII. a mensis januarii anno predicto (1495) .
Joannes Baro, studens in Artibus habitator Barchinone, lector


Scole Magistri Raymundi Lull, pro simili quantitate quam vos hono-
rabile Elizabet, domicella, filia magnifici Berengarii Sayol, domicelli
Barchinone domiciliati, michi graciose bistraxistis partim numerando
et partim in Tabula Francisci Balester, campsoris monetarum civis
Barchinone, gratis etc. cedo vobis jure michi pertinencia, in illis
.XX. libris, XVI. solidos VIII. que michi ut lectori predicto solvende
veniunt X X V . a die octobris proxime futuri, racione censualis mortui
consimilis annue pensionis, quod cgo ut lector predictus recipio et
recipereque debeo et consuevi anno quolibet dicto termino sive die,
in et super universitate civitatis et regia Maioricarum. Quibus juribus
etc. Dictaque etc. Apocas etc. Execuciones etc.


Ego enim etc. dicens dicto nomine etc. in super promitto faceré
habere tenerique de eviccione pro contractibus propriis tamen obli-
gacione bona etc. Juro etc. Hec igitur etc.


Ad hec nos Romeus Lull, Phelipus de Ferraria et Romeus Joan-
nes Lull, cives Barchinone, protectores Scole dicti Magistri Raymundi
Lull, predicte cessioni tanquam de meis expressis assensu et volúntate
factis consentimus. Actum etc.


Testes firm. dicti Joannis Baro. nui firmavit dicta die sunt:
Jacobus de Casafranca. mercator et Michael Aguiló, curritor auris
cives Barchinone.


(*) Véase ESTUDIOS LULIANOS, VI, 1962,187-209; VIII, 1964, 93-117; 229-235.


59




94 JOSÉ MARÍA MADURELL MARIMON


Testes firm. dicti Romei Lull qui firmavit dicta die sunt: Petrus
Mathei, apothecarios, civis, et Bartholomeus Gomar, barbitonsor, ha-
bitator Barchinone.


Testes firm. dicti Philipi de Ferraria, qui firmavit dicta die: sunt
honorabilis Philipus de Ferraria, junior, civis et Narcissus Sunyer
scutiffer, habitatores Barchinone.


Testes firm. dicti Romei Lull, qui firmavit dicta die sunt Feli-
cianus Prim, studens in Artibus et Raphaël Fabra, scutifer, habita-
tores Barchinone».


AHPB. Luis Carlos Mir, leg. 1 man. 4 contr. com. años 1494-
1495.


26
Barcelona, 3 febrero 1497


Ratificación del nombramiento de rector y lector de la Escuela
Luliana de Barcelona a favor de fray Jaime Costa.


«Die veneris .IIÏ. a mensis februarii anno predicto (1497) .
Nos Johannes Romeus Lull et Johannes Lull, filius honorabili


Romei Lull, quondam civis Barchinone, protectores et administrato-
res una cum honoribili Philipo de Ferraria, civi et pro nunc consi-
liario dicte civitatis, Scolarum vulgariter nominatarum la Scola de
Mestre Ramon Lull. asserens me dictum Johannem Lull virtute jura-
menti per me inferius prestiti, etatem quindecim annorum plenarie
accessise et curatore nolle nec habere velle, laudantes primittus- et
anprobantes, ratificantes et confirmantes vobis religioso fratri Tacobo
Costa, monacho monasterii sancti Pauli de Campo Barchinone, tan-
quem benemérito, lecturam quam concessam fuit vobis in principio
huius anni in dictis Scolis de dita Sciencia, per dictum honorabilem
Philipum de Ferraria et me dictum. Johannem Romeum Lull. gratis
et ex certa nostra sciencia ad maiorem cautelam que noscere non
consnevit, de novo eciam concedimus et elegimus vos eundem fratrem
Jacobum Costa, in rectorem et magistrum dicte Scole per totum
presentem annum, et nostea ad nostrum bene placítum. ita quod a
modo recipatis sicuti jam percipitis salarium et emolumenta ex dicta
lectura accipi solitum et sólita.


Intimantes et notificantes serie cum presenti quibusvis personis,
universitatibus et collegiis que ad ipse prestationem reddituum et
emohimentorum dicte lecture et Scole modo aliquo teneantur quatenus
per dictum tempus et postea eciam donech duxerimus lapso dicto anno


6 0




LA ESCUELA DE RAMON L L U L L , DE BARCELONA


revocandum vobis et non alii respondeant et obediant tanquam vero
magistro et lectore dicte Scole.


Promittentes et eciam jurantes ad sancta Dei quatuor Evangelia,
manibus nostris et utriusque nostrum corporaliter tacta, predicta omnia
et singula rata, grata et firme habere, tenere et observare et in aliquo
non contrafacere vel venire aliquo jure, causa vel eciam ratione. Et si
forte quod absit contra predicta vel aliqua de predictis faceremus vel
veniremus aut alter nostrum faceret vel veniret aut dictam electionem
revocaremus aut revocaret, in tali casu volumus talem revocacionem
viribus omnibus carere et efectu et presentes constitucionem in suis
plenis robore et valore permanere et nunch pro tunch volumus et
consentimus in tali casu hanch constitutionem et electionem esse de
novo firmatam et dictam talem revocationem totaliter revocatam.


Et pro hiis complendis. tenendis et observandis, obligamus omnia
et singula bona nostra et utrumque nostrum mobilia et inmobilia, ha-
bita ubique et habenda.


Et ouia ego dictus Johannes Lull, minor sum. XXV. annis, maior
vero .XV. annis, renuncio beneficio minoris etatis et içnorantie et
restitucionis ad integrum et omni alii juri his obvianto. Hec igitur.


Testes Gabriel Albanas et Paschasius Garcia, flaquerii, cives Bar-
chinone».


AHPB. Miguel Fortuny, leg. 3, man. años 1496-1497.


27
Barcelona, 26 mayo 1497


Nombramiento de rector y lector de la Escuela Luliana de Bar-
celona, a favor de fray Jaime Costa.


«Die veneris .XXVI. a mensis madii anno a Nativitate Domini
MCCCCLXXXXVII.


Noverint universi. Quod nos lohannes Romeus Lull et Iohannes
Lull, cives Barchinone, rectores, protectores et administratores una
cum honorabili Philipo de Ferraria, cive et pro nunc consiliario dicte
civitatis, Scolarum vulgariter nominatarum la Scola de Mestre Ramón
Lull, asserens me dictum Iohannem Lull. virtute iuramenti per me
inferius prestiti, etatem quindecim annorum plenarie accessisse et
curatorem nolle nec habere velle quod ad hec.


Attendentes provitatem. suficienciam et scienciam vestram vene-
rabilis et religiosi fratris Iacobi Costa, monaci et precentoris monas-


61




96 JOSÉ MARÍA M A D U R E U . MARIMON


terii sancti Pauli de Campo Barchinone, regendi et legendi in ipsis
Scolis Magistri Raymundi Lull, omnibus scolaribus et alus in ipsis
Scolis venientibus et ipsam scienciam scire volentibus, de quaquidem
suficiencia vestra in hiis annis proxime efluxis clare et manifeste
nobis liquet.


Idcirco gratis et ex certis nostris sciencis, per nos et nostros rec-
tores dicte Scole Magistri Raymundi Lull quondam, que situata est
ante ecclesiam monasterii béate Marie de Carmelo presentis civitatis
Barchinone, a festo sancti Luche mensis octobris proxime venturi ad
unum annum primo et continue venturum, damus, concedimus vobis
dicto fratri Iacobo Costa, lecturam et catedram ac régimen dicte Sco-
le prout nunc tenetis, et eligimus vos in rectorem et magistrum dicte
Scole, per totum dictum tempus unius anni.


Hanc autem concessionem et eleccionem facimus nos dicti Iohan-
nes Romeus Lull, et Iohannes Lull, vobis dicto fratri Iacobo Costa, tan-
quam benemérito, de predicta cathedra et lectura sicut melius dici
potest et intelligi. advestrum salvamentum et bonum eciam intellectum.


Itaque amado recipiatis sicut iam percipit salarium et emolumen-
ta ex dicta lectura cátedra recipi solitum et sólita.


Dicentes et intimantes tenore presentis publici instrumenti, vicem
gerentem epistole in hac parte quibusvis universitatibus, corporibus et
collegiis. ac quibuscumque personis que ad prestacionem pensionum,
reddituum et emolumentorum dicte cathedre, lecture et Scole, modo
aliquo teneantur et obligati sint, quatenus per dictum tempus vobis et
non alii resnondeant, solvant, pareant et obediant, tanquam vero ma-
gistro et lectori dicte cathedre et Scole ac Sciencie dicti Magistri Ray-
mundi Lull.


Prominentes ac eciam airantes sponte per Dominum Deum et
eius sancta quatuor Evangelia, manibus nostris et utriusque nostrum
corporaliter tacta. predicta omnia et singula, rata, grata et firma ha-
bere. tenere et observare et in aliquo non contrafacere vel venire ali-
quo iure. causa vel eciam racione.


Et si forte nuod absit contra predicta vel aliqua de predictis fe-
ceremus vel veniremus aiit alter nostrum faceret vel veniret aut dic-
tam eleccionem et concessionem revocaremus aut revocaret, in tali ca-
su volumus, consentimus et pacissimur expresse et de nostra certa
sciencia talem revocacionem viribus omnibus carere et efectu et pre-
sentem constitucionem et concessionem durante dicto tempore suis ple-
nis robore et valore permanere, et tunch pro nunch volumus et consen-
timus. in tali casu hanc concessionem et eleccionem esse de novo fir-
matam et dictam talem revocacionem totaliter revocatam.


6 2




LA ESCUELA DE RAMON L L U L L , DE BARCELONA 97


Et quia ego dictus Iohannes Lull, minor sum viginti quinqué an-
vandis, obligamus vobis omnia et singula bona nostra et utriusque nos-
trum, mobilia et inmobilia, habita ubique et habenda.


Et quia ego dictus Iohannes Lull, minor sum viginti q uinque an-
nis, maior vero quindecim, renuncio beneficio minoris etatis et igno-
rancie restitucionem in integrum postulando et omni alii iuri, racioni
et consuetudini contra hec repugnantibus.


Hec igitur, etc.
Testes huius rei sunt: honorabiles Iohannes Baro et Petrus Iohan-


nes Vila Plana, in artibus bacallarii, habitatores Barchinone».


AHCB (DSC) leg. IX Nota facilitada por don José Serra Rosselló.


28
Barcelona, 27 marzo 1498


Cesión de crédito otorgado por fray Jaime Costa, lector de la Es-
cuela Luliana de Barcelona, al cambista Benito Sala.


«Die martis .XXVII . a mensis marcii anno a Nativitate Domini
millesimo CCCC.LXXXXVIII.


Ego frater Jacubus Costa, monacus et precentor monasterii sancti
Pauli de Campo Barchinone et lector Scole Magistri Raymundi Lull
presentis civitatis Barchinone, gratis, etc. in solutum et satisffactionem
illarum viginti octo librarum, quatuordecimum solidorum et duorum
denariorum, quos vos venerabilis Benedictus Sala, campsor, civis Bar-
chinone, michi numerando tradidistis, do, cedo et mando ac transfiero
vobis et vestris illas consimile viginti octo libras, quatuordecim solidos
et duos denarios, scilicet, septem libras, decem septem solidos et sex
denarios que michi dicto nomine solvendo veniunt in mense julii pro-
xime venturis pro Genérale Cathalonie et Generalitatibus eiusdem. Et
illas viginti libras, sexdecim solidos et octo denarios que michi dicto
nomine, solvende veniunt in mense octobris proxime venturis, per Co-
munitatem civitatis Maioricarum et singulares eiusdem, pretextu illius
censualis mortui, quod dictos lector eiusdem Scolem recepit super dicta
universitate et singularibus eiusdem.


Hanc autem etc. Sicut...
Ad hec ego Philippus de Ferraria, civis Barchinone, premissis


consencio etc.
Testes firme dicti domini Philipi de Ferraria consencietis qui fir-


Johannes Canyadell, apothecarius, civis Bernardus Fluvia, scriptor
Barchinone,


63




9 8 JOSÉ MARÍA MADURELL MARIMON


Testes firme dicti domini Philipi de Ferraria consencietis q u i fir-
mavit eadem die sunt honorabilis Franciscus Ribelles, legum doctor,
civis et Bernardus Fluvia, scriptor Barchinone».


AHPB. Miguel Fortuny, leg. 4, man. 19, año 1498 f. 15 v.°.


29
Barcelona, 14 noviembre 1502


Cesión de crédito formalizada por Juan Comte, lector de la Es-
cuela Luliana de Barcelona al canónigo Galceran Albanell.


«Die lune XIIII. mensis novembris anno predicto (1502) .
Johannes Comte, in Sacra Theologia magister, lector Scole reve-


rendi magistri Lull, pro simili peccunie quantitate quam vos magnifi-
cus et providus vir dominus Galcerandus Albanell, decretorum doctor
et canonicus ecclesie Barchinone, michi graciose bistraxistis in Tabula
Cambii sive Depositorum civitatis Barchinone, etc. cedo vobis jura
michi pertinencia in illis viginti libris, sexdecim solidis et octo dena-
riis, que michi solvi debuissent vicésima quinta die octobris proxime
lapsi, racione censualis mortui consimilis annue pensionis, quod ego
tanquam lector predictus, habeo et recipio anno quolibet super univer-
sitate civitates et regni Maioricarum, in dicto termino sive die. Quibus
juribus etc. dictasque etc. apochas, etc. execuciones etc. Ego enim etc.
Dicens etc. Insuper promitto habere ratum.


Testes Carolus de Sant Vicens, magister scribendi, civis, et Ber-
nardus Jover, studens in artibus habitator Barchinone.


AHPB. Luis Carlos Mir, leg. 4, man. 24, años 1502-1503.


30
Barcelona, 5 agosto 1503


Cesión de crédito subscrita por Juan Comte, lector de la Escuela
Luliana de Barcelona, al canónigo Galceran Albanell.


Die sabati V. mensis augusti anno predicto (1503) .
Ioannes Comte, in Sacra Pagina, magister, lector Scole reverendi


magistri Raymundi Lull, pro simili pecunie quantitate, quam vos ho-
norabilis et providus vir Galcerandus Albanell, canonicus ecclesie Bar-
cinone, michi graciose bistraxistis, voluntati mee gratis etc. cedo vobis
dicto Galcerando Albanell, iura ach michi pertinencia in illis XX. H-


64




LA ESCUELA DE RAMON L L U L L , DE BARCELONA 99


bris .XVI. solidis VIII denarii, que michi, tanquem lectori predicto,
solvende veniunt XXV. die octobris proxime futuri, racione censualis
mortui consimilis annue pensionis quod universitas civitatis et regni
Maioricarum michi faciunt et prestant anno quolibet in dicto termino,
quibus iuribus etc. dictaque ach apochas etc. execuciones etc. Ego
enim dicens etc. Insuper promito habere ratum etc.


Testes Vincencius Casanova et Raphaël Genis scriptores Barcino-
ne».


AHPB. Luis Carlos Mir, leg. 5, man. 14 conts. años 1503-1504.


31
Barcelona, 9 abril 1505


Nombramiento de rector y lector de la EscueL· Luliana de Barce-
lona, a favor de Fray Jaime Costa.


«Die mercurii .VIIII. 0 mensis aprilis anno predicto (1505) .
«Nos Philipus de Ferraria, Iohannes Romeus Lull, et Iohannes


Lull, cives Barchinone, rectores, protectores et administratores Scola-
rum vulgariter nominatarum la Scoia de Mestre Ramón Lull.


Attendentes provitatem, suficienciam et scienciam vestram, vene-
rabilis et religiosi íratris Iacobi Costa, monachi et precentoris monas-
terii sancti Pauli de Campo Barchinone, regendi et legendi in ipsis
Scolis Magistri Raymundi Lull, omnibus Scolis et aliis in ipsi Scolis
venientibus, et ipsam stanciam scire valentibus, de quaquidem suficien-
ciam vestram in annis elapsis clare et manifeste nobis liquet.


Idcirco, gratis et ex certis nostris scienciis, a festo sancti Luche
mensis octobris proxime efluxi, ad quatuor annos primo et continue
venturos, damus, concedimus vobis dicto fratri Iacobo Costa, lecturam
et cathedram ac regimine dicte Scole, et eligimus vos in lectorem et
magistrum dicte Scole, per totum dictum tempus dictorum quatuor
annorum.


Hanc autem concessionem et eleccionem facimus vos superius no-
minati vobis dicto Iacobo Costa, tanquam benemérito de predicta qua-
thedra et lectura, sicut melius dici potest et intelligi, etc.


Itaque a modo recipiatis salarium et emolumenta ex dicta lectura
et cathedra recipi solitum et sólita, dicentes et intimantes tenore pre-
sentis publici instrumenti vice gerentis epistole in hac parte quibusvis
universitatibus, corporibus et collegiis ac quibuscumque personis que
ad prestacionem pensionum reddituum et emolumentorum dicte cathe-
dre, lecture et Scole modo aliquo teneatur et colligati sunt quatenus


65




100 JOSÉ MARÍA MADURELL MARIMON


per dictum tempus dictorum quatuor annorum vobis et non alus res-
pondeant, solvant, pareant et obediant tanquam vero magistro et lec-
tori dicte cathedre et Scole ac Sciencie dicti Magistri Raymundi Lull.


Prominentes ac eciam iurantes sponte per Dominum Deum et
eius sancta quatuor Evangclia, manibus nostris et cuiuslibct nostrum
corporaüter tacta, predicta omnia et singula, rata, grata et firma ha-
bere, tenere et observare, nec revocare, et in aliquo non contra faceré
vel venire aliquo iure, causa vel eciam racione. Hec igitur, etc.


Testes firme dicti Felipi de Ferrarii, qui firmavit ipsa die sunt:
Petrus Roig, mercator, civis, et Ceraldus Respall, notarius habitator
Barchinone.


Testes firme dicti Iohannis Lull, qui firmavit die .XXI. dicti men-
sis aprilis sunt: Geraldus Respall, notarius et Iacobus Respall, scriptor,
habitatores [Barchinone].


AHPB. Benito Joan, leg. 1, manual años 1504-1505, leg. 3, ma-
nual 7, año 1504-1505.


32
Barcelona, 31 octubre 1506


Poderes otorgados por Felipe de Ferrera, protector de la Escuela
Luliana de Barcelona, a Jaime Ferrer, secretario del rey y escribano
de la Casa de la Diputación del General de Cataluña.


«Dic sabbati X X X I . 0 et ultima mensis octobris anno a Nativitate
domini M.°. D.° sexto.


Philippus de Ferraria, civis Barchinone, protector ut assero Scole
reverendi Magisiri Raymundi Lull, gratis constituo procuratorem vos
honorrbilem Jacobum Ferrer, serenissimi domini régis secretarium et
scribam maiorem Domus Deputacionis Generalis Cathalonie, presen-
tem dans et concedens vobis illam et eandem ac talem et tantam
potestatem que et quanta michi concessa est ut lectori predicto. Pro-
mittens hfbere ratum etc.


Testes huius rei sunt Johannes Cardona, notarius, Andreas Mir
ach Michael Sans, scriptores Barchinone».


AHPB. Luis Carlos Mir, leg. 6, man. 18 año 1506.


33
Barcelona, 17 diciembre 1508


Cesión de crédito otorgada por Bartolomé Far, lector de la Es-
cuela Luliana de Barcelona, a RafaeL·, viuda de Felipe Tapies.


6 6




LA ESCUELA DE RAMON L L U L L , DE BARCELONA


«Die veneris XVII. mensis decembris anno predicto (1508) .
Bartholomeus Far, prebiter Tarraconensis diócesis, lector Scole


Reverendi Magistri Raymundi Lull, pro simili peccunie quantitate
quam vos domina Raphaela. uxor Philipi Tapies, quondam mercatoris
civis Barchinone, michi graciose bistraxistis numerando, gratis etc.
cedo vobis dicte domine Raphaële, licet absenti, et notario etc. et
vestri etc. jura michi pertinencia in illis XX. libris .XVI. solidis,
VIII. que michi tamquem lectori predicto solvi debuissent vicésima
quinta die octobris proxime lapsi anni, videlicet millesimi quingen-
tesimi septimi, racione censualis mortui consimilis annue pensionis,
quod ego tanquem lector predictus habeo et recipio et habere et re-
cipere debeo super universitates, civitatis et regni Maioricarum, quo-
libet anno in dicto termino. Quibus--


Testes Andreas Mir et Michael Sans, scriptores Barchinone:».


AHPB. Luis Carlos Mir, leg. 7, man. 22 contr. c o i n , años 1507-
1508.


34
Barcelona, 14 mayo 1526


Recibo firmado por los cónyuges Pedro Duch y Catalina Malbech,
administradores de la persona y bienes de su hijo Juan Duch, impú-
ber, a los albaceas de Juan Bonllavi, de h entrega del legado de trajes
y libros.


«Die lune X I I I I . a maii anno predicto M.° .D.°XXVI.°.
Nos Petrus Duc, ville de Conesa, tarrachonensis diòcesis, et


Catherina, cònjuges, parentes et legittimi administratores persone et
bonorum Joannis Duch. eorum filii, impuberis. confitemur et recog-
noscimus vobis honorabili Anthonio Fenoll, Gabrieli Thomas, pres-
biterio in ecclesia Barcinone beneficiatis et Galcerandus Lull, civi
Barcinone, quod dedistis et restituistis nobis realiter et de facto,
omnia bona que Joannes Bonlabi, frater mei dicte Catherine, in eius
ultimo testamento legavit eidem Joanni Duch, fiüo nostro.


Quequidem bona sunt descripta in quodam memoriali in choho-
pertis huiusmodi manualis.


Primo una clotxa de contray ab son capiró.
ítem un sayo de mescla scura ab lo cos folrrat e mànegues de


contray.
Item un gipó de drap de mescla.
Item un almusa de drap negre ab pasamà de seda e un sobripelis


de dra de compra.


07




102 JOSÉ MARÍA MADURELL MARIMON


Item, tres camisas de drap de compra ja usades.
Item un parell de borseguins de sumach y un pareil de plantoves.
Un saiet de drap vermeil sobre la camisa.
Una bossa de cuyro vell negre.
Dos bonets negres ja usats.


1 Item un Catalicon ligat ab pots
2 Lo Saltiri ab L· glosa del bisbe de Valencia.
3 Los Evangelis y Epístoles de tot l'any.
4 Eleganties, de Agostino Dato.
5 La Sinónima.
6 Varmrum sententiarum per Hieronimum Amigetum, Valentinum.
7 Paulo Vergesi, cum comento.
8 IL Libres de Proverbis de mestre Ramon Lull ab Philosophia de


amor en quiscu.
9 Arts Methaphisicalis de mestre Giner.


10 VocabuL· Pila.
11 De termini Logice Magistri Angelí Astenyol, cum aliis libellis.
12 ítem Petri Tartareti, in Súmulas.
13 Petri Ispani.
14 Item Metaphisica de mestre Pera Delli ( ? ) (De Gui).
15 Un libre de Blanquerna, desligat.
16 Dos libres de Arts inventives.
17 Unes Epístoles de sanct Pau.
18 Y unes Ores Romanes de moltas devocions.
19 Un Breviari Romà, ligats ab posts.
20 Introductiones Joannis de Salaya in Lògica aureorum (?).
21 Opus de ente et essentm de Sancti Thomas.
22 Item Lògica Pauli Veneti et Pauli Pergulencis et Opus Mansi-


nelli.
23 ítem Medulla dialectices editas Hieronimo Pardo.
24 ítem Joannis Canonici super Libros Phisicorum.
25 Item Concordantie Biblie magnum opus.
26 Item Andrea Limos.
27 Item Boeci de Consolatio, cum comento.


Quiquidem libri sunt parts librorum [legatis] per dictum Joan-
nem Bonlabi eidem Joanni, nepoti suo, filio vestro.


Et ideo renuntiando.
Testes sunt Petrus Puig de Roda, blanquerius civis et Joannes


Ceragossa, scriptor Barchinone.
Item etiam, confíteor ego dictus Petrus Duch, quod dedistis et


solvistis michi .XVIII. 0 libras barchinonenses, quas dicta Caterina,


68




L A ESCUELA DE RAMON L L U L L , DE BARCELONA 103


uxor mea, de pecuniis meis acomodavit dicto Joanni Bonlabi, fratri
suo, de quibus sibi fecit albaranum.


Modo solutionis fuit talis quoniam pro me hec solvistis domine
Joanne, uxori Ludovici Guardamal, curritori Barcinone, pro simili-
bus quindecim libris, quas dictus Joannes Bonlabi, in suo testamento,
dicte domine Joanne Guardamal, mandavit per me daré in quodain
legato mihi dicte Caterine facto de hereditate Petri Malbech, patris
dicti Joannis et mei dicte Caterine. Et restantes .1111. libras solvistis
mihi numerando.


Et ideo renunciando.
Testes sunt predicti.
Ego Joanna, uxoris Ludovici Guardamal, quondam curritoris,


civis Barcinone, filia Antonii Malbech flaquerii, civis Barcinone,
naturalis ville de Conesia, donacione, scilicet, pura et irrevocabilis
que dicitur inter vivos, non dolo inducta etc. sed bono animo spon-
taneaque volúntate, animoque donandi, gratis etc. dono et ex causa
donacionis concedo vobis Petro Duch, dicte ville de Conesia et vestris
etc. omnia et singula bona eo jura mea mobilia et inmobilia et alia
quevis jura que fuerunt dicti quondam patris mei et michi, ut filie
unice et heredi eiusdem patris mei pertinent in dicta villa et termino
de Conesia. Hanc autem etc. Sicut-••


Testes sunt Gabriel Thomas, major natu, presbiter beneficiatus
in sede, et Nicholaus Marchandi, presbiter in ecclesia sancti Jacobi
beneficiatus».


AHPB. Pedro Saragossa, leg. 6 man. año 1526 y hoja suelta en
la bolsa.


JOSÉ M.° M A D U R E L L M A R I M Ó N


Barcelona


69






li I li L I O G R A F I A


I


BIBLIOGRAFÍA MEDIEVALÍSTICA Y LULIANA


M. D. L A M B E R T : Francisca?! Poverty (publicado para la Church
Histórica! Society por la S. P. C. K., Londres 1961), xv + 269 pp., 50/—.


Este libro, subtitulado "The Doctrine of the Absolute Poverty of
Christ and the Apostíes in the Franciscan Order 1219 - 1323", merece
nuestra acogida como digno sucesor del Early Franciscan Government
de Rosalind Brooke. Al ir describiendo las tribulaciones de la orden
con referencia específica a la doctrina de la pobreza, el señor Lambert
está completando y complementando gran parte de la obra de Mrs.
Brooke, proporcionándonos al mismo tiempo nuevos testimonios acerca
de las relaciones entre la orden franciscana y el papado y haciendo
mucho para aclarar las razones por las tristes complicaciones que hu-
bieron y el desasosiego que causaron. No cabe duda que demasiadas
generaciones y una falta de seriedad histórica han contribuido a ofus-
car nuestros conocimientos del franciscanismo temprano. Hasta fuen-
tes bien conocidas dejan de ser fidedignas por su carácter polémico,
habiendo sido compuestas para apoyar uno u otro partido en una con-
troversia muy dura. El señor Lambert, al escoger el tema de la pobreza,
ha sabido aislar una de las cuestiones más importantes y hasta pudié-
rase llamarla uno de los factores decisivos en la evolución de la orden
franciscana. Al describir los orígenes y el desarrollo de esta doctrina
singular, nos habla primero del propio San Francisco, de las deviacio-
nes tempranas, de las luchas por el poder, y de la tan conocida con-
troversia entre los seculares y los mendicantes. Sigue un relato claro,
y escrito sin prejuicio alguno, de la decaída de la idea de la pobreza
absoluta, de la lucha entre los conventuales y los espirituales, y final-
mente de la intervención papal en la cuestión tan reñida de la pobreza
en los Evangelios.


Al inicio de la obra, el autor contesta a los que hubieran podido
pensar que ya no quedaba nada más por decir acerca de San Francisco,




106 ESTUDIOS LULIANOS


ni de la vida de sus propios compañeros y de los que le siguieron du-
rante el primer siglo de la orden, dado lo mucho ya publicado en las
grandes obras de la British Cociety for Franciscan Studies (por no
decir nada de la cantidad de estudios publicados en otros países euro-
peos), esforzándose por corregir el enfoque quizás erróneo de muchos
de los investigadores que le han precedido en este campo. De hecho,
la mayoría de los estudiosos ingleses propugnaban una visión muy
simplificada del Santo, concibiéndole como un idealista impedido en la
realización de sus ideales por los que por un motivo u otro (y muchas
veces conducidos sencillamente por una mentalidad demasiadamente
legalista quisieron mitigar la observancia primitiva. El señor Lam-
bert no se halla plenamente convencido de esto, y explica sus razones
por dudarlo de una manera muy clara y lógica, examinando las fuentes
una por una, aquilatando el grado de fe que merecen y explicando los
motivos por los cuales hay que dudar de una u otra de ellas. Lo dicho
no es sino una breve indicación de los grandes méritos de este estudio
tan rigurosamente científico : el mismo análisis meticuloso sigue ma-
nifestándose a lo largo del libro. Varios de los conocidos culpables de
la historia franciscana se convierten en figuras más simpáticas, y no
poca sombra termina por caer sobre algunos cuyo sol ha fulgurado
durante siglos enteros. Este libro merece figurar en la sección fran-
ciscana de toda buena biblioteca. Tiene, además, una buena bibliogra-
fía y las notas son de mucha utilidad.


PETER E. PEACOCK, O. F.M. CAP.
Greyfriars, Oxford.


J. A. CANTINI. De autonomia iudicis saecularis et de Romani
Pontificis plenitudine potestatis in temporalibus, secundum Innocen-
tium IV. Separata de Salesianum 23 ( 1 9 6 1 ) 4 0 7 - 80.


Bajo la experta dirección del prof. A. M. Stickler ha emprendi-
do el autor la investigación de la tan debatida cuestión del poder
papal según la mente del gran papa Fieschi.


Sobre este misma revista 1 (1957 ) 4 1 6 - 17 di cuenta del minu-
cioso libro de R. Castillo Lara, Coacción eclesiástica y Sacro Roma-
no Imperio. El estudio de Cantini se sitúa sobre la misma línea de
investigación y de juicio. Los investigadores alemanes de principios
de siglo habían llegado casi a imponer la idea de que la hierocracia
pontificia era un hecho, cuya curva de ascensión corría por lo menos




BIBLIOGRAFÍA 107


desde Inocencio III hasta Bonifacio VIII. Los actos y los escritos de
Inocencio IV — a quien se atribuía también la Aeger cui lenia —
constituirían la más palmaria demostración de la inmensidad de las
aspiraciones y pretensiones que podía alentar esa hierociacia. Los
modernos estudios de Macarrone, Kempf, Tillmann, Stickler de-
mostraron que esa tesis, por lo menos en sus líneas generales, era
insostenible. Castillo Lara llegó a formular serias dudas sobre la mis-
ma postura hierocrática de Inocencio IV. La escuela canonística de
Stickler ha seguido adelante, y ahora este serio trabajo de Cantini
acaba de demostrar con válidos argumentos, si no me engaño, lo si-
guiente : La jurisdicción judicial eclesiástica y la civil son, según la
mente de Inocencio IV, pares e independientes entre sí, la primera
preside las cosas espirituales, la segunda las temporales. En la praxis
el papa denega al papa y al juez eclesiástico todo poder y jurisdicción
en las cosas feudales, en las herencias, en las posesiones laicales, en
la apelación entre laicos sobre materia civil, en la legitimación de
ilegítimos en cuanto a los actos seculares, en la remisión de la infamia
infligida por un juez laical, en las cuestiones de bienes temporales, en
la imposición de nuevos peajes, en la declaración de una guerra por
causas no espirituales.


Inocencio IV se mantiene en una línea nítidamente dualista. Del
análisis minucioso de sus escritos y de sus actos —incluso del caso
concreto de la deposición del emperador Federico II— se deduce que
para él la expresión "Plenitudo potestatis" (a primera vista, fuente y
base de sus más atrevidas pretensiones) significa que de iure el papa
posee una supremacía absoluta sobre el emperador y los príncipes;
pero que de facto las dos potestades son distintas y autónomas. Lo
que equivale a decir que para él la potestas de iure es un poder po-
tencial. Poder potencial que entra en acción sólo excepcionalmente y
en casos extremos, que ya enunció perfectamente Inocencio III : es a
saber, cuando no haya ningún poder secular que quiera o sea capaz
de administrar justicia. Ese poder potencial no puede ser jamás mo-
tivo de una ingerencia indebida, que sería siempre usurpación y
abuso.


El hecho de considerar como caso extremo y extraordinario esa
intervención es el mejor argumento en prueba del dualismo de Ino-
cencio IV.


Para Cantini el papa Fieschi es también un representante del
dualismo itradicional. Pese a la opinión de la mayoría de los historiado-




108 ESTUDIOS LULIANOS


res de hoy, entre los cuales pasa como uno de los más decididos re-
presentantes de la hierocracia papal. Y ello se debe, según el autor,
a la falta de un profundo estudio y conocimiento de todos los escritos
de Sinibaldo Fieschi, o al haberse fijado solamente en el documento
Aeger cui lenta, que no autoriza ninguna conclusión, siendo —como
el autor demuestra que lo es— muy dudosa la paternidad de Inocen-
cio respecto de él.


ANTONIO OLIVER, C. R .


G. H. COOK : English Monasteries in the Middle Ages (Phoenix
House, Londres, 1961), 282 pp., 36/—.


Este libro tiene por finalidad fomentar la comprensión adecuada
del pleno sentido de las muchas ruinas monásticas que por Inglaterra
hay, y la idea es buena, porque es de dudar que la mayoría de los que
detienen su coche y bajan para contemplarlas —en tantas y tan diver-
sas par-tes del paisaje inglés— tengan un concepto claro de qué
es lo que están mirando. Con la ayuda de este libro, podrán apreciar
mejor lo que parecerían edificios si no se hallaran ruinas, y la
función distinta de cada parte del conjunto. Las características
arquitecturales de los monasterios y de las iglesias que formaban parte
de ellas están muy bien descritas, con la ayuda de planos detallados
y algunas fotografías muy buenas del estado actual de las ruinas.


Para que el visitarlas resulte rnás provechoso, se agrega un breve
resumen de lo que son las distintas órdenes religiosas, con algo sobre
sus orígenes, su llegada a Inglaterra, y su historia posterior en este
país. Est idea es buena también, pero resulta mucho menos lograda :
hay muchos datos, fidedignos aparte de algunos descuidos muy meno-
res, pero dan la impresión de haber sido hallados y agregados un poco
al azar. Cuando se piensa en las órdenes religiosas durante la Edad
Media, es importante que la gente se dé cuenta hasta qué punto cons-
tituían una parte integral de la estructura de aquella sociedad. En un
mundo en que los valores religiosos se tomaban por asentados y toda
la sociedad los aceptaba, es claro que las órdenes religiosas quedaban
integradas a la estruotura de modo natural e inevitable; más hoy día
hay muchos que no pueden comprender aquella situación sin hacer
un gran esfuerzo mental. Hay, además, la cuestión de la vida espiritual
de los individuos que formaban aquellas comunidades : una vida de-
dicada al servicio de Dios era, por su propia naturaleza, algo más que
una mera alternativa a la vida del comerciante o del guerrero, ni se




BIBLIOGRAFÍA 1 0 9


escogía por casualidad. Representaba un ideal muy elevado, recono-
cido aún y aún seguido en nuestros tiempos, pero ya por una minoría
aislada. Difícil es, desde luego, poder saber precisamente hasta qué
punto todo religioso medieval seguía este ideal de manera concienzuda
y con éxito, pero por lo menos se puede asegurar que dicho ideas era
la verdadera fuerza motriz del renacimiento benedictino a fines del
siglo diez, y entre los primitivos miembros del Cister. Todo esto tiene
que tenerse en cuenta cuando contemplamos "los coros arruinados y
desiertos" que son todo lo que hoy nos queda del monasticismo me-
dieval; y un mero esqueleto de datos avivado por una recopilación
de anécdotas muy mezcladas no puede recrear el contexto auténtico
de lo que está viendo para el turista corriente, cuyo guía en sus visitas
este libro quisiera ser.


GERARD SITWELL, O.S.B.
Oxford.


REGINALD LAÑE POOLE : Illustrations of the History of Medieval
Thought and Learning (Dover Publications, Nueva York; Constable &
Co., Londres, 1960), xvi + 327 pp., 15/—.


Sigúese con la publicación en ediciones baratas de los clásicos de
la edad media. Este libro publicóse por primera vez en 1884, y de
nuevo en 1920: se abre dando una visión panorámica de varios aspec-
tos de los estudios académicos en los siglos que van del VII al XII,
para concentrar después sobre la teoría política desde Salisbury a
Wyclif. Este plano algo curioso fue determinado por las casualidades
que amoldaron la labor de investigación de su autor. En la edición de
1920, dijo que una revisión concienzuda hubiera requerido una selec-
ción de materias ya muy diferente, y hay que subrayar que si esto ya
era verdad entonces, más lo es todavía hoy en día. No supo apreciar,
p.e., la importancia de la "lógica antigua" en el siglo XI, y hace una
distinción demasiado clara entre los Realistas conservadores y los No-
minalistas radicales. Sin embargo, el título tan modesto de este libro
desarma la crítica, y hay que decir que sigue siendo —a los ochenta
años de su primera publicación— una excelente introducción a la ma-
teria : vivaz, lleno de confianza, y marcado con el sello de la indivi-
dualidad de Reginald Lañe Poole.


S. M . W O O D
St. Hugh's Collège


Oxford.




110 ESTUDIOS LULIANOS


G. LLOMPART, C. R. La leyenda del desengaño en la conversión
de Ramón Llull, en AST 36 (1963 ) 283 - 98.


He aquí, en torno al Centenario de la conversión de Ramón Llull,
unas buenas consideraciones en torno a lo enigmático, o quizá legen-
dario, de ella. Se trata del episodio del desengaño de Ramón ante la
llaga cancerosa que corroía el pecho de su dama, a la que él persiguió,
a caballo de su pasión y de corcel, hasta el sagrado del templo. La
Coetana desconoce en absoluto el episodio.


La aparición de la leyenda no es anterior al siglo XV. Seguí, Mut,
Vernon la fueron dando bulto y curso. Y a partir del siglo XVIII, el
teatro y la poesía se complacen bordando el tema que hacía las delicias
de los románticos y que se prestaba a versos conmovedores.


Si la leyenda empieza a levantar cabeza con Charles de Bouvelles
y Nicolás de Pax, a principios del s. XVI, pudo ser muy bien bajo la
influencia del cap. 28 del Félix, tantas veces autobiográfico —lo que
llevaría a suponer un fundamento de verdad histórica al episodio—;
pero a mí también me parece claro que hay que relacionarlo con cír-
culos mucho mayores : el tema de Frau Welt, de la caducidad del
mundo, la precariedad de la condición humana, la danza de la muerte,
el juicio final, caros a toda la literatura de la Baja Edad Media. Llull
mismo amó y explotó el tema muy a menudo. Es muy posible, pues,
que en manos de algún admirador o biógrafo el tema real de la con-
versión del maestro, llevado quizá de la mano por el pasaje del
Félix, se tejiera sobre el cañamazo de un motivo tan querido a los dos
postreros siglos de la Edad Media.


Sobre los datos que posee y alega el P. Llompart no se pronuncia,
ni podía pronunciarse. Pero acaba de llamar la atención sobre una pis-
ta preciosa que tiene muchos visos de ser la verdadera.


ANTONIO OLIVER, C. R.


WALTER ULLMANN : Principies of Government and Polítics in the
Middle Ages (Methuen, Londres, 1961) , 320 pp., 3 0 / — .


El doctor Ullmann se propone dilucidar no las teorías académicas
de la Edad Media sobre su materia, sino las razones empleadas por
los soberanos en situaciones concretas para reclamar la obediencia de
sus subditos. Su tesis es que había dos conceptos opuestos de la sobe-
ranía en la Edad Media : el uno ascendente (subiendo del pueblo mis-
mo, a través de las instituciones representativas y los oficiales elegi-




BIBLIOGRAFÍA 111


dos), el otro descendiente (según el cual la soberanía venía directa-
mente de Dios al hombre que era su vice-gerente el cual lo trans-
mitía luego a sus delegados). Según el doctor Ullman, en la temprana
monarquía germánica prevalecería el concepto popularista, cediendo
lugar al teocrático al adelantarse la alta Edad Media, pero sobrevi-
viendo debajo de la superficie de la sociedad en una forma primitiva,
para emergir de nuevo y triunfar en la última fase del Medioevo en una
forma nueva y refinada.


Desarrolla su tesis en tres secciones, dedicadas respectivamente
al papa, al rey y al pueblo. En la primera parte, se establece el carácter
jurídico de la autoridad papal, la función subordinada del soberano
secular, la idea bien desarrollada de la soberanía que se transparenta
en toda la legislación papal, la imposibilidad de limitar el poder del
papado desde abajo mientras se viera a la Iglesia como un cuerpo ju-
rídico y los intentos de hacerlo en el medioevo tardío, apoyados éstos
tanto en una idea más mística y menos jurídica de la iglesia como en
una idea más naturalística del hombre.


En la segunda parte, la monarquía teocrática se mira por den-
tro. En lugar de la idea generalmente aceptada de que fue ya declinan-
do durante el siglo XII frente a la teoría papal, el doctor Ullmann nos
lo pinta como más bien propugnándose más fuertemente que nun-
ca y arrogándose más poder legislativo que el que se suele pensar, pero
padeciendo al mismo tiempo de ciertas debilidades inherentes en rela-
ción al papado. Se dibuja un contraste entre su evolución hacia el
absolutismo en Francia y su limitación parlamentaria en Inglaterra,
enfocándose éeste como una forma de popularismo que nació
del feudalismo del siglo XIII (la recognición de los derechos
de los barones habiendo conducido luego a aquella de los de la
comunidad). El contraste está delineado con suma habilidad, pero
parece terminar debilitando la tesis central de la obra. El nacimiento
de una monarquía absoluta en Francia ya basta de por sí para refutar
la idea de un triunfo del popularismo, mientras las limitaciones
sobre la monarquía inglesa debieron de ser sin duda ya desde el pri-
mer momento mucho menos feudales de lo que quisiese conceder
nuestro autor. El sistema de derecho que la Magna Carta elevó más
arriba que el rey —sistema que abarcaba leyes nuevas promulgadas
por los monarcas además las costumbres del pueblo inglés— de sí
ya reconocía e incorporaba los derechos no solamente de los vasallos
del rey sino también de otros hombres libres [ = freemen]. Además,




112 ESTUDIOS LULIANOS


los derechos de la propiedad y la cuestión de los impuestos quedan
dejados algo de lado, y hubiera sido de desear que el doctor Ullmann
analizase el papel del rey Eduardo I de Inglaterra, el cual solía apo-
yarse simultáneamente sobre la prerrogativa real y el interés de la
comunidad, diciendo de sí mismo —y esto no por debilidad sino por
magnanimidad— "dignus est operarius cibo suo".


La tercera parte, con cierta falta de continuidad en vista de la
tesis central, no habla como hubiéramos pensado de las pretensiones


de las instituciones representativas o republicana sino del desarrollo
académico de la doctrina popularista basada sobre las nuevas
ideas aristotélicas acerca de la naturaleza, de la humanidad y del
estado. Estas se exponen de una manera sumamente hábil, pera su
exposición no parece contribuir de hecho a establecer la tesis del
doctor Ullmann de que la doctrina de la soberanía ascendente llegase
a imponerse a despecho del concepto descendiente.


A pesar de esto, hay que conceder que este libro tiene un vigor
y una base de profunda erudición que le dan una fuerza esetimulado-
ra innegable, fundamentada no tanto en ideas verdaderamente nue-
vas como el descubrir nuevas maneras de esquematizar y concebir
las relaciones entre ideas ya conocidas.


S. M. WOOD.
St. Hugh's Collège,


Oxford.


JOINVILI.E, Saint Louis. Texte établi, choisi, annoté et présenté par
A . DUPY. Paris, Union Générale d'Editions, coll. 10/18, n.u 77, 1963,
1P1 p.


HELOISE ET ABE LARD, Lettres, suivies de quelques textes con-
temporains. Textes choisis, présentés et partiellement établis por L.
STOUFF. Paris, Union Générale d'Editions, coll. 10/18, n.° 188 - 189,
310 p.


L'intérêt pratique des deux rééditions que voila est évident. Pré-
cisons qu'il n'est pas question ici d' "éditions critiques". Les éditeurs
avouent que leur but est de rendre accessibles au grand public des
textes que seuls les spécialités fréquentent en générale. Ces rééditions
ne marquent donc aucun progrès par rapport â celles qui leur ont
servi de modèle. Mais les médiévistes auraient tort de les bouder à
cause de cela, car ces rééditions leur permettent de disposer de textes
devenus pratiquement introuvables dans le commerce,




BIBLIOGRAFÍA 113


Les annotations d 'A. Duby au texte de loinville sont très peu
nombreuses et d'ordre philologique ou historique exclusivement. A. D.
n'a pas tenu compte de la numérotation habituelle des paragraphes et
a introduit des sous - titres dont le but est de diviser le récit en cha-
pitres pour en faciliter la lecture, voire la consultation. Le texte utilisé
par A.D. est celui qui fut établi en 1867 par de Wailly sur la base de
trois manuscrits. Malgré les coupures (trop nombreuses) et la moder-
nisation de ce texte, ce "Saint Louis" nous fait pénétrer dans ce monde
compliqué des seigneurs du XIII siècle et nous fait comprendre sur
quel enchevêtrement d'idéaux et d'intérêts, de traditions de cro-
yances, de naïves grandeurs et d'innocentes mesquineries se développait
la vie "intellectuelle" des nobles et des clercs du siècle des Sommes.


Joinville offrait son récit au fils de Philippe le Bel en 1309.
En 1310 Raymond Lulle offrait â ce même roi son De natali Pueri


Jesu.
Raymond Lulle nous offre une vision bien schématique, avare en


détails, du monde qu'il découvrait lors de son voyage au Proche Orient
(1301-1302, Vita coetánea, 33-35). De ce même monde, de ses cours, de
ses institutions, de ses hommes Joinville nous présente une vision
panoramique, riche, vivante.


Des intrigues entre barons et des guerres outremer, nous passons,
avec I'"Historia calamitatum" à l'intrigue entre moines et aux,quere-
lles théologiques. Là, on se battait à coups d'épée. Ici, on ferraille avec
des syllogismes.


L'éditeur a réuni dans un seul volume 1' "Historia calamitatum"
et toute la correspondance entre Abélard et Héloïse. Cette série de
textes forme les trois premières parties de l'ouvrage. Dans une qua-
trième partie se trouvent réunis les textes suivants : des extraits de la
lettre de Foulques de Deuil et du libelle de Roscelin; trois lettres de
S. Bernard; la dernière lettre d'Abélard â Héloïse (profession de foi
d'Abélard) ; des extraits de l'apologie de l'écolâtre Bérenger contre
S. Bernard; les lettres de Pierre le Vénérable à Innocent II et à Héloï-
se à propos d'Abélard ; les lettres d'Héloïse à Pierre le Vénérable ; les
passages concernant Abélard et Héloïse dans les chroniques d'Othon
de Frisingen, de Tours, dans la 2ème partie du Roman de la Rose de
Jean de Meung.


La valeur de chaque texte est mise en relief dans une note, qui le
précède. Une petite introduction générale est consacrée au "moder-
nisme" d'Abélard,




1 1 2 ESTUDIOS LULIANOS


los derechos de la propiedad y la cuestión de los impuestos quedan
dejados algo de lado, y hubiera sido de desear que el doctor Ullmann
analizase el papel del rey Eduardo I de Inglaterra, el cual solía apo-
yarse simultáneamente sobre la prerrogativa real y el interés de la
comunidad, diciendo de sí mismo —y esto no por debilidad sino por
magnanimidad— "dignus est operarius cibo suo".


La tercera parte, con cierta falta de continuidad en vista de la
tesis central, no habla como hubiéramos pensado de las pretensiones


de las instituciones representativas o republicana sino del desarrollo
académico de la doctrina popularista basada sobre las nuevas
ideas aristotélicas acerca de la naturaleza, de la humanidad y del
estado. Éstas se exponen de una manera sumamente hábil, pera su
exposición no parece contribuir de hecho a establecer la tesis del
doctor Ullmann de que la doctrina de la soberanía ascendente llegase
a imponerse a despecho del concepto descendiente.


A pesar de esto, hay que conceder que este libro tiene un vigor
y una base de profunda erudición que le dan una fuerza esetimulado-
ra innegable, fundamentada no tanto en ideas verdaderamente nue-
vas como el descubrir nuevas maneras de esquematizar y concebir
las relaciones entre ideas ya conocidas.


S. M. WOOD.
St. Hugh's Collège,


Oxford.


JoiNviLi.H, Saint Louis. Texte établi, choisi, annoté et présenté par
A. DUPY. Paris, Union Générale d'Editions, coll. 10/18, n.° 77 , 1963,
ÍP1 p.


HELOISE ET ABF.LARD, Lettres, suivies de quelques textes con-
temporains. Textes choisis, présentés et partiellement établis por L.
STOUFF. Paris, Union Générale d'Editions, coll. 10/18, n.° 188 - 189,
310 p.


L'intérêt pratique des deux rééditions que voila est évident. Pré-
cisons qu'il n'est pas question ici d' "éditions critiques". Les éditeurs
avouent que leur but est de rendre accessibles au grand public des
textes que seuls les spécialités fréquentent en générale. Ces rééditions
ne marquent donc aucun progrès par rapport â celles qui leur ont
servi de modèle. Mais les médiévistes auraient tort de les bouder à
cause de cela, car ces rééditions leur permettent de disposer de textes
devenus pratiquement introuvables dans le commerce,




BIBLIOGRAFÍA 113


Les annotations d 'A. Duby au texte de loinville sont très peu
nombreuses et d'ordre philologique ou historique exclusivement. A. D.
n'a pas tenu compte de la numérotation habituelle des paragraphes et
a introduit des sous - titres dont le but est de diviser le récit en cha-
pitres pour en faciliter la lecture, voire la consultation. Le texte utilisé
par A.D. est celui qui fut établi en 1867 par de Wailly sur la base de
trois manuscrits. Malgré les coupures (trop nombreuses) et la moder-
nisation de ce texte, ce "Saint Louis" nous fait pénétrer dans ce monde
compliqué des seigneurs du XIII siècle et nous fait comprendre sur
quel enchevêtrement d'idéaux et d'intérêts, de traditions de cro-
yances, de naïves grandeurs et d'innocentes mesquineries se développait
la vie "intellectuelle" des nobles et des clercs du siècle des Sommes.


Joinville offrait son récit au fils de Philippe le Bel en 1309.
En 1310 Raymond Lulle offrait â ce même roi son De natali Pueri


Jesu.
Raymond Lulle nous offre une vision bien schématique, avare en


détails, du monde qu'il découvrait lors de son voyage au Proche Orient
(1301-1302, Vita coetánea, 33-35). De ce même monde, de ses cours, de
ses institutions, de ses hommes Joinville nous présente une vision
panoramique, riche, vivante.


Des intrigues entre barons et des guerres outremer, nous passons,
avec I' "Historia calamitatum" à l'intrigue entre moines et aux. quere-
lles théologiques. Là, on se battait à coups d'épée. Ici, on ferraille avec
des syllogismes.


L'éditeur a réuni dans un seul volume 1' "Historia calamitatum"
et toute la correspondance entre Abélard et Héloïse. Cette série de
textes forme les trois premières parties de l'ouvrage. Dans une qua-
trième partie se trouvent réunis les textes suivants : des extraits de la
lettre de Foulques de Deuil et du libelle de Roscelin; trois lettres de
S. Bernard; la dernière lettre d'Abélard â Héloïse (profession de foi
d'Abélard) ; des extraits de l'apologie de l'écolâtre Bérenger contre
S. Bernard; les lettres de Pierre le Vénérable à Innocent II et à Héloï-
se à propos d'Abélard ; les lettres d'Héloïse à Pierre le Vénérable ; les
passages concernant Abélard et Héloïse dans les chroniques d'Othon
de Frisingen, de Tours, dans la 2ème partie du Roman de la Rose de
Jean de Meung.


La valeur de chaque texte est mise en relief dans une note, qui le
précède. Une petite introduction générale est consacrée au "moder-
nisme" d'Abélard,




114 ESTUDIOS LULIANOS


Pour les textes d Abélard, l'éditeur a utilisé la traduction Ravelet.
Pour ceux d'Abélard et Héloïse, il s'est référé aux traductions de
Gréard, Oddoul et Jacob.


Après E. Gilson, 1* importance de tous ces textes pour la compré-
hension de la problématique 'théologique, éthique, spirituelle de toute
une époque n'est plus à démontrer.


L. SALA MOLINS
Paris


L. VÁZQUEZ DE PRAGA. Textos históricos en latin medieval. Siglos
VIU - X / 7 7 . C.S.I.C. Madrid 1952.


Una excelente colección de textos, bien editados, que pone en
manos del lector, y mejor del investigador, las fuentes latinas de nues-
tra historia. Pero los textos tienen también una importancia especial
para el filólogo : en esos escritos se descubre enseguida la forma pe-
culiar de redactor el latín de los escritores nuestros y se percibe la
evolución de la lengua oficial, sobre todo, en sus formas lexical y sin-
táctica. Las notas aclaran oportunamente el significado de grafías ca-
prichosas o de palabras completamente bárbaras.


ANTONIO OLIVER, C. R.


F. SECRET, Les kabbalistes chrétiens de la Renaissance* París,
Dunod, coll. Sigma, n.° 5, 1964, X I , 372 p., 15 x 22 .


De Pie de la Mirándole au Pére Mersenne, de celui qui "lance"
la vogue d'un kabbalisme chrétien à celui qui tente de l'enterrer,
l'Auteur accumule les documents, les examine, les classe pour essa-
yer de suggérer des explications valables à cette décadence de la
kabbale que fut sa "christianisation". Bien des détails de l'esposé
de F. Secret seront contestés par tel ou tel spécialiste de la pensée
juive ou de la renaissance. Mais la masse de documentation qu'offre
cet ouvrage sera appréciée de tous. L'A. ne prétend pas infirmer—
loin de là !— les conclusions auxquelles aboutissaient Scholem et
Vajda (pour ne citer que ces deux sommités) sur la richesse, la
profondeur, la valeur de la kabbale classique. Son sujet n'est pas le
leur. Et il faut bien reconnaître que l'essai d'analyse de l'ensemble
des manifestations du "kabbalisme chrétien" constitue une nouvauté.


L'A. approche ce phénomène culturel (il vaut mieux dire : cet
ensemble de phénomènes) par duex voles différentes : celle que lui




BIBLIOGRAFÍA 115


imposent les "kabbalistes" mêmes, et celle que lui suggère sa propre
recherche, celle que lui dicte la juxtaposition des textes analysés. Il
faut tenir compte de cela, quand on consulte cet ouvrage. D'autre
part, l'A. n'oublie jamais de replacer dans leur cadre historique les
personnages qui se trouvent liés d'une façon ou d'une autre à ce
kabbalisme. Ainsi le lecteur retrouve la kabbale dans les méditations
d'un saint (Laurent de Brindes), chez un diplomate de Charles-Quint
(Gerard Weltwyck), dans les exégèses d'un Gilles de Viterbe, ou
dans les rêveries d'un poète (Guy le Févre de la Boderie).


Ce livre veut offrir une vision panoramique du phénomène et
de ses hommes, et je pense qu'il y réussit. Tant pis pour l'analyse
philosophique du contenu idéologique de chacune des kabbales
chrétiennes, puisqu'elles sont légion. On n'en fera pas grief à l 'A .
Il a conscience de cette lacune, et l'excellente bibliographie à laquelle
il renvoie doit permettre au lecteur de satisfaire sa curiosité et de
faire plus large connaissance avec des doctrines, dont F. Secret nous
donne les schémas.


En ce qui concerne deux personnages qui nous tiennent parti-
culièrement à coeur, notons que l'A. porte au "cas" du Pugio Fidei
de R. Martin l'intérêt qu'il mérite (voir surtout le chapitre sur le
début de la kabbale chrétienne en Espagne), et qu'il n'oublie pas de
préciser que le Raymond Lulle cher à cette kabbale n'est pas l'illu-
miné de Randa.


Un index des noms propres facilite beaucoup la consultation de
cet ouvrage.


L. SALA MOLINS
Paris.


ARTHUR W . WAINWRIGHT : The Trinity in the New Testament
(S. P. C.K., Londres, 1962 ) viii + 278 pp., 30/—.


Quien se interese por Ramón Llull no puede dejar de interesarse
por las distintas fuentes de la doctrina de la Trinidad, ya que ésta
vino a ser el más importante de todos los factores. que amoldaron
su pensamiento, y este libro es una valiosao contribución (concebida
dentro del marco del moderno debate protestante sobre el lugar de
la Trinidad en el Nuevo Testamento) en que Wainwright examina
todos los pasajes que se han ido citando de una manera muy por-
menorizada, llegando a la conclusión "que el problema de la Trini-




116 ESTUDIOS LULIANOS


dad fue considerado y contestado en la época del Nuevo Testamen-
to" aunque no se llegase a formular la doctrina de manera formal.


Examinando las ideas hebraicas sobre la pluralidad de Dios y
sobre la naturaleza de la divinidad, las cuales pueden verse
detrás del pensamiento del Nuevo Testamento, muestra cómo la pri-
mitiva iglesia pudo sostener la unidad de Dios sin dejaír de creer
en la divinidad de lesucristo. En lo que se refiere a la divinidad de
Nuestro Señor, alega tres argumentos : que se le adoraba, que se
creía que llevaba a cabo las funciones de juzgar, salvar y crear (en
este punto, Wainwright está desarrollando una tesis propuesta por
J. M. Creed en 1938) todas las cuales eran vistas por los hebreos
como operaciones divinas, y que se le atribuían títulos divinos. Pero
en cuanto al Espíritu Santo, Wainwright confiesa que "los testimo-
nios de su divinidad no son tan abundantes", y de hecho pudiéramos
preguntar si los capítulos de este libro que tratan de la tercera per-
sona de la Tirinidad han sabido reunir cualquier testimonio de valor
probativo. Es verdad que San Pablo le mira como intercesor y que
San Juan le llama Paráclito, atribuyéndole ambas funciones persona-
les, pero el Espíritu Santo no era un objeto de adoración, y no se
puede decir que el Nuevo Testamento abunde en testimonios a la
obra del Espíritu Santo en los campos de la creación y la salvación :
Wainwright acaba concediendo que "los testimonios son en su ma-
yor parte negativos".


Termina considerando las fórmulas triádicas y la estructura
ternaria de algunas de las epístolas paulinas y del Cuarto Evangelio.
Se ve que la relación entre el Espíritu Santo y las demás personas
no está concebida claramente aún, y Wainwright halla cierta con-
fusión en las ideas de San Pablo y San Juan sobre las funciones
precisas que se han de atribuir al Espíritu Santo. Aunque diga que
el Cuarto Evangelista es el único escritor que comprendiera la natu-
raleza ternaria del problema, en otro lugar Wainwright se ve obli-
gado a conceder que en efecto San Juan se está interesando por la
relación entre el Padre y el Hijo. Así es que las pruebas de que "el
problema.. . fue considerado y contestado" no son de verdad tan
fuertes como Wainwright quisiera. De hecho, el problema que se
consideraba era más bien el del Padre y el Hijo, el cual no parece
haber presentado dificultades a los ojos de los escritores del Nuevo
Testamento. Pudiérase, quizás, haber dado más importancia al Es-
píritu Santo como el agente indwelling = literalmente "Que vive




BIBLIOGRAFÍA 117


dentro"] en la iglesia y en los escritores mismos, punto que podría
ayudar a explicar la falta de interés que se le muestra comparado
con el que se exhibe para con las otras dos personas. Una afirma-
ción hecha por Wainwright casi de paso, en sus conclusiones, nos
da la verdadera clave para una comprensión del papel que juega la
Trinidad en el Nuevo Testamento : "Los escritores bíblicos presen-
taban la doctrina en términos derivados de su propia experiencia".
No fue hasta más tarde, cuando hubo necesidad de emplear lenguaje
metafísico para definir tal experiencia, que surgió el verdadero proble-
ma de la Trinidad.


M. D. JACOBS,
Chichester.


MANUEL ALONSO, S. J., Pedro Hispano. Obras filosóficas. I, Scientia
libri de Anima. Barcelona, Ediciones Juan Flors, 1961, XLVII-503 pp.


Salen estas líneas, cuando recibimos, con tardanza, la triste noticia
de la muerte del que fue, en la Universidad de Comillas, sabio
profesor del tratado teológico De vera religione; cuyo nombre, cargado
de prestigios llena toda una página de la historia de la investigación
en el campo de la filosofía y teología, y en la historia de la publica-
ción de textos críticos de autores islámicos.


Las medievalistas supieron agradecer inmediatamente al P. Alonso
la publicación de esita segunda edición del tratado titulado Scientia
Libri de Anima, de Pedro Hispano, que el benemérito profesor de la
Universidad de Comillas se propuso ofrecer notablemente mejorada.


El P. Alonso confrontó de nuevo el texto del tratado de Pedro
Hispano con el único manuscrito que existe en la Biblioteca Nacional
de Madrid, lo cual le facilitó sobremanera su tarea, con merma, posi-
blemente, del valor real de la edición del texto, en virtud de la cono-
cida facilidad con que los copistas cambiaban palabras y signos.


Se ha replicado al insigne arabista que no nos haya ofrecido un
estudio sobre las fuentes de Pedro Hispano, que, realmente, sería
recibido con verdadero júbilo por ios medievalistas de hoy día. Pero
la verdad es que el P. Alonso no quiso escribir una Introducción al
estudio del pensamiento de Pedro Hispano, sino ofrecer una edición
del texto de una de sus obras filosóficas : Scientia Libri de Anima,
que la Edit. Juan Flors ha hecho correr de molde con la debida dig-
nidad tipográfica, para su útil uso.


G. P.




118 ESTUDIOS LULIANOS


J. GUY BOUREROL, O.F.M. Introduction a l'étude de S. Bonaven-
ture, Paris-Tournai- New York-Roma, Desclée et Cié., 1961, 268 pp.


No es ésita la primera Introducción al estudio del Doctor Seráfico,
que corre de molde. ¿Quién no conoce p. e. la de E. Gilson?. Y no
era la única. Pero la del P. Bourerol ofrece una índole especial, porque
nos introduce en el estudio de San Buenaventura desde dos puntos
de vista no considerados en otros estudios introductorios : el ambiente
y la significación de la obra del Doctor Seráfico.


Se ha hecho notar la semejanza que existe entre la estructura de
la Introducción al estudio de Santo Tomás del P. Chenu (París, 1954)
y la de la obra que reseñamos en estas líneas. Y, ciertamente, es
innegable, bajo el respecto de que los esquemas de ésta se inspiran
en los de aquélla.


El P. Bourerol nos muestra a San Buenaventura en el ambiente
de la orden de San Francisco de Asís y en el de la universidad de
París, en otros tantos capítulos de la primera parte de su estudio. De-
fine la vocación franciscana de Santo Doctor para la ulterior defini-
ción de su postura místico-teológica. Luego, describe al maestro pa-
risiense; y añade un interesantísimo estudio acerca de las fuentes
del pensamiento bonaventuriano, o sea de los libros que leyó y del
modo como los utilizó.


El análisis de la producción literaria de San Bunaventura abarca
los siguientes vertientes : colaciones bíblicas, cuestiones teológico-pari-
sinses, obra teológica del Doctor de la Iglesia, estilo de sus sermones,
doctrina espiritual, etc. Pero a manera de introducción a este estudio
central de su obra, el P. Bourerol desoribe la técnica del Doctor Se-
ráfico, su estilo, su método, su lenguaje, sin omitir sus razones nece-
sarias de tanito interés para un cultivador del lulismo científico. Tam-
bién presenta sus argumentos ex pietate.


Una obra, dotada de tan rico aparato crítico, tan abundante y
selecta bibliografía y de índices tan completos como los que ofrece
el etsudio del P. Bourero, constituye un útilísimo y valioso instrumento
para el trabajo científico que no puede faltar en una biblioteca medie-
valística.


G. P.




BIBLIOGRAFÍA 119


1 1


B I B L I O G R A F Í A G E N E R A L S E L E C T A *


G I O V A N N I A M B R O S E T T I , Diritto naturale cristiano. Editrice Studium, Roma,
1 9 6 4 , 1 7 5 pp.


Para el autor de esta obra es innegable que los principios del derecho
natural guardan una relación muy íntima con las verdades reveladas. La Reve-
lación, efectivamente, se constituye en confirmación y complemento de aquellos
principios; y, por otra parte, históricamente hablando, las verdades filosóficas
del derecho natural se hallan íntimamente enlazadas y mezcladas y hasta fu-
sionadas con elementos de índole revelada. Por todo lo cual, el Dr. Ambrosetti
expresa que, cuando habla de derecho natural cristiano, no pretende sostener
que en la médula del derecho natural se encuentren elementos revelados, de
carácter sobrenatural.


La obra no es sino una síntesis de la historia del derecho natural cristiano,
elaborada a la luz de aquellos principios.


Para el Dr. Ambrosetti los tres períodos que han de distinguirse en aquélla
no son sino el teológico, que caracteriza la época patrística, el racional que
halla su perfección en el Doctor de Aquino y el que el autor llama de valo-
ración de la historia, el cual corresponde a la segunda escolástica y la época
contemporánea.


El Dr. Ambrosetti nos ofrece una atinada historia del derecho natural
cristiano ; y la brevedad con que la ha escrito es uno de ssu relevantes méri-
tos, que acompañan al de la precisión de conceptos.


F. X . D U R R W E L L , La resurrección de fesiís, misterio de salvación, Editorial
Herder, Barcelona, 392 pp.


El presente estudio acerca de la resurrección del Señor es único en España,
en virtud de su contenido y de sus derivaciones o conclusiones que el autor
formula con toda precisión.


La obra no se centra en la resurrección de Cristo como milagro, sino como
misterio. Es decir, que se estudia su aspecto teológico-espiritual, y no el apolo-
gético. Viene a ser una disertación de índole cristológico-soteriológica.


La tesis del P. Durrwell presenta la resurrección de Cristo en la misma
médula de su función redentora de la humanidad, constituyendo con su muerte
la única redención. Es decir que, para el autor de la obra que reseñamos,
muerte y resurrección de Cristo no son sino dos aspectos o dos momentos di-
ferentes de una sola redención obrada por El.


En los capítulos I - IV se nos describe la resurrección como la verdad del
paso de Cristo del estado de carne de pecado a la santidad de vida divina; y


* Presen tu d a pur el Cunseju de Redacción de Estudios Lulianos




120 ESTUDIOS LULIANOS


se nos muestran los efectos de aquél: la gloria, el señorío, el poder y la trans-
formación del Señor por el Espíritu.


En los capítulos V - IX se pone de manifiesto cómo los efectos obrados en
Cristo, por la resurrección, se trasmiten a los hombres; y, de esta suerte, la
resurrección de Cristo aparece a nuestros ojos en toda su amplitud histórica,
sacramental, eclesiológica y escatològica.


En una palabra, en el estudio del P. Durrwell, la resurrección del Señor se
describe integralmente : cómo es en Cristo y en los efectos obrados en la hu-
manidad.


E. SCHILLEBEECKX, O. P., Cristo, sacramento del encuentro con Dios, Edic.
Dinor, San Sebastián, 1964, 251 pp.


El autor sostiene en esta obra que el planteamiento de los temas sacra-
méntanos es, con harta frecuencia, parcial e incompleto ; porque los sacramen-
tos no sólo son "cosas sagradas", sino, también, el "modo específicamente hu-
mano del encuentro con Dios". Y esto último constituye el tema capital del
libro que presentamos.


Partiendo de la base de que la religión es el diálogo salvador entre Dios
y el hombre y de que la comunicación personal con Dios sólo es posible en
virtud de su acercamiento a aquél, define ei verdadero sentido de la revelación
divina, como hecho divino, realmente histórico, cuya culminación no es sino
la presencia y misión realizada por Cristo en el mundo de los hombres y para
bien de la humanidad.


Para el P. Schillebeeckx los actos salvíficos de Cristo son actos de una
Persona divina y, por consiguiente, tienen un valor divino; y, puesto que se
nos manifiesta de manera visible, dichos actos del Hombre - Dios son sacra-
mentos. Y, como la Iglesia no es sólo medio de salvación, sino la misma salva-
ción de Cristo, en cuanto se manifiesta en el mundo, se la puede considerar
como el sacramento del Cristo glorioso (pp. 59 - 100).


Luego, el autor relaciona la doctrina de los sacramentos con la precedente
concepción, y acaba estudiando el valor de los mismos en las iglesias cristia-
nas separadas.


KLIMKE - COLOMER, Historia de la Filosofía, 3.a edición revisada y ampliada.
Edit. Labor, S. A. Barcelona-Madrid-Buenos Aires-Río de Janeiro-México-Mon-
tevideo, 1961, 977 págs.


Basta una detenida lectura —no hace falta estudio meticuloso— de la obra
que presentamos, para convencerse de que el P. Colomer ha perfeccionado la
obra, con relación a la edición anterior (que ya tomó a su cargo) con impor-
tantes adiciones.


El docto profesor de Historia de la Filosofía en las Facultades de Filosofía
y Teología de San Cugat de Vallés sigue de cerca, por razón de su especialidad
en el campo del cusanismo, los estudios medievalísticos, uno de cuyos aspectos
—el del lulismo— él cultiva con gran competencia. Por lo cual, no ha de sor-
prendernos que, además de nuevas aportaciones sobre la antigüedad griega, nos




BIBMOCRAFÍA 121


brinde otras importantes acerca de la edad media cristiana, con las que el texto
de este período de la historia del pensamiento filosófico queda al día. Otra
de las innovaciones es la de señalar la importancia de las escuelas cristianas del
Oriente y la nueva estructuración de la filosofía del Doctor de Hipona.


Otra de las características de la personalidad del P. Colomer es la de su
conocimiento de la filosofía de nuestros días que se refleja en las páginas de la
Historia de la Filosofía, cuya tercera edición presentamos, correspondientes al
período del pensamiento filosófico contemporáneo y singularmente en las pági-
nas sobre la historia de las distintas teorías que se agrupan bajo el término
genérico de Existencialismo.


La obra del P. Klimke ha encontrado en el P. Colomer la mano y el cere-
bro que la han puesto al día para provecho de profesores y estudiantes de las
Facultades Filosóficas.


J O H A N N E S H E S S E N . La filosofía de San Agustín, Ediciones Athenas, Carta-
gena, 101 pp.


El gran mérito de esta obra consiste en haber sintetizado la filosofía del
Doctor de Hipona en un opúsculo de un centenar de páginas, y haberlo hecho
a satisfacción de los conocedores de la obra agustiniana.


San Agustín, hombre abierto, tiene derecho a una presencia relevante en
nuestros días, en que se van superando visiones unilaterales que parecían mos-
trar la verdad como patrimonio exclusivo de un solo sistema del pensamiento.


La influencia que ha ejercido San Agustín a través de los siglos le confiere
un plano derecho a dejar escuchar su voz en estos lustros en que las grandes
síntesis doctrinales derraman mucha luz sobre problemas creados, en gran par-
te, por una ilegítima angostura de criterios científico - religiosos.


La síntesis agustiniana ha vuelto a adquirir actualidad en la filosofía de
estos últimos tiempos. Buena prueba de ello nos ofrece J. Hessen en el último
capítulo de su obra, en que nos muestra, en siete artículos, las grandes ideas del
platonismo cristiano que refleja la vitalidad de la filosofía de San Agustín.


Louis D E R A E Y M A E K E R , Introduction à la philosophie, Cinquième édition
revue et corrigée. Editions Neuwelaerts, Louvain, 1964, 320 pp.


La obra del Dr. Raeymaeker, sabio maestro de la universidad de Lovaina
viene recomendada por sus cinco ediciones, las cuales han aparecido ofreciendo
la estructura de la primera, por lo menos en sus líneas esenciales. Los casi in-
significantes retoques, adiciones etc. de la última apenas cuentan. Por lo cual,
se impone el reconocimiento de su valor —del mérito del libro— con relación
al modo de conseguir los objetivos que lo inspiraron.


Si es útil toda introducción al estudio de una ciencia, la introducción a la
Filosofía es del todo necesaria, porque, ésta es, a la verdad, un campo muy
distinto del de las disciplinas cuyo estudio suele preceder al de las filosóficas.


Es evidente, por otra parte, que el introductor de los principiantes en ese
mundo tan extraño como es el de la Filosofía, ha de ser un verdadero maestro,
cuyas experiencias le dicten el temario cuyo desarrollo derrame la luz suficiente




122 ESTUDIOS LULIANOS


sobre los caminos desconocidos por los que, por vez primera, pisan terrenos tan
distintos de los conocidos en los cursos de Humanidades y de Ciencias mate-
máticas y experimentales.


La obra del Prof. Raeymaeker se halla dividida en tres capítulos, que son
otras tantas lecciones que versan, respectivamente, sobre los límites de la Fi-
losofía, sobre su evolución interna o sea sobre las principales soluciones que
se han dado, por los más afamados maestros, a los diversos problemas filosófi-
cos y, finalmente, sobre el hecho de que más que "Filosofía" hay "filosofías",
y de sus derivaciones en el orden de la elección por los estudiosos incipientes
de un determinado sistema del pensamiento. También informa acerca de los
medios o instrumentos del trabajo filosófico.


La obra del profesor lovaniense es una fiel y sabia compañera y guía de
los novicios que se proponen profesar en el amplísimo y rico templo de la
Flosofía.


W E R N E R J A E G E R , Humanismo y Teología, Ediciones Rialp, Madrid, 1 9 6 4 ,
1 3 3 pp.


He aquí una obra de reducido número de páginas, pero densas. Se trata
de una disertación académica, leída por el autor a raíz de la fiesta de Santo
Tomás de Aquino. Pero, lejos de encerrar ideas improvisadas, ofrece conclusiones
maduras de otras obras del Prof. Jaeger.


Según él, la filosofía griega es de índole humanística bajo el respecto de
que es expresión del hombre. Mas el humanismo no explica todos sus aspectos,
matices, su espíritu etc. Cree el autor que la necesidad misma de superar la
crisis del período sofístico lanzó la filosofía a la investigación de lo trascenden-
te, de lo divino. Es decir, que dicha necesidad obligó a la filosofía a abrirse a
una concepción teológica.


En la línea histórica que traza Jaeger se anota que Platón fue el primero
que usó el término teología; que Aristóteles escribió la expresión filosofía pri-
mera y que en Santo Tomás de Aquino, culminación de la empresa grande de
la época patrística, la concepción filosófica es ya netamente teocéntrica.


Una obra, finalmente, que nos muestra altos valores espirituales, hallados
en los movimientos culturales.


A U T O R E S V A R I O S , LOS intelectuales ante la caridad de Cristo, Edit. Fomen-
to de Cultura, Valencia, 1 9 6 2 , 3 0 6 pp.


Este volumen contiene una serie de conferencias organizadas por el Centro
de Intelectuales Católicos Franceses, que se reúnen, cada año, en París; y co-
rresponde a la primera reunión, tenida en 1 9 4 8 .


Un grupo de personalidades, integrado por los Cardenales Suhard y Saliége
y los pensadores Claudel, Daniel Rops, Gilson, de Broglie, Madaule, Guardini
etc., examinó la gran responsabilidad del intelectual católico ante la Caridad
de Cristo.


Las distintas conferencias señalan los diversos aspectos peculiares en el
campo del saber a donde puede y debe llegar el influjo de la Caridad de Cristo




BIBLIOGRAFÍA 123


en manos del intelectual católico, sea jurista o médico, psicólogo o moralista,
sociólogo o político, escritor etc.


No hay duda de que la caridad es una exigencia vital de todos los cris-
tianos en sus relaciones con los demás hombres, lo es singularmente del intelec-
tual católico, por razón de la gran influencia que éste ejerce sobre los demás.


Es una obra que despierta vivo interés y que se lee con gran provecho.


A U T O R E S V A R I O S , El Concilio y los concilios. Edic. Paulinas, Madrid, 1 9 6 2 ,
4 0 6 pp.


La presente obra recoge estudios de eminentes teólogos —como son Botte,
Marot, Camelot, Congar y otros, acerca de la doctrina de la Iglesia en los con-
cilios celebrados hasta nuestros días. Un libro que recoge el texto de las con-
ferencias que tan autorizados especialistas pronunciaron en Chevetogne, en
1 9 6 0 , sobre dicho tema.


Son estudios de índole histórico-íeológica, que, por razón de su mismo
carácter, son muy completos. No falta la página ortodoxa, escrita por el Prof.
Alivisatos, de la universidad de Atenas; pero se echa de menos la de un re-
presentante del protestantismo, que refleje su tendencia.


Al final del libro, un trabajo de conclusión, obra del P. Congar, resume los
puntos en que concuerdan y discrepan los católicos y los hermanos separados
en cuanto a la esencia de la Iglesia y varios de sus aspectos más estudiados
en nuestros días.


Una obra, en la que se hace ver a los hermanos separados qué doctrina
eclesiológica ha sido tratada y definida en los Concilios, y a los católicos lo
que, en realidad, es la Iglesia de Cristo.


M. R I B E R , Cristo, centro de la creación, Edic. Dinor, San Sebastián, 1 9 6 2 ,
8 1 pp.


El tema de este librito de menos de cien páginas es interesantísimo. Versa,
sencillamente, sobre el lugar que corresponde a Cristo —el Hombre - Dios—
entre todos los seres que no son Dios ; es decir en toda la creación.


Los tres pensamientos centrales de la obra son los siguientes:
Cristo, germen de la creación.
Cristo, centro de la creación.
Cristo, pleroma de la creación.
El mérito del trabajo del autor consiste en la brevedad con que ha desarro-


llado una tesis de tanta amplitud. Tanto es así, que, en realidad es un esquema,
ciertamente, construido con gran acierto.


Es posible que, para ciertos lectores, la obra resulte de exposición pesada,
por razón de la acumulación de los textos escriturísticos que, necesariamente,
deben aducirse. Pero las conclusiones que se sacan al final de cada uno de los
tres capítulos son de fácil inteligencia y retención.




124 ESTUDIOS LULIANOS


111


LIBROS RECIBIDOS


DE LOS RESPECTIVOS AUTORES


BIENVENIDO LAHOZ MARTÍNEZ, MERCEDARIO, El destino humano en el realis-


mo introspectivo, Madrid, 1963, 347 pp.


OTTAVIANI, CARMELO, La tragedità del reale ovvero La Malinconia delle
cose, 1964, 775 pp.


VILA PALA, SCH. P., CLAUDIO, El P. Felipe Scío, Maestro y confesor de la
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S C I A C C A , M I C H È L E F E D E R I C O , Studi sulla filosofia moderna, 1 9 6 4 , 5 7 8 , pp.


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B E I R N A E R T , L O U I S , Expérience chrétienne et Psychologie, 1 9 6 4 , 4 3 5 pp.


Paideia Editrice, Via A . Monti, 2 9 , Brescia (Italia).


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religiosa, 1 9 6 3 , 2 3 7 pp.


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Editorial Estela, Av. José Antonio, 5 6 3 , pral., Barcelona, ( 1 1 ) .


C O N G A R , Y. - M.», Cristo, Maria y la Iglesia, 1 9 6 4 , 8 2 pp.


Ediciones Marova, S. L., Serrano, 2 8 , Madrid ( 1 ) .


G O N Z Á L E Z R U I Z , J O S É M A R I A , Epístola de San Pablo a los Galotas, 1 9 6 4 ,
3 7 3 , pp.


Editorial Luis Miracle, S. A. , Calle de Aribau, 1 7 9 , Barcelona - 1 1 .


S C I A C C A , F E D E R I C O , Sírifo sube al calvario, 1 9 6 4 , 2 6 7 pp.


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130 E S T U D I O S L U L I A N O S


II.— Premio, dotado con diez mil pesetas y ofrecido por el Excmo.
Ayuntamiento de Palma de Mallorca, ciudad natal del Bto. Ramón
Llull.


Tema : Procedimientos y medios educativos, en la pedagogía lu-
liana.


El Jurado, constituido por el doctor Joaquín Carreras Artau, cate-
drático de la Universidad de Barcelona; doña María Angeles Galino
catedrática de la Universidad de Madrid y doctor Giulio Bonafede, Ca-
tedrático de la Universidad de Palermo (Italia) concede, por unanimi-
dad, el premio a la obra del señor don Miguel Deyá Palerm, Director
del Grupo Escolar "So'n Espanyolet" (Palma de Mallorca), la cual
consta de 179 folios; y "Accessit" a la titulada Raimondo Lulio.
Didattica e societá, de 114 folios, cuyo autor es el doctor Guillermo
Zanhueza Arriagada, Profesor Asistente en la cátedra de Historia de
la Pedagogía, de la Universidad de Chile (San Bernardo).


III.— Premio, dotado con diez mil pesetas y ofrecido por el Muy
Rdo. P. Fray Antonio Bauza, Ministro Provincial de la T. O. R. de
San Francisco.


Tema : El Bto. Ramón Llull en sus relaciones con la Escuela Fran-
ciscana de los siglos XIII - XIV.


El Jurado, integrado por los catedráticos doctor Fernand Van
Steenberghen, de la Universidad Católica de Louvain (Bélgica); docto-
ra Sofía Vanni Rovighi, de la Universidad Católica del Sacro Cuore
(Milano) y Rdo. P. Fray Ephrem Longpré, O. F. M., Presidente Gene-
ral —que fue— del I Congreso Internacional de Lulismo ha concedido,
por unanimidad el premio a la obra del Rdo. P. don Antonio Oliver,
C. R., doctor en Historia Eclesiástica, la cual consta de 103 folios.


V.— Premio dotado con diez mil pesetas y ofrecido por la "Caja
de Ahorros y Monte de Piedad de Baleares".


Tema : La vida y actuación del Bto. Ramón Llull desde su testa-
mento hasta su llegada a Túnez.


El Jurado, constituido por el Dr. Jorge Rubió Balaguer, doctor Pe-
dro Bohigas, Conservador de la Sección de Manuscritos de la Biblioteca
Central (Barcelona), el Lic. Juan Pons y Marqués, Director del Archivo
Histórico de Mallorca y el doctor Jocelyn N. Hillgarth, del Warburg
Institute (Londres) ha concedido un "Accessit" de cinco mil pesetas a
la obra presentada por don Sebastián Mesquida Sureda y don Jaime
Sancho Gili, la cual consta de 86 folios.




C R Ó N I C A 131


V.— Premio, dotado con diez mil pesetas, y ofrecido por la "Caja
de Pensiones para la Vejez y de Ahorros" para dos temas distintos, cada
uno de los cuales, según las bases del Certamen, podía ser premiado,
separadamente, con cinco mil pesetas.


Tema I : Lección de la conversión del Bto. Ramón Llull al mundo
de hoy. (Artículo periodístico).


El Jurado integrado por el Excmo. dootor Antonio Reyes, Vice-
direotor y Secretario perpetuo de la Academia Venezolana de la Len-
gua; doctor Giovanni María Bertini, Gatedrático de Literatura Espa-
ñola en la Universidad de Torino (Italia) y Lie Juan Pons y Marqués
ha concedido, por unanimidad, el anunciado premio de 5.000 pesetas a
la colección de artículos titulados "La sombra de Blanquerna es alarga-
da", "El hombre técnico, ante Ramón Llull" y "Ramón Llull, dodecaedros
aparte", publicados en "Diario de Mallorca" por el Rdo. P. Gabriel
Llompart, C. R. ; y "Accésit" al artículo, publicado en "Diario de Bar-
celona" por el doctor Fermín de Urmeneta, bajo el título de Lección
de la conversión del Bto. Ramón Llull al inundo de hoy.


Tema II. Universalismo de la personalidad del Bto. Ramón Llull.
(Artículo periodístico).


El mismo Jurado ha concedido, por unanimidad, el anunciado pre-
mio de cinco mil pesetas al artículo titulado La universalidad de Ra-
món Llull, publicado en "Diario de Mallorca" por don Sebastián Mes-
quida Sureda, Premio "Ciudad de Palma", de Biografía, 1962.


I I
Investidura del nuevo «Magis ter», Rdo. P. Ensebio Colomer. S. J.


El día 25 de enero, fiesta anual de la Conversión del Bto. Ramón
Llull, la "Maioricensis Schola Lullistica" celebró brillantísima sesión
académica, en el salón de sesiones del Excmo. Ayuntamiento, con mo-
tivo de la investidura del nuevo "Magister" de aquélla, Rdo. P. Euse-
bio Colomer, S. J., Profesor de Historia de la Filosofía en las Faculta-
des de Filosofía y Teología de San Cugat del Vallés (Barcelona).


El acto revestía un carácter singular, porque constituía, a la vez,
la conmemoración de índole cultural de la significación luliana del día,
que el Excmo. Ayuntamiento celebraba de manera pública y oficial.


A la hora de empezar la sesión académica, el salón de sesiones
se hallaba totalmente ocupado y resulta insuficiente para el nu-
meroso y selecto público, entre el que figuraban representaciones de
las entidades culturales y organismos científicos de Mallorca. En la




132 E S T U D I O S L U L I A N O S P.


escalera y en el mismo salón daba guardia de honor la policía mu-
nicipal en traje de gala; y ocupaban el esltrado presidencial el Excmo.
General Gobernador, D. Benigno Cabrero, en representación del
Exorno. Sr. Capitán General de Baleares, que se hallaba ausente de
la Isla; el limo. Sr. Alcalde de la ciudad, D. Máximo Alomar; el
limo. Sr. Presidente de la Diputación Provincial, D. Rafael Villalonga;
el limo. Sr. Vicario Capitular, D. Francisco Payeras; el Excmo. Sr.
Presidente de la Audiencia, Sr. Alvarez Novos; el Segundo Coman-
dante Militar de Marina, Sr. Cuervo; el limo. Sr. Delegado de Ha-
cienda, Sr. Jorro ; El Comandante Sr. Pérez del Rey, en representación
del General Jefe del Sector Aéreo; el catedrático Dr. Alvaro Santa-
maría, en representación del Director del Instituto Nacional de Ense-
ñanza Media "Ramón Llull; los Tenientes de Alcalde, Sres. Sureda
Meléndez y Sáiz Gralla. A continuación se hallaban los restantes Sres.
Concejales, el Deán de la Catedral, Dr. Torres Gost y el Canónigo
Archivero, Lic. Sr. Caldentey, en representación del limo. Cabildo;
los Rdos. Párrocos y Superiores de las diversas Ordenes Religiosas,
Catedráticos del Seminario Diocesano, Rector del Estudio General Lu-
liano y muchas otras personas representativas.


En los bancos laterales ocuparon asiento el Rector de la "Maiori-
censis Schola Lullistica" Dr. Garcías Palou, a cuya derecha e izquierda,
respectivamente, se sentaban el Rdo. P. Rector del Colegio de Nuestra
Señora de Montesión, P. Arcadio Ribelles, S. J. y el Dr. Guillermo
Colom Ferrá, miembro del Consejo Académico de dicho Instituto. A
continuación, acompañado de los testigos de la investidura Dr. José
Font y Trías, Catedrático y Lic. Juan Pons y Marqués, Director del
Archivo Histórico de Mallorca ocupaba su tribuna el recipiendario
Rdo. P. Colomer, y junto a ellos el Consejo Académico en pleno, pre-
sidido por el Secretario General, Catedrático José Ensenyat Alemany,
a cuyo lado se sentaba el P. Antonio Oliver, C. R.


Abrió el acto el General, Excmo. Sr. Cabrero, y concedió la pala-
bra al limo. Sr. Alcalde, quien pronunció el siguiente parlamento :


"Excmos. Sres.,
limos. Sres,
Señoras y señores :
Este Excmo. Ayuntamiento dedica, todos los años, solemnes cultos


al Beato Ramón Llull, "el más grande los hijos de las Baleares", según
expresión de D. Marcelino Menéndez y Pelayo ; y los celebramos junto
al sepulcro que encierra sus huesos y cenizas, en la Basílica de San




C" R Ó N I C A 133


Francisco. Una solemnidad religiosa anual, con la que honramos a
nuestro gran Ramón Llull, BEATO.


Pero su gigantesca personalidad ofrece otro aspecto de singular
relieve, que hoy, sobre todo, es tema de los más diversos y elevados
estudios no sólo en España sino también en universidades e institutos
de estudios medievales del extranjero, así de Europa como de América,
en Londres, Oxford, París, Grenoble, Hamburg, Colonia, Argel, El Cai-
ro, Strassbourg, Friburgo de Suiza y de Alemania, Notre Dame (India-
na), New York, Montreal, Toronto, Lima, etc.


Es el aspecto que cultiva, sobre todo, nuestra Escuela Lulística
Mayoricense, Instituto Internacional, del "Consejo Superior de Inves-
tigaciones Científicas". A aquél consagra las páginas de una revista
ESTUDIOS LULIANOS, de significación rigurosamente científica, y
gran parte de las tareas de sus miembros, ilustres profesores pertene-
cientes a doce naciones europeas y americanas.


Es el aspecto que, en 1960, congregó en Formentor a ochenta per-
sonalidades de la ciencia, para la celebración de aquel memorable I
Congreso Internacional de Lulismo.


Es el aspecto, finalmente, que ha motivado la fundación del Insti-
tuto Lulístico de la universidad alemana de Freiburg, con la precisa fina-
lidad de preparar el texto crítico de las obras latinas de nuestro Doc-
tor, en cuya publicación colaboran este Excmo. Ayuntamiento y la
Excma. Diputación Provincial.


Estos datos, que acabo de referir, no sólo justifican, sino que pa-
recían reclamar el propósito de esta Excma. Corporación Municipal,
de celebrar, todos los años, el día 25 de enero, en este mismo salón
de sesiones, y dentro del marco glorioso que labran, preciosamente,
los lienzos de los Hijos Ilustres de la Ciudad, un acto de índole cultu-
ral, para enaltecer al "hombre, en quien, según escribió el referido
Menéndez Pelayo, se hizo carne y sangre el saber enciclopédico del
siglo XIII".


El día 3 de julio, con sus fuertes calores, no es día propicio a una
conmemoración académica. Lo es, en cambio, este 25 de enero, encua-
drado en las actividades docentes de diverso orden y en el marco de
las múltiples tareas científicas y literarias de nuestros organismos cul-
turales.


El presente año —el primer año— esta conmemoración académica
de la Conversión del Bto. Ramón Llull, coronamiento de la fiesta reli-
giosa que esta mañana le han dedicado el Instituto Nacional de En-




134 E S T U D I O S L U L I A N O S


señanza Media "Ramón Llull" y el Seminario Diocesano, en este pri-
mer año, digo, va a consistir en una sesión de investidura, celebrada
por la Escuela Lulística Mayoricense, y en la distribución de los pre-
mios y diplomas del Certamen Internacional, publicado a raíz del VII"
Centenario de la Conversión del Bto. Ramón Llull".


Una vez que el limo. Sr. Alcalde de Palma de Mallorca hubo ter-
minado su discurso, el Excmo. Sr. Presidente del acto conmemorativo,
General Cabrero concedió el uso de la palabra al Rector de la Escuela
Lulística Mayoricense, Dr. Garcías Palou, el cual declaró abierta la
sesión académica y concedió la palabra al Secretario General de la
misma, Prof. Ensenyat Alemany, quien dio lectura al acta de nombra-
miento de "Magister" del referido P. Colomer, después de la cual del
General Cabrero, en nombre del Rector y Consejo Académico, recibió
la investidura.


A continuación, el Dr. Garcías Palou invitó al P. Colomer a pro-
nunciar la lección inaugural de su "Magisterio", la cual versó sobre el
tema "El Bto. Ramón Llull y el judaismo, en el marco cultural de la
edad media hispana," cuyo texto íntegro, D. m., se publicará en el pró-
ximo Núm. 26 de ESTUDIOS LULIANOS.


Le contestó, en nombre del Instituto, el "Professor" del mismo,
Rdo. P. Antonio Oliver, Doctor en Historia Eclesiástica, el cual dijo
lo siguiente :


"Es para mí un honor responder en nombre de la Schola a la ma-
gistral disertación del P. Colomer. Lo haré brevemente subrayando los
puntos que en ella me han parecido de mayor importancia.


Ante todo, debo insistir en que el cultivo cuidadoso del Quadri-
vium, que los cristianos en la primera parte del Medievo tenían des-
cuidado generalmente, ponía a musulmanes y judíos en una situación
de ventaja : todo aquel que quería conocer la matemática, la astrono-
mía (y en ella la astrologia) y las ciencias naturales, no tenía más re-
medio que acudir a ellos —lo que favorecía también el intercambio, la
comprensión y la estima mutuas. Cuando Gerbert d' Aurillac quiso
dedicarse al estudio del Quadrivio, hubo de venir a Vich y quizás a
Toledo. Y llegó a ser tal su prestigio luego entre los cristianos, que se
le oreía mago, milagrero y capaz de cualquier empresa. Aún cuando
fue papa bajo el nombre de Silvestre II, la gente no sabía si atribuir
a magia o a portentoso y secreto saber sus descubrimientos y solu-
ciones.




C R Ó N I C A 135


Por eso llegaron a ser en tantos momentos extrañamente cordiales
y pacíficas las relaciones entre los fieles de las "tres religiones" sobre
la piel de España. Ciertamente más amistosas entre los sabios que en
el pueblo, como acaba de indicar el P. Colomer. El pueblo estaba
siempre a punto de estallar en una furia que podía terminar en sangre
en cualquier momento. Pero, con todo, acabamos de ver que no se
puede hablar sin suma cautela de "intransigencia" medieval. Y mucho
menos en España, donde los sabios de las distintas religiones trabaja-
ban de consuno (en la Escuela de Traductores de Toledo o en la Corte
del Rey Sabio, por ejemplo); donde las gentes convivían en paz, como
en la Mallorca que aun alcanzó a conocer Ramón Llull.


Pero a medida que avanza la Edad Media, va creciendo la intran-
sigencia. Debido al pueblo, sin duda, y debido también a la dureza de
almohades y benimerines. Pero también aumentó desde el lado cris-
no y del eclesiástico. Y ello no deja de sorprender. Pero tiene una ex-
plicación histórica que no hay que olvidar.


Musulmanes y judíos eran detentores del saber oriental. Ellos ha-
bían lanzado sobre Occidente la filosofía de Aristóteles con excelentes
comentarios. Aristóteles estaba entrando en Chartres y pronto sería
dueño de la Facultad de Artes de París. La Facultad de Artes lo intro-
ducirá en la de Teología. Y ello constituirá el escándalo de los teólogos
y eclesiásticos tradicionales, que no distinguían entre la doctrina del
griego y sus comentarios de Averroes (por aquellas fechas se tilda de
aristotelismo lo que es averroísmo). Un concilio de París, en 1210 y
un Estatuto de Inocencio III, en 1215, condenan la doctrina de Aris-
tóteles (el Estatuto añade : "y del moro español" ; sin duda Averroes).
En 1277 el obispo de París, Etienne Tempier, renueva la condena. Aris-
tóteles era sospechoso, peligroso, hereje. Y en verdad ciertos hechos
parecían justificar ese temor : la actuación de Siger de Brabant en
París, el camino naturalista que, bajo la influencia de Aristóteles, iba
tomando la escuela franciscana de Oxford, el aristotelismo triunfante
en la Universidad de Montpellier y, sobre todo, en el siglo XIII, la
postura de Federico II, quien, en su corte de Sicilia, reúne indistinta-
mente a los sabios de la religión que fuese, a fin de que, juntos, in-
vestigasen los secretos de la naturaleza y, tras la guía del pensar nuevo,
le ayudasen a él a retirar el prestigio y la fuerza de la Iglesia como
señora del mundo medieval. Había razón para sospechar, y para vol-
verse intransigente contra los cultivadores de un saber que parecía




136 E S T U D I O S L U L I A N O S


atentar contra las bases mismas de la estructura del mundo de aquellos
siglos.


Y en esa sazón piensa y escribe Ramón Llull, que conserva la an-
cha comprensión de su Isla cosmopolita y, a ratos, la firme postura de
quien defiende un mundo, al que considera atacado.


Estos son, a mi entender, los puntos que ha puesto acertadamente
en luz la magistral ponencia del nuevo "Magister" de nuestra Schola".


Acabada la lectura de la contestación del P. Oliver, el Rector de
la "Maioricensis Schola Lullistica", Dr. Garcías Palou pronunció las
palabras finales de la solemne sesión académica.


"No he de tejer, dijo, el lienzo de la personalidad científica y es-
pecíficamente lulística del P. Colomer, que es de sobra conocida por
sus escritos, y a este auditorio, por la semblanza del mismo, que nues-
tro Instituto ha ofrecido en la prensa de estos días. La densidad, eru-
dición y profundidad de la lección que acaba de pronunciar son un
claro exponente de los conocimientos lulianos y de la época del Maestro
mallorquín, que posee el nuevo "Magister".


Lo que no quiero dejar de expresar, es mi viva satisfacción por el
ingreso en nuestro Instituto de un ilustre profesor de la Compañía de
Jesús, ligada, ciertamente, a la historia del lulismo, en virtud de singu-
lares merecimientos de los Padres Jerónimo Nadal, Lainez, Gabriel
Vázquez, Antonio Posevino, Andrés Moragues, J. Custurer, Sebastián
Izquierdo, Juan B. Sollier, José de Guibert, M. Batllori, etc. Ni quiero
dejar de exteriorizar mi gozo por el advenimiento de un catedrático de
la Facultad filosófica de San Cugat del Vallés (Barcelona), cuyo mero
nombre nos trae el recuerdo de la personalidad y de los escritos lulia-
nos del P. Miguel Florí, S. J.


Singularmente, me complazco en poner de manifiesto mi honda
gratitud y la del Consejo Académico de la "Maioricensis Schola Lul-
listica", que tributamos al Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad natal
del Bto. Ramón Llull, por la celebración de este acto académico, como
conmemoración oficial suya de la Conversión del más grande de los
hijos de Mallorca. Conmemoración de índole cultural, que llena los
ámbitos de este amplio salón de sesiones, en el que los retratos del
P. Custurer, S. J., del Obispo Maura y Gelabert, del Obispo Campins
y Barceló, del Arzobispo-Obispo Miralles, etc., remembran títulos de
valiosos escritos y de brillantes empresas de índole luliana.




C R Ó N I C A 137


Este año, se cumplen, exactamente, los cincuenta años de aquella
bellísima conferencia sobre "El lulismo en Mallorca", pronunciada aquí
mismo, por el egregio poeta D. Juan Alcover Maspons.


Al final de la misma, recordaba que nuestros antepasados colgaron
—ante el sepulcro del Bto. Ramón Llull— ocho lámparas de plata,
que desaparecieron, para ser fundidas en la Casa de la Moneda.


El genial poeta veía en aquel suceso deprimente un símbolo del
decrecimiento de la devoción que pasados siglos profesaron a nuestro
Beato y gran Maestro.


En este 25 de enero de 1965, fiesta de su Conversión, y, precisa-
mente, en estos mismos instantes, la Excma. Corporación Municipal
ha colgado del techo refulgente de su historia luliana —que la tiene
ejemplar y brillante— una lámpara, no de plata, sino de oro; y la ha
encendido la palabra exacta y culta del limo. Sr. Alcalde.


Quiera Dios que no desaparezca esta lámpara tan bella y tan rica,
para ser fundida en la casa de la moneda de tanto materialismo que
nos rodea; sino que arda y brille, aquí, en este salón de sesiones, to-
dos los años, el día 25 de enero. He dicho".


Inmediatamente después del breve parlamento del Dr. Garcías Pa-
lou, el limo. Sr. Alcalde levantóse de su asiento para pronunciar estas
palabras: "No se venderá la lámpara; y se encenderá todos los años".


Luego, el Dr. Garcías Palou declaró cerrada la sesión académica,
y el Excmo. General Cabrero clausuró el acto.


A continuación ofrecemos una relación de los trabajos lulianos y
mcdievalísticos del Rdo. P. E. Colomer, S. J.


t Nikolaus von Kues und Raimund Llull. Aus Handschriften der
Kueser Bibliotek, Berlín 1960, XVIII - 200 pag.


La ejemplaridad de Santo Tomás de Aquino. RazFe, 159 (1959),
241 - 252.


Dostrinas lulianas en Emmerich van den Velde, Est. Lui., 3 (1959),
117-136.


Ramón Llull en el reciente Co?igreso luliano de Formentor, Raz.
Fe, 162 (1960), 116- 120.


Ramon Llull i Nicolau de Cusa. A la llum dels manuscrits lul-lians
de la Biblioteca cusana, Est. Lui., (1960), 129 - 150.


Ramón Llull y Nicolás de Cusa. Ensayo de síntesis, Pens. 17
(1961), 471 - 492.


Tiempo e Historia en San Agustín, Pens., 15 (1959), 569 - 586.




138 E S T U D I O S L U L I A N O S


Nikolaus von Kues und Raimund Llull, Eine vergleichende Unter-
suchung, en Nicolò da Cusa", Publicazione della Facoltà di Magiste-
rio delí' Universita di Padova, Florencia 1962, 125 - 145.


El ascenso a Dios en el pensamiento de Ramón Llull, Pens., 18
(1962), 165 - 184.


El ascenso a Dios en el pensamiento de Ramón Llull, en : Die
Metaphysik im Mittelalter. Ihr Ursprung und ihre Bedeutung, Miscel-
ánea Mediaevalia 2, Berlín 1963, 582 - 588.


Heimeric van den Velde entre Ramón Llull y Nicolás de Cusa, en :
Spanische Forschungen der Gôrresgesellschaft, Gesammelte Aufsátze
zur Kulturgeschichte Spaniens 21, Miinster 1963, 216 - 232.


Autretrato de Ramón Llull; Conversión y misión. Pens., 20 (1964),
5-26.


Pico della Mirándola ayer y hoy, Raz Fe, 169 (1964), 9- 24.
Individuo e cosmo in Nicolò Cusano e Pico della Mirándola, en :


Giovanni Pico della Mirándola nella storia dell' Umanesimo (En prensa).
Das Selbsvertandnis des Raimund Llull, en : Beitrage zum Berugfs-


bewustsein des mittelalterlichen Menschen, Miscellanea Medievalia 3,
Berlín 1964 (en prensa).


Nicolás de Cusa: Un pensamiento entre tradición y modernidad,
Pens. 20 (1964) (en prensa).


Nicolau de Cusa {1404-1464), Rev. Port. Filos., 20 (1964) en
prensa).


III
Jubilación universitaria del Dr. Carreras Artau


Al Dr. Joaquín Carreras Artau, catedrático de la facultad de Fi-
losofía de la universidad de Barcelona y miembro numerario del "Ins-
titua d' Estudis Catalans" le ha llegado la "jubilación"; y, ciertamente,
—quien conozca al ilustre maestro no sospechará siquiera lo contra-
rio— para consagrarse, con mayor sosiego, a la investigación y ofre-
cernos nuevas publicaciones.


El meritísimo Presidente de ila "Société International pour l'étude
de la Philosophie Médiévale" no ha dado por terminadas sus tareas
en el campo del lulismo y de la obra de Arnau de Vilanova. Por lo
cual, Mistas y arnaldistas —los cultivadores del pensamiento filosófico
y teológico de la baja edad media— esperan, confiados, nuevos traba-
jos de su pluma, toda ella destreza, juicio y mesura.


Esta Maioricensis Schola Lullistica, a la que el Dr. Carreras se halla
vinculado desde el año 1935 como Magister fundator, y en cuyas más




C R Ó N I C A 139


importantes tareas científicas ha colaborado con fervor, se propone
tribuíanle un sentido homenaje, que deseamos coincida con la conme-
moración anuail de un histórico suceso de la vida del Bto. Ramón Llull.
Sin embargo, ya desde ahora se suma al testimonio de admiración y de
gratitud que le ofrecen tantos investigadores medievalistas, con la pu-
blicación de la siguiente bibliografía, la cual, sin pretender ser exhaus-
tiva, refleja la importancia de la labor luliana y medievalística, realizada
por el Dr. Carreras Artau.


I.. ESTUDIOS DE HISTORIA DE LA FILOSOFIA


A. HISPÁNICA.
1. E N G E N E R A L :


— Balance, estado actual y perspectiva de los estudios sobre
Historia de la Filosofía española, en 'Actas del XXI Con-
greso de la Asociación Española para el Progreso de las Cien-
cias" celebrado en Málaga del 9 al 15 de diciembre de 1951;
Madrid, C. Bermejo, 1951, pp. 249-70.


2. M E D I E V A L :


a) En general:
•— Historia de la Filosofía española. Filosofía cristiana de los


siglos XIII al XV, 2 vols., Madrid, Asociación Española para
el Progreso de las Ciencias, C. Bermejo, 1939-1943 (en cola-
boración con su hermano Tomás).


— La cultura científica y filosófica en la España medieval hasta
1940, en la "Historia General de las Literaturas hispánicas",
Barcelona, Ed. Barna, vol. I. pp. 747-65.


b) Monografías sobre Ramón Llull y el lulismo.
— Feijóo y las polémicas lulianos en el siglo XVIII, Madrid,


Bermejo, 1935 (en colaboración con su hermano Tomás).
Una aportado a la historia dels orígens doctrinals de l'anti-
lulisme, en "Estudis franciscans", Barcelona, 1936, vol. 46,
julio-diciembre.


— Los comienzos del lulismo en Castilla, en "Mélanges Altami-
ra", Madrid, 1936, pp. 65-72.


— La historia del lulismo medieval, en "Verdad y Vida", I, Ma-
drid, 1943, pp. 796-812.


— De Ramón Llull a los modernos ensayos de formación de una
lengua universal, Barcelona, A. Níiñez, 1946.




140 ESTUDIOS LULIANOS ,


— La cuestión de la ortodoxia luliatta ante el Concilio de Trento,
Palma de Mallorca, Imp. Vda. F. Soler, 1946 (extracto del
Boletín de la Soc. Arq. Luliana, 29 (1945), pp. 501 y ss.)


— Algunos antecedentes hispanos de la combinatoria de Leibniz,
en "Las Ciencias", año XIII, n." 3, Madrid, 1948.


— El lullisme de Juan de Herrera, l'arquitecte de l'Escorial en
"Miscellània Josep Puig i Cadafa'.ch", vol. I, pp. 41-60.


— Nota biogràfica, en "Obres essencials de Ramon Llull", vol I,
Ed. Selecta, 1957.


— El lullisme, ibidem.
— Influencia de R. Llull en el pensamiento teológico-filosófico


de los siglos XIV y XV, en "Actes du Premier Congrès Inter-
national de Philosophie Médiévale" (28-VIII - 4-IX-1958), Lou-
vain, 1960, pp. 648-51.


— Ramón Llull, pensador y hombre de acción, en "Orbis Catho-
licus", 3 (i960), n.u 10, pp. 273-86.


— El primer congreso internacional de lulismo, en "Orbis Ca-
tholicus", 3, 1960, n." 17, pp. 52-54.


— Apports hispaniques à la philosophie chrétienne de l'Occi-
dent : II, Raymond Lulle, logicien et encyolopndiste du XIII
siècle; Chaire Cardinal Mercier, Louvain-Paris, 1962, pp.
33-52.


— La Parte IV en el vol. II de la Historia... citada anteriormen-
te en el apartado a) se titula "Esbozo de una historia del
lulismo" y constituye una amplia y valiosa monografía sobre
el tema, obra casi exclusiva del doctor Joaquín C. A.


c) Monografías sobre Arnau de Vilanova:
•— Una versió grega de nou escrits d'Arnau de Vilanova, en


"Analecta Sacra Tarraconensia", VIII, Barcelona, 1932, pp.
127-34.


— La llibreria d' Arnau de Vilanova, en "Miscellània Finke",
"Analecta Sacra Tarraconensia", IX, Barcelona, 1935, pp.
63-84.


— Les obres teològiques d'Arnau de Vilanova, en "Homenatge
a A. Rubió i Lluch", vol. II, Barcelona, 1936, pp. 217-31.


— Arnaldo de Vilanova, apologista antijudaico, en "Sefarad",
VII, Madrid, -947, pp. 49-61.


— Prologo al vol. I de las Obres catalanes d'Arnau de Vilano-
va", Barcelona, Col. "Els nostres clàssics", 1947.




C R Ó N I C A


— La patria y la familia de Arnau de Vilanova; a propósito de
un libro reciente, en "Analecta Sacra Tarraconensia", XX,
Barcelona, 1947, páginas 5-75 (en colaboración con el P. M.
Batllori).


— Del epistolario espiritual de Amoldo de Vilanova, en "Estu-
dios franciscanos", 49, Barcelona, 1948, pp. 79-94 y 391-406.


— La "Allocutio super Tetragrammaton" de Amoldo de Vila-
nova, en "Sefarad", IX, Madrid, 1949, pp. 76-105.


— L'epistolari d'Arnau de Vilanova, Barcelona, Institut d'Estu-
dis Catalans, Memòries de la Secció històrico-arqueològica,
X, 1950.


— La polémica gerundense sobre el Anticristo entre Arnau de Vi-
lanova y los dominicos, en "Anales del Instituto de Estudios
Gerundenses", V. Gerona, 1950 (se publican el Eulogium y
las Denuntiationes).


— Arnau de Vilanova y las culturas orientales, en "Homenaje
al doctor J. M. a Millas Vallicrosa", vol. I, Barcelona, 1954,
pp. 309-21.


— Relaciones de Arnau de Vilanova con los Reyes de la Casa
de Aragón, discurso leído en la recepción pública de don
I. C. A. en la Real Academia de Buenas Letras, Barcelona,
1955.


— La teología de la historia de Amoldo de Vilanova, en "Las
Ciencias" XXIV, Madrid, 1959, pp. 105-8.


— El antiescolasticismo de Arnau de Vilanova, en "Vortrage
des II Internationalen Kongress für mittelalterliche Philoso-
phie" (Kòln, 31 August-6 September 1951), Miscellanea Me-
dievalia 2 Berlín, W. de Gruyter, 1943, pp. 616-20.


d) Monografías sobre otros autores medievales:
— La nacionalidad portuguesa de Pedro Hispano; una rectifi-


cación histórica, en "Las Ciencias", I, Madrid, 1934, núm. 2.
— Apports hispaniques à la philosophie chrétienne de l'Occi-


dent: I. Pierre d'Espagne, Pape lean XXI ; Chaire Cardinal
Mercier, Louvain-Paris, 1962, pp. 15-29.


— Las "repeticiones" salmantinas de Alfonso de Madrigal, en
Revista de Filosofía, 2, Madrid, 1943, pp. 211 -36. *


* Esta bibliografía del Dr. J. Carreras Artau ha sido tomada de Convi-
vium, 17-18, Barcelona, 1964, 19-21.




142 E S T U D I O S L U L I A N O S


I V


Tres conferencias lulianas del «Magister» R. D. F. Pring-Mill


Siguiendo con sus planes de extender el conocimiento de Ramón Llull
en Inglaterra, el profesor Pring-Mill dio una conferencia en el Depar-
tamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Bristoy el 23 de
octubre de 1964, hablando sobre el tema de "El juego mutuo entre texto
y contexto : las obras de Ramón Llull y el pensamiento de su época".
Para un auditorio menos hispanista pero más interesado por la filoso-
fía medieval, el mismo profesor disertó sobre "La relación entre el ars
inveniendi veritatem luliano y la cosmovisión medieval" en una reunión
del Círculo Oxoniense de la Asociación Newman (asociación de gra-
duados católicos ingleses) el día 1.° de marzo de 1965. Ültimamente el
profesor Pring-Mill ha sido invitado por la Asociación Española de
Filosofía Medieval (del cual es socio fundador) a leer una comunica-
ción sobre "El estado actual de los estudios lulianos en Inglaterra" el
21 de abril, día dedicado a los medievalistas en la VIII Semana Espa-
ñola de Filosofía en Madrid. Esta comunicación quedará resumida a
su tiempo en las páginas de Estudios Lulianos al reseñarse dicha
reunión.








BIBLIOGRAFÍA LULIANA
El Prof. R U D O L F B R U M M E R , «Magister» de esta «Maioricensis Schola


Lullistica», en colaboración con su Asistente en la Universidad de
Mainz, prepara una BIBLIOGRAFÍA SOBRE RAMÓN LLULL (obras
impresas del mismo y publicaciones sobre uno que otro aspecto de
su vida y de su obra).


Con este motivo, los dos expresados profesores y este Instituto
suplican a los autores de trabajos de índole luliana se dignen remitir
sendas separatas a las siguientes señas postales:


P R O F . D R . R U D O L F B R U M M E R


Postfach 2
6728 GERMERSHEIM / Rhein (Alemania)


Estudios llulíanos
Precio de suscripción


ESPAÑA
Suscripción anual . . . . 100 pesetas
Número suelto . . . . 45 pesetas
Número atrasado . . . . 50 pesetas
EXTRANJERO
Suscripción anual . . . . 3 dólares
Número suelto . . . . 1*25 dólares
Número atrasado . . . . 1'50 dólares


Para suscripciones: Sr. Administrador de ESTUDIOS LULIANOS
Apartado 17, Palma de Mallorca (España)


UNIVERSITÉ DE GRENORLE
Publications de la Faculté des Lettres et Sciences humaines


RAYMOND LULLE
Philosophe de l'Action


par


ARMAND LLINARÉS
Docteur es Lettres


Presses Universitaires de France
1 9 6 4


Dirección postal del autor: 27, rue Ponsard - Grenoble (Francia)


(Con licencia eclesiástica)




Edición crítica de las


OPERA LATINA d d B. Ramón Llull
Ha salido el TOMO CUARTO


Contiene LIBER DE PRAEDICATIONE
(Distinctio II B: C E N T U M S E R M O N E S )


Un volumen de 669 páginas


preparado por el


BDO. P. FBAY ABBAHAM SOBIA FLOBES, O. F. M.


bajo la dirección del


DB. FBIEDBICH STEGMÜLLER


Profesor ordinario público de la Universidad de Freiburg i. Br. y
Magister de la M A I O R I C E N S I S S C H O L A L U L L I S T I C A


Otros tomos publicados:
TOMO I (OPERA MESSANENSIA), 1959, en 4.°, 520 páginas.
TOMO II (OPERA MESSANENSIA ET TUNICIANA), 1960, en 4.°,


568 páginas.
Preparados por el Da. JOHANNES STÔHR.


TOMO III (LIBER DE PRAEDICATIONE, D. I - II A), 1961, en 4.°,
407 páginas.


Preparado por el P. ABRAHAM SOMA , O . F . M .


Está a punto de salir el TOMO V


Precio de venta al público: 10 dólares


Diríjanse los pedidos a:


ESCUELA LULÍSTICA MAYORICENSE, Apartado 17, Palma de Mallorca (España)


IMP. S S . CORAZONES - BALMES, 8 9 - PALMA DE MALLORCA