£studíos llulíanos

£studíos llulíanos
IRevísta cuatrimestral


de investigación Ttulíana Y Jlbedíevalístíca
publicada por la


Jlbaíorícensís Sácbola Tlullístíca
Instituto Internacional del


Consejo Superior de investigaciones Científicas


N ú m . 24


S U M A R I O


E S T U D I O S


F R . E R A R D O - W . P L A T Z E C K , O . F . M . , Descubrimiento y esencia del Arte del


Bto. Ramón Llull . . . . . . . . . . . pág. 1 3 7


P . A N T O N I O O L I V E R , C . R . , La < Donado Constantini> en los escritos y en la


mente de Ramón Llull. . . . . . . . . . . pág. 1 5 5


P . G A B R I E L S E G U Í , M . S S . C C . , Relaciones del Císter y de San Bernardo con


el Bto. Ramón Llull . . . . . . . . . . . pág. 1 7 1


S . T R I A S M E R C A N T , Las tesis filosóficas en la Universidad Luliana. . . pág. 1 9 1


N O T A S


S . G A R C Í A S P A L O U , El. método teológico usado por el Beato Ramón Llull en sus


escritos relativos al cisma griego, y el de sus coetáneos teólogos latinófronos . pág. 2 1 5


T E X T O S


J O S É M . " M A D Ú R E L E M A R I M Ó N , La Escuela de Ramón Llull, de Barcelona . pág. 2 2 9


C R Ó N I C A


Llull y cultura catalana en el III Congreso Internacional de Filosofía Medieval,


por L . S A L A M O L I N S . . . . . . . . . . . pág. 2 3 7


V o l . VIII. Fase. 3 P A L M A D E M A L L O R C A (España) A ñ o VIII: 1964




E R U A R D - W O L F R A M P L A T Z E C K


RAIMUND LULL
Su vida - Sus o b r a s - Las bases d e su p e n s a r


Dos vuls. 4 7 0 , 3 4 0 págs.


L. SciiwANN VERLAG. DUSSELDORF. 1 9 6 4


Dirección postal: Scliwann Verlag. 4 Dusseldorf 1. I'oslfacli 7640


E R I I A R D - W O L F R A M P L A T Z E C K


Das Leben des seligen Raimund Lull
La «Vita Coetánea» y textos escog idos de sus obras y d o c u m e n t o s


contemporáneos utilizados para la Vida del Maestro. — 1 8 0 páginas.


Aparec ido en la c o l e c c i ó n iHeilige der ungeteilten Chrislenheii'>,


publ icada por Walter Nigg y Wilhelm Schamoui .


PATMOS-VERLAG. DUSSELDORF. 1164


Dirección postal: Patinos-Verlag. 4 Dusseldorf 1. Postfarli 7<>-l0


La Direction des ESTUDIOS LULIAJVOS reccvra avec reconnais-
sance tous travaux à publier (sous reserve <lu jugement par le Comité
de Direction) et tout ouvrage scientifique, particulièrement tul Heu ou
inédiévalislique, à recenser, ainsi que toute proposition d'échange avec
de lievues similaires.


Envoyer les manuscrits, les livres pour compte-rendu el les Revues
d'échange au Directeur:


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Depósito legal P. M. 26.'! - 1961




DESCUBRIMIENTO Y ESENCIA
DEL ARTE DEL BTO. RAMÓN LLULL 1


I N T R O D U C C I Ó N


Antes de entrar en materia quisiera aclarar el tema. No se trata
aquí de un descubrimiento del Arte Juliano por investigadores pos-
teriores, sino se trata del descubrimiento del Arte por el mismo bien-
aventurado Raimundo Llull.


D igo «descubrimiento» , porque Llull, en relación a su primera
concepción del Arte, habla siempre de un acontecimiento que le so-
brevino de repente. Evito la palabra « i luminación», pues como his-
toriadores tenemos — a pesar de todo nuestro respeto a la autobio-
grafía del Maestro— la obligación de preguntar por las fuentes posi-
bles del arte sea en las obras anteriores del mismo Beato sea en las
de otros autores.


Por la palabra «esencia» no se indica un punto particular del
tema, sino que la cuestión de la esencia del arte luliano está al menos
en buena parte incluida en la cuestión del descubrimiento. Este im-
plica la tendencia hacia una lógica del ser real.


El discurso sobre el descubrimiento del arte luliano exige ante
todo una comparación entre el Libre de contemplació en Déu2 y el
Ars compendiosa inveniendi veritatem3 que se llama por brevedad
ARS MAIOR.


Las fechas exactas de las dos obras no nos interesan aquí in-


' Sigue el texto de la segunda ponencia leída en el Primer Congreso Lulístico
(19 -24 . IV . 1960) en Mallorca.
Abreviaciones:


arsepi — Ars compendiosa inveniendi veritatem — A R S M A I O R .
contem = Libre de contemplació en Déu según Ed. ORL, I I - V I I I .
Mag. = Edición Maguntina: Opera R. Lulli, ocho tomos 1721-42.
Orí. = Obres autentiques de R. Lull. 21 tomos, Mallorca 1906-50.
J contem Orí I I - V I I I , 1906-14.
• Mag. I, 1721 , arsepi 1-44 B.




138 FR. ERARDO-W. PLATZECK, O. F. M,


mediatamente. Baste que convengamos en que el libro de la grande
contemplación precede al Ars maior.


Los puntos de enlace entre los dos libros son especialmente tres:
primero las figuras de letras combinatorias;
segundo las virtudes divinas, llamadas después, aunque en un


sentido más amplio, dignidades y principios absolutos;
tercero las figuras geométricas.
A estos tres puntos que vamos a exponer añadiré otro aún ha-


blando del
cuarto sobre la posible constelación psicológica del descubrimien-


to del arte luliano en relación con la figura universal del Ars maior
representada al final de este libro en forma de una cruz.


Después de haber leído los primeros cuatro libros de la grande
contemplación de Llull encontramos inesperadamente en el último
ese raro método de Raimundo que pone letras aisladas en vez de
vocablos enteros 4 . Sin embargo, en último término, se trata aquí de
los muy conocidos pasos científicos por análisis y síntesis. El uso de
las letras — p o r ocupar menos espacio en el p a p e l — ofrece menores
obstáculos para la vista y un problema propuesto resulta así más fá-
cil de comprender, con tal de que el significado de cada letra quede
presente a la memoria.


Pero como en el Libre de contemplació en Déu las letras cam-
bian su significado de problema en problema, el método se hace allí
fastidioso. Al contrario, en el Ars maior Llull nos propone letras
simbólicas, cuyos significados conceptuales — p o r tratarse de con-
ceptos generalísimos— no cambian con los problemas. Esta transi-
ción metodológica desde el Libre de contemplado en Déu al Ars
maior es notable, pues señala un paso decisivo de lo particular a lo
general.


Esto no obstante se pregunta ¿por qué Raimundo Llull deja en
la última parte de su grande contemplación, de un modo tan abrupto,
un estilo bueno, encantador y se sirve de este método abstruso de
letras aisladas?


¿Hay quizás que llamar a escena al arte algebraica de los Ara-
bes? Cierto es, que se dan semejanzas de método analítico y sinté-
tico en cuanto a las combinaciones de letras en las equivalencias del
álgebra y del arte luliano. Pero la afirmación de un influjo determi-
nante de esta parte no puede convencer por otras tantas semejanzas 5 .


4 conlem Orí V I I I , exactamente a partir del capítulo 328 de la última distin-
ción ( X L ) .


5 De éstas hablaré en mi obra a aparecer Raimund Lull (libro I I , cap. 5 f . )


2




EL ARTE DEL BTO. RAMON LLULL 1 3 9


¿Hay que mirar quizás la doctrina combinatoria de los elemen-
tos físicos? No se excluyen del arte luliano las mezclas de los ele-
mentos; pero como ni en el Libre de contemplació en Déu ni en el
Ars maior los elementos son representados por letras y como por
consiguiente no entran en el juego propio combinatorio de las letras,
el intento de explicar el arte preponderantemente por un influjo de
la doctrina medieval de los elementos físicos promete poco éxito. A
esta razón se añaden otras que en gracia a la brevedad no puedo
mencionar 6 .


¿Tenemos quizás que admitir un influjo determinante de la ló-
gica escolástica que al menos en la parte silogística solía servirse de
letras? No se ouede negar un fuerte influjo de este lado en el Ars
maior, sin embargo para el uso de letras un influjo directo se nota
menos en el libro de la grande contemplación.


Entonces ; n u é disciplina o nué autor se pueden aducir aún pa-
ra afirmar un influjo patente en Raimundo Llull en cuanto al método
combinatorio de letras?


Quizás nos queda el libro Yezirah1 de los hebreos, escrito en-
tre los siglos tercero y sexto después de Jesucristo, cuya fama se
renovó en Cataluña propiamente entre los años 1271 y 1274, cuando
Abraham Abulafia 8 estuvo en esta región estudiando la Kabbalah y
sobre todo el libro Yezirah. Teniendo 31 años, esto es en el año
1271 . creyó haber obtenido el esDÍritu profético y llamó mucho la
atención entre sus comnatriotas hebreos.


Supuesto un influjo del Ye.-irah en Raimundo resultaría proba-
ble que Raimundo al terminar en esos años sus estudios preparato-
rios para un vida misionera, buscara relaciones de contacto no sola-
mente con los árabes sino también con los judíos de esta isla y que
tomaba sumariamente conocimiento del método y de la finalidad del
Yezirah. Esta tesis se prueba por los siguientes puntos de compara-
ción entre el Yezirah de una y el Libre de contemplado en Déu y
el Ars maior de otra parte.


l . ° Las letras del Yezirah. consideradas conforme a la con-
cepción antigua como elementos de las palabras, no constituyen sola-
mente el material de una sola palabra sino que a la vez la letra apa-


6 Pero tratare de esto en Raimund Lull I I , cap. 5 g.
7 Usamos la versión italiana del Savino Savini / / Sepher Jetsirah Lanciano s. a.


(después de 1 9 1 9 ) . — Cf. Jezirah en Encyclopaedia judaeica. Tomo I X , Berlín 1932 .
— Ed. L. Goldtschmidt (hebreo-alemán) 1894 que no he logrado ver.


' Cf. G. Seholcm Major Trends in Jewish Mysticism, London 1955 (ed. tercera),
126 y sigs.




140 FR. ERARDO-W. PLATZECK, O. F. M.


rece como abreviación de una palabra, substituye como una escritura
ideográfica a un concepto y a través del concepto a una cosa real.
A lgo parecido se observa en el l ibro de la grande contemplación y
en el Ars maior de Llull con esta pequeña diferencia, que las letras
simbólicas del Yezirah son verdaderas abreviaciones, es decir, letras
iniciales de una palabra, mientras que Llull no busca esta coinci-
dencia.


2.° Las veintidós letras del alfabeto hebreo tienen todas fun-
ción simbólica en el Yezirah. Casi lo mismo se debe decir de una
tabla combinatoria en la grande contemplación, falta únicamente la
zeta ( A R L , V I I I , 2 3 9 ) . Para el Ars maior empero vale exactamente
lo mismo que para el Yezirah.


3.° Las veintidós letras del Yezirah se dividen en varios gru-
pos de tres, de siete y de doce. De modo semejante Llull en su Libre
de contemplació agrupa a veces las letras según los problemas pro-
puestos y en el Ars maior distinguimos los grupos constantes de la
letra A. de la B hasta la R; siguen las letras de figuras S, T, V, X y
Z.


4.° Por la combinación de letras se obtienen nuevas relaciones
de ideas en el Yezirah y por éstas se indican nuevas contracciones y
concretaciones reales. Esto se observa solamente en parte en el Libre
de contemplado en Déu, ( O R L , V I I I , 2 4 0 ) ; mas en el Ars maior el
descenso luliano nos ofrece algo semejante.


5.° Las letras del Yezirah no se refieren unívocamente a un
solo concepto sino a varios. Esta propiedad no se nota en la grande
contemplación, pero sí en el Ars maior de Llull.


6.° El libro Yezirah conoce combinaciones exhaustivas de to-
das las veintidós letras del alfabeto, cuyo número es de 231 . Exacta-
mente lo mismo se halla en el Ars maior con las letras de la B hasta
la i ? r cuyas combinaciones de dos son 128.


7.° La tendencia del Yezirah es lograr una sistemática y armo-
niosa visión de cosmología por vía de un descenso de la primera cau-
sa a los seres contingentes. Una tendencia semejante, aunque lejos de
toda emanación monística, se observa en la estructura del Ars maior
y en su aplicación a cuestiones particulares.


8.° El efecto culminante del libro Yezirah sería según Abraham
Abulafia el logro de un conocimiento más profundo y místico del
nombre de Yahveh. Quizás podríamos todavía comparar con este
punto la importancia fundamental de la figura A en el Ars maior de
Llull.


4




EL ARTE DEL BTO. RAMON LLULL


Clomo hemos visto, la predicha comparación entre el Yezirah y
el Ars maior resulta más completa que entre el mismo libro Yezirah
y la grande contemplación de Llull; de modo que podemos decir que
el influjo del Yezirah aparece de repente en la última parte de la
contemplación y se aumenta en el Ars Maior.


Tres de las razones dadas (la segunda, quinta y sexta) en fa-
vor de un influjo real son tan fuertes que no las podemos rechazar
fácilmente; pero tampoco es lícito exagerarlo. Por eso noto también
la diferencia más esencial entre el Yezirah y el método luliano.


El método combinatorio del Yezirah, lejano de la lógica, es un
juego filosófico. Hay especulaciones fantásticas sobre vocablos he-
breos, cuyas letras analizadas conducirían a los iluminados a otras
palabras que comienzan por una de las letras, de las cuales se cons-
tituyen materialmente los vocablos a considerar. Por estas nuevas
palabras se revelaría el sentido más profundo y más místico de las
primeras.


Nada de esto se halla en las obras de Llull. Al contrario, el mé-
todo combinatorio del Maestro Raimundo tiende desde un principio
a la aplicación de las leyes principales de la lógica combinatoria, des-
de luego una de las más recientes partes de la lógica moderna actual.


En el método luliano se siguen el análisis de un problema dado
p o r medio de los conceptos básicos prestablecidos ya en el arte, luego
la designación de éstos con las letras correspondientes, la compara-
ción afirmativa o negativa entre letra y letra y al final la síntesis en
nuevos grupos, es decir, en nuevas figuras combinatorias, que ofre-
cen nuevas inteligencias sobre el problema puesto. Esto es todo.


Entonces para poder convencer a los científicos, Llull renunció
al final del Libre de contemplació a su estilo natural y poético abrién-
dose de esta manera la vía hacia el Ars maior.


En relación con lo que esta dicho quisiera insertar aqui una pequeña nota sobre
el título «Ars maior». Pues me parece que éste no se refiere —como algunos han
opinado— al Ars magna del álgebra sino que se escogió en referencia a la gramática.


-Digo: Como Donato en su Ars grammatica propone al discípulo el alfabeto de las letras
materiales y la doctrina de las ocho clases de palabras del latín, así Raimundo en un
plan ya superior ofrece en su arte primitivo un alfabeto, cuyas letras tienen empero
funciones simbólicas, pues significan por sí conceptos diversos.


—Luego como Donato en su Arte gramatical da las reglas, según las cuales los
vocablos han de combinarse en una frase, así Llull en su arte nos da las reglas, según
las cuales esas letras simbólicas han de combinarse para conducirnos en virtud de leyes
logicales a nuevos conocimientos. Por esto, si Donato llama a la segunda redacción de
su gramática Ars maior, con mayor razón Llull llamará a su Arte con el mismo nom-


' Aclius Donatus (c . 350 desp. de Jesucristo) escribió una ars minor dialogada
y una ars maior. Cf. Ed. Heinr. Keil Grammatici latini, tomos 4 y 5, Leipzig, 1864-5.


3




I "T2 *Fl¡.EnARDO-\V.^PLATZUCK, O. I'. M.


'" Véase el título Inlroductorinm inagnac arlis general¡s (1 :>(!.">). después cu el
catálogo de 1311, No. 7 cf. M . P. E . Littré-B. Mauréau Hist. littéraire de la Franco
X X I X , 72, mas Viccoé 14 pone aún Ars maior.


" Cf. Der Soliar, Wien 1932 ; G. Vajda Introduction à la pensée juive au moyen
age, París 1947 y G. Scholem (1. cit. nota 5, págs. 156-204. El autor del Zohar es
Moisés ben Schemtob de León, que utilizó el Sinnath Egoz de José Gikatila del año
1274 ( 4 . Scholem 173, 186 sigs. y 1 6 4 ) .


12 Ars inventiva veritatis escrito 1289-90. Ed. Mag. V ( 1 7 2 9 ) .
" Cf. más adelante la nota 50 .
1 4 J. H. Probst Caràcters et origine des idees du II. R. Lnlle, Toulouse 1912.


240-58.
: " E . Longpré R. Lulle en Vacant Dict. Théol. Calli. I X A , col 1114-1132.


1 4 T . y J. Carreras-Artau Hist. Filos. Esp. — Filos. Crist. de los siglos XIII al
XV, tomo I, Madrid 1939. 638 . Por otro lado los Hermanos Carreras-Artau hacen hin-
capié en la filiación franciscana de R. Llull (cf. 1. eit. pág. 637 n. 70. Quizás sería
mejor de contentarse con un parentesco de mentalidad, el cilul tomó origen en S.
Agustín y sobre todo en los Victorinos.


6


bre. La denominación Ars magna si no es posterior,'' tendría que explicarse en rela-
ción íntima con el titulo ^lrs maior, es decir, con referencia a una gramática superior.


2: Las virtudes divinas.


El segundo punto de comparación entre la grande contempla-
ción de Llull y su Ars maior se refiere a las virtudes divinas.


Aunque tengamos que admitir que los Zephiroth o sea los hú-
meros conceptuales del Libro Zoharn son verdaderamente semejan-
tes a las dignidades de Llull, creo que hay razones considerables para
rechazar un influjo de este otro libro kabbalislico en el arte luliano.


La razón más fuerte es ésta: Sabemos que el influjo del Yezirah
se nota sólo en la última parte de la contemplación que se escribió
a lo más tardar entre los años 1271 y 1273, cuando el Zohar aun no
habia sido publicado. Mas en el Libre de contemplació en Déu la doc-
trina de las virtudes divinas aparece muy completa ya desde las pri-
meras distinciones. Además, mientras que aquí prevalece el número
nueve de las virtudes —comparable con las diez del Zohar poste-
r i o r — Llull pone dieciseis virtudes en su Ars maior, número que no
tiene papel alguno en el Yezirah ni —según parece— en el Zohar.
Luego , si queremos explicar la vuelta de Llull a las nueve dignida-
des de su Ars inventiva'2, no necesitamos para nada la Kabbalah,
sino que tenemos que citar en primer lugar la depuración de la figu-
ra T, en la cual quedan sólo las nueve relaciones reales; porque se-
gún este número, como Raimundo mismo lo dice 1 3 , fue reducido el
número de dignidades de dieciseis a nueve.


Por eso en conformidad con H. Probst 1 4 , con el P. E. Longpré y
con los Hermanos T. y J. Carreras-Artau 1 6 tenemos que admitir para




ÉL ARTE DEL BTO. RAMON LLULL 143


la doctrina luliana de las dignidades el influjo preponderante de San
Agustín, de San Anselmo y de Ricardo de San Víctor 1 7 .


El número de dieciseis dignidades en el Ars maior se debe a
los dieciseis vocablos, que constituyen la figura S o sea la figura del
alma racional, como explicaré más adelante.


Lo que nos interesa aquí todavía es la frase inicial de la expo-
sición de Llull en el Ars maior: « A » ponimus quod sit noster Domi -
nus Deus, cui A attribuimus sedecim virtutes» 1 8 . Es decir, el Ens rea-
lissimum divinum en sí estrictamente simple se nos revela bajo diver-
sos conceptos, que nosotros, hallándolos realizados en los seres crea-
dos, atribuimos a la Causa suprema. Con esta frase se conserva aún
el espíritu profundamente religioso del Libre de contemplado en
Déu en el Ars maior, un hecho que será confirmado por las figuras
V y X, es decir por las figuras de las virtudes éticas y de la predesti-
nación. Sólo hay que advertir aquí que en la grande contemplación la
virtud de Dios fundamental es su grandeza infinita conforme a un in-
flujo preponderantemente agustiniano: mientras que desde el Arte,
bajo un influjo creciente de Ricardo, la bondad divina se considera
como virtud fontal.


El tercer punto comparativo entre el Libre de contemplado en
Déu y el Ars 'maior se refiere a las figuras geométricas.


En la grande contemplación el término 'figura' designa sobre to-
do las letras simbólicas y sus constelaciones y después ciertas repre-
sentaciones más bien geométricas, como son un pentágono 1 9 en fun-
ción netamente geométrica, un círculo 2 0 que es imagen de la tierra y
un escudo 2 1 , símbolo del secreto divino, es decir, de la predestinación.


En el Ars maior predomina la figura circular 2 2 , pues todas las
principales figuras geométricas en este libro son circulares, aunque
una vez, c omo en la figura del alma racional, el círculo contiene en sí
cuatro cuadrados y otra, en la figura de los instrumentos o sea del
material, con el cual el alma piensa, el círculo incluye cinco triángulos,


'' En mi nueva publicación R. Llull (libro II . cap. I B y D hablo aún más
en favor de la herencia ricardiana, mientras que en mis artículos sobre El lulismo
en las obras del Card. Nic. Krebs de Cusa (Rev. Esp. de Teol. I. 1941 y 2. 1 9 4 2 )
insisto en una comparación entre S. Agustín y Llull. Las dos tesis se pueden defen-
der. Cf. aquí después la nota 38 .


" Mag. I, arsepi p. 2.
" Contem Ori V I I I , 95 .
2 0 Contem Ori V I I I , 2 1 5 .
2 1 Contem Orí V I I I , 247 .
2 2 Véanse las tablas en Mag. I antes del texto del arsepi o las láminas antes


del texto del Art demostrativa en Ori X V I entre las págs. 5 y 7.


7




144 Fu. ERAHTJO-TV. PLATZECK, O* F. M.


de los cuales uno es el campo de los sujetos y de sus operaciones, tres
señalan nueve relaciones reales y un último triángulo indica las rela-
ciones mentales dadas ( ! ) de afirmación, de negación y de duda. Las
demás figuras que son la figura A para las virtudes divinas, la figura V
de las virtudes éticas y de los vicios y la figura X de la predestinación,
se presentan como simples círculos. En la periferia de cada círculo
se ven dieciseis letras desde la B hasta la R. que significan conceptos
diversos según los diversos círculos. En la figura T empero contamos
sólo quince letras periféricas.


Consta por lo dicho que en cuanto a las figuras geométricas la
comparación entre el Libre de contemplació en Déu y el Ars maior
tiene sus puntos débiles. Sin embargo, aquel escudo del secreto de la
predestinación en la grande contemplación tiene aún interés especial
para nuestro tema, pues dentro de este escudo puso Llull ocho letras 2 3.


De modo que podemos decir que al menos la figura del escudo
revela funciones semejantes como las de las figuras del Ars maior:
esto es, ser campo de operación para las letras combinatorias y ser por
sí mismas símbolo de una idea general. Así el escudo esconde el se-
creto de Dios. El círculo del Ars maior es expresión de unidad. El
triángulo es símbolo de Dios Trino, pero en el arte luliano es prime-
ramente señal de una relación completa, que según Llull consta siem-
pre de tres miembros, de los términos relacionados y de la unión rela-
cional entre esos. El cuadrado según la tradición sería símbolo del
cuerpo f ísico; sin embargo esta interpretación vale menos en nuestro
caso, porque se trata precisamente de la figura S del alma racional,
de la que tenemos que hablar aún más adelante.


¿ D e dónde recibió Raimundo la idea de las figuras geométricas
simbólicas para su Ars maior? Creo que tenemos que excluir de esta
pregunta la lógica. Tampoco nos sirve aquí la Kabbalah. Quizás segui-
remos una pista buena, si consideramos algo más la figura A- del Ars
maior, esto es, la figura de la predestinación.


Pues este mismo problema preocupó a Llull ya en el Ubre de
contemplació en Déu2*. Se trata del capítulo 335. De los veintidós
conceptos básicos para contemplar el secreto de la predestinación doce ,
aunque en parte con otros nombres, se hallan también entre los dieci-
seis vocablos de la figura X del Ars maior. La figura geométrica del
libro de la contemplación no es un círculo sino, como ya se ha dicho,
un escudo.


Contera Ori V I I I , 247 .
Contem Ori V I I I , 239 y sig


8




EL A«TE DEL BTO. RAMON LLULL 1 4 5


Ahora bien, en el Benjamín maior25 de Ricardo de San Victor
vemos desarrollado también el tema de la predestinación. Al inicio
Ricardo nos propone un problema más comple jo , ya analizado en di-
versos conceptos fundamentales compuestos en ciertos grupos y com-
binados en relación con una figura visual, es decir, con el rectángulo
en recuerdo del arca del viejo Testamento, vista desde arriba con los
cuatro anillos o círculos a los ángulos, que servían para poder llevar
el arca sagrada.


Los lados del arca significan dos estados de diversa fortuna y
dos estados morales del hombre, esto es, prosperidad, felicidad por
parte de la fortuna y equidad e iniquidad del alma. Detrás de los es-
tados de fortuna se notan la permisión o la operación de Dios .


Los círculos indican la sabiduría de Dios en los cuatro aspectos
de la predestinación, de la presciencia, de la disposición y de la cien-
cia divina.


En los ángulos del arca se encuentran cuatro de los predichos con-
ceptos, y su combinación nos conduce a nuevos conceptos que son:


la corrupción y la destitución de los hombres malos,
la protección y la corrección de los buenos.
Naturalmente Raimundo Llull, genio transformador y original, no


copia a Ricardo. Además el tema de Ricardo es más amplio y no abar-
ca solamente el problema de lapredestinación. Pero lo que tiene aquí
interés e importancia es esto: En la exposición de Ricardo encontra-
mos el análisis del problema ya hecho de antemano, los conceptos ele-
mentales son claramente indicados, puestos en relación con la figura
escogida y se combinan en diversos grupos.


Llull en el fondo hace exactamente lo mismo: busca los concep-
tos elementales para un problema más particular, compara los unos
con los otros para ver, en qué forma y en qué modo son semejantes y
concordantes o desemejantes y contrarios. Tales comparaciones le con-
ducen a ciertos grupos puestos en la figura del escudo primeramente y
luego en un círculo del Ars maior, o sea del Ars compendiosa inve-
niendi veritatem. De hecho dichas operaciones son las típicas de una
lógica inventiva, presupuestas por la lógica deductiva 2 6 .


Hay algo más. Acerca de la cuádruple sabiduría divina dice Ri-
cardo: «La sabiduría de Dios cierto •••es simple y sólo una, pero se


n Ricardo. Benj. maior I I . p. 19 y sigs. Migne PL 196. 99 y sigs.
2t Benj maior II cap. 20 Migne PL 196, 101 B-C y (Cf. M . Tulli Ciceronis


Ad C. Trebatium Tópica (especialm. cap. 2 ) y los seis libros de comentarios al li-
bro citado de Cicerón, por A . M. S. Boecio. En mi obra sobre R. Llull (libro II cap.
2 A ) hablaré más de esta lógica inventiva.


11




FR. ERARDO-V. PLATZECK, O. F. M.


nombra a veces presciencia, a veces ciencia; a veces la llamamos pre-
destinación y otras veces la denominamos disposición. Así una misma
cosa se distingue por nosotros en diversas maneras a fin de que en
uno u otro modo o parcialmente pueda ser entendida por nuestra po -
breza espiritual. •••Encorvamos los modos de nuestra consideración,
por decirlo así, en forma de un círculo, si observamos que en cada dis-
posición de la sabiduría divina coinciden inicio y fin. •••Puesto que
el círculo a partir de cada una de sus partes vuelve en sí mismo, así
sin duda no se encuentra en él ni fin ni inic io» .


« Y todo esto, continúa Ricardo puede ser entendido sub uno sim-
plici visionis radio»21, o sea con un simple rayo de visión sensitiva e
intelectual por medio de aquella figura rectangular del arca sagrada
con sus círculos o anillos.


Cierto que en la figura de Ricardo el círculo divino se presenta
cuatro veces a los ángulos del rectángulo; mas según la intención del
Autor estos cuatro anillos representan un solo círculo espiritual, del
cual se sacan diversos aspectos del ser divino, esto es, diversos atri-
butos, que se siguen mutuamente según las leyes del pensar discur-
sivo del hombre por ser realmente idénticos en Dios.


Frente a estos textos de Ricardo pregunto: ¿ N o estamos aquí ver-
daderamente en el ambiente espiritual del Ars maior? Es decir, ¿del
arte luliano con su figura circular?, ¿con el análisis del conjunto de
las cuestiones humanas en conceptos fundamentales?, ¿ con sus agru-
pamientos combinatorios? , ¿con la convertibilidad de los conceptos más
básicos del sistema, los cuales como virtudes divinas llenan la figura A?,
¿con su relación íntima entre figuras visuales o geométricas y concep-
tos coordinados a ellas?


Cierto, en Ricardo no encontramos combinaciones de letras, pero
esas letras de Llull son solamente otro modo de poner delante de nues-
tros o jos el recuerdo permanente visible de un problema intelectual.
Pues dice el Beato al principio del citado capítulo 335 del Libre de
contemplado en Déu: «Cové que sapia afigurar figures sensuals per


2 7 L. cit. II cap. 21 Migne PL 196. 102 C. Cf. R. Llull en cuanto al pentá-
gono matem, contem cap. 323 Ori V I I I . 95 y compárense los textos sigs. de Ricar-
do: Ben), minar cap. 14 M P L 196. 10 B-C: «Quaerit (mcns) invisibilia videre et
nil occurrit nisi formae rerum visibilium... Quid igitur facial? Facit tamen quod
potest, .. .cogitat per imaginalionem, quia necdum videre valet per intelligentiae pu-
ritatem.. .» . ítem Benj. maior II , cap. 18 MPL 196. 99 A ; item Benj. maior I Cap.
5 M P L 196, 69 B-C: «Quandoque vero quasi in gyrum speculatio nostra ducitur,
dum unicuique rei, quae sunt cum multis, communia consideranlur, dum ad imam
quamlibet rem determinandam nunc a similibus, nunc a similiter se habentibus seu
communiter accidentibus ratio trahitur et assequitur. — Tune autem in eodem loco
considerationis nostrae defixio quasi immobilis sistitur,. .».


10




• EL AllTE DHL BTO. RAMON LLULL U7


tal que s pusca mudar a contemplar vostre secret ab figures intel·lec-
tuals» 2 8 . Según el contexto — l o que se esclarece más aún en la página
siguiente del l i b ro— se trata de letras y de sus combinaciones y no de
figuras geométricas.


En vista del admitido influjo kabbalístico diría yo : el método ri-
cardiano expuesto tiene en sí un valor mucho más elevado que el sim-
ple uso de letras combinatorias.


Sin embargo, la comparación hecha entre Ricardo y las figuras
simbólicas geométricas del Ars maior de Llull deja todavía una lagu-
na que — e n cuanto v e o — no se rellena por textos ricardianos. Es la
idea inexpresiva del Ars maior de que la figura geométrica principal
es el círculo y que el cuadrado, el triángulo y las demás figuras no
son sino efectos del círculo producidos por divisiones internas de la
unidad primordial de éste. Esta idea es sin duda alguna de origen
neoplatónico. 2 9 Llull la expone mucho más después del descubrimien-
to deis Ars maior en su libro Principia philosophiae complexa,30 pe-
ro parece que la tenía ya antes de concebir el Ars maior. De dónde
la sacó directamente, no puedo decirlo por ahora; pero encontré la
fuente primordial, que es el Comentario de Proclo de Licia (412 -486 )
sobre el primer libro de los Elementos euclidianos. Es llamativo ya
el hecho de que el mismo Euclides antepone la definición del círculo
a la definición de las demás figuras planas, aunque éstas antecedan
al círculo en el orden de los teoremas. Ahora bien, en cuanto a la de-
finición del círculo (definición X V ) , de Euclides dice Proc lo : «El
círculo es la primera ,1a más sencilla y la más perfecta de las figu-
ras-•• El círculo tiene la superioridad sobre las figuras establecidas
en la planicie por su semejanza, por su identidad y corresponde a lo
finito, a la unidad y. en general, a una disposición más sencilla. Al
hacer la distinción entre figuras terrestres y otras supraterrestres el
círculo es siempre de una natura más divina. Pues, si el universo se
divide en cielo y en generación, la forma circular se atribuirá al cie-


x Contem Ori V I I I , 239 .
; ' La concepción del primado del círculo no corresponde a la geometría eucli-


diana. más a la astronomía antigua, a la doctrina de los movimientos de Aristóteles,
ciertamente ya enseñada por Platón, al descenso de Plotino y de Proclos y por con-
siguiente a la concepción del Líber de causis.


1 0 Este libro fue escrito, 1299-1300. en París y Mallorca. Véase cod. par. nat.
15450 fol. 391 v. -402 r. — Compárese con esta idea lo que dice Llull en contem
cp. 177 (Ori V , 77 ) sobre las cantidades interiores de cualquier ser y cap. 316
( O R I , V I I I . 19) sobre el fundamento necesario de la unidad numeral para cualquier
número. — En esta perspectiva ha de considerarse el interés de Llull en el proble-
ma de la «quadratura circuli» (I\ova geometria, ed. J. M . Millas-Valincrosa, Barce-
lona 1943, 56 y sigs.).


11




148 FR. ERARD0-W. PLATZECK, O. F. MI


lo y la forma recta a la generación. Pues todo lo que hay de circu-
lar en las cosas creadas, en las metamorfosis y en las figuras provie-
ne del cielo.. .» (Paul Ver Eecke: Proclus de Lycie, Les Commentai-
res sur le premier livre des Elements d'Euclide. Bruges 1948, pág.


De este lugar se deduce fácilmente el auténtico simbolismo de
la figura A en el Arte luliano, así como toda su «Geometría nueva» es
antes bien una geometría simbólica que verdaderamente matemática.


Cierto es — c o m o di jo muy bien el Sr. Dr. J. M. Millàs-Vallicro-
s a — no se trata aquí del espíritu de la geometría euclidiana, si no de
una geometría simbólica que llamaría yo «ouranometría», porque
desciende de la astronomía.


Con lo que está dicho ya tenemos, me parece, suficientes ma-
teriales a mano para poder marcar los perfiles históricos que hicieron
madurar en la mente de nuestro Maestro aquella hora del descubri-
miento del arte luliano.


Pero antes de resumir los datos de este panorama psicológico-
•histórico séame permitido notar aún algo más acerca de la figura S.
Todos los conceptos y vocablos básicos representados además por las
mismas letras simbólicas desde la B hasta la R, así c omo se hallan en
él Ars maior, se encuentran ya en el capítulo 331 del Libre de con-
templado en Déu. el cual lleva el título: «Cómo el hombre adora -y
contempla la santa y gloriosa verdad de nuestro Señor Dios» . 3 1


La única diferencia notable consiste en que la figura S del Ars
maior se refiere a todos los objetos posibles del alma, primeramente
a la figura A, es decir, a todos los atributos divinos, mientras que la
tabla combinatoria del citado capítulo de la grande contemplación
restringe la letra A al concepto «particular» de la verdad divina.


Ahora bien, la figura 5 , o sea, la del alma racional presenta, se-
gún mi entender, un esquema fijo de psicología. Sirve para discernir
y para preparar la buena disposición del alma en los actos del cono-
cer.


Las potencias del alma pueden funcionar bien o mal. Pero hay
que notar que para los tiempos medievales, que disponían de pocos
libros y que por consiguiente tenían que confiar mucha materia a la
memoria, el buen funcionamiento del entendimiento resultaba impo-
sible sin una buena memoria. Por esto, las dos potencias del entendi-
miento y de la memoria van necesariamente juntas en la tabla del al-
ma racional. Las dos unidas o funcionan bien o funcionan mal. Con


1 3 1 ) .


Contem Ori V I I I , 193 .


12




EL ARTE DEL BTO. RAMÓN LLULL 149


estas dos posibilidades se relaciona una doble disposición de la vo -
luntad, el amor y el odio . Cuando la memoria y el entendimiento
funcionan mal, la voluntad no está motivada racionalmente.


En vista de estas posibilidades psicológicas, Llull logra conse-
cuentemente tres combinaciones diversas de las tres facultades del
alma. Cada una de estas combinaciones determina una cierta dispo-
sición del alma entera. Llull contando esta disposición general del
alma como otro punto de consideración y poniendo dichas tres com-
binaciones de las potencias al lado de cada una de estas disposiciones
generales del alma constituye tres cuadrados y los mete dentro del
círculo de la figura S. Además añade otro cuadrado que resume to-
das las posibilidades anteriores y obtiene así una figura compleja y
del todo general. 3 2


El círculo de la figura S es símbolo de la unidad del alma misma.
Los cuatro cuadrados, posibles particiones del círculo, señalan a la
vez que la unidad del alma no es igual a la unidad divina represen-
tada en el Ars maior por la figura A, en la cual todas las virtudes
son idénticas con la esencia de Dios y realmente idénticas entre sí.


Con lo dicho hemos explicado al mismo tiempo el número rela-
tivamente necesario de las dieciséis letras de la tabla combinatoria
en el capítulo aducido de la grande contemplación, y así explica tam-
bién, por qué Llull la aceptó tal como era en el Ars maior para
la constitución de su figura S. 3 3 La combinación del círculo con diver-
sos cuadrados es —as í como la figura A con su círculo senci l lo— una
manifestación más del pensar simbólico de Llull. Otra vez podemos
recurrir a Proclo que dice en el mismo texto ya citado acerca de la
definición euclidiana del círculo: «Si se distinguen las cosas incor-
porales en el alma y en la inteligencia, hay que notar que el círculo es
intelectual y lo que es recto pertenece al alma. Por eso se dice que
el alma está conducida alrededor de un círculo en su evolución ha-
cia la inteligencia. Y el alma es, en relación a la inteligencia, lo que
es la generación en relación al cielo. Ahora bien, la generación del
alma se mueve en forma de círculo. . .» . En rigor, el texto citado se
relaciona mejor todavía a la figura A, porque las líneas rectas en ella
al reunir las diversas dignidades son expresión del discurrir del al-


1 2 Contem Ori V I I I . 198.
Mag. I. Figura S o también Ori X V I (Art demostrativa) lám. 2. La consti-


tución de la tabla del alma racional corresponde al ideal luliano. alcanzable sólo en
el cielo, según el cual el alma sea la imagen relativamente perfecta de Dios. La cues-
tión del primado de una de las potencias del alma es en el fondo una cuestión inú-
til según Llull y mira solamente al estado imperfecto del homo viator. Cf. Platz-
eck, R. Lull parte I I , cap. 8.


•-13




FR. ERARDO-W. PLATZECK, O. F. M.


ma racional. Sin embargo, la distinción de las tres facultades en el
alma acentúa más aún la división; y toda división del círculo inte-
lectual engendra la recta. No podemos seguir más aquí el texto de
Proclo , lo que tiento hacer en mi libro «Raimund Lull, sein Leben,
seine Werke. und die Grundlagen seines Denkens». Pero ésto sea
dicho aún: Cuando Raimundo estableció aquella tabla del alma en el
Libre de contemplació, no se le ocurrió todavía la posibilidad de
combinarla con dicho simbolismo figural de Proclo . La figura S del
Ars maior es el fruto de tal combinación así c omo la misma figura A.


Ahora bien, en el afán de igualar el método combinatorio en
todas las figuras. Llull procura poner el mismo número de conceptos
elementales para cada figura geométrica del Ars maior. El número
dieciséis de conceptos en la figura A depende entonces sin duda al-
guna del sistema de dieciséis conceptos establecidas ya en la tabla
del alma racional del Libre de contemplació en Déu y luego de la
figura 5 en el Ars maior, pues el número de las virtudes divinas, de-
bido en la grande contemplación a un simbolismo voluntario o con-
vencional y no necesario, pudo fácilmente aumentarse de nueve a die-
ciséis. 3 4


Por la misma razón Llull adaptó también la cantidad de los
conceptos en las demás figuras T, V, v X del Ars maior al número
de dieciséis. Sin embargo, la constitución de la figura T ponía aquí
dificultades, pornue la reunión de ternarios no da jamás el número
dieciséis y para lograr el número quince, más próximo del dieciséis.
Llull tuvo nue reunir bajo el título vago de «instrumentos» y de ma-
nera algo forzada conceptos no del todo homogéneos.


Las figuras V y X. es decir, de las virtudes éticas y de la pre-
destinación no tienen el mismo rango universal oue las anteriores,
porque se refieren a problemas más particulares. Sin embargo, el he-
cho de aue se encuentren en el Ars maior, demuestra que este libro
no es todavía un arte completamente general sino que su intención
fundamental es aún preponderantemente religiosa.


4. El descubrimiento del Ars maior y la figura de la Cruz.


Ahora, creo yo . estamos bien preparados para comprender el
momento psicológico-histórico del descubrimiento del arte luliano, su-
cedido allá en el .monte Randa dentro — m e parece— del año 1273. 3 5


3 4 Véanse algunas listas de las virtudes divinas en Est. Luí. 2, 1958, I II y mi
obra cit. libro II , cap. I .


B . En la parte primera (cap. I ) del libro I R. Lull se darán las razones para
la afirmación de esta fecha, la más probable entre varias posibilidades.


14




EL ARTE DEL BTO. RAMÓN LLULL 1 5 1


Todavía en el año 1311 Raimundo recordó con precisión aque-
lla hora de gracia, la cual se describe en la Vita coetània con estas
palabras «in quo (monte) cum iam stetisset (Raimundus) non ple-
ne per octo dies, accidit, quadam die, dum ipse staret ibi cáelos at-
tente respiciens, quod súbito Dominus illustravit mentem suam, dans
eidem formam et modum faciendi librum contra errores infidelium». 3 6


Este libro es en primer lugar el Ars maior con su comentario,
el Ars universalis, y luego todo aquel grupo de las ciencias principa-
les de teología, de derecho y de medicina que depende inmediata-
mente, en sentido propio o en sentido análogo, del Ars maior?1


Raimundo —as í podemos perfilar la situación— teniendo su
mente cargada con toda esa materia del Libre de contemplació de
Déu, ocupadísimo por el anhelo de reunir todas las diversas corrien-
tes metodológicas que le llegaron de sus autores, San Agustín, San
Anselmo y Ricardo de San Víctor, y a través de éstos, del Pseudo-
Areopagita, de Máximo Confesor y de Escoto Eriugena, 3 8 intere-
sándose a la vez por el método combinatorio del Yezirah, pero ba-
sándolo en las leyes estrictamente lógicas, 3 9 — c o n tanteos para redu-
cir a un único sistema el conocimiento de todo el mundo real y men-
tal en cuanto sirva de materia contemplativa a un hombre sindera-
mente religioso, —anhelando además un sistema que facilite rápida-
mente el análisis de cualquier cuestión discutible sobre todo en ma-
terias religiosas con un ordenado proceso de comparaciones y deduc-
ciones, — R a i m u n d o , digo, en este estado de á n i m o — , mira un día
al anochecer atentamente los cielos, las estrellas v los planetas y pien-
sa en sus órbitas eviternas, símbolos de la unidad de Dios iluminador,
sapiente, óptimo, glorioso, y concibe de repente la «figura circular de
las virtudes divinas», primera esfera intelectual con la que el hombre
trata de acercarse contemplativamente de la esencia divina y con la
cual mide el valor de las demás esferas del saber, concibe luego el


36 Vita coetània n. 14 según la ed. B. de Gaiffier Vita beati R. Lulli in Ana-
leda Boüandiana 48 . Bruselas 1930.


" Todas las cosas creadas están en analogía con el ser divino, pero de esto no
se trata aquí sino de la dependencia de los citados libros del ,4rs maior. La publica-
ción del Ars maior a la medicina no se hace en sentido propio sino sólo en sentido
análogo.


3 8 Quiero decir que con toda probabilidad Llull no ha podido estudiar las obras
de estos últimos autores. Solamente de San Agustín se puede asegurar que Raimun-
do ha conocido los libros De Trinitate y De doctrina christiana.


3 9 Aquí tendríamos que hablar de las leyes" especiales de las conversiones y por
consiguiente de la celebre demostración por equiparancia. Cf. Platzeck. R. Lulls
Auf/assung V. de Logik. Est. Luí. 2. 1958, 278-80. — La relación entre el arte com-
binatorio general y esta dem. por equiparancia es patente, véase el seg. libro de la
obra anunciada R. Lull, cap. 5 y 7.





1 5 2 FR. ERARDO-W. IM.ATZECK, O. F. M.


«círculo del alma racional» , espejo creado por Dios , y por consiguien-
te una, inmortal, simple, aunque dotada de diversas potencias y de
un intelecto más bien discursivo que intuitivo, 4 0 añade ahora la «fi-
gura circular de la predestinación», problema preocupante de toda
alma religiosa, añade enseguida también las vías para lograr la vida
eterna del alma o para ser conducido a las zonas de la muerte segun-
da, esto es, el «círculo de las virtudes éticas y de los v i c ios» , y luego,
sabiendo que el mundo inteligible se constituye de sujetos y de rela-
ciones, pone un poco prematuramente, como pienso y como lo prue-
ba la corrección posterior del mismo Llull en el Ars inventiva*1 ese
conjunto, es decir, pone la «figura circular de los instrumentos», de
los sujetos Dios, el mundo y sus operaciones, de las relaciones reales
v mentales, por medio de todo lo cual la mente humana piensa y con-
templa, y. finalmente, entusiasmado por el método lógico de letras
combinatorias, constituye su alfabeto elemental desde la A hasta la Z .


Dice Llull: «A ponimus. auod sit noster Dominus Deus, cui at-
tribuimus sedecim virtutes». 4 2 Para designar estas virtudes divinas y
los conceptos fundamentales de todas las otras figuras, siguen las le-
tras de la R a la R. Ahora se pone la letra S para nombrar la figura
te T, se reserva para la tercera figura principal, que es la de los ins-
trumentos. Siguen aún las fisuras más particulares V v X para las vir-
tudes v vicios v para el problema de la predestinación, mientras que
las últimas letras disponibles. Y - Z, señalan las decisiones mentales
en todos los pasos comparativos del arte combinatorio, la afirmación
y la debida negación.


Conviene, según me parece, que en relación con lo que está ex-
puesto consideremos todavía la figura universal del Ars maior, la
santa Cruz, con la cual Llull ha querido terminar el texto de su arte
primordial. 4 3


En el centro de esta fieura, donde se cruzan el poste v su trave-
sano está la letra 5 . es decir, la figura del alma racional. En la cabe-
za vemos la letra A, por la cual se indica Dios , origen del alma. De-
bajo de la S está la X, que nos manifiesta el término del alma post
statum. viatoris. A izquierda y a derecha de la S figuran las letras
T y V, símbolos de los instrumentos y de los medios para el entendi-


4 0 Esto quiere decir que el entendimiento humano, las más de las veces, tiene
que adelantarse por pequeños pasos. Lo dicho vale también para las consideraciones
de las figuras geométricas de Llull. aunque el conjunto de cada figura esté presente
a la vista.


4 1 Véase más adelante el texto de la conclusión.
" Cf. arriba la nota 14 .
4 3 Mag. I , arsepi, pág. 44 B,


16




EL ARTE DEL BTO. RAMON LLULL 1 5 3


miento y la voluntad del alma. En el zócalo las letras Y, Z, afirma-
ción y negación, designan los límites entre la esfera espiritual de la
cruz y su fundamento terrestre, en donde ya no hay letras simbóli-
cas, espirituales, místicas y donde leemos simplemente la palabra
«elementos», los cuales son el último reflejo de la sabiduría divina y
de los cuales se constituyen los cuerpos. 4 4


CONCLUSIÓN


Concluyo: El Ars maior respira todavía la atmósfera profunda-
mente religiosa del Libre de contemplació en Déu. Nuestra exposi-
ción ha podido demostrar que Ivo Salzinger, en parte al menos, ha
tenido razón al decir que el Libre de contemplado en Déu contiene
en sí el arte luliano. 4 5


La evolución posterior del arte evita en las figuras problemas
particulares. Desde el Ars inventiva46 Llull omite así las figuras V y
X. También se sacrifica la cuestión ascético-psicológica de las justas
disposiciones del alma y por consiguiente la figura central del Ars
maior, esto es, la figura S. De la figura T se separan los «sujetos» 4 7
y el ternario de las relaciones gnoseológico-mentales, que en adelante
darán inicio a las «reglas topológicas» de Llull. 4 5 De esta manera se
aislan las «nueve relaciones reales», que ahora constituyen exclusi-
vamente la figura T, que quedará sola como figura circular al lado de
la figura A. Desde el Ars inventiva la figura T presenta un sistema
fijo y claro de nueve conceptos de relación. 4 9 En correspondencia a
este sistema fijo el número variable de los conceptos de la figura I
se reduce de dieciséis a nueve. 5 0


" Véase arriba la nota 33 .
" Ivo Salzinger. Revelado secretorum Artis Mag. I . pág. 3.
" Es decir desde 1289-90. cf. Mag. V . La importancia del Ars inventiva se po-


ne en relieve en diversos capítulos de mi monogr. R. Lull sobre todo en libro II ,
cap. 2-3.


4 7 Cf. Ars inventiva Dist. III Puncti transcendentes. Mag. V . 47 B. y el Ars
glis ultima, pars I en el «Alphabetum», Ed. Palma 1646, pág. 2 n. 1: pars I X
«De subiectis» ibid. pág. 178-322. De los sujetos hablaré en mi obra R. Lull (libro
II , cap. 6 ) en relación con la doctrina luliana «De significationibus».


4 1 Las reglas del Ars maior no son reglas topológicas sino (al menos las más
de las veces) reglas de la primera y segunda intención. Las cuatro reulas topológi-
cas de Aristóteles se ponen en relación con la Lógica Algazelis (Ed . Venècia 1508
A 4 a-b: utrum. quid, quare. quale) en Liber demonstrationum IV . cap. 50 Mag.
II , 242 B y sigs. Se desarrollan en el Ars inventiva (Mag. V . 27 -66) y toman su
forma definitiva en la Tabula glis. (Dist. I I . cf. Ori X V I . 3 3 7 - 5 5 ) . Se expone esta
evolución en la eit. obra R. Lull en el libro I I . cap. 4.


4 9 Mag. V , 7 A y Sigs.
, 0 Véase la razón que el mismo Llull indica en su Lectura artis quae intitula-


tur «Practica brevis tabulae glis». Mag. V , 40 B.


1 7




154 FR. ERARDO-W. PLATZECK, 0 . F. M.


Además los vocablos de esta figura A ya no designan eo ipso
ni exclusivamente las virtudes divinas, sino que son a la vez «aspec-
tos trascendentales» de cualquier ente real. 5 1 Sólo así vale nuestra
afirmación inicial que ya desde el descubrimiento del Ars maior «el
arte de Llull tiende hacia una lógica del ser real» , que ha de ser fun-
damentalmente una lógica inventiva. 5 3


FR. ERARDO-W. PLATZECK, O . F . M . '


Roma


5 1 La posibilidad de ser uno y otro da a las dignidades esa ambivalencia, en
que se fundan la univocidad del ser y la analogia del ser según diversos aspectos
de modo que ésta exige esa y viceversa y no puede ser de otra manera. Véase el
libro I I , cap. 2 B de mi obra R. Lull.


5 2 Para la concepción luliana de una alógica natural» véase Est. Luí. 2, 1958,
5-37; 273-294 y del obra cit. R. Lull libro II , cap. 7; cf. Excusado Raymundi, pral.:
«Ars ad omnes scientias vera ct realis».


" Cf. arriba nota 26 .—El descenso luliano siguiendo fielmente la escala de los
seres, las cuales dependen todos de la libre voluntad de Dios, no es por nada la vía
de una lógica deductiva!


18




LA «DONATIO CONSTANTINO EN LOS ESCRITOS Y
EN LA MENTE DE RAMÓN LLULL


Ramón Llull echa mano en sus escritos de expresiones y argumen-
tos que hacen sospechar que el Doctor Iluminado defendía para el pa-
pa el dominio del mundo en su forma hierocrática. Tal es, entre otros,
el uso de la Donatio Constantini en relación con las atribuciones y de-
rechos del pontífice romano.


El Arbre de Sciència presenta la siguiente cuestión: Demanà l'er-
mità al senyor 'papa, per que Constantí donà Vemperi a la Esgleya
romana1. Y en el Arbre Apostolical se responde: Fo ordenament de
Déu que fo donat al papa Vemperi de Roma per ço que amb braç se-
glar fos lo papa forts a contrastar als enemics de la fe2.


Luego, el imperio de Roma fue dado por Constantino al papa.
Cabe preguntarse: a l ¿Qué valor atribuía Llull a la Donatio?; b )
¿qué consecuencias creía poder deducir lógicamente de ella?


La respuesta, si quiere ser justa, no es fácil, primero porque Llull
no usa ni sistemática ni frecuentemente el argumento, y, segundo, por-
que ya el uso y valor de la Donatio en la historia es muy desigual. En
general se cree (pie el uso de ella equivale siempre a pretensiones te-
rritoriales y políticas; en otros términos, que equivale o conduce a la
hierocracia. Esta es una simplificación que no responde a la verdad.


No queda, pues, más camino que rastrear el uso y valor de la cé-
lebre falsificación, desde su aparición hasta los tiempos del maestro,
antes y a fin de que podamos calcular las dimensiones de la significa-
ción de ese argumento en las manos de éste.


I


Todavía está «sub iudice» la cuestión del lugar y tiempo del na-
cimiento del C.onstitutum. Que hubo de nacer en país franco pueden


' Arbre de Sciència I I I : Del arbre qüestiona! III 9: ORL X I I I , p. 163 n.° 801 .
2 Arbre de Sciència I I : Del arbre apostolical I : ORL X I I , p. 5-




156 ANTONIO OLIVER, C. R.


apoyarlo bastantes criterios internos y externos 3 , pero no puede de-
cantarse fácilmente la posibilidad de que naciera en Roma o de un
círculo o persona muy ligada con la curia papal 4 ; sin que ello signifi-
que, claro está, una falsificación oficial curialesca. Las conjeturas de
Schnürer 5 sobre Anastasio Bibliotecario como autor de la falsificación
son de peso, y ello arrojaría como resultado una aproximada conju-
gación de las dos hipótesis: el Constitutum habría así nacido en Fran-
cia, pero entre las manos de un curial romano, y alrededor de 850 6 .


En contra no puede expirmirse demasiado el argumento de Mac-
carrone de que el falsario, al hacer depender de un favor de Constan-
tino la primacía de Roma sobre las cuatro iglesias patriarcales de
Oriente, demuestra conocer tan poco la doctrina del primado que ello
constituye una prueba —demasiado descuidada por los investigado-
r e s — para poder excluir oue la falsificación pueda haber sido compi-
lada en la cancillería papal: un escritor allegado al papa no podía ser
tan impreciso sobre la doctrina del primado 7 .


Justamente ello se explicaría satisfactoriamente por el conocimien-
to que poseía Anastasio del idioma y pretensiones de los griegos 8
—recuérdese que el documento pudo ser redactado, o al menos hubo
de ser transcrito enseguida, en g r i e g o 9 — : pues el hacer a Constantino
protagonista y autor de la grandeza de Roma tiene todos los visos de
un argumento ad hcminem contra los griegos que decían que Cons-
tantino había pasado a Constantinopla el honor de la antiqua Roma:


3 H . G R A U E R T . Die konstantinische Schenkung. en Historisches Jahrbuch
4 ( 1 8 8 3 ) 5 5 3 : M . BUCIINER. Rom oder Reims die Heimnl dos Constitutum Cons-
tantini?. en Historisches Jahrbuch 53 ( 1 9 3 3 ) 137-68 : M . M A C C A R R O N E . Vicarius
Christi. Roma 1952 . p. 74. Cf. nota sig.


4 I. V O N DOELLTNGER. Die Papstfabeln des Mittelahers. Münehen 1863 .
61-106: A . S C H O E N E G G E R , Die kirchenpoUtísche Bedcutung des «Constitutum
Constantino» im frühern Mittelalter (bis zum Derretum Crntiani), en Zeilschrift
für kathol. Thcologie 42 ( 1 9 1 8 ) 5 5 5 : W . L E V I S O N . Konstantinische Schenkune und
Silvester-Lcgende = Miscell. Ehrlc I I , Roma 1924. p. 159 : G. M A R T I N I . Trasla-
zione delVlmpero e Donazione di Constantino nel pensiero e nclla política di Innocen-
zo III. Roma 1933. p. 131 n. 3 y p. 69 . Para una reseña de las opiniones sobre el
origen del Constitutum véase el cit. art. de Schoenegger. p. 331 ss. El escatoeolo del
documento, tal como lo trae la Palea del Derretum —Pars I. Disl. 96 . C. X I V : LO
GRASSO n." 1 7 4 — , es un escatoeolo de la curia papal.


5 Kirche und Kultur im Mittelalter —uIilizo la trad. francesa de G. Castella,
L'Eglise et la civilisation au Moyen Age. II (Paris 1 9 3 5 ) p. 54-58.


6 Sobre la base de la terminología Vicarius Christi. vicarius Dei, discute Macca-
rrone esa opinión: Vicarius Christi... p. 74 .


' Vicarius Christi... p. 73 .
* S C H N U E R E R . L'Eglise el la civilisation... I I p. 55 .
' Es sabido que Baronio eslimaba al Constitutum nacido en Bizancio. Cf. A . G A U -


D E N Z I . / / Costiluto di Costanlino. en Bull. dellTstit. stor. italiano 39 ( 1 9 1 9 ) 9 ss.;
M A R T I N I . Traslazione... p. 68-69. S C H N Ü R E R . L'Eglise et la civilisation... I I p. 55 ,
y en Historisches Jahrbuch 43 ( 1 9 2 3 ) 111 , cree que la redacción original es griega,


2




LA «DONATIO CONSTANTINI» 157


en el Constititum es ese mismo emperador quien declara que Roma
está antes que las cuatro iglesias patriarcales de Oriente 1 0 . Sin que
ello signifique que el falsario acepte el argumento que usa, le basta
saber que éste resulta definitivo — a d he minem— para el destinatario 1 1 .


Evidentemente, la fecha de la composición dependerá de la res-
puesta que se dé a la cuestión del lugar; la hipótesis de Friedrich de
que esta composición tuviera lugar en dos etapas 1 2 no parece aten-
dible.


De todos modos , hoy es seguro que la Donatio Constantini no
nació para apoyar pretensiones territoriales —las cesiones de los te-
rritorios de Italia y Occidente ocupan la última parte, la más breve
y descuidada, del documento 1 3 —, y que sí es, ante todo, la consigna-
ción escrita de una leyenda, nacida y crecida en Roma, apoyada sobre
el hecho seguro de la entrega por Constantino de su palacio lateranen-
se a Silvestre I 1 4 , en unos años en los que causas externas constreñían
a Roma a aclarar y definir su postura relativa al trono que se sentía
heredero de Constantino, Bizancio.


En efecto, la mejor vía hacia la interpretación genética y prag-
mática de un documento de esa índole es averiguar en vistas a quién
se escribe; así queda claro lo que se pretende: el Constitutum Cons-
tantini se escribe en vistas a Bizancio; no de frente a los francos,
pretendiendo de ellos clonaciones territoriales.


A todas luces, lo que más le apremia al autor es la independencia
de Roma frente a Bizancio — l o s bizantinos se glorían a la sazón de
ser los únicos herederos del Imperium Romanum1'— sin que aquélla
pierda nada con ello.


Por otra parte, es una época en que la Iglesia se va acercando,
uniendo, identificando, ¿s iendo? — e n la terminología— el Romanum
Imperium, como parece indicarlo la difícil y arriesgada fórmula «Sáne-
la Dei Ecclesia rei publicae Romanorum»u, subrayada por la políti-


1 0 M A R T I N I , Traslazione... p. 63-64. Recuérdese el can. 28 de Calcedonia y
véase V . M O N A C H I N O , Genesi storica del canone 28° di Calcedonia, en Gregorianum
33 ( 1 9 5 2 ) 261-91 .


" Según M A R T I N I , Traslazione... p. 133. Inocencio III usaría también así el
Constituïu m.


" J. F R I E D R I C H , Die Konstantinische Schcnkung, Nordlingen 1907. p. 27-28.
! 1 M A R T I N I , Traslazione... p. 67.
1 4 Cf. LO GRASSO, Ecclesia et Status. n.° 167 v 171 , y S I L V A - T A R O U C A .


n.° 2 5 2 . L E V I S O N . Konstantinische Schenkung... p. 159 ; M A R T I N I , Traslazione...
p. 66-67.


" Véanse los interesantes textos que trae Martini. Traslazione... p. 63 n. 1.
Sobre esa curiosa fórmula cf. J. B. S A F G F M U L L E R . Die Idee von der Kirche


ais Imperium Romanum im kanonischen Rccht, en Theologisehe Quartalschrift 80
( 1 8 9 8 ) 50 ; W . G U N D L A C H , Die Entstehung des Kirchenstaates und der curíale Be-


3




ANTONIO OLIVER, C. li.


ca de Esteban III y Pablo I 1 7 respecto a los griegos y a los francos 1 8 .
Precisamente en estos tiempos, la curia romana, organizada ya y con
sus iudices palatini muy poderosos, había desplegado un opulento ce-
remonial y decretado para sus dignatarios honores temporales y atri-
butos imperiales —exclusivos del emperador o de la corte bizantina—
que debían legitimarse de algún modo 1 ' ' —e l l o constituye la parte nu-
clear del Constitutum.


Y su dominio —al to , al m e n o s — sobre el Occidente, hacia el cual
se había vuelto el papa desde los tiempos de Gregorio I I 2 0 , a causa de
la presión longobarda y de la dejadez bizantina, iba en aumento tam-
bién de cada día.


Ahora bien, las partes esenciales del Constitutum se reducen al
siguiente esquema:


a ) Primacía de la iglesia romana sobre las cuatro iglesias pa-
triarcales de Oriente 2 1 ;


b ) Derecho de la curia romana a los atributos e insignias impe-
riales":


c ) Derechos sobre el Occidente 2 3 .
Es claro, pues, que el documento nace, de cara a Bizancio, reivin-


dicando para Roma la primacía sobre las sedes patriarcales de Orien-
te, y para el papa y curia las insignias, honores y atributos imperia-
les (las dos partes más largas y más cuidadas del t ex to 2 4 ) , y a cuya
luz, la tercera es una pretensión más, mínima, también frente a Bi-
zancio: que Roma tiene las manos libres sobre Occidente.


grijj Res Publica Romaiiorum. — Untersuchungen zur deutsche Staats- und Rechts-
gcschichte. 59 . Bresslau 1899: F. K A M P E R S . Roma aetcrna und sánela Dei Ecclesia
Rei publicue Romanorum. en Historisches Jahrbuch 44 ( 1 9 2 4 ) 2 4 0 ; M A R T I N I . Tras-
lazione... p. 6 5 .


1 7 Cf. S I L V A - T A R O U C A , n." 219 , p. 266 .
'" Terminología de Paulo I ve en el Constitutum P. Schcffer-Boichhorst. cf.


Mitteilungcn des Instit. für Oesterr. Geschichtc 10 ( 1889) 3 0 2 : influencia de él en
las cartas de Esteban III cree ver Kampcrs. Roma aelerna... (cit. en nota 1 6 ) p. 240-
4 9 ; M A R T I N I , Traslazione... p. 65-66.


" Cf. S C H N U R E R . L'Eglise... II 54 . Th . Klauscr demostró que no todas las
insignias curiales romanas eran imperiales. Para los iudices palatini cf. M A R T I N I .
Traslazione... p. 78-79 con la bibliografía en n. 1 p. 79.


-'" Cf. LO GRASSO, n." 140 y 143.
2 1 Cf. LO GRASSO. n.° 165 . 172-73. En el n.° 172 es fácil descubrir un nuevo


argumento ad hominem: Si Constantinopla es grande, se debe a que Constantino, au-
tor de su grandeza, dejó la vieja Roma por respeto al papa: «quoniam ubi prineipalus
sacerdotum et christianae religionis capul ab impcralorc eaelesti constitutum esl, ius-
tum non est. ut illic imperator lerrcnus babeat potestatem». S I L V A - T A R . 252.


2 2 LO GRASSO, n." 163-64 y 167-70; S I L V A - T A R O U C A 252 .
2 1 LO GRASSO. n.° 171 ; S I L V A - T A R O U C A 2 5 2 .
2 1 M A R T I N I , Traslazione... p. 67 y 101 .


i




LA «DONATIO CONSTANT1NI 159


Otra cosa es también clara y de mucho bulto: El Constitutum no
se hizo tampoco para lograr cosas nuevas — l o s tres puntos que acabo
de sintetizar—; se hizo para justificar su posesión. Esa posesión — d e
los dos primeros puntos, al m e n o s — era ya realidad durante el pon-
tificado de Esteban III (752-571 2 5 . Ello me hace pensar que, a pari, lo
mismo cabe sospechar del tercer punto; en otras palabras, que el do-
cumento es posterior al encuentro de Ponthion (enero 7 5 4 ) , y no una
treta para lograr de Pipino el officium stratoris: ese officium, ya pres-
tado por el rey franco, no se pretende aquí, se justifica 2 6. La conside-
ración nos lleva, pues, a una fecha de datación post 754.


Sintetizando: La Donación constantiniana se hizo para proclamar
y defender la dignidad real — r e g a l i s — del sacerdocio 2 7 , en un cruce
de caminos de muchas consecuencias para Roma, pero en el que las
pretensiones no jugaban papel, no siendo soñadas ni discutidas por
nadie en Occidente 2 8 .


Eso por lo que toca a la genética del Constitutum.
Lo que es sorprendente y significativo — y que confirma defini-


tivamente esas conclusiones, incluso la del color romano de su ori-
g e n — es que la curia papal se mantuvo sobre esa línea de significa-
ción ideológica espiritual.


El s. IX señala la inclusión de la Donatio en las Decretales pseu-
doisidorianas y su divulgación en Occidente 2 9 . Pero la curia calla so-
bre ella.


De su uso en los siglos siguientes hace Martini un cuidadoso es-
tudio 3 0 , que recojo sucintamente.


* S C H N U R E R . L'Eglise... II p. 54 : M A R T I N I . Traslazione... p. 67 .
! k LO GRASSO, n." 170 ; S I L V A - T A R O U C A 252 f. Cf. M A R T I N I , Traslazio-


ne... p. 120-24, máxime 123 n. 2 Sobre el officium stratoris et marescalci véanse en
esas mismas págs. de Martini las reseñas de los estudios de H O L T Z M A N N , Der Kai-
ser ais Marschall des Papstes. Eine Untersuchung zur Geschichte der Beziehungen
zwischen Kaiser und Papst im Mittelalter. Berlin-Leipzig 1928, y de E I C H M A N N ,
Das Officium stratoris et strepae. en Historische Zeitehrift 142 ( 1 9 3 0 ) 16-40. Sobre
la vía de las justificaciones, la diadema puede hacer pensar en una preocupación por
explicar la coronación de la Navidad del 800.


a M A R T I N I . Traslazione... p. 6 7 ; cf además p. 79 y 101 . 102 .
a M A R T I N I , Traslazione... p. 62-63.
» S C H N U R E R , VEglise... II p. 5 3 : M A R T I N I . Traslazione... p. 74 : M A C -


C A R R O N E , Vicarius Christi... p. 73. Cf. H I N C M A R O DE R E I M S : De ordine palatli,
1 3 : LO GRASSO, n.° 239 .


10 Traslazione... p. 71 ss. El autor sigue y discute a menudo la obra que es fun-
damental para el estudio de la influencia del Constitutum en la literatura occidental
del medioevo, es decir. G. L A E I I R . Die konstantinische Schenkung in der abend-
liidischen Literatur des Mittelaltcrs bis zur Milte des 14. Jahrhunderts — Historische
Studien 166. Berlin 1926. cuya continuación nuede verse en Quellen und Forsehwi-
gen 23 ( 1 9 3 1 - 3 2 ) 120-81.


5




160 ANTONIO OLIVER, C. li.


Es muy dudoso que se refiera a ella Adriano I en su carta de 778
a Cario Magno 3 1 , y el famoso mosaico lateranenses parece inspirarse
más bien en la leyenda silvestrina — l a cual debe distinguirse cuida-
dosamente de la Donatio 3 2 , y, en todo caso, interpreta a ésta en senti-
do ideal 3 3 .


Nicolás I, en cuya corte era bien conocido el Pseudoisidoro y,
por ende, la Donatio, no la usa nunca. La explicación del hecho tan
sorprendente, que intentaron por otro camino Laehr y Schramm 3 4 , de-
be buscarse en el hecho que el papa no reconoce al documento ningún
valor político, sino sólo el intento original de exaltación de la digni-
dad real del papado frente a la corte bizantina 3 3 . Sobre la misma línea
se mantiene un papa de tanta actividad política c omo Juan V I I I 3 6 .


La usa León IX en su carta de septiembre 1053 al patriarca Ce-
rulario 3 ' . Gaudenzi vio en esa carta preocupaciones de reivindicacio-
nes territoriales 3 8 ; pero Martini, en un concienzudo estudio, ha de-
mostrado sin réplica posible que León IX interpreta el documento
esencialmente como un argumento simbólico e ideal para sostener
—fiel al espíritu y tradición del m i s m o — la grandeza di' la iglesia
romana; en otros términos, la Donatio se usa en apoyo del regale sa-
cerdotium, y sólo secundariamente alude, en todo caso, al poder terre-
no por ése poseído 3 9 . Si, con Michel 4 0 , se quiere ver en el cardenal
Humberto al verdadero autor de la carta, las ideas de éste nos propor-
cionan un nuevo elemento para afirmar que en ella los intereses reli-
giosos e ideales llevan ventaja sobre los de mera política territorial 4 1.
También en esa carta la Donatio no es más que un argumento de la
polémica antibizantina.


" M A R T I N I . Traslazione... 71 -72 : L A E H R . Die konst. Schenkung... p. 8.
3 2 El estudio fundamental continúa siendo el de W . L E V I S O N , Konstantinische


Schenkung und Silvester-Legende Miscell. Ehrlc I I . Roma 1924, p. 159 ss. Al mis-
mo tema ha dedicado larga atención R. CESSI. / / Costituto di Costantino fil testo),
en Atti del R. Istil. Véneto di scienze, lettere e arti 88 ( 1 9 2 8 - 2 9 ) 9 1 5 ; / / Costituto
di Costantino: Fonti ed elu di composizione. en Annali dell' Univ. di Trieste, vol. I :
II Costituto di Costantino. en Rivista Storica Italiana serie IV 2 ( 1 9 3 1 ) 155 .


3 3 M A R T I N I , Traslazione... p. 72-73: en esa última pág. n. 1 puede verse la li-
teratura sobre el conocido mosaico.


3 1 L A E H R , Die konstantinische Schenkung... p. 15: SCHRAMM./Cai'ser. Rom
und Renovatio. Studien und Texten zur Gcschichtc des romischen Erneuerungsgedan-
kens vom Ende des kuroling. Reiches bis zum Investiturstreit. I (Leipzig 1929) 25-26.


3 5 S C H N U R E R . L'Eglise... II p. 55-56; M A R T I N I . Traslazione... p. 76-79.
3 4 M A R T I N I , Traslazione... p. 79-80.
" Texto en M L 143 752.
33 II Costituto di Costantino... p. 43 ss.
3 9 M A R T I N I , Traslazione... p. 94-95.
4 0 A . M I C H E L , Humberl und KeruIIarios. I (Paderborn 1 9 2 5 ) p. 4 3 .
4 1 M A R T I N I , Traslazione... p. 96-98.


6




LA «DONATIO CONSTANTIM» 161


Tampoco Gregorio V I I , en su conflicto con Enrique IV o en su
política de enfeudamiento de los Estados 4 2 , alude nunca al Constitu-
tum. Su conocida carta a Altmann de Passau — d e cuya autenticidad
debe dudarse seriamente, después del estudio de F l i che 4 '— nombra,
como otra a Hermann de Metz 4 4 , a Constantino, pero sin relación al-
guna con la Donalio^. Sin embargo ; los Dictatus papae, cuya fuente
principal son sin duda las Decretales Pseudoisidorianas 4 6 , contienen
una proposición, la octava, inspirada indiscutiblemente en el Consti-
tutum. Ahora bien, esta proposición suena así: Quod (papa) solus
possit uti imperialibus insignia1. Ella confirma las afirmaciones an-
teriores: La única vez en que se hace uso del Constitutum es para re-
clamar para el papa el derecho a las insignias imperiales (el solus no
se escribe por oposición al emperador — c u y o derecho a las insignias
es incontestable— sino a los otros dignatarios en el interior de la Igle-
s i a — ) , sin rastro de pretensiones políticas. Persiste, pues, la tradición
en el uso y semántica del documento 4 8 .


Urbano II parece ser el primero que lo recuerda para alegar de-
rechos sobre las islas del Tirreno; pero las dos cartas del papa se diri-
gen una al abad de s. Bartolomeo in Lipari y otra al obispo de Pisa;
su idea circula, pues, dentro del ambiente eclesiástico 4 9 . Toda la po-
lítica e incluso el famoso fresco de Letrán, representando el acto en
que Lotario II se hace homo del papa por los bienes de Matilde, bajo
el pontificado de Inocencio II , están exentos de la influencia de la
Donado50.


Adriano IV y Alejandro III , quizás sobre la línea de Urbano II ,
parecen haber alegado derechos sobre las islas británicas, echando las


" L A E H R . Die konst. Schenkung... p. 31 ss.. cree que, a pesar del silencio que
a su respecto guarda Gregorio V I I . el Constitutum constituye la secreta justificación
de su política de enfeudamientos. Véase B. LLORCA, Derechos de la Santa Sede so-
bre Espaíia. El pensamiento de Gregorio Vil ( = M i s e e l l . Hist. Pont. X V I I I ) . Roma
1954, p. 98-100.


" A . F L I C H E , La reforme grégorienne. I I : Grégoire V I L Louvain-Paris 1925 ,
p. 12 .


** Carta a Altmann: Registr. Greg. VII (ed. C A S P A R . Berlín 1 9 2 0 - 2 3 ) . II p.
575-76 ; carta a Hermann: ibid.. IV 2. p. 293-97.


" M A R T I N I . Traslazione... p. 103-06 y 118.
4 6 Cf. S. L O W E N F E L D , Der «Dictatus papae» Gregors VII. und eine Uber-


arbeitung desselben im XII. Jahrhundert. en Neues Archiv 16 ( 1 8 9 1 ) 2 0 0 : E . SAC-
K U R , Der «Dictatus papae» und die Canonsammlung des Deusdedit. en Neues Ar-
chiv 18 ( 1 8 9 2 ) 150 : ambos se refieren al ms. de Avranches; cf. M A R T I N I . Trasla-
zione... p. 102 n. 4.


47 Registr. I, p. 2 0 4 ; LO GRASSO. n.° 276 .
4" M A R T I N I , 7 > a s iasi'orce... p. 101-02.
4 9 M A R T I N I . Traslazione... p. 107.
, 0 M A R T I N I . Traslazione... p. 108-09.


7




ANTONIO OLIVER, C. H.


posibles bases de una teoría omniinsular 5 1 ; que se apoyaran sobre la
Donatio no es seguro; parece poco probable 5 2 .


Por otra parte, los imperialistas y curialistas teorizantes hacen un
uso muy diverso del documento; pero su utilización jurídico-positiva
es muy rara, y sólo algún curialista se apoya en él para reclamar a fa-
vor del papa derechos sobre el emperador 5 3 ; y debe recordarse que en
el s. X I I los partidarios del movimiento reformístico miraron a la
Donatio con muy poca simpatía. Baste para todos el ejemplo de san
Bernardo: / / ; hoc (en riquezas y honores) successisti non Petro, sed
Constantino5"'. La alusión es clara y muestra al maestro de Eugenio III
poco favorable a los regalos constantinianos.


Inocencio III, en sus actos políticos, nunca se valió de la Donatio
ni apoyó sobre ella ninguna de sus pretensiones territoriales 5 3, no por-
que dudara de su autenticidad 5 6 , o porque considerara su manejo pe-
l igroso 5 7 , sino, sencillamente., porque, fiel a la tradición, el papa no
sabía traducirla sino como argumento en pro de la dignidad real del
sacerdotium5*. Un análisis cuidadoso del único paso en el que usa Ino-
cencio la Donatio, el Sermo de san Silvestre 5 9 , había ya puesto a Mar-
tini sobre la pista de la verdadera interpretación, que él formuló en
estas conclusiones: No puede hablarse de oportunismos en las formu-
laciones de Inocencio III 6 0 . En él no puede establecerse una relación
jerárquica entre Donatio Constantini y Transkitio imperii, pues las dos
son de carácter completamente diverso 6 1 . La primera tiene un valor
ideal y sirve para demostración del regale sacerdotium y del primado
espiritual de Roma ; la segunda tiene un valor práctico de argumento


! l Cf. L. W E C K M A N N . Las Bulas alejandrinas de 1493. México 1949, p. 109 -55 .
" M A R T I N I . Traslazione... p. 109-14.
5 i M A R T I N I . Traslazione... p. 100-101. Véase, por e j . , a Honorio de Autun,


Summa gloria, c. 17-18 ( M G H . Lili, de lile III. 71 s.) . y su interpretación en F.
K E M P F , Papstlum und Kaisertum bei Innocenz 111 ( = M i s c e l l . Hist. Pont. X I X ) ,
Roma 1954, p. 95 y 189. Más claro es todavía Gervasio de Tilliury. quien hace de-
pender la Translatio de la Donatio: Otiu 1 mperialia: M G H . SS X X V I I , p. 3 8 2 : para
su interpretación cf. M A R T I N I . Traslazione... p. 140-42 y W . U L L M A N N , Cardinal
Roland and Besançon ( = M i s c e l l . Hist. Pont. X V I I I ) . Roma 1954, p. 118.


54 De Considerat. 4, 3 ( M L 182 776 A ) ; M A R T I N I , Traslazione... p. 115 .
" M A R T I N I , Traslazione... p. 132-33.
5 6 M A R T I N I , Traslazione... p. 59.
5 7 M A R T I N I , Traslazione... p. 62 y 70 n. 2. contra L A E H R . Die konstantini-


sche Schenkung... p. 26 .
5» M A R T I N I , Traslazione... p. 133-35.
" M L 217 481-82 .
M M A R T I N I , Traslazione... p. 143-44, contra L U C H A I R E , Innocent III. La


papauté el l'empire, Paris 1906, p. 15 .
6 1 M A R T I N I . Traslazione... p. 136-38: K E M P F . Papstlum und Kaisertum...


81-82.


3




LA .« UONATIO CONSTANÏINI » 1 6 3


para sostener la alta soberanía de los pontífices sobre el imperio de
Occidente. La una se limita al campo de las pretensiones ideales, la
otra tiende a justificar la intervención del papa en las cuestiones del
Imperio ; entre las dos hay la misma distancia que separa la doctrina
del sacerdocio real de la aspiración a la soberanía de la iglesia sobre
los reinos 6 2 . La Donatio tiende, pues, a la afirmación de la dignidad
real en el vicario de Cristo, la cual no equivale en manera alguna a la
pretensión teocrática de la soberanía sobre los reyes de la tierra 6 3.
Según se desprende del Sermo s. Silvestri, éste es, en el pensar ino-
cenciano, el sucesor ideal de Mequisedech, y no es, frente a Constan-
tino, un donatario, sino el legítimo poseedor, al que se reconoce lo
que ya le pertenecía 6 4 .


El apoyo de la Translatio por el Constitutum — q u e defendieron
Laehr, Schramm y F o l z 6 1 — queda negado definitivamente por los re-
cientes estudios de Martini, Maccarrone, Tillmann, Kempf y Van den
Baar 6 6 ; y el P. Kempf ha confirmado las conclusiones anteriores, ex-
plicándolas satisfactoriamente por la culminación y síntesis espiritual-
teológica de la Weltanschauung inocenciana y por la idea de Chris-
tianitas61. Sus pretensiones, que Martini asienta, en última instancia,
sobre una base teológico-escriturística 6 8 y que apoya Maccarrone so-
bre base histórica, las explica Kempf con la idea de Cristiandad 6 9 . La
Donatio es para Inocencio de significación muy escasa 7 0 . Lo que hizo
Constantino no es tanto un acto voluntario y libre cuanto algo que
pertenecía a la Iglesia romana por derecho propio . Y puesto que Pe-


° M A R T I N I , Traslazione... p. 137 y 140 ; pero cf. K E M P F , Papsttum und
Kaisertum... p. 82 n. 39 .


" M A R T I N I . Traslazione... p. 135 ; K E M P F . Papsttum und Kaisertum... p. 2 9 2 .
Ya M A C C A R R O N E , Chiesa e Stato nella dotlrina di papa Innocenzo III. Roma 1940.
p. 42-45 y Vicarius Christi... p. 115-16: contra K. B U R D A C H , Vom Mittelalter zur
Re/ormation II 1. Berlin 1913, p. 261 . y L A E H R . Die konstantinische Schenkung...
p. 81-82.


M M A R T I N I , Traslazione... p. 132 y 136.
" L A E H R . Die konstantinische Schenkung... p. 73 ss.: P. E. S C H R A M M . en


Historische Zeitschrift 135 ( 1 9 2 7 ) 4 6 3 : Ra FOLZ. Le souvenir et la ¡égende de
Charlemagne dans l'empire germanique medieval. Paris 1950 . p. 274 .


4 6 M A R T I N I . Traslazione... p. 136-38: M A C C A R R O N E , Chiesa e Stato... p.
140-41 : H. T I L L M A N N , Zur Frage des Verhdltnisses ion Kirche und Staat in Lehre
und Praxis Papsl Innocenz' III.. en Deutsches Archiv 9 ( 1 9 5 1 ) 149 ss.; K E M P F ,
Papstlum und Kaisertum... p. 81 -82 ; P. A . V A N D E N B A A R , Die kirchliche Lehre
der Translatio Impertí Romani bis zur Milte des 13. Jahrhundcrts. Roma 1956 . p.
104.


67 Papsttum und Kaisertum... p. 295-310.
7 5 M A R T I N I , Tras'alione... p. 115-16.
65 Papsttum und Kaisertum... p. 82-83 y 2 7 9 : M A C C A R R O N E . Chiesa e Stato...


p. 141 y 147.
70 Papsttum und Kaisertum... p. 81 y 293 .


9




ANTONIO OLIVER, C. Ri


dro, por orden divina, eligió a Roma para su sede, de aquí nació para
el primer emperador cristiano la necesidad de dejar a los sucesores de
Pedro a Roma como dominio soberano y edificarse a sí mismo una
nueva residencia en Bizancio. La iglesia romana debe, por tanto, su
señorío sobre Roma y los Estados de la Iglesia menos a Constantino
que a su dignidad sacerdotal, la cual supera al Imperium y al Regnum
en edad, dignidad y extensión. Es que no es de derecho humano, sino
divino, puesto que, en último término descansa sobre el sacerdocio
real del Vicarius Christi'1.


Esa idea de que en el Constitutum Constantino no hace sino reco-
nocer la dignitas regalis del sacerdocio de Silvestre es sin duda la que
abrió el camino a la interpretación (quizás rastreable ya en una frase
de León I X 7 2 ) de los sucesores de Inocencio III , es a saber, que la
Donatio no es tal regalo, sino una debida Restitutio. Tal es el pensar
de Gregorio IX e Inocencio IV 7 3 , en cuyos tiempos el documento pier-
de su significación ideal, religiosa, y es utilizado como título jurídi-
c o , especialmente frente a Federico II . Y bajo Gregorio IX , por pri-
mera vez en la curia, se ponen en relación de dependencia Constitu-
tum y Translatio imperii'4. Inocencio IV señala el límite en esa direc-
ción. En la Aeger cui lenia se explica que el principatus imperii per-
tenecía ya a la Iglesia naturaliter et potentialiter, y que con la Dona-
tio no hizo Constantino sino poner en regla dentro de la Iglesia,
«illam inordinatam tyrannidem, qua foris antea illegitime utebatur 7 3 ».


Resumamos ahora brevemente las conclusiones de esa larga bús-
queda: No basta que un autor o escritor use la Donatio para sospechar
en él pretensiones territoriales. Hay que ver lo que pretende con ella;
la presunción no está por esas pertensiones: deben demostrarse.


En los raíles de la tradición la Donatio no significa pretensiones
políticas. Toda la política de enfeudamiento se hizo al margen de
ella 7 6 . El officium marescalci no depende de la Donatio y puede signi-
ficar pretensiones solamente frente al Imperio 7 7 . La tiara parece pro-


" Papsttum und Ka'isertum... p. 293-94 ; M A C C A R R O N E , Vicarius Christi... p.
115-16.


7 2 Así lo quiere Martini, Traslazione... p. 9 7 ; pero el texto de la carta a Ceru-
lario ( M L 143 7 5 2 ) habla más bien de una restitución a Dios: «Et tamcn impcrialis
celsitudo hoc totum, quod poluit, effecit, quando tola devotionc quidquid a Domino
acceperal, eidem in ministris suis reddidit».


7 3 M A R T I N I , Traslazione... p. 136 ; M A C C A R R O N E , Vicarius Christi... p. 116.
" Carta a Federico II , 23 oct. 1236 : M G H Ep. saec. X I I I , vol. I , p. 6 0 4 ; a


Luis I X de Francia, 15 febr. 1236 : M G H Ep. saec. X I I I , vol. I, p. 568 .
7 5 LO GRASSO, n.° 450 y 4 5 1 . M A C C A R R O N E , Vicarius Christi... p. 128.
7 6 M A R T I N I , Traslazione... p. 115-16.
7 7 De la Donatio puede depender solamente el officium stratoris, el cual no sig-


10




LA «DONATIO CONSTANTINI» 165


venir de ella, pero no debió usarse nunca con pretensiones territoria-
les 7 8 . Para ellas poseía la Iglesia mejores títulos ( los privilegia de los
emperadores) y sabía que el Constitutum tenía escaso aval jurídico.
Era una escritura que no estaba en regla 7 9 .


Al lado del sentido ideal, que es el originario y tradicional, el
sentido jurídico se abre camino muy laboriosa y lentamente en la cu-
ria 8 0 ; y, es más, no nació en ella, sino que es una interpretación laica 8 1 .
Los reformadores eclesiásticos se muestran a menudo poco benévolos
con el Constitutum12. La curia no lo usa como argumento jurídico, si-
no a última hora, y no por miedo a un retorqueo, como interpretó
Laehr 8 3 , sino porque no era éste el valor originario y tradicional del
documento.


A mavor abundamiento, no es difícil encontrar a lo largo de los
siglos medios ya dudas sobre la autenticidad y el valor de la Donatio.
En el diploma de 1001, Otón III niega en redondo la autenticidad
de ella, y no precisamente frente al üapa, Silvestre II , quien posible-
mente no le daba mucha fe tampoco 8 4 , sino frente a Bizancio, pues el
documento tendía a eleminar de Roma — e i e de la ideología y de la
política de Otón I I I — la autoridad imperial: «auoniam ubi principa-
tus sacerdotum et christianae religionis caput ab imperatore caelesti
constitutum est, iustum non est, ut illic imperator terrenus habeat po-
testatem» 8 5 .


Graciano no la admitió en el Decretum, en el que entró sólo c o -
mo Palea más tarde 8 6 . La negaban resueltamente Arnaldo de Brescia


r.ifica más que un puro acto de veneración hacia el sucesor de san Pedro: cf. M A R -
T I N I . Traslazione... p. 119-24.


" M A R T I N I . Traslazione... p. 124-26: K E M P F , Papsttum und Kaisertum... p.
2 9 3 .


" M A R T I N I . Traslazione... p. 117-19.
M M A R T I N I . Traslazione... p. 114-15-
"' M A R T I N I . Traslazione... p. 127-30 (quien cita a Burdach). Aún en los am-


bientes no-eclesiásticos la interpretación ideal es la más corriente, al principio, al me-
nos: M A R T I N I , Traslazione... p. 130 y 132.


1 0 Cf. nota 54. A semejantes conclusiones llega W. Ullmann en su reciente libro
The Growfh oj Papal Government in the Middle Ages. A study in the ideological
relation oj clerical to lay Potver. London 1955 . Pero es inaceptable su postura de no
querer ver en la Donatio y en su uso más que preocupaciones de Weltherrschaft. Ella
nació frente a Bizancio. y aún cuando después se hizo valer frente a los reyes fran-
cos, su significación y pretensiones eran de escaso valor, según hemos visto: cf. F.
K E M P F . Die papstliche Gewalt in der mittelalterlichen Welt. en Miscellanea Histo-
riae Pontifieiae X X I (Roma 1959) 123-25.


ÍJ Die konst. Schenkung... p. 2 6 ; M A R T I N I . Traslazione... p. 61-62 v 71 n. 2.
1 4 K. H A M P E , Kaiser Otto III. und Rom. en Hist. Zeitschrift 140 ( Í 9 2 9 ) 530.
! S M A R T I N I , Traslazione... p. 80-84.
, 6 Decretum c. 14 D. 96 . Cf. K E M P F , Papsttum und Kaisertum... p. 196 .


11




1 6 6 ANTONIO OLIVER, C. R.


y los nacionalistas romanos del X I I 8 7 , como posiblemente, Otto de
Freising 8 8 . Teodoro Balsamen habla del pretendido decreto de Cons-
tantino 8 9 , y Gervasio de Tilbury discute la legitimidad de la Donac ión 9 0 ;
como hará más adelante Dante en su Monarchia91.


Y en el siglo X V , como es sabido, le dieron el golpe de gracia
Nicolás de Cusa y Lorenzo Valla 9 2 .


I I


Intentemos ahora responder a las preguntas que sobre Llull nos
hicimos al principio de este estudio: ¿Qué valor atribuía él a la Do-
nado y qué consecuencias creía poder deducir lógicamente de ella?


El hecho de que en su época se interpretara a menudo en sentido
jurídico y la semejanza de algunas de sus expresiones con las de Ino-
cencio IV 9 3 podrían hacer pensar, al primer contacto, que Llull ma-
nejara la Donatio con pretensiones político-territoriales hierocráticas
a favor del papa; pero la respuesta que da a la cuestión: ¿per què
Constantí donà Vemperi a la Església romana?9* nos dice perentoria-
mente que no es éste el pensar del maestro: E per açò fo ordenament
de Déu que fo donat al papa Vemperi de Roma, per ço aue amb braç
seglar fos lo papa forts a contrastar als enemics de la fe95. El fin que
señala Llull a la Donatio es para desconcertar a cualquiera que no co -
nozca bien sus ideas.


Ante todo. Llull pertenece al movimiento reformístico pauperís-
tico intraeclesiástico y está bajo la influencia de san Bernardo, el cual,


! 7 M A R T I N I . Traslazione... p. 130-32. máxime n. I de pág. 130.
a Chronica V I I 27 (ed. H O F M E I S T E R . Hannover-Leipzig 1912, p. 3 5 2 - 5 3 ) .


M A R T I N I , Traslazione:.. p. 57 n. 1.
9 0 M A R T I N I , Traslazione... p. 1 4 1 ; KEMPF., Papsttum und Kaisertum... p. 218


más ibid. n. 64 .
" Lib. I II cap. 10 : LO GRASSO. n.' 512-14. En su vigorosa refutación del li-


bro de Dante — D e reprobatione Monarchiae—, Fr. Guido Vernani O. P. defiende
enérgicamente la Donatio que. también para él. no es sino una Restilalio: cf. la re-
ciente edición de Vernani: N . M A T T E I N I . / / piii áulico oppositore político di Dante:
Guido Venuini da Rimini. Testo critico del «De Repróbateme Monarchiae». Padova
1958, p. 113 y 68 .


" N I C . DE CUSA, De concordantia catholica. 1. II (ed. Paris 1 5 1 4 ) ; L.
V A L L A . De falso credila el ementita Constanlini donatione dcrlamatio. c. X X \ (ed.
S C H W A H N . Leipzig 1 9 2 8 ) .


" Así. v. gr., la teoría de general: En Aeger cid lenxia: LO GRASSO. n." 4 4 7 ;
y, para Llull : Arbre de Sciència II Del arbre apostólica! I: ORL X I I . p. 5 ; Líber
de Homine: ed. Moguntin. V I , f. 52 y 58.


" Arbre de Sciència I I I : Del arbre quesdonal I I I 9: ORL X I I I , p. 163 n.° 801 ,
" Arbre de Sciència I I : Del arbre apostolical I : O R L X I I , p. 5.


12




LA «DONATIO CONSTANTINI» 167


como vimos, mira con muy escasa simpatía al documento que conce-
de honores imperiales al papa, sucesor de Pedro , «y no de Constan-
t ino» . El abad de Clairvaux desea aconsejar a Eugenio III que no ha-
ga uso de la Donado y de los honores que ésa le otorga. Llull da tam-
bién por seguro el hecho de la donación — p e r què Constantí donà
Vemperi?—; pero hace que un pobre ermitaño (ideal de la Iglesia
reformada en la pobreza e ideal del papa ideal: Rlanquerna) se en-
care con el pontífice romano y le formule esa pregunta. La respuesta
que vendrá no la da Llull de cara al Imperio ni de cara a política nin-
guna ni a ningunas pretensiones. La da para el papa. La respuesta
es la que debería dar el papa ideal, reformado según los sueños del
misionero de Europa: Si Dios quiso que Constantino diese al papa el
Imperio de Roma, fue en vistas a la cruzada: per ço que amb braç
seglar fos lo papa forts a contrastar els enemics de la fe. Concep-
ción personalísima y que una vez más sitúa a Llull fuera de toda la
técnica y problemática escolástica, cuyos conceptos y armas emplea
él siempre en vistas a su obsesión misional 9 6 .


En el Libre de Demostracions alude Llull claramente a la Dona-
tio, manteniéndose también en los límites de su concepción tan per-
sonal: «On, com la Esgleya romana en lo comensament fos en poques
persones e aquelles fossen pobres e tais que per forsa d'armes no con-
quistassen terres, ans per preicació e per martire multiplicassen lo
poble dels crestians. e com Temperi de Roma, o molts d'altres prin-
cipats, sia donat a ells. per assò es demostrar que la creensa dels cres-


* Llull es ante todo y por encima de todo un misionero. Lo he demostrado pa-
ra otros aspectos de la terminología luliana en El poder temporal del papa según Ra-
món Llull. v postura de éste relativa a las controversias de su tiempo, en Estudios
Lulianos 5 ( 1 9 6 1 ) 99-131.


Aquí sería necesario, por otra parte, precisar el sentido exacto que para Llull
tiene la expresión amb braç seglar, afín a la cuestión de las dos espadas, tuya se-
mántica se separa a menudo de la de los exegetas. decretistas y deeretalistas de su tiem-
po. Véase un ejemplo: «Nam enim universa catholicorum Ecclesia duos gladios ha-
bet, ut in Evangelio dictum est (Le. 22 , 3 8 ) . scilicet gladium corporalem. ensem vi-
delicet, el spiritualem. scilicet seientiam et devotionem»: Disputatio clerici et Ray-
mundi Pbantastici (ed. Paris 1199. p. 83 r . ) .
En esa misma obra y en p. 85 r el clérigo afirma que: «Constantinus. imperator ro-
manas detlit imperium Ecclesiae» (con lo que él reclama la posesión de Constanti-
nopla). Complétese ese texto con el siguiente del Liber de acquisitione Terrae sanc-
tae (ed. Longpré. en Criterion. Barcelona 1927. I I I , p. 2 6 8 ) : «Quoniam olim impe-
rator romanas cum civitate Constantinopolilana habebat victoriam de inimicis. et sic
necesse est concordare ambo imperio ad acquisitionem Terrae sanctae. ita quod civi-
tas constantinopoliensis Romanar Ecclesiae submittatur».


Todo eso i n * tiende a aumentar el poder del papa frente al Emperador, sino a que
la Iglesia pueda cumplir su misión: que tenga poder para conquistar el mundo a la
fe: cf. H. W I E R U S Z O W S K I , Ramon Lull et Vidée de la cité de Dieu. Quelques nou-
veaux écrits sur la croisade, en Estudis franciscans 47 ( 1 9 3 5 ) 87-110, espec. 91-92.


13




1 6 8 ANTONIO OLIVER, C. R.


tians es agradable a nostre Senyor Deus; cor de necessitat se cové
que miracles e obra divina ajen donat Vemperi a VEsgleya romana»91.


Nótese la argumentación luliana. Un hecho indiscutible: Roma
ha sido dada a la Iglesia romana. Ese Imperio no lo conquistaron
los cristianos por fuerza de las armas (que en aquella sazón eran los
cristianos pocos y pobres y se dedicaban a la conquista con la pre-
dicación y el martirio: adviértase la intencionalidad del inciso, que
resume toda la táctica misional y apologética de L lu l l 9 8 ) ; fue por mi-
lagro y por disposición de Dios que vino a la Iglesia tal regalo. Lue-
go , queda demostrado: la creensa deis crestians es agradable a nostre
Senyor Deus. (Estamos en un libro de apologét ica) .


Evidentemente, estamos muy lejos de la tesis inaugurada por Ino-
cencio III y seguida por Gregorio IX e Inocencio IV y algunos cu-
rialistas del tiempo de Llull: al conceder insignias y territorios al pa-
pa, Constantino no hizo sino reconocer el derecho que ya tenía éste
a todo ello, por ser vicario de Cristo, rey y sacerdote según el orden
de Melquisedech. Llull está fuera de toda escuela. Para él la Donatio
con todo su contenido es ante todo esto: un criterio, un argumento
apologético y predicable en pro de la divinidad de la Iglesia (de una
Iglesia que Llull ouisiera, en este momento, sencilla y pobre y no tan
disputadora y po l í t i ca ) : para decirlo con él: de la verdad de la fe
cristiana predicada por esa Iglesia 9 9 .


A esa luz se comprenderán como deben algunas expresiones del
maestro a primera vista muy ambiciosas: E fo complida la figura com
los emperadors de Roma, qui foren senyors de tot lo mon, e havien
missatgers qui els feien saber tot l'estament del mon, en ço que figu-
raven que el papa seria loctinent de Deu c senyor de Roma'00. El
texto del Libre de Demostracions arriba citado empieza así: «Veritat
est que antigament Temperi de Roma ha senvorejat tot lo m o n » 1 0 ' . Y
por eso pide para el papa: « lo sant Apostoli. . . deu ésser senyor de
tot fo mon»m. Ese trasiego del imperialismo romano, con su termino-
logía, es claro en el mismo tratado de Doctrina pueril: «Jhesu Christ...
donà les claus de penitencia a Sent Pere, emperador de nostra Sanc-


" Libre de Demostracions IV c. 4 8 : ORL X V , p. 589 .
" Llull no se muestra entusiasmado por la cruzada armada en el Libre de Con-


templació, c. 112 : O R L IV , p. 58-59 10, 11 , 12 .
" Libre de Demostracions IV c. 4 8 : ORL X V , p. 590 .
, M Libre de Blanquerna. c. 88 : O R L I X . p. 342 .
"" Libre de Demostracions IV c. 4 8 : ORL X V , p. 598.
102 Doctrina pueril, c. 2 7 : O R L I, p. 50 . La arriesgada expresión no debe lla-


mar a nadie a engaño, y debe entenderse posiblemente bajo el signo de la idea de
Cristiandad, como demuestro en el estudio citado en nota 96 .


1 4




LA «DONATIO CONSTANTINO 169


ta mare Esgleya, e dix que tot so que Sent Pere per la vertut de Deu
ligas e solvés en la terra, seria ligat e solt en los ce ls» 1 0 3 ; texto que
nos dice que esa terminología debe entenderse sólo analógica, ya que
el papa es emperador por el poder de las llaves, es decir, que es en
el interior de la Iglesia lo que el emperador en el Imperio. Los medie-
vales llamaban a eso plenüudo potestatism.


Me he limitado a reseñar las pretensiones que se derivan inme-
diatamente del uso del Constitutum en Llull. Pero ello forma parte evi-
dentemente de un conjunto mucho más amplio: la mentalidad de
Llull sobre el poder que debería poder poseer un papa ideal. Según
él el papa es el responsable de todo —adviértase otra vez que ésa es
una postura antípoda de la que pretente para el papa la omningeren-
cia pol í t i ca—: si el papa es verdaderamente «espiritual», automáti-
camente será el único capaz de intervenir con eficacia en los proble-
mas mundiales. Véase un ejemplo sumamente curioso y significativo:
Llull dice que el papa y los cardenales debieran estudiar los posibles
errores de la astronomía clásica y compulsar sus datos ( c o m o hizo
más tarde Gregorio X I I I ' 0 5 ) . El campo político es para Llull un cam-
po más, cuya vigilancia también compete al papa, como el de la as-
tronomía, por e j . , pues el papa es el responsable del mundo entero 1 0 6 .


La respuesta a nuestras preguntas es, ahora, clara: Llull no dis-
cute la Donatio; la da por segura. No ignora que ella es, en el inte-
rior de la Iglesia, el emblema de ambiciosas pretensiones; pero él,
fiel a su grande ideal 1 0 7 , se dirige a los incansables discutidores y teo-
rizantes, y recoge de sus manos sus mismos argumentos para dirigir
hacia empresas mejores sus desorbitadas energías: Dejad de dicutir
sobre el valor de la Donatio Constantini: La Donado es un argumento
apologético de la verdad de nuestra fe cristiana.


Llull no se decide por ninguna de las dos partes. Intenta unirlas,
para unir todas las fuerzas de la cristiandad. Llull en la disputa no


103 Doctrina pueril, c. 26 : ORL I. p. 48 .
m Cf. G. B. L A D N E R . The concepts oj «Ecclesia» and «Christianitas» and their


relation to the idea oj papal «Plenitudo potestatis» from Gregory Vil to Bonijace
VIU ( = M i s c e l l . Hist. Pont. X V I I I ) , Roma 1954, 65 -70 ; K E M P F . Papsttum und
Kaisertum... p. 296-300.


,0Í Arbre de Sciència I I ; del Arbre celestial I I I : ORL X I I (Mallorca 1923) p.
114-15, Cf. F. A . Y A T E S , La teoría luliana de los elementos, en Estudios Lulianos
4 ( 1 9 6 0 ) 55 .


m Véase el excelente estudio, presentado en el 1 Congreso Internacional de Lu-
lismo en Formentor, de R. S U G R A N Y E S DE F R A N C H . Els projectes de creuada en
la doctrina missional de Ramon Llull. en Estudios Lulianos 4 ( 1 9 6 0 ) 275-90, espe-
cialmente 279-86.


"" Vida Coetània (cd. M O L L , Palma de Mallorca 1 9 3 3 ) , p. 10.


15




170 ANTONIO OLIVER, C. R.


pertenece a ninguna escuela. No dedude de la Donatio consecuencias
en pro de la dignidad real del sacerdocio ni en pro de derechos polí-
ticos. En manos de Llull la Donatio deviene un argumento exclusiva-
mente apologético.


Llull es, por encima de todo, un misionero. Por esto, en la movi-
mentada historia de la semántica y utilización de la Donatio, su pos-
tura resulta irreducible y, gloriosamente, fuera de serie.


ANTONIO OLIVER, C . H.


16




RELACIONES DEL CÍSTER Y DE SAN BERNARDO
CON EL BTO. RAMÓN LLULL


I N T R O D U C C I Ó N


El eminente lulista, P. D. Raymundo Pascual en el prólogo de su
obra: Vindiciae Lulianae, tom. I, p. V -XII , expuso en forma clara y
suscinta el influjo decisivo del Monasterio cirtercience de La Real de
Palma de Mallorca en la formación del Beato Ramón Llull.


La autorizada opinión del célebre Abad me indujo a investigar
en las obras Julianas los argumentos para demostrar la verdad de su
sentencia.


Ante todo estudié detenidamente los diversos documentos que
tratan sobre este particular y publiqué el resultado de mi trabajo en:
Analecta Sacra Tarraconensia, ( 1 9 4 2 ) , 75-92 y en: Estudios Lidíanos
( 1 9 5 7 ) . 351-370; 11 ( 1 9 5 8 ) , 256-272.


En la comunicación presentada al Congreso Internacional Lulis-
ta. empecé un estudio comparativo entre la doctrina cistcrciensc y la
lulista.


Durante los años siguientes al Congreso, diversos lulistas han
tratado este tema, particularmente, Armand Lunares en su tesis doc-
toral de la Universidad de Grenoble con el título: Raymond Lidie.
Philosophie de Vaction (Grenoble, 1 9 6 3 ) , 68 , 69 , 88 , 90 , 421 y 4 6 6 ;
y mi amigo J. N. Hillgarth en el artículo: Una biblioteca cistercien-
se medieval. La Real (Mallorca). publicado en: Analecta Sacra Ta-
rraconensia, 1959, 89-191.


Después de la atenta lectura de estos dos trabajos he sentido un
fuerte impulso de completar mi ponencia con nuevos datos, de acla-
rar algunos puntos y de responder a diversas dificultades que presen-
tan sus autores, pero, todo bien ponderado, he preferido dejar para
otra oportunidad este interesante estudio.


En la comunicación que leí en el I Congreso Lulista, trato breve-
mente de tres temas relacionados con la formación del Beato Ramón


1




172 P. GABRIEL SEGUÍ, M. SS. CC.


Llull: la cultura cisterciense de principios y mediados del siglo X I I I
y la doctrina luliana; la organización de la escuela monacal de La
Real y un esbozo de la marilogía luliana y su dependencia de la Or-
den del Cister.


Para el desarrollo de mi trabajo me he servido de las últimas in-
vestigaciones sobre el Cister y San Bernardo, publicadas con motivo
del Congreso de Di jón.


— I —


1.—Conclusiones actuales sobre la influencia cisterciense en el
en el Beato Ramón Llull.


A. Al final de los artículos que publiqué en «Estudios Lulia-
n o s » , vol. I ( 1 9 5 7 ) , 351-370 y vol. II ( 1 9 5 8 ) , 245-272, escribí:


a) «Ramón Llull durante los nueve años de preparación para
su labor misionera, sin salir de la Isla de Mallorca, se consagró al es-
tudio del árabe y latín y de la teología cristiana y musulmana, con
tal ardor y acertada orientación que antes de abandonar definitiva-
mente su patria, había escrito sus mejores obras, que contenían en
germen toda su futura producción literaria».


b ) «Llull está íntimamente relacionado con el monasterio cir-
terciense de La Real, tanto en el aspecto doctrinal, como en los acon-
tecimientos de su primera etapa de pecador convertido» .


c ) «Estos contactos literarios e históricos de Ramón con la
abadía regálense, actualmente un poco confusos, podrán ser determi-
nados con más claridad, con el estudio de la doctrina lulista, compa-
rada con la que enseñaban las escuelas de los monasterios benedicti-
nos reformados del siglo X I I I » ( p . 2 6 9 - 2 7 0 ) .


B. El Sr. Carreras Artau en «Vida. Introducció biogràfica» de
«Ramón Llull. Obres essencial?» (Barcelona 1 9 5 7 ) . p. 2 1 , sostiene:


a ) «El marc de la seva educació «clerical» no pogué ésser al-
tre que l'escola monacal dels cisterciens de Santa María de La Real,
ais afores de Palma, els mestres de la qual ajustaven llurs enseya-
ments a les directrius traçades per San Rernat un segle abans».


b ) «Cal retenir que el Llull convers es formà en la mentalitat
i en l'esperit cisterciens; i això explica moltes de les seves caracte-
rístiques, per exemple, el «retard» ( ? ) doctrinal respecte del seu se-
gle, el desaféete a Aristòtil, l 'augustinisme, l 'exaltació mística, etc .» .


2.—La escuela monacal de La Real.


Uno de los puntos más importantes en la investigación del ori-
gen de la doctrina luliana es la existencia de una escuela para formar


2




EL CÍSTER Y EL BTO. RAMON LLULL 173


los monjes del Monasterio de Santa María de La Real y las orienta-
ciones que seguían sus maestros.


A continuación intentaré iluminar este aspecto de la historia de
la abadía regálense a base de los datos recogidos en las modernas
investigaciones sobre la Orden del Cister.


3.—Orientaciones generales del primer siglo de existencia de la
Orden cistercicnse.


A . La Abadía del Cister, fundada el día 21 de marzo de 1098,
llevó vida precaria durante el gobierno de su Fundador Roberto y de
su sucesor Alberico , iniciando una época de explendor al recibir el
Abad Esteban Harding, el año 1112 a San Bernardo con 30 compañe-
ros y al ser aprobada la Orden por el Papa Calixto II en 1119.


B. La Orden del Cister fué una reforma de los Benedictinos de
Cluny y se propuso observar con más rigor la Regla de San Benito,
caracterizándose en sus principios por una pobreza absoluta, no ad-
misión de privilegios eclesiásticos y desprecio de la cultura superior.


C. Al morir San Bernardo en 1153 dejó a su Orden la heren-
cia de una escuela de teología mística, un ardiente celo misionero,
ansias de librar la Tierra Santa del poder musulmán y 350 monaste-
rios establecidos en todas las naciones de Europa.


D . Los cirtercienses durante los años que siguieron a la muer-
te de San Bernardo continuaron ocupando la vanguardia de la Igle-
sia católica en la vida religiosa, en las cruzadas y en las misiones;
hasta que fueron sustituidos poco a poco en la primera mitad del si-
glo XI I I por las dos Ordenes mendicantes que fundaron San Domin-
go y San Francisco.


4.—La teología monástica.


La teología propia de los monasterios cistercienses es la llama-
da por algunos mística y por otros monástica. Sus características son
las siguientes:


A . Las fuentes que usa, son esencialmente cristianas, la Sagra-
da Escritura, los Santos Padres griegos y latinos, algunos escritores
canónigos regulares, como Anselmo de Laon y Hugo de San Víctor.
Tocante a las fuentes paganas, como Aristóteles y a los escritores es-
colásticos, c omo Abelardo, Pedro Lombardo, los monjes adoptaron
lo que se ha llamado «la oposición del silencio».


B. En cuanto al objeto de la teología monástica no es la expli-
cación del dogma, sino llegar por la contemplación de las verdades
reveladas, de la vida de Jesucristo dé la Eucaristía a la unión con


3




174 P. CAU1UEL SEGUÍ, M. SS. CC.


Dios, a la divina caridad. Así que el amor divino viene a constituir
el tema preferido por los grandes escritores, como San Bernardo.


C. El método que usa la teología monástica no es la investiga-
ción, la abstracción, la especulación, sino la experiencia, lo concreto,
la síntesis de la vida cristiana, o sea la divina caridad. Así que la «me-
ditativa oratio» , es el medio ordinario que usaban los monjes pa-
ra penetrar los misterios divinos.


D. La teología monástica es pues esencialmente un ejercicio de
la oración, es la práctica de la vida contemplativa, es la experiencia
divina propia de las virtudes de la fe, esperanza y caridad, es la doc-
trina para la vida, es la teología que se vive. Con razón pues dirá
San Bernardo: «Est sapiens cui quaeque res sapiunt prout sunt».


5.—Las misiones de los cirtercienses.


Los cistercienses se consagraron con gran celo a la conversión
de los paganos, herejes y cismáticos hasta que fueron relevados por
los miembros de las Ordenes Mendicantes.


Así pues trabajaron con éxito en la evangelización de los Albi-
genses en su Sur de Francia, de los paganos y pueblos bárbaros en
Prusia y países bálticos, de los cismáticos en Rutenia.


Esta actividad misionera estaba poco en consonancia con el es-
píritu del Cister, por lo cual el Capítulo General del año 1211 ordenó
que el Abad del Cister viera de obtener del Papa la dispensa de ir a
las misiones externas a los monjes encargados del gobierno de los mo-
nasterios; con todo Inocencio III no pudo satisfacer completamente
estos deseos pues las necesidades de la Iglesia pedían su eficaz cola-
boración.


6.—La acción diplomática de los cistercienses.


Los más eminentes miembros de la Orden, siguiendo el ejemplo
de San Bernardo se ocuparon como diplomáticos y mediadores para
negociar la paz entre el Papado y los príncipes seculares que estaban
imbuidos de las ideas absolutistas. Así algunos abades intervinieron
en las luchas entre Federico Barbarroja y Alejandro III , entre Fede-
rico II y el Papa, y entre Felipe el Hermoso y Bonifacio VI I I .


7.—Participación de los cistercienses en L·s luchas contra los mu-
sulmanes.


A. La Orden del Cister intervino eficazmente en la lucha contra
el poder musulmán que amenazaba la Europa cristiana y se había
apoderado de los Lugares Santos.


4




E L C Í S T E R Y E L U T O . R A M O N L L U L L


San Bernardo influyó en la fundación de los Templarios y el cis-
terciense Raymundo de Fiero en la Orden militar de Calatrava.


Tomaron parte activa en las cruzadas, particularmente en la se-
gunda ( 1 1 4 7 - 1 1 4 9 ) , tercera (1189-1192) y cuarta ( 2 0 2 2 - 2 3 4 0 ) , ya
preparándola con sus predicaciones ya tomando parte activa en las
mismas como capellanes de los cruzados.


Otra forma de colaborar en la lucha contra el poder musulmán
fue la fundación de monasterios en la Palestina o en otras regiones
conquistadas.


Esta colaboración misionera, diplomática y guerrera en la defen-
sa y extensión del reino de Cristo, no estaba muy en armonía con el
fin de la Orden del Cister, por lo cual los Capítulos Generales no ce-
saron de insistir en que se redujera esta actividad exterior de los
monjes.


Con todo el Papa no pudo acceder a los deseos de los Abades,
pues, c omo di jo Inocencio III al Abad Pedro, que deseaba retirarse
de la lucha contra los Albigenses: «En la hora actual es mejor para
la Iglesia la acción que la contemplación».


Por fin, la fundación de las dos Ordenes mendicantes dio la
solución al grave problema que tenían planteado los cistercienses y
volvieron a santificarse en la vida monástica, cesando la etapa que
había iniciado San Bernardo debido a las circunstancias especiales
de la Iglesia.


Después de este rápido examen de las orientaciones generales
del primer siglo de vida de la Orden cisterciense, voy a exponer bre-
vemente la cuestión más importante para la escuela monacal de La
Real, la cultura propia del Cister desde su fundación hasta su defini-
tiva unión a la corriente general de la Escolástica.


8.—La cultura cisterciense desde el año 1119 a 1227.


A. La cultura de la Orden del Cister en esta época se reduce a
una severa formación ascética y no se encuentran rastros de un pro-
grama de educación o de organización de estudios.


B. Los miembros que poseían elevado nivel de ciencia ecle-
siástica, lo habían adquirido antes de entrar en la Orden, como suce-
dió con S. Bernardo y el Abad Alberico.


C. San Bernardo con sus apasionadas luchas contra los prime-
ros representantes de la escolástica, creó en la Orden una atmósfera
de sospecha y hostilidad contra el nuevo método de la Escolástica.


D. A medida que la primera generación formada fuera de la
Orden dejó de influir directamente o mediante sus discípulos en la


5




1 7 6 P. GABIUEL SEGUÍ, M. SS. CC.


formación de los monjes según la orientación de la teología monás-
tica, se inició una notable decadencia en la cultura de los mismos.


Influyeron asimismo en la misma dos causas. La rápida exten-
sión de la Orden en todo el mundo católico y la aparición de la Esco-
lástica, defendida por los miembros de las Mendicantes, particular-
mente de los dominicos.


Este estado de cosas fue causa de que entre la Orden cirtercien-
se se iniciaran dos corrientes, la de los conservadores de la tradición,
hostiles a la Escolástica y los propugnadores de adquirir la forma-
ción con el nuevo método, a pesar de ser contrario a la teología mo-
nástica, pues el Concilio de Letrán de 1212 acababa de aprobarla.


La lucha entre estas dos tendencias ocupará todo el período
siguiente, que se extiende desde 1227, fecha de la adquisión de una
casa en París para la formación de los monjes hasta la decisión del
Capítulo General de 1281 de que se estableciera en cada monasterio
un Estudio General y se enviaran monjes a ser formados en las Uni-
versidades.


9.—La cultura cisterciense desde 1227 hasta 1281.


A. En esta segunda etapa se cambia rápidamente la orientación
general de la cultura de la Orden, sustituyendo la teología escolásti-
ca a la teología monástica, e incrementándose la formación de los
monjes.


B. El Abad de Claraval en el año 1227 adquiere en París una
casa y el Capítulo General de 1237 aprueba la proposición del men-
cionado Abad de enviar monjes a dicha casa para los estudios univer-
sitarios. Con todo, algunos de estos jóvenes estudiantes atraídos por
la manera de vivir y de enseñar de los Mendicantes cambiaron el há-
bito de su Orden por el de los dominicos y franciscanos.


C. Ante este peligro de los cistercienses en París la reacción
fue diversa. El Capítulo General de 1242 protestó ante las Ordenes
Mendicantes y aumentó la oposición de enviar estudiantes a dicha
ciudad. Por el contrario el Abad de Clavaral, Esteban Lexington, an-
tiguo alumno de Oxford, más clarividente y enérgico, transformó la
casa de París en un «studium genérale», consiguiendo que el Papa
Inocencio IV lo aprobara con una Bula y que ordenara al Capítulo
de la Orden el envío de estudiantes de cada monasterio. Con todo
los Padres del Capítulo se contentaron con elevar el nivel de la forma-
ción secundaria que se daba en los monasterios.


Mientras tanto el Abad Lexington amplió notablemente el Cole-
gio de San Bernardo de París con el auxilio y protección de los Obis-


6




EL CISTER Y EL BTO. RAMON LLULL 1 7 7


pos franceses. Con todo el Capítulo General rehusó aceptar el Estu-
dio General bajo su patrocinio y dirección y se opuso que las demás
Abadías enviaran jóvenes al mismo.


El Abad Lexington después de este fracaso y movido por las
duras críticas de que era objeto su actuación, renunció al cargo de
Abad de Claraval en 1257, muriendo tres años después.


D. A pesar de la influencia que ejercía el grupo conservador,
se fundaron casas semejantes a la de París junto a los grandes cen-
tros de estudios universitarios; en 1252 se estableció la casa de Mont-
peller, en 1281 la de Oxford, en 1284 la de Vurzbourg, y por aquellos
años la de Tolosa y de Colonia.


E. Ante la fuerza que tenían ambas corrientes en la Orden, el
Capítulo General de 1281 ordenó que en cada monasterio de más de
24 miembro se organizara un estudio general en el que se enseñaran
el curso de artes liberales y la teología.


10.—La cultura cisterciense desde el año 1281 a 1335.


A. Las dos tendencias, favorable una a la formación de los j ó -
venes en las Universidades y contraria la segunda, continuaron divi-
diendo todavía la Orden, hasta que la autoridad del Capítulo Gene-
ral y del Papa se decidieron por la primera.


B. El Concilio de Viena de 1311 prescribió que en cada Or-
den religiosa hubiera un Estudio General. El Capítulo General de
1321 declaró que el Colegio de San Bernardo de París en adelante
sería la casa de estudios de toda la Orden, bajo la dirección y alta
vigilancia del mismo Capítulo, el cual cuidaria de su organización,
del programa de estudios y de la disciplina.


C. Por fin el Papa cisterciense Benedicto X I I con la Constitu-
ción «Fulgens sicut stella matutina», de 1335, reglamentó los estudios
en toda la Orden, particularmente en el Colegio de S. Bernardo, en
el cual se había formado.


Prescribió que todos los monasterios tenían que enviar al mis-
mo Colegio, uno o dos estudiantes según el número de miembros.
Las Abadías que no llegaban a 30 monjes tenían que mandar uno de
ellos para estudiar en otro Colegio de la misma Orden. Confirmó los
Estudios Generales de Oxford, Tolosa, Montpeller, Salamanca y fun-
dó dos, en Boloña y Metz.


Con este documento terminó la época de transición de los estu-
dios de la teología monástica a los de la escolástica y cesó la división
de tendencias en la Orden tocante a los estudios universitarios.


7




i>. GABRIEL SEGUI, M. SS. CC.


11.—El Beato Ramón Llull y la herencia espiritual de San Ber-
nardo.


Hay que encuadrar al Beato Ramón Llull dentro de la época de
transición de la historia cultural de la Orden Cisterciense que acabo
de describir.


La actuación de Llull puede resumirse en los siguientes puntos:
A . En el monasterio de La Real recogió la herencia que San


Bernardo dejó a su Orden, y que ésta conservó y desarrolló durante
la segunda mitad del siglo XI I y principios del X I I I .


B. El amor divino, meta de la teología monástica, el celo por
la conversión de todos los redimidos, la lucha contra los musulmanes
y las ansias de librar la Tierra Santa de sus invasores constituyen las
notas sobresalientes de la personalidad de San Bernardo, que Ramón
Llull en el trato con los monjes de La Real conoc ió , hizo suyas para
transformarlas con su genio en los tres grandes propósitos, que cons-
tituyen el eje en torno al cual giran todos los acontecimientos de su
larga vida.


12.—Ramón Llull y la cultura cisterciense.


A través de los escritos de Ramón Llull, particularmente los ca-
pítulos 56 y 57 del «Libre de Blanquerna», su mentalidad respecto
a las dos tendencias que dividieron la Orden cisterciense durante
el siglo X I I I . La opinión de Llull puede reducirse a los siguientes
puntos:


A . Confirma la decadencia cultural del monasterio de Santa
María, pues:


a ) El Abad «no sabía parlar latí ni espondre les Escriptures».
(LB . c. 53 , 2 , p. 5 3 ) .


b l El Prior reconocía que «havia poca sciència». ( L B , c. 57 ,
3, p. 1 9 2 ) .


c I Los parientes de un monje afirman que los miembros de
aquella Orden «havien defalliment de letres». ( L B , c. 57 , 4, p. 1 9 3 ) .


d I El Prior y el «cellerer» temían que los monjes sabios no les
despreciaran o ocuparan el cargo de Abad , pues ellos «no havia
sc iència» ; por lo cual aconsejaron al Abad «destruissen l 'estudi».
(LB , c. 57 , 1-3, p. 192-1931.


B. Propone la fundación de un «-estudi», el Abad con su con-
vento, reunidos en capítulo, en el cual unánimamente se resolvió:


a) «Faessen estudis e escola a una part del monastir, per ço
que lloc se convengués al estudi». ( L B , c , 56 , 1, p . 1 8 9 ) .


a




ÉL CÍSTEIt Y EL BTO. RAMON LLULL 179


b ) Después «ordenaren temps», ( id . )
c ) «Après l'ordenament de temps ordenaren de persones qui


deguessen apendre, segons preporció de edat e de volentat e de na-
tural enteniment e de bons nudriments». ( Id . )


C. Ramón Llull en. la persona de Blanquerna indica las cien-
cias a estudiar.


a) «Gramàtica per entendre les altres sciencies; en aprés mos-
tràs lògica per entendre e apendre natures; e philosophia per ço que
mills no peguessen entendre teología; e com baguessen apressa teo-
logía, mostràs medicina, e parés sciència de dret». ( L B , c. 56 , 5, p .
1 9 1 ) .


b ) El fin de esta enseñanza es el siguiente: «Tant es gran lo
plaer qui m vé de la sciència que aprenc, per la qual philosophia mes
ocasió de haver conexença de Deu, e tant me tenc a gran benauy-
rança com som en religió e som fuyt al món, que nit i jorn som en
alegrança e en plaer, e majorment com ma sciència me fa menysprear
lo mon e vanagloria, em faça amar humilitat e Deu» (LB , c. 57 , 5,
p. 1 9 4 ) .


D. Ramón Llull señala las ventajas del establecimiento del es-
tudio en la Abadia.


a) El prestigio de la Orden para atraer vocaciones, pues las fa-
milias de los monjes preferían entraran sus hijos en «altre orde on
havia homens molt letrats». (LB , c. 57 , 4, p. 1 9 3 ) .


b ) El Abad dijo que «aprés nostra mort, temps vendrà que tot
aquest monestir serà semblant al fruyt de la figuera (que como ha
dicho más arriba «tot era b o » ) , e molt seran grans clergues en nostre
orde abats e uficials e escolans». (LB , c. 57 , 6, p. 1 9 4 ) .


e) Los monjes del monasterio podrán tratar con los persona-
jes que los visiten, como Obispos, religiosos de otras Ordenes «de
Deu» , proponer «qüestions de la santa Escriptura», «qüestions e de-
mandes de diverses sciencies». (LB , c. 57 , 5, p. 193 ; c. 57 , 2 p. 1 9 0 ) .


d ) Además, algunos de sus monjes serían elegidos por conseje-
ros del Rey y predicador del mismo (LB , c. 58 , 8, p. 1 9 5 ) .


e ) Formándose los monjes en el mismo monasterio evitarían la
pérdida del espíritu religioso con el trato con los del mundo en la
Universidad y la consecuente corrupción de los demás monjes con su
mal ejemplo ( L B , 56 , 4, p. 190 -191 ) .


E. Conclusión.
a) Ramón en el establecimiento y organización de los estudios


en el monasterio de Blanquerna se inclina a defender la tradición de


9




p. c: A niu El, SEGUÍ, M. ss. ce .


la Orden, pues señala como objetivo de todos los estudios la teología,
el conocimiento y amor de Dios , c omo ya se ha indicado arriba y cons-
ta por el siguiente testimonio: «Segons lo fi per que som en est loe
ni havem leixat lo mon, cové que hajem diverses sciencies per ço que
puscam aver la sciència de teología, qui es fi e compliment de totes
les altres sciencies». ( L B , c. 56 , 4, P. 1 9 1 7 ) .


b ) En la ordenación del estudio del monasterio Ramón parece
hacerse eco de la resolución del Capítulo General celebrado a media-
dos del siglo X I I I , en el cual predominó el criterio de los defensores
de la tradición, contra la orden del Papa, prescribieron que en todos
los monasterios se elevase el grado de la educación secundaria.


c ) Parece que la decisión del Capítulo General del año 1281
influyó en el Beato Ramón Llull, pues escribió el Libro de Blanquerna
entre los años 1283 a 1285. La organización del Estudio en el mo-
nasterio tuvo relaciones con la citada prescripción de que en todas
las Abadías que tuvieran 24 miembros debían organizar con sus pro-
pias fuerzas cursos de artes liberales y de teología.


— I I —


E S B O Z O D E LA MARIOLOGÍA L l LIANA


A. _ I N T R O D U C C I Ó N


13.—Después de haber expuesto las relaciones históricas del
Beato Ramón Llull con San Bernardo y los cistercienses, voy a iniciar
el ensayo de las relaciones literarias con los mismos empezando por
el estudio de la mariología luliana.


14.—Principales obras marianas del Beato Ramón Llull.


A. «Libre de Ave María» , formado por los capítulos 61 a 66
del «Libre de Blanquerna», L A M , en el vol. IX de «Obres del Beat
Ramón Llull, edició original» , Palma 1914, p. 210-239.


B. «Libre de Sancta María» , cap. 1-30, LSM, e nel vol. X de
«Obres del Beat Ramon Llull», Palma de Mallorca, 1915, p. 1-228.


C. «Hores de Sancta María» . Psal. 1-49, HSM, en el vol X de
«Obres del Beat Ramon Llull», Palma de Mallorca, 1915, p. 233-288.


15.—Lema seguido por el Beato Ramón en sus obras marianas.


Lema medieval: « D e María nunquam satis», cof. LSM, conclu-
sión, p. 228 .


10




EL CÍSTER Y EL BTO. RAMON LLULL 1 8 1


16.—Orientación general.


Coloquios tiernísimos e ingenuos del Procurador de los infieles
con Santa María.


B. — Fundamentos del edificio mariológico


17.—Carácter público de la dignidad y méritos de María.


LSM, c. 7, 9, p . 67.
LSM, c. q, 10, p. 68.
LSM, c. 10, 4, p. 83.
LSM, c. 18. 8, p. 136-137.


18.—María es mujer perfecta en el orden natural y sobrenatural.


LSM, c. 10, 3, p. 82 .
L S M , c. 18, 1, 2, 3. 4, p. 133-134.
L A M , c. 63 , 8, p. 22-223.
L A M , c. 64, 7 y 8, p. 226.


19.—María es reina de toda la creación.


LSM, c. 18, 1. 2, 3, 4, 7, 8, 9 ; p. 133-137.
LSM, c. 39 , 1, 2 , 3, 4, 5, 6, p. 226 .
L A M , c 6 1 , 7, 8, p . 213.
HSM, ps. 45 , 6, p. 284.
HSM, ps. 49 , 3, 5, p. 287-228.


20.—María está íntimamente unida a Cristo en todas L·s fases
de la redención.


LSM, c. 30, 2, 3, 4, 5, 9, p. 222-227.
LSM, c. 9, 9, p. 80.
LSM, c. 8, 9, p. 67.
LSM, c. 6, 2 , 3, 4. 9, p. 55-59.
L S M , c. 5, 3, 9, p. 50 y 53.
LSM, c. 4, 2. p. 42 .
L S M , c. 3. 4, p. 36.
LSM, c. 1, 2, 3, 4. p. 16 y 17.


C. — Edificio mariológico luliano


21.—Aspecto mañano de las empresas apostólicas lulianas.


a) Redimidos que deben ser evangelizados por no conocer a
Jesucristo ni a su Madre Santísima.


1 1




1 8 2 P. CARRIEL SEGUÍ, M. SS. CC.


LSM, c. 24 , 6, p. 185.
L S M , c. 25 , 9, p . 194.
LSM, c. 19, 8, p. 144.
LSM, c. 30 , 7 y 8, p. 226 .
L A M , c. 6 1 , 4, p. 211 y 212 .
b.) Redimidos que han de ser evangelizados, pues a pesar de


amar a nuestra Señora, están separados de la unidad de la Iglesia.
LSM, c. 24 , 7, p. 186.
L A M , c. 6 1 , 4, p. 211 y 212 .
c ) La Tierra Santa debe ser conquistada por haber sido san-


tificada por Nuestra Señora.
L S M , c. 19, 9, p . 144.


22.—María es Corredentora.


LSM, c. 20 , 3, p. 149.
HSM, ps. 10, p. 244-246.
HSM, ps. 11 , p. 247.


23 .—María es Madre espiritual del género humano.


a) Resúmenes.
LSM, c. 30 , 1, 2, 3. 7, 8, 9, p. 222-227.


b) Formas explícitas.
LSM, 7, 8, p . 72 .
LSM, c. 10, 4, p. 83.
LSM, c. 1.6, 3, p. 121
HSM, ps. 2 , 15, p. 236 .
H S M , ps. 5, 7, p. 339.
HSM, ps. 2 2 , 5. 11 , p. 258 y 259.
HSM, ps. 29 , 4, p. 266.
HSM, ps. 30 , 9, p. 267.
HSM, ps. 4 3 , 9, p. 282 .


c) Formas equivalentes.
LSM, c. 1, 3, p. 20.
LSM, c. 4, 4, p . 44 .
LSM, c. 5, 3, p. 50.
LSM, c. 6. 7 y 9, p. 58 y 59
LSM, c. 7, 9, p. 67.
LSM, c. 10, 3, 4, 8 y 9, p. 82-85.
L S M , c. 16, 3, p. 121.
LSM, c. 16, 4, p. 122




EL1 CISTER Y EL BTO. RAMON LLULL 1 8 3


HSM, pe. 1, 4 y 5, p. 233.
HSM, 3, 2, p. 236.
HSM, ps. 4, 5 y 6, p . 237.
HSM, ps. 5, p. 238 , n. 5.
HSM. ps. 6, 3, 6, 7, 8, 9, 10, p. 239-240.
H S M , ps. 10, 1, 2, 3, 6, 7, 10, 11, 12, 13, 14, 19, 20 , 22 , 23 , 2 4 ;


p. 244-246.
HSM, ps. 11 , 2, p, 247.
HSM, 12, 1, 8, 9, p . 247-248.
H S M , ps. 14, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7; 9: 10; p. 249-250
HSM, ps. 15, 2, 3, 4, 5, p. 251 .
H S M , ps. 16, 4, 5, 8, p . 252 .
HSM, ps. 26 , 2 , p. 262 .
H S M , ps. 27 , 4, p. 263.
H S M , ps. 48 , 2, 3, 5, p. 286-287.
d) Razones de la maternidad espiritual.
LSM, c. 1, 11 , p. 2 1 .
L S M , c. 3, 4, p. 36.
LSM, c. 4, 2 , 43 .
LSM, c. 5, 3 y 9, p . 50 y 53.
LSM, c. 6, 4 y 9, p. 56 y 59.
L S M , c. 7, 9, p. 67.
LSM, c. 10, 7 y 8, p. 85 y 87. .
L S M , c. 14, 7, p. 110.
LSM, c. 16, 3, p. 121.
LSM, c. 14, 7, p. 111. '
H S M , ps. 5, 5, 238.
H S M , ps. 10, 12, p. 245.
HSM, ps. 12, 7, p. 248.
HSM, ps. 28 , 6, 264 ,
HSM, ps. 36 , 2, 273.
H S M , ps. 48 , 2, p. 286.


24.—Primera etapa de L· corredención.


Concepción, Anunciación y Pasión.
LSM, c. 10, 3, p. 82 .
LSM, 10, 2 , 4, p . 81-83.
LSM, c. 1, 2, p. 16-17.
LSM, c. 17, 2 , 3, 7, p. 128 y 130.
L S M , c. 20 , 2 , 3, p. 148 y 149.




1 8 4 P. GABRIEL SEGUÍ, M. 9S. CC.


LSM, c. 23 , 2, 3, p. 173-174.
LSM, c. 24 , p. 182.
LSM, c. 28 , 2 , 3, p. 209 y 210.
LSM, c. 29 , 9, p. 220.
LSM, c. 30 , 2 , p. 222 .
L S M , c. 6 2 , 12 , 219 .
HSM, ps. 6, 5 y 9, p . 239 y 240 .
HSM, ps. 8, 4, 2 4 2 .
HSM, ps. 10. 15, 2 1 , 22 , 23 , p. 245 y 246 .
HSM,ps. 37 , 4, 5, 7, p. 274 .
H S M , ps. 38 , 2 , p. 275 .
H S M , ps. 32 , 3. 9, p. 268 y 269.
HSM, ps. 43 , 2 , 9, p. 281 y 282 .
HSM, ps. 45 , 1. 8, p. 2 8 3 - 2 8 4 .
HSM, ps. 4 7 , 6 y 9, p. 285 y 286.


25.—Segunda etapa de la redención.


a) Dispensadora de las gracias.
LSM, c. 1, 3 y 4, p. 16 y 17.
L S M , c. 2 , 20 , p. 33.
LSM, c. 3, 7 y 8, p. 39 y 40 .
L S M , c. 4, 1, 2 , 3, 4, 8, 9 : 43-47.
HSM ps. 12 . 1, 4, p. 247 y 248 .
H S M , ps. 13, 1. 2, 3, 4, 6, p. 248 y 249 .
HSM, ps. 14 6, 9, 10, p. 250.
HSM, ps. 15, 1, 6, p. 251 .
HSM, ps. 16, 7, 8, 9, 10, p. 252-253.
H S M , ps. 18, 3, 4, 5, 7, p. 254.
H S M , ps. 19, 7, p. 255 .
H S M , ps. 2 0 , 2, 5. 9, p. 256.
H S M , 20 , 10, p. 256 .
HSM ps. 2 1 , 3, 5, 6, p. 257.
HSM, ps. 2 2 , 2 , 4, p. 258.
HSM ps. 24 , 1, 5, p. 260.
HSM, 25 , 2, p. 261 .
HSM, ps. 27 , 1. 4, 5, 6, 7, p. 263 .
HSM, ps. 28 , 4. 6, p. 264 .
H S M , 48 , 1. 6, p. 286 y 287.
LSM, c. 13, 2 , 3. 4, 8, p. 101-104.
LSM, c. 25 , 2 3, 4, p. 188-190.
L S M , c. 29 , 2-4, p. 216-217.


1 4




EL CÍSTER Y EL BTO. RAMON LLULL 185


b ) Es la esperanza de los pecadores.
LSM, c. 16, 4, p. 122.
LSM, c. 2 1 , 3, 7, 9, p. 157-161.
LSM c. 24 , 1-3, p. 181-183.
c ) Envía misioneros.
LSM, 11, 8, 9, p. 90-91
LSM, 18, 9, p . 137.
LSM, 20 , 8, p. 153.
LSM, c. 2 1 , 9, p. 162.
LSM, c. 24 , 6, p. 185.
LSM, c. 28 , 8, p. 215.
d ) Actúa sobre el Papa y los Cardenales para este fin.
LSM, 24 , 7, p. 186.
L S M , 29 , 7, p. 220.
e ) Concede bienes a los misioneros.
LSM, c 20 , 8, p. 186.
f ) Convierte los cismáticos para convertir los gentiles.
LSM, c. 24. 7, 186.
g I Convierte a los infieles y pecadores.
LSM, c. 19, 8, p. 144.
LSM, c. 2 2 , 8, p. 168.
LSM, c. 27 , 7, p. 206.
LSM, c. 28 , 6, p . 213.


26 .—Condic ión a poner por los redimidos para que María sea
c e hecho su Madre espiritual.


LSM, c. 2 1 , 3, p. 157.
LSM, c. 16, 8, P . 121.
LSM, c. 10, 8. p. 85
H S M , ps. 10, 1, 2, 4, 3', 6, 7, 9, 19, 20 , 22 , 23 , 24 , 26, 11 , p.


244-246.
HSM. ps. 12, 1, 4, 5. p. 247-248.
H S M , ps. 11 . 5, p. 247.
HSM, ps. 15, 1 „ 251 .
HSM, ps. 2 2 , 2 , 4, p. 258.
HSM, ps. 27 . 1. p. 263.
HSM, ps. 39 , 3, 6. p. 276.
HSM, ps. 4 1 , 5, ,6, 10, p. 278 y 279.
HSM, 44 , 2 , 3, p. 282 .
HSM, ps. 48 , 5. 2 , p. 286-287.




1 8 6 P. GABRIEL SEGUÍ, M. SS. CC.


D. — Relaciones de la mariología luliana con la cisterciense.


27.—Ambiente mariano de los monasterios cistercienses.


A . Ante todo recogeré las costumbres de las Abadías del Cis-
ter para honrar a María Santísima.


a ) El Capítulo General del año 1134 decidió que todos los mo-
nasterios de la Orden fueran dedicados a Nuestra Señora.


b ) En el año 1152 se introduce la conmemoración de la Vir-
gen en el Oficio diario.


c ) En 1185 empieza a rezarse el Oficio Parvo de la Virgen
Santísima.


d ) Después de 1194 se canta cada día una misa en su honor,
a) En 1220 aparece en el misal cisterciense la misa votiva de


Nuestra Señora para el sábado.
f ) Después del año 1218 empezó a cantarse la Salve Regina


en cada comunidad como último acto del día.
B. Todos los monasterios del Cister fueron un centro de cul-


to a la Santísima Virgen, a la cual sus miembros veneraron con ter-
nura filial bajo el título de Madre de los hombres. Para expresar
este concepto en el siglo trece encontramos por primera vez la re-
presentación de la Virgen cubriendo con el manto a sus devotos. El
origen de este intenso culto mariano en las Abadías cistercienses fue
el siguiente:


a ) Después de la mitad del siglo X I , la doctrina y práctica del
amor en la vida humana dividió a los cristianos en dos grupos.


b ) Por una parte los extremistas, entre los cuales hay que con-
tar a los Albigenses que sostenían que procedían del Mal la materia
y deseos de la caridad, por consiguiente el amor y el matrimonio.
En este grupo hay que contar a los trovadores, los cuales en su afán
poético de ensalzar el amor, colocaron a la mujer sobre un pedestal
para honrarla con las inevitables consecuencias en la moralidad.


c ) Los Cluniacenses que a la sazón estaban en primera línea
condenaron estas novedades indicando los peligros de la mujer.


d ) San Bernardo que tenía un alma de trovador siguió otro ca-
mino, pues en sus sermones sobre el Cantar de los Cantares y en
otros escritos presentó el amor como el centro de la teología místi-
ca enseñando que el amor afectivo es el camino que conduce al fin
de la perfección cristiana, la unión con el Creador. Además cultivó
un tierno amor a la Humanidad de Jesucristo y a la Virgen Santísi-
ma, cuyo culto sobrenatural sustituyó con el título de Nuestra Seño-
ra al que los trovadores daban a la mujer,


16




EL CÍSTER Y EL BTO. RAMON LLULL 1 8 7


e ) Los cistercienses fueron más severos que los clunicacenses
en el trato con la mujer, con todo siguiendo las huellas de su insigne
Maestro San Bernardo, tuvieron una tierna devoción a la Virgen co -
mo Reina de cielos y tierra.


f ) En este ambiente mariano insignes cistercienses escribieron
sobre las glorias de María Santísima.


San Bernardo por su parte compuso algunos bellos sermones
sobre la Virgen, a saber, cuatro homilías sobre el Evangelio «Missus
est», tres sermones sobre la Purificación, tres sobre la Anunciación,
cuatro sobre la Asunción, uno sobre «Signum magnum», y uno sobre
la Natividad de Nuestra Señora, llamado «De aquaeductu». Si a es-
tos sermones se añade la carta a los canónigos de Lión. se tendrán
todas las obras marianas del Doctor Melifluo, que componen solamen-
te 60 columnas de las 2.200 que forman todos sus escritos en Mig-
ne, o sea el 3,5 por ciento.


A pesar de tan reducida producción literaria de San Bernardo
es presentado por la leyenda como el teólogo mariano, debido a su
gran influencia y personalidad revelante, varios tratados marianos
de otros autores, le fueron atribuidos. Además, ya en el siglo X I I I ,
aparece un capítulo del Flores Bernardi consagrado a textos maria-
nos, atribuidos falsamente al Santo.


Los estudios sobre San Bernardo, que están en sus principios,
han empezado por destruir la leyenda mariana del Santo, reconocien-
do con todo su influjo extraordinario en todos los monasterios de la
Orden durante toda la edad media.


28.—Fuentes de la formación mariológica del Beato Ramón.


A . Los monjes del Cister. procedentes de la Abadía de Poblet,
fundada por el monasterio de Fontfroid, filial de Claraval, acompa-
ñaron a Jaime I en la conquista de Mallorca, en el año 1229. Luego
se establecieron en la Granja de Esporlas y más tarde en Alcàsser de
D. Ñuño Sans. hasta que por los años 1260 a 1266 entraron procesio-
nalmente en el nuevo monasterio, que ocupaba el mismo sitio del
actual. Ramón Llull a raíz de su conversión en 1263 se trasladó a
la Abadía, y durante los 14 años de preparación a su vida de misio-
nero, estuvo en contacto con los monjes, dictó sus obras mejores que
se escribieron en el «scriptorum» de La Real y se asimiló la ciencia
cisterciense para después transformarla en sus maravillosas obras.


B. El Beato Ramón Llull adquirió la formación mariológica
en el monasterio de La Real con los siguientes medios :


17




1 8 8 P. GABRIEL SEGUÍ, M. SS. CC.


a) Contacto frecuente con los monjes, cuya formación ascéti-
ca-mariológica era intensa.


b ) Las costumbres marianas de la Abadía consagrada a San-
ta María de La Real.


c ) La lectura de los códices de la Sagrada Escritura, Santos
Padres y particularmente de San Bernardo 1 y otros autores cistercien-
ses, que estaban guardados en el «armarium», junto con los libros
litúrgicos, en una habitación vecina a la Sacristía. Los monjes dedi-
caban mucho tiempo del día a la «lectio divina».


d ) Quizá el trato con monjes ya formados en Montpeller.


I V


B I B L I O G R A F I A


LOUIS J. L E K A I , S. 0 . Cister Les Moines blancs. Histoire de
VOrdre Cistercien. (Paris, 1957 ) .


Dom JUAN LECLEREQ, bénédictin de Clervaux. S. Bernard
et la Théologie Monastique du XII siècle en Analecta Sacri Ordinis
Cisterciensis, vol. IX ( 1 9 5 3 ) , fase. 3-4, Iul-Dec. Saint Bernard Théo-
logien, Actes du Congrés de Dijon, 15-19 septembre 1953. p. 1-23.


H E N R I . B A R R E , C. S. Sp. , Saint Bernad, Docteur Marial en
el mismo vol., p. 92-113.


t


CONCLUSIONES


1.—Durante la vida del B. Ramón Llull, la cultura cisterciense
tuvo su época de transición, dividiendo la Orden desde 1227 a 1335
en dos tendencias. Un grupo de Abadías fueron fieles a la tradición
de sus fundadores, mientras que otras abandonaron la herencia de
San Bernardo y admitieron la nueva orientación escolástica.


2.—EI B. Ramón Llull recogió la herencia que dejó San Ber-
nardo a su Orden al morir y que puede reducirse a los siguientes
puntos: la teología monástica que tiene como centro el amor, el ce-
lo por la conversión de los redimidos, la lucha contra los musulma-
nes, las ansias de librar la Tierra Santa de sus invasores, la oposi-


' El Dr. Garcías Palou comprobó la influencia del santo Abad en el Bto. Ramón
Llull, mediante la lectura de los Sermones in Canuca de aquél. «La influencia de
San Bernardo, escribió, se revela en la suave dulzura y en la ternura de afectos con
que escribe sobre los misterios de la vida de Jesucristo en su Libre de Oració, y, ade-
más, en el plan al que adapta el desarrollo de las cuestiones cristológicas». Cuestio-
nes de Psicologia y Fisiología humanas en Cristo, tratadas en los escritos teológicos
del beato Ramón Llull, Revista Española de Teología, I I I , 1943 , 2 5 2 - 2 5 5 ) .


18




EL CÍSTER Y EL BTO. RAMON LLULL 1 8 9


ción del silencio a la escolástica y la simplificación de todos los as-
pectos de la vida monacal.


Llull transformó con su ingenio la orientación de San Bernardo
y le dio una fisonomía propia.


3 .—La escuela monacal de La Real con organización particular
de los estudios no existió antes del Capítulo General de 1281. redu-
ciendo su actividad a la formación prevalentemente ascética de sus
alumnos y tomando como base la teología monástica de San Bernardo.


4 . — R a m ó n Llull en su Libre de Blanquerna trata de la situa-
ción en que se encontró la Abadía cisterciense que describe, con la
institución del Estudio General y la presencia de los monjes jóvenes
que habían estudiado en Montpeller.


La data de la composición de Libre de Blanquerna, 1282-1285, 2
corresponde a los años en que se organizó el Estudio General en las
Abadías cistercienses después del decreto de 1281.


5 .—La biblioteca de la Abadía de La Real durante la época de
formación del Beato Ramón Llull se reducía a los libros necesarios
para la lectio divina, conservados en el armario de los libros litúr-
gicos.


6 .—La mariología de Ramón Llull tuvo doble origen, la prác-
tica del culto a Nostra Dona, que era muy intenso en la Orden cister-
ciense, y las enseñanzas de San Bernardo y de otros escritores de la
misma.


P. GABRIEL SEGUÍ, M. SS. C C .
R o m a


2 R U D O L F B R U M M E R , Zur Datierung von Ramon Lluïts «Libre de Blanquer-
na», Estudios Lulianos. I, 1957, 257-261. — S. G A R C Í A S P A L O U , El «Liber de
quinqué sapientibus» del Bto. Ramón Llull. en sus relaciones con la fecha de com-
posición del «Libre de Blanquerna», Estudios Lulianos, I, 1957, 377-384.


10






LAS TESIS FILOSÓFICAS
EN LA UNIVERSIDAD LULIANA


La Universidad luliana de Mallorca empezaba su existencia con
el breve pontificio de Clemente X en el año 1673. ejecutado en 1691 ,
y terminaba su vida por Real Orden en diciembre de 1829, pasando
a ser un Seminario de estudios lulianos adscritos a la Universidad
de Cervera.


En este período de tiempo, algo más de un siglo, la Universidad
de Mallorca representa el centro donde se conserva vivo el espíritu
luliano y de donde nacen las defensas más acérrimas contra los ata-
ques dirigidos al Beato Lulio durante el setecientos. Ello implica un
resurgir lulista mallorquín que, en íntima relación con el de Alema-
nia, representó una aportación importante a la Historia de la Filoso-
fía española del siglo X V I I I .


No hay que olvidar por otra parte, que es precisamente duran-
te este siglo cuando la Filosofía se empapa del espíritu crítico y del
enciclopedismo francés, dejando paso a la infiltración de las nuevas
corrientes que formaban la ideología europea. La Universidad lulia-
na no fue ajena a la influencia moderna, no pudiendo resistir a ella
a pesar de la oposición del escolasticismo tradicional. Por ello, ya a
fines del siglo X V I I I y los pocos años de vida universitaria de la cen-
turia siguiente, encontramos en Mallorca claramente establecida, jun-
to a las ideas de Física y Matemáticas, la filosofía moderna: el racio-
nalismo de Descartes, el empirismo sicológico de Condillac, inspi-
rado en Locke, y todo el complejo doctrinal de la Enciclopedia.


Ante este fenómeno la Escolástica quedó afectada y proyectó
una visión más amplia de los problemas haciendo desaparecer aque-
lla reducción temática de principios del setecientos. Pero también el
lulismo sufrió las consecuencias de la nueva ideología. Es segura-
mente ésta una de las causas que motivaron su desaparición como
corriente doctrinal, cuya fecha señala el profesor Carreras Artau en
el año 1789. La razón que aduce es la obra bibliográfica de los seño-


1




S. TRÍAS MERCANT


res Rogent y Duran, afirmando qae «el bache profundo que media
entre 1789 y 1830, con sólo un par de producciones insignificantes
dice bastante al respecto» (n . ° 5 ) 1 .


Creo que, si desaparece el lulismo como sistema, este par de
producciones manifiestan que no muere todavía el espíritu luliano,
principalmente en la escuela franciscana. No hay más que consultar
e! «Llibre de Matrículas de los Licenciados Llullistas desde 1721 en
avant», libro que va desde la fecha indicada hasta el año 1819. Jun-
to a ésto he podido encontrar «Tesis» franciscanas que al ensalzar
la figura de San Buenaventura y del Doctor Sutil, alaban también la
del Iluminado Doctor. «Beato Raymundo Lullo coelesti lumine re-
pleto» (n . ° 4 1 , 43 , 4 4 ) . Incluso, aunque posterior al período fecha-
do , poseo una tesis luliana con motivo de la celebración de la fiesta
de Ramón Llull del año 1833 (n . ° 2 6 ) .


El aportar nuevos datos a este amplio movimiento filosófico del
siglo X V I I I es la intención del presente Ensayo, seguro de que esta
pobre colaboración será susceptible de enriquecimiento con el hallaz-
go de nuevas «Tesis» .


Sigo así el criterio establecido en mi trabajo anterior (n . ° 1 9 ) ,
de contribuir al esclarecimiento de la filosofia en Mallorca, principal-
mente durante el siglo X V I I I . Es este artículo un nuevo eslabón a la
cadena ininterrumpida de la Historia de la filosofía y una precisión
de algunos puntos que antes dejé esbozados. Esto supone una con-
frontación de sistemas que van articulándose en la unidad de un pro-
ceso dialéctico, quedando así la doctrina que pretendemos analizar
perfectamente encuadrada en el fluir histórico de la Filosofía que no
es mera geografía de sistemas.


Es un error pensar que la misión de la Historia de la filosofía
es la mera información del pensamiento filosófico con todas sus va-
riantes, c omo si fuera la ordenación de las piezas de un museo clasi-
ficadas por sus afinidades doctrinales. La Historia de la filosofía nos
hace penetrar en lo más hondo de los problemas y nos permite nue-
vavs fórmulas de planteamiento junto a nuevas directrices en el des-
arrollo de los mismos. A la par que nos manifiesta c omo innumerables
veces planteamos con una estructura moderna una cuestión .que ya
se encontraba en doctrinas pretéritas. Esto mismo afirma H. Poincare
de una forma un tanto poética, considerando los agregados de agujas
fosilizadas que constituyen el esqueleto de algunas esponjas. No son
más que porciones de ácido silícico con una forma determinada, cu-
ya forma no podremos nunca comprender si no conocemos las espon-
jas vivientes que se la han impreso. Igualmente ocurre con los con-




LAS TESIS FILOSÓFICAS


ceptos intuitivos de nuestros antepasados que, aún en el caso de aban-
donarlos por anticuados, imprimen no obstante su propia forma a la
armazón lógica que hemos puesto nosotros en su lugar.


Por otra parte, a través de la Historia de la filosofía no sólo
conocemos las ideas filosóficas, sino también las obras donde se con-
tienen tales ideas, lo mismo que los filósofos y escuelas que las han
producido. A todo este complejo no sólo lo conocemos en el tiempo
sino también cómo fue. Ello implica situar las ideas y doctrinas en
el origen mismo de su nacimiento y enmarcarlas en sistemas, descu-
briendo de esta forma el fondo íntimo que ha motivado su aparición
a la par que el cauce por donde han aclanzado su desarrollo.


El verdadero estudio de la Filosofía, de cualquier sistema, supo-
ne en consecuencia la penetración de la doctrina, el conocimiento de
las obras y la vida de los filósofos ya que las condiciones personales
motivan a veces e influyen en las ideas mismas. Mediante la biogra-
fía simpatizamos con ellos y vivimos su filosofía. Séneca quería con-
versar con los grandes sabios de todas las escuelas e inspirarse en
sus ejemplos. Deseaba más ser familiar suyo, heredar sus virtudes,
que ser discípulo y continuador de sus sistemas. Otro español, Una-
muno, concibe Filosofía y vida en íntima relación. La Filosofía es
saber de la vida, por ello la íntima biografía de los filósofos es la que
más cosas nos explica de la Historia de la Filosofía. Comprendemos
a unos hombres que han pasado por un mismo problema y vivido la
misma preocupación.


Estos tres puntos van a regir mi trabajo. En primer lugar esta-
blecer una corriente simpática entre . nuestra vida filosófica y el am-
biente del siglo X V I I I en general y de la Universidad luliana en con-
creto. En segundo lugar, analizar la doctrina que nos presentan las
«Tesis» filosóficas para descubrir su fondo íntimo. Por último, po-
nerlas en relación con todo el caudal filosófico del setecientos para
poder fijar su cauce y desarrollo.


L A S DIRECTRICES FILOSÓFICAS DEL SIGLO X V I I I ESPAÑOL


Durante las dos centurias que van del Renacimiento al Setecien-
tos alcanzó la humanidad cimas insospechadas en el terreno artístico
literario y científico. El siglo X V I I I poco añade a ese itinerario as-
cendente, siendo notoria sin embargo su superficialidad y falta de
ideales, si exceptuamos el ansia del pensamiento por señalar nuevos
rumbos al desarrollo político, religioso, social y cultural de los pue-
blos (n . ° 1 4 ) .


3




s. TRÍAS MERCANT


Francia se convirtió en centro de la nueva cultura, aunque nó
debemos olvidar que la renovación procedió de Inglaterra. Las apor-
taciones del racionalismo alemán de Leibniz, del cientifismo de New-
ton y del empirismo de Locke fueron decisivas. Hay que tener ante
los o jos que el siglo X V I I I se empapó de la filosofía inglesa de estos
dos últimos pensadores. Si a ello añadimos el progreso de las ciencias
físicas y naturales junto al de la matemática. Si no olvidamos la li-
bertad política y la diversidad religiosa unidas al creciente auge eco-
nómico , tendremos el complejo de elementos que dieron vida y seña-
laron las directrices filosóficas que aparecerán claras en todo momen-
to y en todo lugar durante la centuria que nos ocupa.


Los filósofos de la época enseñaban que la verdadera filosofía
no había que buscarla en especulaciones metafísicas, sino en razona-
mientos concretos y finalidades prácticas. El empirismo rompe con
la tradición metafísica que había dominado el pensamiento occidental.
Ya no hay metafísica ni trascendencia, sino visión cuantitativo-meca-
nicista de la naturaleza. El deseo de progreso inspirado en estos nue-
vos principios se transformó en una actitud hostil a los valores tradi-
cionales y creó un mundo nuevo. Esta época «sueña, lo mismo que
la Estoa, afirma Hirschberger, con un hombre ideal y universal, en
el que naturaleza y razón constituyen las supremas normas de valor
en todo el ámbito humano» (n . ° 8 ) .


En Francia toman cuerpo todas estas ideas nuevas y adquieren
un carácter más radical. El ateismo y el materialismo son sus pilares
básicos. El ideal naturalista en el sentido de ensalzar lo natural
abarcado por la razón, con la soltura de los lazos de civilización des-
embocaron en una oposición abierta a todo lo sobrenatural y a todo
lo que tuviera carácter tradicional.


Paralelamente a las nuevas concepciones ideológicas e igualmen-
te bajo el lema de libertad y progreso, se va desarrollando el pensa-
miento científico. Los avances de la matemática pura y de la física
racional que se dieron en el siglo X V I I tienen ahora en el Setecien-
tos sus aplicaciones prácticas.


T o d o este acervo ideológico , cultural y científico se expansiona
desde Francia por toda Europa. En España, aunque no hubiera rei-
nado la casa de Borbón, hubiera llegado como llegó la influencia fran-
cesa. Hasta tal punto se dio que logró «este afrancesamiento espiri-
tual y político torcer casi por completo la auténtica civilización espa-
ñola fn .° 1 4 ) . Es quizás la Filosofía la que mayor influjo ejerce.
Sus obras estuvieron de moda, fueron las delicias de los salones, in-
formaron las sociedades y los individuos, infiltraron su crítica y doc-


4




LAS TESIS FILOSÓFICAS


trinas por todas partes dejando un sedimento de escepticismo e in-
credulidad.


El siglo X V I I I español es un período de polémica y de las más
diversas opiniones entre nuestros investigadores. Mientras unos como
Eugenio D'Ors afirman que lo que no hicieron los romanos lo ha he-
cho el Setecientos (n . ° 6 ) o , al igual que M. Pelayo quien pretende
probar la aportación científica del Dieciocho español (n . ° 1 2 ) , o co -
mo Sarrailh para quien los hombres ilustrados pretenden dar prospe-
ridad y dicha, cultura y dignidad a su patria (n . ° 1 8 ) , otros, al estilo
del Dr. Marañón, creen que el siglo XVII I en España muy poca cosa
ha aportado al engrandecimiento español. «En realidad, afirma don
Gregorio , refiriéndose a los hombres famosos de este siglo, ni son nu-
merosos ni son más que mediocres en la mayoría, si se les compara
con los hombres y las obras que por la misma fecha producían otros
países europeos» . La prueba que presenta el profesor Marañón es
que las obras de la mayoría de estos hombres se han cubierto de pol-
vo y hundido en el olvido más absoluto, «hasta que les saca a flote,
de cuando en cuando, la caña y el anzuelo expertos de un erudito»
(n . ° 1 0 ) .


Lo cierto es que el Setecientos español, aunque dotado de curio-
sidad científica, presenta una paupérrima y escasa facultad creadora.
La Universidad había decaído enormemente y las enseñanzas que en
ella se daban eran deficientes, sobre todo en lo que se refiere a las
ciencias experimentales. Estas la mayor parte de veces eran conside-
radas incluso peligrosas e inútiles. Sus profesores en algunas ocasio-
nes no llegaban a la altura científica que corresponde. Basta recordar
como ejemplo el caso de Torres Villarroel que llegó a ser catedráti-
co de Salamanca o , el no menos curioso caso de la universidad lulia-
na de Mallorca que a falta de doctores ocupó una cátedra luliana un
simple seminarista.


Sólo se aceptaba la teología escolástica, la moral y la expositiva
con sus inútiles discusiones sobre la univocidad o analogía del ser o
sobre la trascendencia. Por ello España llevaba en el terreno cientí-
fico bastantes años de retraso. «Adscritos, refiérese Marañón a los
médicos, a las sectas sistemáticas de Hipócrates, de Gasendino, de los
químicos, etc., se eternizaban en disputas disparatadas sin acercarse
a observar al enfermo» (n . ° 1 0 ) .


El remedio a todo ello estaba, según observaban algunos escri-
tores de la época, no en desenredar sofismas y abstracciones, sino en
buscar y descubrir verdades sobre la base de la observación. «Exa-
minar, afirma Gerónimo Palou, médico-filósofo mallorquín, refirién-




1% S. TRÍAS MERCANT


dose a la medicina, los pasos de la naturaleza en las enfermedades,
diferencia de ellas, y de sus symthomas, y buscar remedios oportu-
nos. . .» . La filosofía abstracta nada enseña sobre lo concreto del cos-
mos para descubrir sus propiedades, pues «aunque desde él tiempo
de Aristóteles, basta hoy, sigo citando a G. Palou, se hubiera estado
Philosophando sobre la Kina, sobre la rayz de Hypecaquana, sobre
la gran valeriana Silvestre, no se hirviera descubierto que la primera
era especifico contra fiebres intermitentes, la segunda contra Dysen-
terias, y Diarrheas, y la tercera contra insultos Epilépticos» (n . ° 3 0 ) .


Resumiendo, el ambiente científico español durante esta centuria
presenta: Falta de verdaderos sabios. De- ahí derivó una decadencia
de las universidades, creando una deficiencia de base y ambiente
científicos.


Este estado de la ciencia en general se dejó sentir igualmente en
el campo filosófico. En las ciencias especulativas penetra el influjo
de las corrientes cartesianas e incluso el criticismo y sensualismo, no
se produce ninguna escuela original ni tampoco obras fundamentales.
Por otra parte, a pesar del carácter liberal y enciclopédico, el nuevo
pensamiento fue cultivado por sacerdotes y religiosos.


Los dominicos defendieron acérrimamente y renovaron la doc-
trina de Santo Tomás, intentando mantener incólumes los principios
tradicionales de la ideología clásica frente a la corriente innovadora.
Por el contrario, es nota característica de los jesuítas de esta época
su tendencia a completar las tesis tradicionales con los nuevos hallaz-
gos de las ciencias (n . ° 1 ) . Con ello completaron la filosofía suarista
dándole un tono ecléctico y armonizador.


El panorama filosófico español durante el setecientos presentaba
una triple vertiente. Por una parte el cientifismo innovador con sus
tesis revolucionarias, junto a un eclecticismo armonizador, oponién-
dose a ambos el tradicionalismo escolástico.


El cientifismo innovador presenta unas características bien defi-
nidas. Es patente su oposición a la filosofía tradicional. La autoridad
de Aristóteles y de la filosofía peripatética era un rudo enemigo con
quien tenía que luchar la nueva filosofía. Al pretender ésta estu-
diar la realidad cambiante del cosmos, no el ser sino los seres, es
cuando las teorías tradicionales son una oposición. La filosofía tra-
dicional no se preocupaba del mundo de lo concreto que ahora la
ciencia presentaba. Ante tal hecho la filosofía peripatética o debía
ser dejada de lado o debía renovarse no pasando de largo los esfuer-
zos allegados por los científicos. Debe ir de la mano de una sana ex-
periencia si no quiere incurrir en un culto petrificado de la idea y




LAS TESIS FILOSÓFICAS 197


ajeno a la realidad. Esta es la opinión de los que se daban perfecta
cuenta del hecho histórico y de la importancia que suponía la apor-
tación científica. Así Aymeric defendía en la Universidad de Cervera
que la Filosofía no puede ser una cosa muerta, un estrato geológico
de capas petrificadas que dejamos a nuestros seguidores tal como lo
hemos recibido de nuestros predecesores, si no queremos que se con-
vierta en un conjunto de sutilezas y elucubraciones abstractas (n . ° 2 ) .


Por otra parte, esta filosofía nueva, basada en la observación del
ente concreto, no se aviene ni puede servir de base a la Teología. De
ahí que se intentase durante esta época una emancipación de la Filo-
sofía de la teología tradicional, aunque en realidad no se consiguió.
Sobre el particular notamos una doble solución.


Unos afirman que la nueva filosofía no tiene nada que ver con
la Teología. Por lo cual debe continuarse cultivando la filosofía es-
colástica para servir de base y exolicación de las verdades reveladas.
« N o D o r esto (porque se admita la filosofía moderna) se deve negar
que las Philosoohias oue se enseñan en nuestras Escuelas como ser-
vientes d e la Theología Escolástica, conducen mucho para defender
l a s verdades reveladas í v más después de la corrección del Maestro
Santo T h o m á s ) » (n . ° 2 0 ) . En otra ocasión añade el filósofo mallor-
ouín. « y o confieso que para la Theología me persuado es mas acomo-
dada la Philosophia Aristotélica, por la bien examinada concordan-
cia que tiene un sistema con otro» , pus, «ninguno parece que està
con mas firme armonía que el Aristotélico fà lo menos ninguno sue-
na mejor à nuestros Theologos Españoles y Mallorquines» (n . ° 2 0 ) .
Esta concepción implica introducir una escisión en la misma Filoso-
fía. La filosofía nueva basada sobre la observación y la experiencia,
apropiada para el estudio de la realidad cósmica, y la filosofía aris-
totélico-escolástica como «ancilla Theologiae» .


Otros, por el contrario, quizás más radicales, pero más conse-
cuentes con la Filosofía misma, no quieren escindirla en dos mitades.
Por e l l o prescinden de la filosofía tradicional e intentan acomodar
la nueva ideología al saber teológico. Tal es el caso de los seguido-
res de Maignam. cuya influencia e n España se deja sentir bastante.
«Los insignes Maignam. y Saguens... trabajaron otro sistema Philo-
sophico sobre que fundaron el Theolog ico» (n . ° 2 0 ) .


Teniendo esto en cuenta no debe extrañarnos que precisamente
encontremos algunas alusiones teológicas en las Tesis innovadoras,
pues es sobre todo a través de Maignam que se introdujeron las nue-
vas ideas en España.


7




1 9 8 S . TRIAS MERCANT


A pesar de que durante el setecientos no podamos hablar de ca-
racterísticas claramente definidas, dado que cada Universidad es un
mundo aparte y encierra elementos tradicionales junto a los nuevos,
sí podemos señalar un claro predominio de los últimos en las univer-
sidades de Sevilla y Valencia.


Los problemas que caracterizan la nueva corriente están toma-
dos fundamentalmente de Descartes, Gasendi y Maignam, sin olvi-
dar a Newton, Locke y Leibniz. Por Descartes conocen la simplifica-
ción geométrica del mundo físico y su estructura mecanicista-cuanti-
tativa a la par que la complej idad de formas accidentadas. Gasendi
añade a estas tesis un atomismo democritiano homogéneo y de Maig-
nam aprenden los filósofos españoles el atomismo heterogéneo, es
decir, la diferenciación específica de los diversos átomos.


Todo este complejo de elementos da estructura y especifica la
nueva fiolosfia española del siglo X V I I I , centrada en torno al proble-
ma de la naturaleza de los cuerpos. Este problema les lleva al estudio
de una serie de cuestiones derivadas. Respecto al método defienden
los españoles del setecientos la aplicación del método matemático lo
mismo a la Filosofía que a las otras cincias. Admiten el mecanismo
cartesiano, reduciendo al mismo tiempo las cualidades activas de los
cuerpos a factores y efectos puramente mecánicos. Son partidarios
igualmente del automatismo de los brutos. Rechazan por una parte la
originación de nuevas formas en la naturaleza a base de generación
o corrupción de formas substanciales, por otra, niegan la existencia
de accidentes físicos distintos de la substancia.


Esta labor de introducción de las nuevas ideas que llegaron a
dominar la Filosofía española, suponía una oposición a la filosofía tra-
dicional que pugnaba por sostenerse y continuar su vida ya debilitada
y mortecina. En la segunda mitad del siglo X V I I I la infiltración es
Va irresistible y las universidades más fieles al tradicionalismo esco-
lástico admiten un cambio total de rumbo en sus enseñanzas. Se au-
menta el estudio de las Matemáticas y de la Física experimental, em-
papándose la Filosofía del empirismo sicológico de Condillac y del
pensamiento de Rousseau.


En cuanto al tradicionalismo escolástico no hay que creer que
la decadencia sea una muerte de la Escuela. Al contrario, sus enseñan-
zas forman la armazón y el fundamento del espíritu universitario y
de los Colegios. La decadencia y el desfallecimiento están mas bien
en no querer admitir lo nuevo e impermeabilizarse a sus influencias.
Es una actitud negativa y vigilante.


8




LAS TESIS FILOSÓFICAS 199


La enseñanza es normalmente rutinaria a base de «Cursos» y
«Comentarios» . Tales obras manifiestan unas características bien de-
finidas. Se presentan en primer lugar como una enciclopedia filosófi-
ca. Tratan cuestiones de Lógica, Física, Metafísica y Moral. En se-
gundo lugar patentizan una uniformidad temática y doctrinal. En el
campo de la Lógica son comunes las cuestiones y soluciones de su de-
finición, su concepción como ciencia y arte, división de la misma; el
problema de los universales relacionado con la cuestión de los predi-
cables y predicamentos. En Física se estudian las cuestiones de su
objeto y el problema de la materia y la forma fundamentalmente,
preocupándose la Metafísica del ser en cuanto ser, de sus modos , de
los trascendentales y de las relaciones. Por último, dentro de la uni-
formidad temática persisten las modalidades de la Escuela: tomismo,
escotismo, suarismo. De ahí aue cualquier trabajo filosófico, con mu-
cha más razón los «Cursos» , lleven explícitamente manifiesta la filia-
ción sistemática: «ad mentem Scot i» . «pro suaristica doctrina».


Si esto ocurría en la primera mitad del siglo, continuó la oposi-
ción a las infiltraciones durante la segunda mitad del setecientos, opo-
sición ahora al empirismo sicológico y al multiforme enciclopedismo
francés. No obstante, la fuerza de la filosofía moderna era avasalla-
dora y terminó por arrastrar e influir a éstos mismos que se oponían
a ella.


Junto a estas dos corrientes se desarrollaba la tendencia armoni-
zadora y ecléctica que pretendía una aproximación y síntesis de las
dos concepciones opuestas. Intenta llevar a cabo la síntesis asimilan-
do los nuevos elementos a la estructura básica tradicional. De ahí que
defienda un atomismo físico-químico, pero procurando salvar por to-
dos los medios el hilemorfismo metafísico. Se da cuenta que en cues-
tiones de experiencia ha de decidir no la razón abstracta, sino la ob -
servación. Por ello se inclinan más al lado de la Física en cuestiones
como la existencia del éter; la elasticidad de los cuerpos; el peso del
aire, cuestión ésta que fue motivo de escándalo para los escolásticos
exagerados que seguían aferrados a la explicación de dichos fenóme-
nos por el horror al vacío. Los representantes de esta corriente se
apartan del tomismo para acercarse más a Suárez o a Vázquez, desde
donde es más fácil poder realizar la síntesis que pretenden.


T o d o ello nos deja entrever que las nuevas ideas se iban impo-
niendo paulatinamente. Estamos ante un caso concreto de la Historia
que, según afirmaba en la introducción, pone de manifiesto la cons-
tancia de los problemas filosóficos. El contacto con los nuevos resul-
tados científicos plantea el problema de intraducirlos como ingredien-


9




2 0 0 S. TRÍAS MERCANT


tes de la Filosofía, naciendo así una nueva ideología; de rechazarlos
siguiendo el pensamiento tradicional o de armonizarlos en un amplio
eclecticismo. Es el problema de todas las épocas, problema idéntico
al de la filosofía actual que estudia la posibilidad de crear un « N o -
vissimum Organum» sobre la base de la «Novísima ciencia» .


Este fenómeno filosófico del siglo X V I I I fue un fenómeno nacio-
nal y como parte de él, sin olvidar las particularidades regionales, de-
ben considerarse las manifestacinoes que se desarrollaron en Mallor-
ca. En consecuencia, estas breves consideraciones generales nos pre-
sentan una visión vaga de lo que fue el setecientos mallorquín. Con-
viene apurar más la visión de conjunto v particularizarla para poder
así centrar las «Tesis» filosóficas de la Universidad luliana.


EL A M B I E N T E FILOSÓFICO DE M A L L O R C A D U R A N T E
EL SETECIENTOS


El Decreto de Nueva Planta fue en 1716 decisivo para Mallor-
ca. Ouedó la Isla eauiparada a las demás regiones de España y re-
ducida a la uniformidad de Castilla. Ello motivó una asimilación del
régimen, leyes y cultura castellana, produciendo un cambio radical.


En su aspecto cultural Mallorca no fue distinta del resto de Es-
paña. Esta falta de vitalidad señalada más arriba tiene también su
repercusión en Mallorca. El espíritu que vivificaba las artes, las le-
tras y el pensamiento mallorquín, afirma Miguel de los Santos, esta-
ba impregnado de prosaísmo. De «pedestre merece la calificación,
afirma el autor, aquella cultura de eruditos sin gusto, de sofismas
grandílocuos» (n . ° 1 7 ) . Discusiones ridiculas eran el pasatiempo de
los eruditos. Incluso cuando llegó a Mallorca el conoc ido «dábale
arroz a la zorra el abad» , y otras frases latinas reversibles, eran co-
piadas con avidez por personas cultas. La misma Universidad luliana,
por decisión unánime del claustro de profesores, las admitía y las re-
comendaba en las celebraciones de fiestas. Los estudiantes gustaban
de adornar sus «Conclusiones» con acrósticos y laberintos.


En la segunda mitad del siglo y comienzos del siguiente se nota
la reacción y se recomienda el estudio gramatical asiduo de los clá-
sicos para tener siempre modelos a que imitar. «Hos inquam puero-
rum, recomienda el autor de una lección inaugural de curso en la
Unversidad luliana, manus tum nocturna tum diurna versare non
desistant, ut ex eorum frecuenti attentissimaque lectione, valeant ad
eorum similitudinem aliquantulum pervenire» (n . ° 2 3 ) . Se debe imi-
tar en lo posible la sencillez y claridad de César, la agudeza de Sa-


1 0




LAS TESIS FILOSÓFICAS 2 0 1


Iustio, la amenidad de Fedro o la pureza de Nepote, sin olvidar la
elegancia retórica de Cicerón, o la perfección de las Geórgicas de
Virgil io. Para conseguir este programa hay que procurar «ne ornatu
meretricio et adulterino, honestissima veritas induatur», y en segun-
do lugar, junto a esta preocupación por presentar la verdad pura y
desvelada, se debe huir «a superfluitate verborum» (n . ° 2 3 ) .


Esta preocupación por la gramática y por el mejoramiento en
la expresión literaria se dejó sentir incluso en las mismas «Tesis» .
Así en alguna de ellas de principios del siglo X I X encontramos en
el comienzo alguna cita de Cicerón como resumen y programa a des-
arrollar y cumplir, mientras que en otra aparece por primera vez en
el tratado de la Lógica un capítulo dedicado a la Gramática, c omo
expresión del juicio . Sin esta ciencia de la expresión, afirma el autor
de la Tesis, los pensamientos de los hombres serían inútiles y vanos.
Empezaba a sentirse la preocupación por la expresión del pensa-
miento.


El ansia de saber era preocupación de las clases escogidas y ri-
cas. Pero este grupo, aunque pequeño, de personas estudiosas, empe-
zaron a sentirse insatisfechas e investigar las causas de la rutina y
del atraso. Una vez más o menos conocidas reaccionaron contra el es-
píritu de estancamiento, incrementado en Mallorca por su situación
insular. Recuérdese que el P. Pascual se quejaba de la falta de libros
para informarse al escribir sus obras (n . ° 1 9 ) . Para subsanar este
inconveniente se introdujo el mayor número posible de obras y con
ellas se fue infiltrando la influencia francesa con sus ideas enciclope-
distas y antirreligiosas. «Aunque más recatados en Mallorca que en
el resto de España, afirma Santos Oliver, algún fermento de la impie-
dad nos había llegado, si bien exteriormente... no se había roto en
un punto con la unidad de creencias» ( n . ° 1 7 ) . A pesar de que se es-
tudiaba la Enciclopedia de Diderot, El espíritu de las leyes de Mon-
tesquieu y los escritos de Rousseau o el Curso de estudios de Condi-
llac, hay que admitir que esta ideología revolucionaria era patrimo-
nio de algunos pocos y no de la masa. En las «Tesis» , concretamente,
no he encontrado ninguna en que se admitiera ni una sola de las con-
clusiones filosóficas de Condillac. Si bien había una tendencia al em-
pirismo, no se llegó al sensismo descarnado.


En la universidad Juliana, al igual que en las restantes universi-
dades españolas, se dan las tres escuelas filosóficas fundamentales:
la tomista, la escotista y la suarista. debiendo añadir aquí también la
escuela luliana.


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2 0 2 S. TRÍAS MERCANT


Es de notar aquí, como afirma el P. Batllori, el espíritu amplio
y católico y armonizador « c o m o el del Beato Ramón Llull, que hizo
que su Universidad pudiese cobijar al parigual cátedras lulianas y,
a la vez, tomistas, escotistas y suaristas, contándose en estas dos últi-
mas escuelas, amparadas por la Universidad, no pocos defensores y
cultores del iluminado doctor» (n . ° 3 ) . Como ejemplo de tal afirma-
ción podemos leer en las obras del P. Pascual que en un Capítulo
General de la Orden Seráfica celebrado en Salamanca, el P. Vaquer,
catedrático escotista de la Universidad luliana, defendió «Conclusio-
nes Escotistas y lulísticas» (n . ° 2 5 ) .


Esto no debe extrañarnos tratándose principalmente de escotistas,
la mayor parte franciscanos, si tenemos presente que en el Capítulo
General de la Orden celebrado en Roma en 1688 se mandó que en
Mallorca en los Colegios de la Orden se estudiase la doctrina luliana
y se defendieran públicamente Conclusiones sobre la misma 2 .


A pesar de ello no debe creerse que faltaran las disputas tontas
y rastreras propias de Escuela. En su misma Universidad tuvo Rai-
mundo Lulio acérrimos enemigos. Unas veces le atacaron con hechos.
Sabemos el escandaloso caso ocurrido en 1699 de que se rompió una
estatua del Beato que se guardaba en el aula de Teología, situando
a Llull «Ínter haereticos locum» fn.° 2 5 ) . Otras veces la oposición
fue en el plano puramente especutalivo. Así encontramos en las
«Tesis» expresiones c omo esta: Rechazo lo mismo las ideas de Platón
que la concepción lulista (n . ° 4 6 ) .


Por otra parte conviene tener presente que esta división cuatri-
partita de las escuelas en la Facultad de Teología y de Filosofía es
propia de la Universidad luliana. pues si bien en la Universidad de
Valencia existía una cátedra luliana, según afirma el P. Pascual
(n . ° 2 5 ) , y en 1829. al deshacerse, el lulismo pasa a ser un simple
Seminario de estudios en la Universidad de Cervera (n . ° 3 ) y sabe-
mos la labor de los lulistas mallorquines llegados de la escuela ale-
mana de Salzinger, labor de esparcimiento lulista por toda España
fn . ° 5 ) ; sin embargo todo ello son elementos aislados y no toda una
escuela, centro y espíritu aglutinador de una Universidad, c omo en
Mallorca. Esto es digno de tenerse en cuenta puesto que algunos lulis-
tas se formaron en la escuela alemana de Salzinger, pudiendo allí
conocer y traer a Mallorca elementos de la nueva filosofía que se iba
desarrollando en Alemania.


No es difícil entre este complejo del pensamiento mallorquín
poder encontrar más o menos delimitadas las tres corrientes que en
el apartado anterior he señalado: el tradicionalismo escolástico, la


1 2




LAS TESIS FILOSÓFICAS 203


nueva filosofía y el espíritu ecléctico y armonizador. No todas ellas
aparecen con la misma precisión, sobre todo teniendo en cuenta que
el presente trabajo se limita principalmente a descubrir dichas ca-
racterísticas sobre el estudio de las «Tesis» filosóficas.


El tradicionalismo escolástico aparece claro y patente en las
«Tesis» tomistas aunque también se deja entrever en las escotistas y
suaristas. Sin embargo son los tomistas lo representantes genuinos
de tal corriente. Pues, no sólo en la primera mitad del siglo X V I I I ,
al igual que escotistas y suaristas, permanecen aferrados a un esco-
lasticismo barroco, sino también en la segunda mitad se oponen acé-
rrimamente a cualquier innovación, defendiendo la doctrina de Santo
Tomás. Tanto una cosa como otra se hace ya por el simple espíritu
de Escuela. Se emplean las mismas fórmulas rutinarias e incluso la
misma forma de expresión. Basta examinar las Tesis de Fr. José
Parera, presentada el 14 y 15 de julio de 1818 (n . ° 3 7 ) y la de Pedro
Garcías, expuesta el 12 y 13 de septiembre del mismo año fn .° 3 6 ) ,
para darnos cuenta de tal afirmación. Ambas Tesis tienen exactamente
la misma redacción.


Santo Tomás de Aquino se convierte en el f oco de donde dimana
la más pura doctrina y la roca inconmovible donde se estrellan los
ataques enemigos. Se recuerdan ahora las palabras del apóstata: «tolle
Thomam et dissipabo Ecclesiam» fn .° 2 3 ) . La actitud de los segui-
dores del tradicionalismo escolástico, sean o no dominicos, es una
defensa apologética del Aquinate.


En dicha corriente debemos distinguir una doble modalidad, se-
gún hagamos referencia a la primera o segunda mitad del siglo X V I I I .


La filosofía mallorquina tradicional de la primera mitad de siglo,
todavía sin la oposición de las nuevas ideas de la filosofía moderna,
no es más que una ordenada exposición de las concepciones y temas
generales de la Escolástica. Así se manifiesta en las «Tesis» . En este
sentido aparece lo mismo en el tomismo que en el escotismo y suaris-
m o , siempre teniendo presente las diferencias propias de la escuela.


Se repiten insistentemente las mismas definiciones con las mismas
fórmulas. Incluso en la redacción del texto de las «Tesis» aparecen
simplemente indicadas, pues era dominio de la escuela su expresión
exacta. Se centra la atención sobre las cuestiones del concepto y
división de la Lógica, dedicando gran esfuerzo al estudio de los pre-
dicadables y problema de los universales. Las cuestiones sobre el
género, diferencia y especie, con todas las sutiles distinciones que
tales temas implican, son lugares comunes de todas las «Tesis» de
este grupo. La Física igualmente presta atención a los problemas de


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204 S. TRÍAS MERCANT


su objeto y a la teoría hilemórfica, punto capital de la Filosofía de
la. naturaleza de la Edad Media. La insistencia en precisar los con-
ceptos de materia prima y forma sustancial es ahora patente. Apa-
recen claras, en este punto más que en otro, las modalidades propias
de la escuela. Así encontramos la exposición escotista sobre la actua-
lidad de la materia prima y la pluralitas formarum, frente a las tesis
tomistas de la materia prima como ser meramente real potencial y
la negación de varias formas en un mismo compuesto. En la Meta-
física resaltan las cuestiones sobre su definición y los probleas sobre
las propiedades trascendentales del ser junto al concepto y división
de la sustancia.


A partir de la segunda mitad del siglo X V I I I ya había llegado
S Mallorca el pensamiento filosófico moderno. Las nuevas ideas se
iban infiltrando paulatinamente y muchas de ellas estaban en franca
oposición con las tradicionales. Ello motivó un cambio de postura en
el tradicionalismo escolástico. De su actitud expositiva pasó a una
situación polémica. No era suficiente exponer sus propias ideas, sino
que era necesario luchar contra los nuevos elementos. Esta reacción
de enfrentarse a lo nuevo se manifiesta principalmente en las «Tesis»
tomistas. Es precisamente a partir de esta segunda mitad del sete-
cientos cuando se manifiestan las apologías de la persona y doctrina
de Santo Tomás.


La introducción de las nuevas doctrinas fue motivo para que
las «Tesis» tradicionales adquirieran una más amplia visión histórica
de los problemas. No es la exposición simple y sencilla de la escuela
sino que se contrasta la propia opinión con la de otros pensadores,
bien sea para apoyar la concepción rjue se defiende, bien para criticar
la solución de aquéllos. Aparecen ahora junto a los nombres de los
filósofos antiguos Platón o Aristóteles, de Epicuro y Demócrito , de
los escépticos y académicos, los de los filósofos modernos Descartes
y Leibniz o Locke y Hume. Esta amplitud de mirada es motivo para
produndizar mucho más los problemas y enfocar las cuestiones a la
luz de nuevos elementos, a pesar de que se rechacen las soluciones
de la filosofía moderna.


Sirvan de ejemplo algunas citas. El problema de los universales,
pongo por caso, no es ya la exposición escueta y formularia de la
filosofía aristotélico-tomista, sino que ahora se plantea sobre las so-
luciones del empirismo inglés o del racionalismo cartesiano, para
terminar defendiendo la solución del Aquinate: « m o d o quo explicat
Di Thomas» (n . ° .36). En cuanto a la constitución de los cuerpos,
cuestión antes citada, después de rechazar las opiniones de Parméni-


14




. j


15


des, Empédocles, Anaxágoras, Platón, Epicuro, Descartes, Newton,
Leibniz, Gassendi, afirmando no sólo su falsedad sino también su
inutilidad «et falsae sunt, et corporum principia non explicant», de-
fiende el autor de la «Tesis» la solución tomista de la materia prima
y la forma sustancial: «peripateticum systema, ut a Sancto Thoma
trraditum, totis viribus propugnamus» (n . ° 3 6 ) .


Otro punto aparece claro y caracteriza la corriente tradicional
mallorquina es la tendencia a coordinar la Filosofía y la Teología,
subordinando la primera a la segunda. La Teología cristiana se es-
tructuró sobre la base de la filosofía aristotélica-tomista sin olvidar
las ideas de Platón. No es extraño que la filosofía escolástica ma-
llorquina del siglo X V I I I continuase la misma dirección, mucho más
si tenemos presente, incluida la solución de los filósofos de la c o -
rriente moderna, la interpretación que nos dan de la cristianización
de Aristóteles por Santo Tomás. La doctrina de Platón tuvo los ma-
yores créditos de la Iglesia durante los ocho primeros siglos, pero
al ver que «con las Doctrinas de Aristóteles (que entonces servían
de fomento à los Hereges como prueba históricamente Launoy ; ) se
hazia la mas cruel guerra à nuestra Fè, se encargó y dedicó el An-
gélico Maestro Santo Thomás a castigarlas, y arreglarlas, à las ver-
dades Christianas, para desarmar à los contrarios. Acendrada política
de! zelo Catholico» . Excluyeron a Platón porque era conforme a las
verdades cristianas y admitieron a Aristóteles, como autor inseguro
<:haziendo como solemos decir del Ladrón fiel» (n . ° 2 0 y 5 2 ) . Es
fácil encontrar en las «Tesis» infinidad de alusiones teológicas. Siem-
pre se transparenta el problema teológico a la más mínima relación.
Así por ejemplo descubrimos en algunas «Tesis» que al tratar del
problema filosófico de las categorías se plantea la cuestión teológica
de los accidentes eucarísticos (n . ° 36 , 3 7 ) . En otra «Tesis» encon-
tramos la siguiente expresión: «Cum Philosophia Fidei et Theologiae
debeat inservire, nescio plañe cur a modernis Philosophis Thomistico-
peripatetica Philosophia tantulo habeatur, quae et religiosius Fidei
obsequitur, et Theologiae fidelius Philosophia recentiori famulatur»
(n . ° 3 3 ) .


Incluso los más radicales defensores de la filosofía moderna ad-
miten la filosofía aristotélico-tomista para escrutar el saber teológico.
No se da en Mallorca la segunda dirección señalada en el apartado
precedente de acomodar la nueva ideología al saber teológico. Maig-
nam no tiene cabida en los filósofos mallorquines al tratar el proble-
ma de las relaciones entre Filosofía y Teología.


LAS TESIS FILOSÓFICAS 2 0 5




206 S. TIMAS MKHCANT


Si bien es cierta la afirmación anterior no es menos cierto
también que las ideas atomistas de Maignam se dejaron sentir en la
Isla.


En la segunda mitad del setecientos irrumpen en Mallorca los
elementos de la filosofía europea entonces en boga con su racionalis-
mo y principalmente el empirismo inglés. La llegada debió ser irre-
sistible y la aclimatación fructífera a pesar de la oposición antes
analizada, pues ya en 1743 podemos leer expresiones de este t ipo:
«Quam celer in novitates saeculum nostrum. Quam ferax ingeniorum
atque opinionum» (n . ° 2 2 ) .


En plan de esquema podemos sintetizar los elementos caracte-
rísticos de la nueva corriente mallorquina:


La oposición a la filosofía aristotélico-escolástica es patente. La
doctrina de Aristóteles y la de sus discípulos y comentadores esco-
lásticos ha constituido el credo científico-filosófico de gran parte de
la humanidad. Esta filosofía, aun partiendo de los sentidos, se re-
monta inmediatamente a lo inteligible-abstracto. Tiende a lo inmuta-
ble, estático y general. El cosmos aristotélico-escolástico es un mundo
acabado, definido y aparece como un todo. La filosofía de la expe-
riencia, por el contrario, fija su mirada en lo concreto y cuantitativo,
en la concepción microscópica del universo de Demócrito, tan acé-
rrimamente combatida por el Estagirita. No es extraño que estos
filósofos de la experiencia del setecientos mallorquín, unidos a través
de Gassendi, Lucrecio Caro y Epicuro, con Demócrito , se opongan
abiertamente al pensamiento aristotélico-escolástico. Todos sus con-
ceptos abstractos son inútiles y vanos por no acomodarse a la reali-
dad. Por tal motivo la Filosofía de la naturaleza debe prescindir de
ellos si quiere adelantar 3. Las expresiones encontradas no dan lugar
a duda. No hay que contemplar «los Entes c omo universales, sino
como corpóreos, y analiticamente divisibles: ni considerar la heccey-
dades, petreidades, reduplicaciones, precisiones, connotaciones, casua-
lidades, facultades, etc. y otros conceptos, que no sirven para el
adelantamiento de la Physica» (n . ° 2 0 ) . La Filosofía de la natura-
leza debe mirar el mundo de lo concreto y determinado, «assi los
que ven por o jos Aristotélicos, todo lo ven como formalidades, abs-
tracciones, reduplicaciones, virtualidades, etc. ; de donde se sigue,
que como la naturaleza no quiere ser abstraída, sino desmenuzada,
que la Philosophia de Aristóteles es nada conducente para las Cien-
cias Phisicas» ín . ° 2 0 ) . En otra ocasión añade el autor que los
«aristotélicos, y demás, desde la Atalaya de sus abstracciones Me-
taphysicas, miran de lexos. y solo de baxo de razones comunes la


16




LAS TESIS FILOSÓFICAS 207


naturaleza de las cosas, con que están bien distantes del conocimiento
real y phisico de ellas». Pero también la escolástica, seguidora de
Aristóteles, sufre los mismos males: «es una philosophia contenciosa
y vociferante» (n . ° 2 0 ) .


Reconoce el autor que la filosofía moderna no ha llegado aun a
la visión profunda del cosmos: «aunque los Modernos no nos hayan
dado hasta agora, el hilo con que se puede penetrar este laberinto»
(n . ° 2 0 ) ; sin embargo camina con paso firme para conseguirlo: se
dan «muchísimos mas passos azía la puerta de é l » . Por tal razón esta
es la única filosofía aceptable, las otras Philosophias que havia in-
ventadas (menos la experimental) eran otras tantas. Fábulas y Cenas
cómicas, haciendo cada uno el Mundo a su gusto, convocando, y
amasando los Elementos à medida de su paladar y estableciendo
arbitrariamente Hypotheses tan difíciles de probar, como de creer»
(n . 2 0 ) .


Conforme a lo anterior se comprenderá que la segunda carac-
terística de la nueva corriente sea convertir la experiencia en base
de la Filosofía. La razón si no va guiada por la experiencia nos
presenta una visión falseada de la Naturaleza: «solo se sabe lo que
se experimenta, no lo que se opina, y assi en las cosas naturales,
nunca creeré lo que no atestigua la razón junta à la experiencia»
(n . ° 2 0 ) . La observación es el único criterio para establecer un
conocimiento verdadero de la realidad: «solo deve darse crédito à
la observación, y aquella que lo es, y experiencia recusando los me-
ros discursos, y los Autores, y sus escritos desnudos de ella--- pues
todas las razones, que no se conforman con la experiencia son
sophysticas» (n . ° 2 0 1 . Por tal razón rechaza el autor la teoría cos-
mológica de los cuatro elementos ya que son puras hipótesis y abs-
tracciones. Son «meramente un supuesto hypotetico»--- , «ni estan
sujetos à sentido a l g u n o » s o n dichos elementos como el punto
Phisico indivisible de los Matemáticos; que por mucho que digan
solo tiene su ser en la mente» (n .° 2 0 ) .


La revalorización de Platón podemos considerarla como tercera
nota específica. Hay filósofos que han llegado a afirmar que toda la
filosofía occidental viene a reducirse a notas al pie de página de
Platón. Aunque parezca paradoja la filosofía científica se acerca
bastante al pensamiento platónico. Platón creía que el verdadero co -
nocimiento de la naturaleza tenía que ser sobre la base de contar
medir y pesar. Heisenberg en su obra «La Imagen de la Naturaleza
en la física actual» llega a afirmar que. gracias a la lectura del T imeo ,
comprendió los conceptos fundamentales de la teoría atómica.


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208 S. TRIAS MERCANT


Esta vuelta a Platón en la filosofía de la experiencia se da tam-
bién en Mallorca durante el siglo X V I I I . Alguno divide las corrien-
tes de la filosofía griega en dos grandes vertientes: la dogmática y
la académica. La primera «assegurava que havia encontrado la verdad
de las cosas» (n . ° 2 0 ) ; la segunda, desconfiando de la certeza y se-
guridad, buscaban la verdad. Los partidarios de esta corriente decían
que «nada se sabia con certeza, y assi jamás defendían con tenacidad
opinión alguna: investigavan, pero nada con certeza aíirmavan». Sus
partidarios «se declaran enemigos del Dogma y crédulos à la expe-
riencia, y por este sentir se llaman Platónicos o inquisidores de la
verdad» (n . ° 2 0 ) .


Mirando luego el panorama de la filosofía escolástica contem-
poránea suya, dividida en «quatro escuelas, tan acérrimamente opues-
tas entre si» que en «sus congresos y disputas» se manifiesta un
«colérico alboroto de palmadas y gritos», defiende el autor una vuelta
a la filosofía de la experiencia siguiendo los cauces de sus represen-
tantes antiguos, principalmente de Platón, «el mas eminente de todos» ,
y exclama: « O si en estos tiempos tan llenos de imaginerías e inanes
demostraciones, en algo se imitasen, hasta que la experiencia, y la
razón lo resolvieren» (n . ° 2 0 ) .


Nueva característica digna de tenerse en cuenta es la visión his-
tórica en el planteamiento de los problemas, cosa ajena en las «Tesis»
de la primera mitad de siglo. Esta nueva nota es de suma importan-
cia, pues aunque la filosofía tradicional se oponía a las ideas de la
filosofía moderna, admitía esa orientación histórica al plantear sus
problemas, siendo por otra parte una exigencia imperiosa al intentar
rechazar las nacientes teorías. La mayor parte de «Tesis» escolásticas
de la segunda mitad del siglo X V I I I manifiestan tal característica.
Ello obligaba a estudiar las doctrinas de los filósofos antiguos y mo-
dernos, llevándoles a replantear sus problemas. Quizás sea éste un
resquicio por donde paulatinamente el pensamiento moderno se fue
infiltrando en la filosofía mallorquina.


No es ello todo. Incluso encontramos breves esquemas de Histo-
ria de filosofía. El P. Batllori nos dice que el mallorquín P. Pou,
catedrático de la universidad de Cervera, en sus «Theses bilbilitanae»
nos ofrece la primera muestra en España de una Historia de la filo-
sofía. No cabe duda que el P. Pou se inspiró, como nota el P. Bat-
ori, en algún tratado extranjero; sin embargo no es descabellado
pensar que el espíritu de ver la Filosofía desde su Historia lo pudo
muy bien aprender el jesuíta mallorquín durante sus años de estudio


1 8




LAS TESIS FILOSÓFICAS 209


en Mallorca, pues alguno de estos esquemas históricos vio la luz
pública mientras estaba estudiando el P. Pou 4 .


Como quinta prueba de asimilación del pensamiento moderno es
la preocupación científica. Se introducen en las «Tesis» filosóficas
elementos de carácter puramente científico. Muchas veces es una
mera yuxtaposición de los problemas de la ciencia a las cuestiones
filosóficas. Así por ejemplo en ciertas «Tesis» encontramos entre la
Lógica y la Física una serie de proposiciones de Geometría (n . ° 32 I.
En la Filosofía de la naturaleza junto a las cuestiones de Filosofía
aparecen tratados de Física experimental: Mecánica, Estática, Hidros-
tática (n . ° 26 , tesis luliana: n.° 32 , 34 , 35 , 36 , 37 , tesis tomistas;
n.° 4 3 , 44 , tesis escotistas; n.° 52 , 53 , tesis suaristas). El impulso
dado a la Psicología por el empirismo se deja sentir también ahora.
En algunos ejemplares, (n . ° 32 , 36 , 37 , tesis tomistas; n.° 53 , tesis
suarista), precediendo a las cuestiones del alma, se halla un tratado
sobre los sentidos y sus objetos con análisis físicos sobre la luz y el
color.


Por último, falta sólo señalar cuales son estas ideas nuevas que
imprimieron un nuevo sello a las «Tesis» filosóficas de la Universi-
dad luliana. Todas ellas llevan la marca de la filosofía inglesa de
Newton y Locke, manifestando un progreso en las ciencias físicas,
naturales y matemáticas.


Si bien Descartes con su método dio un nuevo impulso y una
vigorosa savia a la Filosofía, su construcción ideológica pecaba del
mismo carácter teórico que se criticaba en los aristotélicos y medie-
vales. Por tal motivo los pensadores de esta época se acercan más
al empirismo psicológico, desde donde, aplicando el método empírico,
prescinden de la estructura aristotélico-escolástica por abstracta y aje-
na a la realidad y superan la solución simplista de Descartes sobre
el problema del conocimiento.


Así en el tratado de Lógica hallamos expuesto el problema del
origen de las ideas con las soluciones de Demócrito y Epicuro. junto
a las de Hobbes y Locke. aunque no falta tampoco la cuestión sobre
el método y la duda metódica de Descartes.


I'n Física aparece el atomismo como solución al problema del
constitutivo de los cuerpos a la par que las soluciones negativas de
Descartes y Ocasionalistas y la positiva de Leibniz sobre el dinamis-
mo interno de los mismos. Se trata igualmente el problema del alma
de los animales con motivo del automatismo mecánico defendido por
Descartes. Sobre tal punto se afirma que el alma de los brutos no es


19




S. TRÍAS MERCANT


una sustancia espiritual, pero sí un espíritu si entendemos por tal
una fuerza invisible y motriz.


En Metafísica se hace incapié en el influjo del alma y el cuerpo,
teniendo a la vista las ideas de Malebranche y la armonía preesta-
blecida de Leibniz.


El espíritu armonizador se muestra también en Mallorca, con-
cretamente en la escuela lulista. Señalaba más arriba el espíritu am-
plio , católico y armonizador del Beato Lulio. Tal característica apa-
rece clara en la maravillosa síntesis del método platónico del descen-
so, explicando lo sensible por lo inteligible, con el método aristotélico
que, comenzando por los sentidos, va ascendiendo a lo inteligible,
síntesis completada con la unión perfecta de la «c iencia» de los do-
minicos que da a la filosofía luliana un matiz de intelectualismo y
la «sapiencia» franciscana que penetra de espiritualidad afectiva el
pensamiento del Doctor Iluminado. Pero no es esto sólo. La amplia
armonía luliana del Ars Magna es capaz de unir a la mística poética
del «Itinerarium mentis in Deum» la verdad matematizada, reducida
a símbolos y mecanismo de combinaciones automáticas de la lógica
algebraica, armonía perfecta que ha cautivado las mentes más idea-
lizadas y los cerebros matemáticos de Cusa, G. Bruno, Descartes y
Leibniz, hasta la moderna logística. Y junto a esto la «scientia expe-
rimentalis», ampliamente abierta a los conocimientos de las ciencias
naturales de los árabes, que le acerca a la escuela franciscana de
Oxford de neta raigambre empírica, principalmente Rogerio Bacón.


A esta maravillosa síntesis la aprendieron, se compenetraron
con ella y la llevaron a la práctica los discípulos de Ramón Llull.
Por tal razón fue posible que la Universidad luliana cobijara en su
Facultad de Filosofía escuelas opuestas y que filósofos de una u otra
se sintieran atraídos igualmente por las doctrinas lulianas. Imbuidos
del espíritu del Maestro los lulistas de todas las épocas han sabido
armonizar las soluciones opuestas en una síntesis luliana.


Sería un trabajo digno de consideración el análisis de las diversas
síntesis lulistas a través de la Historia, pero impropio de este lugar.
Aquí sólo interesa la conducta de los lulistas del setecientos frente
a las ideas de la filosofía europea que se iban infiltrando. Para el
estudio de la síntesis lulista del siglo X V I I I no importa el análisis
de todos los autores de la época, sino simplemente la figura caracte-
rística de dicha centuria. Por tal razón me limitaré a dos lulistas:
el P. Marzal como pórtico, en el siglo X V I I , de la nueva ideología
y el P. Pascual, como resumen del lulismo setecentista mallorquín.


20




LAS TESIS FILOSÓFICAS 2 1 1


Cuando en el siglo X V I I nace la nueva ideología, algunos filó-
sofos como Descartes, Bacón, Gassendi, se oponen al Arte de Llull,
por tal razón los lulistas de esta centuria, con el propósito de defen-
der y esclarecer el pensamiento de su Maestro, emprenden el duro
trabajo de reformar el Arte luliano y hacerlo así más viable a las
nuevas exigencias de la época (n . ° 5 ) .


Estos lulistas encuentran sus opositores en España misma y al
contacto con sus obras es cuando pretenden formular sus síntesis
lulistas. A fines del siglo X V I I aparece ya en España un grupo de
autores independientes que admiran las doctrinas de Descartes, Es-
pinoza y Gassendi. Entre ellos hay que señalar a Caramuel, conoce-
dor personal de Descartes, que sentía ávidos deseos de profundizar
la ciencia matemática y física. De ahí nace su defensa del predomi-
nio de la razón afirmando que sólo debemos admitir aquello que esté
fundamentado en ella y deducir lo que se pruebe por la misma
(n . ° 241 . Reaccionó en consecuencia contra la autoridad de Aristó-
teles, creyendo que el Estagirita no acertó al establecer las reglas
generales del silogismo y las especiales de cada figura y los modos .
En consecuencia precisa una renovación de la silogística basada so-
bre la riqueza del silogismo formal, la pobreza de las figuras aristo-
télicas y valorización de la forma antigua derivada de Platón.


El P. Marzal en su «Certamen Dialecticum» analiza las propo-
siciones de Caramuel. Está de acuerdo con él en la renovación de la
silogística y en las imperfecciones aristotélicas; pero no en rechazar
los principios filosóficos bases que niega Caramuel, afirmando que
Ramón Lull los expone y los manda analizar, no para que sean ne-
gados, «sed ut melius intelligatur, et communi disputationi inserviant»
(n . ° 2 4 ) . Por tal motivo el P. Marzal, admitiendo la nueva visión de
Caramuel en que está en juego una nueva ciencia filosófica, la Meta-
lógica, y sin desligarse de los principios de la filosofía tradicional,
intenta una síntesis de acuerdo con las concepciones lulianas. Preten-
de fundamentar la doctrina del término medio en donde, según él.
se halla la raíz de los fallos de la silogística del filósofo griego, en-
contrando la solución de tal problema en la doctrina de su Maestro.
Caramuel y Marzal intentan la solución del término medio. Caramuel.
aunque renueva la Lógica de Platón, afirma el P. Marzal, acaba dis-
curriendo «probabilísticamente», por admitir un término medio pura-
mente artificial y dialéctico. En cambio el P. Marzal dice que en
Ramón Lull, a pesar de que observe las figuras y modos aristotélicos,
discurriendo «demostrativamente», se encuentra el modo de descubrir


2 1




S. TRIAS MERCANT


el verdadero término medio para formar el silogismo y resolver los
paralogismos 5 .


La síntesis lulista del siglo X V I I para acomodar el Arte del
Maestro a la naciente ideología, se convierte durante el siglo X V I I I
en una síntesis-polémica que pretende defender las doctrinas de Lulio
de los ataques enemigos, demostrando que pueden estar en perfecta
consonancia con las nuevas ideas que ya invadían Europa puesto que,
según el P. Pascual, la doctrina de Ramón Llull es la más acabada y
universal. Durante esta centuria el lulismo se localiza en Mallorca
con sus corrientes «crítico-erudita», capitaneada por el P. Custurer,
y «polémico-f i losófico», centralizada en el P. Pascual. La primera se
manifiesta en obras bibliográficas y biográficas; la segunda, en obras
de crítica filosófica que adquieren verdadera categoría doctrinal en el
pensamiento pascualiano.


El eclecticismo armonizador se refiere principalmente a la Filo-
sofía de la Naturaleza caracterizándose por un atomismo mitigado,
que mezcla el atomismo físico con el hilemorfismo metafísico, de-
fendiendo en segundo lugar la permanencia de los elementos, que
sitúa como raíz última de los compuestos químicos los cuatro vulga-
res elementos. En el P. Pascual podemos encontrar claramente ex-
presados estos dos puntos característicos, intentando armonizarlos en
una más amplia síntesis luliana.


Respecto a la primera cuestión: hilemorfismo aristotélico-esco-
lástico y atomismo Epicuro- Gassendi, el P. Pascual admite los puntos
fundamentales de ambos, no dudando en sacrificar elementos de una
y otra para fundirlas en un conjunto luliano. Admite los átomos de
Epicuro y Gassendi c omo mínimas partes integrales de los cuerpos;
pero es preciso también añadir a éstos la materia y la forma. La
materia primera son los átomos; la forma sería una especie de orde-
nador de tales átomos.


En tal sentido el P. Pascual para conseguir la síntesis armoniosa
se aparta algo, lo mismo de Aristóteles que de Gassendi. Para el
Estagirita la «materia prima» es la indeterminación absoluta que se
encuentra en la base de todo devenir y de todo ser. Para el cister-
niense mallorquín, discípulo de Lulio, es un ente «tan physico que
la puede registrar el sentido» (n . ° 2 5 ) . Para Gassendi los átomos
son mínimas partes de materia extensas y cuantificadas. Para el
P. Pascual son esencias corpóreas substanciales y simples que cons-
tituyen los mixtos o substancias corpóreas. Con esta interpretación
el P. Pascual nos dará su solución ecléctica afirmando que la materia
prima está compuesta de átomos como partes integrales; pero que, a


22




LAS TESIS FILOSÓFICAS 213


causa del carácter de éstos, aquélla puede concebirse sin su exten-
sión y cuantificación.


Los átomos no son suficientes. Es necesario una forma sustan-
cial c omo principio ordenador de los mixtos. Para el P. Pascual la
forma es «una simple susbtancia., que informa, determinando su ma-
teria, y formando el todo, con hacer que en él se actué su determi-
nada figura, que es el más exacto indicio manifestativo de aquella»
fn . ° 2 5 ) .


Así el P. Pascual admitiendo por una parte los átomos de Gas-
sendi pero rechazando su materialismo mecanicista: por otra parte
fundándose sobre la materia prima, pero concibiéndola, no como pura
potencialidad según la filosofía tradicional, sino como una sustancia
con actualidad física y no sujeta a la privación de la forma, es como
consigue el eclecticismo cosmológico del siglo X V I I I . de signo lulista
en este caso.


En cuanto a la segunda característica de dicha corriente aparece
igualmente en la Cosmología lulista del P. Pascual. Afirma categóri-
camente el monje mallorquín la cuaternidad de elementos en los com-
puestos químicos, notando que al estar éstos sujetos a generación y
corrupción es preciso que tengan unos principios concordantes y otros
discordantes. Sobre esta base insiste el P. Pascual que tales elementos
no pueden ser menos de cuatro ni más de cuatro, considerándolos
c omo sustancias elementales simples dotadas cada una de ellas de
una cualidad propia: calidez, frialdad, humedad y sequedad. Tales
elementos constituyen «el fondo y fundamento de toda la maniobra
de la naturaleza» Cn.° 2 5 ) .


Como consecuencia de las dos soluciones anteriores el P. Pascual
realizará una nueva síntesis. El atomismo conduce a una visión casual-
mecánica del proceso del cosmos, rechazando las causas finales. El
P. Pascual, aun admitiendo el atomismo, es capaz de dar una expli-
cación teológica del universo. Afirma que en las criaturas no hay sólo
un movimiento mecánico que las rige, sino también una fuerza inte-
rior que las inclina a la perfección buscando su fin. La razón de ello
está en que tales criaturas son vestigios de Dios.


Por último, todos estos problemas adquieren unidad en la con-
cepción del P. Pascual por su punto de vista epistemológico. Hemos
visto que el cientifismo innovador del siglo X V I I I , siguiendo a Bacón.
defendía la experiencia como forma de conocimiento. El P. Pascual
reconoce la importancia de la misma y los felices resultados a que se
ha llegado siguiendo su camino; pero, compenetrado con las enseñan-
zas de su Maestro, admite el método empírico-racional para el cono-


23




2 1 4 S. TRÍAS MERCANT


cimiento del cosmos, cargando, si se quiere, el acento sobre el carác-
ter racional. La razón que le lleva a ello es que considera al hombre
como un compuesto de alma y cuerpo con sus potencias y sentidos,
por cuyo motivo en lodo acto humano deben intervenir ambos ele-
mentos.


Es digno de lástima no poder completar estas breves indicacio-
nes con la aportación de las «Tesis» lulistas, pues solamente he podi-
do encontrar un ejemplar, y posterior todavía al cierre de la Univer-
sidad. Sin embargo, no cabe duda que, junto a las polémicas setecen-
tistas, hay que colocar como causa de decadencia del lulismo el cam-
bio de gusto y la gran afición a lo nuevo imbuido de espíritu crítico
y de cientifismo naturalista.


La Tesis aparecida, ya de comienzos del siglo X I X , presenta to-
das las características propias de la innovación. Paralelamente a las
conclusiones tradicionales se van desarrollando las nuevas aportacio-
nes teóricas y experimentales de la física científica, cuestiones, todas
ellas, expresadas en perfectas fórmulas físico-algebraicas: «formulis
algebricis eam potes optime significare», expresa el autor de la Tesis.


S. TRÍAS MERCANT
( Continuará)


24




EL MÉTODO TEOLÓGICO USADO POR EL BEATO
RAMÓN LLULL EN SUS ESCRITOS RELATIVOS AL
CISMA GRIEGO, Y EL DE SUS COETÁNEOS T E Ó L O -


GOS LATINÓFRONOS


No cabe duda alguna 1 de que para el Beato LLull — c u y a
estancia en el Oriente, antes de 1283. es. a nuestro juicio , manifiesta 2—
el cisma oriental, prácticamente, se hallaba constituido por la sepa-
ración de los griegos, nestorianos y monofisitas o jacobitas 3 ; y, con-
siguientemente, los tres temas de índole doctrinal que aparecen como
capitales en sus escritos, que versan sobre la desmembración cristia-
na en el Oriente, no son otros que el de la Procesión del Espíritu
Santo, el del número de Personas de Cristo y el del número de
Naturalezas.


A la primera cuestión dedicó, íntegramente, el Líber de Sancto
Spiritu, compuesto, según creemos, alrededor del año 1283 y no ,
precisamente, a ra'1z del Concilio de Lyon ( 1 2 7 4 ) 2 ; la tercera parte del
Tractatus de modo convertendi infideles, presentado al Papa Nicolás


' S. G A R C Í A S PALOU Visión luliana del cisma de Oriente, Estudios Lu-
lianos, I I I . 1959, pág. 171 .


2 Más que en su declaración personal, hecha en el Libre de Blanquerna, míos
som anats per la terra de Grecia» (Lih. IV. cap. 86. Ed. ORL. I X . Mallorca, 1914,
pág. 335 , n. 5 ) . nos basamos en el uso que hizo del tratado De Spiritus Sancti Mys-
tagogia. de Focio, cuyo conocimiento no pudo lograr sino en el Oriente mismo ( S .
G A R C Í A S P A L O U , El tratado «De Spiritus Sancti Mystagogia». de Focio. en el «Lí-
ber de quinqué sapientibus». del Bto. Ramón Llull». Revista Española de Teología,
X X I I I , 1963, pág. 3 3 0 ) .


3 «Schismatici plures sectas habent: sed schisma in tribus máxime consistit, in
graecis videlicet, nestorinis et etiam iacobinis...» (Líber de fine, D. I, p. IV , ed. Pal-
mae Balear., 1665 , pág. 2 7 ) .


«Schisma máxime consistit peí graeeos. nestorianos et etiam iacobinos». Líber
de acquisitione Terrae Sanctae. D. I I . p. V a , ed. E. K A M A R . O. F. M. . Studia Orien-
taba Christiana. Collectanea: N" 6. Cairo. 1961 . pág. 1 2 3 ) .


' S. G A R C Í A S P A L O U , El «Líber de Sancto Spiritu». de Ramón Llull. ¿fué es-
crito con motivo de la celebración del 11 Concilio de Lyon (1274)?, Estudios Lulia-
nos, I I I , 1959, págs. 59-70.


1




216 S. GARCÍAS PALOU, PIIHO.


IV, en 1291 5 ; la l'rima pars: Disputado ladni el gracci «Quod Sanctus
Spiritus procedat a Paire et Filio», del Liher de quinqué sapienlibus
(1291 I". el cap. IV ( p . IV, dist. I ) Contra graccos, del Líber de fine
compendio misionológico-apologético-estratégico I 7 y, brevísimamente,
en el Liber de acquisidone Terrae Sanctae (13091 fd . II , p. V . * 1 ) 8 .


En este artículo, sólo nos referimos al expresado tema de ín-
dole trinitaria, por tres razones: 1 . a ) porque la controversia acerca
del mismo, sostenida por griegos y latinos, es, sin duda alguna, la que
alcanzó mayor resonancia y logró mayor número de escritos; 2 . a )
porque el Bto. Ramón Lull le dedicó todo el Liber de Sancto Spiritu,
y en el Liber de quinqué sapiendbus reproduce 11 de las razones
especulativas desarrolladas por Focio en su tratado De Spiritus Sancti
Mystagogia9; y. finalmente, por razón de la singular trascendencia que
descubrió en el retorno de los griegos a Roma. A Nicolás IV —gran
conocedor del Oriente cristiano y de los problemas de la desmembra-
c i ó n — le mostraba a Grecia, c omo punto básico —estratégicamente
hablando— para la cruzada de la reconquista de los Santos Lugares 1 0 .


Por los mismos años en que el Bto. Llull desplegaba una intensa
y amplia actividad unionista —refutando los errores teológicos del
cisma y sugiriendo medios y procedimientos para la extinción de las
divisiones existentes en el seno del Cristianismo— se escribieron, en
el mismo Oriente cristiano, diversos tratados de índole teológica, con


5 B E A T I M A G I S T R I R A I M U N D I LUI.LI Opern latina a magistris el profes-
soribus edita Maioricensis Scholae LuWsticae. Fase. I I I . Mallorca. 1954, págs. 102-105.


* E . Sakinger, I I , Moguntiae, 1722, 4-18.
' Ed. Raphaelis Moya, Palmae Balear., 1665, 28-36 .
! Ed. cit. en la nota núm. 3.
' S. G A R C Í A S P A L O U . La presencia de Focio en una obra del Beato Ramón


Llull. en sus relaciones con su supuesta primera estancia en el Oriente cristiano
1279-1281?). Esludios Lulianos. I V , 1962, págs. 149-150.


1 0 « A d bellandum per terram plaecat Domino Pape cum uno rege et magistris
Templi Hospitalis et Teutonicnrum in frontaria Grece. ita quod sint ibi duo gladii.
unus spiritualis et alius corporalis... El sint cum Domino Papa, si ipse vadat, viri
sancti. religosi et seculares, scientes ydiomata graeeorum. dcsiderantes mortem pati
propter Christum. scientes et sapientes in theologia et philosophia... Si vero Greci
noluerint recipere ipsos nuncios predictos. mittat Dominus Papa Imperatori eorum
et secure veniant ad disputandum in curia sua et. si se cum Ecclcsia uniré nolue-
rint, contra ipsos proeedatur. ita quod. Deo adjuvante. acquiri poterunl ipsi. el parti-
cipantes cum ipsis Grecis ad ecelesiam reduci: ipsis autem acquisitis, vadat cum
máxima parte de ipsis in Herminia ab bellandum cum sarracenis, et ponantur ipsi
Greci in bello ante christianos. et deinde acquiratur successive usque ad civitatem
sanctam Jerusalem et usque ad Tripol et Barbaria. Si tamen Greci voluerint se uniré
cuín Fcclesia sine liedlo. Dominus Papa dimittal quod Inipcialor Graeeorum possideal
illam terram et quod vadat cum ipso circa Sarracenos, tamen Imperator Grecoruní una
cum suis magnatibus Dominum Papam. nomine Kcclesic romane sacrosancle. securum
faciant quod semper sint ei et Ecclesia. boni et (¡deles» (.Tructatu.i de modo conver-
tendí infideles, ed. cit., págs. 100 -101) .


2




EL MÉTODO TEOLÓGICO DEL BEATO RAMON LLULL 2 1 7


la finalidad de refutar los errores focianos relativos a la Procesión
del Espíritu Santo, por los latinófronos Juan Véceos, Nicéforo Blém-
mides y Constantino Melitiniota —entre o t ros—, el contenido de
cuyas páginas, por razón de la singular significación y autoridad de
sus autores, es el que, necesariamente, ha de parangonarse con la de
los opúsculos y tratados lulianos, en un artículo en el que se persiga
el mismo propósito que inspira el presente.


De los tres referidos teólogos, el virtuoso Juan Véceos era el más
renombrado; y hasta considerado el más docto del Oriente 1 1 . Primero,
declaró franca hostilidad a la unión con Roma ; por lo cual, fue re-
cluido en una prisión, donde consagró su forzado retiro al estudio
del origen del cisma y al de los escritos de los Santos Padres.


En 1275 — a raíz de la proclamación de la unión de las Iglesias,
pactada en Lyon, el año anterior—, al ser depuesto el Patriarca de
Constantinopla José, Juan Véceos fue designado para ocupar aquella
misma sede patriarcal.


Entre sus escritos referentes al tema del presente artículo, son
dignos de particular mención sus tratados De unione et pace veteris
et novae Romaeu. De Processione Spiritus Sancti13 y Refutado pho-
tiani Hbri «De Spiritus Sancti Mrstagogia14, cuyo texto — n o s referi-
mos a la obra princinal que Focio escribió acerca de la Procesión
del Espíritu S a n t o — 1 5 conoció el Bto. Llull. seguramente a raíz de
su primer viaje al Oriente, y refutó, luego, en su Liber de quinqué
sapientibus16.


" R. G A R C I A VILLOSI .ADA. S. J. Historia de la Iglesia Católica. I I . Edad
Media. Madrid, 1958, pág. 636 .


I ! M . G., 141, 15-158.
1 3 M . G., 141 , 159-276.
1 4 M . G.. 141 , 727-864.
Además de estos tres tratados compuso el titulado Re/utatio Hbri Georgii Cy-


prii ( M . G.. 141 . 8 6 3 - 9 2 5 ) . en el cual rechaza, por infundada y temeraria, su singu-
lar teoría sobre la Procesión del Espíritu Santo, según la cual hay que distinguir
entre la Procesión de la tercera Persona para la existencia y la Procesión para su ilu-
minación eterna. En la primera Procesión, el Hijo no es sino mero instrumento o
canal. En la segunda, el Espíritu Santo tiene la referida iluminación del Hijo y por
el Hijo. ( M . G O R D I L L O . S. J.. Compendium Theologiae Orientalis. Romae, 1939,
págs. 1 2 1 - 1 2 2 ) .


" Principal, por haber sido redactada alrededor del año 895 y reflejar, por tan-
to, su pensamiento definitivo ( G O R D I L L O . ob. cit., págs. 102-103. Sin embargo, E .
A M A N N no expresa sino que fue compuesta después del año 885 . basado en que en
ella se hace mención de una carta que el Papa Adriano III escribió a Focio ( D . T .
C , X I I , París, 1934, col. 1 5 4 2 ) .


" Once son las razones aducidas por Focio en su tratado De Spiritus Sancti Mys-
tagogia. que el Bto. Llull recoge y a las que da su respuesta (Véanse en S. G A R C Í A S
P A L O U , El tratado «De spiritus Sancti Mystagogia», de Focio, en el «Liber de quin-
qué sapientibus», del Bto. Ramón Llull», Revista Española de Teología, X X I I I , 1963,
págs. 322-326 .


3




2 1 8 S. GARCÍAS PALOU, PBRO.


El hecho de haber sido Véceos , antes de la celebración del II
Concilio de Lyon ( 1 2 7 4 ) , ferviente defensor de la tesis fociana acerca
de la Procesión del Espíritu Santo, le confiere, también, gran autoridad
en el campo del conocimiento de la mentalidad de sus coetáneos
seguidores de Foc io . Durante los días de prisión —según hemos
indicado antes— analizó la significación histórica de los hechos que
constituyen el origen del cisma, y leyó las obras de los Santos Padres,
cuya doctrina enseñó al Emperador, con el propósito de mostrarle
el desquiciamiento de Focio y sus seguidores y la legitimidad de la
doctrina de Roma acerca de la Procesión del Espíritu Santo 1 7 .


Su adhesión a la Sede Romana fue ejemplar. En 1277 renovó 1 8 ,
juntamente con el emperador Miguel Paleólogo VIII y su hi jo , el
juramento de fidelidad y obediencia al Papa 1 9 ; y, a raíz de la muerte
del emperador — q u i e n , a pesar de haber sido excomulgado dos veces,
en mayo y noviembre de 1282 , jamás quiso el c i s m a — Juan Véceos
continuó, juntamente con unos pocos , inquebrantablemente unido a
la Sede Romana; y, en 1298, murió en el destierro, depuesto de la
silla patriarcal de Constantinopla por el nuevo emperador Andrónico
I I , a instancias de quien se negó la sepultura eclesiástica a su padre
Miguel Paleólogo V I I I , por haber muerto prestando su adhesión al
Romano Pontífice 2 0 .


Nicéforo Blémmvdes ( 1 2 7 2 ) . lo mismo que Véceos , primero
juntó su voz a la de los mantenedores de la tesis de Foc io acerca de
la Procesión del Espíritu Santo: pero, luego, mudó de parecer, en
virtud de la asidua lectura de los escritos de los Santos Padres, y
compuso dos Orationes21 acerca del tema trinitario, a la sazón tan
debatido, las cuales corren de molde, casi por excepción, si consi-
deramos su publicación con relación a la mayoría de sus obras 2 2 .


1 7 L. W A D D I N G . O. F. M. , Annales Minorum, V . Quaracchi. 1931 , pág. 16, IV .
1 1 Véase su profesión de fe y reconocimiento del Primado Romano, expresados


al Papa Juan X X I . en M I G N F . Patrologioe graecae latine tantum editoe tomus L X X I ,
Parisiis, 1865 , cois. 477-484 .


" EE1 texto íntegro de la profesión de Fe de Miguel Paleólogo V I I I y de su
primogénito Andrónico puede leerse en L. W A D D I N G , oh. cit., V . págs. 10-16.


En él se hace referencia al Patriarca Véceos: «omnia et singula, quae de catho-
lica fide sacrosaneta Romana Ecclesia tenet. docet et praedicat, quae simili modo
etiam per primogenitum meum Imperatorem Graccorum el aliarum gentium, que
subdilae sunt Imperio meo, Constantinum, devotum filium Vcstrac Apostolicae Sanc-
titatis, qui una mecum ad hoc opus viriliter lahoravit, instructiu henedictione vestra.
secundum quantitatem sui femporis in divinis operibus et salutarihus animarum et
pacis per Venerabilem quidem Dominum Patriarcham...» (pág. 1 2 ) .


2 0 G A R C I A - V I L L O S L A D A . ob. cit., pág. 640 .
2 1 M . G., 142, 232-565 y 565-581.
2 2 Para la biografía de N. Blémmydes A . H E I S E N B E R G . Nicephori Blcmmidae


curriculum vitae et carmina, Biblioteca Scriplorum Graccorum et Romanorum Tcuh-


4




EL MÉTODO TEOLÓGICO DEL BEATO RAMON LLULL


El nombre de Nicéforo BIémmydes — a quien Migne llama
«sapienlissimus»2i—, no puede pasarse en silencio, por razón de la
influencia que sus escritos ejercieron en la ideología definitiva del
Patriarca Véceos y en virtud del prestigio de que gozaba en el campo
de las ciencias sagradas y profanas 2 4 ; lo cual explica que participara
en los coloquios que, por iniciativa de Gregorio IX , se celebraron
en Nicea, en 1232 y en Ninfea, en 1234; y, más tarde, reinando
Inocencio IV, también en Nicea, en 1250.


Finalmente, hay que invocar la presencia de Constantino Meli-
tiniota, amigo y compañero de Véceos en su destierro, como lo había
sido antes, formando parte de una embajada del emperador Miguel
Paleólogo VIII ante San Luis, Rey de Francia. Fue un verdadero
apóstol de la causa de la unión de Constantinopla y Roma, tema que
le inspiró la composición de los opúsculos De ecelesiastica unione
latinorum et graeeorum2* y De Processione Spiritus Sancti26.


No hace falta sino ojear ligeramente estos citados escritos de
Véceos , BIémmydes y Melitiniota —tres grandes figuras unionistas
del Oriente cristiano— para percatarse de la diversidad de índole
— q u e arranca de la diversidad de método teo lóg i co— que los dis-
tancia de los tratados y opúsculos lulianos, concebidos con motivo de
las controversias teológicas, mantenidas, entre los cristianos orien-
tales, por focianos y defensores de la doctrina enseñada por la Iglesia
romana. Los del Maestro mallorquín ofrecen un carácter netamente
especufativo; mientras que los de los tres referidos teólogos orienta-
les son eminentemente positivos.


El luliano Liber de Sancto Spiritu se basa en los siguientes prin-
cipios: «quod affirmetur et eligatur major distinctio divinarum Per-
sonarum; «quod affirmetur et eligatur major concordantia divinarum
Personarum»; «illa fides, per quam Deo possunt attribui major sim-
plicitas et unitas, debet eligi supra illam, quae Deo non attribuit tan-
tam simplicitatem et unitatem»; majoritas, videlicet major nobilitas
debefa)t affirmari et Deo attribui secundum virtutes et proprietates


neriana. Lipsiae. 1896. 73-80. Y sobre Nicéphore Blemmyde et la Procession du Saint-
Esprit. véase V . G R U M E L , Revue des Sciences Philosopbiques et Tbéologiques, X V I I I ,
1929. págs. 636-655 .


u P A T R O L O G Í A G R A E C A . L A T I N E T A N T U M E D I T A . L X X I , Lutet. Paris..
1865. 1105-1106.


2 t Además de sus opúsculos de carácter positivo que escribió acerca de la Pro-
cesión del Espíritu Santo, Migne editó su tratado Epitomes Isagogicae, integrado por
el Liber I, Epitome ¡ogica y por el Liber II. Epitome Physica (Patrol. graec.. latine
tantum edita. L X X I . 1142 -1502) . También publicó el breve escrito Oratio de regiit
ojficiis (Ibidein. 1106 -1128) .


2 5 M . G., 141 , 1031-1138.
2 6 M . G., 141 , 1139-1274.


5




220 8. GARCÍAS PALOU, PURO.


divinas, et, secundurn quod majorilas simul convenit cum esse in
nobilitate et perfectione, et minoritas simul convenit cum privatione
et imperfectione»27.


Para cerciorarse de la índole netamente especulativa o racional
del Liber de Sancto Spiritu, es suficiente saber que fue ideado y es-
tructurado «secundurn Artem compendiosam inveniendi veritatem»26,
la obra clave y básica de la especulación luliana.


Además, dicho tratado se halla escrito en forma de diálogo, que
sostienen un teólogo latino y otro griego «coram saraceno---, ad inves-
tigandum. utrum Sanctus Spiritus procedat solum a Paire, seu a Patre
et Filio»29; y, como es obvio , la presencia del musulmán —tal vez pura
ficción, o quizás reflejo de un hecho, recordado por é l 3 0 — le obligaba
a aducir argumentos de naturaleza racional, para mostrarle cuál de
las dos teorías o doctrinas sobre la Procesión del Espíritu Santo es la
verdadera 3 1 .


El luliano Liber de Sancto Spiritu se alimenta del optimismo
metafísico-teológico de San Anselmo de Canterbury, formulado en su
Proslogium?2: «•••majorilas, videlicet major nobilitas, debe(a)t ajfir-
man et Deo attribui secundurn virtutes et proprietates divinas- --»33.


De prologo, ed. Salzinger, I I , pág. 1.
2 3 Ibidem, pág. 1, col. 1.
2 ' Ibidem. pág. 2. col. i .
3 0 Posible pura ficción; pero, en todo caso, expresión del ideal de la conversión


del pueblo mahometano que el Bto. Ramón Llull llevaba muy dentro del alma. Tam-
bién, posible recuerdo de alguna controversia teológica, presenciada por él, durante
su primera estancia en el Oriente cristiano, entre cuyos asistentes se hallaría un mu-
sulmán.


3 1 « . . .veni ad constanlinopolitanam eivitalem. ut fierem christianus, ct crederem
in legem graccorum; cum vero fui in ecclesia. vidi unum latínum et graecum dispu-
tantes supra Artículos suarum Legum, ct sic mi pisucriint in dubio». (Ibidem. pág. 1.
col. 2 . " ) . A nuestro juicio, el Liber de Sancto Spiritu fue escrito por el Bto. Llull al-
rededor del año 1283, al regreso de su primer viaje al Oriente cristiano; y nada ten-
dría de extraño que hubiera sido testigo de alguna disputa teológica sobre el tema
de la Procesión del Espíritu Santo, dado que se celebraban con agrado de los orien-
tales.


A Inocencio III le expresaron lo siguiente: «La violencia no conquistará a nin-
guno de nosotros; sino que todos estamos dispuestos a morir por Cristo (JOH. B A T I S T .
C O T E L E R I , Ecclesiae graecae monumento, 111, Lutetiac Parisiorum. 1863, pág. 5 1 6 ) .


Pero la política conciliadora daba sus frutos; y aceptaban la controversia teoló-
gica. En 1234 , p.e., en Nicea. se dedicaron seis coloquios al tema del «Filioque», ha-
biendo participado en ellos dos franciscanos y dos dominicos, enviados por Grego-
rio I X (HEFELE-LECLERCQ, Historie des Concites, V I I I , París, 1872, págs.
2 8 7 - 2 9 4 ) .


3 2 «Ergo, Domine, non solum es quo magis cogitari nequit, sed es quiddam
maius quam cogitari possit. Quoniam namque valet cogitari csse aliquid huiusmodi:
si tu non es hoc ipsum, potest cogitari aliquid maius Te ; quod fieri nequit» (cap.
X V , ed. B A C , I, Madrid, 1952, pág. 3 8 6 ) .


33 De prologo, ed. Salzinger, I I , pág. 1.
El cap. I X De majori vita (a cada capítulo corresponde una razón distinta) no


0




EL MÉTODO TEOLÓGICO DEL BEATO RAMON LLULL 2 2 1


En 1291 , el Bto. Llull dirigió una Petitio al Papa Nicolás IV
i—dotado , en virtud de sus misiones oficiales desempeñadas en el
Oriente cristiano, de amplios y precisos conocimientos del estado del
c i s m a — ; y, juntamente con ella, le presentó el opúsculo Tractatus
de modo convertendi infideles14.


En la Petitio — q u e versa sobre el tema «Quomodo Terra Sancta
recuperan potest»35, pide al Papa orientalista que quienes sientan
vocación de misioneros, aprendan las lenguas que hablan los cristia-
nos separados y tengan a mano, para su uso, libros idóneos para la
predicación de la palabra divina 3 6 a todos los pueblos a la luz de
razones necesarias, para la refutación de los principios adoptados
por los infieles 3 7. Y en el Tractatus de modo convertendi infideles3*,
recomienda que, en las controversias teológicas con los griegos esgri-
man «rationes necessarias ad destruendum scisma eorum30».


El Liber de quinqué sapientibus es, ciertamente, el tratado
orientalista más completo de cuantos escribió el Bto. Llull. Al propio
tiempo, es el más denso 4 0 . Incluso — c o m o hemos indicado antes—
contiene la formulación y la refutación de once de las razones de
carácter especulativo, que Focio desarrolla en su Liber de Spiritus


se basa en la naturaleza divina, sino que es de índole más estrictamente apologética,
y consiste en mostrar el más alto nivel religioso de la Iglesia latina.


" Ed. cit., págs. 99-112.
3 5 Ibidem, págs. 96-98.
3 6 «Isti sint scientes in theología et philosopbia. qui habeant etiam devotionem


mori propter Deum et predicare verbum Dei per universum mundum. Habeant etiam
libros deputatos ad hoc. in quibus sint rationes necessariae ad destruendum omnes
obiectiones iníidcliuni. per quas etiam fieri possint positiones. quas infideles destruere
non possint, quae quidem positiones fieri possunt. Isti autem viri sancti conentur quan-
tum possint ad uniemlum schismaticos ad catholieos et ad destruendum schismata
corum, quae quidem leviter destruí possunt.. .» (Ibidem, pág. 9 6 ) .


3 1 Del texto de la nota precedente se deduce claramente que la función de las
razones necesarias no es meramente negativa o destructiva, sino que puede ser posi-
tiva y constructiva. Esto, a juicio del Bto. Llull.


3 > Las partes primera y segunda del opúsculo son de índole estratégica. Pero las
partes tercera, cuarta y quinta son netamente misionológicas.


3 9 «Et sint cum Domino Papa, si ipse vadat, viri sancti, religiosi et seculares,
scientes idiomata graeeorum. desiderantes mortem pati propter Cbristum. scientes et
sapientes in theologia et philosopbia. babentcs rationes necessarias ad destruendum
scisma eorum. et Dominus Papa mittat ipsos ad disputandum de fide...» (Ed . cit.,
pág. 1 0 0 ) .


4 0 Un tratado de índole polémica, estructurado a manera de diálogo, que un
teólogo latino, en el que el propio autor esconde su personalidad, sostiene, sucesiva-
mente, con un griego (sobre la Procesión del Espíritu Santo), con un nestoriano
(acerca de la única Persona de Cristo), con un jacobita o monofisita (en torno de las
dos Naturalezas del Señor) y, finalmente, cen un musulmán «qui erat peritus in
scientia philosophica» (De prólogo. Ed. Salzingcr. II , Moguntiae. 1722 . pág. 1. col.
1. a) y que «propter philosophiam» (Ibidem, pág. 2. col. 2 . a ) había llegado a dudar
de que el mahometismo sea la religión verdadera.


:




222 S. GARCÍAS PALOU, PBHO.


8


Sancti Mystagogia, para demostrar que el Espíritu Santo sólo proce-
de del Padre, y no del Hi jo 4 ' .


Por tal motivo, es la obra más característicamente representativa
del espíritu de la apologética luliano-orientalista.


En el prólogo de la misma, anuncia que se servirá de razones
necesarias demostrativas de la Fe cristiana, para rechazar la falsa
imputación de la teología musulmana, según la cual el Cristianismo
carece de todo valor racional 4 2 .


Entre agosto y diciembre del mismo año 1294, el Maestro Llull
acudió a Ñapóles 4 3 , y presentó otra Petitio al Papa Celestino V 4 4 : y,
como había hecho en la elevada al primer Papa franciscano, Nicolás
IV , escribe que se utilicen razones necesarias en las controversias
con los cristianos separados 4 5 .


Celestino V, por hallarse en el trance de renunciar, más o me-
nos inmediatamente, al trono papal, por razón de su escasa prepara-
ción científica y de su reconocida timidez 4 6 , no era el Pontífice ade-
cuado para emprender una labor como la planeada por el Bto. Llull
en la expresada Instancia.


El Cardenal Benedicto Gaetani fue elegido para suceder al di-
misionario San Celestino V, el 24 de diciembre de 1294 en Ñ a p ó l e s 4 7 ;
y fue coronado en Roma el día 23 de enero de 1295, con el nombre
de Bonifacio VI I I 4 3 . Por consiguiente, a quien conozca la rara faci-
lidad con que el Bto. Llull concebía y redactaba sus obras, no le
causará extrañeza que dicha Petitio, elevada a Bonifacio VIII y algo
distinta de la anterior 4 9 , pudiera ser escrita durante el mes que separó


4 1 Ed. J. P. M I G N E , Patrologiae cursus completus, Patrologiae graecae latine
tantum editae tomus L I I I , Parisiis, 1861, 127-137.


4 2 3 9 ) Palabras del musulmán: «precor te ex parte tui Dei, quem diligis ut
mihi des necessariam doctrinam de tua fide. si eam seis: nam si de ipsa ero certiü-
catus per necessarias rationes. statim volo íieri ehristianus...» (De prologo, ed. cit.,
pág. 3, col. I . ' ) .


4 3 S. G A R C Í A S P A L O U , La fecha del «Desconhorta, en relación con las visitas
del Bto. Ramón Llull a la corte papal. Estudios Lulianos, VI I , 1963. pág. 8 5 .


4 4 Ed. Salzinger, II , págs. 50 -51 .
4 3 «Hic idem modus posset teneri cum schismaticis, et esset conveniens quod


illis dicerentur tam fortes rationes et tam necessariae, cum quibus vinecrentur omnes
eorum objectiones et positiones, et quod illis non possent solvere nostras objecliones
nec destruere nostras positiones...» (Ed. cit., pág. 51 , col. I . " ) -


4 6 H . H E M M E R , Céleslin V (Saint), D. T . C , I X . 2 . a p., París, 1923, 2063 —
S. G A R C Í A S P A L O U . El beato Ramón Llull y la cuestión de la renunciabilidad de
la Sede Romana, Analecta Sacra Tarraconensia, X V I I , 1944, 6 9 - 7 0 . — ID. , Las «ratio-
nes necessariae» del Bto. Ramón Llull. en los documentos presentados, por él mismo,
a la Sede Romana». Estudios Lulianos, V I , 1962 . pág. 319 .


4 7 H . H E M M E R . Boniface VIII. D. T . C , I I . 1." p., París. 1923, col. 992 .
4 3 Ibidem. S. G A R C Í A S P A L O U , «Las «rationes necessariae»...», pág. 319,


nota 4 5 .
" Ibidem, nota 4 6 .




EL MÉTODO TEOLÓGICO DEL BEATO HAMOIS LLULL


aquellas dos fechas, para ser presentada al Papa lo más pronto posi-
ble50.


Sea lo que resulte de la investigación de la fecha de la presenta-
ción — n o cabe más que una leve diferencia de semanas o d ías— de
dicho documento al nuevo Vicario de Cristo 3 ' , —cuestión ajena al tema
del presente art ículo— lo que interesa, es que, en aquél, insiste en la
conveniencia de atraer a los griegos y demás cismáticos, por medio
del diálogo, que podría sostenerse «per auctoritates et rationes neces-
sarias»52.


En 1305 ponía en manos de Clemente V su Liber de fine, cuya
parte cuarta (Dist. 1. a ) se titula Contra schismaticos'1, y se halla
integrada por tres capítulos, respectivamente, Contra graecos54, Contra
jacobinos5' y Contra nestorinos'6.


Son, por consiguiente, unas páginas claramente orientalistas, es-
critas para el diálogo con los hermanos separados de Oriente, que él
propone se sostenga con razones de índole especulativa'1.


Finalmente, en el Liber de acquisitione Terrae Sanctae's, dedica
la parte quinta de la dist. 1 . a a los griegos, nestorianos y jacobitas;
y los argumentos que, de manera muy sintética, formula para su uso
en las controversias teológicas con aquéllos, son meramente raciona-
les 5 9 .


No cabe duda alguna de que las razones con que, de hecho, el
Bto. Ramón Llull se enfrenta con los errores capitales del cisma
oriental y que resume en los manuales compuestos para el uso de


5 0 Esto parece reclamar su carácter dinámico, osado v emprendedor, nota inne-
gable de su psicología, comprobada a cada paso, en su biografía.


5 1 S. G A R C Í A S P A L O U , La fecha del «Desconhort»...». pág. 86 .
5 2 «Multum etiam expedit quod graeci et alií schismatici reuniantur ecclesiae


sacrosanctae, quod fieri poterit disputando per auctoritates et rationes necessarias,
quibus per Dei gratiam Ecclesia latina sufficienter abundat» (Ms . París. Nat. Lat.
15.450, 543 r ) .


3 3 « . . . sed in libro isto aliqua contra schismaticos volumus pertractare» (Ed.
cit., págs. 2 7 - 2 8 ) .


5 4 Ibidem, págs. 28-36.
5 5 Ibidem, págs., 37-41 .
5 4 Ibidem, págs. 42-50 .
5 7 « . . .volumus daré modum. per quem in graeco studentes confundere valeant


ipsos graecos, videlicet quod accipiantur a latinis et graecis propositiones necessariae
et communes: postea opiniones Iatinorum et graecorum ad illas propositiones ne-
cessarias applicentur: et illae opiniones, quae cum propositionibus necessariis magis
convenient, magis necessariae videantur.. .» (Dist. 1.", p. IV . cap. I. Contra graecos.
ed. cit., págs. 2 8 - 2 9 ) .


3 3 Presentado a Clemente V en 1309 (Ed. cit. págs. 105 y 1 3 1 ) .
3 ' «Graeci . . . dieunt quod Spiritus Sanctus non procedit a Filio sed tantummodo


a Patre, et sic in disputatione cum ipsis recurrendum est ad divinas rationes et ad
actus earum in quibus essent sua correlativa difformata. pósito quod ipsi graeci
dicunt, sit verum. . . » (Dist. 2. a , p. V , ed. cit. pág. 1 2 3 ) .




S. GARCÍAS PALOÜ, PBllO.


misioneros y teólogos controversistas, son de índole claramente filo-
sófica 6 0 . Concretamente, revisten carácter francamente especulativo los
argumentos aducidos por él mismo en el desarrollo del tema acerca
de la Procesión del Espíritu Santo en los referidos tratados Liber de
Sancto Spiritu y Liber de quinqué sapientibus y los sólo indicados en
los restantes escritos orientalistas de los que hemos hecho mención
expresa.


Asentado lo precedente, cabe preguntar si la postura del Maestro
mallorquín era adecuada a aquellas circunstancias históricas, o si,
llevado de su obsesión por las llamadas razones necesarias, sus dis-
quisiciones de índole especulativa carecían de oportunidad y de toda
eficacia. | • '


Desde luego, una cosa es plantear el tema en estos términos, y
otra muy distinta, comparar el procedimiento luliano con el seguido
por los teólogos orientales latinófronos BIémmydes, Véceos y Meli-
tiniota.


Formulada la cuestión bajo este segundo sentido o aspecto,
ciertamente, hay que reconocer que existe una manifiesta disparidad
de criterios o , por lo menos, de métodos teológicos. Pero es lógico
que exista, por razón de la diversidad los fines que perseguían
aquellos teólogos de Oriente y el Bto. Ramón Llull. El propósito que
movió a aquéllos a escribir sus expresadas Orationes, Rejutationes y
tratados, no es el mismo que indujo al Bto. Llull a dirigir sus Petitio-
nes a tres Papas 6 1 y a redactar sus opúsculos y demás obras 6 ' . La des-
tinación de los escritos orientalistas de éste acerca de la Procesión
del Espíritu Santo es muy diversa de la que se manifiesta en las de
aquéllos.


Lo mismo Nicéforo BIémmydes que Juan Véceos fueron teólogos
que lucharon en primera línea; es decir, directamente con los teólo-
gos separados, y, además, junto a ellos mismos. Por otra parte,
el propósito primario que se proponían realizar —igualmente que
C. Melit iniota— al escribir sus referidos opúsculos y tratados, no


6 0 Esta es la conclusión que (luye de la anterior exposición.
4 1 A Nicolás IV , en 1291 ; a Celestino V, en 1294 . y a Bonifacio V I I I , en


1295. A Clemente V le presentó dos opúsculos: el Liber de fine, por manos del rey
Jaime II de Aragón, en 1305 , y el Liber de acquisitione Terrae Sanctae. en 1309.


4 2 El Tractatus de modo convertendi infideles ( 1 2 9 1 ) . el Liber de Sánelo Spiritu
( 1 2 8 3 ? ) y el Liber de quinqué sapientibus ( 1 2 9 4 ) .


Escribe el Liber de Sancto Spiritu «hoc ad investigandum utrum Sanctus Spiritus
procedat solum a Patre. seu a Patre et Filio» (De prologo, ed. cit., pág. 2, col. 1.°).
En la primera parte del Liber de quinqué sapientibus (Dispulalio lalini et graeci:
Quod Sanctus Spiritus procedat a Paire et Filio) « . . . lat inus . . . voluil probare quod
Sanctus Spiritus procedat a Fil io . . . » (Ed . cit.. pág. 4, col. 1 / ) .


1 0




' i i
ÉL MÉTODO TEOLÓGICO DEL BEATO HA MON LLULL


era otro que el de mostrar cómo Focio y sus seguidores habían roto
la línea de la Tradición, al contradecir a la doctrina de los grandes
Santos Padres del Cristianismo oriental.


Véceos compuso la principal de sus obras, el tratado De unione
et pace veteris et novae Romae, para recoger «dicta omnia scripto
tradita, in quibus qui pro tempore de Trinitate aliquid commenti sunt,
videntur palam confiteri Spiritum Sanctum ex essentia esse Patris et
Filii»b\


Esta es, en realidad, la tesis que formula y demuestra en la pri-
mera parte del tratado, en cuya segunda ciñe el estudio a la disertación
de San Basilio, titulada De Processione Spiritus Sánete.


Blémmydes, consagró la primera de sus dos Orationes que versan
acerca de la Procesión del Espíritu Santo, a demostrar que ninguno
de los Santos Padres y Doctores la sostuvo «ex Paire absque medio»,
y que, en cambio , muchos de ellos defendieron que la tercera Persona
de la Trinidad de Dios procede «per Filium»6'.


Esta misma es la conclusión que saca de su segunda Oratio, cuya
finalidad no es otra que la de interpretar, en su verdadero sentido,
«lanlorwn Patrum documenta», empresa con la que pretendía poner
de manifiesto que la doctrina de la tesis de Focio tergiversa las ense-
ñanzas de aquéllos 6 6 .


Ni es otro el propósito que movió a Melitiniota a escribir sus dos
referidos opúsculos De ecelesiastica unione latinorum et graecorum. y
De Procesione Spiritus Sancti. En ambos, junta la exegesis de textos
del Nuevo Testamento con atinados y profundos análisis de testimo-
nios, extraídos de los escritos de los Santos Padres 6 7 .


" M . G., 141 , 18, 2.
M En los capítulos I, II y I II se ocupa, exclusivamente, de él; y en el cap. I


hace verdadera crítica textual. M. G. 141 , 157 ss. — Véase L. L O H N , S. J., Doctrina
S. Basilii Magni de Processionibus divinarum Personarum. Gregorianum. X . 1929.
pág. 329-364, 461-500.


*s Después de plantear el tema en los siguientes términos: «an per Filium Spi-
ritus Sanctus a Patre procedit, an vero ex Patre absque medio et non per Filium».
prosigue: «Et primum quidem a multis sanctis doctoribus traditum fuisse, secundurn
a nemine. existimo omnes homines. qui in sacris litteris exerciti sunt. et aequitate
diriguntur suo testimonio conprobaturos» ( M . G. 142, 532 . C ) .


6 6 M . G. 142 , 574 , A .
6 7 En la primera de las dos expresadas obras, resume el contenido de su estudio


en las siguientes líneas: « N o s . . . divinoloquas sanctorum interpretationes sequentes.
necnon eorumdem et Apostoli dicta non pauca evangelicam Domini vocem expo-
nentia. quae praecedentc oratione fere omnia suo tempore opponemus. dicimus Spi-
ritum Sanctum ex Patre per Filium. ideoque ex Filio, quasi per Filium accipere
existentiam» ( M . G. 141 , 1050, n. 1 2 ) . M . G. 141 , 1051-1079:
1146-1154 ; 1159-1250.


1 1




22o n a • • •> • • " 2 ! i! 3 S. GARCÍAS PALOU, PllllO.


De todo lo precedente se infiere que tan innegable como el
exclusivamente especulativo procedimiento usado, de hecho, por el
Bto. Llull, en sus opúsculos y tratados relativos a la Procesión del
Espíritu Santo, lo es el predominantemente positivo de los más des-
eados teólogos latinófronos orientales, coetáneos del Maestro mallor-
quín.


También es indubitable que, a pesar de la estancia del Bto. Llull
en el Oriente cristiano alrededor de los años 1279-1282 6 8 , aquellos
indígenas poseían un conocimiento más amplio y preciso de las cir-
cunstancias del cisma.


BIémmydes y Véceos habían pertenecido al grupo de los enemi-
gos de la unión y, habían mantenido la tesis fociana de la Procesión
del Espíritu Santo. Por lo cual, se hallaban revestidos de singular
autoridad para juzgar de la aptitud y eficacia de un sistema de refu-
tación de aquellos errores teológico-trinitarios; y, por lo mismo, para
acertar, al tener que escoger el suyo propio .


A primera vista, la índole del método positivo, adoptado lo mis-
mo por Véceos y BIémmydes que por Melitiniota, parece que obje-
tivamente ha de interpretarse como un reproche al procedimiento
puramente racional seguido, de hecho, por el Bto. Llull 7 0 . Pero no es
ésta la relación objetiva ni la subjetiva que guardan entre sí el método
del Bto. Llull y el de aquellos teólogos. Ni objetiva ni subjetivamente,
hablando, el carácter positivo de los escritos de estos últimos encarna
reproche alguno al del Maestro mallorquín, por cuanto —según se
ha consignado anteriormente — a pesar de unir a éste y a aquéllos
una finalidad c o m ú n ' 1 — el fin específico que se proponían lograr


6 5 S. G A R C Í A S P A L O U , La Presencia de Focio en una obra del Bto. Ramón
Llull. en sus relaciones con su supuesta primera estancia en el Oriente cristiano.
Estudios Lulianos. V I . 1962, 148-150.


6 9 Escribimos objetivamente. porque a nadie consta que conocieran los
escritos del Bto. Llull : ni que éste tuviera noticia de los tratados y opúsculos de
aquéllos. Por lo menos, no se ha descubierto vestigio o huella alguna en los mismos
en los escritos de índole orientalista del Beato mallorquín, como descubrí, en el lulia-
no Liber de quinqué sapientibus. una serie de argumentos de índole puramente racio-
nal o especulativa expuestos por Focio en su tratado De Spiritus Sancti Mystagogia
(Véase el citado artículo «El tratado «De Spiritus Sancti Mystagogia», de Roció...».
págs. 3 2 2 - 3 3 1 ) .


7 0 Decimos de hecho, porque reconoce el valor del argumento per auctoritates.
aunque no lo use.


En la Petitio dirigida a Bonifacio V I I I , escribía: «Mullum etiam expedit quod
graeci et alii schismatici reuniantur ecclcsiae sacrosanctae, quod fieri poterit dispu-
tando per auctoritates et rationes necessarias...» (Paris Nat. Lat. 15.450, 543 r . ) .
Pero no aduce argumentos per auctoritates «quia . . . auctoritates possunt diversimode
exponi, et de ipsis haberi diversae opiniones.. .» (Liber de quinqué sapientibus. P. I. ,
ed. cit., pág. 4 ) .


" La meta común era demostrar que el Espíritu Santo procede del Padre y deY


12




EL MÉTODO TEOLÓGICO DEL REATO RAMON LLULL


aquellos teólogos latinófronos y el perseguido por el Bto. Llull son
distintos.


La finalidad inmediata de Véceos, BIémmydes y Melitiniota era
demostrar la oposición existente entre la doctrina fociana de la Pro-
cesión del Espíritu Santo, de una parte, y la de los Santos Padres
y Doctores, de la otra; y para alcanzarla, como es obvio , no cabía
sino apelar al argumento de tradición, al método positivo.


En cambio , el Bto. Lull se propone, directa e inmediatamente, de-
mostrar que la tesis latina sobre aquel tema trinitario es la verdadera
y que la cismática es la falsa; para lo cual — e n el orden de razones
teológicas de segundo orden12— utiliza argumentos de índole especu-
lativa o netamente racional, basados en el modo de ser, esencial a
Dios 7 3 .


Este método luliano no podía ser aplicado para la realización
del propósito que movía las plumas de los tres mencionados teólogos
talinófronos orientales, porque su eficacia, en esta hipótesis, es nula.
Pero el objetivo que se propuso el Bto. Llull, era distinto; y, con
relación al mismo, su método puramente racional podía resultar más
adecuado.


En una palabra, procedimientos distintos, correspondientes a
finalidades distintas.


Por otra parte — y tal vez sea ésta de más alta significación
científica— no debe olvidarse que la mayoría de razones desarrolla-
das por Focio en el tratado De Spiritus Sancti Mystagogia es de
naturaleza especulativa; y, por consiguiente, nada tiene de extraño
ni de inconducente que el Bto. Llull. que conoció aquella obra 7 4 , se
situara en la línea de mayor relieve de su contextura.


S. GARCÍAS PALOU, PBRO.


Hijo, porque, aunque los teólogos latinófronos orientales se proponían poner de mani,1-
fiesto que el cisma había roto la línea de la Tradición, implícitamente, querían de-
mostrar y demostraban que la doctrina verdadera es la que enseña que el Espíritu
Santo Procede del Padre y del Hijo.


1 2 Decimos de segundo orden, porque en el mismo prólogo del Liber de quinqué
sapientibus. obra de finalidad unionista, escrita para el diálogo con los griegos, nesto- ¿
rianos y jaeobitas. expresa lo siguiente: «nec tu, amice. credos quod de Fide christia-
norum possit dari demonstrado «propter quid», nec demonstratio palpabiUs. sicut de
rebus sensualibus. ut fit in scienda Geometriae...» (Ed . cit.. pág. 4, col. 1.°).


" «Graeci . . .dicunt quod Spiritus Sanctus non procedit a Filio sed tantummo-
do a Patre, et sic in disputatione cum ipsis recurrendum est ad divinas rationes et
ad actus earum in quibus essent sua correlativa difformata. pósito quod ipsi graeci
dicunt. sit verum. . . » (Liber de acquisitione Terrae Sanctae. Dist. 2. a . p. V. a , ed. cit.,
pág. 1 2 3 ) .


" Véase nuestro estudio El tratado «De Spiritus Sancti Mystagogia». de Focio,
en el «Liber de quinqué sapientibus». del Bto. Ramón Llull. R E T , tom. cit., 322-326.






LA ESCUELA DE RAMÓN LLULL, DE RARCELONA


SUS A L U M N O S , L E C T O R E S Y P R O T E C T O R E S (*)


21
Barcelona, 18 junio 1462


Título de Maestro en Artes a favor de Gabriel Dez-Clapers.


«In Dei nomine et eius Genitricis Virginis Glorióse. Universis
et singulis presentes literas sive presens publicum instrumentum ins-
pecturis.


Nos Bernardus de Granollacho, arcium et medecine professor,
cancellariusque universitatis alme Studi Generalis Artistarum et Me-
dicorum civitatis Barchinone, salutem in eo qui pro nobis voluit
Iherolosonimus Crucifigi humana condició a sui primordio in lucem
inerudita proveniens si sapiencia lumine ilustratur dignis et altis est
laudibus extollenda illique gloriosum nomine habere merentur qui
longa assiduitate, labore et industria vigilatis per accutissimas doc -
trine semitas ambulantes ad perfeccionem sui studi inclitam prexe-
runt, natu cum probi viri premiorum exhibicionem et honoris culmi-
na consequitur ceteri ardencius ad virtutum studia intuitur pro viri-
bus pervenire.


Huic est quod honorabilis Gabriel dez Clapers, oriundus civita-
tis Maioricensis, Barchinone degens, qui in studio arcium laboriose,
laudabiliterque diuturnis temporibus pernoctavit tam in Studio pre-
sentis civitatis, quod in diversis alus loéis ubi genérale viget studium
prout vobis constat apertissime pro processum ipsius sui examinis,
tam in vita, moribus et nathalibus. quam in disputacionibus, tam per
intencionen! quam alus per eandem publice disputatis sic per Dei
graciam perfecit in arcium sciència supradicta.


Quod die veneris, decima octava presentis mensis junii, anno a
Nativitate Domini millesimo CCCCLXII . ipse honorabilis Gabriel Cla-


(*) Véase ESTUDIOS LULIANOS, VI, 1962, 187-209; VIII, 1964, 93-117.


51




230 JOSÉ MARÍA MADURELL MARIMON


pers, presentatus coram nobis per egregium virum dominuin Ferdi-
nandum de Ayerba, magistrum in artibus et medicina, et suppositus
secreto examini dicti honorabilis Ferdinandi de Ayerba ac nostri pre-
fixi cancellarii et omnium magistrorum collegiatorum dicti nostri Stu-
dii, in quadam camera nostri hospicii taliter ipse honorabilis Gabriel
dez Clapers se habuit in examine supradicti in artium facúltate sepe
dicta legendo, repetendo qüestiones argumenta dictorum magistrorum
ac nostri examinancium resumendo, quod post arduam examinacio-
nem factam per dictos honorabiles magistros ac nos de eodem hono-
rabili Gabrieli dez Clapers, tam publico quam secreto fuit ab ipsis
ómnibus doctoribus et magistris et nobis et alus ibidem presentibus
et audientibus, concordi voto juramenta medio deponentibus, appro-
batus et inventus sufficiens, abtus et idoneus ad magisterii gradum in
artibus assumendi.


Nos Bernardus de Granollacho, cancellarius, qui supra auctori-
tate officii quo fungiuntur in hac parte dictum Gabrielem dez Clapers,
in quadam magna camera dicti nostri hospicii personaliter in nostri
presencia constituimus prefata die et juxta eciam aliorum magistro-
rum dicti nostri Collegii et quam plurimorum aliorum honorabilio-
rum virorum et hominum diversorum statum ibidem conveniencium
in multitudine satis grandi, nominavimus publice et eciam nomina-
mus, declaravimus et declaramus decetero fore magistrum in artibus
ipsique honorabili Gabrieli Clapers, humiliter petenti et acceptanti
tamquam benemérito et hac promocione dignissimo legendi, docendi ,
disputandi, desiminandi et interpretandi in catedram magistralem as-
cendendi, illamque regendi in arte sciencie prelibata et quoslibet alios
actus in ipsa sciència publice exercendi in dicta civitate Barchinone
et ubique locorum, ut ipse sciencie magister, de unanimi consilio et
assensu doctorum et magistrorum dicti nostri Collegii predictorum ad
hec stancium, plenam et liberam licenciam contulimus et concessimus
ac tradimus omnimodam facultatem.


Et his peractis incontinenti recepit ipse honorabilis Gabriel Cla-
pers a nobis dicto cancellario insignia magistratus, videlicet, catedram
librum clausum et apertum, birretum, anulum et benediccionem pa-
ternalem et pacis osculum ab ómnibus doctoribus et magistris nostri
Collegii superius nominatis, ut ipse honorabilis Gabriel Clapers sic
ab ómnibus insignitus et coronatus similiter in eterna gloria corone-
tur per eum qui est benedictus in sécula seculorum. Amen.


In quorum omnium et singulorum fidem et testimonium premis-
sorum, presentes nostras literas sive presens publicum instrumentum
per Bartholomeum del Bosch, notarium publicum et infrascriptum et


52




LA ESCUELA DE RAMON LLULL, DE BARCELONA 231


nostre universitatis scribam, ei.dem honorabili Gabrieli Clapers fieri
jussimus sigillo cancellariatus nostri Studii impendentis muniti.


Datum et actum Barchinone, decima octava die junii, anno a
Nativitate Domini Millessimo quadringentesimo sexagésimo secundo,
presentibus venerabilis Antonio Salavert, mercatore Barchinone,
Johanne de Sancta Lasserio, ville Berge, et Johanne Roig , scriptore
habitatore Barchinone.


Vidit Bernardus de Granollacho, artium et medecine magister,
cancellarius Studii Medicorum et Artistarum Barchinone».


A H P B . Bartolomé del Bosch, leg. 6, man. 9, años 1462-1463.


22
Barcelona, 30 diciembre 1469


Asignación de censal a los Aniversarios de Santa María del Mar
y a la Escuela- Luliana, de Barcelona, formalizada por los albaceas
de Pedro Pontich.


«Die sabbati . X X X . a mensis decembris anno predicto millessi-
mo C C C C . L X X . 0 ( 14691 .


Nos Bernardus Colomer et Johannes Conomines. cirurgici, cives
Barchinone. manumissores et exequtores. una cum aliis predeffunctis
testamenti seu ultime voluntatis venerabilis Petri Pontich, ouondam
cirurgici. civis eiusdem civitatis. prout de ipsa manumissoria plene
constat cum dicto testamento dicti auondam Petri Pontich. quod fecit
et ordinavit Barchinone. prima die julii anno a Navitate Domini mi-
llessimo CCCC. sexagésimo.


Attendentes dictum nuondam Petrum Pontich. cum dicto suo
testamento instituisse sibi heredem universalem Scolam vocatam d'en
Lull. in certo casu qui locum habuit per mortem Nicholaue. filie sue
sub hiis verbis:


Omnia vero alia bona mea. mobilia et inmobilia, iura. voces et
accionas meas auecunnue sint et eciam ubicunnue sint, dimitto Nicho-
laue. filie michi el domine Bartholomene. ouondam uxore mee comu-
ne, instituans dictam Nicholauam. filiam meam. michi heredem uni-
versalem.


Verum si dicta Nicholaua. filia mea. vixerit vel non vixerit et
michi heres non erit vel erit et decesserit ouocumque sine liberis, uno
vel pluribus. de legittimo et carnali matrimonio procreatis, in hiis
easibus et quolibet eorum. substituo sibi et michi heredem universa-
lem instituo dictam Scolam vocatam d'en Lull. dando et concedendo


•53




232 JOSÉ MARÍA MADURELL MARIMON


dictis manumissoribus meis, quod casu quo dicta mea hereditas vigo-
re substitucionis aut institucionis predicte ad dictam Scolam prove-
nire contingat, petendi, recipiendi et habendi eorum propria auctori-
tate et absque licencia et auctoritate alicuius curie et persone, omnia
et singula bona mea, mobilia et inmobilia, habita et habenda.


Et illa que in peccunia numerata non consistant, in encantu pu-
blico vendant seu vendi et tradi faciant, et jura et acciones meas seu
dicta hereditas mee, cedant et mandent de eviccione caveant.


Et pro ipsa eviccione que vendiderunt cetera bona mea seu dicte
mee hereditatis obligent, precia eorum recipiant.


Et apocas faciant et firment et omnia alia faciant que ad perfec-
cionem dictarum vendicionum fieri requirantur et quo eis deberé fieri
videatur queque ego faceré possem si viverem et ipsa precia et alia
peccuniam meam seu dicte hereditatis mee, solutis legatis et completis
ómnibus supradictis, idem manumissores mei, in empcione tot mora-
batinorum alodialium et censualium mortuorum quot haberi poterint,
et smercient in loco tuto et securo, ad eorum cognic ionem, et ipsos
morabatinos seu censuaba mortua, assignent jamdicte Scole, pro sus-
tentacione vite magistri et scolarium in dicta Scola addiscencium.


Volens, disponens et ordinans, quod si aliquid ex censualibus
predictis redimi seu lui contingat, quod precia eorumdem smercientur
super aliquo loco et tuto adeo ut dicta Scola et scolares eiusdem va-
leant provideri et sustentari.


Attendentes inquam dictum Petrum Pontich, in dicto suo ultimo
testamento, legasse Scole vocate d'en Lull, quoddam censúale sub hiis
verbis:


í tem, dimitto Scole vocate d'en Lull, constructe seu edifficate co -
ram ecclesia monasterii fratrum beate Marie de Carmelo Barchinone,
totum illud censúale mortuum, tam in precio seu proprietate ac pen-
sionibus deinde debendis. Quodquidem censule mortuum est pensio-
nes annis centum solidorum et proprietatis seu precii centum decem
librarum barchinonensium, quod magister Ferdinandus, sartor, civis
Barchinone, et domina Eulalia, eius uxor, comorantes in vico vocato
de la Mar, dicte civitatis, titulo vendicionis per dictos coniuges michi
facte in posse discreti Bernardi Pi , notarii Barchinone, prefati coniu-
ges michi faciunt et prestant et faceré et prestare tenentur anno quo-
libet perpetuo quinta decembris.


Et predictum censúale mortuum dimitto jamdicte Scole eo m o d o
quo quedam domina Mergarita eidem Scole dimissit quoddam cen-
súale mortuum certe annue pensionis, quod dicta domina Mergarita


54




LA ESCUELA DE RAMON LLULL, DE BARCELONA 233


recipiebat anno quolibet super universitatis ville Castilionis Impu-
riarum.


Attendentes denique dictum quondam Petrum Pontich, legasse
anniversariis comunibus ecclesie beate Marie de Mari Barchinone,
nonnullos morabatinos pro anniversariis faciendis in dicta ecclesia
sub hiis verbis:


Volens et ordinans quod dicti manumissores mei incontinenti
post obitum meum, eorum propria auctoritate et sine licencia et auc-
toritate alicuius curie et persone, ad manus ipsorum recipiant et ap-
prehendat, omnes illas domos seu hospicium cum uno portali extra
in viva publica apperienti, in quibus domibus sive hospicio olim s o -
lebant esse tria portaba, cum solo et suis edifficiis ex abisso usque in
celum, et cum introitibus, exitibus, juribus et pertinenciis suis, quod
ego titulo mee proprie empcionis quam inde feci a manumissoribus
et exequtoribus testamenti seu ultime voluntatis Bernardi Canet, quon-
dam, mercatoris, civis Barchinone, cum instrumento publico acto Bar-
chinone, sub duobus kalendariis, quorum primum est nonadecima et
ultimum vicésima die julii anno a Nativitate Domini millesimo CCCC.
X X X X V I . 0 . et clauso per Petrum Solerii, auctoritate regia, notarium
publicum Barchinone, et per eorum benefficiatos nomnie eorundem,
et sub dominio et alodio predictorum altarium, tamquam laicam et
privatam personam, ad censum octo morabatinorum anno quolibet
perpetuo solvendorum in festo Omnium Sanctorum, ad racionem no-
vem solidorum Barchinone de temo , pro uno quoque dictorum octo
morabatinorum.


Et ipsis domos sive hospicium. prefati manumissores mei ven-
dant seu tradi faciant in encantu publico plus offerentibus persone
seu personis, et pro illis precio seu preciis aut peccunie quantitatibus
quibus dictis manumissoribus meis fuerit bene visum.


Et jura et acciones meas seu dicte mee hereditatis cedant et man-
dent, de eviccione caveant. Et pro ipsa eviccione cetera bona mea et
hereditatis mee obligent, precio eorum recipiant et apocam faciant
firmem de eisdem.


Et omnia alia faciant que ad perfeccionem predictorum fieri re-
quirantur. et que eis fieri deberé videatur queque ego faceré possem
si viverem et ipsum precium seu peccunie quantitates que ex dictis
domobus seu hospicio processerint convertant idem manumissores in
empcione tot morabatinorum seu censualium mortuorum in loco tuto
quot haberi poterint ad eorum cognicionem.


Et ipsos morabatinos seu censuaba mortua assignent ecclesie bea-
te Marie de Mari? pro anniversarius in eadem ecclesie fiendis anno


5 5




234 JOSÉ MARÍA MADURKLL MARIMON


quolibet perpetuo, pro anima mea, parentum meum et omnium fide-
lium deffunctorum.


Fuit assignatum dictum censúale in precio et pensionibus debi-
tis et debendis anniversariis ecclesie de Mari et Scole d'en Lull, co-
muniter et pro indiviso.


Testes etc.: venerabiles Nicholaus Julia, mercator, Andreas Clo-
tes, candelarius, cives, et Bernardus Vila, scriptor Barchinone.»


A H P B . Dalmacio Ginebret, llig. 1 man. 2 años 1469-1470.


23
Barcelona, 18 Febrero 1479


Juan de Masguillem, testigo de la cesión de crédito otorgada por
Francina, viuda del notario Juan Osona, a Esteban Sahverdenga.


«Dicta die jovis . X V I I I . a mensis febroarii anno a Nativitate Do-
mini millesimo C C C C . L X X V I I I I . 0 .


Ego Francina, uxor discreti Johannis Osona, quondam notarii
civis Barchinone, insolutum et satisfaccionem illarum viginti quinqué
librarum Barchinone, per me debitarum vobis Stephano Salaverdenya,
paratori civi Barchinone, facta per vos michi gracia de residuo racio-
ne plurium pencionum per me vobis debitarum ex illo censuali mor-
tuo pencionis annue quinquaginta solidorum barchinonensium, quod
ego vobis fació et presto anno quolibet decima sexta mensis januarii,
cedo vobis eidem Stephano et vestris, omnia jura, Tet] acciones michi
cbmpotentes contra Petrum Moner alias Perrinet, sartorem ville Oloti
et dominam Blancham, eius uxorem, et in ómnibus pencionibus per
dictos cònjuges michi debitis et de cetero debendis, ex illis duabus
censualibus mortuis, unum videlicet pensionis annue...


Testes discretus Ludovicus Castellet, prebiter beneficiatus in se-
de Barchinone, Johannes de Masguillem, studens in Sciència magis-
trum Raymundi Lull ville Perpeniani».


A H P B . Bartolomé Costa, leg. 8, man. años 1478-1479.


24
Barcelona, 16 octubre 1479


Poderes otorgados por Pedro de Mena, lector de la Escuela Lu-
liaría de Barcelona, a fray Miguel Dez-Clapers, prior del monasterio
de la Cartuja, del reino de Mallorca,


.16




LÁ ESCUELA DE RAMON LLULL, DE BARCELONA


«Die sabbati .XVI . octobris anno a Nativitate Domini M . °
C C C C L X X V I I I I . 0 .


Noverint universi. Quod ego Petrus de Mene, bacallarius in ar-
tibus, lector Scolarum Magistri Raymundi Lulli in civitate Barchino-
ne, ex certa sciència constituo et ordino procuratorem meum certum
et specialem et ad infrascripta etiam generalem, ita quod specialitas
generalitati non deroget nech e contra vos reverendum fratrem Mi-
chaelem dez Clapes, priorem monasterii de Cartoxa, in subscripto
regno Maioricarum, licet ab hiis absentem tanquam presentem, ad pe-
tendum, videlicet, exhigendum, recipiendum et habendum pro me
et nomine meo, illas viginti libras et sexdecim solidos monete Maio-
ricarum, que michi ut lectori dictarum Scolarum debentur pro uni-
versitatem civitatis et regni Maioricarum, racione illius censualis
mortui consimili peccunie quantitatem quam dicta universitas prefatis
civitatis et regni, lectoribus Scolarum dicti Magistri Raymundi Lulli,
faceré et prestare tenentur annis singulis in mensis octobris. Et de
his que receperitis apocham et apochas faciendum nomine meo et
firmandum et demum ac generaliter omnia et singula alia faciendum
et libere exercendum in predictis et circa ea et super dependentibus
seu emergentibus ex eisdem quecumque ad hec utilia fuerunt et ne-
cessària ac etiam oportuna queque ego faceré possem si adessem.


Ego enim confidens de vobis dicto reverendo procuratore meo ,
trado et comitto vobis in et super predictis et circa ea plenarie vices
meas cum plenissimas potestate et facúltate. Promittens vobis nota-
riiquc etiam infrascripto tanquam publice persone pro vobis et ves-
tris et alus quorum intersit recipienti et legittime stipulanti et me
semper habere gratum et firmum quicquid per vos dictum procura-
torem meum in premissis et circa ea pro me et nomine meo procu-
ratum et actum fuerit sive gestum et nullo tempore revocare sub bo -
norum meorum omnium ubique obligacione.


Actum est hoc Barchinone. X V I . a die mensis octobris anno a
Nativitate Domini millesimo CCCC.LXX nono.


Signum Petri de Mene, predicti. qui hec laudo et firmo.
Testes huius rey sunt discretus Vincencius Barril, clericus resi-


dens et Jeronymus Ça Font notarius habitator Barchinone».


A H P B . Antonio Vinyes, leg. 27 , man. com. 55 años 1478-1480.


JOSÉ M . * MADURELL MARIMÓN
Barcelona


( Concluirá)


57






C R Ó N I C A


Lluli i culiui-a catalana al III Congrés Internacional de Filosofía
medieval


La «Société Internationale pour TEtude de la Philosophie
Médiévale» ( S . I. E. P. M.) celebrà a La Mendola (Bo lzano , Itàlia)
el seu III Congrés, del 31 d'agost al 5 de setembre del 1964. Parti-
ciparen o assistiren als treballs del Congrés més de 250 medieva-
listes. La Maioricensis Schola Lullistica i el Raimundus-Lullus Ins-
tut foren representats pels següents membres del magisteri o del
professorat de la Schola: Dres. D'Allerit, D'Alverny, Vanni-Rovighi;
PP. Batllori, Colomer, Platzeck; Drs. Carreras i Artau, De Gandillac,
Llinarès, Riedlinger, Sala-Molins.


Cal esmentar primerament dos fets que interessaran molt als
«profess ionals» de la recerca lul·liana i als especialistes de la histò-
ria del pensament català:


Una de les sis sessions plenàries del Congres fou consagrada a
la magistral dissertació del P. Platzeck: Der Naturbegriff Raimund
Lulls im Rahmen seiner Ars Magna. (Prec isem el tema general del
Congrés: la Filosofia de la Natura a l'Edat Mitja).


L"Assamblea General, a la unanimitat gairebé absoluta, portà a
la presidència de la SIEPM (societat de la que és m e m b r e la Maiori-
censis Schola Lullistica) al nostre volgut i venerat Dr. Joaquim Ca-
rreras i Artau.


Aquests dos fets mostren, de la manera més evident, que els
medievalistes d'arreu reconeixen aramai la importància del pensa-
ment lul·lià en la història de les idees, i coronen en la persona del
més gran historiador actual del lul.lisme el treball immens realitsat
fins ara en la recerca lul·liana: el nostre venerat mestre vol veure
en la seva elecció un homenat je pòstum al seu il·lustre germà i un
encorat jement a tots als historiadors de les persones i de les coses
nostranes.


Al mateix dia en que el P. Platzeck llegia i defensava la seva
magistral dissertació en la sessió plenària presidida pel Dr. Pring-
Mill, historiadors de Catalunya medieval i lul.listes es reunien en
una sessió especial per a escoltar i discutir tres comunicac ions :


El P. Batllori donà nous detalls i arguments nous per a la data-
ció de les traduccions gregues dels escrits de n'Arnau de Vilanova
i suggerí pistes per a la recerca dels l locs on aquestes traduccions
foren fetes.




238 ESTUDIOS LULIANOS


El Dr. Pring-Mill parlà de l 'estructura del Liber de Natura d'eri
R a m o n Llull, quines particularitats formals ( sobretot , l 'omissió de
la qüestió : Utrum natura sit) poden explicar-se tenint en c o m p t e la
finalitat del llibre, destinat a un públic ben determinat: els m o n o -
fisites.


El Dr. Llinarès elabora una argumentació a fortiori sobre el no-
alquimisme d e n Llull: l'idea lul·liana de naturalesa i els seus postu-
lats filosòfics c o n d e m m e n l'alquimia tan clarament c o m els textes
lul.lians expressament anti-alquimistes.


De les discussions, dirigides pel director de sessió, el P. Colomer ,
cal tenir en c o m p t e sobretot la intervenció de la Srta. Zambell i de
l'Arxiu Municipal de Florència, que insistí sobre la necessitat d'es-
tudiar més i més l 'alquimia pseudo-lul.liana; i la del Dr. Madkour ,
de la Universitat del Caire, precisant que l 'argumentació anti-alqui-
mista d'en Llull (tal c o m fou presentada pel Dr. Llinarès) recorda
l 'argumentació d'Al Kindi sobre el mateix tema.


En una altra sessió, el Dr. Carreras i Artau dissertava sobre la
personalitat d'en Joan Marbres (J . Canonicus o bé J. Catalanus) , la
seva obra i l 'estructura de la seva fisica natural.


L 'endemà de l 'elecció del Dr. Carreras i Artau a la presidència
de la S IEPM, l '«Asociación Española para la Filosofia Medieval»
donà una recepc ió en l 'honor del nou president. Per a l 'AEFM parlà
el Dr. Cruz Hernández. El P. Batllori felicità al Dr. Carreras i Artau
en n o m de la SIEPM.


L. SALA MOLINS
l'ari-




Í N D I C E
del Volumen VIII (1964)


E S T U D I O S


A L O N S O A L O N S O , S . J . ( P . M . ) , Traducciones arábigo-latinas en el siglo XIV o
o fines del siglo XIII . . . . . . . 54-66


A L V A R O DE BARCELONA, O . F . M . C A P . ( P . F R A Y ) , Llull i el doctorat de la Im-


maculada . . . . . . . . . 5-16


CARRERAS ARTAU ( J . ) , En torno al primer siglo del lulis/no . . 8.1-90
< '.m •/. llr.Rs VMIKZ M . \ La filosofia árabe occidental del siglo XII . . 66-72
G A M A CAEIRO ( F . D A ) , Aportación para el estudio de las fuentes del pensamiento


místico del Bto. Ramón Llull . . . . . . 33-41


LOMRA (JOAQUÍN) , La estética de Ibn Hazm y <El libro del Buen Amon . 72-79
MOREIRA DE S A ( A R T U R O ) , Actividades e projectos do Centro de Estados de Psi-


cologia e de Historia da Filosofia . . . . . . 80-83


O L I V E R , C . R . ( A N T O N I O ) , La tDonatio Constantini> en los escritos y en la
mente de Ramón Llull . . . . . . . 155-170


PLATZECK, O . F . ¡VI. ( F R . EHARDO-VÍ . ) , Descubrimiento y esencia del Arte del
Bto. Ramón Llull. . . . 137-154


R Á R A D E ROMEO (SERGIO) , La metafísica del siglo XIV . . . . 17-33


SECUÍ, M . S S . C C . ( P . G A B R I E L ) , Relaciones del Cister y de San Bernardo con
el Bto. Ramón Llull . . . . . . . 171-189


TRIAS MERCANT ( S . ) , Las tesis filosóficas en la Universidad Luliana . 191-214
V A J D A (GROROES) , Quetques aspects de la ¡iliilosophie juive d'Espagne au XIV


siec'.e . . . . . . . . . 41-53


X O T A S


GARCÍAS PALOU ( S . ) , El método teológico usado por el Beato Ramón Llull en
sus escritos relativos al cisma griego, y el de sus coetáneos teólogos latinó-


fronos . . . . . . . . . 215-227


T E X T O S


M A D U R E L L MARIMÓN (J. M."), La Escuela de Ramón Llull, de Barcelona, 93-117, 229-235




• •




ROBERT PRING-MILL


EL MICROCOSMOS LUL·LIÀ
172 páginas


Editorial


T H E D O L P H I N B O O K C O . L T D


OXFORD


1 9 6 1


Dirección postal del autor: Hamilton Road, 51 - Oxford


UNIVERSITÉ D E GREIYOBLE


Publications de la Faculte des Lettres et Sciences humaines


RAYMOND LULLE
Phílosophe de l'Actíon


par


ARMAN D LLINARÉS


Docteur ès Lettres


Presses Universitaires de France
19 0 4


Dirección postal del autor: 27 , rue Ponsard - Grenoble (Francia)


(G«ni licencia eclesiástica)




Edición crítica de las


OPERA LATINA del B. Ramón Llull
Ha salido el TOMO CUARTO


Contiene LÍBER DE PRAEDICATIONE
(Dist inct io II B: CENTUM SERMONES)


Un v o l u m e n de 669 páginas


preparado p o r el


R D O . P. F R A Y A B R A H A M SORIA F L O R E S , O . F. M .


bajo la d i recc ión del


D R . FRIEDRICH STEGMÜLLER


Profesor ordinario público de la Universidad de Freiburg i. Br. y


Magister de la MAIORICENSIS SCHOLA LULLISTICA


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T O M O I (OPERA MESSANENSIA) , 1959, en 4.° , 520 páginas.


T O M O II (OPERA MESSANENSIA E T T U N I C I A N A ) , 1960, en 4 . ° ,


568 páginas.
Preparados por el Da . JOHANNES STOIIH.


T O M O III (LÍBER D E P R A E D I C A T I O N E , D . I - II A ) , 1961, en 4.° ,


407 páginas.
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Precio de venta al público: 10 dólares


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E S C U E L A L U L Í S T I C A M A Y O R I C E N S E , Apartado 17, Palma de Mallorca (España)


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