£studíos lidíanos

£studíos lidíanos
IRevísta cuatrimestral


de investigación Tlulíana y Jlbedíevalístíca
publicada por la


Jlfcaíorícensís Scbola Tlullístíca
•Sustituto Internacional del


Consejo Superior de investigaciones Científicas


Núm. 40


S U M A R I O —


E S T U D I O S


JORGE J. G R A C I A , Metáforas estructurales en el t Blanquernai de Ramón Llull. pág. 5


P. L L A B R É S M A R T O R E L L , P B R O . , La conversión del Bto. Ramón Llull, en


sus aspectos histórico, sicológico y teológico . . . . . . . pág- 17


J U A N T U S Q U E T S , P B R O . , ¿Ha influido Ramón Llull en la evolución de la


Escuela Elemental? . . . . . . . . . . . pág. 2 7


N O T A S


R A F A E L B A U Z A Y B A U Z A , Doctrinas jurídicas internacionales de Ramón Llull pág. 3 7


G A B R I E L L L O M P A R T , C. R. , Oraciones catalanas de cobertura existencial, en


torno a un alabastro inglés del siglo XV . . . . . . . pág. 4 7


S G A R C Í A S P A L O U , El cisma oriental, en la empresa del Bto. Ramón Llull . pág. 57


T E X T O


L O R E N Z O P É R E Z M A R T Í N E Z , Nuevos documentos sobre el lulitmo de Juan de


Herrera . . . . . . . . . . . . . pág. 71


B I B L I O G R A F I A


Bibliografía luliana y medievalística, pág. 8 3 . - Bibliografía científica selecta, pág. 9 5


C R Ó N I C A


Sesión académica, con motivo de la investidura de iMagisten, del Dr. Alois Madre, pág. 109


Vol. XIV, Fase. 1 P A L M A D E M A L L O R C A (España) Año XIV: 1970




EPHREM LONGPRE
un mystique franciscain


de notre temps.


(Journal spirituel et letres


présentés par


EDOUARD PARENT, 0 . F. M.


Reauchesne, Paris, 1969, 323 pages, 42 f.)


RAYMOND LULLE
DOCTRINE D'ENFANT


Version médiévale du ms. fr. 22933 de la B. N. de Paris


Texte établi et présenté


par


ARMAND LLINARÉS
Professeur á la Faculté des Lettres de Grenoble


et «Magister» de la «Maioricensis Schola Lullistica»


(Paris. Librairie C. Klinckisieck, 1969, 28 f.)


La Direction des ESTUDIOS LULIA1S0S recevra avec reconnais-
sance tous travaux à publier (sous réserve du jugement par le Comité
de Direction) et tout ouvrage scientifique, particulièrement lullien ou
médiévalistique, à recenser, ainsi que toute proposition d'échange avec
de Revues similaires.


Envoyer les manuscrits, les livres pour compte-rendu et les Revues
d'échange au Directeur:


D R . S. G A R C Í A S P A L O U , Apartado 1 7 , Palma de Mallorca (España).


Depósito legal P. M. 268 - 1961




£ s t u d í o s ILul íanos






Estudios lulíanos
IRevísta cuatrimestral


de investigación Tlulíana Y Jflbedíevalístíca
publicada por la


jlbaíorícensís Scbola Tíullísííca
Instituto internacional del


Consejo Superior de Investigaciones Científicas


Yol. XIV 1970 Año XIV


E S C U E L A L U L I S T 1 C A M A Y O R I C E N S E


Palma de Mal lorca




. -
'LSÍ V





M E T Á F O R A S E S T R U C T U R A L E S EN EL


« B L A N Q U E A N A » DE MAMÓN L L U L L 1


El término «metáfora estructural» en el título de es^e ensayo se
refiere a un recurso literario usado frecuentemente por muchos auto-
res y bien conocido a toda la crítica literaria, pero no siempre analiza-
do satisfactoriamente. Se encuentran numerosas discusiones que tocan
de cerca el fenómeno del cual hablamos, tales como las que se refie-
ren a la naturaleza de los símiles, alegorías, etc. y especialmente aque-
llas que conciernen a las «imágenes de control»,2 un artificio literario
que si no es bien delineado puede ser confundido con la metáfora es-
tructural, razón por la cual algunas de sus diferencias serán puntua-
lizadas en breve. Sin embargo, ninguna de estas discusiones examina
esta forma como un fenómeno distinto. Por este motivo, trataremos
en este corto ensayo, y en el contexto del Blanquerna luliano, de dar
una idea de su naturaleza y uso.


El término «metáfora estructural» en sí mismo, se ha escogido
tanto por la falta de otro más apropiado como porque parece reflejar
la naturaleza del fenómeno que representa, ya que el mismo es una
metáfora que ha adquirido ciertas características de tino estructural.
Como metáfora es, en las palabras de Thrall y Hibbard: «Una analo-
gía tácita que identifica imaginativamente un objeto con otro y atri-
buye al primero una o más de las cualidades del segundo o inviste
al primero con cualidades emocionales o imaginativas asociadas con
el segundo».3 Y como metáfora estructural es una tácita analogía que
imaginativamente identifica un objeto con otro y atribuye al primero


1 Este ensayo fue redactado por primera vez en inglés y ha sido traducido por
mi esposa, la Sra. Norma E. Silva de Gracia.


2 El término inglés corrientemente usado para nombrar este fenómeno literario
es «controlling images». Cf. William F. Thrall and Hibbard, A Ilandboock to Litera-
ture New York: Odyssey Press, ( 1 9 6 1 ) 108.


3 Ibid., 2 8 1 . En inglés: « A n implied A N A L O G Y which imaginatively identifies
ene objeot with another and ascribes to the first one or more of the qunlities of thfl
second or inveats the first with emptional or Imaginative qualifie» pMorUted wiih
the «eeontt».


I




6 J O R G E J . G R A C I A


las características estructurales y cualidades del segundo. En otras
palabras, ésta es una metáfora cuyo fin es dar a un objeto, aparente-
mente no estructurado, el esqueleto de otro con el propósito de darle
consistencia intelectual, forma interna, y un más definitivo y claro sig-
nificado. Si ésto queda entendido, no hay peligro de tomar esta figu-
ra por una imagen de control, ya que la imagen de control es, usando
de nuevo las palabras de Thrall y Hibbard: «Una imagen o metáfora
que corre a través y determina la forma o naturaleza de una obra lite-
raria».4 Es la capa que forma el cuerpo, no el esqueleto que lo sostie-
ne. Difiere de la metáfora estructural principalmente en alcance, ya
que éste es más limitado; en calidad, pues no persigue un entendi-
miento intelectual; y en detalle de aplicación, porque no se impone
tanto en forma exterior y metáforas secundarias como en consistencia
interna.


En relación al trabajo de Ramón Llull, debe notarse que está ge-
neralmente plagado de metáforas de todas clases, y en especial, que
él hace uso de la metáfora estructural. La mayoría de sus obras im-
portantes han recibido consistencia interna por medio de estas últimas
y de sus interrelaciones, como, por ejemplo, en el Libre de Contempla-
ció en Deu, donde se deleita con su profusa combinación.5 En las obras
más cortas como el BL·nquerna el alcance de éstas restringe el uso de
tales formas considerablemente. Sin embargo, aún en el BL·nquerna
hay evidencia de la presencia de metáforas estructurales, cuyo análisis
emprendemos inmediatamente.6


Las metáforas estructurales de Llull pueden ser clasificadas en
dos tipos principales de acuerdo con un simple criterio de generali-


4 Ibid.. 108-9. En inglés: « A n image or metaphor that runs throughoul and
determines the form or nature of a literary work». El ejemplo de esta figura usado
por Thrall y Hibbard es el tejido de ropas en el poema de Edward Taylor: «Mage me,
O Lord, thy Spinning Wheele compleat; / Thy Holy Worde my Distaff make for
mee. / Make mine Affections thy Swift Flyers neate, / And make my Soule thy
holy Spoole to bee. / M y Conversation make to be thy Reele, / And reele the yarn
thereon spun of thy Wheele . » . . . etc.


5 El presenta la lista de las principales metáforas estructurales en el prólogo
del libro. Cf. Libre de Contemplació I , ed. M . Obrador y Bennassar, Palma de Ma-
llorca 2 ( 1 9 0 6 ) 3-5.


6 Se debe añadir en este momento que Llull no muestra escrúpulos en el cam-
bio de la función de una metáfora del tipo estructural al no estructural y viceversa
siempre que sus cualidades internas lo permitan. Sin embargo, estos cambios los pa-
rece hacer inconscientemente, aunque muy a menudo, como en el caso de la metáfora
del árbol, que siendo muy importante estructuralmente en el Arbre de Scientia es
usada en función no estructural en el Blanquerna. Cf. Blanquerna ed. Salvador Gal-
més y Miguel Ferrà, Palma de Mallorca, 9 ( 1 9 1 4 ) 931 , donde el autor explica que
en la creatura, en contraste con el Creador, el amor está representado por el aifool,
•1 acto de amar por la fruta, etc.


2




M E T Á F O R A S E S T R U C T U R A L E S 7


dad: a) Si son usadas en un solo trabajo, en cuyo caso pueden ser
llamadas particulares; o b) si son usadas en más de un trabajo, en-
tonces pueden ser llamadas generales. En el BL·nquerna el autor ha
usado ambas. Por ejemplo: divide la obra en cinco libres por las cin-
co heridas de Cristo, un recurso que había empleado antes en el Libre
de ContempL·ció.7 De una naturaleza particuL·r se puede citar el uso
del Glorm in excelsis Deo con el objeto de agrupar un número de ca-
pítulos en el Quart Libre}


Hay también una manera más interesante de clasificar las metá-
foras estructurales del BL·nquerna: de acuerdo con su naturaleza. En
términos de este criterio pueden ser: a) metáforas que usan cosas co-
mo su punto de referencia; b) aquellas que usan eventos o relaciones
entre cosas; c) metáforas conceptuales; y d) aquellas que, a pesar de
tener cosas o relaciones como referencia, también connotan un marco
conceptual que está generalmente asociado con una cosa particular.
Trataremos de explicarlas a todas y. en el proceso, puntualizar las
principales metáforas usadas en el libro como así también algunas de
las formas en las cuales funcionan.


Dentro del primer grupo, aquellas que tienen cosas como punto
de referencia, la más importante en el BL·nquerna es el uso de las
heridas de Cristo como un modelo para dividir la obra en cinco libros!
Fuera del BL·nquerna hay otras de esta clase, tales como las del bos-
que y el árbol dentro del bosque, que son quizás aún más importantes
que la que acabamos de mencionar para el estudio del opus completo
de Llull, pero las cuales no son usadas por él como metáforas estruc-
turales en el BL·nquerna a pesar de que ellas aparecen muy frecuente-
mente con referencia a puntos particulares dentro de la obra.9


El significado, función y razón del uso de las heridas de Cristo
como un arquetipo para la división del BL·nquerna tienen que ser ana-
lizados dentro del contexto del significado, función y razón para el
libro en total, ya que son su propsito y contenido los que pueden
darnos la clave acerca de la naturaleza del simbolismo implicado. Y
ésto se encuentra en las primeras palabras del prólogo, cuando Llull
se dirige a Dios en oración diciendo:


«Senyor Deus gloriós, un en essencm e tres en persones!
A L·or e honra vostra, ab L· nostra gracm virtut e benedic-
ció, comença lo Libre de Evast e de Aloma e de Blanquerna


7 Libre de Contemplació, p. 3.
8 Blanquerna, caps. 80-95.
9 Ibid., p. 33 , 391 y en muchos otros lugares. Además del uso de la metáfora


estructural del árbol en el Arbre de Sciència mencionado anteriormente Llull la usó
•n el Arbre dt Filosofía d'amor como sus títulos claramente indican.


3




8 J O R G E J . G R A C I A


son fill: lo qual es fet per intenció que los homens hagen a
amar entendre membrar e servir vos qui sots ver Deu Senyor
e Creador de totes coses».1"


Luego, en el prólogo agrega:
«A significanca de les cinc nafres les quals nostre Senyor
Deus Jesu Christ prengué en l'arbre de L· vera creu per
reembre lo seu poble de la servitut del diable e captivitat
en que estava, volem departir aquest Libre en cinc libres,
per dar doctrina e regla de la m,anera segons L· cual son
significats en aquest libre cinc estaments de gents a les quals
es bo tenir aquest libre»n


puntualizando así muy claramente el propósito de su trabajo, el cual
era proponer una serie de doctrinas y reglas a través de las cuales los
hombres pudieran llevar vidas correctas, amando, entendiendo y sir-
viendo a Dios. Llull trata de los cinco estados en que el hombre puede
vivir, i.e. el estado del matrimonio, el religioso, el de prelacia, el pon-
tificio, y el estado contemplativo o la vida de hermitaíio. Por lo tanto,
el libro está dirigido al hombre in loto, al hombre que pecó y por el
cual Cristo murió, al hombre que causó la muerte de su Dios, para
que repare, por medio del amor v de una vida justa, en cada uno de
sus cinco posibles estados, el dolor y el mal producidos por su falta.
Pero, entonces, ¿por qué las cinco heridas? Cada una de las heridas
infligidas a Cristo significa uno de los estados potenciales del primer
hombre, Adán, quien pecó en su status paternal contaminando así de
su pecado cada una de estas formas de desarrollo abiertas al ser hu-
mano. Y también porque estas cinco heridas deben de ser para el hom-
bre un recuerdo dramático de su pecado y de su deber de curarlas a
través de los hábitos de amor y virtud tal como están expuestos en el
BL·nquerna. Este propósito, tácito en la obra, es lo que lleva a Llull
a discutir en cada uno de los estados de aquellas virtudes pertene-
cientes a tal estado y de los peligros de pecar dentro de ellos.1 2 Esto
muestra con cuánta imaginación Llull ha enlazado la presente situa-
ción del hombre con la metáfora de las heridas, haciendo de Cristo,
de acuerdo con la tradición franciscana a la que él pertenecía, el cen-
tro de su libro y de la vida del hombre.1 3


1 0 Ibid., p. 3.
» ídem.
1 2 Por ejemplo, vea los capítulos 10-18 relacionados al estado matrimonial, y los


capítulos 30-36 al estado religioso.
1 9 Ha existido por mucho tiempo un debate intenso sobre el problema del origen


de las ideas lulianas y de la tradición ideológica en la que se le debe enmarcar, Aún
ferientemente Francés Yates en algunos de ftus artículos ha tratado de demostrar cuen>




M E T Á F O R A S E S T R U C T U R A L E S 9


En la segunda categoría de metáforas estructurales usada por Llull
en el Blanquerna, la que se refiere a eventos y relaciones, se encuen-
tran dos de las más importantes metáforas de toda la obra. Sin em-
bargo, ninguna de éstas es una metáfora estructural propiamente di-
cha, como las heridas de Cristo lo son para la obra completa porque
a) no corresponden a las partes de la obra y b) están restringidas a
secciones de ella. En realidad, su aspecto estructural es más sutil, sola-
mente aparece indiscutible y claro en el contexto de la obra y no en
su forma externa. Además, ellas tienden a pasar a través de las divi-
siones menores del libro e invadir las secciones vecinas en vez de estar
drásticamente restringidas a una de sus áreas. Esto será visto clara-
mente en breve.


La más importante de estas dos es la del amigo y el amado, en
la cual el amigo representa al cristiano y el amado a Cristo. Aparece
en el Libre de amic e amat y captura el espíritu del Cantar de los
Cantares y de los sufíes árabes.15 Con este artificio literario Llull lia


to depende el pensamiento luliano de Juan Erigena. Sin embargo, hoy. debido a la
evidencia avasalladora que ha sido presentada por eruditos como Ottaviano, Xiberta.
los hermanos Carreras i Artau y Longpré. se acepta generalmente la teoría que pro-
pone el predominio de una influencia franciscana y docentista hasta tal punto que
algunos prefieren llamar a Llull un hombre del siglo doce en vez del trece y cator-
ce, cuando vivió, ya que sus ideas reflejan más las de los V i c t o r i n o s que las de los
escolásticos. Para detalles sobre las diferentes tesis propuestas vea: Francés A . Ya-
tes «Ramón Llull y Johannes Scotus Eirugena» Estudios Lidíanos 6 ( 1 9 6 2 ) 71-B1;
u n artículo más completo sobre la misma materia fue publicado por la misma autora
con el siguiente título «Ramon Llull and John Scotus Erigena» Journal of the War-
burg and Courtald Instituïes 2 3 . 1-2 ( 1 9 6 0 ) : Miguel Asín Palacios. Abenmassarra y
su escuela. Orígenes de la Filosofía Hispano-Musulmana Madrid, 1914 ; Julián Ribe-
ra. Orígenes de la Filosofía de Ramón Llull. En Homenaje a Menendez Pelayo Ma-
drid, 1909 : Carmelo Ottaviano, L'Ars Compendiosa de Ramond Lulle avec une étude
sur la Bibliographie et le Fond Ambrosien de Lulle Col. Etudes de Philosophihe Mé-
diévale, Paris 12 ( 1 9 3 0 ) ; K. Prantl, Geschichte der Logile im Abendlande, Leipzig, 3
( 1 8 6 6 ) ; Bartolomé Xiberta, «La doctrina del Doctor Iluminado Beato Ramón Llull
sobre la demostración de los dogmas, juzgada a la luz de la Historia y de la Sagrada
Teología» Sludia Monographica 1 ( 1 9 4 7 ) 5-33; v también del mismo- autor: «El pre-
sumpte racionalisme de Ramón Llull» Estudios Lidíanos 7 ( 1 9 6 3 ) 153-65; Efren
Longpré. «Lulle, Raymond» Dictionnaire de Théologie Catholique 9 ( 1 9 2 6 ) 1072-1141
(éste es uno de los mejores artículos sobre Llull que se han publicado hasta ahora);
Tomás Carreras i Artau y Joaquín Carreras i Artau, Historia de la Filosofía Espa-
ñola. Filosofía Cristiana de los siglos XIII al XV Madrid, 1 ( 1 9 3 9 ) ch. 10.


1 4 Escribe: «On . per acó Blanquerna fo en volenlat que fces libre de amic c
amat, lo qual amic fos feel e devot crestia, e l'amat fos Deu». Blanquerna p. 377 .


1 5 Se ha tratado en ciertos círculos y especialmente en la literatura reciente
sobre esta materia, de minimizar la influencia sufí en esta obra enfatizando su ori-
gen cristiano, pero las palabras de Llull en este punto son muy explícitas: «Demen-
tre considerava en esta manera Blanquerna, ell remembra com una vegada com era
gpostoli li recontà un sarraí que los sarraíns han alcuns homens religiosos, e enfre
los autres e aquells qui son més preats enfre ells, son unes gents qui han nom su/íe»,
e aquells han paraulas d'amor e exemplis abreujats e qui donen a home gran devoció;


6




1 0 J O R G E J . G R A C I A


podido escribir el Libre en términos de un diálogo entre dos personas
que platican entre sí y con algunos de los personajes que los rodean.16
Cada uno de sus detalles se refiere a una de las partes del libro o a
la relación de éstas creando, por lo tanto, de la conocida y significa-
tiva estructura formada por un amigo, el amado y su amor, el enten-
dimiento de los términos y condiciones de una estructura y una rela-
ción menos conocidas formadas por el cristiano, Dios y su amor mu-
tuo. Al mismo tiempo, le ha dado al libro tres puntos de referencia
que lo soportan e integran en una unidad compacta.


La segunda metáfora estructural de este tipo que Llull emplea es
la de la familia. El personifica la lista de virtudes y vicios que deseaba
discutir en varias partes del BL·nquerna, como miembros de una fami-
lia común, y así, estableciendo diferentes relaciones familiares entre
ellos, fue capaz de explicar más significativamente su contenido e in-
terrelaciones.17


El tercer tipo de metáfora estructural citado es el que se ha lla-
mado de metáforas conceptuales. Estas usan como punto de referen-
cia y comparación conceptos en vez de cosas o relaciones, y se pueden
clasificar en abstractas, funcionales, etc. Por ejemplo, cuando Llull
usa el amor como una metáfora estructural del tipo conceptual él no
se refiere a la relación real de amor existente entre dos amantes o a
una cosa llamada amor, sea ello lo que sea, sino al concepto detrás
del acto y de la cosa. Por otra parte, se debe recordar que en el pri-
mer tipo de metáfora estructural, donde las cosas eran el punto de
referencia, Llull no usa la idea de la cosa sino la cosa misma como el
objeto identificable, y similarmente con el segundo tipo. Claramente,
entonces, éstas son tres tipos diferentes de metáforas y no se deben
confundir mutuamente.


La metáfora estructural del amor se ha mencionado ya y leyendo
el BL·nquerna viene a ser obvio inmediatamente cómo un concepto tal
de estructura y sentido a ciertas partes de la obra. 1 8 Sin embargo, to-


e son paraules qui han mester espusició, e per la espusició puja l'enteniment més a
ensús, per lo qual pujament muntiplica e puja la volentat en devoció. On, com Blan-
querna hac haúda aquesta consideració, ell préposa a fer lo libre segons la manera
damunt dita, e dix a l'ermità que s'en retornas a Roma e que cil en breu de temps
li trametria per lo diaca lo Libre de Amic e Amat, per lo qual puría muntiplicar frc-
vor e devoció en ios ermitans, los quals volia enamorar de Deu» .


1 6 Algunas veces estos personajes son humanos como el necio, y otras veces ani-
males como pájaros, etc. Todos pertenecen al mundo encantado de fantasía en el que
Llull pone sus personajes, un mundo de árboles, castillos, caballeros, pájaros y profe-
tas. Cf. Libre de Meravelles.


17 Blanquerna, p. 141-42 y 151 .


i" Ibid., p. 379433.




M E T Á F 0 R A 8 E S T R U C T U R A L E S 11


davía hay una instancia más evidente, el uso del concepto estructural
del año en una operación funcional. Esto pasa en el Libre de amic e
amat, donde Llull, prestándose de la estructura del año, la aplica a la
división del libro en trescientos sesenta y cinco partes, con el objeto
de indicar la manera en la cual se debe de leer, su propósito y la pro-
fundidad de su contenido.19


En la cuarta y última categoría cae la Trinidad, el Gloria in ex-
celsis Deo, el Ave María, las siete beatitudes, y otras más de menor
envergadura. Este es el grupo que tiene una cosa y un concepto como
punto de referencia. Por ejemplo, tomemos la Trinidad. La Trinidad,
tal como es usada por Llull, se refiere tanto al Dios cristiano como al
concepto detrás del Dios, la formulación conceptual humana de su
Dios. En el caso del Ave María, como un segundo ejemplo, tenemos
tanto una oración como su contenido conceptual, y así se podría de-
mostrar con el resto de los ejemplos citados. En términos de su uso
caen en dos grupos como los vistos en las otras categorías: los que
no corresponden a partes del libro y aquellos que corresponden. Del
primer tipo podemos citar la Trinidad, que es usada lo más posible
por Llull aún en la lista de los personajes esenciales del BL·nquerna
donde encontramos a Evast y Aloma y su hijo Blanquerna.2U Natana,
un personaje secundario a quien se le dedican varios capítulos, es con-
siderada claramente como tal ya que su nombre no está incluido en
el título de la obra.2 1


Del segundo grupo hay varias metáforas estructurales de las cua-
les las más interesantes quizás sean el uso de los versos del Gloria in
excelsis Deo para nombrar los capítulos que se refieren al estado apos-
tólico, y de los versos del Ave Mar'ia para algunos de los capítulos in-
cluidos en la discusión del estado religioso. Cada uno de estos capítulos
tiene una función: 1) como una explicación de la doctrina implicada
en el verso; 2) como la introducción de una historia-ejemplo que ilus-
tre la relación y relevancia de la doctrina al estado en discusión (en
este caso el de la vida religiosa); 3) como un elemento que añade


19 ídem.
2 0 Ibid., p. 50 . Este uso excesivo, o quizás debiéramos decir abuso, de la Trini-


dad como modelo literario es una característica fundamental de lodos los medievales
con influencia agustiniana o franciscana. El epítome en este caso es la obra de San
Buenaventura, colmada de triísmos o trinitarianismos. Abrase, por ejemplo, el Bre-
viloquium y en especial el Itinerarium en cualquiera de sus páginas y este punto es-
tará suficientemente demostrado.


2 1 El título de este libro tal como aparece en los primeros manuscritos es el
siguiente: Libre de Evast e Aloma e de Blanquerna son fill. Para una discusión sobre
este problema vea: Martin de Riquer, Historia de la Literatura Catalana Barcelona,
1 (1964) en la sección donde discute el Blanquerna.


7




12 J O R G E J . G R A C I A


complejidad al argumento de la obra; y finalmente, 4) sirve para des-
arrollar más la doctrina en cuestión de acuerdo a las ideas peculiares
de Llull en la materia. Por ejemplo, en el capítulo sesenta y dos, lla-
mado Gratia plena,22 Llull nos narra la historia de Blanquerna mientras
él era abad de un monasterio. Blanquerna acostumbraba a dar una
gran cantidad de grano a los pobres de las reservas del monasterio
hasta que, en un tiempo de escasez, las reservas fueron totalmente
consumidas. Para poder continuar con sus limosnas tuvo que pedir
ayuda a los campesinos de la comarca. Pero con el tiempo, ellos tam-
bién exhaustaron sus graneros con excepción de uno. Este era un hom-
bre muy devoto que tenía por costumbre decir el Ave María todos los
días con un énfasis especial en las palabras «gratia plena». Debido a
esta costumbre sus reservas de grano nunca se terminaban, ya que
todas las noches el granero se llenaba de nuevo milagrosamente por
la intercesión de la Virgen. Y así fue como Blanquerna pudo continuar
su caridad. Llull hace uso de esta historia para ilustrar el nombre del
capítulo explicando en ella, así como a través de una exposición doc-
trinal, el concepto de la gracia, su naturaleza como un presente pro-
ducido por un acto de amor y motivado por actos de fe y devoción
de parte del que lo recibe. Aquí, por lo tanto, hace un comentario so
bre la esencia de la gracia, su funcionamiento y sobre los requisitos
para su operación. Y en éstos él acomoda el papel del hombre en ge-
neral, el campesino, y el estado particularmente tratado en esta parte
del libro, la vida religiosa. Además, añade una nota de complejidad
al argumento, otro episodio, explotando así la acción con el propósito
de estudiar otro aspecto del carácter de Blanquerna en uno de sus
estados simbólicos.


Conectado estrechamente a la naturaleza de la metáfora estruc-
tural está su origen, que en el caso de las empicadas por Llull, puede
ser, generalmente, de tres tipos. El primero de éstos es el más impor-
tante, pues cubre el campo de los temas y símbolos cristianos que se
encuentran en la Biblia, las fórmulas teológicas de los concilios ecle-
siásticos, de los papas y de los obispos, y la tradición popular. Un
buen ejemplo de los contenidos en la Biblia, es la metáfora de las he-
ridas de Cristo, mientras que la doctrina de la Trinidad lo es de una
fórmula teológica. La tradición popular no se encuentra representada
en el BL·nquerna.


El segundo cubre el campo de la naturaleza. Es usado frecuente-
mente por Llull y sólo tenemos que pensar en la metáfora del árbol


JJ fílmqu«rnn, p. 214-20,




M E T Á F O R A S E S T R U C T U R A L E S 13


para comprender la importancia de esta clase. Sin embargo el Blan-
querna no emplea muchas de éstas.


Finalmente el tercer grupo comprende las metáforas estructurales
que no caen dentro del primero o segundo grupos. Este tipo miscelá-
neo es usado con poca frecuencia y en el Blanquerna está representado
principalmente por la metáfora del año examinada anteriormente.


Después de haber discutido la naturaleza y origen de las metáfo-
ras estructurales sólo queda por examinar brevemente la manera en
que estas metáforas se aplican y se adaptan a un contexto determina-
do. Esto se podría llamar la lógica de las metáforas estructurales. Con-
cerniente a este problema es suficiente decir que generalmente Llull
acepta la estructura intrínseca de la metáfora que planea usar sin gran-
des modificaciones y así la aplica a la estructura externa o al conte-
nido interno de la obra. Algunas veces, cuando el tipo de metáfora
lo permite, él trata de ajustaría en el contexto más extenso de otra
metáfora estructural y de enlazarla a las otras metáforas menores que
allí se presentan. El ejemplo más claro de esta operación no ocurre
en el BL·nquerna, sino en otras partes del opus luliano. Es el caso de
la metáfora del árbol que se acomoda a la superestructura del bosque
y con su esqueleto interno de tronco, raíces, ramas, frutas, etc., trata
de establecer una conexión entre sí misma y las metáforas menores
usadas dentro de sus límites tales como flores, pájaros, castillos y ca-
balleros.


Hasta ahora, entonces, hemos examinado brevemente la natura-
leza, el origen y la lógica de las metáforas estructurales usadas por
Llull con referencia especial al Blanquerna. Ahora debemos conside-
rar su evaluación en términos históricos, literarios y filosóficos. Em-
pecemos preguntándonos sobre su valor histórico. Su importancia ra-
dica, principalmente, en dos aspectos, a saber: establecen la relación
de Llull con sus tiempos contemporáneos v con la tradición dentro de
la cual floreció, y segundo, descubren las conexiones entre sus tiem-
pos y los nuestros. El primero de estos dos puntos tiene valor en la
adquisición de una perspectiva histórica a través de la cual se pueda
contemplar a Llull y su medio y también en la comprensión del ori-
gen de la fecundación y desarrollo de algunas de sus ideas y comple-
jas doctrinas filosóficas.23 La naturaleza y lógica de las metáforas es-


2 3 Por ejemplo, ha habido una larga controversia sobre el sentido de las «razo-
nes necesarias» lulianas. Algunos, como Eymerich, Inquisidor General de Aragón, las
han interpretado en términos racionalistas, mientras otros tienden a favorecer una
interpretación agustino-anselmiana. Ahora bien, si se encontrara en la obra Juliana
suficiente evidencia para decidir la cuestión de la tradición de la que Llull profité,
y aquí es donde el estudio de las metáforas estructurales de su obra podría ayudar.




14 J O R G E J . G R A C I A


tructurales que él usa, y aún el hecho de que las use, proporciona
indicios sobre la formación intelectual y pensamiento lulianos. Por
ejemplo, el que Llull se presta indiscriminadamente de todo tipo de
elementos, sean conceptos, cosas, o escritos pertenecientes al cielo o
a la tierra con el propósito de nominar, explicar o simbolizar otras
cosas, es evidencia suficiente para catalogarlo como un seguidor fea-
ciente de la tradición que soporta la doctrina agustiniana del signum-
res.24 Por otro lado, su preferencia y uso constante de metáforas cris-
tocéntricas sugiere la influencia en su pensamiento de la teología de
San Buenaventura, uno de los miembros de la tradición citada.25 De
la misma manera podríamos examinar otras perspectivas históricas e
influencias sugeridas por las metáforas estructurales, pero las omiti-
mos debido al alcance limitado de este ensayo.


Consideremos ahora el valor literario envuelto en el uso de las
metáforas estructurales lulianas. Antes que nada, debemos decir que
la técnica literaria de Llull en este respecto no ha sido siempre exi-
tosa. El falla muchas veces en ajustar bien la metáfora estructural
dentro del contexto total, teniendo el resultado de su esfuerzo un efec-
to un tanto arbitrario. Por ejemplo, a pesar de la estructura rígida que
él trata de imponer en el Blanquerna, a menudo olvida de tomar en
cuenta algunas partes del libro y en muchos lugares coloca las mejor
organizadas estructuras junto a una concatenación de capítulos al azar,
como está claro en la segunda parte del segundo libro donde acumula
sin orden capítulos sobre virtudes, pecados y mandamientos. Luego,
en los capítulos cincuenta y siete y sesenta, narra algunos desarrollos
de la trama en términos de acción seguidos por la metáfora estructu-
ral del Ave María controlando los capítulos sesenta y uno al sesenta y
seis. Todo lo cual resulta en un efecto bastante bizarro. Sin embargo,
ésto no pasa siempre y la mayor parte de las veces el autor consigue
mantener el balance entre un esquema de pensamiento y libertad uni-
dos en una fórmula poética, la metáfora estructural. Su intento más


M formaría un criterio definitivo para desechar una de las dos alternativas disponi-
bles o por lo menos para desechar sus formas más radicales. En realidad este pro-
blema está casi resuelto después de los brillantes y numerosos estudios realizados ñor
Xiberta, Carreras i Artau v otros, como señalamos anteriormente. (En uno de los
próximos números de Estudios Lulianos anarecerá un artículo mío sobre este proble-
m a ) . Sin embargo, da una idea del tipo de controversia que se podría resolver a tra-
vés de un estudio concienzudo de las metáforas estructurales usadas por Llull .


^ Un ensayo corto y claro sobre las líneas principales que guían la teología de
San Agustín es el de Anton Pegis, «The Mind of St. Augustine». Medioeval Studies
6 ( 1 9 4 4 ) 1-61.


2 5 Sobre las influencias de San Buenaventura sobre Llull vea: Jean-Henri Probst,
Caractère et Origine des idées du Bienheureux Raymond Lulle Toulouse ( 1 9 1 2 ) 284-
9 5 .


1 0




M E T Á F O R A S E S T R U C T U R A L E S 15


feliz en el Blanquerna es la metáfora de las heridas discutidas anterior-
mente, donde se puede apreciar el libre impulso del poeta subyugado
por el pensador resultando en una solución más creativa que sirve a
ambos.


Junto al valor literario está la significación filosófica de la me-
táfora estructural pues, como fue explicado anteriormente, su objeto
es, primeramente, proporcionar una intuición correcta de la natura-
leza de una doctrina o creencia particulares.


En esta área es donde el uso de la metáfora estructural ñor Llull
ha sido más imaginativa y su intuición más penetrante. El ha inter-
pretado la metáfora estructural como una unidad solveproblema, algo
posible debido a su filosofía acerca del hombre.2 6 Permítasenos ex-
plicar.


La filosofía luliana del hombre2 7 tiene una larga lista de brillan-
tes predecesores ya que se remonta hasta San Agustín y Platón. De
Platón viene la concepción tripartita del alma, la parte consciente e
inmortal del hombre, como teniendo tres poderes: razón, voluntad v
memoria. Y de San Agustín la doctrina aue ha sido llamada de la
«concreción», a saber: el concento del hombre como una unidad ope-
rante total en el cual no hav parte que funcione separada de las otras 2 8
La combinación de estas dos deia naso a una entidad que, a Desar de
tener tres poderes, actúa como una unidad de manera que tiene aue
armonizarlos con el objeto de canalizar sus intenciones en un acto in-
diviso. La razón debe ser intelechialmente satisfecha, la voluntad debe
intentar actuar, y la memoria debe recordar los detalles pertinentes


M Esta misma solución se aplica para resolver problemas filosóficos por ejem-
plo en el Libre de demonstracions.


2 7 El término ((filosofía» en el contexto de la obra Inliana como en el caso An
casi todos los medievales excepto por los maestros de tas» facultades universitarias de
artes se debe de tomar en su connotación más general, aquella de pensamiento. De
otra manera se incurre en el oeligro de una interpretación moderna o contemooránea
que distorsione el marco de la verdad histórica. Este punto es ya clásico entre los
estudiantes de la Filosofía Medieval desmiés de los trabajos de Chenu. Gilsin v Pegis.


2 8 Esto no quiere decir que Llull copió literalmente las doctrinas de Platón o
San Agustín. Al contrario, él las modificó para que concordaran con su esmiema ideo-
lógico total que era considerablemente diferente a los de los pensadores citados. Pero,
en términos generales, Llull acepta estas dos doctrinas aunque rechazando algunos
de sus detalles y nociones relacionadas. Sin embargo, tampoco se debe de pensar que.
él tuvo contacto directo con las obras de Platón aunque sí con las de Agustín. Las
traducciones de Platón en la edad media fueron poquísimas. Sólo se conocen las del
Meno y Phaedo hechas en el siglo doce por Henrico Aristipo e ignoradas por la ma-
yoría, y más popular, la parte del Timeo traducida y comentada por el neo-platonista
Calcidio. Sobre el uso de Platón en la edad media vea: R. Klibansky. The continuité
of the Platònic tradition during the Middle Ages London. 1939 : E. Garin, Studi sul
pL·tonismo médiévale Firenze, 1958 : T , Grcgory, Platonismo médiévale: Studi e ri-
cerche Roma, 1958.


11




16 J O R G E J . G R A C I A


para que la acción pueda ocurrir. Ahora, en términos de este tipo de
ente y teniendo, como Llull tenía, por propósito hacer que el hombre,
primero, creyera y entendiera y, segundo, actuara de acuerdo con es-
tas creencias y entendimiento, es fácil ver por qué Llull eligió la me-
táfora estructural como unidad solve-problema, ya que ésta sería una
manera perfecta de hacer que el hombre a) entendiera las intrinca-
ciones de la doctrina en cuestión a través de la estructura clara y for-
mal de la metáfora estructural; b) se sintiera envuelto en ella a través
del contenido de la doctrina tal como está ilustrado en la metáfora;
y c ) recordara por esta misma atracción sus detalles. En otras pala-
bras, la metáfora estructural es una buena manera de explicar, hacer
recordar y aceptable al lector algo que es oscuro a la vez que difícil.
Satisface los tres poderes del hombre.


Sobre este punto se puede añadir que esta manera de enfocar
problemas filosóficos y teológicos está de acuerdo con algunas de las
investigaciones que se están haciendo en estos campos al presente. El
uso de ejemplos v aún el tratamiento de distinciones filosóficas en tér-
minos de metáforas es una práctica común en algunos circuios filosó-
fifcos en estos días, una prueba del valor de Llull como mente aguda
y como filósofo. 2 9


Permítasenos terminar, pues, diciendo que, aunque las tentativas
de Llull en el uso de la metáfora estructural no fueron siempre exito-
sas, el principal curso de su pensamiento en esta dirección estuvo de
acuerdo con el resto de su filosofía. Además, que quizás debiera ser
considerado el predecesor de algunas ideas contemporáneas concer-
niente a formas literarias y especulación filosófica aunque éstas no
hayan descendido directamente de él.


J O R G E J. G R A C I A


Toronto (Canadá)


2 9 Esta idea, sin embargo, no es nueva. Aún los filósofos que han tratado cons-
cientemente de separar su lenguaje científico del figurativo no lo han podido llevar a
cabo por completo. Un ejemplo claro es el caso de Kant. Vea el artículo de 0 . W .
Tarbet, «The Fabric of Metaphor in Kant's Critique oj Pure Reason» Journal oj the
History oj Philosophy 6 ( 1 9 6 8 ) 257-70.


12




LA C O N V E R S I O N D E L B T O . R A M O N L L U L L , E N SUS


ASPECTOS HISTÓRICO, SICOLÓGICO Y T E O L Ó G I C O *


D. CRONOLOGIA


¿En qué año de la era cristiana sucedió la conversión de Ramón
Llull?


Tratamos este problema, muy complejo, como es problema com-
plejo gran parte de la cronología luliana, en este apartado que es co-
mo un escollo del anterior estudio histórico sobre la conversión del
beato Ramón Llull.


El orden del presente estudio será el siguiente: aducimos en pri-
mer lugar testimonios de obras autobiográficas, las fuentes en una pa-
labra; luego exponemos la teoría base del P. Pasqual y las otras teo-
rías sobre la cronología luliana y en concreto sobre la fecha de la con-
versión; finalmente, trazados los límites, llegamos a una conclusión
aproximativa.


1. TESTIMONIOS CRONOLÓGICOS AUTOBIOGRÁFICOS


a) Libre de Contemplació.
Este libro, tan íntimamente unido a la conversión, alude en algu-


nos pasajes a la edad en que Llull sufrió la crisis que escindió en dos
el camino de su vida.


«Jo som estat foll del començament de mos dies d'entró a trenta
anys passats... Jo som estat foll e menys de saviea fins a la mitjania
de ma edat» 1 3 6. En la mitad del camino de la vida, a los treinta años
cumplidos, Llull dejó su locura. En otra ocasión recuerda los treinta
años en que fue como árbol infructuoso, nocivo a los que le rodea-
ban 1 3 7.


* Véase E S T U D I O S L U L I A N O S , X , 1 9 6 6 , 5 7 - 7 1 ; X I I , 1968 , 1 6 1 - 1 7 3 .
>3« Libre de Contemplació, c. 70 . 22-3, p. 250 .
1 " Ibid. c. 107 , 6, p, 327 ,


31




1 8 P . L L A B R E S M A R T O R E L L , P B R O .


Por otro texto sabemos la edad que tenía Ramón cuando traducía
el Libre de Contemplació de árabe en catalán: «Com lo vostre servi-
dor. .. haja entorn quaranta anys, e en quaix tots aquells quaranta
anys haja més assaborides les viandes sensuals que les viandes in-
tel·lectuals...»138.


Entonces bien podía afirmar Llull que el mejor tiempo de su edad
lo había pasado en pecado. Lo que daría al Señor sería de menor va-
lía 1 3 9.


Como se echa de ver, los datos cronológicos del libro en cuestión
no son más que aproximados. «Cumplidos los treinta años», es tal vez
el más exacto. «Entorno a los cuarenta años...».


b) Arbre de Sciència.


Ramón Llull escribió este libro en Roma, entre los años 1295-
1296, según datación propia 1 4 0. En el prólogo, Llull declara al ermi-
taño: «Som desconhortat car no puse aportar a fi ço que tant he dési-
rât e en què he treballat trenta anys passats»141. Hacía, pues, más de
treinta años que Ramón Llull había empezado a trabajar en sus em-
presas apostólicas. Empezaría entonces hacia 1265. Pero surge otra
pregunta. ¿Cuál es para Ramón Llull el inicio de sus trabajos apostó-
licos? ¿La conversión? ¿La primera redacción de sus libros?


c) Desconhort.


Asimismo en este poema Llull confiesa dos veces que ha traba-
jado en su santo negocio treinta años1 4 2.


¿Dónde y cuándo Ramón Llull escribió este poema autobiográ-
fico?


Mn. Juan B. Tarré 1 4 3 ha demostrado con argumentos bastante
convincentes que el Desconhort fue redactado en Mallorca en el año
1305. He aquí sus pruebas:


a. Eimerich escribe en su Dialogas: «Maioricam rediit (Llull»
librum de Planctu edidit... Paulo post defunctus...».


b. Costurer asegura por su parte que este libro no pudo ser es-
crito antes de 1305.


1 3 8 Ibid. c. 129 , 14 , p. 385 .
1 3 9 Libre de Contemplado, c. 79 . 15 , p. 267-8 .
1 4 0 Arbre de Sciència, X V I , de les qüestions de l'hàbit d'esla ciencia, 7, OES I ,


p. 1 0 4 0 ; cfr. T . i J. Carreras i Artau, Introducció a ed. OES I , p. 549-50 .
1 4 1 ylr&re de Sciència, pròleg, p. 555 .
1« Desconhort, I I I , p. 1 3 0 9 ; X I V , p. 1312 .
1 4 3 J. B. T A R R E , Pbro. Los códices lulianos de la Biblioteca Nacional de Paris,


A N A L E C T A S A C R A T A R R A C O N E N S I A , X I V , p. 161 ,


32




L A C O N V E R S I Ó N D E L B T O . R A M Ó N L L U L L 10


c. Salzinger afirma que el libro a que alude el Desconhort en
los vv. 285-288 es el Liber de Fine, escrito en Perpinyà, año 1305.
En efecto, Llull escribió el Desconhort en Mallorca, habiendo vuelto
desconsolado de Montpeller, porque Clemente V no había atendido a
la petición expuesta en el Liber de Fine, que por encargo del Maestro
le había presentado Jaime de Aragón.


d. En el verso 656 «e haja'n consciència qui ho ha afollat» pa-
rece que Ramón Llull culpa del robo de Miramar al abad de la Real.
En efecto, en 1300 Jaime de Mallorca entregó a dicho abad las tie-
rras del Colegio luliano de lenguas.


e. En cuanto a la fecha de 1285 que aparece en los manuscritos
tenemos que notar, en primer lugar, que tal datación es posterior al
autor. El principio del Arbre de Sciència «En desconhort», junto con
unas notas de tipo musical, indujo a los copistas la convicción de que
la fecha 1285 era la datación de ambos libros. Por otro lado, una ma-
no posterior al copista añadió una X a la fecha M C C L V W X que
aparecía en el códice ottoboniano de la Biblioteca Vaticana. Así la
fecha resultó ser la de 1295. Del códice ottoboniano es copia el códice
dominicano del s. XV, de la Biblioteca Provincial de Mallorca, que
leyó el P. Pasqual.


A estos argumentos de Mn. Tarré en pro de 1305, J. Romeu y
Figueras144 añade los siguientes:


1) En el v. 721 Ramón expresa su renovado propósito de vol-
ver a tierras de sarracenos. Pues bien, en 1.307 sabemos que Llull fue
a Berbería, pero desde 1295 a 1307 no tenemos noticia de algún viaje
del misionero a las costas norteafricanas. 2) En los vv. 749-755 Llull
supone que los tártaros se han convertido en gran parte al Islam. Por
otra parte consta que esta conversión ocurrió a principios del s. XIV,
y no a fines del XIII.


Aparte de estas correspondencias entre los datos del Desconhort
y la biografía de Ramón Llull, permanece un punto oscuro el de la
explicación de los vv. 162-164 en que Llull afirma que ha asistido a
tres capítulos generales de Predicadores y a otros tantos de los Frailes
Menores. Según se admita una u otra hipótesis para la datación del
Desconhort cambiarán los seis capítulos mencionados. Por otra parte
no se puede excluir en una obra poética que este número tres tenga
un significado amplio 1 4 5.


1 4 4 Cfr. Introducció a cd. Desconhort OES I, p. 1279-80, y notas, p. 1346-7 .
1 4 5 M . B A T L L O R I , Certeses i dubtes en la biografia de Ramon Llull, EL, v. IV ,


p. 319-20.


33




2 0 P . L L A B R E S M A R T O R E L L , P B R O .


Hemos indicado ya que muchos autores atribuyen la fecha de
1285 o 1295 al Desconhort, y hemos aducido las causas de tal data-
ción.


d) Phantasticus.


En este libro, Llull declara al clérigo francés, compañero de su
viaje al Concilio de Vienne, que ha trabajado 45. años en sus santas
empresas146.Tal afirmación fue hecha en la vigilia del Concilio, que
empezó el 1 de octubre de 1311.


e) Vida coetánea.


Asegura este documento que entre la conversión y el episodio del
sarraceno que atentó contra la vida del Maestro —poco antes de la
iluminación, según parece— mediaron nueve años 1 4 7. Por otra parte
afirma, después de narrar la intervención de Llull en el Concilio de
Vienne —que cerró sus sesiones en mayo de 1312—, que Llull había
dirigido todo su corazón y toda su mente y todas sus fuerzas al Señor
hacía ya cuarenta años 1 4 8.


2. TEORIA DEL P. PASQUAL


En las Vindiciae y en la Vita que escribió el gran lulista abad de
la Real da una cronología que luego siguieron sustancialmente los
modernos biógrafos de Ramón Llull, entre los que descuellan Allison
Peers y Mn. Salvador Galmés.


Por dos vías que mutuamente se comprueban llega el P. Pasqual
a fijar el año del nacimiento y de la conversión del beato. En 1275
Ramón Llull, por demanda judicial de su esposa, se ve desposeído de
la administración de los bienes familiares. El mismo año recibe del
príncipe Don Jaime de Mallorca las tierras de Miramar para funda-
ción de Colegio de lenguas. Entonces el P. Pasqual, basado en estas
fechas, fija para 1272 la composición del Libre de Contemplació, pues
entre este año y 1275 debieron pasar al menos tres años. Cuando Ra-
món Llull escribe el citado libro tenía cuarenta años, según propia
confesión. Nació entonces en 1232. Al convertirse tenía treinta años.
La conversión, pues, aconteció el año 1262.


Para el libro del Desconhort, Pasqual señala la fecha de 1295.
En este poema, Llull confiesa que ha trabajado treinta años por su
santo negocio. Empezó entonces en 1265. El abad cisterciense afirma


1« P. P A S Q U A L , Vindiciae Lullianae, t. I , p. 14 .
1 4 7 Vida coetánea, 11 , p. 5 0 .
1 4 8 Vida coetánea, 4 5 , p. 7 6 ,


34




L A C O N V E R S I Ó N D E L 11X0. R A M Ó N L L U L L 21


luego que entre la conversión y la activación de sus propósitos debie-
ron pasar tres años, pues de lo contrario, si la conversión hubiera te-
nido lugar en 1265, Llull habría nacido en 1235 y habría compuesto
el Libre de ContempL·ció en 1275, año de la donación de Miramar, lo
cual no puede ser. Así también el Phantasticus dice que han pasado
cuarenta y cinco años desde que empezó su apostolado. Escribió este
libro en 1311. Aproximadamente resulta la fecha de la conversión el
año 1265. Restando empero tres años, según hemos dicho más arriba,
queda la misma fecha de 1262. Por otra parte la Vida coetánea, des-
pués del Concilio de Vienne (mayo de 1312) afirma que han pasado
cuarenta años desde su entrega al Señor. Pasqual entiende tal afir-
mación para la composición de sus primeros libros. Cuando empezó
a escribir, Llull tenía cuarenta años. A éstos se añaden los cuarenta que
cita la Vita, y así suman ochenta. Restando 80 de 1312 resulta la fe-
cha de 1232, año del nacimiento de Llull1 4 9.


Según el P. Antonio R. Pasqual el año de la conversión de Ramón
Llull es el de 1262.


3. OTRAS TEORÍAS


No todos los lulistas siguen la cronología del P. Pasqual, sobre
todo en estos últimos años. A primera vista se ve que el sabio lulista
de La Real no toma en consideración el carácter aproximativo de los
datos cronológicos que Llull nos da en sus obras. En primer lugar,
pues, la cronología del P. Pasqual carece de la elasticidad que requiere
la aproximación de dichos datos cronológicos.


Señalamos ahora las diversas fechas que, después del P. Pasqual,
se han atribuido a la conversión del beato Ramón Llull.


Mn. Salvador Galmés b 0 se inclina por los últimos días de junio
de 1261.


Tomás y Joaquín Carreras Artau1 5 1, L. Riber 1 5 2 y Sureda y Bla-
nes 1 5 3 datan la conversión de Llull entre los años 1262 y 1263.


J. B. Sollier154 admite la fecha de 1235 para el nacimento y la
de 1266 para la conversión. Le sigue G. Golubovich1 5 5. Longprée señala


149 P. P A S Q U A L , Vindiciae Luüianae, t. I, p. 13-16. En su Vida del B. Raymun-
do Lulio, I , p. 54 el P. Pasqual afirma que la conversión del beato acaeció el 25 de
enero del año de la Encarnación 1262, cuando ya había empezado el año común de
1263 .


150 S. G A L M E S , Dinamisme de Ramon Llull. p. 7.
151 T . y J. C A R R E R A S Y A R T A U , Historia de la Filosofía Española, I, p. 240 .
152 L. R I B E R , Raymundo Lulio, p. 19.
153 F. SUREDA Y B L A N E S , El B. Ramón Llull, p. 119.
154 Acta Sanctorum, 30 iunii, tomo 7 del mes de junio, p. 592 .
155 G. G O L U B O V I C H , O.F.M. Biblioteca bio-bibliografica delta Terra Santa e


dell'Oriente Franceacano, tomo I , p. 365 .


35




22 P . L L A B R K S M A R T O R E L L , P B R O .


también la fecha de 1235, como más probable para el nacimiento15*.
M. Batllori157 escribe que la apasionada conversión del Maestro


hubo de acaecer hacia 1264. Sigue, pues, un término medio entre los
dos extremos 1261 y 1266.


4. CONCLUSION


No es nada fácil en muchos casos establecer la fecha exacta de
los acontecimientos de la vida de Ramón Llull. En concreto son un
problema aún no resuelto las fechas del nacimiento y de la conversión
de Ramón Llull. La fecha de la conversión tiene especial dificultad
porque los datos queu tenemos para fijarla son meramente aproxima-
tivos, dudosos, y algunas veces pugnan entre sí.


No vamos a proponer una solución tajante, concretada en un año
fijo. Sencillamente queremos poner unos límites a la oscilación que
existe entre los varios años que se han atribuido a la conversión de
Llull.


Partimos, en primer lugar, de una fecha cierta, un término «ad
quem» indiscutible. Nos referimos a la Bula del Papa Juan XXI en
que confirma la fundación de Miramar, dada en Viterbo a 16 de sep-
tiembre de 1276 1 5 8.


Ahora, partiendo de esta fecha, reconstruyamos los acontecimien-
tos anteriores de la vida de Ramón Llull.


Antes de esta fecha, Ramón había obtenido de Jaime de Mallorca
la fundación y dotación del Colegio de Miramar. Acaeció esto en Mont-
peller. Con toda probabilidad el antiguo senescal y el príncipe heredero
del Reino de Mallorca se encontraron en Montpeller en el año 1275,
de todos modos no antes de fines de 1274' 5 9. Ahora bien, el primer
motivo de la visita de Ramón a Jaime fue la presentación de algunos
libros del Maestro que habían atraído la atención del príncipe.1 6 0. Pre-
sentó Llull especialmente el Libre de Contemplació, y otros, entre los
cuales estarían el Libre del gentil e los tres savis y Art abreujada d'atro-
bar veritat161, frutos primerizos de su producción literaria. Antes, pues,
de la visita a Montpeller, que acaeció entre fines de 1274 y principios
de 1276, probablemente en el año 1275, Llull había compuesto ya es-
tos libros.


156 P. L O N G P R É , Lulle (Raymond), art. en D T C , v. I X , 1, p. 1074 .


157 M . B A T L L O R I , Ramón Llull, en su mundo, en Introducción a Ramón Llull.


158 P. SOLLIER, Acta Sanctorum, loco citato, p. 592 .
159 S. G A L M E S , Introducción biográfica, B A C , p. 10.
160 Vida coetánea, 16 , p. 54 .
161 S. G A L M E S , Ibid. p. 8-10. " . . . . ,


36




L A C O N V E R S I Ó N D E L B T O . R A M Ó N L L U L L 23


El Maestro no empezó antes de su iluminación a redactar libro
alguno. Tal afirmación consta por la Vida coetánea, que nos muestra
al Doctor Iluminado empezar a escribir el «Arte» en la abadía de la
Real, inmediatamente después de la gracia recibida en el monte de
Randa 1 6 2. Forman parte de esta primera producción luliana las redac-
ciones árabe y catalana de los tres libros arriba mencionados1 6 3.


Por otra parte sabemos que la iluminación de Ramón Llull acaeció
unos nueve años después de su conversión1"4 y que el Maestro tenía
alrededor de cuarenta años cuando redactó en catalán el Libre de Con-
templació. Para esta traducción el P. Pasqual, Obrador y Mn. Galmés
nos dan la fecha de 1272. Parece que Ramón Llull llevó a cabo la tra-
ducción del mencionado libro en vulgar en un año, del 25 de marzo al
Viernes Santo del año siguiente163.


Así pues, podemos datar con toda probabilidad con la fecha de
1275 la visita de Ramón Llull a Jaime de Mallorca en Montpeller1*6.
Entonces desde su iluminación habían pasado al menos tres años, tiem-
po mínimo para la redacción y traducción de los libros arriba citados.
Desde la conversión hasta la iluminación pasaron unos 9 o 10 años. To-
mando así los números absolutamente nos dan estas fechas:


1275: Ramón Llull en Montpeller visita el Príncipe Jaime.
1272: Iluminación de Randa.
1262: Conversión.
Si remontamos la primera obra luliana, el Libre del Gentil en ára-


be a 1270, como lo hace Galmés167, lógicamente podremos admitir la
fecha de 1261 para la conversión. Sin duda ésta queda como la fecha
primera que podemos atribuir a la conversión. Creemos por otra parte
que esta fecha no puede colocarse por encima del año 1264, si quere-
mos seguir los datos de la Vida coetánea y la índole y el testimonio
del Libre de ContempL·ció. Es muy difícil comprender que este libro
fuera compuesto en su primera versión árabe en un solo año, como si


1 6 2 Ibid. 14, p. 52 .
1 6 3 S. G A L M E S , Introducción biográfica, B A C , p. 8-10.
1 6 4 Vida coetánea, 11 , p. 50 .
165 Libre de Contemplado, explicit, OES I I , p. 1258, cfr. M . A R B O N A , Intro-


ducció a ed. OES, p. 88 , nota 16.
1 6 6 Pasqual se esfuerza en demostrar que la estancia de Ramón Llull en Mont-


peller acaeció en 1275. El 13 de marzo de este mismo año Blanca Picany pide que
se le nombre un procurador de los bienes matrimoniales. Pasqual supone quffe Llull
estaba entonces presente en Mallorca y que no se había ausentado de ésta por lo me-,
nos desde hacía seis meses. Por otra parte consta que Jaime II de Mallorca el 19 de
marzo del mismo 1275 residía en Mallorca. Ramón visitó, pues, «I, heredero del
Reino de Mallorca después de estas dos fechas en el año 1275 . Por no creer suficien-
tes las pruebas del P. Pasqual ni excluir la estancia de Llull en Montpeller para fines
de 1274, no nos basamos en estos argumentos.


1 6 7 S. G A L M E S , Introducción biográfica, p. 9.


37




24 P . L L A B R E S M A R T O R E L L , P B R O .


cada capítulo fuera el fruto de la meditación diaria. Llull confiesa que
la composición del libro es laboriosa y ardua, que su entendimiento y
su ciencia desfallecen muchas veces al querer inventar nuevos razona-
mientos y nuevos discursos108. En ninguna manera la composición del
libro parece cosa fácil y ligera. De la misma evolución que se descu-
bre en el razonamiento y estilo podría deducirse conclusión semejante.


Así pues, admitimos con Pasqual que entre la estancia de Llull en
Montpeller y la iluminación de Randa y principio de la producción
literaria tuvieron que mediar al menos tres años 1 6 9. Llull tenía «entorn
quaranta anys» cuando redactaba en catalán el Libre de Contemplació.
Se había convertido a los treinta años cumplidos. De la conversión a
la iluminación pasaron unos diez años. De los datos comprobados de-
ducimos las siguientes fechas aproximativas:


16 de spt. 1276: Bula de Juan XXI sobre Miramar.
1274-1276: Estancia de Llull en Montpeller.
1271-1273: Iluminación y primeros libros.
1261-1264: Conversión.
Así quedan explicados los datos de la Bula de Juan XXI , del via-


je de Llull a Montpeller, del inicio de la producción literaria, d£ los
testimonios del Libre de Contemplació y de la Vida coetánea.


Debemos explicar aún los datos que nos proporcionan otros textos
del Arbre de Sciència, Desconhort, Phantasticus y la Vida coetánea.
Estos textos señalan el tiempo que Ramón Llull había invertido en la
prosecución de su santo negocio hasta la redacción del libro.


Hemos de advertir en primer lugar que estos testimonios, expre-
sados en números redondos y por ende imprecisos, tienen mucho me-
nos valor que los aducidos anteriormente. Por otra parte no es muy
claro el término «a quo» de estos datos. ¿Cuándo Llull empezó a acti-
var su santo negocio? ¿Inmediatamente después de su conversión?
¿Desde su iluminación y primera producción literaria? ¿Después de
haber abandonado completamente el cuidado de sus bienes? ¿Desde su
entrevista con Jaime de Mallorca y la fundación del Colegio de Mi-
ramar?


a) En el prólogo de Arbre de Sciència, libro empezado en Ro-
ma en el año 1295, Llull declara que por espacio de más de treinta
años ha trabajado ya por la causa que defiende: «Trenta anys pas-
sats». ¿Se refería aquí Ramón Llull a su conversión como inicio de su
trabajo apostólico? Restando treinta años a 1295, resulta el año 1265.


1 6 8 Libre de Contemplació, c. 100 , 2 7 , 29 , 30 , p. 3 1 3 ; c. 101 , 19, p. 314 .


i " P. PASQUAL, Vindiciae, t. I , p. 14 .


38




L A C O N V E R S I Ó N D E L B T O , R A M Ó N L L U L L 25


Dado el carácter aproximativo de la expresión, bien puede extenderse
hasta 1261-64 el término «a quo» aludido en el texto en cuestión.


b) En el Desconhort alude también Llull, como hemos visto, a
los treinta años de su trabajo en pro de sus propósitos. Señalamos a
este libro la fecha de 1305. Treinta años atrás, en 1275, ocurren dos
hechos importantes en la vida del Maestro: se entrevista con Jaime de
Mallorca en Montpeller y obtiene la fundación del Colegio de Miramar,
y deja la completa administración de sus bienes familiares. En efecto,
con fecha de 13 de marzo de 1275, la esposa de Llull, Blanca Picany,
pide y obtiene de la autoridad judicial que se le conceda un procura-
dor de los bienes matrimoniales en la persona de Pedro Gauserandi, ya
que —aduce la causa— su marido se había dado por completo a la
contemplación170. Era el cumplimiento de un deseo del gran contem-
plador que había expresado en sus meditaciones171. ¿No se refería, pues,
a este hecho cuando narraba al ermitaño: «Muller n'hai lleixada, filis
e possessiós, e trenta ans n'hai estat en treball e langors»? 1 7 2. Los
«treinta años» del verso 34 se pueden entender también en este senti-
do. Cuando estuvo libre de todo negocio terreno, cuando hubo funda-
do su seminario de apostólicos misioneros, Llull pudo decir realmente
que había empezado su santo negocio.


c) En la vigilia del Concilio de Vienne (otoño de 1311) Llull
afirma en el Phantasticus que ha trabajado cuarenta y cinco años en
pro de sus ideales. Aludiría así a 1266. Algunos deducen de este texto
que la conversión de Llull acaeció realmente en 1266 1 7 3. Sin embargo,
esta fecha resulta imposible para la conversión, por lo dicho más arri-
ba. Dado el carácter del número no vemos dificultad alguna en que el
término «a quo» pueda extenderse a 1263-64, fecha que entra ya en
nuestras conclusiones.


d) Después del Concilio de Vienne (mayo de 1312) el redactor
anónimo de la Vita afirma: «lam elapsi erant anni XL postquam totum
cor suum et totam animam suam omnes et totas vires suas et totam
mentem suam in Deum direxerat»1 7 4. Aunque a primera vista, el texto
parece aludir a la conversión, no obstante, de la resta resulta la fecha
de 1272. No sin razón el P. Pasqual fija el término «a quo» de este
texto en la redacción del Libre de Contempfoció"5.


i™ P. P A S Q U A L . Ibid. I, p. 114-5 .
171 Libre de Contemplado, c. 315 , 29, p. 1008.
172 Desconhort, X I V , p . 1312 .
173 P. SOLLIER, Acta Sanctorum, tomo 7 de junio, p . 5 9 2 ; G. G O L U B O V I C H ,


Biblioteca bio-biblio gra fica..., p . 365 .
174 Vida coetánea, 4 5 , p . 76 .
175 P. PASQUAL, Vidiciae, I, p. 13-16.


39




2 6 P. L L A B R É S M A R T O R K L L , P B R O .


Comparando, pues, los testimonios de las cuatro obras últimamen-
te citadas, se deduce que o bien Llull no siempre aludía al mismo hecho
inicial cuando indicaba el tiempo de su trabajo, o bien los números de
los años son sobremanera imprecisos y aproximativos. La prueba de
ello resulta clara de la comparación de los textos del Phantasticus y
de la Vita: antes del Concilio de Vienne dice haber trabajado cuarenta
y cinco años, después de la reunión ecuménica sólo se constatan cua-
renta años de fatiga apostólica. Por eso hemos prescindido de estos
textos al tratar de poner un límite a la oscilación existente en la data-
ción de la conversión de Llull. Son fundamentos muy inciertos para
construir una teoría.


Finalmente, una cuestión de menor importancia en la cronología
se nos presenta: ¿Podemos señalar el día y el mes de la conversión de
Ramón Llull? La tradición, que defiende el P. Pasqual1 7 6, fija la con-
versión del beato mallorquín el día 25 de enero. Enseguida se echa de
ver la semejanza rebuscada con la fiesta litúrgica de la conversión de
San Pablo. No obstante, por el testimonio de la Vida coetánea sabemos
que la conversión del senescal del Rey de Mallorca aconteció tres me-
ses antes de la fiesta de San Francisco1 7 7. Las cinco apariciones dé
Cristo Crucificado causaron la conversión de Ramón Llull a principios
de julio o a fines de junio.


P. L L A B R É S M A R T O R E L L , P B R O .


(Continuará)


40


" * P. PASQUAL, lbid. y en Vida del B. Raymundo Lulio. I, p. 54.


1 7 7 Vida coetánea, 9, p. 50.




¿HA INFLUIDO K A M O N L L U L L EN LA E V O L U C I Ó N


D E LA ESCUELA E L E M E N T A L ?


I. ACTITUD DE LLULL ANTE LA ESCUELA ELEMENTAL


Escasos son los pasajes en que Llull se refiere directamente a la
enseñanza primaria como institución; abundan, en cambio, los relativos
a la organización de grados superiores.


Entre aquéllos, sobresalen algunos textos del capítulo segundo de
BLANQUERNA. dedicado precisamente a describir el nacimiento y
educación del protagonista. Batllori-Caldentey en una nota de su edi-
ción castellana de BLANQUERNA afirman que este capítulo «contiene
noticias autobiográficas»1. Es innegable. Pero ¿a quién aluden concre-
tamente estas «noticias»? ¿Al mismo Ramón Llull, educado en una
Mallorca recién conquistada, o a su hijo Domingo cuya crianza se ve-
rificó estando ya sosegada la isla?


Batllori-Caldentey adoptan la primera hipótesis. Alegan un texto
del LLIBRE DE CONTEMPLACIÓ, donde el Beato evoca su propio
bautismo en términos muy semejantes a los que emplea para relatar el
de Blanquerna. Pero su opinión se apoya, desde luego, en un argumento
más sólido: Blanquerna personifica a Ramón Llull y por consiguiente
la educación del primero es sustancialmente la del segundo.


Admito que Blanquerna, hijo único y tardío, paladín de la Cris-
tiandad y de la conversión de los infieles, simboliza a menudo a Ra-
món Llull, aunque no sin idealizarlo: Blanquerna, por ejemplo, renun-
cia al Matrimonio, en tanto que Llull se aleja de su mujer para consa-
grarse a la misión a que Cristo le ha llamado. Tal vez lo más exacto
sería decir que Blanquerna encarna lo que Llull «debiera» haber sido,
no lo que estrictamente fue.


De ahí que, en mi modesta opinión, el capítulo segundo de BLAN-
QUERNA mezcla lo que realmente fue la educación de Llull con lo que
ésta hubiera debido ser, y con lo que fue ya, en parte considerable, la


Edición B.A.C. , cap. II , nota 2.


1




2 8 J U A N T T J S Q U E T S , P B R O .


de su hijo Domingo. El ambiente de estas escenas responde mucho
mejor a la Mallorca del año 1265, en el que debió iniciarse la educa-
ción primaria de Domingo, que a la Mallorca del año 1240, en el que
debió empezar la de su padre, Ramón. No es verosímil que, apenas
transcurrida una década desde la toma por asalto de Palma, abunden
en ésta los «monasterios de religiosos y religiosas», funcione normal-
mente la escuela catedralicia, se confíe el pequeño educando a un bien
escogido «estudiante», y el hospital y otras instituciones se hallen re-
ciamente cimentadas. Existe, además, un dato revelador: el niño fue
educado «según se contiene en el LLIBRE DE DOCTRINA PUERIL».
Es imposible que Ramón fuera educado a tenor de lo que él mismo
inventó. En cambio pudo educar — o hacer que educasen— a su hijo
conforme a los principios de la DOCTRINA PUERIL, aun cuando no
los hubiera todavía reunido y sistematizado en esta obrita cuya fecha
es dudosa. Probablemente la DOCTRINA PUERIL nació del cotejo de
los principios pedagógicos lulianos con la experiencia acumulada a lo
largo del primer período de educación de Domingo.


Puede sostenerse incluso que esta fecundación y acrisolamiento
de los principios por la experiencia se repite en las demás obras pe-
dagógicas de nuestro autor. El LLIBRE DE PRIMERA I SEGONA
INTENCIÓ aparece cuando Domingo alcanzó la meta de su formación
de adolescente, el FELIX o LLIBRE DE LES MERAVELLES cuando
termina la juventud de Domingo, y BLANQUERNA en el período en
que Llull dispone ya, merced a sus éxitos, fracasos, relaciones amisto-
sas y viajes, de una copiosa y variada experiencia social.


Demos pues por sentado que el capítulo segundo de BLANQUER-
NA trata de la educación primaria de Domingo.


No acaban aquí mis dudas. El traductor castellano de BLAN-
QUERNA —edición ya citada— admite que el pequeño protagonista
fue instruido en la escuela primaria: «Antes de partirse el niño al
aula», dice; y «Por si le venía gana en la escuela». Los avisados co-
mentaristas Batllori-Caldentey observan que la primera frase dice en
catalán: «ans que anàs a l'escola de matí», y este de matí adquiere
mucha significación al reaparecer en el párrafo siguiente.


En éste se nos informa efectivamente de que «se dio a Blanquer-
na un estudiante, en calidad de acompañante y maestro, el cual muy
de mañana (tantost de matí) le llevaba a la iglesia y le enseñaba a
a orar y a oir atenta y devotamente la Misa, y después de la Misa, le
llevaba a la escuela de música, para que aprendiese a ayudar la Misa
cantada»2. Es muy posible, por consiguiente, que la escuela de que se


2 BLANQUERNA, Barcino, pág. 32. Traduzco literalmente del texto catalán.


2




L A E S C U E L A E L E M E N T A L 2 9


habla más arriba sea esta «escuela de música» y que la instrucción y
educación primaria de Domingo, salvo en lo tocante a la vertiente li-
túrgica, corriera a cargo del «estudiante» que le fue dado «per guarda
i per mestre», por guardián y por maestro.


Puede objetárseme que la descripción de la etapa primaria de
la instrucción de Domingo se abre con estas frases: «Quan Blanquerna
hagué vuit anys, son pare, Evast, lo posà a estudi i féu-li mostrar, se-
gons és contingut en lo LLIBRE DE DOCTRINA PUERIL». Cuando
Blanquerna hubo cumplido ocho años, su padre, Evast, lo puso a es-
tudio, y le hizo enseñar según se contiene en el LLIBRE DE DOCTRI-
NA PUERIL. Poca fuerza tiene este argumento. En realidad «posà
estudi» lo mismo puede significar «lo llevó a la escuela» que «le puso
a estudiar»; y la expresión «i feu-li mostrar» lo mismo puede interpre-
tarse vinculándola a una escuela que al estudiante, elegido —subrayé-
moslo— en la doble calidad de guardián y maestro.


A mi juicio, sólo tres educadores cuidaron propiamente de la for-
mación primaria de Domingo: su padre, el estudiante en quien éste
delegó su función, y el «maestro» de capilla de la «escola de música».
La madre queda en segundo plano y, cuando interviene, no acierta y
es reprendida por el padre: «Sucedió que Aloma... le dio de almorzar
carne asada y, por si le venía gana en la escuela, le dio de resguardó
un tamaño flaxón. Sabiéndolo Evast reprendió ásperamente a su mujer,
diciéndola que a los niños, por la mañana, se les había de dar un men-
drugo de pan y no más, porque no se críen golosos ni pierdan la gana
de comer en la mesa». Ni una palabra se dice del maestro de escuela
primaria.


Salvadas las enormes distancias ideológicas, Llull se encuentra en
una situación parecida a la de Rousseau. Es un innovador. Juzga im-
posible que sus principios pedagógicos se apliquen en las míseras es-
cuelas elementales de Palma, v por otra parte él, personalmente, no
puede ocuparse mucho de la educación de Domingo. En vista de ello,
al concluir la etapa infantil durante la cual Domingo estuvo cuidado
por su madre, Llull recurre al expediente de proporcionarle un «estu-
diante», un ayo, que instruya al pequeño de acuerdo con las ideas pe-
dagógicas divulgadas más tarde en un libro: la DOCTRINA PUERIL.


Esto no quiere decir, sin embargo, que las tales ideas no puedan
jamás aplicarse a la escuela elemental, ni siquiera que nos conste que
Llull no haya barruntado esta aplicabilidad. En todo caso la vio tan
lejana que no se atrevió a propugnarla, y en vez de ello encareció que
la Iglesia y el Estado atendiesen a suplir, con métodos en cuya inven-


3 BL. idem., pág. 31 ,


3




3 0 J U A N T Ü 9 Q U E T S , P B R O .


ción mezcla Llull una vez más la genialidad con la utopía, las deficien-
cias de la instrucción primaria y el terrible absentismo escolar propio
de la época. Baste mencionar a este propósito su proyecto de organizar
universalmente, con fines docentes y educativos, la juglaría e incluso
la truhanería4.


II. LOS PUNTOS DE VISTA DE LLULL RESPECTO A
LA INSTRUCCIÓN ELEMENTAL


Creo que es correcto el enunciado de este capítulo: no lo sería, en
cambio, por las razones que acabo de exponer, hablar de puntos dé
vista lulianos respecto a la «escuela» primaria.


Enfocadas así las cosas, he de advertir todavía que me ceñiré a
lo más importante y característico. Quien deseare una exposición más
completa y minuciosa de la didáctica luliana elemental puede hallarla
en la tercera parte de mi libro RAMON LLULL, PEDAGOGO DE LA
CRISTIANDAD.


Nuestro autor divide en septenios las etapas de la educación; la
fase infantil termina a los siete años, la elemental concluirá a los ca-
torce. Comenio, en cambio, de quien no tardaremos en ocuparnos, pro-
cede por períodos de seis años; el elemental corre de los siete a los
doce años,, ambos inclusive.


¿Qué contenido o programa asigna a este segundo septenio? Para
responder a esta cuestión basta recorrer el índice del LLIBRE DE
DOCTRINA PUERIL. Al finalizar sus estudios el muchachito: a) Sa-
brá leer en su idioma nativo, en el caso de Domingo el catalán, y'| en
latín; b) Sabrá hablar algo de latín. Blanquerna, dotado de excepcional
talento, lo hablaba perfectamente después de sus estudios de Gramáti-
ca 5 ; c ) Sabrá, y no sólo de memoria, lo principal de la Doctrina Cris-
tiana, la Historia Sagrada y la Liturgia; d) Tendrá nociones de Arit-
mética y Geometría; e) Poseerá rudimentos de las ciencias naturales y
conocimientos fundamentales y muy claros de las varias religiones, es-
tados de vida, profesiones y oficios; f) De todo ello resultará que al
dejar este grado disponga de una rudimentaria, pero exacta, visión del
mundo y de la sociedad, de una orientación profesional en sentido más
profundo que el que hoy se le suele atribuir; y g) Habrá adquirido al-
gunas habilidades. No se menciona la escritura, pero se sobrentiende.


Sorprendente e impresionante es —sobre todo, cuenta habida de
la época y del estado de la instrucción elemental— la amplitud de este


4 BL., c a p s . L X X V I , LXXVII I y
L X X X V I I I .


5 BL. cap. I I .


4




L A E S C U E L A E L E M E N T A L 31


programa. Pero lo más significativo del mismo son su punto de partida
y su punto de llegada.


Parte de L· lengua materna: «Hom en principi deu amostrar a son
fill en vulgar i deu-li donar doctrina i coneixença». Al principio hay
que enseñar al hijo en lengua vulgar y darle doctrina y buen criterio,
leemos en BLANQUERNA 6. Y en el LLIBRE DE DOCTRINA PUE-
RIL se advierte que «fassa hom confíger a son fill en vulgar d'assò
que configerà, en après convé que sia feta construcció en aquest llibre
mateix, lo qual sia trelladat en llatí, car enans entendrà lo llatí», haga
el padre que su hijo lea, y lo leído conviene que luego lo construya en
latín, y a este objeto tradúzcase este libro al latín; así aprenderá el
latín7.


Quiero subrayar, porque el ambiente de nuestra época podría dar
al hecho una interpretación equivocada, que Llull, aunque fue eximio
amador de su tierra y de su idioma, no se apoyó en su patriotismo al
exigir que se parta de la lengua materna. Se limitó a aplicar su prin-
cipio pedagógico de partir de lo inmediato, sencillo e íntimo, princi-
pio que refleja una vez más aquella combinación de logicismo y de sen-
timiento que constituye el fondo de su carácter. Precisamente si en
algo se excedió Llull fue en su universalismo lingüístico. En BLAN-
QUERNA propuso intentar que, como existe una sola creencia verda-
dera y un solo Papa, todas las lenguas se reduzcan a una sola, «pues
no habiendo sino sólo una en el mundo, podrán de esta guisa enten-
derse las gentes, y por ese recíproco entenderse, se amarán, y serán
más semejantes en sus costumbres, con lo cual vivirán concordes» 8.


No menos digno de atención es el punto de llegada, la meta, de
los estudios primarios. El muchacho que, según hoy diríamos, despegó
desde una Heimatkunde, al aterrizar al cabo de siete años de vuelo,
cuenta con una incipiente orientación religiosa, misional, situacional
y profesional. Aquí aplica Llull el más fundamental de sus axiomas
políticos: la Cristiandad sólo puede salvarse, en lo temporal y en lo
eterno, si sus miembros, del más encumbrado al más humilde, conocen
y practican la «ciencia de los fines».


¿Qué medios empleará el educador para transmitir al discípulo el
contenido teórico y práctico del programa?


Por de pronto, y no es poca novedad, un plan concéntrico y cícli-
co. Doblemente concéntrica es la estructura de la DOCTRINA PUE-
RIL. Lo es por la frecuente referencia a la que pudiera llamarse asig-


6 BL. cap. I I .
7 D O C T R I N A P U E R I L , pròleg.
8 B L „ cap. X C I V .


5




32 J U A N T U 8 Q U E T 8 , P B R O .


natura central —el Catecismo— y lo es también por la todavía más
constante fundamentación en los «principios» y métodos del ARTE.


¿Es también cíclica? En sí misma no lo es. Nos hallamos eviden-
temente ante un plan sucesivo progresivo cuyo orden apunta a que el
discípulo aprenda al principio lo más indispensable y asequible a su
mentalidad, para desembocar en materias menos generales y que exi-
gen mayor experiencia social y una cierta madurez de criterio. Pero,
si en vez de constreñirnos a examinar el contenido de la DOCTRINA
PUERIL en sí mismo, lo comparamos con el que Llull asignará a eta-
pas ulteriores —basándonos en los tratados didácticos y principalmen-
te en las enciclopedias que para éstas escribió— echaremos de ver que
aquél se proyecta en éste como en cíclica perspectiva. Y el opúsculo
RUDIMENTS DE DOCTRINA PUERIL, perdido hasta el presente,
constituía sin duda un grado previo o introductorio al elemental.


Pasemos ya a los métodos y procedimientos. Fiel a una tradición
enraizada en la más remota antigüedad, concede la primacía a la
lectura. Aprendiendo a leer estudiará el muchachito la lengua materna
y el latín, y oyendo leer y explicar el texto a su padre o maestro aquis-
tará los restantes conocimientos de esta etapa, las nociones y relacio-
nes entitativas que integran el objeto de este grado del Saber y Obrar
humanos. No fue Llull el postrer eslabón de la cadena de pedagogos
patrocinadores de la lectura didáctica. Continúan esta tradición los pe-
dagogos renacentistas, y la renuevan —remozándola con recursos téc-
nicos no inventados aún en tiempos de Llull— Comenio, De Cosmi y
el padre Girard. Pero si tal preferencia carece de orignalidad, la po-
seen acusadísima los medios que nuestro pedagogo excogita y elabora
para acomodar a la niñez la lectura didáctica.


No leerá el discípulo, ni le leerá y explicará el docente, pergami-
nos de escribano, códices conventuales o la indigesta gramática latina
que atormentó al propio Llull. Aleccionado por su dura experiencia e
inspirado por su celo y tacto pedagógicos, el Doctor Iluminado crea
la primera enciclopedia didáctica infantil del mundo occidental, que,
por si esto fuera poco, es además el primer libro para niños escrito en
lengua romance y probablemente el primero también redactado en es-
tilo infantil. Prescindamos de las deficiencias, inevitables en el proto-
tipo de una nueva especie didáctica y literaria. Sus aciertos, por otra
parte, son tan numerosos y considerables que justifican que olvidemos
los defectos y que nos sintamos orgullosos de que un español haya do-
tado a Europa de tal joya, de incalculable valor para el desenvolvi-
miento de la didáctica elemental.


¿Pretendió Llull que su LLIBRE DE DOCTRINA PUERIL sig-
nificase el primer paso hacia la redacción y adopción de un texto único


6




L A E S C U E L A E L E M E N T A L 33


para la enseñanza elemental? No lo dice explícitamente, pero me incli-
na a pensar que tal fue su propósito el hecho de que propugnase un
texto único para cada ciencia9 y un texto único para los predicadores
de todo el mundo, con un sermón para cada día del año 1 0.


Dentro del marco de la lectura didáctica, encuadró Llull multitud
de ingeniosos métodos lógicos, mnemotécnicos, sicológicos, mixtos, mo-
rales, individualizadores y socializadores. que renuncio a describir.
Pero no puedo pasar por alto la pregunta de si creyó utilizable en la
enseñanza elemental, siempre en el marco de la lectura didáctica, la
metodología intuitiva y activa.


No debe regatearse a Llull el mérito de haber enunciado, antici-
padamente a Luis Vives, los principios, normas y procedimientos del
método intuitivo. El FELIX o LLIBRE DE LES MERAVELLES des-
cribe y comenta una obra, también perdida hasta hoy, el LLIBRE DE
PLASENT VISIO, destinada a instruir a un monarca por el método
intuitivo. Contenía estampas o figuras de las personas, cosas, aconte-
cimientos y fenómenos, más capitales, y las distribuía en bien distin-
tos y escalonados «órdenes». Los resultados fueron prodigiosos, y Llull
explica el éxito diciendo que el rey estudiaba con enorme interés por
cuanto este método intuitivo (de visión placentera) le proporcionaba
el placer sensitivo de ver junto con el placer intelectual de compren-
der1 1. No queda, sin embargo, dilucidada con esto la cuestión que nos
propusimos, porque el LLIBBE DE PLASENT VISIO fue confeccio-
nado para un rey, no para que lo manejasen un padre o maestro y sus
infantiles educandos. ¿Opinaba Llull que convenía proporcionar a la
enseñanza elemental un libro análogo, aunque infinitamente menos
lujoso, o sea, convertir la DOCTRINA PUERIL en lo que hoy se lla-
ma una enciclopedia escolar ilustrada? No dudo de que lo consideró
conveniente, puesto que recomendó el método intuitivo para la ins-
trucción colectiva de los salvajes, en quienes, cual en los niños, «pre-
dominan las sensualidades»12. Pero su optimismo no era tanto que le
ocultase la imposibilidad material de realizar, en un texto primario,
este proyecto. Se limitó, pues, a prodigar en la DOCTRINA PUERIL
vivas e infantiles imágenes literarias («Dios dio plumas a los pajari-
tos para que les sirviesen de vestido, y creó uñas a las bestias para
que fuesen sus zapatos») que indujeran a volcarse en las realidades
y que suplieran la reproducción gráfica de las mismas.


9 BL. , cap. L X X X V I .
1 0 BL. , cap. X C I I I .
1 1 F E L I X , cap. L V I I .
1 2 BL., cap. L X X X V I I I .


7




34 J U A N T U S Q U E T 8 , P B R O .


Semejante posición adoptó en lo que concierne al método activo,
y en particular a uno de sus más modernos procedimientos: el encuen-
tro con Dios, con el prójimo, con las cosas y con uno mismo. Describe
su aplicación a la enseñanza del vulgo; y sobre todo relata como lo
empleaban un «filósofo» —al que hoy apellidaríamos un profesor de
Enseñanza Media— que tiene por alumnos a un príncipe y a varios
hijos de nobles", y otro «filósofo» que esta vez enseña al propio Félix,
o sea, al hijo de Ramón Llull14. No hallamos ninguna acomodación
explícita al grado primario. Juzgaría demasiado costoso el intento.
Pero ¿no lo suple —informalmente, como dicen los ingleses— diri-
giéndose personalmente al pequeño alumno y exhortándole a pensar
por cuenta propia?


III. INFLUJO DE LLULL EN LA EVOLUCIÓN DE LA ES-
CUELA PRIMARIA


He señalado ya las circunstancias que imposibilitaban, en abso-
luto, una repercusión inmediata de la didáctica elemental luliana en
la escuela primaria. La repercusión tuvo efecto a muy largo plazo, y
su primer hecho decisivo, rico en consecuencias prácticas, fue el pa-
tente influjo de Llull en las obras pedagógicas de Comenio (1592-
1670).


Basta tomar contacto con éstas para notar dicha influencia. El
pansofismo de Juan Amos Comensky tiene gran parecido con el onto-
logicismo del Doctor Iluminado; el axioma de que «el hombre está
dispuesto, por naturaleza, a aprender todas las cosas» evoca el que
presidió la confección del LLIBRE DE DOCTRINA PUERIL; y la sal-
vedad de que «este conocimiento sólo se adquirirá, si la enseñanza se
adapta a la naturaleza del educando» es la misma que indujo a Llull
a «puerilizar» su doctrina.


Incluso en los títulos se percibe alguna semejanza. DIDÁCTICA
MAGNA UNIVERSALIS OMNES OMNIA DOCENDI ARTIFICIUM
EXHIBENS recuerda ARS MAGNA y ART GENERAL; y ORBIS
SENSUALIUM PICTUS no es demasiado distinto, si atendemos al
trasfondo del título, de LLIBRE DE PLA SENT VISIO.


Como Llull, parte de la lengua materna, pretende dotar al discí-
pulo de una visión del mundo y de una orientación profesional, ya al
finalizar la enseñanza primaria, sin perjuicio de aspirar a proporcio-
nárselas más amplias y perfectas en los grados ulteriores, y otorga a


1 3 F E L I X , libro cuarto, íntegro.
1 4 F E L I X , libros quinto y sexto, íntegros, y en otros lugares.


8




L A E S C U E L A E L E M E N T A L 35


la lectura el rango de principal medio didáctico. Pero ahora la inven-
ción de la imprenta permite ofrecer un texto a cada alumno y variarlo
a cada etapa.


Observa con mayor rigor que Llull el plan progresivo, cíclico y
concéntrico y emplea resueltamente el método intuitivo —lo permiten
la imprenta y el progreso del arte de grabar, según dije—, y lo mismo
que nuestro pedagogo utiliza más bien la imagen o estampa que la
visión directa de la realidad. Es todavía más activista que Llull: no
concibe un aprendizaje del idioma en el cual la gramática suplante el
ejercicio, ni una formación moral que no estimule la actividad personal
del educando.


En resumen: el trato de Comenio nos produce la impresión de
hallarnos ante un Llull más elaborado, notablemente modernizado,
menos utópico: pero mucho menos genial en la introducción de un
estilo infantil.


Debemos considerar a Comenio fundador de la corriente que pu-
diera denominarse lulismo pedagógico. Sus obras, pronto traducidas
a casi todos los idiomas cultos, abrieron las puertas de la escuela a
las remozadas directrices del egregio pedagogo mallorquín. Si hoy tie-
nen los niños en sus manos un texto único de Catecismo en lengua
vulgar, si este Catecismo es cíclico, si estudian en una enciclopedia
escolar graduada e ilustrada, si aprenden «lecciones de cosas», hay
que atribuirlo, en última instancia a Llull, v en primera instancia a
Comenio.


Preguntémonos, para terminar este bosquejo, qué factores his-
tóricos hicieron posible la eclosión v el relativo éxito del lulismo pe-
dagógico.


Uno de los más prestigiosos y objetivos investigadores de nues-
tros días, el doctor Joaquín Carreras Artau, acaba de publicar un vi-
goroso boceto histórico del lulismo'3. Tras las persecuciones que sufrió
en la segunda mitad del siglo XIV, tras las controversias y el desen-
volvimiento de Escuelas Lulianas a lo largo del siglo XV, el lulismo,
especialmente en sus aspecto de lógica simbolista y de unificación
de las ciencias, alcanzó extraordinario auge en la cultura europea, tan
acentuadamente metódica y enciclopédica, de los siglos XVI y XVII.


Ya antes de estas fechas, en las que va a inserirse la agitada vida
de Comenio, algunos renacentistas, en su afán de humanizar también
la enseñanza elemental, habían coincidido, no siempre dándose cuenta
de ello, con varias normas didácticas de Llull: Luis Vives y Mon-
taigne, que murió el mismo año en que nació Comenio, recomiendan,


Obres essencials de Ramon Llull, vol, I , Pròleg, pàgs. 69-84, Barcelona 1957.




36 J U A N T U S Q U E T S , P B R O .


1 6 Lexikon der Padagogik (Herder) , voces «Comenius» y «Ratke».


por ejemplo, que se parta de la lengua materna, que se empleen me-
dios intuitivos y activos, que no se descuide la orientación del niño.
Pero todo esto no basta a explicar la aparición de un Comenio.


Hay que agregar dos factores más: uno de orden cultural y el
otro de índole instrumental.


El de carácter cultural fue, dentro del aludido esplendor lulís-
tico, el importante núcleo germánico, entre cuyos personajes cita Ca-
rreras Artau al teólogo protestante Juan Enrique Alsted. Ejerció éste,
desde su cátedra de Herborn, fortísimo influjo sobre el joven Comenio:
le infundió su entusiasmo por el saber enciclopédico, le familiarizó
con el ARTE de Llull; y le dio a conocer los proyectos de reforma de
Ratke que, además de incluir las innovaciones propuestas por otros
humanistas, se fundaban en la idea, tan luliana, de que «las esencias
y conceptos de todas las cosas concuerdan en sus principios genera-
les»".


El factor instrumental fue, como ya he indicado varias veces, la
invención y el perfeccionamiento de la imprenta y la aplicación de
ésta a las ilustraciones didácticas. A pesar de su portentosa fuerza
imaginativa, nunca pudo soñar Llull que una escuela primaria cobija-
ría multitud de alumnos provistos de sendos libros de texto repletos
de ilustraciones. Aquí falló, una vez más, el postulado evolucionista.
Lejos de crear la función el órgano, éste, inventado por Gutenberg,
permitió implantar varias de las «funciones» concebidas o entrevistas
por Llull.


J U A N T U S Q U E T S , P B B O .


Catedrático de Pedagogía General en la


Universidad de Barcelona


10




D O C T R I N A S JUKIDICAS I N T E R N A C I O N A L E S


D E RAMON L L U L L


LA GUERRA Y LA PAZ *


Ojeada histórica.


Preocupación política, por un laclo, y humillación por ofensa a los
ideales religiosos, por otra, era el espectáculo que ofrecía la Cristian-
dad en la baja Edad Media.


La preocupación política sobrevino cuando los musulmanes, posee-
dores ya de la mitad meridional de la península ibérica, conquistaron
Asia Menor (mediados del siglo X I ) „ puesto que así este pueblo ame-
nazaba constantemente a la Europa Occidental y a Constantinopla, ca-
pital del Imperio Romano de Oriente1; era necesario, pues, detener los
pasos precipitados del enemigo común de la Cristiandad si no se que-
ría ver a Europa tristemente convertida en su esclava. Los emperadores
de Bizancio, percatados de esta difícil situación, solicitaron ayuda a
los cristianos de Occidente, ,llamada a la que éstos correspondieron
proporcionándoles socorros, defendiéndolos contra la invasión de Cons-
tantinopla y de sus posesiones de Europa y ayudándoles a expulsar los
invasores de las tierras que, sin derecho alguno, habían conquistado


* Estudios Lulianos, II, 195H, 155-174; III, 1159, 181 -184 ; V, 1 9 6 1 , 1 7 1 - 1 7 5 ,


2 9 5 - 3 0 4 ; XIII , 1 9 6 9 , 3 7 - 1 9 .
1 A partir del siglo X , bajo los Abbasidas de Bagdad, la decadencia árabe se acen-


túa; en el siglo siguiente, Alfonso VI asegura el Tajo como frontera meridional entre
árabes y cristianos, si bien no se logró la total sumisión de aquéllos hasta el año 1492
con la toma de Granada por los Reyes Católicos; el norte de África fue fanatizado
por los almorávides, quienes dieron a su reino un carácter político religioso; y otro
pueblo musulmán, el de los turcos seldjúcidas, después de haber conquistado Persia
y llevado sus armas triunfantes desde Siria hasta las orillas del Nilo, conquistaron
Asia Menor, estableciéndose así frente n la misma capital del Imperio Bizantino, la
cual, en 1453, fue tomada por los turcos otomanos, convertidos en verdadera potencia
europea de la baja Edad Media. Bizanzio, pues, durante cuatro siglos se vio constante-
mente amenazada, y la Europa Occidental que no estuvo exenta, no podía por menos
de preocuparse.


53




38 tUFAEL BAUZA Y BAUZA


2 Particularmente después de Constantino y con la sustitución frecuente de las
penitencias canónicas por peregrinación a los Santos Lugares, Palestina fue objeto de
numerosas y piadosas visitas de los cristianos de Oriente y Occidente.


3 Les permitían vivir en país musulmán bajo sus propias leyes, con tal de que
pagasen un impuesto por cabeza y se sometiesen a ciertas restricciones en su conducta
( A . N U S S B A U M : Historia del Derecho Internacional, pág. 2 4 ) .


Recuérdese, además, que las Cortes de Europa siempre se preocuparon de aquellas
comarcas: Carlomagno, eje de la política europea, aprovecha su amistad con Harún-
al-Rashid, eje de la política oriental, para mejorar la situación de las iglesias de Je-
rusalén.


4 P A U L L A C R O I X , en su Vida Militar ríe la Edad Media: Las Cruzadas, señala
que los cristianos sufrieron mucho más que en ningún otro tiempo; Jerusalén estaba
bañada en sangre, e idéntica suerte fue reservada a las sinagogas judías, a las mezqui-
tas musulmanas y a las iglesias católicas. P A S T O R E T , en su obra Las Cruzadas, añade
que los hombres eran asesinados, las mujeres hechas esclavas, los santuarios abandona-
dos a la profanación y las divinas reliquias caídas en manos de infieles. Y M I C H A U T ,
en su Historia de las Cruzadas, dice que Pedro el Ermitaño narró, en, el Concilio de
Clermont Ferrand, las profanaciones y los sacrilegios de que había sido testigo ocular,
así como los tormentos y las persecuciones que un pueblo, enemigo de Diosi y de los
hombres, hacían sufrir a los que iban a visitar los Santoa Lugares; él había viïto a
los cristianos cargados con hierros, arrastrados a la esclavitud, enganchados al yugo
como los más viles de los animales y a los ministros de Dios arrancados de Jos san-
tuarios, azotados y condenados a muerte ignominiosa. ( A . V A N D E R P O L : La Doctrine
Scolastique du Droit de Guerre, págs. 219 y 2 2 1 ) .


54


por la fuerza de las armas. El papa Gregorio Vil (1.073-1.085), en
socorro de los despojados, mandó a los caballeros cristianos y él mis-
mo había concebido el proyecto de partir con ellos.


Y la humillación por ofensa a los soldados religiosos no podía por
menos de existir a partir del siglo XI en que se operó un cambio radi-
cal en el trato de los cristianos peregrinos a los Santos Lugares de Pa-
lestina. En un principio los árabes no pusieron trabas a la gran co-
rriente de peregrinación cristiana2 y consideraron a Jerusalén como ciu-
dad santa, respetando sus monumentos, particularmente la Iglesia del
Santo Sepulcro que guardaba la tumba del Salvador; y, aunque el
Corán consideraba originariamente a los musulmanes en estado perma-
nente de guerra santa contra los infieles, el Islam concedió a judíos y
cristianos una situación de preferencia respecto a otros infieles por ser
pueblos del Libro, es decir, de la Biblia3. Así se deslizó la historia has-
ta el siglo XI , en el que la situación cambia de repente: los árabes, to-
lerantes y pacíficos, se ven echados de Jerusalén por los fanáticos tur-
cos seldjúcidas; el califa Alhaquen destruye el templo del Santo Sepul-
cro; y los peregrinos cristianos ahora son vejados y se ven obligados
a pagar un tributo al llegar a Jerusalén4. La raza de los elegidos —afir-
mó el papa URBA]\0 II, predicador de la primera Cruzada en el Con-
cilio de Clermont Ferrand— era objeto de indignas persecuciones; la
ira impía de los sarracenos no respetaba ni las imágenes del Señor ni




D O C T R I N A S J U R Í D I C A S I N T E R N A C I O N A L E S


los colegios regios de los sacerdotes5. De regreso del Oriente, los pere-
grinos narraban a sus compatriotas los sufrimientos de sus hermanos
de Tierra Santa y les relataban, a veces abultadamente, los sacrilegios
cometidos por los enemigos, preparando así los espíritus para propor-
cionar socorros y liberar a los cristianos oprimidos.


Los musulmanes se presentaban, pues, como verdaderos enemigos
de la Cristiandad, y para combatirlos y reconquistar los Santos Luga-
res se organizaron las Cruzadas: empresas religioso-militares, ordena-
das o aprobadas por la Iglesia, que se organizaron desde fines del siglo
XI a mediados del XIII para rescatar Tierra Santa del poder de los
musulmanes.


Doctrinas predominantes


SAN AGUSTÍN (354-430)'', apoyándose en el mismo Evangelio,
en su De Civitale Dei enseña que la guerra no está prohibida de modo
absoluto a los cristianos7, sino que, por el contrario, en caso de nece-


5 El Concilio III de Letrán ( 1 1 7 9 ) declaró la excomunión contra los que pro-
veyeran de armas a los sarracenos, contra los que facilitaren hierro o madera para
construir sus navios y contra los que utilizasen éstos; y el Papa Clemente l i l i exco-
mulgó a todos aquellos que, en tiempo de guerra, hiciesen el comercio con los sarrace-
nos o les facilitasen subsidios o una ayuda cualquiera.


6 D. B E A U F O R T declara que «el genio de S. Agustín, apoyándose en su prede-
cesor S. Ambrosio, trazó, para todos los siglos sucesivos, las reglas determinantes de
la doctrina acerca de la guerra y la paz, según la concepción católica» (La Guerre
comme Instrument de Secours ou de Punition, págs. 7 -8) .


R. R E G O U T afirma que «los fundamentos de la doctrina medioeval del derecho
de guerra fueron lanzados por S. Agustín» (La Doctrine de la Guerre Juste de Saint
Augustin a nos Jours, pág. 3 8 ) .


A . V A N D E R P O L , ampliando la idea de estos dos famosos tratadistas, prueba que
en la Iglesia católica de la Edad Media se profesó una doctrina del Derecho de guerra
contenida substancialmente en el Decreto de Graciano —monumento de Derecho ca-
nónico el más completo y autorizado terminado a mediados del siglo X I I — y en la
Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino —escrita a mediados del siglo X I I I — , la
cual no es más que la exposición de la doctrina de la Ciudad de Dios de San Agustín
—principios del siglo V — , interpretada como lo hacía la Iglesia en su época. «Los
principios fundamentales definidos por San Agustín —dice V A N D E R P O L — sirvieron
más tarde de base a la doctrina expuesta por Santo Tomás en su Suma Teológica»; y
éste «ha expuesto en forma clara y precisa la doctrina canónica del derecho de guerra
tal como era enseñada en su tiempo» puesto que «todos los textos sobre los cuales se
apoya se encuentran en el Decreto de Graciano y éste no contiene nada que contradiga
la doctrina del Santo Doctor, . . . lo que equivale a decir que la doctrina de San Agus-
tín, la doctrina canónica y la doctrina escolástica del derecho de guerra no son en
realidad más que una sola y misma doctrina, más o menos desarrollada». «Esta doc-
trina —añade el autor citado— ha sido enseñada después de Santo Tomás hasta los
últimos años del siglo X V I por todos los comentaristas, sin ninguna excepción» (obra
citada, págs. 196 , 213 y 2 8 4 - 2 8 5 ) .


7 « N o creáis —dice San Agust ín— que Dios no puede ver favorablemente nin-
gún combate con armas de guerra, puesto que del número era el santo rey David a


55




40 R A F A Ë L B A U Z A Y B A U Z A


sidad pueden hacerla con justicia para proteger o restaurar los dere-
chos particulares amenazados o violados, vengar las injusticias, casti-
gar los culpables y, en general, para establecer el orden perturbado y
mantener el imperio del Derecho; en cambio, condena las guerras em-
prendidas con fines imperialistas, dinásticos, egoístas o por la sed
insaciable de gloria, considerándolo como «un gran bandidaje» o «un
gran latrocinio».


Para este Santo, la guerra justa es el medio de obtener la paz, es
decir, «la tranquilidad en el orden», pues, aun siendo en sí mis-
mo una perturbación de éste, tiene por fin su restauración e impedir
un desorden mayor, cual sería el predominio de la injusticia; de la
iniquidad de los daños y perjuicios causados al individuo o a la so-
ciedad8.


Respeto de la intervención de terceros en la guerra justa, tanto
SAN AMBROSIO como SAN AGUSTÍN la estiman indicada, puesto
que es un deber de todo hombre virtuoso —«innocentis officium»—,
primero, impedir que los demás obren mal y, segundo, castigar las ma-
les acciones cometidas por éstos. Sobre este particular, la idea predo-
minante en San Agustín es que el perverso debe ser sometido y cas-
tigado9.


Durante la alta Edad Media —siglos V al X — puede decirse que
no sufrió variación esta doctrina10. Los tratadistas de esta época1 1 de-


quien Dios rindió tan glorioso testimonio»; además, si el Evangelio condenara todas
las guerras, San Juan Bautista no hubiese aconsejado a los soldados deseosos de salva-
ción eterna que se contentaran con su sueldo y no hicieran violencias ni fraudes a
las personas ( A . V A N D E R P O L ) , obra citada, págs. 2 5 - 2 6 ) .


8 D. B E A U F O R T : obra citada, págs. 14-30. - R. R E G O U T : obra citada, págs.
39-44. - A . V A N D E R P O L : obra citada, págs. 23 , 59 y 85-86 . - A . N U S S B A U M : obra
citada, pág. 4 0 .


B E A U F O R T dice que, en general, el Doctor de la Gracia considera la guerra co-
mo una reacción de la justicia vengadora de Dios contra las malas acciones cometidas
por los hombres, ya que la iniquidad de éstos no puede quedar impune; por esto, en
el plan divino la guerra aparece como una medida de policía e higiene adoptada por
el Juez supremo, Juez de jueces, para restablecer el orden y reducir los pueblo^ a la
observancia de la Ley (obra citada, pág. 1 8 ) . Y añade R E G O U T : «La guerra es una
consecuencia del pecado»; y «es empleada por la justicia de Dios para castigar y para
corregir a justos y pecadores» (obra citada, pág. 4 1 ) .


El ejemplo de guerra justa que cita San Agustín es el caso en que un pueblo o
Estado deja de castigar delitos graves cometidos por sus ciudadanos o rehusa restituir
lo que ha capturado injustamente; tanto en estos casos como en el de los Amoritas
o Amorreos, que «negaron el libre paso» a través de su territorio a los Isrealitas, se
considera que las guerras son justas ( D . B E A U F O R T : obra citada, pág. 2 0 . - R. RE-
G O U T : obra citada, pág. 4 2 ) .


9 D. B E A U F O R T : obra citada, pág. 29 . - R. R E G O U T : obra citada, pág. 4 1 .
1 0 «Una ojeada en conujnto de este período —dice R E G O U T — revela la su-


pervivencia y la preponderancia de la doctrina agustiniana, cuyos principios no pu-
dieron ser quebrantados». «Durante este período, la sola aportación nueva a la teo-


5o




D O C T R I N A S J U R Í D I C A S I N T E R N A C I O N A L E S 4 1


claran que la conversación de las relaciones pacíficas entre los pueblos
debe estar asegurada, obligando a los perturbadores de la paz a so-
meterse; y, la mayoría de los textos invocan, también, la obligación
universal de socorrer y ayudar a los inocentes, con el fin de prevenir
las malas acciones e impedir la iniquidad12.


Las colecciones de cánones de los siglos XI y XIII siguen, igual-
mente, la doctrina tradicional13.


Con los grandes teólogos del siglo XIII tampoco sufrió ninguna
transformación radical la antigua doctrina sobre la guerra y la paz,
sino que tan sólo progresó notablemente14. Así, los escritores de este
grupo señalan como fin de la guerra justa la reparación de la injusti-


ría de S. Agustín es la definición de S. Isidoro, y aún más en la forma que en el
contenido» (obra citada, pág. 4 9 ) .


" El período en cuestión no es nada rico en monumentos científicos; siendo
S A N ISIDORO DE SEVILLA ( 5 6 0 - 6 3 6 ) el más destacado de los tratadistas. En el
libro X V I I I de sus Etimologías este Santo define la guerra justa como aquella «que
se hace, previo aviso, para recuperar los bienes o, para rechazar los enemigos», «pues
ninguna guerra justa se puede hacer más que para reparar un mal o para rechazar
los enemigos»; y, por otra parte, considera injustas las guerras «emprendidas por
pasión, sin razones legítimas» ( D . B E A U F O R T : obra citada, págs. 32-34. - R. RE;-
G O U T : obra citada, págs. 45-46. - A . N U S S B A U M : obra citada, pág. 4 1 . - L. G A R -
CIA A R I A S : Adiciones sobre Historia de la Doctrina Hispánica de Derecho Interna-
cional, pág. 3 3 6 ) .


1 2 D. B E A U F O R T : obra citada, pág. 55 .
1 3 D. B E A U F O R T : obra citada, págs. 38-50. - R. R E G O U T : obra citada, págs.


47-66 .
R E G O U T afirma que las concepciones de S. Agustín acerca de la guerra, jfasta


son reproducidas y manifiestamente adoptadas por el Decreto de Graciano, y que, en
la cuestión relativa a la defensa de los aliados, Graciano cita a S. Ambrosio e insiste
sobre el deber de defender al prójimo con las armas cuando es víctima de una injus-
ticia, siendo cómplice de esta misma injusticia el que no la haga (obra citada, págs.
6 2 - 6 6 ) .


Las ideas principales de Graciano expuestas en el Decreto que lleva su nombre
y que hacen a este estudio, creemos que pueden ser resumidas así: hacer la guerra no
es pecado, pues no todas ellas son condenables desde el punto de. vista moral; acerca
de la guerra justa reproduce las definiciones de San Agustín y de San Isidoro de
Sevilla; considera como objetivos de la guerra justa: rechazar el enemigo^ recupe-
rar los bienes detentados, reprimir y prevenir el crimen, restaurar el derecho viola-
do, asegurar a los pueblos el orden, es decir la «paz» en el sentido de San Agustín;
y respecto de la intervención de ; terceros en la guerra justa, la considera, obligatoria
a favor de la víctima de una injusticia ( D . B E A U F O R T : obra citada, págs. 4 6 - 5 0 . —
R. R E G O U T : obra citada, págs. 6 2 - 6 6 ) .


IBO DE C H A R T R E S ( 1 .040 -1 .116 ) , el canonista más famoso de su tiempo, en
las recopilaciones Decretum y Panormia dedica amplio espacio a las ideas de San
Agustín y reproduce como ejemplo de guerra justa la de los Israelitas contra loa
Amoritas. Y el papa A L E J A N D R O II (1 .016 -1 .073) declara que la guerra contra
los sarracenos es justa por razón de que éstos persiguen a los cristianos y les obli»
gan a evacuar sus casas y villas ( D . B E A U F O R T : obra citada, págs. 4 2 - 4 6 . — R. RE-
G O U T : obra citada, págs. 4 7 - 4 8 ) .


1 4 D. B E A U F O R T : obra citada, págs. 70-71.




42 RAFAEL BAUZA Y BAUZA


cia cometida y la consolidación de la paz perturbada; ven en ella un
acto de justicia vengadora y un instrumento de castigo; y no vacilan
en declarar que la intervención de terceros en la guerra es un derecho
y un deber1 5.


1 5 D. B E A U F O R T : obra citada, págs. 5 6 - 7 1 . — R . R E G O U T : obra citada, págs.
7 5 - 9 3 . — A . V A N D E R P O L : obra citada, págs. 17, 23 , 29-30 , 86 y 8 9 - 9 1 . — A NUSS-
B A U M : obra citada, págs. 41 -43 .


S A N T O T O M A S DE A Q U I N O ( 1 . 2 2 5 - 1 . 2 7 4 ) , en la segunda parte de la Suma
Teológica, expone su doctrina acerca de la guerra y la paz, inspirándose enteramente
en San Agustín y, en particular, en los textos agustinianos tal cual los encontró re-
unidos en el Decreto de Graciano. Para el Príncipe de las Escuelas hacer la guarda
no es necesariamente ilícito, puesto que, aunque el hombre siempre debe estar pronto
a no resistir o a no defenderse, a veces es necesario obrar de distinto modo en interés
general y para el bien de aquellos contra los cuales se combate. Al exigir tres condi-
ciones para que la guerra sea justa — q u e la haya autorizado el Príncipe; justa causa,
es decir, que el adversario merezca ser combatido por faltas o delitos por él cometidos;
y recta intención, o sea, que el ánimo del beligerante sea promover el bien y evitar el
m a l — , reproduce la doctrina de San Agustín relativa a la justicia de la causa y des-
arrolla las enseñanzas de éste acerca de la intención recta: el fin de la guerra es la
paz, la represión de los malhechores, el mantenimiento de la justicia; y la causa pri-
mordial y justificativa de la guerra es la prosperidad del país, la tranquilidad, el orden
y el bienestar de la comunidad contra las injusticias cometidas por extranjeros. «No
se pide la paz para llegar a la guerra —dice el Doctor Angélico—•, sino que se hace
ésta para obtener aquélla». Proteger al prójimo contra la iniquidad es obligación evi-
dente a los ojos de Santo Tomás, citando el siguiente pasaje de San Ambrosio: «qui
enim non repellit a socio injuriam, si potest, tam est in vitio quam. i l le qui facit»
( D . B E A U F O R T : obra citada, págs. 5 6 - 6 3 . — R . R E G O U T : obra citada, págs. 7 9 - 9 3 . —
A . V A N D E R P O L : obra y lugar citados.—A. N U S S B A U M : obra y lugar citados).


Opuesta a la tendencia aristotélica que caracteriza el pensamiento de Santo To-
más, está la tradición agustino-arábica representada, entre otros, por A L E J A N D R O
DE H A L E S ( 1 . 1 7 0 - 1 . 2 4 5 ) . Este franciscano, en la tercera parte de su Summa Theo-
logiae, considera la guerra como un castigo de culpables: «toda guerra — d i c e — debe
servir o bien para eitar la injusticia o para castigar». Y respecto del derecho de inter-
vención, declara resueltamente y sin titubeos que es un derecho y un deber de todos
cooperar al mantenimiento del reino del derecho y conservación de la paz, así como
proteger al prójimo contra la injusticia e iniquidad ( D . B E A U F O R T : obra citada,
págs. 6 3 - 6 8 . — R . R E G O U T : obra citada, págs. 7 5 - 7 7 ) .


El otro franciscano, considerado como el más destacado pensador de la escuela
franciscana del siglo X I I I y de lodo el grupo de escritores que representan la ten-
dencia agustino-arábica, fue S A N B U E N A V E N T U R A ( 1 . 2 2 1 - 1 . 2 7 4 ) . Este tratadista
no admite más guerra justa que la que tiene por fin evitar o reprimir la injusticia,
reconociendo como motivos admisibles: la defensa de la patria, de la religión y de la
paz; por esto declara que es digna de elogio la adopción de medidas de castigo o re-
presalias, inspirada en deseos de justicia y por amor al prójimo. El Doctor Seráfico
no se cansa de repetir que el mero hecho de tolerar la impunidad del mal equivale
a una perturbación del Orden y a un atentado a la justicia, es decir, que, para este
Santo, un pueblo que sufre una injusticia debe poder contar con el auxilio de los que
están en condiciones de vengarla. ( D . B E A U F O R T : obra citada, págs. 6 8 - 7 0 . — R . RE-
G O U T : obra citada, pág. 7 9 )


El profesor de la Sorbona, E N R I Q U E DE G A N D (Henricus Goethals, comienzos
del siglo X I I I - 1 . 2 9 3 ) , en su obra Cuodlibeto, después de elogiar la actitud del soldado
cristiano que, en defensa de la plaza de San Juan de Arce ( 1 . 2 9 1 ) y mientras los
otros soldados huían ante los Sarracenos, se lanza sobre el enemigo y muere¡, enseña:




D O C T R I N A S J U R Í D I C A S I N T E R N A C I O N A L E S 43


Y entre la doctrina de los teólogos del siglo XIII y la de los
canonistas de la misma centuria no existe ninguna contradicción16, por
lo que la teoría de estos últimos no puede presentar tendencia alguna
a separarse de la tradicional; además, ,tampoco introduce novedad
substancial en esta materia. Los canonistas condenan la anarquía y la
falta de legalidad, declarando que el motivo universal que hace tole-
rable la guerra es precisamente el destierro de la injusticia, la repre-
sión de la iniquidad, el respeto al orden, el imperio del derecho en la
vida internacional17.


solamente se debe recurrir a la violencia cuando hayan resultado infructuosos lodos
los intentos de arreglo pacífico; la guerra debe hacerse con et fin de poder vivir/ ten
paz sin injusticia; y el fin de la guerra justa es recuperar los) biiOnes injustamente
arrebatados o evitar la iniquidad. Este escritor considera como guerra justa la que se
hizo contra los Sarracenos ( R . R E G O U T : obra citada, págs. 7 7 - 7 9 ) .


1« R. R E G O U T : obra citada, págs. 140-141.


1 7 D. B E A U F O R T : obra citada, págs. 110-111.
El dominico catalán, impulsador de la predicación a árabes y judíos, encauzador


de las actividades misioneras de los suvos y orientador de Ramón Llull. S A N R A M O N
DE P E N Y A F O R T ( 1 . 1 8 0 - 1 . 2 7 5 ) , en el libro X de su Summa de Poenitentia, titulado
«De Raptoribus et Praedonibus». trata de los problemas de la guerra. Para este trata-
dista la guerra solamente está permitida en el caso de una injusticia cometida y no
reparada, siempre que los demás medios de conciliación hayan resultado inútiles, o, en
otros términos, cuando existe necesidad absoluta de guerrear o agresión súbita, pues,
en este último caso, está permitido hacerse justicia uno mismo ya que el orden y el
derecho deben ser mantenidos a toda costa. El móvil de la guerra no deben ser ni el
odio ni otros sentimientos de venganza o egoístas, sino el amor al prójimo, el celo por
la justicia y el deber de obediencia. Ramón de Penyafort invoca la autoridad de San
Agustín y reproduce nuevamente como ejemplo de guerra justa sostenida por los Israe-
litas contra los Amorreos o Ameritas por haber negado éstos a aquéllos el paso pacífico
por su territorio. Y finalmente, basándose en el principio de que los infieles no pueden
poseer, en su Summa Áurea, enseña que la guerra hecha entre fieles e infieles es justa
con respecto a aquéllos. Es curioso cómo este General de la Orden de Predicadores,
creadora de la Inquisición, no admite más que la libre adhesión a la fe, nunca la im-
posición violenta del dogma, por lo que únicamente admite las conversiones de infie-
les realizadas buenamente y niega valor a los bautizos forzados, teniendo por nulos los
que así fuesen ( D . B E A U F O R T : obra citada, págs. 7 3 - 7 7 . — R . R E G O U T : obra citada,
págs. 6 7 - 6 8 . — A . V A N D E R P O L : obra citada, págs. 32 , 55 y 8 6 . — L . G A R C I A A R I A S :
obra citada, pág. 3 3 7 . — F . ELIAS DE T E J A D A : Las Doctrinas Políticas en la Cataluña
Medieval, págs. 7 1 - 7 2 ) .


El cardenal-arzobispo de Ostia, HOSTIENSE (Henrique de Suse, comienzos del
siglo X I I I - 1 . 2 7 1 ) , profesor de Bolonia y París, en su Summa Áurea acepta el concepto
de guerra justa formulado por San Ramón de Penyafort, el cual apenas difiere del
dado por Santo Tomás, al decir que la guerra justa es la que se hace en virtud de
una orden del Príncipe para recuperar la posesión de las cosas que nos han sido arre-
batadas o para rechazar al enemigo. Este canonista considera loable recurrir a la fuer-
za «para defender a los oprimidos y combatir a los enemigos de Dios, para proteger
la paz y la justicia». A la guerra hecha entre fieles e infieles la considera justa con
respecto a aquéllos, denominándole bellum Romanun por considerarla como la conti-
nuación por la Cristiandad medieval de la guerra que hicieron los Romanos contra sus
enemigos del exterior.


Esta última tesis, que fue reproducida por un gran número de canonistas, tam-




44 R A F A E L B A U Z A Y E A Ü Z A


Según acabamos de ver, para la suma de escritores medievales,
tanto las Cruzadas aprobadas por la Iglesia como las guerras empren-
didas por el pueblo cristiano contra los sarracenos, encajan dentro de
la categoría de guerras justas, puesto que aquellos contra los cuales
fueron hechas habían cometido crímenes que merecían la guerra, in-
justicias graves no reparadas ni castigadas por los jefes musulmanes,
con quienes, por otra parte, no existía posibilidad de conciliación ni
de paz 1 8; no fue, pues, el simple entusiasmo o fanatismo religioso que
las provocó, aunque, esto sí, las hizo posibles. Nadie puede poner en
duda el derecho que tenían los cristianos de Occidente a corresponder
a la llamada de sus hermanos de Oriente vencidos y constantemente
amenazados por los injustos agresores; pero, aun más que esto, la
causa muy legítima de guerra justa e intervención de terceros era la
defensa y protección de los templos y monumentos religiosos de Pa-
lestina, así como de los cristianos residentes en Tierra Santa y de los
peregrinos oprimidos, vejados y tiranizados. Si los turcos y sarrace-
nos no hubiesen perseguido a los cristianos tampoco se hubieran orga-
nizado las Cruzadas; pero éstos no podían tolerar de ninguna manera
la serie de crímenes y sacrilegios cometidos contra Dios y contra los
hombres*.


bien la vemos combatida por Inocencio IV, Santo Tomás de Aquino y Vitoria ( R . RE-
G O U T : obra citada, págs. 7 2 - 7 5 . — A . V A N D E R P O L : obra citada, págs. 56 y 225 -
227 F. E L I A S DE T E J A D A : obra citada, pág. 7 1 ) .


El papa I N O C E N C I O I V ( 1 . 2 4 3 - 1 . 2 5 0 ) , en su Apparalus in quinqué libros Decre-
talium, proclama que no se puede forzar a los infieles a abrazar la fe. Pero el Pontí-
fice puede obligar a éstos a que reciban los predicadores del Evangelio: y si dificultan
o tratan de impedir su predicación cometen una falta, pudiendo entonces ser constre-
ñidos por el brazo secular ( R . R E G O U T : obra citada, págs. 6 9 - 7 2 . — A . V A N D E R P O L :
obra citada, págs. 230 y 2 3 3 - 2 3 4 ) .


1 8 V A N D E R P O L demuestra como, en el siglo X V I , «un teólogo: Vitoria, un ca-
nonista católico: Guerrero, y un jurisconsulto protestante: Gentili, estuvieron de acuer-
do para afirmar que toda paz era imposible con los infieles, y que éstos no eran acree-
dores a ninguna indulgencia» (obra citada, págs. 2 2 3 - 2 2 4 ) .


El insigne V I T O R I A , en su De Bello, enseña que «la guerra está hecha para ase-
gurar la paz y la seguridad, pero, a veces, éstas no se pueden obtener sino destruyendo
a los enemigos; y este es el caso de los Sarracenos, de quienes no se puede jumas y
bajo ninguna condición esperar una paz estable». G U E R R E R O , en su Tractaíus de
Bello justo et injusto, proclama que «los infieles que son pacíficos no pueden ser ataca-
dos sin causa legítima, salvo los Sarracenos y sus seguidores, los cuales deben ser comba-
tidos aun cuando quieran la paz, pues, es de suponer que, cuando se presente alguna
oportunidad, atacarán a los cristianos». Y , en cuanto a G E N T I L I , he aquí los términos
en que se expresa en su De jure Belli: «con los Sarracenos o los Turcos estamos en
guerra y ninguna reconciliación es posible; con otros extranjeros comerciamos y con
ellos no tenemos guerra» ( A . V A N D E R P O L : obra citada, pág. 2 2 4 ) .


* P R I N C I P A L E S O B R A S L U L I A N A S R E L A T I V A S A L D E R E C H O D E G E N T E S
El eximio mallorquín, Ramón Llull, que a pesar de los devaneos de su1 mocedad


y de las incesantes peregrinaciones y fatigas de su edad madura, no dejó ocibsa su




D O C T R I N A S J U R Í D I C A S I N T E R N A C I O N A L E S 45


pluma y halló tiempo para ocuparse de tantos ramos del saber humano, cultivó el
Derecho de Gentes.


El idioma materno — e l catalán— fue el utilizado por nuestro sabio medieval en
la mayoría de sus obras; pero también escribió en latín y en árabe, idiomas, estos dos
últimos, que él no dominaba con la elegancia y soltura de los clásicos; y, si se decidió
a usarlos, fue porque los tres se impusieron en el último tercio del siglo X I I I : el la-
tín como lengua escolástica y jurídica, el árabe como vehículo de cultura científica,
y el catalán como lengua diplomática en todas las lonjas y consulados del Mediterráneo,
así cristianos como árabes.


Las principales obras en donde Ramón Llull expone su pensamiento relativo al
Derecho de Gentes son las que a continuación relacionamos.


LLIBRE DE CONTEMPLACIÓ (Libro de Contemplación).—Formidable enciclo-
pedia mística, efusiva y ágil, joya patrimonial de la Humanidad, escrita en Mallorca
(Baleares) en el año 1.272: siendo su texto original árabe. Esta dividida en 366 capí-
tulos — c o m o días tiene el año bisiesto—.


LLIBRE DE GENTIL E DE TRES SAVIS (Libro del Gentil y de los Tres Sa-
bios) .—Otro libro escrito en Mallorca hacia el año 1.272: su texto original en lengua
árabe, y después traducido al catalán por el mismo autor. Tiene por argumento una
larga y tolerante discusión teológica entre tres sabios — u n judío, un cristiano y un
sarraceno—, cada uno de los cuales expone los fundamentos de su ley en presencia de
un pagano.


LLIBRE DE L'ORDE DE CAVALLERIA (Libro del Orden de Caballería).—Fue
escrito en el monasterio de Miramar (Baleares - Mallorca) en el año 1.276: siendo su
texto original catalán. Este libro viene a ser el código del perfecto Caballero; y es uno
de los más antiguos de los conocidos en España sobre esta materia.


BLANQUERNA o LLIBRE DE EVAST. ALOMA E BLANQUERNA.—Es una de
las mejores obras de Llull y quizás la más original: de argumento utópico, muy lleno
de anécdotas realistas y de situaciones autobiográficas, formando un retablo animado
y redivivo de la época. Esta obra, primer ensayo de novela social, fue escrita en Mont-
peller el año 1.283; siendo su texto original catalán.


ARBRE DE SCIÈNCIA (Árbol de Ciencia).—Grandioso libro escrito en Roma el
año 1.295, en catalán. Está dividido en catorce partes, siendo la séptima — A r b r e Im-
perial (Árbol I m p e r i a l ) — la que más interesa a este estudio.


CONSOLATIO VENETORUM ET TOTIUS GENTIS DESOLATAE.—Obra tar-
díamente conocida que tuvo por objeto poner en relaciones de paz y concordia a las
dos Repúblicas italianas: Genova y Venècia, tan amadas por Llull. El original manus-
crito está en latín: y fue escrito en Genova el año 1.298.


LLIBRE DE MIL PROVERBIS (Libro de los Mil Proverbios).—Escrito en plena
mar, de vuelta de la isla de Chipre, en el año 1.302; su primera redacción fue en
catalán.


LIBER DE FINE.—Verdadero plan de organización militar para la conquista de
Tierra Santa, con abundancia de datos autobiográficos y bibliográficos. Fue escrito en
Montpeller el año 1.305, en latín. Las ideas de Derecho internacional público conte-
nidas en él se refieren a la conquista de Tierra Santa y a la unificación de las Orde-
nes religioso-militares.


R A F A E L B A U Z A Y B A U Z A


61






ORACIONES C A T A L A N A S D E COBERTURA E X I S T E N -


CIAL, E N T O R N O A UN ALABASTRO INGLÉS D E L


SIGLO X V


Me he ocupado en varias ocasiones del tema iconográfico de la
Virgen del Manto, tanto en el decurso de los tiempos medievales' como
durante la movimentada Reforma —la protestante y la católica2— y
ésta es la razón que me lleva a presentar ahora una pieza, prácticamen-
te desconocida, sobre la cual me llamó la atención el profesor de Se-
bastián, pieza custodiada en la colección Cerdà de Palma de Mallorca,
y que fue fotografiada hace unos decenios cuando vino a la isla el ser-
vicio artístico del Museo Episcopal de Vich, comenzando su «Arxiu
d'Arqueologia Catalana».


Es dicha pieza (signatura del clisé: D 1007) un alabastro de im-
portación inglesa fechable en el siglo XV que presenta el motivo del
Cristo que cubre con su manto a los mortales, cuatro por flanco. Los
cuerpos desnudos de éstos se hallan bastante maltratados en la parte
derecha del relieve; también ha padecido la faz del Señor. Con todo, el
conjunto resulta aceptable, llamando la atención la insolitez del tema
iconográfico del «Señor del manto»3.


' La Virgen del Manto en Mallorca. Apuntes de iconografia mariana bajomedie-
val y moderna. A S T 34 ( 1 9 6 2 ) 263-303. Nuevas precisiones sobre la iconografía ma-
llorquina de la Virgen del Manto y de la Virgen-Sagrario. A S T 39 ( 1 9 6 8 ) 291-303 .


2 El tema medieval de la Virgen del Manto en el siglo de las Reformas. EL 6
( 1 9 6 2 ) 1-12.


3 Consultado mi buen amigo el Dr. Hans Aurenbammer de Viena cree recordar
haber visto algún ejemplar del motivo: también yo tengo una vaga idea de haber
visto alguna xilografía alemana incunable parecida, pero no ha sido posible localizar
ningún ejemplar. El hecho de que en el repertorio de artículos por publicar bajo la
rúbrica de Jesucristo en el Reallexikon der deutsrhen Kunstgeschichte no figura para
nada nuestro motivo nos lleva a pensar que aunque quizás no sea un unicum es cier-
tamente un fuera de serie.


Nada he hallado en los repertorios de alabastros ingleses del siglo X I V y X V a
mi alcance: E D W . P R I O R ; A . G A R D N E R . An account of medieval figure sculpture
in England (Cambridge 1 9 1 2 ) ; O. EI .FRIEDE S A U N D E R S . A History of English
Art.




48 G A B R I E L L L O M P A R T , C . R .


El hecho de hallarse las figurillas menudas desnudas lleva a pen-
sar en una representación de índole escatològica. Concretamente: en
un paraíso centripetado personalmente. Tendríamos una figuración pa-
reja al seno de Abraham, típico del gótico europeo4, como la que pre-
side, desde fines del siglo XIII, el portal principal de la catedral de
Basilea.


Sin embargo, no podemos menos de resaltar, a propósito de esta
pieza, la importancia del motivo del manto en el decurso de la Baja
Edad Media y buscar de hacernos una idea de la mentalidad popular
contemporánea ante una representación como ésta.


Digamos para entrar en materia —y la materia será el cono de
proyección en la piedad popular del tema en los tiempos más moder-
nos— que en la procesión del Corpus de Valencia se cantaron segura-
mente en la segunda mitad del siglo XIV cobles que registran la pre-
sencia viva del motivo del manto, como cobertura existencial de Dios
sobre la contingencia y precariedad humanas:


Tu, Poderos, qui as vensut
l'enemich, sofren cruel mort,
d'on as lo pecat reemut
qui'ns menava tots a mal port,
dona'ns en bon conort
d'est greu flagell
qui'ns bat e 'ns fer,
car gran mester
avem tuig la teva mercè,
e, pus veus, Senyor, nostra fe
playa us siam [e] storts
jus ton mantell5.


Como conocemos bien la importancia del tema iconográfico de la
Virgen del Manto frente al flagelo de la peste negra, no podemos me-
nos de ver aquí una reminiscencia alusiva a la misma, y por tanto, un
paralelo literario a la Virgen de la Misericordia. El motivo ha sido uti-
lizado pictóricamente en el fresco de Bigallo de Florencia (Orcagna?),
hacia 1352, presentando la ciudad de Florencia, cobijada por la alego-


4 H . A U R E N H A M M E R . Lexikon der christlichen Ikonographie 1 ( W i e n 1959-
6 7 ) s. v. Abrahams Schoss, págs. 27-28.


5 Cobles fetes per lo precios cors de Jhesu Christ per alguns homens de Valen-
cia, en José Ribelles. Bibliografía de la lengua valenciana 1 (Madrid 1 9 1 5 ) 36-37 .


2




O R A C I O N E S C A T A L A N A S 40


ría de la bondad de Dios con alusivas leyendas en la diadema (Miseri-
cordia Dei) y sobre el pecho (Misericordiac Dei plena est terra)6.


Hace un par de años el conocido folklorista mallorquín P. Rafael
Ginard me llamó la atención sobre una oración en la cual entraban en
liza varias alusiones de carácter protector. Posteriormente la he encon-
trado sustancialmente idéntica en un repertorio catalán, rehechurada
como clásica oración de la noche:


En nom de Deu me'n vaig al llit,
amb la capa de Nostre Senyor m'abric
amb les claus de Sant Pere 'm tanco
i amb la spasa de Sant Pau me guardo7.


0 bien, presentada como oración de camino. La misma persona
que rezaba la que acabo de insertar poseía en su repertorio personal
otra para ponerse en camino, la cual, como se advertirá no alude al
manto del Señor sino al de la Virgen, pero bajo otra metáfora vuelve
a incluir la protección del Señor:


En aquest camí 'm poso,
amb Dèu m'abraço,
amb lo manto de la Verge m'abrigo,
amb les claus de Sant Pere, 'm tanco,
amb l'espasa de Sant Pau 'm defenso"


6 P A U L P E R D R I Z E T , La Vierge de Miséricorde (Paris 1908) págs. 150-151.
EI reproduce los versos de Dante (Purgat. 3, 1 2 1 - 1 2 3 ) :


Orribil juron li peccati miei
ma la bontà infinita ha si gran braccia
che prende ció che si rivolge a lei.


7 Utilizo el repertorio manuscrito de Rosendo Serra Pages, del Instituto de His-
toria de la Ciudad de Barcelona, por gentileza del prof. Cavestany. Fue recogido o
fines del siglo pasado. Cito simplemente: SERRA PAGES 1. [ e g a j o ] . . . La plegaria
mentada fue recogida de Antonia Roig al. la Baldufona, natural de Alcover (Tarra-
gona: SERRA PAGES 1.25.


Véase ahora una variante en la cual la protección simbólica viene transpafcada
a la Virgen:


Amb les claus de Sant Pere 'm tanco,
amb l'espassa de Sant Pau 'm defenso,
amb les llagues de Cristo m'arrimo,
amb el manto de Maria m'abrigo.


Rosalia Vidal, nat. de Ribas (Gerona) ; SERRA PAGES 1. 2 5 .


8 Ibid.


3




5 0 G A B R I E L L L O M P A R T , C H .


El que el manto del Señor ha sido usado en oraciones de camino
es cosa que no se puede poner en duda. Una oración recogida de una
mujer de Canaporells (Huesca), que introduce más elementos que las
anteriores, lo patentiza:


Ángel de Déu, jo'm poso en guia,
trenta tres àngels me servescan de companya,
cans i llops, les dents serrades;
lladres i traidors, les mans lligades;
la capa de Nostro Senyor
me'n sirvesca de cobertor;
la capa de Maria Santissima
me'n tape i abrigue;
la capa de Sant Joan
me'n guarde darrera i devant;
la capa de Sant Pere
davant i darrera9.


Aquí el motivo del manto o capa constituye, por así decirlo, la
envoltura en que se encierra el orante en un contexto un tanto singu-
lar sobre el que luego volveremos a hablar. Pero demos antes otra ver-
sión paralela de la misma plegaria transida por la dureza y la rudeza
de la vida y el alma del campesino de ayer:


El nom de Deu i la Verge María
siguen bon socós i bona guia;
d'àngels trentatrés,
feu que no siga lligada ni presa,
feu que mes carns no siguen tallades,
ni mes sangs esbarriades;
llops i cants, les dents serrades;
als meus enemichs, les mans lligades;
qui mal m'hagi destinat,
tengui l'enteniment destorbat;
la capa de Nostre Senyor
sigui la meva salvació;
el manto de la Verge Maria
siga la meva bona guia.
Tan guardada sigui jo


9 Serra Pagès 1. 28 .


4




D 1007 Casa Cerclà de Palma, Escultura d'alabastre. Obra inglesa del






O R A C I O N E S C A T A L A N A S


com ho va esser Jesús
en el ventre de Maria10.


Varios extremos destacan en estas plegarias: la peligrosidad de
la vida campesina de antaño; sus formas arcaizantes de expresar tales
peligros; la plasticidad de las figuras alusivas a la ayuda sobrenatural
solicitada pero asimismo la antigüedad de las mismas. Como oración
de camino, ésta a que aludimos la tenemos insertada en un manual del
archivo parroquial de Massana (Gerona) fechada en 1568". Hela aquí
en su forma original:


Deu me meta en bona via,
vuy en aquest dia
y sos àngels trentatrés
me garden de sè ligat ni pres,
ni de bregues escomes,
ni mas carns
ne sian marcades,
ni la sanch escampada.
La creu de moscenye sant Pere
me guart davan y darrera
y la creu de moscenye sant Joan
me guart darrera y davan.
Lo capel de Nostre Senyor
me sia garda y cobertor,
lo mantel de la Verge Maria
sia garda e capa mia.
Tan de mal prenga jo aquest dia
com prengué Nostre Senyor
en lo ventre de la Verge Maria. Amen.


El esquema se puede retrotraer al siglo XV gracias a unas oracio-
nes que Carreras Candi publicó hace medio siglo12. El lector encontra-
rá en su texto elementos combinados de las oraciones anteriores:


Deus avant e jo après e la vera creu santa de ciprer on Jesuclirist
pres mort e pació, lo mantel de la Verge Maria m'abrich la nit e


1 0 Joana Vidal, Ripollet (Barcelona): SERRA PAGES 1. 28 .
1 1 A . G U D I O L , Oracions i faliUeries «Butlletí del Centre Excursionista de


Vich» 2 ( 1 9 1 5 - 1 7 ) 192 .
1 2 F. C A R R E R E S C A N D I , Lo passament de la Verge Maria «Boletín de la


Real Academia de Buenas Letras» 10 ( 1 9 2 1 ) 2 2 1 .


5




52 G A B R I E L L L O M P A R T , C . R .


lo dia, ab la let de la Verge sia jo muyat, ab lo mantell de la
Verge María sia jo abrigat, las claus de mosenyer sent Pera hora
tanquan devant e derrera, e devant Sent Pera e Sent Johan.
De qui es aquest camí? De mossèn Sent Martí.
Tant de mal prenga jo en aquest camí ni en aquesta via,
com feu Jesuchrist, fill de Deu viu, al ventre virginal de la
gloriosa Verge Maria.




En este recorrido de siglos parece que hemos perdido el hilo di-
rector: el tema del manto del Señor. Sin embargo éste se encuentra
allá aunque no siempre esté bien explicitado. La plegaria popular con
su tupidez y sus alternancias, entre el dogma y el escurrimiento a la
superstición, tiene múltiples variantes que deben complementarse y
combinarse unas con otras. Joan Amades, el buen amigo y folklorista
catalán, escribió en 1932 un artículo titulado Preocupacions del cami-
nant13, en el que insertó la oración de camino que nos ocupa en esta
nota. Dice de ella que «encara avui es vivent entre carreters i gent que
tresca per carreteres, sobre tot de nit, com també per pastors, que
creuen que salva el seu ramat de l'atac d'animals». La denomina: «El
Pare Nostro del llop». No nos puede extrañar. Juan I dio primas, en
Puigcerdà, en 1369, a los cazadores que cobraran lobos, lobas preña-
das, lobatos y osos, especificando con toda la meticulosidad jurídica
medieval, la importancia de los premios1 4. Pero estos animales hasta
tiempos relativamente recientes han dado quehacer en el Principado y
puesto en peligro los rebaños. Hasta en el invierno de 1879, tras una
batida, fue derribado a garrotazo limpio un lobo perdido en el interior
de la capilla de San Onofre, sita en la actual salida del metro deis
Josepets, en Vallcarca fBarcelona) 1 5. La redacción de Amades, muy
completa, incluye el motivo del manto del Salvador:


Jo en surto de casa
i en camí me poso,
amb la guia del àngel trentatrés,
que el meu cos
no sia lligat ni pres,
que la meva sang


1 3 J. A M A D E S , Preocupacions del caminant «Mai enrera. Butlletí del Centre
Excursionista de Gracia» 8 ( 1 9 3 2 ) 29-36 . Varios elementos de la plegaria han ido
n parar, en uno de tantos inexplicables acarreos, a la composición: La Verònica sa-
grada, en Sara Llorens. El cançoner de Pineda (Barcelona 1 9 3 1 ) 316 .


l* JOSEP M . R O C A , Costum antiga «Catalana» 6 ( 1 9 2 2 ) 318-319 .
1 5 JOAN PI , Un succeit «Mai enrere» 8 ( 1 9 3 2 ) 129 .


6




O B A C I O N E S C A T A L A N A S 53


no en sia escampada,
ni la meva carn
no en sia mosegada;
cans i llops,
les dents serrades;
lladres i traidors,
les mans lligades;
que la meva sort
no es sigui crespejada,
i que de ningú
no en sigui criticada;
que de la meva estrella
en sigui ben guiat;
la capa de Sant Pere
que m'abrigui per devant i per derrera
la capa de Sant Joan
que m'abrigui per darrera i per devant,
la capa de la Verge Maria
m'abrigui de nit i de dia
i la capa de Nostre Senyor
em sigui el meu Salvador.


¿Extrañará ya a alguno el que exista en la isla de Mallorca el re-
frán popular: ¿Saps que n'hi ha de molts que s'abrigan ab la capa de
Déu?


La capa pasa a ser el arquetipo del calor benéfico y confortante
para quien la usa a diario, y a diario se usaba antaño. El tenderla so-
bre otro es extender sobre él su irradiación personal. Si lo referimos
a Dios liemos de entender una alusión directa a su presencia en for-
ma de ayuda personal. Con ello, podemos establecer un puente que
una por debajo de figuraciones, alegorías e imágenes, el motivo del
manto con el más simple de la inmediatez invisible personal. Porque
hay otro tipo de plegaria que reclama la presencia salvadora y cobi-
jante del Señor en la oración de noche:


San Cristo al cap,
San Cristo al mitg,
San Cristo als peus,
San Cristo per tot lo Hit16.


1* F R A N C E S C DES PUJOLS, Oracions «Catalunya). 2 ( 1 9 0 4 I ) 25 .


7




54 G A B R I E L L L O M P A R T , C . R .


Otra variante:


Cristo als peus,
Cristo a la boca,
Cristo al pit;
Cristo estès
per tot el Hit17.


Respecto Je esta oración se ha forjado una leyenda. Cuéntase de
una mucharí;.; ^u.cicada en una masía que era perseguida a todas ho-
ras por un gañán con pretensiones deshonestas. Tanto llegó a impor-
tunarla que ella accedió a sus pretensiones y le prometió dejarle abier-
ta la cámara por la noche. Por tres noches consecutivas el gañán se
acercó a la habitación de la doncella y se encontró sentado sobre el
lecho —y al tercer día tendido entre él y la muchacha— un tercer hom-
bre que la defendía. Era el Señor. Es que la muchacha, aunque no
muy buena cumplidora de sus deberes religiosos, con todo, recitaba
todas las noches nuestra oración. En la siguiente forma:


Cristo es nat,
Cristo es llagat,
els bracos teniu estesos,
poseu-los sobre de mí;
cap mala bestia ni persona
es pugui burlar de mí 1 8.


La leyenda antropomorfiza el sentido de la plegaria, que tiene en
el ámbito imaginativo un valor parecido al del signo de la cruz en el
figurativo. Y se halla bastante extendida en el folklore español e his-
panoamericano. He aquí una forma recogida en Talca (Chile) y utili-
zada para santiguarse:


Jesús en mi frente
y en mi miramiento.
Jesús en mi boca
y en mi espaldamento.


1 7 Maria Cardús, natural de Lavit [ ? ] , aprendida de su abuela, recogida en
1903 : SERRA PAGES 1. 2 5 .


1 8 Maria Figueras, natural de Pierola (Barcelona): SERRA PAGES 1. 26 .


8




O R A C I O N E S C A T A L A N A S 5 5


Jesús en mi pecho
y en todo mi cuerpo1 9.


Esta oración ya la tenemos localizada sustancialmente en los re-
pertorios del cristianismo celta irlandés20. Con ello volvemos a retro-
traernos adonde comenzamos con nuestro comentario: a las Islas Bri-
tánicas. Así advertimos como tenemos formas de oración que persis-
ten largo tiempo, en especial si son expresión lógica y viva de una
necesidad religiosa en un contexto cultural determinado que se pro-
longa indefinidamente. A menudo la plegaria se repliega sobre sí, se
torna rutinaria, maquinal; pero pasa frecuentemente que el centro di-
námico de la imagen es subconscientemente tenido en cuenta por el
sujeto que lo utiliza en su oración, incluso en aquellos contextos que
actualmente discernimos mejor que antes de religión a superstición.
Y es que el hombre religioso no puede prescindir de los sentidos y
de la imaginación al relacionarse con Dios. Y comienza siempre con
fórmulas aprendidas de los demás, del medio en que vive, y acaba
frecuentemente legando a sus sucesores otras aprehendidas por sí mis-
mo en la experiencia religiosa personal vivida en la circunstancia cul-
tural histórica —con su realidad y su imaginería— que, poco a poco,
en el decurso de su existencia, fue haciéndose carne de su carne, al-
ma de su alma y vida de su vida.


G A B R I E L L L O M P A R T , C. R.


" R. L A V A L , Oraciones, ensalmos y conjuros del pueblo chileno, pág. 2 8 .
2 0 «Zeitschrift f. katholische Théologie» 85 ( 1 9 3 6 ) 301 .


y




I




EL CISMA ORIENTAL,


E N LA EMPRESA D E L BTO. R A M O N L L U L L


En estas páginas, de índole meramente introductoria1, no se tiende
a ofrecer un estudio minucioso de cada uno de los aspectos de la labor
realizada por Ramón Llull2 para lograr la incorporación de los cismá-
ticos en la unidad de la Iglesia de Cristo, mediante su retorno a Ro-
ma 3; sino que únicamente se aspira a mostrar la trayectoria de su plu-


1 Únicamente se pretende, con él, situar al lector dentro del campo concreto de
asuntos relativos al Cisma de Oriente, cultivado por Ramón Llull. 0 sea que se trata
de definir los limites de la empresa apologética-unionista, en virtud de la cual mere-
ció que Pío X I le nombrara, encomiosamente, en su encíclica «Rerum orientalium»,
y ponderara los valores de su genio. (Acta Apostolicoe Sedis, X X , 1928, 2 7 9 - 2 8 0 ) .


2 El estudio de los diversos vertientes de la empresa orientalista-unionista del
Maestro mallorquín puede constituir otros tantos artículos de la obra dedicada al aná-
lisis del pensamiento y a la descripción y enjuiciamiento de la acción misionológico-
apologético-unionista del Maestro mallorquín.


3 Ramón Llull no usa la expresión «Incorporación a la unidad de la Iglesia»,
sino que labora para lograr el retorno de los cismáticos a la Iglesia romana.


En la Doctrina pueril, que contiene la primera página dedicada por Ramón Llull
al Cisma Oriental, al escribir sobre los griegos, expresa que «serien leugers a enduir
a la Esgleya romana» (Cap. 72 , edic. Obres de Ramon Llull, Mallorca, 1906 , 129,
n. 4 ) .


En la Pelitio elevada a Nicolás I V ( 1 2 9 2 ) , titulada Quomodo Terra Sancta recu-
peran potest, propone unos planes y pide que teólogos y filósofos se esfuercen «ad
uniendum scismaticos ad catholicos et ad destruendum scismata eorum» (Edic. Ram-
baud-Buhot, B. M . Raimundi Lulli Opera Latina, I I I , Mallorca, 1954, 9 6 ) .


En la Petitio elevada a Celestino V expresa que «Conveniret quod Êcclesia reçu-
peraret schismaticos, et Mos sibi uniret» (Edic. Salzinger, I I , Moguntiae, 1722 , 5 1 ) .


En el prólogo al Liber de quinqué sapientibus se plantea la siguiente cuestión:
«Quomodo latini possent uniri et concordari cunv aliis christianis, in hoc quod


credunt de Deo?, qui discordant ab eis; (sicut graeci, nestorini et jacobini) (De pro-
logo, edic. Salzinger, II , Moguntiae, 1722, 2 ) . Y , en el mismo prólogo, propone quod
fieret generalis disputatio super schismatibus et discordiis chrislianae Fidei quae
tamdium duraret, doñee in íide catholica esset ¡acta unió per universum mundum
ex omnibus jidelibus christianis quarumeumque linguarum ( Ib idem) .


En la Petitio presentada a Bonifacio V I I I ( 1 2 9 5 ) , escribe: «Multum etiam expedit
quod graeci et alii schismatici reuniantur Ecclesiae sacrosanctae, quod fieri poterit
disputando per auctoritates et rationes necessarias...» ( M s . Paris Nat. Lat. 15 .450,
543 , r . ) .




58 S . G A R C Í A S P A L O U


ma y de sus pies4, descrita por su pensamiento unionista y por su anhe-
lo vivísimo de conseguir la extinción del Cisma3.


Este preocupó vivamente al «Procurador de los infieles»6; y man-
tuvo su ánimo en tensión, por lo menos, desde el año 12797 a 1311 8.
O sea que el problema de la desmembración oriental llenó el espacio
de mayor madurez de su vida científica y apostólica. Porque con aquel
primer año acaba —poco más o menos— el período de obras que po-


4 0 sea, que este breve artículo viene a ser una especie de índice o de mapa
esquemático de la empresa apologético-diplomático-unionista de Ramón Llull.


5 Esta expresión es muy luliana. A Nicolás IV , en efecto, le exponía unos pla-
nes «ad uniendum scismaticos ad catholicos et ad destruendum scismata eorum» (Quo-
modo Terra Sancta recuperan potest, edic. cit., 9 6 ) .


6 Liber de disputatione jidei et intellectus, De prologo, Edic. Salzinger, I V , Mo-
guntiae, 1729, pág. 1, col. 1, n. 1.


7 Creemos, en efecto, que este año emprendió su primer viaje al Oriente cris-
tiano, el viaje del que por unos se hace caso omiso, tendiendo sobre él un riguroso
silencio, y que otros juzgan que carece de toda historicidad.


A nuestro juicio debe admitirse, entre otros motivos, por razón de la exigencia
de la presencia del Cisma en su Doctrina pueril ( S . G A R C Í A S P A L O U , ¿Qué año
escribió Ramón Llull su «Doctrina pueril»?, Estudios Lulianos, X I I I , 1968 , 3 4 - 4 5 ) ,
en cuyo capítulo 72 escribe la primera página que su pluma dedicó a la desmembra-
ción oriental.


Igualmente, pide ese primer viaje de Ramón Llull al Oriente su Liber de Sancto
Spiritu, que no fue escrito alrededor del año 1274 ( S . G A R C Í A S P A L O U , El «Liber
de Sancto Spiritu» de Ramón Llull, ¿fue escrito con motivo de la celebración del
II Concilio de Lyon (1274) ?, Estudios Lulianos, I I I , 1959, 5 9 - 7 0 ) .


Sobre todo, proclama la realidad de ese primer viaje de Ramón al Oriente cristia-
no la presencia de Focio en su Liber de quinqué sapientibus, dedicado, en su mayor
parte a los tres grandes grupos cismáticos: griegos, nestorianos y jacobitas ( S . G A R -
CÍAS P A L O U , La presencia de Focio en una obra del beato Ramón Llull, en sus rela-
ciones con su supuesta primera estancia en el Oriente cristiano (1279-1281), Estudios
Lulianos, V I , 1962, 139-150. I D . El tratado «De Spiritus Sancti Mystagogia» de Focio,
en el «Liber de quinqué sapientibus» del Beato Ramón Llull», Revista Española de
Teología, X X I I I , 1963, 3 0 9 - 3 3 1 ) .


8 La «Petitio Raymundi in concilio generali ad adquirendam Terram sanctam»
es la última gestión que Ramón Llull realizó para la causa de la unidad del Cristia-
nismo. Sin embargo, en ella no menciona, para nada, expresamente el Cisma Oriental,
el cual va incluido en la significación del siguiente párrafo de la Petición de Ramón
Llull, para quien eran infieles todos los que no profesaban la verdadera fe: «Prima or-
dinatio est quod Dominus Papa et reverendi domini Cardinales faciant tria loca, unun*
rome, alium parisius et tertium in toleta civitate, in quibus addiscant sapientes bene
scientes philosophiam et theologiam linguas infidelium, et quod sint devoti, ut mo-
riantur propter Christum per exaltationcm fidei, et quod vadant predicare evangelia
per universum mundum, ut in evangelio preceptum est. Et in illis loéis sint tales ho-
mines in perpetuum addiscentes, quia quando unus bene fundatus mittetur ad praedi-
candum, ponatur alius» (Paris. Nat. Lat. 15. 450 , 543 v . ) .


2




EL CISMA ORIENTAL


drían llamarse metodológicas9 y comienza sus viajes1 0 y la redacción
de las obras de tema más específico1 1; y con el año 1311 —en que se
celebra el Concilio de Viena—, Ramón Llull llega a uno de los puntos
más ansiados de su vida: a lograr que la Iglesia conociera sus planes,
concebidos ante los problemas del Cristianismo13.


9 La primera época luliana de actividad literaria puede y debe dividirse en tres
períodos, que son a) el de sus tres primeras obras; b) el período llamado de 1274, que
coincide con la preparación y celebración del II Concilio de Lyon; y el c) 1277-1279.


Cada uno de estos tres períodos se caracteriza por la aparición de tratados meto-
dológicos, que llenan casi totalmente el segundo y enteramente el tercero.


En el primero, efectivamente, sobresale VArt ubrcujada de trobar veritat, que es,
en realidad aquel «librum meliorem de mundo contra errores infidelium» (Vita beati
Raymundi Lulli, edic. B.A.C. , vol. 212 , Madrid, 1948, 52 , n. 6 ) , «vocans ipsum primo
Artem maiorem, sed postea Artem généraient » (Ibidem, 52, n. 1 4 ) .


Esta obra ^4rí abreujada de trobar veritat llena el primer período, juntamente con
el Libre del gentil e los tres savis y el Libre de contemplació en Déu.


El segundo período, al que pertenecen el Libre de Chaos, el Libre d'Orde de Ca-
valleria, el Libre de clerecia, la Lògica d'Algalzel, el Liber de quatuordecim Articulis
sacrosanctae romanae catholicae fidei, es el período de la obra Libre de demostracions
«qui és una branca de l'Art d'atrobar veritat» (Obres de Ramon Llull , XV; , Mallor-
ca, 1930, 3 ) , de las obras tituladas Conmençaments de Medicina, Començaments de
Dret, Començaments de Filosofia, Començaments de Teologia, todas ellas, hijas de VArt
abreujada de trobar veritat.


Al tercer período sí que lo llenan otras derivadas de VArt demostrativa, que lo
preside, las cuales son Introductoria Artis demonstrativae, Lectura figurarum Artis de-
monstrativae, Regles introductòries, Ars inveniendi particularia in universalibus, Lí-
ber propositionum secundum Artem demonstrativam, Commentarium Artis demonstra-
tivae, Liber de figura elementali.


Con razón, pues, esta época, constituida por esos referidos tres períodos, ofrece co-
mo nota distintiva la composición de las obras básicas de la peculiar metodología lu-
liana, que arranca de VArt abreujada de trobar veritat, perteneciente al primer periodo,
presidido por ella, en virtud de su condición de primera obra compuesta por Ramón
Llull ( S . G A R C Í A S P A L O U , La primera obra que escribió Ramón Llull, Estudios Lu-
lianos, X I I I , 1969 , 6 7 - 8 2 ) .


1 0 Nos referimos a ese discutido primer viaje al Oriente, que creemos debe afir-
marse como una exigencia del contenido orientalista de la Doctrina pueril (Cap. 7 2 ) ,
del Liber de Sancto Spiritu y, sobre todo, del Liber de quinqué sapientibus, según se ha
detallado en la /Vota 7.


1 1 P. e. la Doctrina pueril ( 1 2 8 2 ) , el Liber de Sancto Spiritu ( 1 2 8 2 ) , el Llore de
Blanquerna ( 1 2 8 3 ) , el Libre de Sancta Maria ( 1 2 9 1 ? ) , Tractatus de modo converten-
di infideles ( 1 2 9 2 ) , Liber de quinqué sapientibus ( 1 2 9 4 ? ) etc.


1 2 En el que presentó su referida Petitio Raymundi in concilio generali ad ac-
quirendam Terram sanctam (Paris. Nat. Lat. 15. 450 , 543 v. 544 v)«


1 3 En ella, en efecto, pide la fundación de colegios donde se enseñen las len-
guas que hablan los infieles; que se emprenda la conquista de Tierra santa por Cons-
tantinopla y por el Norte de África; que se paguen los diezmos a la Iglesia para esta
finalidad; que se reforme la distribución de beneficios a los clérigos y que, a su muer-
te, sus vasos de plata y vestidos de juegos se entreguen para aquella empresa; que
se legisle sobre la manera de vestir de los mismos clérigos; que se establezca un orden
y plan en los estudios filosófico-teológicos; que se condene la usura; que se predique
la Fe cristiana a los judíos y musulmanes, sobre todo en España; que se regule la
administración de la justicia; que se formule un ordenamiento de índole sanitaria.




9. GARCÍAS PALOU


Entre estas dos fechas hay que ubicar, cronológicatnente, su pri-
mer viaje al Oriente Cristiano — a nuestro juicio, de manifiesta reali-
dad—, su presencia ante los Papas1 4, la redacción de sus Instancias,
dirigidas a éstos1 5; la composición de sus obras dedicadas total o par-
cialmente a los asuntos del Cisma16; su segundo viaje a Oriente17 y, fi-
nalmente, la presentación de su Petitio Raymundi in Concilio generali
ad acquirendam Terram Sanctam, celebrado en Viena, de Francia18


Si Ramón Llull comenzó su labor apologético-misionológica en
1269 o 1270 1 9; y durante los cuatro últimos años, dedicó su pluma a
otro género de obras 2 0, de los 45 años que trabajó, incansablemente,


1 4 Ante Nicolás I V ( 1 2 9 2 ) , la cual fue la primera gestión que realizó ante un
Pontífice; porque, cuando, en 1287, fue a Roma, para visitar a Honorio I V , éste había
muerto hacía poco tiempo (Vita Beati Raymundi Lulli, edic. cit., 54 , n . 18 . S. G A R -
CÍAS P A L O U , ¿Un error histórico de monta en el texto latino de la «Vida coetánea»
del beato Ramón Llull?, Estudios Lulianos, X , 1966, 2 4 7 - 2 6 1 ) .


Ante Celestino V ( 1 2 9 4 ) . Ante Bonifacio V I I I , en 1295 ( S . G A R C Í A S P A L O U ,
Cronología de las cinco primeras estancias del beato Ramón Llull en la corte papal:
Fecha del «Desconhort», Estudios Lulianos, X , 1966 , 8 1 - 9 3 ) .


1 5 Estas son: 1 ) la presentada a Nicolás I V ( 1 2 9 2 ) bajo el título de Quomodo
Terra sancta recuperan polest (Edic. cit., 9 6 - 9 8 ) ; la dirigida a Celestino V ( 1 2 9 4 )
(Edic. Salzinger, tomo citado, 50 -51 ) y la elevada a Bonifacio V I I I , en 1295 (Paris.
Nat. Lat. 15 .450, 543 r. 543 v . ) .


1 6 Son las siguientes: Doctrina pueril ( 1 2 8 2 ) , cap. 72 , edic. cit., 1 2 8 - 1 2 9 ) ; el
Liber de Sancto Spiritu ( 1 2 8 2 ) , dedicado íntegramente al asunto de la Procesión del
Espíritu Santo, en el que la teología fociana discrepaba del dogma católico (Edic. Sal-
zinger, I I , Moguntiae, 1 7 2 2 ) ; el Liber de quinqué sapientibus ( 1 2 9 4 ) , de cuyas cua-
tro partes, tres están dedicadas al cisma, según el siguiente temario: Prima pars. Dis-
putatio latini et graeci: «Quod Sanctus Spiritus procédât a Paire et Filio» (Edic. cit.,
4 - 1 8 ) . Secunda pars. Disputatio latini el nestorini: «Quod in Iesu Christo non sit nisi
una Persona tantum» (Ibidem, 1 8 - 2 4 ) . Tertia pars. Disputatio latini et iacobini: «Quod
in Christo sint duae Naturae» (Ibidem, 2 4 - 3 1 ) .


Dos años antes había escrito el Tractalus de modo convertendi infideles, que pre-
sentó a Nicolás IV , en el mismo año 1292, juntamente con la instancia titulada Quo-
modo Terra sancta recuperan potest. Lo mismo en aquél que en ésta, plantea el pro-
blema del cisma y dicta soluciones (Edic. cit., 9 6 - 1 1 2 ) .


El famoso Liber de fine, compuesto en 1305 , contiene la parte cuarta (con tres
capítulos) de la distinción primera Contra schismaticos: Caput I, contra graecos; Ca-
put II, contra lacobinos; Capul III, contra Nestorinos (Edic. Palmae Balear., 1665 ,
1 4 - 5 0 ) .


Finalmente, el Liber de acquisitione Terrae Sanctae consagra la quinta parte de
la distinción segunda al Schisma, para tratar de los griegos, nestorianos y jacobitas
(Edic. Kamar, Studia Orientalia Christiana, Collectanea n. 6, Cairo, 1961 , 123-124.


1 7 Es el viaje que se describe más adelante, en el cuerpo de este mismo artículo.
1 8 En ella, según se ha puntualizado, en la Nota 8, Ramón Llull no menciona


el Cisma oriental, ni grupo alguno de cismáticos. Pero pide la erección de colegios,
donde se enseñen las lenguas habladas por los infieles.


1 5 Este es el dictamen de M n . Salvador Galmés (Dinamisme de Ramón Llull,
Mallorca, 1935 , 10-11) y del P. Platzeck (Raimund Llull , I I , Romae, 1964, 3 ) . Pero
el P. Pascual señala como momento inicial de aquélla el año 1272 (Vindiciae Lullia-
nae, I, Avenione, 1778 , 3 6 9 ) .


- Lo que distingue esta época última de la labor literaria del Beato Ramón




EL CISMA ORIENTAL 61


por la Iglesia y para la conversión de los infieles, durante 33 no per-
dió de vista el Cisma, cuyo hecho denunció reiteradamente21, sugirió
medios para disolverlo22 y descubrió los graves peligros (que, mientras


Llull, es la composición de una serie de brevísimos opúsculos de tema teológico, en-
tre los cuales se hallan algunas obras más extensas, como son la Disputatio Petri ele-
rici cum Raymundo phantastico, el Liber de septem sacramentis Ecclesiae, los Sermo-
nes de decem praeceptis etc.


Entre los opúsculos a los que se ha hecho referencia, cabe mencionar De secretis
sacratissimae Trinitatis et Incarnationis, Liber de ente absoluto, De Trinitate trinitis-
sima, De sanctitate Dei, Liber de creatione etc.


2 1 En la Disputatio fidei et intellectus ( 1 3 0 3 ) . clamaba: «Ha Fides, mea sóror!,
non tantum tu debes flere, sed ego, qui video tot schismata et errores, et tot infideles,
propter quos Ecclesia est in magno periculo, ne ab eis opprimatur» (Pars V , ed. Sal-
zinger, IV . Moguntiae, 1729, 26 , n. 4 0 ) .


Pero también había denunciado la existencia del cisma en el comienzo de la obra,
en estos términos: « . . . in Fide christianorum sunt multi sehismatici. sicut graeci, ja-
cobini, nestorini, blanqui, russi et huiusmodi sequeslrati. et quilibet istorum crédit
se melius esse in veritate quam latini . . .» (Pars I, edic. cit., 6, n. 1 4 ) .


En el Liber de fine, escrito dos años más tarde, escribe: «Sehismatici plures sec-
tas habent; sed schisma in tribus maxime consistit.. .» ( D . I, p. IV , ed. Palmae Ba-
lear., 1665 , 2 7 ) .


En el Liber de acquisitione Terrae sanctae, compuesto en 1309, se expresa más
concretamente: «Schisma maxime consistit per graecos, nestorianos et etiam jacobi-
nos» ( D . II , p. V , edic. Kamar, Cairo. 1961 , Studia Orientalia Christiana, Collectanea
n. 6, 1 2 3 ) .


En la Petitio que, bastantes años antes (en 1295) había elevado a Bonifacio V I I I ,
le había expresado: «Multum etiam expedit quod graeci et alii sehismatici reuniantur
Ecclesiae sacrosanctae...» (Paris. Nat. Lat., 15.450, 543 , 3 ) .


Esto mismo había declarado, un año antes (en 1294) a Celestino V : «Conveniret
etiam, quod Ecclesia recuperaret schismaticos, et illos sibi uniret . . .» (Ed . Salzinger,
I I , 1722 , 5 1 , col. a . ) .


2 2 A Nicolás I V le proponía la unificación de las Ordenes «Hospitalis Templi
et Hospitalis Alemanorum, Fratrum de Dóneles, de Calatrave, et iste vocetur Ordo de
Spiritu Sancto.. . Adhuc sit de predicto ordine unus magister in theologia, qui habeat
secum et de ordine suo viros sanctos ct devotos, qui addiscant diversas linguas in ali-
quo loco vel Iocis continue, scilicet arabicam liguam, persescam, comanicam, et gus-
cam et alias linguas sismaticas. Isti sint scientes in theologia ct philosophia... Ha-
beant libros deputatos ad hoc, in quibus sint rationes necessariae ad destruendum
omnes objectiones infidelium. per quas etiam fieri possint posiciones, quas infideles
destruere non possint, que quidem posiciones fieri possunt. Isti autem vir sancti co-
nentur quantum possint ad uniendum scismaticos ad catholicos et ad destruendum
scismata eorum, que leviter destruí possunt» (Quomodo Terra Sancta recuperan potest,
Edic. Maioricensis Scholae Lullisticae. Mallorca, 1954 . 9 6 ) .


A Celestino V le declaraba que la Iglesia puede recuperar a los cismáticos «cum
disputatione monstrando veritatem, et quod illi sint in errore» (Petitio in civitate nea-
politana sancto Patri Coelestino Quinto, et honoratis dominis Cardinalibus, anno
MCCXCIV, edic. cit., 51 , col. a ) .


En el prólogo del Liber de quinqué sapientibus, escribe lo siguiente: «Domine,
dixit ei unus ex illis (al musulmán, uno de los cinco sabios) scires tu quomodo la-
tini possent uniri et concordan cum alus christianis in hoc quod credunt de Deo?
qui discordant ab eis; (sicut graeci, nestorini et iacobini) qui respondit dicens: quod
concordantia et unió latinorum cum illis posset fieri, si insimul disputarent homines
sapientes, qui cognoscerent errores, per quos ab invicem sunt separati et discordes,


5




62 8. GARCÍAS PALOU


perdurase, amenazaban a toda la Cristiandad) y las ventajas de su di
solución23.


i ta quod illi errores fièrent vani, et in perpetuum cassarentur, et sic christiani essent
invicem concordes et uniti in veritate».


A continuación, propone la celebración de una asamblea permanente, integrada
por teólogos cismáticos y latinos: « . . . finita disputationc nos ipsam ostenderemus
christianis magnatibus, qui de diversis partibus possunt congregare sapientes, qui
congregati vidèrent nostram disputationem, et corrigèrent ea, in quibus errassemus,
et qui aptarent et multiplicarent nostras rationes, prout eis melius videretur; posset
enim esse quod ista nostra disputatio in tantum exaltare! ánimos nostrorum magnatum
et superiorum, quod ordinarent quod fieret generalis disputatio super schimatibus et
discordiis christianae fidei, quae tamdiu duraret, doñee in fide catholica esset facta
unió per universum mundum ex omnibus fidelibus christianis quarumeumque lingua-
rum» (Liber de quinqué sapientibus. De prologo, edic. Salzinger, Moguntiae, 1722, 2 ) .


El desastre de 1291 — l a pérdida de San Juan de Acre y demás posesiones cris-
tianas orientales—> debió causar tan honda impresión en el ánimo de Ramón Llull
que, en su Tractatus de modo convertendi infideles, apela a la fuerza, para el caso de
que los griegos no quisiesen avenirse a la unión con Roma.


He ahí las propias palabras de Ramón Llull : « . . . sint . . . viri sancti, religiosi et
seculares, scientes ydiomata graecorum... scientes et sapientes in theologia et philo-
sophia, habentes necessarias rationes ad destruendum scisma eorum, et Dominus Papa
mittat ipsos ad disputandum de fide, denunciando eis quod, si se noluerint uniré cum
Ecclesia, oportebit eis terram amittere et gladium corporale subiré. Si vero greci no-
luerint recipere ipsos nuncios predictos, mittat Dominus Papa Imperatori eorum et
prelatis quod mittat sibi aliquos nuntios bene scientes in fide eorum, et secure veniant
ad disputandum in curia sua, et, devictis rationibus eorum, redeant et veritatem,
quam de fide nostra audiunt Imperatori eorum et prelatis denuncient, et, si se cum
Ecclesia uniré noluerint, contra ipsos procedatur, ita quod. Deo adjuvante, acquiri
possint ipsi et participantes cum ipsis grecis ad ecelesiam reduci; ipsis autem acqui-
sitis, vadat cum máxima parte de ipsis in Herminia ad bellandum cum Sarracenis, et
ponantur ipsi Greci in bello ante Christianos... Si lamen Greci voluerint se uniré
cum Ecclesia sine bello, Dominus Papa dimittat quod Imperator Grecorum possideat
illam terram et quod vadat cum ipso circa Sarracenos, tamen Imperator Grecorum
una cum suis magnatibus Dominum Papam, nomine Ecclesie romane sacrosancte, se-
curum faciant quod semper sint ei et Ecclesie, boni et fidèles. Securitasí autem fieri
potest per oslagium el muniendo civitatem Constantinopolis de Latinis, doñee Terra
Sancta, quod Deo placeat, sit acquisita et popúlala Christianis» (Edic. J A Q U E L I N E
R A M B A U D Y - B U H O T , Studia monographica et recensiones, 1954, 1 0 0 - 1 0 1 ) .


En la Petitio, elevada a Bonifacio V I I I , en 1295 declara que «multum etiam ex-
pedit quod greci et alii schismatici reuniantur ecclesie sacrosante. quod fieri poterit
disputando per auctoritates et rationes necessarias...» (Paris Nat. Lat. 15 .450, 543 r ) .


2 3 A Nicolás IV, en 1292, le expresaba que «Isti viri sancti conentur quantum
possint ad uniendum scismaticos ad catholicos et ad destruendum scismata eorum, que
leviter destruí possunt, et unitis scimaticis ad fidem catholicam, Tartarí leviter acquiri
possunt, quia sine lege existunt. Et, unitis scismaticis et Tartaris conversis, omnes
Sarraceni leviter destruí possunt. Multum cavendum est ne Tartarí accipiant legem
sicut stetit Macometus, qui quasi medietatem christianorum destruxit, quia, si acci-
piant legem per se, vel si Sarraceni eos ad sectam eorum inducant, in magno periculo
erit tota Christianitas» (Quomodo Terra Sancta recuperari potest, Edic. cit., 9 6 ) .


En el Tractatus de modo convertendi infideles, según se ha visto en la Nota pre-
cedente, escribe que la unión con los griegos haría posible la guerra contra los Sarra-
cenos (Edic. cit. 1 0 0 ) .


En el prólogo del Liber de quinqué sapientibus insiste en este mismo punto, y
puntualiza que si todos los christiani huius mundi «concordaren!, leviter passent devin-


6




EL CISMA ORIENTAL


Prácticamente, por consiguiente, puede hablarse de una vida de-
dicada al grave problema del Oriente cristiano. Porque, como se ha
puntualizado antes, la primera etapa de sus años de escritor se con-
sagró, principalmente —aunque no exclusivamente— a la composición
de las obras derivadas directamente de YArt abreujada de trobar veri-
tat1*, de las que no son sino una aplicación de ésta a una disciplina
determinada25, tomada como tal; o a un tema concreto2 6. También se
dedica a Y Art demostrativa21, con sus derivadas28.


La obra orientalista del beato Ramón Llull traza una línea con-
tinua que arranca, como se ha indicado antes, del año 1279 y que ter-
mina en 1311. Es una línea histórica que muestra puntos relevantes


cere omnes Saracenos, et postea Utos convertere, et Mos et Tártaros et alios paganos
subiugare christianae Fidei» (Edic. cit., fols. 1-2) .


Lo mismo declaraba, en 1294, a Celestino V , en su referida Petitio: «Conveniret
etiam quod Ecclesia recuperaret schismaticos, et Mos sibi uniret...; quia cum Mis
melius possent destruí Saraceni, et haberi participatiu et amicitia cum Tartaris»
íEdic. cit., 51 , col. a ) . Y , poco después, en 1295 , lo repetía a Bonifacio V I I I , en
los siguientes términos: «Multum etiam expedit quod greci et alii schismatici reu-
niantur ecclesie sacrosante; ipsis enim ecclesie reunitis facilius poterimus eorum sub-
sidio mediante qui viciniores existunt impugnare et de terra iure nostra expeliere
sarracenos ac etiam quod non est modicum participare cum tartaris, ad quorum con-
versionem debemus per predicationem et disputationem viriliter laborare, ipsi enim,
cum adhuc gentiliter sint viventes, ad legem nostram, quam possumus ínter eos li-
bere predicare, faciliter possunt trahi» (Paris. Nat. Lat. 15 . 450 . 543 r. 543 v . ) .


2 4 Como es el Libre de demostracions «qui es una branca de la «Art de atrobar
veritat» (Edic. Obres de Ramon Llull, X V , Mallorca, 1930 , 3 ) , y que se atribuye al
año 1274.


2 5 Tales son Començaments de Medicina, Començaments de Dretj Començar
ments de Filosofia, Començaments de Teologia, que también se asignan al período de
1274 .


2 6 P. e. el Liore del gentil e los tres savis, del período de 1270 ; el Liber de qua-
tuordecim Articulis sacrosanctae romanae catholicae Fidei, donde declara: «Artem ve-
ro et doctrinam, quibus in hac probatione et inquisitione intendimus procederé, ha-
bemus ab «Arte demonstrtiva» et ab «Arte compendiosa inveniendi veritatem» ( D . I ,
edic. Salzinger, I I , 3 ) .


2 7 VArt demonstrativa preside, a juicio de Galmés, ( O b . cit., 1 3 ) el período
de 1277-1278. Si nembargo, hay que hacer notar, según se expresa en la Nota prece-
dente, que se cita, expresamente, en el Liber de quatuordecim Articulis sacrosanctae
romanae catholicae Fidei, atribuido por él al período de 1275 . Por lo cual, parecen
más objetivas, en este punto concreto, las tablas cronológicas del cisterciense P. Rai-
mundo Pasqual y del franciscano P. Erhard W . Platzeck. Los dos, en efecto, colocan
el Liber de XIV Articulis después de lMrt demonstrativa. Pero, no convienen en el
señalamiento del año en que esas obras fueron compuestas. Pasqual, en efecto, las
coloca en un período que deriva ab atino 1283 (Vindiciae Lullianae, I , 3 7 0 ) ; mien-
tras que Platzeck les señala el espacio cronológico 1275-1281 (Ob. cit., I I , 8 y 9 ) .


2 8 Estas obras son: Introductoria Artis demonstrativae. Lectura figurarum Artis
demonstrativae, Regles introductòries, Ars inveniendi particularia in universalibus,
Liber propositionum secundum Artem demonstrativam, Commentum Artis demonstra-
tivae, Liber de figura elementali. ( G A L M E S , ob. cit., 1 3 ) .




S. GARCÍAS PALOU


en dicho año 1278 2 9, en 1282 3 0, en 1283 3 1 en 1292 3 2, en 1294 3 3, en
1295 3 4, en 1301 3 5, en 1303 3 6, en 1305 3 7, en 1309 3 8 y en 1311 3 9.


He ahí por qué, pues, puede hablarse de la labor luliana con rela-
ción al Cisma, como de una de las grandes empresas del referido Pro-
curador de los infieles40. No sólo de una fugaz dedicación a un proble-
ma que de momento impresionara su ánimo: sino de un propósito cons-
tante de laborar para librar al Cristianismo de los males que le causaba
el Cisma y para el logro de los bienes de que le privaba.


Esto no obstante, la producción literaria relativa a aquella des-
membración oriental no consta del número de páginas que una pura
mirada dirigida hacia aquella línea puede hacer suponer41.


2 9 En virtud de su primer viaje al Oriente cristiano, que constituirá el tema de
un artículo. A él se refiere la nota 7.


3 0 Año al que pertenece la Doctrina pueril, cuyo cap. 72 se halla dedicado, en
parte, al Cisma.


3 1 En que escribió el Libre de Blanquerna. en cuvo capítulo 61 , menciona a di-
versos grupos cismáticos (Obres de Ramon Llull, I X , Mallorca, 1914 , 211 . n. 4 ) .


En el cap. 86 se refiere a las controversias teológicas sobre el tema de la Proce-
sión del Espíritu Santo, y cita el Libre de Sant Esperit, cuyo contenido resume (Edic.
cit., 335 , n. 5 ) .


Además, hay que precisar que el teólogo latino de la controversia del Libre de
Sant Esperit es el propio Ramón Llull, que. juntamente con el teólogo griego, declara
lo siguiente: «nos som anats per la terra de Grecia, e havem cercada gran re de la
terra dels latins, e preposam les questions per cascan loe on anam davant los savis,
per tal que encerquen veritat, ni qual fe es semblant que deja haer presa lo sarraí»
( Ib idem) .


No nos basamos en este texto para el sostenimiento del primer viaje de Ramón
Llull al Oriente cristiano; pero sí para reflejar cuáles eran sus propósitos. No debe
olvidarse, en efecto, que el Libre de Blanquerna es una novela que contiene datos bio-
gráficos de Ramón Llull. No es una auténtica biografía de su autor.


3 2 Esta es la fecha de la composición de los dos escritos orientalistas que pre-
sentó a Nicolás IV , bajo los títulos de Quomodo Terra sancta recuperan potest y Trac-
latus de modo convertendi infideles.


3 3 En este año compuso y presentó a Celestino V el Liber de quinqué sapientibus
y una Petitio, donde sugiere medios para la extinción del Cisma.


3 4 En este año. en Anagni o en Roma, presentó a Bonifacio V I I I otra Petitio
muy parecida a la que elevó a Celestino V . Su texto se halla en el Ms . Parife. Nat .
Lat. 15 .450 , 543 r. 543 v.


3 5 Esta es la fecha de su segundo viaje al Oriente Cristiano.
3 6 Compuso la «Disputatio fidei et intellectus» ( P . I, Edic. Salzinger, I V , 6,


n. 1 4 ) .
3 7 En este año compuso el Liber de fine.
3 8 A esta fecha pertenece el Liber de acquisitione Terrae Sanctae.
3 9 Año de la celebración del Concilio de Viena, al que Ramón Llull envió la re-


ferida Petitio.
4 0 Libre de Blanquerna, cap. 61 , edic. cit., 2 1 1 . n. 4 .
4 1 La referencia al Cisma en la Doctrina pueril, el Libre de Blanquerna y en la


Disputatio fidei et intellectus es brevísima. La primera, efectivamente, se encierra en
una página; y las otras dos en unas líneas. En el Libre de Blanquerna resume el ar-
gumento del Liber de Sancto Spiritu; y en la Disputatio fidei et intellectus, después




EL CISMA ORIENTAL 65


A pesar de ser diez los escritos lulianos que versan sobre los
errores del Cisma o sobre temas relacionados con éste, todos juntos
no forman una obra de la extensión de Arbre de Sciència, ni mucho
menos del Libre de contemplació en Déu. Sin que esto, no obstante,
contribuya a menguar el valor de la empresa unionista del Beato Ra-
món Llull42.


El motivo por el cual la literatura orientalista-unionista de Ramón
Llull no es lo voluminosa aue la importancia del asunto y la fervo-
rosa acción de aquél al problema parecen exigir, no es sino el àe que,
por razón del desconocimiento de la lengua griega, su campaña se re-
ducía a sugerir planes a la Sede Romana y a escribir tratados apolo-
géticos que sirvieran de manuales a los misioneros y teólogos que por
los Pontífices fuesen enviados al Oriente43.


de mencionar unos grupos cismáticos (griegos, nestorianos. jacobitas. albanos y rusos)
señala que hay que servirse de argumentos especulativos para su conversión.


El Liber de Sancto Spiritu es alfo más aue uno de tantos onúsculos lulianos. que
son brevísimos. Pero sólo abarca 10 folios íntegros del tomo II de la edic. Maguntina.


El Liber de quinqué samejitibus es el tratado orientalista más voluminoso de
cuantos escribió Ramón Llull. Sus tres primeras partes, dedicadas respectivamente
a los griegos, nestorianos y rnnpofisitas. llenan 25 folios íntegros y una página del re-
ferido II tomo de aquella edición. En cambio, son muy breves — e n total, 2 3 — las pá-
ginas del pequeño Liber de fine consagradas a la refutación de los griegos, nestoria-
nos y jacobitas: y más aun — u n a sola página— las líneas dedicadas al cisma en el
Liber de acquisitione Terrae Sanctae.


De otro lado, los demás escritos lulianos relativos al esqueje oriental se reducen
a las Instancias, presentadas a Nicolás IV , a Ce'eslino V . a Bonifacio V I I I y al Con-
cilio de Viena; ninguna de ellas de larga extensión.


4 2 Cuyos merecimientos consisten en el señalamiento de medios ecuménicos y de
preparación de controversistas misioneros; en su campaña a favor de la erección de
colegios de preparación de aquéllos v en la formulación de argumentos de índole es-
peculativa para su desarrollo en el diálogo con los orientales.


4 3 El más famoso de cuantos fueron enviados, por Roma, a Constantinopla es el
franciscano Fray Jerónimo de Ascoli. el futuro Nicolás TV. Este, en efecto, acompañó
al concilio de Lyon ( 1 2 7 4 ) a la embajada de Miguel Paleólogo V I I I , integrada por
el antiguo Patriarca de Constantinopla, Germán; por el Metropolitano de Nieea, Teó-
fanes y por Jorge, acropolita, senador y canciller ( C H . J. H E F E L E - H . L E C L E R C Q .
Histoire des Conciles, V I , première partie. Paris, 1914, 172-173.


Juntamente con Fray Jerónimo de Ascoli fueron enviados a la misma ciudad de
Constantinopla Fray Ramón de Berengario, Fray Bonagrazia de Persiceto y Fray Bue-
naventura de Mugello ( P . G I R O L A M O G O L U B O V I C H . O.F.M., Biblioteca Bio-Biblio-
gra/ia della Terra Santa e delFOricnte Francescano. I, Quaracchi. 1906 . 4 1 5 ) .


EI P. Wadding publica la relación de la controversia mantenida, en 1234, en Ni-
eea de Bitinia y en Ninfa de Lidia por Fray Hugo y Fray Pedro, de la Orden de
Frailes Predicadores y por los franciscanos Fra Aymo y Fray Rodolfo (Annales Mino-
rum, I I I , Quarachi, 1 9 3 1 ) .


Respecto de esa contienda teológica, se hace notar que de siete reuniones habidas
con los griegos, seis se dedicaron, exclusivamente, al tema del «Filioque» ( H E F E L E -
LECLERCQ, ob. cit. V I I I , edic. de París, 1872, 2 3 4 - 2 9 4 ) .


El año 1263, Urbano I V envió a los franciscanos Simón d'Auvergne, Pedro de
Moras, Pedro de Crest y Bonifacio de Ivrea, como nuncios ante Miguel Paleólogo
( G O L U B O V I C H , ob. cit., I I , 254 ss . ) .


9




6 6 8. GARCÍAS PALOD


Estos, en efecto, eran occidentales; y conocían la lengua latina.
Por lo cual, a juicio de Ramón Llull, tenía que serles útil un tratado
donde se desarrollaran argumentos para combatir los tres errores pri-
marios del Cisma, que, según él, eran el trinitario sobre la Procesión
del Espíritu Santo, mantenido por los Griegos, los cristológicos sobre
el número de Personas y sobre el número de Naturaleza de Cristo, sos-
tenidos, respectivamente, por los nestorianos y por los monofisistas44.


A esto se reduce la empresa orientalista-unionista de Ramón Llull:
a trabajar para la erección de colegios para la enseñanza de las len-
guas habladas por los cismáticos y para la formación de misioneros,
y a escribir obras para que pudieran ser utilizadas por éstos para ase-
gurar la eficacia de sus razonamientos en sus exposiciones teológicas
y en el diálogo.


Mas el temario, escogido por Ramón Llull para esas obras, escri-
tas con la mirada puesta en las controversias teológicas del Oriente
Cristiano era, según acaba de puntualizarse muy limitado, porque, a
su juicio, el Cisma, en realidad sólo se hallaba constituido por los tres
grandes grupos de los griegos, nestorianos y monofisitas, cuyos tres
errores capitales eran respectivamente —como se ha señalado— el de
la Procesión del Espíritu Santo, sólo del Padre; el de la existencia de
dos Personas en Cristo y el de su única Naturaleza43.


En virtud de esto, los tratados apologéticos de Ramón Llull, rela-
tivos al Cisma y escritos con la finalidad ya definida, tenían que que-
dar reducidos, a la fuerza, al desarrollo de tres cuestiones46. Y, por el
mismo motivo, resultaba muy difícil no repetir en una obra el conte-
nido de una de las precedentes.


Ramón Llull trata el asunto de la Procesión del Espíritu Santo;
pero no el del «Filioque», derivado de aquél. Son cuestiones distintas;
pero la segunda, como es obvio, dependiente de aquélla.


El tema del «Filioque» es de índole histórico-dogmática. En cam-
bio, el primero es de carácter estrictamente teológico4 7. Por otra parte,


4 4 «Schismatici plures sectas habent. sed scbisma in tribus maxime consistit, in
graecis videlicet, nestorinis et etiam jacobinis. . .» (Liber de fine, d. I , p. I V , edic.
cit., 2 7 ) .


«Schisma maxime consistit per graecos, nestorianos et etiam jacobinos» (Liber de
acquisitione Terrae Sanctae, d. I I , p. V , edic. cit., 1 2 3 ) .


4 5 Ibidem, 123-124.
Liber de fine, edic. cit., 28-50 .
4 6 El Liber de Sancto Spiritu se halla dedicado exclusivamente al tema de la


Procesión del Espíritu Santo.
En el Liber de quinqué sapienlibus, Líber de fine y Liber de acquisitione Terrae


sanctae sólo se tratan, según se ha expresado antes, los tres temas capitales corres-
pondientes a cada uno de los referidos tres grupos cismáticos.


4 7 Teodoro de Mopsueste (-ff 4 2 8 ) , en su símbolo, niega la espiración activo al


10




E L C I S M A O R I E N T A L 67


si Ramón Llull no se detuvo en el estudio de otras diferencias que se-
paraban a orientales y occidentales4'11, tampoco escribió sobre una cues-
tión que, en último término, era secundaria, en el sentido de que que-
daba resuelta con el desarrollo de la tesis relativa a la Procesión del
Espíritu Santo49.


Hijo, y expresa que el Espíritu Santo no ha recibido la existencia «por el Hijo» ( M .
G O R D I L L O , S. J., Compendium theologiae orientalis, Romae, 1939, 9 9 ) .


La fe clara de los españoles, ya en la Fides Damasi. del año 3 8 0 . proclamó la
fórmula De Pâtre et Filio ( R . G A R C I A V I L L O S L A D A , S. J., Historia de la Iglesia
Católica, I I , Edad Media. Madrid. 1958, 2 4 9 ) .


El P. J. A . de Aldama, S. J. ha demostrado que el Filioque no aparece en la más
breve y antigua redacción de la profesión de fe del Concilio I de Toledo ( 4 0 0 ) , pero
sí en otra redacción más extensa, de la cual es autor el Obispo Pastor y que pertenece
al año 445 (J. A . D E A L D A M A , El Símbolo Toledano I. Su texto, su origen, su posi-
ción en la historia de los Símbolos. Analecta Gregoriana, V I I , Romae, 1934 , 30-31 ,
5 1 - 5 3 ) .


En la fórmula de Fe del Concilio I I I de Toledo ( 5 8 9 ) se lee la expresión a Patre
et Filio, y la equivalente a ésta en los Símbolos de los Concilios toledanos siguientes:
I V . V I , X I , X V I ( P . M A U R I C I O G O R D I L L O . S. J., Compendium theologiae orienta-
lis. Romae, 1939. 1 3 2 ) . Esa fórmula, de España pasó a las Galias. La fórmula griega
era ex Patre per Filium. La habían usado los Padres Orientales, los cuales, en el fon-
do estaban de acuerdo con la doctrina de San Agustín y de San León Magno que ex-
plicaron las relaciones entre las tres divinas personas, enseñando que el Espíritu San-
to procede del Padre y del Hijo. Por lo cual, puede decirse que, antes de Focio, a lo
más la fórmula latina produjo admiración: pero no rebelión. Una carta de San Má-
ximo Confesor logró el apaciguamiento de los ánimos ( P . G., 91 , 1 3 6 ) .


En el I I Concilio Ecuménico de Nicea ( 7 8 7 ) se usó la fórmula griega per Filiv
que fue combatida por los Libros Carolinas. Sin embargo, defendieron su ortodoxia los
Papas Adriano I ( 7 7 2 - 7 9 5 ) v León III ( 7 9 5 - 8 1 6 ) .


El grave e histórico problema fue creado por Focio, al reprochar a la Cristiandad
de Occidente que había falsificado el símbolo apostólico, introduciendo el error de que
el Espíritu Santo procede no sólo del Padre, sino también del Hijo (Filioque) (Epís-
tola Encyclica ad archiépiscopales thronos per Orientem obtinentes. M G , 102 . 721 7 4 1 ) .


El depuesto patriarca de Constantinopla sostuvo, en esa carta, que el Espíritu San-
to sólo procede del Padre; tema al que. más larde, dedicó su uiag cu De Spiritus
Sancti Mystagogia ( M G , 102 , 2 7 9 - 3 9 2 ) .


4 8 No alude siquiera a otras diferencias. No hace ninguna referencia a la cues-
tión del pan ázimo y fermentado ( T H . SPACIL, S. J., Doctrina theologica orientis se-
parati de SS. Eucharistia. Orienlalia Christiana, I, Romae, 1928. n. 4 8 : I I , Romae,
1939, 153 ss ) . Tampoco al tema de la Epiclesis eucarística ( S . S A L A V I L L E . A . A . ,
Epliclése eucharistique, D T C . V , 1913, 194 ss ) . Ni al asunto del purgatorio ( M . GOR-
DILLO, S. J.. ob. cit., 184 ss . ) .


Ramón Llull no podía aludir siquiera a la controversia de la epiclesis, porque
ésta se promovió después de su muerte (1315 ? ) . Nicolás Cabasilas (•+/ 1 3 7 1 ) es tenido
por el autor de la tesis afirmativa (Sacrae Liturgiae expositio. cap. 27 , ( P G , 150 , 4 2 5 )
y cap. 29 ( P G , 150, 4 2 8 ) . Sin embargo, durante los siglos X I I y X I I I no faltó quien
la favoreciera ( S . G A R C Í A S P A L O U , Visión luliana del cisma de Oriente, Estudios
Lulianos, I I I , 1959, 172 , Nota 4 6 ) .


4 9 ) Lo primero, en realidad, en el orden de los desquiciamientos que se produ-
jeron, es el sostenimiento de la tesis que niega que el Espíritu Santo proceda del
Hijo. Con relación a esta tesis capital, sin mengua alguna de su importancia secun-
daria, es la tesis histórica del Filioque, que depende de la primera. Es decir que, de-


11




68 S. GARCÍAS PALOD


Focio, en efecto, en su referida Encyclica epistok ad archiépisco-
pales thronos per orientem obtinentes50, dirigida a los patriarcas orien-
tales, acusaba a los latinos, entre otros extremos, de que habían falsi-
ficado el símbolo apostólico con la introducción del Filioque, corres-
pondiente al error de que el Espíritu Santo no sólo procede del Padre,
sino también del Hijo; con lo cual pusieron dos principios en la Tri-
nidad.


Pero Ramón Llull combate la tesis trinitaria de Focio, sin men-
cionar, para nada la cuestión histórica de la adición del Filioque en
el símbolo del II Concilio ecuménico (Constantinopla, 381) , llamado
símbolo niceno-constantinopolitano, donde se leía: Et in Spiritum Sanc-
tum, Dominum et vivificantem, ex Pâtre procedentem, cum Pâtre et
Filio adorandum*1.


Y, sin embargo, no le faltó oportunidad para tratar ese tema his-
tórico del Filioque; porque, en el II Concilio de Lyon (1274) , cele-
brado cuando Ramón Llull ya había iniciado su empresa científica la
embajada de Miguel Paleólogo VIH —a la que acompañaba Fray Je-
rónimo de Ascoli, el futuro Nicolás IV— se cantó el Credo, repitiendo
dos veces la fórmula Qui ex Paire Filioque procedit, que figuraba en
el símbolo del Concilio5 2.


A la verdad, Ramón Llull no pudo tratar el tema de la epiclesis,
porque, en realidad, la controversia no se promovió sino medio siglo
después de su muerte (1315 ? ) ; si bien es verdad que, durante los si-
glos XII y XIII, no faltó quien favoreciera la opinión afirmativa53.
Con todo, con razón, se considera autor de la misma Nicolás Cabasilas
( t 1371) 5 4 .


mostrada la falsedad de aquélla, queda demostrada la falsa postura de Focio respecto
del Filioque.


Sin embargo, creemos que el verdadero motivo por el cual no trató esa cuestión
del Filioque, es el de su propia índole, con la que no encaja su sistema apologético.


5 0 M.G. , 102, 721-741 . Focio escribió ese documento epistolar el año 867 .
5 1 D.B., 86 .


52 C H . J. H E F E L E - D O M H . LECLEBQ, Histoire des Conciles, V I , Première
partie, Paris, 1914 , 168-209.


5 3 Suelen citarse como defensores de la misma Teodoro, obispo de Andia (s . X I I I )
( A . M A I , Patrum nova bibliotheca, V I , Romae, 1853 , 5 7 2 ) y Teodoro Melitiniota
("ff 1 3 6 1 ) . en su Ethicon (P .G . , 159 , 9 5 3 ) . Sin embargo, el P. Jugie lo exime de ese
error (Theologia dogmática christianorum orientalium ab Ecclesia Catholica dissiden-
tium. I I I , Parisiis, 1930 , 2 8 2 - 2 8 4 ) .


5 4 No sólo sostiene la necesidad de la Epiclesis para la consagración, sino que
rechaza expresamente la tesis latina, en su obra Sacrae Liturgiae expositio, cap. 27
( P . G . , 150 , 4 2 5 ) y cap. 29 (P .G. , 150 , 4 2 8 ) .


1 2




EL CISMA ORIENTAL 0 9


Pero sí pudo referirse, por lo menos, a la cuestión del pan ázimo
y fermentado'5 y a la del purgatorio50. Mas no lo hizo.


Sobre la cuestión de la Inmaculada Concepción de María, hay
que puntualizar que, al parecer, el primer autor que la puso en duda
fue Nicéforo Calisto Xanthopoulos, en el siglo XIV 3 7 . Lo cual —de
por sí— constituye una dificultad para que Ramón Llull reflejara su
postura en sus escritos, y para que lo hicieran, en los suyos propios,
los demás inmaculistas teólogos occidentales. El último contacto direc-
to que el Maestro mallorquín mantuvo con el Oriente, fue, en 1301 5 8.


Hallándose, efectivamente, en Mallorca factum est quod Impe-
rator Tartarorum Cassianus regnum Syrie fuisset agressus, illudque lo-
tum suo dominio ambiebat. Quod cum audisset etiam Raymundus, in-
venta navi parata transfretavit usque Cyprum, ibique reperit nova illa
penitus fore falsa.


Accessit itaque Raymundus ad regem Cippri, affectu multo sup-
plicans ei quatenus quosdam infideles atque scismaticos, videlicet Iaco-
pinos, Nosculinos, Momminos, cohortaret ad suam predicationem nec
non disputationem venire; cum hoc etiam supplicavit, quod jacto eo
quod ibi posset ad edificationem predictorum, rex Cyppri vellet eum
mittere ad Soldanum, qui Sarracenus est, atque ad regem Egipti et
Syrie, ut eos sancta fide catholica informaret. Rex autem de hiis om-
nibus non curavit. Tune Raymundus con f i dens in illo, qui verbum
evangelizat in virtute multa, predicationibus, et dispiilationibus apud
illos cepit cum solo Dei auxilio viriliter operari.


Perveniens in Famagostam, receptus est hylarüer per Magistrurn
Templi, qui eral in civitate de Lissimon, slans in in domo eius usque
recuperasset pristinam sanitatem59.


Ramón Llull ya no mantuvo más relación directa con el Oriente.
Por lo cual, no puede sorprender que no recoja, en sus escritos orien-


5 5 El primer documento bizantino sobre ese asunto es una carta de León de
Achrida, que pertenece al año 1053 (P .G. , 120, 835 -844 ; P.L., 143, 9 2 9 - 9 3 2 ) .


5 6 A mediados del s. X I I I , la controversia sobre ese tema se hallaba en plena
efervescencia. Buena prueba de ello la tenemos en el opúsculo «Contra errores graeco-
ruma, perteneciente al año 1252, que escribieron los Frailes Predicadores de Constan-
tinopla. En él, en efecto, señalan el del Purgatorio entre los puntos en que los grie-
gos se separan de los latinos (P .G. , 140, 5 1 1 ) .


5 7 M . G O R D I L L O , ob. cit., 136.
5 8 S. G A L M E S . ob. cit., 4 1 . — M . B A T L L O R I , Vida coetània, Edic. Obres essen-


cials, I , Barcelona, 1957, Notas 118-123.
5 9 Vita beati Raymundi Lulll, edic. B.A.C. , vol. 212 , Madrid, 1948, 66-68,


nn. 33-35.


1 3




70 8. GARCÍAS PALOÜ


talistas, aquellas diferencias doctrinales que se produjeron después de
ese segundo viaje a aquellas tierras. Sin embargo, hay que puntualizar
que salta a la vista su propósito de limitarse al estudio de los tres gru-
pos, a su juicio, integrantes del Cisma y de los tres errores, específi-
camente, constitutivos del mismo.


S GARCÍAS PALOU, Puno.


14




N U E V O S D O C U M E N T O S SOBRE EL LULÍSMO


D E JUAN D E HERRERA


El lulismo de Juan de Herrera es hoy bastante conocido gracias a
los estudios que se le han dedicado recientemente1. Con todo todavía
ignoramos de donde éste arranca. Ruiz de Arcaute cree que esta afición
parte de los años en que dibujaba en Alcalá. Herrera no conoció ni al
Cardenal Cisneros, fundador de la Universidad Complutense y protector
de la doctrina luliana, muerto en 1517; ni al humanista Alfonso de
Proaza, consejero del Cardenal en asuntos lulianos2; pero sí pudo afi-
cionarse al lulismo oyendo y tratando al mallorquín Nicolás de Pax,
autor de la primera biografía de Llull, bien en Alcalá, adonde le llamó
Cisneros para regentar una cátedra de filosofía y teología lulianas, o
mejor en Valladolid donde el mallorquín pasó largas temporadas y
Herrera estudió humanidades y filosofía3.


Bajo un triple aspecto debemos estudiar al genial arquitecto del
Escorial como lulista. En primer lugar como estudioso de la ciencia
luliana, como se prueba por su estudio «de las figuras que es necesa-
rio penetrar y entender para la introducción del cubo» 4 , y por su afán


1 Joaquim Carreras i Artau: El Lul.lisme de Juan de Herrera, l'arquitecte de
L'Escorial, Miscel·lània Puig i Cadafalch I (Barcelona, Institut d'Estudis Catalans
1947-51) 41 -60 ; Tomás y Joaquín Carreras Artau: Historia de la Filosofía Española.
Filosofía cristiana de los siglos XIII al XV, tomo II (Madrid 1943) 264 y sigs.;
Lorenzo Pérez: La Causa Luliana en Roma durante el reinado de Felipe II, Antholo-
gica Annua 13 (Roma 1962) 193-249; Julio Rey Pastor: Tratado del cuerpo cúbico,
conforme a los principios y opiniones del «Arte» de Raymundo Lulio, Madrid 1935 ;
A . Ruiz Arcaute: Juan de Herrera, arquitecto de Felipe II. Madrid 1936 ; J. J. Sán-
chez Cantón La librería de Juan de Herrera. Madrid, CSIC, Instituto Diego Velázquez
( 1 9 4 1 ) .


2 Se desconoce la fecha de la muerte de Proaza, pero no debió de ser muy pos-
terior a la del Cardenal. Véase D . W . McPheeters El humanípta español Alonso de
Proaza, Madrid 1961 , pág. 3 1 .


3 Joaquín M.° Bover: Biblioteca de Escritores Baleares, tomo II (Palma 1868)
77 .


4 Copias manuscritas de esta obra se encuentran en los códices d. I I I . 25 y
g. I V . 39 de la Biblioteca de El Escorial: «Declaración de las figuras que es nece-'
sario penetrar y entender para la introducción del cubo». Cfr. Julián Zarco Cuevas:
Catálogo de los manuscritos castellanos de la Real Biblioteca de El Escorial, tomo I
(Madrid 1 9 2 4 ) 120 y 177. Otro ejemplar se encuentra en la Biblioteca Menéndez y
Pelayo de Santander.


1




72 LORENZO PÉREZ MARTÍNEZ


de coleccionador de obras del Maestro, seguramente una de las mejo-
res colecciones de libros lulianos de la época3. En segundo lugar, como
apóstol y propagador de la doctrina luliana, consiguiendo de Felipe II
la fundación de la Escuela de Matemáticas en Madrid en 1582 donde
estudiaron y profesaron insignes lulistas como Juan Arias de Loyola,
del que hablaremos enseguida y Pedro de Guevara6; reuniendo en tor-
no a sí, animando y protegiendo a fervorosos discípulos de la ciencia
luliana, tales como JJimas de Miguel, autor de una Apología luliana y
de un catálogo de obras lulianas; del jesuíta Juan Bautista Villalpando,
famoso matemático, arquitecto y escriturista'; y de varios clérigos, re-
sidentes en Roma al igual que el mencionado jesuíta, tales como el
Dr. Várez, capellán de Santiago de los españoles; el Dr. Juan Arce
de Herrera; Alfonso Ruiz de Ribera y Durón, Arcipreste de Atienza.
En sus «Memoriales» Herrera cita otros insignes lulistas con los cua-
les estuvo en contacto literario como el humanista valenciano Fadrique
Furió Ceriol; al barcelonés Dr. Villa o Vila, que después fue Obispo
de Vich; y al canónigo mallorquín Antonio Gual, defensor de la Causa
luliana en Roma. Podríamos citar otros, pero los arriba mencionados
bastan para demostrar el apostolado desplegado por Herrera para de-
fender la ciencia y ortodoxia de Ramón Llull. Finalmente •—y es bajo
este aspecto que queremos insistir— Herrera fue un fervoroso devoto
de Llull, a quien veneraba como «sancto y mártir», como no se cansa
de aclamarle en sus «Memoriales». Fue tan grande su devoción al So-
litario de Randa, que llegó a tener en su casa un cuadro pintado al
óleo «del sancto mártir y doctor Rreymundo Lulio puesto de rodillas,
con hábito de la orden tercera de San Francisco, de tamaño natu-
ral...» 8 .


No sabemos si fue Herrera, arquitecto y aposentador mayor de
Felipe II, quien contagió a éste el fervor hacia la persona y escritos


5 Pasan del centenar las obras entre manuscritas e impresas que figuran en el
inventario de la Biblioteca Herreriana. Carreras: El lul.lisme, p. 4 5 .


6 A la intervención y súplicas de Juan de Herrera se debe que escribiera la
Breve y sumaria declaración de la Arte general, impresa en 1584 y nuevamente edi-
tada dos años más tarde para que se leyese en la Academia de matemáticas y para
que los e' eionados «hallasen por ese camino alguna facilidad para entender aquella
profundidad». Ruiz de Arcaute, p. 1 0 5 ; Carreras, Historia... I I , 2 6 4 ; Bartolomé
José Gallardo, Ensayo de una Biblioteca Española de libros raros y curiosos I I I (Ma-
drid 1 8 8 8 ) cois. 145-6.


7 Herrera cita varias veces en sus Memoriales al P. Villalpando. Sobre las rela-
ciones de ambos véase a Alfonso Rodríguez y Gutiérrez de Ceballos, S. I . : Juan de
Herrera y los jesuítas: Villalpando, Valeriani, Ruiz, Tolosa, en «Archivum Histori-
cum Societatis Iesu» 35 ( 1 9 6 6 ) 285 -321 .


8 Ruiz de Arcaute, p. 104.




NUEVOS DOCUMENTOS 73


de Ramón Llull, o si ambos, cuando se conocieron, ya comulgaban
con la misma idea. Lo que si es cierto es que el Monarca se dejó
guiar siempre por su arquitecto en el afán común de conseguir de la
Santa Sede una sentencia definitiva a favor de la ortodoxia y conse-
cuente elevación al honor de los altares del Doctor Iluminado.


Para conseguir este doble efecto Felipe II por influencia o al me-
nos con intervención de Herrera, pidió a la Santa Sede unas Letras
Compulsoriales con las cuales se obligaba a todos los encargados de
archivos públicos y privados a presentar todos los documentos que fue-
ran útiles o interesantes para mandar a Roma.


El documento apostólico, que tuvo una elaboración bastante lar-
ga y discutida, está fechado el 4 de marzo de 1595, pero hasta bien
entrado diciembre no fue dado a conocer en Mallorca por el vicario
general de la diócesis mallorquina, Gregorio Forteza. Supongo que en
las diócesis catalanas y valencianas debió pasar lo mismo9.


Herrera fue encargado por el Rey para pedir a Cataluña, Valen-
cia y Mallorca todos aquellos documentos. Para ello se sirvió princi-
palmente del doctor Juan Arias de Loyola, del cual pocos son los da-
tos que conocemos. Fue un notable cosmógrafo y debió enseñar en la
Escuela de matemáticas fundada por el Rey. En varias cartas escritas
a los jurados de Mallorca y a otros se ofrece como capellán residente
en la corte. Su método para calcular la longitud obtuvo un premio de
6.000 ducados y 2.000 de renta vitalicia, que no le contentó pues él
pedía diez mil de renta, asegurando que «no sería mucho darle cin-
cuenta y aún cien mil». Su propuesta fue rechazada y el Consejo de
Indias añadió al premio mil ducados más como ayuda de costa. Pa-
rece ser que era algo pagado de sí mismo, porque asegura en sus es-
critos al rey que él excedía «en mérito al más eminente hombre de
Europa» 1 0. De las cartas de que tenemos noticia, como escritas por él
no se deduce tal presunción. Primeramente junto con Herrera, muerto
en 1597, y, después solo, Arias de Loyola trabajó infatigablemente,
aunque con escaso resultado, por llevar adelante la Causa. Todavía
en 1612 los jurados mantenían correspondencia con él y seguían en
todo su parecer11.


' Sobre el cumplimiento en Mallorca véase nuestro estudio La Causa Luliana
en Roma durante el reinado de Felipe II, en «Anthologica Annua» 13 ( 1 9 6 2 ) 227 .
La edición del documento en las pp. 243-9 .


1 0 Felipe Picatoste y Rodríguez: Apuntes para una Biblioteca científica española
del siglo XVI, Madrid 1891 , p. 19.


" Enrique Fajarnos Tur : Correspondencia entre el Dr. Arias de Loyola y los
jurados sobre el Beato Ramón Llull, en «Revista de Menorca» 27 ( 1 9 3 2 ) 2 1 2 .


3




74 LORENZO PÉREZ MARTÍNEZ


En un manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid se encuen-
tran quince documentos de letra de fines del XVI, que evidentemente
no tienen relación alguna con el códice de principios del XV que con-
tiene un Arbor scientiae de Ramón Llull'2. Probablemente se trata de
la obra que figura en el Inventario de la librería herreriana y que Ca-
rreras cita con el número 2 y tal vez los documentos se refieran a uno
de los dos legajos que se mencionan en el mismo Inventario: «un en-
boltorio de papeles tocantes a la causa de el santo mártir Rreymundo»,
«otro enboltorio de papeles y cartas tocantes a la defensa de el santo
Rreymundo» 1 3.


Casi todos los documentos que figuran en este códice son los que
debían marchar a Valencia, aunque alguno de ellos bien pudiera ser
que tuviera un destino diferente. Por otra parte los mismos documen-
tos se mandaron a Mallorca y Cataluña. Casi todos ellos tienen carác-
ter de borrador y, por lo tanto, no sabemos si llegaron a mandarse,
aunque es muy probable que así fuese. Algunos son de letra original de
Herrera, otros de Arias de Loyola. Sólo un documento lleva fecha (2
septiembre 1595) y además está escrito por Herrera. Los demás, aun-
que no lleven fecha, han de ser datados con las mismas calendas, más
o menos. En todo caso son anteriores a la muerte del arquitecto ( 17
de enero de 1597).


Dejando para otra ocasión hablar de los otros documentos vamos
a ceñirnos ahora a tratar del más importante de todos ellos, obra del
propio Herrera, aunque es posible colaborase en él Arias de Loyola.
Se trata de un «Memorial» o «Instrucción» que debían seguir los en-
cargados de recoger los documentos exigidos por las Letras Compulso-
riales.


Aunque este «Memorial» conservado en el códice de Madrid
debía mandarse a Valencia, sabemos que un ejemplar igual se mandó
a Cataluña y a Mallorca. Nos consta que en la isla se llevó a cabo lo
mandado por las Letras Compulsoriales. No en vano es Mallorca el
lugar donde más fervor se ha sentido y se siente por el Doctor Ilumi-
nado, pero a pesar de todos los documentos que se mandaron a Roma,
muerto ya Juan de Herrera, el resultado fue desgraciadamente ne-
gativo.


LORENZO PÉREZ MARTÍNEZ


1 2 Ms . 3364 del s. X V de 279 ff. de papel y pergamino, mezclados. El Arbor
scientiae abarca los folios 1 al 2 2 1 . Los documentos a que se alude se hallan en los
folios 222 al 268 v.


1 3 Carreras: El lul.lisme... p. 57 .


4




NUEVOS DOCUMENTOS 75


T E X T O


Y porque Su Magestad saviendo tengo mucha devoción a esta
causa y noticia de lo que a ello toca y conviene y dessea tanto la bre-
vedad de su buen subçesso, me mandó hiciese la instruction siguiente
por donde la expedición de los papeles que se pretenden se guiasse al
Señor Virey que la mandasse seguir y ansi digo que:


Lo primero se a de advertir que la compulsoria de Su Sanctidad
no pide qualificación ni censura de la persona o doctrina de este sanc-
to de persona ecclesiástica ni secular de qualquier estado o dignidad
que sea y assí los papeles que se ymbiaren se an de examinar primero
que se cierren y no admitir cossa que a esto toque porque Su Magestad
a sido servido seguir de esta manera para que mejor conste de esta
verdad por sus fundamentos verdaderos que son los papeles auténticos
que se piden y no se embarace y obscuresca con paresçeres de perso-
nas que tienen poca o ninguna noticia de ella y podrían por otra parte
estar siniestramente ynformados por la falsedad del Hbro de Eymeric
quales son cassi todos los que oy podrían darlo de lo qual podría rece-
vir la causa notable perjuicio y agravio y a lo menos mucha dilación.


Y ansí solamente se an de embiar los papeles auténticos que se
hallaron conformes al tenor de lo siguiente:


Lo que se a de colegir de los archivos y otros lugares púbücos y
privados del Reyno de Valencia cerca de la defensa de la Causa del
sancto martyr Raymundo Lulio es lo siguiente:


Primeramente todos los que se pudieren hallar en todos los archi-
vos de la corona reales y de las ciudades y otros especialmente de los
lugares citados avajo en absoluto favor de la persona y doctrina del
Sancto Raymundo Lulio de summos pontífices, reyes, reynos, ynquisi-
ciones, universidades y de todas las demás congregaciones y personas
de nombre y recomendación como de los claríssimos reyes de Aragón
y Castilla hasta Su Magestad.


Todo lo que se hallare auténtico de la sanctidad de toda su vida,
predicación a los ynfieles, muerte y martirio y de los milagros después
de ella y con testimonio en auténtica forma, de la mata de lentisco
que está en Randa y del origen que tuvo, y de la mucha veneración
en que an estado y están su sancto cuerpo y reliquias en Mallorca y
del lugar que a tenido y tiene en sus yglessias y altares y de la pía
afectión y devoción que como a tam admirable, sapientíssimo y sanc-
tíssimo varón le a servido toda la corona, especial los reynos de Bar-


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76 LORENZO PÉREZ MARTÍNEZ


celona y Mallorca y Valencia y de la reputación en que a estado su
doctrina y libros como de excellente y rara érudition y del ynsigne
fructo y provecho que an hecho y del grande número y excellencia de
sus libros en todas las sciencias procurando collegir lo uno y lo otro
de un cathálogo que se halla ympreso dellos en Cathalumnia y dirá
del el Sr. Dr. Vila.


Traslado auténtico de las fundaciones y previlegios de todas las
cáthedras desta doctrina en varios lugares de la corona comino en Bar-
celona, Mallorca, Lérida, etc.


Se a de procurar de los dichos archivos y lugares todo lo que se
hallare auténtico en raçón de desvanesçer el diabólico figmento y cal-
lumnia de Eymeric y en consideración dello todas las qualificaciones
que se hicieren de la doctrina y libros de este sagrado mártir en dif-
férentes tiempos y por différentes tribunales, congregaciones y perso-
nas y especial de las proposiciones que le ympuso falsamente y del
discurso de la caussa y processo que por esto se fulminó hasta que fue
condenado el dicho Eymeric y convencido con su bulla de falsario por
authoridad apostólica.


Y especialmente no sólo se an de procurar no sólo todas las letras
que dio contra el dicho Eymeric el sereníssimo rey don Juan el pri-
mero de Aragón desterrándolo en que se contienen los decretos solos
del destierro sino con mucho cuydado se an de buscar las culpas que
averiguó contra él que devieron de ser gravíssimas pues le movieron a
tanta yndignación y yra y a tractarlo tam rigurossamente porque ym-
portarán muchíssimo y se an pedido de Roma por los mayores valedo-
res de esta caussa secreta y publicamente con mucha, ynstancia, las
cuales culpas aunque en todos los archivos se buscarán se hará parti-
cular diligencia en los archivos de Valencia y Tortosa y en el mones-
terio de Poblet en los años que se citan avajo en las datas de las dichas
letras porque el dicho señor Rey en una délias que fue dirigida al
Abat de Poblet dice que le ymbia las dichas culpas que averiguó con-
tra Eymeric para que viesse quam justamente procedía contra él con
aquel rigor.


Assí que para buscar y collegir todo lo dicho se discurra por to-
dos los dichos archivos de los Reynos y por todos los demás lugares
de ellos públicos y privados, seculares y ecclesiásticos como tribunales,
ynquisiciones, monasterios, personas curiosas y finalmente por todos
los que dice la compulsoria de la congregación del yndice de Su Sanc-
tidad, ussando para sacarlos de donde quiera que estuvieren de la ple-
na potestad del Reyno junta con la de la dicha compulsoria de Su
Sanctidad y letras de Su Magestad y con el auxilio que manda por su
carta dé para todo ello el señor virey y por todo ello dé todos los


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NUEVOS DOCUMENTOS 77


remedios espirituales como censuras y valiéndose del braco eclessiás-
tico y sus prelados en virtud de haverles para ello protestado las di-
chas letras y de todos los temporales que fueren neccessarios para que
no pueda quedar cossa alguna de todo lo dicho y de lo que a ello con-
viniere y pudiere valer para sacar esta verdad en claro que no se coli-
ga y saque de donde quiera que estuviere sin que lo pueda detener
nadie so ningún color por que esta es la yntençión de Su Sanctidad y
de Su Magestad y deve ser de essos reynos.


Y en conseqüència de todo ello deven los reynos y cada uno dellos
despachar con mucha brevedad personas muy diligentes a todos los
lugares dichos adentro y fuera dellos donde se entendiere podrá haver
algo tocante a lo dicho especialmente a los que de las fechas avajo
citadas se collige mandándoles con letras particulares en virtud de la
potestad de todas las sussodichas letras y embiándoles copia de lo
que desta ynstructión a cada lugar conviniere según lo que se preten-
diere traer del y exortando a los que fuere neçessario que ussando de
los mismos remedios spirituales y temporales saquen y collijan todo
lo que se hallare y lo ymbien auténtico a la caveça para que se junte
con lo demás.


Se a de procurar la ynformaçión que hiço el Dr. Vileta de parte
del Reyno de Mallorca al santo Concilio Tridentino en favor de la per-
sona y doctrina del sancto mártir Raymundo pretendiendo se quitassen
algunas obras que Paulo 4.° havia puesto en su yndice aun no publi-
cado por la siniestra relación del libro de Eymeric y con ella el decre-
to del concilio en que dándose por satisfecho mandó que se quitassen.
Todo lo qual entiendo que está en los archivos de Mallorca y por que
sé que el decreto se guarda en los actos secretos del concilio que están
en la Vaticana en Roma y podría estar la ynformación aunque todo se
halle en los archivos de algún reyno deve scribir cada reyno a su pro-
cura para que en virtud de la compulsoria y de su parte pida a Su
Sanctidad mande que se saque de los dichos actos secretos para que
antes que se determine se junte con lo demás, y al señor embajador
se deve scribir lo mismo y supplicar a Su Magestad quando se le scri-
ba que le mande lo pida de su parte.


Se a de buscar la bulla que el Papa León 10 concedió a la isla
de Mallorca del recado, missa y fiesta deste sancto y aunque se halle
en los archivos de los reynos a de scrivir cada reyno a su procura a
Roma pida se saque de nuevo de los registros originales de León 10
y que se se revean todos los registros de los demás summos pontífices
dende el tiempo del sancto Raymundo hasta aora y se vusquen si ay
otras bullas favorables porque me dicen las ay y que pidan que se
rebean assí mismo los registros de Gregorio onceno y se dé fee como


7




LORENZO PÉREZ MARTÍNEZ


la bulla que fingió Eymeric no se halla en ellos registrada y que se
dé también como estando ordenados y cavales en los números de sus
folios y días no se pudo perder si la huviera havido para que ultra de
la fee antigua que se presenta en el processo fue minado contra Eyme-
ric se presente de nuevo.


Item se a de ordenar a las procuras busquen la qualificación que
hiçó el padre Vázquez de la Compañía de Jesús en Roma por mandato
de la Congregación del Yndice de las proposiciones que falsamente
ympuso Eymeric al sancto Raymundo qualificándolas por los lugares
de los libros que cita y se hallará en la dicha compañía o allí dirán
donde se hallará.


También se les a de ordenar busquen en Roma los papeles que
quedaron por muerte del Doctor Arçeo de Herrera que procurava esta
caussa por el Reyno de Cathalunia y en ellos unos discursos que el
hiço en favor del sancto Lulio v por desvanecer el figmento de Eyme-
ric y ansimismo una Apologia que el licenciado Agustín de la Parra,
que sea en gloria, le ymbió, de el mismo yntento dende esta corte.


Se a de procurar con ynstancia una Apologia que hiçó el Doctor
Belver provando lo mismo que entiendo será muy importante y está
en Mallorca en poder de algunos especial de la persona a quien que-
daron todos los libros que tenía del sancto Reymundo.


Assimismo se a de ordenar a las procuras que todo lo que sobre
esto y lo demás del discurso de la caussa se les ordenare lo comuni-
quen con el Doctor Alonso Ruyz de Rivera Duron, arcipreste de Atien-
ça. asistente en Roma, persona eminente y con el muy reverendo padre
Villalpando de la Compañía de Jesús porqué están muy entendidos en
todo lo dicho y en lo demás tocante a esta caussa y lo guiarán todo
muy bien embiándoles para el dicho effecto traslado desta ynstructión
o de la parte que de ella combiniere.


Item que se deven llamar en cada reyno los barones, graves cava-
lleros o religiossos de quienes por la devoción con el sancto o por
otros respectos se entendiere tienen noticia de alguna o algunas cossas
de todo lo dicho como al señor Doctor Villa en Barcelona para que
adviertan de lo que supieren y dellos se nombre el comissario o co-
missarios que convinieren para la mejor y más breve expedición y
para que se superyntendan a la colectión de todo lo dicho yntimán-
doles la gravedad del negocio y quam del servicio de Dios y de su
Magestad y de esse reyno será lo que en su prosecución se hiciere de
manera que con la mayor brevedad posible se consiga su sancta yn-
tención.


Y para dar mayor luz acordé yngerir en esta ynstructión las fe-
chas y lugares de los papeles que yo e visto auténticos para que bus-


8




NUEVOS DOCUMENTOS 79


cándosse y sacándosse los demás que obiere no se olvide alguno destos
y para que de sus fechos se colijan los lugares y archivos donde se a
de acudir.


Primeramente unas letras del Rey don Juan el primero de Aragón
que contienen el decreto del destierro de Eymeric dadas en Tortosa
a diez de octubre de 1393 en los quales hace mención de otras dadas
para el mismo effecto en Valencia a nueve de abril y de otros en Tor-
tosa a veynte y nueve de octubre todas del mismo año.


Assimismo e visto muchos previlegios concedidos a este sancto y
a su doctrina y professores de ella: uno de el rey don Pedro de Ara-
gón el tercero, dado en Valencia a diez de octubre de 1369; otro del
rey don Martín en Zaragoça a veynte y cinco de nobiembre de 1399;
otro del rey don Juan el mismo que desterró a Eymeric en el mones-
terio de Sant Cucufato a doce de setiembre de 1392 y otros tres del
rey don Alonso el 4.° de Aragón: uno en Zaragoça a veynte y cinco
de henero de 1425 y otro en Castilnovo de Ñapóles a veynte y cinco
de henero de 1449 y en este se refiere otro del rey Philipo de Fran-
cia, en Verona a dos de agosto de 1311 y el tercero en Zarago-
ça a diez y seis de henero de 1415; otro del rey don Fernando de Ara-
gón y Castilla el quinto que fue el cathólico en Zaragoça a veynte y uno
de febrero de 1503 y otro de la cessárea Magestad del emperador
Carlos quinto en Sevilla a once de mayo de 1526. También e visto el
processo auténtico de todo el discurso de la caussa que se ventiló
entre los devotos del sancto mártir Raymundo y Eymeric hasta que
fue condenado por authoridad apostólica y convencido de falsario y
su bulla por surrepticia y falsa cuyo original se halla en los archivos
de Barcelona en poder de Pedro Palmado en los registros del año de
1386 y de Gabriel Caniels en el registro del año de 1409 y en los re-
gistros de la vicaría de Valencia y assí mismo se halló todo lo demás
que e referido auténtico en los mismos archivos de Barcelona como
ynformará el señor Monserrato Carbonello de quien yo los e visto
autenticados, los quales se an de ver y examinar todos y los demás
de la corona especial los se colijen de los fechos sobredichos hacien-
do tal diligencia según lo arriba dicho que de la que yo e referido y
de todo lo demás que se pudiere hallar y descubrir no pueda quedar
nada por collegir y sacar y de todo lo que se colligiere sacado en
auténtica forma en manera que haga bastante fee en qualesquier tri-
bunales donde se presentaren dentro y fuera destos reynos se embiará
un treslado cerrado a Su Magestad con carta de Vra. S. a dándole mu-
chas gracias por los favores y merced que a hecho a esta causa y por
la que dio últimamente tam favorable para su embajador como paresçe
de la copia que va con estos recaudos supplicándole lo mande embiar


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8 0 LORENZO PÉREZ MARTÍNEZ


por vía de su consejo de estado a su embajador el Duque de Sessa con
nueva carta en que le mande que en su nombre y de su parte como la
principal de esta causa como lo es y a ssido siempre de todas las de-
más que tocan al augmento de la religión fuera de los particulares
raçones porque desta lo es lo presente a Su Sanctidad pidiéndole la
determinación desta verdad con la mayor brevedad possible y dirgirse
al señor Ferrando Moix para que con acuerdo mío y del señor doctor
Arias lo pressente a Su Magestad por su consejo supremo de Estado o
de Aragón por haver ymediatamente manado del estas letras y haver
de manar lo demás que fuere adelante nescessario a esta causa.


Otro traslado con la misma authoridad a de ymbiar cada reyno
a su procura con carta para Su Sanctidad y congregación del yndice
o supplica muy cumplida en que con muy piadosas y fuertes raçones
se le pida y supplique lo mismo pues las ay, con orden que lo dé al
Sr. Embaiador con carta de Vra. S. a en que se le supplique lo pre-
ssente o haga pressentar a Su Sanctidad en nombre de cada reyno,
mas apoyado con el favor de Su Magestad y suyo para que en todo
sea Su Magestad declarado parte principal con los reynos.


Otro traslado se nos ymbiará aquí a los devotos especial a mí y
al señor doctor Arias para que en las ocassiones que se nos ofrezcan
hagamos las diligencias necessarias con la general y los demás tribu-
nales con poder del reyno para poderlos hacer con authoridad vastante
para que aprobeche y para que en un tratado que a hecho el dicho
señor doctor Arias de la defenssa deste bendito mártir y su doctrina y
libros v de la reputación de los reyes y reynos que lo an deffendid'o
y de la demostración del perniciosso figmento de Eymeric y aguarda
estos papeles se pongan los que fueren nuestros con otro se quedará
Vra. S. a y lo mandará poner de nuevo en los archivos reales y de essa
ciudad para memoria de la posteridad y de lo que sobre esto en otro
tiempo por negligencia o ynorancia de los advenideros siglos subce-
diere como aora a subcedido.


Y porque esta ynstructión se a hecho común para todos tres rey-
nos tomará Vra. S. a della lo que conviniere para sacar los papeles que
se pudieren hallar en los archivos de todo esse reyno y de los circum-
vecinos y aún que se sepa ay algunos en ellos que están en los de otro
reyno que también los a de ymbiar no por esso se dejen de sacar por-
que todos los possibles vayan por vía de cada reyno por si, que esto
ymportará porque tenga mayor authoridad.


Que en las súpplicas y cartas que se escribiere a Su Sanctidad y a
Su Magestad y al señor duque de Sessa, su embajador, y a las procuras


1 0




NUEVOS DOCUMENTOS 8 1


se deven expressar muy claros los ynténtos que lleva Vra. S. a en esta
causa y en lo que en ella se actuare, es a saver que sea restituydo el
sancto mártir Reymundo en la reputación que por esta calumnia po-
drá haver perdido declarando la justicia de su caussa y verdad cathó-
lica de su doctrina y libros y la falsedad de dicha calumnia de Eyme-
ric y sequaces por authoridad apostólica confirmando lo declarado
sobre ello en otros tiempos y en quanto fuere necessario declarándolo
de nuevo y lo demás que requiere esta pretensión y en virtud desta
declaración que se dé decreto y bulla expurgatoria del Directorio de
Eymeric y de todos los demás libros de otros authores que temeraria-
mente le an seguido en todo lo que offenden la sancta memoria deste
sancto mártir y la reputación de su doctrina y libros para que luego
se trate de la canonización de su persona.


Y convendrá mucho junto con poner en execución todo lo dicho
punctualmente pedir letras a los señores prelados en virtud de las de
Su Sanctidad y de las de Su Magestad en que manden sopeña de yn-
cursión de graves censuras ipso jacto a todas las personas de cualquier
es fado, dignidad y condición que sean manifiesten, entreguen y de-
claren ante la universidad de los señores jurados todo lo que supieren
en absoluto favor del sancto Reymundo y de su doctrina en raçón de
declarar la falsedad de la calumnia de Eymeric o que en qualquiera
manera pueda tocar a la expedición desta causa, las quales letras se
manden leer mientras durara la colectión de los papeles en las iglesias
en los días de mayor concurso y fixarse en sus puertas y en todos los
lugares públicos.


También se a de advertir que debajo de lo que dicen las letras
que se pueda colegir todo lo que ubiere y se hallare en los archivos y
otros lugares públicos y privados tocante a la defensa desta causa se
incluyen papeles y libros porque estriva en qualificar las propositio-
nes que le impuso Eymeric al sancto Raymundo y de camino su doc-
trina lo qual no se puede hacer sin copia de la mayor parte de sus
obras y en demostrar como en la misma forma a sido ventilada, con-
cluida y sentenciada esta causa en favor del sancto Lulio por auctori-
dad apostólica, lo cual no se puede hacer sin copia de los processos
que sobre ello se fulminaron y los demás rrecaudos necessarios y por
tanto se pueden colegir y sacar de los archivos y otros cualesquier lu-
gares públicos y privados por virtud de las dichas letras todos los pa-
peles y libros que se hallaren de los lugares públicos como archivos
reales o de la ciudad sin interese alguno y pagando su justo precio
por los libros que en poder de personas particulares se hallaren si gra-
ciosamente no quisieren servir con ellos a tan sancto intento y así de
todos los que se hallaren en poder de tales personas que pidan inte-


11




82 LORENZO PÉREZ MARTÍNEZ


resé se hará una memoria dellos y de su justo valor y se nos remitirá
para que se enbie (si los tales libros no se tubieren por acá) y todos
los demás se embiarán con todos los papeles que se coligieren con la
brevedad posible imbiándolo como se fuere recogiendo para que se
gane más tiempo.


Y en lo que en esta instruction se trata de lo que se deve escre-
vir a las procuras se advirtió para los otros reynos y así se tomará de
toda ella lo a que la colección que de todo lo dicho se pudiere hacer
en ese de Valencia lo que conviniere dejando lo otro.


(Bibioteca Nacional de Madrid,
ms. 3344, f. 232-238 v.)


1 2




B I B L I O G R A F I A


I


B I B L I O G R A E I A L U L I A N A Y M E D I E VAL IST1CA


L U L L E , L'Arbre de Philosophie d'Amour, Le livre de l'Ami et de
l'Aimé et choix de textes philosophiques et mystiques. (T raduc -
t i o n et notes p a r L O U S S A L A - M O L I N S , Professeur à la M a i o r i -
censis Scho la L u l l i s t i c a ) , A u b i e r E d i t i o n s Mon ta i gne , Par is , 1967,
422 pages.


A m a n e r a de i n t r o d u c c i ó n a los textos lu l i anos que e l Sr. Sala-
M o l i n s h a t r a d u c i d o a la lengua f rancesa y presenta en este l i b r o , ' \
se p regun ta s i , a l h a b l a r de R a m ó n L l u l l , nos r e f e r i m o s a u n char-
l a tán o a un genio. O sea que se denunc ian todas las incu lpac iones
que se h a n lanzado sobre al a u t o r de l Libre de contemplació en Déu,
p a r a deshacer las con b revedad y ac ie r to , con e l fin de m o s t r a r a l
au tén t i co M a e s t r o m a l l o r q u í n .


Para l a rea l i zac ión de su p r o p ó s i t o el Sr. Sa la-Mol ins sigue la
l ínea h i s t ó r i c a de su v i da , y para i l u m i n a c i ó n , t a m b i é n t r a d u c i d o a l
f rancés e l t ex to de la Vita beati Raymundi Lulli, conoc ido p o r Vita
coetánea o au tob iog ra f ía , cuya ed ic ión c r í t i ca se p u b l i c a r á en la ed i -
c i ó n Raimundi Lulli Opera latina i n i c iada p o r el Prof . F r i e d r i c h
S tegmü l l e r y con t i nuada , b a j o la d i r ecc ión de sus d isc ípu los , los
Dres . R ied l i nge r y M a d r e , pro fesores de la u n i v e r s i d a d a lemana de
F r e i b u r g .


Para el c o n o c i m i e n t o del hombre y de su obra e l Sr. Sala-Mol ins
presenta u n cuad ro de la o b r a escr i ta de R a m ó n L l u l l y de las edi-
ciones mode rnas de la m i s m a .


Para re f l e j a r el e s p í r i t u y m o s t r a r la pe rsona l i dad de R a m ó n
L l u l l , se p u b l i c a u n es tud io ded icado a Philosophie et Mystique y
o t r o sobre Les sources de la pensée Italienne, que preceden a d i -
versos pasajes de l Libre de Blanquerna, del Libre del gentil e los
tres savis, d'Arbre de scièncie, de l Libre de contemplado en Déu i
de VArt de contemplado, a los que s iguen las dos obras lu l ianas que
cons t i t uyen la m é d u l a del L i b r o , cuya p u b l i c a c i ó n ayuda rá a d i f u n d i r




8 4 ESTUDIOS LULIANOS


en t re los lectores de hab la f rancesa el ve rdade ro r e t r a t o de l R a m ó n
L l u l l que p isó tan tas veces y p o r tan tos caminos el suelo de F ranc ia .


S. G.


R A M O N L L U L L , Llibre d'Amic i Amat (Alvar Maduell, Trets de la
fisonomia lid-liana), Ed i c i ons 62, Ba rce lona , 1966, 180 pàgines.


E l capuch ino P. A l va ro M a d u e l l , a u t o r de l i m p o r t a n t e es tud io
sobre «Llull i el Doctoral de la Immaculada», p u b l i c a d o en esta re-
v is ta E S T U D I O S L U L I A N O S , o f rece al l ec to r c o n t e m p o r á n e o e l en-
can tado r y f a m o s í s i m o Llibre d'Amic i Amat, de R a m ó n L l u l l , en
g ra f ía ca ta lana de nues t ros días y acompañado de una semblanza y
de la «Vida de Ramon Llull».


Es m u y de a labar esa rea l i zac ión del l u l i s t a capuch ino , p ro feso r
de Teología en el Colegio que su O r d e n posee en Sa r r i à (Ba rce lona ) ,
p o r q u e , a más de poner en manos de numerosos lec tores el expre-
sado l i b r o l u l i a n o , p resenta a l au tén t i co R a m ó n L l u l l a la m e n t a l i -
dad de hoy , a la que of rece los aspectos más genu inos de su fisono-
m í a , de una m a n e r a ta l que no puede d e j a r de ser c o m p r e n d i d o , n i
a d m i r a d o .


E l R a m ó n L l u l l del P. M a d u e l l «pretén de ficar dins cadascú
una convicció racional, i aquest sol gest l'exposa a passar, de grat
per força, com a personatge il·lús i pintoresc. El cas és que amb
l'illusió de fer veure els homes d'una manera assenyada, amb l'intent
de posar en circulació les idees més garantides en un pla de bel·li-
gerància ordinària, i entusiasmat amb l'eficàcia dels llibres, ell passa
la vida sencera amb la ploma als dits, escrivint sense parar».


E r a «cristià en un sentit tan ple i personal, que ha arribat a
semblar un cristià d'una altra sèrie». «Autodidacta, s'anticipa al seu
temps en el plantejament de molts problemes, així com en la pre-
visió de solucions».


A los jóvenes de hoy , que p i d e n a u t e n t i c i d a d , les in te resará co-
nocer a ese R a m ó n L l u l l «tan exigent i rectilini... en la manera de
pensar corn en la de comportarse, i tanmateix es mostra accentua-
dament cortes, afectuós i amable en el tracte amb la gent»... «Sap
que les obres són la millor demostració d'un amor, i per això pro-
cura d'actuar intensament, sense parar, no solament per evitar que
s'apagui l'amor que té a Déu, ans per atiar-lo fins al màxim».


I n te resa , además a l m u n d o m o d e r n o , la figura de h o m b r e que
l levaba u n a v ida t oda e l la d i n a m i s m o — e s c r i b i r , hab la r , i n te rcede r
y c o r r e r todos los caminos de l m u n d o c o n o c i d o — y que la h izo com-
pa t i b l e con la m ís t i ca . «La continuada contemplado de Déu afer-
mava els seus convenciment i aprofundia les seves certeses; li
ensenyava noves vies d'amor, i omplia el seu esperit en totes les
hores del dia. Ramon Llull no fou el místic desconnectat de la rea-
litat i densentès de les necessitats dels seus germans, els homes».




BIBLIOGRAFÍA


Á esto, hay que añad i r que «la silueta cristiana de Ramon Llull
s'enriqueix encara amb els trets de missioner, d'ecumenista, de re-
formador, de laic conscient d'ésser Església, d'apòstol seglar...».


Este R a m ó n L l u l l — e l a u t é n t i c o — , cuyo r e t r a t o re f le jan los es-
tud ios que el P. M a d u e l l ha hecho de su persona y de su ob ra , pre-
senta a l h o m b r e m o d e r n o el «Llibre d'Amic i Amat», que engendra
encantos evangél icos y se lee con la ed i f i cac ión que o b r a en los es-
p í r i t u s el l i b r i t o de la «Imitación de Cristo».


G. P.


A. L L I N A R È S , Les conceptions physiques de Raymond Lulle: De la
théorie des quatre éléments à la condamnation de l'alchimie, en
Les E tudes ph i l osoph iques 4 (oct . — desembre 1967) 439-444.


E l a u t o r vue lve sobre el deba t i do tema del a l q u i m i s m o de R.
L l u l l . A p r i n c i p i o s de siglo ya P ie r re D u h e m había v is to que L l u l l
n i fue n i pod ía ser a l q u i m i s t a . A los textos de D u h e m , L l i na rès aña-
de los copiosos y ta jan tes de l Libre de meravelles.


Después de las adver tenc ias del P. Pasqual , P robs t , Carreras
A r t a u y el dec is ivo y rec ien te es tud io de la i t a l i ana Paola Z a m b e l l i ,
no quedan ya dudas pos ib les a l respecto y causa es tupor que toda-
vía en la ed . 1957 de la Encyclopédie de la Pléiade, p. 345-47, L l u l l
figure c o m o a l q u i m i s t a .


Antonio Oliver, C. R.


A. L L I N A R È S , L'idée de nature et la condamnation de l'alchimie
d'après le «L i v re des merve i l les» de Raymund Lulle, en el v o l .
L a filosofia de l ia n a t u r a ne l Med ioevo . A t t i del I I I Congreso i n -
ternaz. d i filosofia med ioeva le (Passo de l ia M e n d o l a — T r e n t o —
31 ag.-5 set t . 1964) p. 536-41.


E n esta c o m u n i c a c i ó n el D r . L l i na rès subraya una g ran v e r d a d
l u l i ana : la c o n t e m p l a c i ó n de la na tu ra leza conduce a l c o n o c i m i e n t o
de la r ea l i dad y a l d e s c u b r i m i e n t o de Dios. Y pa ra L l u l l , p a r t i e n d o
de su teor ía de los e lementos , la na tu ra leza de las cosas es i n m u t a -
b le ; p a r t i c u l a r m e n t e , exp l ica é l , la de los meta les . E l cap. 35 del
l i b r o V I de l Libre de meravelles está consagrado a l p r o b l e m a de la
a l q u i m i a y de la t r a n s m u t a c i ó n de los meta les . Para L l u l l la cosa es
de f in i t i va ya a p r i o r i : no se puede a d m i t i r la t r a n s m u t a c i ó n de la
m a t e r i a , y, en consecuencia, hay que condenar a los a l qu im i s tas que
p re tenden l og ra r l a .


L l u l l c o n t e m p l a con sorna el esfuerzo i n ú t i l de la a l q u i m i a y
hab la de el la con u n desdén que no de ja l uga r a dudas. H a y que
agradecer a l D r . L l i na rès esa l um inosa r e u n i ó n de textos que debe-
r í a n ya acabar con la leyenda de u n L l u l l a l q u i m i s t a , aunque las
leyendas tengan una v ida tenaz, c o m o a f i r m a él m i s m o .


Antonio Oliver, C. R.




86 ESTUDIOS LULIANOS


R A B A D E R O M E O , S E R G I O , Guillermo de Ockam y la filosofía del
siglo XIV, M a d r i d , C. S. de I . C , 1966, 2 4 x 17, 184 p p .


E l D r . Serg io Rábade do ta , con este l i b r o , a los países de lengua
caste l lana de una o b r a de con ten ido t a n c la ro c o m o c o m p l e t o y do-
c u m e n t a d o sobre G u i l l e r m o de O c k a m , que ayuda, sob remanera , a
pode r p e n e t r a r en el s ig lo X I V , pa ra el es tud io de su pensamien to .


Con este es tud io sobre O c k a m p o d r á n f o r m u l a r s e , de m a n e r a
más prec isa , las re lac iones de aque l la c e n t u r i a con la época moder -
na , b a j o el respecto de que ésta ha desa r ro l l ado pos tu ras g e r m i -
n a l m e n t e per tenec ientes a aqué l la .


E l es tud io de l D r . Rábade o f rece u n a a m b i e n t a c i ó n h i s t ó r i c a y
d o c t r i n a l , una expos ic ión del pensamien to de su monog ra f i ado y u n
d i c t a m e n sobre el va lo r de su filosofía. Con lo cua l , los estud iosos
t i enen los datos suf ic ientes pa ra señalar el l uga r que co r responde a l
f ranc iscano d i sc ípu lo de Esco to en la filosofía de l s ig lo X I V .


G. P.


CASCIARO, J . M. , El diálogo teológico de Santo Tomás con musul-
manes y judíos. El tema de la profecía y de la revelación. Con-
sejo S u p e r i o r de Inves t igac iones Cient í f icas, M a d r i d , 1969,
259 págs.


E n esta o b r a se t r a t a el asun to que expresa su t í t u l o ; pe ro , so-
bre odo , se inves t iga sobre qué i n f l u j o p u d o r e c i b i r e l D o c t o r de
A q ^ i n , . de la filosofía árabe y j u d í a con re lac ión a l m i s m o tema .


T a m b i é n se anal iza la in f luenc ia que Santo Tomás p u d o r e c i b i r
d i r ec tamen te de la época c r i s t i ana , conc re tamen te , de la escolást ica
a n t e r i o r a la suya.


E l a u t o r a f i r m a que «más de los dos te rc ios de l t e m a r i o de las
cuest iones del t r a t a d o de Santo T o m á s está ex t ra ído — d i r e c t a o in -
d i r e c t a m e n t e — de l t e m a r i o de la especu lac ión i s lámico- juda ica» .


¿ In f l uyó Santo Tomás en R a m ó n M a r t í ? A las op in iones de l a u t o r
se ponen reparos . Mas es innegab le el m é r i t o de su es tud io que
m u e s t r a los f u n d a m e n t o s teo lógicos sobre la p ro fec ía y l a revela-
c i ón en Santo T o m á s y hasta el s ig lo X I I I teo lóg ico .


S. G. P.


F E R R U A , A., Thomae Aquinatis vitae fontes praecipuae, E d . Dorae-
n icane, A l b a ( I t a l i a ) , 1968, 411.


Este l i b r o no es una b iog ra f í a de San to Tomás de A q u i n o ; s ino
que con t iene todo cuan to puede serv i r de fuen te pa ra una b iog ra f í a
c r í t i ca de l santo Doc to r .


Todos los documen tos que con t iene la o b r a son an te r io res a l año
1325; con u n a sola excepc ión . L a B u l a , en efecto , de su dec la rac ión




BIBLIOGRAFÍA 8?


de D o c t o r de la Ig les ia fue firmada p o r San Pío V , cuyo pon t i f i -
cado l l enó los años 1566-1572.


H e ahí las fuentes que se p u b l i c a n : La Historia beati Thomae
Aquinatis de G u i l l e r m o Tocco (esc r i ta en 1318-1320), la Legenda
sancti Thomae Aquinatis, de B e r n a r d o G u i (esc r i ta en 1318-1324), e l
Processus canonizationis sancti Thomae Aquinatis ( ab ie r t o el d ía 10
de n o v i e m b r e de 1321), pasajes de la Historia ecclesiastica nova,
acabada antes de 1316-1317, y de los Annales de T o l o m e o d i Lucca ,
redac tados en t re los años 1303-1308: la Vitae fratrum de Gera rdo de
Grachet , escr i tas antes de 1271 y el Bonum universale de apibus de
Tomás de C a n t i m p r é , escr i to t e r m i n a d o en 1263.


A cada u n o de estos documen tos precede una breve i n t r o d u c -
c ión , redac tada en i t a l i ano . L a «Présenta t ion» (de nueve páginas)
per tenece a l h i s t o r i a d o r P. A n t o i n e Donda ine , p res iden te de la Co-
m i s i ó n Leon ina .


G. P.


C Y R I L L E V O G E R , Le pécheur et la pénitence au Moyen-Age, E d . d u
Cer f , Par is , 1969, 248 pages, 17,5x11,5 c m .


E l p resente v o l u m e n es c o n t i n u a c i ó n de o t r o a n t e r i o r — t a m b i é n
o b r a de V o g e r — t i t u l a d o «Le pécheur et la pénitence dans l'Eglise
ancienne», que per tenece a la m i s m a e d i t o r i a l .


E l l i b r o cons is te en una co lecc ión de tex tos , m u y ace r tadamente
escogidos, que s i r ven p a r a da r a c o m p r e n d e r la evo luc ión de la ins-
t i t u c i ó n pen i t enc ia l y su regu lac ión d i sc i p l i na r i a , desde el s ig lo V I I
a l X I I .


E n los tex tos del l i b r o que presen tamos, per tenec ientes a la
época señalada, aqué l la — l a i n s t i t u c i ó n p e n i t e n c i a l — aparece ya ta-
sada y de ta l l ada de m a n e r a m i n u c i o s a ; p rec isamente en v i r t u d de
i n f l u j o ang losa jón . Este aspecto hace que casi se vacíe de t odo sen-
t i d o re l ig ioso , lo cua l conduce a los in ten tos de una r e f o r m a , que
f racasa, d u r a n t e la época caro l íng ia . E n el s ig lo X I I se log ra , con la
ayuda de l b razo secular .


L a d i sc i p l i na pen i tenc ia l , en v i r t u d de esa r e f o r m a , quedó
de f in ida de l s igu iente m o d o : 1) Una pen i tenc ia p ú b l i c a p a r a las
fa l tas p a r t i c u l a r m e n t e escandalosas. 2) Las peregr inac iones , pa ra las
fa l tas púb l i cas . 3) L a pen i tenc ia p r i v a d a , pa ra las fa l tas ocu l tas .


Los especial is tas saben que a l s i tuarse ante e l asun to de la dis-
c i p l i n a pen i t enc ia l , se ha l l an a la presenc ia de u n t e m a s ingu lar -
men te d i f í c i l . Pero e l Pro f . Cy r i l l e Voger , de la f a c u l t a d teo lóg ica de
S t r a s b o u r g lo ha t r a t a d o con suma c l a r i d a d y p rec i s i ón , cua l idades
que hacen de su o b r a u n l i b r o de a l to v a l o r teo lóg ico-h is tó r ico .


G. P.




88 ESTUDIOS LULIANOS


G A R C I A C R U Z A D O , O. S. A., Gonzalo García de Villadiego, canonista
iclmantino del siglo XV, C. S. de I . C , M a d r i d , 1968, X V I , 288 pp .


E l g r a n m é r i t o de l t r a b a j o consis te en que versa sobre una do-
c u m e n t a c i ó n i néd i t a y que la inves t igac ión se ha rea l izado con a jus-
t a m i e n t o a las más severas n o r m a s de la c r í t i ca y técn ica modernas .


A esto se debe que se nos presente a l Gonzalo G. de V i l l ad iego
au tén t i co , t a l c o m o lo conoc ie ron sus coetáneos y con el p res t i g io
de que gozó en t re e l los.


Se descr ibe el m a r c o h i s t ó r i c o en el que c rec ió la g r a n figura
de nues t ra c ienc ia j u r í d i co -canón ica . Se es tud ia la de su época, y
espec ia lmente la de la u n i v e r s i d a d de Sa lamanca.


D e n t r o de ese m a r c o se ana l i zan , con b revedad , los escr i tos de
Gonzalo Garc ía de V i l l ad i ego , y se es tud ia el con ten ido de cada u n o
de e l los ; y, pa ra que nada f a l t a ra a una o b r a que qu ie re ser r i gu ro -
samente c ien t í f i ca , se añade u n Apénd ice que cont iene la ed i c ión cr í -
t i ca de las obras inéd i tas .


E n r e s u m e n : una o b r a que responde, de m a n e r a caba l , a l mo -
m e n t o presente de la inves t igac ión h i s t ó r i c a .


S. G.


P. E D O U A R D P A R E N T , O. F. M. , Ephrem Longpré, un mystique
franciscain de notre temps ( J o u r n a l s p i r i t u e l et l e t t res ) , Beau-
chesne, Rue de Rennes, 117, Par is , 1969, 323 págs.


E l P. E p h r e m L o n g p r é , d u r a n t e los años de su v i da , has ta su
m u e r t e , o c u r r i d a el año 1965, fue conoc ido c o m o em inen te medieva-
l i s ta ; y, en el c a m p o del l u l i s m o , reconoc ido c o m o el Pa t r i a r ca de l
ac tua l f l o r e c i m i e n t o de los es tud ios l u l i anos , en v i r t u d de su a r t í c u l o
Le bienhereux Raymond Lulle, p u b l i c a d o , en 1926 en el Dictionaire
de Théologie catholique, de cuyo fasc ícu lo L X X I V l l ena 69 c o l u m -
nas. E l m i s m o hecho de haber s ido des ignado p a r a d i r i g i r la p u b l i -
cac ión de la ed i c ión c r í t i ca de las obras de Esco to , cons t i t uye u n a
p r u e b a de l p res t i g io de que gozaba, c o m o med ieva l i s ta en la o r d e n
f ranc iscana a la que per tenecía .


E n el Mémorial Doucet-Longpré ( E d i t i o n s «Cu l tu re» , Québec,
1966) Y v o n n e Peter, co labo rado ra del P. L o n g p r é , b a j o e l t í t u l o de
Souvenirs personnels esc r ib ió u n a r t í c u l o , en el que, además de
desc r i b i r sus empresas c ient í f icas en los campos de la Cr i s to log ía ,
de la M a r i o l o g í a y del F ranc i scan i smo , def inía a l sacerdote y d i rec-
t o r de a lmas , a l n o m b r e que amaba Canadá y su f a m i l i a , a l l i t e r a t o
y a r t i s t a y al h o m b r e e s p i r i t u a l . Además, e l P. E d o u a r d Paren t l o
es tud iaba b a j o el aspecto de Un scotiste canadien-français, y p u b l i -
caba, además de u n a r e d u c i d a b iog ra f í a , los 288 t í t u los de sus es-
c r i t os .


T a l era el h o m b r e que el m u n d o conocía en el P. L o n g p r é ; y
c o m o m e r o p res t ig ioso med ieva l i s ta - lu l i s ta - f ranc iscan is ta hab r ía pa-




BlfiLtOCHAFÍA 89


sado a la h i s t o r i a , s i , a raíz de su ó b i t o , grac ias al hal lazgo de sus
notas esp i r i t ua les , no se hub ie ra descub ie r to al h o m b r e de Dios , a l
re l ig ioso y sacerdote de v i da e j e m p l a r m e n t e ascét ica.


Ese «Journal spirituel», j u n t a m e n t e con las car tas escr i tas p o r
él a sus f am i l i a res , a sus super io res re l ig iosos y a sus amigos han
reve lado a u n Padre L o n g p r é , h o m b r e de una in tens ís ima v ida in te-
r i o r . «Voilà le but de toute ma vie —escr ibe el 7 de j u l i o de 1918,
con m o t i v o del r e t i r o e s p i r i t u a l de p r e p a r a c i ó n pa ra la o rdenac ión
sace rdo ta l— J'ai pris cette résolution, mon Dieu, avec décision».


Y, c o m o p r u e b a s i ngu la rmen te vá l i da de su e s p í r i t u de obedien-
c ia , puede aduc i rse ese tex to de su d i a r i o e s p i r i t u a l , que cont iene
pa labras de u n a lma s ingu la rmen te a t r i b u l a d a (que v ie r te su d o l o r
en la v o l u n t a d de D ios) las cuales f ue ron escr i tas , en 1938, con mo-
t i vo de haber s ido re levado de su cargo de d i r e c t o r de la «Sectio
Duns Scoti»; de Quaracch i (F i renze) y de la empresa de la ed ic ión
c r í t i ca de las obras de l D o c t o r S u t i l .


«Dominica in albis—, escr ibe. A midi, je reçois une lettre de Ro-
me, m'annonçant ma déposition comme préfet de la section de Duns
Scot. L'effort de toute ma vie est brisé. J'ai passé la plus grande
partie de l'après-midi et de la soirée au pied du Saint-Sacrament et
en prière devant le Coeur de Marie, pour me résigner à la volonté
de Dieu et reprende courage. Fasse le ciel que le Collège Saint-Bona-
venture (de Quarachi) continue. Je ne puis le taire: tout mon coeur
y es attaché».


U n a ob ra , esa de l P. Parent que nos hace sen t i r la presencia de
u n m í s t i c o de nues t ros días, a l que conoc imos , con el que hab lamos
y c a m b i a m o s c rec ido n ú m e r o de car tas , de cuya co labo rac ión sabia
se n u t r i ó esta «Maioricensis Schola Lullistica».


S. Garcías Palou


Y V E S . M.-J. C O N G A R , L'Ecclésiologie du haut Moyen Age (De Saint
Grégoire le Grand à la désunion entre Byzance et Rome), Les
E d i t i o n s d u Cerf , Par is , 1968, 420 pages.


E l P. Congar escr ibe esta o b r a convenc ido de su i m p o r t a n c i a
p a r a la teo logía de Ecclesia y p o r el serv ic io que puede p res ta r a
la causa ecumén ica . La h i s t o r i a , en efecto , pone en d u d a el v a l o r de
algunas tesis que hoy se cree que pueden mantenerse con firmeza y,
p o r o t r a pa r t e , demues t ra que per tenecen a l tesoro de la T r a d i c i ó n
ca tó l i ca a lgunos va lores o l v idados .


E l pe r íodo ec les io lóg ico es tud iado se def ine en e l m i s m o t í t u l o
del l i b r o , o sea desde el año 590 hasta l a desun ión de R o m a y B i -
zanc io , o sea hasta e l año 1054, que señala el segundo pe r íodo del
C isma, cuyo p r i m e r pe r íodo comienza el año 857 en que Foc io ocupa
la sede del d igno Ignac io .




90 ESTUDIOS LULIANOS


E l au to r , que t iene p royec tado esc r i b i r la h i s t o r i a de la Eclesio-
logía, p resen ta en este l i b r o el desa r ro l l o y f o r m a c i ó n evo lu t i va de
la idea de «Ecclesia» en el pe r íodo antes desc r i to .


E n la p r i m e r a secc ión, t i t u l a d a «L'Eglise en elle même», se de ja
en c la ro que la r ea l i dad «Ecclesia» no ha c a m b i a d o en lo esencia l a
t ravés de los t i empos . E n la segunda, que l leva p o r t í t u l o «Le Pole
temporel de VEcclesia», demues t ra que la idea «Ecclesia» es u t i l i -
zada aquí p a r a des ignar l a «Chr i s t ian i tas» . E n la te rcera sección,
que l leva po r r ó t u l o «L'Orient. Accord et devergences avec Rome»
anal iza la m a n e r a c o m o se i n t e r p r e t a b a n los hechos en Or ien te , has-
ta l legar a l C isma.


L a sol idez de la o b r a de l P. Congar es man i f ies ta . Se basa, en
efecto , en textos l i t ú r g i c o s , escr i tos d idác t i cos , comen ta r i os escr i -
t u r í s t i cos , tex tos canón icos . . .


L a o b r a c o m p l e t a — q u e el P. Congar se ha p r o p u e s t o e s c r i b i r —
l og ra rá lo que é l l leva en el pensamien to o sea que pueda ser u t i l i -
zada p a r a e l c o n o c i m i e n t o más exacto de las ideas ecles io lógicas,
p a r a el d iá logo ecumén ico y p a r a la causa de la u n i d a d .


Es te l i b r o de l P. Congar con t iene u n a excelente síntesis de la
h i s t o r i a de la Ec les io logía pa ra la época que co r re desde San Grego-
r i o M a g n o a la desun ión en t re B i zanc io y R o m a .


S. G.


B A R T O M E U GUASP G E L A B E R T , P R E V E R E , La Vida ermitana a
Mallorca (Época anacorética), Pa lma , 1969, 146 p lanes.


M n . B a r t o m e u Guasp, especia l is ta en temas h i s tó r i co -e remí t i cos
re la t i vos a M a l l o r c a presenta la o b r a La vida ermitana a Mallorca
después de habe r p u b l i c a d o , en 1942, la segunda ed i c ión de su es-
t u d i o Una flor del desierto. Vble. Ermitaño Juan de la Concepción
Mir y Vallés. Después de residir en el castillo de Alaró, su pueblo
natal, cabe la Virgen del Refugio, pasa a Valldemosa donde funda
el actual Cenobio de Trinidad (S ig lo X V I I ) T a m b i é n co r re de m o l -
de, desde 1946, su l i b r o esc r i to sobre La Vida ermitana a Mallorca
des del segle XIII a l'actualitat.


M n . Guasp op ina que la v i da e remí t i ca p reced ió , en M a l l o r c a , a
la conqu is ta de 1229 y, m a n t i e n e p r i n c i p a l m e n t e , que «la professió
ermitana començà aquí Vendemà de la Reconquista» y p e r f u m ó los
cua ren ta años que m e d i a r o n en t re aqué l la y el día en que R a m ó n
L l u l l se r e t i r ó a la so ledad. «Llull no posà aquí els fonaments d'a-
questa classe d'ascetisme; fou sí el qui millor la comprengué i la
visqué».


E l a u t o r de la o b r i t a «Eremitismo luliano», compues to en 1946 y
p u b l i c a d o en M a l l o r c a en 1952, ded ica , en la o b r a que hoy reseña-
mos , diez páginas a «El gran Asceta del segle XIII, Ramon Llull»,
en las que descr ibe su p resenc ia en las soledades de Randa y M i r a -
m a r y recoge pensamien tos sobre la v i da e remí t i ca , sacados de la




BIBLIOGRAFÍA 91


Doctrina puéril, del Libre de Contemplado en Déu y de l Libre de
Blanquerna.


A l c e n t r a r su es tud io en el s ig lo X I V señala la v i da e remí t i ca
mascu l i na de Fe lan i t x , Randa , Pol lensa, Escorça , Be l l ve r y Sant Juan
y la f e m e n i n a de Pol lensa, Manco r , Fe lan i t x y de I nca .


Después de desc r i b i r a lgunos aspectos de la v i da e remí t i ca , t ra -
ta de l e r e m i t i s m o m a l l o r q u í n de los siglos X V y X V I en Sant Juan ,
A l c u d i a (en la V i c t o r i a ? ) , Pol lensa (Terne l les ) , A lga ida y L l u c m a j o r
(Randa , Sant H o n o r a t , Cura y Grac ia ) Só l le r , M a n c o r , Va l ldemossa
y M o n t u i r i .


E l e r e m i t i s m o is leño de la p r i m e r a m i t a d de l s ig lo X V I I se loca-
l iza en Pet ra , Sant Juan y A la ró ; y su figura c u m b r e es el Venerab le
Juan M i r , conoc ido , en la E r m i t a , p o r F ra Joan de la Concepc ió de
M a r i a San t í s ima , a qu ien M a l l o r c a t uvo po r santo, una de las c u a t r o
figuras grandes de l p a n o r a m a e remí t i co de M a l l o r c a , que son Ra-
m ó n L l u l l , en el s ig lo X I I I , A r n a u D e s b r u l l , en el s ig lo X I V ; A n t o n i
Castanyeda en e l s ig lo X V I y Juan M i r en el s ig lo X V I I .


Una o b r a de l íneas m u y def in idas , que señala, con p rec i s i ón , e l
l uga r que a R a m ó n L l u l l co r responde en la h i s t o r i a de l e r e m i t i s m o
m a l l o r q u í n .


S. G.


A N T O N I O T R U Y O L , Dante y Campanella (Dos visiones de una so-
ciedad mundial), E d i t o r i a l Tecnos, M a d r i d , 1968, 172 páginas.


Por razón de la c o m ú n p reocupac ión — d e Dante y Campane-
l l a — p o r la i ns tau rac ión de u n o rden pací f ico de conv ivenc ia de a l -
cance m u n d i a l —basado en u n gob ie rno cen t r a l , sea t e m p o r a l , sea
e s p i r i t u a l — se reúnen en este l i b r o el pensamien to de los dos fa-
mosos poetas — a u n q u e en m e d i d a d i s t i n t a — de I t a l i a .


E l D r . T r u y o l enmarca la d o c t r i n a de cada uno de el los en su
respect iva b iog ra f í a , a cuyas fechas se hace acompañar la re lac ión
de o t ros p r i nc ipa les sucesos acaecidos a l m i s m o t i e m p o , que s i t úan
a l l ec to r en el i ns tan te h i s t ó r i c o que aquel los dos personajes v i -
v i e r o n .


Las páginas re la t i vas a Dan te recogen su teor ía del «imperium
mundi», que está con ten ida , esencial y p r i n c i p a l m e n t e c o m o su pen-
sam ien to po l í t i co , en el t r a t a d o l a t i no De monarchia.


L a soc iedad del género h u m a n o t iene en Dan te u n a e n t i d a d p ro -
p ia c o m o t a l . Los re inos han de enmarcarse en u n a u n i d a d supe-
r i o r — l a « m o n a r q u í a t e m p o r a l » — la cua l abarca a todo el l i na je de
los h o m b r e s , b a j o u n a u n i d a d de m a n d o .


L a s ign i f i cac ión pecu l i a r de Dan te , en la h i s t o r i a de l pensamien-
t o p o l í t i c o , es la de haber dado la f o r m u l a c i ó n d o c t r i n a l más r i gu -
rosa de la teo r ía de la m o n a r q u í a un i ve rsa l , la ún i ca c o m u n i d a d a
l a que pueden a t r i b u i r s e los p red icados de au tosu f i c ienc ia y per fec-
c i ón , ex ig idos p o r Ar i s tó te les .




92 ESIÜDIOS LULIANOS


Todos ios a rgumen tos acumu lados p o r la E d a d M e d i a en favot*
de la f o r m a m o n á r q u i c a de gob ie rno , los recoge Dante y los ap l i ca
a la m o n a r q u í a un i ve rsa l , en la que el E m p e r a d o r no e je rc ía u n go-
b i e r n o d i r ec to sobre los c r i s t i anos , s ino una f u n c i ó n t u t e l a r y a rb i -
t r a l sobre los mona rcas y repúb l i cas . O sea que, según Dan te , la
m o n a r q u í a un ive rsa l no i m p l i c a r í a la des t rucc ión de p r i n c i p a d o s y
repúb l i cas pa r t i cu l a res .


E l pensamien to de Dante re la t i vo a las re lac iones en t re el I m p e -
r i o y el Papado s u f r i ó una evo luc ión . E n e l t r a t a d o De Monarchia
subraya la a u t o n o m í a de l pode r t e m p o r a l f r e n t e a l e s p i r i t u a l . E n
la Divina comedia ensalza la c o m u n i d a d de acc ión de ambos .


E l i dea l po l í t i co - re l ig ioso de Campane l l a es el gob ie rno de la
h u m a n i d a d p o r Jesucr is to , e j e r c i do a t ravés del S u m o Pont í f i ce co-
m o V i c a r i o suyo en la t i e r r a y cabeza de la Ig les ia , a la cua l debe
estar some t i do t odo p o d e r t e m p o r a l . E l l o i m p l i c a que el Papa, re-
p resen tan te de Dios en la t i e r r a , sea, a l p r o p i o t i e m p o , Rey s u p r e m o ,
p o r e n c i m a de los p r ínc ipes y señoríos pa r t i cu l a res .


Esa teo r ía de la m o n a r q u í a un i ve rsa l pon t i f i c i a no pod ía menos
de t r ae r cons igo i m p o r t a n t e s consecuencias en el á m b i t o j u r í d i c o -
i n t e r n a c i o n a l , c o m o en el caso de la ocupac ión de l N u e v o M u n d o
p o r los españoles.


V i t o r i a y sus seguidores escolást icos e l a b o r a r o n las bases de u n
derecho de gentes n a t u r a l a l a lcance un i ve rsa l , f u n d a d o en los p r i n -
c ip ios de la i gua ldad de los Es tados y la r e c i p r o c i d a d . Pero Campa-
ne l la , en con t ras te con V i t o r i a y Soto , veía en las Bu las de A le jan -
d r o V I u n t í t u l o j u r í d i c o su f i c ien te de la conqu i s ta , pues el Papa no
había ac tuado sólo c o m o a r b i t r o en t re Cas t i l l a y P o r t u g a l , s ino co-
m o juez y señor de l o rbe . . .


O t r a consecuencia j u r í d i c o - i n t e r n a c i o n a l de la p l e n i t u d p o n t i f i -
c ia , según Campane l l a , consis te en el derecho del Papa de deponer
a p r ínc ipes y mona rcas reca lc i t ran tes .


E n una pa lab ra , una d o c t r i n a que imp l i caba la vue l t a a l agus-
t i n i s m o po l í t i co de la a l ta edad m e d i a y a la concepc ión de R a m ó n
L l u l l .


L a o b r a del Dr . T r u y o l , escr i ta con una c l a r i d a d de g r a n p r o f e s o r
u n i v e r s i t a r i o , resume u n cap í tu lo m u y carac te r ís t i co del pensamien-
to po l í t i co med ieva l .


G. P.


P E T I T , O. P R A E M . , F R A N Ç O I S , La reforme des Prêtres au Moyen-
Age (Pauvreté et vie commune], Les E d i t i o n s d u Cerf , Par is ,
1968, 179.


E l P. Pe t i t m u e s t r a e l o r i gen de la O r d e n p remos t ra tense v i ncu -
lada a la r e f o r m a del c le ro , que m o t i v ó la f u n d a c i ó n de los canóni-
gos y de las iglesias mayores l l amadas colegiales.




BIBLIOGRAFÍA 93


San Agus t ín , n o m b r a d o ob ispo , exige de sus presb í te ros y de
sus d iáconos la v i da de pobreza, con la renunc ia a toda p r o p i e d a d
pe rsona l . O t ros ob ispos i m i t a r o n su e j e m p l o . Aque l los que se suje-
taban a la n o r m a que les co r respond ía , r ec i b i e ron el n o m b r e de
canónigos (canonici, de canon), pa labra que aparece el año 356.


Con este m o t i v o , se desar ro l l a la v i d a l i t ú r g i c a y se f o r m a n co-
m u n i d a d e s de m o n j e s — e n R o m a y Je rusa lén— en t o r n o de las
basí l icas p a r a ce lebra r el o f ic io d i v i no de día y de noche, c o m o se
hacía en los monas te r i os . Luego el presbyterium — c u e r p o de pres-
b í t e r o s — asegura esa ce lebrac ión en todas las ig lesias; pa ra lo cua l
hacía f a l t a u n a reg la de v ida .


E l p r i m e r o que lo log ra , es Crodegando ( l l a m a d o t a m b i é n Cro-
degango), ob i spo de Metz , en 755. Reun ió la c lér igos de la c i u d a d
ep iscopa l en u n a casa depend ien te de la ca ted ra l . V i v í a n j u n t o s ,
c o m í a n j un tos y j u n t o s ce lebraban el o f ic io d i v i n o d i u r n o y n o c t u r n o .
Cada m a ñ a n a se ce lebraba capítulo ( cab i l do ) y luego los c lér igos
p res taban m i n i s t e r i o s en las iglesias de la c i u d a d , que les e ran seña-
ladas. Pero estos canónigos no estaban su je tos a v o t o de pobreza.


Para Car lomagno , todo m o n j e tenía que someterse a la regla de
San B e n i t o y t odo c lé r igo tenía que ser canónigo. «O monjes o canó-
nigos» d i j o el E m p e r a d o r . Y todos , b a j o la m i s m a regla de San
B e n i t o . Se man ten ía , en efecto, la dec is ión de Crodegando sobre la
p r o p i e d a d pe rsona l .


B a j o la p res ión i m p e r i a l , e l éx i to fue espectacular . Se res taura-
r o n los claustros catedralicios ( las casas donde v i v ían los canón igos) ,
y se f u n d a r o n las iglesias colegiales (co legiatas) .


A l final de l s ig lo IX comenzó a deb i l i t a rse la v i da c o m ú n de los
cabildos, deb ido en g r a n pa r te al h u n d i m i e n t o del I m p e r i o ca ro l i ng io .
V i n o la simonía, en la p r o v i s i ó n de benef ic ios; y lo que es más grave
el nicolaismo. Los sacerdotes y obispos se casaban.


Como r e m e d i o p a r a estos males se señaló el de l vo to de pobreza,
añad ido a la v i d a abso lu tamen te c o m ú n . 0 sea, que la tendenc ia fue
la de hacer de t odo c lé r igo u n re l ig ioso ; y así se rea l izó en g r a n
p a r t e de E u r o p a . E n las catedrales y en p a r t e de las colegiales. E n
el N o r t e , las catedra les y colegiales c o n t i n u a r o n seculares. Muchas
iglesias regu lares se f ede ra ron en congregaciones. Los p r e m o s t r a t e n -
ses f undados , en 1120, p o r San N o r b e r t o , c o n t a r o n con 450 monas-
te r ios sobre los 2.500 del o r d e n canon ica l .


S u r g i e r o n d ivergenc ias en la i n t e r p r e t a c i ó n de la regla. Unos
(ordo antiquus) escogieron u n a v i d a de aus te r i dad a jus tada a u n m i -
n i s t e r i o absorbente . O t ros (ordo novus) p a t r o c i n a n mayor aus te r i -
dad (ves t idos de lana s in r o p a b lanca , abs t inenc ia pe rpe tua y ayuno
c o n t i n u a d o o, a lo menos , la m i t a d del año. E l ordo novus (Pre-
mons t ra tense ) se ex tend ió sobre todo en el N o r t e , donde las iglesias
nuevas se f u n d a b a n en u n m u n d o donde t odo el m i n i s t e r i o estaba
ya asegurado.




94 E9TUDI0S LULIANOS


A l e s p í r i t u m o d e r n o hay que dec i r le que aque l la concepc ión de l
sacerdoc io respond ía a l hecho de que el m u n d o hab ía i n v a d i d o la
Ig les ia ; a l c o n t r a r i o de hoy , en que el m u n d o ha h u i d o de la Ig les ia .


E x t e r n a m e n t e , la j o r n a d a del canónigo regular era casi monás-
t i ca ; pe ro no era u n m o n j e ; s ino que, c o m o los apostó les, «se dedica-
b a n a la o r a c i ó n y a la pa lab ra de Dios».


S i n embargo el de los canónigos regu lares fue m e r a m e n t e par-
c ia l . N o r e f o r m a n todo el c le ro de Occ iden te ; p o r q u e el c lé r igo
de l N o r t e no se qu iso a j u s t a r a la v i da re l ig iosa, a la que a d m i r a b a .
E n segundo lugar , p o r q u e se m u l t i p l i c a r o n las p a r r o q u i a s , y el c le ro
secular , que hab ía de serv i r les , era d i f í c i l de ag rupa r en c o m u n i d a -
des re l ig iosas.


H a n quedado los canónigos regu la res , m a n t e n i e n d o la v e r d a d
de que la c o n t e m p l a c i ó n y la p legar ia son el sostén no sólo de l m i -
n i s t e r i o ca r i smá t i co y e x t r a o r d i n a r i o , s ino de l m i n i s t e r i o j e r á r q u i c o
y o r d i n a r i o .


A c o n t i n u a c i ó n de l in te resan te es tud io de l P. Pe t i t se o f rece
una co lecc ión de textos — q u e f o r m a n el cue rpo de la o b r a — elegi-
dos pa ra dar una idea de lo que ha s ido la v i da de los canónigos
regu lares , en sus es t ruc tu ras y nuevos ideales, en su v i d a y en sus
p r o b l e m a s , en su m i n i s t e r i o , su i r r a d i a c i ó n e in f luenc ia , su ecume-
n i s m o y su acc ión ante la cues t ión j u d í a .


G. P.


SULPICE SÉVÈRE, Vie de Saint Martin, I ( I n t r o d u c t i o n , tex te et
t r a d u c t i o n p a r Jacques Fontaine) 1967, 345 pages. I I (Comen-


ta i r e p a r JACQUES FONTAINE), 1968, 894 pages É d . d u Cerf , Par is .


E l v o l . I de esta o b r a con t iene el t ex to l a t i n o y la t r a d u c c i ó n
f rancesa de la Vita S. Martini, que v a n preced idos de u n a Introduc-
tion sap ien t í s ima que o f rece el m a r c o h i s t ó r i c o y u n es tud io de los
va lores l i t e r a r i o , e s p i r i t u a l e h i s t ó r i c o de aqué l la . E l D r . Fon ta ine
ded ica 33 páginas a p r o b l e m a s c r í t i cos que se p lan tean en t o r n o
de l esc r i to de Su lp i c i o Severo.


E l V o l . I I es, c o m o i nd i ca el t í t u l o , u n c o m e n t a r i o a l t ex to , que
consis te en u n m e t i c u l o s o y e r u d i t í s i m o anál is is de los hechos na-
r rados . E l i l u s t r e p r o f e s o r de la So rbona reúne todos los datos que
se re lac ionan con el Ob ispo de Tou rs con todos los acon tec im ien -
tos de su v i da j u n t a m e n t e con los de sus fundac iones . A t a n va l ioso
c o m e n t a r i o de índo le h i s t ó r i c o añade re ferenc ias l ingü ís t i cas en e l
p l ano más a l to de la más c r í t i ca inves t igac ión c ien t í f i ca .


S. G.




BIBLIOGRAFÍA 9.5


11


BIBLIOGRAFIA CIENTÍFICA SELECTA
Notas bibliográficas


S C H I L L E B E E C K X , E., El mundo
y la Iglesia, E d . S igúeme, Sa-
lamanca , 1969, 453 p p .


Es ta o b r a se ha l l a i n teg rada
p o r u n c o n j u n t o o rgán ico de te-
mas de l m o m e n t o teo lóg ico pre-
sente.


Se es tud ia el encuen t ro de la
Ig les ia con el h u m a n i s m o moder -
no , la responsab i l i dad de l in te-
l ec tua l y de la u n i v e r s i d a d , el
m u n d o en el p l a n de la sa lvac ión
y en su v i n c u l a c i ó n con la Ig le-
sia, la sac ramen ta l i dad de ésta,
l a « m u n d a n i d a d » , c o m o l uga r de
la rea l i zac ión de la sa lvac ión . . .


E n el pensamien to de l a fama-
do d o m i n i c o , Ig les ia y m u n d o no
pueden aparecer c o m o u n dua-
l i s m o , p o r q u e aqué l no puede ser
ca l i f i cado de fo ras te ro , s ino que
es ca l i f i cado teo lóg icamente p o r
la fe .


E l a u t o r hab la de u n «cr is t ia -
n i s m o i m p l í c i t o » que m u e s t r a
u n a nueva y más a m p l i a faz de
la Ig les ia .


Se p r e g u n t a qué s ign i f ica «ser
— e n — e l — m u n d o — » ; y la res-
pues ta p u n t u a l i z a que hay que
c o n t a r con una n o c i ó n teológica-
m e n t e genu ina de l acontecer m u n -
dana l .


E n la o b r a de l P. Sch i l lebeeckx
se o f rece u n a o p t i m i s t a y be l la
v i s i ó n del m u n d o y de la Ig les ia ,
y de sus re lac iones m u t u a s .


M E Y E N D O R F F , J . , Le Christ dans
la Théologie byzantine. É d .
d u Cerf , Par is , 1969, 300 p p .


E l a u t o r es tud ia la h i s t o r i a de
la Cr is to log ía de la época poste-
r i o r a l Conc i l i o de Calcedon ia
(451), cuyo m o v i m i e n t o genera l
de las ideas anal iza.


Es dec i r , que no se t r a t a de
una o b r a c o m p l e t a ; pe ro sí de u n
es tud io h i s t ó r i co que nos descr i -
be las grandes co r r i en tes del pen-
samien to c r i s to lóg ico b i zan t i no .


E s t u d i a l a época que m e d i a en-
t re el Conc i l i o de Cons tan t i nop la
(553) y la caída de B izanc io (1453),
y p rueba que la c r i s to log ía o r ien -
t a l se a jus ta , con toda fidelidad,
a la ideología de los Padres gr ie-
gos: «Dios se hace h o m b r e , pa ra
que el h o m b r e pueda p a r t i c i p a r
de la d i v i n i d a d » .


Es ta de i f i cac ión h a s ido reco-
g ida p o r teólogos de nues t ros
días. Con lo cua l , se pone de ma-
n i f ies to la ac tua l i dad del pensa-
m i e n t o pa t r í s t i co .


M C K E N Z I E , J . L., Espíritu y
mundo del Antiguo Testa-
mento, E d . V e r b o D i v i n o , Es-
te l l a ( N a v a r r a ) , 1968, 448
págs.


Es ta o b r a cons t i t uye una pre-
sen tac ión magní f i ca de l mensa je




96 ESTUDIOS LULIANOS


g loba l de l A. T. U n c r í t i c o la
cons idera la m e j o r .


E n e l la , se es tud ian la insp i ra -
c i ón , el c u l t o y r i t o s de l A. T., la
p ro fec ía , las creencias, el amb ien -
te ex t rab íb l i co , las i ns t i t uc iones . . .


E n las páginas de l es tud io del
D r . M c K e n z i e se rev ive t odo e l
a m b i e n t e del A. T.


Una o b r a i m p o r t a n t e que no
p re tende s ino ser vu lga r i zado ra .


A U T O R E S , V A R I O S , Mysterium
Salutis. Manual de Teología
como historia de la salva-
ción, E d . C r i s t i andad , Ma-
d r i d , 1969. V o l . I : dos to-
mos , 1.123 págs.


Una o b r a que responde a las
exigencias teológicas de hoy , este
hoy i n teg rado p o r el resu l tado de
cambios ob rados en d iversos ór-
denes, en t re los que hay que enu-
m e r a r el soc ia l , e l ideo lóg ico y el
re l ig ioso.


Por esos m o t i v o s , se p ide una
teología que responda a esas si-
tuac iones reales; y p o r q u e a el las
responde la o b r a que presenta-
mos , es una o b r a de a c t u a l i d a d .
Es u n t r a b a j o teo lóg ico que se
cen t ra p l enamen te en los p rob le -
mas de nues t ros días. Por lo
cua l , ha de ser t en ido p o r una
o b r a excepc iona l que desempeña
una f u n c i ó n cap i t a l en estos ins-
tantes.


E l t í t u l o « M a n u a l de Teología
c o m o h i s t o r i a de la sa lvac ión» ex-
presa que lo que se p r o p o n e n los
au tores — y lo h a n l o g r a d o — es
hacer teo logía p u r a — c i e r t a m e n -
te , c a t ó l i c a — sobre la H i s t o r i a
de la Sa lvac ión . Por lo cua l , esta
o b r a es vá l i da d e n t r o de los ám-
b i t os del ecumen ismo . A l es tud io-


so l o d ispone p a r a co labo ra r en
las tareas ecuménicas.


N o se desprec ia el pasado. T a m -
poco se superva lo r i za e l presen-
te. S ino que es tang ib le u n equ i l i -
b r i o a d m i r a b l e , i nc luso con re la-
c ió na l f u t u r o , que cons t i t uye
u n o de los grandes va lores de la
ob ra . N u n c a se p ie rde de v i s ta el
p rogreso necesar io . T a m b i é n se
u t i l i z a n los mé todos nuevos. Con
lo cua l , se ha consegu ido presen-
ta r una teología v i va , que nada
t iene de pieza de museo.


E n este p r i m e r v o l u m e n se ex-
p l i ca el concep to de H i s t o r i a de
la Sa lvac ión , su o r i gen , evo luc ión
h i s t ó r i ca e i n t e r p r e t a c i ó n ; t odo lo
cua l s i rve de base de la nueva
teo logía , sobre la cua l se levanta
el ed i f i c io de la t emá t i ca de la re-
ve lac ión , de la T r a d i c i ó n , de la
t r a n s m i s i ó n de la reve lac ión p o r
m e d i o de la Ig les ia , de las re la-
c iones de la teo logía con la c ien-
cia y con la filosofía...


Para e l desar ro l l o de los asun-
tos, se u t i l i z a n los conoc im ien tos
de la c ienc ia , de la filosofía y de
la he rmenéu t i ca actuales, y u n
m é t o d o e leg ido a conc ienc ia .


Se h a d i cho que esta o b r a es
la de la teo logía dogmá t i ca que
se esperaba a p a r t i r de l Conc i l i o .
C ie r t amen te responde a estos
t i empos , c o m o o b r a ind ispensab le
y f u n d a m e n t a l .


C H I S T I A N DUQUOC, Cristología,
I El Hombre Jesús, Ed ic io -
nes S igúeme, A p a r t a d o 332,
Sa lamanca, 1969, 447.


E l P. C h r i s t i a n D u q u o c , — d o m i -
n i co f rancés, que enseña teo logía
en las un ive rs idades de L y o n y
M o n t r e a l — of rece la presente




BIBLIOGRAFÍA 0 7


Cr is to log ía , a m a n e r a de ensayo
dogmá t i co sobre Cr i s to , que pres-
ta a tenc ión a la E s c r i t u r a y a sus
más au to r i zados i n té rp re tes de
los siglos pa t r í s t i cos .


L a o b r a está c o n s t r u i d a sobre
la tesis de que la v i n c u l a c i ó n en-
t re los m is te r i os de la v i d a de
Jesús y los t í t u l os b íb l i cos in ter -
p re ta t i vos de la m i s i ó n y de la
pe rsona l i dad de Cr i s to , es el ín-
dice de la reve lac ión .


Por esto ha p resen tado una
Cr is to log ía en la que no se o m i -
ten los m is te r i os de la v i da de
Cr i s to , al c o n t r a r i o de C u l l m a n n ,
cuya Christologie du Nouveau
Testament se as ienta sobre el
anál is is de los t í t u los .


E l d i v o r c i o tan tas veces deplo-
rado en t re teo logía y E s c r i t u r a
no t iene represen tac ión a lguna
en esta o b r a de l P. Duquoc . Su
con ten ido , en efecto , abarca los
m is te r i os de la v i da de Cr i s to
( i n f a n c i a y t i e m p o de pred ica-
c i ó n ) y los t í t u l os de Cr i s to y su
c o n d i c i ó n te r rena h u m a n o - d i v i n a
( p r o f e t a , s ie rvo , m e d i a d o r , c o m o
h i j o de l h o m b r e y s u m o sacerdo-
te ; V e r b o de Dios e H i j o de Dios) .


Una o b r a e laborada con una
p royecc ión de l t odo nueva.


D V O R N I K , F., Bizancio y el Pri-
mado Romano, E d i t . Desclée
de B r o u w e r , B i l b a o , 1968, 176
págs.


E l au to r , especia l izado en te-
mas de índo le h is tór ico-ec les io-
lóg ica re la t i vos a l Or ien te c r is t ia -
no, se ha p ropues to ana l izar , ob-
je t i vamen te , los m o t i v o s que p ro -
voca ron el c i sma de Or ien te .
Tamb ién es tud ia las c i r cuns tan -


cias que i n f l uye ron en los acon-
tec im ien tos .


U n o de los aspectos más in te-
resantes de la o b r a es el de l aná-
l is is que se hace de las re lac iones
que R o m a m a n t u v o con el Or ien-
te , desde los comienzos hasta e l
año 1204.


Según D v o r n i k , la desun ión se
exp l ica en v i r t u d de razones his-
tó r i cas , que deben ser reconoc i -
das d e n t r o del sano y l eg í t imo
ecumen ismo , si se qu ie re asp i ra r ,
con s ince r idad , a la m e t a de la
u n i d a d .


C A N T I N A T , J. , Saint Paul et
l'Eglise, E d i t . M a m e , Par is ,
1968, 229 pages.


J . Can t ina t es u n pau l i s ta de
no ta , que ya l leva pub l icadr . una
«Vida de San Pablo , Após to l» y
u n «Comen ta r i o a las car tas del
Após to l de las gentes».


L a o b r a que presen tamos per-
tenece a la co lecc ión «La B i b l e
dans l 'H i s to i re» , cuya f i na l i dad es
m o s t r a r los per f i les h i s tó r i cos de
los grandes persona jes de la Re-
ve lac ión , p a r a que puedan apre-
c iarse las re lac iones que ex is ten
en t re la H i s t o r i a de la Sa lvac ión
y la H i s t o r i a p r o f a n a .


L o que demues t ra este l i b r o
de l D r . Can t ina t es que el am-
b ien te f a m i l i a r , soc ia l , c u l t u r a l y
re l ig ioso de Pau lo de Tarso le
p e r m i t e pene t ra r r á p i d a m e n t e en
e l sent ido del mensa je de Jesús
de Nazare t . Sobre t odo , se descr i -
ben su l i b e r t a d de e s p í r i t u , su
a fán de pene t ra r en el paganis-
m o y sus maneras pecu l ia res de
d i r i g i r las c r i s t iandades p o r é l
fundadas.




9 8 ESTUDIOS LULIANOS


A L S Z E G H Y , Z. - F L I C K , M. , El
desarrollo del dogma cató-
lico, E d . S igúeme, Sa laman-
ca, 1969, 162 págs.


Presentamos u n l i b r o que de-
r r a m a m u c h a luz sobre ese t ema
t a n de l icado y envue l to en tan tos
con fus ion i smos , c o m o es el de la
evo luc ión del dogma ca tó l i co .


N o todas las so luc iones que
h o y se d i c t a n , son ten idas p o r
o r todoxas p o r todos los teólogos.
E n v i r t u d de lo cua l , el asun to
debe ser ca l i f i cado de v i t a l den-
t r o de l ac tua l m o v i m i e n t o teo-
lóg ico .


L o que p re tende d e m o s t r a r el
a u t o r de l l i b r o , es que la i n m u t a -
b i l i d a d de la fe n o se opone a la
evo luc ión de l d o g m a ca tó l i co ,
cues t ión , d e n t r o de cuyos l í m i t e s ,
resuena, en t o n o de lecc ión ma-
g is te r ia l au tén t i ca , esta de Juan
X X I I I : «Una cosa es la substan-
c ia de la an t i gua d o c t r i n a del
depositum fidei, y o t r a la f o r m u -
lac ión con que se expresa».


Los fac tores que i n f l uyen en el
desa r ro l l o de l dogma , se señalan
en la acc ión del E s p í r i t u Santo ,
en la re f l ex ión y es tud io de los
creyentes, en la in te l i genc ia in te-
r i o r de las cosas esp i r i tua les y
en la p red i cac i ón de la j e r a r q u í a .


K A S P E R S , W. , Unidad y plurali-
dad en teología. Los métodos
dogmáticos, E d . S igúeme, Sa-
lamanca , 1969, 86 págs.


¿Qué c a m i n o hay que segui r
p a r a hacer teo logía y c ó m o h a de
hacerse ésta?


H e aqu í u n a p r e g u n t a , en cuya
respuesta los cu l t i vado res de la
c ienc ia d i v i n a no se ponen de


acuerdo . Por lo cua l , esta o b r a
c u m p l e una f u n c i ó n .


E n e l la se h i s t o r i a n y c r i t i c a n
mé todos teo lóg icos, que, has ta el
presente , han estado en v igo r .
Luego, se descr ibe el m é t o d o que,
a j u i c i o de l au to r , debe u t i l i za rse
hoy día, pa ra m a y o r ef icacia de
la enseñanza de la teología.


L o que no está t a n c la ro es
que esos nuevos m ó d u l o s s i r van
pa ra que el h o m b r e m o d e r n o en-
t i enda la Reve lac ión D i v i n a me-
j o r que antes.


L A H A Y E , R., Les saints de l'An-
cien Testament, nos pères
dans la fois, E d . d u Cèdre,
Par is , 1969, 204 pages.


U n seglar que escr ibe de Sa-
grada E s c r i t u r a y que hace teo-
logía. T a l es e l Sr . Lahaye, u n
h o m b r e que conoce las páginas
sagradas, los escr i tos pa t r í s t i cos
y t a m b i é n a Santo Tomás de
A q u i n o .


Su d i se r tac ión a r r anca de l con-
cepto de fe , según San Pab lo
(Heb . , X I , 1), a la luz de l cua l
es tud ia lo que fue la fe pa ra los
santos del A. T . que c i t a de ma-
nera expresa y n o m i n a l .


Esa fe de que se t r a t a , es u n a
fe t o t a l , la ú n i c a capaz de l og ra r
los b ienes e ternos.


S C H E R E R , A., Las mujeres en la
Biblia. E d i t . R i a l p , M a d r i d ,
1969, 145 págs.


E n las páginas de este l i b r o , la
esc r i t o ra Scherer r e t r a t a a lgunas
de las m u j e r e s que i n te r v i enen en
sucesos descr i tos en la B i b l i a .


L a finalidad que, con e l lo se
p re tende , no es s ino m o s t r a r unos




BIBLIOGRAFÍA 9 9


mode los de v ida a las m u j e r e s
de hoy y de mañana .


L a carac te r ís t i ca más re levan-
te de sus l íneas es resa l ta r la fe-
m i n i d a d , de m a n e r a v i r i l , de las
personas que descr ibe.


S T O G E R , A., L'Evangile selon
Saint Luc, E d . Desclée et Cié,
T o u r n a i , 1968-1969, I , I I et
I I I , 273, 247 et 198 pages.


Es ta i m p o r t a n t e o b r a es una
t r a d u c c i ó n a la lengua f rancesa
del c o m e n t a r i o que el Dr . Stòger
esc r ib ió , en a lemán , de l Evange l io
de San Lucas.


Estos t res vo lúmenes no son,
p r o p i a m e n t e , de índo le exegéti-
ca. O sea, que su a u t o r no se
p r o p u s o esc r i b i r una o b r a r i gu -
rosamen te c ient í f i ca . Pero sí basa
su pensamien to sobre los resu l -
tados de la exegesis más c r í t i ca .


L a o b r a , c o m o puede deduc i rse
de lo expresado, no ha s ido con-
ceb ida y escr i ta pa ra especial is-
tas, s ino p a r a lectores de c u l t u r a
m e d i a , a quienes les ser ían m u y
ú t i l es los co r respond ien tes índ i -
ces.


G O N Z A L E Z , A., Naturaleza, His-
toria y Revelación (Es tud ios
de l A n t i g u o Tes tamen to ) , E d .
L a Casa de la B i b l i a , M a d r i d ,
1969, 393 págs.


E l D r . González no sólo goza
de g r a n p res t i g i o , c o m o b i b l i s t a ,
en España , s ino que sus merec i -
m i e n t o s son reconoc idos en el
e x t r a n j e r o . E l P. F ray R. M a r t í -
nez ha esc r i to que el a u t o r de la
o b r a que presen tamos es «honor
de la c ienc ia b íb l i ca ac tua l espa-
ño la» ; y añade: «Si no m e equ i -


voco, A. González es el ú n i c o b i -
b l i s ta español que tenga pub l i ca -
ciones en la rev is ta Vetus Testa-
mentum s in desmerecer de l res-
to».


E l t í t u l o de este l i b r o dec lara
su con ten ido . L a na tu ra leza , en
efecto, y los hechos h is tó r i cos de
la v i da del pueb lo de I s rae l rec i -
b i e r o n la reve lac ión . O sea, que
Dios se reve ló a l i s rae l i ta a t ra -
vés del cosmos que tenía a la
v is ta y de la h i s t o r i a de su pue-
b lo . Na tu ra leza e h i s t o r i a son u n
ún i co escenar io, en el que Dios se
da a conocer . Dios se s i rve de la
na tu ra leza , de sus seres y fenó-
menos , p a r a ac tua r en la h i s t o r i a .
L a c reac ión es el ac to p r i m e r o
del d r a m a de la h i s t o r i a .


Una o b r a que, además de te-
ner que i n t e g r a r la b ib l i o teca de
u n esc r i t u r i s ta , no puede f a l t a r
en la del c u l t i v a d o r de la c ienc ia
teo lógica.


CONGAR, Y. M. , Esta es la Igle-
sia que amo, E d . S igúeme,
Sa lamanca, 1969, 145 págs.


N o se t r a t a de una Ec les io logía
comp le ta , s ino de u n t r a t a d i t o
que nos presenta a lgunos aspec-
tos de la Ig les ia , c o m o son el de
sac ramento un i ve rsa l de salva-
c i ón , el de pueb lo de Dios , el de
pueb lo mes ián ico . . .


L a no ta más carac te r ís t i ca y
más m e r i t o r i a de esta o b r i t a de l
P. Congar es la c l a r i d a d y senci-
l lez con que se t r a t a n cuest iones
p r o f u n d a s , y el p r o c e d i m i e n t o de
apoyar el desar ro l l o de los temas
en la Sagrada E s c r i t u r a y en
Conc i l ios .


Ou ien lea de ten idamen te este
l i b r o , se sen t i rá a gus to en la




100 ESTUDIOS LULIANOS


Ig les ia , a pesar de estas c i rcuns-
tanc ias t a n revue l tas y confusas.


F O L G A D O F L O R E Z , O. S. A., S.,
Cristocentrismo teológico en
Fr. Luis de León, M o n a s t e r i o
de E l Esco r i a l , 1968, 188 págs.


Es v e r d a d que ya ex is t ían estu-
d ios sobre los aspectos teo lóg ico
y esc r i t u r í s t i co de la o b r a escr i ta
de F r . Lu i s de León . Mas no son
s ino apor tac iones parc ia les a l
anál is is del pensamien to d i v i n o
en e l sap ien t í s imo maes t ro . E l P.
Fo lgado F lórez , s in embargo , se
h a p r o p u e s t o o f rece r una expo-
s ic ión de c o n j u n t o de la teo logía
de F r a y Lu i s en su ob ra «Cristo-
centrismo teológico en Fr. Luis
de León». La d o c t r i n a c r i s tocén-
t r i c a , e fec t i vamente , pene t ra en
las d i s t i n tas ve r t ien tes teológicas
de los escr i tos del i n m o r t a l p ro -
fesor s a l m a n t i n o .


E n la o b r a de l P. F ló rez , se
desc r iben , las carac ter ís t i cas de
la teo logía de aqué l , c o m o s igno
de la época a la que per tenece,
y , luego, se señala la presenc ia
de Cr i s to en d i s t i n t os p lanos de
d i cho pensamien to teo lóg ico .


L a o b r a que p resen tamos reve-
la en su a u t o r a u n h o m b r e de
largas med i tac iones teo lóg icas,
que sabe expresarse con una agi-
l i d a d y p rec i s i ón poco comunes .


L E C O M T E D E N O Ü Y , P., De la
ciencia a la fe, E d . Guadar ra -
m a , M a d r i d , 1969, 332 págs.


Como m u c h o s de los h o m b r e s
de su t i e m p o , P ie r re L e c o m t e de
N o ü y creía en la ex is tenc ia de
u n sa l to en t re la c ienc ia y la fe ,
que se p r o p u s o superar .


E l pensador se ha l l aba persua-
d ido de que en t re la observac ión
de la na tu ra leza y l a v e r d a d h u -
m a n a no es pos ib le ex is ta d i v i -
s ión a lguna. Mas , a la vez, esta-
b a convenc ido de la i ncapac idad
de la c ienc ia p a r a responder a l
ser h u m a n o cons iderado in teg ra l -
m e n t e y a su finalidad. U n grave
p r o b l e m a , cuya so luc ión — l a su-
y a — L e c o m t e de N o ü y t r a t a de
f o r m u l a r en este l i b r o .


H a y que pe rdona r l e a lgunos
e r ro res teo lóg icos, de i n t e r p r e t a -
c i ón b íb l i ca y sobre los verdade-
ros l ím i tes de la c ienc ia , deb idos
a sus esfuerzos p o r responder a
aque l la i n q u i e t a n t e p regun ta .


E l D r . Lecomte fue co labora-
d o r de Alex is Ca r re l l .


V O G A L L M E N , J . J . , Vocabulario
bíblico, E d . M a r o v a , M a d r i d ,
1968, 358 p p .


Presentamos u n V o c a b u l a r i o
o r i en tado hac ia la dec la rac ión de l
va lo r teo lóg ico que t i enen en l a
B i b l i a las cosas que responden a
los t é r m i n o s que se ana l izan.


Los au tores son p ro tes tan tes .
Po r lo cua l , la o b r a con t iene el
pensamien to p ro tes tan te sobre
p u n t o s p r i m a r i o s de la Sagrada
E s c r i t u r a , en cuya i n t e r p r e t a c i ó n
d i sc repan de tesis cap i ta les de la
teo logía ca tó l i ca , ex t ra ídas de
aque l los m i s m o s pasajes b í b l i -
cos. E n t r e esas cuest iones, hay
que e n u m e r a r l a de la presenc ia
de Cr i s to en l a Euca r i s t í a , la del
P r i m a d o de San Pedro , las cap i -
tales de la Teología M a r i a n a . . .


Se t r a t a de asuntos m u y i m -
po r tan tes , que nada t i enen de se-
cundar ios . N o son , c o m o se d ice
en u n a Nota del Editor, «peque-




BIBLIOGRAFIA 1Ò1


ñas d iscrepanc ias de perspect iva».
E n t odo caso — y a u n resu l ta r ía
f a l s o — deber ía deci rse que aque-
l l a d i f e renc ia en la i n t e r p r e t a c i ó n
de los pasajes b íb l i cos corres-
pond ien tes obedece a una d i fe-
renc ia de perspec t i va .


L a r e a l i d a d es, que se dan d i -
versos ángulos de v i s i ó n . Po r lo
cua l , s i se p resc inde de a lguno o
a lgunos, r esu l t a m u y f ác i l la i n -
t e r p r e t a c i ó n fa lsa de u n pasaje.
Por o t r a pa r t e , e l m e r o a rgumen-
t o del s i lenc io de la E s c r i t u r a no
basta , con m u c h a f recuenc ia , pa-
r a sacar una sola conc lus ión de-
t e r m i n a d a . Su sen t ido , efect iva-
m e n t e , es, m u c h í s i m a s veces i n -
d e t e r m i n a d o . Por l o cua l , no es
l e g í t i m a la f o r m u l a c i ó n de u n a
deducc ión , que no es t a l y que
p u g n a con a f i rmac iones exp l íc i -
tas de o t ros pasajes b íb l i cos .


Las notas que co r responden a
los p u n t o s de d isc repanc ia res-
pec to de la d o c t r i n a ca tó l i ca , h a n
s ido redactadas p a r a l a rec ta
o r i e n t a c i ó n de l l ec to r ca tó l i co .
L l a m a la a tenc ión , s in embargo ,
l a que co r responde a la pa lab ra
Eucaristía. ¿Se qu ie re expresar
que el sen t ido de l d o g m a euca-
r í s t i co — o sea de la de f in i c ión in -
f a l i b l e de la I g l es i a— no es c laro?


Es to no obs tan te e l Vocabula-
rio bíblico de l D r . V o g A l l m e n
cons t i t uye u n t r a t a d o de teología
b íb l i ca , p r o f u n d o y denso.


H E I N R I C K B E C K , El Dios de los
sabios y de los pensadores
(El problema filosófico de
Dios), E d i t o r i a l Gredos, S. A.,
M a d r i d , 1968, 170 páginas.


E l presente l i b r o recoge el tex-


to de u n a ser ie de conferenc ias
académicas pa ra estud iantes de
p reun i ve r s i t a r i o , p ronunc iadas
p o r el au to r . Por ese m o t i v o , en
la o b r a se pe rc i ben los la t idos del
in terés que desper tó e l t ema , en-
focado b a j o e l p r o p ó s i t o de o f re -
cer u n a f u n d a m e n t a c i ó n rac i ona l
de las a f i rmac iones re l ig iosas.


O sea, que se t r a t a de u n l i b r o
que, en el f o n d o , enc ie r ra u n a ín-
do le ne tamen te apo logét ica , por-
que b r i n d a la p r u e b a rac iona l de l
t ema de la fe , en el p u n t o concre-
to de Dios , cuyo c o n o c i m i e n t o f i -
losó f i co se es tud ia en sus re lac io-
nes con la re l i g i os idad n a t u r a l y
con la fe c r i s t i ana .


E l D r . Beck expone los pun tos
de v i s ta f i l osó f i cos más i m p o r -
tantes acerca de l p r o b l e m a de
Dios , pa ra , luego, basarse en e l
ser de l m u n d o p a r a ascender,
p o r demos t rac i ón , a l ser d i v i no .


P A U L T O U I L L E U X , Introduction
à une théologie critique, E d .
Le th ie l l eux , Par is , 1967, 120
págs.


Los teólogos se h a n i m p u e s t o
la ta rea renovado ra de la me to -
do logía teo lóg ica , d e n t r o de l p ro -
pós i to de renova r el m i s m o que-
hacer teo lóg ico ; y, pues to que e l
ha l lazgo de la h i s t o r i a y su in te-
g rac ión d e n t r o de la especu lac ión
filosófica de nues t ros días carac-
te r i zan a la filosofía ac tua l , e l
D r . T o u i l l e u x se p r o p o n e ap l i ca r
semejan te me todo log ía a la teo-
logía, cons iderada c o m o c ienc ia
rac iona l que versa sobre la fe .


Por ese m o t i v o , qu ie re que sea
p a r t e de la c ienc ia de Dios la
H i s t o r i a de la Sa lvac ión .




102 ESTUDIOS 1ULIAN0§


A L O N S O S C H O C K E L , L. (y
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d a d , M a d r i d , 1968, 304 p p .


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M a d r i d , 1967, 236 p p .


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d r i d , 1966, 435 p p .


I D . , Proverbios y Eclesiástico,
E d . C r i s t i a n d a d , M a d r i d , 1968,
332 pp .


I D . , Los doce profetas menores,
E d . C r i s t i a n d a d , M a d r i d , 1966.
221 p p .


H e ahí c inco de los vo lúmenes
que i n t e g r a r á n la co lecc ión «Los
L i b r o s Sagrados», que las Ed i c .
C r i s t i andad p o n e n en manos de
los lec tores de hab la española. Se
t r a t a , en efecto de u n a t raduc -
c i ón de la B i b l i a que a r m o n i c e
«el r i g o r exegét ico con la ca l i dad
l i t e r a r i a , pa ra hacer v i va y ac tua l
l a m á x i m a pa lab ra» .


E l j esu í t a P. Schôcke l , p ro fe -
sor en el Pon t i f i c i o I n s t i t u t o Bí-
b l i co , de R o m a es en r e a l i d a d el
d i r e c t o r de esta empresa y el téc-
n ico esc r i t u r i s t a y filólogo que
garan t iza la segur idad de la t ra -
ducc i ón , que gracias a la p l u m a
de José M . a Va l ve rde se nos o f re-
ce con toda f lu idez.


Se t r a t a de u n a B i b l i a que se
pub l i ca para el g r a n p ú b l i c o .
Por lo cua l , las notas y comen-


tar ios suelen ser m u y breves, s in
que los acompañe una excesiva
m e t i c u l o s i d a d c r í t i ca , que haga
pesada la l ec tu ra de sus páginas.


A L D A M A , S. J. , JOSE A N T O N I O
D E , Temas de Teología Ma-
riana, Es tud ios M a r i a n o s , E d .
Apos to lado de la Prensa, Ma-
d r i d , 119 p p . 11,5x17,5 c m .


E l au to r , ins igne m a r i ó l o g o , no
p re tende o f rece r en esta o b r a una
teología c o m p l e t a de M a r í a , s ino
que recoge t res conferenc ias su-
yas y dos a r t í cu los de t e m a ma-
ñ a n o , ya pub l i cados .


Los temas que en la o b r a se
ana l i zan — c o n ve rdadera pene-
t r a c i ó n teo lóg i ca— son los de la
I n m a c u l a d a Concepc ión , de la
A s u n c i ó n C o r p o r a l a los Cielos,
de la Realeza, y de l t í t u l o de Ma-
r ía , M a d r e de la Ig les ia . A l final,
o f rece u n a v i s i ó n teo lóg ica de
M a r í a .


E l P. A l d a m a ha log rado lo que
se p r o p o n í a , o sea aden t ra rse en
el M i s t e r i o de M a r í a , y o f rece r
u n a d o c t r i n a densa y documen ta -
da. Por lo cua l , l a o b r a in te resa
a los p ro fesores de teología y a
cuantos q u i e r a n h a b l a r con exac-
t i t u d teo lóg ica de las p r e r r o g a t i -
vas de la Señora.




BIBLIOGRAFÍA 103


I I I


BIBLIOGRAFIA LULIANA Y MEDIEVALISTICA


A) De los respectivos autores


BRUMMEH, RUDOLF, Ramon Llull -eine Literaturstudie, Zeilschrift für Romanische
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B) De las respectivas editoriales


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I V


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B) De las respectivas editoriales


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TILLARD, J. M . R . , En alianza con Dios, 1969 , 187 págs.
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LOHFINK, NORBERT, Exegesis bíblica y teología, 1969 , 239 págs.
SCHIWV, GÜNTHER, Iniciación al Nuevo Testamento, I: Mateo-Marcos-Lucas, 1969 ,


531 págs.


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TOUILLEUX. PABLO, La Iglesia en las Escrituras, 1 9 6 9 , 190 págs.
KOMANIÜCK, CASIMIR, El sacerdocio en el Nuevo testamento, 1 9 6 9 , 213 págs.
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Amadís de Gaula (Edición y anotación por EDWIN B. PLACE) tom. III, 1965 , X V I I I
+ 2 9 3 págs. - T o m . IV, 1 9 6 9 , X X 4- 4 2 4 págs.


Verdores del Parnaso (Edición de RAFAEL BENÍTEZ CLAROS), 1 9 6 9 .


Ediciones Guadarrama, Lope de Rueda, 13 , Madrid.


TOCQUEVILLE, ALEXIS DE, El antiguo régimen y la revolución, 1 9 6 9 , 301 págs.
SALGADO, ENRIQUE, Radiografía del odio, 1969 , 288 págs.
CASTRO CUHELLS, C , Crisis en la conciencia cristiana, 1 9 6 9 , 201 págs.
MARCUSE, L . , Filosofía cristiana, 1 9 6 9 , 2 6 3 págs.
MARCEL, GABRIEL, Diario Metafísico, 1 9 D 9 , 217 págs.


Editions D e l a c h a u x ™ Nestlé. 4 , rue de l 'Hôpital . 2 0 0 1 , Neuchâtel (Suisse)


™EHL, ROGER, La condition du philosophe chrétien, 1947 , 199 .


Les Éditions du Cèdre, 1 3 , Rue Mazarine, Paris.


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209 pages.


Editorial Kairós, Diagonal , 4 9 3 , Barcelona (15) .


MASCALL, E . L . , Cristianismo secularigado, 1 9 6 9 , 286 págs.


Edit. Beauchesne, 117 , rue de Rennes. Paris (VI ) .


KERKVOORDE, O . S. B . , A . ET ROUSSEAU, O . S. B . , O. , Le mouvement théologique
dans le monde contemporain (Liturgie - D o g m e - Philosophie - Exégèse), 1 9 6 9 , 255 p p .


Edit. Casa de la Biblia, C. Joaquín García Morató, 2 0 . Madrid (10) .


GONZÁLEZ, ÁNGEL, Naturaleza, Historia y Revelación (Estudios del Antiguo Testa-
mento), 1 9 6 9 , 4 0 7 págs.


Ediciones Destino, S. L., Balmes, 4 . Barcelona.


HÜNERMANN, WILHELM, Historia del Reino de Dios, T o m o I, La vela purpúrea,
1 9 6 8 , 329 págs. - T o m o II, La Cruz en las banderas, 1968 , 4 0 9 págs. - T o m o III, La
unidad perdida, 1 9 6 8 , 381 págs. - T o m o IV , 1 9 6 9 , 449 págs.


Editorial Verbo Divino, Estella (Navarra). España.


MCKENZIE, JOHN, Espíritu y Mundo del Antiguo Testamento, 1 9 6 8 , 4 4 8 págs.


Desclée & Cié., S. A . , Tournai (Belgique).


STÒGER, ALOÏS, L'Evangile selon Saint Luc, V o l . I, 1 9 6 8 , 273 pages. - V o l . II ,
1 9 6 8 , 247 pages. - V o l . III, 1 9 6 9 , 1 9 8 pages.


SCHNEIDER, GERHARD, La lettre aux Galates, 1 9 6 9 , 163 pages.




BIBLIOGRAFÍA 10?


Les Editions du Cerf, 2 9 , Boulevard de Lalour-Maubourg. Paris (7 ) .


AUTORES VARIOS, La Résiirrectiun du Christ et l'Exégèse moderne, 1969 , 191 pp .
MEYENDORFF, J., Le Christ dans la théologie bizantine, 1969, 299 pp.
VANHOYE, ALBERT, Situation du Christ (Épitre aux hébreux, 1 et 2 ) , 1969 , 394 pp.


Ediciones Marova, Viriato, 5 5 . Madrid (10) .


ALLMEN, JEAN-JACQUES VON, Vocabulario Bíblico, 1968 , 365 págs.
JACOB, EDMOND, Teología del Antiguo Testamento, 1969 , 3 2 2 págs.


Editorial Pomaire, S. A., Avda. Infanta Carlota, 157 . Barcelona (15) .


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Editorial Gredos, S. A., Sánchez Pacheco, 8 3 . Madrid (2 ) .


GREEN, OTIS H . , España y la tradición occidental (El espíritu castellano en la lite-
ratura desde el Cid hasta Calderón). Vol. I, 1969 , 387 págs. - Vol . II, 1 9 6 9 , 408 págs.
- Vol . III, 1969 , 596 págs.


ALONSO, AMADO, De la pronunciación medieval a la moderna en español. Vol . I,
1 9 6 7 , 3 8 0 págs. - Vol . II, 1967, 262 págs.


SÁNCHEZ RO.MERALO, ANTONIO, El villancico (Estudios sobre la lírica popular de los
siglos X V y X V I ) , 1969 , 623 págs.


Editions Mame, 6 1 , rue de Rennes. 75 - Paris (VI) .


CANTINAT, J., Saint Paul et l'Eglise, 1 9 6 8 , 229 pages.


Instituto de Cultura Hispánica, Av . de los Beyes Católicos (Ciudad Uni-
versitaria). Madrid (3 ) .


GÓMEZ SANTOS, MARINO, 11 Españoles universales, 1 9 6 9 , 417 págs.






C R Ó N I C A


SESIÓN ACADÉMICA, CON MOTIVO DE LA INVESTIDURA DE
«MAGISTER», DEL DR. ALOIS MADRE


El día 25 de enero ( 1 9 6 9 ) , festividad de la Conversión del Beato Ramón Llull, en el
Salón de Sesiones del Excmo. Ayuntamiento, la «Maioricensis Schola Lullistica» cele-
bró brillantísima Sesión Académica, a raiz del ingreso en ella del Dr. Alois Madre, pro-
fesor de la Universidad de Freiburg (Alemania) .


Presidieron el solemne acto académico el alcalde de la ciudad, Sr. Alzamora; el
obispo de la Diócesis, Mons. Alvarez Lara; el Presidente de la Audiencia Territorial,
Sr. Alvarez Novoa; el Coronel Sr. Calafat, en representación del Capitán General de
Baleares; el teniente Coronel Sr. Vizosa, en representación del General Jefe del Sector
Aéreo; el Teniente de Navio Sr. Pareja, en representación del Comandante de Marina;
el Delegado de Hacienda Sr. Jarro, y los concejales Sres. Sureda, Pereiro, Llauger y
Homar.


Junto al Dr. Garcías Palou. Rector de aquel Instituto, se sentaron los siguientes
miembros numerarios del mismo: Prof. José Ensenyat Alemany, Secretario Generajj
Prof. Trías Mercant; Dr. P. Antonio Oliver, C.R.; Prof. P. José Sabater, S.J.; Prof.
Moll Casasnovas y Lic. Pons y Marques.


A la derecha de la presidencia, ocupaba su asiento el recipiendario, Prof. Alois Ma-
dre, a cuyos lados se sentaron los miembros de la Escuela Lulística Mayoricense, Cate-
drático Font y Trías y Dr. Colom Ferrà , que actuaron de testigos.


Abierto el acto por el Sr. Alcalde y concedida la palabra al Dr. Garcías Palou, se
procedió por el mismo Sr. Alcalde y Secretario General a la investidura del Dr. Madre,
quien a continuación pronunció la lección inaugural de su «Magisterio». Hela aquí:


LA POLÉMICA T E O L O C I C A


E N T O R N O A R A M O N L L U L L


UNA APORTACIÓN A LA HISTORIA DEL ANTILULISMO


/. Orígenes


Investigaciones intensivas, ediciones de las fuentes, numerosas y
meritorias monografías han hecho que la Vida y la Obra de vuestro
compatriota Ramón Llull apareciera en estos últimos decenios en una
luz cada vez más clara y que el juicio sobre el mismo fuera cada vez
más positivo.




110 ESTUDIOS LULIANOS


No siempre fue así. Es una realidad evidente e indiscutible, que
durante siglos, (desde el siglo catorce al siglo veinte) un gran número
de autores, filósofos y teólogos, se expresó críticamente en contra de
Ramón Llull.


La lucha en torno de su persona y su obra alcanzó en algunos
momentos, por ejemplo en el siglo diez y siete, apogeos dramáticos.
Una serie de afirmaciones Julianas, reales o atribuidas, durante largo
tiempo y para muchos, constituyó el objetivo de acerba crítica.


En el último período de esta controversia se desarrolló un género
literario peculiar: los llamados Elenchi cinefórum, esto es, listas, catá-
logos de autores favorables o desfavorables al mallorquín. Como resul-
tado de detenidas investigaciones me fue posible encontrar no menos
de once Elenchi de Raimundo male sentientium (con unos ciento ochen-
ta autores); además, siete Elenchi Raimundum defendentium (con
ciento diez y nueve autores). Todos esos Elenchi están en libros ma-
nuscritos. Esos Elenchi se proponían la tarea de demostrar, con el ar-
gumento de cantidad o del número, un Consensus theologorum pro vel
contra Raimundum.


Detrás de esa, para nosotros tan extraña, guerra de números, se
escondía una lucha más o menos encarnizada en favor o en contra del
mallorquín y de su pensamiento, que a unos parecía una cumbre
del pensar humano, a otros una locura.


En esa lección inaugural de mi «Magisterio», me he propuesto
señalar a vosotros, 1) primero, los principales iniciadores de la polé-
mica antilulista de los siglos catorce al diez y ocho, y 2) segundo, di-
bujar, por lo menos, a grandes pinceladas, la temática de esta con-
troversia.


Nos limitaremos exclusivamente a los aspectos y afirmaciones
teológicas del antilulismo v a sus orígenes y corrientes princinales.


En el marco de esta disertación se llegará al final a un juicio crí-
tico acerca de los principales representantes de los aspectos más gra-
ves, sobre todo, acerca del peso de la oposición doctrinal contra Ra-
món Llull.


Un número considerable de autores, ciento ochenta, señala el ca-
mino del anti-lulismo teológico a lo largo de cuatro siglos. Entre ellos
se encuentran representantes de todas las órdenes religiosas, teólogos,
filósofos, historiadores, católicos, protestantes... Entre ellos hay hom-
bres de primera categoría, cuya obra teológica merece aún hoy en día
ser tenida en cuenta, junto a otros, que en la historia de la teología
casi han desaparecido.


Sin embargo, son pocos los que ejercieron un influjo decisivo en
los comienzos y en el transcurso del movimiento antilulista sobre los




C H Ó N I C A 111


juicios valorativos. Al rededor de esos pocos, que dieron origen a de-
terminadas corrientes, se encuadraron, en mayor o menor dependencia,
los diversos grupos de autores.


El primer lugar de los autores que dieron origen a una tradición,
lo ocupa:


Nicolás Eymeric, Ordinis Praedicatorum (Gerona 1320-1391).
Su importancia en la Historia del Antilulismo es sobresaliente, y


no está sobrepasada por la de ningún otro. Sobre todo, en su último
período como Inquisidor General de los Reinos de Aragón, Valencia
y Mallorca (1387-1392), desarrolló una intensa actividad literaria
contra Llull y los lulistas. Los lulistas se defendieron, y consiguieron
que su principal enemigo fuera desterrado dos veces, durante unos
cinco años.


Los temas «Llull» y «Lulistas» aparecen en las siguientes obras
del Inquisidor, que voy a enumerar, según su cronología.


a) Informatio inquisitoris: (Gerona, mil trescientos setenta y
cuatro). Obra escrita a mano, que se halla en el Códice mil ciento
treinta de la Biblioteca Pública de Palma; pertenece al siglo diez y
ocho. Se halla en el primer folio. Su contenido es el siguiente: El va-
cilante proceder del Arzobispo de Tarragona contra los Lulistas, dio
lugar a que Eymeric informara al Papa sobre su propia gestión con-
tra los Lulistas. Según eso, él, Evmeric, ha hallado veinte libros de
Llull, que contienen errores y herejías evidentes. La Informatio se cie-
rra con una vehemente apelación al Papa, para que, con todo el peso
de su autoridad proceda contra los malvados lulistas, rogándole al
mismo tiempo que le proteja de las vejaciones de los secuaces de Ra-
món Llull.


b) El Directorium inquisitorum (Avignon, mil trescientos se-
tenta y seis). Es la obra más conocida de Eymeric. Es un manual de
la Inquisición en la zona de influencia de Eymeric. Esa obra cobró
importancia excepcional a partir del año mil quinientos setenta y ocho,
en que fue editada por Francisco Peña. Esa y ediciones sucesivas le-
vantaron a finales del siglo diez y seis una nueva ola de antilulismo.
El Directorium contiene una lista de cien supuestos errores de Ramón
Llull, y las veinte obras, que Eymeric halló heréticas en la ya mencio-
nada Informatio.


c) Tractatus contra doctrinam Raimundi Lulli, (Avignon, mil
trescientos ochenta y nueve; entregado a Clemente Séptimo en mil
trescientos noventa). Ese tratado se halla en el Códice de la Bibliote-
ca nacional de París, número mil cuatrocientos sesenta y cuatro, del
folio treinta y ocho al setenta y dos. El tratado contiene una carta di-
rigida a Clemente VII, y la Bula Conservationi puritatis, de Gregorio




ESTUDIOS LULIANOS


once. Luego, repartidas en cinco partes, son denunciadas cien here-
jías, treinta y ocho errores y cincuenta falsedades, tomadas de las
obras de Llull. La refutación no contiene la proveniencia de esos erro-
res. Está hecha de forma moderada. La acusación principal, que es re-
petida a lo largo de todo el tratado, se halla formulada así: Ramón
Llull pretende demostrar los misterios de la fe por medio de la razón.


d. Dialogas contra Lullistas (Avignon, 1389). También ese tra-
tado se halla en el Códice de París, mil cuatrocientos sesenta y cuatro.
Se trata de una disputa, sobremanera vehemente, con un fingido lulis-
ta. Ocasión de ese diálogo fueron ciertos abusos del lulismo en Valen-
cia, promovidos, sobre todo, por Pedro Rosell de Alcoy. El ataque apa-
sionado del Inquisidor va dirigido contra una desviación del lulismo,
no contra Llull mismo.


e) Tractalus de duplici natura in Cristo et tribus in Deo per-
sonis. Se halla en el Códice de París va citado. El tratado se dirige con-
tra errores cristológicos y trinitarios del lulista Pedro Sesplanes, Rector
de Silla, que simpatizaba y mantenía contacto con el círculo lulista de
Valencia.


f) La Fascinatio Lullistarum (Avignon, 1394). Obra manuscri-
ta. Ocupa cuatro folios del Códice parisino. El opúsculo va dirigido al
antipapa Benedicto trece. Arremete contra la afirmación de Ramón
Llull, de que su Ars brevis y su Ars magna sean la clave y la base de
todas las ciencias.


g ) La Incantatio Studii Ilerdensis (Avignon, abril de 1396). Ese
escrito se halla en el Códice de París, Biblioteca Nacional, manuscrito
latino número tres mil ciento setenta y uno.. Previene contra Antonio
Riera, oriundo de Valencia, que estudiaba en Lérida, en donde había
introducido exageraciones del lulismo, que amenazaban el Studium
Ilerdense.


¿Cuál es la importancia histórica y el influjo literario de los escri-
tos de Eymeric? Con excepción del Directorium inquisitorum, no tu-
vieron influencia alguna en el nacimiento y en la propagación del anti-
lulismo. Sólo la lista de errores, alcanzó suma y capital importancia
para la lucha secular contra las verdaderas o supuestas afirmaciones
teológicas de Ramón Llull. No es exagerado afirmar que la historia
del antilulismo teológico es, casi exclusivamente, la historia de algunos
errores sacados del catálogo de Eymeric. Más adelante, hablaremos de
esto. ' 1


Muy importante, para la difusión del antilulismo, según la visión
de Eymeric, fue, sobre todo, Bernardo de Luxemburgo, dominico,
muerto en mil quinientos treinta y cinco. En mil quinientos veintidós,
publicó su Catalogus haereticorum. Es una obra imprecisa y poco crí-




C R Ó N I C A 113


tica. Al hablar de Ramón Llull, se apoya exclusivamente en la lista de
errores del Directorium. Bernardo de Luxemburgo cita seis errores de
Llull. Esos seis errores, bien aislados, bien en conjunto, fueron copia-
dos por muchos autores posteriores, y fueron a su vez culpables de la
desfiguración de la imagen teológica de Ramón Llull. Bernardo de Lu-
xemburgo colaboró eficazmente en la difusión y agravación de la lucha
contra Ramón Llull.


Johannes Gerson es otro de los grandes creadores del antilulismo.
Nació en mil trescientos sesenta y tres y murió en mil cuatrocientos
veintinueve. Fue canciller de la Universidad de París, tomó parte muy
activa en el Concilio de Constanza. En mil trescientos noventa, tuvo
lugar en la Universidad de París un ataque contra el lulismo. Las doc-
trinas Miañas gozaban en París de un siglo de tradición, y los lulistas
parisienses de finales del siglo catorce proyectaban extender el influjo
del lulismo. Fue prohibida la enseñanza de la doctrina luliana. Como
motivo, fue señalado el carácter peligroso y extravagante del pensa-
miento Juliano, y su desviación de la tradición escolástica. En la adop-
ción de esta medida, tuvo parte importante Johannes Gerson. En sus
escritos, algunos años después, se mostró partidario decidido de la tra-
dición. Defendió la tradición contra la terminología lulista.


De sus obras son dignas de ser mencionadas:
a ) Lectio contra vanam curiositatem in negolio fidei ( 1402 ) ,


Sin nombar expresamente a Llull, ataca la doctrina luliana.
b ) Lectio altera contra vanam curiositatem in negotio fidei. (No-


viembre de 1402). Rechaza de forma clara la terminología de Ramón
Llull.


c ) De examinatione doctrinarum. ( 1423 ) . Gerson reconoce el
contenido de verdad en los escritos lulianos. Sin embargo, rechaza al
mallorquín, debido a sus conceptos y términos, por apartarse comple-
tamente de la Tradición.


d ) Contra Doctrinam Raimundi Lulli. ( 1423 ) . Ese escrito trata
exclusivamente de Ramón Llull. Gerson acepta que en sus escritos se
encuentran cosas positivas. Sin embargo en su conjunto toma la doc-
trina luliana por fantástica, inútil y peligrosa.


e) De libris caute legendis propter errores occultos (1425) . En
esta obra, Gerson, una vez más, se dirige contra Ramón Llull, hacién-
dose también portavoz de la tradición.


Resumiendo, puede decirse: Gerson ve en la obra de Ramón Llull
mucho de positivo; pero se vuelve contra el babilónico embrollo del len-
guaje de la terminología luliana. Contra la terminología luliana emplea
él una crítica acerba. De la doctrina luliana hace una crítica moderada
y noble.




114 ESTUDIOS LULIANOS


La influencia de las opiniones antilulianas de Gerson no puede
compararse a la que ejerció Eymeric. Hay que añadir que Gerson ape-
nas fue influenciado por Eymeric.


Entre los antilulistas de primer orden hay que citar últimamente
a Domingo Báñez, dominico (1528-1604), que fue alumno de Melchor
Cano en Salamanca. Báñez es conocido sobre todo por la parte que
tomó en las controversias acerca de la Gracia. En lo que se refiere al
lulismo, Báñez atacó la tesis de algunos lulistas (de la que más ade-
lante hablaremos), según los cuales se puede llegar a un conocimiento
de la Trinidad a partir de los efectos que cada Persona divina ha deja-
do en la creación. Pudimos hallar a seis autores, que se unieron a la
crítica de Báñez.


Un importante papel en la controversia con Ramón Llull jugó,
además, Gabriel Vázquez de la Compañía de Jesús (1549-1604). Fue
discípulo de Domingo Báñez, y, a partir de mil quinientos ochenta y
seis, sucesor de Suárez en el Colegio Romano; desde mil quinientos
noventa y tres ocupó la cátedra de Teología en la Universidad de Alca-
lá. La penetrante y original crítica de Vázquez, va dirigida contra la
demostración luliana de la Trinidad y contra la teoría áurea de la ne-
cesidad de la Encarnación.


Francisco Suárez, de la Compañía de Jesús (1548-1617) com-
pendia y lleva adelante el pensamiento de Vázquez sobre Llull. En su
tratado De Deo uno et trino, publicado en Lisboa en mil seiscientos
seis, discute, de manera detenida, la especulación teológica luliana so-
bre la Trinidad. Numerosos autores citándolo de manera tácita o ex-
presamente, tomaron los argumentos de Suárez contra Ramón Llull.


Estos son los que abrieron camino en la polémica antiluliana. Un
gran número de autores, algunos también importantes, siguieron sus
huellas.


• //. Los temas del antilulismo teológico


Hemos conocido los principales promotores del antilulismo. Cabe
ahora preguntar, cuáles fueron los temas, en los que se centró el in-
terés del antilulismo teológico, y cuáles fueron los puntos de batalla
de la polémica antilulista.


Lo primero que hay que hacer resaltar, es que la polémica no se
extendió al conjunto de todas las verdades de la fe. La controversia
quedó limitada a unas supuestas afirmaciones de Ramón Llull acerca
de la relación entre la fe y la inteligencia, acerca del problema de las
razones necesarias, sobre todo en su aplicación a la demostración de
la Trinidad. En esos puntos está planteada la cuestión de la ortodoxia




C R Ó N I C A 115


de Llull. Otros puntos de controversia son también algunas cues'iones
acerca de Dios y acerca de la necesidad de la Encarnación.


a) Sobre la teoría del conocimiento teológico. Cuando se consi-
dera la imagen doctrinal del antilulismo teológico, se observa que for-
ma parte predominante de una controversia, a lo largo de cinco siglos,
acerca del racionalismo de Ramón Llull, acerca de su manera de enten-
der la fe a la luz de las razones necesarias. La controversia fue promovi-
da por el tristemente célebre artículo noventa y seis del catálogo de erro-
res lulianos del Directorium Inquisitorum. Ese artículo noventa y seis
fue combatido de la forma más violenta, sobre todo en su aplicación a
la demostrabilidad de la Trinidad.


Se pueden distinguir tres grupos de autores:
Según la interpretación del primer grupo, Ramón Llull enseñó la


completa demostrabilidad de todos los misterios de la fe con la sola
razón. A ese grupo, pertenecen, además de Eymeric y Gerson, Seraphi-
nus Capponi a Peretta, dominico (mil quinientos ochenta y ocho) y el
jesuíta Diego Ruiz de Montoya fmil seiscientos veinticinco).


El segundo grupo opina que Ramón Llull sostuvo la demostrabili-
dad de todos los misterios de la fe, incluida la Trinidad, supuesta la
fe. En ese caso Llull habría enseñado que para el creyente es posible
una cierta penetración racional de los misterios cristianos. Los más re-
presentantes y conocidos de ese grupo son Vázquez y Granado.


Un tercer grupo no llega a una postura definida acerca de lo que
Llull realmente pretendía, y deja por lo tanto, la cuestión abierta. Mu-
chos no tuvieron ocasión de consultar las fuentes mismas, es decir, las
obras de Llull (lo que vale también para muchos autores modernos),
y no pudieron llegar a ninguna opinión definitiva.


b) Sobre Dios. También en otros puntos se dudó do la ortodo-
xia de Llull, por ejemplo en la cuestión de la unidad de Dios en el
ser y en el obrar (artículos primero v segundo de Eymeric). Este car-
go totalmente infundado de que Llull negara la unidad del ser y del
obrar de Dios, fue repetido durante largo tiempo por muchos autores.
Siandra fue de la opinión, en mil setecientos treinta y cuatro, de que
Llull fue un defensor del politeísmo, debido según Siandra, no a su
maldad, sino a su estupidez.


c ) Sobre la Trinidad. En el artículo noventa y seis del catálogo
de errores, Eymeric había reprochado al mallorquín, el pretender ilu-
minar y demostrar todas las verdades de la fe con la luz de la razón.
Un gran número de teólogos comentó la lucha contra Llull en la con-
secuencia que se sacaría, si se aplicaba el supuesto prinrinio luliano
al Mysterium strictissime dictum de la fe cristiana, a la Trinidad. De
la manera más decidida rechazaban estos autores el supuesto intento




116 ESTUDIOS LULIANOS


de Llull, de querer demostrar los misterios de la fe, ya fuera con las
fuerzas naturales de la razón, ya fuera supuesta la fe. Aquí cabe dis-
tinguir varios grupos, que están encabezados por los nombres de Eyme-
ric, Vázquez y Báñez.


Eymeric, en el artículo noventa y seis, había atacado, de manera
general, el furor demonstrandi de Llull. El inquisidor en su Tractatus
contra doctrinaux Raimundi Lulli y en sus Dialogus contra lullistas re-
chaza la supuesta pretensión de Llull, de querer demostrar hasta la
Trinidad. Según Eymeric la argumentación de Llull no está basada en
fundamentos graves y concluyentes, sino en necedades y extravagan-
cias, propias para poner la fe en descrédito.


La verdadera lucha cruel y extensa contra Llull se encendió acer-
ca de la especulación trinitaria, en el último tercio del siglo diez y
seis a causa sobre todo, de la publicación del Directorium Inquisito-
rum, por parte de Peña (mil quinientos setenta y ocho) . Primeramente,
esta lucha estuvo en dependencia directa con el artículo noventa y seis
de Eymeric; Seraphinus Capponi a Poretta, Dominico (mil quinientos
ochenta y ocho) y Alfonso de Mendoza, agustino (mil quinientos no-
venta y ocho) fueron los primeros que relacionaron el artículo noventa
y seis con la especulación trinitaria de Ramón Llull.


Con Gabriel Vázquez y Francisco Suárez, la lucha contra las de-
mostraciones lulianas de la Trinidad, alcanzó su punto álgido.


Gabriel Vázquez se enfrentó, de manera propia y muy crítica,
con las demostraciones de la Trinidad, como Ramón Llull las había
expuesto en el Liber de démonstrations per aequiparantiam. Llevaría
demasiado lejos desarrollar aquí en particular la línea de la demostra-
ción de Llull y la contraargumentación de Vázquez. En resumen, pue-
de decirse que Vázquez se esfuerza en hacer justicia a la discutida fi-
gura del mallorquín, pero que en conjunto, después de examen pro-
fundo, rechaza los argumentos de Llull como desposeídos de todo valor
concluyente. Las demostraciones de Llull no son argumentaciones. El
esclarecer los puntos de esta crítica nos llevaría fuera del tema.


Una cosa es segura: que la interpretación de Llull, dada por Váz-
quez, dejó huellas profundas y duraderas en el desarrollo posterior del
antilulismo. Numerosos y afamados autores se han expresado sobre
Llull, según la orientación dada por Vázquez. Entre estos autores, hay
que nombrar a Francisco Suárez, que, de manera más precisa, repite
los argumentos de Vázquez. Según su opinión, Llull fue víctima de cra-
sos errores. Se pueden nombrar todavía a Jaime Granado, que pone
como base de su polémica la demostración de la Trinidad del Liber,
Apostrophe; a Ruiz de Montaya, que somete a Llull a una crítica feroz
y despiadada. Para él, las ideas de Llull no son sino deliria somniantis




C R Ó N I C A 11?


et male sani capitis. Todavía podrían nombrarse otros muchos teólo-
gos, que, guiados por los autores indicados más arriba, no dudaron en
lanzar el anatema sobre el pensamiento de Llull.


Me permito indicar todavía upna tesis, sostenida por diversos lu-
listas, sobre la que Domingo Báñez, desde mil quinientos ochenta y
cuatro en Salamanca, da noticia en su comentario a Santo Tomás. Se-
gún esa tesis, de las huellas dejadas por cada una de las tres divinas
Personas en la creación, puede deducirse de manera evidente la exis-
tencia de la Trinidad. Esa tesis solamente de manera esporádica fue
criticada y rechazada por la polémica antilulista.


Al hablar de la polémica antilulista, permítaseme hacer una indica-
ción sobre el ar t ícu lo once del catálogo de Eymeric. Según ese catá-
logo, en el citado artículo, Llull habría puesto en duda la igualdad de
las Personas en Dios. También cabe mencionar el artículo diez y nue-
ve, que atribuye a Llull la aplicación de la noción de conceptio a la
procesión del Espíritu Santo del Padre. Estos dos artículos encontraron
quien los refutara combatiendo el nombre de Llull.


Finalmente se formó, aunque en época más tardía, un nuevo cen-
tro de gravedad de las controversias en la cuestión de la necesidad de
la Encarnación.


Nuevamente es Gabriel Vázquez el que, en el primer tomo de su
comentario a la Summa, aparecido en Alcalá en mil seiscientos nueve,
menciona una tesis sostenida por lulistas contemporáneos, según la
cual la necesidad de la Encarnación se puede deducir, independiente-
mente del pecado, por el solo decreto y acto de la creación. Como Per-
fectus Opifex debía Dios, según estos lulistas, crear lo más perfecto:
eso sólo es posible por medio de la Encarnación. La Encarnación sería,
según éstos, la perfección necesaria y la corona de la Creación.


Esa corta mención de Vázquez permitió a muchos autores contra-
decir al lulismo y al mismo Ramón Llull. Llull mismo es considerado
como creador de esta tesis, a pesar de que se trataba sólo de la opinión
de algunos lulistas.


Con esto, llego al final; pero me permito todavía un juicio valo-
rativo.


Ramón Llull es, sin duda, una de las figuras más discutidas de la
Historia de la Filosofía y de la Teología de la Edad Media. En todo
caso, hay que decir que muchos están contra é l ; pero también muchos
a favor suyo. Muchos le rechazan, pero, sin un examen crítico previo,
sin conocimiento de sus obras. La inmensa mayoría de antilulistas de-
penden de unos pocos (Eymeric, Gerson, Vázquez). Con razón, com-
para el Padre Pascual a la masa de antilulistas a un rebaño (agmen
auctorum sub duce Ey me rico) que more pecudum sigue al animal que




1 1 8 ESTUDIOS LULIANOS


va delante como única et originaria auctoritas. Muchos están contra él,
J · . - „ ¿olamente unos pocos (además de Eymeric, Gerson, Vázquez y
Granado j iian examinado una o varias obras de Llull. Suárez no cono-
ció obra alguna del maestro. Dada su confianza puesta en algunas po-
cas autoridades, creían casi todos los autores poder renunciar a la in-
vestigación personal.


La interpretación de las fuentes que dio Eymeric, estaba gravada
con prejuicios de orden afectivo. (Lo mismo, de manera más llamativa,
sucedió con Ruiz de Montaya ). La interpretación de las fuentes lulia-
nas estaba afectada también con prejuicios doctrinales; estaba formada
por opiniones tomadas de antemano, que dificultaban un juicio per-
sonal. La interpretación de las fuentes, de Eymeric, estaba además pre-
formada sin ningún sentido histórico, pues el Inquisidor olvidó hasta el
•nínimo de sentimiento de la Historia, con el que debería haberse acer-
cado a L l u l l para entenderlo desde su tiempo, desde su situación y des-
de los principios fundamentales del espíritu luliano. Esa es también la
gran falta de todos los demás autores antilulistas.


Todavía hay que añadir que la peculiar terminología de Llull di-
ficultaba a muchos el acceso a su doctrina; para otros representaba un
muro infranqueable.


Resumiendo podemos decir que el antilulismo teológico, desde el
siglo catorce hasta su desaparición en los tiempos contemporáneos, vi-
vió, sobre todo, de la sobresaliente autoridad de Eymeric. La oposición
contra Llull encontraba su justificación, durante cinco siglos, en la lis-
ta de errores del Inquisidor, la Charta Magna del antilulismo, la que
fue a su vez origen de tantos errores. Cientos de autores vieron a Llull
sólo a través de la oscura lente de Eymeric; pero vieron sólo una cari-
catura, un torso. Precisamente por su falta de contacto con las fuentes
escritas, estuvo el antilulismo enfermo en sus mismas raíces; así al ob-
servador moderno ofrece la imagen de una acies bene ordinata, pero
también ofrece el cuadro de una acies maie informata. Querer construir
un argumento contra la ortodoxia de Ramón Llull partiendo del núme-
ro de autores que le rechazan, sería completamente desafortunado, ya
que la mayoría desconoció al Llull total y auténtico.


La investigación lulista debería aprender de las faltas del pasado,
a partir siempre de las fuentes, para entender más claramente la gran
figura del Doctor Iluminado, en su recta perspectiva histórica, y ha-
cerlo inteligible al momento presente.


He dicho.


Una vez que el Dr. Madre hubo pronunciado la lección inaugural de su Magiste-
rio en la Escuela Lulística Mayoricense, el Rector, Dr. Garcías Palou concedió la pa-
labra al P. Antonio Oliver, quien le contestó en nombre del Instituto.




C R Ó N I C A 1 1 9


He aquí el texto de le contestación del P. Oliver.


RESPUESTA DEL «MAGISTER» P. ANTONIO OLIVER, C. R.,
A LA LECCIÓN DEL DR. A. MADRE


Cuando uno se adentra en el estudio de la historia del lulismo, se
encuentra, sorprendido, con el hecho del antilulismo, a veces tremen-
damente virulento, a lo largo de cuatro largos siglos. Los hermanos Ca-
rreras Artau han explicado las causas del fenómeno: oposición de es-
cuelas, susceptibilidades personales, dependencia de autores en cadena,
unos de otros, muchos de los cuales ni siquiera se molestaron pasando
sus ojos por las obras del Maestro Iluminado.


Por otro camino, el Dr. Madre, ha llegado a la misma conclusión:
Después de 11 años de paciencia germana hojeando manuscritos, ha
descubierto y estudiado los llamados elenchi auctorum. En esas listas
de autores, los nombres de los antilulistas son ligeramente más nume-
rosos que los partidarios de Llull. El número, que en la crítica cientí-
fica no puede ser un argumento decisivo, pierde aquí su valor signifi-
cativo por el solo hecho, demostrado, de que los antilulistas dependen
unos de otros y se copian unos a otros los argumentos, sin haber estu-
diado personalmente las fuentes. Lo que demuestra, una vez más, cuan
encomiable es la labor de edición de fuentes lulianas: la edición ca-
talana, que se llevó a cabo en Mallorca desde principios de este siglo;
la de las obras latinas, que se está realizando en el Lullus-Institut de la
Universidad de Freiburg i. Br., del que es miembro, desde los primeros
días, el nuevo «Magister».


La oposición se apoya toda en la autoridad de Nicolás Eymeric,
el inquisidor aragonés dominico, del s. XIV, quien en su Directorium.
Inquisitorum hace una despiadada crítica del sistema luliano. Pero
Eymeric no comprendió jamás el afán misionero de Llull. Este, llevado
de su deseo de hacer asequible la fe a los no-cristianos, y concretamen-
te a los musulmanes, baja al campo de la razón para llevar al contrin-
cante al camino de la fe y de su contenido doctrinal. Las concesiones
que se hagan al adversario, en ese campo apologético, no pueden to-
marse, pues, como errores, sino como método pedagógico.


Pero los puntos de vista de Eymeric y sus críticas fueros acepta-
dos sin discusión y sin crítica por sus sucesores.


La magnífica lección del Dr. Madre, tejida toda a base de una lar-
ga investigación personal sobre manuscritos desconocidos alcanza hasta
el s. XVIII, en el cual el lulismo adquiere prestigio indiscutible gracias
a las obras del cisterciense Fray Antonio Pascual, del franciscano Bar-
tolomé Fornés y del jesuíta Custurer.




1 2 0 ESTUDIOS LULIANOS


Pero justamente entonces es cuando el antilulismo, mal documen-
tado, a veces irresponsable, desemboca en un personaje indiscutido en
nuestra patria, y en el que confluye visiblemente la ligereza de todo
aquel movimiento. Me refiero al benedictino Benito Jerónimo Feijóo.
Este es una de sus Cartas eruditas (carta XIII del vol. II, ed. 1786,
p. 186-87) escribe textualmente: «No una vez sola me echan los lulis-
tas en la cara que yo me he metido en impugnar lo que ignoro. Y yo
les contestaré gustoso que no he malbaratado tiempo alguno en estudiar
el arte de Lulio. Pero, para impugnarla con conocimiento, hástame ha-
ber visto la idea o planta de ella en Pedro Gassendo y en Eusebio
Amort. Por aquella planta o diseño conozco con evidencia que nada se
puede adelantar por allí en ciencia alguna, y que sólo puede servir para
hablar mucho, sin averiguar nada».


Es la formulación perfecta del antilulismo: mala información y
desprecio de un sistema que no se comprende. Con razón escribió nues-
tro P. Pascual el Examen, de h crisis contra el benedictino. Justamente
en la Aprobación para la obra del P. Pascual el tealino P. Fernández
Moreno, en el mismo siglo XVIII, hacía la misma constatación que ha-
cemos nosotros ahora: «Porque es muy profunda su doctrina (la de
Llull) y penetran poco lo misterioso de sus discursos; en tanto grado
que aún sus mismos profesores, después de muchos años de estudio,
aplicación y desvelo, se hallan y reconocen cada día muy a la orilla en
su inteligencia, cuando pensaban haber sondado el profundo y casi in-
menso mar de sus escritos».


Y Menéndez y Pelayo escribía: «Confieso que nunca he podido
leer sin indignación lo que escribió de Raymundo Lulio. Juzgar y des-
preciar a tan gran filósofo sin conocerle, ¿qué digo?, sin haberle to-
mado nunca en las manos, es uno de los rasgos más memorables de li-
gereza que pueden hallarse en el siglo XVIII» .


La lección del Dr. Madre, admirable obra de investigación y crí-
tica, viene a confirmar, por un camino nuevo y desconocido, lo que
ya por otros caminos, había sido descubierto por los estudios del lulis-
mo crítico.


Después del parlamento del P. Oliver, el Dr. Garcías Palou pronunció las palabras
finales de la brillantísima Sesión Académica. Helas aquí:


PARLAMENTO DEL RECTOR, DR. GARCÍAS PALOU


Excmos. Sres.,
limos. Sres.,
Señoras y señores:


Nuestro Instituto y el lulismo científico han perdido últimamente




C R Ó N I C A 121


a dos de sus más firmes pilares, cuales son el P. Efrem Longpré y el
Dr. J. Carreras Artau.


De tal suerte era de índole primaria su obra balística, que consti-
tuye el punto de arranque de sendos períodos del lulismo crítico.


Como lo fueron las famosas lecciones universitarias del Maestro
Rubió y Lluch —el gran amigo de Menéndez y Pelayo—, y la edición
de las «Obres de Ramon Llull», lo han sido, en realidad el largo ar-
tículo «Raymond Lulle» —del P. Longpré— publicado en el «Dictio-
naire de Théologie Catholique», en 1926, y la «Historia de la Filosofía
Española, Filosofía Cristiana de los siglos XIII al XV» de los herma-
nos Tomás y Joaquín Carreras Artau: como lo ha sido, igualmente, por
razón de la precisión y altura científica del temario de sus Comunica-
ciones y Ponencias, el I Congreso Internacional de Lulismo, celebrado
en Formentor en 1960.


A decir verdad, la referencia a estos puntos cardinales del lulismo
crítico no ha venido al azar: sino que éstos han sido señalados para
mostrar, como coronamiento de su significación histórica, esa edición
crítica de las Obras Latinas del Beato Ramón Llull, la empresa por ex-
celencia del lulismo contemporáneo, a la que se halla íntimamente vin-
culado el Prof. Alois Madre, nuevo «Magister» de esta «Maioricensis
Schola Lullistica».


El texto crítico, en efecto, trazará la línea evolutiva del pensa-
miento Juliano y dictará el definitivo testamento ideológico del Maes-
tro. Por otra parte, las introducciones a los diversos tomos constituyen
—y urdirán— un valiosísimo lienzo histórico-doctrinal de cada una de
las épocas a las que pertenecen las obras editadas en cada uno de
aquéllos.


Este doble motivo señala esa edición crítica de OPERA LATINA
de Ramón Llull como punto de arranque de un período de esplendor
del lulismo científico: Porque sugerirá —como ya brinda— temas en-
jundiosos para tesis doctorales, para largas monografías y artículos de
revistas científicas, y dirigirá la mano que se proponga trazar las líneas
de la definitiva fisonomía y personalidad del autor del Libre de contem-
plació en Déu.


Creo, Dr. Madre, que la definición de esa obra —en la que cola-
boramos Freiburg y Mallorca— orla esa sesión académica de vuestra
investidura de «Magister» y refleja los merecimientos, en virtud de los
cuales sentimos el honor de haberos recibido en el «Magisterio» de
nuestro Instituto, y que muestran, una vez más, la compenetración his-
tórica que existe entre los afanes lulianos de vuestra nación y los nues-
tros.




122 ESTUDIOS LULIANOS


En su artículo sobre «Llull und Deutschland» Klaiber observa que
sería muy interesante seguir las huellas ideológicas en Leibniz y en Ni-
colás de Cusa, entre cuyos libros, legados al hospital de Cues, su pueblo
natal, se encuentran varios manuscritos completos y fragmentos lulia-
nos, escritos, en parte por la propia mano del Cardenal, cuyo pensa-
miento luliano ha sido estudiado, por el P. Eusebio Colomer, S. J., en
su tesis doctoral, escrita en Colonia, bajo la dirección del maestro Paul
Wilpert, cuya muerte también lloramos.


Al Profesor Salzinger se debe la famosa y monumental edición
Maguntina, repetida últimamente por el Profesor Friedrich Stegmüller.
Mas a su historia se halla vinculado este Ayuntamiento. Fueron, en
efecto, los predecesores de estos Concejales los que, el 16 de enero de
1728 acordaron contribuir con 800 pesos, de los fondos de la Causa
Pía Luliana, a los gastos de la empresa regida par aquel lulista alemán,
una de cuyas últimas cartas de su vida —escrita, efectivamente, pocos
días antes de su muerte— se guarda como joya de los Archivos mu-
nicipales.


Quiera el Beato Ramón Llull que vuestra presencia en nuestro
Instituto garantice y selle la amistad que une al Instituto «Raimundus
Lullus» de la universidad de Freiburg y nuestra «Escuela Lulística Ma-
yoricense», para bien de nuestra doble empresa científica: la edición
crítica de las «Obras latinas» —que patrocinan este Excmo. Ayunta-
miento y la Excma. Diputación Provincial, y la publicación de la re-
vista internacional «Estudios Lulianos».


He dicho.


Después del breve parlamento del Dr. Garcías Palou, éste declaró cerrada la Se-
sión Académica de la «Maioricensis Schola Lullistica». y tomó la palabra el l imo. Sr.
Alcalde, quien pronunció un breve discurso, para expresar que el Excmo. Ayuntamiento
se siente ligado a la causa del Beato.


Acabado el discurso del l imo. Sr. Alcalde, éste declaró cerrado el brillantísimo
acto de homenaje al Beato Ramón Llull, en la fiesta anual de su Conversión.








BIBLIOGRAFIA L U L I A N A


El Prof. RUDOLF BRUMMER, «Magister» de esta <Maioricensis Scliola
Lullistica*, en colaboración con su Asistente en la Universidad de
Mainz, prepara una BIBLIOGRAFÍA SOBRE RAMÓN LLULL (obras
impresas del mismo y publicaciones sobre uno que otro aspecto de
su vida y de su obra).


Con este motivo, los dos expresados profesores y este Instituto
suplican a los autores de trabajos de índole luliana se dignen remitir
sendas separatas a las siguientes señas postales:


PROF. D R . RUDOLF BRUMMER


Postfach 108
6728 GERMERSHEIM / Rhein (Alemania)


E s t u d i o s Ttu l íanos
Precio de suscripción


ESPAÑA
Suscripción anual . . . . 100 pesetas
Número suelto . . . . 45 pesetas
Número atrasado . . . . 5 0 pesetas


EXTRANJERO
Suscripción anual . . . . 3 dólares
Número suelto . . . . 1 '25 dólares
Número atrasado . . . . 1 '50 dólares


Para suscripciones: Sr. Administrador de E S T U D I O S L U L I A N O S
Apartado 1 7 , Palma de Mallorca (España)


LOUIS SALA-MOLINS


L U L L E
L'Arbre de Philosophie d'amour


Le livre de l'ami et de l'Aimé
Et choix de textes philosophiques et mystiques


(Traduction et notes)


Paris, 1967


422 págs.


(Con licencia eclesiástica)




G e r s t e n b e r g
R e p u n t s


Raimund Lull
LULL, RAIMUND. Opuscula. 3 volúmenes.
Reimpresión: éd.: Palma 1744—46. 1200 pp. Con una introducción del
Prof. Di. Eihaid-Wolfwm Platzeck OFM, Roma. En tela.
Pedidos hasta el 31 de agosto de 1970 DM 162 , -


Vol. I: Ars brevis. Tractatulus córrelativorum. Tractatus de venatione
medii inter subjectum et praedicatum. Tractatus-de conversione
subjecti et praedicati per medium. Tractatus de substantia et
accidente. Liber de demonstratione per aequiparantiam.


II: Liber lamentationis philosophiae. Liber de efficiente et effectu.
Liber novus physicorum compendiosus. Liber de ente reali et
raturais.


III: Liber de ascensu et descensu intellectus. Liber contraditionis.


LAVINHETA, BERNARD DE. Explanatio compendiosaque applicatio
artis Raymundi Lulli. Con grabados en madera y un disco giratorio en el
texto.
Reimpresión: éd.: Lugduni 1523. 540 pp. Con una introducción del
Pro/. Dr. Erhard-Wolfiam Platzeck OFM, Roma. En tela.


Pedidos hasta el 31 de agosto de 1970 DM 1 6 6 , -
Precio de venta DM 1 9 8 , -


Precio de venta DM 1 9 4 , -


VERLAG DR. H. A. GERSTENBERG
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