Los medios lacustres hipogeos representados en el karst mallorqu�n, y sus respectivas tendencias morfog�nicas
LOS MEDIOS LACUSTRES HIPOGEOS
REPRESENTADOS EN EL KARST MALLORQUIN,
Y SUS RESPECTIVAS TENDENCIAS MORFOGENICAS
por Angel Ginés y Joaquín Ginés
del Grupo Espeleológico EST. Palma de Mallorca.
I.- PREAMBULO
Los excepcionales conjuntos morfológicos que hemos tenido ocasión de conocer en el curso de nuestras ex-
ploraciones en las cavernas mallorquinas, no solo se limitaban a ser el objeto pasivo de nuestra observación, sino
que incluso iban simultáneamente encaminando nuestro interés y atención hacia aspectos espeleomorfológicos
muy concretos.
Es difícil que, ante cuevas tan sugestivas como la Co ya de Cornavaques y la Co ya de Sa Bassa Blanca, el espe-
leólogo deje de percatarse de la existencia de formas niveladas, las cuales independientemente de su origen y signi-
ficado morfológico, atraen de inmediato su atención. Así, a medida que ampliabamos nuestros conocimientos sobre
fenómenos parecidos a los que habíamos observado en las dos citadas cavidades, hemos deducido algunas que
otras ideas sobre las morfologías características del medio fluvio-lacustre hipogeo de Mallorca. A veces nos hemos
encontrado con el problema de que, aún tratándose de formas bastante frecuentes en nuestra Isla, resultan en cam-
bio raras y exóticas para los espeleólogos de la península, lo cual les dificulta mucho la comprensión de las im-
plicaciones que tienen para nosotros tales morfologías. Por este motivo quizá sea buen momento para esquemati-
zar, aunque sólo sea de manera provisional, la visión que hoy tenemos personalmente acerca de los medios lacus-
tres que tan destacada representación tienen en el Karst mallorquín.
II - LOS MEDIOS MORFOGENICOS LACUSTRES
Vamos a considerar dos grandes grupos de medios lacustres hipogeos: 1° aquellas acumulaciones de agua que
se verifican en la zona vadosa del Karst; 2°, y más importante, las zonas espeleolacustres que son determinadas por
la superficie piezométrica de la capa cárstica, al intersectar el vacio de cavidades excavadas previamente. Esta dis-
tinción obedece aun criterio de carácter hidrogeológico, pero además cabe indicar otro importante criterio diferen-
ciador que atañe a la naturaleza química de las aguas que constituyen el lago subterráneo. Así podremos distinguir
entre aguas agresivas, en equilibrio y sobresaturadas.
Esta clasificación también vale para las aguas de las capas cársticas; detalle de gran trascendencia cuando
consideremos algunos problemas espeleomorfológicos tales como los mecanismos de litogénesis subacuática, que
más adelante situaremos dentro del esquema que hemos elaborado para clasificar las morfologías correspondientes
a los medios lacustres de Mallorca; esquema que viene a continuación (ver figura):
gours
ZONA VADOSA
estancamientos
remansos de circulaciones libres
surgencias fósiles
Aguas agresivas
e^ niveles fósiles de surgencia
Nivel de base continental
cursos fluviales hidrostáticos
ZONA
EPIFREATICA
niveles fósiles de inundación
Aguas saturadas
lagos de origen glacio-eustático
Nivel de base costero
lagos de agua marina
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Volvemos a insistir en que la presente clasificación está referida exclusivamente al modo como encontramos,
de hecho, estos medios morfogénicos en las cuevas de nuestra Isla, sin que ello implique relaciones unívocas entre
morfologías y condicionantes hidrogeológicos, tal como pudiera parecer en una visión demasiado directa del esque-
ma citado. A continuación intentaremos matizar el contenido del mismo.
III - LOS MEDIOS LACUSTRES EN LA ZONA VADOSA
Por lo general podemos considerar a los lagos propios de cavidades de la zona vadosa, tan solo como fases
transitorias dentro del conjunto de la evolución morfológica de una parte, siempre bastante restringida, de las mis-
mas. Sus dimensiones reducidas y su existencia no demasiado prolongada en el tiempo, vendrían implicadas por la
irregular alimentación proporcionada por las aguas de infiltración, y por la tendencia de las aguas acumuladas a
emigrar en profundidad, a pesar de la relativa impermeabilidad de la cubeta que las contuviera.
Más que de auténticos lagos podríamos hablar, por lo tanto, de estancamientos locales, distribuidos de forma
arbitraria en lugares topograficamente adecuados de las cavernas, de tal modo que las aguas provinientes de las
partes altas del enrejado cárstico, en su trayecto hacia la región inundada del Karst, quedaran retenidas tem-
poralmente en estos improvisados lagos hipogeos. Es obvio que la inestabilidad de esta clase de lagos sub-
terráneos, así como su carácter excesivamente localizado, les privan de desempeñar un papel importante en la con-
figuración morfológica de las cavernas vadosas.
IV - LOS MEDIOS LACUSTRES EPIFREATICOS
Otra cosa sucede con los lagos pertenecientes a las zonas epifreáticas de las áreas cársticas. Ahí en-
contraríamos establecido un nivel permanente de inundación, regido por las condiciones hidrostáticas de la capa
cárstica, cuya cota además mantendría una constancia notable. Dicha cota, en relación directa con las lineas de
surgencia delimitadas por el nivel de base, resultaría alterada unicamente por las fluctuaciones del nivel
piezométrico consecuentes a los aportes que, procedentes en último término de las alternativas pluviométricas,
tienen a su cargo la alimentación del acuifero cárstico. En el caso de los karsts con nivel de base costero, se da
además una pequeña fluctuación impuesta al nivel piezométrico por las oscilaciones de la superficie del mar; las
cuales se deben sobre todo a la acción de las mareas.
A pesar de las pequeñas fluctuaciones a las que nos acabamos de referir, el aspecto más destacado de los la-
gos epifreáticos es la constancia que el nivel de inundación adquiere durante períodos prolongados de tiempo. Es
más, la cota de inundación de las cavidades sólo evolucionará en la medida en que el nivel de base obligue, a la
superficie piezométrica del Karst, a acomodarse a las nuevas situaciones de equilibrio hidrostático exigidas por la
evolución del nivel de base regional.
Resulta fácil prever que las auténticas morfologías lacustres se darán especialmente en los lagos de la zona
epifreática. Por este motivo, y una vez que hemos delimitado un poco el ámbito que nos interesa tratar, conviene
establecer una neta distinción entre dos medios lacustres epifreáticos, que en las cuevas mallorquinas se nos mues-
tran dotados de comportamientos morfogénicos contrarios, e incluso podriamos decir opuestos. Así, distingui-
remos entre medios lacustres de aguas agresivas y lagos epifreáticos ocupados por aguas en estado de saturación.
En recientes trabajos hemos descrito los conjuntos de morfologías correspondientes a ambos tipos de medios
morfogénicos. Por ello nos limitaremos a consignar que, así como las entalladuras de corrosión en nivel de agua son
formas específicas de lagos de aguas agresivas, la litogénesis subacuática constituye el efecto morfológico es-
pecífico del otro tipo de lagos enunciado; los cuales vendrían a comportarse como verdaderos gours gigantes.
Mientras los primeros proseguirían la excavación de la cavidad poniendo en solución nuevas cantidades de caliza,
los segundos tenderían a fosilizar exhaustivamente la cavidad inundada.
Esta división bastante radical que acabamos de hacer entre medios lacustres agresivos y saturados, nos con-
duce a atribuir a ambos gru pos de cavidades ciertas constantes es p eleogenéticas, en verdad curiosas, pero que no
deben dar lugar a generalizaciones demasiado apresuradas. Veamos cuales son estos aspectos comunes que dan
unidad de conjunto a cada uno de los dos grupos, al mismo tiempo que los hacen diferenciarse entre sí. Para ello
analizaremos separadamente las correlaciones que hemos observado dentro del conjunto de cavidades mallorqui-
nas, provistas de lagos epifreáticos de aguas agresivas, para referirnos después en detalle a las circunstancias que
concurren en las cavidades que poseen lagos epifreáticos de aguas saturadas. Insistimos en que nos limitamos a
exponer escuetamente el modo como encontramos estos fenómenos en el caso concreto de los Karsts de nuestra
Isla, sin que pretendamos explicar el porque esto sucede así, ya que entre otras cosas carecemos de los suficientes
datos y conocimientos para intentarlo por el momento.
En los lagos epifreáticos de aguas agresivas constatamos un medio morfológico en el que predomina la co-
rrosión química. Esta dominancia de las fisonomías provocadas por la disolución de la caliza, tiene como forma
específica lo que hemos denominado en un reciente estudio: entalladuras de corrosión en nivel de agua. Los lagos
epifreáticos de aguas agresivas (actuales o fósiles) se albergan en cavidades excavadas en la zona freática, las cua-
les quedaron en el límite de la zona inundada del Karst como consecuencia del progresivo del nivel de base regional.
De esta manera la cavidad experimentaría un ascenso relativo con respecto a la superficie piezométrica, a medida
que ésta emigraría hacia cotas inferiores. Hemos de indicar que, en todos los casos que conocemos, el nivel de
base a que se sometía la capa cárstica era continental, sin que ello excluya, al menos en teoría, la posibilidad de que
fenómenos parecidos a Íos que nos ocupan se puedan dar en Karsts con nivel de basa costero.
En los lagos epifreáticos de aguas saturadas, nos encontramos con los interesantes y espectaculares efectos
de la litogénesis subacuática, con preponderancia de la fosilización química sobre cualquier otra clase de modelado
subterráneo. Las lineas de inundación (actual o fósil) vienen definidas por bandas de nivel y por alineaciones
niveladas de engrosamientos; engendradas por intensas deposiciones cristalinas en torno de formaciones pre-
existentes. Se trata siempre de lagos que ocupan áreas más o menos extensas de ciertas cavernas costeras y que, a
pesar de haber sido configuradas en la zona vadosa, se han visto inundadas posteriormente a causa de una evolu-
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ción ascendente de la superficie hidròstática. En los casos que conocemos, este movimiento relativo del nivel de
inundación ha venido ligado principalmente a la tendencia oscilante (ascenso-descenso) imprimida por los
fenómenos glacioeustáticos al nivel del mar; a los cuales se pueden haber sumado posibles basculamientos isos-
táticos de la costa. El Levante mallorquin tiene excepcionales ejemplos de esta clase, de lagos así como vestigios
fósiles de niveles del Mediterráneo que se remontan hasta más allá del interglaciar Paleotyrrheniense.
Otra posibilidad más bien anecdótica que puede presentarse, es la que hemos enunciado como: lagos de agua
marina. El resultado morfológico de los medios hipogeos de este tipo, viene a reducirse a una degradación corrosi-
va de las paredes y a la acumulación de arenas marinas procedentes del exterior. La degradación parietal a que nos
referimos está acompañada de perforaciones realizadas probablemente por moluscos litófagos.
V - EPILOGO
Para concluir deseamos hacer constar que la clasificación empleada en este trabajo debe tomarse con algunas
reservas, pues si bien se cumple netamente én la mayor parte de las caviaddades que hemos tenido ocasión de ex-
plorar, no incluye algunos otros datos que deberían ampliarla. Si hemos prescindido de ellos ha sido con el fin de in-
tentar una más fácil exposición de estas cuestiones espeleomorfológicas, que encuentran en las cuevas mallorqui-
nas una excepcional representación.
VI - BIBLIOGRAFIA
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Serr a
Nord
corrosión en nivel de agua
litogénesis subacuática

S.E.
Migjorn
NIVEL PIEZOMETR/CO