El medio fluvio-lacustre hipogeo en las cuevas de Mallorca y su asociaci�n de morfolog�as
ENDINS, N.O 4. 1977. Ciutat de Mallorca
EL MEDIO FLUVIO-LACUSTRE HIPOGEO EN LAS CUEVAS DE
MALLORCA Y SU ASOClAClON DE MORFOLOGIAS ("1
por Joaquln Ginés y Angel Ginés
del G r u ~ o
Es~eleolónico
EST. Palrna.de Mallorca.
RESUMEN
En el presente estudio se aborda la interpretación del medio fluvio-lacustre. hipogeo en Mallorca, de
forma principal en su vertiente morfológica.
La descripción de las fisonomlas y sedimentos especlficos de dicho medio hipogeo, es seguida de
unas pequeíías anotaciones concernientes a cada una de las cavidades mallorquinas en las que hemos
localizado fenómenos de este tipo. Todo ello nos permite exponer una serie de conclusiones sobre cier-
tas morfologlas lacustres y sus respectivos mecanismos genéticos. En cierto modo se puede hablar, para
Mallorca, de unla asociación morfológica propia del ámbito fluvio-lacustre, caracterizada especialmente
por el binomio: sedimentos varvados - entalladuras de corrosión en nivel de agua.
Una amplia representación gráfica, imprescindible para la adecuada-explanación del tema, completa
el trabajo.
ABSTRACT
The present study takes up the interpretation of the subterranean fluvial-lacustrine environment of
Mallorca, with reference principally to its morphological aspects.
A description of the features and sediments specific to this subterranean environment is followed by
brief notes on each of the ~allorcan
caves in which we have found phenomena of this type. All this
allows us to present a series of conclusions regarding certain lacustrine morphologies in caves and their
respective genetic mechanisms. In a certain sense one can, for Mallorca, speak of a morphological asso-
ciation specific to the fluvial-lacustrine domain and characterized especially by two properties: varved se-
diments and water level corrosion grooves.
Ample graphic material - indispensable for a proper explanation of the subject - completes the
study.
INTRODUCCION
El ámbito fluvio-lacustre subterráneo ha sido objeto del interés de numerosos investigadores, pres-
tándose especia~l
atención a las peculiaridades sedimentológicas que este medio presenta (1) (7) (8) (10);
por el contrario no se ha procedido a la descripción de la posible secuela de morfologlas, que pudieran ir
implicadas con los particulares tipos de sedimentación especlficos de dicho medio. Asl, podemos afirmar
que mientras la sedimentación varvada es relativamente bien conocida desde los puntos de vista
I
genético y morfológico, no sucede en cambio lo mismo con cierta forma de corrosión: Wassermarken
I
(Niveaulinie des Wasserspiegel korrosion - Corrosión en nivel de agua) (121, que creemos identificar con
un medio fluvio-lacustre análogo al que requiere la sedimentación varvada. En el curso de esta nota
(*) Esta nota fue redactada con ocasión del II Congreso Nacional de Espeleologia (Oviedo 19721, pero 1,
deficiente actuación de la comisión organizadora de dicho congreso nos hizo desistir de presentarla al
mismo.
Posteriormente, en Noviembre de 1974, se leyó esta comunicación en las sesiones del III Congreso
Nacional de Espeleologia que tuvo lugar en Madrid. Dificultades presupuestarias impidieron en su dia a
la comisión organizadora la publicación de las memorias del Congreso; motivo por el cual nos decidimos
a publicar en estas páginas el texto original, si bien hemos procedido a hacer ciertas rectificaciones y
anotaciones. Dichas modificaciones resultan aconsejables en razón del tiempo transcurrido desde la
fecha de redacción del presente trabajo.

vamos a emplear el termino entalladuras para referirnos a ciertas moríologlas subterráneas mallorquinas,
las cuales presentan afinidades evidentes con las Wassermarken que acabamos de citar.
Si admitimos que ambos fenómenos (sedimentación varvada y entalladuras de corrosión en nivel de
agua) se dan dentro de un medio morfog4nico similar, podrlamos deducir que es muy posible la exis-
tencia simultánea de ambos procesos en una misma caverna. Este hecho lo hemos observado en varias
cavidades de la Isla de Mallorca, siendo ello el motivo de la presente nota. Pretende pues, este trabajo,
dejar constancia de la existencia en ciertas cavernas mallorquinas de conjuntos morfog6nicos pertene-
cientes a medios lacustre-fluviales bastante caracterizados, a la vez que se analiza la particular coexis-
tencia morfológico-sedimentológica que en ellas se da.
Para mayor claridad en la exposición del tema, antes de proceder a la interpretación de las caui-
dades que nos interesan se describirán las moríologlas más caracterlsticas en el ámbito fluvio-lacustre
mallorquln, haciendo especial hincapie en las formas de corrosión en nivel de agua. Unas conclusiones
finales completardn el trabajo.
Las consideraciones que seguirán no son en modo alguno válidas para los lagos originados, en las
cavidades costeras, por las variaciones eustáticas marinas; pues se trata de un tipo lacustre completa-
mente diferenciado del que nos ocupa (3) (4).
II - MORFOLOGIAS MAS CARACTERISTICAS EN EL MEDIO
FLUVIO-LACUSTRE MALLORQU lN
A. CORROSION EN NIVEL DE AGUA
Se trata de una morfologla poco conocida, que aparece descrita en el articulo: "Korrosionserschei-
nungen in einigen hohlen rumaniens" de F. W. THOMAS y L. K. MUNTHIU. Es más, no tenemos co-
nocimiento de que se encuentre mencionada en la bibliografla espaííola existente sobre el tema.
Por lo demás los ejemplares de las cuevas mallorquinas, de las cuales presentamos cumplida re-
ferencia fotográfica al final de este trabajo, son de una magnitud y nitidez concluyentes.
Dicha morfologla la podrlamos definir, describiéndola como un entrante en la roca que adopta
forma de ángulo diedro, cuya arista (o linea de intersección de las dos caras), dispuesta en rigurosa
horizontalidad, penetra en la roca de las paredes o techo de la caverna, determinando en sección un
ángulo más o menos agudo (fotos 1 y 6). Rara vez se encuentra un ejemplar aislado, por el contrario
aparecen formando sucesiones a distintos niveles que confieren un caracterlstico aspecto dentado a las
paredes de la cueva (fotos 1 y 4) (fig. 2 y 3). En los conductos o estructuras ascendentes (chimeneas,
bellholes, coupoles de corrosion ... 1, o bien cuando la bóveda de la cavidad es suficientemente elevada
reuniendo las condiciones topográficas adecuadas, la entalladura de corrosión forma un anillo cerrado,
de tal manera que, dándose una sucesión de entalladuras, quedan determinadas unas curiosas formas a
modo de curvas de nivel cenitales (foto 7).
Para completar esta descripción es preciso referirnos, aunque sólo sea en primera aproximación, a la
posible génesis del fenómeno. Ante todo destaca la perfectisima horizontalidad y nivelación de las mar-
cas de corrosión; horizontalidad que cabe inmediatamente relacionar con un nivel de agua. de tipo lacus-
tre o fluvial restringido, de tal forma que la superficie del agua permaneciese practicamente inmóvil. El
hecho de la repetida coexistencia varvas - entalladuras, que más adelante se tocará, nos confirma este
extremo.
Siguiendo el criterio de THOMAS y MUNTHIU (19681, que relaciona ciertas morfologias de disolu-
ción como "negativas" de sus correspondientes litogénicas, podemos calificar a la forma que nos atañe
como el negativo de los collares o aceras de cristalización, propios de los nive'es de agua de lagos o
gours.
Si bien el estricto mecanismo genético escapa a las pretensiones de este trabajo, podemos intentar
dilucidar algo concreto. Destaca el hecho de que la corrosión engendradora de estas huellas niveladas se
da con más fuerza en la superficie lacustre, pues si la agresividad del agua afectase a toda su masa se
produciría un rebajamiento generalizado en toda la cubeta ocupada por el lago subterráneo.
Esta intensificación del proceso corrosivo en la proximidad del plano de las aguas (Wasserspiegel)
es, sin duda producida por un aumento de la agresividad del agua; aumento debido probablemente, a
mecanismos de equilibrio con la atmósfera de la cavidad. Bastaria tener en cuenta la mayor concentra-
ción de C O2 en las cavidades con respecto al exterior para explicar que, suponiendo un agua con esca-
so poder disolvente, la superficie del lago se tornase más agresiva por su contacto con la atmósfera hi-
pogea; no obstante pensamos que esta hipótesis es en extremo simplista, debiendo ser el verdadero
mecanismo bastante más complejo que el que acabamos de sugerir.

Aunque consideramos que el factor mecánico, proporcionado por el oleaje en la superficie del lagc
o zona inundada, debe ser prácticamente despreciable, no conviene olvidar que éste, caso de darse
puede incrementar las reacciones quimicas'que conducen en definitiva a la incisión de entalladuras er
las paredes de las cavidades.
B. LOS SEDIMENTOS VARVADOS (**)
Aunque no se trate de una morfologla, a efectos de su inclusión en este apartado vamos a co
siderarla como tal; sobre todo teniendo en cuenta que, cuando las varvas se dan en notable espes
configuran de manera importante el aspecto del cavernamiento.
Poco nos extenderemos sobre este tema por haber sido estudiado con anterioridad por otros au
res (7) (101, con la suficiente claridad y concisión. Simplemente citaremos la definición que A. M
RIERA (1970) da sobre las varvas hipogeas: "se trata de una alternancia de lechos de arcillas, limo
arenas finas, claro-oscuros, en donde predomina la fracción limo".
También es de nuestro interés precisar el medio sedimentario inherente a la sedimentación varvad~
(7) (10). En este sentido, se acepta un ámbito fluvio-lacustre restringido caracterizado por la gran len-
titud de las corrientes hldricas, o incluso por su total inmovilidad. Las condiciones topográficas de la ca
verna pueden facilitar la acumulación de estos depósitos en los lugares más adecuados.
Estas anotaciones sobre el medio sedimentario se hallan en franca correlación con lo expuesto, en el
apartado anterior, sobre las entalladuras de corrosión y su proceso genético. Más adelante será desarro-
llada esta cuestión con mayor amplitud.
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C. MORFOLOGIAS VARIAS
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Tanto las entalladuras de corrosión como las varvas hipogeas son susceptibles de sufrir enmascara-
mientos, ya sea mediante litogénesis desarrollada sobre ellas, o bien por eliminación de las mismas.
En el caso de las entalladuras de corrosión, la litogénesis podrá suavizar los perfiles e inlcuso en-
mascarar parte del nivel, pero con frecuencia permanecerá visible algún fragmento del mismo. Por lo
que respecta a la sedimentación varvada, aparte del enmascaramiento litogénico, y teniendo en cuenta
el carácter deleznable de este depósito, pueden producirse toda suerte de etapas en su eliminación.
Estos estadios van desde lo que podriamos llamar un burdo abarrancamiento debido al arrastre (e inclu-
so disolución) ocasionado por pequeños aportes de agua, pasando por la casi total eliminación con la
sóla persistencia de algunos privilegiados testigos, hasta la total desaparición del sedimento.
Un tipo particular de este último caso lo tenemos en una microforma, que pasamos a describir. Se
trata de unas protuberancias de fisonomla en extremo variable, las cuales van desde la forma de hongo
extremadamente aplanado hasta la forma de lámina de contorno irregular y gran delgadez (foto 3) (fig. 1
b). También las hay de las más diversas formas (lentejas, botones...); a pesar de ello y con el fin de sim-
plificar en lo sucesivo las descripciones, agruparemos convencionalmente todas estas microformas bajo
el término de depósitos laminares parietales, en razón de su común proceso morfogénico, de su peculiar
estructura macroscópica y de su particular ubicación dentro del conjunto de la caverna.
Estos depósitos se sitúan en las zonas subverticales de las paredes de la cueva; incluso, con fre-
cuencia, se establecen sobre la cara inferior del diedro constituido por las tantas veces mencionadas for-
mas niveladas de corrosión (fotos 1 y 2). En los ejemplares más tipicos (hongos, botones...), su tamaño
es del orden de varios centimetros en cuanto a longitud y algunos millmetros en cuanto a espesor.
Fraccionándolos se puede observar su textura pulverulenta, cristalizada, en la que parecen distinguirse
capas claro-oscuras alternantes; no obstante, lo intenso del proceso diagenético sufrido por el sedimento
impide utilizar el término varvas, sin una adecuada matización.
Su proceso morfogénico cabe buscarlo en una primitiva deposición arcillosa de escasa potencia so-
(**) Cabria preguntarse si el término sedimentos varvados, aplicado en su sentido estricto, resulta con-
veniente para designar los depósitos laminados de grano muy fino que encontramos en el interior de
ciertas cuevas. El problema se acentúa si consideramos la dispar repartición de estos depósitos, su dis-
tinta granulometria y composición qulmica, y consiguientemente el distinto significado sedimentario
pueden tener. En este contexto, para los fines de este trabajo, lo único que nos interesa remarcar es que
los sedimentos laminados de grano fino se hallan directamente relacionados con medios lacustres
(standing watersl; todo ello al márgen de que la utilización de dicho término pueda ser considerada
correcta.

bre las zonas subverticales de las paredes de la cueva. Posteriormente sobrevendría su arrastre parcial,
persistiendo algunos recogidos testigos, que finalmente se verían consolidados químicamente tomando
SU aspecto actual. (***)
O
III - CAVIDADES MALLORQUINAS PROVISTAS DE MORFOLOGIAS
LACUSTRES
En este apartado vamos a exponer de forma muy sintetizada los datos de las cavidades en que h
mos observado los mecanismos aquí tratados, pasando por alto todo lo que hace referencia
espeleografía; por el contrario dedicaremos particular atención a la descripción del modo y circun
cias en que se presentan dichos fenómenos. Asl mismo serán'descritas las fotograflas de cada cavi
en caso de haberlas.
Cova dets ABRETS o des MIRADOR (Escorca)
Antigua forma de conducción, en los acantilados de Ses Penyes de Son Nebot. Parece tratarse d
una surgencia, fósil en la actualidad, enclavada en calizas Burdigalienses.
Entalladuras debilmente marcadas en el inicio de la galería principal. Pequeños testigos de
sedimentos varvados consolidados (estratificación cruzada).
Cova ARGENTERA (Pollenca)
Excavada en calizas del Burdigaliense. Antiguo aparato de drenaje, condicionado por los aportes de
una gran dolina así como por la presencia subyacente de estratos margosos, posiblemente Cretácicos.
En la actualidad, el primitivo conducto surgente se encuentra desorganizado a causa del desarrollo, ne-
tamente vadoso, de cavidades inversas (elásticas) que lo intersectan en varios puntos.
Entalladuras bien marcadas. Unicamente en la galería inicial (fig. 2).
Escasos testigos de varvas consolidadas; igualmente en la galería inicial (fig. 2).
CORTE ESQUEMATICO
SECCION
11
1
Figura
1
1
(***) Las caracterlsticas sedimentológicas y petrológicas (gran contenido en COs Ca) que presentan
estos depósitos, obligan a ser cautos en las interpretaciones genéticas que se puedan sugerir. Especial-
mente conviene replantearnos la hipótesis de deposición -arrastre-
consolidación, que proponíamos
en el texto original, ya que es posible que, en muchos casos, el carbonato cálcico de las muestras
observadas (Es Bufador de Solleric) sea de origen sinsedimentario.

ES BUFA
Alaró
Foto 2

COVA ARGENTERA
Secciones de la gaíeriá superior
-- j) Entalladuras de corrosidn en nivel de agua
I
f Testigos de depÓsitos vorvados
I
1
EST 1
Figura 2
Es BUFADOR DE SOLLERIC (Alar61
teriales Triásicos. Consta de una serie de salas y galerias, recorridas por u n curso subterráneo de caudal
tante considerable.
Secuencia de entalladuras débil
ova de CAS CABRIT (Alar61
ueva laberlntica provista de morfologias freáticas. Consta de dos ramales. La galerfa Norte está e
urada siguiendo diaclasas.
Leves entalladuras en una pared del ramal Este.
Cova de COA NEGRINA (Sta. Maria del Cami)
Cavidad de tendencia vertical que alcanzaba la zona epifreática determinada por el Torrent de Coa
Entalladuras muy débiles y confusas en la gran sala inferior. Potente estrato de sedimentos varv
dos, fosilizado parcialmente por coladas.
Cova de CORNAVAQUES (Pollen~a)
(11)
f
Antiguo medio lacustre, condicionado al parecer por la geologia del lugar.
Las entalladuras de corrosión se hallan magnlficamente-representadas-a lo largo de toda la cueva
(fig. 3). Los mantos de sedimentos varvados se presentan en gran espesor. Escasos depósitos laminares
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parietales de gran tamaño.
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COVA DE CORNAVAQUES
Pollenca
Foto 5

Foto 4: Extraordinaria secuencia de huellas de corrosión en nivel de agua. Se pueden observar hasta
veinte entalladuras (fig. 3).
Foto 5: Otra panorámica de la rala principal. Asl mismo se aprecian buenos ejemplares de entalla-
duras en el techo de la sala.
COVA DE CORNAVAWES
Pollenca
Pared S.SE de la sala principal
I
--$ Entalladuras de
corrosión en nivel de agua
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3
6m.
Figura
3
Cova de ses RODES (Pollenca) (5)
Pertenece al sistema cárstico de la Vall den Marc - Cala Sant Vicent. Se trata de una importante
cavidad de más de un kilómetro de recorrido, atravesada por una corriente subterránea de caudal apre-
ciable.
Buena representación de entalladuras en algunos puntos de la cueva, preferentemente en la zona
terminal.
Foto 6: Magnífico ejemplar de entalladura gigante, en la sala del primer pozo.
Foto 7: Secuencia de entalladuras cenitales. Obsérvese la inflexión de las entalladuras coincidiendo
con una fisura que aparece a la izquierda de la fotografla. Posiblemente el hecho sea debido a mecanis-
mos de corrosión por mezcla de aguas (BOGLI 1964) (2) (6).
Foto 8: Estadio inicial en el desarrollo de los depósitos parietales laminares: por encima del lago se
puede apreciar una entalladura de disolución, sobre la que descansa potente sedimentación limo-arci-
Ilosa; ésta parece experimentar un incipiente arrastre, aunque todavía no ha llegado a consolidarse.
Cova de SON BURGUET (Puigpunyent)
Se trata de una pequeña cueva laberlntica, excavada por disolución en la zona epifreática de una
capa cárstica con desagüe en el cauce de Sa Riera.
Entalladuras medianamente marcadas en varios lugares de la cavidad. Depósitos varvados de espe-
sor medio; algunos reducidos testigos consolidados.
IV - EL BlNOMlO SEDIMENTOS VARVADOS - ENTALLADURAS DE
CORROSION EN NIVEL DE AGUA
Resulta extraordinariamente instructivo que, en las nueve cavidades citadas, la coexistencia varvas
- entalladuras es un hecho. Conviene tener en cuenta que las cuevas anteriormente estudiadas son,
I
por el momento, las cavidades más significativas que conocemos en Mallorca, de entre aquellas en las
que hemos observado fenómenos propios de medios lacustres subterráneos. Se puede comprobar tam-
bién que todas ellas tienen en común el hecho de pertenecer a aculferos cársticos muy definidos,

COVA DE SES RODES
Pollenca
Foto 6
L
Foto 8

aunque la naturaleza de astos sea diversa: capas cársticas fósiles (Cova Argentera, Cova de Corn
vaques), antiguos niveles de surgencia (Cova dets Abrets, Es Bufador de Solleric, Cova de Coa Negrin
Cova de Son Burguet) y sistemas de drenaje hoy en dia activos (Cova de Can Sivella, Cova de
Dentro de las capas cársticas, la zona epifreática (zona de fluctuación) resulta ser el escena
idóneo para estos procesos: es decir, las inmediaciones del plano virtual de la superficie piezom6tric
Esto nos lleva a la posibilidad de relacionar las entalladuras de corrosión con la evolución experimenta
por el nivel de base de sus respectivas capas cársticas. Siguiendo este criterio, las incisiones que hoy
observamos en las paredes de las cavidades, podrian corresponder a antiguos niveles de surgencia que
implicasen largas estabilizaciones del plano de las aguas.
En este sentido quizá convenga exponer lo observado en la Cova de Son Burguet, cuando a con-
secuencia de unas copiosas lluvias pudimos constatar la inundación de buena parte de la cueva. A pesar
de que habitualmente carece de acumulaciones de agua, quedó recorrida, en aquellas fechas, por un I
tenso flujo que surgia en slAlbelló; el cual se encuentra a unos doscientos metros de distancia (en I
proximidades del cauce de Sa Riera). Es evidente que se trataba de una puesta en carga de la 'capa
cárstica y que la cueva de Son Burguet actuaba en esas condiciones como trop-plein del sistema. De
esta forma se hace fácil suponer que, las entalladuras presentes en la cueva, habrian sido excavadas du-
rante largas estabilizaciones de las cotas de surgencia del manto cárstico al que pertenece.
Finalmente podemos pensar, a la vista de los datos que poseemos, que el medio fluvio-lacustr
hipogeo en Mallorca se caracteriza por un particular binomio morfológico - sedimentario: secuencias d
entalladuras de corrosión en nivel de agua - sedimentos varvados; sin excluir por ello las morfologia
que pueden ser consideradas como especificas de la zona epifreática.
- CONCLUSIONES
El presente trabajo pretende haber contribuido al mejor conocimiento de las morfologias propias d
citada hasta el momento en la bibliografia española.
- Que la mencionada forma de corrosión se origina en un medio tipicamente lacustre o fluvial
a del medio I
- Entendemos que estos criterios pueden resultar muy esclarecedores
. 1959: "A propos des lacs souterrains
l
e

"Mecanismos sobre la corrosi6n