Aproximaci�n al origen del yacimiento paleontol�gico del pleistoceno inferior de Casa Blanca : Almenara, Castell�
ENDINS, n." 12.1986, Ciutat de Mallorca.
APROXIMACIÓN AL ORIGEN DEL YACIMIENTO
PALEONTOLÓGICO DEL PLEISTOCENO
INFERIOR DE CASA BLANCA I
(Almenara, Castelló) *
por Ángel GINÉS "* y Joan PONS-MOYA "**
del Grup Espeleologic EST. Palma de Mallorca
Resum
S'exposen les dades que s'han pogut reunir sobre els processos carstics que inter-
vinguereri en I'origen del jacirnent paleontologic de Casa Blanca I (Almenara, Castelló).
Dels resultats del present estudi es dedueix que aquesta localitat necessita, per I'ade-
quada cornprensió de la seva estratigrafia, d'una rnajor profundització en la genesi
dels materials que fan de substrat al diposit fossilífer. El jacirnent de Casa Blanca I
destaca per la gran abundancia de restes de micrornarnífers corresponents al Pleistoce
Inferior i per la possible presencia de les indústries Iítiques més antigues dlEspanya.
Abstract
We expose the inforrnations that we have been able to collect on the karstic pro-
cesses that originated the paleontological site of Casa Blanca I (Almenara, Castelló).
Frorn the results of this study it can be &duced that this locality requires, in order to
have an appropriate understanding of its stratigraphy, a deeper knowledge on the ge-
nesis of the rnaterials being the substratum of the fossiliferous deposit. The site of
Casa Blanca I is specially significant for the great arnount of Lower Pkistocene rnicro-
rnarnrnal remains and for the possible presence of the Spanish oldest lithic industries.
Introducción
Los diversos depósitos fosilíferos puestos al
a alcanzar en algún punto del yacimiento una po-
descubierto por las labores de cantería en la locali-
tencia cercana a los 14 metros. Según sus descu-
dad de Casa Blanca (Almenara, Castelló) fueron lo-
bridores, uno de los hallazgos más singulares en
calizados por E. Carbonell y F. Gusi hace varios
estos sedimentos es un bello conjunto de industria
años. De entre los diferentes yacimientos que se
Iítica realizada preferentemente en sílex y com-
encuentran en estas canteras de Casa Blanca el
puesta generalmente por elementos de talla pe-
más importante es el denominado Casa Blanca 1
queña, no superior a los 3 cm. Se trataría en este
(motivo de esta nota), ya que presenta una de las
caso de la prueba de presencia humana más anti-
concentraciones más abundantes de restos de pe-
gua de la Península Ibérica (GUSI, 1985; GUSI,
queños vertebrados del Pleistoceno inferior de Es-
CARBONELL, SOTO, GIL y VILCHES, en prensa).
paña; llegando ésta a formar una parte nada des-
Aunque la bibliografía existente hasta el momento
preciable sobre el total del conjunto sedimentario.
es muy escasa, han aparecido algunos artículos di-
Destaca en gran modo que tal concentración llegue
vulgativos en diferentes revistas y periódicos na-
cionales: Revista de Arqueología, n.O 35, 1984; El
Pais, 17 abril 1984; Cambio 16, n." 650, mayo 1984;
*
Informe realizado a requerimiento del proyecto Almenara del
Algo, septiembre, 1984.
Sewei d'lnvestigacions Arqueolbgiques i Prehistbriques de
La edad de estos materiales osíferos se ha po-
Castelló y del lnstitut de Paleontologia de Sabadell.
** Lago Mayor, 9.07073 Palma de Mallorca.
dido deducir por el conjunto faunístico encontrado
*** Fausto Morell. 20, 2.'. 07005 Palma de Mallorca.
y en especial por la presencia de roedores del gé-

nero Mymomys, resultando ser encuadrables den-
poseer una configuración tridimensional más com-
tro del Pleistoceno inferior. Según J. AGUST~
pleja de lo que pudiera ser previsible en una pri-
(Com. per.) el estadio evolutivo de estos microma-
mera aproximación (este aspecto se comenta más
míferos podría indicar una antigüedad en torno a
adelante al referirnos al conjunto basal y a la rela-
los 1,5 m.a., situándose de este modo por debajo
ción estratigráfica aparente entre los materiales
de yacimientos como Cueva Victoria (Murcia) y
osíferos y las arcillas estériles, las cuales atribui-
Venta Micena (Orce, Granada), ambos igualmente
mos a dicho conjunto basal). Tampoco se puede.
del Pleistoceno inferior.
alvidar que los arrastres de tierra enmascaran seg-
Dadas las circunstancias e importancia de esta
mentos nada despreciables del yacimiento.
localidad de Casa Blanca I en sus dos vertientes
Estas circunstancias obligan a tomar con cierta
principales, la arqueológica y la paleontológica, se
cautela alguna de las interpretaciones que expone-
ha constituido un proyecto conjunto en el que for-
mos aquí, ya que buena parte de los datos que po-
man parte el Servei d'lnvestigacions Arqueolbgi-
drían resolver posibles dudas sólo podrán ser ob-
ques i Prehistoriques de Castelló y el lnstitut de
tenidos durante la excavación sistemática de algu-
Paleontologia de Sabadell. La unión de ambos
nos sectores concretos de este yacimiento. Sin em-
equipos cubrirá todas las posibilidades que ofrezca
bargo, opinamos que las interpretaciones que a
la continuación de las excavaciones sistemáticas
continuación efectuamos reunen suficientes ele-
ya emprendidas, para de este modo profundizar en
mentos de juicio significativos como para que pue-
el conocimiento de la fauna de mamíferos y de los
dan servir de base a ulteriores investigaciones.
primeros hábitats humanos del Pleistoceno infe-
rior. Es dentro de este marco de investigaciones
cuando fue solicitada nuestra colaboración, en un
Evidencias de procesos
intento de establecer los probables fenómenos
kársticos
kársticos que pudieron intervenir en el origen de
tan singular yacimiento.
Es de difícil explicación el origen del yaci-
miento de Casa Blanca I (Almenara) sin recurrir a
Antes de pasar a detallar nuestras observacio-
los procesos kársticos como principales agentes
nes sobre la génesis de esta localidad queremos
responsables de la excavación de una cavidad (o
dejar constancia de las características y estado en
cuando menos de un hoyo, depresión u hondo-
que se encontraba la misma.
nada), que más tarde alojaría las acumulaciones de
Ciertamente las condiciones actuales del aflo-
materiales que están siendo estudiadas en la ac-
ramiento limitan mucho la apreciación objetiva de
tualidad.
los contqctos y discontinuidades existentes entre
Su profundidad, que puede ser evaluada en
sus diversos componentes sedimentarios; sobre
torno a los quince metros, y la configuración del
todo en la medida en que la estratigrafia parece
relleno sedimentario hacen pensar inmediata-
mente en una cavidad kárstica; sería demasiado
improbable cualquier otra hipótesis'alternativa. Sin
ESQUINA
embargo resulta más problemático el definirse so-
bre si se trataría de una caverna o de una dolina.
Para tratarse de una dolina, la relación profundi-
dad/diámetro y la verticalidad de la única pared
observable (la pared SE) hacen que esta última hi-
ESTALAGMITA
pótesis sea poco verosímil.
Una vez planteado este interrogante será opor-
tuno enumerar cuáles son las evidencias disponi-
bles acerca de la karstificación que ha podido afec-
SECTOR
tar o condicionar la evolución morfológica y sedi-
s . w.
mentaria del yacimiento; evidencias que por cierto
/'
n o llegan a ser excesivamente abundantes:
/ PARED S.E.
a) La existencia en los alrededores del yaci-
topográfico
miento de morfologías de lapiaz (rillenkarren, ka-
del yacimiento
vernosenkarren) pone de manifiesto la aptitud de
CASA BLANCA 1
0
2
4

6m.
las calizas triásicas con vistas a los procesos de di-
solución kárstica.
b) En las paredes de la cantera se aprecian
Fig. 1. Representación gráfica que permite apreciar a grandes
rasgos las dimensiones en planta del conjunto fosilífero
diaclasas recubiertas de costras y coladas de cal-
de Casa Blanca 1. Los puntos señalan las estaciones uti-
cita, testimonio de los citados mecanismos de di-
lizadas en la realización de la poligonal.
~ 0 l ~ ~ i Ó n - p r e ~ i p i t a c i Ó n .

c) El gran bloque, que será mencionado al
hablar de los rasgos morfológicos de la estratigra-
fía, presenta signos de corrosión bajo cobertura
edáfica (deckenkarren) caracterizados por formas
romas y superficies redondeadas.
d) Restos de una estructura estalagmítica
emplazada in situ (probablemente una columna
truncada) son fáciles de visualizar en el sector NE
del yacimiento, descansando posiblemente sobre
el sustrato rocoso que haría de basamento a la to-
talidad de la estratigrafía. El hallazgo de una es-
talagmita de esta índole presupone con toda nece-
sidad la existencia de un techo, debido a que el
mecanismo de formación de este tipo de espeleo-
tema requiere que haya posibilidad de goteo,
siendo además un elemento morfoestratigráfico de
neto origen kárstico.
Como consecuencia de estos hechos que juz-
gamos significativos, y a,un a pesar de que las mor-
f o l o g í a ~
kársticas observables sean escasas, cree-
mos que la hipótesis más plausible podría resu-
mirse en que el yacimiento de Almenara constitui-
ría una antigua caverna, ampliamente desmantela-
da por la erosión, la cual quedaría luego colmatada
por completo de sedimentos. La presencia de una
estalagmita, que aparece enterrada bajo los mate-
riales fosilíferos del sector NE, podría apoyar deci-
didamente esta interpretación.
Foto 2. Vista general del sector NE del yacimiento. Obsérvese
cómo el tramo superior de la estratigrafía es común a
Asimetría del yacimiento
ambos sectores.
U n aspecto destacable del conjunto estratigrá-
fico de Casa Blanca I (Figura 1) consiste en lo que
sal como la unidad fosilífera inferior afloran de un
hemos convenido en denominar ((asimetría del ya-
modo bastante distinto según se trate de un sector
cimiento)). Con ello queremos hacer referencia a la
u otro.
neta contraposición que se aprecia entre el secto'r
En el sector SW se distinguen abajo, de iz-
SW (Foto 1 y Figura 2) y el sector NE (Foto 2) del
quierda a derecha, los siguientes elementos mor-
yacimiento.
foestratigráficos: esquina de arcillas fosilíferas
La observación detallada de los dos sectores
compactas; arcillas estériles bajo un gran bloque
proporciona, en efecto, una imagen muy diferente.
calizo; acumulación fosilífera poco coherente, ado-
Tan sólo los niveles fosilíferos superiores son co-
sada lateralmente sobre las arcillas estériles; y por
munes a ambos. En cambio, tanto el conjunto ba-
último, dos unidades superpuestas de arcillas no
fosilíferas donde según nuestro criterio se aprecian
síntomas de lixiviación, indicando en ese caso I
actuación de una antigua edafogénesis. El aflo
miento SW no permite observar cuál es el sustra
sobre el que descansan las arcillas estériles. Las r
laciones estratigráficas entre los mencionados el
mentos resultan muy confusas (en vertical
mismo que en horizontal), sin que puedan desca
tarse pequeños reajustes por gravedad entre ello
En el sector NE la situación es por comple
distinta y sin duda la interpretación se hace m
simple. Parece apreciarse con suficiente claridad la
siguiente superposición de abajo a arriba: basa-
mento de roca, que aflora en una esquina; peque
Foto 1. Vista general del sector SW del yacimiento.
ñas acumulaciones brechoides, intensamente ce-

Fig. 2. Localización de los elementos más conspicuos que aflo-
ran en el sector SW. Esta gráfica carece de valor estra-
tigráfico, y se limita a indicar la posición que ocupa
cada uno de ellos mediante una serie de números cuyo
significado aparece explicado en el texto.
mentadas por calcita y distribuidas de un modo
del apartado anterior, se puede proponer la si-
irregular; restos de una columna estalagmítica
guiente secuencia de materiales claramente super-
truncada que se continúa hacia abajo formando
puestos: sustrato rocoso, formación estalagmítica,
una breve extensión de colada; ingente acumula-
depósito osífero inferior y niveles fosilíferos supe-
ción de materiales osíferos, que enlazan anular-
riores.
mente con los de la esquina del sector SW. En nin-
Donde surgen las dificultades es sin duda en el
gún punto se pueden observar los fenómenos de
sector SW. Allí los sedimentos se disponen de una
lixiviación característicos del sector SW.
manera caótica, especialmente en el'tramo inferior
Lo que interesa resaltar de dicha asimetría es
del afloramiento. No obstante, consideramos que
que, si asumimos el modelo genético esbozado en
un esquema como el que incluimos en la Figura 3
el apartado anterior, parece lógico suponer que
y que será comentado más adelante proporciona
mientras el sector NE constituía la parte interna de
un modelo estratigráfico provisional que parece
la caverna primitiva (por ejemplo, los restos de una
coherente con las observaciones disponibles.
bóveda) el sector SW estaría ya considerablemente
En las líneas que siguen se enumeran los ele-
expuesto a los agentes exteriores, posibilitando los
mentos morfoestratigráficos que juzgamos más
mecanismos de lixiviación y edafogénesis a los
significativos, en base a la representación gráfica
que hemos aludido.
que aparece en la Figura 2.
1. Arcillas estériles marrón-rojizas (5YR 5/56).
Junto con las arcillas estériles que contienen los
Descripción morfoestratigráfica
horizontes de lixiviación-acumulación 2 y 3, pue-
den ser los restos de un paleosuelo.
Debido a la considerable complejidad morfoló-
2. Horizontes blancuzcos (7.5YR 7/4) inclui-
gica del yacimiento, acrecentada por la asimetría a
dos dentro de las arcillas estériles de la derecha
la que acabamos de referirnos, resulta difícil siste-
del afloramiento. Posiblemente están asociados
matizar una descripción adecuada de los elernen-
con procesos de lixiviación.
tos que componen su estratigrafía.
3. Horizontes amarillos (7,5YR 6/6), que pro-
En cuanto al sector NE (Foto 2) la interpreta-
bablemente contienen acumulaciones de óxidos de
ción estratigráfica no presenta mayores problemas
hierro y aluminio hidratados. .
y, tal como ha sido avanzado en el último párrafo
4. Gran bloque de roca caliza. El hecho de

que aparezca en este contexto hace pensar en la
El conjunto basal
existencia de un techo de una cueva del que hu-
biera podido desprenderse.
Con el término ((conjunto basal)) queremos re-
5. Materiales osíferos compactados, pertene-
ferirnos a todos aquellos materiales de relleno que,
cientes al depósito fosilífero inferior.
ocupando el suelo de la primitiva cavidad, sirvie-
6. Amontonamiento de materiales osíferos,
ron de base a la acumulación de arcillas fosilíferas.
adosado lateralmente sobre las arcillas estériles
En principio la información sedimentológica y
del conjunto basal.
paleoecológica que pudiera obtenerse a partir del
7. Niveles fosilíferos superiores. Se presen-
estudio de los componentes estratigráficos del
tan bien estratificados.
conjunto basal no condiciona lo más mínimo la in-
8. Pared de roca caliza karstificable.
terpretación de los niveles fosilíferos, por tratarse
9. Indicios de pliegues, apreciables en los se-
estos últimos de materiales depositados con poste-
dimentos arcillosos (tanto estériles como fosilífe-
rioridad. Sin embargo, es evidente que el origen de
ros) que constituyen el relleno de la paleocavidad.
la estructura kárstica que hizo posible la formación
10. Zona intensamente fracturada, en el con-
del yacimiento sólo puede ser descifrado aten-
tacto entre la pared SE y la masa de sedimentos.
diendo a la información contenida en el conjunto
Conviene insistir en que la Figura 2 tiene una
basal. Tampoco se puede descartar la obtención de
finalidad predominantemente descriptiva, y es el
otro tipo de datos indirectos, como por ejemplo la
resultado de insertar de una manera gráfica las ob-
probable existencia de un techo de caverna u otras
servaciones morfológicas que se realizaron sobre
deducciones de índole semejante.
el terreno prescindiendo de su interpretación estra-
En nuestra apreciación, el sustrato sobre el
tigráfica, la cual será sugerida esquemáticamente
que descansa el depósito osífero está constituido
en la Figura 3.
por u n conjunto heterogéneo de materiales, cuyas
Los dos apartados que siguen a continuación
diversas unidades componentes afloran en distin-
tienen por finalidad principal la integración de am-
tos lugares del yacimiento de un modo discontinuo
bos sectores en una interpretación estratigráfica
y excesivamente localizado. Este hecho impide que
unitaria, de tal modo que se puedan reconocer
sea factible establecer una secuencia estiatigráfica
cuáles son los elementos que componen el con-
satisfactoria mediante los datos disponibles hasta
junto basal y los materiales fosilíferos, tanto en el
la fecha.
sector NE como en el sector SW.
A ello se añade la acentuada asimetría morfo-
PERFIL ACTUAL
DEL AFLORAMIENTO
\
-

lógica que muestra el yacimiento. Dicha asimetría
junto basal esté situado ligeramente por encima
viene caracterizada, en lo que respecta al conjunto
del gran bloque y que, a partir de él, el depósito
basal, por un sector NE, provisto de elementos que
osífero deje de disponerse de un modo periférico
indican la existencia de una caverna kárstica, y un
en torno al núcleo formado por el paleosuelo, para
sector SW, en donde parecen haber predominado
disponerse a continuación en capas horizontales
procesos de lixiviación que denotarían una franca
superpuestas que muestran una estratificación
exposición a la influencia del ambiente externo.
bastante apreciable.
Resumiendo, incluimos en el conjunto basal
En nuestra opinión, la manera en que afloran
los siguientes elementos estratigráficos:
las dos unidades fosilíferas presupone implicacio-
a) Brechas constituidas por pequeños cantos
nes estratigráficas muy concretas. Es decir: a un
angulosos cementados por carbonato cálcico. Aflo-
depósito osífero masivo de matriz arcillosa, dis-
ran en rincones muy reducidos y dispersos del sec-
puesto anularmente alrededor del paleosuelo, se
tor NE.
superpone otra secuencia de sedimentos osíferos,
b) Costras estalagmíticas, por lo general de
también arcillosos, esta vez bien estratificados, los
poco espesor, distribuidas en algunos puntos muy
contornos de cuc/os lechos quedan acentuados por
localizados de ambos sectores, pero siempre en las
intercalaciones de pequeños cantos y piedras, que
proximidades de la roca encajante.
aumentan de tamaño gradualmente hacia arriba.
c) Columna estalagmítica truncada, que se
Los niveles fosilíferos superiores se extienden en
continúa hacia abajo formando una pequeña ex-
vertical hasta el techo de la primitiva cavidad,
tensión de coladas pavimentarias subverticales.
siendo los responsables de su colmatación.
Tan sólo se ha encontrado una formación estalag-
Es un dato importante el que los niveles fosilí-
mítica de este tipo dentro del sector NE.
feros superiores aparezcan superpuestos a todos
d) Acumulación de arcillas estériles, interpre-
los restantes elementos que componen la estra-
tadas por nosotros como restos de un paleosuelo.
tigrafía. Se trata, por lo tanto, de los últimos
Únicamente son accesibles en el sector SW. Repre-
sedimentos que se incorporaron al relleno de una
sentan el .componente más voluminoso del con-
cavidad kárstica que se encontraba ya en una
junto basal y el que crea mayores problemas
avanzada fase de fosilización.
desde el punto de vista de su ubicación dentro de
la estratigrafía. Además estas arcillas estériles, que
se disgregan en terrones de estructura prismática,
Delimitación es~acial
parecen extenderse desde el gran bloque hasta la
del
pared SE, cambiando de color en varios tramos del
afloramiento como si se tratara de horizontes de
lixiviación causados por un mecanismo de trans-
visto en planta. Esta representación gráfica permite
porte vertical de elementos solubles y de acumula-
evaluar las dimensiones aproximadas del relleno y
ción local de hidróxidos de hierro.
proporciona una imagen global de la geometría del
yacimiento. Por extrapolación, nos informa tam-
Los materiales fosilíferos
bién de lo que pudieron ser en su tiempo los con-
tornos rocosos que delimitaban la paleocavida
Dentro de los materiales ricos en micromamí-
previa al acúmulo de sedimentos.
feros, que ocupan la zona media y superior del
De hecho tan sólo tenemos acceso parcial a la
yacimiento, nos limitaremos a establecer una dis-
pared SE de la paleocavidad, debido a que las res-
tinción entre los que serán agrupados bajo la
tantes paredes. que conformaban la hondonada
denominación de «depósito fosilífero inferior)) y
kárstica han sido eliminadas por la cantera. La ob-
los pertenecientes a los «niveles fosilíferos supe-
servación morfológica de la pared SE nos reveló ya
riores)).
en el primer momento una estructura anómala
Nuestras observaciones sedimentológicas han
desde el punto de vista de la morfogénesis kárs-
sido escasas, debido a la limitación del tiempo dis-
tica; en realidad su morfología de detalle no pa-
ponible, pero las informaciones paleontológicas
rece conciliable con las paredes típicas de una do-
que se nos han facilitado indican una considerable
lina o de una bóveda de caverna. Por otra parte, la
homogeneidad cronológica para ambos segmen-
Figura 1 denota una trayectoria NE-SW bastante
tos fosilíferos de la estratigrafía. No obstante, hay
marcada, casi rectilínea, que nosotros atribuimos a
que poner de relieve una neta diferenciación estra-
una falla relacionada con algún tipo de empuje la-
tigráfica existente entre los niveles superiores y el
teral que estaría asociado con la actuación d
depósito fosilífero inferior, que puede estar relacio-
tectónica reciente.
nada con la altura máxima del conjunto basal sub-
A favor de esta hipótesis hay que anotar
yacente. Es probable que el límite superior del con-
table grado de fracturación que muestra la pared

I
DESCUBIERTO EL RELLENO
-
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4 9
LA E R O S I ~ N
SUPERFICIAL
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PRODUCE LA ABLACIÓN DEL
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SE MANIFIESTAN EMPUJES
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COMIENZA A FORMARSE
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PROCESOS EDAFICOS
EN EL SECTOR SW
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PROGRESIVO
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DE LA CUEVA
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FASE
DE ESTALAGMITIZACI~N
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PROCESOS CIASTICOS
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CRECIMIENTO EN VOLUMEN
DE LA CAVERNA MEDIANTE
-
ñ
DESARROLLO DE
UNA CAVERNA KARSTICA
v
Fig. 4. Cuadro sinóptico en el que aparecen resumidas las dife-
rentes etapas propuestas para explicar el origen y evo-
lución del yacimiento. paleontológico de Casa Blanca I
(Almenara, Castelló).

rocosa en su contacto extravertical con el relleno
estadio de dolina de hundimiento. Se produce una
sedimentario y, de un modo todavía más conclu-
clara diferenciación ambiental entre los sectores
yente, la curvatura que se evidencia en los estratos
SW y NE.
y horizontes de lixiviación que afloran en el sector
IV. En torno al conjunto de sedimentos basa-
SW. Las Iíneas cóncavas que se perciben en la Fi-
les se va acumulando un importante depósito osí-
gura 2 serían la consecuencia de esos empujes la-
fero. Probablemente algunos vestigios de la anti-
terales, aplicados sobre la masa plástica de se-
gua bóveda podían facilitar el establecimiento de
dimentos arcillosos. Los pliegues y curvaturas
aves rapaces.
visibles en aquel sector no pueden corresponder a
V. Se depositan sucesivos lechos horizonta-
estructuras controladas por la gravedad, como se-
les que incluyen pequeños cantos y piedras, cuyo
ría el caso de un cono de derrubios o de un talud
tamaño va aumentando progesivamente hacia el
de vertiente.
techo de la estratigrafía. La cavidad queda comple-
Dentro de un marco geomorfológico más gene-
tamente colmatada.
ral, es probable que la neotectónica, que afectara
VI. Comienzan a manifestarse los efectos) de
al yacimiento de Casa Blanca I tras su colmatación
una neotectónica de pequeña magnitud. Los em-
por los materiales fosilíferos, fuera la responsable
pujes, que influyen sobre la pared SE de la paleo-
de la reactivación de los mecanismos de erosión
cavidad, provocan curvaturas y pliegues cóncavos
que han configurado posteriormente el relieve de
en los materiales plásticos del relleno sedimen-
la comarca durante el Pleistoceno.
tario.
VII. Un régimen de erosión modela el grupo
de colinas de las cercanías de Almenara. Se pro-
Apuntes provisionales
duce la ablación de la zona superior del yaci-
sobre su génesis
miento.
VIII. Las obras de cantería desmontan las pa-
redes de la cavidad, poniendo al descubierto la
En base a los datos estratigráficos y a las ob-
masa de sedimentos que constituían el relleno de
servaciones moríológicas realizadas, nos hemos
la misma.
permitido esbozar una hipótesis interpretativa que
da cuenta de la génesis del yacimiento de Casa
Blanca I (Almenara).
gerencias para futuras
Es indudable que este esquema provisional
(Figura 3) deberá ser contrastado a medida que
investig
progresen las excavaciones, ya que varios de los
supuestos en que se basa necesitarían de datos
Por último, nos parece oportuno enumerar
adicionales capaces de precisar, en el futuro, las
brevemente aquellos aspectos del estudio estrati-
relaciones exactas entre algunos de los elementos
gráfico del yacimiento sobre los cuales sería posi-
clave de la estratigrafía, las cuales son imposibles
ble obtener informaciones decisivas durante las
de apreciar en las condiciones actuales del aflora-
labores de excavación que sean emprendidas en el
miento.
futuro.
Las etapas que proponemos aparecen expre-
Las ideas que proponemos pueden servir para
sadas de forma sinóptica en la Figura 4. Incluimos
racionalizar al máximo los objetivos de las próxi-
además en ella algunas referencias cronológicas y
mas campañas de excavación y además pretenden
geomorfológicas que ayudan a situar en el tiempo
conseguir respuestas para los diversos interrogan-
y en el espacio el marco evolutivo de la paieocavi-
tes que hemos ido planteando a lo largo del pre-
dad que constituye el yacimiento de Almenara.
sente informe.
A continuación pasamos a desglosar en breves
A continuación sugerimos algunos de esos
líneas los rasgos más significativos de dichas
terios que podrían ser útiles:
etapas:
-
Interesa conocer con exactitud las relac
l. Una antigua caverna de origen kárstico
nes estratigráficas existentes entre la masa de arci-
prosigue su evolución morfológica hacia un esta-
llas estériles y los materiales osíferos que la ro-
dio senil. Dentro de ese contexto, se produce una
dean (niveles fosilíferos inferiores). Sobre todo es
fase de esta~a~mitización
bajo el techo del sector
importante delimitar con precisión los límites del
NE.
conjunto basal; de lo contrario, las interpretacio-
11.
La acción combinada de los hundimientos
nes estratigráficas de detalla resultan inciertas.
elásticos y de la erosión epigea provoca el des-
- Como consecuencia de una adecuada reso-
mantelamiento progresivo de la cueva.
lución del punto anterior, es necesario elaborar un
111.
Al destruirse el techo de la cueva la mor-
modelo tridimensional que describa satisfactoria-
fología de la primitiva caverna evoluciona hacia un
mente la disposición de los' materiales que inte-

gran la parte inferior del yacimiento, unificando los
Bibliografía
sectores NE y SW dentro de un esquema cohe-
GUSI, F. (1985): «Prehistoria» en <(La provincia de Castellón de
rente.
la Plana. Tierras y gentesn, 231-254. Ed. Caja de Ahorros y
- Parece conveniente proceder a una compa-
Monte de Piedad de Castellón.
GUSI, F.; CARBONELL, E.; SOTO, E.; GIL, E. y VILCHES, J. F. (en
ración, basada en criterios bioestadísticos, que
prensa): «Yacimiento del Pleistoceno inferior de Casa Blanca
confirme la aparente sincronía del depósito osífero
(Almenara, Castellón))). Actas V Congreso de Paleolitistas Es-
inicial (niveles fosilíferos inferiores). Para ello ha-
pañoles.
bría que tomar muestras in situ en el sector NE, en
el sector SW y en la esquina NW y confrontar los
resultados del estudio faunístico de las mismas.
- Quizás no seria ocioso extender la compa-
ración faunistica a alguna muestra de los niveles
fosilíferos superiores, teniendo en cuenta que, al
presentar éstos una superposición muy nítida, han
de ser posteriores en el tiempo.
- Los estudios de paleomagnetismo pueden
ser particularmente útiles si se aplican a los ele-
mentos estratigráficos del sector NE, donde la su-
perposición es clara; no así en el sector SW, en
donde podrían introducirse errores mientras no se
haya logrado reconstruir con absoluta certeza su
disposición tridimensional. Posiblemente lo más
sensato sería averiguar el paleomagnetismo de la
estalagmita, del material fosilífero que la envuelve
y de la secuencia de los niveles fosilíferos supe-
riores.
- En nuestra opinión, por encima del gran
bloque la estratigrafía puede ser estudiada en el
sector SW sin ningún reparo, pero hacia abajo pa-
rece que lo más prudente es emprender una metó-
dica prospección del sector NE (Foto 2), pues allí el
principio de superposición está garantizado. Ade-
más el contexto estratigráfico puede proporcionar
informaciones más valiosas que en el otro sector.
Agradecimientos
No quisiéramos terminar estas líneas sin antes
dejar constancia de nuestro agradecimiento a Joa-
quín Ginés por la elaboración de los gráficos que
ilustran este trabajo, al mismo tiempo que a D.
Juan Cuerda por habernos facilitado la definición
de los colores de los sedimentos.