Morfolog�a, estructura y origen de los espeleotemas epiacu�ticos
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ENDINS, N.O 5 - 6. '
MORFOLOGIA, ESTRUCTURA Y ORIGEN DE LOS ESPELEOTEMAS , -
\\
EPIACUATICOS
por Luis POMAR ("1 (**)
Angel GlNES (""1
Joaquín GlNES (""1
Resumen
Después de exponer brevemente el estado actual de los conocimientos existentes sobre los espe-
leotemas freáticos, se procede a delimitar el concepto de espeleotema epiacuático, analizándose su
situación dentro del amplio conjunto de depósitos carbonatados especificas de las cuevas. Se describen
a continuación las características morfológicas y texturales de los espeleotemas epiacuáticos de la Cova
"A" de Cala Varques (Manacor, Mallorca), al tiempo que se apuntan algunos criterios interpretativos
sobre la génesis de los mismos así como sobre ciertas particularidades de su crecimiento. Se alude
también a las implicaciones que supone el actualismo genético que parece comprobarse a raiz de una de
las experiencias realizadas. Este hecho, junto con la posibilidad de identificar facilmente este grupo de
espeleotemas freáticos, puede contribuir a una más adecuada interpretación de los depósitos de cristali-
zaciones subacuáticas aue se han acumulado, en ciertas cuevas costeras de Mallorca. en corres~onden-
cia con los paleoniveles pleistocénicos del
Abstract

1
1 .l. Formaciones estalagmlticas y espeleotemas subacuáticos.
Es bien conocida la presencia de sedimentos qulmicos muy peculiares y especlficos que crecen en el
interior de las cavidades de origen cárstico. Las concreciones de las cuevas constituyen un mundo
exótico y atractivo caracterizado por la gran abundancia de morfologias y disposiciones bajo las cuales
se precipita el carbonato cálcico dentro de los ambientes cársticos subterráneos. Tal variedad de
aspectos macroscópicos y de texturas microsc6picas viene condicionada por la también extrem
diversidad de las modalidades en las que tienen lugar los procesos de cristalización, tanto por lo que S
refiere a la composición química de las aguas de infiltración, como por el papel que desempeña I
presión parcial del dióxido de carbono, y también por lo que atañe al régimen de flujo del aporte y
otras circunstancias locales del microclima hipogeo.
El temprano interés despertado entre los investigadores de la naturaleza hacia la rareza de los
ampliado mucho aquel panorama demasiado restringido.
Un intento de sistematización del conjunto de los minerales encontrados en las cueva
usuales, y por otra parte insiste en la especificidad del lugar donde se generan estos carbonatos d
cársticas están capacitadas para actuar como generadoras de espeleotemas (GINES y GINES, 19741.
Volviendo al concepto de espeleotema subacuático se constata que los datos bibliográfic

Aunque se han citado casos ilustrativos en que los gours van asociados a rios subterrdneos,
jalonando parte de su recorrido, la bibliografia espeleológica registra muy escasas tentativas de
correlacionar las acumulaciones fósiles de esta clase de espeleotemas lrunning water speleothems y
undenvater speleothemsl
con la evolución del nivel de base regional. Algunos datos sobre la situación
actual de estas cuestiones quedan resumidos en el fragmento que trata de los espeleotemas
subacuáticos en WHlTE (1976). Por otra parte, en las ideas cíclicas acerca de la evolución del karst se
tendía a ver la fase senil de un rio subterráneo como una etapa muy propicia para el desarrollo de los
gours (LLOPIS, 1970), los cuales progresivamente desarticulaban la circulación en las galerlas todavia
activas, hasta consumar la primera fase de fosilización quimica iniciadora de los procesos estalagmíticos.
Hasta la fecha no hemos podido encontrar estudios minuciosos sobre espeleotemas subacuáticos
asociados con rios subterráneos, a excepción de los datos recogidos por. CABROL (1975) sobre los
"champignons" de la Grotte de Lauzinas (Hérault, Francia). Es probable que la observación detallada de
estos ambientes morfogenéticos subterráneos, controlados por un nivel de base continental,) pueda
proporcionar alguna información significativa sobre la morfología de los espeleotemas subacuáticos y
sobre sus respectivos mecanismos de crecimiento. Esta confrontación se hace cada vez más necesaria
pues, como veremos, la mayor parte de los conocimientos existentes sobre espeleotemas freáticos
i
proceden diel estudio de cavernas costeras, para las cuales el nivel de base marino supone un condicio-
nante bastante'decisivo. En efecto, los ejemplos más destacados que poseemos por lo que concierne a
las fosilizaciones intensivas de cavidades, atribuibles a espeleotemas originados en medio subacuático,
se hallan circunscritos a karsts litorales que han sido afectados por las oscilaciones del nivel del mar
como consecuencia de los fenómenos glacioeustáticos acaecidos durante el Pleistoceno.
n, episodio breve y por lo tanto inestable a escala geológica. Ambos aspectos serán, más adelante,
onvenientemente desarrollados.
Por otra parte las cristalizaciones subacuáticas que tapizan el interior de los gours tienen la desven-
taja de no representar fenómenos generalizables al conjunto del karst, ya que éstos forman unidades
morfológicas dispersas en cuanto a su localización espacial dentro 'del macizo cárstico. Además los
ambientales los hacen comparables a auténticos laboratorios naturales.
La mayor parte de lo que se conoce hasta ahora sobre este conjunto de formas y materiales que
designamos bajo la denominación de espeleotemas freáticos, procede de las observaciones realizadas en
Mallorca y Cuba. Los primeros datos que poseemos tratando de esta temática se deben a RODES
(19251, quien en su estudio sobre las oscilaciones del lago de las Coves del Drac (Mallorca) introduce
isponible en este campo (GINES, 1973; POMAR et al., 1975; GINES et al., 1975; POMAR et al., 1976;
RlAS y MIR, 1977).

Paralelamente a estos hallazgos, los espeleólogos cubanos han realizado una aproximación bastante
similar, tanto por lo que se refiere al estado actual de sus investigaciones acerca de las formaciones
fungiformes,
como por la evolución del proceso de interpretación seguido a través de las publicaciones
c
que hemos podido consultar (NUFJEZ JIMENEZ, 1958; NUNEZ JIMENEZ, 1967; NUNEZ JIMENEZ, 1973).
Del mismo modo FURREDDU y MAXlA (1964) atribuyen a un nivel tirreniense ciertas formaciones
estalactíticas ("funghi", "pannocchie") de la Grotta de Nettuno (Alguer, Sardegna). HARMON,
.
SCHWARCZ y FORD (1978) también dan cuenta de una estalagmita sumergida en las aguas de la
Crystal Cave (Bermuda) que presenta un sobrecrecimiento bulboso de origen subacuático. Por último
conviene consignar la revisión de los espeleotemas subacuáticos que hace WHlTE (19761, donde se
habla de capas cársticas (actuales o fósiles), las cuales sin pertenecer a karsts costeros Se hallan
saturadas en carbonato cálcico y precipitan revestimientos subacuáticos en torno a formaciones
preexistentes.
Los primeros intentos de interpretación de los espeleotemas freáticos. de la Cova de Sa Bassa
Blanca tropezaron con una importante dificultad que venía dada por su variabilidad morfológica
excesiva, la cual no permitía una clasificación coherente de los distintos tipos y estructuras. A esta
dificultad, hay que añadir otra no menos importante: los materiales de la Cova de Sa Basca Blanca
pertenecen a paleoniveles de la capa cárstica y consiguientemente, el carácter fósil de los depócitos
subacuáticos acumulados, impide una constatación experimental de los procesos de concrecionamiento
freático.
La resolución de estos problemas requería por lo menos cinco etapas:
a.- Elaboración de una tipologia morfológica que facilitara el reconocimiento de visu de las distintas
modalidades de espeleotemas freáticos.
b.- Correlación entre los tipos morfológicos y las disti,ntas texturas y estructuras cristalinas.
c.- Planteamiento de hipótesis sobre el origen de cada uno de los tipos establecidos.
d.- Comprobación experimental de los procesos de precipitación del carbonato, a ser posible en la
extrapolación de éstos a los materiales fósiles presentes en las cavernas costeras. . . ,
calcita y de aragonito correspondiendo especificamente
aragonito los que presentaban mayor potencia aparente.
El reciente hallazgo de un conjunto de morfolo
rimentales. Si se lograra la misma fortuna en el cono
aragonito, se abrirían entonces grandes perspectivas en el
ue muestran un revestimiento epiacuatico de aspecto
za a las estalactitas fistulares. Nótese que el sobrecre-
I como se distingue en la izquierda de la fotografla.
por sobrecrecimiento epiacuático. La imagen permite

Foto 3

2. LAS CRlSTALlZAClONES EPIACUATICAS DE LA COVA "A"
DE CALA VARQUES
2. 1. Anotaciones preliminares; el Karst del Migjorn mallorquln.
Los materiales carbonatados del Mioceno Superior correspondientes a depósitos de plataforma
(arrecifes, facies ooliticas ... y que, afectados por ligeros basculamientos, constituyen gran parte del
litoral del Migjorn mallorquín, han permitido la génesis de un importante karst de características poco
habituales. Son numerosas las cavidades subterráneas penetrables, las cuales han contribuido en gran
medida a la importancia turística alcanzada por esta zona desde finales del siglo pasado.
Algunas de las ideas generales acerca de la zona cárstica que comentamos pueden ser consultadas
en la bibliografía existente: la geografía física y humana de esta comarca aparece detalladamente
descrita en ROSSELLO-VERGER (19641, mientras que los caracteres diferenciales de su karst quedan
resumidos con ocasión de un reciente estudio biogeográfico (GINES y GINES, 1977); mayores
precisiones sobre la tipologia de sus cuevas, incluyendo topografías muy representativas, pueden
encontrarse en el extenso y documentado trabajo de TRIAS y MIR (1977).
Las abundantes cuevas de esta región presentan unas dimensiones muy variadas y poseen, en
lineas generales, características bastante uniformes; en ellas se observa un gran predominio de las
morfologías elásticas y reconstructivas, así como la existencia, en muchas de ellas, de lagos con aguas
salobres invadiendo sus cotas inferiores.
Dentro de la región cárstica de Migjorn, la zona de Can Frasquet - Cala Varques destaca tanto por
la densidad de fenómenos subterráneos como por la variedad morfogenética de los mismos. Es en la
propia Cala Varques y a tres metros sobre el nivel del mar, donde se abre la Cova "A" de Cala Varques
(TRIAS y MIR, 1977). Una breve galería de techo poco elevado conduce, tras la superación de un paso
estrecho, a una estancia irregular de dimensiones medias (treinta por cuarenta metros). Dicha sala
muestra un considerable desarrollo tridimensional, hallándose presidida por una acumulación de bloques
clásticos que, dispuestos aproximadamente en su centro, presentan una fuerte pendiente de
acumulación. Las cotas más inferiores de la cavidad se hallan ocupadas por un rosario de pequeños
lagos que circundan la sala en buena parte de su contorno. Es en el borde de estos lagos donde se
localizan los espeleotemas epiacuáticos de los que trata el presente trabajo.
2. 2. Los lagos de la Cova "A" de Cala Varques.
Los lagos que encontramos en esta caverna, al igual que sucede en muchas otras cuevas de
Mallorca, son producto de la inundación parcial de cavidades que han seguido una evolución
morfológica recilente en condiciones netamente vadosas. Con el fin de exponer con la menor
ambigüedad posible el marco donde se generan las cristalizaciones a las que se refiere esta nota, dedica-
remos a continuación unas lineas a analizar las causas que motivan la existencia de estos lagos hipogeos
glacioeustáticos (GINES y GINES, 1977) tan frecuentes en las cavidades costeras de nuestra Isla.
Las oscilaciones del nivel del Mediterráneo a lo largo del Cuaternario, implican la consiguiente
fluctuación del nivel piezométrico de las capas cársticas litorales. De este modo, cavidades que habian
experimentado un desarrollo morfológico en circunstancias vadosas (estadios con nivel del mar bajo) se
vieron sometidas a sucesivos episodios de inundación, durante los periodos de ascenso relativo del nivel
del mar; tales oscilaciones del nivel marino, ligadas a fenómenos glacioeustáticos, han quedado
Electromicrofotografias de cristalizaciones epiacuáticas. Muestras recogidas en la Cova " A de Cala Varques.
Fotos 4 y 5: Detalles de la superficie de la zona superior. Se aprecian claramente las protuberancias que constituyen estas
cristalizaciones (Foto 4).
Fotos 6 y j. Detalles de la superficie de la zona media. Obsérvese la mayor perfección de los cristales.
Foto 8: Sector ampliado de la Foto 7.
Foto 9: Detalle de lma
superficie de la zona inferior. Se puede observar la presencia de filame
neomorfismo degradante que afecta a los cristales.
8

Foto 4
200 ,u
Foto 5
Foto 6
400 ,
u

Foto 7
Foto 8

registradas en algunas cavernas mallorquinas mediante acumulaciones de cristalizaciones freáticas
(espeleotemas su bacuáticos, depósitos de cristalizaciones flotantes ... 1 (GINES y GINES, 1974; POMAR
et al., 1976).
Es un hecho generalizado, tanto en el caso del karst costero del Migjorn de Mallorca como en otros
karsts isleños, la existencia de cuevas que presentan sus zonas más profundas ocupadas por las aguas.
Estas cotas de inundación constituyen el llmite superior del aculfero cárstico establecido en correspon-
dencia con el actual nivel del Mediterráneo. Como hemos apuntado antes, nos hallamos ante cavernas
que, aunque puedan ser atribuidas a procesos espeleogenéticos desarrollados en régimen-freático, han
sufrido una posterior e importante evolución en condiciones vadosas (procesos clásticos, procesos
reconstructivos aéreos), y que luego se han visto en parte inundadas a causa del ascenso relativo del
nivel del mar. Resulta conveniente precisar que la subida del nivel marino, a la cual acabamos de aludir,
queda integrada dentro del conjunto de las oscilaciones que han afectado al Mediterráneo durante todo
el Pleistoceno. Dentro de este contexto, la presencia de concreciones estalagmfticas sumergidas en
estos lagos subterráneos indica un episodio de ascenso relativo del nivel del mar, con relación al
momento en el que tuvieron lugar tales procesos morfogénicos de tipo vadoso.
Una de las características importantes de este tipo de lagos hipogeos es la subordinación que
presentan, como parte visible de la superficie piezométrica, a las fluctuaciones del nivel marino, tanto
más acusada cuanto más cercanos a la costa; de este modo cualquier oscilación altimétrica del nivel del
mar (mareas, variaciones barómetricas ... ) encuentra su correspondencia en la superficie de los lagos
subterráneos (RODES, 1925). Si bien no disponemos de datos sistemáticos sobre las oscilaciones que
afectan al plano de las aguas hipogeas en la Cova "A" de Cala Varques, se han podido constatar, en el
curso de las diversas exploraciones efectuadas, unas variaciones en el nivel de sus lagos del orden de
varios decímetros. Esta tendencia oscilante de la superficie de las aguas parece repercutir de manera
decisiva en la morfogénesis de los espeleotemas epiacuáticos que nos ocupan.
2. 3. Descripción morfológica de los espeleotemas epiacuáticos.
En las orillas de los lagos glacioeustáticos de la Cova "A" de Cala Varques se han producid
importantes procesos de concrecionamiento subacuático; estos procesos revisten extraordinario interés
no tan sólo por el particular conjunto morfológico a que dan lugar, sino también por el hecho d
contribuir en gran manera a una más precisa interpretación de ciertos espeleotemas freáticos que
habían sido anteriormente descritos en otras cavidades costeras de Mallorca (GINES y GINES, 19
POMAR et al., 1976). Los espeleotemas epiacuáticos observados en esta caverna, así denominados
estar localizados en el límite superior (interfase agua - aire) del medio acuático donde se gene
presentan su máxima significación debido a su actualismo genético, lo cual comporta la posibilidad
establecer las condiciones en que se desarrollan estos depósitos, asl como sus específicos mecanis
de crecimiento.
Coincidiendo con el plano de las aguas freáticas de esta cueva, se extiende una banda
concreciones de aspecto rugoso que contornea el perímetro de sus lagos. Dicha banda mantiene un
amplitud constante cercana a la cincuentena de centímetros (fig. 11, dimensión que se corresponde co
la amplitud de las fluctuaciones que afectan a la superficie de estas aguas subterráneas. En linea
generales esta faja de espeleotemas epiacuáticos se presenta como un engrosamiento abultado, estab
ciéndose a lo largo de las paredes de la cavidad, asl como sobre aquellas concreciones aéreas que
hallan inundadas por las aguas (fotos 1 y 2 ) .
Esta banda de cristalizaciones muestra un perfil simétrico con respecto a un plano horizontal q
coincidiese con la zona de mayor grosor de la concreción. Este grosor máximo, que corresponderla
nivel más frecuente de las aguas, decrece progresivamente tanto hacia arriba como hacia abajo, dan
Electrornicrofotografías de cristalizaciones epiacuáticas. Muestras recogidas en la Cova "A" de Cala Varques.
Fotos 11 y 12: Secci
disposición radial de I
10

Foto 11
500 9
Foto 12
4 0 ~
."
Foto 14
<AY

Sección en la pared Sur
3.
de la COVA "A" DE CALA VARQUES.
L;mites de fluctcnoción~
del pbno de krs aguas.
üanda de concreciones
FIGURA 1
lugar a lo que denominaremos zona superior y zona inferior respectivamente (fig. 2 a). La pendiente de
ambas zonas es aproximadamente de 45", aunque la zona inferior puede presentar importantes anoma-
lías. Un aspecto muy significativo, que conviene resaltar, es la semejanza existente entre el perfil de una
banda epiacuática y la curva normal de distribución de frecuencias (Campana de Gaussl.
La morfología exterior de estos espeleotemas es "rugosa" de acuerdo con la terminologia utilizad
en POMAR et al. (19761, y encuentra sus más acusados paralelos en los coralloidal speleothems (HILL,
19761, para muchos de los cuales el citado autor apunta también una génesis subacuática (siempre que
estos espeleotemas vayan asociados a lineas de nivel). Sin embargo, en detalle se observa una marcada
zonación micromorfológica vertical, en contraposición a la simetría general de la concreción: la zona
superior presenta una superficie constituida por pequeños nódulos rugosos poco prominentes (nodular
coralloidsl, mientras que a medida que vamos descendiendo estas prominencias se van haciendo más
patentes (foto 2), hasta constituir unas delicadas ramificaciones de varios centimetros de longitud (cave
coralsl.

La forma y la- posición espacial de los materiales que sirven de soporte al crecimiento de las
concreciones epiacuáticas, repercuten en el control de la morfologia particular que adoptan dicha
concreciones. Ello es debido a que el revestimiento epiacuático presenta un ritmo de acreción que est
condicionado por la fluctuación de la superficie de las aguas. En lineas generales pueden distinguirs
dos grupos de formas.
Por una parte, cuando los espeleotemas epiacuáticos tienen lugar sobre soportes que penetran m4
allá del limite inferior de fluctuación de las aguas, adoptan entonces la fisonomia simétrica ante
descrita. Este es el caso de las concreciones epiacuáticas a modo de collares sobre estalagmitas
columnas; en estas circunstancias la simetria en sección es bastante perfecta (fig. 1 y 2 d; foto 1).
estos procesos tienen lugar sobre coladas aéreas o bloques elásticos dispuestos subverticalmente,
zona inferior alcanza un desarrollo tanto más escaso como menor sea el ángulo de inclinación de
superficie soporte (fig. 2 e).

dinal de estalagmita
Cala Varques (Manaco
- - - - - - - - - - - Llmite superior
de fluctuación.
tos de canutos estalactiticos, asi como laminillas de calcita
flotante. Pueden observarse distintas bandas de crecimiento
de diferente tonalidad.
Conviene especificar que el sobrecrecimiento que afectó a la
estalagmita (al quedar sumergida en las aguas del lago) se vi6
accidentalmente perturbado cuando ésta se conjugó con otra esta-
lagmita que había en sus proximidades. En consecuencia, la super- .
ficie relativasmente
recta que se ve en el lado izquierdo de la cristali-
zación corresponde a la superficie de contacto con la otra
!
estalagmita con la cual lleg6 a soldarse. Añadiremos tambi6n que el
ápice aplanado que caracteriza a esta muestra, dando lugar a su,
peculiar forma de pera, obedece al hecho de que la formación esta-
lagmitica que sirvió de soporte al revestimiento epiacuático, no
llegaba a sobresalir por encima del limite superior de fluctuación de
las aguas.
10
25cm.

Por otra parte, en el supuesto de bandas de cristalizaciones generadas sobre soportes que se
hunden sólo superficialmente en estas aguas hipogeas (sin llegar a rebasar el 1 //mite inferior de
fluctuación), la zona inferior de los espeleotemas epiacuáticos puede llegar a estar ausente. Asl sucede
cuando estas concreciones crecen sobre sectores extraverticales de las paredes de la cavidad (fig. 2 f), y
más concluyentemente todavia, cuando el sobrecrecimiento afecta a los extremos de estalactitas que
c
penetran sólo levemente más allá del //mite superior de fluctuación alcanzable por el/ plano de las aguas.
En tales circunstancias la morfologla resultante presenta una zona superior de forma cónica que se
resuelve bruscamente en una superficie aplanada que la limita por debajo (fig. 2 g). Son las oscilaciones
- E
que sufre la superficie de las aguas las que determinan las peculiares morfologlas que acabamos de
describir. La ausencia de zona inferior, que caracteriza a este grupo de formas, se debe a que, durante
gran parte del proceso de oscilación del plano de las aguas, el soporte permanece suspendido por
encima de ellas, interrumpiéndose entre tanto el crecimiento de la cubierta epiacuática (fig
2. 4. Características texturales.
La zonación morfológica vertical (antes mencionada), que muestran estas concreciones, es el
resultado de la ordenación a microescala de los cristales que las componen. Con el Microscopio
Electrónico de Barrido se observa que en la parte superior la cristalización está formada por romboedros
de Calcita de 10 a 100 micras, que adoptan en general una disposición radial alrededor de ciertos
núcleos, constituyendo unas "protuberancias" de 0,2 a 0,3 mm. (foto 4). Sobre estas protuberancias se
distinguen cristales micríticos de Calcita, .así como abundantes irregularidades en el desarrollo de las
caras de los cristales (foto 5). Tales características texturales se van modificando gradualmente hacia la
zona media del espeleotema, donde se aprecia una mayor perfección tanto en la morfología como en
orientación de los cristales (fotos 6 y 7). En todas estas cristalizaciones se detecta la presencia
filamentos orgánicos no identificados (foto 8), que se hacen extraordinariamente abundantes en la parte
inferior de la cristalización, paralelamente al incremento del grado de neomorfismo degradante que
afecta a los cristales (foto 9).
El concrecionamiento epiacuático se genera por acreción de las "protuberancias" descritas (fotos 4
y 6). Ello se evidencia tanto en la visión lateral de dichas "protuberancias" (foto 10), como mediante la
observación en sección de las mismas (fotos 11 y 12). Una,imagen particularmente ilustrativa de todo
ello se ha obtenido a través del estudio al Microscopio Eleptrónico de Barrido de una secci6n de estas
cristalizaciones, previamente atacada con ácido diluido (CI H) a fin de descatar los bordes de los
cristales. En la foto 11 puede verse la disposición radial de los cristales elongados de Calcita, generados
por la acreción de los romboedros, asl como también las suturas transversales que evidencian distintas
etapas de crecimiento. Pensamos que un estudio detallado de estas lineas de acreción puede permitir
el desarrollo de criterios de datación relativa válidos para estas cristalizaciones. La foto 12 muestra un
aspecto general de dichas suturas de crecimiento.
La existencia de las cristalizaciones que acabamos de describir, nos hizo altamente sugestiva la idea
de que éstas se hallaran en un estadio activo de crecimiento. A fin de comprobar tal suposición
dispusimos varios fragmentos de una fina estalactita, cuyas paredes exteriores son lisas, sumergiéndolos
entre los límites de oscilación de las aguas durante el periodo de un año (Mayo1977 - Junio 1978)
Posteriormente preparamos una muestra de dicha estalactita para su observación al Microscopio Electró
nico de Barrido, pudiendo constatar (foto 13) la existencia de pequeños rornboedros de Calcita precipita
dos sobre la superficie del fragmento de estalactita; estos romboedros se disponen con el eje
proximadamente perpendicular a la superficie de la estalactita que les sirve de soporte. Nótese tambi
xistencia de pequeñas agujas (foto 131, probablemente de Aragonito.
También se advierte en estas muestras el crecimiento orientado de romboedros de Calcita, con una
ra paralela a la superficie soporte, en asociación con cristales micríticos y pequeñas agujas de
agonito (fotos 14 y 15). Localmente pueden verse romboedros con el eje C dispuesto perpendicular-
mente sobre los romboedros con el eje oblicuo (foto 14). Los hábi
stos romboedros d

r
- - - - - ------ ~imite superior
Espeleotemas epiacuáticos
de fluctuación
a. Perfil tbico de concrecionamiento epiacuátrco y nomen-
clatura adoptada en el texto para facilitar su descrip-
Zona de mayor grosor
b. Ejempb de gráfica en lo que se representa una se-
rie de o~cilacione~
del nivel piezométrico. Se indican
con trazos distintos los respectivos intervalas en los
cuales se produce sobrecrecimiento en las formacio-
Límite inferior
nes
1 , 2 y 3 .
de f luctuoción
C - h. Variabilidad morfolÓg,ca de los espeleohmas epi-
acuáticos en función de las diversas conformaciones
espoc~ales que puede presentar el soporte

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A partir de todo lo expuesto se infiere:
1.- Los espeleotemas epiacuáticos se hallan geneticamente ligados a la interfase agua - aire de los
lagos de algunas cavidades costeras. El aspecto de sus superficies presenta un cierto paralelismo con los
revestimientos del interior de los gours, como consecuencia de los procesos de concrecionamiento
subacuático que tienen ambos en común.
2.- En el caso de las cristalizaciones que nos ocupan, su desarrollo se muestra dependiente de la
oscilación periódica de las aguas freáticas, que a su vez está condicionada por las fluctuaciones
periódicas del nivel del mar (mareas, secas, etc.).
3.- La morfología macroscópica de estos espeleotemas se halla controlada por la posición y la
inclinación de la roca o cristalización vadosa que les sirve de soporte.
4.- En la Cova "A" de Cala Varques las cristalizaciones epiacuáticas se hallan formadas por cristales
de Calcita con hábito romboédrico, que crecen en forma radial alrededor de núcleos activos de creci-
miento. En la morfologia externa estos núcleos se manifiestan como "protuberancias", mientras que en
sección, esta diversificación radial progresiva de las direcciones de crecimiento a microescala, es la
responsable de la naturaleza pseudoondulante que presentan las direcciones de extinción óptica de los
cristales.
5.- Estas cristalizaciones se presentan asociadas con la génesis de calcita flotante. En algunas
ocasiones, las cristalizaciones epiacuáticas incluyen láminas de dicha calcita depositadas sobre su zona
superior. Del mismo modo pueden encontrarse fragmentos de estalactitas que aparecen englobados
dentro del sobrecrecimiento epiacuático.
6.- Aunque todavía no disponemos de datos suficientes, nos parece altamente sugestiva la idea de
que el grosor de la concreción se corresponda con la curva de frecuencias del nivel piezométrico; de ser
cierta esta suposición, el estudio de los grosores en los depósitos análogos fósiles (GINES y GINES,
1974; POMAR et al., 1976) sería de gran utilidad para interpretar las caracteristicas de las fluctuaciones
de la capa cárstica durante los estadios interglaciares del Pleistoceno.
7.- El actualismo genético, que presentan las cristalizaciones epiacuáticas de la Cova " A de Cala
Varques, se revela como uno de los factores más importantes para la determinación del significado
genético de las cristalizaciones freáticas fósiles, que se hallan presentes en numerosas cavidades
cársticas de Mallorca situadas en las proximidades de la linea de costa.
8.- Del estudio de las sucesivas etapas de crecimiento, que se ponen de manifiesto al seccionar
estas cristalizaciones, se infiere la posibilidad de establecer una cronologia relativa que podría ser de
gran utilidad para el estudio de las concreciones fósiles de este tipo.

?l
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