Estratigraf�a del yacimiento de la cova des Fum : Sant Lloren�, Mallorca
ENDINS, n.' 8. 1981. Ciutat de Mallorca.
ESTRATIGRAF~A
DEL YACIMIENTO DE
LA COVA DES FUM
(Sant Llorenc, Mallorca)
por Angel GINÉS (*) (**) y Lluís Antoni FlOL (**)
Resum
En aquest treball se descriu I'estratigrafia de Sa Cova des Fum (Sant Llorenc, Ma-
llorca) i s'intenta una interpretació que ajudi a aclarir I'interessant conjunt de sedi-
ments que omplen gairebé per complet la citada cavitat carstica. Els fossils trobats a
qualque nivel1 de I'estratigrafia, i especialment la presencia de Myotragus antiquus,
són la base de un primer esbós de cronologia, que presentam a continuació de la
part descriptiva d'aquest estudi. Endemés, tenint en compte criteris geomorfologics
que consideren I'ubiquació de la cova respecte dels nivells de base vigents durant el
Pleistoce, suggerim que el jaciment de Sa Cova des Fum pot contenir restes de Myo-
tragus molt anteriors al Pleistoce mig (possiblement depositats durant la transició
PlioLquaternaria).
Abstract
The stratigraphy of Cova des Fum (Sant Llorenc, Mallorca) is described, and an
interpretation is advanced that takes into account the interesting grouping of sedi-
ments that almost entirely fills this karstic cavern. Vestiges of fossil organisms found
on some of the stratigraphic levels -especially the presence of Myotragus a n t i q u u s
f
provide the basis for an initial chronological sketch, which accompanFs the descrip-
tive part of this study. Moreover, following geomorphological criteria that consider the
quaternary transition).
1.
Introducción
Es muy probable que los conjuntos estratig
Durante los cuatro Últimos años se ha produ-
cido un considerable avance en el conocimiento
convertirse en auténticas pautas cronológicas,
de las formas ancestrales del género Myotragus
con vistas a la interpretación de las incidencias
Bate. Buena parte de esta información, obtenida
que, los climas y los niveles de base del Plioceno
tan recientemente, procede del estudio de varios
' y Pliocuaternario, han debido de tener sobre anti-
yacimientos de origen cárstico que, además de
guos aparatos cársticos, que empezaron a desa-
haber proporcionado material paleontológico muy .
3
rrollarse quizás ya en tiempos de la transición
significativo. desde el punto de victa.de la evolu-
Miopliocena. Por otra parte, el hecho de que las
ción de Myotragus, constituyen por sí mismos re-
muestras paleontológicas halladas en ambos yaci-
gistros geocronológicos que abarcan épocas
T
tante remotas de la carstificación en Mallorca.
iera un extrao
ra correlacion

nocidas del género Myotragus con los respectivos
aquí que, según los estudios de paleomagnetismo
episodios geológicos del Plioceno y Pleistoceno
llevados a cabo por Joh'n S. Kopper, la edad del
mallorquín, obtendríamos un valioso instrumento
nivel J de Canet se situaría en torno a los dos mi-
estratigráfico capaz por sí solo de facilitar infor-
llones y medio de años, dentro de la etapa Gauss
mación sobre la edad de un determinado estrato
de geomagnetismo. Por consiguiente, si tenemos
fosilífero. Del mismo modo, cualquier precisión
en cuenta la semejanza morfológica existente en-
.
que se pudiera deducir acerca del marco paleose-
tre los materiales del rupicaprino fósil proceden-
dimentario de cada yacimiento considerado, trae-
tes de la Cova des Fum y los del nivel J de la
ría consigo i,mplicaciones de orden cronológico,
Cova de Canet, y si añadimos a ello que la deposi-
las cuales obviamente deberían ser compatibles
ción de la brecha osífera de la Cova des Fum
i.
con el modelo evolutivo aplicable para los verte-
quedó interrumpida bruscamente por un episodio
brados fósiles mallorquines, pero también con la.
de fosilización, a cargo de arenas alóctonas de
historia geomorfológica y los eventos climáticos
1
origen marino, se comprenderá que cualquier ten-
del Cuaternario.
tativa de correlac.ionar ambos registros y de datar
Siguiendo con el planteamiento indicado más
sus diferentes niveles estratigráficos podría apor-
arriba, disponemos en la actualidad de algunos
tar criterios de gran utilidad; especialmente en lo
datos cronológicos provinientes de 10.s estudios
que respecta a la asignación de edades absolutas
realizados por el profesor J. S. Kopper a partir de
fiables a cada uno de los distintos estadios evolu-
muestras de los sedimentos que fosilizan el tramo
tivos del género Myotragus, que en la actualidad
terminal de la Cova de Canet. Las fechas obteni-
comienzan a ser conocidos con cierto detalle.
das fueron el resultado de la utilización de técni-
Nuestra pretensión,, en el momento de redac-
cas de datación basadas en el paleomagnetismo
tar este trabajo, se centra sobre todo en la necesi-
remanente natural (NRM) y aparecen publicadas
dad de que la interesante secuencia estratigráfica
en PONS, MOYA y KOPPER (1979). Por el contra-
que contiene la Cova des Fum quede adecuada-
rio, los materiales que colmatan el sector oriental
mente descrita. Para tal fin, facilitaremos algunos
de la Cova des Fum carecen, hasta el presente, de
datos que permitan situar el entorno geográfico y
un estudio descriptivo detallado, y lo único que se
topográfico del yacimiento, así como también una
conocía a nivel bibliográfico (MOYA y PONS,
detallada enumeración de los niveles, representa-
1979) era la presencia de una brecha osífera con-
teniendo gran cantidad de fragmentos de Myotra-
gus antiquus. En cuanto al esquema evolutivo del
género Myotragus, los trabajos de MOYA y PONS
vos que hemos reunido en el siguiente apa
(1980, 1981) han delimitado algunos caracteres
desarrollaremos a continuación un modelo
morfológicos y biométricos que permiten acotar el
curso seguido por la evolución de las especies (M.
espeleocronológicos; modelo que puede servir de
antiquus, M. kopperi, M. batei) que condujeron, ya
base a posteriores aproximaciones menos espe-
en el Pleistoceno medio, a M. balearicus Bate.
culativas.
La Cova des Fum es conocida de antiguo, ha-
biendo sido objeto de explotación como cantera
de piedra ornamental en un pasado no muy le-
II. Descripción de
jano. Aparece ya catalogada en la <<Primera
rela-
ción del inventario espeleológico de Mallorca,,
(GINÉS y TRIAS, 1972), pero no fue hasta hace
SITUACIÓN Y TOPOGRAF~A
DEL YAClMlENT
cuatro años cuando el compañero Jaume Rosse-
IIó (de Son Carrió) puso en conocimiento del Spe;
La Cova des Fum se localiza en las inmedia
leo Club Malllorca la existencia de un acúmulo de
ciones de Son Carrió; dentro del término munici-
huesos fósiles presente en las inmediaciones de la
pal de Sant Llorenq des Cardassar. Aparece regis-
entrada de la caverna. Las posteriores' observacio-
trada en el 4nventari Espeleoibgic de les Balears,~
nes del yacimiento fueron efectuadas por Joan
(TRIAS, PAYERAS y GINÉS, 1979), habiendo sido
Pons y Salvador Moya, quienes atribupiiron los
citada también en el <q~atálo$o
de los yacimientos
ejemplares procedentes del depósito osífero de la
con fauna de vertebrados del Plioceno, Pleisto-
Cova des Fum a la especie M. antiquus.
En opinión de MOYA y PONS (1979), los espe-
címenes extraídos de la bolsada fosilífera de la
Cova des Fum muestran características morfológi-
cas y biométricas bastante similares a los del nivel
dificada por las obras de explotación de una can-

Sant L l o r e n ~
Topografía de la Cova des Fum (Sant Lloren$ des
Cardassar). La zona tramada corresponde al sector
que resulto colmatado por completo de sedimentos.
y que fue puesto al descubierto por el corte artifi-
cial practicado por los trabajos de explotación de
la cantera.
del Puig de Son Manxo. El emplazamiento de la
el Triásico de facies dolomítica hasta las margas y
entrada de la cueva dista apenas cinco kilómetros
areniscas grises del Burdigaliense medio, presen-
con relación a la línea de costa del Levante ma-
tando en conjunto una gran complejidad debido a
llorquín, donde se encuentran consignados abun-
que la orogénesis alpina se manifiesta en abun-
dantes yacimientos correspondientes a depósitos
dantes cabalgamientos y pliegues-falla. Hacia el
de playa del Pleistoceno medio y superior. Es in-
exterior, la plataforma de calcarenitas transgresi-
teresante co'nstatar que las cotas delimitadas por
vas, estratificadas horizontalmente y pertenecien-
los yacimientos de la zona guardan una perfecta
tes al Tortoniense post-orogénico, da lugar a una
correlación altimétrica con las cotas atribuidas
fisonomía plana y monótona sólo interrumpida
para los episodios interglaciares en el resto de la
por los cauces, más o menos encajados, de los
isla. Ello significa que previsiblemente el sector de
torrentes de n'Amer y de na Llebrona y por las
costa cercano a la cueva se ha mantenido estable,
formaciones litorales propias de una costa baja y
desde el punto de vista tectónico, durante por los
poco articulada (ROSSELLÓ-VERGER, 1962).
menos los últimos cuatrocientos mil años.
La disparidad entre las unidades interior y
La faja costera comprendida entre Porto
costera, que acabamos de enunciar, se hace muy
Cristo y la Punta de n'Amer se caracteriza por
patente a simple vista, ya que al relieve suave y
constar de dos unidades geomorfológicas muy di-
ondulado que muestran las alineaciones montaño-
ferenciadas. La más interior de ellas consiste en
sas del Puig de Son Manxo, Puig de Son Tovell,
una alineación de colinas de aspecto redondeado,
Puig de ses Talaies, etc. se contrapone la superfi-
cuyas alturas medias no superan los 140 metros,
cie plana y rasante, algo inclinada en dirección a
las cuales forman parte integrante de las Serres
la Iínea de costa, con que se disponen los mate-
de Llevant; más concretamente de la Segunda Se-
riales del Tortoniense. Se trata de un conjunto
rie tectónica de DARDER (1925). Los materiales
de calcarenitas, lumaquelas y calizas arrecifales
que aparecen incluidos en los pliegues van desde
que forman una extensión bastante nivelada en

torno a la altitud media de los 25 metros aproxi-
predomina el componente exterior a la cueva (tal
madamente, rodeando a modo de orla las estriba-
es el caso de las arenas de origen marino, la bre-
ciones orientales de las colinas que, como hemos
cha osífera y los limos con gasterópodos), mien-
indicado, pertenecen al sistema orográfico de las
tras que otros tantos episodios de estalagmitiza-
'
Serres de Llevant. Recordemos que la Cova des
ción. intercalados en la secuencia, representan el
Fum está situada en la cota de los 82 metros (so-
elemento autóctono y específicamente cárstico de
b
bre el nivel del mar), en la ladera que mira hacia
esta estratigrafía (ver Foto 1 y Figura 2).
el plano aluvial de Son Carrió.
Otros aspectos descriptivos, que conviene
La Cova des Fum, según los datos contenidos
precisar aquí, se refieren a la potencia total del
en la hoja n." 700 del Mapa Geológico (ESCAN-
conjunto estratigráfico, que podemos evaluar en
DELL y COLOM, 1962), está excavada en calizas
un máximo observable de siete metros (si consi- .
grises compactas del Jurásico superior (Malm). La
deramos el área que aparece seccionada por el
cavidad se compone, a grandes rasgos, de una
corte artificial de la cantera), y también concier-
sala descendente de dieciocho metros de largo
nen a las relaciones geométricas existentes entre
por quince de ancho (Figdra l ) , que se desen-
los sedimentos alojados en la cueva y los elemen-
vuelve (según parece) siguiendo el buzamiento de
tos básicos que determinan el vacío que la consti-
los estratos.
tuye en definitiva (boca, suelo y techo de la primi-
Los trabajos de cantería llevados a cabo justo
tiva cavidad, principalmente). Aunque disponemos
al lado de la cueva pusieron al descubierto un
de pocas evidencias sobre la evolución topográ-
considerable depósito de coladas estalagmíticas,
fica de la entrada de la caverna, debido al des-
que en algunos puntos llega a alcanzar los tres
mantelamiento producido por las obras de cant
metros de potencia. Mientras en el sector occi-
ría, suponemos que la primitiva boca de la C
dental de la cavidad (véase Figura 2) esta gruesa
des Fum ha ido migrando (durante el Cuaterna
capa de coladas pavimentarias constituye todavía
a partir de la extremidad oriental hacia el sect
el suelo actual de la cueva penetrable, en el sec-
W. de la cueva, al tiempo que se iba realizando
tor oriental por el contrario las acumulaciones es-
colmatación progresiva de los sectores inmediat
alagrníticas, junto con otros sedimentos alócto-
a ella. Tampoco podemos pasar por alto el hech
os que luego describiremos con mayor detalle,
muy significativo, de que tan sólo tenemos a
olmataron el antiguo cavernamiento hasta obtu-
a la zona más superficial del conjunto de
rarlo por completo (Foto 1). En la actualidad el
mentos hipogeos que fueron rellenando la Cov
entorno de la Cova des Fum está apreciablemente
des Fum. Por lo tanto ignoramos en realidad el
alterado, siendo imposible reconocer la originaria
contenido y las dimensiones efectivas de la totali-
disposición que debía presentar la entrada de la
dad de materiales acumulados en la cavidad, en la
caverna. Sin embargo la explotación de los estra-
medida en que el corte artificial no llega a mos-
tos estalagmíticos y de su prolongación hacia el
trar el suelo de roca encajante, y ni tan siquiera
Este (Figura l ) , ha facilitado un corte artificial de
aparece visible el importante estrato de bloques
la estratigrafía en un lugar que en otro tiempo
que cabría esperar en correspondencia con los
constituyó, con bastante probabilidad, la primitiva
mecanismos de morfogénesis clástica (incasion
zona de ingreso a través de la cual penetraron los
en la terminología de BOGLI, 1978); los cuales hu-
materiales alóctonos de relleno (limos con Myo-
bieron'de protagonizar en su momento el progre-
tragus y arenas de origen marino). Es en este sec-
sivo desarrollo en volumen de la cueva.
tor oriental de la cantera de la Cova des Fum
Diversos autores han planteado generalizacio-
ncuentra el afloramiento fosilífero mo-
nes bastante afortunadas' acerca de los mecanis-
sente estudio.
mos de fosilización, y colmatado subsiguiente,
que afectan a las cavidades cársticas; entre ellos
se cuentan los escritos de GEZE (1968), LLOPIS-
SOBRE LA NATURALEZA
LLADÓ (1970), SWEETING (1973) y MAlRE (1980).
SITO FOSIL~FERO
Por ello no nos extenderemos más sobre estas
El conjunto estratigráfico de la Cova des Fum
consideraciones globales y nos 1imitaremos.a indi-
caracteriza por una espectacular secuencia,
car que el afloramiento de la Cova des Fum es un
constituida por ocho fases de sedimentación hi-
claro exponente de lo que se ha convenido en de-
pogea, en la que la alternancia entre materiales
nominar <<facies
de entrada de cueva. (cave en-
de origen alóctono y depósitos autóctonos de pre-
trance facies), habiéndose encontrado sometido a
cipitación química (espeleotemas) se pone de ma-
las interferencias tanto de los fenómenos de esta-
P
<-
nifiesto de una manera muy ilustrativa. Nos en-
lagmitización, resultantes de aportes y goteos ce-
contramos ante un ejemplo de cavidad cárstica
nitales, como de los avatares exteriores, que a su
donde concurren algunas de las diversas modali-
vez son expresión indirecta de paleoclimas y otros
dades de sedimentación subterránea en las que
sucesos geológicos. FORD (1975) y más especial-

mente JENNINGS (1971) han llamado la atención
Nivel 1. Colada basal. Potente colada estalag-
sobre las implicaciones favorables que, los sedi-
mitica que muestra un apreciable bandeado hori-
mentos de entrada de cueva, brindan al investiga-
zontal, a excepción de la parte correspondiente al
dor con vistas a su datación y a la obtención de
sector Este; lugar donde la colada se inflexiona
informaciones significativas concernientes al re-
describiendo un arco de casi noventa grados. Se
gistro fósil, sobre todo de los tiempos plio-pleis-
trata de una estructura pavimentaria cuyo espesor
tocénicos. Es dentro de este contexto que cabe
supera los dos metros, siendo así que la excava-
situar el conjunto heterogéneo de sedimentos que
ción artificial no nos permite observar su límite in-
componen la estratigrafía de la Cova des Fum.
ferior. El aspecto de la colada es bastante masivo,
y consta de grandes cristales de calcita con esca-
sas intercalaciones arcillosas.
FE
a,,
:
e

, S
,
Foto 1: Secuencia estratigráfica de la Cova des Furn vista
.desde el ángulo oriental de la cantera. La numera-
ción corresponde a la empleada en el texto, asi co-
mo en la figura 2.

Foto 2: Detalle de la Brecha Osífera (Nivel 2), mostrando la
considerable densidad de huesos que componen este
afloramiento fosilifero. O b s e ~ e s e el bajo porcentaje
de matriz que aparece englobando los restos de Myo-
tragus antiquus.
huesos cementados que de brecha osífera, ya que
en algunos lugares la ingente acumulación de
huesos (Foto 2) carece por completo de materia-
les detríticos que rellenen sus intersticios.
Hacia arriba el límite de la Brecha Osífera se
confunde de una manera gradual con el estrato
siguiente, si bien localmente se aprecia una cierta
discontinuidad delimitada por una delgada cor-
teza calcarea provista de finas laminaciones y de
extraños grumos y concreciones. En un primer
momento interpretamos su origen como un posi-
ble paleosuelo, pero ahora nos inclinamos a con-
siderarla como una precipitación química ocasio-
nada por las aguas de percolación provinientes
del nivel arenoso suprayacente.
Llegados a este punto de la descripción del
yacimiento, será oportuno dedicar varias líneas, a
comentar los materiales paleontológicos que han
sido extraidos de la Brecha Osífera. Conviene ha-
cerlo así con el propósito de encuadrar los rasgos
morfológicos que presentan los restos fósiles en-
contrados en este afloramiento, dentro del marco
general de la evolución del género Myotragus.
Este planteamiento permitirá luego establecer y
debatir las implicaciones cronológicas a que haya
LOS datos proporcionados por nuestro C O ~ -
en el yacimiento de la Cova des Fum.
pañero Joan Pons nos informan de que, hasta la
a.-Serie
canino-incisiva de la primera denticion de
fecha, se han logrado extraer numerosos frag-
Myotragus antiquus, reconstruida a partir de
restos procedentes de varios individuos. La den-
mentos de hu~esos largos, así como más de un
tición adulta no presenta'canino.
centenar de in~cisivos
y otros tantos molares, atri-
b.-Fragmento
de mandíbula derecha con P/3-M/3.
buibles todos ellos a la especie Myotragus anti-
Se distingue claramente un P/3 bien formado y
~ U U S .
LOS huesos largos, CUYO índice de robustez
funcional. Este premolar es muy reducido en la
es menor (MOYA, 1978) que en M. balearicus,.
especie M. batei y falta en M. balearicus.
c.-Trozo
de maxilar izquierdo de Myotragus antiqu-
aparecen bastante fragmentados si bien la con-
us mostrando la serie P2/-P4/. O ~ S % N ~ S
el ~
servación de astrágalos, metacarpos y calcáneos
es mucho mej~or, por tratarse de huesos de con-
ente regresivo de esta pieza dentaria
formación bastante masiva. También se han obte-


nido trozos de mandíbulas y de maxilares con sus
Nivel 3. Primera Calcarenita. La Brecha Osí-
respectivas piezas dentarias (Figura 3, b-c), las
fera queda sellada bruscamente por materiales
cuales ponen de manifiesto la funcionalidad de
arenosos, que la fosilizan a lo largo de toda su su-
varios premolares que por el contrario son inexis-
perficie con un espesor máximo que apenas su-
t e n t e ~
en M. balearicus y muy regresivos en M.
pera un metro de altura. Se trata de una estruc-
batei. En cuanto a la determinación específica de
tura en cierto modo anómala, la cual se caracte-
c
los materiales de Myotragus, la observación de los
riza por presentar forma más o menos cónica
numerosos incisivos encontrados en la Brecha
aunque de ángulo muy abierto; sugiriendo con
Osífera resulta concluyente (Figura 3, a). En
ello una deposición controlada por la gravedad a
efecto los incisivos de M. antiquus se caracterizan
partir de un punto ligeramente elevado, desde
E
por su apreciable hipsodontia y por su morfología
donde viniera el aporte de las arenas. A favor de
espatulada muy afín a la del género Capra (PONS,
este mecanismo de deposición gravitatoria cabe
1977), en tanto que los de M. batei y M. balearicus
añadir que se observan algunas pequeñas trazas
se han transformado ya en los dientes de creci-
de estratificación jnclinada, en coincidencia con
miento continuo, de pulpa persistente, tan típicos
la pendiente del Gono. Podríamos hablar por lo
del género Myotragus. En algunas publicaciones
tanto de una c a r ~ r e n i t a de origen marino, de
recientes (PONS, 1977; MOYA, 1978; MOYA y
grano medio en cuanto a su tamaño, y cuyo grado
PONS, 1979; PONS, MOYA y KOPPER, 1979) se ha
de diagénesis es bastante desigual (pues junto a
acumulado ya cierta información acerca del status
zonas de intensa cementación aparecen otras zo-
morfológico y cronológico de la especie Myotra-
nas poco consolidBdas e incluso disgregadas, a
gus antiquus; por lo tanto nos remitimos a dichos
causa de corrosiones locales de escasa amplitud).
trabajos.
Una cuestión que permanece todavía sin es-
Si bien en su mayor parte los restos de mamí-
clarecer estriba en si el transporte d~e las arenas
feros fósiles de la Cova des Fum pertenecen a M.
fue llevado a cabo por el viento, o si por el con-
antiquus, tal como ya se ha indicado, hemos
trario la sedimentación tuvo lugar encontrándose
de dejar constancia del hallazgo de una epífi-
la cueva inundadaipor el mar. La bibliografía es-
sis proximal de fémur correspondiente al género
peleológica registra la presencia de conos consti-
Hypnornys; pudiendo quizá tratarse de la especie
tuidos por arenas eólicas en el interior de cavida-
Hypnornys waldreni descrita hace poco (REUMER,
des cársticas de las Baleares (MONTORIOL-POUS,
Z
1 979).
1961; GINÉS, 1971; GINÉS y GINÉS, 1974; TRIAS,
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Figura 5: Miliolidos (foraminiferos bentonicos) procedentes,de
la Primera calcarenita:
i
a.-Quinqueloculina
af. undulata d'Orb; b, c.-Quin-
queloculina af. lamarckiana d'Orb.; d.-Pyrgo sp.


1974; GINÉS, GINÉS y PONS, 1975). Más reciente-
el punto de que conteos repetidos nos dan una
mente MATEU, COLOM y CUERDA (1979) han rea-
media de 2,8 foraminíferos reconocibles por cada
lizado un detallado estudio micropaleontológico
100 granos de arena. La especie que aparece con
del cono de arenas dunares que ocupa el fondo
mayor frecuencia es. con mucha ventaja, E/phi-
de la Co ya des Frares (lila de Cabrera). Sin em-
dium crispum (Figura 4, a), seguido en abundan-
bargo, y aunque en una primera aproximación
cia por Ammonia beccari (Figura 4, b-g). Los mi-
atribuíamos la Primera Calcarenita a una . deposi-
liólidos (Figura 4, h-i y Figura 5) están representa-
ción acaecida bajo transporte eólico, estamos en-
dos básicamente por escasos ejemplares del gé-
contrando vestigios que parecen apuntar hacia
nero Quinque/oculina (y todavía más infrecuentes
una génesis estrictamente marina, en la que es
ejemplares de Pyrgp), de tal modo que la relación
probable que incluso intervinieran mecanismos
entre foraminíferos hialinos y porcelanoides está
bioconstructivos.
muy desplazada a favor de los primeros. El con-
Previo tratamiento con ácido acético diluido y
junto de especies bentónicas encontradas en las
después del necesario tamizado de las muestras,
arenas es pobre y poco variado, tratándose, como
se procedió al estudio micropaleontológico de los
ha quedado dicho anteriormente, de géneros típi-
granos de arena que constituyen la Primera Cal-
cos de aguas de muy poca profundidad. Por otra
carenita. Se tenía la intención de averiguar si al-
parte, durante nuestras observaciones y triado
gún dato paleoecológico significativo podía ex-
de las muestras, tan sólo hemos podido detectar
traerse a partir del análisis de las comunidades de
3 ejemplares de foraminíferos planctónicos (Fi-
foraminíferos representadas en el sedimento, pero
gura 6), uno de los cuales quizás pueda atribuirse
los resultados obtenidos fueron bastante insatis-
a la especie Globigeíinoides trilobus; el índice
factorios. La observación al binocular de los gra-
bentónico es por lo tanto del 100%. Mención
nos de arena permite distinguir foraminíferos, mi-
aparte merecen las extrañas estructuras grosera-
núsculos fragmentos de conchas y restos de espí-
mente tubulares que parecen componer una parte
culas de equinodermos; todos ellos muy desgas-
considerable del sedimento (Figura 7). Las obser-
tados. La proporción de foraminíferos, cuyo es-
vaciones y consultas que hemos realizado, hacen
tado de conservación permite una determinación
pensar en alguna suerte de mecanismos biocons-
específica adecuada, es realmente pequeña, hasta
tructivos a cargo de poliquetos tubícolas, eviden-
temente marinos.
Nivel 4. Domo estalagmítico. En el sector oc-
cidental de la estratigrafía se aprecia un cambio
de facies sedimentaria con respecto a las unida-
des 2 y 3 del sector oriental. Así, podemos estimar
que durante aquel intervalo de tiempo en que se
depositaban ambos niveles estratigraficos alóct
nos (2 y 3), simultáneamente se iba construyenu
el gran Domo Estalagmítico que domina el sector
W del conjunto sedimentario de la Co y a des Fum
(Foto 1). Probablemente el Domo Estalagmítico
sea coetáneo de la Brecha Osífera.
Nivel 5. Colada A. Costra estalagmítica que
muestra un grosor aproximado de medio metro,
estando formada por un conjunto de grandes cris-
tales de calcita los cuales dibujan laminaciones
bastante marcadas. La particularidad estratigrá-
fica más destacable de esta unidad estriba en el
hecho de que lleva a cabo la fosilización tanto de
la Primera Calcarenita como del Domo Estalagmí-
0,5 mm.
tico, motivo por el cual sirve de nexo entre los
sectores oriental y occidental de la caverna. La fi-
Figura 6: Forarriníferos planctónicos extraídos del Nivel 3
sonomía de esta Colada A se adapta a los perfiles
(Primera calcarenita), donde son extraordinariamente
del cono arenoso subyacente, delimitando sendas
escasos:
a.—Globigerinoides af. trilobus (Reuss); b.—Glo-
cuñas de colada a ambos lados del mismo (ver Fi-
bigerinoides af. ruber (d'Orb.).
gura 2).
34

1 mm.

Nivel 6. Segunda Calcarenita. Depositada so-
mentos subterrAneos, objeto del presente estudio,
bre la' formación estalagmítica pavimentaria que
no rebasa los dos metros de altura y en algunos
acabamos de enumerar, ocupa una considerable
tramos ni tan siquiera alcanza un metro.
porción del relleno de la cueva, en cuya extremi-
Aunque los signos de carstificación visibles
dad.€ llega a obturarla por completo. Consiste en
en la actualidad, en torno a la cueva, no guardan
una calcarenita quizás de origen eólico, o más
ninguna relación con las fases espeleogenéticas y
probablemente de origen marino, en avanzado es-
sedimentarias que incidieron en otro tiempo sobre
tado de diagénesis como consecuencia de proce-
la Cova des Fum, modelándola en condiciones to-
sos vadosos de cementación. La potencia de este
pográficas y climáticas muy distintas de las hoy
nivel alóctono la podemos evaluar en algo más de
vigentes, la existencia de lapiaz cavernoso (kaver-
metro y medio. En varios lugares se observa una
nosen karren) bajo la cubierta vegetal (garriga
nítida estratificación subhorizontal.
mediterránea de acebuche y lentisco) nos da una
idea de la aptitud que poseen estos materiales
Nivel 7. Colada B. Costra estalagmitica del-
con respecto a los procesos de disolución- cárs-
gada (treinta centímetros en las inmediaciones del
tica.
Domo) que sella en disposición horizontal todo el
plano superior de la Segunda Calcarenita, engro-
sándose progresivamente hacia el W donde deli-
III. Interpretación
mita gran parte del pórtico de la actual cueva pe-
netrable. Se distinguen en ella intercalacionec' de
espeleocronológica
sedimentos finos y arcillosos, entre las delicadas
láminas formadas por pequeños romboedros de
IDEAS BÁSICAS
calcita. La Colada B se continua a ambos lados
Cualquier intento de establecer una interpre-
del vértice del Domo Estalagmítico (ver Figura 2)
tación espeleocronológica se ve en la necesidad
hasta enlazar, en sus dos extremos, con las pare-
de recurrir a una serie de especuiaciones teóricas
des de la antigua caverna.
y métodos deductivos, muy afines a los emplea-
dos en Geomorfología: tal es el caso del concepto
Nivel 8. Limos con gasterópodos. En esta
de nivel de base, de los criterios de juventud y se-
unidad hemos incluido todo un estrato bastante
nilidad morfológica, de las técnicas de correlación
heterogéneo de materiales limosos, en los cuales
altimétrica y de los modelos de morfogénesis bajo
los procesos de pedogénesis parecen haber de-
control climático. El planteamiento que vamos a
sempeñado un importante papel.
seguir durante el desarrollo de este apartado se
La secuencia se inicia con limos arcillosos de
enmarca dentro de estas coordenadas y por ello
color marrón rojizo, que hacia arriba engloban va-
no podremos evitar que, de vez en cuando, nos
rias alineaciones de pequeños cantos angulosos
veamos obligados a incluir ciertas conjeturas allí
de piedra, a los que siguen niveles más claros, en
donde los datos disponibles escaseen demasiado.
los que se aprecian nódulos y estructuras rugosas
No obstante, la Cova des Fum contiene una estra-
atribuibles a mecanismos de alteración edáfica de
tigrafía en la que no faltan elementos significati-
un sustrato calcáreo (ya que presentan un as-
vos, incluyendo por ejemplo restos de mamíferos
pecto similar a los caliches de tipo pisolítico). En
fósiles susceptibles de ser comparados con otros
este subnivel abundan los restos de gasterópodos
yacimientos conocidos y también materiales are-
terrestres, identificados algunos de ellos como
nosos de origen marino que proporcionan infor-
Oxychilus lentiformis, que desaparecen hacia
mación sobre las líneas de costa representadas
arriba para pasar de nuevo a arcillas y limos roji-
en aquella zona de Mallorca. Además hay que
zos; hasta llegar por último a las zonas superiores
considerar que la cota en que se abre la cue-
terminales donde son sustituidos por limos pulve-
va supone otra pauta muy valiosa si la compara-
r u l e n t o ~
dispuestos en finísimas laminaciones. La
rnos con el código de oscilaciones pleistocénicas
potencia total de estos materiales limosos es de
del nivel marino, tal como han sido establecidas
alrededor de metro y medio.
en Mallorca por BUTZER y CUERDA (1962), CUER-
DA (1975), BUTZER (1975), y POMAR y
Calizas mesozoicas (Roca encajante). Tanto
(1 980).
la Segunda Calcarenita como los Limos con gas-
Por estas razones, y aun contando con las li-
terópodos contactan hacia arriba con la roca que
mitaciones metodológicas que caracterizan a la
configura el voladizo de la antigua entrada de la
geomorfología, pensamos. que existen suficien
caverna, pues la colmatación llega a ser completa
elementos de juicio para aproximarnos con b
en toda la extensión oriental del yacimiento. El
tante verosimilitud a la probable historia geo
espesor de calizas que sirven de techo a los sedi-
gica de la Cova des Fum (tal como ser

Cuerda 1975
In terglacíares
Siciliense 11
-
1
I
I
20-
1
I
\\
I
I
I
Eutirreniense
-
10-
I
I
+ 15 \\
I
nivel
I
I
1
actual om.,
I
l
, INeotirreniense
t
.

P L E ~ T O C E N O INFERIOR
MEDIO
SUPERIOR
I
I
1
1
I
I
1
I
I
1.000
900 . 800
500
400
300
200
100
O
I
I
I
Glaciaciones
GUNZ
MI NDEL
RlSS
WURM
Figura 8: Gráfica orientativa en la que se representan los
niveles interglaciares, sus nomenclaturas respectivas,
sus altitudes aproximadas sobre el nivel del mar y la
edad correspondiente que se les atribuye dentro del
esquema clásico de las cuatro glaciaciones alpinas.

en los últimos párrafos de este trabajo y en la Fi-
con grandes precauciones, todas las ideas espe-
gura 9).
leogenéticas coinciden en atribuir a la etapa de
Que la Cova des Fum constituye una forma
hundimientos clásticos un papel decisivo en el co-
endocárstica ctfósil,,, descotYpctada por lo tanto de
mienzo de la merofosilización (LLOPIS-LLADÓ,
la geodinámica erosiva del karst pleistocénico,
1953) de las cavidades cársticas; una vez que la
nos parece muy evidente si atendemos a la ubica-
caverna ha sido abandonada por las aguas como
ción de la caverna: instalada en lo alto de una pe-
resultado del progresivo ahondamiento del nivel
queña colina que no guarda ninguna relación con
de base. El esquema evolutivo propuesto por di-
los sistemas de drenaje cár$tico o fluvial vigentes
cho autor distingue una secuencia de periodos a
en los últimos dos millones de años. Si además se
los que denomina respectivamente: embrionario,
consulta la cartografía disponible, se observa
de juventud, de madurez y senil; relacionando la
como la cueva aparece en la actualidad =colgada,,
fase de madurez con el inicio de los procesos
por encima de la red hidrográfica, careciendo por
clásticos, los cuales se continuan más adelante
completo de zonas de absorción que pudieran ha-
hasta dar paso a los fenó,menos intensivos de es-
ber realizado en otro tiempo la excaGación de la
talagmitización. El periodo de senilidad se carac-
cueva por disolución cárstic?. Por otra parte la es-
terizaría pues por el predominio de la sedimenta-
tructura espeleomorfológicá de la Cova des Fum
ción estalagmítica (concrétionnement), que se en-
presenta indudables características de senilidad,
cargaría de recubrir y englobar los amontona-
de acuerdo con las ideas ;cíclicas acerca de la
mientos de bloques y materiales detríticos me-
evolución del karst que aienen expresadas en
diante coladas, costras estalagmíticas y macizos
LLOPIS-LLADÓ (1970). En este sentido, y aunque
de carbonato cilcico. El ciclo cárstico llega a
el concepto de ciclo cársti'co debe ser utilizado
consumarse cuando se produce la colmatación

total de la cueva por medio de rellenos autócto-
obse~aciones
y medidas disponibles, permiten si-
nos o exógenos.
tuar los restos fósiles encontrados en la Cova des
Dentro de esta línea de razonamiento, recien-
Fum en un estadio intermedio entre los Myotra-
tes estudios han puesto de manifiesto la impor-
gus del yacimiento de Es Cap de Ferrutx y los de
tancia alcanzada por las carstificaciones antiguas
Sa Pedrera de s'Onix; siendo muy similares, en
en Mallorca (GINÉS, 1973; GINÉS, GINÉS, POMAR
cuanto a sus rasgos anatómicos, a los materiales
y SALVÁ, 1979; PONS, MOYA y KOPPER, 1979) y
extraidos del Nivel J de la Cova de Canet.
han apuntado la posibilidad de que, el conjunto
Los criterios evolutivos y los datos cronológi-
del karst insular, haya sido afectado por una espe-
cos existentes por ahora tienden a confirmar una
leogénesis de edad predominante ponto-pliocena.
edad pliocena para la especie M. antiquus (sobre
Por lo tanto parece plausible suponer que la ex-
cronología de los yacimientos con Myotragus,
- I
cavación de la Cova des Fum correspondería a al-
véase CUERDA, 1975; MOYA y PONS, 1979;
guna fase de erosión acaecida durante la transi-
MOYA y PONS, 1980). Conviene tener presente a
ción mio-pliocena, de tal modo que la caverna en-
este respecto que la especie Myotragus bale,aricus
traría en un estadio senil ya en tiempos pliocé-
ha sido hallada en asociación con formaciones
ni cos.
marinas del Pleistoceno medio (BUTZER y
En función de los datos que poseemos hasta
CUERDA, 1962). Además hemos de suponer un
la fecha, opinamos que existen tres argumentos
lapso de tiempo s.ciente
para dar cabida a otras
principales que apoyan fundadamente la hipótesis
formas ancestrales del género Myotragus, como
de una edad plio-pleistocena para el conjunto de
es el caso de M. batei y M. kopperi. A ello hay que
los materiales de fosilización que colmatan el sec-
añadir la informacian provinente de los estudios
tor oriental de la Cova des Furn. Uno de ellos ra-
llevados a cabo por J. S. Kopper acerca del paleo-
dica en las características morfológicas y biomé-
magnetismo remanente de los sedimentos de la
tricas de los restos de Myotragus presentes en la
Cova de Canet, en base a los cuales parece se-
Brecha Osífera de la cueva, al ser éstos compara-
guro que el Nivel J (que contiene restos de Myo-
bles con las muestras procedentes de otros yaci-
tragus semqantes a los de la Cova des Fum) es
mientos conocidos, y en particular con los niveles
atribuible a la etapa geomagnética Gauss. Si estas
fosilíferos de la Cova de Canet y de Sa Pedrera de
suposiciones llegaran a confirmarse se podrían
s'Onix. Otro se basa en criterios de correlación al-
establecer inmediaiamente varias correlaciones
timétrica, que excluyen la posibilidad de que al-
estratigráficas muy 'sugestivas; una de las más
gún paleonivel marino posterior al Pleistoceno in-
evidentes radica en que el evento geomagnético
ferior haya podido establecerse en cotas tan ele-
denominado Olduvai corresponde al límite plio-
vadas, siendo así que este tramo de la costa se ha
cuaternario, y por consiguiente la Brecha Osífera
mantenido estabilizado desde aquellos tiempos,
podría adscribirse al Plioceno terminal.
como lo testimonian las playas paleotirrenienses
de la costa oriental de Mallorca. El tercer argu-
mento estriba en la ingente acumulación de mate-
NIVEL ALTIMÉTRICQ DE LA CUEVA
riales estalagmíticos, los cuales constituyen una
Las oscilaciones del nivel del mar durante el
considerable porción del yacimiento y que, por
Pleistoceno han sido objeto de numerosos traba-
tratarse de carbonato cálcico transportado en di-
jos (BUTZER y CUERDA, 1962; CUERDA, 1975, en-
solución a través de las fisuras del techo, presu-
tre otros), los cualé's nos permiten conocer con
ponen un espesor (tranche en la terminología
bastante detalle el modo como estas incidencias
geomorfológica) de caliza muy superior en ta-
glacioeustáticas repercutieron en la costa mallor-
maño al exiguo techo que muestra la caverna en
quina desde el Pleistoceno medio. Sin embargo la
la actualidad.
historia de los palebniveles marinos del Pleisto-
ceno inferior, transidón pliocuaternaria y Plioceno
LOSRESTOSDEMYOTRAGUS
superior permanece escasamente conocida, aun-
Ya en un apartado anterior hemos indicado, a
que se hayan citado varios yacimientos con fauna
grandes rasgos, las particularidades más destaca-
marina Siciliense, Chlabriense e incluso Astiense.
bles de las muestras paleontológicas obtenidas
La figura 8 da una idea aproximativa de la dispo-
del Nivel 2 de la estratigrafía. También se hacía
sición altimétrica can que se presentan las pla-
notar en aqu~ellos párrafos la pertenencia de los
yas fósiles mallorquinas, así como de su edad más
huesos extrai~dos a la especie M. antiquus, en ra-
probable.
zón de la morfología y grado de desarrollo de sus
Es preciso subrayar, en este orden de cosas,
incisivos y premolares (véase PONS, 1977) y aten-
como los materiales arenosos (calcarenitas) que
diendo también a la biometría de sus metacarpos,
constituyen los Niveles 3 y 6 de la estratigrafía im-
falanges y metatarsos (véase MOYA, 1978). Las
plican necesariamente una línea de costa inme-

Esquema interpretativo de la estratigrafía de la
COVA DES FUM. Etapas de excavación y fosiiización.
7 millones
MIOCENO
6 millones
MESSINIENSE
de aiios
SUPERIOR
de anos
4 millones
PLIOCENO
2,5 millones
LIMITE
de años
MEDIO
de años
PLIOCUATERNARIO
250.000
PLElSTOCENO MED 10
10.000 años
HOLOCENO
años
(Glaciación RISS)
según
POMAR (19 80)
4
8
3
Vi
*6,W *
u Y " $
0
7 l
MIOCENO TERMINAL
PLIOCENO
CUATERNARIO
1
1
Figura 9: Explicación de la figura: l.-Fase
de carstificación en
la entrada de la caverna. Depósito de los restos de
condiciones freáticas. Cavidades embrionarias insta-
Myotragus y de las arenas alóctonas: fase de colma-
ladas sobre juntas de estratificación y diaclasas;
tación; 5.-Se
activan los procesos de erosión. Reju-
P.-Comienzo de la fase vadosa. Desarrollo de mor-
f o l o g í a ~ seniles: procesos clásticos y estalagmiti-
ciales. Ablación continuada de la su
cos; 3.-Continua el crecimiento de la cavidad me-
fica; 6.-La
cueva alcanza
diante hundimientos elásticos. Gruesas coladas es-
obras de canteria desmante
talagmiticas en el piso de la cueva; 4.-Formación
de
mitiva boca de la cavidad.

diata a la cueva, tanto si se trata de vestigios
materiales calcáreos de tal magnitud únicamente
dunares como si optamos por un origen estricta-
sería conciliable con un espesor (tranche) de ca-
mente marino de estos depósitos arenosos. Por
liza muy superior al que hoy se puede apreciar
otra parte la cavidad está situada 80 metros por
por encima de la cueva. Si además tenemos en
encima del actual nivel del mar, y este hecho im-
cuenta que la tasa de erosión cárstica (rate of
pide que podamos atribuir a alguno de los episo-
lowering o specific dissolution rate, según los di-
dios tirrenienses (cuya cota máxima no rebasa los
ferentes autores) estimada para un karst árido
40 metros) el movimiento transgresivo registrado
como el de Nullarbor en Australia es de aproxima-
en la cueva; teniendo en cuenta que la estabilidad
damente dos milímetros por milenio (LOWRY y
tectónica de este sector costero queda garanti-
JENNINGS, 1974) y que para los karsts costeros
zada por varios yacimientos marinos, en los cua-
mediterráneos del Sur de Francia se obtienen va- .
les las playas fósiles tirrenienses conservan una
lores inferiores a diez milímetros por milenio (FA-
perfecta coincidencia altimétrica con relación a
BRE, 1981), se comprenderá que necesariamente
las terrazas marinas del resto de la isla. No obs-
la historia sedimentaria de la Cova des Fum debe
tante, aunque podamos deducir la obligada anti-
remontarse por lo menos al Cuaternario infkior.
güedad del ascenso del nivel marino que hizo po-
sible la penetración de las arenas de los Niveles 3
CONCLUSIONES
y 6, carecemos de información fiable sobre el mo-
Sin duda estamos todavía lejos de poder for-
mento exacto en que este hecho se produjo. Con-
mular conclusiones acerca de la historia geoló-
sultando la parte inferior de la figura 9 (basada en
gica de este yacimiento, pero no es menos cierto
POMAR, 1980) se constata que, tanto en el curso
que en el curso de los párrafos anteriores hemos
de los tiempos finales del Plioceno como durante
planteado un modelo interpretativo bastante
ciertos episodios del Pleistoceno inferior, el mar
coherente, que podemos concretar en el resumen
alcanzó cotas semejantes a las requeridas para
gráfico representado en la Figura 9. Es evidente
dar cuenta de las arenas de origen marino, que
que los datos cronológicos, que proponemos para
sellan a su vez la bolsada fosilífera donde se en-
cada una de las diversas etapas esquematizadas
cuentran englobados los huesos de Myotragus;
en la mencionada figura, son tan sólo aproxima-
todo ello independientemente de los posibles rea-
ciones. Se trata por lo tanto de una gráfica mera-
justes tectónicos pliocuaternarios, que según pa-
mente orientativa, capaz de proporcionar alguna
rece tuvieron una relativa importancia en varios
idea sobre las fechas en que es previsible que
lugares de la costa sudoriental mallorquina.
ocurrieran los acontecimientos responsables del
desarrollo y colmatación de la Cova des Fum.
VOLUMEN DE CONCRECIONAMIENTO Y
En nuestra opinión hay dos puntos clave en el
TASA DE EROSIÓN
modelo que estamos sugiriendo: nos referimos al
La descripción del yacimiento, que hemos
icio de la carstificación, que hemos situado en
realizado en párrafos anteriores, dejaba bien ex-
S últimos tiempos del Mioceno, y a la acumula-
plicitada la existencia de abundantes depósitos
ión de huesos de Myotragus, que hemos atri-
estalagmíticos que aparecen asociados con las
do al final del Plioceno o quizás a algún mo-
distintas etapas de sedimentación alóctona expe-
nto de la transición pliocuaternaria. Las restan-
rimentadas por la Cova des Fum (Brecha Osífera,
etapas, tal como aparecen incluidas en la Fi-
Primera Calcarenita, Segunda Calcarenita). In-
gura 9, son en realidad complemento de aquéllas.
cluso se mencionaba la probable simultaneidad
En cuanto al inicio de la carstificación, nues-
de los Niveles 2 y 4 de la estratigrafia. Ello signifi-
tro razonamiento se fundamenta en la existencia
caría que, al mismo tiempo que un buen número
de la plataforma Tortoniense, que formaba por
de ejemplares de Myotragus iban cayendo atrapa-
aquel entonces una orla de arrecifes en torno a
dos en una trampa natural, pocos.metros más ha-
los materiales plegados que constituyen en la ac-
cia el W se producía un cuantioso proceso de
tualidad las Serres de Llevant. Ello presupone el
concrecionamiento que viene expresado por los
stablecimiento de un nivel de base estabilizado
tres metros de Domo Estalagmítico que integran
urante largo tiempo, que qstaría situado en las
el eje central del corte estratigráfico (~ig'úra
2).
ediaciones de la Cova des Fum, coincidiendo
consideramos que sólo una parte del carbona
más con un clima muy propicio para la carsti-
cálcico total, transportado por las aguas de perco-
ción. Las pequeñas alineaciones montañosas
lación, precipita en el interior de las cavidades
e las Serres de Llevant quedarían configuradas
cársticas y si evaluamos la potencia considerable
como islotes, en cuyo interior los materiales cali-
del grupo de coladas y macizos estalagmíticos
zos serían objeto de corrosión y excavación de
(Niveles 1, 4, 5 y 7) que muestra la estratigrafía de
conductos a nivel de la superficie freática. Parece
la Cova des Fum, resulta obvio que un grosor de
verosímil que las cavidades embrionarias, que ha-

brían de controlar el ulterior desarrollo de la ca-
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